Hola a todos, mi intención es colgar los capítulos del fic los lunes pero viendo que es un poco difícil lo haré los martes o los miércoles, recuerden que el administrador de documentos me cambia palabras o me quita frases, espero que puedan entender y disfrutar de cada capítulo, como dije antes me encanta el Charlastor y les recuerdo que Hazbin Hotel no es de mi pertenencia.


*Capítulo 16.- Vamos por las partiduras:

El camino de vuelta eran en absoluto silencio, ninguno parecía querer romper ese hielo, pero estaban a gusto con ello, cada uno en sus propios pensamientos, Alastor se preguntaba porque le tembló la mano esa mañana cuando sabía bien lo que tenía que hacer ante una posible amenaza en su vida, nunca le había ocurrido, su pulso jamás le había traicionado, ni siquiera la primera vez que tuvo que apretar el gatillo o usar la hoja de su cuchillo, pero por alguna razón se sintió aliviado de soltar el cuello de Charlotte , fue tanto ese alivio que apartó la mano sin pensarlo, como si su pulso volviera a ser el de siempre, "¿Qué le estaba ocurriendo?". Mientras Charlotte también estaba perdida en sus pensamientos, "¿Por qué tiene un Dodge negro?", "¿Cómo aparecieron unas rosas en el Dodge azul, si no lo usó?", "

-Hemos llegado querida… - ella le sonrió, bajaron del auto y habían llegado al pórtico cuando Alastor la sujetó del brazo y tiró de ella para colocarla atrás de él y murmuró – Hay alguien en la casa… - ella lo notó un poco tenso y de repente se relajó soltando una sonrisa con suficiencia – no… no pasa nada primor… - abrió la puerta en absoluto silencio, entro y llamó - ¡Husker… amigo mío… que te tengo dicho de entrar a mi casa en mi ausencia... ! – ella miró que la casa estaba en total tranquilidad hasta que se sorprendió al oír la voz del mencionado desde la cocina.

-Al… no te esperaba tan pronto… - saliendo de la cocina a su encuentro rascándose la cabeza y se le notaba avergonzado.

-Lo siento mucho mi estimado, perdona mi descortesía, la próxima vez que venga a visitarte a mi casa te avisaré con tiempo para no caerte de sorpresa… jajaja… - Charlie soltó una risa ante la ironía y Husk carraspeó.

-Debía de haberte avisado… pero anoche no te apareciste por el bar y Pentious estuvo esperándote toda la noche, creo que deseaba que le quites dinero… hablando de eso… - lanzó una mirada a Charlie y dudó un poco de sus palabras, aunque se pensó qué Charlie no tiene el conocimiento de dicha apuesta – he cambiado mi apuesta, ese tío es aún más raro que tú, anoche se ganó seis bofetadas de cuatro mujeres y dos de mi parte… - haciendo que Alastor suelte una risa entre dientes – en realidad lo tienen muy reñido… pero una cosa me ha quedado clara… ese tipo tiene menos posibilidades que tú…

-Husker… no me interesa eso… pero si mal no recuerdo, mencioné a mis compañeros de trabajo que iba a cenar fuera, alguno se habrá pasado por el bar, ¿no te dijeron nada…?

-Si… lo mencionaron… - rascándose la cabeza – fue la razón por lo que reímos casi toda la noche, era muy gracioso el tema en verdad… – Alastor fruncía ligeramente el ceño manteniendo su sonrisa - cuando no apareciste barajamos alternativas, posiblemente habías tenido un accidente, uno dijo que tal vez te hayan asaltado, eso sí que lo dudé y conforme fueron pasando las horas nos planteamos que estarían ocupados con alguna mudanza… pero una chica… jaja… - Alastor tenía un ligero tic en el ojo – otro mencionó que quizás estuvieras estudiando en secreto embalsamar cadáveres, pero cuando el reloj dio las dos de la mañana, nos empezó a entrar la duda sobre que en verdad puede que estuvieras en una cena con alguien y si en realidad se trataba de una chica… muchos palidecieron y rezamos por la pobre mujer, uno apostó que te la llevarías a cenar al cementerio… - Alastor se acomodó las gafas.

-Siempre se puede confiar en la buena fe de mis conocidos… jajaja… ¿A qué has venido Husk…?

