Capítulo 1: Yomi.
A juzgar por el número de personas que ha pasado a su despacho esta mañana se podía ilusionar con la idea de que seria un día con pocas reuniones, que era definitivamente la parte que más le angustiaba de ser Hokage. A todo este exceptuando a Chizune quien sigue siendo la secretaria oficial del Hokage, es una de las pocas personas que tiene permitido el salir y entrar de su oficina sin previa notificación.
Eran las 10:48 a.m, apenas transcurrió una hora desde que empezó su jornada, pues había llegado tarde también. Y aunque siente un modesto respeto por servirle al pueblo que ama como su familia, a las 1.20 de la tarde toma un descanso de casi dos horas del que todo el mundo tiene estrictamente prohibido interrumpirle. La hora puede variar dependiendo del día, pero en los días de "papeleo" prefiere esta hora donde todo el mundo se va a almorzar, incluyendo aquellos que laboran fuera de la torre del Hokage.
Chizune ya se sentía acostumbrada, en contra de su voluntad. Han sido más de dos las ocasiones en que la ausencia de Kakashi debido a su "descanso reglamentario" le causa estrés y bochorno en frente de los consejeros, sin mencionar momento de emergencia donde la pobre médico no da con él.
Gracias a este pequeño, pero urgente inconveniente a Chizune se le ha ocurrido la maravillosa idea de buscar una shinobi capaz y brillante que puede ayudarle con Kakashi. La morocha también consideraba la idea de tomarse unas vacaciones o simplemente continuar deshaciéndose de sus responsabilidades poco a poco, en un proceso anestésico pero exitoso que convenga a todo el equipo.
Hace unos días le había comentado sobre la posibilidad, Kakashi sin percatarse de la seriedad con la que Chizune estaba tomándose su descanso profesional.
- Ha llegado el día, Kakashi-sama. - le anunció derrochando alegría tras pasar a la oficina con un té y un dulce de frutas. Coloca ambas cosas en el escritorio del varón, su emoción despertando el interés de Kakashi que imploraba todo el día a que pasase cualquier evento para distraerse del trabajo.
- ¿Hm? - levanta la cabeza, curioso. De alguna manera, el entusiasmo de la mujer se sentía contagioso para él.
- No son tuyos los dulces, Kakashi-sama. - y como si se quebrara la ilusión, reprime rápidamente al Hokage, manoteando sus dedos cuando intenta tomar uno del plato.
- Son para la nueva interna que tendremos hoy aquí. Ya elegí a la mejor entre las que entrevisté la semana pasada. No sé por qué no pensé en ella antes. -continua bien alegre.
- Oh, pero si fue bastante rápido. ¿Por qué yo no participé en eso? - a pesar de su interés el peli blanco suena despreocupado.
- Porque apenas tienes tiempo de dormir. Estas cosas no son trabajo tuyo, Kakashi-sama, para eso estamos nosotros, la administración.
Kakashi asiente, Chizune tiene un punto. Especialmente con lo de tener poco tiempo para dormir.
Unos suaves toques en la puerta le interrumpen, provocando que Chizune saltara de su lugar para atender al invitado.
Una preciosa joven entra en el despacho. Kakashi traga en seco porque recuerda haber visto esa cara anteriormente. ¿Una estudiante? Se pregunta. Tal vez le vio en un grupo de Iruka hace años. Pero vaya, que ha crecido entonces.
El agobio que sentía de la rutina de repente se esfumó cuando se fijó en lo atractivo de su figura. Sus piernas totalmente tonificadas, rellenas y firmes, los muslos más jugosos que había visto donde descansaban unos ricos glúteos redondos. ¿De donde provenía esa chica? Que envidiables genes. En su mente le rogaba a su voz interior que no dijera nada fuera de lugar, porque no deseaba fallarle a aquella hermosa damisela, ni siquiera dentro de su mente. Es un Hokage ahora.
- Es Yomi Hozen. - anuncia Chizune su entusiasmo intacto. - Espero que le tengas paciencia y le ayudes a sentirse cómoda, Kakashi.
- Es un placer, Yomi. - este se levanta de su asiento esbozando una sonrisa, o al menos eso se interpretaba de sus ojos. Le extiende la mano para saludarla.
