Aviso legal: los personajes son de la Señora S.M, yo solo he creado está historia.

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Bella.

Leo todas y cada una de las cartas que Tanya escribió. Las cartas que van dirigidas a James Witherdale, a Edward, a nuestra madre. Por último leo las dos cartas que van dirigidas a mí.

En la primera de ellas Tanya relata que al comienzo estaba convencida que era lo mejor que podía hacerse en su situación, pues ella estaba tan asustada por las cosas que mamá le metió a la cabeza acerca de lo malo que era ser una madre soltera en un pueblo tan pequeño cómo Forks; ella tenía miedo de lo que dirían sus conocidos en el pueblo y sus amigas.

Tanya también escribe que mientras se llegaba el día de la boda con Edward, dudaba que lo que estaba haciendo fuera bueno para ella a futuro; aún amaba a James y mantenía la esperanza de que él dejara a su esposa y la buscara a ella. Tanya cuenta que una semana antes de la boda, tomó sus ahorros y fue directo a Seattle para buscar a James y contarle que estaba embarazada; estaba dispuesta a cancelar la boda si es que James se lo pedía. Sin embargo, cuando llegó a la casa de su antigua profesor y tocó la puerta, se sorprendió que en lugar de James quien abriera , fuera Victoria, la esposa de su antiguo profesor, quién estaba con un embarazo demaciado avanzado. Tanya no dio explicaciones de su visita, solo dio media vuelta y de macho para apegarse al plan de nuestra madre.

Cambio de página y sigo leyendo lo que Tanya ha escrito en aquellas hojas de papel.

En la segunda hoja, ella relata que los meses siguientes a la boda fueron difíciles, pues su cuerpo se estaba deformando a tal grado que comenzaba a odiar estar embarazada. También escribe que las cosas en el rancho no iban nada bien para ella, pues los trabajadores hablaban a sus espaldas y la trataban mal, eso la molestaba. También cuenta que se sentía sola e incomprendida, pues Esme, la madre de Edward, mantenía las distancia y las pocas veces que iba de visita al rancho, solo se quedaba una hora para después poder irse a su cabaña. A Edward solo lo veía por la noches cuando llegaba del trabajo, pero al igual que Esme, solo de limitaba a hablar un poco y después se iba a su habitación. Por último estaba nuestra madre, que aunque estuviera todo el dia con ella, solo se pasaba diciendole que debia pedirle mas dinero a Edward para salir de compras al pueblo. Harta de aquello, fue al pueblo e intento hablar conmigo. Ella quería de cierta forma disculparse por cómo se habían dado las cosas, pero no estaba en sus planes contarme la verdad.

Hasta ahí terminó la primera de las cartas. Cambio de hoja de nuevo y comienzo a leer la segunda carta. Está es más reciente, la firmó una semana antes de que ella muriera. En ella me cuenta que ve las cosas de diferente manera; se arrepiente por todo lo que hizo y quiere reparar el daño, pero que no sabe cómo hacelo o por dónde empezar. Me dice que no es feliz y que se siente estancada. Me cuenta que ella pensaba que con el nacimiento de los niños todo iba a cambiar para bien, pero siente que en lugar de mejorar, solo empeoró. Cuenta que de alguna manera siente aprecio por los niños, pero que no siente ninguna conexión especial con ellos como se supone que una madre debe tener, o al menos, no es lo que ella lo imaginaba. Se siente más sola de lo que solía sentirse en el pasado.

Tanya escribe que me extraña y se lamenta nuevamente por lo sucedido. Me dice que me quiere y promete que en el futuro va a arreglar las cosa y contarme que antes y después de la boda no hubo nada entre ella y Edward.

Por último, me agradace que a pesar de lo ocurrido y de que no estemos en buenos términos, yo amé a los niños incondicionalmente.

Cuando leo las últimas líneas, no puedo más. Aparto las cartas y lloro. No puedo imaginarme como ella se sintió en esos momentos, cuando mamá le dijo todas aquellas cosas. Me siento mal por ella, por no sentirse amada y por no tener ese vínculo maternal con esos preciosos niños.

Levanto la cabeza para mirar a Edward. Quiero decir algo, pero no tengo las palabras para esto.

