Hola a todos aquí les dejo el capítulo de esta semana, recuerden que el administrador de documentos me cambia palabras o me quita frases, espero que puedan entender y disfrutar de cada capítulo, como dije antes me encanta el Charlastor y les recuerdo que Hazbin Hotel no es de mi pertenencia al igual que las canciones que pudieran dentro del fic, con excepción de personajes y nombres inventados por mí.


*Capítulo 40.- "¿Por qué no probar…?":

-¿Cómo…? – dijo Charlie - pensé que eras tú… ¿Qué le pasó a ese bebé…?

-Pasó primor que, cayó en manos de un alcohólico enardecido llamado John Leclerc... llevaba dos noches desaparecidas, lo cual no era raro, a veces se pasaba hasta una semana sin aparecer por casa y eso era bueno para nosotros... Estábamos tranquilos, ella con su nuevo embarazo y yo ayudándola... aquella noche que volvió era mi cumpleaños número siete y él estaba muy enfadado, uno de sus perros perdió una pelea en la que había apostado mucho dinero, llegó muy alcoholizado, nos reprendió por estar despiertos y despilfarrar el dinero en basura… comenzó a arrancar la decoración humilde que hizo mi madre con sus manos… y tiró la tarta al suelo, tomó a mamá de los cabellos y la arrojó al suelo culpándola de todo lo que le pasaba, la culpó de embarazarse, de casarse y ahora con un nuevo embarazo que él no esperaba soportar… hasta la culpó de embarazarse intencionadamente para retenerlo a su lado, porque una pobre… - carraspeó – no voy a repetir algo tan ofensivo tanto por su raza como por su condición de dama y no es algo que tus oídos tengan que soportar…, la golpeó, la lanzó contra el suelo, intenté ayudarla pero me dio un fuerte puñetazo en la cara y suficiente fue para dejarme tendido en el suelo con un dolor insoportable… solo oía como mi madre suplicaba por el bebé no nato… la luz del sol nos hizo reaccionar a los dos de que había amanecido y sobrevivimos a esa pesadilla… - frunciendo los labios – papá estaba inconsciente sentado en la mesa apestando a alcohol y con una nueva botella en los brazos… mientras mamá limpiaba la sangre de su aborto que había por todo el suelo, las lágrimas se mezclaban con los morados en su rostro marcado por los golpes, la ayudé a recoger el estropicio de algunos vasos rotos, la tarta y lo que había, su esposo John había asesinado a mi futuro hermano o hermana – Charlie cubría su boca con una de sus manos horrorizada – te dije al principio de la historia que aquello aun no era terrible para nosotros, te das cuenta ahora de esta deplorable realidad… todo fue en este mismo salón, antes esto era el comedor, solo que no teníamos tantos muebles como ahora… al llegar la tarde él se fue de nuevo y al caer la noche, mamá y yo le dimos entierro al bebé… cavamos en la parte de atrás de la casa, a los pies del árbol y mamá dijo que ese bebé no se merecía eso… que de ahora en adelante sería más cuidadosa cuando papá la reclamara…

- ¡Pero no era culpa de ella…! – reclamó la chica y él la miró tranquilamente.

