Hola a todos hoy un nuevo capítulo, espero lo disfruten, les recuerdo que los personajes de Hazbin Hotel no son de mi propiedad.
* Capítulo 6.- "Sentirse viva":
Ella regresaba a casa, sentía que su felicidad había sido robada con el paso de las horas durante su instrucción, se sintió traicionada, apuñalada, todas sus expectativas han sido manipulada hasta que abandone por su propia cuenta, todo le pareció tan injusto, tan bajo , se conformaba que el trayecto a casa sea por ese camino con el espesor del bosque alrededor, así podría llorar tranquilamente, sin tener que ser observaba por nadie, sin que nadie se compadezca de ella, no quería la compasión de nadie, solo quería gritar , gritar muchísimo, sentir que ha gritado lo suficiente como para que no le quede aliento para decir nada más, continuando su camino entre lágrimas, llegó a casa y sacó las llaves que Alastor mandó a hacer el día anterior para ella, entró a la casa y se apoyó de espaldas a la puerta al cerrarla, subió las escaleras directa a su habitación, entró y se lanzó a la cama para dar rienda suelta a sus lágrimas ya todo ese nido de emociones que golpeaban en su interior, se aferró a la almohada cubriendo su rostro en cada sollozo, hasta que sintieron un movimiento en el pasillo que la sobresaltó, secó con sus manos las lágrimas en sus ojos y pensó que Alastor ya estaba en casa y no se había percatado, no quería que él la viera así, se limpió el rostro y fue al umbral de su puerta para excusarse de no salir de la habitación.
-Alastor… no sabía que ya estabas en casa… voy a tomarme un descanso… - pero nadie respondió y eso le extrañó, salió al pasillo - ¿Al…? ¿Qué tal el día…? - pero seguía sin tener respuesta y la chica se asustó y caminó hasta la escalera intentando mirar si había algún movimiento abajo - ¿Al…? Si estás intentando asustarme no tiene gracia… - el silencio siguió reinando en la casa y decidió bajar - ¿Alastor…? - caminó por el salón, ahora tenía las manos en su pecho a modo de protección, yendo a la cocina - ¿Al… estás aquí…? - la cocina estaba totalmente solitaria, tal y como la dejaron al irse, regresó al salón con más miedo, estaba segura de sentir un movimiento en el pasillo cerca de su habitación, sujetó el rifle que descansaba encima de la chimenea, agradeció profundamente a Alastor el enseñarle a manejarlo y se encaminó de nuevo a las escaleras - ¿Al… esto no me gusta, estoy asustada… eres tú…? - llegó a la puerta de la habitación de Alastor llamó y apegó el oído para intentar recibir un sonido que le indique que él estaba ahí - ¿Alastor…? - sintió otro movimiento a su espalda en las escaleras que la hizo girar rápidamente apuntando el arma - ¡Quién es…! estoy armada… - pero no recibió ninguna respuesta, lo que la hizo asustarse aún más - No dudaré en usar el arma… - bajando despacio las escaleras de nuevo y se estaba encaminando de nuevo al salón - salga quien quiera que sea… puedo dispararle en legítima defensa… y mi amig… marido no tardará en llegar… y es un experto tirador… - temblando muy asustada, preguntándose ¿ ¿Quién pudo entrar en la casa?, tragó saliva y decidió que lo mejor era salir de la casa, se dirigió a la puerta, pero esta se abrió de repente haciéndola dar un grito, se giró y apunto el arma.
-Wow… amor… quieta… - apartando el arma de su cara y quitándosela a la chica de las manos - no hace falta este recibimiento corazón… - sonriendo y observando el rostro asustado la de chica.
-Al… - dijo en un suspiro agradeciendo que haya llegado a casa y apoyó la frente en su pecho - creo que hay alguien en la casa… - sollozando.
-Tranquila tesoro… - entregándole su portafolio y la dirigió al pórtico - espérame aquí afuera… revisaré si hay alguien y te avisaré cuando puedas entrar de acuerdo - limpiando las lágrimas de la chica con su dedo, recibiendo la afirmación de esta - bien… - cerrando la puerta, ella acercó el oído a la puerta por si oía algo, pasaron unos cinco minutos y se volvió a abrir la puerta - bien querida… despejado, no hay nadie en casa excepto nosotros…
-Pero… vi un movimiento… te juro que… - él soltó una risa interrumpiéndola.
-No primor, creíste verlo… eran las cortinas con el reflejo del sol en algún espejo y te hizo creer ver movimiento… suele pasar ternura… no hay nadie en la casa… - haciendo que la chica lo piense extrañada.
