4- Como agua para chocolate

Más que preocupación lo que Shampoo experimentó en el momento de que se enteró del accidente que Ranma sufrió, sintió una sensación de vacío y desesperación cuando el muchacho que se convierte en chica se fue sin decir adiós. Empacó el pedido que Ranma le pidió y conforme pasaba al lado del pato Mousse sólo podía sentir que ella y la pelirroja existían, Ranma recibió su comida para llevar y le dedicó una cálida sonrisa a Shampoo que, conmovida, se la devolvió con la misma calidez.

—Hasta luego— se despidió Shampoo—vuelve pronto.

—¿Qué días puedes salir? digo, me gustaría conocer más de este vecindario— mencionó Ranma desde la puerta.

No era una alucinación, no le había puesto ninguna pócima que le hiciera reaccionar de esa manera a Ranma, Shampoo miró por unos brevísimos instantes a su bisabuela que estaba tan o más confundida como ella que ahora parecía estar más en un sueño inconcebible el que Ranma la invitase a salir sólo para hablar un poco. Sin trucos de magia. Sin nada que le estuviera forzando a Ranma a ir sí o sí aunque esté fuera de su voluntad.

—Si no puedes no hay problema— le dijo la pelirroja—estoy en la posada Arisaka a unas calles de aquí por si te interesa venir. Hasta luego.

La cabeza le daba vueltas a Shampoo, se sentó en una silla mostrándose escéptica ante ello y obviándose que Ranma haya perdido la memoria o cualquier otra cosa no sabía como reaccionar ante tal acontecimiento, un hecho que no tenía precedentes en Nerima, un Ranma que le haya pedido salir a Shampoo para que le ayudara a conocer ese lugar.

—Despiértenme si esto es un sueño— musitó Shampoo.

—No, estás despierta... ese nuevo Ranma parece que sí se casará contigo— afirmó Cologne.

—Te voy a pedir un favor, abuela— la muchacha tomó un paraguas—no quiero que intervengas en esto... por favor. Las pócimas han funcionado y todo pero esta vez lo quiero hacer por lo legal, lo justo.

Shampoo dio un último vistazo a su bisabuela previamente a cruzar el umbral de la puerta, en su mirada sólo existía la determinación por lograr un objetivo. Vio, pues, la calle peatonal que frente a sí se asomaba imponente y comenzó su caminar constante para llegar a la posada Arisaka. Había pasado un año y dos meses desde aquel fatídico día en el que Ranma se marchó junto a su padre a realizar un arduo entrenamiento, mas el caso, el día en que aquella furgoneta que transportaba pasajero con un conductor alcoholizado hizo volar a Ranma por la autopista, borrando así los recuerdos de un pasado.

Ensimismada en sus pensamientos notó las luces encendidas de los focos de neón blanco de la posada, cruzó la portada y al instante escuchó un perro ladrar alertando a los vecinos; la primera en salir fue Shinobu acompañada por Ranma que llevando consigo un bate de béisbol vio al perro de Kyoko haberse quedado afuera, fue entonces que por su designio alejó a Shampoo del canino arrastrándole con sombrilla y todo, a pesar de que la lluvia ya hubo cesado, hacia dentro de la posada.

—Bueno, yo los dejaré— informó Shinobu—Kyoko me pidió que le ayude con un examen de admisión, de nuevo.

Al momento de irse la albina, Ranma y Shampoo se vieron de frentecomo si fuera el espejo del otro, la iniciativa fue tomada por parte de la muchacha de pelo rojizo que se sentó detrás del mostrador en el área de recepción. Reposando sobre la mesa de madera yacía apacible un libro que había empezado a leer el joven a mediodía.

Como si de una broma del destino se tratase o una mala jugada del karma, por la puerta entró Akane Tendo. Casi reflexivo se encontraba Ranma en medio de su lectura mientras terminaba sus tallarines y observando los monitores que mostraban las imágenes de las cámaras de seguridad vio con expresión neutral a la recién llegada Akane Tendo, no la conocía, no sabía qué hacía allí.

—Buenas noches ¿buscas un dormitorio? lamento decirte que todos están ocupados— la pelirroja bebió un poco de chocolate con leche caliente—yo te avisaré en cuanto tengamos lugar.

—No, vine a verte pero veo que estás acompañado— Akane vio de soslayo a Shampoo—¿no me reconoces? soy Akane... Akane Tendo.