-Y lo sabía… no era su culpa, ni la del bebé, ni mía… que viviéramos con un monstruo miserable… ella no quería volver a pasar por otra perdida así… pero recuerdo que cuando esperaba al bebé me dijo que si era niño lo llamaría Asher y si era niña la llamaría Emily - soltando una ligera sonrisa – ella solía jurar que sería una niña… y me decía que en cualquier caso, deberé ser un buen hermano mayor velando siempre por su bienestar… - mirando a Charlie de nuevo – en estos momentos puede que tuvieran la misma edad… las semanas pasaron y aun pensaba en la perdida de ese bebé, ya no tendría a nadie con quien compartir una infancia y entonces pensé que mamá tenía razón… un bebé en casa significaría que quedaría atrapado al igual que nosotros en ese infierno… hasta el infierno me parecía una delicia comparada con lo que tenía que vivir aquí… y por eso busqué el libro de mamá… un amigo que viva conmigo, que comparta mis emociones y que no sufra tener que estar enjaulado aquí… y le di vida a "Liam…" – observando un rincón donde estaba su sombra sonriendo – pero eso no es lo que tienes que comprender de mí, ni lo que me impulsó a cortarle el cuello, ni porque me es una patética cucaracha… - ella abrió los ojos sorprendida, había pensado que era eso – no… como bien sabes odiaba a mi padre… odiaba que golpeara a mamá, odiaba que nos obligara a sentarnos como si fuéramos una familia "feliz", lo odiaba por las palizas y por como la obligaba a yacer con él… y mi madre vivía temiéndole, no quería hacer nada para "provocarlo", pero él siempre encontraba "algo" por lo que enfadarse, había pasado un año de que me hice con Liam… y llevaba un mes de haber cumplido ocho años… y en secreto seguí practicando el vudú, era algo que me gustaba, se me daba bien y de alguna forma me apasionaba, utilizaba a Liam para vigilar por si alguien llegaba y poder tener tiempo de esconder lo que aprendía… recuerdas cuando nos conocimos… la primera vez que me hablaste de ti… – ella ladeo la cabeza tratando de recordar que le había contado – me preguntaste si nunca he sentido alguna vez que por seguir aquello que me inspiraba , aquello que amo de verdad, lo único que consigo es decepcionar a mis padres… - la chica asintió al recordar aquello y le sorprendió que él lo recordara – claro que lo he sentido Charlotte… practicaba vudú… deseaba saber más del vudú y eso sin duda decepcionaría a mi padre porque lo consideraba patrañas… pero no me importaba decepcionarlo… y más que decepción me odiaría por ello… una noche mientras lo practicaba fue tanta mi pasión de que saliera bien… que Liam estuvo a mi lado y no lo dejé vigilar porque lo necesitaba para el ritual, mamá estaba trabajando y sabía que llegaría tarde, papá por otra parte ya llevaba dos noches fuera… lo que me hizo bajar la guardia y creer que no volvería hasta después de otros dos días… pero apareció y me encontró en la cocina haciendo vudú… se enfadó tanto que tiró todo al suelo… me tomó del pelo y comenzó a darme palizas gritando lo decepcionado que estaba… que ningún hijo suyo sería un pagado y un blasfemo… que preferiría verme muerto antes de permitir que manche su "reputación", que incluso puede que ni siquiera sea su hijo… jajaja … cogió una botella y la rompió… amenazando con cortarme el cuello mientras me daba una patada lanzándome contra la pared, salí corriendo al salón, mi cuerpo temblaba, sentía en verdad que lo había avergonzado y en verdad quería matarme como lo hizo con el bebé no nacido… fui junto a la chimenea donde había un rifle… el viejo Gar… era el rifle que mamá tenía para ahuyentar a posibles intrusos… - sonriendo al recuerdo – llamé a mi sombra y él me bajó el rifle, dejándolo caer en mis manos, pero papá ya estaba cerca de mí y me lanzó una patada, no lo vio, ni lo notó, me tomó del cuello y comenzó a sacudirme contra el suelo mientras me daba puñetazos y me lanzó contra la mesa – señalando un lado de la chimenea – ahí tenía colgada una correa con la que azotaba a sus perros para entrenarlos a ser agresivos, era una correa llena de espinas metálicas con doble cuchilla, diseñada para golpear y arrancar la piel… - Charlie ahora tenía las dos manos cubriendo su boca e intentó que no salieran lágrimas de sus ojos – la tomó, me arrancó la camisa y con su pie me mantuvo tendido boca abajo, dijo que me enseñaría a no volver a insultarlo en su vida y comenzó a azotarme con la correa… en ese momento llegó mamá al escuchar el escándalo dentro de casa, corrió temiendo lo peor y al entrar me vio tendido en el suelo cubierto de sangre y saltó sobre su esposo gritando que no le hizo daño a su pequeño, él la recibió con un puñetazo y también la azotó un par de veces… la empujó y le gritó que ese matrimonio se acabó, volvió a coger la botella rota y amenazó a mi madre de cotarle el cuello … que nadie le acusaría por asesinarla en defensa propia, que solo era la sirvienta loca que asesinó a su hijo e intentó matarlo, no quiere saber ya nada de nosotros y que solo le traíamos problemas, me levanté como pude y me lancé sobre él para que no lastimara a mi madre… pero me empujó y uso la botella apuñalándome en… - se tocó la zona abdominal derecha y Charlie comprendió como se hizo esa enorme cicatriz, su propio padre intentó matarle – caí al suelo y solo vi con rabia como él se acercaba a mamá y le gritaba que no se iba a ir sin antes cumplirle por última vez como esposa… hasta que la muerte los separe… ya no tendrían un hijo que lo tuviera atado a ella y solo era su culpa… comenzó a golpearla y ella gritaba que no… comenzó a romperle la falda… no lo soportaba… no quería permitirlo… fue entonces… que sentí que algo había tocado mi mano… al ver que era… era el rifle que "Liam"me entregó… intercambiamos miradas y él tenía razón… - volviendo a mirar a su sombra - me puse de pie como pude, cargué el rifle y mientras lo elevaba para apuntar a mi padre… el cuerpo me temblaba… nunca había disparado a algo, ni mucho menos a nadie… pero sentí la mano de "Liam" sobre la mía y lo vi encresparse… él sabía bien lo que sentía… y me lo devolvió… todo el odio que sentía por papá… asentí, porque tenía razón… era él… o nosotros… grite para llamar su atención… para que se apartara un poco de mi madre… cuando él se giró, se burló y me dijo que no tenía las agallas para hacerlo… - sonriendo un poco – pero algo en su rostro cambió repentinamente… Supongo que mis ojos le decían "ya estás muerto…" por qué dio un paso atrás y lo último que dijo fue "nunca fuiste mi hijo…" y entonces el sonido del disparo en el silencio de la noche… lo vi caer al suelo, mi madre se llevó las manos a las mejillas, dejé caer el arma y sonreí a mamá, mientras ella me miraba sorprendida y le dije "He matado a la bestia mamá…" y caí inconsciente… a la mañana siguiente desperté y estaba en mi cama… mamá estaba a mi lado, había curado lo mejor que pudo de mis heridas… y la vi curando su brazo… había recibido un profundo corte… al verme consciente me dijo… "cariño… nadie debe saber nada de lo que ocurrió aquí anoche…", la razón era simple… aunque llamemos a la policía y contemos nuestra versión… la arrestarían… la encerrarían por asesinato… era su esposa y si su esposo queria que le cumpliera, era su deber hacerlo… e incluso yo corría el riesgo de terminar en un orfanato… así que… Charlie primor… en este momento te estoy confiando lo que le hice aquí a mi padre… contándote lo que ocurrió aquí aquella noche…

-Fue entonces que arrojaron el cuerpo a un pantano…

-No… ayudé a mamá a sepultarlo en el sótano por la noche ya que ella tenía que irse a trabajar y fingir que nada ha cambiado… me quedé limpiando toda la casa… de cualquier evidencia posible de que hayamos cometido el asesinato de mi padre… - ella se sorprendió.

- ¿En el sótano…? – él sonrió y asintió.

-No podíamos dejar el cuerpo por ahí y correr el riesgo de que alguien lo encontrara más pronto que tarde… más que nada… porque tenía una herida de bala… del rifle de mi madre… por eso lo mejor era esconderlo… esperar el tiempo suficiente y deshacernos de él… mi madre esperó tres días para poner la denuncia de la desaparición de mi padre… pero todos sabían que era un borracho que desaparecía incluso una semana… y luego mi madre se enteró que tenía un amante… unas prostitutas confirmaron a los oficiales que una de ellas era la amante de mi padre y les había dicho que ambos tenían planeado fugarse… después de tomar un dinero que mi madre tenía guardado… y llevaban sin ver a la amante desde esa noche que hizo la maleta… los oficiales estaban ahí de pie con mi madre… - señalando el recibidor - mientras le daban esa noticia… y mi madre fue a un cajón…fingiendo que buscaba el dinero que tanto esfuerzo había ahorrado, nunca imagine en esos momentos que fuera tan gran actriz… jajaja… soltó lagrimas que parecían estar llenas de rabia por la traición y dijo… "Ese maldito… se ha llevado todo el dinero…" los oficiales le dijeron que es algo que suele pasar… y se fueron…

- ¿Dónde estaba la amante…? Una cosa es que tu padre desapareciera… pero ella… - Alastor le lanzó una mirada.

-Ella da igual…

-Tú ya lo sabías… ¿verdad…? – Alastor levantó una ceja – dijiste que tu madre se enteró… no que los dos se enteraron… - soltó una risa entre dientes al ver lo intuitiva que era.

