Hola a todos, mi intención es colgar los capítulos del fic los lunes pero viendo que es un poco difícil lo haré los martes o los miércoles, recuerden que el administrador de documentos me cambia palabras o me quita frases, espero que puedan entender y disfrutar de cada capítulo, como dije antes me encanta el Charlastor y les recuerdo que Hazbin Hotel no es de mi pertenencia.


* Capítulo 14.- Si… mal chiste…:

-Cocodrilo de verdad… su carne es blanca y sabrosa… - colocando la silla para que ella se sentara y luego él se sentó – vamos pruébala… - ella miró otra vez la hamburguesa emocionada, la sujetó y le dio un bocado.

-Hum… está… - tragando la hamburguesa y soltó una gran sonrisa – deliciosa…

-Jajaja… te dije que te gustaría cariño… es una delicia… - bebiendo de su whisky y ella de su copa de vino.

- ¿Al a que sabe exactamente el whisky…? – ella había visto a su padre tener un vaso con un poco de whisky de vez en cuando y ver a Alastor beberlo tan tranquilamente tuvo curiosidad de probarlo.

-No creo que sea conveniente… es un poco fuerte… encanto… y dudo que tengas resistencia al alcohol… ella hizo un mohín y él miró a su alrededor – no creo que un pequeño sorbo te haga daño, pero que nadie lo note dulzura… - ella se alegró de recibirlo y tomó un sorbo rápido.

-Hum… no me gusta mucho… - dándole otro mordisco a su hamburguesa la tragó y volvió a hablar - ¿Por qué no quieres que nadie lo note?

-Por la ley amor, el vino está permitido si tienes 18 años, pero solo una copa si lo acompaña una comida o una cena, pero fuera de eso si no tienes 22 no puedes beber de ningún vino, ni de este tipo de alcohol… - enseñando su vaso - también tienes prohibido entrar a un bar, si me vieran dándote de esto o si tuvieras un vaso propio, la gente creería que intento embriagarte para llevarte al huerto… jajaja…

- ¿Pero me llevaste al bar donde trabaja tu amigo Husker…?

-Es correcto…, si él te dejó entrar fue porque me acompañabas y no consumimos nada…

-Oh… es verdad… - recordando que solo estuvo ahí de pie y no pidieron nada – entonces si hubiera entrado sola… ¿él podría echarme del local? – él asintió con la cabeza – vaya no sabía qué tipo de leyes se aplicaban aquí en Nueva Orleans… - terminaron de cenar, se levantaron para irse y salieron – la cena estuvo deliciosa.

- ¿A dónde te apetece ir corazón…? – lo miró sorprendida.

-Creí que volveríamos a casa…

-La noche es joven y aún es muy pronto para volver… - ofreciéndole su brazo.

-He oído que a los alrededores de un puente suelen tocar jazz, tango, blues y charlestón… ¿podemos ir…? – él sonrió.

-Por supuesto tesoro… se exactamente a que puente te refieres… - ella se sujetó a su brazo y a paso feliz lo acompañó, llegaron al puente que era conocido como el puente de las bandas, había música por todas partes y algunas personas que se animaron a bailar, miró a Charlie que observaba maravillada, la tomó de la muñeca y la llevó a bailar, ella accedió encantada a aquel charlestón, así estuvieron hasta que terminó la canción.

-Es muy divertido – ella seguía moviéndose al son de una música que sonaba en alguna parte – no recuerdo haberme divertido tanto, espera… creo que fue cuando cumplí 15… si… mis padres me llevaron a una feria… - viendo fuegos artificiales – ¡ ¡Ay… mira Al…! – él la seguía tranquilamente con los brazos en la espalda, ella dio un tropiezo con uno de sus zapatos y él la sujetó – jaja… gracias… lo siento… - incorporando, sentía calor en el pecho y en la cabeza, pero le daba igual .

-Jajaja… querida creo que el whisky y el vino empieza a hacerte efecto… deberías sentarte un poco hasta que se te pase…

- ¡Tonterías…! Solo fue un sorbo… - apoyándose en el puente observando el paisaje – todo esto es precioso… - suspirando, miró hacia abajo y sintió un horror que comenzó a invadirla haciendo que su cuerpo temblara, en eso sintió las manos de Alastor sujetarla de los brazos y la apartó del borde, girándola y alejándola de ahí.

