Hola a todos aquí les dejo el capítulo de esta semana, recuerden que el administrador de documentos me cambia palabras o me quita frases, espero que puedan entender y disfrutar de cada capítulo, como dije antes me encanta el Charlastor y les recuerdo que Hazbin Hotel no es de mi pertenencia.
*Capítulo 23.- "Hombre equivocado":
Habían llegado a casa, Alastor la ayudó a bajar del auto llevándola en brazos dentro de casa, la sentó en el sofá y ella se arrinconó con las manos en el rostro, se fue a la cocina y al poco regresó con una tila lo posó sobre la mesa de centro y se sentó a su lado, la rodeo con su brazo y ella lo abrazó sintiendo la impotencia de no haber podido hacer nada por ayudar a Holbert, mientras Alastor la consolaba con un abrazo y palmadas en la espalda hasta que ella rompió el silencio de aquello.
- ¿Cómo pudo pasar esto…? – dijo sollozando - ¿Cómo puede existir gente tan ruin…?
-Amor… sé que lo que ha ocurrido ha sido terrible… pero debes recuperarte… en breve vendrá la policía para hacerte unas preguntas… - ella no se había dado cuenta que mientras era consolada también recibía una mirada helada e inquisidora – dime… ¿Qué has visto…? – entregándole en las manos la taza del tila - cuéntamelo… aunque no lo creas siempre ayuda contarlo… - ella levantó la mirada y la mirada de Alastor cambio a un rostro comprensivo.
-Eres… tan comprensivo con los sentimientos de los demás… – bajando la mirada y regresó esa mirada fría e inquisidora en el rostro de Alastor – no entiendo cómo pueden decir que no tienes sentimientos por los demás – volviéndolo a mirar y él tenía un rostro de pesar.
-Ya estás a salvo… corazón… por favor… cuéntame… ¿Qué pasó…? – haciéndola beber un sorbo del tila, tenía que saberlo, necesitaba saberlo, aquella mujer era lo único que podría dar un gráfico de su apariencia, por un momento pensó en darle muerte, pero de nuevo sus piernas y sus manos le fallaron, ella estaba en shock y al menos cuenta con ello, el miedo puede bloquear muchas cosas en la mente de las personas.
-Todo fue rápido… lo golpearon… - Alastor le lazó una mirada de disgusto - se lo llevaron… intenté… de verás que lo intenté… - ahora la miraba sorprendido - uno de ellos intentó abusar de mi… - ahora reflejaba rabia en su mirada – pero me defendí… como pude… - sin darse cuenta él había sonreído con orgullo - y…
- ¿Qué… lindura…? – ahora llegaba lo interesante en la historia de Charlotte - ¿Qué ocurrió?
-Apareció alguien… los asesinó a todos… Holbert… murió… ellos lo asesinaron…
- ¿Qué más tesoro…?
-Eso es… todo… no quiero recordarlo… ¡intentaron abusar de mi…!
-Lo siento mucho querida… cuando llegue la policía… tendrás que decirles lo mismo… - ella lo miró interrogante – es horrible lo que ha pasado… pero ellos no tienen la empatía suficiente como para tratarte como es debido primor… a pesar de que estés cansada querrán exprimir hasta el último gramo de información que te puedan sacar… diles exactamente lo mismo para que te dejen tranquila… además la persona que apareció… ¿estás segura que no recuerdas nada…? – ella negó con la cabeza.
-Estaba muy oscuro… y yo estaba asustada… nos atacaron… - Alastor asintió, se puso de pie y le sirvió más tila.
-Bebe ternura… esto te relajará – cogió un cojín para recostarla y ayudarla en relajarse, mientras reía internamente, ella no tenía mucho que decir, su imagen estaba a salvo y no tuvo necesidad en derramar su sangre, lanzó una mirada a una esquina y su sombra también reía orgulloso porque volverían a escapar de las autoridades bajo sus propias narices, sonrió con suficiencia y murmuró - llegan justo a tiempo… - lanzando una mirada a la entrada y llamaron a la puerta, los esperaba, Alastor ya había preparado a Charlie para sus preguntas, fue al recibidor y dejó entrar a dos oficiales, que se sentaron en frente de Charlie y comenzaron a hacerle las mismas preguntas que minutos antes él le había hecho.
-Lo asesinaron… - decía ella entre sollozos – estaba muy oscuro y yo… nos atacaron… - ambos hombres tuvieron que irse resignados ante las respuestas de la chica, no tenían una imagen del Wendigo otra vez, se despidieron cortésmente mientras Alastor los acompañaba a la puerta y le mencionaron que si recordaba algo por muy pequeño que sea que lo informaran de inmediato, estarán a su servicio.
