Nueva Generación: Proyecto Cartago

Capítulo 19

El edificio estaba abandonado, y sin embargo, todo parecía demasiado en orden. Estaban en una entrada amplia con grandes cristaleras rejadas por gruesas barras de acero, suelo de moqueta oscurecida y paredes algo descorchadas por la humedad. Las luces de las linternas de los cuatro enfocaron por todos lados en busca de algo que pudiera ser interesante o amenazador, pero lo único que vieron fueron pequeñas sombras huir y el suave sonido de patitas corretear entre la oscuridad. Se fijaron en que en uno de los laterales había un cuadro eléctrico, al que se acercaron para encender las luces; aunque la luz del día aún entraba era más que previsible que en ese rato acabara bajando plenamente.

Paul lo estuvo revisando, intentando abrirlo con las llaves para poder trabajar con el mismo. Mientras Aylen le iluminaba, las dos más jóvenes se dedicaban a investigar por las cercanías a ver qué se encontraban. Tamiya lo estaba grabando todo aprovechando el haz de su móvil, mientras Marine la ayudaba como podía, siguiendo a la veloz reportera por donde quiera que fuera. Era divertido verla tan entretenida con un sitio en apariencia sin interés, pero sin duda ella le tenía que estar viendo algo importante.

Las luces no tardaron en iluminar toda la infraestructura con intensidad, teniendo todos ellos que taparse algo los ojos para no quedarse demasiado cegados por el intenso fogonazo. Cuando se recuperaron pudieron ver que todo lo que les rodeaba no estaba en un estado tan malo como habían pensado o visto en un primer momento usando las tenues luces de sus móviles o linternas.

-Bien, lo primero, ¿cómo es posible que un sitio así tenga aún luz?

-Buena pregunta, Moreau… -murmuró Aylen- Eso quiere decir que alguien aún la cuida, la tiene en un estado decente…

-¿Creéis que sea la misma persona que la de la fábrica del Sena? -Tamiya estaba entusiasmada- Sería un pasote…

-Puede…

Paul debía reconocer que ella podía tener algún tipo de punto con aquello que había dicho. Si Aylen tenía alguna idea al respecto no lo mostró, se limitó a ir yendo puerta por puerta sin más. El resto la imitó, rompiendo algo la ilusión que desplegó la chica, que no se dejó amilanar en absoluto y fue también por su cuenta a ver qué se encontraba. Mientras cada uno andaba por allí eran en todo momento observados por Cartago a través de las cámaras de seguridad, y que se limitaba a verles pasear por las instalaciones sin seguir un orden concreto ni deteniéndose en lo que se estaban encontrando.

Tampoco es que hubiera nada importante en el primer tercio de la nave… lo más relevante estaba justo detrás de las puertas del fondo de esa zona de pasillos y cubículos con muchas oficinas y cajoneras para guardar toda clase de documentos; en los que, obviamente y según los vieron, se fueron centrando uno por uno. Grande fue la decepción al no ver absolutamente nada que sirviera para aquello que querían descubrir.

-Veamos que hay por aquí…

Moreau suspiró al entrar a una de las salitas, donde se encontró un ordenador y varios cajones con carpetas y papeles manuscritos. Según se sentó ante el aparato se encontró con que, cómo no, tenía que poner algún tipo de contraseña así que golpeó la mesa con el puño cuando escuchó un par de chillidos femeninos.

-¡¿Todo bien por ahí?!

Suspiró cuando escuchó los síes de fondo que le confirmaron que los golpes que escuchó no habían provocado nada malo. Decidió ponerse a repasar los documentos que tenía en físico así que los fue abriendo uno a uno, encontrándose con mucho polvo y…

-Joder…

Paul comenzaba a cabrearse en la oficina en la que llevaba los últimos diez minutos sacando y metiendo toda clase de papeles contables que no entendía, cuando llegó hasta él Marien, que tuvo que poner una mano en su hombro para llamar su atención.

-Deja esa mierda y ven, tenemos algo -le sonrió un poco-. ¿Estás cabreado, jefe?

-Aquí sólo hay cuentas y más cuentas de cuando tú llevabas pañales… -murmuró el otro, girando sobre sí mismo- No entiendo muy bien por qué conservar nada así, porque esto parece que se dejó a toda prisa…

Ella se limitó a sonreír y le invitó a seguirla por el pasillo. Él se dio cuenta que habían dado con una pared corredera en el fondo de la zona de oficinas donde se encontraban; a un lado vio que tenía una gran palanca negra que, seguramente, tuvieron que bajar para poder abrir aquella pared. El agente sacó un cigarrillo y se lo encendió rápidamente, señal que comenzaba a pensar y centrarse por primera vez desde que llegaban.

-Pasadas las escaleras está todo lo importante, jefe -le aseguró-. Todo esto que hay ante los ojos de primeras es sólo una distracción.

Efectivamente, tras la pared bajaban unas escaleras un par de metros hacia una parte subterránea. Si se abrían el resto de puertas estas daban hacia todavía más despachos en los que seguramente no había nada de valor, y si un camino estaba oculto es que sí conducía a algo interesante. Al menos ellos esperaban eso.

-Un segundo…

Paul le pidió silencio a su compañera con un gesto de la mano. Ella se centró y notó lo que él seguramente había escuchado aún con la conversación, y es que parecía que alguien parecía estar revisando la puerta de entrada. Se miraron y asintieron, llevando de inmediato sus manos a la reglamentaria que siempre llevaban encima; comenzaron a moverse hacia la salida mientras las otras dos se quedaban encandiladas con lo que se estaban encontrando en aquel semisótano.