-Ah... bueno... ya sabes... ando un poco corto y me preguntaba si no tendrías algo que me pueda servir... - recibiendo una mirada dura de Alastor.

-Husker mi amigo… aunque has venido en mal momento… creo que algo puedes sacar del granero… - dirigiéndose a Charlie – ternura me disculpas… terminaré de atender a Husker, mientras porque no vas practicando con el piano… - ella sintió y se dirigió al salón – vamos Husker… - siendo seguido por este, desde pórtico oyeron el piano y Husker soltó.

- ¿Estás bien…? – Alastor lo miró frunciendo el ceño – he oído que anoche casi atrapan posiblemente al Wendigo…, le dispararon y encontraron sangre… la policía está pendiente de clínicas y hospitales…

-No ha sido nada con lo que no pueda lidiar… ten más cuidado la próxima vez que entres a mi casa por algo de comida… ¿tan rápido ha despilfarrado el dinero…? – Husker carraspeó – dudo que puedas sacar algo interesante de lo que vayas a llevarte… estoy a punto de cumplir mi cuota de este mes… pero me cayeron tres regalitos inesperados y la he cumplido con creces mi amigo… sabes… creo que puedo pasarte algún dinero…

-No he venido a mendigarte… - viendo a su amigo abrir el granero, dejó de oír el piano.

-No te estoy dando una limosna… te estoy proponiendo otra cosa… que seguramente nos vendrá bien a ambos… - Husker lo miró interesado – no voy a seguirle el juego a Pentious… así que te propongo lo siguiente… hazlo tú en mi lugar, le sacas algún dinero y te pago por quitármelo de encima cada vez que yo vaya por una copa de whisky… - extendiendo la mano - ¿aceptas el trato…? – recibiendo un apretón por parte de Husker.

-Me gusta cómo suena eso… pero… creía que te gustaba verlo humillado… ¿Por qué ese cambio…?

-Digamos que he hecho una promesa… no me es apetecible irme a la cama sin cenar… jajaja… - recibiendo una mirada de extrañeza de su amigo y volvíeron a oír el piano - y sabes de sobra que soy un hombre de palabra… - sacando una bolsa de entre las cajas y entregándoselo – cuando te deshagas de esto… a ser posible lejos de la vista de faeneros… - Husker asintió.

-Cuenta con ello amigo… - lanzando una mirada a la casa – ella… ¿será parte de tu cuota…? – mirándolo seriamente y volvió a dejar de oír el piano.

-Oh… no… no, no, no, no… no, no mi amigo… habrá quienes sepan que está aquí, sería llamar la atención… respira tranquilo mi estimado Husk… la señorita no está en la lista… tienes mi palabra…

- ¿Qué merodee en tu casa no te preocupa…?, no me hace ninguna gracia pensar que tarde o temprano aparecerá la policía y caeremos todos…

-Pierde cuidado… existen límites en esta casa… tu preocúpate por esto… - señalando la bolsa – yo me preocupo de mi trabajo y mi casa… - volviendo a oír el piano, acomodándose la chaqueta – adiós Husker… - este se despidió con la mano – Y… Husker… - haciendo que se detuviera a verlo – cuando vengas por cosas trata de no hacerlo con ella presente… - él asintió y comenzó a irse, mientras Alastor volvía a la casa, entró y ahí estaba Charlie tocando claro de luna, se quedó de pie en el umbral del salón, solo quería disfrutar oírla, se acercó y se sentó al lado de Charlie y tocó algunas teclas, llevaba seis años sin tocar el piano y andaba un poco oxidado, Charlie lo miró, notando su oxidación, lo ayudó con algunas teclas y le sonrió, Alastor estiró su brazo para sujetar su cintura y acercarlo a él, por alguna razón le estaba fascinando tenerla cerca, tan fuerte, tan decidida, tan gentil, tan inteligente y hermosa – ¿vamos arriba cariño…? Le susurró al oído, ella se puso de pie.

- ¿Qué tan rápido eres…? – Alastor levantó una ceja sin saber que significaba eso y la vio correr a la escalera - ¿para encontrarme…? – y oyó una puerta cerrarse, entrecerró los ojos sonriendo al ver que su presa había huido de él y lo desafiaba a encontrarla, se puso de pie.

