Hola a tod s espero les haya gustado el cap 1, aquí les dejo un capitulo más, espero que lo disfruten, recuerdo que Hazbin hotel y sus personajes no son de mi pertenencia a excepción de los personajes inventados.


* Capítulo 2.- Los nuevos Bonnie y Clyde:

Habían pasado 30 minutos en el auto, un silencio muy incómodo, Charlie al ver que él no comenzaba una conversación se mantuvo callada después de los pocos intentos fallidos en tener un tema a conversar, le preguntó si la vivienda estaba muy lejos y solo dijo " no ", le preguntó si solía ir muy seguido a la ciudad y recibió un" sí ", le pregunto si llevaba mucho tiempo conduciendo y recibió un" no mucho ", se rindió y decidió mantener su mirada clavada en la ventana, ya había oscurecido y la lluvia no ayudaba a tener una visión del exterior del vehículo, su auto era una camioneta Dodge azul marino, realmente los asientos eran muy cómodos, aunque el único inconveniente era que sus maletas estarían mojadas, el auto se detuvo de repente y Alastor apagó el motor.

-Hemos llegado querida - saliendo del auto - coge el paraguas y espérame en el pórtico - Charlie obedeció y lo vio recoger sus tres maletas y caminar con total tranquilidad y sonriente hacia ella como si no existiera lluvia alguna, tuvo el impulso de ir y cubrirlo con el paraguas, se encontró peleando consigo misma de hacerlo o no, pero el ruido de las maletas golpear el suelo la despertaron de su lucha interna - bien, hogar hogar dulce… - sacó unas llaves del bolsillo y abrió la puerta - Después de ti tesoro… - cediéndole el paso a Charlie.

-Gracias… - entrando a la casa, por un momento le pareció irónica la situación, parecían una pareja joven de recién casados llegando a su nuevo hogar, él llevando las maletas, diciéndole sobre nombres cariñosos y cediéndole el paso a su nuevo "nidito de amor ", cosa que la hizo pensar en Anthony llamándolo lobo solitario - bonita casa… - lo vio sonreír orgulloso de lo perfectamente organizada que la tenía mientras dejaba las maletas en la entrada, notó en la decoración muchas cabezas disecadas de animales y le pareció un poco siniestro e imponente- ¿Y su familia...?

- ¿Qué familia? - quitándose el abrigo empapado y lo llevó a una habitación cercana que bien podría ser el baño.

-Bueno, tiene una casa grande, siendo apuesto y con la edad que tiene creía que ya estaría casado y con hijos - rio nerviosamente, no se podía creer lo que le acababa de decir, lo llamó apuesto, no había necesidad en dejarle claro que ella se había fijado que es atractivo, se sorprendió al verlo reír vaporosamente.

-Jajaja… oh… encanto… tienes muy buen sentido del humor, no recuerdo a nadie decirme algo como eso - haciendo como intentar recordar a alguien siquiera - muy divertido sin duda… - encendiendo las luces y enseñándole el salón e invitándola a sentarse - si quieres saber si hay alguien más viviendo en esta casa, te diré cariño mío que no hay nadie más que nosotros… - observando a la chica ponerse nerviosa - por lo que tu paz personal no será alterada.

-Pero… ¿Cómo es posible ?, - observándolo con incredulidad - es decir tiene 26 años… ¿no? ¿Algún compromiso tendrá… ?, no sé de nadie que esté soltero aun con 23 y tiene esta casa… - observando acercarse y sentarse a su lado con la misma tranquilidad con la que caminaba bajo la lluvia - ¿digo? - tragando saliva.

-Dulzura… veo que estás bien informada al respecto de mi edad… - entregándole una toalla, que ella recibió titubeando - considero más que factible que nuestras vidas personales no son asunto del otro - comenzó a moverse entrando a la cocina - pero si te hace sentir más segura, esta casa y la propiedad que la rodea la heredé hace mucho tiempo - regresando con una bandeja, sirviendo un té para ella y un café para él, posándolos en la mesa de centro - me gusta la tranquilidad del lugar y no tengo pensado contraer matrimonio en los próximos… - haciendo como pensando una fecha en concreto - 90 años, ni mucho menos tener una prole, niños en esta casa ni hablar… no, no, no… - cambiando su mirada pero aun manteniendo esa sonrisa, Charlie no sabía si sentirse tranquila o sentir escalofrió, ya que su mirada y su sonrisa le producían ambas cosas, pero por alguna razón sus ojos le parecían tan hipnóticos y atrayentes, que se quedó concentrada mirándolo fijamente atendiendo a cada palabra, se sintió como una presa observando atentamente a un depredador - he estado pensando, sobre el hecho de que te quedes hasta que encuentres algo y creo que no encontrarás nada.

