Unos ojos rojos se abrieron en la noche.
La chica, la cual aparentaba menos años a lo que realmente tenía, pudo distinguir que algo no estaba bien.
No era la primera vez que sentía aquello. La primera vez fue la noche anterior, algo estaba alterando el ritual. Podía saberlo porque ella es una importante parte del ritual, el grial menor que debería absorber a los Servant cuando fueran derrotados. Para ese fue el destino que fue creada, su madre vivió aquel destino hace diez años.
Ese es su único fin, pero para ella eso no es suficiente.
Ella alguna vez llegó a tener una madre, por ello también estuvo la necesidad de tener un padre. Él cual abandonó y dejo morir a su madre. Le abandonó por un niño que no era su sangre.
Kiritsugu murió antes que pudiera vengarse.
Se sintió tan frustrada.
Quería encontrárselo y vengarse por ello… aunque si hubiera tenido una explicación… ¿realmente le hubiera perdonado? No lo sabe, pero eso ya no importa, Kiritsugu está muerto y nunca podrá confiar.
Solo queda el chico que robó el cariño de su padre, incluso se atrevía llevar el apellido de él. No, no puede perdonar al chico.
Realmente quiere matarlo, pero algo le incomoda.
Quiere verlo.
Quiere hablar con él. No, no busca perdonarle, pero tal vez le gustaría saber más sobre su padre antes de acabar con él. Duda que realmente sepa algo relacionado a la abandonara, no reaccionó a ella, algo que aunque no demostró, le causo dolor. Es un ignorante y tal vez asesinarle en la ignorancia no es algo que realmente le guste.
Tiene que llegar a él antes que eso llegue a Shirou.
(*)
La pequeña llama nacía en contra de los vientos invernales. Un mecha con un único propósito, traer calor a un hombre.
Él chico inmaduro encendía el cigarrillo entre sus temblorosas manos que se mesclaban con la nieve.
Respiró el contenido del cigarro, quiso reflexionar sobre su vida, pero terminó tosiendo descontroladamente por más de un minuto. Intento con el cigarro 3 veces más, pero terminó de la misma forma. Tosiendo si control.
Quiso lanzar el cigarro para que el mundo se encargara de él, pero se detuvo en el último momento, miro el cigarro aún encendido entre sus dedos y lo aplasto formando un puño, maldijo en voz alta por el dolor de la quemadura.
El viento soplaba y las hojas de los arboles danzaban y cantaban una canción. Shinji se preguntaba del como termino en este parque maldito.
Después del fiasco en el templo, pensó hacía donde dirigirse. Podía volver a la mansión Emiya, pero ciertamente ya no estaba en una alianza y pues tampoco quería volver a ese lugar. Tampoco podía ir a la mansión Matou, aunque ahora tenía más razones para vencer a su abuelo. ¿Una alianza con el Master de Lancer? Casi suelta una carcajada con aquella idea. Su abuelo nunca haría una alianza con otro Master. Tuvo que matar al pobre bastardo que tenía un contrato con Lancer y ahora debe ejercer como su Master, eso explicaría la apariencia de extraña de Lancer. Debe tener varios trucos ocultos.
Su abuelo… Matou Zouken, realmente no es su abuelo. ¿Cuántas generaciones existen entre ellos? Zouken es su antepasado, es una existencia más parecida a un Vampiro de algún juego como Castlevania, aunque tiene entendido que los vampiros realmente existen y existen tipos de vampiros, pero ese no es el tema. Su abuelo es un vampiro que lleva estrangulando a su familia por una cantidad de años que desconoce, debería odiarle, pero ¿realmente lo hace?
Su padre… su padre siempre fue distante con él y desde el día en que descubrió la verdad sobre Sakura, nunca volvieron a hablar. Su abuelo curiosamente cumplió ese papel de ¿padre? Tal vez como figura paterna, pero no como padre.
Seguramente para él fue un juguete más, un juguete como fue su tío Kariya quien murió en la anterior guerra.
Aprendió de la magia de su abuelo, una tarde mientras revisaba los libros de la familia, se la mostro, el milagro que nunca estaría en sus manos y por ello investigó. Jugaba con él, siempre lo supo, pero no le sentía rencor al enseñarle algo tan maravilloso.
Su mayor logro con años revisando los libros y archivos, fue el manuscrito que lleva en sus manos y tampoco es que pueda decir mucho de ello. Realmente fue usando a su abuelo, utilizó unos de los gusanos que tenía. Le fue complicado encontrar uno y su abuelo sabía que lo tenía, pero seguramente no actuó por curiosidad. Esta fue la única forma de luchar en esta guerra, el libro que lleva en su bolsillo.