-De acuerdo… tienes razón, al día siguiente cuando mamá se fue al trabajo, mientras yo limpiaba la casa… "Liam" me informó de una mujer merodeando por la casa… estaba buscando mirar dentro y teníamos el cuerpo envuelto en la cocina… esa mujer era un peligro para el secreto que tenía con mamá… salí y le pregunté qué hacía ahí… y me dijo que estaba buscando a John… no lo comprendí en ese momento… le dije que no estaba y me dijo que era imposible que ella misma lo vio entrar en la casa esa noche, cuando se fue a hacer las maletas… que se iban a las vegas… - recordando con desagrado la altanería de aquella mujerzuela mientras se encendía un cigarrillo - "no es nada personal pequeño…, pero así es la vida" me dijo… y me preguntó dónde guardaba mi madre el dinero… comprendí que era una amante… por eso papá había vuelto tan pronto, para robarle a mamá y fugarse con una mujerzuela que solo quería dinero… así que la guié a la parte de atrás de la casa y le dije que mamá lo suele esconder junto al rió… esa mujer era tan tonta como ambiciosa… y le daba igual lo que mi padre nos hiciera e incluso dejarlo abandonado una vez obtenga el dinero, así que la llevé al rió pero nunca llegamos… usé la ayuda de Liam… él la sujeto contra un árbol e intentó gritar… cogí una liana y le dije "no es nada personal querida…, pero así es la vida…" – Charlie lo miró de arriba abajo, no solo le dio muerte a su padre, le dio muerte a otra persona en menos de 24 horas con solo ocho años de edad y no vio que en él existiera, ni existe remordimiento ninguno por ello – la estrangulé y la sepulte cerca del río… mamá no merecía saber de la presencia ni lo que yo le había hecho a esa mujer… nuestro secreto estaba a salvo… pero aunque mi madre nunca me lo dijo, imagino que se lo intuía… – mirándola – al igual que te lo has intuido… - ella vio que ahí estaban otra vez esos peligrosos ojos rojos – solo hice lo que tenía que hacer… desde ese momento me di cuenta y aprendí que existen personas que son como las plagas, tan molestas y repugnantes, como mi padre y esa prostituta… se exterminan sin piedad por su propia estupidez… debo admitir… que nunca imaginé que cada vez que eliminaba a alguien del camino que pusiera en peligro nuestro secreto… lo primero que me viene a la cabeza es… "no es nada personal…, pero así es la vida…" jajaja… es por eso que esa insignificante cucaracha que amenazaba con perturbar mi paz, la tuya… y la tranquilidad de mi hogar… tenía que desaparecer… no podía permitir que siga merodeando y le corté el cuello… nada personal… pero así son las cosas, ordené a Liam esconderlo bajo el auto y evitar que se desangre, para que lo hiciera en el camino… es por eso que la hora de la muerte no congenia con la hora en que le corté el cuello… los oficiales creen que le cortaron el cuello se desangró y murió en el acto… cuando en realidad le corté el cuello, lo tapé haciendo fricción, impidiendo que se desangre para luego liberar esa fricción y dejarle morir… el tiempo, los golpes y arañazos harían lo demás…

- ¿Qué ocurrió con los hijos de Holbert…? - él no se esperaba esa pregunta.

-¿Por qué quieres saberlo…? – ella levantó la mano y la posó sobre su mejilla dándole una caricia, él esperaba ver en sus ojos terror, que se levantara del sofá y se encerrara en la habitación sin querer ver el monstruo que tenía por casero y con el que había yacido, pero en lugar de eso vio en ella una mirada comprensiva, su memoria lo llevó al momento en que estaba sentado en la cama mientras su madre seguía curando sus heridas, acarició su mejilla y le dijo "no es tu culpa… no tuvimos otra opción, no nos dio más alternativa… pero cariño… no está bien lo que hicimos…"

-Tu padre… no te dio más alternativa… no fue tu culpa, no les dio más opciones… iba a hacerles daño y solo actuaste… no es correcto, no estuvo bien… - tomó su mano, mirándolo a los ojos, dejó su mejilla y con ambas manos en la suya la llevo a su pecho – te… prometo… te doy mi palabra que nadie sabrá lo que ocurrió en esta casa… ni fuera de ella… no le diré nada a nadie… - ahora su mirada parecía decidida y con total seguridad – tu padre no era un hombre… era un parásito repugnante e insignificante que los abandonó a su suerte… no era más que un borracho que se ahogó en el pantano, nunca lo sabremos… pero tiene lo que se merecía… al final el karma es justicia divina… - era irónico ver que un borracho, maltratador de niños y mujeres, con intención de asesinar a su propio hijo, muriera a manos de este, le parecía de risa e imposible de creer – el señor Holbert lo dijo… no te comprendía y tampoco te juzgaba, ni te juzgaría por ello… después de todo le diste paz a sus hijos... le diste justicia… y ahora… quiero que me la des a mi… - él la miró y soltó una risa entre dientes, estiró su brazo, pasando por la mejilla de la chica hasta dejar la mano en su nuca levantando más su rostro.

-Eres… perfecta… - se lanzó a sus labios reclamándolos y ella le correspondió, había salido de nuevo de su escenario de posibilidades, esperaba que le diera una bofetada, que lo apartara de ella al sentirse engañada, al darse que había yacido con alguien que no tiene remordimiento ninguno por nadie, pero en su lugar fue rodeando su cuello con sus brazos profundizando el beso, acercándose más a él, no lo comprendió, ella ya sabía que le pasó a ese hombre y posiblemente a otros antes que él y sin embargo estaba ahí exigiéndole justicia para Holbert, sin rechazarlo, pasó las manos por su cintura, mientras ella acariciaba su espalda, miró a un lado y ahí estaba su sombra con un rostro preocupado, le hizo un gesto con los ojos y su sombra desapareció, volviendo a prestar su atención a las caricias de la chica, se separaron por aire y se quedaron mirando a los ojos, él deslizó sus brazos por debajo de sus piernas y la alzó en brazos, encaminándose a la habitación, sin apartar sus miradas, ya en la habitación ella comenzó a desvestirlo con delicadeza y él a ella, cuando le quitó la camisa ella miró su cicatriz abdominal, estiró la mano y lo tocó solo con la yema de los dedos, acariciándolo como si la herida estuviese abierta y temiera hacerle daño, levantó la mirada llevando sus manos alrededor de su cintura acariciando su espalda y se deslizó delicadamente hacía atrás de él, mientras la seguía con la mirada, la vio contemplado las cicatrices de su espalda, apoyó sus manos acariciándolo de nuevo con las yemas de los dedos, aquello lo hizo estremecerse haciéndolo exhalar, la vio acercarse a su espalda apoyando la frente y delicadamente le dio un beso y luego otros más a cada cicatriz, sintió su cuerpo arderle, le exigía tenerla entre sus brazos, sentir el calor de su cuerpo y la suavidad de su piel, se giró quedando cara a cara con ella, acarició su mejilla y la atrajo a él besándose, llevó sus manos a acariciarla, quería verla retorcerse de placer pero más que eso quería tocarla con lentitud, oír su voz al exhalar, ya completamente desnudos la recostó suavemente en la cama, entró en ella y comenzó a embestirla con suavidad, ella gimió y aferró las piernas alrededor de su cintura, no tenía ni idea de lo que ella estaría pensando al recibirlo así, "¿sería alguna forma de distraerlo para huir de él…? " se pensó – ho… ho… si… - sus embistes eran delicados, cálidos y cariñosos, parecía estar muy decidido en ser gentil, ella lo acariciaba y tenía la sensación de que no estaban teniendo sexo simple, estaban haciendo el amor, sintió que comprendía un poco más de él, pasó por su mente aquel en el que agradecía a su "amigo" el acabar con la "bestia" – ha… - él se apartó de ella al llegar al clímax - ¿en qué piensas ternura…? Te notó un tanto perdida…

-No es nada… solo trato de comprender un poco más de esto y asimilarlo… - él soltó una risa entre dientes.

