Hola a todos, mi intención es colgar los capítulos del fic los lunes pero viendo que es un poco difícil lo haré los martes o los miércoles, recuerden que el administrador de documentos me cambia palabras o me quita frases, espero que puedan entender y disfrutar de cada capítulo, como dije antes me encanta el Charlastor y les recuerdo que Hazbin Hotel no es de mi pertenencia.


*Capítulo 15.- No era negociable:

Era un poco pasado de las diez cuando Charlie se despertó sobresaltada, esperando que aquello fuera de un sueño, miró a su alrededor y se dio que no estaba en su habitación, se vio a sí misma y notó mordiscos al igual que varios arañazos en su cuerpo, al igual que la cama manchada con la sangre de su pureza, sin duda lo habían hecho, aquello fue sin duda increíble, salvaje y único, tenía que reconocer que Ángel tenía razón, Alastor está bien dotado, aunque nunca había visto a ningún hombre, ella podía decir que aquel miembro era impresionante, cada embestida, cada toque, cada mordiscó palpitaban en su mente y en su cuerpo, sintió humedecerse, se reprendió porque aquello sorprendentemente le gusto, demasiado, tanto que él podría ser una especie de fruto prohibido y ella estaba dispuesta a probarlo de nuevo, recogió su camisón y se puso su bata, necesitaba asearse y ponerse ropa, no sabía dónde estaba Alastor, pero no quería que la encontrara aún en su cama, salió de la habitación y escucho un blues de la radio que venía de la planta de abajo, estaba despierto, en la cocina preparando algo quizás, se pensó "animal de costumbres", se metió rápidamente en la bañera, ahí se había notado unas marcas profundas de uñas en sus muslos.

-Sin duda apretó con mucha fuerza… - Sí, había notado que él tiene bastante fuerza, recordándolo llevarla en brazos en la escalera, o aquella vez que la puso en su hombro como si fuera un saco de patatas, seguía observándose en el espejo cuando algo fuera de la ventana llamó su atención, vio un lado del granero, pensó en el auto de Alastor y de repente la voz de los oficiales regresaron a su mente "el motor enfriándose", "veníamos siguiendo un auto negro", se preguntó - ¿ Si Alastor salió de nuevo a la ciudad, en que auto lo hizo, si el Dodge estaba frío…? - lanzó una mirada a lo poco que podía ver del granero, recordó el ruido que escucho cuando bajó la escalera - ¿Y si venia del granero?, ¿Cómo sacó ese auto si hay cajas en medio? Debe haber alguna explicación razonable… - ya aseada y vestida bajó y encontró a Alastor colocando las bandejas – Buenos días…

-Buenos días amor - ofreciéndole la silla y ella se sentó - ¿Qué tal has dormido…?

-He descansado bien… ¿y tú…? – viéndolo siéntate frente a ella.

-De maravilla, querida… - ella lo descubrió y arrugó los labios - ¿Qué ocurre primor…? – observándola levantarse y acercándose a él un tanto disgustada.

-Al… te dije que no hicieras esfuerzos o se abrirían los puntos… - sujetando su brazo y señalando la sangre en la manga de su camisa, ahora tocará revisarlo de nuevo – yéndose a un cajón – quítate la camisa… – sacando una caja y llevándola a la mesa.

-Oh… ternura… te aseguro que el esfuerzo de anoche valió la pena, más cuando tuve que sobrevivir a una batalla contra una tigresa… jajaja… - ella se avergonzó – ambos sabemos cómo seguirá esto… - ella recordó que fueron las mismas palabras antes de que él la besara y que lo hicieran.

-Alastor… solo es para cerrarte los puntos… – observándolo quitarse el chaleco marrón y la camisa – no puedo permitir que desayunes con una camisa sucia y contigo sangrando… – el extendió su brazo para que ella revisara – es una suerte que anoche llevaras una camisa roja, no será tan difícil quitar las manchas de sangre – haciendo que él arqueara una ceja y ella notó un nuevo corte en la unión de su brazo y antebrazo – Pero… Al… ¿Qué es esto…? – señalando el corte.

