Hola a todos, mi intención es colgar los capítulos del fic los lunes pero viendo que es un poco difícil lo haré los martes o los miércoles, recuerden que el administrador de documentos me cambia palabras o me quita frases, espero que puedan entender y disfrutar de cada capítulo, como dije antes me encanta el Charlastor y les recuerdo que Hazbin Hotel no es de mi pertenencia.


*Capítulo 18.- Miedo irracional:

-Esa respuesta no me la esperaba tesoro… - tendiéndole la mano para ayudarla a ponerse de pie.

-Lo siento… - sacudiendo su falda – estaba explorando la casa… y me dio curiosidad… - señalando las cajas… como sueles decir que tu madre era una magnifica mujer… - ruborizada - yo… quería saber un poco más de ella…

-Podrías preguntármelo… en lugar de buscar aquí como los ladrones… jajaja… - ella frunció el ceño.

-No es verdad… - haciendo que él la mirara interrogante - eres muy reacio al hablar sobre tú pasado y la muerte de una madre debe de ser muy doloroso… tú no eres precisamente un libro abierto con respecto a los sentimientos - él se rascó la nuca – parecía estar preparada en darte consejos sobre bebés… - señalando la caja, Alastor vio la caja y soltó una risa.

-Oh… si… como no tienes idea… jajaja… recuerdo que comenzó a comprar esas cosas al poco de cumplír 14 años, ya llevaba dos semanas trabajando en la estación de radio como redactor… solía decir "Con estas revistas no habrá ni una botita desperfecta en los pies de mis nietos"… jajaja… aquella mañana tuve el dolor de escupir el café… - ella soltó una risa – pero si bien es cierto que soy muy reacio con el tema de mi pasado… no lo soy con algunas historias que tuve con mamá… ¿te parece bien que comparemos quien tiene o tuvo a la madre más exasperante con el tema a un matrimonio que no deseamos….? Ya sabes una competencia sana a saber cuál de los dos le ha sido en verdad una auténtica pesadilla insostenible… jajaja… – sorprendiéndose a lo directa que era Charlotte con ese tema, pues no se esperaba que accediera tan rápido a eso.

-A los 16 mamá me llevó a ver invitaciones de boda, sin tener pretendiente a la vista – eso le pareció un delicioso desafío.

-Dios… qué horror… a los 15 mamá y Rosie me tendieron una emboscada para tener una cita a ciegas para salir con una chica… - Charlie se sorprendió ante esa declaración.

-Qué situación más incómoda… a los 17 mamá comenzó a decirme de las "ventajas" de casarme pronto… – contando con los dedos – no sería una solterona de 19 años, mi esposo apreciaría la conservación de mi pureza en la luna de miel y al ser tan joven tendría más opciones de ingresar a algún club de damas, donde compartiríamos manualidades o jugar canasta… – Alastor hizo un gesto de compasión y se llevó la mano a la frente.

-Oh… lindura… no te imagino en un club de esos… debe de ser una auténtica pesadilla… cuando tenía 16 mamá comenzó a llevar modelos de tarjetas de bodas y una lista de nombres para niños y las posibles iglesias donde bautizarlos, incluyendo más patrones para hacer ropa de bebé, decía que mi esposa no deberá de preocuparse de ello porque estará encantada de enseñarle a su nuera… – Charlotte temió preguntar, pero se imaginaba la respuesta.

- ¿Salías con alguien…? – observándolo mantener su sonrisa tan impasible.

-No… - Charlotte ahora tenía una mirada mostrándole compasión.

-Dios… - llevándose la mano cubriendo su boca tratando de no reír - Cuando tenía 18 mamá comenzó a darme la "charla", en especial por que Seviathan estaba muy insistente de que seamos novios.

-Al final aceptaste porque le querías ¿no…?

-Sinceramente solo acepté porque le conocía desde pequeños, era el hombre más cercano en mi vida y el primero que me cortejaba viéndome como una mujer y para que mamá dejara de darme la "charla" – recibiendo de Alastor una mirada comprensiva.