-Eso me sorprende… me hace pensar… que cualquiera – siendo interrumpido por ella.

-Cualquiera en su sano juicio saldría corriendo… o posiblemente esperabas que cogiera las llaves del auto y huyera… - él se sorprendió de que ella se diera cuenta de eso.

- ¿Y porque no huiste…?

-Porque si lo hubiera hecho… no hubiera escuchado esa historia… - llevando su mano acariciando su pecho - estabas dispuesto a dejarme huir Alastor… por eso me quedé… si no ibas a perseguirme, tal vez solo, tal vez valga la pena escucharte y si no me convencía… podría huir cuando quisiera… tu no ibas a detenerme ni a lastimarme, aunque represente un peligro para ese secreto… pero… no soy un peligro Al… no sé cómo demostrarártelo… pero quiero que lo sepas…

-Cariño… eso me hace pensar más… ¿Quién eres en verdad Charlotte…? – ella lo miró con curiosidad.

-No soy nadie… solo soy la hija de un comerciante… ¿no me crees…?

-Te creo, pero sí que eres alguien Charlie… - llevó su mano a los cabellos de la chica – a veces cuando te miro tengo la impresión de haberte visto en alguna otra parte… pero siempre viene a mi memoria aquella noche de lluvia y me hace saber que esa fue la primera vez que nos vimos en nuestras vidas…

-Que tonterías dices… - acurrucándose en su pecho – pues claro que la primera vez que nos vimos fue esa noche de lluvia… - él asintió.

-Tienes toda la razón encanto… - pero no se podía quitar de la cabeza, "¿Quién eres realmente Charlotte?" "¿Qué secretos escondes de tu vida…?" "nadie, absolutamente nadie estaría tranquilo sabiendo lo que hice" aunque Holbert lo sabía y no dijo nada, la vio empezar a dormirse y él miró a una esquina de la habitación y ahí estaba su sombra esperando órdenes, asintió y su sombra desapareció, cerró los ojos para dormir lo que pudiera.

Charlie se despertó por un presentimiento, ella confiaba ciegamente en sus presentimientos, se sentó y vio que Alastor no estaba en la cama, miró el baño con la esperanza de que estuviera ahí, pero no era el caso, se puso de pie y tenía la sensación de estar sola en la casa, miró la hora y apenas era media noche, se asomó a la ventana y vio aparcado el auto, miró al granero y pensó que si Alastor ha salido quizás esté usando ese auto, cuando volvía a la cama notó que el caballo no estaba, volvio a mirar afuera para cerciorarse que no habia visto mal y efectivamente el caballo no estaba.

- ¿El caballo…? – algo rasgo el filo de su memoria cuando luchaba con ese pervertido, cuando le dio el golpe con la cabeza, escuchó un caballo, juraría haber escuchado su galope y su relincho – escuché un caballo… ¿pero cómo es que no vi ninguno…? – estuvo pensando, no es que no lo viera, puede que solo estuviera fuera de su campo de visión, pero de escucharlo, sí que lo escuchó - ¿será posible…? – llevándose una mano a su boca rozando sus dedos en sus labios – no… no puede ser… no lo creo… una cosa es esto y otra es… - recordando al supuesto Wendigo, su postura, su forma elegante caminar al asechar a aquellos hombres, sus ojos rojos, su labio roto, cada vez se iba sentando lentamente en la cama ante cada pasaje de aquella noche – no… es imposible… en la radio dijeron que era posible que no haya sido el Wendigo y fuera cosa de un imitador… eso era más seguro… - miró la mesita de noche de Alastor, sabía que lo que estaba a punto de hacer estaba mal, estaría rompiendo su trato sobre husmear en las cosas del otro, pero necesitaba saber, se fue a su habitación por su libreta de apuntes, donde anotaba palabras que le sirvieran luego de inspiración, volvió a la habitación de Alastor y abrió el cajón de su mesita de noche, vio el libro, lo tomó comenzando a hojearlo y a anotar las palabras que no entendía, así como también un resumen de lo que leía, llegó a la página que decía "Hooska maqaarka" donde se quedó la otra noche, anotó un resumen, pasó la página y vio el título que decía "beddelidda qaabka", lo anotó en su libreta y comenzó a leer de que se trataba, para hacer un resumen y anotarlo, pero tuvo que volverlo a leer porque creyó no entenderlo y comenzó a leer – "Este hechizo de cambio solo funciona con objetos, son cambios notorios pero poco significantes para otras personas ya que pasa muy bien desapercibido, pero hay que tener claro que cuando se habla de cambiar la forma no significa que conseguirás que una taza se convierta en un libro, no, de eso nada, hablamos de cambiar la forma de un objeto, significa que le das una imagen diferente, puedes usar una pluma y cambiar su imagen por una pluma de oro, el cambio necesita mucha concentración y poder, se puede hacer con candados, llaves, cinturones, chaquetas, armarios o cualquier objeto de tu gusto, solo tienes que ser muy creativo para su uso, sin duda te servirá, una vez hecho el hechizo usa una palabra clave para activar el objeto embrujado y cambiar su forma cuantas veces quieras y otra palabra para devolverle su forma original" – pensando lo raro que era aquello - ¿palabra clave…? – volviendo a leer – candados, llaves… ¿llaves…? – dejó el libro en la cama y corrió a la mesita de noche, abrió el cajón y vio que la llave no estaba – aquí había una llave… ¿Dónde está…? – palpo con la mano dentro del cajón y no tuvo éxito de encontrarla, sin duda la llave no estaba, se levantó y volvió a la cama, recogiendo el libro, siguió pasando hojas y anotando, no sabía cuánto tiempo había pasado, solo salió de su concentración cuando escuchó el relincho de un caballo, eso la altero, desde su posición miró a la ventana, Alastor había regresado de donde sea que haya ido, se levantó y dejó el libro en su sitio, luego corrió a su habitación de la forma más silenciosa posible, dejó su libreta sobre su cama, sabía que él no husmearía en su habitación, cerró y volvió a la habitación de Alastor, se metió en la cama, se tapó y fingió que dormía, no sin antes lanzar un vistazo a la hora que daban las 4:30 de la mañana - ¿Dónde ha estado todo este tiempo…? – pasado un rato sintió movimiento en la puerta pero nadie entró, se imaginó que era Liam, luego oyó abrirse la puerta y por la claridad de la noche supo que él entró en la habitación, escuchó abrirse un cajón de la mesita de noche y cerrarse, se pensó "la llave", lo sintió sentarse en la cama y quitarse los zapatos, después de un momento se metió en la cama, él soltó una risa entre dientes y luego sintió sus manos tocando su cintura y girarla, atrayéndola a él, fingió estar adormilada – Al… - este le hizo el gesto de acurrucarla y sintió su mano deslizarse a su vientre acariciándola y bajando a su intimidad, sintió sus dedos tocarla y la hizo dar un respingo - ¿Al…? – volvió a sentir sus dedos acariciando su clítoris haciéndola soltar un grito de placer y se llevó las manos a la boca ruborizándose.

