Hola a todos aquí les dejo el capítulo de esta semana, recuerden que el administrador de documentos me cambia palabras o me quita frases, espero que puedan entender y disfrutar de cada capítulo, como dije antes me encanta el Charlastor y les recuerdo que Hazbin Hotel no es de mi pertenencia al igual que las canciones que pudieran dentro del fic, con excepción de personajes y nombres inventados por mí.


*Capítulo 41.- "Lo odio":

Había amanecido, Charlie fue abriendo los ojos ante la bonita mañana que había, miró a su lado y Alastor no estaba, buscó su ropa y la encontró doblada sobre la butaca, soltó una sonrisa al ver que ese hombre en verdad es muy detallista, tomó su ropa y se fue desnuda a su habitación, mientras iba por el pasillo escuchó un jazz, estaba claro que él estaba en la cocina haciendo el desayuno, dejó su ropa sobre la cama y solo se puso una bata para cubrir su desnudez, bajó y se detuvo en el umbral de la cocina viéndolo tan animado colocando cosas en la mesa, sintió una caricia en su brazo, se giró y vio a Liam, ella lo saludó con la mano y se dirigió a Alastor.

-Buenos días… te veo muy animado en apariencia… - Alastor se giró, tomó su mano y el beso.

-Esta vez no amor… estoy de muy buen humor… - Liam se acercó y le hizo mímicas haciendo que su rostro cambie en segundos – eso no te incluye… que sabes perfectamente que te lo tienes bien ganado…

- ¿Qué ha dicho…?

-Ha dicho… "no seas mentiroso… cuando me amenazaste con reemplazarme no parecías de tan buen humor…" – ella hizo un mohín.

-Al… ¿le has amenazado…? Eso no se hace… - la sombra se deslizó al lado de ella como si fuera un gatito y asentía con la cabeza – pobrecillo… - él rodó los ojos y le lanzó una mirada a su sombra.

-Estás luciéndote para colmar mi paciencia… te sugiero no seguir… -su sombra de deslizó detrás de Charlie.

-Al… no lo intimides… eso está muy feo… ni siquiera se puede decir que eso sea comunicación…

-Perdón corazón… tienes razón… toda la razón… - mostrando la silla y ahora era la sombra quien tenía un ligero tic en el ojo – Liam… mi estimado… toma asiento… - acentuando la última frase sonando muy serio – hablemos… - la sombra se estremeció y desapareció del lugar – nada puedo hacer cuando él ni siquiera pone de su parte… jajaja… - sentándose – desayunemos lindura… - ella se sentó y se imaginó que lo hizo a posta para hacer huir a la pobre sombra.

-Eres terrible… - sacudiendo una servilleta y posándola en su regazo – este desayuno sí que promete…

-Son crepes de plátano… nata montada, zumo de naranja y manzanas en rodajas… acompañados por supuesto de un buen café… pero en tu caso… - entregándole la taza – será leche con chocolate tesoro… - ella lo miró protestando, quería café y él no lo puso.

- ¿Por qué…? Yo también quiero café… – lo vio negar con la cabeza.

-Oh… no… no, no, no, no… no, no habrá café para ti querida… - ella volvió a hacer un mohín – esta madrugada hemos tenido el des fortunio de que le abriera el granero a la semilla… - ella ahora si estaba sorprendida a la tranquilidad con que él decía eso – aunque haya o no haya síntomas, que esperemos no suceda lo primero, tu alimentación es importante mientras estemos a la expectativa, así que te alimentaras sano, solo en caso de que exista algo ahí creciendo, eso es algo que no podemos ignorar… o le harías daño… mientras exista esa pequeña posibilidad no habrá café… solo volverás a tomarlo cuando pase la semana y estés bien segura de que no hay síntomas, ni bebé… - también se sorprendió al verlo tan cuidadoso con su alimentacion, algo que ni ella tuvo en cuenta a la posibilidad de estar embarazada la primera vez y por desgracia tenía razón – así que primor lo siento… pero voy a vigilar lo que comes ya asegurarme de que no sea nocivo para tu organismo en caso de que estés gestando… - acercándole las crepes que sin duda tenían una pinta estupenda.

-Un momento… no te gusta el dulce… ¿Qué vas a desayunar…?