Algo que sabía, algo que aprendió investigando, es que un mago vive al lado de la muerte. Si una persona no relacionada con aquel mundo terminaba teniendo contacto con aquello, el deber del mago era hipnotizarlo o matarle.
No puede hacer la primera (aún), pero la segunda es algo que incluso un niño con un arma puede, solo debe estar dispuesto a levantar y bajar el arma. Por ello está dispuesto a eliminar a cualquier amenaza al mundo mágico. Dispuesto a matar a cualquiera, porque un mago no le ve verdaderos limites a su investigación y ¡él es un mago!
El cuerpo de Kuzuki destrozado.
No es la primera vez que conocer ese sentimiento, era como si parte de su alma fuera llevado por aquello, que lo que estaba viendo era algo innatural, algo que nunca debería ser visto ¿eso era un absoluto terror? ¿Siente miedo de los gusanos? ¿Miedo de la muerte?
Maldijo, se maldijo. ¡Debía vivir con aquello! ¡Los gusanos no le deberían dar miedo! ¡La muerte debería ser su mejor amiga!
Pero solo pudo temblar y vomitar.
En el camino a este parque, se encontró con una mujer ¿Qué hace una tonta mujer en las cayes cuando una ciudad está en un repentino alce de accidentes y desaparecidos? Era una mujer ebria, una paría de la sociedad, una mujer que se consumía en el alcohol para escapar de sus problemas, como su padre.
Podía odiarla por ese parecido a su padre, ella era el sacrificio perfecto, necesitaba alimentar a Rider y es poco probable que alguien extrañe a una mujer como ella.
Abrió la boca para dar la orden, pero vaciló y huyó del lugar.
El cuerpo de Kuzuki destrozado.
¿Qué puede hacer? Ha perdido a su aliado, su abuelo cuenta con un nuevo Servant, no puede extraer energía de otras personas.
Podría usar el instituto, podría usarlos a todos para alimentar a Rider y poder usar su Noble Phantasm y destruir la mansión Matou…
El cuerpo de Kuzuki destrozado.
Maldijo en voz alta, un insulto dirigido hacia sí mismo.
—Rider, ¿Cuáles son tus capacidades actuales? ¿Cuánto tiempo podrías sobrevivir sin la necesidad de alimentarte de otras personas?
Una voz sin cuerpo le respondió.
—No tengo la capacidad de usar ninguno de mis Noble Phantasm, podría mantener una lucha con un Servant, pero necesitaría recargar mis reservas. Si no luchamos, puedo mantenerme por dos días antes de desaparecer, Master.
La voz simplemente desapareció.
—Eso significa que eres inútil… no, que somos inútiles—Shinji simplemente reía ante sus palabras—. ¡Parece que hemos perdido esta guerra! Un Servant que desaparecerá en unos días, un Master que no es capaz de suministrar mana. ¡Somos unos perdedores del peor nivel!
Solamente el silbido de las hojas le respondía mientras estaba sentado en una banca en el parque.
Shinji frunció el ceño.
—¿No tienes nada que decir Rider? —gruñó.
—No ha pedido mi opinión, Master.
—Pues ahora lo hago, sabes, al diablo. Tienes el permiso de dar tu opinión en cualquier momento.
—… Puedes buscar al Master de Saber…
—Ya no es Master, tampoco debería estar relacionado a la guerra ese idiota. No tiene un deseo, pero lucha por su estúpido ideal… solamente debería escapar y alejarte de esto.
—Si… pero el Mast… Shirou… seguirá luchando. Podría mantener la alianza.
—¿Crees que no lo sé?, dame otra opción—.Rider cayó. Está claro cuál es la otra opción—. Parece que los Servant realmente tienen sentimientos.
—… no quiero involucrar a Sakura.
Ciertamente Shinji también empatizaba con su Servant, aunque tal vez por razones distintas. Realmente no lo sabía, no quería que Shirou y Sakura se involucraran en la guerra ¿por orgullo o es que se preocupaba por ellos?
—¿Esto significa que quieres que ponga en peligro a Emiya, para que Sakura pueda estar al margen de la guerra?
—Igual se podrá en peligro.
La noche se mantuvo en silencio antes de ser rota por una carcajada estrepitosa del chico.
