Capítulo 11

Los días seguían transcurriendo sin novedades de fuerzas hostiles para el SDF–2. No obstante, la tripulación del puente podía notar la tensión que había entre la capitana Hayes y el capitán Archer, pues éste se había vuelto un especialista en cuestionar cada orden que recibía de la capitana. Esto les recordaba a las chicas, las clásicas discusiones Hayes–Hunter. Sin embargo, cada vez que podían, comentaban del porqué ahora el capitán Archer se había vuelto un dolor de cabeza para la capitana. Ya no se les veía juntos por los pasillos, ni en la cafetería ni en las juntas operativas. Lisa, que las conocía muy bien, sabía que entre las chicas estaban cuestionándose algo, así que de una buena vez, Lisa las llamó a su oficina y decidió comentarles lo que semanas más tarde sería evidente para los ojos de los que la vieran. Lisa tomó asiento en la mesa de juntas y exhortó a las chicas a hacer lo mismo.

–Bien, chicas, hay algo que quiero comentarles, fuera de protocolo. Es algo personal que espero sepan mantener en privado –dijo Lisa mientras las chicas la miraban extrañadas.

–¿De qué se trata, Lisa? ¿Te pasa algo? –preguntó Kim.

–Sí, bien… verán…, estoy… embarazada… –mencionó Lisa, tímidamente.

–¡Ah! –exclamaban eufóricas las tres chicas. Lisa solo cerraba los ojos por sus gritos y las tres chicas corrieron a abrazarla.

–¡¿Qué dijiste, Lisa?! ¿Es verdad? –cuestionó Vanessa.

–Sí, es verdad –confirmó Lisa.

Las tres chicas felicitaron a su superior y amiga, la llenaron de abrazos y hablaban tanto al mismo tiempo, que Lisa no les entendía.

–Tranquilas, por favor. Quise decirles primero, antes de que empiece a notarse, que ya falta muy poco. La falda del uniforme ya comienza a apretarme…

–¿Pero cómo fue? ¿Cuándo? ¿Quién? –preguntó Kim.

–¡Kim! ¡¿Cómo le haces esas preguntas?! –añadió Vanessa.

–¿Cuándo nace el bebé, capitana? ¿Ya sabe si es niño o niña? –preguntó Sammy.

–Pues… El bebé nace aproximadamente en 6 meses, bueno, casi 7 y aún no sé si es niño o niña. –dijo Lisa con una sonrisa.

–¡Nos da mucho gusto, Lisa! ¡Vamos a ser tías! –dijo Sammy.

–Gracias, chicas –contestó Lisa muy reservada–. Chicas, es todo lo que quería decirles… Posteriormente se los comunicaré a los comandantes del puente. Quiero, por favor, que se mantenga un bajo perfil de esto. Si bien, no lo voy a poder ocultar, no quiero ser noticia social ni tampoco quiero aparecer en medios impresos o digitales, ya saben cómo soy… no… no quiero preguntas. El bebé es mío… sólo mío –dijo Lisa con algo de melancolía.

–Pero para hacer un bebé se necesitan dos… A menos que… –añadió Sammy.

–¡Sammy! –le dijeron Vanessa y Kim–. ¿No escuchaste que el bebé es sólo de Lisa?

–Disculpen, no había entendido –dijo Sammy apenada.

–Lisa, no te preocupes. Esta vez nos quedaremos calladas. Por nosotras no se sabrá nada. –dijo Kim.

–Sí, será muy difícil evadir el tema, es el bebé de la capitana de esta nave, pero nos las arreglaremos. Cuenta con ello, amiga. Somos una familia –añadió Vanessa.

–No hablaremos del tema con nadie, capitana, tiene nuestra palabra. –afirmó Sammy.

–Gracias, chicas. Confío en ustedes. Ahora tengo que ir al hospital a revisión. Sammy, quedas a cargo del puente.

–De acuerdo, capitana –respondió Sammy.

Lisa se dirigió al hospital militar y las chicas fueron hacia el puente de mando, pero antes de entrar, se quedaron cuchicheando casi en secreto y cuidando de no ser vistas ni escuchadas por alguien.