-Crepes salados… - mostrando otro plato de crepes – he preparado algo para mí… - ella miró el plato de crepes de plátano y había bastante.

- ¿Entonces…? Me estás diciendo que todo esto… ¿es para mí…? – él asintió y ella comenzó a servirse – gracias Al… - usó la nata montada, las manzanas en rodajas y se bebió el zumo – este desayuno sin duda promete… - él bebió de su café muy tranquilo.

-De nada ternura… - mirando el calendario – hoy iremos a la ciudad por algunos víveres… necesitamos frutas, más especias, productos de aseo personal, cacao para ti y… - levantando la taza – al menos un kilo de café… no puedo sobrevivir sin café… jajaja…

-Ni yo… - mirando la taza de Alastor e inhalando la fragancia como si estuviera añorando algo de su pasado.

-Cariño… no seas tan exagerada… solo tienes que esperar hasta el sábado y si no hay síntomas podrás comenzar el domingo con una deliciosa taza de café… - volviendo a dar un sorbo a su taza.

-Está bien de acuerdo… pero con una condición… - Alastor la miró con una ceja alzada – Si yo no tomo café... tu tampoco tomas café…

-Jajaja… ¿y eso porque si se puede saber mi estimada…?

- ¿Por qué tengo que ser la única que se tenga que abstener de café y otros gustos…?

-Porque existe la posibilidad de que estés gestando… ¿quizás…?

-Si… eso es correcto… pero no existiría esa posibilidad si no hubieras liberado la semilla en el huerto… cada vez que lo haces soy yo la que tengo que cargar con el asunto en el vientre no tú… y yo no puedo generar mis propias semillas… así que ya que quieres estar implicado en mi alimentación, también deberías implicarte en ayudarme a resistir la tentación y no sentirme tan sola luchando por no tomar algo de café… algo así como una ayuda emocional… que participes activamente conmigo… verte beber café me hace querer café… imagínate como te sentirías si me comiera Jambalaya y tú no puedes tocarlo… - estaba sorprendido por como formulo su fundamento y tenía que darle mérito y razón de ello.

-Touché encanto… - bajando su taza, mirando su contenido con añoro y ella lo notó.

-Oh… cariño… no seas exagerado… solo tienes que esperar conmigo hasta el sábado y si no hay síntomas comenzarás el domingo con una deliciosa taza de café… - dijo esto último con una gran sonrisa.

-Strike one… supongo jajaja… - levantándose de la mesa – no es tan mala condición por tu parte… sin duda no sería justo de mi parte hacerte pasar por esto sola… - dirigiéndose al fregadero y dejó caer el café por la tubería – me serviré cacao… - terminaron el desayuno, recogieron lo usado y subieron a vestirse cada quien en su habitación, ella salió primero y fue a alimentar a las gallinas, las vio tan impacientes junto a la verja esperando el tan ansiado alimento.

-Muévanse… es como si no comieran todos los días… muertas de hambre… glotonas… - lanzando el alimento, al regresar a la caseta notó muchas cajas fuera del granero y muy ordenadas al lado de la casa y muchos tablones de madera frente a la puerta del granero, fue entonces que oyó la puerta de la casa cerrarse y vio a Alastor aproximarse a ella – Al… ¿Qué es todo eso…? – él miró y sonrió.

-Recuerda que hay que hacerle una casa a Hooska…

- ¿A quién…? – lo vio señalar al caballo – oh… lo ha bautizado Hooska… me gusta como suena…

-Lo tuve que bautizar pronto… solo por tomar la precaución de que no lo bautices con algún nombre que no desees añadirle accidentalmente… jajaja…

-Te lo agradezco… - él le enseñó las llaves del auto y ella las tomó – me encantaría… - ambos subieron al auto y otra vez lo vio tenso y bien agarrado del asiento – creía que no temías a morir…

-Y no temo a la muerte dulzura… más bien es desagrado por el futuro dolor y la agonía que nos toque sobrellevar hasta que nuestros cuerpos decidan morir… jajaja… - ella miró el camino con la ceja alzada y redujo un poco la velocidad.

