Capítulo 1
Ya se acercaba esa época otra vez, repitiendo la rutina hasta el fin del año escolar.
Aunque, por otro lado, este será el último antes de, al menos, intentar ingresar a alguna universidad. Intenté mediante todos mis medios aprovechar el verano para no volver tan desconectado a los estudios en la escuela, pero todo se resumió en eso, intentos. Es difícil lograrlo cuando nunca he sido el estudiante con las mejores calificaciones, y cada vez que regresaba a la escuela, mi cerebro parecía reiniciarse.
Además, un asunto en especial me ha generado más de alguna molestia para querer dormir sin problemas cada noche.
Un hombre se acercó a mí poco después de finalizar segundo año.
Había decidido dar un paseo junto a mis amigos alrededor de la ciudad, intentando aprovechar un hermoso día. Todo transcurría sin ningún problema, hasta que fue mi turno de regresar a casa poco antes de que anochezca. Fuyuki no es la mejor ciudad para caminar durante las noches, por lo que ya me encontraba en un pequeño problema, no demasiado preocupante, pero un problema al fin y al cabo.
Cuando ya ingresaba a Miyama, un tipo más alto que el promedio se acercaba metros más adelante de mí. A pesar de la distancia que aún nos separaba, podía distinguir cómo su mirada se enfocaba a mi persona, después de todo, éramos los únicos que caminaban por allí en ese momento. Bastante raro, ahora que lo pienso de mejor manera.
Miyama suele tener movimiento hasta poco más de las diez de la noche, y puedo asegurar que en ese momento, aún no debían ser ni las nueve.
Pude haber cambiado de dirección, haber tomado otra calle, cualquier otra cosa, pero una "fuerza invisible" parecía empujarme a ese tipo, y cuando ya estaba frente a mí, era inevitable huir.
¿Acaso querrá robarme alguna pertenencia? Ni siquiera había salido con mi teléfono, que olvidé por accidente en mi habitación.
El hombre se inclinó unos pocos centímetros, hasta igualar mi altura. Tenía una sonrisa bastante desagradable. Todo lo que él reflejaba desentonaba con su vestimenta, por completo religiosa. Cualquier iglesia a la cual pertenezca este tipo no debe ser muy fiable.
— Has sido seleccionado, joven Hirata...
Realmente detesto a quienes hablan con un tono tan misterioso y enigmático.
Sin más que añadir, aquel hombre volvió a sus andanzas y se alejó del lugar, perdiéndose a la vista. Yo seguí allí de pie, con un escalofrío que recorrió todas mis entrañas en solo un par de segundos.
Era lo normal, después de todo, que una persona con un aspecto tétrico sepa tu propio apellido no es la mejor señal que podrías recibir.
Se lo comenté a mis amigos, pero para mi lamento, quedaron con un gran signo de pregunta en sus rostros, similar a mi caso. No tenían ninguna explicación posible, y solo se redujo a una curiosa anécdota que quedará en mis recuerdos. No ha sido una anécdota muy agradable, no obstante, no podía negar que sí era curiosa en gran medida.
Uh, qué más da, debería estar disfrutando mis últimos momentos de vacaciones de verano como estudiante, pero aquí estoy, llenando mis pensamientos otra vez con ese hombre. Tal vez lo único positivo de ese episodio es que no he puesto mucha atención el pequeño accidente que tuve mientras usaba mi bicicleta hace unas dos semanas atrás.
La caída no fue la gran cosa, pero sigo sintiendo un ligero ardor en mi brazo derecho, el cual se debe a las cicatrices que quedaron enmarcadas ahí. En resumen, fui demasiado tonto para caer de esa manera.
Aunque, ahora que les presto mayor atención... no me había percatado de la silueta que forman estas cicatrices. No podría culpar a alguien más si llegase a pensar que es un tatuaje de diseño tribal, o algo por el estilo. De hecho, Mamá ya me ha llamado la atención al respecto, mostrándose algo preocupada después que me vio salir de una ducha. Solo me limité a explicarle lo sucedido, sin querer añadir más preocupaciones de las que debería tener.
