Hola a todos, mi intención es colgar los capítulos del fic los lunes pero viendo que es un poco difícil lo haré los martes o los miércoles, recuerden que el administrador de documentos me cambia palabras o me quita frases, espero que puedan entender y disfrutar de cada capítulo, como dije antes me encanta el Charlastor y les recuerdo que Hazbin Hotel no es de mi pertenencia.


*Capítulo 19.- "Solo aprendo del mejor":

-Oh… corazón, es porque tienes que verlo desde la perspectiva correcta para comprender ese miedo…

- ¿La perspectiva correcta…? – cruzándose de brazos – ilústreme por favor monsieur…

-Claro… un ejemplo sería de un hombre casado, tiene una amante y se queda embarazada, ¿no cree que tiene que temer a lo que suceda…?

-Eso es comprensible… si fuera su mujer lo mato… - haciendo que Alastor suelte una risa entre dientes.

-Y con razón…

-Pero tú no eres un hombre casado, dame un ejemplo de un hombre soltero, que como tú ¿Por qué debes temer…?

-Es simple… es un miedo racional porque no tenía planificado la presencia de un matrimonio, ni mucho menos de hijos, al saber de un embarazo no deseado da miedo porque sería un completo cambio a lo planificado y su vida… ¿No crees tesoro… ? –haciendo que la chica parpadee, llevándose las manos a las mejillas.

-¡Dios…! Tienes razón… no solo sería un miedo tuyo, que pasaría conmigo… yo lo llevaría en el vientre… no sé nada de llevar bebés… me… me dedicaría a cambiar pañales… ¿Qué hay de mi carrera…?, tampoco tengo intenciones de un matrimonio cercano, menos de un bebé… - comenzando a hiperventilar, sintió que comenzaba a faltarle el aire, Alastor la recostó y levantó sus pies, sorprendido al ver el proceso de reacción de Charlie.

-Lindura… estás teniendo un ataque de ansiedad… respira… - ella siguió sus consejos – inhala… exhala… vuelve a inhalar… ¿En serio no había caído en cuenta sobre eso…? – ella negó con la cabeza continuando su respiración - Ahora entiendo porque me descartaste tan pronto del asunto… jajaja… exhala… - al verlo con esa tranquilidad la estaba enfadando.

- ¡Por dios… Alastor…! ¿Cómo lo haces…? – él alzó una ceja sin saber porque ella le gritaba – es decir… yo no había pensado en eso… tú si… y soy la única que está padeciendo un ataque de ansiedad… ¿Cómo puedes estar tan tranquilo sabiendo que posiblemente tengas un bebé en proceso y que va a cambiar absolutamente muchas cosas en tu vida…? cosas de las que no tenías intenciones… – él sonreía tranquilamente y ella estaba empezando a desear hacerle suficiente daño como para arrancarle esa sonrisa.

- ¿Es deseo de sangre lo que hay en tus ojos, querida…? – ella tenia el ceño fruncido.

-No me cambies el tema… - eso lo hizo alzar las cejas, su respuesta fue dura en un tono asesino y eso le gustó.

-Primor… lo que quieres saber es el porqué de mi tranquilidad… te lo diré… - ella se relajó un poco para oír lo que iba a decir – es simple… ¿cambiaría en algo la presencia de un posible bebé con que tenga un ataque de ansiedad...? si va a venir de todos modos… no veo razón para agobiarme… por mucho que no estuviera programado en mi vida y que vaya a cambiarlo todo… el venirme abajo no cambia en nada ese hecho… - ella se sentó y una vez más tenía aceptar que él tenía razón – es ilógico… así como es ilógico desmoralizarse por algo que ni siquiera sabemos que vaya a ocurrir…

- ¿Entonces si lo estuviera, no te daría un poco de miedo…?

-Un poco si… porque no sé nada de bebés… pero no al punto de venirme abajo…

-Pero ¿cómo lo haces…?

-Pienso en todas las opciones ternura… todo es un tablero de ajedrez, existe un sinfín de posibilidades en el movimiento de cada persona…

-Pero las personas no son piezas de ajedrez… se mueven a cualquier parte… - él soltó una risa entre dientes.

-Déjame terminar cariño… las piezas se mueven según el comportamiento de algunos animales, todo depende de la situación… - ella ladeo la cabeza sin comprender – encanto… dame tu mano… y cierra los ojos… - ella se puso de pie y obedeció, sintiendo como era guiado por Alastor – no abras los ojos, voy a quitarte los zapatos… - quitándoselos.

