Hola a todos, aunque lleve tres días de retraso lo prometido es deuda, aquí les dejo el fic, recuerden que el administrador de documentos me cambia palabras o me quita frases, pero aun así espero les guste este capítulo y les recuerdo que Hazbin Hotel no es de mi pertenencia.


*Capítulo 8.- Terminemos de limpiar:

Llegaron a casa, ella se metió en su habitación para cambiarse la ropa por mallas de ballet, él cambió su traje por una ropa más casual, salieron a la parte de atrás de la casa dónde ella comenzó a practicar movimientos y brincos, Alastor le indicaba que hacía bien y que no, se subió las mangas de la camisa y cogió el hacha, cosa que la chica pensó que iba a construirle otro "dispositivo" de prácticas, pero le dijo que mientras ella practicaba él la supervisaría en lo que corta algunos troncos para la chimenea que ya se están acabando, eso al menos le dio alivio mientras practicaba saltos, lo veía cortar un tronco tras otro, se pensó que en verdad si parecía tener mucha fuerza, nunca lo hubiera imaginado de alguien como él, delgado, alto y con gafas, de hecho la primera vez que lo vio, pensó que sería del tipo de hombres que teme romperse una uña o ensuciarse la camisa, ella comenzaba a sentir el calor del clima sumado a sus prácticas sin ningún techo, vio la espalda de Alastor, su camisa estaba empapada de sudor y pensó que sería bueno hacer una limonada, detuvo su práctica y se fue a prepararla, al volver vio que era tan pesado el trabajo de cortar madera que Alastor había tenido necesidad de abrirse la camisa, se aproximó con las limonadas.

- ¡Al… limonada…! - este se detuvo, se giró y secó su frente con el brazo, se acercó le entregó el vaso – disfrútala… mi estimado… - dijo sonriente.

-Muchas gracias… corazón… viene muy bien después de pasar tiempo bajo el sol… -se quitó los guantes de trabajo – a tu salud tesoro… - ella devolvió el brindis y cuando iba a comenzar a beber de su vaso no pudo evitar ver músculos perfectamente marcados en su torso, había delineaciones perfectas en su pecho y vientre, todo eso bien escondido bajo toda su ropa, sin darse cuenta bebió un sorbo de su limonada y se atraganto con ella – ¿Estás bien… querida…? – se puso totalmente roja y le dio la espalda mientras aun trataba de recuperar el aliento.

-Cof… si… ejep… claro… cof… no… cof… te preocupes… - este le sostuvo el vaso hasta que ella recobrara la compostura – gracias… - le dio una mirada discreta y también notó que tenía una cicatriz grande en el abdominal derecho – oh… Alastor… ¿Cómo te hiciste eso…? – lo notó utilizar el codo para mover la camisa y cubrir un poco su torso.

-Jajaja… primor… las viejas heridas no son algo que debamos desenterrar… jajaja… - terminándose su limonada y devolviéndole ambos vasos – será mejor que continue el trabajo… o se nos terminará la leña en un par de días – colocándose los guantes.

-No quieres cambiar de camisa esa parece muy sudada… - este se inclinó a recoger el hacha, pero antes de tocarla se detuvo solo unos segundos y terminó de recogerla.

-No… no es necesario… ternura… ya no voy a cortar más madera y no vale la pena ensuciar otra camisa… - cerrándose la camisa y comenzando a recoger los troncos cortados, Charlie pensó que quizás tenga razón o quizás es tímido y por su presencia no se la quitaba.

Él cargó toda la madera cortada, Charlie insistió en ayudar, fue tan insistente que le permitió llevar unos pocos trozos, mientras él llevaba lo pesado, acomodaron la madera al lado de la chimenea, Charlie le pareció muy poca en comparación de la cantidad que había cuando ella llegó por primera vez, mientras Alastor terminaba de poner orden en el salón y recoger los vestigios del suelo, Charlie fue por agua a la cocina y se encontró con los estuches en la encimera, solo pasó una fracción de segundos en decidirse si revisarlas o no, decidió no tocarlas, tal vez tenga sus motivos, tal vez quien atienda la óptica sea una mujer e iría a verla, ese pensamiento la hizo sentirse acalorada y fruncir el ceño, él nunca ha mencionado que se vea con mujeres, de hecho no habla de su vida privada, no quiere detalles, pero a ella le hubiera gustado al menos esa información, de repente se reprendió, él no tendría que informarle nada de eso, no le pertenece, en ese momento llegaron las palabras de Ángel a su cabeza "reclama lo que es tuyo… y sacia ese apetito…" cosa que la hizo ruborizarse, y recordó el torso denudo de él, sentía calor en las entrañas, todas las palabras de Ángel parecían aglomerarse en su cabeza, "el miembro es muy delicado", "les gusta que les den mordisquitos sexis en el oído", "nunca han probado seducirlos con susurros al oído", ahora todo le estaba pareciendo una pesadilla, bebió un poco de agua y se sirvió más agua tal vez con la esperanza de que con más agua apagaría en incendio que tiene en su interior, hasta que la sobresaltó la voz de Alastor.