Bien, creo que ordenaré mi habitación e iré al centro comercial para saciar un poco el aburrimiento. Mis amigos están algo ocupados en sus propios quehaceres como para invitarles a pasar el tiempo, lo cual no era de sorprender sabiendo que es el último año. Deben tener trabajos a tiempo parcial, algún viaje familiar en otra ciudad, o simplemente disfrutando de su propia soledad.
Espero que no nos separemos e ingresemos en la misma universidad, todos juntos, aunque eso se ve poco probable. Vale soñar.
Ahora, manos a la obra.
— ¡Kohaku, allí va Ami!
Oh, cierto, casi lo había olvidado.
Me había mencionado que vendría de visita en algún momento de la semana. No suele avisar con antelación, simplemente aparece aquí, pero no lo ha hecho desde los primeros días de vacaciones. Debió sentirse con la necesidad de hacerlo después de todo, aunque pienso que sería innecesario el que se sienta de esa forma. Sabe muy bien que mi hogar es el suyo también.
A través de la puerta de la habitación apareció ella, sin siquiera mostrar una pizca de interés por la privacidad ajena. Convivir con una persona así desde pequeño hace olvidar esos detalles, aunque seguía siendo algo incómodo. Al parecer, lleva su característico bolso oscuro colgando del hombro, ropa bastante casual, rostro despreocupado...
A decir verdad, creo que estoy equivocado. Diría que sigue exactamente igual a la última vez que nos habíamos visto, pero su rostro parecía mostrar más cansancio de lo acostumbrado. No sería extraño estando en periodo de exámenes, pero este no era el caso ¿Qué habrá sido tan agotador en sus vacaciones?
Por cierto, logré observar su mano izquierda vendada casi por completo. Algo tuvo que haberle sucedido estos últimos días, pero dejaré que sea ella misma quien me lo explique, no pienso arriesgarme a pisar donde no debo, y menos con alguien como Ami, quien suele tener un humor muy pesado cuando no es su mejor día.
— ¡Koha-kun! ¿Alguna novedad con ese tipo extraño?
— Podrías saludar primero ¿Sabes?
En respuesta recibí una burla por su parte sacando su lengua. Al menos, su ánimo parece seguir como siempre.
— Aún nada. Ya estaba rendido, solo pensaba en la escuela y todo lo que he olvidado
Contesté algo molesto por recordar los intentos que hice por averiguar la identidad de ese hombre. Incluso fui a la Iglesia ubicada a poco más de una hora de pie desde mi hogar, aprovechando que recordaba la vestimenta religiosa que ese tipo ocupaba, pero no obtuve suerte. Nadie estaba allí. El lugar estaba desolado, sintiéndome incómodo de inmediato una vez que puse un pie allí dentro, lo cual no era ni medio normal considerando que es un lugar sagrado... ¿cierto?
— ¡Vamos, que aburrido! ¡No malgastaré la caminata por nada, debes tener algo más que contar!
Después de recriminar mi monótona vida vacacional, dejó su bolso sobre mi cama y luego se sentó en mi escritorio, con su vista hacia mi dirección y piernas entrecruzadas, esperando que le dé una respuesta convincente. Es muy difícil quitarle las ideas de su cabeza una vez que le invaden, al menos hasta que algo más logre llamar su atención.
Oh, podría intentarlo. Está de buen humor, no debería esperar una mala reacción suya
— ¿Qué hay de ti? Parece que tuviste un accidente ¿Verdad?
Apuntando hacia su mano, me percaté que durante este breve tiempo la ha usado sin ningún problema o incomodidad, así que pienso que debió ser algo muy insignificante
— O-Oh, esto...
Eso... no entró bajo mis planes. Escondió rápidamente su mano tras de sí, y ese tartamudeo suyo junto a su rostro con mejillas enrojecidas solo querían decir que no fue algo tan olvidable e insignificante como imaginaba.
— ¿Y bien?
Dio un breve suspiro, algo resignada a mi insistencia.
— Estuve ayudando a Papá con unos asuntos, y una caja algo pesada cayó sobre mi mano. No es nada de qué preocuparse. La vendé por seguridad, eso es todo
Su voz sonaba muy convincente, y conociendo a su padre que suele recibir muchos envíos de diversos lugares, no me sorprende que esta vez le haya tocado alguno más pesado de lo normal. Además, era Amane, no sé para qué me sorprendo.