- ¿Cómo, pero por qué...? - siendo interrumpida por Alastor.

-Verás el año pasado un conocido volvía desde Las Vegas por estas fechas y no encontró hospedaje ninguno, lo recuerdo vociferar y maldecir a diferentes tipos de estudiantes... - sonriendo como si recordara algo agradable y divertido mientras entrecerraba los ojos - Te propongo lo siguiente, puedes quedarte aquí hasta que finalice tu instrucción académica, pero… estarás a prueba, cualquier acto que perturbe la paz de esta casa y tendrás que buscar otro sitio donde quedarte… - recibiendo con sonrisa la afirmación de la chica.

-Le prometo que no se arrepentirá, no sabe toda la búsqueda que me está ahorrando, se lo agradezco señor Alastor, de verás se lo agradezco muchísimo, pero ¿por qué ese cambio tan repentino...?

-Solo se que vienes de Nueva York, no sé exactamente de dónde, ni lo que te ha ocurrido, ni pienso preguntártelo, pero una cosa no podía ignorar, tu determinación… no podía negarme a ello y lo vi en tus ojos, muy pocas cosas son respetables en el mundo y la determinación de una persona es más que admirable y respetable, así que señorita - haciendo una reverencia quitándose un sombrero invisible - Mes respects ma chère dame, vous êtes un vrai guerrier - Charlie se ruborizó y no pudo evitar sentirse conmovida ante el respeto de aquel caballero - sin más preámbulos vamos a zanjar las normas desde ahora para no tener inconvenientes y hacer esta "convivencia" lo más grata posible para los dos.

-Por supuesto señor…, su casa sus normas… - dijo ya más animada y con tranquilidad sin darse cuenta que había generado una mirada de sorpresa de su anfitrión - dicte usted, pero… voy a pagarle por mi estancia aquí así que, aunque sea el jefe de la casa, si hay alguna norma que no me parezca del todo justa creo que podremos llegar a algún acuerdo sano, ¿no cree? - sonriéndole.

-Muy justo querida - observándola y se dio con que la miraba con expectación a tan pequeña y dulce criatura, se pensó para sus adentros "exótica" es el nombre que le haría justicia a tan preciosa criatura, pero se quitó esos pensamientos y continúo - las reglas son muy simples de seguir querida, considero que ambos no tendremos dificultad en seguirlas - notó como ella lo observaba atentamente con esos ojos verdes, se sintió un poco incomodo ante aquello sin saber porque, se aclaró la garganta con un carraspeo y continuo mientras se quitaba sus guantes negros - primera regla, no me toques a menos que quiera ser tocado... - la chica ladeo la cabeza y quedó con una ceja arqueada ante eso - jaja… verás no soporto el contacto con otras personas, me desagrada muchísimo, es de lo más deplorable y si podemos evitar el más mínimo ápice de contacto sería muy, pero muy feliz.

-Pero... usted... beso mi mano en la calle ¿no ?, ¿Cómo entonces dice que no…? - siendo interrumpida por Alastor que levantó la mano deteniéndola hablar.

-Jajaja… Por desgracia como seres civilizados que somos, tenemos lo que se considera educación, el que me sea desagradable no es excusa para no ser cortés, son las únicas ocasiones en que permito que me toquen… - lo decía de forma teatral mientras estaba de pie firme y con las manos en la espalda y comenzó a arrastras las palabras de forma seria - es lo único que nos diferencia de los animales...

-Oh bueno, por esa norma no tengo ningún problema… - a ella le parecía lógico desde el punto de vista de aquel hombre, solo pedía que no invadiera su espacio personal, al fin y al cabo, las personas tienen sus manías, es un país libre se pensaba encogiéndose de hombros, tampoco es que ella tuviera intención de tocarlo, no veía que fuera de su tipo - la acepto… - observando sonreír con suficiencia a su anfitrión.

- ¡Parfait! - Anotando en un papel la norma número 1, levanto la mirada y continúo - pues continuamos con la siguiente regla, libertad por toda la casa y sus alrededores, con excepción de las habitaciones ocupadas que vendrían a ser las nuestras, mi oficina y la habitación del sótano, no me parece correcto entrar en la habitación del otro para husmear en sus cosas y lo mismo con mi oficina ¿no crees amor...? - la chica asintió con la cabeza, aunque dudosa por el sótano y él notó su duda - la habitación del sótano es mi área de ocio así como mi oficina es mi área de trabajo - viendo a la chica hacer un ligero "oh" - ¿De acuerdo?

