Antes de continuar, me disculpo por la tardanza y este capítulo es algo extraño, un interludio que romper la acción del capítulo pasado. Explicare más al final del capítulo.

Espero que lo disfrute.

Si existe un dios, aquel escupió y maldijo su existencia.

Tohsaka Sakura nació con una vida normal y monótona. La segunda hija del ese entonces, patriarca de los Tohsaka.

Tohsaka Tokiomi. Un hombre criado a la antigua y en su sola imagen, podías conocer su personalidad. Un traje elegante rojo como su pasión en su arte, un bastón dorado incrustado con una joya sangrante. El cabello algo largo y una barba bien trabajada, un rostro endurecido, pero que muestra una sonrisa con sus allegados.

Sakura nunca tuvo que tener problemas con su padre, mientras se mantuviera en los estándares que él deseaba y podía llegar a ser amoroso con su familia cuando lo intentaba, aunque no era algo que pasara con regularidad.

Lamentablemente fue castigada por el hecho de nacer en una familia de magus y un padre que fue criado y formado en aquel arte que tanto deseaba.

Para su padre, lo que le hizo, fue un regalo con las mejores intenciones. Un magus solamente tiene un heredero, quien continuara con sus investigaciones.

Ambas hijas fueron bendecidas por algún dios, con unos potenciales enormes y envidiables por las familias más antiguas.

Para Tokiomi, aquello fue un horror. Tanto potencial desperdiciado en su hija menor le causó noches de insomnio y discusiones con su esposa, pero como si su dios escuchara sus plegarías, una solicitud llegó a su puerta.

Los Matou. Familia que se instalo como su vecino hacía varias generaciones con el primer Heaven's Fell. El tiempo fue tortuoso y mezquino con su linaje, como si una maldición escurriera en su venas, corrompiera y destrozada su sangre e hiciera más estériles a las siguientes generaciones en sus circuitos mágicos. En este momento, la familia ya se había extinguido en sus capacidades con el nacimiento de la vergüenza llamada Matou Shinji, un vástago sin capacidades mágicas.

La solicitud de adoptar a su segunda hija fue una bendición. Ahora no importaba quien de sus hijas lograra la gloria y los sueños de un magus, al final sería su linaje el que sería bendecido.

Separó a su hija menor de su madre y hermana, la primera le abrazó por horas antes de arrebatarla de sus brazos y la segundas solo pudo observar con confusión.

Se encontraba en una habitación, padre e hija. La sonrisa familiar había desaparecido y cualquier rastro de cariño, desapareció. Ya no era su hija.

Solo una mirada estoica y una voz severa.

—Ya he hecho empacar tus pertenencias. En unos minutos vendrán a buscarte. Ya no eres un Tohsaka, ya no eres mi hija. Ahora eres un Matou y llevaras aquel apellido con orgullo.

Su hija de cinco años, no supo que responder, más que con llantos y suplicas, las cuales fueron ignoradas por el hombre que ya no era su padre. Fueron minutos agonizantes, incluso para un hombre imperturbable como él, pero finalmente llegó el vehículo que se llevaría a la hija de los Matou.

No le dieron tiempo para despedirse, aunque la intrepidez de su hermana mayor, logró llegar a ella antes que se fuera, entregándole lo único que quedaría de su verdadera familia, una cinta para el cabello.

Se aferró a ella cuando la puerta del vehículo se abrió y Sakura tuvo que ahogar un grito y retrocedió un paso.

Un cadáver de ojos muertos, un putrefacto y enigmático anciano le observaba con ojos negro y asquerosa sonrisa. Un ser que solo encontrarías en los rituales más profanos.

—Eres más fuerte de lo que pareces, Matou Sakura—dijo con gravedad, pero al mismo tiempo con diversión demencial y la implicación de su nuevo nombre, le lleno los ojos con lagrimas—Sube, hoy conocerás a tu familia. Soy tu abuelo, Matou Zouken.

Giro su cabeza, en búsqueda de esperanzas, de una mala broma, del cariño de su familia.

Nada.

Su padre había desaparecido.

Nadie la acompañaban, todos la abandonaron.

El viento silbaba una canción fúnebre y el espació entre su hogar y ella, se hacía más grande. ¿Ella les odiaba?

Solo le quedaba aceptar el trato con el diablo y subió a su destino con su abuelo.

(*)

Una mansión occidental, lúgubre y gris. En ella no existía la luz, canto y risas. Era como si todo se apagara al entrar, como si un sentimiento asfixiante le carcomiera su alma.

