Hola a todos, mi intención es colgar los capítulos del fic los lunes pero viendo que es un poco difícil lo haré los martes o los miércoles, recuerden que el administrador de documentos me cambia palabras o me quita frases, espero que puedan entender y disfrutar de cada capítulo, como dije antes me encanta el Charlastor y les recuerdo que Hazbin Hotel no es de mi pertenencia.


*Capítulo 10.- Su mejor amigo:

-Buen día… - dijo Charlie dubitativa, pero la mujer la miraba con cierto desprecio y le respondió.

- ¿Creía que te habías largado de la ciudad…? – masticando un sándwich que llevaba en la mano – pero resulta que te estás quedando con el "mezclado" en su casa… - soltando una risa despreciable – si buscabas labrarte una reputación… lo has hecho de "maravilla…" - dándole otro mordisco a su sándwich, Charlotte comenzó a andar con la intención de ignorarla – oh… no me digas que ya eres consciente de su secretito… ¿y sigues metida en su casa…? ¡Ja...! ¿eres un putón…? Porque no me lo explico… - Charlotte se detuvo.

-Donde yo viva, y con quien viva… no es de su incumbencia "señora", no tengo porque darle explicaciones a una persona totalmente ajena a mí – dándole la espalda comenzó a andar.

-Por eso no se lo ve con nadie y jamás estará con nadie… sabe bien que nunca estará a la altura de las personas normales como nosotros… - dándole un último bocado a su sándwich – se nota porque el padre abandonó esa casa… - Charlotte siguió su camino y se despidió de Ángel.

-Mañana nos vemos mi escarchita virgen… - sonriéndole juguetonamente mientras la acompañaba afuera – no le prestes mucha atención, bebe mucho y ni siquiera muchas chicas la soportan… - Charlie se encogió de hombros.

-No pensaba prestarle atención… - mirando la calle pensativa – ella no sabe nada de él…

- ¿Y tú… si…? – haciendo que se ruborice y negó estruendosamente con la cabeza – jajajaja… escucha… él se lo pasa hablando de ti… consciente o inconscientemente lo hace… y por mi experiencia puedo decirte que nadie habla tanto de otra persona a menos que esta le guste… o que le esté comenzando a gustar… y yo creo que le gustas… no sé cómo… porque siempre ha sido raro… pero parece que has captado su atención… así que mantén esa atención querida… ve un poco más allá de lo normal, se osada, atrevida… coquetea con la comida, hazle ojitos y observa su reacción… - la chica frunció el ceño – ya sabes… - gesticulando su rostro de forma picara como si comiera algo – hazlo… y obsérvalo… si se le cae la baba… es que se ha fijado de las "señales".

- ¿Las señales…? – el chico asintió con la cabeza.

-Vamos corazoncito… piensa sucio… y sabrás a que me refiero – haciendo que esta pensara sin darle importancia.

-Bueno esta mañana le dio por sacar carne de tejón y la compartió conmigo… - la cara del chico pasó a ser "¿te lo comiste?" – estaba realmente muy bueno… pero cuando abrí los ojos para decírselo, se había metido de nuevo al baño…

- ¿De nuevo…? – esta asintió y le explico que fue la segunda vez que se encerró – oh… - sonriendo – ya sé lo que deberías hacer… ponte algo sexy, tenle preparada la carne y cómetela en su presencia… que te vea comértela… está claro que tienes gestos muy naturales… que hace que se le ponga duro el paquete… jajajaja… - esta se ruborizó y comenzó a retirarse.

-No, ni hablar, no pienso hacer eso… me largo ya a casa… tengo mucho que practicar… y no quiero que me llenes la cabeza con esas cosas… ayer lo pasé terriblemente mal cada vez que hablábamos de cualquier cosa... - el chico sonrió.

-Ya tienes fantasías eróticas con él, terroncito… - esta se puso escandalosamente roja.

-No… no digas tonterías… es tiempo de irme… - comenzando su andanza a casa.

-Ya nos estamos viendo aceitunita virgen...