-Si… sin duda eso es muy racional… - ella no tenía ningún interés de verse agonizar o de sufrir mucho dolor mientras moría – eso no debe de ser muy agradable… - pensando que sin duda debe de ser algo terrible y eso la llevó a un pensamiento que trajo a su memoria algo muy importante y que había olvidado por completo, dando un frenazo haciendo que Alastor se estrellara contra el parabrisas - ¡mis padres…! – ella por la sorpresa del golpe que él se dio se giró a verlo – Alastor lo siento… ¿estás bien…? – viéndolo frotarse la frente mientras recuperaba las gafas del suelo y él comenzó a buscar con la mirada fuera del auto.

-Si… estoy bien amor… - aquel frenazo lo pilló de sorpresa, fue tan rápido que no le dio tiempo a reaccionar, pero siguió buscando con la mirada - ¿Dónde están…? – ella negó con la cabeza un tanto ruborizada.

-No… no he llamado a mis padres esta semana… - recibiendo una mirada incrédula del hombre – y les dije que lo haría… lo olvidé por completo… - viéndolo acomodarse el pelo - lo siento… - Alastor sin comprender porque una parte de él sintió alivio de que fuera eso y no de que estuvieran ahí presentes.

-Está bien corazón… si deseas podemos buscar un teléfono y darte la privacidad que necesitas para hablar con ellos… - el auto continuo su marcha, mientras él se arreglaba la chaqueta – pero lindura… la próxima vez que recuerdas algo así trata de que no sea en el auto… de acuerdo… - eso solo la ruborizó más y asintió, llegaron a la ciudad y Alastor le indicó donde aparcar el auto, él notó que también debió darle clases de aparcado, ya que aquello se le estaba haciendo muy difícil, era normal, pues era muy diferente de simplemente detenerlo en casa, tuvieron que cambiar de lugares para que él pudiera dejarlo bien aparcado, la llevó al local de madame Rosie alegando que ella tenía un teléfono que seguramente les dejaría usar – por desgracia tesoro si usamos ese teléfono tendremos que entregar un sacrificio y luego puede que nos arrepentiremos de ello.

- ¿Un sa… sacrificio…?

-Vamos a tener que quedarnos a tomar el té con ella y a tener que responder preguntas discretas e indiscretamente incomodas… ¿vale la pena Charlotte…? – mirándola con preocupación – en verdad ¿lo vale…?

- ¿Tan malo es…?

-Jajaja… jajaja… adoro cuando te ves tan inocente – ella le lanzó una mirada escéptica – estamos hablando de Rosie, querida… Rosie… ella podría sacarle información a un espía alemán con solo hablar de cosas triviales y si ella no es espía es porque no quiso dedicarse a eso… jajaja… - llegaron a la tienda de madame Rosie y era como si ella los estuviera esperando pues apareció en la puerta en el mismo instante en que Alastor iba a abrirla.

-Oh… pero que sorpresa más agradable… - dijo madame Rosie - estaba a punto de ir a la farmacia…

- ¿Se te acabo el cloroformo mi estimada…? – recibiendo una mirada dura de la mujer y luego sonrió.

-Ay… eres tan gracioso… Alastor… - sujetando el brazo a la chica – pero pasa preciosa… pasa… no seas tímida… siéntate a tomar el té… siendo interrumpida por Alastor.

-Mejor volvemos cuando estés menos ocupada Rosie querida… no queremos ser una molestia…

-No… para nada son una molestia… ahora mismo estoy disponible… no tengo nada que hacer…

-Creía mi estimada que ibas… - resaltando la última palabra dejando a la mujer en evidencia - a la "farmacia…"

-La farmacia no se va a mover de ahí… adelante… - ambos entraron al local y Charlie pudo ver más vestidos y trajes que había en toda la tienda, le parecían maravillosos – dime preciosa… - Charlie la miró - ¿te quedó bien el vestido...? – eso sí que sorprendió a la chica – y eso que le dije… - señalando a Alastor – que si necesita algún arreglo que no duden en venir… - Charlie vio a Alastor que fingía ver un maniquí con interés ya que lo vio lanzarle una mirada discreta y le dio la espalda, ella miró a madame Rosie y respondió.

-No sabía que usted había hecho el vestido… es sencillamente hermoso… me quedó como un guante… y los accesorios combinaron muy bien… - la mujer sonrió ampliamente y se dirigió a Alastor.