-Vaya… no sabía que tenían zonas tan sensibles dulzura… - usando su otra mano para evitar que la chica cerrara las piernas.

-Al... ¿Qué haces...? – él nunca la había tocado de esa forma, de hecho, nunca la había tocado tan íntimamente y ahora estaba despertando su excitación haciéndola soltar otro grito de placer.

-Experimento… deseo saber si esto te gusta o no… - continuando masajeando con delicadeza la entrada de la intimidad de la chica – puedes decirme que pare y lo haré amor… - ella volvió a gritar – oh… ¿es aquí donde mi miembro entra …? – los dedos pasando por la entrada de la vagina de la chica y está se retorció - ¿estos son tus orgasmos corazón…? – apartando la mano mostrando sus dedos mojados por los fluidos de la chica.

-Al… - se mordió el labio, miró a otra parte y soltó – sigue… - él alzó una ceja.

-Me preguntaba si me lo pedirías lindura… - volvió a pasar los dedos por la intimidad de la chica, tocando la entrada sintiéndola dilatarse – que sensible es… - introdujo sus dedos y la sintió contraerse – vaya… ahora comprendo los mensajes que envía mi miembro a mi cuerpo cuando entro en ti… ¿te es placentero…? – volvió a sentir el interior de la chica dilatarse y contraerse mientras ella se retorcía – no sabía que tu cuerpo experimentara eso cuando te poseo… ¿y tú…? – ella negó con la cabeza soltando otro gemido mientras ella se retorcía - ¿te gusta Charlie..? – ella asintió y se volvió a retorcerse, él apartó su mano y la vio más empapada que antes - ¿otro orgasmo tesoro…? – posicionándose encima de ella – perdona que te despierte pero necesitaba saber si te gustaría… y no pude resistirme a probar si era cierto o no que a las mujeres les gusta esto… - introduciéndose en ella y ella rodeo su cuello con sus brazos - ¿te han entrado ganas querida…?

-Solo… sigue… - dijo toda roja como un tomate ante esa nueva experiencia.

-Oigo y obedezco primor… - comenzando a embestirla con fuerza, ella sintió la misma fuerza que ejerció aquella noche de ausencia mental y cada vez ejercía más fuerza, clavó sus dedos en sus caderas haciéndola arquearse, a pesar de la situación tan caliente ella sola Pensaba en algo que comenzaba a rondar su mente desde hace rato, quería decirlo, pero no sabía lo que ocurriría si lo hacía, porque no quería creerlo y decidió tomar el riesgo.

-Al... ah... ah... ¿eres... el Wendigo... o un... imitador...? – él se detuvo en el acto y la miró, otra vez se vieron esos ojos rojos como rubies ocultos en la oscuridad.

-Tanto si fuera lo uno como lo otro… ¿qué harías ternura…?

-Nada… - él alzó una ceja – no haría… ni diría nada… tanto como que lo fueras o que no…

-En caso de ser cualquiera de los dos… estarías yaciendo con alguien peligroso incluso para ti…

- ¿Tú asesinaste a esos hombres aquella noche…? – sintiendo otro embiste más fuerte por su parte haciéndola gemir.

-Si… - volviéndola a hacerla gemir - ¡claro que lo hice cariño…! – reclamando los labios de la chica, la acariciaba suavemente, besó su cuello y ella acariciaba con sus uñas su torso, su espalda, su cuello, sus brazos, aquello lo estaba llevando al límite, perdió totalmente la cordura y los embistes fueron más fuertes, la tomó de las caderas, se giró tumbándose en la cama y posicionándola encima de él, ella comenzó a moverse con mucha sensualidad produciendo cada vez más profundidad, deslizó las manos a su cuerpo esperando que ella tomara el control, pero no lo hizo, lo dejó tocarla, acariciarla, generar más fuerza mientras lo montaba, él se sentó y se dirigió a reclamar el sabor de su cuello y en el proceso ella volvió a quedar debajo de él, ambos con la cabeza a los pies de la cama volvieron a girar y otra vez ella estaba encima, aquello se estaba haciendo totalmente intenso, tanto que no pudo soportarlo más y se liberó dentro, mientras ella se arqueaba en su último orgasmo y cayó tumbada en su pecho, ambos con la respiración agitada, la miró mientras recuperaban el aliento - ¿tienes miedo… ? – ella lo miró sorprendida por la pregunta.

-No… - lo dijo con tanta determinación que era imposible no creer que lo decía sinceramente, él soltó una risa entre dientes.

-Eso si me sorprende, no me lo esperaba… - mirando al techo y ella bajó la mirada.

-Al... -él volvió a verla.

-Si encanto…

- ¿Lo has… soltado dentro…? – él alzó una ceja y suspiró.

-Lo siento… no sé en qué estaba pensando… - aunque una parte de él no sabía cuál exactamente sabía bien en que pensaba - no pude evitarlo… - la vio negar con la cabeza.

-Está bien… no vale la pena agobiarse por algo que no es del todo seguro… solo nos toca esperar la semana a ver qué pasa… - acurrucándose suavemente en su pecho y él acarició su cabello.

-Totalmente de acuerdo… dulzura… - la acunó sintiendo la fragancia de su perfume.

-Buenas noches… Al… - viéndola dormirse, estaba bastante satisfecho, consiguió la justicia que tanto ansiaba y la noche sin duda había sido gratificante, cerró los ojos trayendo a su memoria a aquel hombre que tuvo atado unas horas atrás, en como consiguió hacerse con él y pensó que Baxter tenía razón, una forma rápida de introducir paralizante al cuerpo era por medio de una inyección directa al cuello.

