Caballero plateado y caballero azul. Ambos chocaron después que la luna se ocultara entre las nubes, gobernando una oscuridad que era violada por las chispas del acero chocando entre sí.

El lancero ataco como un rayo, ataque que deberían arrebatar la vida de la chica sin armas en mano, pero eran desviados por arte de magia, la chica avanzaba por cada golpe. No, no era directamente magia lo que desviaba, el metal chocaba entre ellos, ella tenía algo, ella atacaba con elegancia y sobre todo una fuerza superior.

La postura dejaba en claro lo que tenía en mano, una espada, un arma invisible, pero que volvía a chocar con el lancero y lo hacía retroceder.

Esto era definitivamente distinto al anterior combate observado. El caballero rojo era quien tenía desventaja. Ahora el caballero de azul era quien retrocedía en cada paso y se defendía.

Sostiene la lanza en vertical para defender sus costillas, la cuales casi son mutiladas por el arma invisible.

Ambas chocan y chispas saltan por el patio de la mansión o mejor dicho explotan grandes cantidades de energía mágica en cada golpe. El caballero plateado era superior en la fuerza, eso ya lo demostró, pero ahora al poder ver claramente la energía mágica liberara entre ellos, ambos demostraban fuerza sobrehumana.

Lancer era preciso y salvaje, sus ataques podían ser una tormenta en el mar abierto, pero Saber pasaba a través de la tormenta por cada tajo de su arma invisible, como un barco que nunca naufragaría.

El arma invisible baja como un martillo, esperando aplastar los huesos y órganos de su rival, pero el poderoso ataque creó una abertura que el velocista aprovecho para desaparecer del camino del arma y aterrizar varios metros.

El lancero vuelve a saltar con una velocidad imperceptible mientras que la chica mantenía el arma baja, ella se retuerce con el arma en mano y esquiva el golpe mortal del lancero y lo devuelve con una pirueta, una pirueta que impulsa un arrollador golpe que lo manda a volar.

—¿Qué pasa Lancer? Así no haces honor a tu nombre. Sí tu no vienes, iré yo

La chica que se llamó a si misma Saber dice en un tono desafiante y Lancer responde con una mirada de un depredador ante su presa.

—¿Hah, vas a venir a deliberadamente a morir? Sí es así, no me importa, déjame preguntarte antes que mueras ¿Tu tesoro heroico es una espada?

—¿Quién sabe? Puede ser un hacha o una lanza, incluso pude ser un arco, Lancer.

—Heh, pero que trabajo más complicado Saber—Lancer cambia su posición de combate, cosa que alertaó a Saber y Shirou reconoció horrorizado—. ¿Si lo dejamos en un empate? No es un mal trato ¿verdad? Mira ese Master inútil que tienes y el mío no es más que un cobarde. Podríamos dejarlo cuando estemos en mejor estado.

—… Me niego. Caerás aquí Lancer.

Lancer soltó un suspiro y una queja con su situación antes de desbordad una cantidad de energía mágica asfixiante. Saber al darse cuenta de lo venía, se posiciono de una forma que en pudiera actuar ante cualquier situación.

—Adiós, ¡ese corazón tuyo me pertenece! ¡Gae Bolg!

Todo ocurre en cámara lenta y aún de esa forma, todo fue un simple parpadeo. El caballero azul aparece adelante del caballero plateado, pero la lanza ardiente en un aura mortal apunta a sus piernas, una estrategia absurda que el caballero opuesto aprovecha al avanza para destrozar fácilmente a su imprudente oponente. Eso habría pasado si la lanza no rompiera las leyes de la lógica, girándose en un ángulo de 90 grados al corazón del caballero plateado.

El ataque la manda por los aíres por un par de segundos antes de aterrizar. Ella se mancha de su propia sangre.

—Una maldición… no, ¡una inversión de la casualidad? —hablaba adolorida, pero más viva de lo que debería, porque esa lanza fue directamente al corazón.

