Hola a todos aquí les dejo el capítulo de esta semana, recuerden que el administrador de documentos me cambia palabras o me quita frases, espero que puedan entender y disfrutar de cada capítulo, como dije antes me encanta el Charlastor y les recuerdo que Hazbin Hotel no es de mi pertenencia.
*Capítulo 24.- "Ataque de celos":
Charlie se pasó la mañana dándole vueltas al asunto, estaba pendiente de la radio cuando ya iba a ser hora de que comenzara el programa de Alastor, no se lo quería perder mientras barría, caminó hasta el pasillo y se quedó de pie frente a la oficina de Alastor, dudaba si entrar o no para limpiar, pero entonces reflexionó que solo había entrado ahí un par de veces y él parecía orgulloso de que ella estuviera esperándolo por las partiduras, se pensó "no entrar pase lo que pase", retrocedió y escuchó la voz de Alastor.
-"¡Buenos días mis estimados radio oyentes…! Comenzamos la semana con un buen día soleado, es sin duda perfecto para comenzar la temporada de pesca… jajaja… un saludo también a aquellos que odian los lunes… Aquí "El demonio de la Radio" - ella soltó una risita al oírlo de tan maravilloso humor, no comprendía como podía disfrazar su tristeza de una forma tan natural, fue entonces que lo oyó decir sobre un ataque anoche, se acercó a la radio – la policía pide máxima difusión el Wendigo ha vuelto a atacar y esta vez son siete sus víctimas… - aquello extrañó a Charlie – la policía cree que él Wendigo ha salido de su rutina, el domingo por la mañana ha sido encontrada una cabeza frente a una tienda, según los reportes era el señor Joseph Walker dueño de la peletería… se calcula que fue asesinado el sábado por la noche o en la madrugada del domingo y anoche la policía reportó otras seis víctimas, todas atribuidas al Wendigo…
- ¿Alguien murió el sábado por la noche? Eso demuestra que Alastor no es ningún asesino… él estuvo conmigo toda la noche… nos acostamos… compartimos cama… sabía que no podría ser… - sintiéndose aliviada por tener otra prueba de la inocencia de Alastor, oyó más noticias y no había ninguna mención de Holbert – incluso hubo una broma sobre esos dos de Clean y Gwen, dio información de cómo iba a estar el clima - ¿pero… que hay de Holbert…? – aún escuchando la radio.
-Oh… no debo olvidar mencionar algo sobre la Academia de Artes y Danza de Lafayette… – eso sí que sorprendió a Charlie – pero… esa mención será en el siguiente tramo… ahora estamos con cosas realmente importantes… - arrastrando las palabras - ¿No cree director Leoine…? ¡Andamos escasos de tiempo…! - eso era realmente extraño para ella – bueno… continuamos con una alegre melodía… un jazz clásico pero agradable, para aquellos que necesiten comenzar el lunes con el pie derecho… pero si tienes dos pies izquierdos he hecho lo que pude por alegrarte radio oyente… disfrútalo Charlie… - ella se sintió feliz de oírlo saludarla y dedicarle unas canciones… iba a ser la primera vez que oiría toda la programación subió el volumen de la radio y se fue a la planta de arriba a limpiar.
-Eres realmente encantador querido… - hablándole a la radio, escuchó a Alastor narrando una novela y en verdad sentía intriga por saber qué ocurriría con Mark después de que Louisa le disparara a traición y a quien recibió Ruth en su casa, tenía que admitirlo se había enganchado a una novela en 30 minutos, no sabía lo increíble que sonaba la voz de Alastor narrando la historia y también haciendo la voz sexy de un personaje llamado Aron, pensaba preguntarle de quien era esa voz, pero lo reconoció al soltar esa característica risa suya, nunca imagino que él podría soltar una voz tan sexy – es fantástico… - también lo reconoció haciendo la voz de un doctor y del gerente de un hotel, sentía las mejillas arderle, el pecho palpitar con fuerza ante esas voces tan varoniles sensuales y carismáticas, dejó la limpieza por prestar más atención a la novela, pero lo que más la sorprendió era que uno de los personajes se llamaba Charlotte, suspiró – que detalle… - decidió volver a la limpieza al fin y al cabo podía seguir oyendo la novela, pero estaba segura de que a la primera cosa interesante correría junto a la radio, estaba barriendo y miró la puerta de la habitación de él, volvió al mismo dilema de la oficina, pero decidió entrar a barrer y pasar el polvo, ya había estado dentro más de una vez y no tocaría nada, terminó con la habitación y comenzó a limpiar en el baño, ahí vio en el espejo una gama de accesorios para hombres, navaja, crema