-Muy incómodo la verdad… mamá ya me había dado la "charla" a los 13 años, pero a los 17 cortejé a Katie… – recibiendo una mirada de sorpresa de la chica que estaba con la boca abierta – solo lo hice para guardar las apariencias delante de mamá, si me veía saliendo con una mujer no me molestaría mucho, elegí a Katie asumiendo que al ser una mujer madura mi madre consideraría que su hijo está bien encaminado y cuando tenga que decirle a Katie que solo era un farol ella lo comprendería dada su "madurez" – Charlotte ahora tenía las dos manos cubriendo su boca – pero cuando comencé a cortejarla ella me rechazó en el acto y le agradecí el rechazo diciéndole que no pasaba nada solo sería una pantomima.

-Vale tú ganas… has caído muy bajo… pero… ¿esa misma Katie…? – recibiendo la afirmación de Alastor con su cabeza - ¿A la que di la bofetada… esa misma…? – el siguió asintiendo muy sonriente – vaya… yo nunca hubiera caído tan bajo…

-Querida… te parece bien que salgamos del ático… – cediéndole el paso y ella asintió bajando las escaleras, una vez abajo, Alastor cerró la trampilla, caminaron al pasillo en dirección a la escalera – sabes me hubiera gustado que hubieras aparecido por aquí hace seis años, a mamá le habrías caído muy bien…

-Es imposible… si hubiera venido por aquí hace seis años… yo solo habría sido una niña de 13 años…

-Primor… aunque hubieras sido una niña de 13… tu sola presencia me habría ayudado mucho más que la "madurez" de Katie… jajaja… - Charlotte bajaba por la escalera y curiosa preguntó.

-Alastor… ¿qué es un popova… bobowa…? – se sorprendió al no recordar la palabra, bueno también era algo difícil de pronunciar, intentándolo de nuevo – pobopa…

-Popobawa…. Ella se sorprendió por la facilidad que tuvo de decirlo.

-Si eso… ¿Qué es…? – pero recibió de Alastor una mirada inquisidora – vi el nombre grabado en un muñeco de madera sin cabeza.

-Es una especie de demonio o shetani, un espíritu maligno africano que se mueve por las noches, una criatura cambia formas y carnívora.

- ¿Y tú tienes una cosa así en una caja de juguetes…? – mirándolo sin poder creérselo.

-Holbert lo talló en madera hace mucho para mí, cuando pasaba tiempo con su familia, cada vez que nos contaba una historia tallaba algo y nos lo obsequiaba… era grandioso escuchar a Holbert contar sus leyendas, en especial las de miedo, esas eran mis favoritas, recuerdo incluso que Holbert tenía un amigo Kiowa a veces él también nos narraba leyendas de su tribu, siempre me han gustado las creencias y leyendas de otras culturas, son realmente fascinantes…

- ¿Por eso tienes esos animales de madera…? Porque Holbert los hizo.

-Cada animal es una historia diferente que nos daba a todos cuando niños, pero como comprenderás ya no soy un niño, por eso están guardados en el ático, ya no presumo de mis figuras de madera, ahora presumo de mis piezas de arte… – señalando las cabezas disecadas.

-Claro… ahora tienes juguetes más grandes… - Alastor sonrió.

-Oh… No… no, no, no, no…. No, no ternura, no son juguetes, son piezas de colección… - parecía un poco ofendido.

-Lo siento… piezas de colección…

-Ven aquí cariño… - tendiéndole la mano y ella lo cogió, siendo llevada delante de él y ella se ruborizó - ¿Qué te parece…? – Charlie observó delante y sonrió.

-Te ha quedado espectacular… - acercándose a la ventana – eres increíble… no pareciera que hubieras puesto una ventana nueva, el color de la madera y todo, sin duda eres buenísimo con las manos… - apoyada en la ventana mirando el exterior, sintió una mano de Alastor recorriendo su espalda hasta su cuello y con la otra, rodeo su cintura sintiendo su aliento en su cuello.

