Kanshou cortó sin resistencia y la cabeza de Gilgamesh cayó.

Se desvaneció en pocos segundos en un charco de sangre y Archer suspiró. Eso estuvo más cerca de lo que esperaba. Gilgamesh alcanzó a dañar su esfera de realidad, lo que le dejos pocos segundos para actuar.

Pero lo había vencido y eso era una victoria para esta noche.

Que Gilgamesh cayera tan pronto era una gran diferencia con su línea temporal, porque esta seguro que había sido Saber quien acabó con él antes de separases y nunca poder salvarla….

Saber.

Archer observó en donde había estado Saber cuándo utilizó Caladbolg, un ataque como ese tuvo que matarla. El polvo era denso como una niebla que cubría todos los alrededores.

Archer apretó el mango de ambas espadas con fuerza.

La sintió antes de que se disipara y la figura del Rey de los caballeros fuera observable, pero incluso él se estremeció ante tal imagen.

Saber no pudo escapar de Caladbolg, pero había logrado que este no fuera letal o tal vez, era la sombra lo que la mantenía con vida.

Saber había sido mutilada, su lado derecho apenas era más que una rama negra y quemada, su brazo y pierna derecha habían desaparecido en su mayoría, dejando un muñón apenas observable. Su armadura destrozada y se mantenía de rodillas, consiente aún.

Su mascará desapareció y un solo ojo no había sido dañado, ojo que había perdido el cálido verde que siempre recordaba, reemplazado por un amarillo apagado, como un otoño marchito.

Está se cubría con una capa de brea que avanzaba y la absorbía.

Tal vez fue por instinto, avanzó desmaterializando a las espadas gemelas y proyecto una sola espada y apuntó al corazón de Saber.

Tenía que matarla antes que huyera.

La espada viajó hacía su corazón y lo atravesó.

Eso es lo que debía sucedes, pero se obligo a desviar una apuñalada de un arma larga, un arma que conocía muy bien.

Retrocedió y se puso en guardia con la espada, la cual Saber observaba con una autentica sorpresa antes de desaparecer en aquel fango.

Una segunda figura se alzaba, blandiendo una roja lanza.

—Lancer, te vez más feo de lo normal.

Lancer respondió con un gruñido y levantó la lanza, con la clara intención de atravesar su corazón.

Otra vez, las viejas costumbres no se pierden.

—Detente… Lancer.

Archer desvió su atención y toda su mente comenzó a trabajar, llegando a una conclusión, tenía que acabar con esa cosa, incluso sobre Lancer o Saber.

La voz era bastante inhuma, era ronca y apenas reconocible, como si le faltará parte de sus cuerdas vocales y parecía que ese era el caso.

La esfera negra que había visto, una que reconoció como algo que tenía que eliminar, se abría como un huevo y de ella surgió un cadáver.

Bañado en la brea, parecía descompuesto, sus cabellos perdían color, de un purpura pasando a blanco y sus ojos no eran de distinto color.

Ahora que la observó bien, pudo reconocer aquella figura.

Matou Sakura, la invitada de Rin.

—No te vez bien, Matou Sakura.

Lancer bajo la lanza y su instinto asesino se mantuvo, pero como un perro rabioso que protegía a su amo.

—Yo… no se lo qué está pasando… tengo miedo… Tohsaka-senpai… ¿está bien? ¿Eres su Servant?

Archer levantó una ceja, ella sabía que era el Servant de Rin, aunque nunca la vio directamente.

—Si lo soy y ella está bien. ¿Por qué pregunta, Master de Lancer y Saber?

—…

Ella no respondió y Lancer le observaba, con el odio de un perro rabioso.

Archer analizó aquel veneno que balaba a la niña y sus instintos saltaban. Podía reconocerla, como un Counter Guardian estaba familiarizado en cierto aspecto y podía entender aquella esencia, la esencia de un mal de la humanidad, una Bestia del Desastre.

El apocalipsis se acercaba, a menos que acabará con él antes que naciera.

Tenía muchas desventajas, Lancer esa superior a él en velocidad y habilidad. Podía mantenerlo un rato, pero sabe que terminara con su muerte.

Sabía que, para ganarle, no debía tener un combate directo.

Su esfera de realidad estaba fuera de uso, fue desgarrada por Gilgamesh, no la podía usar aún. Su cuerpo aún no se recuperaba, el dolor latente de heridas internas palpitaba en su interior, sofocándolo.

Tendría que usar todo lo que tiene y aún quedaba la chica.