- ¿Cuál es la función de esto…? – él puso un dedo en sus labios para hacerla callar.

-Ahora quiero que te imagines en la bañera… - haciéndola sentarte – te estás refrescando y metes los pies en el agua de la bañera disfrutando el frío que recorre tus pies – ella sintió agua muy fría recorrer por sus dedos y comenzó a temblar sabiendo que Alastor la llevó dentro del río sintió el agua helada moverse entre sus dedos conforme iba metiéndolos.

-No… no… -abriendo los ojos – no quiero entrar ahí…

- ¿A dónde dulzura…? – observando que seguía sentada en la manta y sus pies estaban dentro de un cuenco grande con agua del río, se avergonzó de ello – te dije que no iba a obligarte amor…

- ¿Pero cómo…? – él le sonreía.

-Todo está en tu mente corazón... tus miedos, tus fobias, si no fluyen seguirán haciéndote daño, muchísimo daño… - ofreciéndole su mano – ¿quieres volverlo a intentar? – ella se volvió a poner de pie, sabía que no lo hacía con la intención de humillarla, tomó sus manos y cerró los ojos, fue guiada y volvió a sentir que sus pies entraban en el agua helada – respira hondo… escucha el fluir del río, es relajante, agradable, sostén esto… – entregándole algo en las manos, haciendo que ella se agache – abre los ojos… – ella obedeció y vio que tenía un pequeño pez revoloteando en sus manos.

-Oh… que lindo… de donde lo ha sacado? – él dijo el río.

-Si temieras menos… - colocando el pez en un pequeño cuenco - apreciarías más la belleza que un río, un lago y el mar te pueden ofrecer… ven… devolvámoslo juntos… - ofreciéndole su brazo y ella lo dispuesto, caminando hasta la orilla, ella comenzó a temblar – lindura… mira ese pez… - ella lo observó - desea volver a casa y no lo conseguirá si no lo metemos al río, sabes, los peces sí que tienen razones para temer a la profundidad, porque se pasan la vida explorando en lugares inciertos en donde abunda el peligro para ellos y aun así lo siguen haciendo por generaciones, no porque sean tontos, si no lo hicieran no encontrarían lo que buscan.

- ¿Qué buscan…? - dijo ella tratando de no mirar el río.

-Su destino… - ella lo miró expectante – siéntate tesoro, escucha el río… respira… - acercando la mano de ella a la orilla – tócalo… disfrútalo… - tomó al pez y lo puso de nuevo en su mano – míralo… libéralo… - ella abrió sus manos y el pez se fue a contra corriente, ella sonrió al ver como ese pez desaparecía en las aguas, observó la belleza que había en las orillas del río, su tranquilidad, Alastor tomó su pie y lo fue introduciendo lentamente, sintió escalofríos pero era por el frío del agua, tomó su otro pie y lo introdujo, pisando la orilla con los pies dentro del agua sintió la corriente, le pareció muy relajante.

-Se siente bien… - estiró su mano para tocar el río solo con la punta de sus dedos, vio más peces pequeños comiendo de la orilla cerca de sus pies, Alastor tocó su hombro y haciendo un gesto de que no haga ruido le diría en una dirección, ella descubrió y había dos ciervos, una madre y su cría bebiendo de las aguas, ella se emocionó tanto que se llevó las manos juntas al pecho - ¿Cómo es que nunca he disfrutado de algo tan hermoso…? - dijo susurrando y soltando lágrimas de emoción.

-Fluye querida… no retrocedas jamás a un miedo irracional…

-Todo es tan hermoso… - observando a ambos animales irse.

-Y aún quedan cosas… - quitándose la pajarita, el chaleco y la camisa.

- ¿Al… que haces…? – mirándolo con preocupación.

-Voy a darme un chapuzón… - quitándose los zapatos, calcetines y el pantalón – aunque me gustaría que pudieras acompañarme y disfrutar de las maravillosas aguas que la naturaleza comparte con nosotros… - entrando al agua, no es tan profundo primor… imagínate una bañera grande… - tomó aire y desapareció de la vista de Charlie.

- ¿Al…? – lo vio acercarse sumergido bajo el agua saludándola y ella no pudo evitar reír, Alastor salió a tomar aire.