-Gracias, caballeros… se lo haré saber… - ambos hombres se fueron, en el pórtico intercambiaron miradas y estuvieron de acuerdo que había algo en Alastor que les ponía los pelos de punta al no poder ser capaces de leer su lenguaje corporal y su sonrisa les parecía de lo más desconcertante, él se justificó que estaba feliz de recuperar a Charlotte y de que estuviera a salvo, pero estaba claro para ellos que la chica no mentía y su lenguaje corporal era muy fácil de leer, se subieron a su auto y emprendieron la retirada sin saber que una sombra oía y veía ladinamente todos sus movimientos y pasaba la información a su hospedante – Bien cariño… será mejor que vayamos a dormir… no hay necesidad de que vayas mañana a la academia… los oficiales van a excusarte por la situación tan traumática… - ella asintió – me pondré en contacto con la familia de Holbert y saber cómo se está tratando su asesinato…
-Hubo un momento… - Alastor la miró con una ceja alzada – en que Rachel quería acompañarnos… yo… también quería que viniera… pero su madre le dijo que aún tenía que ayudar… si ella hubiera venido… ¿Qué le habrían hecho…?
-Pero no le pasó nada a Rachel… está a salvo… - ella lo miró con un poco de disgusto y eso lo sorprendió.
- ¡Pero qué rayos… te pasa…! – él la miró sin comprender – ese hombre era tu amigo… ¡ese hombre daría la vida por negar la verdad de tu casta…! Y no… vas… a llorar ni un poco por él… - lanzándole un golpe con el puño en su pecho – entiendo que sepas mantener la calma por los dos… ¡pero muestra algo… lo que sea… maldita sea…! – Alastor se acomodó las gafas.
-Si necesitas gritarme para liberar esa impotencia… no tengo ningún inconveniente encanto… - recibiendo otro golpe del puño de ella en su pecho – estás muy dolida por lo que le ha ocurrido a Holbert… - recibiendo otros tres golpes – si bien es cierto que ha estado presente en gran parte de mi niñez… - sujetándola de las muñecas – ¡Charlotte…! tú no sabes lo que siento… cada persona refleja su dolor de diferentes formas… pero Holbert está muerto y nada de lo que haga a partir de ahora me… nos lo devolverá… - ella apoyó la frente en su pecho y lo abrazó, él acarició su cabello – que no refleje nada no significa que no me duela tesoro… vamos… querrás cambiarte eso… - acompañándola a la puerta de su habitación y ella se detuvo para girarse a verlo.
-Alastor… ¿puedes quedarte conmigo esta noche…? – él la miró un poco dubitativo – solo hasta que me duerma… si no es molestia… y luego puedes irte si quieres… - él con una mano a la espalda le hizo una reverencia, tomando su mano y besándola.
-No… no es molestia… me iré por un pijama, cuando estés lista avísame para poder entrar… - ella sonrió levemente y se metió a su habitación, él se giró y al entrar a su habitación su sombra lo miraba dubitativo – solo es hasta que se duerma… es muy normal… - su sombra alzo una ceja – amigo mío… estuvo cerca de ser abusada por un… - apretó con tanta fuerza la manilla del cajón que lo arrancó – puerco indeseable… merecía morir dolorosa y lentamente… - abriendo el cajón sacó su ropa de dormir - ¿Cómo se atrevió a intentar ponerle sus sucias manos encima…? - su sombra que estaba a su espalda se encrespó, mostrando sus garras, tenía los ojos rojos, colmillos muy grandes y parecía que soltaba rugidos, mientras él se sentaba tranquilamente en la cama y se quitaba la ropa – pero… ella supo manejar a esa bestia… muy buen cabezazo… jajaja… - su sombra se relajó y parecía reír con suficiencia y Alastor miraba a un punto vacío, parecía reflexionar algo – su muerte… ha sido vengada… - su sombra sacó unas garras y sonreía – ellos han pagado por lo que han hecho… aunque… - dirigiéndose a su baño - me da pesar no haberles hecho más daño del que merecían… - cogió un frasco de su estantería y se lo echó - mañana baja mi caja… la voy a necesitar… - su sombra asintió y él terminó de ponerse la camisa del pijama – antes que nada prepara la bañera para ella… querrá asearse después de todo esto… – sus sombra volvió a asentir - buenas noches mi estimado… y encárgate de los cerrojos… - volviendo a la puerta de la habitación de Charlie, llamó, la oyó decirle que entre, abrió y estaba sentada en el tocador peinándose, entró y cerró la puerta – ¿necesitas que te ayude dulzura…? – acercándose y quedándose de pie a su espalda.
-Ya casi termino… gracias… - pero él estiró la mano sujetando unos mechones de su cabello y se acercó a olerlos y suspiró.
-Te tengo la bañera preparada… imaginé que querrías asearte un poco… - ella le agradeció y se encaminó al baño – esperaré a que entres para ayudarte… - cediéndole el paso, esperó un poco y llamó a la puerta del baño.