En ella conoció a su nueva familia, los únicos dos habitantes aparte de repugnante abuelo. Su nuevo padre, Matou Byakuya. Un hombre de rostro melancólico y cansado. Sus cabellos marinos eran lo más destacable.

Solo le mostro su habitación, una habitación igual de gris que el resto de la casa. Le dio el horario, a la hora que tenía que bajar a desayunar, almorzar, estudiar, cenar y entrenar con el abuelo. Eso era hasta que terminaran las vacaciones.

Realmente no parecía que existiera un lugar para ella en ese corazón podrido en la melancolía y el licor.

Su nuevo hermano, Matou Shinji, tenía una apariencia parecida a su padre, pero en vez de un aire melancólico, parecía cansado. El día en que llegó, solo la miro con brevedad, fijándose en su rostro hinchado por las lágrimas redamadas. Solo le saludo formalmente y se presentó como su hermano mayor.

Los primeros días fueron melancólicos y dolorosos. Despertaba entre lágrimas y recuerdos pasados, se dormía con ojos hinchados y suplicas. Desayunaba con su padre y hermano, los cuales apenas hablaban, ella solo agachaba la cabeza. Le seguía el almuerzo y luego los estudios. Su padre era muy exigente, con ambos. Les tenía varias horas trabajando sin parar, hasta la cena y después se iba a su habitación. Por la primera semana, su abuelo dijo que estaba preparando sus entrenamientos.

Todos los días fueron monótonos, hasta el tercero, en donde Shinji apareció en su puerta.

—¿Nii-san?

—Yo…—parecía avergonzado y tartamudeaba—. Escuche por la escuela… de que los hermanos… hermanos mayores… ¡juegan con sus hermanos menores!

Eso fue un cambio, que le hizo un poco feliz. No era como su hermana, era más rígido y poco expresivo, pero era feliz al no estar sola.

(*)

Era como si la atmosfera fuera miel, una sensación repugnante y pegajosa. Apenas podía moverse o controlar su respiración.

Solo era la puerta a donde tenía que entrenar. Tan gris como el resto de su vida, pero tan repelente como su abuelo, que se alzaba a su lado, como una montaña de los horrores. Le miraba con una sonrisa, una sonrisa en el rostro de un cadáver putrefacto.

—¿Preparada, Sakura?

Un escalofrió recorre su espalda y el asco le envuelve. Solo quiere huir.

—Si…

El sótano de la mansión Matou es su castigo por nacer.

Pétrea e inmunda catacumba arcaica, infinitas escaleras que se perdían en una negrura absoluta, iluminara por los rayos pálidos del pasillo.

Paredes grisearas se alzaban en la oscuridad, con miles de ventanas cóncavas que llevaban a mundos desconocidos para aquella niña e incluso para los adultos.

Un hedor impregnaba y carcomía sus sentidos.

Avanzó y el terror la consumió al nacimiento de siseos inhumanos y grotescos que surgían de cara rincón y eran más violentos en cada paso, miro hacía una de las ventanas y por un momento observó sombras que pululaban en una macabra danza.

Retrocedió horrorizada y chocó contra una figura fría.

Una sonrisa cada vez más aguda que dejaba ver sus dientes, como si la observara su alma desnuda y se divertía con su poder. Sus piernas no soportaron la presión y se derrumbo de rodillas, aún en la escalera, pero por suerte no se resbaló.

—Realmente resististe mucho más de lo que esperaba—comenzó a carcajear y por un momento el siseo se detuvo y la sombra que se regocijaba, se erguía como un monstruo que devoraba toda luz.

En ese momento ella entendió que ella no era su nieta, era su juguete.

—Creo que aún no lo has visto, si no estarías gritando e intentado huir. Mira al fondo, camina y encuentra tu destino.

Ella se quedó pétrea por unos segundos.

Volvió a levantarse y bajo por la escalera.

El siseo se hizo insoportable y se tapó las orejas mientras bajaba cada vez más, pero el hedor apenas le dejaba respirar. Se detuvo cuando se encontró con un mar de fango.

No, no era fango y ella solo pudo ahogar un grito de horror e intento huir, pero su brazo fue atrapado por un frio agarre esquelético.

—¿Adónde va mi nieta? Le prometiste al abuelo entrenar. Este es tu entrenamiento, míralo bien.

Volvió a observar el mar de fango o mejor dicho, una orgía de carne que se retorcía y siseaba en asquerosos y retorcida danza.

Aquello le va devorar, lo sabe.

