La mansión Tohsaka se bañaba en la luz reflejada por la luna, una mansión de estilo occidental, como varias de la zona, pero lo especial de ella, es que ningún ser vivo aparte de su residente se acercaba.

Pero esa noche, tenía tres ocupantes.

—Así que Master ¿Qué es lo que planea hacer esta noche?

Archer estaba afirmado en la pared, observando a su Master, la cual estaba sentada en el sillón con una taza de té y una expresión sería. No respondió.

—Rin, no deberías dejar que te afecte agentes externos. Estamos en guerra.

—Lo sé, lo sé, es solo que… no importa. Este era el resultado esperable, soy una horrible persona, una horrible...

—No sirve nada que te estés despreciando, Rin. No conozco la razón de que te aflija está chica y tampoco me importa. Lo que me importa es tu supervivencia y tú, sobre todo tú, debes saber lo que es separar la vida personal y tu deber.

Ella se mantuvo en silencio mientras acaba con el té.

—Tal vez está noche deberías descansar.

—No, tienes razón Archer. No puedo dejar que esto me afija. Solo fue un golpe de realidad para él que no estaba preparada.

—Que novedad.

—No me molestes Archer, debemos salir está noche y acabar con esto lo antes posible.

Archer afirmó con una sonrisa, la cual desapareció a los pocos segundos.

Todos sus instintos saltaron.

—I am the bone…

Las palabras fueron susurradas y la atmosfera alrededor de él, cambió.

Archer ante todo es un Servant, un espíritu heroico, aunque no fuera uno regulad, estos en la cercanía podían sentir la presencia de otro y sobre todo, aunque sus recuerdos fueron quemados por cada espada que forjó. Sabía que tenía un enemigo natural, como agua y aceite.

— Of my sword….

En menos de un parpadeó sujetó a rin con un brazo y levantó el otro.

—¡Rho Aias!

(*)

Rin no logró entender lo que estaba pasando.

Fue como el repentino choque de una tormenta, tan confuso y violento. Las astillas chillaron, las paredes desaparecieron y el sentido de arriba o abajo desapareció entre un mar de truenos.

Lo único que le quedaba era aferrarse al hombre que había jurado luchar a su lado.

Tormentoso y ruidoso, como ser arrastrado por una corriente marina.

Y la tormenta desapareció, dejando una capa de polvo que alteró su respiración, solo podía toser hasta que se despejó el ambiente y pudo observar, el cielo en donde la luna se filtraba ante las capas de nubes.

La mansión había desaparecido.

¿Qué había pasado? ¿Acaso la acaban de atacar? ¿Cómo era eso posible? Tenía las defensas en la mansión, cualquier Servant que quisiera entrar a la mansión, dispararía una señal, la cual se disparó, pero cuando Archer ya la había sostenido.

¿Acaso fue un proyectil de gran magnitud? ¿Qué servant aparte de Archer podría tener un proyectil como ese?

Todas esas fueron preguntas que Rin se hizo en menos de tres segundos, pero inmediatamente sus pensamientos dieron un giro de 360 grados. Sakura.

—¡Sakura!

—¡Rin! Aquí está—le grito Archer y observó a Sakura que estaba siendo sujetada por el otro brazo de Archer, la había protegido. Ella parecía bastante alterada y confusa —¡Huye y llévala contigo!

Archer la soltó y se puso adelante de ellas.

Sakura quiso hablar cuando una espada apareció a unos centímetros de ella y de un golpe Archer la desvió.

—Será mejor que corras, Rin.

(*)

Archer proyectó a Kanshou y Bakuya y comenzó a avanzar. Sabía de quien se trataba, aún en la eternidad recuerda aquella presencia tan desagradable.

Quería incrustarle una flecha en la cara.

—Faker.

Y otra en el trasero.

—¿Quién hubiera imaginado que el rey del ego se aparecería ante mi? Es todo un honor, pero me toma por sorpresa, así que no pude preparar un banqueteen su honor. Lo que si tengo para su majestad, es una espada de veinte centímetros, aunque es solo una imitación de la peor bajeza, pero de igual funcionalidad ¿En qué lugar la prefiere?

La noble visita frunció el ceño.

—Por lo que veo, tu falsedad solo puede copias mis tesoros, pero no el respetó que deberías mostrar ante el único Rey.

—Me disculpó con su majestad. Una espada es poco para el Rey ¿Cuántas espadas desea?

—No tengo tiempo para jugar con un faker. Soy un Rey, mi tiempo es precioso y estoy aquí para eliminar una rosa marchita.

Archer no alcanzó a dudar sobre las palabras de Gilgamesh, toda duda desapareció ante las puertas de la tesorería se abrieran, revelando armas exquisitas que solo pertenecían a un hombre.

O eso era hasta hace menos de un segundo, porque ya había analizado a cada una de ellas y se materializaron en su mundo interno, aunque solo eran una copias.

—Steel is my body.

Pero eso no era la única información que analizó, si no que observó el Angulo de cada armar al ser disparada en su dirección. Avanzó con sus dos espada hacía un mar de acero.

La realidad es que no importaba que tan rápido analizara cada arma o proyectara una copia. Sería abrumado en poco tiempo, por eso tomo una estrategia que le mantendría con vida.

Paso entre los destellos dorados, golpeando con sus espada y desviando brevemente las espadas que significarían una herida mortal, pero cortes aparecieron por su cuerpo por cada arma se dirigía hacia él.