-Vamos ternura... lo estás deseando… que no te reprima el miedo... – dijo desde muy adentro del río, el agua le llegaba un poco arriba de su cintura – no es tan profundo… - ella volvió a reír.

-No pienso entrar ahí… no sabes el esfuerzo titánico que estoy haciendo por no salir corriendo y disfrutar de la orilla.

-Ni, aunque te dijera que tienes un oso tras de ti… -eso alarmó a la chica.

-Alastor… no me hagas ese tipo de bromas… te lo pido por favor… dime que no hay un oso atrás de mi…

-Si cariño… no hay un oso atrás de ti…

- ¡Al…! No te pido que repitas lo que te digo… te pido que me digas que NO hay un oso…

-Hem… encanto… ¿repetir lo que dices no es lo mismo que decirte lo que quieres que te diga...?

- ¡Sabes a que me refiero…!

-No… hay… un… oso… atrás de ti…

- ¡Alastor Leclerc…! Estoy a punto de echarme a llorar y lanzarme al río para huir de un oso, por favor… por favor… no me hagas esto… - observándolo acercarse a ella nadando, toco sus pies, la miró sonriente.

-Tienes un oso… hormiguero atrás de ti… - eso la sacó del shock que estaba creciendo en su interior, se giró y había un pequeño oso hormiguero comiendo y hurgando en el suelo – de ese no tienes nada de qué preocuparte dulzura, pero si hubiera sido del otro tipo de osos de nada te hubiera servido lanzarte al agua o salir corriendo, esos animales pueden alcanzar los 55 kilómetros por hora, aparte de ser hábiles trepadores a pesar de sus robustos tamaño y son excelentes nadadores… jajaja… en este momento ya serias la cena… jajaja…

-Eso te divierte… ¿imaginarme como el tentempié de un oso…? – la evidencia y con un dedo levantó el mentón de ella hacía él.

-Para nada amor… es solo que me es divertido ver la sorpresa en las caras de la gente de ciudad al lidiar con una de esas formidables criaturas… eso no tiene precio… jajaja…

- ¿Cómo sabes que son tan rápidos…?

-Corazón… no me ofendas… tengo un magnífico espécimen en mi oficina, no sabes la preciada carrera a contra reloj que tuvimos mi amigo y yo para ver quien terminaría a merced de quien…

- ¿Ese animal te persiguió…? – la idea de que Alastor se expusiera al peligro la sorprendió, ya de por si existió un momento en el que pensaba que era el tipo de personas que temen romperse una uña y la verdad es que era una persona autosuficiente, una cosa era cazar, pero otra muy distinta es ser el tipo de persona que ame los peligros de la caseria.

-Medio kilómetro… – su rostro se perdió en un recuerdo – ya lo tenía encima de mí… – pero él estaba lejos de reflejado miedo o preocupación, reflejaba una gran nostalgia – fue glorioso…

- ¿Acaso no hay nada que te asuste…? – pensando que al menos como cualquier persona razonable temería a la muerte – todos tememos a morir… le tendrán miedo a eso, ¿no? - pero su rostro no cambió en lo más mínimo, pasó de la nostalgia a la risa, aquello la descolocó.

-Jajaja… tesoro mío… la muerte es algo que tendremos todos sin excepción… no es algo que podamos controlar… unos la tenemos antes otros después… ese oso hormiguero por ejemplo… no sabes si vivirá hasta mañana o dentro de un mes… ¿crees que los animales viven preocupados por el temor de morir…? - los únicos animales "racionales" que viven con ese temor somos nosotros… piensa en nuestro caldo de pollo… ese animal pudo haber vivido más tiempo si otra gallina hubiera salido primero… nosotros no lo controlamos… lo único que podemos hacer es como queremos vivir hasta el dia de nuestra muerte…

-Eso tiene sentido… pero una persona normal temería a la muerte y la biblia dice que debemos temer a dios, así como a la muerte…

-Hay muchas cosas que dice la biblia… temer a dios, respeta a dios, amar a dios, etc, etc, etc… pero digo yo… si tenemos esa libertad del albedrío que dice la biblia ¿no deberíamos ser libres de rezarle o de creer en el dios de nuestra preferencia, ya sea indio, africano, judío o nórdico…? – Charlie se pensaba, "¿Cómo es posible que tenga razón?"

-Vale… temer a la muerte es un miedo irracional… pero perder a alguien querido… ¿no te da miedo…?