La joven asiente, sonríe amablemente y se acerca al Hokage para estrechar la mano. Kakashi lo hace gentilmente mientras mantiene una sonrisa.
- Es un placer verle de nuevo, Kakashi-san. O Kakashi-sama, debería decir. - soltó una risilla que tal vez si no fuese por el irradiante encanto de la misma, Kakashi hubiese pensado que es una mocosa. - Estoy honrada de trabajar con ustedes. - hizo una reverencia corta.
- ¿Conoces a Kakashi, Yomi-san?
- Así es, tuve el placer de ser su estudiante antes de la guerra ninja. Tenía alguno años.
Kakashi piensa un momento. No tiene recuerdos de enseñar escuela elementaria pero sí de haberse encargado una que otra clase a niños especiales, considerados así por su talento a temprana edad. En alguna de las tres clases que impartió ella fue uno de esos niños prodigios. El Hokage estaba asombrado, apenas y recuerda algo sobre ella pero aquello le causó mucho interés.
- ¿Ah, si? Mira que interesante.
- Desde luego, si que si. - afirma Chizune. - Es nuestra ventaja porque Yomi será mi sombra por un mes hasta que esté lista para ser mi mano derecha. - la médico se encontraba de lo más entusiasta por la renovación del personal. También por el tiempo que no pasará trabajando de más. - Espero que le tengas paciencia, Kakashi, y Yomi-san espero que aprendas mucho.
- Muchas gracias, Chizune-san.
La médico procede a explicar como funciona el personal administrativo de la Torre y qué segmentos de la misma estarían manejando juntas. Mencionó a todas las personas con las que se toparía durante su jornada de trabajo, además de instruir que el trabajo del Hokage en sí nunca termina, por eso el del equipo tampoco. La intención de Chizune con advertirle sobre lo anterior es que ser del equipo administrativo del Sexto, es que el horario al cual cada persona está sujeta a desempeñar en la torre es solo una medida administrativa de ellos. Puro seguimiento de protocolo y papeleo, porque cada persona que forma parte del círculo del Sexto debe estar preparado para lo que sea. Y Chizune confía en que ha elegido a la candidata perfecta; le recuerda un tanto a Haruno Sakura sin embargo su enigmático encanto le hace pensar que tiene muchos secretos, de los cuales sus pensamientos optan por decidir que se trata de una ambición secreta de éxito así como la del héroe de Konoha o la de Jiraiya.
La chica era toda una genio. Logró llegar a Chunin sin aparente dificultad a los 13 años, tras un receso de 4 años fuera de la aldea logró todas las certificaciones para ser Jounin, solo la detiene esta oportunidad además de la ilusión de ser más que un Jonin para la aldea, se le había creado una nube de dudas encima, de todos modos aunque llueva en su camino dará un paso adelante todos los días.
Su madre le aconsejaba diariamente que esperara a cumplir los 21 años para avanzar al rango de Jounin, y aún faltaban 2 años para eso. La joven meditaba sobre el asunto todos los días hasta que recibió la noticia de la inauguración de entrevistas para contratar personal en la torre del Hokage. Se encontraba si no más entusiasmada que Chizune, a pesar de su expresión. Todo un plan con una secuencia de pasos escrupulosos se trazaba en su mente, del cual se inhibirá durante su estadía allí.
- Qué lástima que esta semana se aproxima una tormenta. - menciona un tanto triste, mirando a través de la ventana donde aprecia la lluvia que cae con ferocidad sobre los tejados.
La médico procede a sacar unos folders de la gaveta lateral del escritorio. Los abre, lee su contenido unos minutos cuando continua:
- Tan solo es tu tercer día y ya tienes una misión. - anuncia con ironía. Cierra la carpeta y se lo extiende para que lo viera. - Es una reunión muy importante con un empresario y creemos que líder de una organización de criminales. Solo sabemos que se dedican al bien de los diferentes negocios de Masato Shigure, así se llama la persona que tu y Kakashi van a visitar.
- ¿Mi misión es acompañar al Hokage? ¿Solo yo?