-Oh… eso… - comenzó a estirar el brazo libre hacía el rostro de Charlie, acarició su mejilla y bajo lentamente la mano a su cuello, ella estaba haciendo muchas preguntas, demasiado peligroso se pensó, comenzó a cerrar lentamente la mano en su cuello fingiendo una caricia, pero la mano le empezó a temblar.

-Se lo que es… - eso lo hizo entrecerrar los ojos – yo me hice uno igual de niña, cuando intenté coger una rosa, debes de tener cuidado con las espinas – el abrió la mano apartándola del cuello.

-Jajaja… me has descubierto ternura… a mi regreso vi un rosal precioso… no pude resistirme a traerte ¡Unas rosas…! – lanzando una mirada a una esquina de la habitación y ahí estaba su sombra – pero me las he dejado en el auto jajaja… - su sombra desapareció, aquella afirmación del auto trajo a ella más sospechas a sus pensamientos.

-No te hubieras molestado – sonriendo - les buscaré un jarrón para mantenerlas frescas… - terminando de arreglar los puntos sueltos – deberías ponerte otra camisa... – colocando la manchada en una batea – dejaré esto en remojo… – pero Alastor la sujetó del brazo y ella lo miró.

-Antes que nada, tenemos que hablar sobre lo que pasó anoche… – ella obedeció nerviosa sobre lo que él quisiera hablar – no sé por dónde empezar cariño… verás lo de anoche…

-Si quieres saber si me arrepiento de lo que hicimos… - mirando sus pies – la respuesta es no… - levantó la mirada para encontrarse con sus ojos - ¿tú… te arrepientes…? – ella temía oír esa respuesta, pero aquello lo dejó más sorprendido a él que a ella.

-No dulzura… hay muchas cosas de las que no me arrepiento y lo de anoche puedo decir con total seguridad que es una de ellas… pero no es eso de lo que quiero hablarte, aunque una vez más debo decir que me encanta tu iniciativa y es bueno que hayamos zanjado eso… - ella lo miró curiosa – no sé cómo decirlo, pero amor déjame preguntarte… ¿tú sabes cómo funciona la fábrica de bebés...? – ella arqueó una ceja y él se rascó la cabeza – hum… me refiero que no solo se trata de consumar en la cama…

- ¿Te refieres…? - ruborizándose, no pudiéndose creer lo que iba a decir – ¿a ese líquido que eliminan los hombres cuando llegan al éxtasis más alto…?

-Si… exacto… eso… ese líquido seminal… - ahora se frotaba la barbilla – sabes que si ese líquido entra en ti… tu…

- ¿Quedaría embarazada…? – la chica ahora se rascó la cabeza - ¿Qué pasa con eso…?

-Anoche… cometió un error de cálculo, como bien te habrás dado cuenta nunca lo he hecho y solo me relajé... – ella asentía con la cabeza, mientras él empezó con su histrionismo como si estuviera narrando un poema – dejándolo fluir como el río… se escapó con un pájaro de su jaula… - la chica estaba comenzando a darse cuenta de lo que estaba tratando de decirle – como con una brisa del viento que esparció la semilla…

-Ay madre… Ay madre… Ay madre… - sujetándose el rostro - ¡Lo ha soltado dentro…! – vio como Alastor suspiraba y sonreía.

-Me alegra que lo hayas entendido rápidamente corazón, no encontré otra forma de explicarlo con un poco de tacto... - esta se puso de pie sujetándose la cabeza.

-No puede ser… no puede ser… no puede ser… ¡ME ESTÁS DICIENDO QUE ESTOY EMBARAZADA…! – observándolo mantener su impasible forma de ser y una sonrisa.