A pesar de eso, había una parte de mí que seguía sin estar convencida por completo, y no sabría cómo explicarlo. Solo sé que es una sensación latente.
— ¿Por qué no te creo mucho?
— ¡Y-Ya cállate, Kohaku!
Acto seguido, me lanzó su chaqueta directamente a la cara algo enojada por mi insistencia.
Algunas veces debería controlar su fuerza, eso dolió un poco.
Por suerte, el ánimo no había decaído en lo absoluto. Ella comenzó a reír por lo que acaba de hacer, por lo que simplemente me dediqué a sonreír. Conocerle hace mucho tiempo me lleva a notar más sus acciones, y aunque sé que puedo ser yo exagerando un asunto trivial, no puedo luchar contra mi inconsciente. Mi madre diría lo mismo, sabiendo muy bien cuando sucedía algo conmigo o con Ami, lo que se debía deber a su fuerte sentimiento materno.
— ¿Quieres acompañarme a dar un paseo?
Una vez que ese momento divertido acabó, me preguntó esperando no estar todo el tiempo encerrados aquí en la habitación. Ya tenía pensado ir al centro comercial, aunque conociendo a esta chica, lo más probable es que regrese a casa totalmente agotado, sin energía alguna. Tampoco tengo muchas opciones para negarme, me sacará de aquí sin importarle mi opinión.
— Bien, espera aquí
Colocándome de pie, fui en busca de una chaqueta por el clima ahí fuera, el cual parecía querer empeorar mientras más avanza el día. Espero no regresar tan tarde como solemos cuando damos paseos por la ciudad, pero creo que no debería interesarme en eso, después de todo, no he visto mucho a Ami. Salir a caminar por allí sin muchas preocupaciones valdría el tiempo. Estoy seguro de ello.
Antes de salir de la habitación, fui en busca de algo muy preciado que traeré junto a mí incluso en el fin del mundo.
Aquí está. Un simple listón negro que amarré a mi cuello para no congelarme más tarde. Sin importar la razón, aunque sea insignificante, este listón tenía una función. Tenía que estar junto a él.
Ugh, algunas veces siento que estar aferrado a algo como esto parece estúpido y sin sentido, pero no puedo contra esta necesidad. No sabría qué hacer en caso de perderlo.
— Listo, Ami. Te sigo donde vayas
Y con ello, salimos de mi hogar y emprendimos la caminata hasta donde ella quisiera. No tengo la menor idea hacia dónde iremos, aún menos con todas las sorpresas que tiene bajo su manga cada vez que salimos a caminar. No logro pensar qué será esta vez, pero espero no ser parte directa de sus idioteces, después de todo, nunca he salido muy bien parado de ellas. En ninguna sola de ellas.
De todos los destinos, no esperaba que me trajera aquí, aún menos con la brisa que golpea desde las aguas del río ahí abajo. Estábamos en el sendero del puente de Fuyuki, sin mucho tránsito debido a que se acercaban las horas de la noche, de las cuales no me enteré hasta haber notado que el sol se había puesto. Eran casi las doce de la noche un día miércoles. Parece obvia la razón de que no haya muchos coches recorriendo el puente, y por lo que pude observar, ya serían casi diez minutos sin que una sola persona haya caminado por este sendero, sin contarnos a los dos.
Apoyados en la barandilla del puente, nos quedamos viendo hacia la costa, hasta donde nuestra vista se perdiera en el oscuro azul de la noche. De reojo, veía como el cabello castaño de Ami era ondeado por la brisa, sin desordenar demasiado su apariencia, aunque ella no fuese muy interesada en detalles como ese.
Interrumpiendo de imprevisto el momento de tranquilidad, finalmente abriría la boca, como si hubiese estado pensando muy bien qué decir.
— Hey ¿podrías hacerme un favor?
Vaya, no esperaba ese tono tan neutral de su voz.
— ¿Q-Qué dices? Puedes pedirme lo que sea ¿sabes?