—and fire is my blood.

Esa era la danza que bailaba, una danza mortal en donde el mínimo error significaba la muerte. Archer analizaba cada arma antes de que fuera disparada y calculaba la dirección que tomaban y con ello avanzaba entre la lluvia de armas, utilizando las espadas para desviar los golpes mortales.

—I have created over a thousand blades.

Avanzó como un rayo hasta el hombre dorado.

—No tengo tiempo para esto—expresó con desdén y escudos dorados se materialización entre los dos hombres.

Archer maldijo cuando tuvo que retroceder de un saltó y no pudo esquiva una espada que atravesó su costado.

El líquido carmesí se derramó.

La herida no era lo suficiente para disminuir su ritmo, el dolor le inundaba, pero conocía su cuerpo, conocía sus límites. Podía curarse inmediatamente, pero eso le costaría movilidad, algo de lo que no podía perder en una situación como está.

Podría utilizar su carta de la victoria, pero necesita unos segundos para utilizarla y Gilgamesh avanzaba con toda la artillería pesada, la cual inundaba su vista.

Era extrañó, el narcisista dorado no era algún que utilizara sus fuerzas en alguien como él y eso era la oportunidad que buscaba utilizar ¿realmente lo veía como una amenaza? O ¿Tenía otro objetivo?

Fue ese momento en donde se dio cuenta, Gilgamesh era un sujeto odioso que no te miraría los ojos, menos que tenga interés en ti. Y aquellos ojos, únicamente compárale a dos rubí de la exquisita rareza, observaban un lugar fijo, en una mirada que podía reconocerse como asco.

—¡Rin!

Gritó Archer, pero su llamada fue ocultada bajo una lluvia metálica.

(*)

Rin reforzó su cuerpo, tenía que avanzar con Sakura en sus brazos, la cual parecía que se desvanecería en cualquier momento, tenía que buscar un lugar para dejarla y poder apoyar a Archer.

Tenía que salir de la destruida mansión… no era que guardara un especial cariño por la mansión (aunque a nivel monetario, ardía en cólera), pero al observar hacía atrás, un nudo en la garganta le dificultó tragar.

Avanzo de un gran saltó, saliendo de la propiedad y avanzo a gran velocidad hasta que Sakura comenzó a retorcerse y casi la suelta.

—¡Tranquila, Sakura! ¡Tenemos que escapar!

Pero esta no le hizo caso, haciendo todo lo opuesto, incluso dándole un empujón, la cual causo que perdiera el equilibrio.

Sakura se le escapó de las manos, ¡la soltó! ¡No podían perder el tiempo de esa forma! Tenía que atraparla. Estaba reforzada, sus movimientos eran mucho más rápido, podía atraparla antes de que se hiciera daño.

Pero fue un grito, adentro de su cabeza que la hizo despertar.

—¡Rin!

Era su Servant y fue ese el momento en que volvió a mirar en dirección a las ruinas que solían ser su hogar.

Probablemente fue por su refuerzo y su instinto de supervivencia que le permitió dar un paso atrás antes de ser empalada.

Rin cayó contra la acera, perdiendo el aire y golpeándose la cabeza, perdiendo el sentido de arriba y abajo momentáneamente.

Pero como si fuera un bombardeo, se obligo a mantener la cabeza baja. Solo fueron segundos, pero para Rin fue eterno. Sakura, ¿Dónde estaba Sakura? Ella le empujo ¿había visto venir aquello? No lo sabe, pero tiene que sacarla de aquí, tiene que levantar la cabeza e ignorar todo dolor.

Eso fue lo que hizo para perder su cordura ante el paisaje que se alzaba con solemnidad bajo la luz de luna, en donde la belleza de la noche se derretía en espesas lágrimas y un yanto silencioso.

Para Rin, aunque dijera lo contrario, aunque en este momento ya no eran hermanas. Era dos conocidas sin ningún tipo de vínculo, no podía dejar de preocuparse por ella.

Al final ella era su hermana, no importa cuánto se mintiera, eso no cambiaria.

Y aunque no fuera su hermana, el horror que le ahogo antes aquella falta imagen, no cambiaria.

El cabello de Sakura se extendía por todas parte mientras hilos rojos marchaban por las hebras.

Sakura o ¿realmente se podía seguir llamando Sakura? No, Rin ya no podía reconocer aquello como Sakura. Lo que fuera, como si se tratara de un muñeco de trapo fue empalado por distintos proyectiles, armas como lanzas y espadas, que pasaron a través de ella como si fuera de mantequilla, a tal punto, que el cuerpo quedó suspendido a varios centímetros antes de tocar el suelo.

Aquella vista solo podía ser comparada a un campo de empalamiento hecho por el mismísimo Vlad el Empalador.

El grito de Rin fue Ininteligible, desgarró su garganta e inmediatamente comenzó a vomitar la cena que le había cocinado Archer.

Rin gimoteo palabras sin sentidos mientras se arrastraba hacía aquel muñeco empaladado, mientras repetía una y otra vez el nombre de su hermana.

Su hermana, su única familia, la familia que abandono, la persona que más amaba, la que ignoró por tantos años. Ella pudo abrazarla, pudo estar junto a ella. Ella si podía, no importaba que ya no tuviera su apellido. Ella era Sakura, solamente Sakura y era lo único que importaba.

