Era como si caminara en la nada, había perdido la noción del tiempo y espació. Se sentía liberado. Ya no tenía responsabilidades. Ya no era el hijo de una importante familia, ya no tenía deberes como mago, ya no estaba en una guerra.
Podía correr libre de las ataduras que le carcomieron su alma.
En una paz que nunca había sentido.
Y de lo rápido que llegó, desapareció inmediatamente.
Un rayo de sol le hizo arrugar el rostro.
Estaba solo y sucio en lo que parecía ser alguna especie de callejón. Para Shinji, no había un lugar donde ir. No tenía mucho presupuesto para un departamento y no estaba en sus planes volver a la mansión Matou, probablemente su abuelo lo mataría.
Había dejado parte de sus ahorros en la mansión Emiya, la cual desapareció.
Solamente suspiro mientras se levantaba de una cama que hizo con una caja de cartón de la basura.
Si hubiera tenido un espejo, hubiera podido ver lo demacrado que estaba. Se olfateó y arrugo la nariz.
Este aspecto no debía ser digno del heredero de los Matou…
La risa estalló en el callejón.
¡No era el heredero de los Matou! Nunca lo fue. Aquel honor desapareció al nacer y aún si lo intento, nunca podría hacerlo. Ni era capaz de arrebatar una vida, aún en la necesidad.
Se dejó caer en la basura, a donde pertenecía.
—¡Rider! ¿Aún sigues aquí?
Silencio.
Su corazón dio un golpeteo, si ella no estaba, todo se acababa.
Nada respondió y un frio escalofrió recorrió su columna. Volvió a levantarse, mirando hacía todas las direcciones, llamando a Rider.
¿Realmente había desaparecido? Ella estaba herida y sin una fuente estable, tuvo que desaparecer…
—¿Qué sucedió Master?
Shinji se sobresaltó y perdió el equilibrio, cayendo.
Pero inmediatamente suspiró aliviado.
—¡Tú, Tonta!... ¿Dónde has estado? —aunque no podía verla.
—He estado en los techos y en el alrededor, por si detectaba una presencia extraña, como usted me ordeno, Master.
Él ya había olvidado sus órdenes y su rostro se encendió como un farol.
—Te tengo nuevas órdenes, no te alejes de mí. ¿Ok?
—…Claro, Master.
Volvió a sentarse en una de las esquina y escuchaba como los vehículos pasaban en la cercanía y el murmullo de la ciudad era cada vez mayor.
Shinji bostezó sin taparse la boca y su respiración era visible, se acurrucó entre las cajas.
—Rider…
—¿Si?
—¿Crees que ganaremos la Guerra del santo grial? Hasta ahora nada nos ha salido bien…
No hubo una respuesta inmediata.
—En nuestro estado actual, lo dudo.
Respondió con indiferencia y Shinji froto sus manos entumecidas.
—¿Qué es lo que quieres?
—¿a qué se refiere?
—Ya sabes, tu deseo del grial. No es que me interese y tampoco debería interesarme. Los Servants solo son un medio para obtener el grial, uno desechable o al menos eso decían los libros del abuelo. Pero también decía que estos también tiene un deseo ¿Cuál es tu deseo?
—…No tengo un deseo.
El ruido de la ciudad se mantuvo, contante. Por un momento simplemente no quiso hablar y aceptar la realidad, pero por algo que no entiende, siguió insistiendo.
—Si ganamos la guerra y obtengo el grial, aunque dudo que un par de bastardos como nosotros puedan obtenerlo, ¿Qué es lo que pedirías?
—No tengo ningún deseo con el grial.
Volvió a responder con indiferencia y una mueca se formó en el rostro de Shinji.
Tomando el libro que mantenía su conexión con Rider, se dirigió con un tono dominante al callejón vacio.
—Si no tuviera opciones, si te vieras obligada, que yo te obligara a pedirlo ¿para qué usarías el grial?
Mantuvo silenció, pero podía sentir como su voluntad caía cada segundo por el libro.
—Yo… ¿eso me puede hacer más baja?
Una viento invernal pasó por el callejos, sacudiendo los cabellos azulados, como si fueran hojas de arboles, pero eso no fue suficiente para desaparecer el rostro incrédulo del chico que miraba hacía ninguna dirección concreta.
El artefacto que cumple deseos, el artefacto más poderoso de todos, ¿usado solamente para bajar su altura?
Shinji se quedó sin aire de tanto reír, llenando de calor su cuerpo y causando dolores en su barriga. Y aún en todo el dolor, seguía riendo entre las lágrimas.
Aunque Rider no estaba materializada, estaba seguro que estaba molesta.
Después de recuperar el aíre, se levanto de un salto, como un niño juguetón y risueño.
—Al parecer nos parecemos más de lo que esperaba—dijo con una extraña empatía, la cual no era para nada normal en él—. ¡Cumpliré mi deseo en ser un mago!, en cambiar este cuerpo con el que nací y con el resto del poder, ¡estoy seguro que podre cumplir tu deseo!
(*)
Caminaba por campos de batallas o mejor dicho, caminaba por múltiples cementerios. Era la única forma que lo podía describir.
Cadáveres por todos lados, cada uno con una espada sobresaliendo de algún punto vital y en cada paso era un cementerio distinto. En un momento se encontraba en las ruinas de una ciudad, en otro pasaba a una zona de guerra, bosques, pueblos, antiguos y modernos, de todas las épocas y en cada uno era igual.
Solo quedaba muerte.
¿Por cuánto tiempo lleva caminando en aquel campo de batalla? ¿Cuándo terminará? Lo sabía, era doloroso, pero esos campos de batallas nunca terminarían.
