Un aullido que perdía todas las características parecida a un humano, más es el grito de una vestía aterrada.
La mujer se retorcía e intentaba con todas fuerzas liberarse del agarre de la bestia que lo atacaba, una bestia bastante bella, pero igual de mortal.
—Rider, calla a esa perra.
Rider tapo la boca de la muchacha, una trabajadora local que volvía de una laboriosa jornada de trabajo, a su hogar junto a su esposo e hijo. Ella seguía retorciéndose con sus últimas fuerzas. Luchando para volver donde su hijo, quería abrazarlo y acariciarlo.
Rider apresuró el trabajo, enterró sus colmillos a la mujer y se alimento del maná de la mujer.
A Shinji Matou, el último de un linaje muerto de magos, le desagrada aquellos métodos, no por el daño ajeno, si no porque tenía que rebajarse a un gato que casaba pequeñas ratas para sobrevivir. Si su madre hubiera concedido a un hijo de circuitos mágicos, él no tendría la necesidad de alimentar a su Servant de esta forma e incluso hubiera podido invocarlo por sí mismo y no tener que usar a su falsa hermana para aquello.
Sí, Shinji odiaba a su madre, aunque él odia a su padre es mayor, pero no son pensamientos que nos interesen en estos momentos.
Su Servant se detiene. La mujer no ha muerto, ella va a sobrevivir después de unos días en el hospital.
Un mago no debe dejar rastro que puedan llevar al común a descubrir los secretos del mundo, pero esta solo era una más, en estos mismos momentos en otro lado de la ciudad o incluso más cerca de lo que imagina el joven, varias personas están siendo drenadas hasta el punto de dejarlo inconsciente. Si el cura decide intervenir, el no será el primer objetivo, pero eso tenía una clara molestia, depende de cuando decidan detener al servant que esté haciendo esto. Mientras más tiempo pase, más fuerte será y desconoce el resto de Master y Servants de la guerra.
—Rider, ¿de donde están drenando a la ciudad?
El Servant se limpió la sangre de sus labios y se dirigió a su actual maestro.
—Tiene que estar ubicado en unas de las líneas de la ciudad, es la única forma que extraía tanta energía.
—Ya debes estar suficiente cargada. Encuentra la ubicación de Caster y no te enfrente a ningún Servant, Assassin ya conocer nuestra identidad... rápido y quiero resultado lo antes posible, si no lo pagaras.
El Servant Rider desapareció y dejó solo al chico.
Si el viejo decía la verdad, el no sería su objetivo hasta más adelante, aunque no se fiaba. Esto era una apuesta, necesita información, mínimo conocer la identidad del Master de Caster.
Suspiró y un escalofrío subió por su espalda.
Definitivamente no es valiente.
Quería tener a Rider cerca, en cualquier momento podía aparecer Assassin y tomar su cabeza ¿y porque debería ser Assassin? Cualquier otro Servant podría atacar en este momento. Es solo una rata en un callejón, no es nada, apenas podría defenderse.
Su corazón se detuvo y observó en silencio el callejón, su cuerpo pesado y manos temblorosas. Si hablara, apenas sería entendible.
Solo la respiración forzada de la mujer destruyó su miedo. La miró una última vez y se dijo a sí mismo: Alguien la encontrara.
Se dio medio vuelta y se alejó del callejón.
Un grito preocupado.
—¿Estás bien?
Shinji reconoció esa voz.
El pelirrojo corrió a la mujer y observando alrededor buscando algo, como que buscara al culpable y sus ojos se encontraron con Shinji. Si este hubiera decido correr en dirección opuesta a su amigo, hubiera parecido que huía de la escena, pero caminó lentamente de vuelta a la escena del crimen.
—¿Shinji?
—Emiya, puedo ver que no pierdes tus viejas costumbres.
—¡Ayúdame, tenemos que llevarla al hospital!