-No… - dijo secamente, pero su mirada se vio perdida en algún recuerdo – si bien es cierto, es muy doloroso, sientes que te duele hasta el alma, todo lo que esa persona representó para ti se desmorona… – se fue sentando al lado de Charlie aún dentro del agua - dicen que pasará, pero no es cierto, solo sabes que todo se cae a pedazos y no puedes hacer nada porque todo volver a ser igual… solo… te queda asumirlo y mostrarle una sonrisa cada día de su vida hasta que llegue el momento en decir adiós… - ella se sorprendió al oírlo decir todo eso de forma tan sincera, sintió pena por lo que tuvo que pasar al perder a su madre.

-Es… ¿Es lo que hiciste cuando tu madre murió…? – él la miró seriamente manteniendo su impasible sonrisa - ¿es impertinente que pregunte como murió…?

-Mira la hora que es… es tiempo de volver a casa… se va haciendo tarde y hay que hacer la cena… - saliendo del agua – después de nuestro paseo a caballo podemos volver y darnos otro chapuzón… jajaja… - ella entendió que no estaba en la labor de hablar de sus sentimientos o de esa parte de su pasado, estiró las manos para que Alastor la ayudara a incorporarse, sabía que la ayudaría y él tan caballeroso como siempre la ayudó.

-Gracias querido… - caminó hacía la manta y recogió sus zapatos, mientras Alastor recogía el resto del picnic - ¿está bien si conduzco de vuelta o prefiere conducir tú…?

-No hay necesidad de preguntar eso lindura… necesitas practicar… además cuando vayamos a recoger los caballos quiero que te vean conducir… - ella ladeo la cabeza sin comprender aquello y él se acercó a su cara a tal punto que sus labios casi chocaban – quiero presumirte querida jajaja… - ella se ruborizó muchísimo, tanto por el gesto como por la declaración de presumirla, él se apartó y continuó con su histrionismo – vas a deslumbrar primor y dejarlos a todos con la boca abierta… jajaja…

- ¿Quieres presumir de tu nuevo desafío, que puedes enseñarle a una mujer a conducir...?

-Digamos que quiero presumir de mi experimento… que puedo enseñarle a una mujer a conducir y ver qué tan lejos podemos ir… jajaja…

- ¿Podemos…?

-Si… tú por la conducción y yo por ver a cuantos hombres cabrearemos, cuantas criticas recibiré de ellos… voy a volverlos locos… jajaja…

-Me conmueve que me utilices para sentirte feliz de poder sacar a toda esa gente de su zona de confort… - subiendo al auto, mientras Alastor dejaba todo en la parte de atrás riendo entre dientes por la ironía de la chica y subió al auto.

-Ternura lo reconozcas o no… eres como yo… - mientras ella encendía el auto lo miró con una ceja alzada.

-Ese sin duda ha sido el mejor chiste de tu vida…

-Cruelle… jajaja… - ella se puso en marcha, recordando el desvío que recorrió en su paseo y pensó que tal vez pudiera llevar el auto en esa dirección, decidió desviarse un poco del camino - cariño… para… ¿A dónde vas…? – ella dudó en responder – por ahí no hay camino… es imposible que el auto pase por ahí… sigue la ruta que te indiqué.

-Oh… lo siento… me he confundido... tenía en mente el camino de venida… - volviendo a poner el auto en ruta, pero a sus adentros sabía que había una ruta perfecta para el auto y él negó su existencia, conoce el lugar como la palma de su mano, todo lo que hace lo tiene en perfecto control, era imposible que no supiera de ese camino.

-Cuando estemos en los caballos voy a enseñarte rutas con buenos paisajes…

- ¿Eres un gran conocedor de todo esto…?

-Dulzura… no me hagas preguntas tan ofensivas… jajaja… claro que conozco todo esto… en especial la zona que rodea mi propiedad y otros lugares… los recorría de niño y de adolescente, conozco tan bien todo Luisiana que te lo enseñaría tres veces con los ojos cerrados… jajaja… - sin que él se diera cuenta ella lo hizo confirmar sus pensamientos.

-Es bueno saber que tengo al mejor guía de la ciudad… sabes Al… he estado pensando… si el Wendigo recorre las calles tan tranquilo asesinando gente… ¿no crees que tenga que ser alguien que conozca los caminos…? Es decir, sería alguien que llevaría viviendo aquí años… de algún vecino tendrán que sospechar… ¿no crees…? – sin darse cuenta que Alastor estiraba el brazo hacia ella y colocaba la mano cerca de su nuca.