(*)
Shirou pestaño soñoliento.
Por un momento juró que se encontraba aún en su sueño, estaba ahora en una habitación algo descuidada, lo único que faltaban eran los cuerpos, pero no los encontró, incluso esta vez, el estaba acostado en el piso y aunque encontraba cierta dureza, su cabeza y cuello estaban bastantes cómodos y cálidos, incluso tenía un buen olor, aunque no lo reconoce.
—¿Está cómodo, Shirou-sama?
Una delicada mano se paseó por sus cabellos, como si explorada cada hebra, le acarició maternalmente.
—Si… yo… ¿Dónde estamos?
—En una casa, en los márgenes de la ciudad, fue lo mejor que pude encontrar para pasar la noche, aunque puede ser un buen lugar para usar de base, ya que una línea ley, pasa por aquí, aunque no es lo suficiente para conectarme. Lo mejor sería ir al parque, como teníamos planeados.
—Sí, eso deberíamos hacer, pero Caster…—un rubor comenzó a florecer en sus mejillas.
—¿Qué pasa?
—¿Por qué estas tan cerca de mi?
—Pues usted es un desconsiderado—le reprochó con un puchero—. Una princesa le permitió dormir toda la noche en su regazo y usted no es capaz de agradecer, aunque no pedí su permiso, así que le perdono su falta de educación.
Shirou puso los ojos en blanco y miró hacía su lado, comprobando que se encontraba en el regazo de Caster.
Fue como si saltara de un trampolín, el cuerpo de Shirou voló por unos segundos, de un torpe, pero poderoso salto que dejo atónica a Caster.
Este cayó, tambaleándose y chocando contra la pared, en el lugar más alejado de Caster.
Caster oculto una sonrisa burlesca con una de sus manos y luego volvió a acercarse a Shirou, el cual se disculpaba con torpeza.
—Deberías guardad esa energía para planear nuestro siguiente movimiento y discutir sobre unos detalles, tal vez, como esa proyección que utilizó anoche.
(*)
Pasó una hora, en donde Caster, informó a Shirou sobre lo que pasó anoche, sobre la escaramuza, la destrucción de la residencia Emiya, de como la amiga de él fue llevada por Rider y por ultimo sobre la herida de la Master de Berserker y la persecución de Rider hacía ellos.
Lo que causó más disgusto de todo, fue la herida de Illya, incluso maldijo a Archer por ello. No hablo sobre su casa y sobre Sakura, le parecía bien que estuviera con Shinji.
Continuó con la interrogación a Shirou sobre el extraño uso de magia
Aquello trajo bastantes misterios de su interés. Hablaba de recuerdos que no eran suyos, recuerdos de las armas que proyecto anoche. Las espadas gemelas de Archer, su historia desde que fueron forjadas en fuego.
Extraño, así que decidió volver a revisar su cuerpo.
Comenzó algo avergonzada al volver a tocar su cuerpo con tanta facilidad y al recordad el juego que hizo, pero mientras pasaban los minutos, sus expresiones fueron cambiando, las cuales Shirou nunca notó.
Duda, sorpresa, intriga, emoción, duda, incredulidad y un gran enojó.
Terminó con ella gritándole, histérica como una cabra.
—¿Qué diablos eres? ¿Un Reality Marble? ¿Mismo origen y elemento? ¿Qué es lo que tienes adentro?—No entiendo nada, fue lo único que pensó el muchacho, pero debe ser algo importante. Aunque estaba más choqueado por el grito estridente.
Se sentía culpable.
—Lo siento—agachó la cabezal, como un perro arrepentido—pero ¿podrías explicarme?
Caster vaciló y con una expresión culpable, suspiró.
—Lo siento, Shirou-sama… me dejé llevar. ¡Qué lamentable! —Refunfuñó—si hubiéramos tenido tiempo, podríamos haber hechos maravillas. Pero dudo que puedas desarrollar tus habilidades correctamente en el poco tiempo y sin los materiales adecuados. Deberíamos pasar el resto de la tarde curándose y ver si puedo descubrir algo, además quiero sacar algo que está adentro tuyo, tal vez explique algunas de las cosas…
Los destellos de la pación en su arte resplandecían como una antorcha que desvanecería toda oscuridad, pero un pesar nublaba aún la visión del joven Emiya.
—Caster.
—¿Qué sucede, Shirou-sama?
—Tengo que volver a casa.
—Pero fue destruida y el resto de Master conocen la ubicación. Es una mala idea volver, incluso es posible que esté bajo vigilancia, además debo investigar…
—Lo sé, pero… es probable que Fuji-nee se preocupe si encuentra la casa derrumbara y no quiero preocuparla—ella aún se mostraba en contra—Además es mejor ir y hablar con ella, buscar una forma que crea que dejó la ciudad. Es mejor que tener una denuncia por desaparición y varios carteles. Además podría buscar algo de dinero y tal vez el refrigerador este a salvó y podamos traer provisiones. Aunque bueno, aún no revisó si tenemos una cocina aquí.
Caster aceptó, pero con una condición.
—Iré contigo y me gustaría que no se opusiera a hechizar a su hermana, porque dudo que encuentre una excusa.
—Yo…—no pudo esconder el disgusto de la propuesta—. No veo necesario aquello. Estoy en contra de utilizar magia con ella.
—Pero si no logra convérsela ¿Qué hará? ¿Huir? ¿Preocupar más a su familia?
Apretó los puños y vaciló. Era verdad lo que decía. Conocía muy bien a su hermana y sabía que no importaba lo que dijera, era imposible que le dejara salir de la ciudad sin una buena excusa repentinamente, era posible que ya hubiera llamado la policía y que este se apareciera y desapareciera al poco tiempo, empeoraría la situación.