-Excitante… pero es una pena que no cuenta con mi experiencia – subiendo la escalera miró a una esquina y vio a su sombra - ¿Dónde…? – este le dijo la habitación de ella – fácil… - sintió su corazón latir con fuerza sorprendiéndose de estar ansioso por entrar a la habitación, su presa le aguardaba tras la puerta y no se esperaba que ya la había encontrado, abrió la puerta, entró y cerró, sorprendiendo a la chica que se sobresaltó – te pillé encanto… - esta hizo un mohín.

- ¿Tan rápido…? – estaba quitándose el vestido - ¿Cómo lo has hecho…? - él soltó una risa entre dientes mientras se desabotonaba las mangas de la camisa y quitaba la pajarita.

-Dulzura… desafiarme es jugar con fuego, siempre acabarás quemándote… - ella se terminó de quitar el vestido y de forma muy tierna estiró sus brazos para recibirlo.

-Entonces deja que me queme un poco cariño… - mordiéndose el labio inferior y sonriendo – pero no olvides que cocino yo… y ya sabes lo que pasa cuando el chef no es felíz – él se deslizó deseoso a ella mientras terminaba de quitarse la camisa , comenzó a quitarle la ropa interior y dio un ligero mordisco en su cuello.

-Trataré de llegar a un acuerdo razonable, no me apetecería una emboscada ruin… - la sujetó del hombro, la recostó y fue a atacar su clavícula, la sintió intentar quitarle el cinturón y la ayudó, fue a sus piernas y comenzó a besarla y mordisquear, ella gimió, se posicionó sobre ella y Charlie le rodeó la cintura con sus piernas, entró y comenzó a embestir, ambos habían encontrado sus ritmos al mover la cintura, aquello ya no era como la primera vez, ahora poseían más de ese pecaminoso conocimiento y lo disfrutaban, gemían, se embestían, mordían, tiraban del pelo y arañaban para sacar el placer del otro y recibir más placer a cambio, en un movimiento brusco Charlie se posicionó encima de él, cabalgando con fuerza como una amazona preparando sus armas dispuesta a matar, la contempló y disfrutó de ello,tanto que notaba que entraba más en ella haciéndolo jadear a esa nueva oleada de placer, estiró sus manos para tomar sus caderas y darle más fuerza a esa musa, pero esta dio un golpe con sus manos y apartó las de él dejándolo deseoso de tocar esa deidad.

- ¡No me toques…! – la oyó decir, "¿eso era una orden…?" se preguntó, ella parecía querer el control, intentó volver a desafiarla al querer tocarla y ella volvió a reprenderlo - ¡Que no Alastor…! – sin duda ella quería el control y se lo iba a dar esta vez, pero no aguantaba más, deseaba darle más fuerza a esa monta mientras ella pasaba sus uñas rozando su pecho, estaba enloqueciendo ante aquello, quería más y tomaría más, de repente ella gritó - ¡Alastor más…! – supo que tenía permiso de tocarla, lanzó sus manos rápidamente a sus caderas clavando duro sus uñas, ella gimió con fuerza y comenzó a atraerla en su monta, Alastor también sintió las uñas de ella clavarse en sus hombros, el clímax estaba cerca, ahora lo sabía, sintió el de ella y supo que era el momento de apartarse, gimió al liberar ese placer, tomó la sábana y se cubrió para no ensuciar demasiado, le faltaba aire.

-Ha sido increíble corazón… - no se imaginó que aún podría subir el nivel del placer, la vio tumbada de cara a la almohada recuperando el aliento, sonrió, acaricio su espalda y vio con algo de remordimiento como había dejado su cuerpo, ese bello lienzo ahora estaba marcado de mordiscos, la observó y vio como estaban naciendo hematomas y pequeñas franjas de sangre asomando donde segundos antes estaban sus uñas, aunque él no estaba mejor que ella, visualizó una marca en su espalda, estaba claro que parecía llevar mucho tiempo en su piel, como una marca de nacimiento, pero era una especie de antojo muy pequeño o un lunar muy raro, tenía la leve impresión de haberlo visto antes pero no recordaba donde, si ese era el caso, no debía ser importante - ¿Estás bien amor…?