-Puedes pasar… – Alastor entró y ella estaba metida en la bañera, se acercó, cogió una toalla y comenzó a frotar su espalda haciéndole masajes en los hombros y ella comenzó a disfrutarlo – que bien se siente… creo que eso me hacía mucha falta… gracias…
-De nada corazón… - metiendo la toalla en el agua y dejándola escurrir en su espalda y continuando masajeándola también en los hombros y brazos - ¿Cómo te sientes…? – ella aun cabizbaja.
-Aun… frustrada por lo ocurrido y más por lo de Holbert… - él frotó la toalla en su cuello.
-Es verdad que es terrible… pero… también debes ver que sus asesinos no se han ido impunes…
-Pero… no están pagando por su crimen… solo han muerto… si estuvieran vivos… estarían…
-Estarían en alguna parte jactándose de haber asesinado otro hombre de color… rodeado de otras personas celebrándole el asunto y su familia nunca tendrá paz, ni justicia… - haciendo que ella levantara la mirada sorprendida – no lo habías pensado… ¿verdad…? – ella negó con la cabeza.
-Holbert mencionó que entre esa gente hay oficiales… ¿entonces eso es cierto…? – Alastor asintió con la cabeza – que terrible…
-Lindura, es muy noble de tu parte sentir pesar por una persona totalmente ajena a ti y que apenas conocías de haberle visto dos veces… aunque sientas impotencia por no haber hecho nada por salvarle, déjame decirte que aun estás haciendo mucho por él… no deberías sentirte mal por ello… eran seis hombres contra ustedes dos…
-Siete… - dijo ella flojamente haciendo que Alastor se sorprendiera, puso su mano en el hombro de la chica.
- ¿Cómo has dicho amor…? – ella levantó la mirada al sentir que estaba apretando.
-Ay… - Alastor aflojó su agarre – acabo de recordar que eran siete… uno se quedó en el auto que nos impidió el paso… - recordando – si… es cierto… había un hombre más… - Alastor la observó con los ojos entrecerrados, había alguien más y tenía que encontrarlo, saciaría lo que no le pudo hacer a los otros, atraparía ese cabo suelto – no lo vi bien pero llevaba puesto un sombrero… - Alastor oía atentamente cualquier cosa que recuerde por pequeña que sea le serviría para encontrarlo – llevaba algún adorno metálico en el sombrero… recuerdo que las luces del auto provocaban un reflejo en su frente… - pensativa - ¿Qué tipo de sombreros llevan adornos metálicos…? – llevaba un rato sintiéndose débil.
-Es bueno que recuerdes detalles querida… pero lo mejor es que no pienses más en eso… - observando a la chica que comenzaba a cabecear – estás muy cansada… - ella asintió - ¿necesitas que te ayude primor…?
-Si no es molestia… - sentía que iba perdiendo facultades y quería dormir, vio a Alastor poner una toalla grande entre los dos sin mirarla, ella se puso de pie con un poco de mareo, la cubrió y la ayudó a salir – gra… cias… - guiándola a su habitación en donde le dio la espalda para que ella pudiera volver a ponerse el pijama y lo hizo con algo de dificultad – eres… un verda… caballer… - se metió en la cama, Alastor se acostó a su lado y sujetó su mano, ella sentía que iba perdiendo el sentido de la realidad – buenas… no… - cerrando sus ojos.
-Descansa ternura… - acariciando su cabeza, viendo como se había quedado dormida, lanzó una mirada a una esquina – es seguro… está dormida… - su sombra se acercó – me preguntaba cuando comenzaría a hacerle efecto el anestésico… - su sombra lo miró con desaprobación – si lo sé… me sienta mal tener que hacerle esto y más si resultase estar embarazada… pero sabes que era necesario… si esos oficiales la hubieran visto caerse de sueño dejarían de preguntar… pero tal parece quedaron convencidos… - su sombra le hizo un gesto de persona, auto y sombrero – si… un oficial estaba metido en esto… cuando llegamos habían cinco oficiales… y ahora que lo pienso ellos viajan de uno o en pareja de dos en los autos… era uno de ellos… búscalo… descubre donde vive… averigua que sabe o que tanto ha visto… y luego le haremos una visita a nuestro buen amigo… - sonriendo y su sombra le devolvió la misma sonrisa diabólica – buenas noches mi estimado… - su sombra lo miró y le señaló la cama y a él a modo de pregunta – me quedaré aquí a hacerle compañía a Charlotte… es tarde… cuando despierte quiero que al menos vea una cara amiga, así que dormiré aquí… - retirando un mechón de pelo del rostro de la chica, su sombra asintió y se retiró.