- Si y no. Solo tú y el Sexto tomarán la ruta principal hacia sus tierras pero tendremos shinobis y anbu escondiéndose para protegerlos en caso de una emboscada. Lo que quiere decir que solo dos personas fueron reportadas como los invitados, tú y Kakashi.
- ¿Y por qué Kakashi tiene una reunión con este hombre.
- Porque tiene muchísimo dinero, muchísimos negocios que le dan influencia en el país. Tenemos que mantenerlo de nuestro lado si queremos que coopere. Ya se han registrado muertes, robos y desapariciones en manos de esta organización. No tenemos pruebas de que Masato Shigure está relacionado o dirige esta organización también, pero pensamos hacerlo poco a poco.
La joven se exalta al leer que en la duración de la misma se estimaba tres días más un día completo de regreso. Tres días a solas con el Hokage, piensa. Su corazón se acelera un poco al imaginárselo.
Pronto se ven interrumpidas por el mismísimo Hokage, quien también había recibido la notificación de la reunión en el despacho de Chizune. Saluda, con paso campante infiltra la habitación.
- Justo ahora le explicaba a Yomi-san de qué trata su siguiente misión, Kakashi-sama. Confío en que puedo contar con usted para proseguir con las instrucciones de la misión.
Kakashi observa a Yomi, quien le sonríe respetuosamente.
- ¿Qué piensas tú, Yomi? - Kakashi quiso, aunque sea por un momento, saber los pensamientos de ella. Debido a la curiosidad.
- Estoy super emocionada. - respondió al instante. Dudó en si debería decir algo más pero no quería verse como alguien inseguro ni siquiera un segundo delante de estas personas.
El Hokage vio la decisión en los ojos miel de la joven. Asintió.
- Pues ya no hay más nada que decir. - dijo. - Salimos mañana a las 5.45 a.m. - guiñó. Chizune se sorprendió ya que con el tiempo pensó se ha ido desvaneciendo esa "frescura" del Sexto, una razón de esto puede ser el estrés del cargo.
Los ojos de la más joven centellearon de entusiasmo. Estaba más que preparada. Justo este es el momento que anhelaba, el paso que la llevaría a catapultar su carrera para honrar a su madre.
Había escuchado un sinnúmero de rumores sobre el temperamento y sobre todo la actitud del Sexto, más que nada, contra el tiempo. Chizune se lamentaría el no advertir de este pequeño defecto del Hokage, su inmensa irreverencia por el tiempo ajeno.
Allí estuvo la joven morocha, en su traje más ceñido que justo por esta cualidad se convierte en la prenda perfecta para libre movilidad. Llegó quince minutos antes de lo acordado previendo cualquier cosa que pudiera pasar antes de partir. Y así esperó una hora y media donde ni un mensaje del equipo se asomó a su impaciencia.
Humillada ante la carencia de profesionalidad del equipo del Hokage, sobre todo de él mismo, decide ejecutar su primera movida peligrosa. Si se trata de alguna prueba la va a aprobar desenterrando el núcleo de raíz.
- ¿Acaso valgo tan poco que no merezco ser avisada tan siquiera? - pensaba de la furia. Ojalá y que en realidad algo haya emergido.
Partió en búsqueda del Hokage. En caso de no saber nada de él en la próxima media hora, preguntaría a Chizune o iría directamente al despacho del Hokage. Yomi era de las que detestaba darle muchas vueltas al asunto, ya que su tiempo lo consideraba muy valioso. Y como si no estuviese arriesgándose demasiado ya, utilizaba todas sus habilidades de espionaje que aprendió de los mismos maestros de espionaje anbu.
Podría detectar el chakra de un shinobi fuert kilómetros de distancia, por lo que no estaba nadie de ese calibre peleando o practicando. Apenas eran las 7 a.m. Buscó en todas las zonas de entrenamiento, además del complejo de apartamentos donde sabía reside su objetivo. Había recorrido casi toda la ciudad durante los primeros 20 minutos. Sintiéndose sin opciones pero aun manteniendo el extremo sigilo, investigó por último en la torre presidencial, sintiendo la peculiar presencia del Sexto entre el quinto y sexto piso. Si bien recordaba allí se encontraban algunas oficinas administrativas y almacenes de los registros de la Academia Ninja. En el edificio se encontraban los guardias y tres ninjas que empezaban su turno, siendo ella uno de ellos. Sentía el mismo frenesí que un leopardo preparándose para asaltar a su presa.