¿Qué es más sorprendente? ¿Una lanza que sin importar lo que pase, destruye el corazón de su oponente? O ¿Qué ella lograra sobrevivir a aquello al saltar el momento antes y girar antes de que la lanza le atravesara el corazón por completo?

—La has esquivado, saber. Mi fatal Gae Bolg.

—… ¡Eres el sacerdote de la luz de Irlanda!

Lancer cruza los brazos molestos por lo ocurrido, quejándose de su error y además de su vasta fama, todo esto antes de desaparecer.

Saber estuvo a punto de correr en su búsqueda antes que Shirou se le acercara. Él tenía muchas preguntas, pero quedo atontado ante la apariencia de la chica. Sus cabellos que parece bañado en oro, su rostro elegante y su piel qué a simple vista, denota lo suave que es.

Hormonas y algo parecido a un primer amor.

Lo único que pueda calmar a sus hormonas es un sentimiento de impotencia, le molesta lo ocurrido. Que una chica fuera herida al frente de él y que este nada pudiera hacer. Otros no deberían ser heridos por su bien, deberían ver por sus vidas, pensó el chico.

(*)

—¿Quién eres tú?

Saber pudo notar la presencia defensiva de su maestro. El no confía en ella.

—¿Qué quieres decir? Soy el Servant de clase Saber… Tú me invocaste, así que no existe necesidad de confirmarlo.

Su maestro oculta su rostro, un poco rojo. Saber no entiende el comportamiento de su Master. El contrato está hecho, ella fue invocada por su llamada para reclamar el grial, una segunda vez para reclamarlo.

—… Yo soy Shirou. Mi nombre es Emiya Shirou, y vivo en esta casa.

Saber no lo expresa con palabras, pero su mente acaba de explotar en una alarma. Emiya, se apellida Emiya, el mismo apellido de su anterior Master y el hombre que lo traiciono. Al ser invocada y pelear contra Lancer no tuvo tiempo de observar el entorno, pero es exactamente la misma mansión que utilizaron como base de operaciones en la anterior guerra y su Master tiene el mismo apellido y misma casa que el hombre que lo traiciono. Pero no puede ser su hijo, el grial le ha dado información del presente, solo han pasado 10 años de la cuarta guerra y su nuevo maestro debe tener 16 o 17. Emiya Kiritsugu no tenía un hijo, solo tenía una hija de cabellos blancos.

Pero este es mi Master, no debería importar si es hijo de Emiya Kiritsugu, pensó Saber.

(*)

El recuerdo del primer encuentro, de la mujer caballero. ¿Cuántas veces no soñó con aquella espada que le pertenecería a aquella mujer? Ojalá hubiera recordado su actuar después de ser invocada.

Maldijo internamente ante la espada invisible que buscaba su cuello. Sus espadas gemelas chocaron y desviaron a la espada invisible, la espada sigue igual que siempre, pero se aturde ante lo que está observando.

Recordarla y verla no es lo mismo.

Oh, mierda.

Pensó mientras la espada invisible se volvió a abalanzar sobre él y con este momento de apertura, no podría salvarse del golpe casi fatal.

—¡Detente Saber!

El brillo de un Conjuro de Obediencia relució en la oscura noche y la mujer de su pasado se detuvo antes de dar el golpe.

Oh, mierda.

Pensó mientras observaba al idiota que acaba de usar un hechizo de comando.

No era malo que lo usara, para nada, era lo mejor para él y su Master. El Master de Saber acaba de desperdiciar un de los tres hechizos de comando y él se encontraba en perfecto estado. Podrían continuar perfectamente la pelea y ahora no estaría aturdido, aunque un sentimiento de disgusto se filtraba hacia el Master de Saber y al verlo usarlo, le causa mucho más disgusto.

(*)

El mundo de Emiya Shirou daba vueltas, muchas, pero que muchas vueltas.

Acaba de descubrir que acaba de involucrarse en una contienda entre 7 magos por algo llamado el santo grial, una guerra en donde se asesinarán entre ellos para obtenerlo. Y el si involucro como el séptimo master, alguien quien han invocado a un héroe antiguo, a la chica que lo protegió.

