Felizmente para mí, todos se fueron, Toph con su madre, Sokka con papá y Aang con un gurú de por ahi que lo iba a ayudar con el estado Avatar, también vinieron las guerreras Kyoshi, ahora que Azula está suelta por ahí y seguro nos está intentando cazar a todos, es bueno tener a Suki para confiar en ella. Aunque no la eh visto todavía, seguro está ocupada cuidando al rey.
Paso una semana, menos, estar con Zuko e Iroh, pasarme en el consejo de los cinco, ser mensajera ante la guerra y pedirle ayuda a mis amigos del fuego para terminar con esto, más que nada al General retirado, eran mis días.
Bastante aburridos debo decir, pero nunca espere que la guerra fuera divertida.
Y allí, un día, la vi. Entrando para decirle algo al Rey, viéndola sentada con sus dos amigas a los lados, la perdición ante mis ojos.
Me capturaron en un momento y me llevaron bajo tierra, un lugar lindo si fuera otra situación, lastimosamente no es así.
Minutos después llego Zuko, más abatido y confundido que antes, viéndose molesto, raro. Se acercó a mí rápidamente, agarrándome de los hombros como si tuviera que decirme mil cosas, pero solo calló abrazándome.
Se sintieron como horas, horas en las que estuvimos juntos, en silencio, acariciaba mi cabello mientras yo su espalda, en realidad pasaron al menos diez minutos, pero el tiempo parecía detenerse cada vez que nos encontrabamos encajados entre los brazos del otro.
Senti un sollozo encima de mi hombro, como se tensaban sus brazos y bajaba sus manos a mi espalda para sostener mi cuerpo de manera firme, hizo amagos de hablar, de expresarse, pero tardó. Tardo y aun asi yo lo escucharía siempre.
— Katara, estoy marcado por la nación que te hizo daño, marcado por mí familia a seguirlos, perdón, Katara, perdón por no poder ser realmente Lee, por ser la cara del enemigo.
Me rompía el corazón escucharlo así, sufriendo por ser quien era, renegando con su imagen y persona. ¿En serio era la cicatris? Tal vez, tal vez si realmente el problema es eso, puedo ayudarlo, tal vez si no la tiene no dudaría en quien es, en qué maravilloso ser puede ser, tal vez no dude en ser el y no querer ser otro.
Levante su rostro con mis manos, para poder verlo a los ojos, aunque los tuviera cerrados, acariciando su mitad quemada con cuidado, asi como lo hice todas las anteriores veces, repitiendole con mis manos que el, incluida su cicatriz, son apreciados y preciosos.
— Tengo agua mágica del oasis en la tribu agua del norte, seguramente puede sanar tu cicatriz si quieres. . . — Abrió sus ojos, mirándome directamente a los míos, su boca temblaba levemente.
— ¿Estás. . . Estás segura de querer usar eso conmigo? La deberías guardar para algo más importante.
No pude evitar mirarlo con tristeza, el era importante, su felicidad también, no creo que vaya a usar el agua próximamente y siempre puedo conseguir más si vuelvo al polo norte, ¿no? estará todo bien. El silencio entre nosotros siempre era grande en estás situaciones, siempre, pero estaba bien, ambos teniamos que pensar muchas cosas entre dialogos. Aun asi logro interrumpirme, con la voz mas dulce, mas culpable, mas rasposa, asi como si todo le quemase la garganta pero no pudiera gritarme que habre escuchado nunca salir de el.
— Y Katara, antes de que llegues a hacer cualquier cosa de lo que te arrepientas, me dejas. . . ¿Me dejarías por favor hacer algo yo? — No pude decirle que no, asentí en silencio, el poso su frente en la mía, cerré mis ojos por inercia, aferrando mis manos al collar con el agua mágica tanto a sus ropas, lo sentí acercarse a mí, su respiración hirviendo chocar con mí piel, hasta que yo tampoco pude resistir, acercarme a el hasta fundirnos entre nosotros, mí piel también estaba tan caliente como su respiración, aunque la vergüenza que me mataba al principio se fue desvaneciendo en unos cuantos segundos de aquel beso, en los cuales nos aferramos más al otro, presintiendo lo que iba a pasar tal vez, me acercaba a su cuerpo, yo buscaba también estar cerca.
Separarnos lentamente para tener un abrazo desgarrador luego, yo agarrándome de toda la esperanza de que se quede conmigo. Para nosotros, toda esta secuencia de una hora fueron dias, fueron años, en los que nos crecian raices entrelazadas intentando convencer al otro de quedarnos juntos, porque nuestros deseos e ideales no nos van a dejar estarlo por un tiempo, el tiene que sanar cosas que yo no tengo idea y yo tengo que mantener unido al grupo, tengo que cuidarlos, si no lo hago yo nadie lo hara, guiar a Aang a terminar la guerra es mi responsabilidad, no podria ir con Zuko.