—¿Akane? no la verdad lamento no conocerla de antes señorita Akane— murmuró Ranma dejando atrás el escritorio—además apenas estaba atendiendo a Shampoo. Parece que empezará de nuevo a llover, no quiero que tengan un resfriado, así que quédense aquí hasta que deje de llover.

—Está bien— refunfuñó Akane.

—Es algo confuso— murmuró la pelirroja—en este lugar me conocen todos, y yo no conozco a nadie. Sólo a Shampoo que tuvo la amabilidad de presentarse.

—Así es y le dije que le llevaría por todo el vecindario para que conozca un poco mejor— informó la amazona con algo de inseguridad.

A Akane no le gustó ni poquito, mas en cambio tuvo que tragarse sus palabras y de paso dejar que ellos dos estuvieran más juntos que cuando tenía al antiguo Ranma, en vísperas de un invierno que prometía ser bastante gélido se estaban ya haciendo preparativos para las navidades de ese año. Shampoo estando extraviada en sus pensamientos y observando encima de una estantería unas pequeñas calaveras hechas de porcelana, pintadas de blanco y detalladas con vivos tonos multicolor en las cuencas de los ojos; miró a Ranma con curiosidad acerca de esa pintoresca decoración detrás del chico que se convierte en chica.

—¿Y eso?— preguntó Shampoo señaló la calaverita—está muy linda.

—Imagino que le gusta a Shinobu— respondió Ranma—ya luego le preguntaré. Por cierto ¿a dónde iremos mañana? me gustaría ir a todos los rincones de Nerima para... Ya sabes. Conocer a los vecinos

—La mayoría son muy...— la muchacha de China miró a Akane con curiosidad—exóticos diría yo.

—Igual no es que yo sea demasiado normal que digamos— mencionó el muchacho tomando agua caliente de una tetera—¿dónde has visto a un chico que se convierte en chica cada que toca el agua fría?

El muchacho se lanzó el agua de la tetera volviendo a ser chico, se salvó de hacer un desastre y arruinar todos los componentes de la computadora que tenía allí. Akane frunció el entrecejo mas Shampoo simplemente se rio, obviamente ya conocía esa faceta de Ranma tanto como chico como chica y cada que la temperatura del agua fuera la adecuada podría utilizar las aptitudes que tenía sus dos formas.

—Ranma— llamó Shinobu alarmada —ven, hay un tipo que está a punto de lastimar a una señora.

—Demonios— masculló el chico—discúlpame, Shampoo... hablamos en un rato.

—Yo te acompaño— respondió Shampoo poniéndose de pie como un resorte.

Ranma corrió por el pasillo apartando a la muchedumbre que estaba frente a las personas que estaban apunto de ponerse a pelear, en medio del círculo en la que la gente se había congregado para observar aquella función nociva para la salude de cada uno de los involucrados, Ranma dio un salto y se colocó frente a los dos luchadores: un muchacho pelinegro de complexión fuerte y un tipo de cabello igual sólo que delgado y arrogante.

—¿Qué diablos ocurre aquí?— indagó Ranma al muchacho fornido.

—Este majadero quiere lastimar a Kyoko— le respondió una mujer apartando a sus hijos del espéctaculo.

El artista marcial apartó al muchacho que parecía ser el hermano mayor de Kyoko, se colocó en guardia y observó al bravucón con una mirada fría y que no dejaba ver una tranquilidad normal que llevaba plasmada en sus expresiones. Kyoko se colocó junto al muchacho fornido esclareciendo, de esta manera, las suspicacias de Ranma.

—¿Eh? ¿y este aparecido?— preguntó el flaco—no debes tener más de veinte años, niño ¿piensas que vas a poder conmigo? vaya iluso. Con gusto de enseñaré a los golpes.

—Ataca, cobarde— amenazó Shampoo—atácalo y te las verás conmigo.

No pasó ni un segundo cuando el abusador se rio de aquello tan patético que le parecía, una mujer defendiendo a un chico que se notaba más fuerte que ella. el flaco miró a Ranma con sorna y burlescos pucheros que no hicieron más que hervirle la sangre a Shampoo e incluso a Kyoko o a Shinobu que le parecía peculiar ver a Shampoo en ese lugar y todavía más defendiendo a Ranma sólo delataba que existía un interés de por medio, en el rostro de Shampoo se notaba que estaba como agua para chocolate, estaba por matar a cualquiera que lastime a Ranma en ese momento.

