Espadas.

¿Por qué espadas?

Era la pregunta del pelirrojo en sus sueños. El soñaba con espadas, siempre eran espadas y sus sueños no cambiaban. Existen dos sueños que son comunes, su nacimiento y las espadas.

Puede entender porque el primero, cualquiera quedaría marcado con ello.

¿Espadas? No existe alguna razón para que sueñe con espadas, no existe un lazo que unan a Emiya Shirou con espadas. Pero al mismo tiempo ha aceptados los sueños, considerándolo como parte de él y aceptó un sentimiento muy profundo. Las espadas son hermosas, la belleza de ella son algo que no puede negar. Tal vez por eso siempre sueña con espadas.

Sus sueños se deformados con otros pensamientos, pensamientos de su situación, del héroe que no puede ser un héroes. Limitado por su precaria magia y a aunque fuera un experto en magia, no es como si pudiera exponerlo al mundo. Por eso existe la asociación de magos y debe existir un mago en la ciudad, el segundo propietario, el representante de la asociación, quienes controlan la magia y organizan a los magos. Su padre se lo dijo, que nunca se relacione con la organización, ellos cazan herejes que ponen en el peligro a la magia, aunque no cazan el mal uso de la magia. Un mago independiente como él, puede estar en peligro, aunque no se ha encontrado con ningún mago por el momento.

Usar mal la magia atraerá a los cazadores de herejes de la iglesia y a la asociación de mago, pero si quería ser un héroe, debía usarlo, aunque su magecraft no es muy notoria…

Despertó.

Su cuerpo está pesado y puede notar que no ha dormido. Aún está oscuro, pero no puede dormir, son las 5 y media de la mañana.

Se levanta, ordena el futón.

Agita su cuerpo para despertar, no es bueno por las mañanas, pero tiene un poder, el poder de despertar casi siempre a esta hora.

Es hora de cocinar, tiene que devolver el favor a Sakura quien lo despertó ayer y cocino. Es lo mínimo que puede hacer por ella.

Cocinó arroz y sopa de miso, de cebolla y papa. También hace la sopa de huevo y caldo hervido.

Son casi las 6 y se da cuenta que le sobra tiempo, decide ir a su rutina diaria.

El dojo de la mansión Emiya, el lugar en donde su padre le daba palizas cuando entrenaba, porque como buen mago, debe mantener su condición física, aunque eso debería ser algo normal para todo buen ciudadano. De cierta forma este es lugar donde aprendió a diferenciar una pelea y una batalla, aprendió la diferencia de derrotar a su oponente y matar a su oponente, porque ambos son conceptos muy distintos.

Emiya Shirou no quiere matar.

Todos merecen oportunidades, matar significa el fin, no existe expiación si matas, pero si vive, puede arrepentirse, puede cambiar su concepción de la vida.

Vivió incluso cuando dejó a tantos morir, si la expiación no existiera, el debería morir a mano de la orca, el único castigo que él merece, esa sería la única pagar todos sus pecados. Por eso quiere creer que todos merecen una mano amiga, merecen la oportunidad de poder se mejores, quiere ser mejor.

Salvar más vidas de las que dejó morir.

Superman no mata, él cree en las personas. Todos son semillas que pueden crecer.

Siguió entrenando, cada vez más intenso. Flexiones, sentadillas y estiramientos.

Volverse un héroe no es fácil.

De vuelta al comedor se encontró con Sakura.

—Buenos días Sempai. ¿Ya terminaste de preparar el desayuno?

—Sí, el desayuno ya está listo. Solo falta poner la mesa.

—Oh, entonces te ayudaré a poner los platos.

Ella se va alegre a sacar los platos. Ella realmente disfruta esto, pensó Shirou.

Ambos van a la cocina y Shirou prepara lo último que le faltaba antes de poner la mesa cuando…

—¿Qué pasa Sakura?

Ella se quedó inmóvil mirándolo, una expresión de preocupación inundó su rostro.

—Sempai… esa herida…

—¿Herida?—se extraño Shirou y miro adonde apuntaba Sakura y observó el gran moretón sobre su mano derecha—. Tienes razón, ¿Dónde me habré hecho esa herida? No recuerdo haberme golpeado. Puedes encargarte por un momento. Me pondré una venda.

No, no, no, no, no, no, no… no puede ser que él fuera elegido, no puede ser un mago, todos menos él… Pensaba la chica.