-Ella si sabe ser agradecida… - hizo como que pensar - ¿Cómo era…? Ah si… eres un mal agradecido… es por eso que el esqueleto de tu pobre madre se retuerce en su tumba… - Charlie no pudo evitar notar el tic en el ojo del hombre.

-Rosie querida… no empieces tú también… te lo pido por favor… si deseas cuando estén listas las fotos de la fiesta te las enseñaré para que puedas verla con el vestido… - Rosie aplaudió y luego sonrió con picardía.

-Júramelo… - Alastor recuperó el tic en su ojo.

-Pero que mujer de poca fe…

-Solo júralo Alastor…

- ¿Es necesario que me obligues a hacerlo…? - siendo interrumpido por la mujer.

-Alastor Barnett Leclerc… solo júramelo… - por cómo se le abrieron los ojos a Alastor y retrocedió, parecía haber recibido una puñalada en todo el pecho.

-No… vuelvas a llamarme Barnett… Petulia… - ahora era turno de madame Rosie la que parecía recibir el puñal.

-No vuelvas a usar ese nombre jamás... si fuera tu madre te lavaría esa boca con jabón... - caminando en dirección de la trastienda y Alastor respondió.

-Está bien… me parece justo que no saquemos la artillería… - extendiendo su mano a madame Rosie – te parece bien una tregua mi querida Rosie… - la mujer asintió y le estiró la mano permitiéndole besarla en una reverencia y esta aprovechó para cogerle de la pajarita apretando duro su agarre.

-Pero júramelo… - soltándolo, Charlie en verdad se le hizo muy difícil ver qué clase de relación tenían esos dos, pero pensando en lo que le dijo Niffty, si parecían unos hermanos, mucho más íntimos que con Henry, Treelore y Rachel.

-Te doy mi palabra, querida mía… si eso te deja satisfecha… - la mujer sonrió con suficiencia y los guió a la trastienda haciéndolos pasar.

-Pasen… disfrutemos un delicioso té… - ellos entraron detrás de ella y ahí sentadas estaba Molly y otra mujer – Charlie preciosa… creo que ya conoces a Molly… - esta asintió y se saludaron – esta es su tía y mi buena amiga Franklin… - la mujer se puso de pie y Charlie se presentó.

-Es un placer señora… soy Charlie… inquilina de Alastor y amiga de Molly…

-El placer es mío querida… - señalando las sillas – toma asiento… - ambos se sentaron y Rosie se retiró a unos metros donde había una pequeña hornilla en donde calentaba agua y habló a Alastor.

-Y… dime Alastor… ¿Qué sorpresa verte visitándome…?

-Bueno… llevaba algo de tiempo sin poder entablar contigo cariño y me pareció descortés no hacerlo después de pedirte el favor de que me vendieras y arreglaras ese precioso vestido que tenías en el escaparate… - miró a la chica y le lanzó un guiño – oh … pero que descortesía de mi parte… estaba llevando a Charlie a la oficina de correos – la mujer se giró interesada – lleva un tiempo sin llamar a su familia y quiere evitarles la preocupación… Rosie encanto… el té va a tener que esperar un poco, volveremos en cuanto haya… - siendo interrumpido por la mujer cuando él se estaba poniendo de pie y ayudó a Charlie a ponerse de pie.

-Oh… por favor… yo tengo teléfono… no me importaría prestártelo querida… - caminaba hacía Charlie tomándola del brazo – que descortés sería si los dejara marchar teniendo uno en casa… - arrastrándola – el teléfono está en esta habitación… tendrás toda la privacidad que necesita para hablar… que chica más correcta evitándoles la preocupación a sus padres… - mostrándole el teléfono que había sobre un escritorio, saliendo de la habitación – cerraré la puerta… habla cuanto necesita querida… - cerrando la puerta, Charlie pensó que Alastor es sin duda terrible, cogió el auricular del teléfono y marcó.

-Un poco manipulador quizás… - oyendo la voz de la operadora al otro lado – hola operadora llamada a Nueva York con la residencia Magne… código 34468, si claro espero… - esperó solo un momento cuando oyó a alguien al teléfono – hola… soy Charlie… - era la inconfundible voz de su ex niñera – hola Julieta… ¿está Papá o Mamá…?

-Hola mi niña… da alegría saber de usted… ahí viene su padre… - pasando el teléfono y ahora oía la voz de su padre.