—Aceptó, pero me gustaría intentarlo antes. ¡Puedo hacerlo!
Caster le dirigió una mirada que no pudo leer.
—Usted no sabe mentir.
(*)
Shinji maldijo y retrocedió. Pensaba que era buena idea volver a la mansión para buscar dinero o comida, incluso algo de valor que pudiera vender. Aún no estaba en el punto de asaltar personas, estaba dispuesto a pedir prestado a un amigo una limosna, sin su consentimiento.
Pero la policía arruinó sus planes.
Al momento de verlos, retrocedió y escapó de las cercanías. Probablemente fue Fujimura y ella sabía que él se estaba quedando a dormir, aunque podía sacar la excusa de que había abandonado el hogar hace unos días (lo que era verdad), pero si descubrían sus ropas manchada con la sangre de unos de los desparecidos del templo, tendría que usar a Rider y realmente no quiere matar (no puede) y desperdiciar su energía.
Realmente no tenía opciones.
¿Qué es lo que podía hacer? No tenía opciones…
Un escalofrió subió por su espalda y una sombra nubló su mente.
Si que tiene una opción y una forzada sonrisa apareció en su rostro, una mueca que ahuyentaría cualquier niño.
Si solo fuera por un momento. Uno o dos mi minutos.
Solo necesita eso y todos sus problemas se solucionarían. Rider podría seguir luchando, incluso ella podría encargarse de obtener dinero entrando a la residencia Emiya y traer todo lo que pueda, sus pertenencias que quedaron entre los destrozados tablones.
No estaría rompiendo su trato, ya que nunca se cumplió.
Podría traer de vuelta a Emiya, solo necesitaba la fuerza necesaria.
Además ¿Por qué se preocupa por desconocidos? Ellos nunca le importaron y nunca estuvo en su mente la seguridad de ellos.
Solo tenía que…
—No, no pienses. ¡Solo actúa!
Aquella sombra, densa y pegajosa, como un fango que le consumía le llevó a la entrada de la Academia Homurahara.
Tenía que hacerlo, lo que no hizo en la noche con aquella vagabunda. Lo que ya había hecho. No debía pensar en aquello, en la imagen grotesca de hace unas noches.
¡Solo camina y hazlo!
Aquella era su determinación, pero sus piernas no respondieron, sus manos temblaban y el sudor caía en gotas frías y acuosas, adhiriendo tela y piel.
Su respiración jadeante y corazón que contraía en ruidosos latidos, como si se tratara de un bombo golpeado a una velocidad inhumana que aumentaban cada segundo, bruscamente fueron interrumpido por un gritó.
—¡Shinji!
Mitsuzuri Ayako apareció como un fantasma y Shinji se espantó con un chillido.
—¡Mitsuzuri! Tú… ¿Qué estas buscando? —dijo mientras se acomodaba la chaqueta y controlaba su respiración, como si intentara ignorar todo lo que había pasado hace unos segundos, pero sus manos aún temblaban.
Ella resopló y con un claro disgusto se dirigió.
—Bueno, una pregunta complicada. Creo que lo primero que se me viene a la mente es como el bise capitán lleva una semana desaparecido, sin venir a la club o incluso a la academia, pero me llega por terceros, que este apareció ayer en la mañana y de alguna razón se llevó a Tohsaka Rin con él. Ninguno de los dos volvía y todo esto cuando todo se ha puesto tan raro. Hace unos días perdimos a un valioso profesor y alumno, ¡Todos están asustados! ¿Al menos te has enterado de ello? Pareces que dormiste en un basurero.
—Kuzuki…
Aquella palabra perturbó a Ayako, las pronunció como si se tratara de una maldición, de un nombre maldito, chispas de terror y angustia se asomaba en su rostro.
Retrocedió sin darse cuenta, como si se tratara de un instinto primitivo, pero volvió a acercarse.
—Te veo cansado. No puedo dejar así a mi vice capitán, aunque este faltando descaradamente. Vamos al dojo, tengo algo de té y bocadillos.
Normalmente Shinji hubiera rechazado aquello y principalmente viniendo por parte de Ayako, los dos no tenían una buena relación y era más común verlos discutir (como hace unos momentos), pero tal vez fue por el cansancio y la promesa de bocadillos, aceptó.
(*)
Para Mitsuzuri , Shinji es un idiota y de lo más molestos, pero no puede negar que tenga talento, aunque no era al nivel de Emiya, había desarrollador gran habilidad durante el tiempo que lo conocía. Podría ser un gran miembro del club y un gran aporte, si no fuera por su personalidad.
Un arrogante idiota con una boca que le gustaría callar con una roca, muchas veces se le cruzó ese pensamiento. Ciertamente podía soportar ese lado suyo, cuando no influenciaba al resto y principalmente a las chicas, aunque por lo que ha escuchado, solo se le acercan por su dinero. Su familia es rica o eso es lo que parece.
Si, si no fuera por su mala personalidad, le daría pena. No tiene amigos, se peleó con el único que lo soportaba y las chicas solo se le acercaban por dinero, nadie lo soporta.
Solamente un pobre bastardo y ese pobre bastardo tenían una apariencia horrible.
A primera vista, esas ropas, aunque de colores oscuros, estaban bastante arrugadas y no se veían limpias, por otro lado estaba el rostro cansado y ojeroso, pero era extraño. Había algo distinto en su mirada.
—Y dime, Matou. ¿Qué es lo que has estado haciendo? Las cosas están cada vez más raras, accidente que incluso se han llevado a personas del instituto, personas que conocíamos—se detuvo por un segundo, tomó un sorbo de té—y ahora tú eres una rareza. Desapareciendo y apareciendo como un vagabundo.