-Totalmente de acuerdo, no entrar a dichas habitaciones sin permiso del otro, pase lo que pase.

-Bien...!, Está claro que en eso no hay quejas ni preguntas teniendo en cuenta lo evidente de la razón... - anotando la regla número 2 - regla numero 3 compartiremos los que haceres la casa y la cocina, cada quien se hace cargo de su propia colada, con respecto a los que haceres, el sótano no es necesario tocarlo demasiado - Charlie asentía con la cabeza.

-Definitivamente todo lo dicho me parece razonable, pero no soy precisamente una persona experta en la cocina, así que tendrá que ser paciente con mi sazón… - lo decía apenada y algo avergonzada, había caído en cuenta que no sabía absolutamente nada, pero no podía reconocerlo y darle la satisfacción de que pueda humillarla por su desconocimiento, Alastor afirmó con la cabeza sin preocupación y anotando la regla número 3 - ahora, ¿puedo consultarle algo, señor?

-Por supuesto corazón, eres libre hacerlo… - sonriendo.

- ¿Qué pasa con las visitas? - Alastor arqueo una ceja en su duda - ya sabe visitas, como comprenderá voy a ir a la academia de Artes y Danza, evidentemente tendré reuniones aquí o allí para ensayos y otras actividades, según la temporada.

-Permitidas… - observó a la chica sonreír ampliamente - pero… deberán mantenerse en el salón, comedor o cocina, no pueden bajar al sótano, ni subir a las habitaciones, a menos claro que sea una reunión de "chicas" o que avises con antelación de que tengas pensado disfrutar de tu sexualidad, así evitarme la necesidad de oír ruidos desagradables y no tener que estar aquí... - ante aquella declaración Charlie se sintió muy incómoda e incluso avergonzada, pues la había tomado por alguna especie de promiscua o algo por el estilo.

-¡Hey..! Yo he venido a formarme una carrera como bailarina y cantante, no a buscar un matrimonio, ¡ni mucho menos un encuentro de ese tipo fuera del matrimonio…! - dijo mientras se ponía de pie y encaraba a su anfitrión, señalándolo con un dedo acusatorio, este se tuvo que inclinar hacia atrás al ver como la chica que hasta ahora se veía indefensa pasó a ser como una pequeña fiera que lo reprendía al mencionar que ella tuviera intenciones prematrimoniales con compañeros, solo sonrió al ver desestabilizado la tranquilidad de la chica - eso ha sido muy ofensivo por su parte Señor… - se sentó y se cruzó de brazos.

-Désolé ma petite mademoiselle - Haciéndole una reverencia, tomó su mano y la beso aun inclinado y con una mano atrás - no ha sido mi intención dar menciones erróneas sobre su noble reputación, no volverá a tener de mi un descaro similar a tanta falta de respeto y descortesía en esta casa... - ella lo observó con sorpresa, por un momento creyó que le estaba tomando el pelo y se estaba burlando de ella, pero pudo notar sinceridad en sus ojos y en sus palabras, más aun cuando le había "confesado" lo desagradable que le resulta a él tener que tocar y ser tocado, el que esté pidiendo disculpas de esa forma, era tierno por su parte, otra vez sintió que las mejillas se le acaloraban.

-D… Disculpas aceptadas - dijo sin mirarlo y sintió que tenía que zanjar un asunto no menos importante y era necesario plantearlo - ¿Entonces el tema de visitas queda zanjado? - observando anotar la cuarta regla - Ahora si me permite señor… debemos zanjar algo aún más importante, para evitar malos entendidos u otro tipo de roces... - había captado la atención del hombre frente a ella que ahora la miraba curioso y quería saber que iba a proponer, Charlie carraspeó - Verá… usted es un hombre joven, soltero, ap… - se ruborizó y definitivamente necesita omitir la palabra apuesto - De buen ver y caballeroso, yo soy una chica en edad casadera y vamos a vivir juntos en lo que acabo mi educación... - él aun la miraba con ambas cejas alzadas como si de una obra de arte se tratara, ella sintió que la estaba tocando con la mirada - Lo que quiero decir es que sobre nosotros puede existir alguna atracción - ahora la miraba serio, como si le estuvieran contando un mal chiste, lo que la puso más nerviosa al hablar - Mire…! No digo que vaya a pasar, usted definitivamente no es mi tipo, pero tampoco podemos descartar la posibilidad por muy remota y descabellada que sea, en que vayamos a sentir algo el uno por el otro... - necesitaba agua fría para reducir el calor de sus mejillas no se podía creer que estaba ahí diciéndole algo como eso a un hombre totalmente ajeno a ella y sólo lo vio sonreír.