-Quien mejor para saberlo que tú encanto… - mordisqueando suavemente su cuello, la giró para estar cara a cara y la besó apremiantemente, ella no le rechazó, rodeó sus brazos a su cuello para tener más profundidad en el beso, él la abrazó por la cintura y la llevó contra la pared junto a la chimenea, la alzó y ella rodeo sus piernas en la cintura de él, continuaron devorándose los labios, Charlie sintió que deslizó la mano a los botones de su vestido y los estaba quitando, mientras con su otra mano levantó aún más las faldas de su vestido, sintió su mano ir a su ropa interior y desatarla, comenzó a besarle el cuello haciéndola exhalar con fuerza y de repente se detuvo y la soltó acomodándole la falda dejándola de pie ahí, se apartó y carraspeo.

- ¿Qué ocurre…? – lo veía acomodarse la pajarita.

-Aquí no… - ella lo miró extrañada, Alastor parecía incomodo y lo vio subirse la bragueta del pantalón.

-Al… ¿te encuentras bien…? – lo observó y notó un ligero rubor en sus mejillas, eso si la tomó por sorpresa y lo vio mirando encima de la chimenea, ella lanzó una mirada y ahí estaban las fotos de su madre, de repente ella comenzó a sentirse incomoda, como si sus padres estuvieran sentados en el sofá negando con la cabeza y la estuvieran recriminando por ese acto tan indecoroso sin estar casados, también se imaginó a la madre de Alastor ahí presente sentada en el otro sofá mirándolos sonriente y tejiendo - sin duda el salón era un templo de rectitud – ¿te importa que nos vayamos de aquí…? – comenzó a sentir las mejillas acaloradas.

-Para nada dulzura… iba a hacerte la misma sugerencia… – ella no tenía ni idea de lo que pasaba por la cabeza de Alastor, pero seguramente era algo parecido a la "visión" que tuvo ella – después de ti amor… - Charlie comenzó a andar, pero en lugar de ir a la escalera fue al pasillo en dirección del sótano y Alastor la vio con las cejas alzadas - ¿corazón a donde…? – no terminó la frase porque ella le hizo un gesto con el dedo de que la siga, Alastor caminó al pasillo y ella lo sujetó por las solapas del chaleco y tiró de él, recostándose contra la pared del pasillo para continuar con lo que dejaban pendiente en el salón, él la sujetó y la alzó en su brazos, mientras ella lo besaba y murmuró sobre sus labios.

- ¿Aquí hay fotos familiares…? – sujetándose en su cuello fuertemente y Alastor respondió besándola con ansia sobre sus labios.

-No… - empujándola más al pasillo hasta que llegó a la puerta de su oficina, ella con la mano libre se dispuso a buscar la manilla de la puerta, al encontrarla la abrió, Alastor la metió en su oficina y la llevó al pequeño sofá tumbándola.

- ¿Y aquí…? – Alastor se detuvo, se levantó corrió a su escritorio y tumbó un pequeño marco, cara abajo, lo escuchó decir "lo siento", regresó a ella y se recostó encima besándola.

-Arreglado… - quitándose la pajarita, abriendo su chaleco y con una mano comenzó a levantar la falda de ella.

-Parfait… - gimió Charlotte mientras él abría su blusa y besaba su cuello, ella comenzó a abrir su camisa y acariciar su pecho, bajó las manos acariciando su vientre y comenzó a abrir sus pantalones, ya que él ya se había quitado el cinturón, ahora se dedicaba a pasar sus labios en su cuello y el jadeó.

-Chérie no sabía que tan divin es pécher… - ya le había quitado la ropa interior tan molesta y estorbosa, se dispuso a introducirse en ella, comenzando a embestirla, ella gemía su nombre, pedía más y él también quería más.

-Alastor… - decía suspirando – aimos le danger – él se relamió los labios, sin duda eso era un juego peligrosamente delicioso y su francés con su voz sonaba tan delicado y puro, comenzó a succionar de sus senos y ella se retorcía de placer - ¡si…! – exclamaba mientras era embestida con más fuerza y sentía que de vuelta llegaba a ese placer que solamente él le hacía sentir, se apartó de ella cuando ya había llegado al clímax para soltar su semen a un lado, dejándola suspirando y satisfecha, lo vio sentarse en la alfombra a su lado.