-Oh… no… no, no, no, no… no, no lindura… - ella suspiró más aliviada – te estoy diciendo que es posible que estés embarazada… – a ella se le desencajo la mandíbula y su tranquilidad estaba comenzando a enfadarla muchísimo .

- ¡ALASTOR…! ¿Se puede saber en qué parte de tu cabeza hay una diferencia entre lo uno y lo otro…? – él puso un dedo en su mentón pensando.

-La verdad que ninguna querida… solo quería suavizar la noticia un poco… jajaja… - ella no sabía si quería asesinarlo o directamente enterrarlo vivo, pero se rindió ante su tranquilidad y terminó por suspirar para relajarse, él notó en sus ojos ese deseo de asesinarlo o hacer daño, aquello simplemente le gustó.

-Bien… no hay alternativa… si llegase a estar embarazada… tendré que regresar a casa y pedirles perdón a mis padres por regresar con un bebé que llevo en las entrañas, ellos seguro me ayudarían… -Alastor le perdió una mirada con los ojos entrecerrados .

-No me imaginaba que me excluiras tan pronto primor… - ella lo miró sorprendida.

-Has dejado clara tú postura sobre el matrimonio y más sobre el tema de los niños…

-Sabes qué puedo hacerme cargo sin necesidad de casarnos… si vuelves a tu casa podría acompañarte y tomar parte de la responsabilidad… – ella negó con la cabeza.

-Si vinieras conmigo mis padres nos obligarían a casarnos… no quiero atarte a algo que no deseas y ver como eres infeliz el resto de tu vida…, no…, yo me haré cargo…

-Sabes que para hacer un bebé se necesitan de dos… y dos deben responsabilizarse… es difícil que una mujer sola cuidé y crie un niño, ternura… no puedes asegurar al cien por ciento que tus padres vayan a recibirte felices con esta "nueva" noticia…

-Al… agradezco tu interés de responsabilizarte… pero no lo tomes como que nos estás abandonado a nuestra suerte, simplemente estoy rechazando tú implicación, si este bebé preguntase quién es su padre… podría decir que falleció en algún accidente… así no tendrías que vivir en la incertidumbre de que algun dia llamen a tu puerta…

-Te lo agradezco cariño… pero Je n'accepterai pas un non por respuesta, uno no es un verdadero hombre si no toma responsabilidades de sus actos… y pienso ayudarte… tal vez si te acompañase y les muestro mis respetos a tus padres, lo entenderían y no nos obliguen a casarnos…

- ¿Es una broma…? Que vas a decirles a mis padres… - haciendo mímica "imitando" a Alastor – ¡Hola estimados…! es un verdadero placer el conocerlos… soy Alastor y he desvirgado y preñado a su hija la misma noche, vengo a decirles respetuosamente que en mis planes no figura el matrimonio ni por asomo, ni mucho menos los niños… No… no, no, no , no… no, no eso ni pensarlo, pero no se preocupen… le daré a vuestra hija una compensación económica por las molestias causadas… - haciendo un mohín – ellos no lo verán como algo respetuoso…, mi papá hasta podría darte un tiro… - deteniéndose a pensarlo – aunque no me imagino a papá usando un arma, pero sabes a lo que me refiero…. – observando el rostro de Alastor que estaba muy sonriente con los ojos muy abiertos como platos y ella no sabría decir si le divertía la idea de que su padre inexperto le apunte con un arma o si se iba a echar a reír por la "imitación" ridícula - ¿Al...?

-Lo siento encanto… - acomodando sus gafas - pero eso era precisamente lo que tenía pensado decirles… sin duda tienes esperanza… jajaja… - ella entrecerró los ojos haciendo otro mohín.

- ¿Estás de broma…? – este se rió entre dientes y estaba claro que no bromeaba – ves porque no quiero que vengas conmigo…, te llevaran al altar a punta de pistola…

-Dulzura… no voy a casarme… como bien ha dicho he dejado claro mi postura sobre eso… pero antes de hacer planes de algo que no sabemos que sea certero, ¿no crees que deberíamos consultar con algún experto? – ella lo miró extrañada.