Shinji miró a la mujer y por un momento estaba por estallar en una gran carcajada por la ironía de la situación. Él, quien ordenó que la atacaran para drenar su vida, sería quién la salvará. Pero se controlo y la tomó del hombro opuesto al que estaba Shirou y ambos la levantaron. No hablaron nada por el camino hasta que llegaron al hospital, donde unas enfermeras se la llevaron y ambos se sentaron en espera de los resultados.
Hasta que esta llegó y se llevó a la mujer, Shirou se dirigió a Shinji.
—¿Qué hacías en ese lugar?
Esa pregunta lo ofendió.
—¿Qué es lo que hacía? ¿Acaso me estas culpando de aquello? ¿Qué es lo que tú hacías en ese lugar?
—No, solo quería saber, hoy faltaste al instituto y Sakura me dijo que desde ayer desapareciste sin decir alguna palabra. Con los problemas de gas, es muy peligroso andar de la noche solo y menos en un callejón.
Eso le hizo fruncir el ceño. Ya imaginaba el porqué se encontraba dando vueltas a estas horas el pelirrojo. Aunque al mismo tiempo, era bueno que alguien se preocupara por él, aunque fuera el héroe que se preocupa por todos y que por esa razón, su preocupación era menos que nada.
—No es algo que te incumba, no eres miembro de la familia Matou y tampoco alguien para juzgar donde puedo o no estar. Tengo mis razones y no volveré en dos semanas mínimo.
—¿Qué pasó Shinji? Vas a preocupar a Sakura y al club.
—¿Sakura?—dijo en tono burlesco, si alguien no se preocupara por él, era su falsa hermana—. Si claro, lo único que necesita para ser feliz, es ir todas las mañanas a tu casa Emiya. Poco o nada le importo a esa tonta.
—Es tu hermana, claro que se preocupa.
Él soltó una carcajada. No le sorprende que su amigo o tal vez ya pueda considerar ex amigo. Aunque ambos niegan su relación, no le sorprendería que ya hubiera puesto sus manos bajo la falda de su falsa hermana, aunque al mismo tiempo eso va contra la personalidad de Emiya, lo cual es la única razón que crea en lo que dice. Confía más de lo que le gustaría en el pelirrojo.
Ella es cada vez más difícil de controlar y realmente no sabía si eso le desagrada. Una de las mayores razones que odie a su hermana, es que tiene lo que él nunca tendrá, circuitos mágicos, ella es el futuro de su familia, ella es todo lo que él nunca será, pero al mismo tiempo se atreve a mostrar ese rostro represivo, en donde no le importe que tanto la maltrate, el abuso físico que él ha llevado a cabo. Esos días en donde simplemente se ha desquitado con su falsa hermana. Llegó al punto en donde ya no le importó darle un puñetazo después que llegara tarde de la residencia Emiya.
Ella es poderosa, más poderosa que él en toda su posible existencia, ella solo en un movimiento de manos podría romperlo en miles de pesado. Ella podía hacerlo y odiaba que no lo hiciera. Si ella simplemente mostrada la fuerza y buscará respeto que se merece, él lo aceptaría, aunque ante insultaba y la intentara golpear.
Si ella lo humillaba, la aceptaría como el futuro de la familia, porque ella es la fuerte, ella es la salvación de la familia, pero no pasa. Ella acepta sus abusos, en un silencio que debe guardar burlas ante su precaria situación. Eso debe ser, su silencio es la burla hacia su persona, en la falsa sensación de poder. Ella lo torturaba de esa forma y él aprovecharía ese falso poder.
—A mi hermana poco o nada le importo Emiya. Tan estúpido como siempre.
Varias horas antes.
—Senpai—el rostro de Sakura se iluminó, como si sus plegarias se cumplieran—.
—Sakura, ¿has visto a Shinji? No lo he visto en clase.
—Nii-san ayer salió muy enojado por la noche y no ha vuelto, pero antes de salir tomó sus cosas y dinero.
—¿Qué lo hizo enojar? —El chico dudó un segundo antes de hacer la siguiente acusación, porque no sería la primera vez, pero aún seguía siendo su amigo—¿Fue por mi culpa? ¿Shinji te hizo algo?
Ella no negó.