-Deberíamos tener más cuidado con estos lugares – la apegó a él – solo mírame… de acuerdo lindura, ya estamos cerca del lateral… - ella asintió con su cabeza sin apartar la vista de la camisa de él.

-G… gracias… - apoyando su cabeza en el pecho de Alastor, llegó a la orilla del puente y él se quitó la chaqueta y se la colocó encima.

-No tienes que agradecer… no he olvidado tu talasofobia… - mirándola fijamente, se sintió raro al tener el impulso de tomar sus labios, reclamarlos, deslizar sus manos a través de ese vestido, pero escuchó una voz familiarmente desagradable, haciendo que se aparte de la chica lentamente.

-Si crees que comportarte como uno de nosotros te hace merecedor de una chica debes estar soñando… oh… no… es verdad… tu acompañante es una joven furcia…

-Katie… siempre es tan reconfortante oírte, me hace pensar que, si una alimaña como tu puede seguir viviendo, aún hay esperanza para la humanidad… jajaja… - esta arrugó la boca con mucho enfado.

-Supongo que tendrás la esperanza que la putilla de tu amiga vaya a permitirte el acceso entre sus piernas… ya que es lo único bueno que hará por ti esta noche… - la mencionada se enfadó y soltó un pequeño reclamo.

-No le… permito que me… insulte de ningún modo señora…

-Insultarte… no querida… que compartas la cama con los hombres debe de ser gratificante para ti… - la chica hizo un mohín – oh… pero si viajabas en el tranvía alardeando de ello alegremente… como era… a sí… ibas a pasarle la lengua desde el abdomen hasta el pecho para que pudiera cabalgarte toda la noche… jajajaja… - la chica se puso escandalosamente roja y sintió la mirada interrogante de Alastor sobre ella – o quizás la del perrito que lo tendrá muy entretenido… jajajaja… - Charlie comenzaba a tener los ojos vidriosos ante eso.

-No es así… yo… no… - ella se sintió confusa y avergonzada.

-Ya no me extraña porque esa conducta de gata salvaje… no eres más que una fierecilla en celo…

- ¡Como se atreve…! – Alastor la miró confundido, pensando que debe de haber algún mal entendido, su Charlie no es ese tipo de chicas, se reprendió mentalmente por llamarla así, ella no es "su Charlie" para llamarla de esa forma e interrumpió a la recién llegada.

-Katie… te voy a sugerir que no perturbes lo bien que me lo estaba pasando con mi cita… si nos haces el favor… vete…

- ¿Cita...? No… Alastor… cuando pagas a la acompañante no es una cita, es un acuerdo financiero por horas… no por nada te van a dejar que le masajees las tetas y te lo van a comer… sin usar los dientes para no cortarte el momento… jajajaja… – Alastor con una ceja arqueada volvió a girar su mirada en Charlie, ella se sintió tan insultada que no sabía cómo reaccionar, podía sentir el alcohol bloqueando su mente negándole responder en su defensa, pero más sintió vergüenza por la imagen que estaba recibiendo frente a Alastor no podía soportarlo más, tenía que salir de ahí y fue lo que hizo, salió corriendo con lágrimas en los ojos - Oh… querida… pero no te vayas… seguro que aún hay caballeros que requerirán de tus atenciones… - Alastor solo vio a la chica salir huyendo como un conejo y pensó que era momento de cerrarle la boca a la mujer.

-Katie… no sabía cómo te estaban devorando la envidia y los celos…, debe de ser terrible ser tú…

- ¿Celos…? Que tonterías dices… si fui yo quien rechazó tú cortejo… - este rió entre dientes.

-Pero te recuerdo que fui yo quien fue indiferente a tu rechazo… recuerdas que solo necesitabas de tú ridícula presencia… de hecho te agradecí el rechazo… - la mujer lo miró con mucha ira – te molesta tanto que no soportaste verme con alguien más… como si en algún momento hubieras significado algo para mi… supéralo Katie… - dándole la espalda – te hará sentir orgullosa como una mujer amargada de tu edad intimida a una simpática jovencita… si me disculpas tengo que buscar a mi cita… - retirándose del lugar .