Sakura ha muerto.

Porque no la pudo proteger, por ser una mala hermana.

Siguió avanzando hasta que sus instintos superaron el odio, el arrepentimiento, la tristeza, la agonía que sentía ante el cuerpo de Sakura.

Sakura ha muerto.

Fue como un latigazo que hizo gritar a todos sus nervios y Rin retrocedió. Una sombra se alzaba, si es que se podía llamar sombra a algo tan innatural.

Espasmos inundaron el maniquí, cada vez más violentos y que desgarraban sus retos, salpicando sangre por todo el lugar… no, no era sangre lo que salpicaba. Era algo que se asemejaba al petróleo.

Aunque no podía distinguir si es que salía y o estaba entrado al cuerpo de Sakura, la cual su figura se perdía ante el mar de brea.

Rin no podía pensar, solo retrocedía todo lo que pudiera. Si lo tocaba moriría.

La sustancia era cada vez más maldita, esa sombra cubría cada vez más a su alrededor y desde ella, una forma esférica se formo en donde se encontraba el cadáver de Sakura y desde ella, como si un cascarrón se rompiera, una figura atravesó el huevo.

Una espada rompió la superficie y una figura que conocía surgió, la cual se dejó caer a unos centímetros de la esfera.

—¿Saber? ¿Cómo es posible?

Susurró Rin al no tener las fuerzas y como esperaba, la figura que reconoció como Saber no le miró. ¿Pero realmente era Saber? Su armadura era tan negra como la sombra y su piel había perdido su color y una palidez fantasmal le cubriera, incluso su cabello había perdido el color y lo que parecía un visor, cubría sus ojos.

Saber agitó la espada en un movimiento simple y el sonido del metal impactó en la noche y un proyectil llegó al lado de Rin, la cual chillo y volvió a retroceder.

El polvo desapareció y una hermosa lanza dorada se encontraba en el lugar y aunque no era igual a las de antes, podía reconocerla como una de las que mató a Sakura.

Sakura ha muerta

Saber levantó la espada a una figura que le heló el cuerpo a Rin.

Era un hombre, pero inmediatamente pudo distinguir la manta sobrenatural que le cubría. Ese hombre era un Servant, pero no cualquier Servant. Podía reconocer un aura poderoso en él, casi como una atracción instintiva. Algo divino e igual de aterrador.

—Archer… ¿Cómo es que sigues con vida?

Anunció Saber… si, esa era la voz de Saber, tan gélida y llena de veneno al hombre que reconoció como ¿Archer? Rin tenían tantas dudas y ninguna respuesta.

Recapitulo lo más rápido que pudo, mientras juntaba las fuerzas para levantarse. No podía quedarse ahí, sus sentidos se lo decía.

Algo atacó su base, probablemente un Servant. Era la única opción creíble y tenía que ser ese hombre desconocido. Ese hombre destruyó la mansión en pocos segundos y Archer fue a luchar contra él… Archer está vivo. Puede saberlo, no ha muerto, pero… su conexión está débil.

Archer está vivo. Y ese Servant es ¿Archer? No, no puede ser Archer. El único Servant que no conoce es Assassin, pero no puede ser él. Saber le reconoció como Archer.

Saber… la Saber que había muerto y ahora había surgido de aquella sombra en la que estaba Sakura…

Sakura ha muerto.

Sakura ha muerto, despedazada por ese ¨Archer¨. Muerta ante sus ojos, si poder hacer algo. No existe un cuerpo, solo esa sombra. ¿Qué es esa sombra?

Sakura ha muerto.

¿Una sombra? ¿Alguien le había mencionado una sombra? Saber había sido derrotada por una sombra… ¿Es la misma sombra? Esa sombra es la que le contó Shinji… acaba de engullir a Sakura.

Sakura ha muerto. Hilos rojos recorrían su cabello.

No, ella no podía perderse en ello. Debía ignorar sus sentimientos, ignorar su parte emocional.

Sakura ha muerto.

Tenía que escapar y reagruparse con Archer. La tensión entre Saber y ese Servant que se hace llamar Archer, es la suficiente para que ella escape.

Sakura ha muerto.

Tiene que buscar a Archer.

(*)

—Archer… ¿Cómo es que sigues con vida?

Se pronunció el Rey de negro, con una voz llena de venenos, los cuales no lo afectaron en lo mínimo.

Gilgamesh frunció el ceño.

No era por aquellas palabras, si no por la imagen que se encontraba al frente suyo. Artoria Pendragon, el Rey de los caballeros.

¿Qué es lo que opinaba el Rey de los héroes? Claro que recuerda la anterior guerra del santo grial, en donde fue invocado por un hombre que simplemente consideró aburrido. Y todos los perros que participaron para ser aplastado, no tenía nada que pudiera despertar el mínimo de su interés. Solo cuatro de ellos, fueron digno de su atención.

El Rey de los conquistadores, digno de perecer ante su mano.

Su leal sirviente, que siguió su Rey hasta el final y vivió, porque esa fue la orden de su Rey.

Kotomine, un hombre que le trajo diversión a la guerra.

Por último y la que más resplandecía en ese agujero de escoria en la búsqueda de su tesoro, El Rey de los Caballeros, un tesoro digno de pertenecer a su bóveda.