-Vaya… cariño… en verdad que estabas sedienta… - estaba parado junto al umbral – es el octavo vaso que te bebes… si no paras te puede causar una indigestión… jajaja… - esta lo miró y sonrió levemente, consideró que debería calificar a Alastor de criminal por tener escondido todo este tiempo ese precioso torso bajo la ropa, se reprendió mentalmente y se sonrojo.

-No había bebido desde la academia… pero ya estoy bien… - deseaba darse una bofetada para retornarla a la realidad.

-Muy mal… encanto… hidratarse es muy importante más si se hacen esfuerzos físicos… - repentinamente la voz de Ángel taladraba su cabeza "montar al otro es el mejor esfuerzo físico que vale la pena", definitivamente aquello era una pesadilla – hablando de esfuerzos… el piano ya está en el salón… - esta sonrió, al menos una buena noticia para sacarla de esos pensamientos, se fue al salón.

-Wow… es precioso… - viéndolo limpio y colocado perfectamente en una esquina del salón, pasó su mano en una caricia a la tapa del piano – es realmente perfecto… gracias Al… - sintiéndose muy conmovida.

- ¿Por qué no me tocas algo mientras me doy un baño… dulzura…? - esta se puso muy roja, sentía el rostro arderle y ni se giró a verle, en su mente solo se repetía "¿tocarle algo mientras se baña?", "¿Qué quiere que le toque?", "no me siento capaz de tocarlo" - ¿Qué te parece… Claro de luna…? Es muy apropiado como relajante, si crees que puedes hacerlo… - haciendo que la chica despierte de su lucha emocional.

- ¡Oh…! El piano… te referías al piano… jajajaja… - balanceándose sobre su asiento - pues claro que te referías al piano… a que otra cosa sino… jajaja… - Alastor solo se limitó a arquear una ceja – yo… también he sudado mucho y necesito bañarme…

- ¡Oh…! Lo siento amor… tienes toda la razón… subamos a bañarnos y luego comeremos un rico estofado de conejo… - volvió a su lucha interna "¿bañarnos?", y otra vez la voz de Anthony rondándole en su cabeza como un mosquito muy molesto "sabían que a los hombres les gusta comer la intimidad de la mujer y lo llaman conejito" – será para chuparse los dedos…

- ¡Ya…! cada uno en su baño por su puesto… - con las manos en las mejillas – Por su puesto hablas del que está muerto y colgado abajo… el que casaste… jajaja… - salió corriendo a las escaleras y no se detuvo hasta llegar a su habitación, dejando a Alastor a mitad de la frase.

-Corazón… ¿te encuentras… - solo la vio salir corriendo – yo tampoco aguantaría tener la peste del sudor encima tanto tiempo… - se encaminó a la escalera y cuando estaba cerca de su habitación la vio entrar al baño como un vendaval – Me gusta su iniciativa sin duda… - entrando a su habitación.

Mientras Charlie estaba en el agua sostenía una guerra interna consigo misma, se reprendía porque ahora cualquier palabra le sonaba relacionada con el sexo, ella llevaba mucho tiempo usando palabras y nunca le sonaron tan sucias como le suenan ahora, hizo burbujas con la boca y culpaba a "Ángel" nombre que le gustaba a su amigo Anthony que lo llamen, por decirles todas esas cosas, se pensó que también era culpa suya, nadie la mandó a quedarse y oírlo. Entonces pensó que quizás los hombres son unos sucios por usar sobre nombres o palabras corrientes para referirse a la intimidad sexual. Se preguntó si Alastor hacia lo mismo y entendía eso del "doble sentido", que vergüenza, ya no tenía ni idea de cómo iba verle a la cara, ni siquiera sabía si podía crear una excusa viable para no salir nunca de la habitación, fue entonces que escuchó un grito aterrador que la hizo sobresaltarse, se puso la bata y salió del baño, se encontró con Alastor en el pasillo, bajando las escaleras y llevaba el rifle...