—¿Tu novia te va a defender? no me hagas reír, tonto. Te ves patético.

Ranma saltó y pateó en el aire el rostro del flaco tirándolo al suelo, él se limpió la sangre que salpicaba sus labios y comenzó a golpear el aire dado a que no podía ni mucho menos era capaz de hacerle un rasguño al joven casero, el muchacho atacó con una retahíla de golpes a velocidades absurdas que sólo lastimaban el cuerpo del pobre muchacho delgado. Cuando el de la trenza entendió que fue suficiente castigo cesó sus embates y le dio la espalda, luego el bravucón se desplomó en el suelo.

"¿Cómo hice eso?" pensó Ranma mirándose las manos.

—Podría ser que tu cerebro recuerda algunas cosas— mencionó el hermano de Kyoko—sinceramente ya te había visto cada vez que iba a la obra de construcción, con la muerte de mi padre no pude seguir estudiando medicina.

—Es una pena...

—Takeshi, Takeshi Nakamura— le respondió el mayor—no cualquiera tiene esas habilidades ¿o sí?

Ranma se quedó en shock, y mientras estaba guiando a las personas de vuelta a sus apartamentos, no dejaba de pensar y reflexionar sobre las palabras que Takeshi le había dicho. No dejaba de estar abstraído de la realidad, con la pesadez de reflexiones que no llegarán a nada hasta que el cálido tacto de Shampoo le sacó del shock que hubo de experimentar hacía unos instantes con Takeshi, ella lo acercó y le dio un abrazo con delicadeza.

—La mente puede olvidar— musitó Shampoo—puede olvidar nombres, hechos, todo lo que quieras pero lo que aprendiste jamás se borrará de ti.

—Shampoo— susurró el muchacho—bueno sólo te tengo a ti y a Shinobu... aun así no quiero forzarme demasiado con la gente que vive en Nerima, ya sabes todos me conocen y yo no conozco a nadie.

"Ukyo" pensó Shampoo "ella debe estar al tanto de la situación"

5- ¿esto es amor?

Ya la mañana llegó ineludible a la región de Nerima y Shampoo ya estaba de vuelta al ruedo con el restaurante de su bisabuela, la calle estaba llena de charcos por la constante lluvia. Al momento de salir en búsqueda de la dirección en donde le había indicado su abuela que llevara el domicilio, a la chica china ya no le agradaba usar los trucos de magia que normalmente utilizaría con Ranma para que este se enamore de ella, ahora su objetivo no sólo es darle una mejor acogida que la que Akane le dio la noche anterior.

Al momento de volver a su restaurante pasó frente al de Ukyo Kuonji, pegó un frenazo y tiró su bicicleta al suelo para después entrar al restaurante de la chef okonomiyaki sin preguntar nada.

La castaña miró súbitamente a Shampoo, eso sin duda era sorpresivo para la dueña de ese restaurante; la de cabellera castaña pasó al frente del mostrador empuñando, en caso de cualquier emergencia, su inseparable espátula.

—¿Qué haces aquí, Shampoo? — le preguntó Ukyo.

—Es Ranma — le dijo —sufrió un accidente.

—Estoy segura de qué tú estás involucrada — espetó la castaña —ya se me hacía extraño que no apareciera por aquí. Escucha — gritó ella molesta —lárgate de aquí, lárgate antes de que me arrepienta de dejarte con vida.

—Que no fui yo— replicó la amazona.

Ukyo no dudó más y le lanzó una pequeña espátula la que se clavó en el marco de la puerta, lanzó otra que le abrió una herida en la mejilla, Ukyo no estaba jugando ni mucho menos decía cosas que no tuvieran sustento alguno.

—Te lo repetiré una vez más— dijo firmemente—o te vas o acabo contigo aquí y ahora.

Era notable la hostilidad que se notaba en el ambiente parecía rebosar el lugar, Shampoo no quería más problemas así que mejor se marchó de allí. Lo que Ukyo escupió en contra de su persona eran puras calumnias, Shampoo estaba igual o más preocupada por Ranma que lo que estaba Ukyo y esa mala fama que se había venido fraguando a pulso por el uso de trucos para llevarse a Ranma para sí le estaba mostrando sus consecuencias.