de afeitar, loción para después del afeitado, lociones para hombre, loción para el baño, sales de baño, un cepillo para quitar las pelusas de los chalecos, pinzas, cepillo para las uñas, cepillo de pelo, un peine, dos cepillos dentales, un frasco pequeño de laca, crema de manos, enjuague bucal, bastoncillos para las orejas, gotas para los ojos, crema para los párpados, cera de aloe y corta uñas, por un momento tuvo la impresión de que él tenía más cosas que ella y no pudo evitar reír - ¿Cuál de todo esto será la loción que tanto me gusta…? – observando dos frascos que parecían ser loción para hombres, uno detrás del otro, destapó la loción y la olisqueo, era sin duda la fragancia con la que Alastor está todos los días – me gusta como huele… - cerró los ojos y lo imaginó elegante, caballeroso y sonriente con ese histrionismo tan característico de él, tapo la loción y tomó la que estaba atrás lo destapo e inhaló – es… este… - era embriagador, salvaje, se sentía tan erótica por sus pensamientos tan pervertidos, trayendo a su mente su tacto, su piel, su cuerpo desnudo, sus besos deseando que levantara sus faldas, la embistiera y la poseyera en esos momentos, se reprendía porque una dama no debería tener pensamientos tan lascivos, pero no podía evitarlo, no quería evitarlo, suspiraba de placer y escuchó la voz sexy de Alastor en la radio, tenía que abandonar aquella habitación, dejó todo en su sitio y salió cerrando la puerta apoyándose en ella, levantó su falda y miró su ropa interior, bajó de nuevo su falda, se dirigió a su habitación sintiéndose avergonzada, había tenido un orgasmo y se pensó que eso no era normal, mirándose al espejo – contrólate… eso no es propio de una dama… - al terminar bajó con un cuaderno, se sentó en la mesa y se puso a escribir mientras oía un programa de humor en donde también oyó a Alastor en donde estaban parodiando la entrevista con el alcalde, al terminar el programa ella había guardado ya el cuaderno y se puso las mayas del ballet para practicar, vio el rifle sobre la chimenea y sintió pena al no poder practicar sola, le puso empeño al ballet mientras oía música de la radio y al final de la tarde oyó de nuevo la voz de Alastor despidiéndose.
-Hasta aquí "el demonio de la radio" me despido por hoy, espero la programación haya sido de su agrado mis estimados radio oyentes, no olviden que pueden enviar sus cartas a esta estación y si quieren que su servidor las lea añadirle "demonio de la radio", lo mismo con las llamadas de teléfono o mensajes para esas personas importantes, poco importantes, nada importantes o simplemente las desagradables… jajaja… oh… oh… casi olvido mencionar a la academia de Artes y Danza de Lafayette… parece buen sitio… y ASÍ ME DESPIDO… jajaja… BUENAS TARDE NUEVA ORLEANS… nos vemos Charlie… - dando paso a la música de cierre.
- ¿Eso es todo…? Creía que iba a decir algo más sobre la academia… - pero le pareció lindo que la mencionara, deseaba seguir oyéndolo, deseaba saber la continuación de las novelas, no se había enganchado a una, si no a dos, eso la hizo sentirse estúpida, recordando a su madre estar sentada tejiendo mientras oía una novela, Charlie le reprochó que eso era ridículo, incluso su madre la invitó a sentarse para oírla, no le llamó para nada la atención de hecho se quedó dormida al inicio de la trama y no comprendía como a su madre le podría gustar esas narraciones ficticias y ahora estaba ella embobada por dos tramas que ya llevaban días emitiéndose y ni sabía cómo había empezado, solo sabía que Mark se recuperaba en el hospital, que Louisa se vio obligada a dispararle, que Ruth recibió la visita de Aron, un inspector privado que tenía noticias de su verdadera familia, que alguien estaba conspirando contra Charlotte, mientras ella y el doctor tenían una aventura, estando comprometida con otro hombre, era una locura y deseaba saber la continuación, si su madre la viera le diría "te dije que te gustarían" – vale… no hay necesidad en que mi madre sepa que me gustan dos radio novelas… - pasado un rato mientras tocaba el piano oyó un auto, fue a la ventana y vio el auto de Alastor, salió a su encuentro, al llegar al pórtico lo vio bajar – Bienvenido… - él levantó la vista y le inclinó la cabeza.
-Hola dulzura… espera ahí… no te muevas - ella frunció el ceño, extrañada – y cierra los ojos…
- ¿Has traído algo…? – pensando en el caballo que iba a comprar, pero al verlo en el asiento del copiloto pensó que era imposible que ahí llevara un caballo.