Le va devorar has los huesos, debe escapar.

Su mente y cuerpo no soportara que la devoren.

—Vamos, no huyas. Mi nieta no es una cobarde. Tal vez te tranquilice obsérvalo de más cerca.

Una extraña criatura broto de la carne de sus manos y la acercó a su rostro y ella respingó con un chillido. Aquella criatura, no aquel demonio gris que a simple vista podía ser confundido con un gusano, pero al observar más de cerca a aquel aparente invertebrado, una mandíbula felina se resaltaba en una cabeza sin ojos ni facciones y era protegido por escamas que formaban una coraza protectora.

Se retorcía sin control, como si quisiera devorar sus entrañas.

—No huyas, no huyas. Tenemos que iniciar con el entrenamiento. Eres la hereda de los Matou y tienes que convertirte en una Matou.

Sin darse cuenta estaba en el aíre, cayendo hacía el mar de monstruo. Su vida pasaba a través de su rostro y las lágrimas comenzaban a brotar.

Solo pudo llamar a la familia que le abandonó antes de ser engullida y perder su inocencia en el infierno.

(*)

Los chillidos hacían eco y ocultaban el siseo, por varias horas hasta detenerse. No es que estuviera muerta o se había acostumbrado. Su garganta fue destrozada por sus propios gritos.

Solo quería morir.

(*)

Todo era tan monótono.

Solo era ¨entrenamiento¨.

Tenía que entrar al sótano y sus piernas temblaban antes de sumergirse en el hedor y ser ultrajada otra vez.

Tal vez el momento en que dejó de llorar, fue el momento en que se dio cuenta que solo era un juguete destrozado. Dejó de importarles su bienestar. ¿Por qué se preocuparía por ello? A su padre no le importó, a su madre o su hermana menos. No, ellos ya no eran su familiar.

Ahora tenía otra familia. Su abuelo se preocupaba de su ¨entrenamiento¨ ¿eso significaba que ella era importante para él? Su nuevo padre se preocupó por su educación hasta su muerte ¿eso significaba que ella era importante para él? Su hermano era otra historia.

Aún recuerda el día después del entrenamiento, lloraba en su habitación desconsoladamente y su cuerpo dolía tanto que era imposible mantenerse en el pie, era como si aún estuvieran dentro y se movieran larvas que devoraban un cadáver y ella solo podía seguir llorando.

La dejaron en la cama, su padre le trajo el desayuno y el almuerzo, pero no los tocó. No tenía las fuerzas para moverse.

¿Realmente tenía que vivir otra vez eso? ¿Para eso la trajeron? Un escalofrió subía por su espalda y solo quería escapar. No quería nada de esta familia, quería odiarlos, pero era lo único que tenía. ¿Podía odiar a su antigua familia? ¿Por dejarla aquí?

Golpeteó. Alguien llamaba a su puerta. Era su hermanó quien ocultaba algo con sus brazos en la espalda.

Se forzó a levantarse un poco y sentarse.

—Realmente estas enferma, Sakura—el chico vaciló por un momento antes de entregarle lo que ocultaba.

—Nii-san… ¿Qué es eso?

—Es un cuaderno ¿Qué más será? —dijo burlesco—. Es un regalo.

—Oh, gracias…—volvió a forzarse para abrir el libro—no tiene ninguna palabra…

—Sí, pero no es para tus estudios. Escuche que a las chicas les gusta tener diario secretos. Ya sabes, para escribir tus cosas y secretos.

—… gracias…—se aferró al libro. ¿Cuándo fue la última vez que alguien le regaló algo?

—Pero no es para llorar, solo es un libro. Además no has comido nada.

—No tengo las fuerzas…

El chico suspiró—Que fastidio. Solo porque estas enferma y soy tu hermano mayor. Abre la boca.

Se repitió ese patrón los primeros días de entrenamiento. La visitaba cuando estaba ¨enferma¨ y le solía dar la comida y leer algo, aunque cuando su cuerpo se acostumbro y el color de su cabello y ojos cambió por la tortura, al violeta que ahora conoce, aunque cambio que su hermano no le tomó importancia, ya que fue lentamente e incluso le dijo que ahora parecían más hermanos. Ahora que se podía mover, solían jugar, con carta usualmente, como hacía con su hermana…

Eso era una pequeña llama en su vida, no era mucho, pero le permitía mantenerse cuerda durante las secciones de entrenamiento, en la espera de poder pasar un rato con su hermano. Al menos podía sonreír hasta que abrió la puerta

Recuerda los ojos marinos que le observaron con horror hasta que la sombra de su abuelo apareció atrás de él y desapareció del sótano.