Tohsaka Rin la idol de la escuela, es un mago y participante de la guerra del santo grial. También sería digno de mencionar que su personalidad real, es bastante distinta a la de la escuela, aunque eso no es que le disguste.

Ahora mismo está caminando con su reciente enemiga (la cual no quiere llamar su enemiga) Tohsaka Rin, Saber y Archer (Este en forma espiritual), Saber lleva un impermeable amarillo para ocultad su armadura, ya que no puede hacer una de las funciones básica de los Servants por ser un horrible mago.

Llegan a la iglesia y saber y Archer se quedan afuera esperándolos.

La iglesia es bastante sorprendente a ojos de Emiya, una gran catedral sobre una colina, los adentros siguen confirmando el gran lugar que es, visitado por bastantes personas.

—Tohsaka, ¿Cómo decías que era el nombre del cura? Kotomine o algo así.

—Su nombre es Kotomine Kire. Fue un estudiante de mi padre, y hemos tenido una relación inseparable desde hace 10 años… bueno, yo nunca quise tenerla.

Rin no trasmitía ningún tipo de cariño o aprecio hacia el sacerdote, incluso demostraba abiertamente desprecio a este.

—Estoy de acuerdo. No quiero una estudiante que no respete a su profesor. No contestas a mis llamadas, y ahora traes a un invitado inusual… Hmm, ¿Así que él es el séptimo, Rin?

Ambos discuten brevemente antes que el sacerdote se dirigiera al séptimo. Esto es extraño, Kotomine Kirei causa un sentimiento extraño a Emiya, no es como que el sacerdote lo mire con hostilidad, no da miedo, pero Shirou de cierta manera siente un sentimiento antagonista a esta persona, como si algo le dijera que ellos no son compatibles, como si hubiera encontrado a la primera persona que odia y eso que no ha intercambiado palabra alguna… pero al mismo tiempo es casi familiar, como si no fueran muy distintos, pero ese último pensamiento le enfureció si saber el porqué de aquello.

—Soy quien está encargado de esta iglesia, Kotomine Kirei. ¿Cuál es tu sentimiento, séptimo master?

—… Emiya Shirou. Pero yo aún no estoy seguro de que es eso de master.

—Emiya… Shirou,

Solo al pronunciar aquellas palabras, era su nombre, Emiya Shirou, pero al ser pronunciarlo por aquel hombre, un escalofrió glaciar subió por su columna, el sentimiento de desagrado al hombre aumenta. La sonrisa del falso sacerdote, como si lo conociera de algún lado, hiela la sangre del chico, el héroe nunca había odiado tanto a alguien, incluso el hombre que lo mato, su sentimiento de hostilidad al sacerdote era mayor.

—Tienes mi agradecimiento, Emiya. Has conseguido traer a Rin aquí. Si no fuera por ti, nunca más habría regresado. Entonces empecemos. Emiya Shirou, eres el Master de Saber, sin dudad, ¿No?

—Eso no es cierto. Sí hice un contrato con ella, pero no entiendo lo de Masters y la guerra. Si el master debe ser un magus, mejor que elijan a otra persona.

Se vuelve a dirigir a Rin antes de continuar, discutiendo ahora sobre el novato pelirrojo y su ignorancia.

—Primero veamos los malentendidos. Ser un Master no es un papel que puedas pasar a otras personas o puedas dejar una vez elegido…

El sacerdote procede a explicar las reglas de la guerra y lo que significa ser un Master, incluso menciona que debería estar agradecido por ser elegido. La guerra en donde 7 Master se matan entre ellos para obtener el cáliz que cumplirá todos sus deseos, una guerra que solo cumplirá un único deseo, donde el grial elige a los aptos para tenerlo.

Aunque el asesinato no es obligatorio, pero objetivamente es más eficaz acabar con ellos, un Master sin Servant y un Servant sin Master pueden unirse. La idea de matar a otros Masters, es algo que odia profundamente Emiya.