-Las cortinas… ¿un reflejo…? - ella estaba segura de lo que vio, pero pensándolo mejor realmente no vio nada - uf… que susto… creí… oh… que tonta soy… - algo en su cabeza decía lo tonta que debería que haber visto y otra parte le gritaba que vio algo, pero lo ignoró - bienvenido a casa, lamento ponerte a trabajar nada más llegar… lo siento…
-No pasa nada cariño… tú seguridad es importante, si necesitabas que revisar la casa para que estés tranquila… claro que lo haría… - ella sonrió.
- ¿Qué tal tú día… querido…? - devolviéndole su portafolio - te escuché y me pareciste magnifico…
-Oh… - recibiendo el portafolio y lo puso en la mesa - ha sido una jornada tranquila… - quitándose la chaqueta y la chica con un movimiento agradable se la quitó de las manos y la llevó a colgar al perchero de la entrada - hem… gracias encanto… ¿Qué tal tu día…?
-Oh… muy bien… - dándole la espalda y se fue en dirección a la cocina - de maravilla he conocido a muchas chicas y… los profesores son muy… profesionales… - sintió la mano de Alastor en su hombro y se detuvo en mitad de la cocina.
-Si es así ¿Por qué llorabas, dulzura…? - esta se sorprendió y se giró.
-Tanto se me nota - asumiendo que se le notaba demasiado en la cara.
-No tienes ni idea, corazón… - sacando tazas de la estantería - pero más importante aún… ¿quieres hablar de ello ...? - observando mientras preparaba un té y un café - me considero tú amigo Charlotte ... pero a veces debemos saber ceder un poco de espacio a los amigos si no quieren hablar de ciertas cosas ... - sirviendo el té y entregándoselo a la chica.
-Ha sido terrible… - dijo cabizbaja y él se sorprendió a lo abierta que era - la clase estuvo bien, incluso conocí chicas muy agradables… pero… - bebiendo un sorbo de su té y suspiró - ¡van a echarme Al…! - este arqueó una ceja.
- ¿Echarte…? ¿Por qué harían eso amor… no serán ideas tuyas…? - pero esta negó con la cabeza.
-No… el director de la academia, Auguste Leoine me lo dijo… mis padres se pusieron en contacto con la academia y le hicieron saber que quieren que la deje o desprestigiarían la institución… y ellos no quieren problemas ni mucho menos mala publicidad… así que hizo un trato, a final de año siempre eligen una candidata y un candidato para un papel representativo… y cada semana se elimina una alumna o alumno, aunque continúan con sus clases, ya quedan eliminados de ese papel… pero si yo llegase a ser eliminada, me expulsarían y volvería a casa, todos los profesores están avisados por si tienen que descalificarme… - brotando lágrimas en los ojos - estaba tan nerviosa que casi no pude un La mayor… y tengo hasta el jueves para demostrar que puedo quedarme… - comenzó a sollozar - no sé qué… si no alcanzo las expectativas de esa perfección que quieren… me echarán… y parecen ser estrictos con eso… - ahí estaba, dijo lo que le había ocurrido y no soportaba la idea de sentir la compasión del hombre frente a ella.
-Oh ... ya veo ... - dijo con total tranquilidad - entonces todo lo que tienes que hacer tesoro ... es luchar por quedarte ... - haciendo que esta lo vea, no estaba recibiendo compasión por su parte - en ese caso no tienes problema ... eres una guerrier querida ... - tomó su mano y la puso de pie - no es complicado... ¡solo tienes que practicar...! - a modo teatral - trabajar mucho para robarles esas expectativas… - saboreando lo que decía - ¡de que no podrán echarte tan fácilmente…! - cerrando la mano en un puño - y deleitarte con tu inminente victoria… - cogiéndola de la mano haciéndola girar sobre su propio eje - ¡Vamos ... primor ...! No hay tiempo que perder… - creando una aproximación con ella dejándola en el aire sujetada por la cintura, era lo único que no la dejaba caer al suelo.
- ¿A dónde vamos…? - mientras se incorporaba y este reía entre dientes - Alastor… ¿Qué estás pensando…? - este la cogió de la muñeca y la sacó afuera.
- ¡Vamos a practicar ternura…! - lanzándole una mirada que ella nunca había visto en él, era perversa - si creías que tus profesores son estrictos y tienen expectativas de la perfección… es porque no han tenido que lidiar conmigo cariño… ¡yo no busco expectativas…! ¡Quiero perfección…! ¡Y habrá perfección…! - moviendo cosas del pequeño granero que tenía junto a la casa, sacó una rueda de madera, un hacha y una cuerda, ella se imaginó estar atada a la rueda, mientras esta giraba y él lanzaba el hacha.
-Alastor… ¿para qué es todo eso? - temía preguntar, pero quería salir de dudas.
