Capítulo 7
Para un hombre de la estatura y la fuerza corporal del Capitán Archer, sostener a la Capitana Hayes fue tarea sencilla. Ella se había desvanecido en sus brazos, cuan alta y delicada que era. Jack cargó a Lisa en sus brazos y haciendo malabares, intentó abrir la puerta de la habitación de ella «No puede ser… No me sé su clave de acceso, nunca se la he pedido. Y aunque se la hubiera pedido, a cuenta de qué me la daría si difícilmente conversa conmigo fuera del horario de trabajo» pensó. Así, el apuesto capitán, entre alguna que otra palabra malsonante, se dirigió a su habitación, llevando a su bella superior en brazos. Una vez en su dormitorio, Jack pensó en acostar a Lisa en el sofá de la habitación pero siendo la capitana de la nave, decidió colocarla en su propia cama, para darle mejor descanso. Enseguida, llamó a la enfermería de la base para comunicarles lo sucedido y solicitar atención médica para la capitana.
En el tiempo en que llegaba el personal de enfermería, Lisa empezó a recobrar el conocimiento, sin embargo, aún no recuperaba completamente su lucidez. Entre su estado de media conciencia, trató de observar todo, distinguiendo una silueta con el cabello alborotado que estaba a su lado, a la cual, la capitana le dirigió la más tierna de las sonrisas. Jack correspondió a esa sonrisa y dulcemente acarició la mejilla izquierda de la bella militar. Él pudo sentir la piel tersa y delicada del rostro de su superior «Me recuerda tanto a ti… Pero… Ya no debo pensarte porque ya no estás aquí» pensó Jack. La caricia de éste no pasó desapercibida por Lisa pues era el mismo gesto que Rick le dedicó aquella noche de copiosa lluvia en la que ambos se habían entregado el uno al otro, rindiéndose al amor que ninguno se atrevía a aceptar o confesar. Entre sus pensamientos descontrolados aún por el desmayo, Lisa pensó que Rick estaba con ella y comenzó a hablarle.
–¿Cómo es posible que estés aquí? –dijo Lisa, sin recuperar todavía su lucidez.
–Por que es mi habitación, Capitana –le contestó Jack un poco molesto.
«Debe estarme confundiendo con ese cretino de Hunter y esa sonrisa no era para mí» pensaba el atractivo capitán con algo de fastidio al ser confundido con alguien más.
–¿Tu habitación? Pero si tú no… –pronunció Lisa.
Fue en ese instante cuando Lisa recuperó totalmente el conocimiento, tratando de reincorporarse rápidamente para irse de ahí, pero volvió a sentirse mareada y tuvo que sentarse de nuevo.
-No lo haga, Capitana. No se pare así, abruptamente. El personal de médico de enfermería ya viene para acá a atenderla –contestó Jack con una molestia que no podía ocultar.
«No sé por qué me produce tanta molestia que haya pensado que soy alguien más. Siento como si tú fueras ella y que está enamorada de otra persona. ¿Por qué no puedo desligarte de ella? Son tan parecidas físicamente... Entiendo también lo que pasa por tu mente, Elizabeth Hayes, es solo que me siento… molesto… celoso de que estés pensando en alguien más si ni siquiera eres nada mío» cavilaba el capitán pero fue interrumpido por la voz de la capitana.
–¿Qué… Qué me pasó? –preguntó Lisa con adormecimiento.
–Estábamos platicando en el pasillo, como de costumbre y súbitamente se desmayó –contestó Jack de forma muy seca.
–Y supongo que usted evitó que cayera al piso cuan pesada soy –respondió ella.
–En efecto...
–Bueno, gracias, capitán Archer –dijo ella con sinceridad–. Y puesto que ya me siento mejor, me iré a mi habitación.
–Sería mejor que esperara, capitana, porque ya vienen por usted. Irá a la enfermería y ahí verán cómo está su estado de salud –le decía Jack, cuando tocaron a la puerta.
Jack dejó pasar a los paramédicos que llevaban una camilla. Lisa dijo que podía caminar. El capitán Archer se ofreció a ser el apoyo de la capitana al caminar, así que se dirigieron a la enfermería de la base, por lo que no había necesidad de trasladarse al hospital militar.
