Otra vez el mismo sueño. En el campo de llamas en donde nació.

Él sabía que es un sueño, siempre sabe que es un sueño, pero siempre corre. Corre entre las llamas que lo consumen, entre los escombros y personas.

Siempre es el mismo sueño, solo termina cuando es rescatado.

Su cuerpo esta pesado y sus instintos le dicen que algo va mal. Los últimos días han sido extraños, la apariciones fantasmales y ayer la figura conocida de la chica en la azotea, la cual solo debe ser otro fantasma. Tal vez su cuerpo le decía que debía descansar.

(*)

—Mi cartera esta en blanco, ¡necesito que me traigas el almuerzo!

—Me niego, te lo has ganado. Deberías hacerlo tú mismo.

Dijo firme Shirou y la mujer más tigre que mujer se burla.

—Je, no tenía esperanzas en ti. Sakura-chan me salvara. ¿Verdad, Sakura-chan?

—Sensei si no le importa tener el mismo almuerzo que yo, cocinare para ti.

Solo era otra mañana y comían con tranquilidad, pero los ojos e instintos del tigre funcionaban bastante bien. Pollo al fuego lento era su almuerzo, como siempre algo más elaborados de lo necesario.

—Oh, Shirou esta mañana tardaste más tiempo en levantarte—Taiga levanta una ceja, el tigre desapareció y solo quedaba una hermana preocupada—. ¿Ha pasado algo?

—Tuve un sueño, me desperté mal. Eso es todo.

Shirou rechaza el tema y su hermana mayor lo entiende.

—Ya veo, lo de siempre. Lo normal… Shirou ¿No tienes hambre? ¿Tu apetito desapareció?

—Nada de eso. No use de pretexto mis sueños para robarme el desayuno.

—Je, estoy feliz que ahora seas más fuerte, pero no estaría mal un hermanito más delicado.

El tigre ha vuelto.

—Esa es mi frase, ojala fueras más amable con tu hermanito.

Ambos ríen del otro bastante alegres. Las manchas del mal sueño desaparecen y el chico se alegra de la preocupación de su hermana, aunque no lo demuestra, sabe que se podrá demasiado feliz si le cuenta y no parada de molestarlo, por ello finge una mueca de disgusto. Sakura actúa confusa ante la interacción de los hermanos, puede ser casi de la familia, pero desconoce algunas dinámicas.

(*)

Raro.

Algo muy raro está pasando en la escuela. Shirou no entiende lo que esta percibiendo, pero definitivamente algo no está bien. Es como si todos fueran muñecos jalados por una membrana que los devoraba lentamente. Lento y sin sentido.

Llego a la conclusión que estaba cansado. Cosas raras han estado sucediendo y esta solo debe ser otra mala jugada.

El resto del día fue normal si no constamos esa sensación incomoda. Todo sucedía como debía ser hasta que una chica se tropezó adelante suyo con cubetas con agua las cuales vertió todo su contenido en el piso.

—¿Estás bien? ¿Puedes levantarte?—ella soltó un grave gemido—puedo ver que no, déjame ayudarte.

—Gracias…

—Emiya Shirou.

—Emiya Shirou… ¿No era ese el nombre de un anterior miembro del club de Kyudo?

—¿Eh? Correcto, ¿Cómo…?

—Eh escuchado a Mitsuzuri-sempai hablar de ti e incluso escuche que sigue molesta por dejarle tanta responsabilidad.

—Oh, ella ya me lo ha dicho.

Ella soltó una suave risa mientras aguantaba el dolor del esquince del tobillo.

—¿Podrías hacerme un favor?

—Claro, ¿Qué necesitas aparte que te lleve a la enfermería?

—Podrías buscar una forma de que Mitsuzuri sempai no me mate por no limpiar el club, hoy me tocaba…

—Mitsuzuri no se molestara mientras le muestres lo sucedido, pero podría limpiar el club…

—¿Eh?

A veces el destino te quiere en malos lugares.

Después de dejar a la chica y saber que la ayudarían para ir a casa, decidió ir al club.

Llevaba bastante tiempo sin entrar después de dejarlo, por un momento se sintió tentado a tomar un arco, pero se negó hacerlo. Este ya no es su club, ya no pertenece aquí, el decidió dejarlo.

Ver la flecha en su objetivo. No apuntaba, lo que hacía era imaginar donde quería que estuviera la flecha. Disfrutaba los momentos que pasaba en el club.