-Si… - levantó la mirada y se sorprendió - ¿yo hice eso…? – señalando los brotes de sangre por las marcas de sus uñas, incluso había algunos que estaba claro le había clavado con exceso de fuerza porque la sangre goteaba y se deslizaba por la piel y no sabía exactamente su procedencia, mientras él sonreía.

-Creía haber mencionado una batalla con una tigresa lindura… jajaja… - ella se tapó la boca con las manos – Ahora parecías muy inspirada…

-Lo siento… - él la detuvo poniendo sus dedos en los labios de ella.

-Querida… si nos arrepintiéramos de algo que sea en serio… no por una minucia que incluso yo he disfrutado… así que no lo sientas…

- ¿Sería buena idea traer el botiquín…? – aun preocupada.

-Yo más bien diría primor… que deberíamos comenzar a medirnos un poco… - ella lo miró sin comprender – tú vas a ballet, compartes vestuario y verán tu cuerpo, aunque niegues tener relaciones matrimoniales, la evidencia está a flor de piel y nunca mejor dicho… jajaja… - ella se espantó ante aquella terrible realidad.

-Ay no… Ay no… Ay no… van a verme… - tapándose la cara – no me apetece que todas sepan que yo… oh… voy a ser la comidilla de la Academia…

-Tal vez podamos cubrir un poco con vendajes o maquillaje – ella lo miró aún más asustada.

- ¿Y qué vas a hacerte…? – este soltó una risa entre dientes - ¿Qué te hace tanta gracia…?

-Primor, como comprenderás, yo no me quito la ropa delante de mis compañeros… no hay razón para hacerlo y como vez llevo cuello tartán en las camisas y raras veces recojo mis mangas… - ella se dio cuenta que era verdad, era una tontería lo que le dijo, la única que tiene el problema de que vean su cuerpo es ella con sus compañeras de ballet – te propongo unas normas respecto a esto, para evitar futuras preguntas incómodas y no levantar la curiosidad sobre lo que hacemos o no con nuestra privacidad… – ella parpadeó ante aquello, sorprendida de que él estaba dejando claro que iban a seguir teniendo intimidad y no precisamente por poco tiempo, eso de alguna manera la hacía sentir feliz, ya que no lo estaba presionando a continuar con aquella "aventura" , más cuando estaba saliendo de él – tú estudias y yo trabajo, no es buena idea desvelarnos para tener intimidad salvaje y aparecer al día siguiente con heridas que llamen la atención.

- ¿Qué propones exactamente…? – Alastor la miró sorprendido de que ella quisiera escuchar su propuesta y estar interesada en seguir su "aventura".

-Podríamos después de cenar tener un tentempié antes de irnos a dormir durante la semana o para ser más precisos ambos debemos estar de acuerdo en tenerlo, si una de las partes no le interesa, no forzaremos aquello – Charlotte asintió, aquello la beneficiaría de alguna manera, si ella no quería él no la forzaría – y los fines de semana, por ejemplo los viernes y sábados por la noche podemos liberar todos nuestros instintos a nuestro gusto sin límites por supuesto sin forzar, dejando el domingo para un tentempié ligero y descanso para recuperarse de las heridas causadas… – ella lo estaba pensando - ¿Te parece justo ternura…?

-Con unas condiciones… - Alastor la miró extrañado "¿Qué condiciones podría pedir?" se pensó – Primero… no existirá este tipo de encuentros con otras personas… Segundo, si nos enamoramos de una persona ajena a este acuerdo, nos lo decimos y pararemos con esto… Tercero, tendremos encuentros, pero tendrá que fluir como un cortejo, sigo siendo una dama… - él sonrió ladinamente y tomó su mano para besarla.

-Nunca dejaré de fascinarme con tus iniciativas cariño… es un trato más que justo…

- ¿Escribimos y firmamos…? – recordando su primer acuerdo.

-No creo que sea necesario… - ella lo miró como decepcionada y agregó.

- ¿Solo un apretón de manos…?