Charlie sentía la misma fragancia embriagadora que sintió la primera noche que durmió en esa cama, no sabía porque, pero le agradaba muchísimo y comenzó a soñar, se levantaba de la cama al oír música en la planta de abajo, se encaminó a la cocina donde sabía que estaría Alastor cocinando, pero al llegar no estaba, pero si había platos, cubiertos y comida en la mesa, miró al salón y no había nadie, escuchó un ruido en la planta de arriba y se asomó a la escalera llamando a Alastor y notó un movimiento que la sobresaltó, algo le decía que no era él, se giró para correr al salón y se topó con él cayendo en sus brazos, este le acomodó el cabello y le preguntó si estaba bien, ella asintió y se besaron, se sentía tan relajada y segura en sus brazos que profundizó el beso, al separarse y abrir los ojos se quedó sorprendida y asustada, Alastor ya no era el que estaba ahí, estaba el hombre alto, vestido de negro, el Wendigo, que la examinaba con la mirada con esos ojos color rubí, ella se soltó de él cayendo al suelo y se encontraba en el mismo paramo donde ella lo vio por primera vez, comenzó a temblar, miró fijamente a sus ojos pero solo veía un rojo como la sangre que ahora ocupaba todo el espacio ocular, tragó saliva y su mirada estaba en su mano visualizando su cuchillo, pero algo en ese cuchillo la hizo dejar de temblar, era como si su mente hubiera congelado ese recuerdo y notó que el cuchillo era un Kerambit, entonces sus ojos se desviaron a su rostro cuya tres partes faciales estaban cubiertas por ese antifaz, él seguía examinándola como si intentara decidir algo, entonces él le dio la espalda con una cabeza en la mano, ella se puso de pie y se encontró de nuevo en casa, pero estaba en la cocina y los platos y ollas estaban sucias de grandes cantidades de sangre, notando restos humanos por todas partes y el Wendigo se giró a ella ofreciéndole un trozo grande de carne cruda y le habló, pero su voz se oía muy lúgubre, "¿lo disfrutaste tanto como yo…?", ella dio un paso atrás y le respondió, "no soy caníbal" y vio cómo se metía la carne a la boca, sintió ganas de vomitar y él le volvió a hablar, "No me refiero a la comida", señalándola y ella se miró a sí misma, estaba cubierta en sangre tenía un revolver en una mano y un kerambit en la otra, comenzó a respirar con dificultad y miró al suelo y ahí estaba el hombre suplicante que tenía una pierna herida y se arrastraba mirándola, estaban de vuelta en el páramo, ella tragó saliva y a su oído izquierdo apareció el Wendigo susurrándole "No hay crimen en esto, hazlo…", ella tembló y a su lado derecho apareció Alastor que le susurró "Vivo no le hará justicia a Holbert", ella miró hacia abajo otra vez mientras el hombre gemía de dolor y decía "tengo un hijo pequeño y mi esposa está embarazada", Charlie soltó una lagrima y el Wendigo le volvió a susurrar "la familia de Holbert también cuenta", guiando la muñeca de la chica y Alastor también le susurró, "Si vive estará libre jactándose de como asesinó a un hombre bueno como Holbert", también guiándole la mano con el revolver, ella no se podía creer que no supiera que hacer, simplemente dijo "No me obliguen a hacer esto… por favor…", pero de repente se inclinó hacia el hombre herido con el cuchillo en alto y vio sus ojos reflejándose, eran rojos en su totalidad y sonreía, el Wendigo volvió a susurrarle, "Lo disfrutas tanto como yo… no lo niegues…", pero le arrebató el cuchillo y le abrió el estómago al hombre en el suelo, ella retrocedió y él se volvió a girar a verla, "Los asesinaré por ti si tanto te molesta, hasta que puedas hacerlo", ella comenzó a correr y vio la casa, se metió en ella y había por todo el techo cadáveres colgados como si de un matadero de cerdos fuera, salió con muchas nauseas, tapándose la boca y ahí en el camino estaba el Wendigo y ella le refutó "¿Porqué no me asesinaste también…?" y él solo le sonreía diciendo "Cuando lo tengas que hacer me comprenderás y verás que tan iguales somos… preciosa…" y le hizo señales de que la estaba observando, ella se asustó tanto que se agarró a la puerta y se despertó, observó su habitación y respiró aliviada – solo fue una pesadilla… – miró a un lado de su cama y estaba Alastor durmiendo, le pareció muy tierno de su parte que se quedará a su lado, se veía tan relajado, sin duda su rostro era muy diferente a cuando estaba despierto, tuvo la tentación de acariciar su mejilla, pero no quería despertarlo se fijó en sus labios, le daba pena el ver que tenga que presentarse al trabajo con el labio partido, en parte pensó que era muy afortunado de trabajar en la radio, nadie le vería el rostro, si fuera banquero su jefe lo enviaría a casa, por no cumplir con el código de imagen, pero algo en su mente la volvió a llevar al paramó donde vio al Wendigo, como este se giró a verla, ese instante se congelo en su recuerdo, llevaba una cabeza en la mano y en la otra un kerambit, no quería recordar eso, entonces su vista cayó en su rostro, que no se podía distinguir por el antifaz, que parecía ser parte de su piel, lo único que se veía era la mitad su mandíbula, ella suspiró definitivamente no quería recordar esa escena, miró a Alastor y comenzó a abrir los ojos aprensivamente, su vista fija en el labio partido de Alastor, el Wendigo también tenía el labio inferior izquierdo roto, no podía ser, tendría que existir alguna explicación, Alastor no es ningún asesino, ni mucho menos un caníbal, no es un hombre violento, él no estaba ahí cuando los atacaron, comenzó a estirar temerosamente el brazo para usar su mano como antifaz cubriendo los ojos de Alastor, pero no quiso mirar y comenzó a quitar la mano, era sencillamente imposible, pero al quitar la mano vio que Alastor tenía los ojos abiertos y la miraba interrogante, ella se asustó y soltó un ligero gritillo.