- ¡Mi bebé…! ¿Por qué no has llamado durante la semana…? estaba empezando a angustiarme y tenías a tu madre pendiente del teléfono… hasta ayer que pensó que esto era un castigo por lo de tu hospedaje… dime… ¿estás bien manzanita…? – ella se llevó una mano a la frente por sus padres sobreprotectores.

-Si papá estoy bien… solo un poco liada con las clases y… bueno un amigo de Al ha fallecido y ayer fuimos a su velorio… - no tenía pensado darle detalles a su padre del fallecimiento de Holbert.

-Oh mis condolencias… pero tú estás bien… ¿verdad…? – ella notó un tono de culpabilidad, algo pasaba.

-Papá… ¿Ah… a pasado algo?

-Nada mi pastelito de manzana…

-Papá…?

-¿Qué tal el clima por allí…?

-Papá…? - comenzando a enfadarse y su padre respondió.

-Ya que estás ahí no olvides hacer fotos y traer… - siendo interrumpido por su hija.

-¡Papá…!

-Lo… lo siento mucho mi trocito de manzana… pero te ausentaste tanto en llamar que nos preocupamos por ti… siendo tan responsable, era raro no tener noticias tuyas… así que en parte es culpa tuya…

- ¿Que han hecho…?

-Pues… enviamos a un amigo íntimo de la familia a ver como estabas… - a la chica se le abrieron muchísimo los ojos y se llevó la mano a la mejilla.

-Amigo íntimo… ¿Qué amigo íntimo…? Nuestra familia no tiene "amigos íntimos…" solo tiene amigos de buenas familias y tus… ¡mafiosos...!

-¡Charlin…! Cuantas veces tengo que decirte que esas cosas jamás se hablan por teléfono… - escuchando un gruñido de su hija – tartita de manzana… no tienes de qué preocuparte… no envié a ningún empleado… por petición de tu madre, que pensó en lo mismo que tú… enviamos a alguien de poco valor en mis negocios y que puede echarte un vistazo sin llamar la atención entre mi gente…

-¿A quién ha enviado papá…?

-He hecho una elección acertada…

-¿A quién…?

-No me has dicho que tal el clima, aquí está haciendo mucho calor… mi brotecito de manzana…

-¿Papá…?

-He leído un artículo que en pocas semanas comienza el Mardi Gras… que gusto… ¿no crees…?

- ¡PAPÁ…! – oyéndolo tragar saliva.

-A Sev… - colgando el teléfono en el acto y a ella se le abrieron aún más los ojos.

- ¡QUE HAS ENVIADO A QUIEN…! – escuchando la línea cortada - ¿hola…? papá…? Hola…? Hola… - apretó el auricular con fuerza como si lo estuviera estrangulando y lo dejaba en su sitio – hubiera preferido que enviara a Razzle o a Dazzle… ¿pero porque tenía que enviar al último ser en el mundo que me gustaría ver…? – suspiró y recuperó la compostura antes de reunirse con los demás, en especial porque Alastor definitivamente podía ver a través de ella, entró en la salita donde estaban y notó que todos la veían con los ceños fruncidos, tal parecía la habían oído gritar, ella sonrió y se sentó junto a Alastor mientras madame Rosie le servía el té.

- ¿Todo bien preciosa…? – dijo Rosie y Charlie reaccionó.

-Oh… si… si… todo en orden… - no podía permitir encontrarse con Sev, él simplemente era tan presumido que a donde quisiera que fuera le gustaba hacer alarde de su fortuna y podría descubrirla como la "única ilustra, rica y heredera del clan Magne", no quería eso, ni mucho menos frente a Alastor, fue que escuchó la voz del mencionado.

- ¿Todo bien primor…? Te veo un poco pálida… - ella asintió y escuchó la voz de madame Rosie.

-Bueno Charlie… háblanos de ti… ¿Cómo es nueva York…?

-Es… muy ajetreado, un poco ruidoso comparado con esta pequeña ciudad…

- ¿Tienes pretendientes a la vista…? - lanzándole una mirada picara a Alastor.

-No… solo quiero centrarme en mi carrera…

-Oh… eso está bien… pero… ¿has notado que es soltero verdad…? – señalando a Alastor y esta se ruborizó.