—Nii-san discutió con el abuelo.
—¿Abuelo?
—Sí, vivimos con el abuelo.
Eso le sorprendió, por lo que conocía, viven solos e incluso visitó la mansión occidental hace unos años y nunca conoció a ese abuelo.
—Oh... dime si vuelve Shinji, con todo lo que ha estado pasando, me preocupa que con su personalidad, se meta en problemas.
Ella asintió y sonrió cálidamente.
—Senpai, sigue siendo amigo de Nii-san. Eres su único amigo y aunque no lo demuestre, siempre habla de ti en casa.
El acepto eso. Son amigos desde hace años y actualmente tienen sus problemas, pero pueden solucionarlos. Shinji tiene su personalidad difícil y esa es la misma razón que nadie más lo soporte en el instituto más que varias mujeres, porque tiene dinero, una de las peores razones para querer alguien y soportar su mala personalidad, pero adolecentes.
De alguna extraña forma, Shirou y Shinji lograron formar una extraña amistad.
El día escolar pasó con relativa normalidad.
Los únicos cosas dignas de mencionar son: La casi prematura muerte de su hermana Taiga, junto a la casi muerte de todos los estudiantes al llamarlo por su apodo tigre, la cual odia con todo su corazón por lo poco femenino y que todos tendrían que volver a tempranas horas por los problemas en la ciudad.
Tal vez podía encontrarse con Shinji.
Por un momento pensó quedarse un rato más trabajando con la calefacción, pero decidió ir a la ciudad, pero no al trabajo. Hoy era un día no obligatorio, más lo hacía por ayudar en la tienda, incluso le llegaron un reproche de los dueño por de la tienda, diciendo que lo usaran y desecharan...
Bueno, hoy no irá a trabajar, ya que el sagrado lugar profanado por el tigre que tiene que alimentar, su refrigerador, está quedando sin suministros, sería mejor ir ahora.
Tal vez podía encontrarse con Shinji.
Shirou camino por el distrito comercial, revisando tienda por tienda. No compraría lo primero que encuentre, tiene que buscar lo mejor. Lamentablemente por la hora, no es que encontraría lo más adecuado, pero si encuentra lo que cumpla los entandares mínimos, podría cocinar algo bastante delicioso.
Por un momento reacciono a los quejidos de una mujer bastante furiosa que se encontraba a su lado mientras miraba los vegetales.
Ella era una dama extranjera de cabellos y ojos celestes, un cielo hecho persona, un panorama cautivador que quemaría a cualquiera que pretendiera a tal mujer, incluso si este ya estaba oculto entre nubes de disgusto.
Ella estaba vestida con ropas causales, un top negro con una chaqueta de mezclilla y una falda larga de color canela. La mujer que rondaba entre los veinte y treinta años, miraba con incomodidad unas papas, analizando una por una y con una clara frustración.
La mujer se termino decidiendo y tomo una papa, ella la miraba fijamente, como convenciéndose a sí misma de comprarla.
Cualquier hombre solo hubiera seguido anonadado a la mujer, pero el chico no solo era un hombre hormonal, en la biblioteca de su personalidad, un libro destacaba entre ellos, él era un artista.
—No debería comprar esa papa, menos que quiera envenenar a alguien.
El hermoso cielo ya nublado, se oculto por completo ante el ceño fruncido de la mujer. Al chico no le interesaba lo que otros pensaran de él, pero este debería admitir que ese rostro fue una apuñalada a su orgullo, incluso cuando sus intenciones no eran el cortejo.
—No deberías poner la nariz en asuntos que no te interesan, chico.
Dijo con veneno, dejando en claro que ningún hombre que no aprobara, podría observar el cielo despejado.
El chico por un momento solo deseaba estar en cualquier lugar menos al lado de ella, pero el arte y sus principios, no le permitía terminar inmediatamente esta conversación, aunque fuera claro el disgusto de la hermosa mujer a su simple presencia.
—Discúlpeme por mis modales, la dejo de molestar inmediatamente, pero entre todas las papas, esa es la menos que debería comprar si no quiere causarle diarrea a quien la consuma.
