Shirou se encontraba sentado con las piernas cruzadas, en el dojo de la casa. Él estaba sin camisa, la cual se saco demasiado fácil. Es tierno y extraño. Apenas se conocen y realmente no existe más confianza de la otorgada hace unas horas. Ella es su Servant y él es su Master, luchando cada uno por cumplir su deseó, una relación profesional y sin mayores vínculos, pero al mismo tiempo le obedece y confía en ella.
Confianza es algo que siempre ha buscado, pero es raro que se la entreguen con tanta facilidad. ¿Qué aseguraba que ella no le estaba manipulando? ¿Qué sus palabras no eran mentiras y solo las utilizaría para su benefició? O tal vez era al revés.
Aunque no encuentra sentido en su actuar si él le manipulaba, o ¿en ello está el truco? Finalmente desechó aquellos pensamientos, está aquí porque él piensa que ella es mejor que aquella bruja que se volverá.
—Shirou-sama, esto puede doler por un momento, pero le puedo ayudar a soportar el dolor. Lo que necesito es que se mantenga firme y no pierda la compostura. Si tiene tanta fuerza y resistencia para cargarme en todo el camino hasta la mansión, debería poder soportar el dolor.
Ella le sonrió, esperando que se calmara. Él vaciló por un momento, entre avergonzado, nervioso y tenso. Pero terminó aceptado.
Ciertamente lo que decía era una pequeña mentira, apenas sentirá dolor, ya que tienes las habilidades necesarias para hacerlo de forma indolora y que no quedaran secuelas de la repentina activación de sus circuitos mágicos. Ella era el magus más fuerte vivo, él debería estar agradecido que en que aceptara hacer algo como esto.
¿Por qué le mentía? Un poco de venganza por el susto de anoche. A nadie le gusta encontrarse con un asesino manchado en sangre durante una noche y sobre todo a una dama.
Le toco con el dedo índice en el cuello y él reaccionó a su frió toque, tensándose, más de lo que ya estaba, incluso sus orejas estaba ardiendo. Caster ahogó una risa y arrastró su dedo a la altura de los hombros y pecho, desde aquí utilizo todos sus dedos y siguió bajando, pasando por la parte alta de la espalda, hasta la parte baja.
Ciertamente es una espalda muy bien trabajada, firme y musculosa, pero no llegando al punto grotesco, si no que era ciertamente en el mejor punto. Casi podía decir que cada musculo estaba con la firmeza y potencial perfecto.
De cierta manera era parecido a la espada de Kuzuki. La anterior Caster hizo algo parecido con su Master. Le revisó los musculó con una excusa de un hechizo de reforzamiento para mejorar sus habilidades. Lo cual era verdad, pero eso no significaba que no aprovechara para sentir sus músculos.
Ciertamente Kuzuki estaba más formado y trabajado. Solo al tocar su cuerpo pudo sentir los años de entrenamiento con el objetivo de crear un cuerpo perfecto.
Shirou es distinto. Si, puede ver que llevar una gran rutina de entrenamiento, seguramente todos los días debe gastar un periodo para trabajarlo, pero no lleva una rutina al nivel de Kuzuki y la perfección que este logró, pero aún parece estar en crecimiento. Si lleva una buena dieta y los ejercicios necesarios, puede crecer un par de centímetros más y con ello será un espécimen de hombre bastante exótico. Aunque ahora no estaba nada mal…
El rojo en su rostro estalló y solo se podía preguntar el porqué hacía aquello.
Finalmente poso su mano en la espalda de su Master y comenzó a analizar su cuerpo en la búsqueda de sus circuitos mágicos.
El primer paso fue la búsqueda de la existencia de circuitos mágicos y hubo un buen resultado. Shirou si tenía circuitos mágicos, aunque eso era bueno, aún tenía que ver la cantidad y calidad de aquellos.
Siguió analizando su cuerpo y pudo encontrar nada más que 27 circuitos mágicos. Nada mal, más de lo que hubiera esperado.
La calidad era lo que esperaba, al ser circuitos que se encontraban dormidos, eran de pésima calidad y aún con la cantidad que tenía, no sería mucho lo que podría usar. Aunque será un buen recurso para ella, si queda sin mana y fallan en poder conectarse a la línea ley.
Estaba todo correcto y solo tenía que activarlas, un proceso simple, en donde tendría que verter energía mágica en ellas para despertarlas de su letargo.
Caster se extrañó.
Estaba preparada, pero detectó algo que le extraño, no entiende que es, tal vez debería revisar…
—Caster, ¿dejaste la cocina encendida?
—Eh—su olfato detectó un olor que no pertenecía a este lugar—¡El desayunó!
—¡Caster….!—un grito de agonía.
—¡Shirou-sama! —Caster se maldijo, por error acaba de verter energía mágica y activar los circuitos mágicos de su Master, de la forma menos delicada y más dolora—. Déjeme curarle…
Sus manos fueron detenidas en el acto por Shirou, ella estaba confusa, pero su Master (con mucho esfuerzo) apuntó a la entrada.
Caster no entendía e intentó acercarse otra vez, pero una palabra apenas audible salió de la boca del pelirrojo.
—Desayuno.
¿Qué era aquello? ¿Se estaba preocupando más por el desayuno, que por su propio dolor? Podría ser considerado un idiota, pero ¿no será el orgullo de sus antepasados cocineros?
Una persona que se preocupa más por el arte culinario, que por su propio cuerpo, es alguien que orgullecería a sus semejantes. ¿Cómo puede negarse a esa solicitud?