—Es verdad, ese idiota no sabe cuando rendirse—tal vez el mayor idiota era él, que no se rendía aún cuando no podía hacer algo tan simple como suministrar mana o quitar una vida—. Vamos a buscar a Emiya antes que se mate.
Shinji se puso en camino.
Puede ser patético volver con las colas entre las piernas a su amigo, sobre todo al pelirrojo, pero realmente no tiene opciones. La única otra opción es matar….
El cuerpo de Kuzuki destrozado.
(*)
Saltaba en el campo de batalla, el olor de la muerte era embriagante.
Aterrizó entre un grupo de soldados enemigos, los cuales retrocedieron.
El más grande y duro de los hombres fue el primero en abalanzarse con una espada en mano. Esquivaba la estocada para atravesar con la lanza carmesí el vientre del soldado y manchar de rojo el piso.
Los demás hombres se le abalanzaron, entre gritos y maldiciones.
Saltó hacía el más cercano, empalándolo hacia arriba y luego lanzó el cuerpo hacía los soldados que corrían hacía su dirección, un grupo de cinco hombre fueron derivados por el cuerpo de su compañero.
Lo miraron aterrado, pero los soldados no se detuvieron. Volvió a correr hacía sus enemigo, destrozando las filas enemigas. Matando a cada hombre de distintas maneras, la mayoría era empalados, cortados o desmembrados por el filo carmesí.
La sensación de batalla era un extasié sin precedente. No hacía esto por su placer, pero en la adrenalina y lo difuso de la batalla, en donde no sabías si lo que estabas apuñalando era un amigo o enemigo (y realmente no te importaba, solo atravesabas al contrincante y continuabas en búsqueda de otra espada que chocar) nada importaba. Cada herida que recibía, sin importar la gravedad de esta, no era distinto al rose del viento cuando observabas el mar. La lanza debía ser empuñada, nada detendría la apuñalada en el corazón y las vidas derramadas en el piso.
Incluso si darse cuenta termino rompiendo el cuello de un niño al pisarlo. Al parecer el miedo causo que esperada en el piso que la batalla terminara y sin darse cuenta le mato con su pie. Tal vez por la rareza del asesinato o la juventud de él, le dio unos segundos más de observación antes de matar a otro soldado y continuar con la carnicería. Nunca volvió a pensar en el niño.
Realmente no era el único soldado en su lado, podía ser un ejército de una persona, pero incluso eso era superable con estrategia. Otros hombres de su bando luchaban a su alrededor, pero no luchaba con ellos, tenía otro objetivo.
Era más fuerte y rápido que su ejército, podía luchar y matar centenares de hombres antes de cansarse, por ello tenía un simple papel. Destrozar las filas enemigas, crear caos y confusión en el ejercito contrario, destruyendo todo orden y estrategia. Para que el ejército pudiera arrasar con facilidad al enemigo.
Considerando que las mareas de la batalla ya estaban a su favor, los soldados enemigos apenas podían reagruparse antes de ser arrasados, incluso los cobardes que soltaban sus armas y huían era asesinado mientras escapaban del campo de batalla.
Por ellos comenzó a correr hacía otros focos importantes para la campaña.
Repitió este proceso varías veces, dejando un mar de cuerpos enemigos y aliados en el camino, pero todo salió bien. Los cadáveres contrarios eran mayores, llegaba a caminar sobre ellos, como si fueran césped, aquello significaba que logró su objetivo. EL ejército venció.
Ahora tenía que esperar la siguiente guerra, la siguiente masacre y volver a repetir el proceso, seguir llenando esa colina de cadáveres.
Realmente para el hombre aquellas guerras no eran importantes. No existía una verdadera emoción en la lucha, no existía placer en aquello. Solo era su deber, él era el perro encargado que los soldados continuaran.
Esa fue su vida y muerte.
Pero existían otros ojos que seguían su camino, ojos que se horrorizaban cada vez que desmembraba un cuerpo, cada vez mataba a alguien, aquellos ojos querían dejar de ver, pero no importaba donde mirada.
La muerte era lo único que dominaba en la tierra.
(*)
Su respiración era pesada y su cuerpo sudaba.
Quiso moverse, pero las sabanas y las ropas se pegaban en su cuerpo, cada movimiento era un esfuerzo sin cesar.
Se quedo quieta, lo único que se escuchaba era su respiración. Busco lentamente en su habitación, un vaso con agua.
Su garganta estaba seca, sus labios se romperían si no logra sorber.