–¡Estoy emocionada por Lisa!–dijo Sammy.

–Yo también, ya era justo que ella tuviera algo de felicidad –dijo Vanessa.

–¿Crees que Lisa esté feliz si el papá de su hijo no está con ella? –cuestionó Kim.

–¿Por qué dices que no está con ella? –preguntó Sammy.

–Ay Sammy, no entiendes nada, pequeña. Por la forma en que Lisa se expresó, dijo que el bebé es solo de ella, eso quiere decir que el papá no se hará cargo del bebé.

–¡No puede ser! ¿Quién no quisiera tener un hijo con Lisa, la capitana de esta fortaleza? ¿Será por eso que ya no se habla con el capitán Archer? –lanzó Sammy esa pregunta, sin darse cuenta.

–¿Qué quieres decir? ¿Que el papá es Jack? –preguntó Kim.

–Pues sí, podría ser… coincide con los hechos y los tiempos –dijo Sammy–. Ahora que sabe que Lisa está embarazada, la dejó de buscar porque no quiere responsabilidad con el bebé.

–¿Y no te has puesto a pensar que quizá ese bebé no es de Archer y que éste al saberlo, se desilusionó y prefirió alejarse? –mencionó Kim.

–Pero… si Lisa no sale con nadie. ¿De quién más podría ser el bebé? –añadió Sammy.

–¿O quieres decir que… el bebé podría ser de…? –dijo Vanessa sin terminar la pregunta.

–¡Oh, podría ser! –exclamó Sammy.

–También lo pensaría pero… no… no lo creo. En quien estamos pensando siempre estuvo como perrito faldero con Minmei, haciendo a Lisa a un lado. Si el capitán Hunter hubiera estado en otro tipo de relación con Lisa, seguro caería rendido a sus pies y no le hubiera hecho tantas cosas como dejarla plantada –dijo Kim con coraje y haciendo una mueca con su boca.

–Tienes razón –concordó Vanessa–. Lisa es una gran mujer. El capitán Hunter estaba enceguecido. ¡Es un bobo!

–Mejor vengan ya, chicas, ¡vamos a trabajar! –dijo Sammy.

–¡A la orden, jefa! –dijeron Kim y Vanessa entre risas.

Entre tanto, en el hospital. Lisa fue a la segunda revisión de control. La Dra. Eva le hizo el ultrasonido para revisar cómo se encontraba el bebé.

–Todo está normal, capitana. No tiene de qué preocuparse –le decía la doctora, mientras le explicaba lo que Lisa estaba viendo en la pantalla conectada al aparato del ultrasonido.

–Muchas gracias, doctora. –dijo Lisa con alivio, sonriendo ligeramente.

Lisa salió del hospital, con tres nuevas impresiones de su bebé, cuyo cuerpecito tenía ya más forma de un bebé. Lisa llevaba una mirada de ensoñación y sonreía internamente. Llegó a su dormitorio para guardar las impresiones y después se dirigió al puente de mando.

–Comandante, Porter. Informe las novedades... –dijo Lisa.

–Sin novedades, capitana. –respondió Sammy.

–Comandante Ramírez, ¿ha logrado identificar algún tipo de comunicación o señal audible extraña? –preguntó la capitana.

–No, mi señora. Sigue sin novedad. –respondió el comandante Ramírez.

–Gracias, Mario. Comandante Strauss, necesito me indique el nivel de protocultura que tienen los reactores de transposición y el tiempo estimado para que estén completos a su máxima capacidad –cuestionó Lisa.

–Los reactores están al 65% de su capacidad. El tiempo estimado para su carga completa es de 30 días más. –respondió el comandante alemán.

–Gracias, Georg. Comandante Delacroix, ¿estado general de las armas de la nave? –preguntó Lisa.

–Las armas están disponibles en su totalidad, tienen sus reservas de energía al 100%.

–Gracias, Diego. –dijo Lisa y lanzó un suspiro muy grande, antes de sentarse en su silla de capitana.

–Capitana, ¿cree que encontraremos algo que vaya a atacarnos? –preguntó Sammy.