Sería un insultó negar su pación.
—¡Shirou-sama, vengó de inmediato!
Ella desapareció tras la entrada al dojo.
(*)
El dolor en sus nervios realmente no era peor de cada vez que forzaba la creación de un circuito mágico, pero lo inesperado no le permitió controlar el dolor y lo dejó sin aíre.
Prefirió que Caster fuera a apagar la cocina y salvar todo lo que pudiera, además aquello podía despertar a Sakura y aún no tiene una excusa para la presencia de Caster y además ya entiende los sentimientos de ella hacía él y esto podría lastimarla, como paso con Saber. Realmente debe hablar con ella sobre esto, pero será mejor dejarlo cuando todo esto termine.
Caster apareció en la puerta, entre disculpas y lamentos.
Le comenzó a curar, su tacto era como la marea y calmaba el ardor en su cuerpo.
—Shirou-sama, pude encontrar una cantidad de 27 circuitos mágicos, no son de la mejor calidad, pero es una buena cantidad. Ya no debería poner su vida en peligro.
Emiya se sonrojo levemente por el ¨sama¨, pero agitó su cabeza e intento ignorar aquello. No podía seguir sonrojándose por ello.
—¿Qué significa que tenga 27 circuitos mágicos? Entiendo cómo funcionan los circuitos mágicos, pero ¿Qué cambiaría en lo que ya hago?
—Realmente es extraño. Tengo entendido que en la era actual, lo normal es que un magus tenga únicamente 20 circuitos mágicos naturales, lo que te deja sobre el promedio, pero la pésima calidad de ellos, te deja en una gran desventaja incluso contra un magus promedio. Podrás manejas más unidad de prana, mayor al que utilizabas con esos falsos circuitos. Eres extraño ¿tu padre no te heredo su cresta mágica?, aunque también es raro que no despertara tus circuitos mágicos…
—Soy adoptado y papá nunca quiso enseñarme magia. Fue mi terquedad y destruir la paciencia de mi padre.
No pudo controlar una sonrisa nostálgica.
—Eso explica algunas cosas… deberías probar tus circuitos. Deberían funcionar a la perfección.
Emiya se levantó y tomó la daga negra. No entendía como debería ser ahora. Si no tenía que crear un circuito mágico, tal vez solo debía activar el gatillo imaginario. La imagen que siempre ha usado, es el gatillo de una pistola.
Los nervios que nunca supo que tenía, se activaron y recorriendo su cuerpo y comenzó el proceso que conocía de memoria.
Magia de fortalecimiento.
La daga era mucho más fuerte y resistente de lo que ya era. La comenzó a balancear en el aire, con cierta destreza. (la cual le sorprendió)
Caster comenzó a aplaudir, Shirou volvió a avergonzarse.
—Puedo ver que es un magus enfocado en la ofensiva. Debe tener varios trucos, ¡podemos ser un buen equipo!
—Realmente esa es mi única magia.
Toda emoción desapareció del rostro de Caster.
—Eso es lo único que sabe…
Ella se acercó repentinamente y tocó la daga negra. Como magus pudo distinguir lo que hizo, acaba de usar fortalecimiento en la daga, a un nivel superior al suyo. Luego se acercó a él y tocó su brazo e hizo lo mismo, lo reforzó a un nivel que nunca hubiera podido imaginar.
—Esto es…
—Mi refuerzo puede llegar a aumentar hasta 100 veces tu fuerza. Puedo reforzar todo tu cuerpo y armas.
Su brazo se sentía tan distinto, casi como si pudiera destrozar todo lo que se encuentra en su camino.
Todos los años de práctica has sido superaros en un instante. Esto es lo que realmente es el Servant de clase Caster. Nunca se podría comparar con ella.
—Caster, eres increíble. ¡Nunca pensé que se pudiera tener tal poder la magia de refuerzo!
—Lo sé—Ella se acerco y comenzó a reforzar el resto de su cuerpo—de esta forma podrás luchar en el frente… no es la mejor opción, pero parece que será la mejor y más eficiente para que podamos funcionar como equipo—ella suspiró—después podría ayudarte un poco, aunque la magia de la era de los dioses es una teoría completamente distinta a lo que conoces y deberías iniciar de cero, no tenemos tiempo para eso, pero algo podemos hacer.
(*)
Era extraño como se sentía su cuerpo, tener 100 veces tu fuerza es extraño. Caster insistió que practicara con este aumento de fuerza y se acostumbrara a ello.
No es fácil.
Terminó rompiendo un par de platos mientras intentaba salvar lo que había sido el desayuno. Otra discusión entre ambos.
—Shirou-sama, esto es mi responsabilidad. Usted puede practicar mientras yo termino con el desayuno.
Shirou tuvo que contraatacar.
—Esto es la practica perfecta, no solo debo practicar el máximo del refuerzo, si no que debo aprender a controlar mi fuerza.
Ella frunció el ceño y lo aceptó.
Volvió a romper un plato y por alguna razón puede sentir como ella se ríe en sus espaldas. Al parecer esa era la forma en que se comportaban las princesas o ¿las brujas? ¿Qué era más siniestro? ¿Una bruja malvada o una princesa caprichosa?
Desechó aquellos pensamientos, siente que si lo dice en voz alta, perderá la cabeza.
No era mucho lo que podía salvar y también era extraño que todo se quemara en tan poco tiempo. Pero logro guardar un poco, aunque fuera solo para un desayuno.