*Inicio del recuerdo de Alastor*

Estaba totalmente oscuro, el caballo lo dejó a unos metros como anzuelo, le envió una nota fingiendo ser Charlie, diciendo saber lo que le ocurrió a su amigo y que tenía pruebas de que el otro hombre era inocente, pero que temía hablar porque su vida peligraba, el oficial accedió, sabía bien que accedería, el tablero estaba listo y la pieza ya estaba dando vueltas como una molesta polilla que vio al caballo y se acercó para cerciorarse de que había visto a ese animal, entonces atacó a su tan ansiada presa , su sombra lo inmovilizó y él tapó su boca e inyectó rápidamente en su cuello paralizándolo en el acto y dejándolo inconsciente, quería reír pero era muy pronto para ello, lo subió al caballo y acarició las crines al animal viéndolo a los ojos.

-Sabes parfaitement lo que estoy haciendo, pero te da igual… quien mejor que tú para saber juzgar bien a las personas… sabes que se lo merece… - subiendo al caballo y se alejó del lugar adentrándose en el bosque, al llegar a su destino lo sentó, lo desvistió y lo ató a una silla, estaba en una cabaña media abandonada que él conocía bien, la solía usar como refugio cuando es temporada de caza, ahora solo terminaría comenzar el show, sacó un frasco de su bolsillo, lo pasó por la nariz de su presa y se sentó frente a él, este comenzó a abrir los ojos.

- ¿Qué… que pasó…? – observando a su alrededor - ¿Dónde estoy…? – notándose atado de muñecas y tobillos, desnudo en la silla, levantó la mirada y vio al sujeto que ya antes había visto asesinar a sus compañeros - ¿eres… eres el Wendigo…? – el mencionado se levantó de la silla.

-No es necesario que lo sepas… pero si te da menos alivio… si… sí que lo soy… querido…

-Esa voz… no puedes ser… ¡tú…! ¡eres tú…! – escuchando una risa demencial que le dio escalofríos y casi podría jurar que aquel hombre tenía colmillos.

-Jajaja… querido… ¿tú solito has deducido quién soy en un momento como este…? No te sientas especial otros antes que tú también lo hicieron… jajaja… - el hombre vio la silla y estaba lleno de manchas de sangre seca - Déjame decirte… que todo aquel que lo supo en su momento no volvió jamás con vida… - colocándose un guante que estaba en la mesa – es un secreto que no comparto con nadie, vivo… y tú mi estimado desearías haber muerto aquella noche…

-Es… espera… yo… yo no toqué a ese hombre… yo no hice nada… soy inocente…

-Jajaja… jajaja… es precisamente lo que diría alguien culpable… si en verdad estuvieras arrepentido, habrías ayudado al faenero, habrías ayudado a la chica… pero no lo hiciste y solo te escondiste y huiste como el cobarde que eres al ver como tus amigos caían como moscas…

-Eh… no diré nada a nadie… te… te guardaré el secreto… lo juro… yo… yo no toque a tu mujer… - aquellas palabras lo hicieron fruncir el ceño.

-Jajaja… jajaja… jajaja… en verdad estás deseando estar muerto… no eres el primero que me suplica piedad… y puedo asegurarte querido… que no serás el último… - mostrándole el guante en el que sobresalían cuchillas por toda la palma de la mano – al menos las dos cosas buenas que podemos sacar de esto querido… es que ahora tendré la oportunidad de usar este nuevo juguetito… - apoyando su mano con fuerza sobre el hombro de aquel hombre clavando todas las cuchillas en su piel haciéndolo gritar de dolor – y la otra cosa es que nadie podrá oírte gritar más que yo… deslizando la mano hacía abajo arrancándole la piel a tiras – esto va a ser muy divertido… por cierto… jamás dije que fuera a ser bueno para ti… jajaja…

- ¡Estás loco…! – retorciéndose tratando de liberarse de sus ataduras – piensa bien lo que haces… soy policia… a tu mujer no le gustaría esto… ¿acaso hacer esto hará que te sientas mejor… que te traerá paz…?

-Se que ella disfrutará de esto tanto como yo… y… no es paz lo que busco… - al oficial se le abrieron los ojos y esa no era la respuesta que esperaba – pero sí que me hace sentir bien… no sabes el placer que da hacer esto… no sois más que una plaga… y yo simplemente vivo tan hambriento… y como bien sabrás para comer hay que matar… sin embargo… no puedo ir por ahí asesinando a cualquiera al azar, ¿porque tendrán que pagar justos por pecadores …? de ese deplorable virus hay montones y disfruto lo que hago… me encanta, en pocas palabras para tu entendimiento… me encanta asesinar… solo busco una excusa para asesinarlos y la gentuza como tú me dan buenas razones para hacerlo y si de paso eso trae justicia a sus víctimas o a sus familias… eso solo caerá en vosotros no en mi … es una paz que no me interesa… por otra parte… - relamiéndose - el que me llames loco está mal enfundado querido… - tirando un trozo pequeño de la piel arrancada y se la metió en la boca – es delicioso el sabor de la carne fresca… y más fresco imposible… jajaja… - el oficial tragó saliva - ¿quieres saber cuánto disfruto esto…? Lo disfruto tanto como tú disfrutabas atacar pobres desafortunados que solo se cruzaron en tu camino, tanto como disfrutabas apalearlos, de ahorcarlos, de marcarlos como si ganado… y puede incluso que yo lo disfrute más de lo que crees… - volviendo a apoyar la mano en el hombro y rasgó la piel, haciéndolo gritar – ¿te oyes…? ¿Oye tus gritos…? ¿escuchas ese dolor…? Jajaja… es un deleite una canción, una hermosa melodía… casi podría hacer un poema con ese sonido… oh… dulce Charlotte de bonitos ojos esmeralda… - golpeando de nuevo su mano y arrancando la piel del hombre produciendo más gritos - desearía que vieras como liberó esta lluvia espesa y carmesí para venerar tú dulce cara… - dándole de nuevo y arrancando más piel - tu mi estimado jamás entenderás esa sensación… la conoces pero jamás lo entenderás como yo… - sintiéndose respirar agitadamente el imaginarse el cuerpo desnudo de la chica cubierto de sangre.

-¡Tú y tú mujerzuela están locos…! – Alastor lo miró con ira, aquel reclamo lo hizo despertar de su erección, con la mano que tenía el guante sujeto con fuerza el rostro de su presa viéndolo derramar sangre.

-Cuida ese vocabulario cuando te refieras a ella… es una diosa perfecta… no una mujerzuela… no se puede comparar una divinidad con cualquier chusma femenina…- viéndolo llorar de dolor – pero no estamos aquí por ella… - apretando más la mano – estamos por mi amigo Holbert…

- ¡Solo era un hombre como cualquiera…! – dijo sollozando.