- ¡Al…! ¿Qué ocurre…? ¿Quién ha gritado…? – corriendo tras de él, lo vio correr a la puerta - ¿Al…? – lo vio apuntar y disparar.

-Quédate en casa…! – volviendo a cargar el rifle y apuntar, pero antes de que él dispare, hubo otro disparo que rompió la ventana del salón, haciendo que la chica soltara un grito - ¡Al suelo…! – se acercó a ella para tirar de su brazo llevándola al suelo, oyó otro disparo y Alastor jadeo de dolor, se levantó, volvió a la puerta y disparó, ella volvió a gritar, él volvió a cargar el rifle y dio un último disparo, su cuerpo temblaba y no sabía si ya podía ponerse en pie hasta que sintió una mano sujetarla del brazo levantándola, ella miro y era Alastor - ¿Estás bien tesoro…? – se levantó y lo abrazó con fuerza, temía que si lo soltara volverían a haber disparos – tranquila… ya pasó… se han ido… se han ido… - guiándola al sofá y la sentó.

- ¿Qué ha ocurrido…? – mirando la ventana rota - ¿Nos han disparado…?

-Tranquila… respira… te traeré un té – se levantó y la chica lo cogió del brazo, haciendo que se detenga.

- ¡No...! por favor no te vayas…!, no me dejes sola… - este volvió a sentarse.

-Querida… respira… estás en shock… es muy normal… - sonriendo - pero me estás dejando sin opciones… o te abofeteo o te traigo un té – está lo miró sin entender ¿Por qué iba a golpearla?, este suspiro – ¿puedes ponerte en pie? – ella asintió – bien… ven… - llevándola a la cocina y la sentó en una de las butacas.

- ¿Qué ha ocurrido…? – observándolo preparar el té tan impasible como siempre, como si nadie le hubiera disparado dos veces - ¡Cómo puedes estar tan tranquilo! – llevándose las manos a la cara - ¡Casi nos matan…! ¡Alastor…!

-Grita lo que necesites primor… si lo consideras necesario… entonces hazlo… - entregándole el té – pero hay cristales rotos y astillas por todas partes y necesito saber si estás herida o no, algo que no me puedes decir en tu estado, el shock no nos permite sentir dolor, tú distribución sanguínea está acelera, lo mismo tu presión arterial ha aumentado, tu hígado descargará glucosa en la sangre y el corazón trabajará más aparte de los temblores de tu cuerpo, como no eres consciente de ese peligro voy a tener la penosa necesidad de registrarte… - sujetando la bata de ella por las solapas – no te lo tomes a mal cariño… pero cuanto antes te relajes mejor… - abriéndole la bata dejando la mitad de su cuerpo desnudo a la vista de él, estaba petrificada – mira el lado positivo de esto cariño… si deseas abofetearme luego no habrá objeción… jajaja… estarás en todo tu derecho - registrando y mirando sus brazos, cintura, espalda, cuello, costillas, laterales de sus senos, ella sentía sus manos palparla – bien nada por encima de la cintura – desatando el nudo de la bata y la abrió por completo, está abrió los ojos sin poderse creer lo que él estaba haciendo, lo único que fue capaz de hacer fue cerrar las piernas – lo sabía… iré por toallas y agua… - volvió a cerrar la bata de ella – bebe tu té encanto… - eso la hizo reaccionar como una bofetada, de hecho casi que deseaba la bofetada, levantó sus manos protegiendo su busto y su cuerpo en un grito.

- ¡No tenías derecho…!, Pero ¡qué te has creído haciendo eso…!, ¡No tenías por qué desnudarme… ni mucho menos tocarme…! ¡Asqueroso pervertido…! – observándolo continuar con su semblante impasible y sonriente, eso la enfadó más y vio que se aproximaba a ella - ¿Aun no has tocado suficiente…? Enfermo… - este se acercó y la levantó como si de un saco de patatas fuera, la puso sobre su hombro derecho, se sorprendió de aquello y notó que se la llevaba - ¿A dónde me llevas…? ¡Bájame…!, golpeando su espalda con los puños - ¡Te he dicho que me sueltes…! – esta fue soltada en el sofá y la recostaron tumbada boca abajo de lado izquierdo y sintió como él levantaba su bata descubriendo su muslo - ¡No me toques…! ¡Socorro…! – intentando volver a cubrirse.