(...)

Junto a Takeshi, Ranma se hallaba reparando una fuga de un tubo del acueducto que proporcionaba agua a los inquilinos de la pensión; Ranma ahora mismo estaba en su apariencia de chica pelirroja apretando llave para cortar el suministro hídrico de forma temporal. Takeshi logró, gracias a la intervención de Ranma, reparar la fuga que había tenido y perjudicaba a los inquilinos de la pensión.

—Esto ya es extraño — mencionó Takeshi viendo a la pelirroja —digo... convertirte en mujer con sólo el agua fría es muy peculiar.

—Ajá, a mí me pasó igual — le respondió echándose agua caliente —me gustaría saber qué ocurre conmigo.

—Podrías hablar con los Tendo — murmuró Kyoko llegando con una sonrisa —pasé, Takeshi y es posible que me den una beca.

—Felicidades — le dijo Ranma de forma tranquila —y hablando de eso, ir con los Tendo no es como muy de mi agrado.

—¿Por qué no le dices a Shampoo o a Shinobu que te acompañen? — indagó la hermana de Takeshi.

Parecía que el de la trenza se lo estaba pensando seriamente en pedirle ayuda a esa chica, ¡ah! El trenzudo suspiró cuando recordó el luminoso rostro bañado por las luces de las lámparas que incluso le llamaba la atención su forma de expresar sus emociones y pensamientos.

—Iré con Shampoo, de todas formas — le miró con una sonrisa —a ella le prometí ir a dar un paseo.

—Me parece espléndido — respondió Kyoko.

—Pero debo decirle a Shinobu o si no... — Ranma fue interrumpido.

—Ve a por ella, tigre — le animó Takeshi —¡ja! Imagino su cara cuando estés como chica al momento de-

Kyoko le metió un sartenazo en la cabeza a su hermano mayor, luego se marchó jalándolo del brazo y llevándoselo hacia su apartamento, Ranma se encogió de hombros y continuó su trabajo. A mediodía, Ranma vio llegar a Shinobu entrar por la puerta con una mochila de cuyo contenido no tenía conocimiento, se lanzó por encima del mostrador para hablar con Shinobu quien fuera la dueña del hostal acerca de Shampoo.

—Shinobu... voy a salir con Shampoo ¿puedes cubrirme?

—Sí, claro— respondió la albina—debes conocer a las personas que viven aquí y a alguien que te ayude con tu extravagante condición.

—De acuerdo, gracias— le dijo el pelinegro.

Con pasos raudos y acompasados salió hacia el café del gato, e incluso la amazona iba de entrada por salida cuando la joven iba saliendo de su local con un abrigo de color rosa sobre su ropa tradicional china de color azul claro se chocó con Ranma. Se miraron por unos instantes, conectaron miradas como si sólo fueran ellos los que existían en ese lugar, Shampoo desvió la mirada con sus mejillas sonrosadas y riendo en voz baja; Ranma colocó su mano en el hombro para llamarle la atención pero básicamente fueron interrumpidos por Cologne.

—Ejem— la anciana aclaró su garganta—¿puedo ofrecerles un té o algo? Ranma, ¿dónde estuviste todo este tiempo?

—Bisabuela— le regañó Shampoo—no lo agobies, es molesto para él en ese estado.

—Pero si sólo nos vimos el día que vine por mi cena— respondió el muchacho—a decir verdad creo que ella lee la mente.

Cologne soltó una carcajada y le dedicó a Ranma una cálida sonrisa, a pesar de su avanzada edad entendía las bromas que soltaba el muchacho, pues, es consciente de la afinidad que su bisnieta y él tenían. Supuso que las miradas por más de treinta segundos que se dedicaron al momento de chocar en la puerta de entrada al restaurante no era más que un fuerte indicio de su futuro, Ranma se rascó la cabeza viendo a la señora indagar con la mirada en cada gesto, cada movimiento que realizaba en su inocencia.

—Bueno, yo le pedía a Shanpoo que me ayudase con un problema que tengo— mencionó Ranma—y a invitarla a salir por unos helados, un café o algo.

—Yo encantada— rauda, la chica accedió a la petición.

—¿Y cuál es el problema, jovencito?— inquirió la bisabuela de Shampoo.

—Señora yo pensé que leía la mente— Cologne se rio—bueno resulta que la señorita Akane Tendo parece que me conoce de antes. Me gustaría presentarme de forma adecuada.