Contesté bastante inocente a su pedido, y no veía cómo responder de otra forma, sus pedidos suelen ser bastante insignificantes, al menos para mí. Sin embargo, con aquel tono de voz, no me ha dado ese mismo convencimiento del cual estoy acostumbrado.
Al oír mi respuesta, me dedicó una ligera sonrisa.
— Durante un mes, quédate en casa todo el tiempo que puedas. Y en el caso de ir a la escuela, vuelve sin cambiar tu rumbo ¿de acuerdo?...
No me esperaba en absoluto algo de ese estilo. Le di unos segundos imaginando que soltaría alguna carcajada, pero nunca llegó. Su vista seguía perdida en el horizonte y mantenía el silencio.
— Prefieres que no pregunte ¿cierto?
Esta vez, se giró hacia mí, asintiendo la cabeza.
— Vamos, sabes que no me quedaré callado. ¿Por qué debería estar en casa todo el tiempo?
De verdad parecía no querer escuchar resistencia de mi parte. Simplemente no puedo cumplir ese capricho sin saber la razón. No tenía sentido, después de todo, ambos siempre nos dirigimos a muchos sitios una vez que terminan las clases.
¿Qué le llevaría a cambiar de opinión?
— Ami ¿ha sucedido algo?
Ella seguía allí, sin abrir la boca y volviendo a no hacer contacto visual conmigo. ¿Qué rayos sucedió con ella en estas vacaciones?
¿Acaso está inmersa en algo... ilegal? Si ese fuese el caso, le querría ayudar de todas las formas posibles, aunque sepa que sea una mala idea y termine siendo un estorbo. No se me ocurre otra cosa más por la que pueda estar actuando de una forma tan distinta. Realmente espero que no esté corriendo ningún tipo de peligro, o algo así.
¿Y qué hay de sus padres? Ellos siempre han sido reservados y no muy interesados en la vida privada de Ami, pero no lo suficiente para dejar que su única hija esté en medio de un asunto complicado de tratar.
— ¡Amane! ¡No te quedes callada en un momento como este! No esperes que acepte sin rechistar
— Koha-kun, solo por esta vez, no quiero que te entrometas más allá. Lo digo enserio, por favor...
Bueno, esa expresión no engaña a nadie. No miente al decir que está hablando bastante enserio sobre su pedido.
No sé qué decir. Esperaba un paseo normal y corriente, lleno de su característico buen humor, y, de hecho, así fue hasta llegar a este puente. Esperaba de todo menos estar en una situación muy incómoda.
Parecía querer abrir la boca para responder, pero inesperadamente, aquel momento incómodo fue interrumpido por un gran estruendo proveniente del extremo derecho del puente, no muy lejos del lugar donde estábamos. Giramos enseguida, encontrando saltar chispas que nos impedían ver con claridad lo que estaba sucediendo allí. La preocupación era de ambos, pero con tal solo observar su rostro, era suficiente para pensar que tal vez tenga una ligera idea de lo que pueda tratarse.
Sin previo aviso, Amane tomó fuertemente mi mano y buscó un lugar seguro para esperar que acabe ese espectáculo de potentes chirridos. No tengo la más mínima idea de lo sucedido, pero creo que es imposible de ignorar esos sonidos metálicos, lo cual debe ser la explicación de esas misteriosas chispas que han saltado a la vista.
A diferencia de la expresión que traía cuando escuchamos los estruendos, ahora Amane mantiene un rostro muy calmado, pero al mismo tiempo, inquietante. Quería hacer algo más que solo esconderse, pero hacer eso sería una completa locura. Podría resultar herida, o incluso algo peor.
— Hey, Ami ¿cuál es tu id-
Qué extraño.
No pude acabar mi pregunta, no por decisión propia. Sentí mi cuerpo adormecerse poco a poco, y sin tardar demasiado, toda mi visión se teñía de negro absoluto.
Esta fue la peor noche que pudieron haber elegido.
Esperaba que algo así sucediera en los próximos días, pero definitivamente hoy me han pillado desprevenida por completo. Planeaba hablar con Kohaku esta noche sobre los asuntos en los que me he visto enfrentada el último tiempo, y pude haberlo hecho desde el principio cuando ese hombre desconocido vestido de sacerdote lo encontró, pero aquí estoy. Como siempre, tardando en decidir algo de tan vital importancia.