- ¿Qué haces cariño…?
-Lo siento… no quise despertarte… había… un mosquito, pero salió volando… jajajaja… – soltando una risilla boba, pero Alastor alzó una ceja.
-Oh… no te preocupes por mi encanto… pero si tanto te molesta lo asesinaré por ti… - levantándose de la cama, dejando a Charlie con la mandíbula desencajada y cogiéndole de la manga y él se giró a verla.
-Perdona… ¿Qué has dicho?
-He dicho… que si tanto te moleta lo mataré por ti… - viéndola un poco pálida - ¿Te encuentras bien… dulzura…? – tocando su frente.
-Si… si… estoy imaginando cosas… creo que tengo fiebre y me está haciendo delirar… jajaja… olvida el mosquito…
-No te equivocas amor… tienes algo de fiebre… - saliendo de la cama – iré por unas toallas… - ella se quedó mirando lo amable y detallista que es, era totalmente imposible que él fuera el Wendigo, además el Wendigo es un caníbal, se pensó.
-Los caníbales tendrán colmillos, los animales carnívoros los tienen ¿existirá algún manual de como identificar a un caníbal? – comenzó a divagar en sus pensamientos, estaba claro que Alastor estaba descartado, no tiene colmillos, ese pensamiento la lleno de tranquilidad, vio a Alastor volver con un cuenco y un par de toallas pequeñas, lo puso a un lado, remojó y exprimió la toalla y colocándola en el cuello y en la frente.
-Esto bajará la fiebre… - ella le sonrió y se volvió a acomodar en la cama - ¿mejor…? – ella asintió – trata de descansar un poco más… apenas son las 4 de la mañana, no te preocupes por la academia… antes de ir al trabajo me pasaré por ahí para testificar por tu ausencia y cuando vuelva del trabajo te traeré los deberes… jajaja…
-Eres lo que no hay Alastor Leclerc… gracias… - cerrando los ojos, sintiendo esa fragancia embriagadora, recordaba haberla sentido las tres primeras noches y luego sintió que se disipaba, no comprendía como es que lo había vuelto a sentir, abrió los ojos y olisqueo la almohada, Alastor la vio olisquear.
- ¿Tienes hambre corazón…? porque esas plumas no harán nada más que darte una almohada cómoda… jajaja… - ella se sonrojó.
-Eres terrible… - dijo en un susurro y volvió a olisquear, no lo entendía, sabía que había sentido esa fragancia y no encontraba su origen.
-Si es por el mosquito… dudo mucho que puedas encontrarlo con el olfato… aunque siempre es bueno intentar cosas nuevas… jajaja… - haciéndola ruborizarse más.
-No es eso… - sin duda alguna él tenía el poder de hacerla sonrojar – estoy buscando algo… - Alastor apoyó su mano en su mentón observándola con curiosidad.
-A mitad de la noche… te aseguro lindura que no guardo nada de picoteos en las habitaciones… ese tipo de cosas me es muy desagradable… a menos que hayas sido tu… no apruebo comida en la cama, ¿estás haciendo travesuras con la comida tesoro? eso es muy feo… da a entender que no comes bien…
-Que no es eso… - negando con la cabeza sabiendo que estaba tomándole el pelo – es solo… - percibiendo esa fragancia que embriagaba su mente, se acercó a la almohada y la sintió, pero era la almohada que estaba usando Alastor, se inclinó un poco "disimuladamente" hacía Alastor e inhaló con fuerza y ahí estaba esa fragancia, haciendo que se sorprenda, "¿Por qué esa fragancia estaba en esa habitación?" y "¿desde cuándo Alastor olía así de bien?" – Hem… Al… ¿alguna vez has dormido aquí…? – él la miró extrañado y un poco sorprendido, se puso a pensarlo.