—Ya lo entiendes. La explicación de las reglas acaba aquí… entonces, volvamos al principio, Emiya Shirou. Dijiste que no tenías intención de ser Master. ¿Sigues sintiéndote de la misma manera? Si quieres abandonar el derecho a ser Master, no pasa nada. Como sabes, puedes usar los Conjuros de Obediencia para romper el contrato con Saber. En ese caso, yo garantizaré tu seguridad hasta que la guerra acabe.

—Espera, ¿Por qué deberías garantizarme mi seguridad? Me cuido solo.

—Tampoco tengo tiempo, pero la protección de los magus es una de las grandes tareas que me pertenece. Fui elegido para supervisar esta sucesiva Guerra del Santo Grial.

—¿La sucesiva Guerra por el Santo Grial? ¿A qué te refieres? ¿La guerra no acaba de empezar?

—Por supuesto que no. ¿Crees que estaría tan organizado? Hace 200 años aproximadamente inicio, cada 60 años ocurre y este fue el ciclo más corto, solo 10 años y esta es la quinta guerra.

—Esto… ¿Estáis locos? ¿Han repetido 5 veces esto?

Una locura impensable, eso es lo que esta guerra para el aspirante héroe. No puede entender la idea de asesinar a otros por un estúpido deseo, Emiya Shirou no entiende la idea de matar a otros por su propio bien.

—Definitivamente lo pienso. La gente a repetido esto varias veces. En las guerras pasadas los Master olvidaban sus enseñanzas y mataban indiscriminadamente, aún con el riesgo se revelarse al mundo. Esa es la razón de la existencia del supervisor.

—Entiendo la razón del supervisor, pero después de lo que has dicho, ¿no es esta guerra algo que trae solo maldad?

—Oh, ¿Qué es lo malvado?

—En las pasadas guerra lo Master rompían las nomas. Si el santo grial existe. ¿Qué pasaría si alguien lo usa con motivos egoístas? Definitivamente sería malo que algo como eso caiga en las manos de alguien que mata sin remordimientos. ¿No debería la asociación perseguir a ese tipo de persona?

Shirpu pregunta con las únicas esperanzas que le quedaba. Kotomine ríe antes de continuar.

—No es posible. No hay hechiceros que no actúen bajo su propio interés. Nosotros solo supervisamos que las reglas se cumplan. Lo que pase después no es nuestro asunto. Lo mismo para la asociación, no le interesa quien lo obtenga.

—Ridículo, ¿Qué pasa si el que lo obtiene es la peor persona posible?

Shirou piensa en el Master de Lancer, quien lo asesino como si fuera nada, solo era un testigo y hubiera sido otro, ese estaría muerto y eso causaba que apretara los puños. Una persona que mata sin remordimiento no debería tener ese poder, aunque desconoce la versión del Master de Lancer, pero está seguro de que no le gustaría.

—Sería problemático, pero el grial es quien elige a su dueño y no tenemos el poder para detener al Master elegido. El grial concede un deseo, aquel podrá hacer lo que quiera… pero si no quieres que eso pase, todo lo que tienes que hacer es obtenerlo. Eso es lo más seguro para ti. ¿No es cierto?

Kotomine trata de contener su risa, pero definitivamente está disfrutando a esta nueva pieza en el juego y lo mejor de todo, es que es un Emiya.

—¿Qué pasa, joven? Pensé que esta sería buena idea para ti, ¿no te sirve?

—Eso a ti no te importa. De todas maneras, no tengo motivos para luchar. No me interesa el Santo Grial, y aunque me llames Master no me considero uno.

—Oh. ¿Entonces no te preocupa lo que el ganador puede hacer, incluso si ello condujera al desastre?

Oh, mierda.

Pensó Shirou ante las palabras del sacerdote, es como si supiera lo que tiene que decirle, él como hacerle obligar.

—De acuerdo. Si no tienes motivos para luchar. ¿Entonces no te afectó lo que pasó hace diez años?

—¿Hace… 10 años?

La mente y el cuerpo de Shirou se paralizan ante aquello, lo único que desea en este momento, es que no diga lo que cree que va a decir.