–Le agradezco sus atenciones, capitán, pero no es necesario que me acompañe –dijo Lisa.
–No le estoy pidiendo autorización, capitana. Estamos fuera del horario de trabajo y la acompaño porque quiero, no por obligación –contestó ásperamente el capitán.
–Como usted quiera, entonces. –respondió Lisa de forma seca.
«¡Vaya! No sé qué estoy pagando. Me toca lidiar con otro piloto testarudo y voluntarioso. Si con uno igual no hubiera tenido suficiente...» pensó Lisa mientras Jack comenzaba a sujetarla del brazo para caminar a la enfermería.
El gesto de él era muy protector. Lisa se sintió sobrecogida con tal acción, decidiendo disfrutar de esa sensación por un momento. «Se siente tan bien...» y sonrió internamente.
Una vez en la enfermería, hicieron una revisión médica general de Lisa. Al parecer todo estaba bien. Su presión arterial, su nivel de glucosa. Quizás era que debía descansar pues sus jornadas de trabajo eran extenuantes. Le tomaron una muestra de sangre y al día siguiente le entregarían los resultados. Jack no se separó de ella en ningún momento, excepto en la revisión. Era como si él sintiera que debía hacer algo por esa capitana autosuficiente pero que a su vez, le inspiraba ternura y admiración.
–Bien, Capitana Hayes. Todo parece normal. –dijo la doctora–. ¿Está comiendo bien y durmiendo a sus horas?
–Bueno, sí estoy comiendo, pero creo que no estoy durmiendo lo suficiente. He tenido mucho trabajo y tengo que pensar en muchas decisiones… –contestó Lisa.
–Entonces podría ser cansancio o estrés. Tiene que descansar y dormir más. Lo sabremos mañana. A las 0900 horas pase conmigo para entregarle los resultados –le informó la doctora.
–Está bien, doctora, gracias. En caso de algún imprevisto, ¿puedo pasar en otro horario? –preguntó Lisa.
–Claro que sí, Capitana. Usted es parte primordial de esta misión, así que su salud es prioridad. A todos nos interesa que usted esté bien –respondió la doctora.
–Todo esto es confidencial, ¿verdad? –preguntó Lisa–. Yo… no quiero que trascienda que me desmayé, soy la capitana de esta nave, no quiero crear pánico.
Jack solo reviró los ojos «Esta mujer… piensa también en los demás incluso cuando está su salud de por medio. ¡Por eso me encanta!»
–Es completamente confidencial –afirmó la doctora–. Bien, capitana, vaya a descansar. Cualquier molestia que tenga, comuníquese con nosotros. Siempre hay personal de guardia –añadió–.
–Así lo haré, doctora, gracias –se despidió Lisa.
. . . . .
Entre tanto, en la base de Macross, a la hora de la salida…
–¡Hola Rick! ¿Cómo estás? No hemos tenido tiempo para hablar con todas las actividades de patrullaje y de apoyo a la reconstrucción. Por cierto, ¿cuándo te entregan tu casa? –preguntó Max.
–Hola Max –contestó Rick con desgano–. No sé cuándo me entreguen mi casa. Por lo pronto, sigo en el Macross Plaza…
–Por lo menos estás disfrutando de las comodidades del mejor hotel de la ciudad –respondió el piloto de cabello azul.
–No lo creas. Es más bien una pesadilla. El poco tiempo que comparto con Minmei, se la pasa hablando por el celular y contándome de los preparativos de la boda.
–¿Sigues con esa idea? ¿Ya le comentaste a Roy y a Claudia?
–No les he comentado, Max. Ellos tienen sus propios problemas. Con Roy herido de gravedad en el último combate, no tengo cara para contarles mis cosas.
–¿Por qué no desistes de casarte? ¿De verdad, eso es lo que quieres?
–Mira Max, por mi ceguera perdí al amor de mi vida, lo único de valor que me queda ahora es este bebé, aunque no sea de Lisa, es mi hijo. Además, uno de mis más grandes sueños siempre ha sido formar una familia. Y bueno, Minmei es hermosa y muy en el fondo, sé que es una chica linda. Por eso estuve muchos años enamorado de ella.