Charlie siguió su ruta a casa, llegó y decidió tomar un aperitivo antes de practicar, miró la nevera y posó sus ojos en la carne de tejón, lo sopesó y decidió que por un par de láminas quizás no pasaba nada, tomó las láminas y lo degustó, luego se fue a su habitación a cambiarse de ropa y ponerse las mallas, esta vez practicaría dentro de casa, por lo ocurrido anoche, no quería exponerse a estar afuera sola, puso el fonógrafo con música clásica para practicar sus movimientos y comenzó a bailar, dejando que la melodía toque todos sus sentidos embargando su ser, sin saber que al quinto movimiento Alastor llegó a casa y se quedó observándola desde el recibidor, la contemplaba, pensaba que se veía increíble, nunca había notado lo bien que esas mallas envolvían con fuerza su cuerpo, de nuevo sintió molestia, pero inconscientemente comenzó a aproximarse a ella, sentía necesidad de tocarla, rozarla solo un poco no le haría daño, sentía calor, excitación, sentía como algo se agolpaba en su pecho, veía sus labios, sus mejillas, sus ojos, sin duda una maldición, "une magnifique malédiction" se pensó, la vio levantar los brazos para dar un pequeño brinco y la sujetó por la cintura elevándola girando sobre su propio eje, esta se sorprendió, pero le sonrió, él la ayudaba con algunos movimientos hasta que terminó la melodía, quedando cara a cara, con un brazo de ella rodeando su cuello, de la forma más elegante que existía, no se movieron, pero por alguna razón él sintió que un movimiento en falso y cambiaría su posición de depredador a presa, ella fue la primera en moverse cosa que lo sorprendió, bajó la mirada y fue apartándose un poco de él, acomodándose un mechón de su cabello y este sonrió al ver el gesto que hizo al apartarse, la ponía nerviosa y rechazaba o huía de su captura, "delicioso" pensó entrecerrando los ojos.

-Gracias… no sabía que era un buen compañero de baile – levantando la aguja del fonógrafo.

-Aún existen muchas cosas que no sabes de mi primor… - agradeciendo el elogio y esta lo miró.

-Me gustaría saber en verdad… - dijo ladeando la cabeza, este soltó una risa.

-Jajaja… si lo supieras todo ternura… - colocando un dedo en el mentón de la chica levantando su rostro haciendo que sus miradas se conecten y arrastrando las palabras – jamás podré dejarte salir de aquí… - la chica se estremeció ante eso – Jajaja… - ella lo miró divertida y se volvió a alejar de él.

-Realmente eres terrible querido… debería enviarte a la cama sin cenar… - este soltó una gran carcajada y puso su mano en su propia frente.

-Cielos… no cariño… eso ha sonado a mi madre… jajaja… - esta se metió en la cocina y regreso con los filetes hechos, a él se le alzaron las cejas mirándola ya que no se lo esperaba.

- ¿Querido… quieres un tentempié antes de que hagamos un poco de ruido? - dijo ella sonriendo y a Alastor le pareció verdaderamente deliciosa.

-Por su puesto encanto… - ella posó la bandeja en la mesita de centro, él se sentó en el sofá y tomó un filete enrollándolo y se lo metió a boca para degustarlo, vio a Charlie estirar la mano para tomar uno de sus filetes, este le sujetó de la muñeca y la detuvo, Charlotte lo miraba extrañada – no creo que se abuena idea encanto…

-Oh… lo siento creí que compartiríamos el tentempié, está bien… - sonriendo y poniéndose de pie – iré a la cocina por más… - la volvió a detener por la muñeca - ¿Al…?