Shampoo ya entendió por donde iba el agua al molino, varias rencillas previas se suscitaron entre ambas por la situación por la cual pasaba Ranma en el aspecto de su salud y en la pérdida de su memoria que no sólo afectó su memoria a largo plazo y los recuerdos que creó hacía ya muchísimo tiempo que se borraron por culpa de ese golpazo, sino que también dio pie a que las continuas confusiones y los malos entendidos proliferen.

—Eso me parece sensato— afirmó Shampoo—yo te acompaño Ranma.

A Shampoo le quedó la herida grabada en su mejilla, agradecía de que Ranma no se hubiera dado cuenta, él, por su parte, mantenía una expresión relajada a medida que caminaban por las calles peatonalizadas. Su caminata fue tranquila, sin complicaciones, sin Akane's saltando sobre él con un mazo o pandas gigantes que se lo llevasen a la fuerza o lo retaran a un duelo como Ryoga o Kunno Tatewaki.Al momento de llegar al dojo Tendo, Shampoo fue la primera en tocar la puerta no obstante el viejo Happosai pasó silbando con una gran cantidad de prendas íntimas recién adquiridas de manera ilegal, o en otras palabras, robadas.

—Vaya pues creo que este vecindario no es para nada normal— expresó Ranma completamente atónito—un chico que se convierte en chica, un anciano de baja estatura que roba ropa femenina ¿Dónde llegué a parar?

—Pues...— la amazona respiró hondo—te acostumbrarás.

Shampoo tocó la puerta y mirándole de reojo a Ranma notó su tensión y nerviosismo por afrontar a aquellas personas que lo conocían pero que él ignoraba de su existencia y momentos después apareció para abrir la puerta Kasumi, antes de que la hermana mayor de Tendo dijera alguna palabra que pueda afectar todo lo que tenían planeado le hizo señas de que no dijera nada.

—¿Se les ofrece algo?— preguntó amablemente la castaña.

Ranma miró el lugar con atención y luego vio a Kasumi.

—¿Es aquí la casa Tendo? me gustaría conocerlos— murmuró el muchacho—si no es mucha molestia ¿nos deja pasar a Shampoo y a mí?

Pese a que Kasumi conocía de antes a Ranma, acalló su voz y no cuestionó el porqué de que el muchacho no supiera nada sobre lo que era su casa en el pasado hacía más de un año que desapareció y Genma volvió con las manos vacías. Cuando él cruzó el umbral de la puerta, vio a todos los inquilinos de la casa Tendo, exceptuando a Akane y a una persona más, sentados en la mesa con el sonido de la televisión de fondo con un partido de fútbol, Nabiki leyendo un libro cuyo título es "Bromas del destino" y Soun bebiendo té.

El padre de Ranma estaba como panda jugando con una pelota de playa multicolor para evitarse líos con su hijo, ¡ah! venturoso el presente de Genma sin tener el conocimiento de la gravedad del accidente de su hijo. Cuando vio al muchacho, inmediatamente sacó un cartel con un "bienvenido a casa" sólo que el pelinegro miró extrañado esa extravagancia de aquel panda gigante en una casa familiar.

—Buenas tardes— saludó Ranma algo tímido.

—¿Ranma?— Soun lo vio de soslayo—¡Ranma!— exclamó emocionado y se lanzó a abrazarlo—¿dónde estuviste muchacho? nos tenías muy preocupado.

—Espere señor Tendo— el menor se separó—¿de dónde nos conocemos? ¿por qué todos aquí me conocen? Exijo una respuesta.

—Vamos, Ranma— animó el patriarca Tendo—haz memoria.

—Es que precisamente no puede recordarlos— Shampoo intervino con neutralidad en su voz, algo raro en ella—él me pidió que lo acompañara a presentarse aquí. Además— se quitó la bandita que cubría la cicatriz en su mejilla—esto me lo hizo Ukyo.

—Y yo te haré algo peor— siseó Akane desde atrás—¿qué diablos le hiciste a Ranma?

—Señorita Akane— el mencionado tomó la palabra—precisamente vine aquí para evitar malos entendidos.

—¡Cállate Ranma!— exigió la menor de los Tendo—Estoy segura que Shampoo te borró la memoria para quedarse contigo.