Una chiquilla que fue consumida por su deber y el pueblo que debía servirle, pero fue al revés. Ella fue quien sirvió al pueblo y por ello fue consumida en las llamas de la rebelión. Una tragedia que nunca tuvo que serlo, una mujer atormentada que murió por sus propias decisiones y aún así ¡Tiene el descaro de desear borrar el pasado! ¡Escupiéndole a todos los que sirvieron hasta el final!

¿Cuántas veces podría encontrar aquella belleza contradicción? Quien sirvió a su pueblo hasta el final, aunque le traicionaran y ella, en vez de buscar venganza y justicia contra los que tomaron la espada contra su Reino, decide traicionar a los que les sirvieron hasta el final, por el pueblo que le traicionó.

Tan bello y divertido. Una mujer así es única, por eso decidió poseerla, su cuerpo y alma solo le pertenecería a él, la haría sentir todo tipo de sensaciones y placeres, hasta que se aburriera.

¿Ella podría soportar todas las maldiciones del mundo sin perder su belleza? Esa era una pregunta que tenía su interés y ahora tenía una respuesta.

Le daba asco.

El Rey de los caballeros consumidos por el lodo del grial, una hermosa mujer manchada por el veneno que enferma a su jardín.

Todo interés que existía en él, desapareció en un parpadeo.

—¿Realmente creíste que ese era mi final? Soy el Rey, un mar de maldiciones no es nada, podría bañarme en el ciento de veces y nada cambiaria, a diferencia de otra mujer que se dejó profanar por las maldiciones del mundo. Me he equivocado, creí que podías ser mi reina, pero no eres diferente a cucarachas que se arrastran en la era actual.

—No tengo tiempo para tu ego, Archer—Saber levantó la espada en dirección de Gilgamesh—. Aléjate de mi Master y dejaré pasar está insolencia.

Gilgamesh observó directamente el mar de maldiciones que habían rodeado al origen de la peste, un insulto a su reino.

—¿Qué osadía tenéis para pronunciarte así con tú Rey? Este es mi reino y no eres nada para oponerte a mi voluntad. Yo he decidido, como acto de buena voluntad, limpiar mi jardín de los pecados forjados por mis desagradecidos súbditos.

—Eso significa que te opones a mí, Archer. Acabaré contigo, por la voluntad de mi Master.

—No Saber, no te opones a mí. Estás demostrando demasiado ego para cree eso.

Aún con aquellas palabras, Gilgamesh conocía el poder de Saber. Y aunque la despreciara en su estado actual, no podía dudar que sería un oponente que no podía tomar a la ligera.

Una armadura dorada reemplazo la ropa moderna que llevaba y cruzó los brazos.

Aún así el lo disfrutará, aún así se divertirá. Será él quien acabe con esta mujer y limpie su jardín.

Abrió su bóveda.

Una leve sonrisa cubrió su rostro.

(*)

Rin cojeaba, no sabía cómo, pero su pierna derecha había sido herida. Sangraba.

Sakura ha muerto.

Rin logró avanzar, aprovechando que Saber y Archer le ignoraron, pero en vez de ir en dirección opuesta, decidió volver a su hogar o lo que quedaba de él.

Sakura ha muerto.

Aumentó el pasó cuando un millar de bombas explotaron, o eso es lo que parecía. Tal vez era por sus capacidades de distinguir lo sobrenatural, pero la energía liberada por ambos, era simplemente aterrador.

Sabía que Saber era poderosa, pero estaba claro que fuera lo que pasará, ahora tenía un Master que si valía la pena y el otro Archer era un misterio que resolvería y eliminaría.

Odiar no era algo tan simple. ¿Rin odiaba algo? Había cosas que le molestaban, había cosas que le desagradaban, pero ¿Qué odiaba? Dos imágenes se le formaron.

La primera era ese Servant desconocido.

Sakura ha muerto.

¡Realmente quiere arrancarle su bonito rostro y hacer que devoré sus heces!

¡Le arrebató a su hermana! ¡Le arrebató su única familia! Su padre, su madre y ahora Sakura…

Sakura ha muerto.

¿Por qué? ¿Por qué se la arrebataron? ¿Por qué le han matado? ¿Será su culpa? Tendría que haberla sacado de la ciudad cuando la recuperó.

¿Cuándo la recuperó?

Sakura ha muerto.

Esos es una mentira, nunca la recuperó. No eran hermanas, no porque las separaran cuando eran solo unas niñas que dependían de los adultos. La razón de que no fueran hermanas, es que ella le abandono, por todos estos años.

¿Se sentía sola? La dejó fuera de su vida, la ignoró y solo se daba excusa.

Por eso ella se odia.

Lo que más despreciaba era el hombre que le arrebató la oportunidad de enmendad su error y a ella misma, por nunca haber hecho algo… no, no podía maldecir a ese hombre por eso. Ella había renunciado a ella, incluso cuando ella volvió a su casa, ella lo pensó. Ya no son hermanas, solo conocidas…

Sakura ha muerto.

Y la única culpable es ella.

—Rin.

Y ella inmediatamente escapo de la jaula de sus pensamientos, para volver a la realidad. Había llegado a los restos de la mansión y ahí encontró a Archer,

Estaba ahí, con su sonrisa arrogante de siempre, pero no encajaba con su apariencia general.

—Archer… ¿Qué te paso?