El chico levantó la cabeza y dejó de comer como un perro hambriento, para mirarla con esos ojos azules.
—No tengo la obligación de responder esa pregunta.
Seco y claro, como un desierto.
Pero Ayako quiere respuestas y sin tiene que empujar, lo hará.
—Que mal agradecido te has vuelto Shinji. Estas comiendo lo que te traje como un perro salvaje, sin educación o tener en cuenta a tu anfitrión. Para ser el chico que siempre se la pasa hablando de sí mismo, pareces que no eres más que un desagradecido.
Lo dijo con indiferencia y desviando la mirada, como si no le importa en lo más mínimo. Ayako es lista y conoce como son las personas que le rodean y cada una de sus palabras estaba hecha para herir el orgullo del chico de cabello de algas.
Fue como si todo se hubiera congelado y una sombra ocultaba el rostro del chico, exceptuando una sonrisa que no podía leer.
—Mis disculpas, Ayako. Que mala educación tengo. Responderé cada pregunta que me hagas, con la verdad, pero… la curiosidad mató al gato.
Un escalofrió subió por su espalda y la sensación de pavor se hundía en su pecho, como si fuera un conejo asechado por un lobo o tal vez una serpiente.
—Yo…
—¿Qué pasa Mitzuri? ¿Ya te vas? ¿No querías que te respondiera alguna pregunta?
Ella se sorprendió de sí misma, pero era verdad. Ella se estaba alejando, la silla en donde se encontraba hace unos segundos estaba en el piso y ella estaba retrocediendo.
Su cabeza le gritaba lo mismo una y otra vez: ¡Huye!
Vuelve a retroceder un paso y esta vez no se detuvo.
(*)
—Esto fue menos divertido de lo que esperaba—suspiró con decepción, realmente estaba dispuesto a decir todo. Estaba por romper unas de las leyes básicas de la asociación, pero realmente no le importaba en este momento. Su frágil orgullo era más importante en ese preciso momento.
—¿Estás seguro en dejarla ir, Master? Si la deja escapar, podría alertar a otro Master sobre su presencia.
—Déjala, se lo debo o tal vez debería odiarla. Si no fuera por ella, hubiera ocurrido una masacre y yo… ¿Qué hubiera hecho?
Estuvo a punto de activar la barrera en el instituto, en absorbe la energía vital de los alumnos. Lo detendría antes que murieran, pero…
El cadáver de Kuzuki se encontraba frente de él y unas nauseas le inundaron.
Ignoró la imagen y se alejó de lo que quedaba de los pastelillos que le ofrecieron con asco.
—Vamos Rider, soy un hombre de palabra, aunque el trato se cumpliera por la mitad con Tohsaka. Tenemos que destruir esta barrera. Al final esto fue un desperdicio de tiempo.
—Claro Master.
Pero en el camino, una duda le surgió.
—Rider, ¿Por qué te pusiste amenazante sin que te lo ordenara? Tal vez si no hubiera huido, Mitsuzuri se hubiera quedado y esto hubiera sido más interesante. Me pregunto lo que hubiera hecho con esta información… ¡Esto hubiera destruido todo lo que creía!
Rider permaneció en silencio por un momento, era fácil percibir que dudaba.
—Realmente no lo sé, pero creo que fueron instintivos. Por alguna razón quería beber de su sangre.
Shinji abrió los ojos con sorpresa.
—¿Entonces es tu tipo? No me lo esperaba.
—Mmm… tal vez, pero solo para jugar un rato.
—Tal vez tuve que ordenaste que lo hicieras—dijo con diversión—. Apuesto que le hubiera gustado, dudo que le gusten los hombres.
(*)
Shirou se encontraba cansado, aunque hubiera tenido una buena almohada. Aquellas imágenes desconocidas de muerte y desdicha, le seguían acosando, pero las ignoraba. Tenía cosas más importantes que hacer.
Entre las nubes, un sol apenas perceptible iluminaba un pálido y húmedo día. Las personas y autos pasaban con la normalidad de una ciudad, como si nada hubiera pasado, como si ninguna guerra ocurriera en la noche o ningún suceso extraño estuviera pasando.
Y de cierta manera era verdad.
Uno de los sucesos que más estuvieron perturbando a la ciudadanía se había detenido. La fugaz de gas se detuvo y no pudo desviar la mirada de la causante o lo que era ahora la causante de aquel desastre que hirió a bastantes personas.
Una verdadera princesa de cuentos de hadas y como toda princesa, al caminar en la calle era vista por todos, pero ¿Cómo no mirarla? De cabellos y ojos como el cielo, de un rostro a simple vista inocente y bello, unas orejas…
¿Orejas puntiagudas?
La cabeza se Shirou comenzó a dar vueltas y retroceder desde la primera vez que se encontró a Caster bajo la nieve, mientras la llevaba en sus brazos, durante la mañana y la tarde del día anterior, durante la lucha contra Archer y al despertar en la mañana. La serie de imágenes se repetía una y otra vez.
¡Orejas élficas!
¿Realmente son orejas élficas? ¿Cómo no lo notó antes? Si, había estado muy ocupado y su mente daba vueltas, pero realmente no se había dado cuenta. ¡Pero es que son tan notorias! Y encajan perfectamente con la apariencia de Caster. Sería un sacrilegio que no las tuviera, sería como robar parte de su identidad.
—¿Shirou-sama?
Aquella voz por un momento desconocida se quebraba en una debilidad, vergüenza y confusión con la que nunca había escuchado en su vida.
