Hola a todos, ya saben que mi intención es colgar los capítulos del fic los lunes pero a más tardar serán los miércoles, recuerden que el administrador de documentos me cambia palabras o me quita frases, espero que puedan entender y disfrutar de cada capítulo, como dije antes me encanta el Charlastor y les recuerdo que Hazbin Hotel no es de mi pertenencia.
*Capítulo 17.- Ponerte un cascabel:
-Tengo que tener más cuidado con el asunto… - pasando sus dedos por sus labios, sonrió ante el hecho que ella también estaba deseosa, bajó y fue a su oficina donde la encontró esperando fuera – vaya… me gusta que respetes esos espacios cariño…
-No voy a entrar sin tu consentimiento… además que no sé dónde están las partiduras… - él soltó una risa entre dientes.
-Tienes razón… - abrió la puerta y le cedió el paso, ella entró y él detrás, se acercó a una estantería, la abrió y ahí habían folios organizados, ella observó lo maravillosamente organizado que estaba todo, sin duda era muy escrupuloso con el tema del orden – con estos creo que tenemos para un buen concierto personal… jajaja… - encaminándose al salón con ella detrás, se puso al lado del piano mientras ella se acomodaba y colocaba las partiduras, comenzaron a tocar un rato deleitándose con la música y Charlie empezó a cantar, Alastor que la acompañaba con el violín abrió los ojos ante tan bella voz, llevaba tiempo deseando oírla, estaban así casi dos horas pero se detuvieron porque alguien había llamado a la puerta, dejaron los instrumentos y Alastor fue a la puerta para ver quién era, abrió la puerta y ahí había un faenero muy mayor – Oh… Hola Holbert… ¿En qué puedo ayudarte…?
-Perdone que le moleste patrón… pero le tengo listo su pedido, madera, cristal y pintura… - Alastor alzó las cejas.
-Oh… es cierto que hice el pedido el jueves – saliendo de la casa - ¿entonces, están como los pedí…? – acercándose a la camioneta.
-Si patrón… hasta el más mínimo detalle, incluido la madera y la pintura… - caminando tras de él y se subió a la camioneta para destapar su mercancía y enseñárselo, mientras Alastor miraba, Charlie salió al pórtico a curiosear mientras Alastor lanzaba una mirada a su pedido.
-Hum… - examinando – parfait… déjalos en el pórtico, iré por el dinero.
-Si patrón… - Alastor se encaminó dentro de la casa – encanto, dile que lo deje al lado de la mecedora – señalándole el columpio que colgaba al lado de la ventana en el pórtico, él empezó a subir las escaleras y ella asintió.
- ¿Dónde se lo dejo señora...? – dijo el faenero y Charlotte se sorprendió de que la llamasen señora.
-Oh… ahí por favor… - notó que el faenero se sorprendió al oírla decir "por favor", ella dio por sentado que no todos los clientes son tan corteses con aquel hombre.
-Si señora… - comenzando a dejar las cosas al lado de la mecedora con mucho cuidado, Alastor salió de la casa con un sobre en la mano – ya lo tiene patrón…
-Estupendo Holbert… - entregándole el sobre – aquí lo acordado…
- ¿Seguro que no quiere que lo instale patrón…? – observando el contenido del sobre.
-No, no, no… ya me encargo yo de eso… - el hombre hizo una pequeña reverencia agradeciendo el dinero.
-Gracias patrón… para lo que necesite… ya sabe dónde encontrarme… - inclinando su sombrero y haciendo la misma reverencia – señora… que tenga buen día… - ella sonrió.
-Gracias igualmente…
-Enhorabuena patrón… - comenzando a retirarse.
-Holbert… - este se giró - ¿Enhorabuena porque…? – preguntando con una ceja alzada.
-Por su matrimonio patrón… - Charlie se ruborizó – no sabía que se había casado… tiene una esposa preciosa… - Alastor parecía mantener un ligero tic en el ojo.
-Holbert mi estimado… no estoy casado… - el faenero se sorprendió.
-Ay… lo siento patrón…
-La presencia de la dama no debería de dar por hecho ser algún matrimonio… - Holbert se rascó la cabeza.
-Oh… no… no lo decía por eso… - y se cayó en el acto cuando Alastor le lanzó una mirada inquisidora – quiero decir… lo siento patrón…
-No… Holbert… dime… ¿Qué ibas a decir…?