—Eso es. Al final de la última guerra, un Master inapropiado tocó el Santo Grial. No sé lo que deseó aquel Master. Todo lo que conocemos es el desastre que ocurrió después.

—Espera, no puede ser…

—Lo es. Es algo que todos conocen en la ciudad, Emiya Shirou. Quinientas víctimas. Ese infierno, aún sin explicación oficial, es lo que quedó de la guerra del Santo Grial.

Fuego y cadáveres, personas gritando y llorando. Ese es el lugar en donde murió y nació. Solo al recordarlo, su cuerpo pierde todas sus fuerzas y casi cae. No puede creer lo que está escuchando, no puede ser verdad. No puede ser que esto esté relacionado. La imagen del infierno, del lugar donde cometió un pecado, del lugar donde fue salvado. Todo eso fue causado por la guerra del santo grial.

La única razón que Shirou no se desmayara, fue el dolor de sus dientes rechinando. Las náuseas eran menos poderosas ante la furia que hacía temblar sus manos.

—¿Emiya-kun? ¿Qué pasa? Estás pálido… Ya sé que no es una historia muy agradable, pero… si quieres, descansa un poco.

Dijo Tohsaka preocupada.

—No te preocupes. Me siento mejor después de ver la cara rara que has puesto.

—… Oye. ¿Qué se supone que significa eso?

—Oh, no hay ninguna trampa. Es tal como suena, así que no te preocupes.

—Bien, claro. Hey, entonces es peor, idiota.

Tohsaka respondió con un coscorrón que Emiya agradeció amablemente, las náuseas y furia desaparecen por ese momento de comedia física. Tohsaka quiere continuar discutiendo, pero deja que continúen.

Siguieron con la explicación, revelando que hubo un hombre que lo toco y que el mismo sacerdote fue un master en la anterior guerra. Finalmente da su veredicto, solo hasta que los otros seis caigan, el grial aparecerá ante ti.

Emiya Shirou tiene que ver si tiene la voluntad de participar, la voluntad de ganar, la voluntad de derrotar a otras seis personas.

¿Puede huir?

Shirou no puede huir, no es que no tenga la opción de escapar. Perfectamente puede escapar y dejar que todos se maten entre ellos, que las calles se llenen de víctimas inocentes, que el fuego vuelva a consumir las calles. Puede escapar este mismo momento, dejar la ciudad y nunca volver. Pero eso no es lo que haría el niño nacido entre las llamas, el niño que prometió volverse un héroe de la justicia, alguien que salvaría cada vida que pudiera e incluso las que le costara su propia vida, ese es el ideal que acepto y que no puede abandonar, abandonarlo sería rechazar todo lo que significa Emiya Shirou. Sería dejar un cascaron completamente vacío y miserable.

—Luchar como Master.

(*)

—Alégrate joven. Tu deseo finalmente se ha cumplido.

Shirou se detuve antes de salir de la iglesia.

¿Esas no son los sentimientos que tiene el joven, pero que no ha descubierto?

—… ¿Qué estás diciendo tan de repente?

—Deberías saberlo. Tu deseo no se hará realidad hasta que no aparezca una clara maldad. Incluso siendo algo que un aliado de la justicia no puede permitir, una fuerte de maldad es necesaria.

Dos partes opuestas, pero iguales. El bien no nace sin mal, y el mal no nace sin el bien. Si el deseo es salvar a todos lo que pueda, está pidiendo que el mal cree el peligro.

Emiya Shirou no puede aceptarlo, ese no puede ser su deseo. Al ser de esa forma, significa que su ideal no es perfecto. Es como si dijera que menos mal que ahora tiene un enemigo.

—¡Tú…!

—No, no necesitas preocuparte por ello. Tus preocupaciones son normales en un humano. Esto es una despedida. Emiya Shirou. Este es mi último concejo, ten cuidado de vuelta a casa. Tu mundo cambiará drásticamente a partir de ahora. Estas en una situación de asesinar o ser asesinado. Y esto es porque ahora eres un Master.

No, el pelirrojo tiene que ignorar al hombre. Puede saberlo, cada palabra del sacerdote es como un veneno.