Charlie estaba tan ofendida y enfadada que su cuerpo temblaba, las lágrimas comenzaron a brotar con fuerza, se recostó en una pared, estaba cansada de correr y sentía que sus piernas la comenzaban a traicionar, quería volver a casa, no quería ver a nadie, en especial a Alastor, no se sentía capaz de verle a la cara después de aquello, él pensará que es verdad, más aún cuando hace nada ella intentó besarlo, se sintió tonta, ridícula y ahora la han calificado de prostituta, aquello era muy humillante y salió huyendo tan rápido que no se percató que aún tenía la chaqueta de él encima, se abrazó a sí misma, sintió rabia, quería golpear algo, dio unos cuantos golpes con los brazos a unos cubos de basura y por último pateó uno, se tapó el rostro con las manos y comenzó a llorar con más fuerza apoyada en una pared se fue sentando con los brazos ahora cubriendo su rostro, entonces escuchó su nombre, levantó la mirada y vio a Alastor acercarse, ella se levantó para volver a irse , pero él la atrapó del brazo.

-No… suéltame… - sin mirarlo – déjame… iré a casa por mi cuenta… – pero este no la soltaba, cada vez que ella intentaba escapar él la atrapaba hasta que la acorraló contra una pared – déjame ir… por favor… - con la cabeza baja rindiéndose al corto forcejeo.

-Cálmate… cariño… ni en broma pienso dejar que regreses por tu cuenta… es tarde… y peligroso para una dama… - ella soltó otro llanto – primor… lo que diga Katie no debería hacerte daño… por muy afilado que sea… - pero ella seguía sollozando - Charlie… ¿acaso es cierto algo de lo que dijo…? – temiendo la respuesta.

- No…! claro que no… yo… jamás he dicho tales cosas… - Alastor suspiró aliviado – todo eso… lo dijo Anthony… dándome "consejos" para esta… cita… - decía sollozando y Alastor recordó verla avergonzada cuando la recogió en la estación.

-Era eso… nuestro afeminado amigo tiene una boca muy grande y descarada… jajaja… - apartando los cabellos del rostro de la chica y con un pañuelo comenzó a limpiar sus lágrimas – ¿está muy empeñado en que moje, verdad…? – eso la descolocó e hizo que se avergonzara aún más – el otro día me encontré a Pentious y me dijo que mojará antes que yo… ante tal tontería le pregunté a que se debía su atenuante amenazante contra el buen gusto de las damas… - Charlotte no pudo evitar soltar una risilla entre dientes - y me dijo que había apostado con Anthony en quien mojaba primero ahora que tengo "novia" – ella negó con la cabeza a tal tontería de apuesta – tengo entendido que Husker lleva las puntuaciones y apostó en mi contra, o tiene una maravillosa fe en mí o nunca ha tratado tan personalmente a Pentious… jajaja… - ella volvió a sonreír ligeramente.

- ¿Podemos irnos a casa…? – dijo aún cabizbaja y un poco más calmada, agradeciendo internamente la elocuencia de su acompañante y su intento de hacerla reír, él asintió con la cabeza, la sujeto por los hombros y se la llevó al auto, la ayudó a subir y cerró la puerta .

-Descansa ternura… así irás eliminando las toxinas del alcohol… - ella se recostó contra el cristal y en verdad comenzaba a sentir sueño, fue cerrando los ojos, al poco sintió que la movían, abrió un poco los ojos y visualizó a Alastor llevándola en brazos.

- ¿Dónde…? – él la miró y sonrió.

-Te llevo a tu habitación – la chica se percató que él estaba subiendo las escaleras con ella en brazos – me alegra que hayas despertado un poco… así podrás cambiarte de ropa… no quiero tener otra penosa necesidad de mirar en tus cajones… jajaja… - ella se ruborizó.

-No… te preocupes… creo que soy perfectamente capaz de cambiarme sola… - él la bajó junto a la puerta de la habitación – gracias… - sobándose los ojos – que tengas buenas noches Al… - cerrando la puerta.

-Tal parece está muy cansada – lanzando una mirada a la esquina del pasillo donde su sombra le sonreía – si… mi amigo… está demasiado cansada y con el alcohol encima… ni lo notará… - caminando a su habitación, entró y se dirigió directo al armario – yo… aún tengo fuerzas y algo de apetito… - abrió la puerta del armario sacando el forro de plástico transparente que protegía un atuendo – es buena hora para salir a cazar… - su sombra abría los ojos excitante y sonriente, él comenzó a quitarse la camisa – ve por el auto… - poniéndose una camisa roja con un chaleco negro y unos guantes a juego, su sombra desapareció – No deberíamos hacer esperar el aperitivo de mañana… – mirándose al espejo mientras se acomodaba un antifaz negro y un sombrero.