Edward me toma de la mano.

—Todo va a estar bien a partir de ahora.

Lloro más fuerte y asiento con la cabeza.

—Sé que todo va a ir bien desde ahora. Sin embargo no puedo creer que todo esto pueda ser real. Sabía que no era tan apreciada por mi madre, pero jamás imaginé que pudiese hacer algo así para lastimarme de esa manera; no me importa si solo vió la oportunidad o no.

—René es una mujer cruel —dice Edward.

Lloro por un largo tiempo. Necesito sacar todo. Completamente todo: resentimiento, tristeza, dolor. Luego, cuando siento que no puedo más, paso una mano por mi cabeza, alisando los cabellos que se me han soltado de mi coleta.

—¡Dios! ¿Qué va pasar ahora?— cuestiono.

Hay silencio. Mucho, para ser exactos. Edward no dice nada y yo tampoco soy capaz de decir algo, pues mi cabeza está perdida, haciendo conexiones de sucesos que pasaron el pasado y ahora estoy comprendiendo lo poco a poco. ¡Por Dios!

Levanto la mirada y observo a Edward. Creo que él ha estado mirándome desde hace mucho tiempo y yo no he dado cuénta. Nuestras miradas se encuentran.

—Bella, yo...Las cosas no son fáciles en este momento y lo sé—hace una corta pausa—.Mira, quizá esto sea impertinente de mi parte decírtelo ahora, pero aún así quiero que lo escuches. ¿Puedes escucharme?

Asiento en respuesta lentamente.

—Quiero que sepas que te quiero, y que nunca deje de quererte todo este tiempo transcurrido desde aquel día que rompimos. Yo... Quiero pedirte una oportunidad más para mí, para ambos... Pero si estás enfadada conmigo por ocultarte esto desde hace algunos meses, entenderé si es por eso que quieres divorciarte.

Los ojos se me llenan de lágrimas ¡Oh, por Dios! Lo he hecho pasar mal todo este tiempo al yo pensar que me ha engañado con mi propia hermana . Sin embargo el aún así me dice que me quiere. No merezco esto. No merezco que el aún me quiere o siquiera me ame.

Quitó las lágrimas de mis ojos para poder verlo mejor, aunque esto no funciona mucho.

— Fui muy estúpida, Edward. Yo... pensé lo peor y ni siquiera te pedí una explicación, dí por hecho que te habías acostado con Tanya. También fui muy tonta respecto al tiempo donde tú querías hablar conmigo y yo fui tan terca para hablar contigo. Mira cuánto hemos sufrido por ser tan estúpida.

—Estabas con el corazón roto, Bella.

—Eso no es motivo para justificar mi estupidez. ¿Puedes perdonarme por lo que te he hecho pasar todo este tiempo? — pregunto.

Edward sonríe un poco.

—No hay nada que perdonar, cariño, ambos fuimos tontos — dice y atrapa un mechón de mi cabello para colocarlo detrás de mi oreja.

Le sonrió un poco.

—Te amo, Edward, nunca deje de hacerlo.

Los ojos de Edward brillan.

—¿De verdad ?— Cuestiona.

—No te imaginas cuanto— digo llorando.

Las comisuras de su boca de levantan con evidente alegría.

—Oh, cariño.—dice. Inclina su rostro un poco y me mira, esperando mi permiso para poder besarme. Cierro los ojos y cortó la poca distancia que queda.

El beso es increíble. Mi corazón y mi pulso de aceleran. Abro un poco la boca y le doy acceso a un mejor beso. No pasa mucho tiempo antes de que nuestros corazones estén agitado al igual que nuestras respiraciones.

Edward me separa un poco para mirarme a los ojos.

—¿ Entonces tienes una respuesta para mí? ¿podemos tener una segunda oportunidad?

— ¿Porque lo preguntas? Este beso era la respuesta— me río—. Solo tengo una condición.

Edward asiente.

—Lo que sea es tuyo— dice.

Asiento un par de veces para luego tomar mucho aire en mis pulmones y luego sacarlo de golpe. Lo miro a los ojos.

—Tenemos que divorciamos.

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Nos amamos

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