Capítulo 3: ¿Qué es el profesionalismo?
Al siguiente día Yomi se ausentó del despacho consiguiendo que la enviaran a trabajar a la academia ese día, y el Sexto se anunció pasadas las 2 de la tarde en su despacho.
Su trabajo continuó como de costumbre, pero el trato de Kakashi hacia ella había cambiado en su totalidad. Ahora solo se refería a ella como Hozen, no le hablaba si estaban en la misma habitación a menos que involucre el trabajo ni mucho menos la engañaba para hacer quehaceres con él. Ya no hacía bromas o comentarios siniestros. Solo es la muchacha que trabaja con él. Cada día esperaba lo peor: que la despidieran o trasladen. Se resignaba cada mañana antes de salir a la torre del Hokage.
La primera semana fue muy difícil. Pensaba que todo el mundo la juzgaba y lloró algunas veces convencida que echó a perder su mejor oportunidad solo por jugar con el Hokage, un hombre que es 24 años mayor que ella. Se mortifica cada día pensando en las verdaderas razones de por qué decidió contarle aquello a su jefe. No se entendía mucho ella misma, solo sentía esta gran urgencia de sobresalir a como de lugar y cuando estaba con el Sexto todo momento es una oportunidad, sin embargo se vio haciéndolo por diferentes motivos algunas veces. ¿Una parte de ella quiso seducir al Hokage? ¿Pero por qué sabiendo que es lo más arriesgado? Se sentía confundida, perdida en sus ambiciones y el motivo de las mismas, por ahora aceptaba que se sintió atraída por el mayor en varias ocasiones.
Por el otro lado Kakashi se debatía en sí debería despedirla por falta de profesionalismo o castigarla quebrando su amistad. La segunda opción pareciéndole dudosa porque sabiendo él mismo, de continuar trabajando juntos sería cuestión de tiempo que él haga las paces con ella y su relación tome el rumbo a su destino. Ha tenido que lidiar con todo tipo de personas raras pero Yomi había cruzado la línea. ¿Cómo se atreve a espiarlo en su intimidad? ¿Acaso lo vio todo? Tenía muchísimas preguntas a las que temía la respuesta. Si pocas personas le han visto el rostro completo, imagínate desnudo, pensó.
Aunque ha tenido aventuras con algunas mujeres a lo largo de su vida. Ninguna se quedó lo suficiente para merecer ver su rostro dos veces. Con el tiempo se ha descuidado tanto que permitió a Yomi verle comer, varias veces. Con ella no sentía la necesidad de ser reservado, ya que trabajaban muy a la par. ¿Será que se ha dejado llevar con la menor?
Prefería la idea de despedirla totalmente, aunque todos en el despacho le odian por ello. También estaba resignado desde la boda de Naruto. Solo que eso tenía el mayor obstáculo que sería Chizune. Ya podía escucharla refutando: Rotundamente no, Kakashi, esa chica me hace la vida más fácil ¡y tú no tienes el suficiente poder para arrebatarme eso!
Shikamaru, Konohamaru y todos estarían en desacuerdo. Todos los hombres de la torre le odiarían por quitarle el único panorama exótico en estos lares. Nada parecía ir en favor de los deseos del Sexto.
- ¿Y esos globos qué, Chizune? - inquiere sin mucho ánimo pero interesado.
- Yomi cumple años mañana, así que guardaré los globos aquí hasta mañana. - responde emocionada, organizando unos globos coloridos de helio, detrás de un librero de la oficina del Sexto. - Le daremos una sorpresa.
- ¿Mañana? - exclama como si la realidad le golpeara de repente. Mira su computadora para ver la fecha. 22 de Diciembre, ya casi es navidad.
- Sí, he visto que no viene tanto por aquí ya, ¿pasó algo?
- No, no, no. - dice apresuradamente, ocasionando que Chizune levante una ceja. - Le estaba dando espacio porque tenía mucho trabajo.
- Si, déjala respirar esta semana, ¡es su cumpleaños número 20! Ah, la juventud. Ya quisiera tener su energía para entrenar como ella. - fantasea con el cuerpo tonificado que podría tener al igual que Yomi, tan solo si tuviese la suficiente inspiración.