- ¿Has estado pensando en ese encanto…? – ella asintió y él comenzó a sacar un kerambit de su manga, preparó la parte afilada apuntando al cuello de la chica, pero su mano comenzó a temblar frustrándolo.

-Si… y ya que conoces tan bien Luisiana… tú… ¿no recordarás a algún vecino que se haya ausentado repentinamente…? – haciéndolo guardar la hoja en el acto.

-No… no, para nada amor… conozco algunas personas de aquí de Nueva Orleans y no recuerdo a ningún vecino así…

-Hum… tal vez… - él volvió a mirarla dubitativo – sea alguien de Lafayette… tendría que ser alguien grande, fuerte, quizás robusto como tu amigo Husker… - él rió entre dientes - ¿Qué te hace gracia…?

-Oh… no nada corazón… es solo de verte como toda una investigadora me es muy gracioso… - recibiendo un "oh…" por parte de ella, pero a sus adentros él deseaba gritarle "está más cerca de lo que crees cariño", aquella idea lo excitaba – creo que eso deberías dejarlo en manos de la policía… - se reía internamente, deseaba ver su rostro al saber que había yacido con el asesino en serie más buscado, sin embargo había que ser prudente, ella podría delatarlo, pero estaba tan divertido al verla ahí como una investigadora, sospechando de cualquiera menos de él y tenía al Wendigo sentado a su lado – no deberíamos pensar en cosas tan terribles como esas tesoro… eso solo nos empañan el día tan agradable que hemos tenido… ¿no crees…? – de las ideas turbias se encargaba él y más de no exteriorizarlas, ya que estaba gritando internamente "Aquí estoy querida… intenta detenerme…", "No sabes cuánto me gusta lo que hago, el delicioso sabor de la carne y la belleza de la sangre derramada es increíblemente excitante para mí", "la carne de tejón , si era carne humana, ¿lo disfrutaste tanto como yo…?", su risa interna era demencial, quería sacarla pero no debía.

-Hum… tienes razón, ha sido un día maravilloso… ¿quieres que el Jambalaya siga en pie o prefieres otra cosa…? – Alastor lo pensó.

- ¿Qué te parece el estofado de conejo que no pudimos disfrutar aquella vez…?

-Mum… me parece estupendo… - solo pasaron unos pocos minutos y ya estaban en casa, Alastor comenzó a guardar lo que tenía en el asiento de atrás, Charlie entró a la casa tarareando por que en verdad tenía que reconocer ha sido un día de lo más interesante, por la mañana fue la señora de Leclerc, al regresar estaba Husker en la casa paseándose libremente, ella dio un paseo por los alrededores del terreno y descubrió otra mentira de Alastor, mientras él arreglaba la ventana, encontró cajas con recuerdos de su niñez, tuvieron intimidad y la llevó de paseo al río donde le abrió sin querer una parte de su alma y luego la guardó cambiando de tema, ella quería castigarlo con un café dulce pero si lo hacía Alastor sabría que ella está enfadada con él y no podría decir el porqué, así que decidió resistirse y sumarselas para cuando llegue el momento de castigarlo por ello, al fin de cuentas como dice su padre "la paciencia es una gran virtud" y Alastor no sabía que tan paciente podría ser.

- ¿Quieres tocar algo de música lindura… o prefieres acompañarme en la cocina…? – ella sonrió y caminó hacia él.

-Te acompañaré… así aprendo más trucos de cocina… - él le cedió el paso y ella fue por los delantales - ¿puedo usar este…? – señalando el delantal color café y Alastor la miró intrigado.

- ¿Por qué…? – ella soltó una risa y con voz coqueta.

-Por si tienes alguna tentación y así evitarla mientras cocinamos… – guiñándole el ojo y el soltó una risa.

-Jajaja… por su puesto querida… si quieres enviarme una advertencia mientras estemos en la cocina… eres libre de hacerlo – ella sonrió ante eso, él se puso el delantal crema "No bese al cocinero", mientras Charlie se puso el color café " Besa al cocinero y Mueres" – sin duda hay esperanza para ti primor… tienes grandes dotes de aprendizaje… jajaja…

-Solo aprendo del mejor… -sonriendo inmensamente.


Bueno hasta aqui este capitulo, espero les haya gustado, que tengan muy buena semana.