Al menos Taiga no vendría… aunque odiaba las razones por la que no vendrá.
Preparó todo y lo llevó a la única habitación ocupada en el momento.
La habitación de Sakura.
Ahora que lo piensa, debe asignarle una habitación a Caster.
Golpeó levemente (muy levemente e incluso de esa forma, sintió que estaba por romper) la puerta y esperó hasta que Sakura le respondiera para entrar.
Entró y la encontró en la cama, tan pálida e indefensa, pero tenía una leve sonrisa que cambiaba la primera impresión.
—¿Te encuentras mejor, Sakura? ¿Necesitas algo?
—Senpai… solo quiero que te quedes…
Shirou vaciló, pero se sentó al lado de Sakura.
—Tengo que ir a comprar, pero puedo quedarme un poco.
—Puedo ayudarte, solo dame un momento.
—No es necesario, Sakura. Descansa y recupérate. Llegare en un santiamén.
Él le sonrió y ella se ruborizó.
Realmente se siente mal, debería hablar con ella sobre eso, pero no quiere lastimar. Solo debe esperar a que la guerra termine.
(*)
—Shirou-sama, el Servant Rider estuvo hace un momento en las cercanías.
Shirou se aturdió y aquello preocupó a Sakura, pero la calmó con una excusa.
—¿Caster? —Intentó comunicarse con su Servant en sus pensamientos—¿podemos hablar por los pensamientos?
—Si, Master. Puede comunicarse conmigo cuando desee, no es que pueda leer su mente o algo parecido.
—Oh… eso es conveniente, pensé que perdería la cabeza
—No sé de lo que está hablando, pero tenemos temas más importantes, detecté a Rider cerca, aunque se alejó inmediatamente y la perdí de vista.
—Shinji es Master de Rider. No será extraño que esté dando vueltas cerca de aquí. Deberíamos encontrarnos con ellos. Si la detectas otra vez, me informas sobre ello.
—Claro, Shirou-sama.
(*)
—No deberías ir solo—dijo preocupada Caster—. Puedo acompañarte a comprar. Sería lo mejor.
—No es necesario. Solo iré a hacer las compras y querías seguir con las defensas. Realmente no queda nada en la despensa. No es como si fuera a un lugar peligroso.
—Sí, pero de esa misma manera perdió a su Master la anterior Caster—expresó con impotencia—No quiero perder a mi Master de la misma forma.
¿Cómo podía decirle que no? Kuzuki fue asesinado cuando volvía del trabajo. Aunque ella se considera un ente aparte, sigue teniendo sus recuerdos y de cierta manera sigue siendo la misma persona y eso es lo que él cree. Quería dejarla aquí para que siguiera con las defensas y tener a alguien por si pasaba algo con Sakura, pero realmente no le puede decir que no.
Terminó yendo a la habitación en donde se había hospedado Saber y encontró las prendas que le había dejado Tohsaka a Saber.
Ella las miró y volvió a dirigirse a él.
—¿Estás seguro? Esto es de Saber.
—No puedes acompañarme si vas con esas ropas, siguen siendo muy notorias y no tengo otras ropas de tu talla o parecida. Está bien, ni siquiera eran las ropas de Saber. Estoy seguro que no llego a usarlas, así que no te preocupes.
Realmente le estuvo observando y él ni de cuentas, como para que reconozca esas ropas, pero eso no importa. Saber no está.
Ella no parecía más a gusto con ellas, pero las aceptó y tras unos minutos apareció con las ropas puestas.
Simplemente no podía compararla con Saber, pero era hermosa, ambas eran hermosas.
Sacudió la cabeza y alejó la imagen de Saber atravesada por la sombra.
—¿Vamos? No quiero dejar a mi invitada mucho tiempo sola.
La princesa afirmó y ambos fueron al mercado.
La belleza sobrenatural de Caster atrajo varias miradas, pero entre ellas estaba unos ojos rojos, con una clara mirada fruncida.
Llegaron al mercado e hicieron las compras.
Shirou fue con toda la intención de precipitarse en las compras para volver lo antes posible. Ese era el plan, pero no pudo negarse a la petición de Caster, la cual tomó un interés especial en las cebollas. Paso un rato explicando cuales son las mejores para comprar y las características que debía tener. Porque en la cocina no era solo la preparación. Es como la pintura. No solo debes tener habilidades en las manos, si no en el ojo crítico en tus propios materiales. Tienes que saber qué tipo de pinturas y colores usaras, lo mismo con la cocina. Necesitas descubrir y luchar por los mejores ingredientes. Por ello existen épocas en donde ciertos ingredientes son mejores o peores, por ello uno no puede estancarse en un tipo de plato y debe buscar las distintas formas de explotar lo que tiene.
Para ambos, fue algo refrescante. Simplemente estuvieron de comprar, conversaban sobre la calidad y precio de los productos.
Incluso compartieron un dulce, unos Taiyaki que le llamaron la atención a Caster. Decidió llevar algún otro para Sakura.
Era extraño, había tantas cosas que pasaban en sus corazones, pero la simple actividad de pasar tiempo con alguien quien comparte gustos, aunque fuera una persona casi desconocida, servía para aliviar sus corazones.
Pero no solo era eso.
Ella también compartía otro lado, un lado mágico.