-¡Me gusta tu iniciativa querida! No hay nada más hermoso que una persona que sabe bien lo que quiere en la vida ¿Qué propones cariño? - acercándose peligrosamente al rostro de ella, haciendo que dé un respingo hacia atrás, había notado que, aunque a él le desagrade tocar y ser tocado, no tenía ningún reparo en invadir el espacio personal de otra persona y disfrutar de esa frustración.

-Bueno… dejando claro el asunto, la seducción, sé que usted es un caballero y que todo su actuar con los demás fluye de esa forma tan natural, pero propongo que no nos metamos con el otro de forma sentimental, es decir, digamos que rompió con la novia y necesita un hombro en el que llorar, es admisible porque seremos amigos... - dudando si era correcto usar esa palabra para definir aquella futura relación con su casero - pero buscar consuelo en otra mujer, digamos en mi por ejemplo, eso no es admisible y lo mismo si el caso fuera mío - Alastor la miraba, bien podría tener razón, aunque no se veía llorando por un desamor y la escena le divertía ya que jamás buscaría tener una relación - ¿Entonces… estamos de acuerdo?

-Por su puesto dulzura! No podría estar más de acuerdo con este trato - anotando la quinta regla - ¿Firmamos…? - arrastrando la palabra.

- ¿Es una broma? - viendo como él le ofrecía la pluma.

-No ninguna, es para hacerlo más formal y considero que así debería tener más valor para ambos... - ella parecía pensar que tendría razón, aceptó la pluma y firmó - estupendo encanto... - recuperando su pluma, firmó y estiró el brazo para sujetar la taza del café - ¿Así que… cantante y bailarina? ¿Cuánto dura tu formación? - bebiendo un sorbo del café.

-Tres años... - le respondió radiante y sonriente, pero verlo escupir el café la tomó por sorpresa - ¿Señor, se encuentra bien? - se sorprendió al observar cómo desestabilizaba la calma y tranquilidad con la que él andaba desde que le conoció, mientras tocía.

Se sintió embaucado, consideró que recuperaría el sagrado espacio de su casa en 8 o 10 meses, contando que las vacaciones harían que sin duda ella se fuera a su casa a pasarlas con su familia, antes de ofrecerle quedarse definitivamente debió cerciorarse por cuanto tiempo aguantaría a una pequeña inquilina que nunca pidió ni en broma, ya no podía dar marcha atrás, llegaron a un acuerdo y firmaron, él es un hombre de palabra y ahora resultaba que vivirían juntos un poco más de 27 meses, un número así haría pensar que el tiempo pasaría en un abrir y cerrar de ojos, no obstante si se usara un cálculo matemático, debería que lidiar con ella entre 810 u 834 días, una cifra así se veía realmente agotadora. Ella le mencionó que no se arrepentiría, él ya se estaba arrepintiendo.

-Esta será tú habitación, si necesitas algo... - señalando una puerta en frente - aquella es mi habitación, mañana seré el primero en hacer el desayuno ya que no conoces el lugar de las cosas, nos levantamos a las 6 de la mañana, te iré enseñando la casa y los alrededores en los próximos días, abajo hay un baño y aquí arriba otro, en un momento te traeré toallas, antes de irnos a dormir siempre se revisan los seguros de las puertas y ventanas, a menos que quieras que entren ladrones… - la chica se giró a verlo interrogante.

- ¿Ladrones…?!, ¿Pero eso es posible? - dejando una maleta dentro de su habitación - mientras Alastor dejaba las otras junto a su puerta

-Es una casa en mitad de la nada, es normal que los delincuentes consideren de este un sitio tentador en donde ocultarse o que hayan oído que vivo solo y vengan a robar… - observando como la chica se llevaba las manos a la boca - no te preocupes corazón, no ha ocurrido un incidente así desde el invierno pasado, mis armas disuadieron al intruso - riendo entre dientes.

- ¿Tiene armas, señor? - Sabía que existían condados donde los civiles portaban armas y podían asesinar personas en legítima defensa si fuera necesario, Nueva York es muy ajetreado y de las armas se encargaban los vigilantes de sus padres, aunque nunca ha visto que tuvieran necesidad de usarlas y la gente común no suele tener armas en casa, al menos no en la suya - ¿Le ha disparado a alguien alguna vez?