Deja la iglesia.

Le esperaba la chica que desde este momento es su compañera que oculta su armadura y rasgos impermeable.

—Shirou. ¿Ya has terminado tu asunto aquí?

—Sí. He aprendido más que suficiente sobre la situación en la que me encuentro.

—¿Entonces…?

—No sé si seré lo suficiente bueno para ti, pero he decidido luchar como Master. Lamento ser sólo un principiante. ¿Sigues conforme con que sea tu Master, Saber?

—Eso no me importa. Ya eres mi Master. Mi espada ya ha sido jurada y nada cambiara.

El recuerdo de la invocación de hace unas horas, la imagen más bella que ha visto. Se avergüenza ligeramente.

—Entonces estrechemos nuestras manos. Demos nuestro mejor esfuerzo juntos, Saber.

Ella se encuentra algo sorprendida ante el actuar de su Maestro, nada parecido a Emiya Kiritsugu. Toma su mano y vuelve a recitar su juramento. Ella no le abandonara mientras que siga en pie.

Él acepta su juramento otra vez. El juramento de ellos en la noche, la chica y el chico se toman de la mano y se miran fijamente, el tiempo se detiene para ambos. Este es un momento importante, finalmente han aceptado luchar al lado del otro, aún con las inexperiencias del chico. Ellos juran luchar hasta el final.

—Hmmm. Supongo que puedo dejarlos solos—Shirou se sobresalta y suelta a Saber. Rin y Archer les observan—. Ustedes dos se están llevando bastante bien Ante no hablaban, pero ahora parecen muy unidos. ¿Ahora confían entre ustedes?

—No… bueno si, confió en ella.

—Ya veo. Entonces deberías estar en guardia. Ya que los dos están en esta guerra, yo tampoco se lo podré fácil—Shirou se encuentra confuso—… vamos. ¿Entiendes que somos enemigos? Ahora eres un Master. Desde este momento somos enemigos.

Shirou entiende, entiende que ella sea su enemigo, pero… no pueda verla como su enemigo tampoco la quieres como su enemigo.

—¿Por qué? No tengo intención de luchar contra ti.

Ella suspira y lamenta que Shirou no entienda las circunstancias y su Servant dea armadura negra y ropas rojas declara que deberían luchar sin importar, sigue siendo su enemigo.

Esto le disgusta a Shirou, pero decide ignorar al Servant de rojo, no le gusta.

Volvieron todos juntos hasta que se separaran, los dos Master enemigos hablaban, alguno los llamaría coqueteo, para Shirou era demostrar lo terco que es, incluso moriría antes que su propio y Servant. Por otro lado, Rin no podía creer las cosas que decía.

Ambos se hubieran separado por completo si una chica de cabellos blancos no hubiera parecido.

(*)

¿Cómo puede reaccionar Emiya Shirou ante lo que tiene a sus ojos?

Es la misma niña que conoció la otra noche, la que le cautivo y perturbó. Se presento como Illyasviel von Einzbern, no es la primera vez que escucha ese nombre, la primera vez fue con el abuelo de Shinji y Sakura. Por alguna razón él debía conocer ese nombre.

Aunque su mente no jugó mucho con esta idea.

Lo que realmente le perturbo fue el monstruo de tres metros de altura, una bestia horrible, un verdadero monstruo. Los otros Servants que conocía mantenían forma humana, incluso a su propio Servant solo podía verlo como una chica más, una muy hermosa chica. Eso era un verdadero monstruo en el control de la chica de cabellos blancos.

Berserker, la clase de la locura. Héroes que sacrifican su inteligencia por el poder físico. ¿Realmente era necesario sacrificar la cordura de un monstruo como ese? ¿De uno de los héroes más famosos? Heracles, hijo de Zeus, un semidiós que cumplió las 12 tareas, el que ascendió como un dios al Olimpo.

¿Qué era lo más sorprendente? ¿Él monstruo que se abalanzó contra él? O ¿La chica que fue capaz de resistir y luchar contra el monstruo?