Shirou se acerco a la canasta donde se encontraban las papas, ignorando a la hermosa mujer y a simple vista, encontró un par de papas que le parecieron adecuada. Solamente las hubiera pagado si la mujer no se le hubiera acercado.
—Chico... ¿Cómo sabes cual papa elegir? Y ¿Por qué dices aquello de esta papa?
La belleza desviaba levemente la mirada claramente avergonzada ¿por su ignorancia o por pedirle ayuda a alguien más joven? El cielo estaba un poco más claro.
—Claro, déjeme ayudarla—Shirou se acerco a la canasta y sujeto una papa bastante pequeña—. Lo primero que debe mirar los colores de la papa, este debe ser sólido y uniforme, debe buscar que estas no tenga partes más oscuras o blancas. La que acabo de tomar, tiene manchas blancas, por esto es mejor cambiar a otra opción—la mujer asintió y Shirou tomo otra papa un poco más grande—Por otro lado, las papas medianas son las mejores, ya que las papas grandes traen mucho nitrato, el cual a un gran consumo, causara dolor de cabeza y las pequeñas son mucho más difíciles de limpiar, esta que acabo de tomar es perfecta en tamaño, pero uno de los datos más importantes es que debe mirar es que esta no tenga partes verdes, eso significa que tiene grandes niveles de solanina, que es una sustancia toxica que puede afectar el sistema nervioso, por esto la que tiene usted y la que sostengo, no son para nada adecuada para el consumo.
La mujer levemente sorprendida miro lo que sostenía y es verdad, entre todas las papas, esta era la que más destacaba por el tono verdoso. Ella se acerco a Shirou y a la canasta, buscando y revisando a aquellas papas, buscando las características que había mencionado el pelirrojo, no fue fácil, pero con algunas preguntas más, sobre la textura y colores, pudo encontrar lo que buscaba.
Sin darse cuenta ninguno de los dos, terminaron llevando el proceso al resto de vegetales, incluso terminaron caminando a otras tiendas en búsqueda de los ingrediente correctos juntos, la conversación era banal en cierta medida, ya que solamente se enfocaba en Shirou hablando sobre lo que debía buscar, colores, formas, incluso olores en lo que trataba de comida, mientras que la mujer hacia anotaciones mentales sobre los conocimientos gratuitos que estaba obteniendo.
—...por eso es mejor en cocinar carne jugosa son 15 minutos cada medio kilogramo.
—Tiene sentido, no había pensado hace mucho en la diferencias entre el tiempo de cocción de diferentes carnes.
La mujer reboso una sonrisa, no era una sonrisa provocativa o sensual, si no la sonrisa de alguien que pensaba en la persona por la que iba a cocinar, una sonrisa cálida como el mismo sol ¿él tenía esa misma sonrisa cuando cocinaba para taiga? No, no era lo mismo, pero tampoco significaba que tuviera menos cariño su comida a su hermana, pero definidamente no era el mismo sentimiento.
—¿Cocinara para su señor esposo?
Preguntaba el chico con bastante seguridad, como si ya supiera la respuesta a su pregunta. Por un momento la mujer bacilo, incluso pudo ver una expresión que no entendió ¿duda o miedo? No sabría decirlo. ¿Se equivoco? Por el anillo que llevaba, le parecía la respuesta más certera.
—...Mi prometido, nos casaremos en unas semanas.
Ahora sus palabras tenían una gran seguridad, las fuerzas que busco por un momento hicieron su fruto.
—Felicidades, seguramente será una gran esposa.
Realmente la vergüenza la consumía, pensar en Souichirou-sama probando su comida y halagandola por ello, era una experiencia que nunca pudo imaginar por todos sus años de marginalidad, traiciones y asesinatos. Estaba demasiado roja incluso para mirar al chico desconocido.
Ella quería que esos halagos fueran hechos por su Master.
—¡Nos vemos, chico!
La mujer acelero el paso con el corazón danzarín que le pedía ser alimentado por su Master. El único hombre para ella.