Las horas pasaron, más de las que esperaba, pero no podía dejar esto en este estado. Por este día se volvió su responsabilidad y lo dejaría lo mejor posible, porque era lo mínimo que merecía el club de Kyudo.

(*)

Metal contra metal.

El choque se repetía una y otra vez en la oscuridad de la noche. Shirou que recién acaba de terminar con la limpieza se aturde. Aquí donde cualquier persona normal o que no perteneciera a una película de terror barata, no se acercaría al origen del ruido del metal chocando, pero nuestro protagonista es Shirou. Claramente se acercara a aquello. Esto lo llevo al patio del instituto.

Caballero rojo y caballero azul.

Algo fuera de cualquier cordura. Cualquier persona normal al observar eso, caería en una negación ante lo que observaba, ningún ser humano podría moverse a la velocidad en que chocaban los caballeros opuestos, pero aquí estaban.

Un mago, incluso uno mediocre podría reconocer lo que realmente era extraño en la situación. Ellos no son humanos, están muy alejados de la humanidad. Los estallidos de energía mágica eran horrorosos. Shirou solo pudo caer en una hipnosis pesada ante aquella irreal situación, más irreal de lo que había sucedido todos estos días.

El caballero azul arremetía como una bestia salvaje con su roja lanza. Era una tormenta sangrienta que el caballero rojo apenas mantenía usando dos falchion, negra y blanca, la ultima estallo ante la fuerza y velocidad salvaje de la lanza.

Victoria asegurada, era imposible que el caballero rojo continuara con un arma menos, la muerte era lo único que le esperaba ante la arma sangrienta, pero no. La muerte no lo alcanzo, la muerte fue desviada por la falchion blanca que fue destrozada unos microsegundos o tal vez menos.

La bestia azul bufo incrédulo ante lo que observaba. No estaría molesto si este proceso no se hubiera repetido 10 veces en un par de segundos.

No existía un aquero que usara dos espadas, no existía un arquero con una infinidad de espadas. Eso solo lo hizo molestarse más.

Lancer volvió avanzar, más fuerte y furioso. Si antes era una tormenta sangrienta, ahora era un huracán que devoraba todo en su camino con sus dientes demoníacos hambrientos de la carne de su enemigo.

Cinco estocadas casi simultaneas, imposible de percibir a simple vista. Dirigida a distintos puntos. Cabeza, corazón, abdomen, cadera izquierda y muslo derecho.

Los cinco colmillos demoníacos fueron disparados hacia su presa. El primero fue desviado por la falchion negra que se mutilo en el aire, la segunda desviada por la falchion blanca que voló en dirección opuesta al combate, el tercero volvió a ser desviada por la falchion negra que se desvaneció en el aire. Otra vez, Falchion blanca y falchion negra mutiladas ante las estocadas de la lanza, pero Archer se mantenía en pie con las dos espadas en manos.

El caballero azul volvió furioso ante su objetivo, más y más furioso, pero el resultado no cambiaba, el caballero de rojo fue desarmado 12 veces más antes que ambos se detuvieran.

—27 veces, 27 veces te he desarmado y todavía te quedan más—gruño lancer, más confundido que furioso.

Y como no estarlo, ningún espíritu heroico invocado en la guerra debería tener esa cantidad de tesoros heroicos y sobre todo para un arquero. Un arquero no necesita espadas.

Era una afirmación sencilla, pero cuando escabas mucho más, te das cuenta que existen varios ejemplos que rompen aquello.

—¿Qué pasa Lancer? No es propio de ti quedarte quieto y solo mirar. ¿Dónde quedo esa energía de antes?

—… Deja de hablar mierda tramposo… Está bien, te preguntare, ¿Qué héroe eres tú? Un arquero con dos espadas…

—Por otro lado es fácil reconocerte Lancer. Dicen que los héroes más rápidos son elegidos para ser Lancer, pero tú lo superas. Pocos pueden igualar esa velocidad y solo uno tiene esa agilidad animal.

—Oh, bien dicho Archer.

El hombre de azul explota en un aura asesina. No, no solo la intención asesina se desborda, la energía mágica de la lanza explota y brilla en tonos rojizos infernales. Lancer se mueve y se posiciona para asesinar al hombre de rojo.

Oh, definitivamente va a matar al hombre de rojo. No importa lo que sucediera, no importaba el método que utilizara, el hombre de rojo caería ante la lanza.

Eso podía saberlo cualquiera y Shirou, quien desconocía la situación, nombre de los involucrados y la situación que llevo a esto. Solo sabía que moriría ante esto.