–Rick, no la justifiques. Minmei ha dejado de ser esa niña inocente de la cual te enamoraste.
–Lo sé, es solo que tengo que buscar los puntos positivos de esta locura que voy a hacer.
–¡Vaya! Hasta tú sabes que es una locura. ¿Por qué no te retractas?
–Ya le di mi palabra a Minmei y… quiero estar con mi bebé. Ella puede hacer que no lo vea nunca. Sería mucho sufrimiento para mí... no poder volver a ver a mi hijo, ni a Lisa. Llámame romántico o soñador, pero quiero vivir al lado de mi bebé y verlo crecer.
–Entiendo, Rick. Cuentas con mi apoyo y el de Miriya.
–Gracias, Max. De verdad que lo voy a necesitar… Espero que esto no se salga más de control.
–¿Te refieres a los zentraedi?
–No, a Minmei –respondió Rick y dejó escapar un suspiro de frustración–. ¿Sabes que me reclamó que no la estoy apoyando en organizar la boda? Me dijo que al menos eligiera el traje que voy a usar y me mostró unos catálogos de diseñadores famosos. Cuando finalmente escogí un traje…
FLASHBACK
–Rick, ¡tú no me ayudas en nada! ¡Todos los preparativos de la boda los estoy haciendo yo sola! Te la pasas trabajando volando en tu avioncito o en la base. ¡Qué inconsciente eres conmigo! Me dejas toda la carga a mí –dijo gritando Minmei.
–¿Pero qué dices, Minmei? Tengo un deber con la ciudad, acabamos de tener un ataque zentraedi.
–¿Y eso qué? ¡Ya pasó! Tienes que enfocarte en nuestra boda y en nuestro futuro. ¡Ah! Y en el futuro de nuestro hijo. Si no nos apuramos, pronto voy a perder mi figura y yo me quiero ver espectacular. Te traje unos catálogos de mis diseñadores favoritos.
–¿Catálogos? –preguntó Rick extrañado.
«Pero qué le pasa… esto de la boda la tiene al borde de la locura. Es meramente un espectáculo para ella. Con Lisa sería tan diferente… Te extraño tanto, amor» pensó Rick. La voz de la cantante lo trajo de nuevo a la realidad.
–Para que escojas tu traje de novio, ¡tontito! –le dijo Minmei en tono burlón.
–Ehh, sí, Minmei. Gracias por preocuparte por mí.
–Claro, si no soy yo, quién se preocuparía por ti. Tu amiguita que tanto te amaba te dejó abandonado aquí y prefirió irse a cazar aliens. Pero estoy yo, que siempre he estado a tu lado… y próximamente lo estará tu hijo. A menos que… no quieras casarte y el niño sería completamente mío. No permitiré que le des tu apellido y obviamente, tampoco podrás verlo. –dijo Minmei con saña en su voz.
Rick sentía que su corazón se quebraba y tuvo que aguantar las lágrimas que amenazaban salir de sus ojos. «Es mi bebé, tengo que aguantar por él» pensó esperanzadamente. «Quizá Minmei se está expresando de esa manera por las hormonas del embarazo, he escuchado que a veces se alteran y...»
–¡Pero qué esperas! Mira los catálogos y escoge un traje. Aún tengo que decirle al diseñador que lo haga y lo ajuste a tu medida. Quiero que te veas como modelo. –decía Minmei eufórica–. Todo tiene que estar espectacular, incluido el novio. Aunque no sepas nada del mundo de la fama, tu porte militar te ayuda mucho.
Rick miró los catálogos con desgano. Vio unos trajes clásicos y smoking de color negro, gris, café y entró a la sección de trajes color blanco y enseguida vio unos frac. Le encantaron. Por un momento se imaginó a Lisa y él, ambos vestidos de blanco.
–Quiero éste, Minmei –dijo Rick con algo de entusiasmo, imaginándose que la novia sería Lisa.
–¿Este frac? ¿Color blanco? –preguntó Minmei.
–Sí, ese.
–¿Blanco, Rick?
–Ehh… sí, blanco. –dijo Rick con una sonrisa.