- ¿Qué tipo de experto…? – Alastor arqueó una ceja.

-Un doctor, por ejemplo, vamos a algún consultorio fingiendo que somos un matrimonio y que nos saquen de la duda, si estás encinta o no…

-No es mala idea… ¿entonces vamos al doctor más cercano…? – él negó con la cabeza.

-No… no, no, no, no… no, no amor… eso es llamar la atención… lo mejor es ir al más lejano, alguien que solo verás por decirlo así una vez en todo el año, así evitaríamos toparnos con él en el camino y recibir preguntas incomodas, ir a uno de aquí es como poner un anuncio en la radio diciendo que hemos tenido relaciones maritales sin estar casados y posiblemente hayamos fecundado un bebé… tenemos que tener en cuenta tu reputación corazón… - ella asintió con la cabeza, pues lo que decía parecía tener sentido - ¿estamos de acuerdo tesoro…? – ella asintió.

-Si, tienes razón… entonces… ¿a dónde vamos…?

-Lafayette… - ella lo miró con una ceja alzada.

-Pero yo estudio en Lafayette… - él solo le sonrió con la tranquilidad de siempre.

-Pero no vives ahí… los médicos por lo general tienen sus consultorios cerca de sus casas, por lo que no te encontrarás a ninguno en el tranvía, a menos que tengan un paciente en Nueva Orleans, cosa que dudo… y tú vas a la academia, no a la zona comercial… - ella puso la mano en su mentón pensándolo.

-Hum… va a ser que tienes razón… - Alastor se puso de pie.

-Pues vamos… cuanto antes salgamos de dudas mejor… ¿no crees lindura…? – ella también se puso de pie, recogieron los trastes del desayuno, alimentaron a las gallinas y se fueron al auto.

-Oh… casi lo olvido… - sacando del asiento de copiloto unas cinco rosas – esto es para ti querida… - entregándole las flores sorprendiéndola.

-Vaya… son preciosas… gracias… - volviendo a la casa – las dejaré en agua… en seguida vuelvo... – pero sus pensamientos eran "¿Cómo lo había hecho?" "anoche no usó el auto", lanzó su mirada en el granero desde la ventana de la cocina, dejó las flores, volvió afuera y subió al auto – estoy lista…

-Esplendido… - arrancando el auto en dirección de Lafayette, cuando llegaron buscaron el consultorio más lejano de la academia y de la estación de tranvía, aparcaron el auto y antes de bajar Alastor sujetó del hombro a Charlie y esta lo miró - espera primor… - sacando algo del bolsillo de su chaleco – recuerda que estamos casados… - abrió su mano y tenía un par de anillos – toma… póntelo – ella obedeció, mientras él se ponía el otro anillo – ahora serás la señora de Leclerc por un par de horas… jajaja…

- ¿Así es tu apellido, Leclerc…? – dijo con una sonrisa ligera cayendo en cuenta que jamás le había preguntado, él la miró sorprendido.

-Vaya ternura, muy pocos conocen mi nombre y casi nadie mi apellido, considérate una de los pocos afortunados… jajaja… - pero ella notó que esa información parecía molestarle de alguna manera, se bajaron del auto y entraron al consultorio, donde la ayudante del doctor les dijo que esperaran su turno, así lo hicieron hasta que el médico los llamó, entraron y este les saludó.

-Buenos días… - observando un papel – señores Leclerc ¿en qué puedo servirles…? – Alastor comenzó a hablar.

-Buenos días... Verá queremos saber si mi esposa está embarazada o no.

-Oh… claro… ¿Cuánto tiempo llevan intentándolo? – haciendo que ambos intercambien miradas y Charlie habló.

-Poco... - el médico anotó.

-Hum… ¿tiene síntomas…? – Charlie levantó las cejas y respondió.