Sus ojos se encontraron y era Caster, la cual, por alguna razón estaba tan roja como un tomate y se veía tan indefensa como un cachorro. ¿Qué es lo que pasaba? ¿Acaso encontró un enemigo? O tal vez…
—¡Oh, mierda! ¡Lo siento Caster!
Con pánico y vergüenza, saltó hacía atrás, como si se alejara de el enemigo más temible que se hubiera encontrado, más terrible que Berserker o la sombra.
Aquel enemigo era Caster, la cual tímida y confundida, ocultaba su oreja, como si fuera algo sagrado o extremadamente personal, era casi como se vería una chica que ocultaba sus pechos de un depravado fisgón.
Hace unos segundos, había extendido su mano y tocó sin permiso la puntiaguda oreja de su Servant.
Agachó la cabeza inmediatamente.
—¡Lo siento, realmente lo siento! ¡No sabía lo que estaba haciendo! ¡Me deje llevar! ¡No tengo excusas! ¡Realmente lo siento!
El silenció cayó sobre todo e incluso el murmulló que se había formado alrededor de ellos entre todos los espectadores que se quedaron mirando la situación, se detuvo y esperaban con expectación la respuesta de la hermosa chica.
Los pasos del verdugo se acercaron y Shirou se preparaba para perder la cabeza o que lo trasformara en un sapo.
En ese momento se merecía cualquier cosa que le hiciera Caster.
—Shirou-sama—el pelirrojo levantó la cabeza y Caster desviaba la mirada, con un tierno rubor rosado que iluminaban aquellas hermosas mejillas, ella frunció el ceño, pero sin perder aquella hermosa expresión—estoy enojada con su actuar. No es perdonable actuar de esa forma y propasar la intimidad de una chica y de menos de una princesa sin su permiso y mucho menos en público. Debería castigarte.
—¡Acepto cualquier castigo!
Caster vaciló y le respondió más tranquila.
—Pensaré en el castigo después, aún tenemos que asuntos que resolver.
—Si…
—Pero Shirou-sama, si quiere hacer eso, debería pedir mi consentimiento. Así que la próxima vez espero que me pregunte antes y elija un mejor lugar para hacerlo.
—¿Próxima vez?...
El silenció volvió a gobernar y Shirou estuvo a punto de levantar la voz, pero su mirada se dirigió a los atentos espectadores, los cuales tenían expresiones variadas, las más dominantes eran la diversión y la vergüenza ajena.
—Sí… mejor deberíamos seguir, pero no deberías decir cosas que se pueden malinterpretar.
Y sin llamar tanto la atención, pero Shirou mientras controlaba el instinto de ocultar su rostro avergonzado, escaparon de la vista de los que se detuvieron para divertirse un rato con las ocurrencias de unos tortolos.
(*)
Shirou aún seguí avergonzado de la escena que causo por su estupidez, pero aquello era menor cuando observaba aquella escena que le retorcía el corazón.
Una dos patrullas estaban en las afueras de lo que alguna vez fue su hogar con algunos oficiales en las afuera y entre ellos, estaba su hermana llorando.
Al parece ella llegó antes y se encontró con los resto de la escaramuza de ayer.
—Es probable que esto sea tomado como un accidente y se te dé por desaparecido, pero dudo que llegue a muchas personas, bueno, eso solo si el encargado de la guerra está haciendo bien el trabajo.
Hablaba Caster, pero su atención estaba en su hermana.
—Tengo que ir…
—¿No sería mejor no aparecer?
—¿Qué? ¿Por qué dices eso?
—No es buena idea volver a tu casa, aunque si un Servant como Assassin, probablemente ya nos detectó. Pero no tienes una excusa para la policía y aunque digas que fue un accidente—Y no confió en tu capacidad para mentir, pensó Caster—según lo que tengo entendido por la información entrega por el grial, harán que vayas con ellos y perderemos todo el día en ello. Tengo un mejor plan.
(*)
Para Caster, que provenía de la era de los dioses, aquello fue un juego de niños e incluso para un magus modernos, esto no era nada más que el día a día. Desviaba la atención de todos los presentes y llevaba de la mano a su Master hasta la cercanía de Taiga, no era infalible, ya que cualquier sonido, movimiento e incluso una fuerte cantidad de energía mágica podría atraer la atención de las personas en su alrededor.
Si su Shirou-sama no fuera tan mediocre como magus, esto sería algo que fácilmente podría hacer sin su ayuda, pero no es su culpa, fue su padre quien no lo entrenó y tiene potencial, un increíble potencial.
Será un mediocre para las mayorías de artes en la magia, no importa lo que se esfuerce, nunca alcanzara a los otros, pero lo que realmente importa, es alcanzar el potencial máximo en: Espada.
Elemento y origen iguales, un concepto extraño, espada. No debe existir un ser humano más cercano a una espada, incluso debería revisar si por casualidad no se ha vuelto una espada.
Esto despierta un viejo sentimiento en ella. Como magus ella solamente puede ver un gran proyecto en él, incluso una vieja voz le susurra que debería dejar la guerra y llevárselo lejos para explorar todas las posibilidades que tal vez nunca esperó alcanzar, volverlo un conejillo de indias.
¡Imaginar los avances que ningún otro magus ha alcanzado!
Pero ignoró la voz de su tía.
No era como si pudiera escapar de la guerra y tampoco es como que su Master aceptara aquello. ¿Aunque podría utilizar el castigo que le debe?
Ignoró aquellas perversas ideas para llegar al lado de la hermana de Shirou.
Le sujeto de la mano para llamarle la atención y la mujer le miró con sorpresa, pero antes que pudiera reaccionar susurro un conjuro de control mental.
—Sígueme y no digas nada—. Susurró en un antiguo idioma.