No, ese embrión de Beast.

Por un momento se cruzo la idea de salvarle, usando Ruler Breaker, pero desecho aquel pensamiento. Observó su cuerpo y sabía que ella no sobreviviría.

¿Si rompía su conexión podría desestabilizad a la Beast y negar su nacimiento?

Pero no era tan sencillo, aquello era veneno. Cualquier Servant que quede atrapado, estaba seguro que sería consumido, él era una excepción, pero aún así no sobreviviría mucho tiempo, el tiempo suficiente para eliminar a la Beast.

Necesitaba un plan.

Aunque no le gustaba, la retirada estratégica parecía ser lo más idóneo, pero si tuviera una oportunidad de eliminarla en este preciso momento, aún con el costo de su vida, lo haría.

Tendría que disculparse con Rin.

Sakura levantó la cabeza y le observó fijamente, con deseo.

Dos tentáculos negros fueran inyectados como dos resortes directamente al corazón de Archer.

Si esté no hubiera visto venir aquello y la distancia que lo separaba, no lo hubiera logrado. Esquivó rodando hacía un lado e inmediatamente retroceder de un saltó.

La lanza atravesó el suelo en donde había estado e inmediatamente se desvió hacía su corazón, pero el héroe desvió el arma en el último momento y así lo repitió cinco veces hasta que esté logró arrancarle Caliburn de las manos. Archer inmediatamente proyecto las espadas gemelas y siguió desviando ataques mortales.

—¡No! —el cadáver gritó y Lancer se detuvo—. Yo… yo necesito… tiempo… si tiempo. Yo… necesitó a Senpai.

La chica le dio una mirada más, casi de suplica, pero no que la salvará, era como si necesitará devorarle. Lo que tenía sentido al ver que seguía con vida en ese estado. Necesitaba mucho maná y como un Servant, es probable que fuera su alimento ideal.

La otra opción eran personas.

Archer lanzó las espadas a Lancer e inmediatamente volvió a retroceder en un saltó de dos metros de altura, dando una voltereta para quedar en una pose idónea para proyectar su arco sin nombre y lo tensó, apuntando a la chica.

Su cabeza y corazón fueron apuñalados.

Está cayó al mar de brea, pero no desapareció.

Al aterrizar esté fue arremetido por Lancer y arrastrado por varios metros hasta que el perro le sujetó por el cuello. Archer inmediatamente proyecto sus espadas e intento córtale el brazo, pero esté lo lanzó contra unos muros que atravesó con facilidad.

Archer logró recuperar el equilibrio en el aíre y cayó con una rodilla en el suelo y las espadas en guardia esperando a Lancer.

El cuál no llegó.

Observó en todas direcciones, en donde solo había un silencio sepulcral.

Pasaron cinco segundos y Archer bajó la guardia, desmaterializando sus espadas y respirar pesadamente, tocándose sus costillas, las cuales estaban más rotas de lo que pensaba.

—Esto se pone cada vez peor.

Si una Beast estaba por nacer, significaba mínimo el exterminio de la mitad de la humanidad.

Tenía que buscar y eliminar a Matou Sakura, cosa que no le gustará a Rin, pero ya no estaba obligado por el contrato. Ella ya no tenía tal poder sobre él.

Aunque seguía siendo su Archer.

(*)

Rin podía sentir a Archer y corrió en aquella dirección.

Su pierna estaba mejor, tuvo unos minutos para cursarse, pero no pudo observar lo que pasaba.

Él estaba cerca.

—Veo que estas mejor, Rin.

—Y veo que estas mejor que antes, pero veo nuevas heridas.

—No salió perfecto, pero no me mires de esa forma Rin, buen trabajo con el hechizo de comando, me dejó en la espada de ese orgulloso Rey. Muerto, le corte la cabeza y se desmaterializó.

—Un problema menos—suspiró, al menos ese bastardo estaba muerto, aunque aún no conocía como es que Archer lo reconoció, no parecía ser un héroe babilónico.

Sakura ha muerto.

—Pero no todo salió según lo planeado, me imagino ¿Me equivoco, Archer?

—No, Saber sobrevivió, en un estado deplorable, pero viva. Lancer intervino antes que pudiera acabar con ella. Tienen el mismo Master.

—¿Descubriste la identidad del Master de Saber y Lancer?

—Sí, pero Rin, será mejor que te sientes.

—Eh, ¿Por qué?