- ¿Perdón… que síntomas? – el doctor levantó la mirada, confundido.

-Usted sabe… de embarazada…

- ¿Y cómo son precisamente…? – lanzando una mirada a Alastor como preguntándole si él sabe algo y el doctor agregó.

- ¿Primerizos…? – ambos ladearon la cabeza sin comprender e intercambiaron miradas – pregunto si son padres primerizos… - creando un "oh…" de parte de ambos y asintieron – bien… señora Leclerc, ha notado la falta de su menstruación…?

-No…

- ¿Ha sentido los senos sensibles, hinchados o doloridos…?

-No…

- ¿Mareos o náuseas y vómitos…?

-No… - el doctor levantó una ceja, extrañado.

- ¿Fatiga o aumento en la cantidad de micciones…?

-No…

- ¿Cuándo fue la última vez que consumaron el acto…? – Alastor le respondió.

-Anoche… - el doctor los miró confundido – Ayer comenzó nuestra luna de miel y no deseamos hijos tan pronto, en un descuido me… ya sabe… liberé la semilla dentro de mi encantadora esposa… - señalando los anillos y Charlie sonriente levantó la mano enseñando el suyo – por eso queremos saber si está embarazada o no… - el doctor tenía los ojos muy abiertos y la boca arrugada, se le vio muy contrariado ante aquella declaración.

-En toda mi profesión es la primera vez que unos recién casados me consultan por saber si hay o no un bebé, solo porque no quieren tener hijos… ¿Pero usted para que cree que es la luna de miel…? – Alastor rodó los ojos.

-Tenemos conceptos muy distintos con respecto del consumar el matrimonio mi estimado, pero lo que nos interesa es si ella está embarazada o no… no que juzgue nuestro poco interés en reproducirnos… – el rostro del médico no dio crédito a lo que oía.

-Pero yo que voy a saber… - Alastor sonreía, pero se le notaba un ligero tic en el ojo, parecía que trataba de mantener su calma habitual.

-Su diploma dice que es médico… ¿No se supone que debería de saberlo…? Tendría que saberlo, por eso estamos aquí… - Charlie le cogió el brazo al verlo ponerse de pie y lo obligó a sentarse de nuevo.

-Querido cálmate… - escuchando al médico refutar.

-Es evidente que en este corto tiempo no se puede tener un resultado... – ambos lo miraron interrogantes – dicen que anoche apenas han comenzado a consumar su matrimonio por su luna de miel y un embarazo no es algo que se sepa de la noche a la mañana, eso toma su tiempo, señora Leclerc espere hasta el miércoles o espere la semana, si en ese transcurso comienza a tener síntomas es que está embarazada, no hace falta ser un profesional para saberlo, todo se centra en la presencia o ausencia de los síntomas , mientras señor Leclerc, usted puede seguir disfrutando de su luna de miel sin soltarse dentro, hasta que su esposa le de noticias de la presencia o ausencia de los síntomas, también podría consultar esto con sus progenitores que tendrán la experiencia del asunto… – ambos intercambiaron miradas pensando que aquello tenía sentido, Alastor se puso de pie, ya que la alternativa de consultar con sus progenitores no era algo opcional.

- ¡Muchas gracias por atendernos mi estimado…! Era esa la información que nos faltaba para poder seguir con nuestras vidas… – sujetando a Charlie por los hombros – vámonos cariño… no hagamos perder más el tiempo de nuestro estimado doctor… – ella necesitaba taparse la cara, estaba claro que ambos vivían en una laguna total de desinformación con respecto al tema y se puso de pie – que tenga buen día querido… - saliendo del lugar con Charlie que le susurró.

-¿Una semana….? Vamos a seguir viviendo en la incertidumbre de si lo estoy o no.