-Ha sido increíble tesoro… - ella acarició su mejilla mientras él solo la observaba recuperar su aliento – esta vez parece que si nos hemos medido… - ella le sonrió y le asintió.

-Nunca imaginé que aún se podía superar esa sensación tan increíble… - incorporándose un poco apoyada en su codo sobre el sofá - y pensar que nos enseñan que el sexo es exclusivamente para el matrimonio y con fines únicamente reproductivos… - giró la cabeza y ahí en una esquina había alguien de pie que los observaba y sonreía, ella pegó un grito y trató de cubrirse lo más que podía recogiendo su vestido - ¡Pero… que…! – Alastor se sorprendió por su reacción al no saber que le pasaba - ¡Al…! ¡Hay un hombre ahí…! – él se giró y se puso de pie.

-Tranquila lindura… no hay nadie… es… la sombra del oso que te ha hecho creer que había alguien ahí… - ella volvió a mirar y efectivamente estaba la sombra del oso en el lugar donde a ella le pareció ver a alguien.

- ¿Pero…? – ella sabía bien lo que vio, había ojos y una sonrisa, alguien los observaba desde aquella esquina donde ahora no había nada más que la sombra del oso, suspiró y pensó que si insistía en haber visto algo, Alastor insistiría en que no había nada y ella parecería una tonta – uf… que imaginaciones mías… las sombras y los reflejos nos hacen malas pasadas en esta casa… - notó que Alastor parecía satisfecho por su respuesta, sonreía tranquilo mientras acariciaba su cabeza en que ella quedara convencida de que no había visto nada o quizás podría estar fingiendo como ella en su aceptación de que no había nada, su rostro era tan tranquilo e impasible que no era capaz de saber en qué podría estar pensando, solo cuando soltaba ese ligero tic en el ojo, era el único momento en el que sabía que algo lo perturbaba por dentro – deberíamos limpiar esto y asearnos ¿no crees…? – cubriéndose con su ropa lo mejor que podía para no andar desnuda por la casa.

-Bien visto querida - señalando el sofá mientras se acomodaba el pantalón – yo limpiaré aquí, ve y aséate tranquila, luego podríamos jugar una partida de ajedrez o tocar el piano… - ella asintió y salió por la puerta, él recogió su camisa y su chaleco lanzando una mirada afilada a la puerta confirmando que ella se había ido y giró la vista hacía la sombra del oso – podrías tener un poco más de cuidado mi amigo… – la sombra del oso abrió los ojos y se movió dando forma a su sombra y comenzó a gesticular – si lo sé yo tampoco esperaba que se levantara y mirara atrás de mí, pero aun así mantén la distancia… - recogiendo sus gafas y su pajarita – no es conveniente que sepa de tú existencia mi amigo… no me es grato pensar que tendríamos la penosa necesidad de… - su mirada vaciló, su labio inferior tembló una fracción de segundos, su mente dudaba y su sombra tenía un gesto de remordimiento, jamás le había pasado una sensación como esa - ¿pero qué rayos nos pasa…? – suspiró para recuperar el control de sus emociones y llevar sus pensamientos a otra cosa, necesitaba saber si aquello le ocurriría con todo o solo le pasaba con Charlie, caminó a su escritorio, abrió un cajón, sacó unos archivos dejándolos sobre el escritorio y en un falso fondo oculto sacó otro archivo y lo abrió, se pasó la lengua por los labios saboreando - esta noche saldremos de casería… – su sombra lo vio interrogante y se encogió de hombros – si lo sé, esto se escapa de nuestra costumbre, pero es necesario saber… - su sombra parecía preocupado – pierde cuidado amigo mío… – guardando el archivo, colocando la falsa base y guardando encima los archivos del escritorio – será el último por ahora... – cerró el cajón, poniéndose de pie – el mes que viene no nos hará falta cazar, tendremos reservas de sobra para nosotros y para la cuota – su sombra sonrió maliciosamente – digamos que es un experimento para salir de la incertidumbre… – caminó hacía la puerta, sujetó la manilla – y en caso de que esté embarazada no correremos el riesgo de que se quede sin que cuiden de ella… - su sombra arqueo una ceja – hay que ser responsable ante todo mi amigo… dejarla a su suerte no es una opción… - su sombra sonriendo hizo el gesto de mecer un bebé y lo señaló – es posible que sea padre, pero no es algo certero, encárgate en dejar esto bien limpio – su sombra le sacó la lengua cuando cerró la puerta y se encaminó a su habitación para asearse.