(*)

El desayuno paso sin algo digno de mencionar aparte del rostro abatido de Sakura, lo que preocupo al chico.

—Voy a adelante entonces Sempai…

—Sakura si te sientes mal, puedes saltarte las prácticas matutinas.

Ella lo negó.

—No, estoy bien. Solo es un ligero dolor de cabeza, solo es tu imaginación lo que hace que parezca mal.

Ella dice con una sonrisa, pero se podía ver en su rostro, que no era verdad.

—Dices eso cuando incluso no pudiste terminar de armar la mesa…

—Oh… con tu permiso me retiro. Deberías ser quien descansé Sempai.

Ella se va y eso solo preocupa al chico, ella se veía pálida y se movía torpemente. Tampoco tocó el desayuno. Ella no quería decirle nada y eso le preocupó más, pero le vino a una fugaz idea.

Ella tal vez está en esos días… o simplemente está resfriara, pensó el joven con un leve sonrojo.

(*)

Con la mesa y los platos limpios, decidió ir a clases.

Durante el camino se encuentra una inusual escena en la intercepción. Un monto de patrullas se encontraba estacionado al frente de una casa. Algo bastante grave tuvo que suceder, ya que un montón de ruido y bastantes personas se encontraban alrededor.

Dos impulsos chocaban en su mente en esos momentos. Priorizar la escuela o ir a ver qué ha sucedido. Podría ayudar ¿no? Aunque eso sola fue una idea infantil. Ya están los oficiales y ¿Quien dejaría un niño con sueño de justiciero involucrarse en aquello?

Tendría que negarse el impulso de ayudar a otras personas. Se encontraban los oficiales, es poco probable que podría ayudar en algo y por esto decidió seguir el camino, aunque le molestaba dejar el lugar de esa forma, aunque tal vez solo estaba exagerando y nadie necesitaba su ayuda, incluso tal vez no era nada grave.

Llego 10 minutos antes del inicio de clase.

—Hey, buenos días Emiya.

Mitsuzuri Ayako, la líder actual del club de kyudo.

—¿Qué? ¿No te has cambiado todavía, Mitsuzuri? Ya casi es hora de la tutoría. No deberías tener tiempo de saludarme.

Dijo fríamente el joven, ella se burló de aquello.

—Tienes razón Emiya. ¡Nunca cambias como me tratas!

Shirou levantó una ceja ante tal respuesta, no entiende a que se refiere ¿Por qué quiere que cambien su forma de actuar con ella? ¿Acaso ya no le agrada?

—¿Estás pensando mal de mí?

—No, solo me parecía raro que quisieras que cambie el trato que tengo contigo. ¿Quieres que sea más formal?

Ella suspiro.

—No le des importancia Emiya, no me des más trabajo, con la desaparición de Shinji es más que suficiente.

—Oh, cierto. Shinji volvió a faltar ¿cierto?

—Exacto, Matou dijo que su hermano está cumpliendo un deber familia y por eso no vendrá. ¿Sabes algo Emiya? Su único amigo debería saberlo.

—Me encontré con Shinji ayer en la ciudad y no me contó lo que estaba haciendo, pero ahora que lo dices, Sakura tambien menciono lo del deber familiar, ya que no volverá por unos días.

—Puff, no sé si es peor tenerlo adentro o afuera. Es complicado y ningún chico, aparte de ti, lo soporta, pero me deja con más trabajo. Al menos no lo tengo gritandoles a los de primer año…

—Shinji es complicado, pero que le pasa últimamente, no es el tipo de persona que se burle de los demás…

—Y lo dice su único amigo…

—Antes no era tan complicado, no me di cuenta su humor empeoró.

—Igual, si lo vuelves a ver, dile que vuelva y un poco más amable por favor, pero que sea pronto que no quiero trabajo extra.

Él afirmó y se despidieron.

Las clases ocurrieron con normalidad hasta la hora de almuerzo.

La mayoría de alumnos almuerzan en la cafetería y otros pocos traen su propio almuerzo. Entre los que traen su almuerzo, se encuentran Shirou y el presidente del consejo estudiantil quienes está almorzando junto en la sala del consejo estudiantil.

Ambos compartían el almuerzo, mejor dicho Emiya que compartía el almuerzo con su amigo a falta de carne en el propio, cosas de futuros monjes.