Archer no respondió, pero se sentó en unos escombros y al frente de él había otro para ella. Le siguió el juego y se sentó. ¿Acaso era alguien que conocía?

Archer se mantuvo en silencio antes de decirlo.

—Matou Sakura es la Master de Saber y Lancer.

La mente de Rin hizo corto circuito.

Sakura está muerta.

—¿Estás haciendo una broma? ¡No estoy para tus bromas, Archer!

—No es una broma, la Master de Saber y Lancer es Matou.

—No puede ser ¡Vi a Sakura morir frente a mis ojos! ¡Sakura ha muerto!

—Puede ser que haya muerto, parecía más un cadáver que una persona, pero eso no quita la realidad, Rin. Ella es una Master.

No, Archer estaba mintiendo ¡Nada tenía sentido! ¿Cómo es que Sakura estaba viva? ¡Sakura ha muerto y ella no pudo hacer nada!

Pero… aquellos ojos de acero no le están mintiendo, lo sabe.

No puede, ¡no puede comprenderlo!, solo si la viera… podría entender.

—¿Dónde está? Si no me estas mintiendo, ¡Quiero verla!

Archer frunció el ceño y desvió la mirada.

—Estas gritando mucho Rin, si supiera su ubicación, no tendríamos esta charla.

—¿Por qué no tendríamos está charla? No te atreverías…

Su corazón se encogió y lo negó, Archer no debe ser capaz.

—¿Qué no me atrevería? Rin, no conoces a lo que nos estamos enfrentando. Clave una espada en su cerebro y corazón. Aún sigue con vida.

Como un golpe en su cerebro, Rin retrocedió. ¿Archer atacó a Sakura? ¿Archer clavo una espada en su cerebro y corazón? ¿Ella seguía viva?

Sakura ha muerto.

Archer atacó a Sakura.

Sakura sigue con vida.

Nada de lo que dice tiene sentido. Cada palabra es como un corte, cada uno más profundo que el otro. ¿Cómo reaccionar? Tantos sentimientos estrujan su corazón y las palabras se pierden en su boca como simple aíre.

Quiere gritar, quiere llorar, quiere reír, solo quiere desmoronarse en el piso y que nadie la moleste.

Pero no puede o mejor dicho, no debe hacerlo.

Esa era la realidad, no tenía permitido aquello, porque sabía las implicaciones de dejarse llevar por aquellas emociones. Está en una guerra, en una guerra en donde sabía que lo imposible se haría posible y aunque tiene tantas preguntas y sentimientos que carcomen su compostura, no tiene sentido escupirlo en Archer, no ahora.

Rin se levantó y comenzó a caminar en círculo, sin alejarse de Archer, cruzó sus brazos y podía sentir el temblor constante. Cerró los ojos e intentó controlar su respiración, Inhalaba y exhalaba, profundo y constante, los latidos de su corazón eran como tambores en una marcha.

Fueron 10 minutos para que su corazón no pareciera el motor de una podadora y todos los pensamientos inservibles fueran desechados.

Se detuvo y observó a Archer.

—Explícate. Dime todo lo que sabes sobre Sakura, parece que sabes más de ella que yo, para haberla atacado sin que te lo ordene o me preguntaras. Tal vez ya no tengo mis tres hechizos de comando, pero el primero sigue vigente.

Archer respondió con una sonrisa.

—Pareces demasiado confiada sobre ese primer Hechizo de Comando, Rin. Para que te quede claro, si yo hubiera decidido traicionarte, lo hubiera hecho sin basilar.

Ambos se observaron y ninguno vacilo.

—Puedo ver, pero veo que has decidido seguir conmigo. Tal vez no como tú Master, pero sigo siendo tú aliada ante esos fríos ojos y tengo que saber, ¿Por qué consideras a Matou Sakura como una amenaza?

Ambos continuaron con aquella guerra de miradas, dos bandos igual de obstinados.

Archer suspiró y suavizó la mirada, pero no había calidez en él, parecía que había sido derrotado, no por ella, si no por sí mismo.

—Esto es mucho más importante que está tonta guerra, el destino del mundo depende de cómo actúes desde ahora Rin. Matou Sakura es un peligro de escala global y si no la eliminamos, la mitad de la humanidad será eliminada antes de que te des cuenta.

—… ¿En qué apoyas está afirmación?

—Porque es mi trabajo eliminar las amenazas que afectan la supervivencia de la humanidad.

—… ¿Por qué eres un Espíritu Heroico?

—Porque soy un Counter Guardian.