Era un largo pasillo, de unos veinte metros, con muchas cajas de cartón y armaritos de metal en los que se guardaba documentación sellados con marcas rojas y verdes; y largos tubos de plástico que recorrían la totalidad del corredor y desembocaban en una pequeña sala central en la que descansaba un gran ordenador. Ellos se extendían por el suelo y paredes como si fueran las raíces de un árbol; tenían luces multicolor parpadeando aquí y allá, sin duda era maravilloso pero se centraron en ir hasta la interfaz para poder estudiarlo algo más de cerca.

Aylen estaba algo nerviosa mientras se sentaba en la cercana silla, le recordaba al de la fábrica que había sido destruida y que apenas pudo revisar por las prisas y razones más que obvias. Tamiya seguía grabando todo mientras contenía como podía el suave dolor que sentía en la rodilla izquierda por haber rodado por las escaleras; por suerte pudo salvar la cámara que llevaba al protegerla con su propio cuerpo, y tras la caída, se pudo levantar sin demasiadas magulladuras.

-Qué pasada…

-Yo no lo habría explicado mejor -reconoció ella, sonriendo-. ¿Y esto…?

Estaba tecleando cuando le salió una alarma en la pantalla, y de uno de los laterales de la pantalla manó una figura holográfica que generó una forma humana hermafrodita y de pelo largo, con una belleza andrógina que hizo sonrojar a la periodista, que llevó lentamente la cámara hasta que enfocó a aquella cosa.

-Mi nombre es Cartago, creo que ya me conoces, Aylen…

La aludida asintió y Tamiya abrió mucho los ojos, así que se centró en tenerlo todo bien grabado para poder tener una imagen y sonido apropiados del momento. Sonreía como una niña pequeña, sabedora que aquello les daría el mejor de los premios de periodismo a ella y a su mujer, obviamente. La IA pasó su vista a ella y le sonrió un poco, dando un agradable gesto con la mano.

-Encantada de conocerte, Tamiya Diop -le saludó-. Me alegra ver que estáis en el equipo, confiaba en que así sería y veo con felicidad que así es.

-¿De qué me conoces? -preguntó, seria- Nunca hemos entrado en contacto.

-No, pero sí lo hiciste con Jeremy Belpois y compañía, y ahora ayudarás con mi misión -pasó su vista a Aylen-. Tengo información importante, pero tendremos que ser breves, estamos bajo…

Antes de que pudiera terminar la oración se escucharon unos disparos, así que mientras la reportera pegaba un brinco en el sitio, la otra también por instinto sacó su arma y se separó de la interfaz, y miró a la otra.

-Habla tú con Cartago, yo tengo cosas que arreglar, ¿podrás?

-S-sí… ve, yo me encargo.

Tamiya sacó valor de donde no tenía y comenzó a filmar de nuevo a la IA, que comenzó con las explicaciones mientras la otra subía por las escaleras preparada para comenzar a disparar a lo que se encontrara por delante. Cautelosa llegó hasta la parte superior y se encontró con Marien y Paul detrás de unos cuantos armaritos que les servía de protección contra quien quiera que venía.

-¡Rendíos y no seguiremos disparando, franchutes!

Reconoció perfectamente la voz de Roger y chasqueó la lengua suavemente, así se acercó hasta donde estaban los otros dos, en ese momento refugiándose de la oleada de disparos. Con cuidado se colocó y recogió las piernas para tener la mínima superficie expuesta, y comenzó a gritar.

-¡Swann, Smith, parad ahora mismo, soy Scott!

Los disparos cesaron casi de inmediato en ese momento, y murmullos de sorpresa los sustituyeron durante un largo y tenso minuto que se les hizo eternos hasta que uno de ellos respondió.

-¡¿Qué coño haces aquí, Aylen?!

Ese fue Charlie, y ella suspiró.

-Resolver este problemón, eso hago -cargó su arma con cuidado-. Cosa que veo no sabéis hacer sin disparar…

-¡Tenemos una misión, Scott! -le recordó Roger- ¡Y la vamos a cumplir, quieras o no!

Y de nuevo comenzaron los disparos. Aquello iba a durar lo que se mantuvieran llenos los cargadores… o lo que tardara la policía en llegar si los sonidos de los disparos llegaban hasta el exterior. Esperaban que no fuera algo que trascendiera a ese punto, por el bien de todos los presentes y en especial de la investigación en curso… hasta que de pronto las luces se fueron de todo el edificio como si los plomos hubieran saltado.

-De puta madre…

Esa queja casi visceral de Paul hizo que las dos mujeres suspiraran un poco y se levantaron con mucho cuidado. La luz aún entraba por las ventanas pero pronto estarían en total oscuridad y no verían absolutamente nada, así que tendrían que darse prisa. Sabían por el sonido de las armas de fuego, la trayectoria de las balas y desde dónde venían la localización aproximada de los dos agentes; sin embargo, si estos eran inteligentes, se habrían movido para buscarles, igual que ellos estaban haciendo en ese momento. En condiciones así tendrían la ventaja los primeros que vieran al grupo contrario y pudieran acorralarles apropiadamente.

La moqueta hacia que sus pasos no tuvieran apenas eco en una nave tan grande y las paredes evitaban mucha de las reverberaciones de sus respiraciones o susurros, necesitando más la vista que el oído en un momento así aunque resultara paradójica dada la falta de luz. Incluso habían acortado al máximo los haces para no ser vistos desde una esquina o en una zona algo más amplia y así no ser detectados antes de tiempo, rompiendo así la posible ventaja que pudieran tener en caso de los otros ser los primeros en verlos.