¿Dónde quedo el ideal del héroe justiciero? Shirou en sus cabales hubiera saltado y recibido con su propio cuerpo la lanza roja si podía salvar a otra persona, ignorando su propia seguridad y la reacción de todos sus cercanos, pero Shirou no estaba pensado con claridad y una vez, por fin, una reacción normal de Emiya Shirou, huyendo del lugar.

Es gracioso si lo vez de esta forma, la primera vez que abandono su ideal, termino con una lanza en su corazón.

Una muerte prematura.

Shirou huyo hacia el edificio escolar, subiendo pisos, esperando alejarse de las presencias que lo detectaron en su escape. La mente de Shirou daba vueltas, no podía creer lo absurdo de lo sucedido. Eso no era real, imposible que fuera real, pero lo es. Eso sucedió, dos hombres luchando en el patio del instituto.

—La persecución ha acabado ¿no? Hey, llegaste bastante lejos.

Una voz amigable, el caballero azul estaba al frente de Shirou. Un hombre de cabellos azules cortos, ojos rojos y su armadura, que más parecía una maya con armadura metálica en los hombros. Un demonio azul, que incluso en palabras amigable dejaba en claro lo que estaba por suceder. Shirou moriría ante la lanza demoníaca.

No se equivoco.

—Tu sabias mejor que nadie que no había escapatoria. ¿No es así? Mucha gente muere de esta forma. No es algo por lo te tengas que sentir avergonzado ni nada. Solo has tenido mala suerte niño.

Y el hombre perforo el corazón de Emiya Shirou.

En un movimiento simple, sin odio o aura asesina. Solo un movimiento sin sentido.

Una digna comedia del autor más celebre.

La muerte del héroe. El héroe que se ha entrenado desde que es consciente de lo que busca, él que sobrevivió en el mismísimo infierno, él que dejo morir a tantas personas solo para vivir, él que salvarías más personas que las que dejo morir, él que daría la vida por otras personas, sin importar que nos la conociera, él las salvaría. Pero el héroe murió en una comedia sin sentido.

El héroe murió sin salvar a otros, el héroe murió por actuar cobardemente. Si al menos hubiera actuado, hubiera podido morir pensado que salvo a otra persona.

Escupe sangre, su sangre.

Finalmente cae muerto.

(*)

Ver el cuerpo del chico en el piso despertó viejas memorias, las memorias de una lanza atravesando su corazón, pero no recordó las sensaciones o lo que ocurría antes o después. Seguramente estaba por una razón estúpida a estas horas en el instituto.

Podría matar al chico antes que su Master llegara y lo salvara. Tal vez con eso podría causar su propia muerte, la negación del héroe. Asesinar al héroe antes que nazca.

Pero este no era el momento y aún existía la posibilidad que este no fuera el mismo Emiya Shirou que abandone todo por un ideal.

Aunque finalmente esto solo era un sueño sin sentido.

(*)

El olor de la muerte la golpea como un ladrillo antes de encontrarse la escena de sus pesadillas.

El estudiante muerto en el piso sobre un charco de su propia sangre mientras Archer lo observa inmóvil. Ella lo mató, no existe diferencia entre que Lancer o ella misma acabara con su vida. Fue su irresponsabilidad lo que acabo con su vida.

—Síguelo, Archer. Lancer probablemente regresará con su Master. —Esa era la voz de una maga que estaba acostumbrada a la muerte, la voz de alguien que no retrocedía incluso con la muerte adelante, aunque le temblaban las manos—. Todo esto habrá sido inútil a menos que identifiquemos al Master de Lancer.

Archer se congela brevemente antes de desaparecer en la búsqueda del Master enemigo.

Toda su vida se preparo para el momento que tuviera que tomar una vida y esto no era distinto. No puede sobrevivir a la estocada de Lancer, imposible, nadie puede sobrevivir con el corazón agujereado por un arma como esa.

Pero aún respira levemente. Su respiración es débil y se detendrá en poco tiempo. No es un mago que pueda curar su propia herida, ella tampoco tiene lo necesario para salvarlo.

—Lo mínimo que puedo hacer es recordad tu rostro—Intenta mover el rostro del joven para verlo, pero sus dedos no la obedecían fue el primer momento es percatarse—. Perdóname. Recordare tu rostro al menos.