-Oh… si… el viernes pasado por la noche… llegué muy tarde y estaba realmente agotado… y como era la habitación más cercana, no me pareció mala idea pasar una noche aquí… ¿Por qué lo preguntas querida…?
-Ham… ¿sientes ese olor…? – él alzó la ceja, miró a todas partes como si esperara que algo apareciera.
-No… ¿de qué tipo de olor hablas…? – continuando su búsqueda visual y olfativa - ¿puedes describirlo…?
-Ham… claro… - él la miró seriamente – es… - él comenzó a llevar una mano a la almohada, podría asfixiarla con eso pero le comenzó a temblar – agradable… - apartando rápidamente mano de la almohada y se rascó el cuello.
- ¿Agradable…? – ella asintió.
-Creo… - avergonzándose – que viene de ti… - él se examinó extrañado.
-Se que me no me he duchado, dudo que huela bien… - se acercó su muñeca y se olisqueó, abriendo los ojos mostrando un ligero tic – oh… - pensando que sí tendría que haberse dado un baño.
- ¿Pasa algo…? – preguntó ella, haciendo que el carraspee.
-No… no, no… no pasa nada querida… solo es mi loción… - ella lo miró extrañada.
- ¿Cómo es que antes no lo he sentido…? - él mostro una amplia sonrisa.
-Es porque no suelo usarlo siempre… además dudo que vayas por ahí pasando la nariz a los hombres… jajaja… - ella se ruborizó.
-No, no hago eso… solo… que ya antes lo había sentido… y es la segunda vez que lo siento… huele muy bien…
-Te agradezco dulzura… que elogies mis olores… - ella se volvió a ruborizar – pero como te he dicho no es una loción que use seguido… solo en pequeñas ocasiones…
- ¿Así como cuales…? Porque no lo usaste en nuestra "cita…" y se podría decir que era una buena ocasión para usar una buena loción…
-Créeme amor de saber que es de gusto femenino y que si mi intención fuera "mojar" en nuestra "cita" la hubiera usado… - ella se volvió a sonrojar – como ves no es mi intención ser del gusto de nadie, ni mucho menos sabía que mi loción gustara a las mujeres… estoy sintiendo razones para deshacerme del frasco… ¿debería hacerlo corazón…? – ella negó con la cabeza – ¿no…?
-Bueno… solo digo que huele bien… eso no significa que atraigas a las mujeres con una loción… - no quería decirle que se sentía embriagada por esa loción, olía muy bien, quería hundir la nariz en cada rincón de él en donde la llevara puesta, así como la hundió en diferentes puntos de la almohada, durante las primeras noches – hay que ser tonto para pensar eso… ¿no crees…?
-Eso sí es cierto… bueno… olvidemos la loción… en dos horas tengo que levantarme… durmamos lo poco que me quede… al menos tratemos de descansar bien… - ella asintió, se recostó y se acomodó en la cama.
- ¿Puedes tomarme la temperatura…?
-Por supuesto tesoro… - estiró su mano para tocar su frente, pero ella aprovechó el movimiento para acercarse y acurrucarse en su pecho – parece que ha bajado un poco la temperatura – quitó la toalla de su cuello y puso una nueva, en lo que hacía eso sintió a Charlie inhalar en su cuello – lindura…
- ¿Si…? – con la cabeza baja y sin mirarlo.
- ¿Me has olido el cuello…? – ella negó con la cabeza e hizo que se estiraba.
-Solo bostezaba… descansa… - él tenía una ceja alzada y un ligero tic en el ojo, se estaba planteando deshacerse de ese frasco, no quería a más mujeres revoloteándole como moscas y más cuando es una loción que usa después de matar o cuando prepara la carne, para que no se le pegue el olor a cadáver, se pensó que, si esa loción atrae mujeres, entonces las mujeres son tan psicópatas como él al gustarles las fragancias fuertes.
-Lo que tu digas querida… - cerró los ojos para descansar, pasado un rato los abrió, se sentó y se estiró, listo para bajar a desayunar, pero fue sujetado de la manga y se giró a ver a la chica - ¿te pasa algo primor…? – ella negó con la cabeza.
-Solo quería decirte gracias… - volviendo a acomodar la cabeza en la almohada y él le sonrió.