Sin embargo el destino era caprichoso y según pasaron una esquina se encontraron de bruces con los agentes y de inmediato se encañonaron mutuamente pero Marien le echó valor y le hizo un buen placaje a Roger, con el que cayó al suelo; Paul aprovechó el desconcierto y le dio un buen puñetazo a Charlie, que trastabilló y no pudo hacer nada con el golpe en el hígado que el otro le propinó con la otra mano libre, así que en pocos instantes eran tres contra uno mientras el otro se contorsionaba en el suelo por el fuerte dolor que sentían en ese momento.

-Putos malnacidos de mierda… -Roger no dejaba de maldecir- ¡Y tú, perra traidora, en cuanto me libere estas muerta! ¡¿Me oyes?!

Les habían puesto unas bridas en manos y pies y les habían atado concienzudamente para que no pudieran salirse con la suya tan fácilmente.

-Tú calladito estás más guapo, muchacho -le dio un par de golpecitos en el lateral del cuerpo para joderle-. Tú Charlie, en cambio, eres el listo de los dos, y me gustaría poder hablar contigo, salvo que quieras quedarte aquí sólo una… larga temporada.

Este gruñó un poco, habían tenido la deferencia de, al menos, volver a poner las luces. Los tres parecieron sorprendidos por ese suceso, sobre todo porque no se protegieron tampoco los ojos para ese instante.

-No será necesario, Inspector -Tamiya apareció por allí, con la cámara apagada y detrás de su cuerpo-. Ya tenemos toda la información que necesitamos…

El aludido asintió, y suspiró suavemente mientras se rascaba la cabeza pensativo, debatiendo consigo mismo sobre qué hacer al respecto.

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En Fort William la calma estaba a punto de convertirse en una violenta tempestad ante los primeros pasos de lo que Jeremy había acabado llamando Operación Troya. En esa ocasión no había un caballo ni un ejército griego a las puertas de una enorme ciudad fortificada por los mismos dioses, pero sí que era un pequeño grupito dispuesto a enfrentarse contra una fuerza que les superaba ampliamente. Y como su general, él lo tenía todo pensado para que aquello saliera todo lo bien que pudiera salir… si es que algo así podía lograrse.

En esos momentos tenía una pizarra de plástico con varios rotuladores de colores y un trapo viejo, mientras repasaba sus notas y murmuraba en voz baja. A su lado, Aelita le respondía en un mismo tono y asentían de vez en cuando mientras el resto esperaba con paciencia, charlando en voz baja entre ellos hasta que vieron a la mujer comenzar a dibujar hábilmente, usando en un lado el azul y en el otro el negro, habían dividido la pizarra en dos mitades con una línea roja.

-Nuestro ataque se divide en dos frentes a la vez, uno en el mundo virtual y el otro en la Tierra -se habían colocado cada uno a un lado-. Serán coordinados y tendremos un líder de cada equipo que dará las instrucciones que el jefe total de… y ahora tenemos que decidir quiénes serán esas tres personas.

-Creo que es evidente, ¿no? -comentó Ulrich- Dos deberíais ser tú y Lita, ¿a que sí?

-Y el tercero tito William -sonrió Maya-. ¿Votamos por ellos?

Y en pocos segundos la totalidad de las manos se alzaron de golpe y los aludidos se removieron de sus sitios. Era una responsabilidad enorme que sabían que tendrían que asumir, pero no se esperaban que fuera a ser tan evidente.

-Bien, dicho esto es importante remarcar que los que vayan a la Tierra tienen una segunda oportunidad en el mundo virtual para poder luchar, así que… -Jeremy iba escribiendo en la pizarra unas flechas- Podemos pivotar de un sitio a otro cuando los que vayan a agotar sus puntos, pero para eso tendrían que estar en las cercanías del Skid y así ser teletransportados.

-Tendremos que abrir un buen corredor para eso, ¿no?

A la pregunta de Odd, este asintió.

-Es muy importante estar coordinados y poder avanzar y retroceder con rapidez, así que será fundamental que limpiemos bien cada zona -Aelita intervino entonces-. Laura, ¿cuántos de ellos dices que hay?

-Muchos, tanto en el mundo real como el digital -les explicó-. Y agentes de campo que puedan entrar en Cartago hay a patadas, los usan precisamente como seguridad.

-Son un mini ejercito, sí… -reconoció Jeremy- La ventaja numérica la tienen ellos, así que tendremos que ser más inteligentes que ellos.

-¿Tenemos un medio para que Cartago intervenga lo menos posible?

A la pregunta de Sissi, Aelita asintió suavemente.

-Eso creemos -afirmó-. Laura, Herb, Yao y Abigail han trabajado bastante duro en ello y, con la ayuda de Marte y Belona, han logrado un sistema de protección contra ella.

-¿Y en qué consiste? -preguntó JP, interesado- Porque la última vez nos pasó por encima…

Los aludidos se levantaron. Abigail no podía quitarse de la cabeza en momentos así lo sucedido horas antes con Cartago, antes de aquella última comida previa a la preparación del plan. Esa sería la última noche en la que dormirían allí y, con el amanecer, emprenderían el ataque… sentía miedo y el estómago algo cerrado, pero hizo el esfuerzo de aparentar cierto grado de tranquilidad pese a tener la excusa perfecta para no querer probar bocado por el estrés. La IA era… tan humana, se portó con ella como una madre, y eso le levantó los ánimos para ese momento. Y aún así se sentía vulnerable, no sabía siquiera si sería buena idea avisar de su presencia y advertirles, o si era mejor dejar que el curso de los acontecimientos siguieran adelante y ellos lo descubrieran cuando Cartago se presentara ante ellos. Yao la abrazó por detrás para animarla al verla así de decaída, y ella le sonrió suavemente.