Charlie no sabía qué hora era, pero se despertó con molestia en la garganta, se frotó los ojos y se levantó de la cama, pensó ir por un poco de leche con chocolate, algo caliente para aliviar su dolor de cabeza y algo dulce para aliviar su garganta, tomó su bata y bajó, cuando estaba por llegar al recibidor le pareció oír un ruido afuera, movió la cortina y miró por la ventana, vio todo tranquilo y oscuro, aún estaba somnolienta, se encogió de hombros, bostezó y siguió su trayecto a la cocina, tarareando en voz baja y tratando de no hacer ruido, no quería despertar a Alastor sabiendo lo buen tirador que es, se rió ante el pensamiento de recibir una posible bala a esas horas de la noche, vio el reloj de la pared y daban las 3:30 de la mañana, volvió a bostezar y vio a través de la ventana de la cocina unas luces de auto aproximándose a la casa, se pensó que tal vez alguien se equivocó de dirección, tomó su taza e inhaló del delicioso chocolate, apagó la luz de la cocina y se encaminó devuelta a su habitación, pero solo había llegado a la mitad del salón cuando alguien llamó estridentemente a la puerta cosa que la extrañó, al caminar a la puerta se sorprendió de encontrarse con Alastor en el pasillo de su oficina que se encaminaba a la escalera, él pareció más sorprendido que ella, al punto que se quedó completamente quieto y volvió a escuchar la puerta golpear cosa que la sobresaltó.al caminar a la puerta se sorprendió de encontrarse con Alastor en el pasillo de su oficina que se encaminaba a la escalera, él pareció más sorprendido que ella, al punto que se quedó completamente quieto y volvió a escuchar la puerta golpeó cosa que la sobresaltó.al caminar a la puerta se sorprendió de encontrarse con Alastor en el pasillo de su oficina que se encaminaba a la escalera, él pareció más sorprendido que ella, al punto que se quedó completamente quieto y volvieron a escuchar la puerta golpear cosa que la sobresaltó.

- ¡Policía abra…! ¿hay alguien en casa…? – Charlotte miró a Alastor que le hizo una señal de silencio posando un dedo en su boca y ella notó que se sujetaba del brazo y goteaba, estaba herido, de forma inerte caminó a la puerta y posó la taza en el mueble, miró a Alastor, miró la puerta y la abrió asomándose con el cerrojo puesto.

-Por favor… que ruidos son esos… - Alastor se apoyó contra la pared de la escalera – ¿a qué se debe este escándalo…?

-Mis disculpes señorita… - eran dos hombres y se quitaron el sombrero – somos inspectores de policía y necesitamos hacer unas preguntas... – le enseñaron sus placas y pudo visualizar sus nombres Halden y Mahol.

-Por su puesto… pero bajen la voz… - dijo susurrando y los hombres la miraron atentamente.

- ¿Ha oído algo por el camino… un auto por ejemplo de hace unos 10 o 15 minutos? - ella negó con la cabeza – bueno… no he podido evitar ver que tienen un auto con el motor enfriándose… ¿hay alguien más en la casa a parte de usted…?

-Solo mi casero y yo… llegamos a eso de la media noche y nos fuimos a la cama…

- ¿Y está abriendo la puerta usted y no él…? ¿Es raro que él no nos oiga y usted si, se ha levantado usted muy rápido no?

-Estaba en la cocina preparándome un chocolate caliente… - dejándoles ver la taza por la ranura – estaba de vuelta a la habitación cuando llamaron a la puerta señores…

- ¿Puede confirmarnos que ambos han estado en la casa desde la hora que llegaron hasta ahora? – ella asintió y el otro hombre preguntó.

- ¿Cómo puede confirmar que su casero no se ha movido de su habitación…? – ella lanzó una mirada tras la puerta y vio a Alastor tensarse.

- ¿Qué parte de nos fuimos a la cama no entendieron…? – ellos la miraron atentamente y ella se acomodó la bata – nos fuimos a la cama…

- ¿Dice que comparte el lecho con su casero…?