Es curioso como Rin nunca pensó en las dos únicas personas que no permitiría morir de esta forma, asesinado por su propia negligencia. Ese hombre y mujer que suelen pasar el día en este lugar. Con ninguno de los dos es cercano, apenas ha compartido palabras con uno y con la otra, no puede acercarse de la forma que ella quisiera.

El horror, la impotencia y furia que la golpeó en el rostro como un bate de béisbol. Su expresión hubiera horrorizado y destruido la imagen perfecta que tenían sobre la chica.

—… Basta. ¿Por qué debías ser tú entre todos?

Ella no está furiosa con Lancer, es el trabajo de un Servant. El enojo estaba en dos direcciones, a ella por su irresponsabilidad y en el chico moribundo, el cual se quedo por alguna razón en este lugar hasta estas horas.

Dos imágenes.

La cara de Sakura, ella definitivamente va a llorar. Ella no quiere que ella sufra, ella no se merece eso.

La otra de un atardecer y un chico corriendo y saltando, una y otra vez, sin parar. Una chica aburrida mirándolo.

No, definitivamente no podía dejarlo morir.

Existe una manera, ella siempre supo una manera en que podía salvar al chico apuñalado. Existía una forma, pero una forma que podía fallar y que sería un gran costo para ella, la pérdida de un as bajo su manga. Una forma de salvarse en el futuro.

Ella se odió a sí misma, ella es una maga, debería aceptar la muerte del pelirrojo fácilmente, pero aquí esta. Usando su as para curar a un tonto moribundo.

(*)

Emiya Shirou es una persona peculiar, una mentalidad distorsionada, causando que al no conocerlo, su comportamiento puede parecerte errático y sin sentido. Una persona normal no actuaría de esa forma.

Shirou al despertar de ser apuñalado en el corazón por un hombre desconocido que claramente no era humano, fue limpiar su propia sangre. La reacción fue tan poco humana que el mismo Shirou se cuestiono el porque esta limpiado su propia sangre después de morir. Ordeno la basura, el balde y la fregona antes de dejar la escuela.

Un collar rojizo era el único elemento externo aparte de su propia sangre que ya limpio. Se lo llevo, tal vez podría entregar a su salvador, porque en sus difusas memorias, escucho una voz irreconocible, pero alguien lo salvo, alguien ha vuelto a salvarle. Claro que debe devolver lo suyo, claro que debe pagar por la salvación de su vida.

Desconociendo todo, las razones de su asesinato, los monstruos que estaban luchando, el milagro de su salvación, Shirou se arrastró a su hogar. Aún cuando tenía sus ropas manchada de sangre, cada paso era como si la lanza volviera a apuñalarlo.

Su caminata fue decadente y dolorosa, pero después de un tiempo indefinido, en donde su única sensación fue la sensación fantasma de ser apuñalado una y otra vez, se arrastró hasta su hogar.

La paz de su hogar, su herida arde como el infierno y su mente solo se puede ocupar sobre los resientes sucesos.

La luz se apaga y una sensación desagradable sube por la columna de Shirou. Un intruso con un aura asesina. Alguien se ha infiltrado a su casa con el objetivo de asesinarlo. El caballero de azul ha vuelto por su víctima.

Su corazón herido bombea intensamente su sangre por todo su cuerpo.

No puedo, ¡no puedo perder la vida que me regalaron! Pensó el pelirrojo al romper el miedo paralizante que lo dejó morir.

Solo duro unos segundo, pero chico logro salvar su cabeza.

Una estocada cae desde el techo, furiosa por reclamar lo que era suyo y un desconocido le arrebato. Shirou rueda hacia atrás para escapar del colmillo rojizo, poniéndose inmediatamente en pies con su espada en mano, la cual no era más que poste que trajo su hermana reforzado con su magia.

El hombre de azul esta poco entusiasmado ante la idea de matar otra vez al chico, incluso en su piadoso asesinato, intento matarlo sin que se diera cuenta. La lanza con desdén vuelve a intentar tomar lo que es suyo, pero la lanza es desviada por la falsa espada.

Su sangre se derrama.

Su brazo es desgarrado por el colmillo apagado.

—Wow, que técnica más peculiar—exclamo el hombre de azul con mayor interés ante su presa. La desgana fue remplazada con el aura de una bestia apunto de devorarlo—. Puedo sentir una breve energía mágica proveniente de ti, por eso debes estar vivo. Puede que me divierta un poco.

Claro, Emiya Shirou no puede derrotar a este monstruo, es imposible, incluso en sus mejores momentos no puede luchar con aquello. Solo en un movimiento puede tomar lo que es suyo.