(*)

El viento sacudía los arboles y arremetía contra los ventanales del castillo encantado. En la única cama de aquella habitación, una chica no podía dormir. Sabía que debía dormir y el ardor constante en su pierna se lo pedía. Ella debe descansar, por ello sus mucamas no la dejaron salir está noche.

Ella podía escapar si hubiera querido, pero el dolor era mayor.

¡Tohsaka y su Archer! ¡Cuando acabe con ellos, todos temblarán de miedo!

Pero ellos solo eran una molestia menor aquella noche.

Ella es el grial o mejor dicho, la manifestación física del grial. Ella es quien recolecta las almas de los Servant caídos.

Por eso tenía un mal presentimiento. Supuestamente había caído Saber y Emiya Shirou hizo un contrato con Caster, pero nunca recolectó la esencia de Saber. Eso dejaba dos opciones, Saber no murió u otro grial la recolectó.

Aquello era un sin sentido, porque no existía otro grial aparte de ella, su familia era la única capaz de crear algo como eso, pero ¿si ese fuera el caso?

Ella solo es el grial menor, no está conectada al mayor, pero podía sentir cosas raras, como presentimientos o escalofrió.

Está noche fueron más intensos que nunca, como si alguien más estuviera conectándose al grial mayor.

Está noche cayó un Servant.

Lo sabe, porque puede sentir como su esencia es absorbida por ella.

Su cuerpo no es perfecto y solo soportará cuatro más antes de poder dejar de caminar.

Aquello le daba miedo y no lo podía entender.

Ella no es humana, su vida siempre estuvo limitada por su propio nacimiento, incluso pudo vivir más que cualquier otra muñeca.

Tiene miedo y tristeza.

Ella llegó con una misión personal, vengarse del hombre que la abandonó, pero aquello se le fuera arrebatado años antes de la guerra, por ello debía pagar el niño que le robó a Kiritsugu.

Pero los días han pasado y no lo ha hecho, incluso disfrutó hablar con él, escucharle hablar de la ciudad, entender que había muchas cosas que no conocía, pero que era igual que su padre. Sabía que si se encariñaba con él, si lo veía como su hermanito, le rompería el corazón.

Y le queda poco tiempo para desperdiciar sus lágrimas en un hombre.

Cerró los ojos e intentó dormir. Sabía que está noche hubo una lucha a gran escala y debe revisar, ¿solo será un mal presentimiento? ¿Realmente había algo perturbando el gran grial? Ese era su deber como la hija de su familia, pero no le importaba mucho, lo haría porque puede.

Además, si existe otro grial menor, le gustaría conocerle. Lo eliminaría, pero antes le gustaría ver si existe otro ser en aquella misma decadencia en la que se encontraba.

Y si le sobra tiempo, debería ver más la ciudad, incluso encontrase con Shirou… aunque eso sería contradictorio a sus anteriores pensamientos.

Suspiró y se retorció en la cama y el dolor de su pierna aumentó.

Está maldijo a Toshaka y su Servant hasta finalmente dormir.

(*)

La arena se filtraba entre sus dedos antes la imagen del mar cristalino.

Le parecía extraño estar descalzo, pero es lo que parecía natural ante una arena tan blanca y fina, sería un insultó utilizar zapatos.

Aunque ese pensamiento era un sin sentido, porque realmente no estaba ahí, aunque se sintiera tan real.

Era como un fantasma.

¿Cuánto tiempo había pasado? Días, tal vez años persiguiendo a esa chica.

El tiempo no tenía sentido, pasaba de un lugar a otro y apenas se podía relajar, así que este momento era de paz, aunque al observar a la chica aferrándose a ese hombre, un agujero en su estomago se formaba, un rechazo a la imagen que le disgustaba.

Ya conocía el pasado y el futuro de aquella pareja, una historia nacida de una maldición de una diosa que termina en el fuego y la muerte.

La chica que parecía tan inocente había cometido actos horribles por la locura de un amor falso y cometería actos en base de las traiciones que la forjaron. Pecados realmente atroces que ya no podían ser justificados por un hechizo de amor.

Y aunque el hombre no era mejor, el miedo le solía dirigir con la mirada a la chica, conociendo el primer pecado, el pecado de asesinar a su propio hermano, le hacía empatizar en cierta medida. Pero no fue mejor, algún día él le abandonará por otra mujer y la pagará, pero aquello fue demasiado horroroso y nadie mecería aquello.