-Charlotte dulzura… si no te estás quieta no podré curarte las heridas… - haciendo que ella parara y de repente sintió un dolor en la pierna, miró y había cristales clavados en su muslo, algunos en su pierna y lateral del pie, incluso comenzó a notar dolor en su mano derecha y tenía un corte, y él tenía pinzas, un cuenco con agua, toallas y vendajes – ¿Ya estás más tranquila…? – esta asintió con la cabeza – bien… - volviendo a destapar sus piernas y comenzó a curar.

-Lo siento… - este continuó sentado frente a ella quitando limpiando y curando – tenías que hacerlo, si te he ofendido… pues claro que te he ofendido… e lanzado por tierra tu reputación… no eres un pervertido, ni mucho menos un enfermo… - sintió el dolor agudo del alcohol desinfectando la herida de su pierna – no sé en qué estaba pensando al gritarte esas cosas tan horribles… - comenzando a llorar – te he tratado mal cuando solo intentabas ayudarme… - él cubrió sus piernas, la sentó y tomó su mano sin decir nada comenzó a revisar y limpiar la herida - ¿Quieres decirme algo… por favor…? No soporto este silencio tan desconcertante… que hay entre tú y yo…

-No hay nada que decir amor… no tienes por qué disculparte, ni yo tengo porque exigirte una disculpa – comenzando a vendar su mano, mientras esta lo miraba.

-Pero… yo… - siendo interrumpida y sin mirarla.

-Estabas en shock… y en ese estado tu mente no te permite procesar lo que ocurre a tu alrededor, solo sabes que pasa algo, pero no te permite reaccionar… - terminando de vendar su mano se dispuso a guardar sus materiales – si te hace sentir mejor… en esta "cita" puedes abofetearme por mi atrevimiento… corazón… - esta negó con la cabeza.

-Bastante daño te he hecho con la ronda de ofensas que te he soltado… - dijo apenada – si alguien se merece una bofetada aquí soy yo…

-Jajaja… tesoro, no digas tonterías… jamás podría levantar la mano contra una mujer… - está lo miró.

-Gracias, Al… has sabido mantener la calma por los dos… - observando su propia bata que tenía manchas de sangre – está claro que estaba herida y yo no lo vi…

-Por eso no te preocupes querida… - él se iba a poner de pie, pero fue detenido al sentir un fuerte abrazo en su cintura.

-Perdona que te insulte un poco más, pero… necesito abrazarte… aunque sea desagradable para ti… es mi forma de decirte gracias… - este la incorporó de vuelta al sofá.

-No es necesario primor… - se puso de pie y Charlotte notó una gran mancha de sangre en el lado izquierdo de su bata.

-Alastor… ¿Esa sangre es tuya o mía…? – este negó con la mano.

-No es nada ternura… - llevó su mano a su hombro izquierdo – no es algo de lo que no me pueda ocupar, solo un rasguño… - esta se llevó las manos a la boca.

- ¿Estás herido…? – se puso en pie – ¿porque no lo has dicho? – este retrocedió.

-Es solo un rasguño…. cariño… puedo ocuparme de esto – pero ella hizo un mohín.

- ¡No…! Déjame ver… deja que te ayude – notó sangre fresca empapando su espalda que manchaba su bata – eso no es algo que puedas hacer a menos que tengas ojos en la espalda – sujetó su muñeca – ¡Al…!

-Puedo hacerlo perfectamente… no necesito… - pero esta se aferró a su cintura.

-Por favor… déjame ayudarte… ya no estás solo en esta casa… - comenzó a derramar lágrimas – todos alguna vez necesitamos de alguien… te tocaré lo menos posible… pero déjame… - vio como suspiraba.

-No vas a aceptar un "no" por respuesta… ¿verdad encanto…? – esta negó con la cabeza – de acuerdo – se sentó en el suelo y descubrió su hombro izquierdo, ella se sentó en el sofá y con una toalla comenzó a limpiar para tener visión de la herida – si crees que no puedes más dímelo y continuaré solo…

-Ni siquiera he empezado… - continuando con su labor de limpieza… creo que la herida la tienes más abajo a la altura del omóplato… baja un poco más la bata – este lo pensó un momento – oh vamos me vas a decir que eres tímido y te da vergüenza que te vea la espalda desnuda… en comparación a lo que has visto de mí, solo es una espalda… - obedeció y ella limpió – gracias… - encontró la herida, efectivamente era un rasguño, pero tenía la piel abierta, echó alcohol y era como si él no lo sintiera, tomó la aguja y el hilo, comenzó a coser – trataré de no hacerte daño… - notó por todo ese lado de su espalda múltiples cicatrices, muy grandes y también cortes pequeños - ¿Alastor…?