Con un gran esfuerzo, logro sorber el contenido y volver a caer entre las sudadas sabanas. El agua, aunque fue lo más refrescante que ha bebido en su vida, el sabor y olor a muerte no desaparecía de su boca.
Las matanzas estaban en su mente, como si estuvieran escritas en acero, imposibles de borrar.
Esos eran sueños, si, solo podían ser sueños.
—¿Viste algo señorita? La veo tan alterada desde que tenemos el contrato.
Sakura no respondió a la voz. No puede entender de donde viene. ¿Se volvió loca? ¿Por qué ahora se volvería loca?
—Un campo de batalla… una lanza rojiza…
—Oh, eso significa que ya estamos tan vinculado como para que puedas ver mis recuerdos.
¿Sus recuerdos? ¿No eran sueños? ¿El hizo todo eso?
—¿Por qué? ¿Por qué hiciste aquello? —La voz vacilaba confusa ante la pregunta, no entendía a que se refería—¿Por qué mataste a todas esas persona?
—¿Eso? —gruñía la voz y Sakura respingó—Simple, era mi deber como perro.
Ambos no hablaron por minutos que parecieron eternos.
—No.. ¿No sientes culpa? Había niños…
—¿Por qué? Era el perro y tenía el deber de luchar. Me daban la orden y yo solo obedecía. No tenía un objetivo, uno solo debe obedecer. No existe placer en la lucha, no existe misticismo en aquella. Solo era un derramamiento de sangre y fui ordenado a luchar.
—Yo… yo no podría…
—¿Qué no? ¿No es lo que haces todos los días cuando tu abuelo te ordena entrar a ese estanque?—la sorpresa de la chica era casi palpable—¿Qué? ¿Sorprendida? El vinculo es hacía ambos lados señorita. Desde que estamos vinculados, tus recuerdos han estado fluyendo. Ahora soy tu arma o la de tu abuelo.
¿Abuelo? ¿Este es ocasionado por su abuelo?
—Tú… ¿eres un Servant?
—Si, Servant Lancer, estoy bajo tus ordenes—ella era un Master, lo que fuera esto, su abuelo hizo que forzara un pacto con un Servant, como lo hizo con Rider antes de entregárselo a su hermano. No, tenía que renunciar a aquello, no quería pelear contra Senpai… ella solo quería amarlo—Al parecer la otra no quiere hablar, tampoco es que me interese.
—¿Otra? ¿Otro Servant?
—Servant Saber, estoy bajo tu contrato—una segunda voz, una voz conocida, pero que se escucha diferente a la que conoció.
—Saber… ¿Qué ha pasado con Senpai?—su corazón acelera, como si estuviera por quebrarse ante cualquier rose.
—El chico no está muerto—hablo Lancer con indiferencia—Me importaba bien poco, pero cuando actuaste y lograste absorber a Saber, parecía que estaba vivo.
¿Ella actuar? No entiende lo que está pasando, pero si Senpai está bien, es lo único que necesita. Ahora Saber estar con ella y no entiende que está pasando, pero eso significa que ya no tienes razones para luchar en la guerra, ahora debe estar a salvó…
—Lancer… Saber… por favor, protegerle…
Volvió a caer en un sueño, ahora más tranquila. Confió con facilidad en Lancer, pero siente que no es del tipo deshonesto, además ella siente que está bien.
(*)
Ciertamente el sol ya estaba en el cielo, aunque las nubes le ocultaban.
Los alumnos y trabajadores ya dominaban las calles, aunque nunca le tomaba la atención a los que hablan, su interés por aquello era nulo, pero esta vez sí obtuvo algo que escuchar.
—¡Qué tragedia!—exclamó una señora en un grupo de oyentes—Se quemó todo, todito. ¡Nadie sobrevivió!
—¿Estás segura?—otra mujer intervino—¿Cómo es posible que nadie escapara?
—Exacto, no es posible que todo, todito fallecieran entre las llamas. He escuchado rumores señoras. ¡Dicen que son terroristas! Incluso están relacionados con las fugas de gas. ¡Madre mía! ¡La noche es tan insegura! ¡Con todos los desaparecidos, uno ya no puede caminar en la noche! Por esto señoras, no salgan en la noche. ¡Dejar que las fuerzas del orden solucionen y atrapen a los terroristas!
Estupideces de ignorantes, pensó Shinji mientras seguía su camino a la mansión Emiya. Aunque si tenía razón en algo aquella mujer, es que las noches no son seguras y él es una de la razones, aunque…
El cuerpo de Kuzuki destrozado.