-Jajaja… vamos cierra los ojos… - ella se encogió de hombros y cerró los ojos – oyó como cerraba la puerta del auto y sintió que tomaba su mano.
-Espero… no sea un insecto o algo por el estilo…
-Oh… no amor… ¿Cómo crees que voy a hacer algo tan horrible…? – observando su rostro dudoso y comprendió que alguien le había hecho eso, se susurró así mismo – muy desagradable sin duda… - hablándole de nuevo - puedes abrir los ojos… - ella obedeció y se encontró con un hermoso ramo de flores.
-Oh… Al… son preciosas… - abrazando el ramo y oliéndolas – no debiste…
-Bueno corazón… recuerda que tenemos un trato… no forzar y… cortejar… sigues siendo una dama… y pensé que esto te alegraría… más cuando estas flores no se opacan en tu presencia y le hacen justicia a tu belleza… - ella se sonrojó y vio que llevaba una caja bajo el brazo.
- ¿Qué es eso…? – señalando la caja.
-Oh… esto… ven… - entrando juntos a la casa y se dirigió al salón, puso la caja sobre la mesa – ábrelo…
- ¿Es para mi…? – el asintió con la cabeza - ¿de verdad…?
-Adelante tesoro… ábrelo… - ella se acercó a abrirlo y había un vestido verde jade con mangas transparentes.
-Esto… es precioso… - era muy parecido al vestido que vio en el escaparate de Lafayette, solo que este se veía mucho más elegante – no puedo aceptarlo…
-Claro que puedes lindura… te dije que un vestido así sin duda le haría justicia a tu cuerpo… - haciendo que ella se sonrojara aún más.
-Pero… es demasiado elegante…
-Pues lo usaras cuando vayamos a un sitio elegante… - ella negó con la cabeza – oh… vamos querida… no me hagas sentir que no puedo regalarle algo bonito a mi… una encantadora y divina dama…
-No… no es eso… es solo que no me parece bien gastar tanto en un vestido que solo usaré una vez…
-Oh quizás lo uses más veces… - haciendo como que pensaba – que te parece el jueves por la noche… - ella lo miró extrañada y él se puso de rodillas como si le estuviera proponiendo matrimonio y ella se sonrojó con más fuerza – Charlotte… ¿me harías el inmenso honor… de… ser mi acompañante para este jueves…? – ella se rió ante su broma, no la dejaría olvidar esa broma hasta que se muera.
-Oh… Al… es tan… repentino… agradezco el interés… pero… apenas hemos tenido cinco citas ficticias y una real… no sé qué decir… - provocando que él se riera estruendosamente y se puso de pie.
-Magnifique… di que sí primor… te juro que no te arrepentirás… todas las miradas estarán puestas en ti ternura… - ella lo miró ahora extrañada.
- ¿En mi…? – él asintió con una reverencia - ¿y eso porque…?
-Porque el jueves la estación de radio celebrará su décimo sexto aniversario y la audiencia va de viento en popa… no soy un gran fan de participar en esas cosas, pero estoy obligado por contrato… – suspirando - y hay gente que aún no cree en la explotación laboral… jajaja…
-Tienes razón… es terrible que quieran obligarte a participar en su fiesta… donde habrá vino, champán, música y risas… ¿Cómo es posible que no se puedan denunciar estas cosas…? - haciendo que Alastor soltara una risa entre dientes.
-Sabes a que me refiero cariño… y ya que voy a estar porque todos los trabajadores estamos obligados a participar… he pensado que sería una magnifica idea que vinieras…
- ¿Yo…?
-Si… tu encanto… podemos encontrar la oportunidad en que puedas hacer gala de tu magnifica presencia y tu encantadora voz… siempre están en búsqueda de nuevos talentos… como el canto o la actuación… estarán los jefes e inversionistas… - ella negó con la cabeza.
-No… no podría… - recordando las palabras de Seviathan "a esas cosas solo se apunta gente desesperada y con talento" – no… no tengo el talento necesario… - sintiendo la mano de Alastor apoyándose en su hombro.