Kakashi se queda en silencio, por un momento se siente triste. Había pensado crudamente de Yomi. Dios sabe que había tratado con los alumnos más curiosos y tremendos. De repente extraña su presencia, su orgullosa actitud que cree esconder muy bien, pareciéndole cómico…
A pesar de ser su cumpleaños, se tenía prohibido no asistir a su entrenamiento matutino. Gracias a las redes sociales se había obsesionado con entrenar porque quería tener piernas grandes y fuertes, así como las de las mujeres que admiraba. Sin embargo fue agraciada con más masa en el trasero. Su figura era un delirio en los ojos de muchos, extravagante de hecho.
Era jueves, lo que significa que Yomi llegaba en su atuendo de entrenamiento a la torre del Hokage. Siempre entraba por la puerta de la cafetería para evitar el mayor número de miradas, una modestia que al mismo Kakashi le hacía reír. Eran las 8.09 a.m, por lo que en la cafetería no había un alma. Solo las cocineras que empezaban a llegar para preparar el café.
Como siempre, entra saludando a los que ya llegaron, se escabulle por la escalera de emergencia hasta la oficina de Chizune donde compartió vestidor con ella. Además de que Chizune llegaba sino hasta las 9 a.m.
Justo saliendo de la cafetería, la silueta del Hokage en un comedor solo, la sorprende. Pensó pasar de su lado como si nada pero se vio obligada a detenerse cuando vio que la miraba intensamente.
- Feliz cumpleaños. - le dice.
- ¿Qué hace aquí, Kakashi-san? - pregunta sorprendida.
- Me dijeron que hoy es tu cumpleaños. - Le extendió un muffin decorado con chispas de colores. Esta lo toma incrédula.
Kakashi sonríe. La mira de arriba abajo dándose cuenta de la ajustada lycra que tiene puesta. Pidió perdón a Dios antes de fijarse en lo bien que se veían sus piernas y culo en esa textura de la tela.
Yomi le agradece y se va, dejando a Kakashi con la palabra en la boca. Ahora es ella quien estaba enojada con él por ignorarla casi dos semanas completamente. Duele incluso más después del momento en la lavandería.
Al cabo de la primera semana donde se dio cuenta que no la van a despedir, se sintió totalmente traicionada por el mayor, empezó a repudiarlo por hacerla sentir avergonzada de abrirse con él, sobre todo con algo tan tonto. Ahora estaba enfurecida, y como él había cambiado con ella, así ella también se comportaría con él.
Entonces fue el rechazo de Yomi que encendió el interés de Kakashi por la chica. Desde ese día buscaba remendar su relación a como dé lugar. Ya no solo pensaba en la amistad que había desarrollado por el trabajo, sino en ella como una mujer, una mujer muy sensual y hermosa.
Jiraya estaría hirviendo de los celos.
Este cambio de parecer surgió tras él mismo reformularse la cuestión que tanto le inquietaba: en vez de preguntarse por qué Yomi lo espió, ahora se preguntaba por qué decidió contárselo. Sopesó sobre cada opción que la menor hubiese considerado, primero le pareció que quería avergonzarlo o burlarse de él, pero él era el Hokage y Kakashi Hatake. Leía libros eróticos caminando por la calle, muy pocas eran las cosas que podían abatirlo de esa manera. Se encontró en el rompecabezas de las intenciones de Yomi. ¿Puede estar una muchacha de 19 años pretendiendo algo con él? Lo único que en su cabeza hacía sentido era que ella quería despertar su interés sexual. ¿Qué más puede querer de él? Ya tenía el trabajo y unas habilidades envidiables.
El siguiente paso para él era comprobar su teoría.
Pasaron unos días, Yomi continuaba fría con él, pasando de él justo como él inició haciéndolo y se limitaba a hablar con él sólo por trabajo. Kakashi le hacía una que otra broma, quedando totalmente como estúpido cuando esta no se reía como de costumbre. A veces hería sus sentimientos, incluso.
Kakashi estaba perdiendo la paciencia, sintiéndose totalmente presionado por el espíritu navideño. Sentía ganas de estar bien con ella para Navidad.