–No lo sé, Comandante Porter. Espero que no, sin embargo, debemos estar preparados para cualquier contingencia –contestó Lisa–. Por favor, comandante Ramírez, comuníqueme con el capitán Archer.

–Enseguida, capitana.

–Capitán Archer, cambio –mencionó Jack.

–Buenas tardes, capitán. Estoy haciendo un breve checklist y deseo saber su punto de vista sobre…

–Eran buenas tardes y con todo respeto, capitana, eso puede preguntármelo en su oficina o después de sus juntas operativas, sin interrumpir mi patrullaje. Así podría darle mayor información y contestar sus dudas. Parece no recordar que una distracción mientras volamos, puede costarnos la vida…

–Esa no es la forma de hablarle a un superior, capitán. Puedo reportarlo y suspenderlo por eso.

–Repórteme con quien quiera y me alegraría recibir esa suspensión. Seguro tiene muchos pilotos con experiencia que podrían sustituirme en esos días.

–No seguiré su conversación sin sentido. Lo espero en mi oficina a las 1800 horas, capitán. Cambio y fuera –dijo Lisa con voz firme y de un manotazo cortó la comunicación con Jack y dejó a este sin poder replicarle.

–¡¿Pero qué?! –exclamó Archer muy contrariado–. Esta mujer…, ¡me saca de quicio! Lo que menos quiero es verla… Bueno, a quién quiero engañar… me encantaría verla, aunque sólo sea para regañarme.

En el puente, todo se quedó en silencio, únicamente se escuchaban las alarmas y el funcionamiento de los dispositivos. Las chicas y los comandantes se encontraban sorprendidos. No era común que la capitana se comportara cortante. Las chicas solo habían presenciado estos episodios de rabietas cuando se trataba de Rick Hunter, pensaron que esta vez eran las hormonas por el embarazo, pero lo cierto era que la relación entre Lisa y Jack se había vuelto más tirante y parecía haberse deteriorado cada día.

Lisa se encontraba en su oficina. Exactamente a las 1800 horas, alguien tocó a la puerta. Ella ya sabía quién era.

–Adelante –dijo Lisa con tranquilidad.

–Capitán Archer, reportándose, señora. –dijo Jack en tono áspero y remarcando la palabra "señora".

–Pase capitán, tome asiento –respondió Lisa secamente–. Le he solicitado que venga por dos asuntos. El primero es con respecto a los escuadrones con los que contamos. Puesto que usted es el jefe del CAG, quisiera tener su opinión.

Incesantemente, Jack veía a Lisa y miles de pensamientos se agolpaban en su mente, por lo que no le prestó atención a lo que ella estaba diciendo. «Lisa, eres tan bella, ¿por qué sigues pensando en él? Y ahora con tu bebé, te vas a unir más a Hunter. ¿Por qué no comprendes que él prefirió a alguien más? Tú, tan hermosa, tan inteligente y tan… enamorada de ese piloto que no supo valorarte ni amarte con la misma intensidad con que tú lo amas a él. ¿Cómo puedo competir con tus recuerdos? Pero yo haré que lo superes, tarde o temprano…» pensaba cuando Lisa le habló.

–¿Capitán? ¿Está usted bien? –preguntó ella.

–¿Me decía, señora? –contestó Jack, una vez que la voz de Lisa lo sacó de su ensimismamiento.

–Capitán, si no se siente bien, podemos tener esta plática mañana, a la misma hora. Lo necesito concentrado porque con sus detalles voy a idear una estrategia de entrenamiento para los pilotos y de ser posible, iniciar un reclutamiento para nuevos miembros.

–Disculpe, señora. Tiene mi atención.

–Bien…

Lisa siguió preguntándole a Jack acerca de las dudas que ella tenía y queriendo tener la percepción del capitán acerca del desempeño de los escuadrones, para saber si se deberían incrementar las horas de entrenamiento en simulador o qué otra estrategia tomar. El ambiente se sentía muy tenso entre ellos, sin embargo, la reunión se llevó a cabo sin eventualidades, llegando al final del primer objetivo.

–Ahora, capitán, me gustaría comentarle el segundo punto por el que lo mandé llamar –mencionó la capitana.

–Usted dirá –contestó Jack.