Recuerda el fuego y la sangre, ella asesinó a sus propios hijos por despecho… Aunque no tenía poder ante aquel mundo, el fantasma intentó detenerle, le gritó una y otra vez para que se detuviera.

Pero fueron asesinados frente a él, sin poder hacer algo, como muchas otras personas.

No mentirás, sintió repulsión ante mucho de esos actos, pero una tristeza le invadía cada vez que la miraba cometer aquellos actos.

Odiaba en lo que se transformó por aquella maldición.

Si alguien la hubiera detenido, si alguien hubiera estado ahí para ella… para que no cometiera aquellos actos tan viles.

Pero lo sabe, aún después de todos esos actos, ella lo pagó. Murió en la soledad, abandonada por el mundo. Un final tan triste para la chica que miraba el mar con ilusión.

Una princesa de cuentos de hadas que fue maldita por una diosa, maldita con un amor obsesivo a un hombre que no había conocido.

Así que esa imagen de paz frente a él, era casi nostálgica, aun con el miedo del hombre que intentaba mantener su postura al lado de la chica, era una imagen radiante.

Medea la bruja de la traición

El Servant de clase Caster de la Quinta Guerra por el Santo Grial.

Un Servant enemigo

Su Servant.

La chica que él salvó.

Una mujer… con la que le gustaba pasar el tiempo.

(*)

Shirou abrió los ojos y sus ojos se comenzaron a adaptar a la oscuridad de la mañana. Lo primero que encontró fue un largo cabello que le tapaba la vista. Su pecho se sentía pesado.

—¿Caster?

La chica levantó la mirada y sus ojos se encontraron. Eran tan bellos como cuando la conoció, tan bellos como en aquel sueño. |

Pero se veían tan tristes.

—¿Ha pasado algo Caster? ¿Estás bien?

Ella le miró con intensidad, ojos como el cielo que reflejaban su rostro, era como si intentará leer sus pensamientos e incluso entender a su Master.

Ella abandonó su pecho, pero se quedo sentada sobre él, afligida.

—Shirou-sama, le traigo noticias de la guerra del Santo Grial. Anoche... ocurrió una gran confrontación.

El cuerpo de Emiya se tensó aún con la chica sobre él, pero pudo percibir algo. No es lo que causa aquella expresión en Caster.

—Dime lo que ha pasado.

—Anoche hubo un encuentro en el área residencial, en la mansión Tohsaka. Cuando un familiar mío llegó al origen del conflicto, la mansión había sido arrasada.

—¡Rin y Sakura! ¿Ellas?

—Desconozco su situación, pero cuando el familiar se acercó al área, se encontró con Archer, el cual lo destruyó. Si Archer sigue en la zona, es probable que su Master siga con vida.

Shirou suspiró con tranquilidad. Si ese sujetó sigue con vida, significa que Rin está bien. Puede no agradarle, pero siente que, si el sigue a su lado, Rin estará bien. Y Rin debe estar junto a Sakura.

—Y sobre el área—Caster continuó—. La manzana fue destruida, es probable que varios inocentes quedaran atrapados en el fuego cruzado.

—… ¿Por qué no me despertaste? Si hubiera…

Caster bajo la mirada y Shirou no continuó. La observó, como sus cabellos antinaturales ocultaban su rostro y simplemente espero.

—No lo pude despertar Shirou-sama—casi susurró antes de levantar la mirada y sus ojos se cruzaron, con intensidad—. Cuando vine a decirle, usted estaba durmiendo tan plácidamente, simplemente no pude. Su cuerpo y mente necesitaban descansar y… no pude. Se lo importante que es para usted, pero fue mi decisión no despertarle, porque yo quería que usted descansará. Así que aceptó su resentimiento, pero ¡No cambiaria lo que hice!

Shirou se quedó en silenció mirando a Caster. ¿Por qué haría eso? Ella es un Servant y el su Master, aunque nunca la vio de esa forma. Ella es una persona, la persona que salvó y él quiere que ella sea feliz, pero ¿Por qué es que ella se preocupa por él?

¿Por qué se preocuparía por alguien como él? ¿Alguien que abandonó a tantos a su suerte? ¿Por qué deberían preocuparse por él?

No, no tiene sentido pensar aquello.

Simplemente era ineficiente. Aunque lo hubiera despertado, nada hubiera cambiado. Incluso sería peor, porque tener el cuerpo en un estado tan deplorable hubiera traído más problemas.