Aprovechó que el sábado tuvo una reunión con sus consejeros para mirar su expediente en un arrebato de pasión. Lo escudriñaba como si él estuviese haciendo algo ilegal. Buscó su número de celular además de su dirección. Se sintió bastante sucio utilizar sus poderes de Hokage para los motivos más banales que podría imaginar, pero así decidió hacerlo el moderno Kakashi.
Desde luego que pensó en visitarla tras cumplir con asistir a las invitaciones de sus compañeros y amigos, unas por obligación y otras porque bueno, es navidad.
Para él fue fácil disponer de la idea, mientras más lo pensaba e ingería alcohol en la pequeña velada en la casa de los Uzumaki. Estuvo con Sakura y la heredera Uchiha, y toda la familia Uzumaki aquel 25. Antes de ir allí celebró con su amigo Guy y sus pupilos, queriendo decir que el hijo de Lee y TenTen también asistió.
Ahí estuvo el peliblanco, contemplando su propia carencia de compañía ante todas estas uniones. Nunca pensó en ser padre, pero, al menos podría tener alguien en quién pensar, ¿no?
No estaba borracho pero estaba cerca, en algún punto. Hizo una parada en una tienda para comprar agua y acelerar su sobriedad. No paraba de darle vueltas al asunto mientras comía, y con lo que quedaba de alcohol en su sangre a partió la residencia de Yomi. Eran las 11:10pm.
Andaba en sus prendas cotidianas por lo que pudo pasar desapercibido en todos lados.
Yomi vivía al oeste de Konoha, en un complejo de casas, lo contrario a él que reside al este de la Torre del Hokage.
Sin trazar mucho su plan y confiado de que al ser Hokage, podría salirse con la suya en muchos casos se puso en marcha. Tardó más de cinco minutos porque le costó encontrar la casa correcta.
Activó una técnica para cambiar su apariencia, después de una bocanada de aire tocó el timbre. De todos los resultados que pudo tener esta simple jugarreta, se tuvo que enfrentar a lo peor.
Fue recibido con un puñetazo que salió a una velocidad que solo podía ver con el Sharingan.
Nunca previó esto, así que tuvo que aguantarlo como pudo, moviéndose un poco para evitar colisión con sus puntos de chakra.
- ¿Quién eres y qué quieres? - preguntó una mujer aproximadamente de su edad, de larga cabellera castaña. Para el asombro del sexto la mirada portando el Byakugan junto a la pose digna de su estilo de pelea.
Debido a su desconcierto, también a su torpeza por el alcohol, su técnica se deshace revelando su verdadera identidad. Ambos se miran estupefactos.
- ¿Señor Hokage? - pregunta la mujer.
Kakashi se repone, arreglando su abrigo. La mira entre avergonzado y divertido por el suceso. Se rasca la cabeza excusándose.
- Sí, soy yo. ¿Es usted la madre de Yomi Hozen?
Esta lo mira un poco preocupada.
- Así es. - afirma, el byakugan aún presente en su mirada.
- Tranquila, no está en problemas ni nada parecido. Solo vine a pasar a saludar por navidad. - trata de calmarla.
La madre de Yomi se sorprende, no entiende muy bien lo que está pasando pero le agrada definitivamente. Deshace su técnica, tomando una postura más relajada.
- Muchas gracias, señor Hokage, feliz navidad para usted también, pero, ¿por qué entonces?
- Bueno, ya tenemos tiempo trabajando juntos. Yomi es mi subordinada preferida, aprende muy rápido. - aquello aunque no se trataba de una mentira, su cuerpo se sentía similar a cuando decía una.
A la mujer le brillan los ojos de entusiasmo, aún más asombrada.
- Pase, venga. Cuénteme todo, por favor. ¿Le gusta el té verde?
- Sí, gracias.
La mujer bajó los dos escalones de la entrada, abriendo la puerta a su paso. Ambos entraron, Kakashi disculpándose por la hora.
- Yomi no está aquí, se fue con mi hermano a pasar la navidad.
Kakashi se extraña, ante el aviso de la anfitriona toma asiento en el sofá de la sala de estar. Mientras la dama se ausenta para preparar el té, Kakashi empieza a sentir como los efectos del alcohol se van disipando, induciendo acidez en su garganta. Logra, sin embargo, hacer a un lado su malestar.