Se lo encontró esperándola en su habitación, no podía observar su rostro ocultó por sus cabellos de alga.

—Me lo dijeron—voz carente de emoción—. Eres la verdadera sucesora de los Matou. Solo soy otro experimento fallido—su voz se rompió, y lagrimas comenzaron a caer.

No sabía qué hacer, no podía entender porque lloraba, pero se acercó a consolarle, cuando estaba por tocarle, él hablo y nunca pudo perdonar aquellas palabras.

—Eres un magus… solo debes seguir entrenando y serás el futuro de la familia… serás la salvación…todo lo que nunca fui—levantó el rostro, llenos de lagrimas y dolor—¡Desearía ser como tú!

Un gritó de suplica y de lamentación para si mismo. Aquello le choqueó a la niña destrozada.

¿Desea ser como ella? ¿Desea ser un magus como ella? ¿Deseaba ser una muñeca como ella? Ella quien fue abandonada, ella quien es un juguete. ¿Realmente desea ser como ella?

¿Cómo podía desear se eso? No, no, no. ¡No! Está mal, todo lo que ha dicho está mal. No pude desear eso. ¿Cómo se atreve a desear ser como ella? No le desea ese destino, no le desea ser destrozado por los gusanos. Le aterraba ver

Ella levantó la cabeza, pero no mostró odio, si no compasión.

—Qué bueno que no eres un magus, Nii-san.—le dijo con una sonrisa.

Ella se encontraba en el piso antes de poder reaccionar.

Lo que nunca esperó, fue el arrebató de su hermano. Se lanzó contra ella, la empujo contra la pared y se golpeó contra ella, ella gimió del dolor y cayó.

—¡Como te atreves! —el chico comenzó a gritar y zarandearla, pero ya no le escuchaba. ¿le hizo daño? ¡Le hizo daño!, no era distinto a su antigua familia. Le demostraron cariño y amor, solo para despreciarla y abandonarla.

¿Todo lo que hizo por ella fue una mentira? Era igual que su hermana.

Solo de quedo quieta y como la mirada muerta, como si estuviera en el mar de gusanos, el mundo exterior había desaparecido y solo quedaba ella y dolor.

Cuando fue consciente, su hermano había desaparecido.

Él se fue, la dejó sola. Cuando volvía a su habitación después de la tortura, ya no estaba. Ya no jugaban con las cartas. El libro que le leía estaba abandonado en su escritorio y ella no se atrevía abrirlo, incluso el diario que le regaló, le dejó abandonado, aunque algunas noches aún se aferraba a él entre las lágrimas. Era una reliquia como el lazó que llevaba en su cabello. Los regalos de sus hermanos, quienes le abandonaron.

Apenas lo veía, igual que a su hermana. Su hermano ya no volvió almorzar o cenar con ella y su padre. Era como un fantasma que solo aparecía cuando tenían que ir a clase, pero no le esperaba para volver, por ello volvía sola… sola otra vez.

Su hermana era popular por lo que había escuchado, pero aunque llegaran a cruzar miradas, nunca se hablaron. Estaba sola… sola como siempre.

Realmente estaba sola y ella aborreció el contacto humano.

En un momento su mente se rompió y ya no podía distinguir la diferencia entre el contacto humano y los gusanos, ambos les daban asco. Un pequeño tacto con un desconocido, una charla con algún compañero, todo aquello le despertaba aversión.

Aunque a ojos de los extraños, solo era una chica de ojos distantes.

Pero seguía siendo humana, aún buscaba el calor.

Tal vez fue su instintos primarios, el de aferrarse algo. De llenar sus manos vacías que temblaban cada día después del entrenamiento.

Tal vez por ello se acercó a aquel chico de cabellos rojos.

¿Cómo no podía amarlo? Ese día que observó en la melancolía su esfuerzo sin sentido en un saltó sin sentido, sintió un sentimiento que desconocía, entre el querer verlo perder y nunca logar sus objetivos, a una extraña admiración.

Quería conocerlo, pero nunca se le acercó. No se atrevía. ¿Si la rechazaba como su familia? Solamente le llegó a saludad las veces que visitó su hogar, pero no venía a verla a ella, si no a Shinji.

Por eso cuando supo sobre su accidente y actuando por su propia voluntad, se acercó a la mansión del pelirrojo.

Sus piernas temblaban y su corazón se agitaba sin cesar, como si fuera un conejo acechado por un lobo.