–¿Blanco? ¡Pero cómo se te ocurre! De blanco solo debo ir yo, que soy la novia. Tú no tienes que opacarme. Escoge otro color, menos blanco.
–Minmei, entonces no me importa. Escoge el traje que tú quieras para mí y me dices cuando es que me tomen medidas. Se hará como tú quieras. –dijo Rick con desgano y sin voluntad.
–Claro, nada te importa, todo lo tengo que hacer yo. Ni siquiera puedes escoger tu traje. Pero está bien, ya vi que no tienes buen gusto ni sentido común. –replicó la cantante.
FIN DEL FLASHBACK
–Esa mujer horrorosa, dime en qué habitación se hospeda para irle a acomodar sus ideas –dijo una muy incómoda Miriya.
–Amor, no sabía que estabas aquí –dijo Max, abrazando a Miriya.
–Los vi de lejos y me apuré para alcanzarlos. Escuché lo que le contaste a Max. Rick, ¿seguro que te quieres casar? Esto solo es el principio –afirmó Miriya.
–Es cierto, Rick. Esto apenas empieza. Imagina tu vida así, todos los días.
–Mi bebé lo va a compensar, Max. La vida me ha arrebatado todo. No quiero estar separado de mi hijo o hija. Me estoy aferrando a ese bebé, siento que ya lo amo. –dijo Rick con una leve sonrisa.
–¿Y estás seguro de que ese bebé es tuyo? –preguntó Miriya–. Ya sabes la reputación de Minmei… su cercanía con su eh, bueno, con ese tipo de su familia que no sé cómo se dice…
–Primo, amor. Se dice primo –comentó Max.
–Bueno, con ese primo, tan cercano a ella. Después con los pilotos que se le vio en los centros nocturnos y …
–Pero los tiempos coinciden, Miriya. Es justo cuando llegó a la casa y cuando Lisa…
Rick no pudo continuar porque su voz no pudo salir de su garganta. Max y Miriya comprendieron la dolorosa y difícil situación que por la que Rick estaba pasando, así que decidieron no seguir hablando del tema. Ellos apoyarían a su amigo en todo lo que pudieran.
–Bueno, ¿qué les parece una noche de pizzas? –propuso Max, para cambiar el rumbo de la conversación.
–¡Perfecto! ¡Tengo mucha hambre! ¿Qué dices, Rick? –preguntó Miriya.
Rick sabía que sus amigos lo hacían para darle ánimo, aunque él lo que menos tenía ganas era de comer, pero accedió a la petición de la pareja.
–¡Está bien! ¡Pero yo invito! Y tomamos petite cola –dijo Rick.
–Genial. Pasamos por Dana a la guardería y ordenamos las pizzas. –comentó Miriya.
–Muchas gracias, amigos. Sé lo que se avecina y no podría yo solo con esto. –mencionó Rick–. Bien, vamos por Dana y ¡a cenar! –dijo Rick tratando de sonar optimista.
. . . . .
Simultáneamente, en los confines del espacio en los que se encontraba el SDF-2, Lisa y Jack se retiraban de la enfermería y se encaminaban hacia las habitaciones. Un silencio incómodo se formó entre ellos. Jack tomó la iniciativa para hablar y evitar que la brecha entre ellos creciera más.
–¿Cómo se siente, Señora? ¿Puede caminar bien? –preguntó Jack con genuina preocupación.
–Llámeme Lisa, capitán Archer –dijo Lisa tranquilamente–. No estamos en servicio.
«¡Vaya! Al menos es un avance» pensó Jack mientras se dibujaba una ligera sonrisa en sus labios.
–Jack… Lisa, soy Jack –respondió el capitán–. ¿Puedo hablarle de tú?
Lisa lo miró a los ojos y le sonrió fugazmente.
–Claro. Ya te habías tardado –dijo Lisa.
–¿Tan atrevido crees que soy? –preguntó Jack mirando a Lisa de una forma coqueta.
–No lo creo –aseveró Lisa con una risa tenue–, ¡lo sé!
–¡Vaya! ¿Quién es la atrevida hoy? –dijo Jack mientras reía–. Me alegra que ya te sientas mejor.
–Gracias...