Sacudió su cabeza e ignoró esos recuerdos, tenía cosas más importantes que hacer. Tenía que volver a la alianza con Emiya.
Si, es patético intentar retomar la alianza que él mismo rompió a las horas de aquello, pero es que la necesita porque si no…
¡Qué patético! ¡Matou Shinji no puede ser más patético!
Él es quien tiene un Servant, él es quien es un Master, él es quien no perdió a su Servant. Debería ser Emiya quien le suplicara volver a luchar juntos… pero es él quien no puede… necesita su ayuda, aunque odie aquello. La otra opción es Sakura y no quiere hacer aquello.
La mente de Shinji buscaba la forma de expresarse, la forma en que sugiriera a Emiya para que él pregunte si mantener la alianza y hacerse el difícil antes de aceptar. Como Matou debía tener orgullo. Esto ya era patético, pero debería mantener la cara en alto o lo que más pudiera.
Manipularle para que él le pidiera la alianza. No debía ser difícil, durante los años que lo conoce, llego a encontrarse a varios que lo manipulaban para obtener lo que querían de él, muchos de ellos quedaron destruido socialmente por su propia mano y no volvieron a intentar manipular al idiota. Por ello tenía derecho a esta pequeña manipulación. ¿Una paga por todos esos años? Si, parecía bastante correcto.
Solo debía llegar y entrar. Él no le dará problema. Hablaran tranquilos y le dirá cosas tan simple como: Es un suicidio luchar solo, Emiya. Tal vez con apoyo de un Master, podrías ser ese héroe que quieres ser
Él le suplicara volver al trato anterior y de esa forma al menos ya no se preocupará por la energía de Rider.
Tal vez formar una alianza con otro Master para derrotar a su abuelo o a Berserker, aunque…
—Master, ¡quieto!—Shinji respingó—. Siento la presencia de un Servant más adelante, en la mansión.
Estaba llegando a la Mansión cuando se detuvo, a una cuadra de esta.
—¿Qué? ¿Qué Servant? ¿Qué está pasando?
—Caster…
Shinji gruñó. Es un idiota, el peor tipo de idiota. ¿Cómo no se dio cuenta? No eliminaron a Caster. Era casi obvio que aún permanecía y Shirou…
—¿Quién más está en la mansión?
—Un Servant y dos personas… sí, estoy segura, deben ser Shirou y Sakura.
Por un momento, un minúsculo momento, estuvo por correr hacía la mansión, sin importarle en entrar en territorio enemigo e incluso de día, pero… no es como él, no es tan tonto como para suicidarse.
Tenía que ser más inteligente, tiene que buscar una forma de actuar. Ahora sí que tenía que eliminar a Caster, sacar al idiota y Sakura.
¿Qué podía hacer? Ahora estaba solo, Rider no estaba en óptimas condiciones y esos dos están en peligro. Tiene que actuar rápido, tiene que actuar ahora… no, no debe ser idiota. Tal vez tengo una forma, si, tal vez aquello funcione, pensaba Shinji.
Se dio mecía vuelta y se alejó de la mansión.
Tenía que pensar una estrategia para sacar a esos dos de las garras de Caster y entre todas las alternativas e ideas, había una que despertó su interés y es el momento de utilizarla. Esto abría una ventana que nunca pensó abrir y la utilizaría para salvar a esos dos.
Nota de autor.
Feliz 14 de febrero. Si, ahora pueden maldecirme.
Bueno, me hubiera gustado escribir algo con romance para el 14, pero el capítulo que cayó para esta fecha, no lo tiene y tampoco es que esta historia tenga mucho por ahora.
Este es un capitulo principalmente Matou, tal vez hubiera sido interesante agregar un punto de vista del abuelo, pero quise dejarlo para más adelante. Los dos hermanos desde el inició le he dado prioridad, fue la principal razón para que no me saltara los primeros días.
Tengo que confesar que llevo una mala racha en escritura, en estas dos semanas me he quedado en blanco más de lo que me gustaría, a tal punto que deje de intentar avanzar unos días, que use en otras historia o simplemente leyendo, lo que permitió que continuara. Lo malo es que el siguiente capítulo, que debo admitir que tenía planeado como uno de los más largo en el momento, tiene una duración estándar. Lo que podría a ser, es atrasar el siguiente capítulo, pero no me gusta la idea.
Saludos y espero que les este gustando.