Ugh, da igual. Este no es el mejor momento para pensar en ese tipo de cosas.
— Gracias, Caster
Respondiendo en silencio a mi voz, una blanquecina figura se materializó atrás del ya inconsciente Kohaku, ahora recostado en el suelo. Me quité la chaqueta para cubrirlo un poco de la fría brisa del río, y acto seguido, aquella figura se transporto a mi lado, comenzando a seguir mi paso y averiguar qué era todo el alboroto sobre la pista del puente.
Ella es Caster, quien me ha acompañado desde unos pocos días antes de las vacaciones de verano. Aún no estoy segura sobre qué es lo que pensará de mí luego de convivir ya un tiempo, pero su serenidad, incluso en una situación como la de ahora, era casi imperturbable. Gran parte de ella sigue siendo un misterio.
No obstante, su interés no fue la razón por la cual me ha acompañado durante casi todo el verano. Existe un motivo por la que ha sido mi acompañante, o más bien, aceptado serlo.
Pude encontrar un lugar perfecto para observar, tanto lo que sucedía allí en el puente como para mantener un ojo a Kohaku, quien seguía sin despertar, y sería preferible que se mantenga así por unos minutos más. Si es lo que me temo, ya no podré retrasar más "esa" conversación con él, así que debo de estar preparada una vez que volvamos a casa.
Mantenía una esperanza, pero se esfumó de inmediato cuando alcé mi vista en dirección a los estruendos un poco más allá de nuestra posición.
Dos siluetas lanzaban una a la otra ráfagas de ataques, y en ocasiones lo que parecían ser sus armas chocaban con un gran impacto, lo cual era la explicación de esas deslumbrantes chispas de antes.
Incluso con el peligro que se sentía en el ambiente, era imposible negar que se trataba de un espectáculo increíble para los ojos de un tercero. Parecía lejano el momento para presenciar con mis propios ojos una situación como aquella, pero la verdad es otra. No tardará mucho en que mi rol como observadora cambie a uno activo.
Poniendo mayor atención más allá de esas dos figuras que luchaban ferozmente, con sed de eliminar al otro sin cuidado de por medio, pude visualizar a dos personas más, una alejada de la otra.
— Master ¿Qué planea hacer ahora mismo?
Una suave voz que rompía con la tensión del momento, llegó desde mi lado izquierdo.
— No estoy muy segura, Caster. Probablemente ya nos hayan identificado, pero nos estén ignorando por su batalla
Era duro admitirlo, pero el peligro en el cual nos hemos visto envueltos era muy real, y aún peor, no creo que estemos en las condiciones de luchar contra esas cosas. No hasta descubrir lo que tenga guardado Caster bajo su manga, y eso no sucederá hoy, por ningún motivo.
Hice una señal con mi mano para que Caster me siga los pasos y abandonar la zona antes de que alguno de esos tipos se interese de nuestra presencia, pero la mala suerte no acabaría allí, por supuesto que no.
Frente a mí y Caster aterrizó una de las figuras que se encontraban luchando a muerte. Tenía una armadura oscura con unos tonos dorados y de color blanco cerca de su cuello. Empuñaba una larga lanza, con un diseño increíble, imposible de pertenecer a nuestra época. Era un hombre muy alto, con cabello blanco y un rostro con mirada muy aguda. Estaba claro que no venía aquí a charlar con nosotras.
— Has aparecido finalmente, Caster
Era obvio que había sentido nuestra presencia durante todo el tiempo, y no veía el momento en que aparezca la otra figura que luchaba contra este hombre.
Tenemos que escapar de aquí de cualquier forma posible. Kohaku seguía sin despertar detrás de mí, y sería un trabajo muy difícil sacarlo de aquí en ese estado, aún peor, con dos Servants persiguiéndonos hasta querer asesinarnos. Si llegaban a colocarle una mano a Kohaku, por más enojada que pueda estar, no podría culpar a nadie más que a mí misma. Cualquier persona que no pertenezca a este ritual y se involucre, aunque sea por accidente, debía ser eliminada.