—Oh, por cierto Emiya, ¿Sabes que ha ocurrido esta mañana en la segunda avenida? Está justo al lado de la intercepción donde nos separamos.

—¿Intercepción?

El pelirrojo recordó lo que encontró en la mañana.

—Oí que se trató de un asesinato. No conozco los detalles, pero se trataba de una familia de cuatro, solo el niño sobrevivió. Dicen que la hermana mayor y lo padres fueron apuñalados Brutalmente. Pero lo extraño es que piensan que el arma era larga, no como un cuchillo o algo.

Su cuerpo y mente se heló.

Alguien entrando a la fuerza en la noche, destruyendo todo a su paso. Violencia sin sentido. Padres cercenados, la hermana asesinada sin saber lo que sucedía, un pequeño niño en el piso, cubierto de la sangre de su familia.

Una situación sin sentido.

Eso no puede tener sentido, violencia tan desastrosa como esa es horrible. Algo tan terrible sucedió tan cerca de él, quien quiere ser un héroe. Un niño huérfano y un baño de sangre. Nada que hacer, no es todo poderoso, nada podía hacer por ellos, nada, absolutamente nada.

Pero entonces, ¿Por qué Emiya Shirou sentía un peso tan grande en su corazón?

—Issei. ¿Han atrapado al asesino?

Las manos del pelirrojo templaban.

—No parece que lo hayan hecho. Accidentes debido a la mala construcción en Shinto, y un asesinato aquí. No me sorprende que haya un toque de queda en la escue… ¿Qué sucede, Emiya?, ¿Te has atragantado con algo?

Shirou está pálido, parecía que se pudiera desmayar en cualquier momento.

—¿Hm? Nada. ¿Qué pasa?

Issei se ve claramente preocupado por su amigo. Se terminó disculpando algo avergonzado por el tema que estaba hablando en hora de almuerzo.

¿Tenía una expresión tan desagradable como para que su amigo se disculpara y cambiara de tema? Pensó shirou.

Golpes.

Golpes que provenían de la puerta.

Entró uno de los profesores. Soichiro Kuzuki, un hombre alto de cabellos cortos y oscuros, llevaba unos anteojos y traje verde oscuro, parece delgado, pero eso no es la verdadera realidad, simplemente no tiene músculos inútiles.

—Disculpad ¿Está Ryuudou Aquí?

Issei se dirige a su profesor, con esto terminando con la reciente charla por completo y sus ánimos vuelven a animarse un poco al observar a los dos hombres que parecían llevarse bien.

Emiya se sorprende con el buen trato que tiene ambos y después de discutirlo con sí mismo un poco, llego a la conclusión de que seguramente ambos son muy serios.

El resto del día pasó e intentó ignorar los pensamientos sobre lo ocurrido, no es que realmente pudiera hacer una diferencia, pero odiaba eso, no poder hacer la diferencia, incluso con atrapar al malhechor…

Sakura, si, Sakura sigue viniendo a su casa y hoy no se observaba bien, tal vez estaba en esos días. Se sonrojo un poco al pensar en ello, pero se sacudió la cabeza y dijo, debe ser un resfriado.

Debe lograr que deje de venir a su casa por un tiempo.

Por el cuarto piso, el piso de los alumnos de primer año. Estaba bastante vacío y apenas se observaba alma alguna. Dudó si se encontrara aquí, pensó sobre si seguir buscando aquí e ir a buscarla donde el club de Kyudo, pero si ya estaba aquí, mejor avanzar.

Llega a la sala y observa para adentro.

Teñida de rojo, un silencio espectral. Nada se encuentra adentro, nada podría estar aquí, porque si no eso sería una violación al hermoso silencio de la sala.

Pero ahí está, una sombra que apenas muestra señales de vida.

—¿Sempai? ¿Tienes algo que hacer en nuestra clase?

—No, solo me tenias preocupado por cómo actuabas esta mañana. ¿Acaso estás resfriada? Si no te encuentras bien, deberías volver a casa. Puedo caminar contigo hasta la intercepción, vamos juntos.

—… No, estoy bien. No me siento mal. Voy a ir al club como siempre y después cenar en tu casa. Estoy bastante bien, no te preocupes.