—¿Eh? ¡Cuidado con el camino a casa! ¡Incluso la puedo acompañar si no es de su molestia!
Shirou le grito ante la repentina despedida, pero ella no le respondió.
Bueno, parecía estar cerca, ya que siguió corriendo. No le gustaba dejar esto de esta forma, pero ya nada podía hacer, era mejor regresar.
Y por otro lado paso, ninguna señal de su ¨amigo¨, pero no debería sorprenderle, es una ciudad bastante grande para no encontrarlo y nada le aseguraba que lo encontraría en medio de las compras, menos cuando se distrajo con aquella mujer.
Todo el regreso hubiera sido normal si no fuera por un detalle.
Caminaba cerca de su casa cuando una figura espectral apareció ante sus ojos.
Una chica o más parecía una niña de 11 años, de caballos cenicientos, antinaturales, como si no fuera humano, pero lo que dejaba en claro que lo que estuviera al frente de él no fuera humano, eran esos ojos rojos intensos, como una luna sangrienta que te maldecía en la noche.
Quedó estupefacto ante tal espectro.
—Te estas tardando en invocarla, Onii-chan.
Palabras cargadas de un aura asesina.
No sabe por cuánto estuvo congelado antes de dar una media vuelta y ver que había desaparecido.
El fantasma no estaba, la figura de una pequeña niña en un abrigo y gorro púrpura desapareció entre la noche.
Dudo, pero termino descartando esto como un sueño, debe estar cansado. No puede ser real.
Solo siguió su camino como si nada hubiera sucedido, pero la imagen de la chica quedó atrapada en su mente. Para ser tan joven le pareció bastante linda, incluso cuando ignora la intención de matar que provenía de ella y su mirada que lo quemaba... el puñetazo en su rostro fue la única forma de desaparecer ese pensamiento y negar la existencia de ella.
Termino volviendo a su casa para encontrarse una buena comida por parte de su ¨hermanita¨, la cual disfrutó bastante junto a Fuji-nee.
Sus ¨hermanas¨ se preocuparon por la herida en su rostro.
Las noticias seguían hablando de las repentinas fugas de gas por toda la ciudad y las víctimas.
La ciudad definitivamente es peligrosa y Sakura ahora caminará sola para su hogar, donde estaría sola... no, ella no estaría sola, estaría con su abuelo ¿pero que podría hacer su abuelo si esta es atacada incluso al frente de su casa?
Aún no es un héroe, las personas son lastimadas y mueren sin esperanzas. Ser esa esperanza o simplemente una mano amiga en momentos de necesidad, querer ayudar a otros, un simple deseo. Quiere salvar a otros, pero es un mediocre con la magia, no tiene un poder como Superman, pero incluso Clark Kent inicio en pequeño.
Podía ayudar a una amiga
—Sakura, te acompañare a casa.
—¿A casa? —Sakura dio un pequeño saltito en dirección opuesta a Emiya, no se esperaba ese movimiento de su senpai, pero inmediatamente cae en una abrumada expresión, como si el chico hubiera tocado un punto que no quería ser tocado—. No es necesario Senpai, aprecio tu preocupación, pero siempre caminó sola a casa. No tienes que preocuparte.
—Se está poniendo peligroso últimamente, por eso te llevaré a casa. Está lejos de aquí y es lo mínimo que puedo hacer después de que siempre vengas aquí y cocines para nosotros. Te llevaré por un tiempo.
Ella duda, pero termina aceptando.
—Gracias Senpai.
—No te preocupes Sakura, si algo pasa, siempre puedes usarme de escudo. Se defenderme lo suficiente como para dar pelea.
Ella asintió y sintió un calor, como una ráfaga por su cuerpo. Su sempai es su caballero, quien la protegerá de todo mal, lo único que la mantiene cuerda después de años tortura, lamentablemente ella no digna del amor de su sempai, pero eso no significa que no aproveche cada momento que tenga para pasar tiempo con él, hasta que otra mujer se lo lleve. Ese último pensamiento creó un muro gélido que el chico noto, pero que desapareció tan rápido, que solo lo tomo como algo imaginario.