-Dulzura… dudo mucho que quieras que ande circulando por ahí un documento con este tipo de convenios en el cual figura tu nombre o el mío…

-Nadie sabría que existe, solo tú y yo… - pensando – aunque yo reciba visitas nadie podrá hacerse con el, si lo tienes guardado en tu oficina, no tengo permitido entrar en tu ausencia, si alguna de mis "visitas" intentase entrar yo pondría más empeño en no permitirlo sabiendo lo que pueden encontrar… - Alastor parecía pensarlo – tendría más significado para nosotros firmarlo… - él sonrió y extendió la mano.

-Muy bien fundamentado amor… - salió de la cama, se puso los pantalones y comenzó a recoger su ropa de la habitación – nos vemos en la cocina, yo iré a mi oficina a redactar nuestro convenio…. – desapareciendo y ella no pudo evitar sonreír levemente al verle feliz de esa manera, por alguna razón creía que hacer "acuerdos" le hacía feliz como a un niño con un juguete nuevo, salió de la cama, se puso la bata y se dirigió al tocador.

-Es… una autentica caja de misterios… - se peinaba y miraba frente al espejo – agradezco el detalle de recoger su ropa… - observó la cama y cerca de la pata vio las gafas de Alastor, se aproximó a ellas – se ha dejadó las gafas… - reconociéndolas notando que eran de las nuevas y pensando "se fue a redactar el acuerdo", ella se puso las gafas y no estaban graduadas – lo sabía… entonces… ¿por qué? – recordando la excusa de que su historial estaba en Lafayette y pensó en cómo fueron a buscar un médico allí para no llamar la atención aquí - ¿Por qué quiere hacer creer que necesita gafas…? – sintiendo un movimiento en el pasillo, se giró al creer que era Alastor – Al… te has dejado… - pero no había nadie, se puso su ropa y salió observando el pasillo y pensando - ¿otra vez…? – bajó la escalera y se dirigió a la oficina de Alastor, llamó a la puerta y este respondió para que entrara – Al… te dejaste las gafas junto a la cama – él levantó la mirada y llevaba puesta otras.

-Oh… gracias corazón… me estaba preguntando dónde las dejé, tuve que prescindir de ellas y coger otras… - ella le sonrió y dejó las gafas en su escritorio.

- ¿Querido… como ha sobrevivido todo este tiempo sin mi…? – él soltó una risa entre dientes – oh… pero… - la miró extrañado – dame un segundo… – Charlie salió de la oficina y se fue a la cocina, recogiendo el jarrón de las rosas y regresando a la oficina – es perfecto… aquí quedarían muy bien… - colocando el jarrón en su escritorio, haciendo que el arqueara una ceja.

-Oh… no… no, no, no, no… no, no ni pensarlo lindura… - observándola acomodar las rosas – flores aquí no… recibiendo una mirada de súplica por parte de ella – esto es una oficina…

-Por fa… por fa… no puedes negar que mantiene el toque rustico… y no afecta en nada la decoración… se ve bien… - Alastor seguía negando con la cabeza – por favor… tiene su elegancia… será lo único que cambie aquí te lo prometo… - poniendo su cara de cachorrito triste y notó que Alastor parecía desconcertado con un ligero tic en el ojo, ella se había dado cuenta y le dio la impresión de que cada vez que él tenía ese ligero tic significaba que algo de su estabilidad se quebraba por dentro, se puso de rodillas continuando su suplica, lo vio abrir ligeramente una pequeña comisura de su labio y dio un largo suspiro, se acomodó las gafas y la sujetó de los brazos para levantarla.

-Está bien… tampoco es que den mala imagen a esta habitación… pero será lo único… - ella sonrió eufórica por su victoria que lo abrazó y le dio un beso en la mejilla, él se sorprendió ante la aproximación de ella con ese exceso de confianza, consideraba que las aproximaciones eran únicamente cuando compartían lecho, ella se incorporó.

-Te haré una comida deliciosa… - pensando – estofado de ciervo… es de tus favoritos… - retirándose feliz de la oficina, él ladeo la cabeza preguntándose "¿Qué acababa de pasar?"