Ella toma sus cosas y se prepara para dejar solo al pelirrojo, pero él pelirrojo suelta una bomba que se estaba guardando…

—¿Estas... teniendo tu periodo?

Se congela.

Silencio.

Como si la muerte hubiera llegado y tomará las dos únicas almas que se encontraban.

Ambos en blanco. Pálidos se observan sin decir ninguna palabra.

Silencio.

El tiempo no pasa.

Miradas sin sentido.

—¡¿CÓMO SE TE OCURRE ESO SEMPAI?!

Estalló.

Eufórica agita sus brazos en el aire como si fuera un tormenta.

El sol justo en el atardecer creaba una muy creíble y certera ilusión que causara que cualquier tercero que observa la situación. La ilusión del que el rostro de la chica y el chico iluminaban la habitación.

—So…Solo creía… que…

—No, no, no, no. Me voy al club, me vo…

Ella pierde el equilibrio a chocar con una de las mesas cercanas antes de llegar a huir de su Sempai.

—¡Sakura!

Salta hacia ella, lo más rápido que pudo y sin pensarlo.

Ella cae en sus brazos, contra su pecho.

—¿Sakura estas bien? Yo… lo siento, no tuve que preguntar eso.

Ella respira, fuerte e intensamente. Lo que preocupa al chico más, pero lo que realmente sucede es que su rostro está pegado al pelirrojo. Siente su calor, su aroma y eso solo causa un éxtasis que nunca había sentido.

El cielo, ese era su cielo personal y solo quería absorbe el aroma y el calor, vivir para siempre en ese cuerpo.

Pero la ilusión termina.

—Vamos Sakura, siéntate aquí. Si, ¿Estás bien? Yo… dije algo muy estúpido.

Se sentó delante de ella y ambos volvieron a callar. Shirou se castigaba a sí mismo, repitiendo lo estúpido que era en sus pensamientos, mientras que Sakura estaba entre avergonzada y excitada, no sabía cuál era la predominante.

El tiempo pasa lentamente y los jóvenes se relajan.

—Sempai no vuelvas a mencionar aquello.

Fuerte y autoritaria, una faceta que no muchas veces observo Shirou, solo cuando llegaba a monopolizar la cocina. Emiya afirmo en silencio, aún algo avergonzado.

Volvieron al silencio, pero Shirou fue por un poco de té para ambos, para aliviar el ambiente.

Ambos bebieron en paz, sin cruzar muchas palabras. No por completo sobre lo recientemente ocurrido, si no porque Sakura no es muy habladora. Solo se puso a observar el paisaje desde la ventana mientras sorbía lentamente.

Shirou no quiso obsérvala, prefirió mirar ese mismo paisaje que miraba su ¨hermanita¨ silenciosa. Si la hubiera mirado, hubiera notado el rubor que aún mantenía incluso después de tantos minutos.

Ella fue la primera en volver hablar.

—Sempai… ¿recuerdas ese día?

—Eh, ¿recordad que...?

—Una historia de hace cuatro años…

Esta es una historia que ella guardó en su corazón y mente, que nunca olvidará. La historia de un chico pelirrojo que corría y saltaba con todas sus fuerzas solo para votar la barra y volver a repetir. Era un sin sentido aquello. ¿Por qué seguías? El niño no paraba, fallaba una y otra vez. El resultado no cambiaba, el niño seguía votando la barra en el salto, pero continuaba. ¿Cuánto tiempo estuvo de esa forma? Nadie sabe, él niño no lo sabe, la chica tampoco lo sabe. Ella miraba al niño seguir intentándolo, con un deseo personal. Ella solo quería verlo fallar, quería ver su ruina y lamento. Quería que se rindiera y reprimiera. Ese era su deseo y por eso observo.

Un deseo malicioso, de una niña que realmente no tenía algo bueno en su vida. Rechazo y tortura. En su deseo más oscuro estaba la tentación de observar las mismas torturas que ha vivido a personas que claramente son más felices.

Por eso ella observó al terco niño. Tan obstinado era el joven pelirrojo, que solo saltaba sin parar e incluso cuando era innecesario. No tenía una verdadera razón para hacerlo. No era del club de atletismo, no tenía una carrera importante, no tenía nada.

Vacío, ninguna razón.

Pero continúo destinado a conseguirlo.

El sol se puso. Solo se limpio y fue a su hogar. Ninguna queja o reproche a sí mismo.