Sintió como se tensó la mano de Shirou y al mirarlo, pudo ver que estaba a punto de hablar, así que le cayó inmediatamente con su mano, casi dando un salto por la diferencia de altura.
—Tenemos el enlace mental, Shirou-sama y si dice algo en voz alta, nos podría en un mayor problema.
—Lo siento… pero esto no era lo que dijiste, no tenías que poner en transe a Fuji-nee. No me gusta esto.
—Nunca dije no lo usaría. Te dije que podíamos ir donde ella sin que nadie más se diera cuenta. ¿Acaso creíste que simplemente le hablarías en medio de todos ellos? Te dije que así no es como funciona.
—… si, pero no dijiste nada de hechizarla.
—Pues se me olvido mencionarle aquello, pero mejor sigamos caminando, o alguien se dará cuenta que algo le pasa.
Ambos mirando a la maestra, la cual parecía un títere esperando que le movieras los hilos.
Avanzaron por una cuadra, hasta llegar afuera de la vista de cualquier oficial o las personas que pasaban con interés.
—Pues es tu turno. Si esto se sale de tus manos, sabes lo que tenemos que hacer Shirou-sama.
El chico dudo por unos momentos y le dirigió una mirada que Caster no pudo entender. Era como si no supiera lo que quería decir, era casi como culpa.
—Gracias Caster, pero la próxima vez, si existe una próxima vez, dime si vas a usar un conjuro como ese, no me gusta hacerle esto a personas no involucradas en la guerra.
—Eso haré Shirou-sama. Ahora voy a deshacer el conjuro.
Y con un susurró la mujer volvió a la normalidad, anonadada y llenas de preguntas, pero cuando sus ojos se posaron sobre su hermano.
—¡Shirou! —se lanzó sobre el pelirrojo—. ¡Estás bien! ¡No sabía lo que haría si te hubiera perdido!
Y los gritos continuaron, mientras que Shirou quería tranquilizarla, pero fallaba torpemente.
Por eso no hubiera servido hablarle cerca de las fuerzas del orden, la hubieran arrestado por atentar contra el orden público, pensó Caster, la cual tenía alguna ideas sobre la leyes del país gracias al grial.
Ciertamente era una linda vista. Ver que alguien se preocupa tanto por una persona es algo nostálgico, algo que no vivió su yo adulto… no sería mentira que ella no merecía aquello y tampoco sabe si ella lo merece.
Aunque ese chico siempre parece preocupado por ella…
—¡Fuji-nee! Todos están bien, Shinji y Sakura están bien, estoy seguro que Shinji debe estar cuidándola y Caster está conmigo, así que tranquilízate.
—¡Qué bien! ¡Qué feliz estoy!, pero ¿Dónde estabas? ¿Qué pasó?
Y aquí viene…
—La estructura estaba deteriorada, probablemente las reparaciones fueron ineficientes y por ello se derrumbó.
Caster conocía la mentira, pero incluso para ella fue sorprendente lo falsa que sonaba. Tal vez en otras circunstancias hubiera funcionado, pero era como si aquel rostro no pudiera mentir. Definitivamente debería aprender a mentir, pero aquello sería una tragedia.
—Shirou—la hermana no cayó en la mentira, su rostro era más serio y una seriedad de un adulto mirando un niño surgió—. ¿Qué es lo que pasó? ¿Por qué no me llamaste?
—Caster y yo estuvimos afuera durante toda la noche, nos encontramos con esto cuando volvimos….
Entre mentiras y verdades, los ojos salvajes de una bestia se posaron en ella. ¡Esa no era lo que ibas a decir! Gritó internamente Caster.
—¿Qué es lo estuvieron haciendo?
Un escalofrió subió por su espalda y fue momento de improvisar, de invertir algo rápido para no ser devorada por ese tigre que parecía ser tan amenazante como un Servant enemigo y tal vez por ello se dejó llevar y sacando algo de la bruja que se convirtió, dijo una mentira.
—Shirou-sama y yo somos casi adultos—Se acercó al pelirrojo confuso y se aferro a su brazo— aunque tal vez ya seríamos considerados unos adultos para algunos.
El tiempo se detuvo, los hermanos dejaron de respirar o moverse. ¿Tal vez se paso con la broma?
—¡Caster! ¿Qué es lo que dices? —Gritó histérico el pelirrojo.
—¿Quién durmió cómodamente en mi regazó toda la noche?
—¡Pero ese no es el punto!
—¡Shirou! ¿Qué es lo que has hecho? —Grito la mujer mientras daba un saltó y daba una patada voladora contra su hermano, el cual fue derivado para su sorpresa y la tigresa comenzó a golpear al indefenso chico que supuestamente robó la virtud de una jovencita.
Oh, ¡realmente me pase! pensó Caster mientras intentaba detener la paliza que recibía su Master.
(*)
¿Esto puso salir peor? Se planteaba Shirou mientras lavaba los platos juntos a Caster en el hogar de los Fujimuras. Sus miradas se encontraron y Caster arrepentirá volvió a pedirle disculpa por esa broma. Shirou otra vez lo negó y dijo que no fue su culpa.
Recordaba cuando intento inventar una excusa para Fuji-nee y termino con una golpiza para él, la cual Caster le curó, atrajeron a la policía, la cual fue la única que pudo detener a Fuji-nee, ya que Caster no decidió usar un conjuro en su hermana por lo que le dijo, lo que es bueno, pero eso no quita la paliza que recibió.
Después fue una hora explicando a los oficiales que se encontraba fuera de su casa y que probablemente fue un error estructural, además de explicar que no era necesario arrestar a Fuji-nee y que no podría ninguna demanda sobre ella.