Estuvo a punto de tocar el timbre, pero una línea de pensamiento la detuvo. ¿Si le dijera que se fuera? Ella no podría con otro rechazo…

Sin darse cuenta la puerta se abrió y el chico pelirrojo y ojos ocres estaba al frente de ella con un brazo enyesado.

Le invitó a entrar, ya que la lluvia le empapaba, lo cual no se había dado cuenta. Ella solo podía estar estérica ante el chico que admiraba., aunque sus ojos estaban muertos como para expresar aquellos sentimientos.

El chico le trajo una muda de ropa que le quedaba grande. Ella se cambió, lentamente, nerviosa antes el lugar, solo observaba el lugar y los malos pensamientos nublaban su mente.

Salió con la nueva ropa y su corazón palpitaba. Solo le ha causado problemas, era ella quien quería ayudarle, su Senpai estaba herido y solo le causaba problema. Le terminará odiando, como todos.

Su corazón se encogió y sentía como que estuviera por estallar en llanto.

—¿Sakura? —El chico le llamó y apareció por una puerta—. El Té se está enfriando, deberías calentarte para no resfriarte.

—Yo… gracias, Senpai.

También tenía un par de bocadillos.

—Y ¿Qué necesitas, Sakura? No puedo hacer mucho, ya que como vez, estoy algo lastimado, pero lo que sea que necesites, puedes pedir mi ayuda.

Tan… tan amable con una desconocida. Tal vez ese fue el momento en que la admiración se transformó en algo más, un amor que nació fácil de un corazón roto.

—Senpai está herido… Yo cocinare para usted.

El chico se mostro sorprendido y esa fue la forma en que inició esa relación. De ese profundo y hermoso amor que oculta en su corazón al hombre que le salvó de la desesperación con el contacto humano que siempre había deseado.

Era agradable, le enseño a cocinar, le hablaba amablemente e incluso en sus errores, le trataba con calidez. Lo miraba esforzarse en el consejo estudiantil, el cómo arreglaba las cosas. No existía mayor placer que ir a despertarle las mañanas en donde estaba tan cansado para no despertar antes, cocinarles un buen desayuno y cena. Todo, todo era realmente perfecto. Aunque esto le causa problemas con su hermano, no le importaba, no le importaba nada más.

¿La familia que le abandono? ¿La familia que le tortura? Podía olvidar todo eso en las horas que pasaba al lado de Senpai. La única quien le trataba como un ser humano y mucho más, como una amiga, alguien cercano.

Su precioso y querido Senpai.

(*)

—Sí, recuerdo bastante bien ese día, tuve que pasarte la ropa de Fuji-nee y cuando me pregunto que había pasado con ella, me regaño por varias horas y que le prometiera que no te hice nada indebido.

Ella solo pudo reír, con algo de culpa, pero no era la primera vez que hablaban de ello. Un calor nacía cada vez que recordaba ese día.

—Senpai siempre es tan amable… soy tan feliz de que me abrieras la puerta ese día, no se lo hubiera hecho si no lo hubiera hecho…

—¿Por qué no lo hubiera hecho? Hubieras atrapado un resfriado.

—Siempre eres tan amable senpai, pero yo…— Si quieres hacer a ese idiota tuyo, tienes que ser más agresiva. Tomar tu propiedad ¿no?—yo… ¿soy distinta a las otras personas?

—¿A qué te refieres?

—Casi todos los días vengo a tu hogar, me enseñaste a cocinar y ahora suelo preparar tu desayuno y cena a veces. Me diste una copia de tus llaves… ¿Qué soy para ti?

Shirou enrojeció levemente y Sakura se estaba nerviosa. ¿Realmente estaba haciendo eso? ¿Realmente acaba de hacer esa pregunta? Si le dice que es nada para él. Que solo es una desconocida que deja venir a su casa por su amabilidad con todos.

—… Eres familia—dijo después de unos segundos, desviando la mirada.

—¿Familia? —su corazón comenzó a palpitar y enrojeció más de lo que estaba. Ella era como su familia, la familia que nunca tuvo, la familia que siempre le termina abandonando, pero Senpai era distinto. Él nunca le abandonara, es la mejor persona que ha conocida, la más amable y considerada que ha conocido. Es perfecto, pero tienes que ser más agresiva¨. Tal vez se hubiera quedado calmada y absolutamente feliz si hubiera sido otro tiempo, antes de esas palabras, pero ella no quería ser solo su familia, ella quería ser más—senpai, soy muy feliz a escuchar esas palabras, pero…

Aunque esta acostada, se comenzó a mover hacía adelante, quería tomar su mano, quería sentirlo. Era lo único que le mantenía cuerda y lo deseaba más cerca que nunca. Embriagarse en su aroma y su tacto.