-Nunca te menosprecies… tienes más talento del que crees dulzura… eres magnifique… e increíble en todos los aspectos… es tu oportunidad de gritar al mundo que Charlotte está aquí… y ha venido a brillar… como nunca nadie ha visto una autentica estrella… y ese vestido que sin duda te hará justicia será el anzuelo para tu debut… mi estimada… muchas pueden ser solo una cara bonita… pero tu… - levantando su rostro con su dedo índice haciendo contacto visual – tienes pasión… tienes talento… tienes gracia… elegancia… y esa sonrisa tan encantadora… no olvides sonreír durante tu gran debut… ya sabes lo que dicen… nunca estás completamente vestido sin una sonrisa… jajaja…
- ¿De veras lo crees…? – el asintió con la cabeza – ¡tengo que probarme el vestido…! - corriendo al baño, se quitó la ropa y se ponía el vestido, Alastor creía en ella, eso le daba fuerza para creer en sí misma y no iba a defraudarlo – ¿me ayudas con la cremallera…? – saliendo del baño, él se acercó al baño junto al recibidor.
-Por supuesto amor… - la ayudó subiendo la cremallera la cogió por los hombros y la puso de pie frente al espejo del recibidor – estás magnifique… - ella se veía y el vestido le quedaba como un guante, tenía un escote precioso y elegante, dejando sus hombros a la vista, las mangas hasta las muñecas de seda transparentes, el busto y la cintura ceñida y la falda caía libremente hasta sus tobillos – combinan muy bien con tus ojos… - levantándole el cabello y le colocó una peineta verde – estoy seguro que tu sabrás darle más elegancia… – haciendo que su cabello cayera en la otra dirección como una cascada dejando un lado de su cuello al descubierto.
-Es… realmente precioso… gracias…
-No tienes por qué darlas, corazón…
- ¿Porque… haces todos esto…? – él alzó una ceja – no tienes por qué hacerlo y sin embargo estás ahí siempre alentándome y apoyándome en todo lo que quiero hacer… ¿Por qué…? – él parecía pensarlo.
-Hum… sinceramente no lo sé… solo quiero hacerlo… pero… quizás sea… porque creo que lo prometí…
- ¿Crees que lo prometiste…?
-Sí… así que… no lo veas que soy yo el que te está ayudando lindura…
- ¿Entonces quien…?
-Mi madre… - ella abrió mucho los ojos porque no se esperaba eso – en sus últimos alientos me dijo "Cariño… si algún día conoces a una mujer tenaz y determinada a conseguir algo que le apasiona y solo encuentra baches en su camino, por favor ayúdala, ayúdala hasta que consiga hacer realidad sus sueños… porque no la estarás ayudando solo a ella, me estarás ayudando a mi…"
- ¿Por qué te pidió eso…?
-Verás querida… al quedarnos solos… fue aún más complicado para mi madre el mantenernos, nunca tuvo una mano amable que la ayudara tan profundamente, ella quería ser escritora, pero con tres empleos y un hijo que mantener, no tenía tiempo para ella o para dedicarse a lo que realmente amaba a parte de mí… ella amaba las letras, tenía ayuda de sus amigos para cuidarme o ayudarme con los deberes, pero nunca tuvo a nadie que la ayudara a darle un respiro para ella poder estudiar…
- ¿Entonces… solo lo haces porque… ¿se lo prometiste…?
-Si y no… - Charlotte frunció el ceño – ella jamás me dijo prométemelo… solo me hizo una sugerencia, dependería de mí si lo hiciera o no… mamá no quería obligarme a hacerlo, solo que saliera de mi… como bien sabes soy una persona de palabra y ella jamás me hizo jurarlo…
-Tu madre… era una mujer maravillosa… porque eres una persona muy especial Alastor… deberían existir más personas como tú…
-No creo que eso sea buena idea primor… jajaja… - pensando para sí, "si existieran más personas como él, sin duda tendría más amigos, menos secretos, pero también tendría menos comida, esa idea le hacía mucha gracia sin duda - ¿quieres que hagamos un poco de ruido…? – ella asintió muy feliz y le puso la espalda.
- ¿Si fueras tan amable…? – Alastor frunció el ceño dubitativo y la observó un momento de arriba abajo y se dio cuenta de que es lo que ella intentaba decirle.
-Oh… claro… la cremallera… por supuesto ternura… - estiró las manos y se sentía raramente torpe, le bajó la cremallera del vestido.
-Claro que me refería a la cremallera… ¿a qué otra cosa voy a referirme…? – lo vio ir a las escaleras - ¿Al…? - sin mirarla.
-Subiré a cambiarme… - desapareciendo y a ella le pareció notar un pequeñísimo rubor en sus mejillas.
- ¿Pero él que pensaba…? – volviéndose a mirar en el espejo del recibidor - ¿No habrá pensado que me estaba insinuando… no? – ruborizándose pues eso es lo que parecía hacer con sus gestos, se metió al baño y se cambió de ropa – Pero ¿Cómo se le ocurre pensar eso…? Se supone que vamos a hacer ruido… - llevando el vestido al salón - ¿sería por eso que dudaba? – recordando el rostro que puso - vi duda en su mirada… - guardando el vestido en la caja – pero que mal pensado… - al poco Alastor bajó con algo más casual y con el rifle en la mano.