—¿Esto? Solo me atravesaron con unas docenas de espadas, pero no dañaron mi núcleo. Lo que importa eres tú ¿estás bien? Puedo ver que esa pierna no está en su mejor momento.

—Estoy bien, si me das unos minutos, podre curarme en el exterior.

—Eso es bueno, luego revisaremos a más profundidad. Ahora tenemos que ver nuestro siguiente movimiento.

No preguntó por Sakura, pensó Rin.

—Ese Servant que nos atacó te venció con facilidad.

—No diría que me venció con facilidad. Fue un error mío. Me precipité, pero no volverá a pasar. Soy tú Servant, Rin, por ello soy el Servant más fuerte.

—¿Puedes derrotarlo?

—Sí.

La respuesta fue con tal seguridad, que le hizo dudar otra vez sobre su familiar.

—¿Le conoces? ¿Sabes su verdadero nombre? Es un Archer… o de esa forma le reconoció Saber.

Y este fue el primer momento en que vio una genuina sorpresa del hombre, pero incluso más de lo que hubiera esperado, se quedó atónico. Tenía una teoría de que él conocía a Saber. Estuvo a punto de responder, pero su labio se tensó y su mirada se volvió de acero.

—Su verdadero nombre es Gilgamesh—ignoró el tema de Saber.

Rin analizó y recordó todo lo que sabía del hombre y ahora entendió, un héroe al nivel de Heracles y Archer le conocía, pero no le interrogará ahora.

—Ya veo. Aun conociendo su verdadera identidad, aseguras que puedes derrotarle, pero lo escuchas, está peleando con Saber. Tendrás que pasar sobre ambos. ¿Podrás?

Archer levantó la mirada en dirección en donde la guerra causada por solo dos seres en la cercanía. Puede escuchar gritos que vienen de la cercanía. Las personas están huyendo sin saber lo que pasa. Probablemente piensan que es una bomba o un accidente de gran nivel.

El aura que desprende la batalla causa que ninguna persona normal se atreva a dar un paso hacia adelante, tendría que estar dementes para acercarse.

Destellos dorados y negros se alzas con majestuosidad.

La iglesia odiará esto, las personas que viven en la cercanía, huyeron o acabaron bajo fuego cruzado. Saber no era del tipo que involucraba a inocentes o eso quería creer, pero la presencia que desprendió ahora, se aleja de la Saber que conoció. Aunque, si tenía su parecido.

—Puedo derrotarlo a ambos, pero necesitare que me ayudes, pero no sé si estas dispuesta a perderlo.

¿Perderlo? La duda de Rin desapareció cuando observó la dirección de la mirada de Archer. Observa su mano.

Utilizar su último hechizo de comando significa perder su derecho como Master de Archer. Él no tendrá ninguna razón para obedecerle. Significa perder está guerra, perder la lucha por la que se ha preparado todos estos años desde la muerte de su padre.

Pero ella no lucha por algo tan efímero como el honor o un deseo… ella tiene un deseo.

Sakura ha muerto.

Pero si no acaba con Gilgamesh y Saber, es imposible que llegue al grial. Solo tenía una opción, confiar en Archer.

—Bien, todo tuyo.

Archer volvió a observar en dirección a la lucha, desviando la mirada a los alrededores.

—Necesito que te alejes lo más posible de aquí y cuando te diga, utilizas el hechizo de comando.

Rin no respondió y comenzó a correr en dirección opuesta, cada vez más lejos de Sakura.

Sakura ha muerto.

(*)

De los primeros héroes, de los mitos más antiguas, de los reyes más conocidos en la antigüedad. Ese era el legendario Gilgamesh, el Rey de los héroes, quien poseía todas las cosas en el mundo, y cuyo cuento está registrado en la epopeya más antigua de la humanidad, el Poema de Gilgamesh.

De las leyendas que más cautivaron siglos de historias, influencia de reyes y hombres, la historia de un Rey perfecto, la leyenda del Rey Arturo.

Son seres que habían trascendido el tiempo y la misma conciencia humana, lo cuales nunca tuvieron que encontrase, han sido cristalizados en la era actual y destruían todo en su alrededor.

Gilgamesh simplemente disparó con una predicción sobre humana a todas las direcciones, no importaba que Artoria no estuviera en su camino, si existía una pequeña posibilidad en que ella avanzará por esa dirección, miles de bellas y gloriosas armas que causarían la envida de cualquiera, incluso de los más grandes héroes o coleccionistas más exquisitos, eran disparada como si fuera simples municiones de una metralleta.

Porque esa era la grandeza de Gilgamesh y su tesorería.

Pero el Rey Arturo no tenía nada que envidiar. Ella podía ser definida con una sola palabra, la cual haría temblar a todo ser vivo, haciéndola deseable por todo ser humano, poder.

Una absoluta y majestuosa muestra de poder, comparable a un arma de gran calibre, incluso a armamento de destrucción masiva. Un dragón que arrasaba con todo en su alrededor. Pero no lo hacía por maldad o una necesidad. Así no era un Rey o tirano, cada escombro, cada muerte que marcará su espada, era por la simple consecuencia de existir.

El viento negro cubría su espada en cada golpe, cada tajó que hacía, quemando y mutilando la tesorería de Gilgamesh.

Avanzaba, golpeando en cada dirección, como si de un abanico se tratara. No era necesaria una técnica refinada, la cual tenía, pero lo que necesitaba era destrozar su camino.