-Pensándolo mejor…, sírvete de aquí, tampoco es plan de llenarnos de aperitivos… - ella se encogió de hombros y se sentó, estiró de nuevo la mano para tomar uno de los filetes, lo enrolló y se lo metió a la boca, Alastor que no le quitaba la mirada, se mantenía expectante y la vio meterse el rollito de carne, mascarlo y como se deslizaba por su garganta al tragarlo, se mordió el labio inferior, sentía como un gran muro entre la cordura y la locura se destruía, se puso en pie – Me disculpas dulzura… - se fue al baño, estaba comenzando a creer que ese era una especie de refugio insano, apoyó las manos contra la pared mirándose fijamente al espejo y notó un movimiento atrás de él – lo sé, ha sido un grave error de mi parte invitarle ese majar, es algo que no vimos venir – aquello que miraba en la pared era su sombra, este tenía una gran boca con unos colmillos pequeños y se podía ver donde deberían estar los ojos, dos círculos blancos, se reía de él, no emitía sonido ninguno, no le hacía falta Alastor lo entendía perfectamente, hizo el mismo gesto de la mañana, con la mano formó un círculo y con la otra un dedo entrando y saliendo de el – ya te dije que no tiene gracia mi amigo, eso no me ayuda a pensar, si sigo viéndola comer de nuestras reservas, no me creo capaz de aguantar más esa tortura – la sombra hizo gestos juntando las manos que llevó a la altura de su mejilla y con la boca fingía que besaba al aire – no digas tonterías yo… no… - suspiró – sabes que es imposible… - continúo mirándose al espejo, ¿Qué ha cambiado…? – observó a su sombra que formó con las manos una especie de silueta femenina, este arqueó una ceja y con un mohín – las mujeres existen desde el principio de la creación, no acaban de salir de la tierra, mi amigo… - su sombra hizo gesto de pensar y comenzó a comunicarse con él haciendo mímica, hizo el gesto de imitar los movimientos de Charlie comiéndose la carne y parpadeó como si lo estuviera coqueteando – ¿Pero porque ahora…?, nunca me había pasado algo así… - su sombra hizo gesto de besar, a lo que Alastor pasó sus dedos por sus labios – tonterías… un simple beso no puede crear ningún cambio, o ya se te olvidó cuándo nuestro afeminado amigo besó mi cuello, realmente desagradable… - su sombra pasó a erizarse y ahora se veía como un animal salvaje, gruñendo mostrando unos grandes colmillos y lo que eran sus ojos blancos, ahora eran rojos – eso mismo pensé – sonriendo - ¿Qué opinas…? – su sombra hizo como si se sacara algo del pecho y lo entregaba, este volvió a arquear una ceja - ¿Te estás quedando conmigo? – su sombra negó con la cabeza – ¿entonces cómo se te ocurre decirme una tontería como esa? – su sombra se encogió de hombros, este suspiró y volvió a mirar a su sombra – puede que sea porque probé un poco de su sangre… si es así será algo pasajero mi estimado – abriendo la puerta del baño y su sombra hizo un gesto de auto bofetada, señaló a Alastor, le sacó la lengua y desapareció, Alastor salió del baño y se encontró a Charlotte ya cambiada y preparada para ir afuera, se estremeció al ver como el cañón del arma descansaba sobre su pecho, haciendo que creciera la incomodidad de su entrepierna, nunca había imaginado que aquella imagen también lo excitaría, carraspeó – Ve preparando el material querida, iré por Gar… - esta asintió feliz y salió de la casa, él lanzó una mirada hacía la escalera y vio a su sombra hacer el típico gesto de burla que hacen los niños con las manos en las orejas y sacando la lengua - ¡Para…! – reprendió y subió la escalera, sin saber que tras la puerta estaba Charlotte que había regresado porque olvidó las municiones y se detuvo al oírlo decir que se detenga, esperó un momento y se asomó.

- ¿Porqué…? – miró a su alrededor y entró - ¿me lo decía a mí…? – caminó a la cocina y cogió las municiones – ¿entonces porque se fue sin decirme nada más…? – encaminándose afuera, cerró la puerta – si no me lo decía a mí… ¿entonces a quien…? Si no vive nadie más que nosotros… - pensando en lo que Ángel le dijo "es como si hubiera alguien en la casa", "pero algo sé que vi", "es como si hubiera algo vigilándome", ahora estaba temblando – No creo que hayan fantasmas en la casa… - tratando de mantener la calma ante la idea, a ella le daba mucho miedo eso de los fantasmas, estaba ensimismada en sus pensamientos hasta que sintió una mano tocar su hombro y soltó un grito atronador, haciendo que su anfitrión retrocediera – Oh… Alastor… -ruborizándose – eres tú…

-Lo siento querida… no sabía que estabas esperando a alguien más… jajaja… - esta agachó la mirada avergonzada por su actuar - ¿Te encuentras bien amor…?