—Tiene sentido lo que dices Caster, simplemente hubiera sido un estorbó. Será mejor que nos levantemos y revisemos la zona. Las autoridades ya deben estar presentes, pero debemos revisar si encontramos algo fuera de lo normal y descubrir cual fue el Servant que atacó a Rin.

—Tiene razón, es un buen plan de acción, Shirou-sama.

Caster volvió a bajar la mirada y se apartó de él, ella estaba a punto de abandonar la cama cuando Shirou la sujetó de la mano. Ella le miró con sorpresa.

—¿Shirou-sama?

—Caster… ¿tienes algo que decirme? Cuando desperté quería decirme algo. No era sobre lo que paso anoche, estoy seguro. Puedo verlo en tú mirada.

Ella se tensó y pudo ver en sus ojos ¿miedo? ¿Por qué ella tenía miedo? Sus manos, tan pequeñas y suaves temblaban, ¿le está asiendo daño?

Él la soltó y se disculpo.

—No, no tiene que disculpase Shirou-sama…

Y ella no dijo nada. Simplemente se quedaron en silenció. Ella estaba sentada en la cama y Shirou se quedó a su lado. Tenía que ir a revisar el área afectada, pero eso podía esperar. Sabía que debía esperar.

—Shirou-sama…—ella rompió el silencio—. ¿Usted conoce el efecto de sueños compartidos entre Master y Servant?

—No.

—Por la conexión que se forma entre Master y Servant, estos comienzan a compartir las memorias a través de sueños. Usted ya ha visto mi vida, Shirou-sama.

Ella afirmó lo último designada, como si estuviera rindiéndose. Ahora entiende lo que ha visto esa noche, aquel largo sueño, aquellos viajes, aquellos amores, aquellas tragedias. Sí, eso no podía ser un simple sueño, pero no lo había interiorizado.

Esa era la vida de Caster y podía entender porque ella no quería que él lo viera. Aquella vida, aquellos pecados, son algo que no quería que otros los vieran.

—Yo lo siento Caster, no tuve que mirar tú pasado.

—No tiene que disculparse, Shirou-sama, yo también vi su pasado.

Ambos se mantuvieron en silenció, en la oscuridad de la habitación.

—Caster… has observado el fuego en que nací. A todas las personas que abandone para llegar aquí, observaste mis pecados. Yo observé los tuyos y aún así, nada cambió. Yo te hubiera salvado.

Caster jadeó y sus manos temblaron.

—Solo eras un niño, mientras que yo…

—Fuiste maldecida para amar a un hombre que te desechó. No somos tan distintos… ambos fuimos involucrado en algo más grande.

—Había mucho fuego y solo un niño que corría.

—Hubo tantas mentiras traiciones y solo una niña maldecida.

—… Yo tuve una vida larga, conocí a tantos héroes, conocí tantos reinos y traicione a cada uno de ellos.

—Tú lo viste, ¿cierto? Cuando esa mujer me pidió que salvara a su hijo, solo era un bebe, incluso un niño de 7 años pudo salvarle y lo abandone. Caster todos tenemos nuestros pecados, pero intentamos avanzar a nuestra manera, porque es lo único que tenemos.

—Ya tuve esa oportunidad y nunca cambie, pude retroceder en cualquier momento, pero no lo hice y morí sola.

—Pero estas aquí, Caster…Medea.

Su cuerpo tembló ante la mención de su verdadero nombre, Shirou se acercó más y sostuvo sus manos, temblorosas y débiles.

—Perdón, Caster. No tuve que llamarte así.

Ella levantó la mirada, sus ojos estaba brillosos y las lagrimas comenzaban a brotar. Su voz se rompía.

—No, ese es mi nombre. Medea, la bruja de la traición… ¿Por qué sigues sosteniendo mi mano? He traicionado a tantos y lo volveré hacer, porque es mi naturaleza.

—No es tú naturaleza, Medea. Si no ya lo hubieras hecho, cuando nos conocimos. Medea… no suelto tu manó porque… no quiero dejarte. Eso es…

Ambos callaron. ¿Qué es lo que estaba diciendo? ¿Qué era lo que confesaba? ¿Qué es lo que sentía por esta mujer?

—Shirou-sama… ¿usted se preocupa por mí? ¿Aún después de todo?

—Sí… solo quiero preocuparme por ti, ni yo lo entiendo. Solo quiero hacerlo.

(*)

Los sentimientos de Caster eran un huracán.