-No es importante patrón… - pero Alastor lo miró seriamente.
-Por favor mi estimado… insisto… y tú sais parfaitement que je n'accepte pas un non por respuesta… - dio la sensación de que en cuanto Alastor comenzaba a decir palabras en francés no daría su brazo a torcer, Holbert suspiró y trató de medir sus palabras.
-Creí que era su esposa por las marcas de los pequeños hematomas que tiene en su cuello, muñecas y tobillos…, al igual de cómo tiene los labios están un poco hinchados, eso… - rascándose la cabeza – suelen tener las mujeres durante su luna de miel… porque algunos maridos no saben medir su fuerza al yacer con ellas y usted tiene algo del carmín en su boca y algo se le ve por su cuello… patrón…
-Oh… - observando a Charlie muy roja tratando de esconder las muñecas en su espalda – gracias por tan grata observación mi estimado Holbert… te agradecería que este mal entendido no salga de aquí… ¿puedo contar con tu discreción…? - el hombre que ahora tenía su sombrero en las manos lanzó una mirada a Charlie y otra a Alastor.
-Por supuesto patrón… yo no… que tenga buen día… - poniéndose su sombrero y haciendo una reverencia – señorita… - se subió a su camioneta y se fue, Charlie se acercó a Alastor.
- ¿En verdad crees que no lo irá contando por ahí…? - Alastor la sonriente.
-El viejo Holbert… es un hombre decente que no dirá ni una palabra que pueda perjudicarme de alguna forma…
- ¿Lo conoces de hace mucho…? – observando interrogante.
-Se podría decir… que desde que yo era un niño…, cuando mamá necesitaba dejarme con alguien mientras trabajaba… jajaja…
-Espera… él sabe que tú… - Alastor asintió con la cabeza manteniendo su sonrisa habitual - ¿y de verdad no dirá nada…? Es decir… te llama patrón…
-Dulzura mía… voy a decirte una cosa que nadie tiene en cuenta sobre los afroamericanos… - ella lo miró con curiosidad – cuando tienen descendencia y por algún casual no muestran o tienen pocas características como es mi caso, ellos se callan, lo ocultan porque saben a ciencia qué siendo cierto blanco en tierra de tiranos se tienen más oportunidades en la vida que siendo negro, al igual que eso se acrecienta y generaría cambios de forma positiva en la vida de todos y las de sus hijos.
- ¿En serio…?
-Como bien sabes la mayoría de estas personas aún viven con jefes abusivos y explotadores, mientras eso no cambie… ningún hombre será verdaderamente libre…
-Es verdad… tienes razón… ¿En verdad los ocultan para darles esa oportunidad…?
-Eso sin duda amor… el viejo Holbert es capaz de ir a un juzgado a testificar que en mis venas corre únicamente sangre de un patrón blancuzco irresponsable, que le encasquetó el culo blanco de su único hijo a su sirvienta… jajaja….
-Pero… estarías negando una parte de ti, ¿no lo considerarían que te avergüenzas de ello…?
-No… de hecho si Holbert lo hiciera yo tendría que afirmarlo, ya que si lo negara le metería en problemas, lo encerrarían por "falsificar" pruebas, ya sabes… le prometí a mi madre, si algún día llegase a ocurrir algo que perjudique mi futuro como "hombre blanco…" que los niegue totalmente y le demuestre que no educó un hijo tonto… por el bien mío y de aquellos que daran la cara por encubrirlo… siempre contaré con ellos… - pensando – recuerdo cuando su esposa, todos la llamábamos mamá Shinida… aunque en realidad se llama Yule mae, me llevaba a su casa y ahí hacía los deberes del colegio junto con sus hijos, tenían cinco, dos de ellos murieron hace diez años, una verdadera pena, el viejo Holbert y su hermano levantaron el aserradero, en principio hacían herraduras, limpiaban caballos, luego se dedicaron a la carpintería, fueron recibiendo pedidos, ya sabes para construir casas y otras cosas, mamá lo conoció cuando él hacía un trabajo de carpintería en un hotel donde ella era mucama, ahora hacen cristales a medida, se encargan de trabajos en madera, entre otras cosas… si necesitas madera como para hacer un ataúd y no quieres preguntas, Holbert es tu solución… jajaja… aprendí muchas más cosas con ellos que en la escuela…
- ¿Entonces les está yendo bien a pesar de la recesión…?