-Si… me di cuenta desde la primera vez que entramos a su casa…

-Una casa sola para dos… sería una pena que no lo aprovechéis… nadie sabría lo que ocurra a puerta cerrada… - haciendo que sus acompañantes la miraran ruborizadas ante sus insinuasiones - ¿estás soltera verdad…? – la chica asintió - ¿a qué es bastante guapo…? – ella volvió a asentir con algo de vergüenza - ¿se han acostado…? – Charlie se ruborizó con más fuerza, mientras Alastor miraba su taza con tranquilidad y respondió.

-Por favor Rosie… ya sabes lo que opino sobre el deseo carnal… es repulsivo… - la mujer empezó a reír.

-Tranquilos solo era una broma… jajaja…. Jajaja… - mirando a la chica - ¿no tiene sentido ni un poquito de atracción física por él…? – ahora pasó a mirar a Alastor - no puedes negar que es atractiva… ¿No te ha picado el mosquito de la curiosidad ni un poquito Al…? Ya sabes… sentir y saber que se sentiría tener entre tus brazos a una preciosidad como ella… o dejarla sentir el roce de tu cuerpo caliente… jajaja… - Alastor volvió a responder con tranquilidad.

-Rosie no la pongas en un compromiso… - escuchando de nuevo a madame Rosie.

-Jajaja… al menos deberías dejarla palparte, tocarte, que sientas un poco el sudor de tu piel… y tú la de ella… jajaja… - Charlie cada vez se ruborizaba más, más aun sabiendo de primera como era el roce de su cuerpo y no quería pensar en él en ese momento, pero madame Rosie se lo estaba poniendo muy difícil, ella estaba empezando a querer tocarlo y palparlo, sintió un hormigueo en sus entrañas y su intimidad estaba empezando a humedecerse, le lanzó una mirada al hombre sentado a su lado y se le estaba haciendo agua a la boca, miró a madame Rosie que los vio muy divertido con una gran sonrisa y tuvo que darse cuenta de una bofetada mental para quitárselo de la cabeza, miró su taza y tomó un sorbo - ¿no te apetecería deslizarte en esa piel dulce, cálida y encantadora… Alastor…?

-No... - dijo secamente, Charlie deseaba tener su fuerza de voluntad y su parsimonia – Rosie querida por favor… deja de pervertir a Charlotte… que va a pensar… - la mujer ignoró su comentario.

-Pensará que hay una mujer experimentada dispuesta a escuchar sus dudas y deseos como mujer… - mirando a Charlie y ofreciéndole galletas – no dudes en que te aconsejaría como lo haría una madre… si consigues meterlo en tu cama, te regalaré todos los vestidos que quieras y también te daré tantos consejos que conseguirás que él no desee jamás salir de ahí… jajaja… - Alastor carraspeó.

-Rosie por favor…

-Es solo una broma jajaja… aunque no puedes negar que si una chica consigue hacer eso es sin duda es una autentica proeza… - se defendió la anfitriona - tú sí que eres aburrido… que no tengas una mujer en tu vida sí que es una desperdicio de esa masculinidad tan deliciosa que tienes querido… - Charlie no podía estar más de acuerdo con madame Rosie, miró a Alastor y pensó que era verdad de como un hombre tan atractivo, con una personalidad tan carismática, con esa sonrisa tan seductora y ese cuerpo tan exquisito se desperdiciara de esa manera sin tener a nadie que lo pruebe, deseaba pasarle la lengua por la piel y escuchar que consejos pueda darle madame Rosie para que él jamás abandone la cama y volvió a darse cuenta de una bofetada mental – eres un imán para las damas y no dejas a ninguna que se te acerque… al menos podrías dignarte a darles una oportunidad…

-Rosie cariño… no es mi intención ser un imán para las damas… y si no les doy la oportunidad de conocernos es porque no deseo nada con ninguna dama… no estoy interesado… no deseo casarme y no voy a casarme… las relaciones sentimentales son complicadas por no decir ridículas y una pérdida de mi exquisito tiempo… - Charlie sintió una pequeña punzada en su corazón que trató de disimular con una sonrisa, sabía bien lo que había cuando se sintió atraída por él – así que no insistas… - siendo interrumpido por Rosie.

-Oh… no digas esas cosas… como vas a ser sentir a tu chica si te oye decir eso… - él iba a hablar, pero fue Charlie la que respondió con mucha dignidad.