- ¿Lista cariño…? – ella asintió mostrándole el rifle del salón en sus manos y guiñándole el ojo.
-Por supuesto mi estimado… - siguiéndolo afuera.
- ¿Qué te ha parecido encanto…? – ella lo miró.
-Que es hermoso… en especial la peineta… es preciosa… - vio a Alastor fruncir el ceño y señalar al lado del corral de las gallinas.
-Me refería a eso… - ella miró lo que señalaba y ahí había de pie un hermoso caballo negro - ¿Creía que ya lo habías visto…? – ella se llevó las manos a la cara sorprendida y corrió hacía el animal.
-Es hermoso… ¿Cuándo lo trajiste…?
-Anoche… lo até al auto cuando te saqué de ese lugar, estaba regresando a casa montándolo… - ella acarició el hocico del animal – es sin duda un hermoso ejemplar… ¿no lo crees…? – ella asintió mientras acariciaba las crines – el precio era bueno… y sin duda es un animal joven, fuerte y sano…
-Es magnifico… - acariciando el lomo del caballo – se le ve en forma… ¿sabes qué kilómetros hace por hora?
-No… pero me aseguraron que es muy rápido…
-Tienes buen ojo para las compras… - él rio entre dientes.
-Tengo gustos muy finos… y opino que, si uno va a desembolsar algo, que sea algo que valga la pena… el precio sin duda lo amerita… - acomodándose las gafas – bueno dulzura… vamos a practicar un poco… - caminado a la zona que tenían para practicar – se acerca la temporada de caza… por si te apetece unirte a mí en mi búsqueda…
-Pero… si les disparamos a esos animalitos… ¿Cómo vamos a ver esos ojitos y esas naricitas…? – notando un ligero tic en el ojo de Alastor.
-Tal vez sea mejor el año que viene… jajaja… puedo apañármelas solo amor… - tenía la sensación de que si ella le acompañaba volvería a casa con las manos vacías y esa idea no le apetecía – puede que ya sepas disparar y preparar el rifle… pero no tienes experiencia en seguir rastros, ni muchos menos hacer el menor ruido posible, ni camuflar tu olor… - dándole palmaditas en la cabeza – te iré enseñando eso el año que viene… ¿si te apetece…?
-Creo… que tienes razón en eso… no me veo disparándole a un ser vivo… - ambos oyeron un auto acercarse y aparcarse en la entrada - ¿esperas a alguien…? – él negó con la cabeza y fue a la parte delantera de la casa.
-Veré quién es… - colgándose el rifle al hombro – buenas tardes… ¿puedo ayudarle en algo…? – Charlie iba detrás de él, viendo al hombre que bajaba del auto y era el director de la academia Auguste Leoine, se sorprendió al verlo ya que era la última persona que esperaba ver en ese lugar.
-Muy buenas tardes… - lanzando una mirada a Charlie y sonriendo – oh… señorita… ¿Qué tal está…? ¿Cómo se siente…? – haciéndole gestos a su chofer para que le entregara un pequeño ramo de flores y se las dio a Charlie – esperamos verla ya recuperada… - ella más que sorprendida, estaba extrañada, el director nunca había mostrado ser así de amable con los alumnos, solo con unos cuantos de los que había oído que sus familias entregan buenas donaciones para la academia y dudaba de que su familia le hubiera hecho entrega de ese "generoso" gesto.
-Hem… ¿gracias…? – lo veía tenso y algo retraído, no como se hace ver ante los alumnos, lleno de autoridad, se quitó el sombrero y comenzó a hablar con Alastor como si ella se hubiera vuelto repentinamente invisible.
-Que casa más bonita… señor… - Alastor se encogió de hombros.
-Es como cualquier casa mi estimado… - el director soltó una risa como si le hubieran dicho un gran chiste, dándole una palmadita al hombro de Alastor e iba por la segunda palmada, pero se detuvo al verlo tan impasible y reacio al recibirlas - me da gusto ver que ha recordado de que no soy una persona que guste de ese tipo contacto… - el director retrocedió un poco.
-Oh… lo siento… no… no fue mi intensión ofenderle caballero…
- ¿A que ha venido…? – dijo Alastor y el director carraspeó.