-Oh… claro que tengo armas, tengo dos rifles y cinco revólveres - como haciendo memoria de algo - he persuadido a más de un intruso - orgulloso de ello - hablando de ello, ¿sabes disparar...? - observando a la chica negar estruendosamente con la cabeza - Oh… pues tenemos un pequeño asunto que arreglar….

- ¡No pienso tocar un arma...!

-Querida mía… estamos en un lugar muy apartado de la ciudad… y no siempre estaré en casa cuando tu estés, vas a necesitar aprender a usar un arma, dime ¿Qué pasaría si estás colgando la ropa y aparecen hombres con intenciones dudosas ?, ¿ te irás a la cuidad para llamar a la policía..?, lo correcto es entrar en casa y defenderte, un arma siempre disuade a cualquiera que intente perpetrar en esta casa… - observando a la chica que parecía sopesar el asunto - amor, sabes que tengo razón… - sujetando su mano - por esta noche no le des más vueltas al asunto, mañana podemos seguir hablando del tema con más tranquilidad... - besando su mano - ahora necesitas descansar, que descanse mon chéri - metiéndose en su habitación y salió al poco con un juego de toallas - las dejaré sobre el lavabo - entrando al baño que estaba al lado de la habitación que ella iba a ocupar - bien… creo que esto es todo por esta noche.

-Si… muchas gracias, señor Alastor…. - observándolo meterse en su habitación y ella decidió darse un refrescante baño, mañana desempacaría, solo necesita la ropa de dormir por ahora, metió todas las maletas a la habitación y cerró la puerta y comenzó a buscar una bata en la maleta - un poco extraño… - se pensó y las palabras de Anthony venían a su cabeza "es muy rarito" - rarito no es el calificativo que le daría... es sin duda muy diferente a hombres que he conocido... - desvistiéndose - no me lo imagino llevando un arma... pensándolo... tampoco es que le conozca lo suficiente y poner las manos al fuego y decir que él jamás llevaría un arma, aunque no parezca ese tipo de persona... - suspirando y colocándose la bata - solitario... eso si lo definiría... tener una casa tan grande solo para uno, no le veo mucho sentido... - caminando hacía la puerta - tengo que aprender a cocinar... - yendo por el pasillo y entró al baño - no había pensado en eso hasta ahora... no se hacer absolutamente nada, todo lo hacían los sirvientes... - preparando el agua y comenzó a deprimirse - tal vez... Seviathan tuviera razón, solo soy una buena para nada... - quitándose la bata y metiéndose en la bañera, entonces la imagen de Alastor cruzó sus pensamientos "no podía ignorar tu determinación no podía negarme a ello y lo vi en tus ojos... mes respects ma chère dame, vous êtes un vrai guerrier", pasaba la esponja por su cuerpo y sonrió levemente, sentía como sus palabras empañaban las de Sev - sigo sin entender como es que aún está soltero... - haciendo círculos en el agua con el dedo - es educado, es gentil, parece una persona culta y aunque lleve gafas no le quitan atractivo, sumado a esa sensual sonrisa, le dan un aire elegante, interesante, misterioso, intelectual, todo un hombre de mundo que puede generar interés y miedo a la vez, pero sus ojos... lo profundo de sus ojos castaños... eran realmente hipnóticos... - se despertó de su ensoñación y se reprendió mentalmente lo que hacía - debo centrarme en mi futura carrera, ya habrá tiempo para los hombres… ¡acabo de terminar con una relación de tres meses! y ¡Me siento mejor QUE NUNCA…! ¡ME SIENTO LIBRE…! ¡Y NO ME ARREPIENTO DE ELLO…! - oyó que llamaban a la puerta del baño, despertándola de sus pensamientos y se dio cuenta que estaba de pie en la bañera - ¿Sí? - preguntó dudosa y le respondieron a través de la puerta.

- ¿Corazón te encuentras bien ?, No es por espiar en tu vida privada, pero desde mi lecho no he podido evitar oír tus pruebas de sonido… jajaja… - haciendo que la chica tras la puerta se cubriera la boca con las manos.