No sé qué hacer. Desde pequeña he estado tenido que estar preparada para enfrentar una situación como esta, y aún así, aquí estoy, con mis piernas temblando por el miedo y ansiedad de que todo resulte de la peor manera posible, y ni siquiera había participado en una sola batalla oficial.
— ¡Lancer!
Metros más allá, escuché la voz masculina de alguien, llamando a quien seguía de pie frente a mí y Caster. Con un arma tan inconfundible, no se podía tratar de alguien más que él.
— ¡Hey, jovencita!
Tuve un pequeño sobresalto al oír esa misma voz, ahora mucho más cerca de lo que pensaba. Por su parte, Caster se mantenía a mí lado, intentando protegerme de cualquier ataque sorpresa que pueda recibir. Llevaba consigo una "muñeca" cerca de su pecho en todo momento, incluso desde el día en que apareció en mi hogar, y ahora puedo entender la razón por la cual la llevaba. Debe tratarse de un "familiar" con quien hizo un contrato en algún momento de su vida, pero no logro identificarlo.
Giré hacia donde estaba ese hombre. Vestía un traje elegante, que a simple vista podía costar una enorme fortuna.
— Es una mala idea entrometerse en una batalla entre dos Servants ¿sabías?
¿Sabías? ¿Qué hay con ello? ¿Acaso por ser menor que él no debería saber lo peligroso de una pelea entre dos Espíritus? ¡Este estúpido...!
Ugh, no vale la pena. No debo empeorarlo aún más.
— Tienes mucha suerte que la Guerra aún no ha comenzado del todo. Ya sabes, el sacerdote nos ha pedido que esperemos hasta la última invocación...
Oh... eso es cierto. Hasta que no estén hechas todas las invocaciones, los contrincantes no deben eliminarse entre sí.
— E-Entonces... ¿por qué...?
— ¡Hah! ¿eso? Solo era un simple entrenamiento con otro de nosotros. Aunque por lo que veo, debió haberse aburrido de esperar...
Bien, me calma un poco saber que el otro ya se ha largado de aquí.
— ¿Hmm? ¿Qué hay de este niño?
D-Demonios, esto no es bueno.
— No le harás ningún rasguño, Master de Lancer
Quien ha hablado ahora fue Caster, que se había mantenido en silencio todo este tiempo. Aún con una voz muy tenue, se podía asegurar que estaba dispuesta a utilizar cualquier medio para cuidar de Kohaku.
— Heh, tiene suerte de estar inconsciente Vámonos, Lancer
— Entendido, Master
Gracias por ser tan voluble al sueño, Kohaku. Quién diría que te ha salvado la vida.
Al cabo de unos momentos, tanto Lancer como ese hombre habían desaparecido del puente de Fuyuki, dejándonos a mí, a Caster y a Kohaku a solas, en plena noche de luna llena. No sé cómo, pero hemos salido ilesos de aquí, a pesar de que todo estaba en nuestra contra.
— Gracias por proteger a Kohaku, Caster
— No hay de qué, Master
Con una ligera sonrisa, Master volvió a su estado fantasmal, y con ello, desapareciendo el hechizo que había ocupado para que Kohaku se mantenga dormido.
No fue de inmediato, puesto que seguía con sus ojos cerrados, así que solo me quedé sentada a su lado, observando hacia luna, dejando salir fuertes suspiros de alivio, y también de cansancio. Si incluso toda esta situación me ha hecho perder energías, aun cuando no hemos entrado en batalla, no podía imaginar cómo será cuando ese sea el caso.
A pesar de todo este problema, una parte interna de mí se encontraba muy extasiada por lo sucedido. La adrenalina de ver con mis propios ojos a otro Servant que no sea Caster, fue un momento demasiado intenso. Tal vez aquella parte "mágica" parecía haberse activado por fin.
Una vez que hable con Kohaku sobre este asunto, todo se volverá muy complicado.
Hasta hoy, he sido capaz de tener una vida normal como estudiante, como una simple adolescente con un grupo de amigos y sale a divertirse, y también, de sobrellevar una vida como hija de un mago. Ha sido un secreto que he debido resguardar con total seguridad a Kohaku, aun cuando él ha visitado más de una vez mi hogar. Mis padres han sido muy cuidadosos de mantener bajo llave cualquier señal que levante sospechas de nosotros cada vez que tenemos una visita.