–¿De verdad puedes caminar bien? Si quieres, puedes tomarme del brazo, solo como apoyo.
–No es necesario…Jack.
–Insisto –afirmó el capitán y de forma cortés, le ofreció su brazo derecho a Lisa.
Lisa entrelazó su brazo izquierdo al brazo de Jack. «Qué alto es. Ahora entiendo por qué Claudia quedó cautivada con Roy, que también es alto y guapo. Además, Archer es muy elocuente con sus palabras y… ¿Qué estoy diciendo? No debería estarme fijando en esas cosas», pensaba Lisa.
–Gracias, Jack… Por todo. –dijo Lisa, dirigiendo su mirada a él y sonriendo ligeramente.
–Un placer, Lisa –respondió Jack, sonriéndole también–. Pero me preocupas. Trabajas demasiado. Quizás es estrés y tu cuerpo está empezando a quejarse. ¿Desde cuándo trabajas así?
–Desde siempre, Jack. Desde que estaba en el colegio. Después en la Academia Robotech y posteriormente en el SDF-1.
–Yo creo que eso tiene que ver con tu alto desempeño, además de tu inteligencia y todas tus aptitudes. Sin embargo, tienes que descansar. ¿Cuánto tiempo crees aguantar así? Lisa, te necesitamos. Eres la guía de esta misión. Tienes que dormir y relajarte. Si no lo haces por ti, hazlo por toda la gente que estamos a bordo de esta fortaleza.
–Sí, Jack. Lo sé… es solo que tengo tantas cosas en que pensar que necesito mantenerme ocupada.
–Te refieres a… ¿alguien? –preguntó Jack, tratando de indagar un poco más en el corazón de esa mujer que le llamaba mucho la atención.
–Me refiero a todo –dijo Lisa, frunciendo un poco el entrecejo–. Pienso en la misión, en cómo dirigirlos a ustedes, también pienso en los civiles a bordo. ¿Qué hacer primero? Seguir navegando o hacer un salto espacial. Las reservas de energía. Con qué peligros nos encontraremos. ¡Cómo dormir con tanta carga!
–Comparte esa carga con nosotros. Tienes un buen equipo de trabajo. El Almirante Gloval y tú estuvieron trabajando por meses en la selección de personal y tú eres muy capaz. Eres la mejor oficial de todos, por eso es que te dieron el mando de esta misión.
–Gracias, Jack –dijo Lisa y comenzó a soltarse del brazo del piloto.
Jack notó que Lisa se separaba de él y curiosamente, sintió una punzada en su corazón. Comenzaba a acostumbrarse a la sensación de tener a la capitana sujetando su brazo.
–¿Pasa algo? –preguntó un confundido Jack.
–Sí, llegamos –dijo Lisa con una sonrisa.
–¡Oh! Es verdad. Es que contigo, perdí la noción del tiempo y del lugar –afirmó el militar–. Siempre es un placer platicar con una mujer bella, inteligente e interesante, como tú.
–Tan acostumbrado estás a seducir…
–¿Entonces te seduje? –dijo el Capitán con picardía.
–No –dijo Lisa moviendo sus ojos en círculo–. No me sedujiste.
–¿No? Pero si hasta te desmayaste en mis brazos –bromeó Jack.
–Yo no bromearía con cuestiones de salud –respondió Lisa bruscamente.
–Tienes razón, disculpa.
–Discúlpame tú a mí –dijo Lisa–. Haz hecho tanto por mí el día de hoy y... yo... respondiéndote de esa manera.
–No te preocupes, Lisa. Debe ser por el estrés y la responsabilidad que cargas a cuestas –respondió Jack comprensivamente.
Lentamente, fue acercándose a ella, hasta tenerla de frente a él. Observó los bellos ojos verdes de la capitana y ella tuvo oportunidad de observar los ojos cristalinos color ámbar del capitán. «¡Hermosa! Esos ojos son tan hermosos como los tuyos… No logro apartarte de mi mente y más teniendo a una belleza de mujer tan parecida a ti. ¡Te amé tanto! Pero debo enfocarme en alguien real, a quien tengo a mi alcance y tú, tendrás siempre un lugar en mi corazón» pensaba Jack, recordando a un amor del pasado. «Jack Archer, eres tan atractivo. No había tenido la oportunidad de contemplar tus ojos, son tan hermosos y transparentes. Me miras de una manera especial ¿Qué pensarás cuando me ves? Es como si te perdieras en tus memorias… Así como yo me pierdo en mis pensamientos cuando te veo, pues me recuerdas tanto a él...» decía Lisa para sus adentros cuando la voz de Jack la regresó a la realidad.