Charlotte estaba recogiendo la bañera y seguía hundida en sus pensamientos sobre lo que vio, pero aquello que vio de alguna manera sentía que eso le era vagamente familiar, por un momento pensó que era el espectro de su madre vigilándola y decepcionándose de su comportamiento, pero para ello su madre no tendría que estar en el mundo, se pensó luego en algún familiar extremadamente conservador, vino a su mente su tío bisabuelo que era párroco, pero negó con la cabeza pensando que ahora sí que estaba teniendo ideas descabelladas y se estaba dejando guiar por su imaginación, se metió a su habitación, sabía que eso lo había visto, pero no recordaba donde , aunque tampoco es que haya visto un rostro en concreto, solo tenía claro que aquella sonrisa era realmente siniestra, viniendo a su mente uno de los apodos que usaba ángel para referirse a Alastor "señor sonrisa siniestra", era imposible que fuera el reflejo de Alastor, entonces pensó que quizás tal vez era posible que la sombra del oso le hizo una mala pasada a menos claro que sea muy normal que las sombras de las personas se muevan a voluntad propia, se rió ante lo absurdo que era eso, una vez vestida salió de su habitación y bajó al salón, no veía a Alastor y asumió que estaría en la bañera, abrió la tapa del piano y se puso a tocar una melodía, al poco Alastor bajó, se aproximó a ella y se quedó al lado del piano disfrutando de la música, hasta que ella terminó de tocar.

- ¿Una partida, querido…? – Alastor sonrió y le tendió la mano poniéndose de rodillas.

-Tengo una idea mejor primor… - ella lo vio con curiosidad, él tomó su mano, en donde sintió que tenía algo escondido - ¿Charlotte me darías el inmenso honor… de ser tú la que conduzcas ahora que salgamos a dar un paseo…? – Alastor abrió la mano dejando a la vista una llave, ella sonrió ampliamente cogiendo la llave en sus manos, ella se llevó una mano al pecho ante "la sorpresa".

-Si… si quiero… - él soltó una risa entre dientes y se puso de pie – es el momento más feliz de mi vida… – abrazando la llave, ella ya conocía el histrionismo y las bromas de Alastor, solo quería seguirle el hilo como si de una propuesta se tratara – nunca pensé que me lo pedirías tan pronto, es tan repentino… que me llena de felicidad, tú y yo compartiendo el vehículo… - Alastor ahora tenía su mano en su frente riendo ante el acto tan exagerado de la chica - ¿Debería llamar a mis padres para contarles las buenas nuevas o debería esperar un poco?, dios… estoy tan feliz, espero no estar soñando…

-Bueno ternura… no perdamos el tiempo, el auto nos espera… - caminando hacía la puerta, la abrió para cederle paso y Charlotte salió, recogió unas pocas flores y lo lanzó hacía atrás como si de un ramo de bodas se tratara – me sigue fascinando tu iniciativa encanto… - atrapando el pequeño ramo – jajaja…

-Eres el próximo… - señalando las flores que él atrapó y él comenzó a negar con la cabeza – Oh… vamos Al… es tradición el que atrapa el ramo es el siguiente en casarse.

-Oh… no cariño… - subiendo al asiento de copiloto – el día que esté caminando hacía el altar le daré un beso en los labios a nuestro afeminado amigo… en pocas palabras… hum… nunca… - cerrando la puerta - ¿recuerdas lo básico…? – mientras ella se acomodaba en su asiento.

-Claro que si… después de todo parezco una persona muy aplicable en el aprendizaje mi estimado… - Alastor soltó una risa.