-Usaremos nuestros dos programas para poder neutralizar al enemigo en su propia casa usando un sistema de virus múltiple -explicó Laura-. La última vez nos derrotó con sus propios monstruos, nos hemos encargado de crear el nuestro propio pero necesitaremos un arma más poderosa si queremos acabar con… ella.

-Eso ya no es mi madre, no tenéis que tener reparos -aseguró Aelita-. Le agradezco el gesto de dejarnos ir, pero no puedo permitir que algo así siga con vida… -suspiró un poco-. Por eso, y por no exponerme a su rostro y poder perder los estribos, yo lideraré el ataque en tierra, William lo hará en el mundo digital.

-Ese virus múltiples debería ser lo bastante poderoso para al menos poder contener su poder, pero sólo lo sabremos cuando se ponga en funcionamiento -comentó Yao serio-. Es más que probable que tengamos que hacerlo nosotros mismos, con nuestras mismas manos… Así que será duro.

El resto permaneció en silencio, tomando esa información e intentando digerirla como pudieron, así que se limitaron a escuchar lo que decían los demás. En todo caso Jeremy llamó su atención con chasquidos de dedos y pasaron su atención a él.

-Laura nos ha explicado cómo es el interior de las instalaciones, y teniendo en cuenta un área mínima de cincuenta metros a la redonda donde no podremos aparecer, será aquí donde aparezcamos -señaló un punto en un mapa hecho a mano alzada-. Será en pleno centro de las instalaciones, en un área donde guardan vehículos -todos miraban su dedo recorrer el croquis-. Se baja por unas escaleras, unos pasillos con cuartos, y tendremos que abrir hueco para llegar hasta los ordenadores porque se accede a través de ascensores que tendrán parados.

Se imaginaron la escena y no sabían demasiado bien cómo atravesarían una pared que muy probablemente no estaría hecha de ladrillo blando. Tendrían que usar sus poderes para ello, aunque les costaba vislumbrarse en la Tierra con su aspecto de Lyoko. Los adolescentes para ese momento ya estaban fantaseando con usar esos poderes en el mundo real y la sola idea les ilusionaba bastante, así que sonrieron un poco estúpidamente mientras los adultos charlaban entre ellos respecto de tácticas de combates con el enemigo.

Mientras charlaban entre ellos y ultimaban los detalles de lo que harían, Cartago andaba por los campos dejándose acariciar por el viento y por el Sol. Una suave sonrisa aparecía en su rostro mientras su cuerpo se hacía a la agradable sensación de calor que se transmitía desde el estómago al resto de su recién adquirido organismo, se sentía más viva que nunca y aspiraba el aire con ganas, deseando sentir todo lo posible en cada momento. Había aprendido que deseaba vivir como nunca lo había hecho, ahora lo confirmaba y no dudaba al respecto, y eso la motivaba mucho a lograr un acuerdo con el grupo de Jeremy Belpois.

Mientras recorría los campos de cultivo pensaba sobre cómo lo haría y cómo se presentaría… porque deseaba hacerlo antes del ataque que ellos dirigirían contra el Proyecto al amanecer del día siguiente. Y de paso, le gustaría poder charlar cara a cara con su hija. Anthea era la que más emocionaba estaba al respecto, Cartago podía entender aquello sin demasiados problemas pues ella misma también deseaba poder comunicarse con ella. Estiró su cuerpo y sonrió, apoyándose en un árbol cercano… el mismo en el que se apoyó cuando llegó por primera vez a las cercanías de la casa de Aria Glenn.

-¿Estás lista, Anthea?

-No… -ella se sentó a su lado, mientras apoyaba el rostro en su mano- Pero no podemos esperar más… ¿verdad, Cartago?

-Verdad… -la otra asintió, y sonrió suavemente- Por dejarme verla de nuevo.

-Se ha convertido en una mujer fuerte e inteligente -comentó la IA-. Debes estar orgullosa que tu sangre corra por sus venas.

-Waldo la crio muy bien…

Anthea se talló los ojos por las lágrimas queriendo salir y Cartago se limitó a pasar a su lado, acariciando su cabeza y siguiendo adelante por el campo. Tardó sólo un par de minutos en llegar hasta la casa, trayecto en la que no debió de ser vista pues no había alarma en la casa… pero eso estaba a punto de terminar. Tocó la puerta de madera con los nudillos, el sonido de murmullos que llenaba el aire se detuvo y cuando Aria sacó la cabeza por la ventana para ver quien era se quedó en blanco y no llegó a gritarle a Maya que no abriera, así que cuando la puerta comenzó a moverse sobre los goznes se encontraron cara a cara con Cartago, que les sonrió delicadamente.

-¿Podemos hablar? No he traído a nadie conmigo, sois casi veinte contra uno.

-E-es la persona que vi donde el abuelo, mamá… -murmuró Vikani- Estaba comiendo pulpo con vino…

-Muy delicioso, por cierto… -murmuró, dando un par de pasos- ¿Puedo pasar?