-No tengo porque darles detalles, querrían que confirmara que ninguno se ha movido de esta casa y lo estoy haciendo… ahora si me disculpan… quiero volver a la cama… y si tienen algo de que causarnos dígalo… de lo contrario por favor retírense… no me parece correcto seguir aquí a estas horas de la noche con dos hombres en la puerta… – ambos se colocan los sombreros.

-Lo sentimos… es que veníamos siguiendo un auto negro y le perdimos la pista… si oyen algo o ven algo sospechoso por favor contáctenos… lamentamos las molestias… que tenga buena noche… - ella asintió y cerró la puerta, Alastor se asomó por una ranura de la cortina y por las luces del auto notó que se fueron.

-Encanto… yo… - notó que ella se fue a la cocina y la siguió, pero se la encontró en el salón cuando ella regresó - ¿Charlotte…? – la vio salir muy seria con la caja de los vendajes en las manos.

- ¡Siéntate…! – él obedeció en silencio y ella se sentó a su lado – quítate la chaqueta déjame ver eso… - abriendo la caja, así estuvieron en absoluto silencio mientras él se quitaba la chaqueta dejándola en el suelo, a ella le pareció oír un sonido metálico al caer la chaqueta, pero lo ignoró, vio en su manga una gran mancha de sangre – quítate la camisa por favor… – se quitó el chaleco y la camisa, dejándola ver un profundo rasguño de bala, él solo la miró en lo atenta que estaba en su trabajo - ¿Cómo pueden…? – aquello hizo que la viera confundido – confundir a un hombre inocente por otra persona… - él abrió los ojos ahora sorprendido – se lo mal que puede funcionar la policía, una vez lo vi… si no tienes coartada eres culpable y no les importa si estuviste en el lugar equivocado, en el momento equivocado.

-Charlotte… - él siguió sin comprender porque lo había encubierto a costa de su dignidad, ella lo consideraba inocente sin saber de qué – gracias… - ella negó con la cabeza.

-No tienes por qué darlas… he visto la brutalidad policial de primera mano, arrestaron al hermano de un trabajador de mi papá, era inocente y solo era un chico de 13 años que volvía a su casa de la escuela, lo acusaron de robar unas gallinas solo porque el dueño lo vio pasar por el camino… es terrible… - terminando de coser la herida, sacó las vendas – tú eres un hombre bueno y decente… nadie tiene que juzgar el hecho que salgas a disfrutar de un viernes por la noche … volvimos pronto por mi culpa… no tengo porque prohibirte salir sabes, es tu privacidad… – la quedó mirando sorprendido con una sonrisa, ella no dudaba de su "inocencia" y se convirtió en su coartada por voluntad propia.

-Has tenido que comprometer la credibilidad de tu pureza para testificar sólidamente que estaba en la cama… - ella se encogió de hombros - ¿Por qué…?

-Si no lo hacía ellos podrían haber exigido entrar para verte… no podía permitirlo de ninguna manera… - se sorprendió al verla tan leal a protegerlo – tú… me protegiste, me ayudaste y me cuidaste cuando lo necesitaba… no creí correcto lanzarte a las hienas… - sonriendo levemente.

-No tenías por qué hacerlo… - observándola colocarle la venda suavemente, tratando de no tocarlo demasiado.

-Si puedo protegerte de alguna manera… no dudes que lo haré – ahora él no le apartaba la mirada a su rostro concentrado en atenderle – es lo que hacen los amigos… - suspirando.

- ¿Aunque sean culpables…? – ella levantó la vista dejando sus miradas encontrarse y sonrió levemente.

-Dudo que puedas ser culpable de algo… pero te… protegería igual… - bajó la mirada –si puedo evitarlo, no quisiera que nadie te haga daño – terminando su trabajo - listo… no hagas esfuerzo o se te soltaran los puntos… - sintiendo la mano de Alastor sujetando su nuca – de acuer… - acto seguido tiró de ella y sintió sus labios reclamando los suyos, sorprendiéndola y fue cerrando los ojos, sus labios eran muy agradables, tal como los soñó una vez, sintió calor en el pecho, fue un beso suave y un poco torpe, se separaron solo un poco porque comenzó a escasear el aire entre ellos y ella lo miró confundida con sus rostros aún muy cerca.