-Si… por supuesto que si… - cargando el rifle – hagamos un poco de ruido… - dijo levantando un hombro, llena de seguridad y le dio la espalda.

-Incroyable et unique… - dijo susurrando, sonrió y continúo lanzando blancos al cielo, ahora disparaban platos y no latas, sacó un revolver de su bolsillo y le enseñó a manejarlo, ella vio que no era muy distinto del rifle con la única diferencia que había que colocar las balas en un tambor giratorio – el rifle lo llevas bien, pero es tiempo de que dispares un revolver… - entregándoselo a la chica, la guio, la hizo apoyarse en él para enseñarle a apuntar y disparar – primero lo harás con ambas manos… - cuando lo tengas controlado, solo usarás una ¿de acuerdo? – esta asintió con la cabeza, así estuvieron un rato, Alastor miró su reloj – será mejor que regresemos… la cena de esta noche será diferente…

- ¿Qué cenaremos…? – dijo ella muy sonriente y animada.

– Jajaja… espera y lo sabrás querida… - se llevaron las armas al hombro y se encaminaron a la casa, una vez dentro, guardaron las armas en sus respectivos lugares, Alastor le dijo los escondites de los revólveres, uno bajo el sofá de tres asientos, uno escondido tras las tazas en la cocina, otro oculto en un forro en el cesto de ropa del baño de ella, uno tras el cuadro de la derecha del pasillo de la segunda planta y por ultimo uno en el cuello del ciervo en su oficina, esta no se podía creer que había un revolver en su cuarto de baño, pero pensándolo mejor, tal vez si debería creérselo viniendo de él – esta noche cenaremos ciervo al horno, no es difícil de preparar… lo aprenderás rápido si pones empeño… - observándola con los ojos entrecerrados – siempre y cuando no me envíes a la cama sin cenar… jajaja… - ella también rio por aquella sugerencia.

-Tendré que resistir no enviarte aún… tienes que enseñarme a hacer ese ciervo… - levantándole un dedo acusador – pero si te pillo otra travesura no seré tan indulgente… - se cruzó de brazos dándole la espalda riendo.

-Jajaja… cielos… has vuelto a sonar como mi madre… - rascándose la cabeza – deberé ser más cuidadoso ante tan poderosa guerrier… jajaja… - le enseñó como hacer la salsa para que la carne se mantenga tierna y jugosa, Charlie comenzaba a cogerle los pequeños trucos de la cocina y se divertía aprendiendo más secretos de su cocinero favorito Alastor, una vez sacaron la bandeja del horno, ella estaba fascinada al ver tan maravillosa cena, se sentaron y cenaron agradablemente.

-Alastor… - este la miró – no te da un poco de miedo hablar sobre ese asesino en la radio…, ni siquiera sabía que había un asesino en la ciudad…

-No te preocupes corazón… es bien sabido que las víctimas eran personas con vidas extremadamente nocturnas… en pocas palabras… dudo que seas un blanco para él, estás en casa cenando tranquilamente, aquellos que realmente deben temerle son los que usan la belleza y la pureza de la noche para moverse ilícitamente – ella le escuchaba, pero pensó que incluso ellos podrían ser sus víctimas.

-Aun así, da un poco de miedo pensar que entre nosotros se mueve un asesino… podría ser cualquiera… y sólo se encuentran las cabezas… ¿Qué pasa con los cuerpos…? ¿Dónde los esconde…? No sé… pero da un poco de preocupación pensar que podrías ser el siguiente, ¿no crees…? – él solo degustaba de su cena, mientras bebía una copa de vino y eso la sorprendía realmente, "¿en verdad no tiene miedo?" Se preguntaba.