Después de eso fueron dos horas de explicaciones a Fuji-nee, la cual fue Caster quien explico las cosas mejor y se disculpo por la broma. La historia oficial es que Shirou le ofreció y a ver la ciudad y sin darse cuenta se les paso el tiempo y se quedaron en un hotel por la noche. Caster tomó la culpa y sobre lo del regazó, fue que quiso experimentar eso y que Shirou no se pudo negar después que le suplicara.
Ambos solo pudieron ocultar sus rostros después de inventar aquella historia tan embarazosa. Incluso Raiga, el jefe de la familia Fujimura apareció durante los gritos de su nieta, sorprendido con la situación. Después de escuchar la historia comenzó a reír y le dirigió una mirada al pelirrojo y a Caster.
—Buen trabajo, Shirou—le guiñó y desapareció lo antes posibles entre carcajadas, antes que Shirou pudiera reaccionar y los gritos de Taiga continuaran, ahora agregando quejas sobre su abuelo.
Finalmente su hermana parecía más calmada.
—Y ahora como castigo por todos los problemas que causaron y la pérdida de un día de mi sueldo, prepararan el almuerzo. ¿Entendido?
—Lo haremos—respondieron al unisonó y el tigre parecía satisfecho.
La siguiente hora fue de cocinar junto a Caster, la cual no tenía grandes habilidades como había demostrado el otro día y menos en comida japonesa, lo que había decidido cocinar para placer del viejo Fujimura.
Fue un trabajo lento y torpe, pero con esfuerzo de ambos lograron hacer un almuerzo japonés que fue del gusto de Raiga, el cual les felicitó por el gran almuerzo e hizo una broma sobre que estaría esperando la boda.
Lograron incluso satisfacer a la aún malhumorada Taiga, aún cuando una especie de muro se creó en ellos por esa broma de antes… incomodo.
Incomodo, realmente no estaba hecho para romance. ¿Ayer fue que rechazó a Sakura? Aunque no fue directa, lo entiende, le rechazo como una posible pareja y la dejó como una hermana pequeña. Ella era la hermana de su amigo, la cual le visitaba todos los días y le preparaba el desayuno o la cena cuando él no tenía tiempo o se quedaba dormido… no, no era extraño aquello.
Es lo mismo con Fuji-nee, solamente es que ella nunca prepara algo.
Por otro lado, su hermana estornudó.
Así que no debería ser algo raro, nunca le trató distinta. Tal vez Sakura tenía un cuerpo voluptuoso que le robaba la mirada y ahora está esperando que ella nunca se diera cuenta de ello, pero estos días finalmente lo pudo aclarar.
No la podía ver de esa forma.
Mientras que a Caster apenas la conocía y por alguna razón era mucho más incomodo que todo el tiempo que no entendió su relación con Sakura y eso que ella no tenía ese cuerpo voluptuoso que le causaba tantos problemas, pero maldita sea, si que era hermosa.
—¿PAasa algo Shirou-sama? ¿Aún estas enojado?
Shirou agitó la cabeza en negación y para abandonaba aquellos pensamientos.
—No, solo estaba distraído. No te preocupes por esa broma, solo fue incomoda y ya aclaramos los malos entendidos, además esto es mi culpa por no decidir hacerte caso antes sobre Fuji-nee.
—Sobre eso Master—Caster dejó de fregar los platos y le dirigió una mirada profunda y expectante—¿Qué es lo que haremos? Aún quiero estudiarte y entender que fue lo de anoche, pero no podemos hacerlo en este lugar. Bonito y acogedor, pero… no podemos.
—Lo sé… realmente lo sé. Al final cabe mi propia tumba sobre esto por mi obstinación. No podemos escapar de aquí sin preocupar a Fuji-nee… yo no quería hacerlo, pero…
—Entiendo. Puedo ver que está en su naturaleza. Se preocupa por otras personas, se preocupa por las personas que están cerca de usted, aún cuando sus metas están en contra de aquella felicidad, si no, no me hubiera salvado.
—Caster…
—No, no se preocupe, usted es un enigma, pero al mismo tiempo es muy fácil de leer y sabe, me gusta eso. Las personas son complicadas y están llenas de matices. Disculpe, no le estoy diciendo que es simple, todo lo contrario, si no fuera por estas contradicciones, usted solamente sería un idiota…
Se detuvo un momento, pensando en sus siguientes palabras y terminó rebosando una sonrisa. Una sonrisa que apuñaló su corazón como una flecha.
—Me ha salvado, no una, sino dos veces. No me gustan los héroes, pero usted… tiene algo que no entiendo, tal vez es su preocupación o una visión casi infantil, pero es hermosa…. No, no estoy haciendo lo correcto al decirlo esto…
Su sonrisa de oscureció.
—¿Qué pasa Caster? ¿A qué te refieres?
—Usted será traicionado. Tal vez no ahora o tal vez si, puedo traicionar toda la confianza que me ha entregado y destruirá aquella amabilidad que tiene. Cuando aquella amabilidad sea destruirá, no es algo que quiero ver, no es algo que debería vivir…
Era casi como si se encogiera y su cuerpo se estuviera a punto de derrumbar. Caster se veía indefensa, aún cuando la debilidad y el sufrimiento que hablaba, no era el propio, si no la de Shirou, el tonto Master que le causo problemas.
El chico se acerco y poso su mano delicadamente en su hombro y cuando sus ojos se volvieron a encontrar, él le sonrió con placidez, una sonrisa que no muchos han visto.