Balancea su lanza de lado, otro golpe que lo mataría fácilmente. Vuelve a bloquear con la falsa arma. Un breve intercambio entre un huracán y un soplido. Su arma se dobla y su brazo ya no puede más, pero a base de puro instinto lograr escapar al patio de su mansión, saltando a través de una ventana, rompiéndola en el camino, solo para ser recibido por una patada proveniente de un rayo azul que lo manda a volar.

…¡Wow, realmente estoy volando! Pensó Shirou antes de estrellarse contra los muro de su almacén y soltar un alarido de dolor que sorprendentemente no despertó a los vecinos.

El hombre bestia camina preparando para tomar su derecho arrebatado. Shirou entra a su cobertizo en búsqueda de algo, cualquier cosa que pueda usar con su magia, cualquier objeto que lo salve, lo que sea.

La lanza vuelve aparecer por su espalda y Shirou lo bloqueo desenrollando su falsa espada. Formado un falso escudo que fue destrozado como una pluma por el lancero. Shirou se estrelló contra el piso.

—Jaque mate. Eso ha sido bastante sorprendente chico. Pero no entiendo. Tienes un buen cuerpo, pero apesta en el uso de la magia. Parece que tienes talento, pero eres demasiado joven.

El colmillo vuelve por su presa.

Todo esto fue más que un simple juego, el solo era un juguete del hombre de azul, si quisiera, él hubiera decapitado y cortado todo su cuerpo en un segundo. Nunca le dio pelea, nunca podría darle pelea. Esa lanza roja tomara su corazón.

Emiya no puede aceptarlo. No puede aceptar morir dos veces el mismo día, incluso rechaza su primera muerte y sobre todo esta nueva vida que le dieron no se la arrebatara. No puede aceptar morir aquí. Aún tiene un sueño, aún tiene metas. Desaparecer si poder salvar a otra persona es un pecado que ni la muerte puede salvarlo.

—No… no aceptare ser asesinado otra vez tan fácilmente… ¡Por alguien como tú¡

(*)

Estaba en sus manos, el poder del grial estaba al borde de sus manos. Ella lucho y mancho su espada con la sangre de sus enemigos para obtenerlo.

Pero todo se le fue arrebatado por un hombre, un hombre la obligó a destruir lo que más ha buscado, lo que cumplirá su deseo, su mayor error. Ella nunca tuvo que tomar la espada.

No puede ser que este sea su destino, no puede ser que solo tomó la espada para ver a su reino caer condenado por sus errores, la espada no merecía estar en sus manos, por ello el grial es su salvación, el grial entregara la espada a la persona adecuada.

Ella maldijo en alto el nombre de Emiya Kiritsugu, los únicos que escucharon su maldición fueron los cadáveres en el campo de batalla.

Y como si el mundo fuera un comediante, ella fue llamada otra vez por el santo grial y por el hijo de quien la traiciono.

(*)

Lancer maldijo su suerte.

La pérdida de su maestro, la cual era una linda chica. Su maestro actual, un hombre torcido que no es de su gusto y que lo limita, ni puede divertirse en una pelea. Ahora resulta que el séptimo ha sido invocado en su cara por el chico que había matado hace unas horas.

Aunque eso podía ser divertido.

(*)

Una estela plateada surgió y los metales chocaron entre sí, dos veces saltaron chispas en movimientos fuertes y rápidos. El caballero azul retrocedió con una agilidad bestial en un salto varios metros.

El golpe de metal fue como música para sus oídos, una hermosa canción, pero solo era el sonido del hierro, el sonido del hierro no es hermoso. Tal vez estaba confundido, su mente no podía percibir si el sonido del hierro o la mujer era hermoso, o incluso ambos lo eran.

No debería ser hermosa, era idea contradictoria ante lo que estaba al frente de él. Un sentimiento similar a los dos caballeros que lucharon a muerte, su armadura no era nada bella y refinada, solo era una armadura, pero sus mechones rubios y ojos como la pradera más verde, despertó un sentimiento que nunca tuvo, su ojos guardaron la imagen en lo más profundo de su mente, definitivamente nunca olvidaría este momentos, aunque pasaran milenios.

—Servant Saber, he respondido a tu invocación. Te pregunto. ¿Eres tú mi Master? —Ella pregunto con una voz que parecía que iluminaba la oscuridad—He respondido a tu invocación. De ahora en adelante, mi espada irá contigo y tu destino irá conmigo. Desde ahora, nosotros tenemos un contrato.