-Es tu material, encanto… de ahora en adelante esto será parte de tu vida… - entregándole las cuerdas y dejando la rueda a un lado, cogió un trozo de madera grande y con el hacha en mano comenzó a darle - solo dame un minuto que preparo esto y entonces… solo entonces comenzarás ton grand combat… - dando otro hachazo al trozo de madera.
- ¿Mi gran pelea…? - observando recoger el trozo, había colocado una base, el tronco en medio y puso la rueda encajándola en el trozo e hizo un nudo con la soga, se veía como una yo-yo gigante tumbado - ¿Y eso para qué es ... ? - él parecía más emocionado que ella por humillar a la academia, nunca lo había visto actuar así del poco tiempo que lleva conociéndolo, se pensó "una autentica caja de misterios".
-Mi estimada… esto es tu comienzo… - ampliamente - primera lección dulzura… piruetas… si quieres hacerlas vas a tener que aprender a fijar un único punto y no marearte… - ofreciéndole su mano, ella la cogió y fue ayudada a subir a esa rueda - colócate en el centro amor… - entregándole una taza metálica con agua en cada mano - ahora me traerás esa agua sin tirarla… - ella iba a decir algo pero repentinamente la rueda giró con ella encima - trae el agua, corazón ... - ella dio un paso y trastabilló en el segundo cayendo al suelo.
–Ouch… - dijo desde el suelo aun intentando recobrar la vista - ¿esto es practicar?
-Otra vez… - sonriendo con suficiencia y esta volvió a subir y el volvió a hacerla girar - trae el agua… - esta dio dos pasos hacia él y se desvió a su derecha - otra vez…, el agua tesoro… - esta caminó se bajó y se fue directo contra la pared de la caseta, Alastor sonrió y puso una mano cubriendo su vista e intentó no reír al verla caer con los pies arriba como un pollo dejando a la vista su ropa interior - otra vez querida… - volvió a girar y ella camino como una especie de bicho dando pasos raros hacia delante y hacia atrás - tomemos un descanso…
- ¿Al… estás seguro que esto va a ayudarme…? - se observaba las manos y agradecía que la intentara ayudar.
-Al cien por ciento, primor ... yo creo en ti, la pregunta es ... ¿tú crees en ti ...?, Pelea Charlotte ... rendirte no es una opción ... ¿no lo crees ternura. ..? - esta se puso de pie y caminó a la rueda.
-Otra vez… - Alastor sonrió, ahí estaba, esa era la miraba que estaba buscando de ella, determinación, pelea, deseo y fuerza, se puso de pie y la volvió a hacer girar.
-El agua ternura… - esta trastabilló, pero se acercó y solo se le cayó un vaso al caer de rodillas, dio un golpe con el puño en el suelo e inmediatamente se puso de pie y subió a la rueda - magnifique… - volvió a hacerla girar, la vio bajar y sus ojos reflejaban su fuerza, caminó hacia él y le entregó uno de los vasos, estaba agitada, cansada, pero lo hizo.
-A tu salud… querido… - estaba sudando, él recibió la taza, muy orgulloso.
-Ya sabes lo que dicen… cuando hay agotamiento… es que hay resultados… jajaja… ahora cariño el siguiente paso - ella lo miró - tres tazas… una en la cabeza y no la dejes caer… - ella sonrió, se subió y se puso la taza en la cabeza, él la hizo girar y se le cayó - vamos a dejarlo por hoy encanto… tenemos otra cosa que practicar - esta lo observo interrogante - vamos a hacer un poco de ruido dulzura… - ella sonrió hasta vérsele los dientes y se puso de pie.
-Me pido a Gar… jajaja… - corrió hacía dentro de la casa.
-¡Pero no sabes donde lo tengo…! - haciendo que esta se detenga, se puso a pensarlo y continúo su camino - será mejor que vaya yo amorcito… - este se encaminó a la casa donde ella ya tenía en su poder a Spring abrazado contra su pecho, esa imagen lo hizo estremecerse de nuevo y de nuevo lo ignoró y subió a su habitación, al poco bajó con el rifle en mano - sabes… corazón… un rifle es como el inicio de una gran obra y el disparo el desenlace de este gran espectáculo… - siendo seguido por la chica, la dejó preparar el arma sola y lo hizo muy bien - jajaja… tesoro cada vez lo haces mejor, la próxima vez que te asustes no tendrás necesidad en hacer alarde del habilidoso tirador que es tu marido jajaja… - esta se sonrojó.
-¿Vas a recordármelo hasta que me muera…? - sonrió, pero algo en ese comentario la hizo darse cuenta de algo que él no podría saber, este la miro interrogante.
- ¿Te pasa algo querida…? - haciendo que la chica cambie su semblante pensativo a una sonrisa.
-No ... no ... nada ... por cierto querido ... ¿puedo preguntarte una cosa sobre Anthony? - este la miró con una ceja arqueada.