-Tengo que reconocer que esto no me lo esperaba… - acariciando la mejilla en donde le fue depositado aquel beso tan suave y delicado, observando las flores y llevó una de sus manos acariciando los bulbos – tampoco están tan mal… sí que dan un toque elegante… - pensado en su estofado de ciervo y se pasó la lengua por los labios – tengo por seguro que no habrá emboscadas… jajaja… - observando un rincón de la oficina y ahí estaba su sombra que parecía reírse de él - ¿A qué viene eso…? -su sombra imitó la postura de Charlie cuando le suplicaba con esos ojos de cachorrito triste – no tiene gracia… - su sombra hizo gestos de besitos – sigo manteniendo la autoridad en mi casa… ella solo me dio una sugerencia y me ha parecido buena – señalando las rosas, su sombra hizo con sus manos la silueta de mujer, formo un círculo y con su otra mano un dedo entrando y saliendo, imitó a Charlie suplicante y por último lo señaló y se rió, Alastor alzó una ceja con el labio arrugado – ciqaab ilaa geeska… - su sombra hizo un gesto de miedo y resignado desapareció – últimamente parece estar tomando demasiadas libertades desde que Charlotte se mudó aquí… espero no se le suba a la cabeza que puede aparecer delante de ella cuando le dé la gana… - continuando escribiendo en un papel – bien está terminado… - levantó su mirada y su vista se posó en las rosas, trayéndole a su mente la mirada de súplica de Charlie, se puso la mano en la frente - ¿Pero qué demonios era eso…? – volvió levantar la mirada y tenía un ligero rubor en sus mejillas – ella… era realmente adorable… - se puso de pie y salió de su oficina, sintiendo el agradable aroma del estofado, entró a la cocina y ahí estaba ella moviéndose al son de la música mientras troceaba patatas, se pensó – "¿así me veo yo cuando cocino…?" – ella se movía con más confianza y parecía realmente disfrutar imitarlo – tal vez si tenga esperanza… jajaja… - se acercó y le quitó la pimienta de la mesa en el momento que ella iba a cogerla, haciéndola levantar la mirada hacía él y este le sonrió – lo tengo…

- ¿Te refieres a la pimienta o al acuerdo…? – dijo mientras ponía un dedo en su pecho para hacerlo retroceder y aquello le gustaba, tuvo que carraspear para aclararse la garganta que ahora estaba deseosa de invadir su cuello.

-Al acuerdo evidentemente amor… - tomó su mano y tiró de ella para tener su rostro cerca del suyo peligrosamente – habrá que firmar corazón… - pero no se esperaba que ella fingiera desdén usando un dedo para apartar su cara, ahora sus manos estaban deseosas de tocarla, pero se alejó pues era una prueba, un juego deliciosamente peligroso en el que solo había un ganador, quien sedería primero a sus instintos, ante la exquisita tentación de pecar deseoso por el otro, ella lo estaba desafiando y sabía que él adoraba los desafíos, Charlotte quería jugar y aceptaba su juego.

- ¿Pluma…? – Alastor sacó un bolsillo de su chaleco y se la entregó, ella leyó el acuerdo y era precisamente de lo que hablaron en la habitación y firmó – aquí tienes querido… - él recibió la pluma y firmó.

- ¿Estás segura de no querer consultar esto con un abogado…? Jajaja… - sintiendo el dedo travieso de ella en su mano, ese mismo que sintió en su desayuno el día de su "cita".

-Hum… no lo creo cariño, ningún abogado en su sano juicio aprobaría ese acuerdo carnal… confío en tu buen criterio… - recibiendo una caricia en su rostro que la llevó cerca del rostro de Alastor.

-Y yo confío en tu observación a las posibles lagunas legales que tengamos… jajaja… - ella se apartó, aquello ya le estaba pareciendo una tortura, deseaba sentir sus delicadas manos en su cuerpo, su piel rozando con la suya, sus labios peleando con los suyos, ser poseído por ella a la vez que tenerla y escuchar el dulzor de su voz gritando su nombre, eso era auténtica música para sus oídos.

-El estofado está casi listo querido… no puedo dejarlo para atender algún interés personal… - él se acomodó la pajarita sonriendo.

-No estaba pidiendo nada de eso… de hecho te ayudaré con la cocina, siempre es mucho más agradable cuando se hace entre dos… - ella sonrió y fue por el delantal de él y se lo entregó.

-Maestro… - Empezaron a compartirse y ayudarse en la cocina, una vez terminado el estofado Alastor colocó las bandejas en la mesa inhalando el delicioso aroma del estofado.