-Y eso que no soy tu tipo… - susurrándole, la tomó por la cintura, la acercó a él y volvió a reclamar sus labios, ella le rodeo el cuello con sus brazos, no entendió el porqué de esos besos, pero estaba disfrutándolo así que ya no le importó preguntarse más, el beso se estaba intensificando al punto que el empezó a hurgar en su boca con su lengua, ella lo recibió hipnotizada y sus lenguas empezaron a jugar intensificando cada vez más el beso que ya se estaban devorando fuertes los labios, se separaron por otro poco de aire, mirándose a los ojos – este no es lugar… - ella arqueó una ceja sin comprender hasta que él la levantó en brazos y comenzó a caminar a la escalera.

-Yo… - él comenzó a inhalar en su cuello, haciéndola soltar un profundo suspiro – no deberíamos… - él se detuvo observándola y ya estaban en la planta de arriba – no creo que sea correcto en la primera cita… - avergonzándose y él soltó una risa entre dientes, ella lo observó mientras era dejada en el suelo.

-Técnicamente vendría a ser nuestra "sexta cita…" - ella reflexionó aquello, estuvieron llamándole "cita" a sus despedidas nocturnas todo ese tiempo, él acarició su cabellera y su rostro – sólo que ahora tenemos un inconveniente… - ella lo miró con curiosidad – vamos a tener que romper el contrato – ella soltó una risita, se ruborizó y el arqueo una ceja.

-Técnicamente no lo estamos rompiendo… la regla uno decía de no tocarte a menos que quieras serlo… - apoyando la mano ligeramente en el pecho de él ruborizándose - la regla dos no entrar las habitaciones sin permiso – con más rubor en sus mejillas mirando a un lado - y la cinco es no buscar consuelo emocional en el otro, y ninguno ha tenido una decepción por lo que no estamos dándonos consuelo – el soltó otra risa entre dientes y susurro en su oído.

-Dulzura… me encanta tu iniciativa en esas lagunas legales… - sus miradas volvieron a encontrarse y se acercó a su rostro, con la mano levantó más el rostro de ella para volver a exigir sus labios, con la otra mano buscó la manilla de la puerta, pero se abrió sola y la arrastró con él a la habitación cerrando con su espalda, volvió a besar su cuello y ella exhaló, comenzó a abrir el nudo su bata y sintió como ella acariciaba su espalda desnuda, sentir sus manos recorriendo su espalda lo estremeció, ya había dejado la bata en el suelo y estaba quitando un tirante de su camisón, pero se detuvo recuperando algo de sensatez – Charlotte… no haré nada más allá de lo que me permitas… - ella estaba sonrojada, se mordió el labio inferior.

-Solo se gentil… - ella levantó las manos para sujetar sus mejillas y exigió sus labios, él se dejó llevar a ese raro deseo correspondiéndole el beso, la abrazó por la cintura y llegaron a la cama, se separaron de nuevo por oxígeno y ella se terminó de quitar el camisón y se sentó en la cama un poco avergonzada intentando cubrir su busto y su intimidad con sus brazos – ven… - él se quitó el cinturón dejándolo caer y comenzó desabrochar sus pantalones, se sentó a su lado comenzando a acariciar su cuello, besándola, deslizó su mano sujetándola de la muñeca para apartarle el brazo del pecho y la abrazó para apegarla a él, sintió la calidez de su cuerpo, comenzó a mordisquear suavemente su cuello hacia su clavícula, acarició su cintura y su espalda, ella conseguia hacerlo perder el control.

-Bendita maldición… - la sintió acariciar su pecho y deslizar las manos suaves en su espalda y brazos, la recostó suavemente mientras aún la besaba, pasó los labios a su cuello bajando a su pecho, la sintió estremecerse cuando se acercaba a su busto, ese mismo que tuvo horas atrás el impulso de acariciar, de liberarlo del vestido, ese que le hizo sentir incomodidad, ahora solo deseaba marcarlos, se quitó el pantalón, sintió mucho dolor y molestia en su intimidad, necesitaba sentir su calor, tomar un poco de aquello no le haría daño, la oyó gemir y exhalar a sus caricias, su perdición se pensó él, "es mi malheur magnifique".