-Tesoro… solo tenemos una vida… si nos lo pasamos viviendo pensando en nuestros temores o en cosas que podrían hacernos daño, no viviríamos libres y seriamos infelices… ¿no crees…? – ella asintió con la cabeza – bien… pues libérate de aquello y jamás mires atrás… ve siempre diez pasos por delante de ti misma… - tomando otro bocado de su cena, mientras ella asentía y se preguntaba, "¿así es como él lo hace para ser siempre él?", "¿ir diez pasos por delante de sí mismo?"

-Si sigues enseñándome tan bien como hasta ahora, voy a terminar por acceder a tener un pretendiente para que deguste todo mi arte culinario… jijiji… - suspirando - vas a dejarme sin fundamentos ante mis padres – mirando la salsa muy pensativa.

-Charlotte… - esta levantó la mirada – eres un mujer con muchas habilidades y talento, si tuvieras un pretendiente o más… para que puedan tenerte deberían estar a tu altura… y créeme querida… estás muy alto… tan alto… que van a buscar la forma de bajarte de tu pedestal para tener la ilusión de alcanzarte - cortando un trozo de su cena – dudo que encuentres a alguien que realmente te merezca cariño… y si no lo encuentras… no… perdón… él debería encontrarte, si no te encuentra no es razón para que no sigas siendo feliz… - metiéndose un bocado, bebió un poco más del vino de su copa y prosiguió – tu alegría y tu energía es tan brillante que dudo que exista algún rincón en el mundo que no sea iluminado por tu encantadora presencia… - ella se sonrojó y tenía que reconocer que realmente él tenía el poder de hacerla ruborizarse.

-Eres… encantador… Alastor… - apoyando su rostro sobre sus manos – sigo sin entender que sigas soltero o sin un compromiso o sin una pretendiente detrás de ti… - este soltó un gran carcajada - ¿en verdad jamás te has planteado formar una familia una vez realizada tu meta laboral…? – este negó con la cabeza sonriente.

-Agradezco los elogios primor… pero no necesito casarme para sentirme enteramente realizado, ya estoy enteramente realizado… muy aparte de eso ternura… ¿sabes lo que significa tener hijos…?

-Pues tener descendencia… formar a nuevos seres humanos en personas tan maravillosas como uno mismo o su pareja… - vio a Alastor negar con la cabeza y ella frunció el ceño.

-Tener hijos son sinónimos de un legado… - esta lo miró curiosa - algo que ellos arrastraran de ti en su vida hasta el fin de sus días…

-Te refieres a un testamento, una herencia… - él rio entre dientes.

-No cariño… no es lo mismo una herencia que un legado… una herencia es algo físico que les entregas para que ellos continúen con sus vidas… un legado es algo personal… algo espiritual y completamente cerrado a los demás, porque nadie comprendería el contenido de tu antecesor…

- ¿Cómo un secreto…?

-Sí… exacto… como un secreto… - levantándose cogiendo su bandeja – y créeme encanto mío… mi legado debería quedarse enteramente conmigo y no extenderse en una "prole" jajaja… - metiendo los platos en el fregadero, Charlie le seguía con la mirada y sintió una punzada en el pecho y se imaginó a que legado se refería recordando las palabras de la "señorita" Mimzy "Por eso no se lo ve con nadie y jamás estará con nadie… sabe bien que nunca estará a la altura de las personas normales como nosotros…", sintió pesar por él, no quiere ser humillado porque jamás seria visto como él hombre maravilloso que es, por la simple foto que descansa sobre su chimenea, también se levantó a recoger la mesa.

- ¿Una partida de ajedrez…? – dijo sonriendo, este la miró y sonrió.

-Por su puesto dulzura… estaba a punto de sugerirte lo mismo… jajaja… te debo la revancha amor… - esta con la bandeja en mano, lo miró con los ojos entrecerrados e inconscientemente de forma coqueta respondió.

-Sigue soñando si crees que podrás derrotarme… mi vida… - guiñando un ojo, él soltó una risa entre dientes.