-No tienes por qué darlas… ternura… - se levantó, bajó a prepararse el desayuno y miró a un lado de la cocina mientras sorbía su café – Buenos días mi amigo… ¿has encontrado algo…? – su sombra negó con la cabeza – no te preocupes… aparecerá… y cuando lo haga… observaremos sus costumbres… - su sombra asintió – que agradable es poder hablar contigo sin necesidad de ocultarte… - su sombra se sentó en frente y cogió el periódico - ¿hay algo sobre lo de anoche…? – su sombra volvió a negar con la cabeza – tal vez se diga algo durante el transcurso del día… - su sombra pensándolo asintió e hizo gestos de olerlo y puso sus manos a un lado de su cara y le parpadeó de forma coqueta – no tiene gracia mi amigo… es una pena pensar que voy a tener que deshacerme de esa loción… es de mis favoritas… cuanto más fuerte es mejor… y lo sabes… su sombra ahora tenía forma de mujer y su mano era un abanico, caminando balanceando las caderas y le mandó un beso, guiñándole el ojo – eres consciente de que ella está en su habitación y no en la mía ¿verdad…? – su sombra dio un respingo y puso un dedo a modo pensativo en su mentón – si… mi amigo… puedo enviarte castigado a la habitación… por ser un pequeño grano en el trasero… - su sombra ahora se rascaba la cabeza y se auto señaló mostrando indignación – oh… claro que lo eres… y lo estás siendo mi amigo… - limpiándose la boca con la servilleta y levantándose – ahora si me disculpas hoy salgo antes… tengo que hacer unos recados antes de ir al trabajo… – dejando su bandeja en la mesa y limpió lo usado – ve a darles de comer a las gallinas… pero… primero asegúrate que siga en la cama y que las cortinas estén cerradas… - dirigiéndose a la escalera, su sombra alzó los pulgares, se deslizó por las paredes dirigiéndose a la planta de arriba – no sé qué haría sin él… - subiendo y entrando a su habitación, salió ya arreglado, bajó y se dirigió a su oficina por su portafolio al dirigirse al recibidor vio al Charlie bajar las escaleras – cariño… no hay necesidad de que te levantes, puedes descansar un poco más…
-Lo sé… pero no me apetece pasarme todo el día en la cama… y quería desearte un buen día…
-No tienes por qué hacerlo… – dejando el portafolio en el suelo, descolgó su chaqueta, mientras Charlie le abría la puerta – no te preocupes por las gallinas… ya están alimentadas…
-Oh… de acuerdo – apoyada en la puerta – que tengas un buen día querido… - Alastor acomodó la chaqueta en su brazo y recogió su portafolio.
-Gracias encanto… - ahora ella estaba acomodándole la pajarita y sacudió su chaleco - tú también ten un buen y tranquilo día… - plantándole un beso en los labios a Charlie, se giró y salió al pórtico en donde se detuvo percatándose de lo que acaba de hacer inconscientemente, y en su mente gritaba –"¿Pero qué rayos acabo de hacer?" – volvió a caminar sin mirar atrás y se metió al auto, encendiéndolo y yéndose con su mente aun gritándole "¿Por qué has hecho eso…?" – él no era el único sorprendido, también dejó a una Charlie atónita ante el acto.
Dos minutos antes Charlie estaba arreglándole la pajarita, feliz de poder echarle una pequeña mano a lo que él la estuvo ayudando, solo quería tener un detalle con él, sacudió su chaleco, le gustaba mucho verlo elegante aunque llevara algo casual, se veía tan bien y seguro de sí mismo, hasta que dijo "tranquilo día", - gracias… - entonces le plantó un suave beso en los labios dejándola muy sorprendida ante aquella despedida, solo se besaban en la boca cuando yacían, como mucho ella solo le daba un beso en la mejilla, él se giró para irse y ella se llevó una mano a la boca ante ese acto que no se esperaba, vio a Alastor detenerse en seco, no quería molestarlo, no se giró, ni la miró, así que creyó prudente no decirle nada, él comenzó a andar y ella cerró la puerta, no sabría decir si él estaba en shock o estaba igual de atónito como ella - ¿Qué acaba de pasar…? ¿Por qué hizo eso…? – dirigiéndose a la cocina muy avergonzada – esto ha sido muy irónico… parecíamos un matrimonio… ¿en qué pensará Alastor…? él es cariñoso y detallista, pero no lo refleja de esa manera dando besos… - preparándose el desayuno – que vergüenza… - aquella ironía le hizo recordar la noche en que llegó a esa casa, encendió la radio por algo de música para disipar aquella situación – será mejor olvidar esto… solo fue… un pequeño accidente… todo ha fluido de forma tan natural… que se habrá despistado – recogiendo su desayuno y fue al armario de la escoba de donde cogió un plumero – bien… ya que voy a estar en casa… podría hacer un poco de limpieza… - dirigiéndose al salón y comenzó a pasar el plumero miró a la chimenea y no se había dado cuenta que Alastor