—Hace un año renuncié al uso de esas pociones, Akane Tendo— replicó molesta la amazona—¿dónde estuviste todo este tiempo cuando él te necesitó?

—Como si te fuera a creer— comentó la pelinegra—tú ni siquiera fuiste al hospital.

Era verdad, Shampoo no fue a visitarlo pero ella al ser la única que está tratando de ayudar en la creación de nuevos recuerdos que fueran agradables para Ranma pero nadie cooperaba. A la amazona no le quedó más remedio que salir de allí con la ira destilando por los poros, mientras que el chico estaba completamente confundido y extrañado en medio de un lugar extraño, con extraños que extrañamente conocen su nombre. Lo más normal del mundo.

6- Me estoy volviendo un poco loca

Ranma alucinaba con un campo de narcisos amarillos mientras estaba escuchando los continuos reclamos de Akane preocupada por él cuando la única opción para entender aquel vecindario tan peculiar se había marchado sin mirar atrás, se cruzó de brazos estresado por la situación tan abrumadora que se le venía encima y viéndose acorralado dejó hablar a la chica mientras era observado por Nabiki con aquella fría mirada que congelaría a cualquiera.

—Corres peligro con Shampoo— exclamó Akane tratándole de hacerle creer que tiene que alejarse de la amazona.

—¿Y por qué debería alejarme? ¿viste la cicatriz que tenía? ella se arriesgó— respondió el muchacho—no me importa lo que tengan que decir, todos fueron muy maleducados con Shampoo.

El chico se colocó de pie para marcharse cuando antes de llegar al pasillo, Akane lo sujetó de la trenza para que no se marchara. Dentro de su mente consideraba a Shampoo como una buena persona y que se tomen la molestia de demeritar su arduo trabajo como su tutora en medio de su amnesia no era algo que toleraría fácilmente el artista marcial. Vio de soslayo a la muchacha de cabello corto y negro, la sujetó de su muñeca y la encaró con una visible molestia en su expresión, sólo había rabia a tal punto que la ira que se contenía dentro de él estaba a punto de estallar como una bomba de tiempo a la que el reloj la había maldecido con poco tiempo de existencia.

—Suéltame— espetó él—he dicho que me sueltes.

—Ranma ¿piensas ir tras ella?— preguntó Genma esta vez como humano—Akane es tu prometida.

—Les digo que no los conozco— Ranma se dio la vuelta para mirar a su padre—fueron muy groseros con ella. Se merece una disculpa.

Ranma se alejó caminando, Kasumi observó con una misteriosa mirada gélida a todos en la sala a excepción de Nabiki que estaba de brazos cruzados. Las dos hermanas mayores dejaron el lugar en un silencio sepulcral tras haber salido de allí, mientras tanto, Ranma corría tras Shampoo y una vez la alcanzó, la hizo girar sobre su eje para poder verla al rostro.

De aquellos grandes ojos carmesí que tenía la amazona brotaban lágrimas de dolor, su desconfianza era obvia ya que la Shampoo del pasado haría lo que fuera para tener a Ranma sólo para sí, pero esta ya no estaba y sólo quería ayudarlo a adaptarse a Nerima y sus peculiares personas. Al muchacho se le partió el alma al verla en esas condiciones, se acercó y la abrazó con calidez y a la amazona la tomó por sorpresa, una sorpresa que ayudaría a sobrellevar esa sensación de culpa.

—Lo siento— musitó Shampoo—ellos tienen razón en algo.

—No me importa quien hayas sido— respondió Ranma—gracias a ti conocí este lugar tan extraño pero divertido.

Ambos se separaron y caminaron sin decirse una palabra de vuelta al hostal, en la entrada estaba Shinobu cuidando del perro que le había ladrado a Shampoo el día anterior, ahora él la reconocía y se lanzó a lamerle la cara, la albina simplemente se rio y ayudó a la amazona a levantarse, Ranma se sentó en su puesto de trabajo mientras la señorita Arisaka observaba a su contraria completamente decaída, como si un familiar se le hubiera muerto o como si simplemente no se sintiera cómoda.

—Shampoo— llamó la albina—¿te sientes bien?

—No— respondió la peli azul—ya siento que no vale la pena explicar que no tuve nada que ver con el accidente de Ranma, es más en esas fechas estaba en China. Pregúntale a mi bisabuela si es verdad— añadió con desespero casi al borde de las lágrimas.