Ambos caminaron en la gélida noche, apenas eran la 10 y la ciudad se congeló. Apenas se encontraba vida en la ciudad, el sueño cayó y todos los que pudieron, se encerraron en sus casas.
Se preguntaba cómo estos accidentes tan desagradables pueden causar una muerte tan prematura en la vida nocturna.
—¿Senpai? Mi casa está por aquí.
—¿Huh? Oh, lo siento. Tu casa es la que está más arriba para ese lado. ¿No?
Ella lo negó.
—Esa es la casa de Tohsaka Senpai. La casa de los Matou está arriba, pero no tanto.
—Oh... cuando te refieres a es Tohsaka, ¿te refieres a esa Tohsaka?
—Sí, Tohsaka Rin de segundo año, ¿no te agrada senpai?
Decir que no le agrada, es casi opuesto. No la conoce, ni ha hablado con ella más que un simple saludo de cortesía, pero está en el grupo de admiradores de la idol del instituto, aunque no es un fan abierto.
Incluso un aspirante a héroe puede sentir sentimientos afuera de la justicia.
Dejó ver un poco de su admiración en su rostro y palabras sobre Tohsaka Rin y eso fue un fuerte golpe a la chica.
Siempre Tohsaka Rin, ella lo tiene todo... pensó la mujer.
Cambiaron el tema por incomodidad de ambos y subieron por la colina.
Ella para repentinamente y le pregunta si ve alguien cerca. Solo ellos dos se encuentran en el lugar y le habla de un hombre extranjero que ha rondado en esta área.
—Si algo pasa, dinos a nosotros, Shinji y yo le daremos una paliza...
—No me gusta verte en una pelea Senpai.
—Sí, claro... En riesgo de meterme en un tema que no me concierne. ¿Qué pasó con Shinji para que dejara la casa?
Ella paró en seco y agacho la cabeza.
Genial Emiya, tocaste un tema delicado, pero esto puede ser grave... pensó Shirou.
—Nii-san discutió con el abuelo... sobre temas que no puedo hablar... sobre un tema familiar...
Hubo una expresión de dolor en el rostro de Sakura, como si le doliera mentirle a su senpai.
—No te preocupes Sakura, el error fue preguntar, pero si Shinji o tú necesitan ayuda en algo, solo tienes que decirme. Haré todo lo posible por ambos. Somos amigos.
—Si Senpai... oh, llegamos.
La casa o mejor dicho, la mansión Matou, es una mansión de estilo occidental algo tétrico. La cual Shirou pudo notar una habitación la cual dejaba salir una estela de luz. Seguramente su abuelo, pensó.
—Buenas noches, Senpai, que me hayas acompañado me hace feliz.
Dijo ignorando lo ante hablado, cambiando su humor a uno más animado.
—Tonta... no tienes que agradecerme eso, siempre viene a cocinar a mi casa y esto es lo mínimo que puedo hacer. Yo estoy agradecido.
Últimamente Sakura ha estado dando golpe bajo a sus hormonas, ella definitivamente se volvió una mujer hermosa, pero más le preocupa que ella siga yendo a su casa cuando todo esto está sucediendo. Por su seguridad debería venir directamente a su casa, pero no ha logrado que siga con su esfuerzo innecesario. Ella tendría que ver por su bien, esa era la opinión del aspirante a justiciero.
—Deberías volver inmediatamente a tu casa.
—Soy feliz cocinando para Senpai y Fujimura-sensei.
—Tú... deberías preocuparte por tu seguridad.
Ella sonríe y entra a su propiedad.
—Sempai, ¡Hasta mañana! ¡Gracias por lo de hoy!
Se fue bastante alegre y entró rápidamente, como una niña enamorada huyendo de chico que le gusta.
No percató la situación.
—¡Cuídate Sakura y por cualquier problema llámame!