-L... Lo siento señor Alastor... todo bien, gracias por preguntar... - se preguntaba si estaba ahí de pie con su característica sonrisa, lo que acababa de hacer molestaría a cualquiera - que tenga buen noche, no volverá a ocurrir...- oyendo los pasos de Alastor alejarse y cerrar una puerta - ahora pensará que tiene una loca en su casa... - suspirando y saliendo de la bañera - es la primera vez en mi vida que me he ruborizado tanto en un solo día, es como si él tuviera el poder de hacerlo posible... - enrumbándose a su habitación y cerró la puerta - bien, mañana será un nuevo día, ya di el primer paso para comenzar el cambio, el verdadero cambio para una nueva Charlotte comienza mañana, tal vez si deba plantearme aprender a manejar un arma, es algo que la vieja Charlotte no haría ni en sus más remotos sueños, además es para ser un poco más independiente - cogió su pijama y se lo puso - el señor Alastor tiene razón… no aprender es como si dependiera de él, estoy cansada de siempre depender de otras personas y no puedo hacer eso… al final va a ser para mi propio bien… - se metió en la cama de un brinco - que suave y cómoda es… - inhalando la fragancia de la cama - que bien huele… - se giró y notó unas gafas sobre la mesita de noche, estiró la mano y las cogió para verlas de cerca - hum… Son exactamente iguales a las gafas del señor Alastor… - revisándolas - ¿Qué harán aquí? - frunciendo el ceño las observó con detenimiento y se las puso - no… no están graduadas… ¿las que lleva puestas lo estarán ?, ¿Si no lo estuvieran… porque llevar gafas que no necesita? - colocando las gafas donde las encontró - tal vez le dan su estilo… - se encogió de hombros y no le dio más importancia, se dispuso a dormir.

Dio varias vueltas en la cama, estaba muy cómoda, embriagada del aroma tan exquisito que emanaba de ella, comenzó a soñar, terminaba la carrera exitosamente, a la salida la estaban esperando sus padres con flores y carteles que decían "Estrella nacional" o " Charlie en estreno ", caminaba radiante y la gente se abría a su paso llenándola de confetis y ahí estaba Seviathan vestido de smoking y delante de él un altar donde la esperaba un sacerdote, se vio así misma y estaba vestida de novia, se llenó de horror y pánico, se giró para ver a su espalda y vio que los letreros ahora decían "teníamos razón" o "Fracasada", ella quería gritar, pero no le salía la voz, grandes cascadas de lágrimas recorrían sus mejillas y Seviathan decía "Vas a comportarte como la esposa que debes de ser ", ella quería huir, pero algo la hacía mover los pies a la fuerza en dirección del altar, cuando el sacerdote preguntó si aceptaba tomarla de esposa él dijo que sí y cuando le preguntó a ella, quería gritar que no, solo salía el silencio de su voz y por alguna razón todos oían un "acepto", lloró con más frenesí y cuando Seviathan iba a besar a la novia, se oyó un disparo y una bala le atravesaba la cabeza al novio y ahí estaba Alastor a la entrada de la iglesia diciéndole "no podía ignorar tu determinación… no podía negarme a ello y lo veo en tus ojos, vous êtes un vrai guerrier ", ella sonreía y sintió como si fuera liberada de unas cadenas invisibles, corrió hacía Alastor, ni siquiera sintió remordimiento por el destino del "novio" al saltar por encima de su cadáver, al estar cerca de él no pudo evitar darle un gran abrazo a su "héroe", una vez que se soltaron se miraron y él dijo con esa magnifica sonrisa" ¿Quieres hacer los honores querida? ", ella asentía con la cabeza y él le dio un arma, comenzó a disparar a todo aquel que le evitaba escapar, miró a sus padres a lo lejos y gritaba "¡soy libre!", se subieron a un auto y se fundieron en un apasionado beso, se sentía como los nuevos Bonnie y Clyde de Nueva Orleans, pisaron el acelerador y ella lanzó el ramo. Detuvieron el auto de recién casados, se bajaron y entraron a un hotel donde él la alzó en brazos antes de entrar en la habitación, se dieron otro apasionado beso, ella lo miraba con admiración, él comenzó a levantar las faldas de su vestido, la dejó caer en la cama con salvajismo, atacó el escote de su vestido hasta liberar sus senos, ella disfrutaba y soltaba gemidos impropios de una dama, él se incorporó y le iba a decir algo, pero ningún sonido salió, volvió a abrir la boca y escuchó que salía una muy movida música de jazz y siguió sonando, se extrañó y todo se nubló a su alrededor, sintió una ranura de luz que no la dejaba abrir los ojos.


Bueno hasta aquí el fic, espero les haya gustado, un abrazo a tod s y hasta el próximo capitulo.