—Gracias Caster. Todo lo que me dices… es verdad y no eres la única que me lo ha dicho. Mi amigo, Issei— melancolía y cierta tristeza se formó en su palabras—quien murió en el templo me lo dijo, varías veces, pero me doy cuenta que le era oídos sordos. No le escuchaba porque no era lo que quería escuchar.
Se mantuvo en silenció, como si abriera puerta de recuerdos, caminaba entre ellos hasta alcanzar uno de los más preciados.
—Una noche de luna llena, estaba con mi padre, en aquel balcón que desapareció anoche, observando el cielo nocturno, aquella luna que nunca olvidaré. Me habló sobre su pasado, el sueño que nunca pudo cumplir. El quería ser un superhéroes, quería salvar a todos los que pudiera, pero ya era muy viejo. Yo se lo prometí, que sería el superhéroe que nunca sería, lo prometí aquella noche, a presencia de la luna y al lado del cuerpo de mi padre que dio su último suspiro con una sonrisa.
Ambos callaron y fue Caster quien rompió el silencio, su voz temblaba, casi en rabia. Una sombra de recuerdos le cubría.
—No tomes las maldiciones de otros. Ese era su sueño, no el tuyo. Deberías seguir tus propios sueños. Esto te llevará a un momento en donde ya no puedas mirar atrás y lo único que quedara serán los cadáveres que dejes atrás. Sin ganancia o felicidad, por seguir los hechizos impuestos en tu corazón…
—También es mi sueño, por estúpido o infantil que suene, también lo es. Entiendo, ¡Entiendo que ha todos le parezca estúpido!—apretó los puños y por un momento perdió la compostura, pero respiró profundamente, se disculpó y continuó.
—Pero ¿Qué tiene de malo que aquello me haga feliz? No lo entiendo, he hecho muchas cosas en mi vida, pero ninguna me hacía feliz. Era como si fuera una maquina, observando a otras personas ser felices con pequeñas cosas o grandes metas que cumplen. No los podía entender, no podía entender aquello, pero aún estaba en mi mente la sonrisa más hermosa que vi, la de mi padre cuando me salvó. Quería ver esa sonrisa, realmente quería verla y encontré algo parecido.
Casi como un grito de su corazón, como si liberara viejas cadenas y Caster tembló antes de preguntar.
—¿Qué es lo que encontró?
—Te encontré—Shirou tomo su manos y la apretó con delicadeza y cariño, como si tomara una flor de cristal—Aquella chica bajo la nieve a punto de morir, la cual estuve a punto de dejar morir—Se detuvo por unos segundos, y continuó—. No me arrepiento de salvarte Caster y cada vez me lo demuestras. Verte sonreír me hace feliz.
Caster se sonrojo, pero sabía lo que venía.
—Quiero ver a muchas personas sonreír de esa forma, aunque este no sea el camino correcto, un camino peligroso. Soy feliz con ello.
Silencio, pero con las manos juntas. Caster le soltó y desvió la mirada.
—Estarás solo… y las personas que sonríen al tenerte cerca, tal vez no lo hagan. Tienes una familia que te quiere y la dejaras por un hechizo que consume tu corazón…
Ambos callaron y observaron los platos que estaban sucios y a medio lavar. Las espumas y los restos de la comida se hacían uno.
—Es verdad, pero tengo el poder de hacerlo. No sé donde lo saque o porque desperté esto, estas espadas que sostuvieron mis manos… son mi poder. Yo… soy egoísta y quiero usarlas para ver sonrisas como la tuya, para que las personas tengas la oportunidad de sonreír, incluso después de adversidades.
Le dolía, a Caster le dolían aquellas palabras, pero no entendía porque.
—¿Qué es lo que quiere que haga Master? Vamos a continuar con esto. ¿Qué es lo que debo hacer creer a su hermana?
Silenció por varios segundos, tal vez minutos u horas.
—Te vas de la ciudad a visitar a unos familiares en tokyo, yo te acompañare y me quedare a resolver unos asuntos relacionado a mi viejo, volveré cuando termine.
Nota del autor:
¡Finalmente cumplí con la fecha que dije!, pero ya no volveré a prometer más, mis vacaciones ya terminaron y revisando lo que tendré, será un semestre difícil.
Pero seguiré escribiendo. Lamentablemente dudo que este año termine, pero el siguiente, espero terminar. Por ahora no existe plan de abandonar esta historia y si alguna vez lo hago, les avisaré, ya que siempre tengo un capítulo adelantado y en ese diría si dejaré la historia, pero vuelvo a decirlo, no está en mis planes.
Este fue un capítulo que demore en escribir, pero que disfrute, ya que me gusta escribir a Shinji y Shirou.
La relación de Shirou y Caster fue importante en este capítulo, probablemente estén decepcionado del enfoque que le di a las habilidades de Shirou y como Caster la descubrió, pero realmente no quería quedarme atrapado en eso, ya que tengo cosas más importante de hablar. Igual profundizare sobre ello en el siguiente capítulo.
Conflicto entre ellos y bueno, Shirou formando un deseo y Caster no está de acuerdo con ese estilo de vida. Realmente no sé si logre escribirlo bien, pero espero haberlo hecho de forma decente.
Igual queda bastante conflicto para los ideales de Shirou y lo que quiere Caster.
Shinji y Rider profundizan su relación, la escena de Ayako fue una escena que cambió mucho mientras la desarrollaba y quedó de esa forma, pude hacerla más larga, incluso quería seguir el camino de Shinji con la lengua suelta y diga cosas que no debe, pero quedó de esta forma. Espero que estén disfrutando al dúo, ya que me gusta escribirlo.
Muchas gracias por llegar aquí y espero que sigan leyendo este fic, sus comentarios siempre me hacen feliz y me motivan a continuar.