-Solo a pasarme a ver como estaba una de nuestros estudiantes… y aclarar el mal entendido que tuvimos esta mañana… espero no se haya ido ofendido…
-Me fui muy ofendido la verdad… - el director se puso la mano en la pajarita para desajustarla como intentando respirar.
-Usted… sí que me mata… es realmente gracioso… señor mío…
-No soy nada suyo… querido… - el director volvió a carraspear mirando a todas partes.
-Oh… pero mire nada más… que bello ejemplar… nunca me jacto de esto, pero soy un experto… usted sin duda debe de ser un gran jinete, se nota con ver lo bien criado que está ese animal…
-Lo acabo de comprar…. Por si su ojo experto no ha notado una corraliza… jajaja… - Charlie también soltó una risa tapándose la boca para no ser notada y el director parecía aún más desconcertado.
-Oh… ejem… bonitas armas… ¿le gusta cazar…? Que coincidencia… también soy fanático de la caza…
-Una vez más me veré obligado a preguntarle ¿Qué desea…? De lo contrario va a tener que ser fan desde el otro lado de la caza… - el director se sobresaltó.
-No se atrevería a dispararme… ¿verdad…?
-Si yo fuera usted mi estimado… no pondría a prueba mi paciencia… – el director retrocedió un poco e intentó reír como si le hubieran dicho otra broma.
-Ah… usted si… - pero al ver el rostro de Alastor dejó de sonreír y ver que no era ninguna broma y carraspeó – ambos… somos personas civilizadas… messieur… estoy seguro que podemos llegar a un acuerdo razonable…
-Es curioso… creo que fueron esas mismas palabras las que usé y al final me fui muy ofendido, querido…
-Comprenderá que esa no era mi intención… - siendo interrumpido por Alastor.
- C'était bien sûr son intention… (Claro que era su intención) jusqu'à ce que je lui dise qui j'étais… (hasta que le dije quién era yo) est ici parce qu'il m'a entendu à la radio et craint pour la réputation de son académie… (está aquí porque me escuchó en la radio y teme por la reputación de su academia) oh… ¿Je me suis trompé? (¿estoy equivocado?) – Charlie vio al director tragar saliva – es usted muy fácil de ver messieur… en especial sabiendo de que pata cojea… pero como le dije esta mañana… Tant que c'est juste, tu n'auras pas de problème avec moi… (Mientras sea justo, no tendrás problemas conmigo)
-Señor mío… ¿debo recordarle que estamos en América…? - Alastor mantenía su sonrisa.
- ¿Debo recordarle que tengo un rifle…? y es completamente de sureño americano dispararle hasta que salga de mi propiedad… – el director miró a todas partes – no intente amenazarme de nuevo con tonterías… ya vio esta mañana que de nada le funcionaron… y… le repito una vez más que no soy nada suyo…
- ¿Qué dirían los usuarios si lo oyeran hablar en francés…? – Alastor levantó el arma apuntándole.
- Ils diraient, à quel point cela semble sexy de parler une autre langue… (Dirían, qué sexy suena hablando otro idioma) – Charlie tuvo que contener otra risa – dudo que mis radio oyentes tengan problema con eso… en especial las damas… es muy sabido que las vuelve locas el pensar ir a Paris o simplemente escuchar a un parisino hablar el idioma del "amor…" pero si su deseo es actuar lo más Americano posible, no tengo problema en ayudarle a sentirse americano messieur… - apretando el gatillo y disparando entre los pies del director, haciendo que este diera un brinco hacía atrás.
- ¿Se ha vuelto loco…? – observando a Alastor cargar el arma y volverle a apuntar.
-No mi estimado… simplemente le doy la bienvenida a América… sea bienvenido…
-Pare… pare… - haciendo gestos con las manos desesperado por no recibir otro disparo – por favor… usted gana… usted gana… - Alastor bajó el arma.
-Así decía yo que esa era la pata… - acercándose más al director – mi estimado… se hubiera ahorrado todo esto si simplemente hubiera sido justo… - entregándole un pañuelo – aquí tiene para el sudor – el director lo recibió y se limpió la cara.
-La… -carraspeando - esperamos mañana en clase, el día de hoy no se tomará en cuenta su ausencia por los motivos casi traumáticos que ha sufrido ayer, solo le pido por favor… que no lleve a la academia los modales americanos… – acomodándose la pajarita y Alastor soltó una risa entre dientes - ¿de acuerdo señorita…? – Charlie asintió – bien… zanjado el asunto me retiro… y espero podamos olvidar este malentendido…
- Bonsoir Monsieur… (Buenas tardes señor) – el director subió a su auto y ordenó a su chofer que lo sacará de ahí lo más rápido posible y Charlie se acercó y notó que mientras el auto estaba en movimiento Alastor le daba un guiño al chofer y este le sonrió, aquel chófer era un chico de raza negra.