Pero aún así la presión, ejercida en todas las direcciones, le obligaba a mantenerse en continuo movimiento.

Si ella era un misil, Gilgamesh era un ejército infinito y en ello se encontraba su ventaja. No importaba cuantas armas destruyera en el aíre, cuántas de estas fueran pulverizadas, la riqueza de la bóveda de Gilgamesh era mayor.

La tesorería de Gilgamesh, Gate of Babylon está conformada por todas las riquezas, por todo objeto de valor que acumuló en su vida, la fortuna más basta e inalcanzable, pero aún, aquella fortuna superó su propio concepto y con los años gano una idea, aquella bóveda guarda lo que nunca estuvo en las manos del Rey, porque toda riqueza del mundo, perteneció al héroe Gilgamesh.

Por eso, no importaba cuantas veces esta los destrozará, aún existían más que lo reemplazarán, pero aún así, cada arma era única.

Saber utilizó el mana buster, creando una corriente de aíre negro más grande que cualquier otro y de un tajo vertical, avanzó hasta Gilgamesh, pero antes que pudiera alcanzar y aplastar su cabeza, miles de proyectiles llegaron en su dirección y varios de ellos, podían considerase mortales.

Tuvo que liberar la energía en su alrededor para desviar levemente las armas y la espada liberada del pesado aíre, se movía como con la facilidad de una pluma, aparta el resto de lanzas, espadas, hachas que pudieron ser mortal.

Pero no todas fueron desviadas, las que no eran mortales mordieron su piel, pero el Rey de negro no se vio afectado, simplemente liberó el viento a su alrededor, lanzando las armas fuera de su cuerpo.

A través de su visor, observó a su objetivo. Ella se había encontrado solo a 5 pasos de aplastar su cráneo, pero se había cambiado de posición, ahora se encontraba a varios metros de su alrededor.

Habían arrasado con varias casas a su alrededor y el espació vació en que podía moverse con libertad era cada vez mayor. Ella era poder, pero su velocidad, era menos a que su otro yo. El Rey de los caballeros o, mejor dicho, el tirano de Camelot le faltaba velocidad para alcanzar a Archer.

Tenía que utilizar otra cosa.

Su Master actual en una mejor condición, le entregaba toneladas de energía mágica, que le permitía regenerarse o utilizar el mana buster sin escatimar en energía, pero no era tan simple. Su Master estaba herida, más de lo que un humano normal soportaría. Ella debería estar muerta, pero aun así estaba regenerándose.

Pero Archer no permitía aquello, mientras ella luchaba, miles de espadas atravesaban la esfera que la protegía, destrozando todo el proceso. Si seguí así no podría levantarse en varios días.

Usar a Lancer no era una opción, la energía que hubiera sido utilizada en él, era la que la mantenía con vida.

Dio un paso hacia atrás, dando un tajo horizontal cargado con gran energía, la energía hacia tan pesada y abrumadora una espada, que, por su naturaleza, era la espada definitiva.

Retrocedió con un saltó, lo que le permitió escapar de la constante munición, dándole el segundo que necesitaba.

Debía utilizar su Noble Phantasm si quería acabar esto rápido.

Su espada no era cualquiera, aunque cualquier espadas sería un arma mortal en sus manos, aquella era probablemente la espada más legendaria y conocida en la historia, una espada que incluso podía competir con el mito de su portador.

Excalibur, la espada sagrada, un constructo divino.

Solo necesitaba un segundo para liberarlo y en menos de un parpadeo se preparó para utilizarlo, posiciono su cuerpo y liberó su energía mágica. Solo bastaba decir su nombre, pero su enemigo no se quedo quiero al saber lo que venía.

Gilgamesh es alguien orgulloso, no es sorpresa de nadie, pero al mismo tiempo, nadie puede entender la naturaleza de aquel ¿hombre o dios?

Gilgamesh es ninguno de los dos. Nacido con apenas un tercio humano, nacido para gobernar y mantener la era de los dioses. Al final de su camino, eligió a la humanidad, pero a su manera. Es él quien observará y juzgará el avance de la humanidad, esperando que alcance las estrellas y sobre pasen todos los limites que les fueron impuestos.

Y aquel avance estaba siendo envenenado por esa mujer. Si alguien tenía que destruir a la humanidad, sería él si llega a considerar que se ha estancado en la mediocridad.

Pero aquello no era lo que importaba en ese momento, lo único que importaba era que estaba limpiando lo que estaba fuera del potencial humano ante que los aniquilará.

Por eso lo utilizaría, un oponente y una lucha digna de presenciar su más preciado tesoro.

La espada de la ruptura, EA.

Uno de los dos tesoros más preciados de su bóveda. La muestra de que es el único apto para gobernar.

La espada cilíndrica, si es que se podía llamar espada, ya que su existencia es anterior al concepto espada. Una arma que si intentara ser analizada por cualquier otro ser, freiría su cabeza al no poder entender la majestuosidad de está.

Un arma digna de un Rey o ¿solo un Rey era digna de portarla?

La mirada de los dos reyes se cruzaron y sus espadas se saludaron, dos de las armas más majestuosas que han existido se encuentran entre sí. Un encuentro único y que no se volverá a repetir está ocurriendo.