- ¿Has terminado…? – manteniendo su mirada en el suelo.

-No – continuando con su labor - ¿pero…?

-Si tiene algo que ver con mi espalda… no preguntes nada… - haciendo que esta se detenga por un segundo.

-Claro… - tapando la herida con una venda - ¿Quiénes eran…?

-No sabría decirte si eran ladrones… o fingían serlo… - pensativo - pero se ve que entraron por el lado de las gallinas y se toparon con algunas de mis trampas… - ella terminó y él se cubrió la espalda – no me esperaba que tuvieran armas…

- ¿Qué quieres decir…? Nos dispararon, está claro que eran ladrones… - pero este negó con la cabeza y se sentó en el sofá.

-Oh… querían hacernos creer eso… - la chica lo miró sorprendida – los ladrones solo llevan encima armas blancas… no llevan armas de fuego… ¿sabes por qué dulzura? – esta negó con la cabeza – Porque les estorbarían al trepar una valla y si tienen que entrar a una casa necesitan hacer el menor ruido posible… las personas que roban gallinas o animales pequeños lo hacen por dos razones… hambre o sacrificio… - está frunció el ceño – esta es la cuna del vudú amor… no es de extrañar que haya quienes lo hagan…

-Si claro… "vudú…" – dijo escéptica.

-No es broma corazón… pero dejando eso de lado… traían armas… vinieron preparados…

- ¿Para qué…? – lo miraba curiosa de saber que estaba pensando.

-Para un enfrentamiento a fuego abierto… - observando la ventana rota – disparé en dirección del gallinero que está en el flanco derecho en dirección de la cocina, donde vi el primer movimiento, pero el disparo de la ventana vino del camino principal, y el disparo que rozo mi espalda… vino de otra dirección…, desde el flanco izquierdo, estaba cerca del granero… una emboscada… no tenían pensado robar animales ni entrar a la casa… solo atraerme a la vista de los otros tiradores… - la chica se llevó las manos a la boca.

- ¿Querían matarte…?, pero ¿Quién te haría algo así…?

-Oh… quizás intimidarme… eso no lo sabemos bien… jajaja… lo único que puedo decir… es que sus punterías eran mediocres… tal vez personas que saben manejar armas, pero no la experiencia de usarlas… jajaja… le he dado a dos…

- ¿Así…? ¿Los vistes…?

-No… estaba muy oscuro para verlos… pero se bien que les di… los oí gritar de dolor y se agruparon… los animales cuando son heridos y trabajan en manada - muy seriamente y sonriendo - tienen esa tendencia de reagruparse para estar a salvo… - arrastrando las palabras – con la única idea de sobrevivir un poco más…

-Pero no son animales… eran personas… - mirándolo interrogante.

-Corazón mío… en nuestro comportamiento guardamos algunas similitudes con la reacción de los animales cuando son perseguidos o se sienten acorralados… jajaja… - aquello la hizo estremecerse, sintió como se le erizaba la piel ante su impavidez.

-Alastor… - este la miró – ¿qué exactamente sientes ser tú…? Los pocos rumores que dice Anthony y otras personas es que no tienes sentimientos… que eres incapaz de sentir viéndote tan impasible… sin ninguna reacción de tristeza, miedo o descontrol en tú vida… es como si todo lo tuvieras perfectamente controlado y eso en verdad salta a la vista de que es así, pero yo creo que algo tienes que sentir… alguna parte de tu vida en que reflejaste sentimientos… no me creo que tengas el alma de piedra… - haciendo un puño en su pecho – no viendo cuanto me estás ayudando, ¿Qué se siente ser tú, que sientes serlo…?, ¿Cómo consigues controlar tanto en ti…? A veces me gustaría hacer lo mismo…

-Tesoro… será mejor que nos vayamos a la cama… recogeré este desastre… no querremos volver a cortarnos con los restos de los cristales… mañana me pasaré a comprar uno nuevo… lo bueno es que las cortinas no tienen orificios… jajaja… - está siguió sorprendiéndose de su calma y le sonrió ligeramente.