—Estás ofuscada, querida— Shinobu la tranquilizó—te creo. Tranquila, sé que no es fácil. Sólo debes meterles una patada y san se acabó.

—Oye— la amazona se rio—pero igual deberías explicárselo.

—Yo hablaré con Kasumi personalmente— le respondió—la conozco de Bellas Artes, ella está en la parte de canto lírico. Soprano.

—Vaya— la chica china abrió sus ojos sorprendida—me gustaría mejorar mi voz.

—Espléndido— Arisaka se levantó y vio a Ranma—¿te molestaría estar en el recital de El fantasma de la ópera?

—Está bien— el muchacho asintió.

—Pero tendrán que estar mucho tiempo a solas.

Shinobu sonrió de forma maquiavélica, mientras tanto la lluvia nuevamente comenzaba a arreciar nuevamente sobre Nerima, antes de que el aguacero golpeara con mayor intensidad por la puerta que abierta de par en par entró una majestuosa dama de cabello levemente rojizo, vestida con un hermoso kimono de color azul con vivos azules. A la albina le quedó claro quien era por el indicio que demostraba su elegante presencia.

—Señora Nodoka— saludó la chica—bienvenida.

Ranma se la quedó mirando, en sus grandes ojos mostraba una gran calidez, una que no sintió al momento de entrar por la puerta del dojo Tendo. Él se levantó de la silla, se acercó a la dama y se presentó, al momento de que Nodoka lo vio sintió ese regocijo de madre que normalmente se percibe tras una larga etapa sin verlo.

—Señora Nodoka— llamó Shinobu—¿me permite un momento?

—¿Ocurre algo malo Shinobu?— la mayor miró a la albina desconcertada.

—Ranma— lo señaló con el mentón—no la reconoce, por favor trate de no alterarlo... y me gustaría pedirle un favor con ella— miró a Shampoo—está afectada.

—Te ayudaré— le respondió la dama.

(...)

En sus sueños, esa noche Shampoo se encontraba en un sitio extravagante, rodeada de narcisos de color amarillo, que perdían su color con cada paso que daba. Una carta más de la baraja que se jugó la amazona mientras rodeaba un tornillo gigante. Con el típico sombrero de bufón vio a Mousse cruzar un puente colgante entre dos montañas con los ojos vendados, con tantas emociones extrañas e intentó sacar su voz pero era incapaz de emitir sonido alguno.

"Patrañas" pensó Shampoo.

Caminó junto a un piano que era tocado por un cuervo y una biblioteca atendida por una persona sin rostro, vio color a la lejanía cuando halló a Ranma... no, era Ranma chica montando un monociclo alrededor de ella haciendo malabares con herramientas de mecánica como una llave Allen, alicates y destornilladores.

—Te estás volviendo loca— le dijo Ranma chica—así te quiero y finalmente ocurrirá.

"Estoy un poco loca" la amazona sonrió.

De pronto todo comenzó a ir en reversa, vio a Mousse con el sombrero de bufón, Shampoo cerró y volvió a abrir sus ojos y ahora estaba caminando sobre una cuerda floja con Ranma y Ranma chica. En lo profundo no se veía más que lava pero al estar en blanco y negro no se distinguía si era opaca o era brillante. Las dos versiones del hijo de Nodoka la ayudaban a caminar sobre la cuerda para que no se cayera, al otro lado una torre de madera de unos cien metros de altura, la pelirroja y el chico tomaron de la cintura a la amazona y saltaron al vacío.

—Aún te quiero— dijeron los dos al unísono.

Fue en ese momento que Shampoo despertó de un brinco, vio a su alrededor y vio que estaba en una habitación del hostal donde Ranma trabaja. En un camarote se hallaba Nodoka durmiendo tranquilamente y escuchaba todavía la lluvia que caía fuertemente allí. Notó a Ranma entrar con un abrigo y un termo con café debido a que esa noche le tocaba un turno nocturno y debía mantenerse despierto.

—¿Qué haces despierta? son las— el chico miró su reloj digital—11:58 de la noche, faltan dos minutos para media noche.

—Tuve un sueño rarísimo— respondió la amazona—te lo cuento afuera. No queremos despertar a tu madre.

—Es la primera persona, a parte de ti, que no me agobia con tantas preguntas— el chico le entregó el abrigo a su contraria—creo que me caes bien