-No sé qué podría saber de él, primor, pero adelante… -sonriendo y haciendo una reverencia.
- ¿Por qué le dices que no tropiece con el cerdo…? ¿Pasó algo con eso…? -Alastor soltó una carcajada y esta miro sin saber si reír o preguntar.
-Oh… ternura… fue durante su estadía en mi casa, fue una noche que él llegó muy tarde, supongo que volvía de una fiesta, no lo sé y jamás se lo pregunté, pero yo no sabía que era él, ni que vendría acompañado , solo sé que oí ruido que venía de la cocina, tomé el rifle y bajé… - esta miraba expectante - encendí las luces y ahí había un hombre desnudo que se sorprendió al verme con el rifle apuntándole, creí que era un intruso de los que hacen cosas raras en las casas, disparé salió y corriendo por la puerta de la cocina, en eso oí a Anthony gritar y lo vi en el suelo desnudo… - Charlie lo miró sin entender que hacían esos hombres desnudos en la cocina.
- ¿Por qué estaban desnudos…? - Alastor la miró sorprendido.
-Que inocente eres Charlotte… Anthony, cariño mío… tiene preferencias por los hombres… creía que te habías dado cuenta de ello… - haciendo que la chica se pusiera totalmente roja.
-Creía que era una broma… entonces ellos dos… - Alastor asentía con la cabeza sonriente - estaban… - llevando sus manos a su boca - los dos… - haciendo gestos con las manos para indicar dos.
-Teniendo un encuentro sexual en el suelo de mi cocina… - la chica quedó boquiabierta - Anthony se puso de pie recogiendo su ropa y dijo que no era lo que yo creía… que tropezó con una paleta de cerdo, algo que jamás he tenido en casa y cayó sobre su "amigo" - Ahora ella se cubría la cara con las manos.
-Yo… restregándole lo de no tropezar con el cerdo…. Qué vergüenza, pensará que lo sé…
-Bueno encanto… lo sabes… así que no está mal encaminado… jajaja… por suerte para mí solo ocurrió una vez, le advertí que no tengo nada en contra de sus preferencias, pero a ser posible que no sea fuera de su habitación… y menos a esas horas de la noche… pude haberle disparado a Anthony… - ella asentía con la cabeza.
Luego de un rato de disparos volvieron a la casa donde descansaron y hablaron de las cinco posturas del ballet, básicas pero muy importantes, ella se paró junto al barandal de la escalera y Alastor le indicó cada una, se sorprendió muchísimo al verlo como un gran conocedor del tema, al terminar se sentó en el sofá masajeándose los pies y Alastor la corrigió y le enseñó la forma correcta de masajearse los pies incluso tomó por la fuerza su pie y comenzó a masajearla, ella estaba escandalosamente roja, mientras seguían hablando, al poco él se puso de pie y se fue a la cocina a preparar la cena, ella detrás de él observando, ayudando y aprendiendo, Alastor posó sus gafas en la mesa y se lavó la cara y manos, cogió las bandejas y se las llevó al salón le pidió a la chica que le llevara las gafas que se había dejado olvidadas en la encimera, ella feliz fue por las gafas, pero cuando las tocó pensó en las gafas de su habitación, las examinó y notó que tampoco estaban graduadas, se pensó que sin duda era su estilo, llevó las gafas y se las entregó, continuaron su charla al cenar , cada vez ese hombre le parecía más y más interesante. Una gran caja de sorpresas que ella deseaba abrir y mirar su contenido, quería saber más de su pasado, más de su niñez y su adolescencia, pero notó que era muy reacio de hablar sobre eso, así que ella se limitó contarle su infancia, parte de su adolescencia, lo que hizo cuando cumplió quince, entre otras cosas, sentía que a él si podía contarle sus miedos abiertamente, no como con Sev y Helsa, recordando para si cuando tenía ocho años, se subieron a una barca y ella mencionó que le estaba dando miedo aquello, le contaron una historia de un monstruo que vivía al fondo, la empujaron y entre llantos y gritos la sacaron riéndose de ella, usaron su miedo para lastimarla, desde entonces tiene una fobia horrible a las profundidades, le dolía cada vez que lo recordaba, a veces sentía que por eso no siempre puede confiar sus sentimientos o miedos a otras personas, se refugió en la música y la danza, eran su inspiración y eso la hacía sentirse viva. Terminaron con todos los que haceres antes de irse a la cama, se despidieron en el pasillo con Alastor haciendo mención que esa "cita" ha sido muy tranquila y para su "cita" de mañana tendrían estofado de conejo u otra cosa a preferencia de la huésped, ella soltó una risa ante la mención "cita".
Bueno hasta aquí el capitulo de la semana, espero les haya gustado, hasta la semana que viene, un beso y disfruten de este fin de semana.