Aún intentaba adaptarse a la fuerza extra que tenía por el reforzamiento de Caster, llegó a reventar un tomate mientras lo revisaba y el contenido quedo desparramado en su rostro. Ella frunció el ceño y le regaño, le aconsejó el cómo interactuar con objetos tan delicados.
Incluso caminar le extrañaba, sentía como si caminara en agua o tal vez el espacio exterior, era como si en cualquier momento estuviera por dar un paso que le llevaría varios metros sobre los techos de las casas.
Era extraño poder hablar de cocina y magia con la misma persona, bueno, hablar de magia con otra persona, ya era algo simplemente extraño.
Terminaron de hacer las compras y decidieron volver, tal vez unos minutos de más, pero parecía ser un buen tiempo en lo que estuvieron afuera.
La nieve se encontraban acumuladas en las esquinas, pero las calles estaban libres en general. El aire invernal no se comparaba a la de la noche e incluso parecía cálido. No parecía que volvería a nevar pronto, pero no parecía que mejoraría durante estos días.
Por ello en general todos los habitantes llevaban ropas invernales.
Shirou desvió su mirada para ver a Caster, aparte de la ropa entregada por Rin, llevaba un chaqueta negra acolchada de su pertenecía, por lo cual parecía ¿un pingüino?, pensó Shirou. Si se ponía el gorro, realmente lo parecería.
—Emiya-sama, ¡Cuidado!
—¡Onii-chan!
—¿Eh? ¿ Einzbern?
La niña de cabellos cenicientos y ojos de sangre le estaba mirando desde un columpio, ella frunció el ceño.
—Llámame Illya, onii-chan.
Se bajo del columpio y comenzó acercarse a Shirou, como una pequeña niña a los brazos de sus padres o hermanos, pero fue Caster quien se cruzo en su camino al chico. La mirada de ambas chocó y por un momento parecía que aquel parque se volvería un campo de batalla de lo más temible.
Illya desvió la mirada, en el orgullo de realeza y desprecio, como si Caster no existirá, se dirigió a Shirou.
—Puedo ver que has remplazado a Saber y nada más que con Caster, pero eso no me interesa. Quiero hablar con Onii-chan.
Shirou ante eso, se acercó y detuvo a Caster, unos ojos asesinos le mirado, pero igualmente la detuvo y le hablo a través del lazo mental.
—Caster, detente por favor. Esta es nuestra oportunidad, tal vez podamos convencerla de formar una alianza. Solo ignora lo que dijo y tómala como una niña malcriada que debe aprender a relacionarse con otros.
Caster no le respondió por unos segundos, en donde su rostro cambio de expresión varias veces, intentó entender que quería expresar, pero cambiaba antes que pudiera entender. Finalmente se calmó y le respondió por el lazo mental.
—Espero que valga la pena lo que obtengamos de esto.
Shirou volvió a mirar a Illya y dijo que aceptaba charlar, ella se alegró e intento engancharse en su brazo, el cual fue robado por Caster. Ella se enojó y le dijo que ella se fuera, pero Shirou rechazo aquello y sin darse cuenta le empezó a regañar como si fuera una niña.
Por un momento pensó que lo arruinó y ella se marcharía, pero la chica terminó aceptando aquello y lo invito al parque, en donde ambos se sentaron en una banca.
Ciertamente estaba algo incomodo y no sabía cómo comenzar la charla, por ello decidió utilizar algo. El Taiyaki que trajo.
—¿Y eso?
—Un regalo, aunque lo siento, debe haberse enfriado.
—No… yo… gracias.
Algo nerviosa o avergonzada, comenzó a comer. Parecía que le gusto por su rostro. Por otro lado estaba Caster, quien solo con la mirada, parecía acusarle por utilizar el Taiyaki, aún cuando lo compro para otra persona.
Disculpa Sakura, pensó el chico.
Realmente solo era una niña pequeña, fue ella quien inició la conversación y fue a un tema tan banal, no le pregunto nada relacionado con la guerra, si no sobre el funcionamiento de la ciudad, sobre las cosas que compraron. Era una charla agradable, pero podía ver como el ceño de Caster estaba cada vez más fruncido.
Por ello finalmente llegó al punto que quería.
—Illya… ¿conoces algo sobre un octavo Servant?
Ella se congeló y la mirada infantil se transformo a una sería.
—¿Por qué me preguntas eso? Es imposible que exista un octavo Servant.
—Existe un octavo Servant—intervino Caster—Un Servant dorado de clase desconocida. Atacó el templo en donde perdí a mí anterior Master—Shirou levantó la ceja y como si ella adivinara, le dijo por el enlace mental: Es para no complicar la explicación. Lo que dejó a Shirou satisfecho—Puedo decir que este Servant está al nivel Berserker y nuestro objetivo es crear una alianza hasta derrotarle.
—Y una sombra—continuó Shirou—que acompañaba a Lancer asesinó a Saber y la consumió…
—… No me interesa—Illya se levantó y se alejo del dúo, para darse medía vuelta y mirarles directamente. No como una niña, si no un mago—No me interesa la existencia de este octavo Servant. Berserker le derrotada, lo mismo para Lancer y esa sombra. ¿Por qué deberíamos formar una alianza?
—Se que nuestras familias han tenido deslices y no conozco las circunstancias que llevó mi padre a traicionarles y me disculpo en su nombre, aunque dudo que esto fuera suficiente, pero esto es mucho más importante. Esto puede significar que es un mayor peligró para la población y una alianza significa que aquellas amenaza, un Servant que asesinó a todos los residentes del templo, no seguirá libre para cometer otra masacre.