-No tanto como quisiera… tiene pedidos porque la mayoría le paga lo regateado y comprar en un aserradero de blancos estás obligado a pagar el precio indicado, yo le pago lo que es justo, aunque él ínsita que no es necesario…
-El señor Holbert es como un padre para ti ¿verdad…? – haciendo que él la mirara sorprendido y preguntándose "¿lo es?"
-Oh… no corazón… solo es un viejo amigo… - ella negó con la cabeza.
-Un faenero "viejo amigo" no pone las manos al fuego por proteger "el culo blanco" de un patrón… a menos que le tenga tanto aprecio como a un hijo…
-Es muy probable que me tenga ese aprecio… – Charlie sonrió al notar una sonrisa nostálgica en el rostro de Alastor – que me llame patrón solo es mera formalidad delante de otras personas para que no sepan que estamos "familiarizados" de alguna manera, pero en realidad cada vez que me dice patrón en su interior dice "hola ratón…" – Charlie soltó una carcajada y él la observó – es en serio…
- ¿Por qué ratón…? – él suspiró.
-Lo que vaya a decir no puede salir de aquí… es un secreto – ella asintió feliz porque sintió que de alguna manera Alastor le estaba abriendo una parte de él, de su pasado – Holbert me llama ratón desde que lo conocí… la razón es simple, flaco, pequeño y escurridizo… no importa cuánto tiempo pase… siempre seré el ratón de Holbert Williams… jajaja…
- ¿Yo también puedo llamarte ratón…? – él la miró con una ceja alzada y ella se encogió de hombros – ya sabes para que no pierdas la costumbre… - sonriendo mucho y corrió hacía la casa, Alastor se dio cuenta que lo hizo para provocarlo y que la siguiera, sin duda la seguiría salió tras de ella, se preguntaba a dónde había ido.
-¿Charlotte… sabes que no puedes ocultarte la verdad…? – no había oído la escalera así que estaba claro que ella se ocultaba en la primera planta – soy cazador… lindura no te servirá de nada ocultarte… - caminó hacía el salón pensando en posibles lugares que ella pudiera ocultarse – Kaalay… - su sombra apareció a un lado de la escalera, miró hacía donde estaba, se relamió los labios – hola amigo… búscala… - su sombra desapareció, pero no se percató que la puerta del sótano estaba entreabierta y había alguien observándolo.
Tres minutos antes Charlotte entró a la casa rápidamente y pensó que huir a la habitación sería evidente y la encontraría fácilmente como lo hizo antes, así que tuvo que correr al sótano y esconderse junto a la puerta, tampoco se lo quería poner tan difícil, lo oyó entrar en la casa y llamarla, eso la emocionó, se asomó a ver para saber dónde estaba y lo escuchó presumir de sus dotes de caza, tenía planeado que si él caminaba hacia ella, saldría y lo atraparía, lo vio ahí de pie observando el salón y las escaleras, pensó que volvería a llamarla pero en lugar de eso dijo algo muy raro "Kaalay" y lo vio observando hacía la escalera mientras se relamía los labios, ella no tenía visión de esa zona desde su posición y vio que se dirigía a alguien, se llevó las manos a la boca para evitar soltar cualquier sonido y lo escuchó decir "hola amigo… búscala…", cerró con cuidado la puerta del sótano y se apoyó en ella preguntándose con quien hablaba, a quien había mandado a buscarla, pero el llamado a la puerta la sobresaltó, Alastor estaba tocando la puerta.
-¡Kyaa...!
-Tesoro… lamento haberte asustado, pero ese es un mal lugar para esconderte… si abriera la puerta te empujaría escalera abajo y tendríamos un accidente... – ella se apartó, abrió y le sonrió.
-Me encontraste muy rápido otra vez… - acariciando las solapas de su chaleco y tiró de él para besarlo, él no se resistió, la rodeo con sus brazos y la apartó de la puerta del sótano, cerrando con la mano y la apoyó contra la pared intensificando el beso, se separaron por aire.