-No mi estimado…. No solo era un hombre… si hubiera sido otra persona puede que incluso dejara pasar un mes o dos antes de querer atraparte… o incluso dejara pasar medio año… porque tengo otros recados pendientes… y cuando digo recados pendientes, me refiero a más basura como tu a la que eliminar… pero esto es algo muy personal… esta mañana fue el velorio de un hombre bueno… - caminando a la espalda del oficial y posó con fuerza su mano en el hombro – hace diez años perdió a dos de sus hijos por personas como tú y ahora ha dejado a tres hijos y una viuda… todo… - aferrando la mano en la piel del hombre, apretando y haciéndolo gritar – porque un grupo de inadaptados no tenía nada mejor que hacer que intimidar y maltratar a un pobre faenero … un hombre del que lamentamos su perdida… - deslizando su mano con fuerza arrancando más piel.

- ¡Arg…!

-En cambio…- acercándose a su oído - nadie lamentará la tuya… pero no te preocupes mi estimado… después de arrancarte la piel, te destriparé…

- NO…! ¡No lo hagas…! ¡Haré lo que quieras…! ¡lo que desees…! ¡solo dímelo y lo haré…!

-Jajaja… jajaja… jajaja… no necesito pedírtelo mi estimado… vas a hacerlo igualmente… lo que quiero de ti… es que grites de desesperación… que agonices… quiero verte retorcerte… convulsionar… suplicar… quiero ver tú sangre fresca derramarse de tú cuerpo , quiero que creas que tendrás el mínimo ápice de esperanza de que escaparás y caer en el redundante fracaso de la realidad… jajaja… - volviendo a arrancarle parte de la piel – y soy un hombre de palabra… le prometí a una encantadora y magnífica dama que le daría justicia… y precisamente eso es lo que tendrá…

- ¡Esto no es hacer justicia…! ¡es una venganza…!

-Jajaja… no mi amigo… venganza sería tomar a toda tu familia y hacerte esto mismo frente a tus ojos… y alimentarte con la carne de tus hijos… ¿quieres eso…? Porque puedo hacerlo… - lanzándole una mirada afilada – y aun podemos divertirnos más… todos juntos…

- No…! No toques a mi esposa… No toques a mi hija…

- ¿Por qué sus vidas deberían ser más importantes que la de ese faenero…? Te tengo una sorpresa… ¿quieres saber que hay detrás de la puerta número uno…? – señalando detrás de él – tal vez preferirás que la pequeña Margaret contemple y participe en las torturas de su padre…

- ¡Es mentira no las tienes…!

- ¿De verdad puedes asegurar eso querido…? – oyéndose ruido de un forcejeó dentro de la habitación – tal parece ya están despertado… cuando te fuiste las dejaste a mi merced… - enseñándole una flor – pude contemplar las rosas de tu esposa, están bien cuidadas… aunque prefiero los claveles… y tú Margaret se ve en realidad adorable con ese camisón crema de blondas rosas y las pantuflas de conejo… - viendo el pánico en los ojos de aquel hombre que comenzó a derramar lágrimas en su resignación - espero te hayas despedido de ellas como es debido… oh pero es verdad, tu esposa no te dirige la palabra desde que descubrió a tú amante y la pequeña Margaret se fue enfadada a la cama porque papá no quiso darle un beso de buenas noches… no te preocupes querido… ya lo haré yo por ti…. Jajaja… jajaja…

-Por… por favor… ten piedad… ellas no han hecho nada…

-Y la tendré… te daré una muestra de mi piedad… - acercándose de nuevo a su oído – después de torturarte y asesinarte... acabaré con ellas de forma rápida e indolora… cuando mueras sabrás que ellas seguirán tu ruta… jajaja…

-No lo hagas… no lo hagas… arg… - sintiendo la piel siendo arrancada de su cuerpo.

-Te despellejaré… te marcaré como un animal de ganado…, te romperé las manos y los pies, te arrancaré la carne... – mostrando un cuchillo bowie – te cortaré los dedos te arrancaré los globos oculares y por último te mataré dolorosamente… jajaja… jajaja… jajaja… - el hombre gritó, lloró y suplicó esas horas agonizantes, había sangre por todas partes y Alastor dejaba de nuevo en el fuego un hierro marcador, habían pedazos de dedos por el suelo, miró a su víctima y este reflejaba en carne viva las recientes marcas del hierro caliente – vamos estimado… no puedes quedarte dormido a la mitad de la función… - mirando la hora – estamos a punto de comenzar lo mejor de la hora… - el hombre levantó la cabeza como pudo con un ojo colándole en la cara – Oh… mira que obra de arte más hermosa… jajaja… no sabes cuánto me deleita esto…

- ¿Qué más puedes hacerme…? Has hecho todo lo que tiene dicho que harías… - escupiendo sangre - ¡acaba conmigo de una vez…!

-Jajaja… jajaja… no seas impaciente querido… ya estamos a punto de cerrar la función… sabes… esta es mi hora favorita de la noche… el broche de oro para este magnífico espectáculo… ¿lo oyes…? – no se oía nada.

-No… no oigo nada… estás loco…

-Exacto… no se oye nada… todos se han escondido… hay leyendas sobre la noche… incluso historias de diferentes partes del mundo… hay quienes califican a la noche como monstruosa… pero ella no es monstruosa, ella es hermosa y pura… - apareciendo Charlie en su mente por unos momentos y despertó de su ensoñación - lo monstruoso… son aquellos que pasean durante su presencia… monstruos como tú.. o como yo… hay quienes dicen que a las tres de la mañana comienza la hora de los demonios, es la hora exacta en que son fuertes y mas poderosos,todo ser vivo se refugia en sus nidos para no caer en sus zarpas… y por eso se dice que jamás se oye nada… todos totalmente ocultos… y ya ha comenzado la hora… - sacando de su chaqueta un muñeco de trapo marrón y lo posó en el suelo a su víctima – normalmente en este punto suelto a mis presas para que intenten huir y darme el gusto de perseguirlos, de cazarlo, pero este no será tu caso mi querido… ¿sabes que tan poderoso es el vudú cuando haces uso a estas horas de la noche…?

-Eres un auténtico demente… - escupiendo sangre – pero eso no son más que patrañas… - viendo al Wendigo reír.

-Jajaja… jajaja… las patrañas van a destrozarte las tripas… - dejando otro muñeco de trapo en color negro en el suelo - Ruuxyada dadka dhintay, ku toosa, amarka Alastor…, Ruuxyada dhulka, ku toosa, amarka Alastor… – los muñecos comenzaron a moverse y ponerse de pie.

- ¿Qué… que maldito truco es ese…?

-No es ningún truco mi amigo… ellos se encargarán de ti ahora… yo iré a hacerle compañía a tu familia… jajaja… jajaja… - caminando hacía la habitación, mientras el muñeco negro se multiplico en diez y saltaron sobre el hombre comenzando a morder y arrancar la carne como si fueran pirañas luchando por un trozo de alimento y el muñeco marrón le hizo un agujero en el estómago entrando en su interior causándole mucho dolor sintiéndolo moverse y masticar dentro de él, esas cosas lo estaban devorando vivo.