—Oni-chan… ¿Qué es lo que deseas con el grial?
—Nada—dijo con firmeza y Caster se sorprendió, la chica de cabello blanco también, pero su expresión era de preocupación—. Solo quiero que esta guerra se detenga sin un derramamiento de sangre… lo que ya he fallado, pero no permitiré que continúe.
—… no deseas un mundo mejor ¿una utopía? El grial tiene el poder con el cual puedes conceder todos tus deseos ¿no crearas un mundo perfecto?
—No confió en el grial, que algo como ello pueda producir tal milagro.
—Una vez conocí a una persona con el deseo de salvar el mundo, el fracasó. No puedo ser tu aliada mientras sigas su mismo camino, aunque tus métodos fueran distintos. Puedo verlo, eres como esa persona.
Illya sonrió y se despidió agitando su mano, para desaparecer entre las blancas calles.
(*)
La caminata de regreso fue incomoda, por lo menos para Caster. Shirou no deseaba el grial, pero ¿es verdad? El grial le eligió, no una, sino dos veces. Su deseo tenía que ser tal, para que el mismísimo grial le siguiera concediendo los Hechizos de Comando.
¿Era ese hombre una mentira? Su actuar era extraño. No desea el grial, pero hizo un contrato con ella, el grial sabía que él deseaba luchar, pero anoche, aún cuando llegó hacía ella, no le forzó a crear un contrato con él. Se quedo mirándole y hablando. Aquello no tenía sentido si deseaba el grial.
Pero si no lo deseaba, tenía más sentido su actuar. Si no desea el grial, la estaba dejando morir para que la guerra acabe más rápido.
—Master, ¿Por qué hiciste un contrato conmigo?
Shirou se detuvo y le miró, ojos dorados y sinceros.
—Porque me lo pediste. Querías ser salvada.
—¿Si no lo hubiera hecho?
—Yo…—pudo ver un destello de ¿dolor? ¿Auto desprecio? —lo siento… te hubiera dejado morir.
—… entiendo. ¿Esto es por los inocentes?
—Si… muchos han muerto por esta guerra y solamente quiero que acabe. No tengo un deseo Caster… ¿Cuál es tu deseo Caster? Yo no lo tengo, por ello tendrás el grial para ti.
—… quiero vivir, ese es mi único deseo. Otra oportunidad.
—Entonces cumpliremos tu deseo.
Él le sonrió felizmente, una sonrisa sincera, una bella sonrisa.
La conversación termino y ambos continuaron de regreso.
Él era una contradicción. Debería dudad sobre sus palabras, pero no puede ante esa sonrisa sincera. Luchar para salvar, pero no lucha para salvar lo suyo, si no para salvar a los inocentes. Una lucha de lealtad a la vida.
Salvarla fue un tonto riesgo que estaba tomando. Ella pudo traicionarle, su otra yo le hubiera traicionarlo y tomado su control… ella estuvo a punto de hacerlo…
¿Por qué pensaba de esa forma? Ella quiso luchar con él para ver si era verdad, si ella era una buena persona, la persona que él imaginaba… pero ¿es estúpido? Aquello podría explicar aquella fantasía en la que estaba quedando embobada.
(*)
Tal vez era el tonto más inocente que alguna vez conoció, pero por todos los dioses, si que sabía cocinar…
No sabía lo que era, simplemente acepto que le estuviera ofreciendo comida. Al llegar, realmente tenía muchas cosas que pensar como para cocinar y además tenía que continuar con las defensas y por ello dejó a Shirou hacer lo que quisiera.
De un momento para otro le llamó a cocinar y que ya le tenía servido.
—Soy un Servant, no necesito comer. Con el mejor flujo que tengo ahora, es suficiente para mantenerme con estabilidad.
—Lo sé, pero tampoco necesitabas mi chaqueta anoche.
Él se quedo mirándole con una sonrisa y ¿Cómo podía negarse a tal invitación? (le gustaba su sonrisa, aunque aún no entendía si era la sonrisa de alguien amable o alguien tonto, o tal vez ambos)
No se arrepentía de aceptar la invitación. Hace tanto tiempo que no comía algo digno de la realeza.
Sin darse cuenta, comía sin parar y por ellos sus mejillas se calentaron, levantó la mirada para observar al pelirrojo que también almorzaba al opuesto de la mesa, encontrándose con aquellos ojos ocre muy atentos y pudo observar una leve sonrisa de satisfacción. Aquello hizo que su rubor aumentara, lo mismo con el pelirrojo.
Él fue el primero en desviar la mirada y disculparse, notablemente sonrojado y seguir comiendo. Ella tuvo una reacción parecida.
La que se debería avergonzar soy yo, pensó Caster mientras volvía a la comida, pero ahora con mayor moderación.
(*)
Su Master se aleja cada vez más de su entendimiento, cada vez que ojeaba esta revista que guardaba.
Superman: paz en la tierra.
La información entregada por el grial sobre la era moderna, es bastante simple en cierto sentido. Te entrega lo necesario, por ello no se sorprendió la primera vez que se encontró con un automóvil, aunque no entiende su funcionamiento por completo. Sobre cultura popular, se le entregó información sobre lo más famoso o que ha impactado en la cultura humana.