Al cabo de unos minutos la madre de Yomi regresa con una bandeja de té y unos frutos secos.
- ¿Desde cuándo trabaja Yomi con usted? - es ella quien inicia la conversación mostrándose inquietamente interesada.
- Ya han pasado dos meses me parece. - toma un sorbo del té que enseguida le hace sentir mejor.
- ¡Dos meses! - exclama sorprendida. - Yomi nunca me dijo nada al respecto. Disculpe si no me he presentado, soy Ori Hozen. Ella usualmente me cuenta todo lo importante.
Kakashi se hace una idea inmediata de porqué Yomi ha decidido no contarle nada a su madre todavía. Además de que se le requería discreción, su primera experiencia con Kakashi fue demasiado íntima para el gusto de ambos, aunque en el presente aquello es diferente.
- Ella es quien ayuda a Chizune, mi mano derecha y a todo el despacho, siendo honesto. A mi sobretodo. - este se sonroja al decir aquello. Una parte de él empezaba a sentirse triste por no verla aquella noche.
- Me alegra mucho escuchar eso, estoy sorprendida. - se notaba la felicidad plena en su rostro.
- Disculpe, señora Hozen, ¿Yomi también tiene el byakugan? - inquiere Kakashi, curioso, cambiando la atmósfera de la habitación sin quererlo.
- Sí, así es. - le responde tornando a un semblante serio.
¿Cómo es posible que no esté en su expediente?
- Porque no queremos que nadie lo sepa. Yomi no es Hyuuga, por eso lo hemos mantenido un secreto, y por eso Yomi no lo usa en combate a menos que su vida corra peligro.
Kakashi se sorprende. Pero entiende todo de una vez. La madre de Yomi es una hija bastarda y para protegerlos de que los Hyuuga le den caza, lo han mantenido en secreto.
- Vi un chakra demasiado fuerte en ti, tuve que activarlo o podría morir en caso de que fuese un enemigo. - explica un poco aturdida.
Kakashi coloca una mano en su hombro para calmarla. Asintió.
- Su secreto estará a salvo conmigo.
La mujer se enternece con las palabras de Kakashi, sintiendo como sus ojos se humedecen de lágrimas. Se limpia rápidamente, sonriéndole agradecida.
Cuanta suerte puede tener en esta vida. De todas las personas, cuenta con el mismísimo Sexto para refugiar su confianza. A demás que en todo caso, cuenta con su protección.
Qué tan suertuda se puede ser en realidad… piensa la madre, escudriñando una vez más la razón por la que se encontraba allí Kakashi Hatake: su hija. Que la mate un rayo en el instante si le demuestra su desconfianza especialmente con la relación que tiene con su hija. Lo agradecida que estaba por su confianza no anula su preocupación como madre.
Por el momento se va a regocijar en el presente. Hablará con su hija después.
Ambos tomaron el té, charlaron un poco más sobre lo que hacía Yomi en el despacho, y Kakashi se marchó disculpándose por la hora. Sentía que si se quedaba un momento más podría entrometerse demasiado y dejar una equívoca impresión.
Menuda familia piensa el Sexto. Solo de imaginar que Yomi ha ocultado la posesión del Byakugan todo este tiempo, incluso en sus misiones, muchas de ellas peligrosas por naturaleza. El sabría si algo andaba raro con ella porque es el Hokage, solo él y unos pocos más tienen acceso al expediente completo de un ninja. Desde que nace hasta que muere, cada minucioso aspecto de sus vidas. Y allí no había nada.
Kakashi investigó con todos los líderes de grupo y profesores concerniente a la menor. Pero mientras más indagaba crecía su culpa por siquiera pensar en ocasionarle un daño.
Todo el mundo hablaba de lo formidable que había sido su trabajo en grupo sobre todas las historias que le contaron. Una vez salvó a su líder de grupo de una emboscada a 8 kilómetros de distancia, lo que le hizo perder parte de su meñique y compañero en el proceso. Tardó un año en recuperarse.
El susodicho le mostró la pena que sentía por ser la razón de ese accidente. Debió pasarme a mí, sabes.
Se sentía derrotado. Víctima de su ser encantador. Ella merecía estar ahí, con él en la torre pero también siendo su amiga.
Quería verla cuanto antes.