No existe el tiempo para las palabras, para insultos o burlas, todo eso era fugas ante la descarga de poder que inunda Fuyuki, incluso las personas que no podían detectar energía mágica, un escalofrió les congeló y el instinto de supervención les grito: ¡Corre!

Un momento de calma, en donde el tiempo se detuvo, en donde los aleteos de una mosca, duraban horas y la pesada respiración de aquellas dos existencias, demostraron su mortalidad.

Los dos movieron su cuerpo.

¡Ambos rugieron!

¡ENUMA ELISH! — la espada de la ruptura rasgó el cielo.

¡EXCALIBUR! — la espada sagrada rebanó la noche.

Y el infierno se desató cuando ambas chocaron.

(*)

—I am the bone of my sword—su sangre hervía con la intensidad del hierro fundido.

Su mirada de aceró observaba a los dos poderes chocar.

—Steel is my body and fire is my blood—sus músculos se tensan mientras sujeta el arco.

La noche se iluminaba con el caos y el miedo.

—I have created over a thousand blades—Caladbolg II se estiraba y deformaba.

Semejante a la noche en donde fue forjado.

—Unknown to Death,—el olor del ascuas y el humo negro inunda sus sentidos.

Reflejos del pasado intercalaban con el presente.

—Nor known to Life. —los engranajes comenzaban a moverse.

No existía diferencia entre la eternidad o lo efímero.

—Have withstood pain to create many weapons—su mundo interior invadía el exterior.

Una espada para ser blandida.

—Yet, those hands will never hold anything—todo lo que fue y será.

Un único propósito

—So as I pray—un eterno sueño.

El canto quedo en la punta de su legua y el hombre sonríe con el desdén que le invadía.

¡Grita!

¡CALADBOLG! —la espada arcoíris perfora las tinieblas.

Mutilando al Rey de los caballeros.

Con el poder del último hechizo de comando, profana las leyes del mundo, distorsionando el espacio y tiempo.

El paisaje cambió, ya no estaba en un techo a cientos de metros de su objetivo, estaba en las espaldas del Rey de los héroes, quien le miró, con ojos de sangre inyectados de odio.

Archer cantó su propia existencia.

¡UNLIMITED BLADE WORKS!—un falso mundo de espadas penetra la oscuridad.

E inmediatamente Archer avanzó, proyectando Kanshou y Bakuya.

Gilgamesh reaccionó y su bóveda se abrió, disparando cientos de armas.

Archer respondió a cada una con una copia a mayor velocidad.

Pero no pudo reaccionar a EA, Gilgamesh la levantó y comenzó a girar, desgarrando la realidad de mármol.

Pero eso no importaba, porque estaba a un paso de decapítalo con Kanshou, la cual dio un giro en dirección al cuello del Rey dorado.

Pero esté logró reaccionar, aún con EA amputando al cielo, logró salvar su cuello.

Pero ese nunca fue el objetivo de Archer, Kanshou cambió de dirección y cortó el brazo de Archer y EA dejó de girar.

Archer no se detuvo y no dejó escapar al Rey de los héroes, avanzó con una estocada de Bakuya en dirección a su corazón.

Gate of Babylon se abrió a su alrededor y las cadenas doradas surgieron de todas las direcciones.

Tensándose alrededor de su cuerpo y su mundo interior se desmoronó.

(*)

El poder embriagador en un choque que hacía temblar a los mismísimo dioses.

La espada de la ruptura chocaba con la espada sagrada, en constante y desenfrenado caos que sería capaz de consumir cada existencia terrestre e incluso lo alienígena sucumbiría ante tal esplendor.

Gilgamesh se sentía más vivo que nunca, inyectado en una adrenalina adictiva, en donde su responsabilidad como único Rey era menguada ante la aparición de un igual.

No era su único amigo, el único que consideró su igual, el único que le pudo entender, era una mujer profanada por todos los pecados del mundo, fue arrebatada de su hermoso brillo.

Lo cual demostraba que no era la mujer que quería a su lado, una igual que soportaría el peso del mundo sin hincar la rodilla.

Aún así algo de aquella mujer que era una simple fantasía, se filtraba ante tal esplendido espectáculo que le entrega al hombre moderno. Fueron pocos los que han sido premiados con la presencia de EA.

Por ello volvieron a chocar, una y otra vez.

Era una diversión pasajera y sin sentido, pero como el hombre que experimentó todos los placeres del mundo, como el hombre que soportó todos los males del mundo.

Era difícil de entretener.

Y por eso odiaba que alguien profane su diversión.

Ambos se separaron ante tal choque de poder bruto y dieron un respiro antes de volver a demostrar su grandeza, volvió a levantar a la espada de la ruptura, pero él fue quien se dio cuenta antes que Saber.

Su oponente desaparición ante un mar calcinado y Gilgamesh utilizo sus escudos que absorbiendo aquella blasfemia.

Ardiendo en cólera maldijo cuando lo sintió, una profanación al mundo, desde atrás, solo alcanzo a dalear la cabeza cuando:

¡UNLIMITED BLADE WORKS!—un falso mundo de espadas penetra la oscuridad y el espació cambió.

Un desierto de imitaciones.

Una falsificación, pero que inmediatamente percibió como un riesgo.

Gilgamesh era orgulloso y por eso nunca lo dirá, que un falsificador, una copia, el opuesto a él, era un peligro.

Todo duró menos que un parpadeó.