¿Cómo reaccionará Kohaku ante una revelación como aquella? Posiblemente coloque una cara de idiota, sin entender en lo absoluto, aunque a decir verdad, prefiero que así sea, a pesar de saber muy bien que no será un camino de rosas para ambos.
Cuando Kohaku me comentó sobre ese "extraño hombre" que se le acercó hace un tiempo, no tardé mucho en saber de qué se trataba todo. La parte de mí más "soñadora" seguía deseando que sea un malentendido y mantener a Kohaku lo más alejado posible de este ritual, sin embargo, no podía mentirme.
Por suerte, el Master de Lancer no logró identificar nada particular en Kohaku. Si supiera los detalles, habría sido otra la historia.
— Uhhh...
— ¿Kohaku? ¡Al fin despertaste!
Con claras señas de cansancio, Kohaku lentamente abría sus ojos, recordando poco a poco qué estaba sucediendo antes de que Caster lo haya hechizado.
— ¿A-Ami? ¿¡q-qué ha sucedido!?
— ¡N-Nada! Solo te habías desmayado por la sorpresa
Tartamudear no serviría mucho con él, pero debido a que aún no recupera toda la percepción de su alrededor, no se dio por enterado.
— Ugh... solo vámonos a casa. Me duele mucho la cabeza, Ami
— Bien, te acompañaré a casa. Desmayarte debió dejarte más tonto de lo que ya eras
Recibí un ligero golpe en mi hombro por ello, aunque poco me importó. Por esta noche, es mejor dejarlo así.
Tomó más de lo que esperaba, considerando que Kohaku aún no recuperaba todas sus fuerzas para caminar normalmente. Tanto su madre como mi padre nos llamaron, muy preocupados por nuestra demora, no obstante, la preocupación de cada uno difería, por razones obvias.
Al llegar a casa de Kohaku, fuimos recibidos por su madre, quien me preguntó de inmediato por su estado. Intenté dar la mejor explicación posible, y por suerte, no dudó en mí. Con ayuda de su madre, dejé a Kohaku durmiendo en su habitación, con un claro agotamiento. La verdad, no creí que el hechizo de Caster haya sido tan potente, no obstante, es posible que pueda deberse a que aún no cuente por completo con la protección que esas "cicatrices" podrían brindarle.
— ¿Te gustaría dormir aquí, Ami-chan?
— N-No se preocupe, Hirata-san. Me las arreglaré para llegar a casa
Ella mostró señal de desaprobación. No iba a escapar de ella.
— ¡Por supuesto que no! Fuyuki no es muy segura para dejarte ir a estas horas. Qué le diría a tus padres...
Suspiré, rendida. Llamé a Papá para comunicarle que dormiré en casa de Kohaku por hoy.
Ahora que lo pienso, no será una mala idea dormir aquí por esta ocasión. Si bien el Master de Lancer se acabó yendo del lugar, no estoy muy convencida de dejar durmiendo solo a Kohaku. Intentaré dejar a Caster muy pendiente de lo que suceda durante la noche, y despertarme en caso de ser necesario.
Sabía lo complicado que se volverá todo cuando le explique a detalle en qué está inmerso sin que él mismo lo sepa muy bien por el momento, pero aún no puedo digerirlo en mi mente. Todo era tan injusto, como si el mismo destino quisiera jugar con nosotros de una forma maliciosa, que solo el propio destino sabrá las razones.
Sé que puede existir un camino de salida que nos aguarda en algún sitio. Un camino por el cual ambos resultemos ilesos y sin rasguños, que todo siga normal y logremos dejar todo lo que suceda atrás.
Lo único que quiero es que él esté seguro, y para ello, no dejaré que nadie le haga el más mínimo daño. Si eso me lleva a utilizar a Caster hasta sus límites, o usar mis propias habilidades mágicas hasta quebrar mi propio cuerpo, lo haré.
Tal vez durante la mañana, pueda dar el paso y revelarle estos detalles que le he escondido todo el verano, sin que él sospeche en lo más mínimo.
Me siento una verdadera culpable...