-Pues vámonos… ella pisó con demasiada fuerza el acelerador que Alastor no lo vio venir y se tuvo que agarrar a su asiento ante la sorpresa – ¡Querida…! querida… más despacio… - ella ligero la velocidad haciendo un mohín.

-Eso no era lo que gritabas cuando estábamos en tu oficina… - lo dijo con la intención de hacerlo ruborizarse y Alastor la miró con una ceja alzada.

-Lo tendré en cuenta la próxima vez que grite algo cuando esté entre tus piernas encanto… jajaja… - haciendo que ella se ruborizara.

-No… no digas eso… - siguió las instrucciones que Alastor le daba, también oyó sus recomendaciones con el tema de las señales, condujo en una zona donde había hierba muy alta y llegaron a una parte del rio que estaba despejado, detuvo el auto observando el paisaje, vio a Alastor salir del auto e ir a la parte de atrás sacando una manta.

-Ven dulzura… -Charlie salió manteniendo una distancia prudente con la orilla, mientras él extendía la manta

- ¿Qué haces…? – sentándose en la manta y lo vio irse de vuelta al auto y sacar una cesta de picnic - ¿pero que es todo eso…?

-Esto amor… - sacando un libro de la cesta – es parte de tu terapia….

- ¿Mi… terapia…? ¿Me estás llamando loca…? – él soltó una risa entre dientes.

-Oh… no corazón… jamás pensaría eso de tan magnifique créature... Charlotte, siempre ha sido y siempre será mi intención ayudarte, observa el río, tú debes fluir de la misma forma tesoro… vamos a trabajar en tu talasofobia… - dijo sonriendo.

- ¿Espera que…! – observando que él mantenía ese rostro tranquilo que lo caracterizaba y eso hizo que se le erizada la nuca – no… no voy a entrar ahí…

-No voy a obligarte lindura… eso es lo peor que alguien podría hacer para curar una fobia… sabes… las fobias solo son temores fuertes e irracionales a algo que representa poco o ningún peligro real, en realidad es un trastorno que genera mucha ansiedad debido a una experiencia traumática en tu pasado… y es ahí donde vamos a partir para curar ese miedo… – ella lo miraba sin dar crédito a lo que decía.

- ¿Pero tu oyes lo que dices…?

-Por supuesto querida… primero que nada… ¿le tienes miedo al agua en sí o solo a la profundidad incierta? – ella aún no se podía creer lo que Alastor hacía, pero de alguna manera sabía que él no le haría daño.

-Pues… yo… a la profundidad, no sé qué tan profundo es, ni que es lo que pueda haber ahí…

-Ajá… entonces también temes a que exista alguna especie bajo el agua que pueda arrástrate…. Vaya, primor…, si existiera algún ser bajo esa profundidad desearía que fuera el monstruo del lago Ness, no sabes lo que daría por darle pesca… jajaja…

- ¿En serio… el monstruo del lago Ness?, todos sabemos que es inventado…

-Ternura mía… temes más de lo que no sabes si hay allá abajo, que a lo que hay aquí arriba… jajaja… - Charlotte cruzó los brazos.

-Aquí arriba no hay ningún peligro… - recibiendo una mirada entrecerrada de Alastor, mantenía su sonrisa y habló de un modo sombrío que ella jamás había escuchado de él.

- ¿Estás totalmente segura de ello cariño…? – aquello la hizo tragar saliva – existen muchas cosas a las que temer, un ejemplo sin ir más lejos, hasta hace pocos días temías al Wendigo de Nueva Orleans… solo sabes que es un asesino en serie… pero hay mucho más que eso… - ella lo miró interrogante - En primer lugar ¿sabes lo que es un Wendigo…?

- ¿No es un perro salvaje de Australia…? – haciendo que Alastor abriera los ojos ampliamente y ella pudo notar un ligero tic en su ojo, soltando una risa entre dientes.

-No… no dulzura… no quiero ofender tu inteligencia… no… no, no, no, no… no, no un Dingo… un Wendigo, Wendigo… - ella pensó con su índice tocando su mejilla.