Superman es algo que increíblemente se le entrego, aunque solo entendía un par de cosas. Los superhéroes con una especie de representaciones modernas de muchos mitos y leyendas, los héroes de la era moderna, símbolos sobre heroísmo moderno, actualizados para representar los valores modernos. O eso era todo lo que le entrego el grial, lo cual era más de lo que hubiera esperado para algo tan simple como literatura, si se podía llamar literatura.
Eran más dibujos, que literatura.
Ciertamente no podía empatizar con nada de lo que encontró en esta revista. Un ser extraterrestre (muy probablemente referido a un Semidios, un ser fuera del conocimiento del hombre mortal) que llegaba al planeta y decide protegerlo.
Superman. Para luchar por la libertad y la justicia. He Jurado proteger al mundo que acogió a este hijo de Krypton y lo aceptó como si fuera suyo.
¿Qué diablos era todo eso? ¿la fantasía de un héroe amable y austero? Ella que tiene las memorias de una bruja que convivio entre los héroes, que los conoció de primera mano, quien fue usada y traicionada por uno, solo puede ver esto como una estúpida fantasía moderna. Un intento de crear héroes que no son nada más que fantasía. No existen héroes que no sean movidos por razones egoístas.
Y es su Master quien tiene estas revistas y además en casi todas aparece este mismo Superman.
¿Era esto lo que creó esa rareza que tiene de Master? ¿Un niño iluso y atrapado en su propia fantasía? Aquello podría explicarlo, pero al mismo tiempo no se entiende porque fuera tan intenso sobre ello. Cuando hablo sobre su no deseo, podía ver que, efectivamente, sería imposible arrebatarle y cambiar su respuesta. Parece ser una persona obstinada e inocente. Tal vez debería preguntarle el porqué, pero una mala respuesta (Además, tal vez el no quiera responder) podría destruir lo que llevan y encontrar otro Master, que además la tratara bien, sería imposible.
¿Esta ella aceptando ese falso sueño? ¿Acaso está aceptando falsas esperanzas y estupideces de un adolescente que cree que puede ser mejor persona?
Ella simplemente lo negó para sí mismo, esto solo son historia. Es lo mismo que es leer una novela o escuchar una historia oral de un romance perfecto. Simplemente se está creando una historia en su cabeza, además solo son socios.
Abandono el taller de su Master, aún con una de las revistas del hombre de acero entre sus brazos.
Caminó por la mansión, un lugar tranquilo y familiar. La cual no parece para nada el hogar de un magus, pero ya lo aceptaba. Su Master no era un magus normal, ni tenía activado sus circuitos mágicos (y siente arrepentimiento de como los activo), además tiene sus ideas extrañas.
Se acercó al dojo, escuchando golpe proveniente de él y se asomó por la entrada.
Shirou se encontraba en el mismo lugar donde lo dejó hace unas tres horas, apaleado por seis guerrero dientes de dragon, familiares que puede invocar Caster, los cuales funcionan como golems.
Estos son como esqueletos grises que se mueven de manera uniforme, pero en vez de un cráneo, tienen una afilada mandíbula.
Shirou quería practicar su fuerza con el reforzamiento, por ello Caster le ofreció los familiares, pero para que no ocurriera un accidente fatal, los familiares están usando las espadas de madera y la espada de Shirou tampoco esta reforzada, por ello estos resisten en gran medida los golpes de su Master y no desperdicia energía mágica en invocar más, aunque en general esto gastan bastante poco.
Aunque ahora lo ve, unas dos espadas hecha trizas en el piso. Ha tenido que volver a invocar a algunos familiares para que el número no bajara y ahora entendía el porqué. Al parecer destrozó las espadas contra los guerreros. Se sentiría bastante avergonzada por sus familiares si fuera con la fuerza normal, en vez del reforzamiento.
(*)
Shirou golpea verticalmente con la espada en la mandíbula de uno de sus compañeros de práctica, la madera cruje, al borde de su resistencia y su oponente no puedo resistir el golpe, cayendo al piso.
No tiene tiempo de respirar, ya que cuatro espadas de madera se acercan a él, dando un salto rápido hacia atrás para esquivar las estocadas, pierde el equilibrio por las fuerza ejercida como ya ha hecho varías veces y cae contra el piso, pero antes que las espadas descienda sobre su cabeza, este rodó y se levantó en el acto. Comenzó a flanquear al grupo conformado por cuatro golems y se acercó a los dos separados del grupo (uno de los cuales era el que había derivado hace unos segundos) y arremetió contra el primero, golpeando horizontalmente. El familiar lo soportó, pero retrocedió, lo cual le dio el tiempo de una estocada derivándole. Lamentablemente, fue más lento de lo que esperaba y recibió un golpe en la espada y este solo pudo gemir del dolor.
Volvió a saltar, escapando de la paliza que casi cae sobre él y se detuvo en una esquina del dojo, levantando la espada y pudo observar cómo se acercaban por todas las direcciones los distintos dientes de dragón.
Los 6 se detuvieron y apareció Caster tras de ellos.
—Creo que es suficiente, Shirou-sama. Recuerde que esta noche saldremos y espero que sea la única. Tendríamos que salir lo antes posible para no encontrarnos con algún otro Master o Servant.
Shirou tomó una gran bocanada de aire—Espero que no. Aunque sería bueno que nos encontráramos con Rider y Archer, para buscar una alianza.
—Mientras no nos mate antes de que podamos hablar o rechace nuestra oferta. Berserker nos rechazó.
—Si…—los ojos se abrieron como dos platos al ver lo que llevaba Caster—¿Por qué tienes eso?