Suspiro ante tal situación. Ella debería dejar de venir a su casa por un tiempo, aunque no sabía cómo estaba la situación en su casa. Y con Shinji afuera, no sabía que era peor. Shinji había empeorado su actitud hacia Sakura desde que empezó a ir a su casa y ahora estaba desaparecido en la ciudad...
Ruido.
Ruido de insectos, que desconcertó al muchacho, por la estación del año, apenas debería haber insectos y los sonidos son extraños.
—Un extraño que regresa con mi nieta ¿Quién eres jovenzuelo?
Una voz decrepita, una voz vieja, una voz que acarreaba algo inhumano.
Un hombre viejo, el hombre más viejo que ha conocido Emiya Shirou. ¿Cómo se mantenía en pie? Es como si su cuerpo de derrumbaría en miles de pesado. Viejo, definitivamente viejo y desagradable.
Shirou se contuvo ante tales pensamientos y los desechó, solo debe ser el abuelo que le menciono este mismo día Sakura.
—Soy Emiya Shirou, amigo de Shinji y Sakura, también soy compañero de Shinji.
—Souken.
—¿Souken? ¿A qué se refiere?
—Matou Souken. Si me revelaba tu nombre, es educación revelarte el mío.
—Oh claro...
Dudo por un momento en preguntar sobre Shinji, pero después de la reacción de Sakura, mejor no.
—Te agradezco que seas amigos de mis nietos Emiya Shirou, pero más importante aún. ¿Cómo está la hija de lo Einzbern?
—¿Huh? ¿Einz... qué?
—No te hagas el tonto. Es natural que la hija de los Einzbern visite a Emiya. Te pregunto que como esta vez.
—Yo... no sé a lo que se refiere.
Sus ojos se abrieron y era una mirada terrorífica.
—Hmmm entonces no sabes sobre los Einzberns... Siento molestarse con esto, mi error.
—Si, no se preocupe.
Se da la media vuelta y se aleja, pero antes...
—Lo vuelvo a repetir, pero sigue siendo amigos de mis nietos Emiya Shirou.
Su presencia desapareció, como si de una presencia fantasmal se tratara y este no es el primer caso de esta noche y a diferencia de la anterior, esta no fue nada bella.
Se perdió en sus pensamientos.
Es un día bastante extraño. Empezando con la desaparición de Shinji y la aparición fantasmagórica, no una, sino dos veces y las dos bastante opuestas, pero en las dos se sintieron bastante extraña. Al menos una debe ser real, aunque al mismo tiempo que conoció de la existencia del abuelo de sus amigos, este apareciera cuando nadie más se encontraba alrededor y que apareciera tan rápido, cuando recuerda que estaba la luz prendida en una de las habitaciones y con ese cuerpo, no debería correr.
Es como si fuera magecraft... pero desechó el pensamiento cuando sin darse cuenta, terminó en el distrito de compras sin darse cuenta y eso es algo bastante despistado...
Sabía lo que buscaba, antes no lo encontró y tampoco nadie le aseguraba que estuviera aquí.
Suspiro y decidió volver a casa hasta que un grito rompió la noche.
—Shinji antes que te vayas...
El joven de cabellos azules se detuvo y mandó una mirada con desprecio al pelirrojo.
—Sabes que siempre puede buscarme si tienes un problema Shinji. Cuídate y no te metas en problema...
Shinji suspiro y alejó la mirada del pelirrojo. Shirou no pudo ver la sonrisa que apareció en el rostro de su amigo.
—¡Como si me pudieras ayudar en algo Emiya! El que debería cuidarse eres tú. Aunque recordaré tus palabras.
Alzó la mano en despedida, pero no volteo a ver al pelirrojo.
Shirou suspiro ante la situación. Tenía a Shinji y Sakura dando vuelta en problemas, una que se niega ir directamente a su casa y pasa el peligro de la noche, otro que se aventura fuera de su casa y lo encuentra en la noche vagando, justo donde hubo un ataque.
Sin darse cuenta, salió el enfermero que atendió a la chica e informaba a Shirou que estaba estable y que quedaría en cama por un par de días. Incluso le preguntaba si era un conocido, lo que negó el joven y el enfermero quedaba extrañado sobre el comportamiento del pelirrojo, que se quedaba hasta tales horas para saber el estado de un desconocido.