El silencio era tenso hasta que Jeremy le invitó a sentarse en una de las sillas, con todos los demás rodeándoles y buscando intimidar a la IA. Esta se hizo algo pequeña en su posición hasta que les sirvieron un café a cada uno, desde luego eso era totalmente inesperado. Abigail agradecía que no comentara nada por su reunión y tampoco había previsto aquella jugada.

-Entiendo que eres… Cartago, ¿verdad?

Jeremy parecía bastante nervioso, notó, así que asintió un poco.

-Así es -le respondió-. Vengo a parlamentar, no quiero la guerra con vosotros.

Eso sí que sorprendió a Jeremy, que abrió bastante los ojos en ese momento. Aelita miró a la IA con los brazos cruzados y cara de pocos amigos aunque se abstuvo de decir ninguna barbaridad. Frente a ella se había colocado Anthea, que contemplaba a su hija con devoción pero con inmensa pena por saber que ella no podía verla. Ni nadie, sólo Cartago, que rápidamente devolvió su vista al hombre frente a ella.

-¿Quieres la paz con nosotros, entonces?

-Sí, vengo a negociar una muy interesante relación de amistad con vosotros -bebió algo del café y sonrió-. Ninguno de nosotros quiere que siga adelante el Proyecto Cartago, por eso tengo intención de unirme a vuestra revuelta contra ellos.

-¿Y cómo sabemos que no nos traicionarás en el último momento?

-Buena pregunta, Jeremy Belpois -su voz era suave y aterciopelada, pero les sonaba igualmente siniestra-. En mi interior, como ya debéis saber, existe Anthea Hopper, la esposa de Waldo y madre de Aelita.

-Lo sabemos, sí -intervino ella-. Esos hijos de puta sacrificaron a mi madre para crearte… esos… esos…

Sus ojos acuosos no pudieron contener más el llanto y se volvió a apoyar en el espaldero de la silla, pues se había llegado a colocar en su punta por la excitación. Sintió un escalofrío en su mano y, cuando alzó la vista, se encontró directamente con dos grandes ojos verdes, pero desaparecieron en un instante.

-Correcto. Ella sólo quiere vivir en la Tierra, durante años susurró a mi oído las bondades de este mundo terrenal… y debo reconocer que se quedó corta -murmuró-. Ahora mi deseo es también pasear por este planeta, libre, sin estar bajo las órdenes de nadie… y para eso Cartago debe caer.

-¿Y por qué tendríamos que creernos nada de todo esto?

-Mírame, Yumi -extendió los brazos-. Estoy aquí, en solitario y en vuestra base… pude atacaros de frente pero no lo hice, en su lugar estoy aquí hablando con vosotros, intentando negociar… -se levantó con cuidado entonces- Entiendo vuestra sorpresa, pero creo que mi comportamiento hasta ahora es merecedor de vuestra consideración, ¿no creéis?

Eso era verdad. Había tenido muchas oportunidades para poder atacarles, la primera con la huida que tuvieron que hacer para no ser destruidos en el mar digital, luego no avisando de su posición – y que es evidente que conocía desde hacía tiempo – ni tampoco trayendo consigo a nadie del Proyecto. Fue entonces que miró a Laura.

-Os he seguido en todo momento, pero no he dicho nada precisamente porque, antes, quería saber si realmente erais gente peligrosa… me he dado cuenta que sólo sois una familia que se quiere proteger de un enemigo que considera peligroso -miró a los adolescentes entonces-. Me acuerdo de la primera vez que llegasteis, después de ese extraño evento en el que volvimos atrás, al estado anterior de las cosas…

-¿Cómo es posible que no te afectara?

-Fue difícil que eso pasara, lo debo reconocer William, pero en mi propia naturaleza estaba esa resistencia natural… gracias a Anthea, pues cuando me fusioné con ella ya estaba inmunizada contra los efectos de ese programa.

-Sólo una persona que haya sido escaneada en el súper ordenador de la fábrica es inmune a los efectos de la Vuelta al Pasado -murmuró Herb-. ¿Es el caso?

-¡Eso sería imposible! -murmuró Aelita- No dan los tiempos.

-Tienes razón, no fue por el escaneado -explicó Cartago-. Me crearon de tal forma que sólo fusionándome con una mente humana estaría completa, obviamente por error ya que no fue algo buscado pero ese fue el resultado -tomó su jarra y bebió un poco-. Uniendo lo mejor de los dos mundos desarrollé esa capacidad de recordar pese a una Vuelta, y… mi base es la misma que la de la IA de vuestro mundo virtual.

Jeremy se rascó el puente de la nariz y gruñó, era tan evidente que incluso insultaba a su inteligencia. Los demás comenzaron a caer poco a poco y Cartago pudo comprobar que no eran ningunos estúpidos o descerebrados.

-Y Xana por definición pertenecía a Lyoko, claro… -murmuró Herb-. Supongo que no dijiste nada porque siempre has querido… paz, ¿no?

-No niego que al inicio sí que quería derrotaros, pero al ver a Aelita… -ella se estremeció al escucharlo- Supongo que Anthea se despertó plenamente, hasta entonces era una guía moral pero a partir de ese momento estuvimos hablando largo y tendido, ¿verdad, buena amiga?

Ninguno de ellos pudo verla, pero la mujer le sonrió y acarició su cabellera con delicadeza. Y aunque fuera ilógico, Aelita comenzaba a creerse todas esas cosas, su piel estaba erizada y sus ojos acuosos, así que se acercó hasta Cartago.

-¿Cómo se llamaba mi muñeco?