-Belle et cruelle… jajaja… esta vez estoy seguro que te venceré – acercándose peligrosamente a ella, la tomó de la muñeca y la hizo girar sobre su propio eje hasta quedar cara a cara, donde la punta de sus narices ya chocaba con la del otro – no me desafíes corazón… porque aceptaré el reto… jajaja… - ella apartó la mirada y con las manos se separó un poco de él – esta vez no me atraparas con la guardia baja… jajaja… - ella levantó la vista

-Te derrotaría incluso con los ojos cerrados… cariño… - ahí estaba la mirada que tanto le gustaba ver, determinación y fuerza, por un momento sintió el impulso de aproximarse más a su rostro, pero ella se terminó por soltar de su agarré y eso le disgustó un poco, "¿Quién creía que era para rechazar su captura?"

-Ya veremos… tesoro – "mía" se pensó, esa miraba que conoció aquella noche de lluvia era únicamente suya, él es el único que sabe apreciar su fuerza, nadie más debería tener ese derecho si no sabían apreciarla y mataría a aquel que intente apreciar lo que una vez despreció.

Una vez terminaron de recoger la cocina fueron al salón cada uno al lado opuesto del tablero, llevaban jugando al ajedrez desde que ella visualizó su tablero, definitivamente era una gran contrincante, Alastor nunca había enfrentado a nadie de ese nivel, el creía que ganaría fácilmente, por eso le dio una pequeña ventaja, pero ella notó aquella ventaja, le advirtió de no dejarla ganar y él decidido no bajar la guardia, el juego era cada vez más excitante, por un momento creyó que quedarían en tablas, pero fue tal su derrota que a la primera oportunidad de echar una partida con tan maravillosa adversaria, lo hacía, nunca se sintió humillado por perder contra ella, al contrario se sentía orgulloso de pelear hasta el final. Ahí estaba ella sonriente y orgullosa de su novena victoria consecutiva, era fascinante verla jugar, nunca imaginó lo mucho que disfrutaría de ese juego con Charlotte, era una verdadera batalla a muerte en el que no le molestaba sentir ese grado de placer mientras las fichas morían.

-Jaque… y con esta son diez victorias… jijiji… - este abrió mucho los ojos examinando el tablero para asegurarse de que realmente era un jaque.

-Muy buena partida querida… - ordenando el tablero – me tocan blancas… - llevándose a su lado del tablero las piezas blancas.

-Puedes seguir resistiéndote lo que quieras… tesoro… pero seguirás cayendo ante mí – guiñándole el ojo - tú puedes ser un gran maestro en las armas, pero aquí estás en mi terreno… y no me ganaras… - aquella declaración era un total desafío y a él le gustaban los desafíos.

-Tu turno, primor… - esta comenzó a mover las piezas, así estuvieron un poco más hasta que volvió a tener otras cinco aplastantes derrotas – estupendo, ternura… si tuviera un sombrero me lo quitaría ante ti… recuérdamelo cuando lleve uno puesto… jajaja… - guardando las piezas.

-Lo tendré presente… - estirándose y comenzaron a subir las escaleras – no eres mal jugador Al… eres realmente un digno adversario… hubo momentos en que creía que me ganarías… - este se acomodaba las gafas, sonriente.

-Tener ese mérito es todo un honor viniendo de ti… cariño… - en el pasillo le hizo una reverencia y beso su mano – Si tuviera que perder ante alguien en este juego me da placer que seas tu quien se lleve esas victorias…

- ¿Lo dices solo para elogiarme o lo dices en serio…? – este levanto las manos a la altura del pecho en señal de rendición.

-Es terrible que se me acuse de solo ser un adulador… más todo lo dicho sale de mi profunda sinceridad… jajaja… es tiempo de terminar nuestra "cita", que descanses encanto, debes estar fresca y preparada… mañana será un gran día, harás que caigan estruendosamente en su triste y miserable fracaso por echarte… - esta soltó una risa.

-Pareces más emocionado que yo… - girando la manilla de su puerta – buenas noches Al… - este la miró entrar en su habitación y cerrar la puerta, lanzó una mirada a la esquina del pasillo y ahí estaba su sombra que había usado sus manos para formar un corazón mientras sonreía ampliamente, este frunció el labio y arqueo una ceja.