-Vaya… - pasando su lengua por sus labios – ese beso ha sido increíble lindura… pero me temo que tengo que trabajar en la ventana – carraspeando – espero no te ofenda mi rechazo a tan tentador recibimiento… - ella negó con la cabeza.
-No te preocupes, llevamos ya unos días con tablas en esa ventana y me alegraría poder ver a través del cristal el precioso paisaje que hay afuera… - Alastor se encaminó a la caseta sacando herramientas y guantes, mientras ella sonreía, lo vio quitarse el chaleco, la pajarita, ponerse los guantes de trabajo y sacar la madera, puso unos caballetes para empezar a serruchar.
-¿Te importa que de un paseo en los alrededores…? - Alastor la miró con su sonrisa habitual.
-Para nada querida, eres libre de moverte a donde quieras… en esa dirección tienes el río a unos 2 kilómetros, por si te apetece ir… - ella sonrió y asintió mientras él volvía al trabajo.
Pero Charlotte observó el granero, se fue en dirección donde Alastor señaló el río y por coincidencia el granero tenía la espalda en esa dirección, así que fue a mirar porque quería saber si usó el Dodge negro, "¿Cómo lo sacó del granero? ", camino a la espalda del granero y se percató que la pared trasera era también una puerta doble, no se notaba en lo absoluto, por los arbustos y la posición del granero, pero el suelo mostraba otra cosa, el uso que se le dio , se notaba que el vehículo era utilizado, siguió el camino oculto por los matorrales, caminó mucho, no sabía a dónde la llevaría, comenzó a oír el río, continuó y lo visualizó, se preguntó si el auto salía del río, pero encontró un desvío, un nuevo camino donde también había pasado el vehículo, estaba tan frondoso de arbustos que le parecía que podría ser difícil conducir en ese lugar por las cuestas, siguió el recorrido, caminó mucho y se encontró con el camino principal, estaba al menos a 3 kilómetros, lo sabía porque era la ruta que ella usaba para ir a casa, se pensó entonces que tal vez no era una coincidencia la posición del granero en dirección del río, meditaba mientras regresaba por el camino principal, quizás la policía seguía un auto negro, al perderle la pista vieron otro del mismo color y los confundieran, es muy probable, pero en su mente había la duda "¿Por qué finge solo tener un auto?", sabía que Alastor era una auténtica caja de misterios, que es una buena persona, ella jamás se había equivocado al juzgar a las personas, él no tenía ninguna obligación en ayudarla, pero aun así lo hizo, aunque podría también ser porque a él le gustan los nuevos desafíos, llegó a la casa con algunas flores que fue recogiendo en el camino mientras sostenía una conversación consiga misma, si seguía así cualquiera podría calificarla de loca, vio a Alastor colocar el cristal, la ventana realmente estaba quedando estupenda, pero sus pensamientos volvieron a la escena en la que él estaba de pie en el salón hablando con alguien y lo envió a buscarla, había alguien más en la casa y decidió que era tiempo de explorar la casa, llegando al pórtico.
-Hum… estás haciendo un excelente trabajo, ¿hay algo que no sepas hacer…? – él le sonrió – ponte la camisa, querido… estás dejando ver la espalda… jijiji…
-Mi estimada… dudo que haya algo en mí que no hayas visto o tocado… - ella se ruborizó – aunque agradezco los elogios… y yo diría que caerle bien a los perros… jajaja… - ella frunció el ceño, curiosa.
- ¿Caerle bien a los perros…? ¿Cómo se le puede caer mal a un perro…? – él soltó una carcajada.
-No importa a donde vaya… le caigo mal a los perros y ellos tampoco me caen bien, de hecho, no me gusta en lo más mínimo la presencia de esos animales… - Charlotte pensaba con un dedo en el mentón.
-Ahora que lo mencionas… ¿no dices que eres cazador…? – Alastor asintió con la cabeza - ¿los cazadores no suelen tener perros para la cacería…?
-No todos primor… en mi opinión un cazador no debería de optar por la ayuda canina, antiguamente el hombre no necesitó de perros para cazar…
-Tienes un lobo disecado, no sé si lo sepas, pero son "familia" y dices ¿que no te gustan los perros…?