Si realmente su madre estaba con esa criatura debía saberlo. Anthea sonrió ante la inteligencia de su niña, que aunque tuviera cuarenta años y también tuviera hija seguiría siendo siempre su pequeña.

-Míster Puck -respondió Cartago-. Te lo regalamos tu padre y yo para que no te sintieras tan sola en nuestra casa en las montañas de Suiza.

-¿Ma-mamá?

-Soy Cartago y a la vez soy Anthea, sí -expandió los brazos-. ¿Me he ganado vuestra confianza, o necesitáis algo más?

-Dile… que será abuela de nuevo… -murmuró ella- ¿Vamos a seguir con el plan no, Jeremy? Ya hemos perdido mucho tiempo.

Este asintió, y Cartago se limitó a sentarse de nuevo al lado de Yao y Abi, que se removió un poco incómoda en su sitio, pero se limitó a hacerle hueco a la otra.

-Estábamos hablando de cómo haríamos para atravesar las líneas enemigas en caso de quedar atrapados en un pasillo en pleno tiroteo… -Jeremy también tenía los ojos algo llorosos también -Tendremos que ir a romper las luces que puedan tener en el techo e ir a las piernas, y arramplar entonces.

La IA observaba en silencio cómo el plan de él se estaba articulando poco a poco y le agradaba bastante, sin embargo, tenía algunas consideraciones que hacer. Se abstuvo de hacerlas en es momento y se limitó a buscar a Aelita con la mirada para poder hablar mejor con ella. Se lo debía, después de todo eso, así que así haría; pero cuando se disponía a hacerlo, Laura la tomó del brazo y la miró directamente a los ojos.

-¿Podemos hablar, Cartago?

-Claro que sí… -murmuró- ¿Sucede algo?

Pero la otra no llegó a responder y se limitó a sacarla de allí tirando de su brazo hasta el exterior. Aún así no lo hizo con violencia pero sí la llevó hasta el exterior y cerró tras de sí, donde la miró directamente a los ojos. En ese momento parecía como una leona enjaulada y cabreada, pero se estaba conteniendo… Hasta ese momento.

-Joder Cartago, esto sí que no me lo esperaba…

-¿Querrás llegar a algún tipo de conclusión más allá de lo que ya tenemos?

-¡Claro que sí! -le espetó- Espero que estes trabajando a la vez en los ordenadores del Proyecto porque, si no, estaría siendo muy evidente.

-Por supuesto que lo hago -comentó, poniendo sus manos tras la espalda-. En estos mismos momentos estoy actuando para que los líderes de Proyecto Cartago, incluido Lowell Tyron, piensen que sigo en vuestra búsqueda y creando, a la vez, un fuerte sistema de defensa para ataques futuros.

-Entiendo… -gruñó Laura, mientras se separaba un poco- ¿Estarás a nuestro lado, incluso cuando lacen la alerta general?

-Tendrían que superar capas y capas de protección criptográfica, no la podrán activar en poco tiempo -le aseguró-. Pero entiendo vuestro miedo… en cierto grado también lo tengo, pero hay una manera de resolver ese conflicto.

-¿Cuál? -preguntó con interés la mujer- Porque creo saber por dónde irá…

-¿Adivinas, entonces?

Cartago sonrió al verla pensar con cierto interés en aquello que decía, hasta que acabó asintiendo, así que la otra se limitó a acariciar su rostro con interés.

-¿Cómo pretendes hacer la mudanza?

-Con vuestro permiso, por supuesto -le respondió-. Pero puedo hacerlo desde ya, prácticamente, aunque no sé cómo me recibirán vuestros programas.

-Ya… -Laura miró hacia la casa, donde el resto parecían discutir- Iré a hablar con ellos, a ver qué nos dicen, les… propondré tu idea.

Procedió a entrar donde estaban los demás para darles esa idea, esperando que la escucharan. Normalmente eran siempre bastante abiertos de mente, aunque con esa nueva circunstancia era más que probable que no estuvieran tan dispuestos a ideas por parte del que consideraban un enemigo.

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De vuelta en Francia las cosas seguían tranquilas pero igualmente las cosas se podían poner intensas en pocos instantes. Paul era consciente de eso pero también que quería saber qué sucedía sin que nadie relacionado con aquello que estaban investigando se enterara, y eso implicaba también a Aylen, que se había quedado atrás hablando con Marien mientras vigilaban a los otros dos.

-Son muchas cosas las que grabé, es mucha información… -murmuraba Tamiya- Pero creo que lo más importante es una segunda dirección, la busqué antes y es frente a la fábrica abandonada que fue derrumbada.

-Cuéntame, por favor -pidió el Inspector-. Necesito algo para poder investigar.

La aludida dudó, se supone que lo que había escuchado ya lo sabía en cierta medida por la información dada por Jeremy y aún así… seguía siendo impactante, más por las muchas cosas que no sabía. En esos minutos en los que estuvo a solas con el holograma esta había contado más de lo que ella pudiera recordar, por eso tuvo a bien grabar toda la conversación, así que se limitó a poner la grabación hecha en marcha.

-Yo nací como forma de control de la información y método de espionaje para el gobierno Estadounidense en su guerra fría contra la URSS, y actualmente contra China -esa era la voz de Cartago-. Conmigo, tienen la capacidad de saber cualquier cosa de cualquiera, y controlar a través de mi el flujo de datos en Internet, y como bien sabrás, la información es poder.

-Eso significa que… podrías poner y quitar Gobiernos, ¿no?