Finalmente solo decidió volver a su casa y dormir.
Esa misma noche en una mansión.
Un círculo de invocación y una mujer en medio en ropa roja y falda negra.
Hierro y Plata como base.
Palabra con un misterioso poder.
Piedras y el Archiduque de Pactos como cimientos.
El círculo de invocación se ilumina.
Mi maestro Schweinorg como ancestro.
Un poder misterioso envuelve el lugar.
Las puertas cardinales se cierran.
El canto continuará.
Comienza desde la corona y sigue el camino bifurcado que te lleva al reino.
Nada lo detendrá.
Llena, llena, llena, llena, llena.
Un milagro.
Repítelo cinco veces.
Es real.
Pero cuando cada uno esté lleno, destrúyelo.
Esto demuestra la verdad.
Preparado.
La veracidad del cáliz.
Te lo ordeno, ven a mí.
Ella le llama.
Tu espada controlará mi destino.
La muestra del poder.
Siguiendo las normas del Santo Grial, responde si aceptas mi voluntad y razón.
Se conecta a un punto lejano.
Juro aquí que seré todo lo bueno del mundo eterno.
Afuera del espacio y tiempo.
Que expondré todo el mal del mundo eterno.
Un catalizador desconocido resuena.
Por los siete cielos que acogen tres poderosas palabras, ven a mi desde el círculo del balance.
Él le escucha.
¡Protector Del Equilibrio!
Aunque el ritual no fue perfecto, el penúltimo Servant ha sido invocado. Una existencia que no debería existir en este tiempo ha sido invocada.
Un hombre en sudarios rojo choca contra un monto de muebles, destrozando toda la habitación desconocida. Su llegada fue una explosión y para su confusión, pérdida parcial de moría, su desconcierto, interiormente sabía que este solo sería otro día más en su eterna muerte sin descanso y tal entrada, sin Master por delante, en un lugar desconocido y familiar al mismo tiempo. Era como un pollito que acaba de nacer sin una madre adelante.
La vida de Archer siempre es tan divertida.
Un enlace desconocido.
Su Master se acerca y un golpe en la puerta de la destrozada habitación. Se acomoda entre los destrozo, como si quisiera dar alguna imagen a la persona que resulte ser su Master.
Al mismo tiempo de la invocación del hombre de rojo.
La bruja estaba conectada con la ciudad, supo desde el momento en que inicio el ritual, la invocación del sexto Servants. Busco el lugar de origen, pero no lo encontró.
Frunció el ceño, odiaba que la invocación de un Servant interrumpiera el tiempo con su amado.
Uno más y la guerra sería desatada.
Tenía que volverse más fuerte, necesitaba tomar los hechizos de comando de algún Servant y Lancer ya se le escapó.
Ahora solo tendría que abastecerse usando a la población de la ciudad.
Ella tendría la vida que desea con su amado.
La niña de cabellos plateado sonreía mientras bailaba en camino a su castillo en medio del bosque.
—Onii-chan se está tardando ¿cierto Berserker? No será justo si lo mato antes que invoque a su Servant. ¡Quiero ver como se retuerce el que me quito a Kiritsugu!
El Servant no hablo. Pero obedecerá todo lo que le pidiera su Master.
Hace unas horas, antes de la invocación y el encuentro de los dos chicos. El hombre viejo observaba la ciudad.
—Assassin quiero que observes a Emiya.
Una sombra, una negra figura con máscara blanca.
—Entendido Master. ¿Cómo tengo que actuar con él?
—Limítate a vigilarlo casualmente. Emiya y los Einzbern no están colaborando y Tohsaka debe estar por invocar a su Servant. Con esto ya están los 7 maestro. No lo elimines cuando invoque su Servant, por ahora es la perfecta carnada para nuestro plan. Ya debe estar alimentándose esa niña.
Una leve risa, pero tan asquerosa como el resto. Su sueño ya está por cumplirse, esta vez lo logrará.