-Por supuesto… querido… - este la miró sorprendido – te traeré el cepillo y recogedor, también habrá que recoger las astillas de las paredes… ya que vas a comprar un cristal nuevo, compra pintura, no sé si debería hacer una lista de los colores que nos harán falta… - dirigiéndose a la cocina y este la fue siguiendo con la mirada hasta que desapareció y luego miró a una esquina del salón.

-No lo sé mi estimado… eso a sido raro la verdad… - encaminándose a la cocina.

Ella entró a la cocina y se dirigió al armario de la escoba, nada más abrir la puerta se quedó helada, aun le temblaban las manos, necesitaba un poco de serenidad y no sabía de donde la iba a sacar, estaba comenzando a sentirse mareada, vinieron intrusos con la posibilidad de hacerle daño a Alastor, estuvieron a punto de conseguirlo por su culpa, se distrajo para hacerla tirarse al suelo y lo hirieron, se tuvo que sujetar al umbral de la puerta para no caerse, estaba intentando mantener la compostura, pero le era muy difícil, ella no era como Alastor, tenía demasiadas emociones recorriendo por todo su ser, se sentía que iba a explotar.

-No puedo más… - escuchando unos pasos detrás de ella y cerró los ojos.

- ¿Querida… estás bien…? – esta se giró un poco y no pudiendo más, se desmoronó, Alastor se acercó para sujetarla fuertemente en sus brazos y evitar que cayera al suelo – ha sido demasiado para ti primor… - quitó un mechón de su rostro, la levanto en sus brazos y la dejó en el sofá, volvió a la cocina por el cepillo y comenzó a recoger todos los cristales y astillas rotas que habían en el recibidor, una vez terminado lo guardó todo, fue al salón por Charlie, la volvió a levantar en brazos y la llevó arriba, entró a la habitación de ella y la posó en su cama, pero se percató que aún estaba en bata, sintió una vez más que tenía que cometer otra penosa necesidad de hacer algo desagradable para ambos, se rasco la cabeza y fue a los cajones de la chica y sacó un camisón – has cedido en el momento más inoportuno ternura… debí verlo venir… ya estabas aguantando demasiado… - le abrió la bata, levantó su cuerpo para quitársela – cuando despiertes y te veas el camisón puesto… vas a reconsiderar regalarme esa bofetada… jajaja… - tomó el camisón y prosiguió a ponérselo, sin querer rosó con uno de sus senos y se echó hacía atrás – muy incomodó la verdad…, ¿Qué se siente ser yo?, muy buena pregunta, aunque debería decir… - relamiéndose los labios - que tienes una sangre realmente deliciosa cariño… – se quedó observándola un momento, se mantenía sereno, en calma, nunca había sentido interés, ni curiosidad, ni atracción carnal por nadie, ella estaba ahí, media desnuda y no sentía ningún gramo de su ser reaccionar por ella, con la excepción de que disfrutó saborear su sangre mientras ella no miraba, continúo vistiéndola, tomó la manta y la arropó, acomodó su almohada y esta estiró los brazos, se agarró de su cuello y este la vio que tenía los ojos apenas abiertos mientras balbuceaba "quédate conmigo" y se lanzó a sus labios, esté se quedó paralizado durante esos segundos, con los ojos muy abiertos como platos, cuando sus labios se separaron la oyó decir "gracias, cariño…" lo soltó y él se incorporó – eso… no lo vi venir… - sintió algo que lo golpeaba internamente, se disgustó al sentirlo, se giró mirando a la esquina de la pared con una sonrisa – ni una palabra amigo mío…, ¡vete...! - algo se movió de ahí y él salió de la habitación, cerró la puerta, se apoyó en ella, se sintió estremecerse y sin saber por qué de forma inerte se pasó los dedos por los labios, se miró la mano y algo volvió a palpitar en su interior, fue al baño de ella a limpiarlo, luego caminó a su habitación, se sentó en su cama y posó sus manos en sus rodillas pensativo, hasta que oyó algo frente a él, levantó la mirada con su característica sonrisa – ¿los encontraste mi amigo…? – hubo un movimiento en la esquina de su habitación – bien hecho… - caminó a su armario sacando algo envuelto en un forro de plástico transparente – vamos terminemos de limpiar…


Bueno hasta aquí este capítulo, espero les haya gustado, nos vemos la próxima semana, besos y que tengan buena semana.