-Así es, Tamiya -respondió-. Jeremy Belpois y su grupo ahora mismo se están encontrando conmigo también, su misión es similar a la vuestra, detener al Proyecto Cartago, aunque necesitaréis información para poder presionar, sé que la que se envió Laura Gauthier es de gran valor pero necesitaréis más.

-¿Quién es esa mujer? -intervino Paul- ¿Y por qué no me habéis dicho nada de que teníais datos ya interesantes?

-Bueno… -la chica había detenido el audio- No hemos tenido el tiempo para ello, aunque se lo conté a Marien… muy por encima, sólo que teníamos información clasificada, así que…

-Ah, ya, de cuando os reunisteis esta mañana… -murmuró él, serio- Te llevaremos a casa, vivías con tu pareja verdad? -a eso, Tamiya asintió- Debe estar preocupada, si no la has avisado de dónde estabas.

-Ella sabe perfectamente que cuando me pongo a investigar puedo tardar en responder, y… -sonrió divertida- Le escribí mientras venía con el coche con tu compañera.

En ese momento puso en marcha de nuevo el audio cuando vio a Paul rodar los ojos, así que siguieron escuchando.

-¿Está lejos esa información? Porque como tengamos que movernos mucho…

-Tenéis que volver a Boulogne-Billancourt, frente a la fábrica -esa era Cartago de nuevo-. Usad el super ordenador de la fábrica, y si no es accesible, id a una casa abandonada justo en frente que tiene una segunda entrada al mismo, como si fuera una puerta trasera -explicó la IA-. Fue creado ese segundo ordenador por Xana a modo de tener un segundo hogar en caso de necesitarlo, ese aparato podrá leer toda la información que os he dado.

-Mi mujer, Amelia, ella está… trabajando en esto -la voz de Tamiya era suave y parecía nerviosa-. Me gustaría que a ella no le pasara nada, ¿podría hacerse?

-Habría… una manera, pero no sé si queréis algo así, o si me dejarían hacerlo, señorita Diop -esta suspiró-. Pero lo consultaré, pronto debería terminar el combate ahí arriba, pero el nuestro sólo acaba de empezar…

-Lo sé, lo sé… -Tamiya tragó saliva en ese momento, Paul se dio cuenta de ello-. ¿Algo más que debamos saber?

-El Proyecto Cartago está manchado con la sangre de inocentes, eso ya venía en los documentos que Laura os envió -explicó-. En lo que tenéis ahora viene información relativa al amaño de muchas elecciones gubernamentales a lo largo y ancho del mundo para tener bajo control a Gobiernos aliados y enemigos por igual de múltiples naciones que hicieron uso de mis capacidades.

-Me cago en mis putos muertos… -gruñó Paul, sacando un cigarrillo- Joder, me cago en… joder…

-Sí, es un buen resumen -Tamiya apagó su cámara-. Avisaré a mi chica, se tendrá que quedar con nuestro niño o algo, porque si no…

-Voy a avisar a las otras dos y vemos qué hacemos con los americanos -Paul estaba tan nervioso que ceniza que caía al suelo, ceniza que tenía que apagar por estar fumando en el interior, pero lo necesitaba-. No me gusta nada de nada esto…

Llegó con Marien y Aylen y se dedicó a hablar en francés con su compañera, que poco a poco iba perdiendo el color del rostro. La otra comprendía que debía ser algo relevante para que eso pasara, pero le molestaba por un lado aunque a la vez podía comprender perfectamente por otro. Se separaron un poco y, mientras sus captores estaban demasiado entretenidos con otra cosa, Roger y Charlie se dedicaron a removerse en sus sitios para estar uno de espaldas al otro e intentar escapar. Esa traidora… lo iba a pagar, aunque Moreau tenía un ojo en ellos en todo momento y no pudieron hacer demasiado pues este volvió al poco tiempo.

-Nos vamos, hemos acabado aquí -murmuró el francés-. Ahora la pregunta es… ¿habéis avisado a los vuestros de esta posición, o no?

Ninguno de ellos dijo nada, así que el otro suspiró pesadamente y se limitó a continuar fumando e incluso preparar un nuevo cigarrillo. Se lo estaba ganando.

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En todo momento fueron observados por Cartago, que a la vez permanecía atentamente a la conversación que tenían Jeremy y compañía de vuelta a la casa de campo de Aria en Fort William. Con decisión se acercó hasta la cercana ventana, en la que se apoyó, y alzó la voz.

-Vuestra amiga, Tamiya Diop, estará en problemas de aquí a diez minutos -dijo, de pronto-. Necesitará ayuda, ¿ideas?

-¿Cómo que en problemas?

A la pregunta de Sissi, Cartago se limitó a sonreír un poco.

-Estoy observando las cámaras de seguridad y telecomunicaciones mundiales, ya sabéis, y está yendo un grupo de la inteligencia americana yendo hacia donde ella está, así que…

Eso podía ser o una advertencia real… o que se trataba de una estratagema de la IA para que mostraran sus cartas y se delataran a ellos mismos. Sin embargo, no tenían demasiado claro que hacer en esos momentos, salvo…

-¿Dónde dices que están?

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Efectivamente, un grupo de vehículos se habían apostado en las inmediaciones del edificio donde se encontraban Paul y compañía. Los dos agentes y la americana se habían colocado en la parte baja de las ventanas en cuando se escucharon los disparos provenientes de los de Inteligencia. Se encontraban recibiendo una lluvia de balas en apenas un minuto desde que se acercaron a la salida, con una Tamiya muy asustada temblando y hecha un ovillo sobre su propio cuerpo.