-Hum… no… no lo sé…

-Eso pensé, al igual que la mayoría no lo sabe… solo le temen al nombre de un hombre que nadie jamás ha visto en sus vidas, es normal… las personas no les temen a las personas, le temen a los monstruos y a los nombres…

- ¿Entonces que es un Wendigo…? – pensando en que él tenía razón, ella temía a ese asesino del que oyó en la radio, pero no había en ningún periódico alguna foto o descripción de alguien que le haya visto, le temía a alguien que jamás había visto en su vida.

-El Wendigo es una criatura mitológica maligna de las tribus Algonquin, según sus leyendas es un espíritu monstruoso y malévolo, con algunas características de un ser humano, es común que todas esas culturas describan a los Wendigos como seres sobrenaturales, malévolos, antropófagos y poseedores de un gran poder espiritual o Manitu.

- ¿Manitu…? – dijo ella con curiosidad Alastor soltó una risa entre dientes.

-Significa alma o espíritu, para ellos todo tiene espíritu, no solo los animales también plantas, piedras, agua, viento o la tierra, las culturas como los Ojibwa, los Cree, los Naskapi y los Innu describen al Wendigo de muchas formas, pero todos tienen en común que ese ser está fuertemente asociado con el invierno, el norte, el frio, la hambruna y la inanición, a su vez también está asociado con la glotonería, la codicia, el canibalismo y el asesinato insaciable, ya que es un ser que nunca estará satisfecho de matar o comer una sola vez.

-Vaya… ¿y de donde sale este "espíritu maligno"?

-Es sencillo, ¿sabes porque las tribus consideran el canibalismo como un grave tabú, incluso si se practicara para salvar la propia vida…? – Charlotte negó con la cabeza – porque en sus creencias aceptan o está mejor visto un suicidio o la resignación a la muerte como solución al hambre extrema, ellos creen que si un ser humano practica el canibalismo más en épocas de hambruna corre el riesgo de convertirse en un Wendigo, volviéndose violento y obsesionado con la carne humana.

-Pero el Wendigo de Nueva Orleans solo asesina personas… - pensándolo un poco - un momento… solo aparecen las cabezas… ¿Qué hace con los cuerpos…? ¿tú crees que…?

-No lo creo, es algo que la policía lleva sospechando…

- ¿Cómo sabes eso…?

-Lo sé porque cuando la policía nos da los boletines para dar la información nos dejan ver algo de las carpetas y nos piden discreción para no armar el pánico en la comunidad, bastante es que la población tema a un asesino, como para decirles que el asesino es un posible caníbal… - ella se llevó las manos a la boca - la policía dice que los primeros en darle ese apodo fueron algunos comerciantes nativos, de alguna manera el nombre daba miedo, sus leyendas encajaban con el perfil del asesino y ellos necesitaban ponerle un nombre… – ella aún se mantenía en su asombro.

-Es horrible… no solo es un asesino es un verdadero monstruo… ¿en verdad alguien es capaz de asesinar a otro ser humano y comérselo? Ahora si tengo razón para temer a ese asesino suelto…

-Oh... sí… esa es una razón lógica para temer, sin embargo, el miedo irracional a algo de lo que no es razón para temer… - señalando el río – hay más peligro aquí que ahí… jajaja… pero ten en cuenta que no solo es el Wendigo… - Charlotte lo miró con preocupación.

- ¿Qué más…?

-Oh… si… por ejemplo, en tu situación de mujer están los violadores, ladrones, maridos maltratadores, estafadores y la discriminación laboral, en mi situación de hombre están ladrones, las caza fortunas, la explotación laboral, un embarazo no deseado y banqueros… jajaja…

- ¿Es enserio…? – Alastor con una sonrisa y apretando los labios asintió con la cabeza - ¿un embarazo no deseado…? – él se acomodó las gafas.

-Bueno amor, no puedes negar que eso sí que daría un poco de miedo… jajaja…

-Tú pareces estarlo disfrutando, perdona si no soy empática a tu "miedo", pero no me pareces tan aterrado como dices que estás…


Bueno hasta aquí este capítulo, espero les haya gustado, nos vemos la próxima semana, besos y que tengan buena semana.