La espada que era su orgullo que únicamente utilizaba en aquellos dignos, rasgó aquella falsa realidad.

Archer avanzo con las espadas gemelas, ignorando el colapso de su misma existencia

El héroe que lo tenía todo reveló todas sus riquezas.

El héroe que nunca tuvo reveló su alma.

Miles de choque simultáneos de armas autenticas y falsas lucharon y se neutralizan, dejando a los dos hombres desnudos ante su propia realidad.

No importaba lo que tuvieran, no importaba lo que tuvieron o tendrían. Orgullo o autodestrucción, todo fue banal, porque nada detendría la espada blanca en dirección a su cuello.

Gilgamesh retrocedió.

Salvó su cabeza, pero no era su objetivo, fue una finta de Archer.

La espada cambió de dirección y atravesó su armadura y carne, separando su brazo derecho de su cuerpo y con ella, EA, uno de sus más preciados tesoros, se fue junto a su mano.

Archer inmediatamente avanzó en una estocada en dirección al corazón del Rey.

Gilgamesh abrió su bóveda y salieron lo único que nunca lo abandonaría, Enkidu, su mejor amigo y las cadenas que le salvarían la vida.

Solo un segundo en que lo detuviera, un segundo del que mundo dañado desapareciera y quedará a su merced.

La cadenas aparecieron y rodeando al hombre en todos los músculos que estaba utilizando para avanzar.

Las cadenas se tensaron sobre él y Gilgamesh sonrió hasta que su pecho fue atravesado por una espada tan indigna como su portador.

—¿Cómo es posible?—susurró Gilgamesh con las fuerzas que le quedaban.

El mundo de espadas desapareció y estaban otra vez en aquel terreno baldío barrido ante la fuerza de dos reyes.

¿Cómo es posible? Ahí están las cadenas que nunca le abandonaron, su único amigo ¿Por qué? Y en un momento de lucidez, pudo percatarse de su error.

Las cadenas estaban alrededor de Archer, pero había espadas.

Espadas entre las cadenas.

En el tiempo que se haría en el portal, espadas fueron forjadas a su alrededor, como un escudo que le permito engañarle.

¿Cómo es que no se había dado cuenta?

Y al observar a los ojos de su oponente que levantó la otra espada y dio un tajo horizontal, pudo ver el mundo interior de él.

Un mundo de espadas, miles de espadas.

Eso era lo único que era, una espada. Enkidu era un arma anti-divino, no había nada de divinidad en aquellos ojos, solo el fuego en que es forjada una espada.

No existía diferencia entre aquellas espadas y el hombre.

Solo un humano o tal vez solo una espada, ese era el enemigo que le derrotó. No había peor insultó que morir por un simple ser humano, pero tal vez fue un momento de locura del semidiós, sonrió ante el filo.

Si solo un ser humano le derrotó, significa que los seres humanos rechazaron a su único Rey.

Gilgamesh fue quien observó el infinito, la infinidad del potencial humano, el murió sabiendo que la humanidad continuaría, que seguiría avanzando y alcanzaría las estrellas, superando a Gaia y todo obstáculo.

Él era el Rey de los seres humanos y observaría sus avances, pero lo han rechazando.

Esa fue su conclusión antes el filo de la espada.

Están solos, sin un Rey que los guie. Ahora tendrán que luchar contra el veneno que consume su jardín.

Una guerra contra los males que ellos mismos forjaron.

¡Una lucha que consumirá a los héroes que se alcen!

Si ellos pudieron rechazar a su Rey, aunque fuera un hombre que despreciaba al ser una simple imitación, significaba que aún en la era tan mediocre, se pueden alzar hombres que pueden ser la muestra del potencial humano que observó en el futuro.

Lo único que lamentaba, era no está ahí para observarlos, pero aquella fue la decisión de los seres humanos.

Con un silbido la espada cortó su carne.

Nota del autor:

Aquí estamos, paso más de un mes sin capítulo, pero no dos, así que siento que he cumplido con mi propio itinerario. Tengo que admitir que cuando vi que sucedió un mes sin publicar, vi mis propios avances y… no llevaba ni 2k de palabras de esté capítulo.

Así que cambie mi organización con mis escritos y ahora lo puse como prioridad, escribiendo todos los días, aunque fuera un poco.

El siguiente capítulo está mucho más avanzado de lo que estuvo este cuando publique al anterior y mis esperanzas es publicarlo en menos de un mes.

Este fic está por cumplir dos años, pero ya se salió de mi tiempo establecido para este fic y tengo otra idea para cuando termine este que estoy desarrollando. ¡Así que me podre las pilas para avanzar de la forma correcta esta historia!

Como pueden ver, ya estamos en el momento sin retorno y la primera muerte oficial de un Servant. Espero que le agradada, al ser la única pelea de Gilgamesh, quise esforzarme y escribir la pelea desde su punto de vista. No me enfoque mucho en Saber Alter y Archer, pero ellos tendrá su momento de brillo.

Espero no haber exagerado mucho la pelea, pero viendo como estaba la escala de poder en la actualidad, quise hacer que el choque de ambas armas fuera algo mucho más destructivo y no es algo que ignorare, la destrucción que dejó esta batalla es algo que impactará a los que estuvieron involucrados y los que no.

Gracias por seguir y comentar está historia, sobre todos lo que me corrigen si me he equivocado en alguna palabra o en el mismo lore.