Un suave chispazo apareció en uno de los enchufes cercanos y un humo oscuro salió del mismo y voló directo hacia la joven, que fue envuelta totalmente por aquella sustancia sobrenatural que ella no comprendía. Pero según tocó su piel algo en ella reconoció la procedencia de aquella cosa y se dejó hacer. En poco tiempo su cuerpo absorbió a aquello que se presentó como Marte, y ella se levantó de un tirón.

Anduvo sin problemas hacia la puerta pese a todo lo que sucedía a su alrededor, y nada más abrir las balas cayeron como un torrente; sin embargo no se amilanó y corrió a toda velocidad hasta los atacantes, se presentó ante ellos en un abrir y cerrar de ojos y noqueó a uno por uno hasta terminar con todos ellos. En ese instante Marte abandonó el cuerpo de la otra, que también cayó al suelo.

-Esto es turbio… -murmuró Paul- ¿Tú sabías que podían hacer eso?

-Algo había oído… -reconoció Aylen- Pero creo que no fue Cartago, bueno… en realidad no lo sé.

Entendiendo que en cualquier caso iba, ahora sí que sí, venir los antidisturbios a poner orden, decidieron que era momento de huir hacia donde Cartago les indicó. Corrieron hacia una Tamiya que comenzaba a reincorporarse y montaron en el coche de Marien a toda prisa; y una vez dentro, ella condujo a toda velocidad hacia su destino mientras Paul llamaba, desde el móvil de la más joven, a Milly para tenerla al corriente.

-Hola, ¿Amelia?

-Sí, ¿quien es?

-Tranquila, no pasa nada, soy Paul Moreau, Inspector Jefe de la policía metropolitana de París, tu pareja está bien, ¿vale? -le empezó a decir- Estamos con la información que os entregó la tal… Laura, para investigar, te la paso.

Antes de que Milly pudiera responder le llegó la voz de su pareja y el nudo en el estómago se le disolvió de golpe, así que él se pudo centrar en lo que tenían delante. Mientras iban normalmente por la carretera vieron pasar muchos coches de policía que iban en la misma dirección que ellos abandonaban, ni se pararon a mirar que ellos eran gendarmes de la local por las prisas, lo cual les beneficiaba. Tampoco es que el coche que llevaban les delatara, de hecho en momentos así era lo mejor no destacar.

-Llegaremos en diez minutos, espero… -murmuró entonces Marien- Tenemos que volver a las cercanías de la fábrica, ¿verdad?

-Eso parece… -murmuró Paul- Llamaré a Gerard para informarle, ¿qué fecha tenemos?

-Jueves, 17 de Octubre, 15:00 -le respondió Aylen-. En Estados unidos deben ser… pues unas siete horas menos.

Por suerte aún había bastante luz para poder ver, pero en un par de horas sería totalmente de noche ya. De no haber sido así en el interior de la nave industrial hubieran tenido problemas, aunque a saber cómo hacían para poder entrar a la fábrica, o en su caso a esa casa abandonada, para revisar la información que tenían. Necesitarían de la ayuda de lo que quiera que les echó una mano antes o lo tendrían complicado… o eso consideraban ellos, al menos. Pronto lo descubrirían, y es que según aparcaron en las cercanías del Sena fueron hacia el edificio derruido.

-Ya se han ido los científicos, parece… -Tamiya ya había acabado de hablar con su pareja- ¿Podremos entrar con seguridad?

-Eso parece…

Bajaron del coche y se acercaron hasta el edificio que, efectivamente, estaba vacío de toda actividad en sus ruinas. Ni los de la local estaban allí, Gerard no llegó a responder pero ellos le restaron importancia y se limitaron a colarse bajo los cascotes para llegar hasta el súper ordenador.

-Habrán llamado a todas las fuerzas posibles para el tiroteo que protagonizamos antes -comentó el Intendente, divertido-. Muy bien, señorita Diop, veamos qué te dio esa cosa que era tan importante.

Estaban ya en la salita que guardaba la interfaz del súper ordenador, en la que ya se había sentado Aylen. Tamiya le entregó el pen con toda la información, y tras ella conectarlo como pudo, se encontraron con una carpeta con varios documentos; a la vez se encontraron con la imagen de lo que parecía una llamada. Según la aceptó – entendiendo que debía ser cosa de Cartago – Aylen se encontró de frente con el rostro de Laura, al que saludó con un suave sonrisa.

-Hola Gauthier, ¿cómo estás?

-También me alegra verte… y diría que en nuestro bando -señaló ella-. Teníamos pensado atacar mañana al alba, pero diría que lo adelantaremos todo, ¿verdad?

-Si atacamos hoy por la noche, les tocaría la plena madrugada y no les daría tiempo a agruparse, pero es cosa vuestra -le respondió-. Os mando información importante que hemos obtenido, ¿de acuerdo?

La otra asintió. Aquella reunión marcaría el final de aquella aventura… mañana a esas horas o habrían probado las mieles de la victoria o el amargo sabor de la derrota, y con todas sus consecuencias. Cartago debía ser destruida.

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(1)

Espero que os haya gustado leerlo tanto como a mi escribirlo. Este fanfic está conectado con Aelita's Nature, y que se encuentra en el pasado de la línea temporal de este. Habrá referencias en ambos de eventos del otro.

Bien, ¿Qué os parece? ¿Os gusta? Como siempre, comentad, decid que os gusta y que no etc... Para acabar, me despido, hasta la próxima, y que la inspiración os acompañe. Código Lyoko ni ninguno de sus personajes me pertenece.