Sin sentido.

La historia de un niño que cometió un acto sin sentido alguna, sin ninguna razón

¿Qué tenía de especial esa historia para que la chica lo recordará con una sonrisa?

La única razón que podía ser… ese niño es el mismo que se encuentra al frente de ella. Es el día que conoció a su Sempai.

Eso era algo vergonzoso para el joven, causando que mirara menos a su amiga. Fue en los tiempos de la muerte de su padre y durante ese tiempo hizo muchas cosas sin sentido y que lo observaran durante eso, le avergüenza bastante.

La campana suena.

—Sakura, tengo que ir a trabajar, por eso no tienes que pasarte por mi casa. No necesitas cocinar la cena.

—Cocinare la cena y volveré a casa.

—Sakura… está muy peligroso, deberías volver a casa lo antes posiblemente.

Ella sonríe y camina alegremente a la puerta.

—Tendrás la cena lista Sempai.

Antes que pudiera protestar, ella desapareció.

Suspiró, realmente ella no pensaba en su bienestar, pensó el chico.

Caminaba para su trabajo en la ciudad vecina. Aún es muy temprano, tiene diez minutos antes de iniciar su horario. Decidió caminar a un viejo lugar.

—Este lugar está igual que siempre.

Una afirmación certera. El mismo parque de siempre, apenas visitada. ¿Cómo un parque tan grande esta tan vacio? Simple, aquí fue el lugar donde ocurrió el incendio hace 10 años, el mismo incendio en donde murió y nació Emiya Shirou.

Un lugar maldito, un lugar con una fuerza sobrenatural. Una maldición que aterra a todo el que se le acerque. Una mal desconocido. Es irreal que este terreno tan vasto se abandone, pero aquí está. Nadie lo desea, nadie quiere vivir donde todos perecieron entre las llama.

Un paisaje muerto, pasto y árboles, casi carente de vida. Incluso parece un milagro que pueda sobrevivir en este lugar.

En el fuego murieron tantas personas. Muchas perecieron intentando salvar a sus seres queridos ¿Cómo le pagaron? Con muerte y destrucción. Una madre que se arrastraba con su hijo en sus brazos. Lo recuerda, nunca lo olvidará. Ella le llamó, ella le suplicó que salvará a su bebé, incluso cuando este ya estaba muerto.

Solo huyó, la dejó morir. Dejó morir a muchas personas. Muchas personas que sí lo intentaron. Muchas personas que dieron sus vidas por otros.

Eso nunca más sucederá.

Su cuerpo tiene un propósito. Vivirá y morirá por aquellos que merecen vivir, dará su mano amiga a quien lo necesite, incluso a aquellos que se nieguen a ello. Debe salvarlos a todos, incluso dar la oportunidad de arrepentirse, debe darles la oportunidad de vivir, todos merecen la oportunidad, como él lo ha hecho desde que sobrevivió en las llamas. Desde que aceptó ese ideal.

¿Podía salvarlos a todos? No, nadie podía, ni el mismo dios podría. El héroe de la justicia decide a quién salvar, incluso el mismo Superman elige a quien salvar. Superman no puedo salvarlos a todos, pero lo intenta.

¿El hubiera muerto si hubiera intentado salvarlos? Sí, claro que hubiera muerto, pero el no intentarlo duele más.

Se sacudió.

—No tengo remedio. Es como decía Kiritsugu, estoy distorsionado.

Las tres horas de trabajo pasaron con rapidez. Llevar carga pesada de un lugar a otro, un trabajo que le permitió mantenerse en forma y tener su propio dinero.

Ya está completamente oscuro y los edificios iluminados marcan las calles. Ya volvía a casa, pero los edificios mantenían su interés, sólo en observar el paisaje nocturno cuando…

Dos pares de ojos se cruzan. Desde una distancia en que ninguno de los dos normalmente podría distinguirse entre ellos. Pero ellos no eran normales.

(*)

Hace unos minutos encimas de un edificio se podía observar dos figuras.

—¿Qué piensas, Archer? Una gran vista.

—… Buf, me da pena el chico que salga contigo a futuro. Me has arrastrado por toda la ciudad y este era el único lugar necesario.

Ella mostró una falsa sonrisa a su servant, una típica sonrisa de: Di algo como eso otra vez y no saldrás vivo. Archer solo le regala una sonrisa levemente burlona.