Casi, sin embargo, totalmente extasiada de su propia gracia al penetrar en la torre causando efecto nulo con su presencia. Todas esas horas de sufrimiento en el entrenamiento han dado frutos, algo que le causa un regocijo erótico. Tal vez por lo atrevida que decidió ser hoy.
La sensación de tal presencia se agudizaba gracias a los sentidos de ella. Pronto descubrirá qué es tan importante que a ella no se le avisó sobre la tardanza.
En caso de ser subyugada por las habilidades de Kakashi Hatake, acepta su castigo contenta. Eso es, si es que me atrapan, obvio.
Exactamente como se mojó los labios saboreando su victoria al comprobar que detrás de la puerta del baño del almacén se encontraba Kakashi Hatake, justo como quiso comprobar con sus propios ojos que se trataba del susodicho, tal cual probó las consecuencias, o más bien, el exquisito homenaje por superar las habilidades anbu del mismo Hokage.
Lo que ve no se compara, ni un millón de años luz a cuando se sintió como un leopardo hace un momento.
- Pero qué… - piensa mientras ve la silueta semi desnuda del Sexto a través del ventanal del baño.
Debido a la maleza y los altos árboles que habían cultivado en esa zona, bloqueaba toda la vista de dicho ventanal. Para Yami esto mostraba cero dificultades, sin embargo.
Cuando obtiene un buen vistazo a la imagen completa de lo que hace el Hokage, se calienta tanto que casi entorpece su técnica para evitar ser detectada por él mismo. ¿Cómo puede mantener la calma cuando está viéndolo hacer algo tan atrevido como eso?
El mayor se encontraba justo en medio del baño, entre las cabinas del retrete y los grifos. Estaba mirando su teléfono que se apoyaba en la porcelana del lavamanos, con una mano apoyaba todo su cuerpo contra la pared y con la otra masajeaba su miembro con mucho, mucho deleite. Gruñía y gemía suavemente pero lo suficiente para que tal sonido acariciara las orejas de Yomi, quien miraba avergonzada de sí misma, la curiosidad ganándole súbitamente.
Tragaba en seco y entre plegarias le pedía perdón al Sexto por invadir su privacidad de esta manera, aceptando su castigo porque sus piernas de ahí no querían moverse. Quería ver todo. ¿Acaso le parecía atractivo el Sexto? No. Que va. Nunca consideró verse atraída por hombres mayores que ella, pero eso estaba a punto de cambiar.
¿Viejo? ¿Quién? Se preguntaba de nuevo ella misma observando juguetonamente el miembro duro de su jefe, mojándose los labios de nuevo. Y no solo eso, el abdomen fuerte, además de unos brazos y piernas firmes. El Hokage se veía totalmente bien.
Un momento.
Sintió una punzada al contemplar la fugaz idea de que tal vez se trataba de una jugarreta del Sexto solo porque es la chica nueva. Cambió a modo de combate sin dejar prever su presencia, manteniéndose a la espera por 3 minutos completos. Pero el Hokage solo gemía mientras masajeaba su miembro, tembloroso de lo excitado que aparentaba estar. ¿Cómo sería esto una trampa? El Hokage no se expondría de esa manera por hacerme una broma a mi. Se sonroja ante la espiral de ideas que combate en su mente. Era una posición muy comprometedora.
Por más hábil que la joven fuese en combate y espionaje, era incapaz de suprimir las ganas de ver cómo culmina aquel íntimo encuentro. Así que derrotada por sus deseos carnales, se queda siendo espectadora de uno de los orgasmos de Hatake Kakashi. El momento que nota la espalda del mayor arquearse por el placentero estímulo, ver su boca emitir un mudo gemido, le causó a ella misma sofocarse por la excitación.
El mayor nunca la notó, de hecho, su cuerpo nunca sintió peligro, de lo más ínfimamente. Se limpió el miembro con jabón y agua, se lavó las manos y la cara, recogió su celular y salió del baño, sin más.
Ya no debería hacer esperar más a su nueva subordinada.