–Creo que ambos nos desconectamos de este mundo… –dijo el capitán.
–De este espacio, diría yo –respondió Lisa en tono de broma.
Ambos rieron. Sus risas rompieron el frío silencio del pasillo, así como su propia compañía rompía el frío que envolvía a sus corazones al estar separados de los seres a los que amaban.
–Te ves hermosa cuando sonríes. ¿Lo sabes? –mencionó Jack.
Ella se sorprendió ante ese comentario tan directo y miró fijamente a Jack. Ella conocía que era un seductor que sabía jugar bien sus cartas, no por nada tenía esa fama, al igual que Roy. Sin embargo, ambos gigantes eran también conocidos por ser fieles y leales una vez que entregaban su corazón.
–¿Otra vez está tratando de seducirme, capitán? –respondió ella.
–¿Será que quiere ser seducida, capitana? –contestó él, mirándola sin parpadear mientras sus ojos se tornaban cada vez más oscuros.
Lisa lo miró. Sus ojos brillaron de forma suspicaz y ella esbozó una ligera sonrisa que se inclinaba hacia el lado derecho de su rostro.
–Yo no dije eso, Archer. Pero si esa idea pasó por tu mente, nuevamente te digo que estás perdiendo tu tiempo.
–No lo creo. Cada segundo contigo, es tiempo ganado, mi bella capitana.
Lisa volvió a sonreír.
–Te agradezco los halagos y también tu ayuda, especialmente el día de hoy –dijo Lisa.
–Nada que agradecer. Es un placer y lo hago con gusto –respondió galantemente el capitán.
–Ya es muy tarde, me siento muy cansada –afirmó Lisa–. Iré a mi habitación. Me despido por hoy. Que descanses y gracias por todo otra vez. Buenas noches.
–Buenas noches, Lisa, descansa también –respondió Jack, besándole la mano a su capitana.
Lisa entró a su dormitorio y Jack se quedó contemplando la puerta de la habitación, con una gran sonrisa. «¡Qué mujer! Me tiene impactado. ¡No voy a dejarla ir!», pensó.
Mientras, Lisa, se alistó lo más rápido posible para irse a su cama y se dejó caer pesadamente. «Me siento tan cansada últimamente… Solo quiero dormir y dormir, sin pensar en nada más... Y también debo dejar de pensar en ti, Rick y en tu doble, Jack…» sonrió Lisa antes de quedarse profundamente dormida.
Continuará…
Nota de autor:
¡Hola a todos! Comparto el siguiente capítulo de esta historia. Es un capítulo tranquilo, de enlace para la trama, en el que se dan a conocer más detalles de los protagonistas.
Se habla del carácter romántico y soñador de Rick, así como sus motivos para aferrarse a la boda con Minmei. Asimismo, se muestra a la siempre fuerte y autosuficiente Lisa, dando todo por la gente que ama además de tener un alto desempeño profesional, así como un gran sentido de responsabilidad, desarrollando poco a poco una seguridad en ella, misma que le hizo falta en su relación con Rick, pues la capitana fue presa de sus propias inseguridades. También se expone algo más de la personalidad de Jack Archer, describiéndolo como un hombre atractivo, caballeroso y con un gran amor perdido.
En lo personal, me encuentro saturada de actividades, sin embargo, no me olvido de mis fanfics, así que los iré actualizando poco a poco.
Gracias por leer mis historias y dejar sus comentarios. Es una fuente de retroalimentación.
Envío mis mejores deseos para ustedes y sus familias y sobre todo, que tengan salud.
¡Saludos!
Thanks also to the English readers and their reviews! I really appreciate the time you take for translating the fics and writing your comments! Greetings to you all!