Pero se detuvo y se congeló.

Un Hechizo de comando en sus manos.

¿Aún tenía Hechizos de Comandos? Eso contradecía lo que conocía. Ella perdió sus hechizos de comando a renuncia a Rider. Si ella tenía a Saber de alguna forma, aquellos hechizos de comando deberían desaparecer.

Al parecer el chico notó su mirada y se levantó, alejándose de ella.

—Sí. La herida ha empeorado un poco—mintió con torpeza—. Creo que debería vendármela. Es mejor que sigas descansando. Tengo que ir a comprar para el almuerzo.

El chico desapareció tras la puerta, dejándola sola y fue como si una sombra se alzara y la consumiera.

¿Por qué? ¿Por qué sigue teniendo su Hechizo de Comando? Observo las sombras, pero no existían respuestas. Después de hablar con ellos en la mañana, las voces desaparecieron. ¿Estaba alucinando? ¿Se estaba volviendo loca?

No, no es eso. Ellos existen, aunque el vínculo es pequeño, puedes sentirlos, pero es como si estuvieran muy lejos y no pudiera llegar a ellos. Como si estuvieran durmiendo. Esta la primera voz masculina, que le era desconocida, pero la segunda era claramente Saber, aunque su tono fuera distinto, casi otra persona.

Algo estaba causando esto y seguramente tenía que ver con su abuelo y por ello tenía dos Servant en la guerra del santo grial y Shirou no debería tenerlos…

Pero si los hechizos de Comando desaparecen al perder el contrato, ¿Shirou volvió a contratar con un Servant? ¿Sigue en la guerra?

¿Por qué? ¿Por qué sigue luchando? Ella le conoce, ella ha pasado mucho tiempo con él. No debería tener un deseo tan fuerte para el grial, debía ser como ella, que se involucro de una forma casual, pero al perderlos, ella decidió abandonar la guerra. ¿Por qué sigue luchando? ¿Qué es lo que desea?

¿Qué es lo que desea su amado Senpai?

No quiere que muera, no quiere que lo lastimen. Si algo pasara con él, ella perdería todo, absolutamente todo moriría en ella.

¿Puede hacer algo? ¿Ella puede cambiar algo?

Tiene dos Servant, aunque no sabe si puede controlarlos, pero la primera voz no le hizo daño a Senpai.

Si Senpai desea el grial ¿ella podría dárselo?

Con aquellos pensamientos ella cayó en un profundo sueño.

(*)

Fueron tan difusos, pudo ver a Rider, cuando ella debería estar lejos. Un sentimiento en su estomago revoloteaba y podía sentirlo al ser su cuerpo tocado.

Asco.

(*)

Una habitación desconocida.

Una cama desconocida.

Un sentimiento de inseguridad le subió por la espalda y se acurrucó en una esquina. Estaba sudada, pero no le importaba. No sabía dónde estaba.

Anoche dormía en la casa de Senpai, pero no recuerda nada más después. ¿Qué le hicieron? ¿Por qué la alejaron de él?

Una puerta se abrió y una figura apareció nostálgica, pero un sentimiento desconocido apareció y no podía entenderlo.

Tohsaka Rin se encontraba con sus ropas casuales y sus ojos se encontraron.

Matou Sakura solo quería huir.

Nota de autor.

Bueno, vuelvo a disculparme por la tardanza. Mi excusa es básicamente la universidad.

Este capítulo es un interludio, quería entrar a la cabeza de Sakura y mostrar la diferencia de ella con la clásica. Puede ser un cambió bastante grande, pero es lo que había decidido desde el inicio.

Ahora, la razón de romper la acción, es que sinceramente es un problema en el ritmo. Realmente creo que es algo que tuve que planear mejor. Este capítulo lo rompe, pero lo tenía escrito antes y el siguiente, que continua el pasado, es demasiado corto y probablemente le agregue más contenido antes de publicarlo. Incluso es posible que a futuro, cambie el orden de este capítulo y el capítulo 19.

Espero que sigan aquí y sus opiniones o críticas me impulsan a continuar con esta fanfic. El siguiente capítulo, no tengo una fecha establecida para subirla, pero daré un máximo de un mes. El siguiente debería estar antes de esa fecha.