-Un lobo no es lo mismo que un perro, ternura… los perros son tontos, sucios, ruidosos… dependientes… muy fieles a sus dueños, aunque estos no se los merezcan, lo que los hace aún más desagradables y molestos, en cambió un lobo es independiente fiel solo a su manada, no vería a una persona como su propietario lo vería como a su alimento… jajaja… no son tan molestos como los perros…
-Lo que tu digas querido… ¿quieres limonada…? – él se limpió la frente con el guante de trabajo.
-Te lo agradecería, cariño… - ella le sonrió y entró a la casa, dejó las flores en agua, preparó la limonada y salió.
-Al… limonada… - colocando la bandeja en la entrada salió con un vaso y este se lo recibió luego – te importa que explore la casa – él levantó una ceja dudando – manteniendo nuestro contrato desde luego… - Alastor se encogió de hombros.
-Encanto no necesitas preguntármelo… ya te he dicho que eres libre de moverte por la casa en lo que te apetezca… - ella sonrió – estaba pensando… - haciendo que ella lo viera con curiosidad – ¿qué te parece la idea de ir mañana a montar a caballo…? Podríamos dar un paseo por el bosque y al río, te enseñaría… - pero no pudo decir más porque la chica se le colgó al cuello y besándolo efusivamente – dulzura… para… para… estoy sudado y sucio…
-Lo siento… pero… si… si… si… me encantaría… - cayendo en cuenta en un detalle que la hizo mirar a su alrededor y Alastor se preguntó "¿Qué estaría buscando?" – Pero Alastor… tú no tienes caballos…
-Oh… jajaja… por eso no te preocupes amor… se dónde podemos tomar prestados unos… - cogiendo el vaso y refrescándose con la limonada.
Charlotte feliz se retiró a pasearse por la casa, ya conocía la cocina, el salón, el pasillo que da la oficina de Alastor, pero más allá de ese pasillo no conocía, fue ahí y vio que daba a una ventana con vista a la parte de atrás, pudo ver parte del granero y recordó aquella noche que Alastor entró a la casa, ¿por dónde entró?, se fue a la escalera, llegó a la segunda planta y recorrió el pasillo un poco más allá de su baño, vio otras dos puertas, entró a una y era una habitación acogedora con un decorado similar a la suya, entró a la siguiente puerta y se encontró con una habitación que daba la sensación de que era el dormitorio principal, era amplio, al igual que la habitación de Alastor tenía una puerta que conducía a un baño, pero era más pequeño que el de Alastor, se pensó tal vez una habitación de invitados, salió de ahí y se encontró al final del pasillo con otra ventana con vista exterior, pudo ver los árboles y el camino oculto en el que estuvo, pero no se notaba en lo absoluto desde su ubicación, miró hacía el techo y ahí en una esquina había una cuerda para tirar de la escalera al ático, tiró de ella y al tener la escalera subió, el ático era amplio con ventanas a los cuatro lados, habían cajas que estaban bien organizadas unas encima de otras, en unas cajas leyó "Alastor 3 a 8", "Alastor 9 a 14" y "Alastor 15 a 21", sintió curiosidad y abrió una de las cajas, había ropa de niño, le hizo gracia ver la ropa de Alastor cuando era pequeño, recordando su foto sentado en el regazo de su madre, "que tierno y adorable" se pensó, sin duda era un niño muy lindo, observó la caja que decía "9 a 14" supuso que era ropa que usó entre esas edades, vio otra caja muy pequeña que decía "juguetes", se acercó a abrirla, quería saber qué clase de juguetes tenía Alastor, la abrió y se encontró con algunos caballos, osos, ciervos, leones y otros animales tallados en madera, también encontró un muñeco de trapo que parecía un gato, pero cuando lo sacó se extrañó, ya que el muñeco tenía alfileres en todo el cuerpo, una soga al cuello, los ojos y la boca cocida, a parte de las manchas secas que tenía en donde debía estar las manos, lo dejó a un lado, siguió mirando y encontró un cuaderno lo abrió emocionada y el título del cuaderno decía "Deberes del día", ella se derritió al ver su letra de niño, pasó la hoja y leyó "devolver a su jaula el canario muerto de Carlton y dejar la cabeza colgada en su puerta, la casa estará vacía el domingo a la una", "colocar en la cama de Mary Hobs su conejo y la piel en el armario, la casa estará vacía el