- NO…! No…! ¡Argh…! – solo vio a Alastor entrar a la habitación y cerrar la puerta mientras perdía consciencia - ¡No…! – dentro de la habitación Alastor estaba apoyado en la puerta, aún podía escuchar sus gritos y de repente cesaron.

- ¿A que es gratificante oír su desesperación mientras muere y cree que aquí está su familia…? Jajaja… - su sombra asintió – que tonto es… ¿crees que los pequeños dejen algo que enterrar…? – su sombra alzó la ceja, le lanzó una mirada escéptica y frunció la boca – si… claro… homúnculos… será mejor que los detenga… la idea es que lo dejen lo menos reconocible posible… no que dejen el próximo descubrimiento arqueológico… - abriendo la puerta, saliendo de la habitación y su sombra rió – basta… - las pequeñas criaturas se detuvieron – pero miren que llegan a ser golosos… ¿Qué os he dicho de la glotonería mis pequeños…? – parecía uno haber eructado – sé que os dije que no será una cuota y que podéis disponer de él… pero también os dije que quiero que sea de fácil ubicación... todos deben de saber que el Wendigo ha vuelto a atacar… que un hombre ha sido cruelmente asesinado… - las pequeñas criaturas se miraban los pies con las manos a la espalda como si de niños pequeños recibiendo una reprimenda se tratara, sin embargo estos "niños" soltaban sonidos como si fueran hurones y parecían felinos – de una forma muy personal… porque no aprenden un poco de vuestro hermano… - señalando a su sombra – Liam es más moderado… - los pequeños muñecos levantaron la mirada con una ceja alzada haciendo más sonidos y Alastor rodó los ojos – Ah… si es cierto… chicos de ahora en adelante vuestro hermano tiene nombre y se llama Liam… - los pequeños homúnculos se señalaron así mismos muy sonrientes - ¡No…! Ni hablar… no os voy a poner un nombre… – los pequeños hicieron un mohín junto con otros sonidos – porque yo no le puse el nombre a tu hermano… esa fue Charlie… - los pequeños volvieron a protestar y la sombra de Alastor lo miró con una ceja alzada – vamos a hacer esto… vamos a deshacernos del cadáver, vuelven a dormir y me lo pensaré… ¡Pero…! Solo si os portais bien… de lo contrario no habrá nombre… ¿de acuerdo…? – los pequeños muñecos intercambiaron miradas, asintieron e hicieron como si abrazaran a alguien mientras hacían como que besaban a Alastor y este giró la cabeza a ver a "Liam" que estaba haciendo lo mismo a modo de mofa – tú di que si… mal enseña a tus hermanos… sacando un muñeco de trapo rojo – Soo kiciya ruuxa dhiigga, haraadkiinna dejiya, amarka Alastor – el muñeco se levantó e imitó a lo mismo que hicieron los otros - ¿tú también…? – su sombra rió y Alastor le lanzó una mirada afilada – Oh… ¿están deseosos de jugar…? – los homúnculos asintieron – ya veo… si… no es mala idea… vamos a jugar a la familia felíz, yo soy el papá, Charlie es la mamá, Liam el hermano mayor y vosotros… - los homúnculos lo miraban y jugueteaban entre ellos – seréis… ¡los muñequitos que arderán en la chimenea como no espabilen…! - los muñecos protestaron, sacaron la lengua, bufaron, hicieron pedorretas y comenzaron a arrastrar el cadáver – limpia el rastro en el suelo – ordenó al muñeco rojo y luego miró a su sombra que reía – tú no creas que vas a librarte – su sombra se auto señaló fingiendo indignación – si tú… sigue así y te reemplazaré… - pensando que podría decirle, últimamente parecía darle igual lo que le dijera, ahora que tenía a Charlie para mimarle y ya no lo ofendía – con… - su sombra lo miraba sonriendo desafiándolo a decirle algo – un hijo… - su sombra dio un respingo – si lo que has oído … embarazaré a Charlie y haré que me dé un bebé, te reemplazaré con él… y ella estará tan acupada mimándolo que tú no serás más que un mero recuerdo… - caminando hacia afuera viendo que eso si dio efecto en su sombra que estaba con la mandíbula desencajada y su rostro reflejaba conmoción, desplazándose detrás de él suplicando con la mirada - ¡he dicho…! – subiendo al caballo, mientras los homúnculos envolvían el cuerpo en una manta y metían algo de vegetación, arena y pequeños renacuajos de río, una vez envuelto, su sombra lo subía al caballo, guardó a sus homúnculos y se llevó el cuerpo a la entrada de la ciudad dejándolo a la vista, dio la vuelta al caballo y salió de allí, llegó a su casa, observando la tranquilidad de la noche, sin duda un caballo fue una buena inversión, ató al animal y despertó al muñeco rojo, se detuvo en el pórtico y dejó al muñeco limpiar cada rastro de sangre que se encontrara en su cuerpo, de ninguna manera tenía pensado ensuciar su casa, una vez limpio de la sangre guardó al muñeco y entró, se dirigió al sótano y al dejar ahí a sus muñecos subió las escaleras, estaba deseoso de volver de entrar a su habitación y verla ahí esperando, quería hacerla sentir el mismo placer que sentía en esos momentos, hacerla sentir esa misma excitación que hacía hervir su sangre, llego a la puerta y miro a su sombra - ¿duerme…? – su sombra entró, salió y asintió, él entró y la vio ahí acurrucada en la cama, se paso la lengua por los labios viéndola tan deliciosa, ella sin duda disfrutaría tanto como él, quería despertar su excitación, lo pensó, llegó a la cama, abrió su mesa de noche y dejó la llave que llevaba en el cuello, se sentó para descalzarse, recordando lo que sus compañeros de trabajo hablaron sobre las mujeres y puntos sensibles muy buenos para excitarlas - ¿Por qué no probar…? – se dijo así mismo – y si resultase que a ella no le gusta, siempre queda recibir una bofetada… - rió ante la idea mientras se quitaba la ropa y se metía en la cama. se sentó para descalzarse, recordó lo que sus compañeros de trabajo hablaron sobre las mujeres y puntos sensibles muy buenos para excitarlas - ¿Por qué no probar…? – se dijo así mismo – y si resultase que a ella no le gusta, siempre queda recibir una bofetada… - rió ante la idea mientras se quitaba la ropa y se metía en la cama.

-Fin del Recuerdo de Alastor-


Bueno hasta aquí este capítulo, espero les haya gustado, ahora si nos vemos la próxima semana, besos y que tengan buena semana.