-No soy su chica… - Alastor la miró con una ceja alzada, aquello lo disgustó y por alguna razón se sintió indignado, aunque no sabía bien por qué había girado la cabeza con algo de conmoción en su mirada, dirigiéndola de nuevo a su taza, pero en el camino su mirada se cruzó con la de Rosie que sonreía mucho, el carraspeo y tomó un sorbo, Rosie se puso de pie le sirvió más té a Charlie y le habló.

-Es bueno que lo dejes claro querida… así muchos evitarían confusiones… ¿no crees Alastor…? - el mencionado se mantenía tranquilo tomando otro sorbo y la mujer se dirigió a traer más galletas en cuanto se dio la vuelta Alastor se acercó a Charlie y le susurró.

-Ternura… - ella lo miró - ¿alguna vez ha leído Alicia a través del espejo…? – ella lo miró ahora un poco extrañada a esa pregunta ya que él sabía de sus gustos por la lectura y era evidente que sí, así que le respondió en el mismo susurro.

-Sí, ¿Porqué…? – Alastor se inclinó más a ella hasta llegar a su oído y ella se estremeció un poco al sentir el roce de sus labios en su oreja y su aliento en su cuello.

-Ahí tienes al gato de Cheshire… - señalando a Rosie con la mirada, ella no se esperaba semejante elocuencia, simplemente fue algo que la tomó por sorpresa y soltó una carcajada estruendosa que intentó tapar con sus manos pero muy tarde, pues todas se giraron a verla mientras Alastor se enderezaba rápidamente en su sitio, ella se mordió el labio inferior y se ruborizó escandalosamente por la vergüenza, ese no era comportamiento de una dama, miró a Alastor y este sonreía satisfecho mientras daba un sorbo a su taza, deseaba matarle y madame Rosie se acercó preguntándole.

- ¿Te pasa algo querida…? – Charlie negó con la cabeza.

-Lo… lo siento... es que… recordé una broma que me ocurrió de pequeña y se me escapó la risa… - existen muchos protocolos al tomar el té con personas nuevas o conocidas, un comportamiento fuera de lugar como ese era muy desaprobado y más viniendo de una dama.

-Oh… - dijo Rosie - no te preocupes querida… al menos da gusto ver que tienes buen sentido del humor… – lanzando una mirada al posible responsable y acentuando las palabras – no lo crees Alastor… - el mencionado bajó su taza y respondió.

-Está bien tener sentido del humor, pero todo tiene un momento y un lugar… - mirando a Charlie - querida eso ha sido un poco descortés de tu parte… - mirando ahora a la anfitriona – mi más sinceras disculpas Rosie… – la chica se quedó boquiabierta al ver como la había lanzado a las hienas sin ningún remordimiento, ahora sí que lo pagaría, se cruzó de piernas, con el pie colgado en dirección de Alastor y en cuanto lo vio levantar la taza, soltó una patada discreta, haciéndolo dejar caer la taza y todas lo miraron, se quedó estupefacto a lo que había pasado y la chica habló entregándole una servilleta.

-Pero querido… esas no son formas de tomar el té… todo tiene un momento y lugar… - él recibió la servilleta y comenzó a limpiarse la cara – lo siento madame Rosie… hay veces que creo que se comporta como un "niño…" pero que voy a decir… tú lo conocerás mejor que yo… - Rosie sonreía mucho con su taza cerca de su boca.

-Touché querida… - lanzándole a Alastor una mirada ladina – tú si sabes cómo domesticar lo salvaje… - Charlie le sonrió y se puso de pie.

-Bueno ha sido un gusto y un placer estar con ustedes… pero me temo que debo retirarme… hay que comprar alimentos para la despensa… – las mujeres asintieron – para otro día será… con su permiso…. - resaltando la palabra – damas… - madame Rosie la vio embelesada mientras la chica abandonaba la tienda y le arrojó una mirada a Alastor y le habló.

-Touché querido… doble estocada… - tomando su taza y las presentes asintieron – debes de ser un completo tonto si no le pones rápidamente un anillo a esa chica… es fantástica…

-Solo es una chica como cualquier otra… no tengo interés sobre ella…

-Entonces querido… déjame decirte que eres idiota… - levantándose y cogiendo a Alastor del brazo y tiró de él - ¿esperas invitación…? – empujándolo - ¡ve por ella…! ¡que no se te escape…! – llevándolo a la salida.