- ¡¿No tendrías que estar haciendo la ronda…?! – entrando a su habitación, su sombra parecía indignada y le sacó la lengua – sombras… a veces parecen una tomadura de pelo… - preparándose la bañera, cuando estuvo a punto de entrar observó a la esquina de la habitación y ahí estaba de nuevo - ¿Todo en orden...? – su sombra asintió – bien… - metiéndose en la bañera y vio que su sombra hacía gestos – puedes reírte todo lo que quieras mi amigo… pero sabes muy bien que jamás perdería intencionadamente… - tomó la esponja y comenzó a asearse - ¿quieres algo más…? – su sombra le volvió a hacer gestos – cuando termine de bañarme sacaré el tablero, vuelve a hacer otra ronda en lo que termino y jugaremos – su sombra desapareció, y él volvió a vociferar para sí - sombras, es como tener un controlable y maleducado hermano pequeño... - pero llevaban tanto tiempo juntos que era prácticamente como un hermano, aunque solo sea una sombra, recordaba la primera vez que supo de la existencia de esos espectros, su madre tenía la información sobre ellos en una colección de hojas viejas que guardaba celosamente con la cubierta de un libro de poco interés, desde muy pequeño su madre le enseñaba esas hojas por las noches, como si de un libro de cuentos infantiles se tratara, con siete años recordaba aquel texto, se sentía muy sólo desde el incidente de su cumpleaños, no tenía amigos y su padre lo educaba en casa, buscó entre las cosas de su madre, si no podía tener a alguien con quién compartir sus pensamientos, no había nada de malo fabricarse a "alguien", que infantil era se pensó de recordarlo y ahí estaba la hoja que más le interesaba , "Hooska nool" se titulaba, la transcripción informaba al usuario sobre esos seres, son por decirlo así tú yo más profundo, todas tus emociones y sentimientos más ocultos, aquello que uno guarda en su interior para jamás dejarlo salir, en pocas palabras era tú interior exteriorizado, el ritual exigía algo de su sangre para ser uno solo, también mostraba sus puntos fuertes y debilidades, esperó el momento justo para llevar a cabo el ritual, cuando terminó se encontró de rodillas en mitad del campo sudando, por un momento creyó que su padre tenía razón y que el vudú no eran más que patrañas , hasta que de repente observó que su sombra lo miraba, le sonreía y le saludaba con la mano, jamás le mencionó a su madre sobre aquello, ya que ella le había advertido que esos son niveles vuduistas a los que jamás debería de llegar, pero para él tener a su sombra viva era como tener un amigo de juegos, experimentaba si podía mover cosas por medio de la sombra de los objetos y su sombra los movía, comenzó por cosas simples como bajar una manzana de un árbol, que vigilara y le avisara de la presencia de sus progenitores mientras él practicaba el vudú de los viejos manuscritos de su madre, escuchar conversaciones de interés, era como tener una mascota al que enseñar trucos nuevos, siempre fiel, obediente y servicial, pero también se dio cuenta de que esa "mascota" tenía su personalidad, literal su personalidad estaba en ese ser, por un momento optó por ponerle un nombre, después de darle muchas vueltas y pensar que no era una mascota simplemente optó por llamarlo "amigo", él dejó que su sombra reflejara todo lo que él sentía y que no podía mostrar, como el terror a su padre cada vez que regresaba a casa alcoholizado, la impotencia por oír a su madre suplicar porque no les hiciera daño, el odio que sentía cada vez que tenían que sentarse con él a la mesa, pero el día más importante de su vida, en que realmente se hicieron inseparables, fue aquella noche en que esa bestia atacó a su madre y fue la última vez que él exteriorizara una emoción, aunque a veces le amenaza con deshacerse de él, no se imaginaba su vida sin su mejor amigo. Un movimiento lo hizo despertar de sus recuerdos, salió de la bañera y entró a su habitación, ahí estaba su amigo con un tablero de ajedrez, esperándolo sentado en una esquina de su habitación - ¿Quieres que nos apostemos algo amigo mío…? – tomando su lugar a un lado del tablero, su sombra asintió guiñándole el ojo – bien pues juguemos.


Bueno hasta aquí este capítulo, espero les haya gustado, nos vemos la próxima semana, besos y que tengan buena semana.