-Calma encanto… sigamos el consejo del doctor… no hagamos una montaña de un grano de arena y sigamos con nuestras vidas hasta ver si hay síntomas… - ella pudo notar un pequeño rubor en sus mejillas, estaba claro que él estaba igual de avergonzado que ella por su falta de conocimiento sobre el tema y no pudo evitar soltar una risita - ¿Qué tiene tanta gracia cariño…?

-Nada… por un momento creí que ibas a golpear al doctor…

-Te aseguro dulzura… que intenciones no me faltaron… - ella lo miró con una ceja alzada.

-Tú no eres un hombre violento... – caminaba sujeta a su brazo.

-Jajaja… eso es definitivo… no lo soy, pero nuestro afeminado amigo puede dar testimonio de que con mi paciencia no se juega… y el buen doctor estaba agotando las últimas reservas… jajaja…

-Esto seguro lo cuenta, has visto el rostro del pobre hombre… no dio crédito a lo que oía… debimos de parecerle una tomadura de pelo y te ha tomado por un adicto carnal con tu "esposa" sin el peligro de la reproducción… – veía a Alastor de nuevo con el tic del ojo.

-Si me hubiera conocido un día antes, seguro me pondría un monumento como el mejor ejemplo del celibato… - Charlotte no podría evitar soltar una risa ante aquello – debería preocuparse más en hacer su trabajo, que en juzgar lo que hace un matrimonio con sus vidas…

-Al… qué más da… no estamos casados a fin de cuentas… - quitándose el anillo devolviéndoselo, este lo recibió y junto con el suyo lo guardó en el bolsillo de su chaleco.

-Aun así, no tendría que… se supone que estamos casados y se ha atrevido a abrir esa boca para juzgar nuestra "luna de miel" – Charlie notó que eso parecía haberle ofendido de verdad, aunque mantuviera un semblante tranquilo y sonriente.

-Querido… déjalo ya… al menos hemos sacado algo bueno de esto… - él la miró – tenemos más información y de eso nos podemos guiar y seguir con nuestros asuntos, si no aparecen síntomas seguiremos respirando tranquilos… – él sonrió ladinamente.

-Corazón… ya oíste al doctor podemos seguir disfrutando de nuestra "Luna de miel" – esta se ruborizó - pondríamos ir a casa… – mordiéndose el labio inferior – y continuar con nuestros asuntos… - estaba hambriento, deseoso de volver a saborearla, ella sonrió levemente.

-Aún me duele un poco el cuerpo… - mirando al suelo – quizás puedas hacerme una revisión más interna, solo para asegurarnos que no tenga algo roto… - aquello lo hizo sonreír más deseosamente, ella también deseaba repetir lo de anoche, estaba igual de hambrienta que él, se pasó la lengua por los labios y fueron al auto.

-Aunque es una pena que no pueda hacer eso amor… - ella lo descubrió dudosa – recuerdas… tu misma lo dijiste… no soy médico, soy locutor… jajaja… - soltándole una sonrisa pícara y se sujetó de las solapas de su chaqueta.

-Pues es una pena que no puedas hacerlo… tendré que ver a un doctor de verdad… - encogiéndose de hombros dándole la espalda de vuelta al consultorio, pero fue detenida por Alastor.

-¿Intentas enfadarme lindura…? recuerda lo que dije de ese medico… - guiándola al auto – veré lo que puedo hacer… - haciendo que ella soltara una risilla.

-Por cierto… captando la atención de Alastor - ¿de dónde sacaste esas Alianzas… si no tienes pensado casarte…? – él rodó los ojos, eso la hizo saber que era un tema algo incómodo para él.

-Es algo que me he visto obligado a guardar… mi madre me las dio antes de morir… supongo que aún tenía esperanza de que su único hijo contraiga matrimonio y deshacerme de ellas no era negociable jajaja…

-Oh… comprendo… - subieron al auto dieron rumbo a casa.


Bueno hasta aquí este capítulo, espero les haya gustado, nos vemos la próxima semana, besos y que tengan buena semana.