lunes a las tres de la tarde", aquello la estaba desconcertando, pasó la página donde habían dibujos siniestros de un niño con el rostro enfadado, con aguja e hilo en cada mano y al lado un hombre cuya cara estaba totalmente garabateado en rojo y los ojos cocidos, abajo estaba escrito "por ahora sólo le dejaré un pollo decapitado en la puerta de la casa del señor Harris, lo odio, no volverá a apalear a otro niño negro en su vida", ella se estaba llevando la mano a la boca tapándosela ante esa declaración, pasó a otra hoja y ahí un dibujo de un niño muy sonriente, en las manos llevaba lo que parecía ser un rifle y al lado solo manchas y garabatos rojos, abajo decía "que papá no regrese es lo mejor que le ha pasado a nuestras vidas, solo nosotros sabemos que jamás volverá y el señor Williams quiso reconfortarme diciendo que seguro volverá porque me ama, quise reírme pero no estaba pensativo por eso, aún estoy ideando cómo hacerle daño a Zacharias White por lo que le hizo a Popobawa, tiene que pagar", Charlotte cerró el cuaderno , aquello era muy extraño, aterrador, si Alastor lo escribió cuando pequeño tenía mucha imaginación o existía un serio problema en su infancia, al menos debe darle mérito a la bonita letra y sin errores de ortografía, suspiró y miró a un lado donde había una caja que decía "mamá", ella recogió los juguetes de vuelta a la caja pero cuando los metió se cortó con algo en el dedo, buscó que era y vio en el fondo oculto una pequeña hoja afilada en forma de garra, se preguntó si eso es lo que utilizó para tallar los animales de madera y notó uno roto, estaba sin cabeza era una especie de murciélago, demonio, en realidad no sabía lo que era, tenía un solo ojo y en el cuerpo tenía tallado la palabra "Popobawa", conflicto de niños se pensó, volvió a guardar todo y se dirigió a la caja que decía "mamá", la abrió y ahí había ropa, un cepillo, un espejo pequeño, una cajita donde habían cosas de maquillaje, un perfume, un diario y dos libros en francés, uno era una novela "Le Grand Meaulnes" y el otro era de poesías "Alcools", abrió la novela y entre sus hojas había una magnolia seca que marcaba las páginas, no se imaginaba lo duro que pudo haber sido para Alastor guardar las pertenencias de su madre, sin duda algo muy doloroso, pero quería ver si encontraba fotos, ya sea de su boda o de su entierro, pero no había nada de eso más que un pequeño joyero en el que había un collar y una pulsera hechos a mano a parte de una sortija enterrada en el protector del joyero y solo se veía el aro, se resignó a seguir buscando, volvió a colocar todo como estaba, siguió mirando el ático y visualizó una caja que decía "papá" con dos aspas tachando la palabra y abajo decía "materiales de mamá", ella abrió la caja y se encontró con cosas de costura, palos de tejer, lanas, hilos, moldes de ropa de bebé, patrones para botitas, gorritos o bufandas, al igual que revistas de consejos para el uso del crochet, recordó las palabras de Alastor "aún tenía esperanza de que su único hijo contraiga matrimonio", estaba claro que aquella mujer deseaba nietos, se preguntó por lo que tuvo que lidiar Alastor cuando su madre se puso exigente con eso, se imaginó a su propia familia siendo exigente con ella para que se casara "¿mantendría su semblante impasible o su madre conseguía romper su tranquilidad?", soltó una risita de solo imaginarlo con ese ligero tic en el ojo, fue entonces que sintió una mano posarse en su hombro haciéndola erizarse, contener la respiración, se giró y miró aterrada, era Alastor que estaba de pie a su espalda observándola con una ceja alzada y curiosamente estaba ya limpio y bien aseado.
- ¿Qué haces corazón…? – haciéndola soltar el aire contenido.
-Uf… que susto me has dado… - haciendo un mohín y Alastor se sorprendió a su indignación – no hagas eso… por un momento creí que un muerto se me había trepado al hombro… ¿pero tú has visto este lugar…? Es aterrador… dígnate a presentarte o tendré que ponerte un cascabel… - a él le pareció divertido el tono que ella había usado al reprenderlo.
Bueno hasta aquí este capítulo, espero les haya gustado, nos vemos la próxima semana, besos y que tengan buena semana.