hizo algunos cambios en ella – pero eso es… - acerándose a la chimenea y ahí estaban junto a las fotos sus juguetes de madera decorándola, también estaban en algunas estanterías donde habían libros – oh… - recodando sus palabras al ella reclamar que no sentía nada por la pérdida de Holbert "tú no sabes lo que siento… cada persona refleja su dolor de diferentes formas…" – le duele mucho su perdida… - observando los diferentes animales de madera – esto es muy valioso… debo tener cuidado al pasar el plumero… - observo entre ambas fotos de su madre el juguete de madera en forma de demonio, con la cabeza adelante a los pies – ahora exhibe las piezas de colección más importantes… - sonrió ante el detalle, era un homenaje, ese hombre realmente era lo más cercano que Alastor tenía como un padre y sufría su perdida aunque no lo mostrara, pasó el plumero con mucho cuidado – no me esperaba que hiciera esto… la gente en verdad lo juzga mal… diciendo que no tiene sentimientos… las personas no son de piedra… crean sentimientos, vínculos, más viniendo de alguien tan empático y dulce como él… - recordando el pequeño cuchillo que estaba en la caja y su mente reaccionó – ¡ya se dónde vi el kerambit…! - dejó el plumero y subió corriendo las escaleras, no paró hasta llegar a la trampilla del ático, la bajó y subió buscando la caja de juguetes, al verla corrió hacia ella, la abrió buscando y ahí estaba el pequeño kerambit, lo sacó para verlo mejor – no es para tallar madera… y el Wendigo también tenía uno en la mano - sacó el cuaderno de Alastor y lo volvió a mirar pasando paginas hasta que llegó a la del señor Harris que murió hace seis años siendo la primera víctima del Wendigo, hombre que Alastor decía odiarlo "lo odio, no volverá a apalear a otro niño negro en su vida" – pero… esto no me dice nada… odiar a una persona no es razón para matarla… además le asesinó el Wendigo… Alastor no tendría razón para hacerle daño a alguien… no existe una razón para hacerlo… - pasó la página al del dibujo de un niño muy sonriente con las manchas y garabatos rojos, volvió a leer "que papá no regrese es lo mejor que le ha pasado a nuestras vidas, solo nosotros sabemos que jamás volverá" se pensó "¿Cómo podría saberlo?" – su padre los abandonó hace mucho… - luego leyó lo de Zacharias White y en como Alastor pensaba como hacerle daño - ¿Quién será Zacharias White…? – pasó la hoja y se sorprendió al ver un dibujo de alguien totalmente de negro con colmillos y garras de las que tenía tonos rojos como si goteara sangre, eso la estaba asustando, al lado de esa cosa negra porque en realidad no parecía ser humano, había la figura de una persona rubia, no habían escatimado en detalles para el dibujo, estaba en el suelo y manchas rojas haciendo de un charco de sangre, debajo del dibujo del hombre estaba escrito "au revoir bête" - ¿adiós bestia…? - y debajo de la cosa negra estaba escrito " Merci mon ami" - ¿gracias mi amigo…? Pero… ¿gracias por qué? - y en el centro de ambos dibujos estaba "tu as ce que tu mérites" leyendo – Tienes lo que te mereces… ¿Quién es esa persona…? – pensando en el tal Zacharias White, no quería pasar la hoja, no sabía con lo que se iba a encontrar, respiró hondo y pasó la hoja, ahí había muchos dibujos de kerambit, parecía ser muchos modelos o alguien estaba diseñándolos, estaba escrito al lado de cada kerambit medidas, nombre de materiales, pasó la hoja y encontró más, pero era un guante donde le estaban dibujando cuchillos kerambit en donde están los dedos, parecía un guante con garras y otro guante con pequeñas cuchillas en toda la palma – Alastor… ¿dibujó todo esto…? - volvió al dibujo de la criatura negra, volvió a mirar sus garras y colmillos, entonces comprendió, sabía que Alastor es un poco extraño, ocultaba algo, tiene un secreto y ella ha descubierto cuál es su secreto, guardó todo menos el pequeño kerambit, cerró la caja y se puso de pie aún sin poder creer esa realidad del secreto de Alastor – Alastor… Alastor… sabe quién es el Wendigo… - saliendo del ático – el Wendigo es… su amigo… y creo que se esconde aquí.. o pasa por aquí para… - recordando a Husker venir por algo y fueron al granero, se llevó las manos a la boca – Husker… es el Wendigo… - recordando que Alastor también le dio un golpe en la cara – Por eso el labio roto… - dirigiéndose al granero – Husker es su amigo… por eso niega que tiene otro auto… porque es de Husker… por eso tenía una herida en el brazo… salió y se cruzó con Husker… pero lo seguía la policía y dispararon hiriendo al hombre equivocado…
Bueno hasta aquí este capítulo, espero les haya gustado, ahora si nos vemos la próxima semana, besos y que tengan buena semana.