—¿Esto? Lo encontré entre sus cosas donde invocó a Saber. ¿Esto es de su gusto?
—¡Si! Eso…—Shirou vaciló—No he tenido tiempo para ello por lo de la guerra y apenas he pensado directamente en seguir leyéndolos.
—Una curiosa interpretación de los antiguos héroes en la ficción, aunque no puedo estar de acuerdo con las palabras que se encuentran en él.
—¿Los leíste? ¿No te gustaron?
—Lo siento, pero no me gustan los héroes.
El pelirrojo se sorprendió. El grial traía héroes de todos los tiempos (eso tenía entendido) y que uno de aquellos héroes demuestre disgusto sobre ellos, era algo extraño.
—¿Eso significa que no te sientes cómoda con los otros Servant?
—No te preocupes por ello, Shirou-sama. Mi opinión personal no será impedimento para nuestra alianza.
Shirou desvió la mirada a la revista con cierta tristeza—Demasiado bueno para ser verdad. ¿No?
La conversación hasta ahí llegó y decidió darse una ducha antes de hacer la cena.
(*)
Fuji-nee lloraba en los brazos de Shirou.
Shirou tuvo que abandonar la cocina y Caster, la cual estaba observándole cocinar, esta vez no quiso robarle la cocina, por unos momentos pensó si hizo algo para que ella no quisiera, antes había mostrado ganas de ello. ¿Dijo algo mal? No lo sabe, pero ahora había tomado el control de la cocina con la entrada de Fuji-nee.
Ella no toco el timbre o la puerta, simplemente entró gritando y llorando, Shirou se sorprendió y fue a su encuentro, esta entro en donde estaba Caster y Shirou, pero al parecer entre los llantos y gritos, no se percató de la presencia de la princesa, solamente lanzándose sobre Shirou.
Y con ello comenzó a balbucear sobre el día, como llamarón a todos los profesores y lo que iban hacer sobre la pérdida de un gran profesor y alumno. De que este era un fuerte golpe para el instituto y que esperan que esto no afecte de gran forma al alumnado. Siguió contando lo que paso en el día y como reaccionaron unos conocidos, como Neko, la cual se encontró en el camino, ya que suspendieron las clases más temprano hoy.
—¡Pobre Reikan, issei y Kuzuki! ¡Todos los del templo!
Shirou le dirigió la mirada a su hermana, la cual parecía algo más calmada y realmente no sabía cómo sentirse mientras la escuchaba. La impotencia era la mayor sensación que siente. Tantas personas han muerto, tantas personas han sido heridas y el no pudo hacer nada, pero en ello había algo peor. Un miedo que no había relacionado directamente.
La muertes en el templo fueron por la presencia de Caster, ahora Caster estaba en su casa y aunque el Servant dorado la quiere viva por el momento ¿si otros Servant ataca cuando ella esté aquí? No, no debería pasar, mientras ella no se quede aquí, ella no estaría en la línea directa de fuego y no es como que pudiera hacer algo. No puede sacarla de la ciudad, tiene que detener lo que está pasando y aunque ya no tenga a Saber… ahora es más fuerte y con la ayuda de Caster, buscara la forma de detener esto.
El simple pensamiento de que su hermana muriera, le tensó la espalda y un escalofrió, como una espada congelada, le atravesará.
Por la expresión de Fuji-nee, se dio cuenta y se volvió a aferrar a él y le acariciaba el rostro, con un toque maternal. En ese momento, solo eran un hermano y hermana.
—Shirou, si quieres llorar, tienes el regazó de tu hermana. ¡Estas tristes!
—Fuji-nee… yo… lo sé… pero…
Ella comenzó a abrazarle más fuerte y podía sentir su respiración. Solo se quedaron en pie, sin hablar, abrazándose.
Pero del pellirrojo, no brotó ninguna lágrima.
No era momento para atormentarse con sus errores, tenía que avanzar.
—Fuji-nee, voy a poner la mesa. Tranquilízate y mira la televisión mientras sirvo ¿Estás bien con eso?
Ella afirmó, se sentó al lado de la mesa y comenzó a mirar la televisión, aún lagrimaba, pero más serena.
—Tiene una hermana muy amorosa—dijo Caster, mientras dejaba la cocina—aunque debería cambiarse de ropa, debe estar todo pegajoso
—Si… Gracias Caster por terminar con la cena… lo siento si te ofendí de alguna manera—confusión en aquellos ojos que compartían el color del cielo—tal vez te mantuve muy alejada de la cocina, aún cuando querías agradecérmelo. Si quieres, mañana podemos hacer el desayuno junto.
Ella le quedo mirando por unos segundos, con duda, lo cual le extraño al chico. Simplemente una risilla tan baja por parte de la princesa, que apenas pudo percibir, ella aceptó.
Caster se acercó a la mesa, mientras Shirou fue a cambiarse, comenzó a poner los platos y se acerco a Taiga con un pañuelo, lo cual ella aceptó amablemente.
—Es una hermana muy preocupada, Shirou-sama tiene mucha suerte de tenerla su lado.
Fuji-nee moqueaba en el pañuelo, tenía la nariz roja.
—Sí, debería agradecerme y ser más amable conmigo. Es el tipo de hermano menor que amenaza a su hermana mayor fácilmente, el otro día quería dejarme sin comida. ¡Ese Shirou!... ¿Shirou-sama? —Ella parpadeó un par de veces, como si intentara salir de un sueño, le miro de arriba para abajo, un par de veces—¿Saber?