—No sirve de nada solo conocer la ciudad desde las altura—Continuo Tohsaka Rin más calmada—. No conocerás como realmente es la ciudad, por eso deber de ir a cada una de ellas.

—… Eso no es cierto. Por algo soy Archer. No puedo se Archer con mala vista. Desde aquí puedo contar la cantidad de vigas que tiene.

—Sorprendente para un servant que no puede recordar su nombre.

—Apropiado para un master que no invoco correctamente a su servants.

Ella resopló, el hombre que resultó ser su servant, es un hombre complicado, incluso algo retorcido. A veces puede ser muy amable y tenía una gran habilidad para limpiar y preparar el té, pero otras veces soltaba comentarios que dejaban claro que tiene una personalidad para nada fácil, le gusta burlarse de ella y eso la irrita y avergüenza, aunque la segunda no la admitiría.

Mirada.

Algo la está mirando.

Fueron unos segundos de confusión hasta que encontró la figura del joven pelirrojo que estaba entre la multitud.

Por un momento pensó que la estaba mirando, pero eso simplemente era imposible desde esa distancia.

—¿Paso algo Rin? ¿Un enemigo?

—… No es nada, solo un conocido. Alguien para nada relacionado con nosotros.

La chica niega toda relación con el joven pelirrojo y decide ir a casa.

Archer da un último vistazo a la ciudad. Ciertamente el destino le gusta jugar con él. Pensar que sería invocado en esta época ya olvidada en sus memorias. Ciertamente este es uno de los pocos momentos de la historia de la humanidad en donde puede existir la probabilidad de dejar de existir.

(*)

Al mismo tiempo en la Academia Homurahara.

—Caster tiene la barrera en el templo…

—Desde ahí está drenando la ciudad master.

—… Rider, podemos aprender de nuestro enemigo. Tienes tu barrera y este es el lugar perfecto para utilizarlo. Imagínate el susto que tendrá Tohsaka.

Drenar la vida de todos los alumnos y profesores del instituto. No es que le tuviera un odio en particular, tal vez solo con la capitana del club de Kyudo, simplemente es un buen lugar para utilizarlo y muy posible un lugar en donde tenga que luchar contra la heredada de los Tohsaka. No le gustaría pelear con ella, le gustaría formar una alianza y aunque tiene confianza en su carisma, algo le dice que no lo hará.

Shinji sentía atracción por la magus, pero sabía que no pasaría eso con ella, aunque si esta le diera el mínimo indicio de ello, iría con todo.

Es una pena que Emiya se encuentre en este lugar cuando se active. Podría detener la barrera antes que mueran los alumnos, lo único malo sería que tendría que armar la barrera en otro lugar y tal vez volverse un objetivo de otros master.

Un sacrificio por su mi deseo… pensó Shinji.

(*)

En otro lugar la bruja miraba.

Caster observaba el conflicto tan fugaz entre Lancer y Berserker.

Ambos servants chocaron con una brutalidad inhumana. Lancer esquivó y bloqueo cada ataque con la agilidad de una pantera, no, incluso con una mayor habilidad. Berserker era como la fuerza de la naturaleza, un terremoto, un tsunami, un huracán, todos juntos. El bosque sufrió las consecuencias entre la breve guerra de los dos bestias, los árboles fueron derribados, el suelo destrozado y las plantas aplastadas.

El rostro de lancer se iluminó ante el enemigo que había encontrado. Definitivamente el servant más fuerte.

—¿Cuál es el nombre de su servant señorita?

—Eres fuerte, pero no tan fuerte como Berserker, del héroe más grande de la antigua Grecia.

Berserker se impulsó hacia adelante en un golpe vertical. Creando una cráter de varios metros, los árboles y la tierra volaron por los aires y entre estos estaba Lancer con una sonrisa la cual desapareció inmediatamente.

Maldijo a su master.

—Disculpe señorita y Berserker, tendremos que dejar esto para otra ocasión.

Lancer desapareció entre los árboles.

Caster estaba molesta.

Reconoció inmediatamente la figura gigante del hombre musculoso que tomó el nombre de Berserker y frunció el ceño.

Berserker definitivamente es la mayor amenaza de la guerra. No existe otro servants que se le pueda comparar.

Heracles es la mayor amenaza de la guerra.

Otro obstáculo más en su camino.