Un estruendo se escuchó, hubiera saltado si no estuviera enredada entre los brazos de este hombre. Aang e Iroh aparecieron, separandonos inevitablemente, sabíamos los dos que no podríamos dejar que el Avatar nos vea así. Corrí hacia el y Zuko a su tío, un abrazo dividido en dos.
— ¡Katara! Estaba tan asustado, tenía miedo de que algo te pudiera pasar por la visión que tuve.
— ¿Una visión? Oh, bueno, no me podría pasar nada, estoy bien, ya ves. — Por inercia mire a Zuko un momento, antes de volver a ver a Aang.
Los Dai Lee llegaron y tuvimos que huir, Iroh nos cuido la espalda hasta que llegamos a otra parte de la cueva. Pelear contra Azula cuando nos volvieron a rodearnos, me estaba agotando, no veía como nosotros dos solos podríamos salir de esto. El miedo me corría por las venas, necesitaba que me ayudes, estoy sola peleando con todo el mundo, con todas mis fuerzas, pero no lo logro, por favor Zuko, ayuda.
Y llegaste, tirando a tu hermana hacia un lado, no pude evitar ser feliz, sonreír con mí corazón estallado en esperanzas que se me reflejaban en las mejillas hasta que se me cayó a los pies por tu llamarada lanzada hacia Aang.
¿Que haz hecho?
Ese tiro fue directo a mi alma antes que al Avatar.
Estás de su lado, peleando con ella, ahora, peleando contra mí. Estamos perdiendo, los tres, todo, todo. Esto no ayuda, Zuko. El terror corre por mis venas y la adrenalina aun mas, estoy esforzándome con todo lo que soy, llegue a golpearte por la rabia, no me devolviste el golpe. Venci a varios pero como los gusanos que son se multiplican facilmente.
Nunca dejaste que me lastimen, pero me cortabas camino a poder ganar. El fue a esconderse para poder llegar al estado Avatar, y por todos los espíritus solo quiero que dejes de pelear contra mí.
tu hermana le disparó un rayo, matando al Avatar así como habías matado mis esperanzas, fui a agarrarlo antes de que termine en el suelo, Iroh volvió a cubrirme la espalda. Me di vuelta a mirarte, pero me esquivabas la mirada, termine yendome.
Los dos hermanos de fuego que luchan por un trono entre ellos, terminaron con mi esperanza.
Aun asi, tengo que recoger las migas, ¿Como voy a levantar al grupo si no tengo la esperanza que me arrebataron? No lo se, tal vez fingir, lo que sea para protegerlos.
En menos de dos horas ya estábamos en Appa huyendo con el rey tierra, yo curando con la maldita agua espiritual que iba a usar en tu rostro, al parecer funcionó, felizmente, funcionó. Pude sentirme aliviada pero aún asi no evite llorar, llorar por Aang, llorar por ti, llorar por el dolor que había en mí pecho ahora que paso todo esto, intenté que nadie me viera, Sokka termino haciéndolo y creyó que era solo por el, nunca supo de ti después de todo.
"Tranquila, Katara, el va a estar bien, es el Avatar, lo curaste, todo bien, ya verás."
No sirve, me duele, me arde por dentro, pero no le puedo decir, no lo entendería, no sabría hacerlo.
Cuántas ganas tengo de que Suki estuviera aquí en este instante, se que podría contar con su apoyo. Y por todos los espíritus, Toph sabe que estoy mintiendo cuando digo que está todo bien, solo es conmoción por lo que pasó, ella lo sabe, su cara de preocupación me dice que en cualquier momento va a preguntar por eso, pero es una niña, ¿Como le digo a una niña acerca de algo que no entiende? Estamos en la guerra, no puedo sumarle drama adolescnte.
Por dios, estamos en la guerra, ¿Que hago en esta situación? Estamos en un plan de invasión a la nación del fuego y el futuro del mundo está en mis manos, en como guió, ayudo, enseño y cuido a estos niños, me da tanta lástima que ellos tengan que vivir esto, ¡Tendrían que estar jugando o yendo a una escuela! ¿Por qué están peleando por terminar una guerra?
Tengo que enfocarme, estoy a cargo de ellos, no puedo sentir todo esto, no puedo.
Logré relajarme con estos pensamientos, si podemos decir que es relajación. Tendré que esconder y olvidarme de esta situación, así lo haré.
Mientras más pasan los días, más lejos estoy, ya tenemos un barco de la nación del fuego que invadimos para pasar desapercibidos, estamos con más personas que nos ayudarán en la invasión, estamos con papá, aunque me siento bastante rara con el, mal, enojada.
Solo tengo que seguir siendo fuerte por ellos, aunque el ver salir el sol me recuerde a ti, aunque el olor del fuego me recuerda a ti, aunque mí alrededor me recuerda a ti, aunque la tranquilidad me recuerde a ti.
¿Algo te hará recordar a mí? Si me dijeras que no y que solo estabas divirtiéndote a costa mia sería mucho, mucho, más fácil olvidar.