-Rosie… estás mal interpretando nuestra relación… - la mujer lo miró con interés.

-Ah... entonces si tenéis una relación... -a Alastor se le abrieron los ojos y respondió.

-Puramente amistad…

-Pues quítale de una buena vez la pureza a esa amistad y pasa a algo más… ¡tonto…! - empujándolo fuera de la tienda y le cerró la puerta en las narices, él se frotó la nariz por el pequeño golpe.

-Ya se lo haré pagar… - buscó con la mirada - ¿A dónde pudo haber ido…? – caminó a un callejón – Kaalay… - su sombra apareció – búscala… - su sombra asintió y desapareció – yo la buscaré en los puestos del mercado… puede que haya ido ahí… - enrumbándose al mercado llegó a la primera avenida donde escuchó que alguien intentaba llamar su atención, se giró y ahí había un chico como de unos 20 años, medianamente alto, la frente le llegaba a la altura de su nariz, tenía el pelo gris, muy bien vestido de verde, llevaba un bastón y un sombrero de copa corta, aquello le pareció demasiado extravagante para vivir en ese lugar, muy aparte de ello nunca lo había visto en el lugar, "¿un vecino nuevo quizás?" se pensó y el chico se aproximó a él.

-Perdone que le interrumpa caballero, muy buenos días…

-Buenos días…

-Me he perdido... busco los hospedajes de la señorita Mimzy…

-Oh… no tiene perdida… - respondió Alastor - va por aquella calle, gire a la derecha y continue cuatro calles más y cuando llegue verá una pastelería al final de la calle, entre por el callejón de la mano izquierda y verá los hospedajes…

-Gracias… mi buen señor… por un momento creí que no encontraría a alguien decente en esta pocilga de pueblo… - Alastor alzó una ceja, podía verlo muy bien vestido, pero su educación le estaba dejando mucho que desear - ¿turismo…?

- ¿Perdón…?

- ¿Qué si está aquí por turismo…?

-No…

-Ah… entonces es por negocios… yo solo estoy aquí por hacerle el favor a mi futuro suegro… he venido a ver a mi prometida… - dándole palmaditas en el hombro – usted ya encontrará una buena pieza… - aquel contacto le había disgustado – esa chica es una belleza… y en cuanto nos casemos podré presentarla a unos amigos europeos… uno de ellos se hizo con una autentica belleza y no voy a quedarme atrás…

-Perdóneme me he perdido… creía que hablaba de una dama… jajaja… - el chico lo miró extrañado ante sus palabras.

-Estoy hablando de una mujer…

-Oh… jajaja… perdóneme entonces… por cómo se expresó creía que hablaba de un trofeo… error mío… jajaja… - comenzando a retirarse mientras el chico levantaba una ceja.

-Ya… ja… ja… oiga un momento… podría decirme si no ha visto por la ciudad a una joven preciosa, rubia, bien vestida y como de esta altura… - usando su mano para ponerla a la altura de su barbilla, Alastor se acomodó las gafas.

-Va a tener que ser un poco más específico mi estimado… como podrá ver… - señalando la calle – hay muchas jovencitas con esa descripción… - el chico miró a donde señalaba y vio a muchas chicas de la misma altura, otras un poco más altas o bajas, también había rubias de cabello largo, corto o bien sujeto en sus peinados, pero todas muy bien vestidas.

-Oh… no… no he dicho nada… - arreglando su chaqueta, claramente avergonzado por su pregunta tan tonta – con su permiso… - se desvaneció en la dirección indicada, mientras Alastor lo miraba con desdén.

-Lo odio… no sé porqué… pero lo odio… - continuando su búsqueda de Charlotte, buscándola con la mirada y se pensó así mismo que se vería igual de idiota si fuera por las calles haciendo la misma ridícula pregunta, a lo que soltó una risa entre dientes, vio a Husker en el mercado donde una joven rubia que reconoció como Céline, le dio una bofetada a su amigo, ella lo visualizó y corrió hacía él mientras rodaba los ojos.


Bueno hasta aquí este capítulo, espero les haya gustado, ahora si nos vemos la próxima semana, besos y que tengan buena semana.