- ¿Lo conoces…? – el con su característica sonrisa comenzó a volver a la parte de atrás de la casa.
- ¿Qué te hace pensar eso corazón…? – ella negó con la cabeza.
-Eres terrible… - él se auto señaló fingiendo indignación - ¿Qué ha sido todo eso…?
-Esta mañana le di una visita para justificar tu ausencia y lo único que recibí fueron ofensas y que si no llegabas a la clase… mejor que no vuelvas nunca… a pesar de que le dijera la situación… - revisando las flores - pero mira que flores te ha traído… - examinándolas – horrendas… solo para fingir interés en como estabas y para hacer creer que solo fue un mal entendido en que estaban bien…
- ¿Por qué quería fingir eso…?
-Le dije que no era buena idea de que te hiciera eso… que podría hundir la reputación de su academia solo con la opinión pública… así que le dije que soy locutor de radio… más concretamente soy "el demonio de la radio" se burló de mi… sin poder creerlo y le reté a oír la radio porque mencionaré cosas negativas hasta que me dé una respuesta de si estabas expulsada injustamente o no… llamó a la estación de radio solo para decir que no hable de su academia…
-Por eso… ¿ese breve comentario al comenzar y finalizar el programa…? – Alastor la miró sorprendido, haciéndola ruborizarse – he odio todo el programa…
-Bueno… es por eso que ha venido… a disculparse solo por la reputación de su academia… y de paso a darle un buen espectáculo a su chofer… jajaja…
-Alastor… - él se giró a verla - ¿Dónde se queda el guion de las novelas…? – el miró con el ceño fruncido – es por curiosidad, el escritor debe de tener mucha imaginación…
-Todos los participantes nos llevamos el guion a casa para practicarlo… - ella sonrió ampliamente.
-Oh… es que te oí y me sorprendió que hicieras de más de un personaje a parte del narrador… ¿Es complicado estudiar tus frases…?
-No para nada…
-Si… necesitas ayuda con tus frases… puedo ayudarte si quieres… - viendo a Alastor sonreír ampliamente.
-No voy a desvelarte la trama tesoro… buen intento… - ella hizo un mohín – lindura… si recuerdas a Rosie… ella también lo intentó… soy plenamente consciente que tan popular son nuestra radio novelas… lo que no sabía era que te gustaran…
-Y no me gustan… - haciendo que él la vea extrañado – bueno… no me gustaban hasta esta mañana… - dijo avergonzada – son… muy interesantes… y muy intrigantes…
-Por eso son radio novelas… deben generar intrigas… y que el público desee saber más… - pensándolo – que te parece si te doy el guion de los primeros capítulos y te pones al día con la serie… e incluso te podría dar el guion del día… más no te puedo dar el guion de mañana… - ella sonrió ampliamente.
-Si… si, si, si, si, si… - ruborizándose – perdón… si me gustaría…
-Bien… hagamos ruido… - pasaron un rato practicando con los rifles, luego volvieron a la casa y Alastor le mencionó que a partir del día siguiente trabajaría en el corral para el caballo, por lo que ella tendrá que practicar sin él, sacó de su oficina unas carpetas organizadas y se las entregó a Charlie – aquí tienes querida… del capítulo 1 hasta el capítulo 20, cuando termines te daré los demás – la vio buscar y mirar las carpetas - ¿ocurre algo primor...?
- ¿Y la otra novela…? – Alastor inclinó la cabeza sin comprender – creía que me darías el guion de ambas novelas… – él se acomodó las gafas.
-Ternura… ¿a cuál novela te has enganchado…? – ella con un fuerte rubor en todo su rostro levantó la mano haciéndole señal con los dos dedos - ¿es en serio…? – ella asintió sin mirarlo y él suspiró – vuelvo en un momento… - al poco regreso con otras carpetas – aquí tienes… por favor cuídalas…
-Tendré cuidado… - comenzando a leer una de las carpetas, mientras Alastor se sentó en su butaca y con un libro en la mano comenzó a leerlo con un vaso de whisky a su lado – Alastor… ¿hace cuánto que conoces a Husker…? – Alastor parecía meditarlo.
-Hum… ¿Por qué quieres saber eso cariño…?
-Tengo curiosidad por Husker… - esa respuesta hizo que algo en su interior comenzara a calentarse sin saber porque – me gustaría saber un poco más de él…
-Desde hace ya… seis años… exactamente… ¿qué quieres saber de él…? – manteniendo su estado tranquilo e impasible, pero estaba apretando su libro con fuerza y deseaba que aquello fuera el cuello de Husk.