Berserker representaba toda fuerza de la naturaleza o incluso más, divino, una fuerza divina y no humana, bastante correcta para el hombre mitad dios que se volvió un dios completo.

Pero Saber tenía elegancia, como la elegancia de un rey o un león. Que su cuerpo resistiera la arremetida y pudiera intercambia golpes con Berserker, era inhumano, pero lo hizo. Berserker y Saber lucharon ferozmente unos segundos, no es que Saber pudiera pelear con la misma fuerza, ni de cerca, pero lo compensaba con una habilidad de mil campos de batallas, incluso aunque la lanzaran por los aires, y si que sucedió, ella aterrizo con elegancia y continuó luchando.

La bestia era inmune a todo daño, no solo por su resistencia, la cual soporto el daño mágico de Tohsaka, lo cual Shirou nunca podría hace o las flechas de Archer, el cual se había alejado de la batalla y mantuvo un bombardeo parecido a una zona de guerra, pero ineficaz. Por otro lado, Berserker mostro una habilidad que no debería tener un ser consumido en la locura, capaz de esquivar y contraatacar la espada invisible de Saber.

Todo eso sucedió en unos segundos antes que Saber y Berserker desaparecieran, Tohsaka fue tras ellos, pero Shirou no podía moverse.

Ella va a morir, nada puede contra ese monstruo. Él no podía sobrevivir ante aquello, era simplemente imposible sobrevivir en esta situación, hace unos minutos acepto participar en esto, pero nunca esperó que sucediera inmediatamente. Ahora debía elegir, quedarse quieto y esperar su muerte, escapar lo más lejos posibles mientras la chica que juro protegerlo moría ante la espada del monstruo o correr hacia la batalla, sin plan o valor a su propia vida, incluso siendo capaz de usar su cuerpo de escudo para que ella pueda vivir.

Cualquiera que eligiera las dos primeras, no era Emiya Shirou.

(*)

Caster estaba excitada antes lo que observaba.

Pensar que tal hermosa mujer pudiera resistir ante el mismísimo Heracles y mantener su belleza y elegancia.

Caster era una mujer comprometida con un hombre que le aceptó, todo su cuerpo y alma era para aquel hombre, pero eso no significaba que no pudiera apreciar aquella joven, la cual le gustaría vestir con hermosos vestido hechos por ella misma.

El combate continuo hasta un cementerio y sangre de Berserker se derramo. Eso alegro a Caster, ella es lo que necesita. Pero casi escupe al ver como esta doncella en armadura de plata robó una de las vidas del más grande héroe con una espada dorada que apenas se observó.

Caster frunció el ceño cuando observo al Maste de Saber acercarse, el idiota podía morir y Saber podía desaparecer antes que la hiciera suya.

El pelirrojo la tomo de la mano y huyo con ella, Caster no entendió el comportamiento repentino del chico, podía entender que estuviera asustado de Berserker, pero le pareció que huyo por algo distinto y ese momento un estallido de alto nivel, algo estallo en el lugar donde se encontraba Heracles.

Archer había actuado. El hombre no le llamo la atención. Pero ese era un ataque de rango A, era un oponente peligro y principalmente a no tener protección contra el sirviente que viniera.

Tenía que robar a Saber lo antes posible.

(*)

—Te lo repito Rider. Necesito que te mantengas tu presencia oculta mientras estoy de visita.

Rider dudo si responder ante aquello. Su Master actual no es de su agrado, incluso puede decir que le odia, conoce el abuzo físico que llevaba a Sakura, su Master original, pero era el deseo de ella que él viviera, por eso haría todo lo posible para que no muriera.

—Master, el Servant Saber es de lo más peligrosos de la guerra, si no actuó rápida, podría matarle antes que pudiera salvarle.

Shinji soltó una pequeña risa. Y le respondió alegremente.

—No te preocupes Rider, ¡para algo están los amigos!

Nota del autor: Al fin he vuelto y pues al fin he terminado lo que sería el prólogo a los cambios, desde aquí incluso sería más difícil de escribir, ya que me alejare bastante de la VN original, pero eso es lo que me emociona.