Desde el momento en que soñó con el pasado de Shirou y cuando observó su rostro en la noche, pudo ver que él estaba finalmente teniendo aquella experiencia.

Él conocería su pasado, todos sus pecados.

Shirou-sama le salvó y estaba segura que solo lo hizo porque no la conocía. Al principio pensó que solo la necesitaba.

Pero no era así, podía ver la sinceridad en sus ojos. Eran uno ojos que incluso podía considerar frio como el acero de una espada, pero tan cálidos como el fuego en la que fueron forjadas.

Se dio cuenta que conoció un hombre sincero.

Y cuando vio su pasado entendió de donde surgió.

Por eso tenia miedo, por eso su corazón era sofocado ante el rechazo del hombre… que le había salvado.

Ella era una mala persona, lo sabe y no lo negará. Pero ella quiere estar más a su lado, mucho más, incluso después de la guerra ella quiere estar con él.

Y él acaba de aceptar su pasado.

Debería estar feliz, debería ser uno de los mejores momentos de su vida, pero cuando le mira a los ojos, puede ver el pasado en donde él nació.

Un pasado que le atormentaba. Él le aceptaba porque consideraba que él también era un pecador. Alguien que no merecería ser amado.

La realidad era que él merecía ser amado más que nadie.

Incluso aquello no sería considerado un pecado por nadie. Solo era un niño en el lugar y momento incorrecto. El único que lo consideraba un pecador, era el mismo.

Shirou no podía amarse a sí mismo y no sabía que esperar de él, si su teoría es correcta… teme por su futuro.

Ella quería amarlo, pero si le entregará amor ¿el la amaría? Es posible que no, pero quiere hacerlo.

(*)

Ella se acercó a su Master y se hundió en él en un abrazo.

Fue tan repentino, que Shirou cayó acostado en la cama.

Era tan cálida y de frágil apariencia.

Ella se aferró a él y el chico vaciló antes de devolverle el abrazó y así se mantuvieron por un tiempo que parecía una eternidad.

—Shirou-sama—Medea susurró, palabras entre lágrimas—yo también me preocupo por usted, no porque sea mi Master, si no que yo lo decidí…por favor, tiene que ser feliz.

(*)

Shinji había despertado y su cuerpo estaba levemente entumecido.

Si no estuviera seguro de lo que se trataba, pensaría que durmió chueco en la noche, pero la realidad era una fantasía.

Busco el interruptor y lo accionó, pudo sentir el calor invadía su cuerpo.

¡Aquella sensación era embriagante!

Limpió su rostro con molestia, otra vez sus ojos le traicionaron y comenzaron a lagrimear.

No debía llorar, él era un hombre.

Y no solo era un hombre, ¡era el hombre de la familia Matou!

¡Finalmente era digno de volverse el sucesor de la familia! Podía sentir el milagro que alguna vez su abuelo le mostró entre sus dedos. Ya no era el paría de la familia que había matado la historia familiar.

Era un magus, era especial, era alguien digno del amor de su familia…

¿Por qué necesitaba amor? Nunca lo necesitó, como nunca necesitó a una madre, él no lloró cuando su padre falleció…

Solamente sus ojos le traicionaron.

Pero no tenía tiempo para pensar en ello. Ahora tenía todo el derecho a demostrarle a su abuelo que era el sucesor de la familia Matou.

Las veces en que lo desprecio, las veces que lo miraron en menos, no, la realidad es que no lo miraban. El era un cero en la izquierda, basura que solo permanecía en el hogar por tener la sangre Matou, pero nada más.

¿Él quería venganza? La venganza sonaba como algo apetitoso, la venganza contra su su abuelo, la venganza contra Sakura por quitarle su lugar…

La imagen de Kuzuki se le hizo presenté.

Shinji maldijo y cerró los ojos. Tener que hacerle algo parecido a su abuelo y a Sakura era… atroz.

Tenía que aceptarlo, matar no era lo suyo. Era demasiado cobarde para ello.

La venganza no tenía sentido. Derrotaría a su abuelo como rivales en la guerra y Sakura no tenía nada que ver. Si pudiera, le ayudaría con Emiya. Como hermano mayor tiene el deber de hacer feliz a su hermanita, pero ese barco parecía que había huido.

Maldito Emiya y su suerte con mujeres.

El no la envidiaba, tenía bastante chicas en el instituto, aunque estuviera con él por su dinero en vez de su persona… aunque ya no las necesitaba. Ahora que era el verdadero sucesor de los Matou, podía buscar una esposa entre las familias cercanas, una vez encontró una lista de apellidos y de familias en Japón, como lo Zenjou, Saijo y Reiroukan. Esos eran algunos apellidos que recordaba en ese momento.