-Oh… bueno… hum… pasatiempos… cosas que le gustan… - Alastor tenía ahora un ligero tic en el ojo y se pensó que quizás a ella le gustaban maduros, habiendo tantos por todas partes y se tenía que fijar en su amigo, deseaba matarlo, aunque luego le diera un poco de pesar – cosas que haga fuera del trabajo… ya sabes… ese tipo de cosas…
-No creo que sea buena idea que te intereses tanto en Husker… - ella lo miró y pensó que en verdad lo estaba encubriendo – sus únicos pasatiempos son perder o ganar algo de dinero por medio de apuestas… ¿sabes porque sigue soltero…? – ella negó con la cabeza – es porque cualquier mujer con dos dedos de frente sabe que nunca podría tener una vida estable con ese borrachín ludópata… - dejando a la chica con la boca abierta sorprendiéndose de cómo él había hecho un breve resumen de su "amigo".
-Es tu amigo de quien hablas… - sin saber que él se estaba sintiendo tocar fondo al dejar la reputación de su amigo por los suelos.
-Lo sé encanto… - aunque fuera la verdad no sabía que más podría hacer para quitarle el interés repentino que tenía por Husk – aunque sea duro decirlo… - para su sorpresa no le fue tan duro hacerlo – y sea aún más duro escucharlo, es la triste verdad de nuestro estimado amigo Husker… - cada vez sentía que era menos su amigo, los amigos no andan llamando la atención de las mujeres de sus amigos, se reprendió mentalmente a lo que estaba haciendo "¿desde cuándo Charlotte era su mujer?"
- No sabía eso de él… deberíamos invitarlo a cenar o a comer… para hablar y conocerlo mejor… - Alastor pensó en un buen menú en el que su amigo podría ser participe y dijo enfurruñado.
-Caldo de sesos… - ella lo miró con una ceja alzada.
- ¿Cómo dices…?
-Estaba pensando en un menú con cordero y creo que se podría hacer con ciervo… jajaja… - Husker tenía que morir, le dejaría una nota diciendo que tiene que irse lejos, ella lloraría y ahí estaría su hombro para darle consuelo, se volvió a reprender ante sus pensamientos, "¿pero qué culpa tenía su amigo de que ella se fijara en él?", además del trato sobre si llegaran a enamorarse de una persona ajena dejarían esa loca aventura que tenían entre ellos, le desagradó la idea de que Husker la tocara y le hiciera las cosas que él le hacía, otra vez deseó matarlo, ya había asesinado al último hombre que intentó tocarla y lastimarla, disfrutó mucho cortándole lentamente el cuello y sabía que ella lo había disfrutado al sentir el calor de la sangre fresca salpicándola, se mordió el labio ante esa idea tan excitante, Husk no sería difícil y de nuevo se reprendió "es su amigo por todo los cielos", no entendía que le pasaba, tenía ataques repentinos de ira y luego regresaba a la razón.
- ¿Permites que tu amigo siga viviendo ese tipo de vida…? – ella se dio cuenta, estaba claro, Husker tiene una vida difícil, no tiene que comer y asesina gente para poder sobrevivir, una parte de ella sintió pena, pero otra parte aun pensaba que es monstruoso, "¿Qué tan difícil puede estarlo pasando como para tener que asesinar gente y comérsela?"
-Dulzura… es un hombre adulto… - se pensó "en lugar de pensar en Husker ella podría pensar más en…", se reprendió por siquiera pensar en mencionarse así mismo - que tiene un vicio con las apuestas que nadie le va a quitar… - no se lo podía creer, no podía ser, era imposible, pero analizando la situación no tenía otra explicación – es esa la razón por la que casi lo pierde todo… - viniendo de él era totalmente imposible, pero sus pensamientos estaban dejando una clara evidencia de lo que le pasaba – hace año y medio lo vendió todo para irse a las vegas a doblar o triplicar su dinero y en lugar de eso volvió casi sin un centavo y sin un lugar a donde ir… - sumado al burlón comportamiento de su amigo escondido en las sombras, ya no había dudas de lo que le estaba pasando, él estaba padeciendo un "ataque de celos" – ese bar solo ha sobrevivido gracias a mi… que soy copropietario y le di el préstamo para volver a abrirlo… - no existía lógica alguna para que sintiera celos.
Bueno hasta aquí este capítulo, espero les haya gustado, ahora si nos vemos la próxima semana, besos y que tengan buena semana.