-Huele perfecto corazón… realmente tienes una excelente capacidad de aprendizaje…

-Gracias… ¿te parece bien si cenamos Jambalaya esta noche…? –haciendo que él la mirara muy sonriente con las cejas levantadas.

-Una inteligente y hermosa mujer en mi lecho, mis dos platos favoritos en el mismo día y sin una emboscada ruin, tesoro… creo que he muerto y estoy en el paraíso… jajaja…

-O tal vez solo quiera mimarte un poco querido… - guiñándole el ojo.

-No deberías lindura… o terminaré mal acostumbrándome a serlo… jajaja… - ella le sonrió, después del almuerzo recogieron todo y Charlie fue a tocar el piano, Alastor disfrutaba oírla desde la butaca y entonces se le ocurrió una cosa - querida… ¿Te importa si te acompaña con el violín…? – aquella declaración la tomó por sorpresa.

- ¿Sabes tocar el violín…? – manteniendo su sonrisa Alastor asintió con la cabeza.

-Por su puesto primor… iré por el y te mostraré mis dotes musicales… - se retiró y Charlotte no salía de su asombro, es culto, autosuficiente, independiente, excelente cocinero, experto tirador y sabe tocar pianos y violines, "acaso ¿había algo en el mundo que no supiera hacer…?".

Alastor entró en su habitación dejando la puerta abierta, observó en una esquina estaba su sombra de cara a la pared que le lanzó una mirada.

- ¿En verdad crees que es injusto que te haya mandado aquí…? – su sombra asintió con la cabeza – te lo tienes bien ganado… - abriendo la puerta de su mesita de noche y su sombra lo vio con una ceja alzada – voy a tocar el violín… - sacando el estuche del violín y poniéndose de pie – voy a acompañarla mientras toca el piano, me gustaría oírla cantar… - su sombra hizo gestos de besos – te recuerdo que aún puedo enviarte al sótano… - sin darse cuenta de que Charlie había entrado en ese momento.

-Alastor… me preguntaba si tienes partiduras que pueda utilizar… - se detuvo cuando lo oyó decir "enviarte al sótano", pero él también se había detenido viéndola ahí de pie muy sorprendido - ¿Va todo bien…? – no sabía que Alastor estaba así por verla con la sombra a su espalda sin que ella lo sepa, carraspeo.

-Si… por supuesto ternura, todo perfectamente bien… partiduras… partiduras… si… claro que las tengo…– la sujetó por los hombros para evitar cualquier posible giro de ella, ya que su sombra estaba atada en ese lugar por el hechizo que hizo al mandarlo a su habitación – en mi oficina… las tengo ahí… - pero ella notó que algo raro le pasaba.

- ¿Te encuentras bien…? – pero este la besó de golpe sorprendida y comenzó a empujarla hacía la puerta con sus manos en la cara de Charlotte sin darle la opción de mover el cuello - ¿Al…? – pero lo escuchó murmurar encima de sus labios "Dheer..." y ella sintió un movimiento a su izquierda, mientras él seguía atacando sus labios y la soltó, se miraron unos minutos con la respiración agitada y ella se lanzó a sus labios aferrando los brazos en su cuello, este se sorprendió ante el repentino ataque pero rodeo con sus brazos la cintura de Charlotte, disfrutando del sabor de sus labios y sus lenguas jugando en la boca del otro, se movió en dirección contraria a la puerta, al sentir la cama cerca se sentó con ella encima aun besándolo, él comenzó a quitarse la pajarita, pero ella lo empujó dejándolo tumbado en la cama y ella se puso de pie, sin que él se dé cuenta lanzó una mirada a la esquina donde sintió el movimiento y se dirigió a la puerta.

- ¿Charlotte…? – sentándose.

-Vamos por las partiduras… - se giró y salió de la habitación, dejándolo ahí solo y sorprendido ante la fuerza de voluntad que ella tenía, se pasó la lengua por los labios y se dio cuenta que ese round, lo había ganado ella sin duda, soltó una risa entre dientes, se levantó y volvió a colocarse la pajarita.


Bueno hasta aquí este capítulo, espero les haya gustado, nos vemos la próxima semana, besos y que tengan buena semana.