No era ningún experto en el asunto, pero sabía que si ella gemía le estaba dando consentimiento de continuar, lo estaba disfrutando y estaba tocando en los lugares correctos, acarició sus muslos, no pensó jamás que aquel tacto le gustaría, su piel era suave y cálida, su voz se oía increíble soltando esos suspiros hondos y el tacto que ella le daba a su espalda rosando sus uñas era algo que le estremecía gustosamente, "¿Qué daño puede hacerme tomar un poco de aquello?" se pensó, continuo mordisqueando y besando su vientre, sus pechos y su cuello, "exquisita" sin duda, no sabía cuánto tiempo llevaba con eso, pero su cuerpo estaba hambriento le exigía el siguiente paso, sabía bien cual era y lo necesitaba, se incorporó y acomodó las piernas de Charlotte a los lados de su cintura, la miró, esperaba algún consentimiento, pero ella solo se mordía el labio inferior mirando su intimidad tan cerca de la de ella y miraba a otra parte avergonzada y la oyó susurrar "no pares", aquello era el consentimiento para tomar a esa exquisita y exótica criatura, como un depredador gateando a su presa se posicionó encima de ella acercando su miembro a la intimidad de ella, hizo el primer intento de entrar en ella pero en su torpeza e inexperiencia lo hicieron sentir un tonto por primera vez en toda su vida, en su segundo intento rozó la cabeza de su miembro con la intimidad de ella viéndola estremecerse, ella estaba tan nerviosa como él y comenzaba a frustrarse ante el dolor y la necesidad de reclamarla, tragó saliva y volvió a intentarlo, sintió un poco de dolor al entrar suavemente en ella, ella gritó, se detuvo y vio su miembro empaparse con la sangre de su pureza tomada, ambos respirando entre cortadamente y él siguió entrando haciendo que ambos gimieran ante aquella nueva sensación, una mezcla entre el dolor y el placer, era increíble, ella apretó sus manos en su espalda clavándole las uñas y eso le gustó, comenzó a moverse, necesitaba llegar a ese clímax tan increíble que llegó aquel día sin tocarla, ella comenzó a mover sus caderas, ambos tratando de encontrar el ritmo adecuado para ese "baile" prohibido, solo pasaron unos minutos para que el placer se apoderara completamente de ambos hambrientos de más, los embistes eran más rápidos y más fuertes, los mordiscos eran más rudos y los gemidos eran inhumanos, ella despeinaba completamente su cabellera con sus manos mientras él succionaba de sus pechos, clavó sus dedos en los muslos de ella para ejercer más presión en cada embiste, ella también le clavaba cada vez con más fuerza las uñas, aquello lo excitaba inexplicablemente, solo se detuvo cuando comenzó a sentir su cuerpo relajarse liberando aquel placer descontrolado y ella también comenzó a relajarse, se separaron mirando al techo recuperando el aire robado por el otro, exhalando, ella se acercó y se recostó en su pecho pasando su mano acariciándolo.

-Nunca… me imaginé que fuera así… - él sonrió, la abrazó y acarició su cabello despeinado.

-Ambos hemos aprendido algo nuevo… lindura… - la vio levantarse cubriendo su cuerpo con la bata e ir a la puerta - ¿A dónde vas corazón…? – esta se giro

-N… necesito ir al baño – él soltó una risa entre dientes.

-Tienes uno aquí en mi habitación… - ella se encaminó a su baño – no entiendo porque se cubre, he reclamado todo su contenido… - observó a una esquina de su habitación y ahí estaba su sombra dándose con la mano en la cabeza, haciéndolo arquear una ceja y le susurró - ¿Qué te pasa…? – su sombra le hizo el gesto del cuerpo relajado – nunca imaginé que fuera así… amigo mío… me siento increí…- dándose cuenta de un inconveniente abrió sus ojos percatándose de que es lo que su sombra le estaba diciendo, se sentó abruptamente y se dio con la mano en frente – no debía soltarlo dentro… – no era un experto en ese tema, al igual que no lo era con el sexo, pero sabía bien como se fabrica un bebé, oyó a la chica moverse en el baño y miró a su sombra – habrá que tener un poco de tacto al decírselo, la pregunta es ¿Cómo se lo digo? – su sombra se encogió de hombros y ella volvió, se recostó a su lado y se fue durmiendo – Alastor volvió a mirar a su sombra y susurró - ¿Se lo dices tu o se lo digo yo…? – soltando una risa entre dientes y su sombra se cruzó de brazos y frunció los labios – si… mal chiste… - se dispuso a dormir aunque el reloj ya daban las 6 de la mañana.


Chan... chan... chan... Bueno hasta aquí este capítulo, espero les haya gustado, nos vemos la próxima semana, besos y que tengan buena semana.