Podría buscar entre esas familias una esposa. Los Matou tienen su prestigió y ahora que la familia ha revivido, no le debería costar encontrar una esposa.

¡Por que tiene circuitos mágicos!

Si no fuera por la guerra, iría por esas cervezas y haría una fiesta. Invitaría a unas chicas y a Emiya para darle problemas con Caster, incluso le diría que invitará a ese estirado de Ryuudou. Eso sí que sería algo bastante gracioso.

¡El estirado de Ryuudou incomodado por lindas chicas mientras lucha para mantener su castidad!

Los tres rodeados de chicas sí que sería una historia digna de contar, pero acaba de recordar que Ryuudou estaba muerto…

Mierda, su ánimo había desaparecido.

No debería impórtale, no había pensado en ello, pero aún así pudo sentir que su empatía comenzaba a florecer. Para Emiya debe ser difícil, ellos eran amigos, aún así ha podido continuar en la guerra.

Perdió a su Servant y a su amigo.

Shinji pensó que debería ser un mejo amigo para Emiya.

Su amistad se había visto afectada por lo de Sakura… pero hablar con él se sentía bien, era relajante y distinto a lo normal. No tenía otros amigos y sus amigas… no eran amigas.

Estaba solo, dentro y fuera de su casa.

Y fue él quien se lo buscó.

Tenía a Sakura y a Emiya, pero alejó a ambos porque… él no era un magus, porque fue envidioso.

Pero ahora es un magus.

¿Eso significa que puede volver a ser todo como antes?

—Master—Rider se materializó a su lado—creo que debería detener sus crisis existenciales, Caster y Shirou se dirigen aquí y es probable que quieran ir a la ciudad. Anoche hubo un enfrentamiento de gran escala en la ciudad.

Shinji la observó y pensó sobre su irrespetuoso comentario… Si fue gracioso y soltó una pequeña carcajada.

¿Realmente se habían encerrado en pensamientos innecesarios? ¡No tenía sentido pensar en ello cuando tiene tanto que hace!

—Tienes razón Rider, está guerra aún no terminar, pero… déjame acerté una pregunta.

—¿Qué pasa, Master?

Shinji saco el libro que usaba para su conexión de Rider. Hizo fluir su mana hacía el libro.

—¿Qué tal? ¿Cómo te sientes?

—Mmm ciertamente es diferente. El flujo de maná es mucho mejor.

—¡Eso es lo que quería escuchar! ¡Rider! ¡Nada nos detendrá! ¿Qué puede salir mal? Tenemos todo para ganar y así tendremos el grial. ¡Así que le pediremos al grial que seas más baja!

Rider suspiró.

—Realmente nunca tuve que confesarle eso, Master.

—¿Por qué te preocupas por eso, Rider? ¡Con los deseos uno debe ser sincero! Si quieres ser un poco más baja, pues ¡concederé tu deseo! ¡Tenemos la oportunidad de hacerlo!

—No le quita lo vergonzoso y mucho menos cuando lo está gritando.

Shinji comenzó a reír y finalmente todo sentimiento de duda o molestia por las dudas desaparecieron.

—Vamos Rider, no debes avergonzarte. ¡Tenemos todas las de ganar! Saber ha desaparecido, solo queda Berserker, pero estoy seguro que ahora que eres mucho más fuerte gracias a mí y con ayuda de Emiya, incluso podría hablar con Tohsaka para eliminar a Berserker, ¡lo venceremos! Los demás no serán un obstáculo para nosotros

Shinji se levantó de un saltó

—¿Qué puede salir mal?

Nota de autor:

Buenas, solo fueron dos semanas para el siguiente capítulo. Pareciera que volviera al ritmo de mis inicios.

Realmente me dificultó escribir esté capítulo, principalmente la interacción entre Caster y Shirou. Siempre son los que más me cuentan escribir, incluso pensé en atrasar una semana el capítulo, pero decidí publicarlo al final. Espero que su interacción fuera de su agrado, intento mejorar y espero hacerlo mejor a futuro.

Fue un capítulo tranquilo comparado con el anterior. Lo utilice para enfocarme en lo pensamientos de la mayoría de los personaje, para prepararlos, ya que el siguientes, sus ideas serán cuestionadas y tendrán que decidir cómo actuar.

Espero que les gustara.