¿Cómo se podía sentir ante lo que tenía adelante? Estaba desesperadamente luchando por la vida que le fue dada hace unas hora, todo esto momentos antes que ella apareciera y ahora lo único que le importaba era la figura del caballero femenino adelante suyo, con una armadura plateada y vestido azul. Sus palabras no significaban nada para él, no las entendía cuando la escuchó. No sabía que era un master o el contrato del que hablaba, pero la escuchó, cada palabra.

Si, el contrato fue completado, el momento en que ella lo eligió como su maestro, él juro ayudarla.

El recuerdo que nunca perdió, uno de los pocos momentos que fueron guardados en la mente del héroe sobre la colina de espadas.

(*)

Caster sonrió ante lo que había observado. Definitivamente un nuevo enemigo bastante peligroso, pero sus instintos eran mayores. Ella definitivamente era una doncella hermosa, una gema, un sol, un peón en el que disfrutaría poner sus garras.

No podía actuar inmediatamente, tenía que observar y buscar su oportunidad.

(*)

—Vamos Berserker, onii-chan ya ha invocado a su servant. Vamos a darle una visita nocturna.

La chica de apariencia infantil, tarareo una canción mientras caminaba junto a su servant desmaterializado.

La noche no es para los niños, pero ella no era una niña, era toda una mujer de alta cuna.

El servant no hablo ni gruño, pero obedecería a cada orden de su master.

(*)

Shinji dio un salto horrorizado ante lo que estaba en la ventana del motel donde se hospeda. Uno de los familiares de su abuelo, un pájaro que se retorcía repulsivamente.

Las cadenas de Rider atravesaron al pájaro en un parpadeo, dejando una masa repugnante en el piso, más parecía una bolsa de basura que un ser vivo.

—Tu servant es más eficiente de lo que esperaba Shinji—un gusano se retorció entre los resto del ave, saliendo como un parásito de alíen, su voz era igual de asquerosa de siempre—que mal saludo para tu abuelo.

—¿¡Que es lo que quieres anciano!? —casi gruñendo, Shinji sujeto fuertemente el tomo falso que uso para el contrato con Rider, sus ojos revoloteaban por todas las direcciones buscando a Assassin. El terror era palpable en su rostro.

Rider que se materializo para destruir el ave estaba quieta en medio de la habitación con sus sentidos al máximo, escuchando cada respiración o movimiento en el piso. Pudo escuchar alguien orinar, una pareja haciendo el amor, alguien durmiendo, pero Assassin no estaba en su rango. Se mantuvo alerta igualmente.

El gusano soltó una risa que causo un escalofrió en Shinji.

—No te preocupes, Assassin se encuentra haciendo otro trabajo. Aún tienes tiempo para tu jueguito.

Eso no tranquilizó a Shinji.

—Pero tengo una información que puede interesarte. Sobre el último Master…

—¿Por qué me interesaría la información dada por un Master enemigo? No puedo creer ninguna palabra que me des…

Su risa era más retorcida.

—Vamos Shinji, sabes que me conoces. ¿Alguna vez te mentido? —Volvió a reír, nadie se puede acostumbrar a esa risa, no importa cuántos años viva con él—Solo te estoy dando esta información porque eres mi nieto, Shinji.

El cabello de alga quedo en silencio, mirando el retorcido movimiento del gusano. Confiará en él por el momento.

—Vamos, ¿Qué es lo que tienes?

Volvió a reír. Sigue siendo igual de incomoda que siempre.

—El séptimo master ha aparecido. Ha invocado a Saber y es un Emiya, Emiya Shirou.

El gusano murió, explotando en un mar de baba, como el agua de un pantano negro.

—¿Emiya Shirou?—La imagen del pelirrojo inundo su mente, recordando la primera vez que lo conoció, unos segundos se quedo inmóvil como una estatua. Finalmente una sonrisa inundo su rostro, entre alegre y macabra—. ¡Emiya Shirou!

Nota del autor: Espero que esten disfrutando este fanfic, creo que mucho deben notar por el camino que estoy llevando la historia y pues este y el siguiente capitulo son bastante de transición. Son parte que podría saltar al ser muy parecidos a lo original, pero que encuentro que no ponerlo, deja vació lo siguiente.

Ahora por lo que estoy escribiendo esto, es que me tomare dos semanas antes de publicar el siguiente por temas personales (Universidad) Incluso si tengo tiempo, intentare publicarlo antes, ya que estoy llegando a lo que quiero.