—Soy Caster, soy una conocida de Kiritsugu y Saber, necesitaba alojamiento y Shirou-sama fue amable y me lo ofreció.
A Shirou no se le ocurrió una mejor historia y fue finalmente eso lo que le dijo a Caster, para que le dijera a Sakura y Fuji-nee.
Taiga abrió la boca, pero nada salió de su garganta y dirigió la mirada a la entrada del comedor, en donde Shirou regresaba con las ropas cambiadas.
—¡Shirou!
(*)
A Caster le agrado Taiga, la vecina y hermana de su Master. Resultó ser una hermana bastante amorosa y enérgica. Llego entre lágrimas y consolar a su hermano, aunque este a simple vista no parecía muy alterado, pero la persona que lleva años conociéndole, pudo detectar aquellos sentimientos. Ciertamente su Master estaba más afectado de lo que parecía ¿ocultaba sus sentimientos o no los sabía expresa?
Después fue mucho más alegre y gritona con Shirou, por traer tantas mujeres a casa. Dos eran sus Servant, así que ahí le daba un punto a Shirou. Esa niña llamada Sakura era otra historia y era bastante cuestionable tener a una mujer que no era su amante bajo su techo, aunque fuera la hermana de un amigo, aunque Taiga no lo hizo tanto por su presencia y la anterior de Saber. ¿Sera que ella apoya la relación?
Con Saber, tuvo que inventar una historia. El pelirrojo dijo que tuvo que irse por un problema familiar y que se disculpaba por no despedirse. Era claro que eso no era verdad, realmente el pelirrojo no sabía mentir, incluso ella lo notaba y Taiga debería darse fácilmente cuenta, pero aceptó la historia.
Después de esa charla con su hermanito, Taiga tomó como objetivo a Caster en sus preguntas y no hubo ningún problema. Incluso parecía que se controlaba, parecía que no quería molestar a su hermano.
La cena estuvo fantástica otra vez y Taiga se retiró después de pasar un rato con Sakura. Sin darse cuenta, se había vuelto bastante tarde y ya deberían ir a conectarse con la línea ley.
Ya casi ha pasado un día desde que conoció a su Master y realmente nunca pensó que su opinión sobre una persona cambiara tan rápido en un solo día, aunque lo que importa es su opinión actual.
Es una persona bastante soñadora e ingenua, con sueños que no podrá cumplir, pero es una persona muy amable, incluso cuando solo se conocen por tan poco tiempo, incluso cuando conoce su peor faceta, aunque no conoce los límites de sus actos. Se preocupaba por ella, incluso si estaba atrapada en sus propios pensamientos y por ello pensó que estaba enojada con él. Algo bastante tierno.
Si, le gustaba como persona. Le gustaba esa sonrisa. Tal vez la guerra fuera imposible de ganar con Servant como Berserker y el dorado, pero él quiere continuar a su modo, por el bien de todos. Idealista y tonto, pero quiere ver el resultado de sus actos, además quiere que cumpla su deseo de otra vida. ¿Cómo podría dejar a un Master como ese?
¿Ella le traicionaría? No, no debería. Ella no es la bruja. Tiene un contrato y quiere cumplirlo.
—¿Listos? —el pelirrojo le preguntaba mientras tomaba la espada de madera reforzada.
—Si, Shirou…—Presencia detectada, a varias cuadras de lugar, un Servant avanzaba a gran velocidad hacía su dirección—¡Nos atacan!
Otra presencia se acerca desde los límites de su detección. Saltan por la pared la primera presencia y la segunda aún se acerca.
Dos Servants.
Los vidrios se rompen en un centellar y desde la oscuridad de la noche dos figuras de alzan. Caster actúa al instante y disparó una ráfaga mágica ante los recién llegado desde la cocina, destruyendo las paredes de la casa y donde entro el Servant, pero esto apenas le frenó y entró a la cocina, pateando la mesa y acercándose a una increíble velocidad a su cuello.
Shirou se adelanta, se posiciona entre Caster y la primera sombra, ambos chocan y las espadas bailan.
Archer y Rider han llegado.
Nota de Autor:
Espero que les gustara el capítulo. Fue un capítulo complicado de escribir. Tuve muchos problemas mientras avanzaba y realmente no quería dividirlo en otro dos capítulo, por ello decidí escribir una parte de ella, en otro capítulo, aunque no el siguiente. Luego verán a que me refiero.
Puedo decir que ya establecí la relación de esos dos, aunque esta seguirá cambiando con el futuro. Ciertamente es difícil ver el ritmo de avance de ellos y que cosas debó guardarme a futuro o poner inmediatamente. Al menos puedo decir que dejé los pensamientos de Caster establecido sobre Shirou.
La escena de los comic de Superman, era algo que siempre imagine, sobre Caster cuestionándolo, pero realmente nos sabía cuando ponerla. Aquí quedó y la expandiré a futuro. Por otro lado, que bueno poner más Superman en esto.
Algo que no esperaba, era publicar este día, porque fue difícil y demoré una semana más en escribir este capítulo, además que mi ritmo disminuye por dos razones. Comencé una nueva historia para relajar mi mente sobre esta (aunque eso no es un fanfic, no tengo planeada ningún otro) y volví a entra a clase. Pero el siguiente capítulo fue inspirador para mí y lo escribí en solo tres días y estoy bastante feliz por ello.
Agradezco que sigan leyendo esto y espero sus comentarios, tantos positivos y negativo.