–Capitán, que sea la primera y única vez que usted se comporta conmigo de la manera en que lo hizo hoy. Pone en juego mis órdenes y mi autoridad –dijo Lisa con autoridad.

–No es mi problema que usted no se dé a respetar y que se dé a jugar con cualquiera. –dijo Jack fríamente, con una mirada retadora que despedía fuego.

Lisa quedó impactada con la respuesta de Jack pues él siempre se había comportado caballerosamente con ella. Si bien, habían tenido unas semanas muy pesadas entre ellos, ésta era la primera vez en que Jack le hablaba de esa forma, sin embargo, Lisa decidió no seguirle el juego al atractivo capitán.

–Desconozco las intenciones de sus comentarios, capitán. Solo le recuerdo que está hablando con la máxima autoridad de esta nave. Si no lo suspendo es por la escasez de pilotos con experiencia. Que sea la última vez que me contesta de ese modo –dijo Lisa firmemente, mirando al capitán de una forma fría.

–Si no le gustó lo que escuchó, es porque es verdad –siguió diciendo Jack.

–Puede retirarse, capitán. Esta conversación ha terminado. No tolero sus faltas de respeto –mencionó Lisa tajantemente y se dirigió a abrir la puerta de la oficina. Sus ojos verdes brillaban con furia, misma que Lisa logró controlar hábilmente.

–Ahora me echa de su oficina, siendo que usted me mandó llamar. ¿Quién es el irrespetuoso ahora?

–Capitán, por favor, salga de una buena vez y acomode sus ideas. Buenas noches. –dijo Lisa con una mirada pulverizadora.

Jack se tragó las palabras que quería decirle en ese momento, se dirigió a la puerta y se despidió con un saludo militar, sonriéndole de mala gana.

Mientras lo vio alejarse, Lisa pensaba para sus adentros «¿Por qué, Jack? ¿Por qué tiene que ser así? Habíamos empezado a tener una gran amistad, ¿cómo es que se ha venido abajo? Nunca te mentí, sabes que alguien más ocupa… ocupaba mi corazón. Sí tenía planeado decirte lo de mí bebé, sólo que no sabía exactamente cuándo ni cómo. Aunque el bebé es algo mío, creo que tú y yo abrimos nuestros corazones en esa noche que salimos a cenar, por lo que sí iba a decírtelo… Cielos… Lamento que todo esté pasando de este modo». Lisa vio que se estaba haciendo tarde, por lo que salió de su oficina y se dirigió a su habitación.

Mientras caminaba, ella iba pensando en que ya no estaba sola, sino que su bebé la acompañaba y de cierta manera, también la acompañaba Rick. «Tengo un pedacito de ti, Rick. Ahora me será más difícil dejar ir el amor que siento por ti pues en mi vientre tengo a un hijo tuyo. Yo sé que no debería estar pensando en ti puesto que tú… tú estás con ella, pero ¿cómo olvidarte? Sé que debo dejarte ir, que debo cerrar ese capítulo en mi vida porque tú ya no eres parte de ella, pero no puedo, no logro dejar de pensar en ti. A veces me desconozco, puedo controlar a una flota de militares pero no logro controlar a mi corazón. Sé lo leal e intensa que puedo ser. A Riber, lo seguí amando tantos años que no sé qué va a pasar ahora que un bebé tuyo y mío crece en mi vientre». Lisa siguió con sus cavilaciones y continuó caminando hasta llegar a su habitación. Estaba a punto de entrar, pero el ventanal del pasillo llamó su atención, como siempre. Se acercó a la ventana panorámica para ver las estrellas. Tan absorta estaba en sus pensamientos que no se dio cuenta de la presencia de alguien más, hasta que unos brazos la tomaron por la cintura, después la abrazaron por la espalda.

Lisa estaba tan sorprendida que no acertó a hacer nada. Seguía viendo al ventanal y a la silueta que se reflejaba en ella. Era Jack, quien inclinó su cabeza y la escondió entre el rostro y el hombro de la capitana. Pudo sentir el olor floral del sutil perfume femenino que Lisa usaba. Olía tan rico que le llenaba todos sus sentidos. Jack seguía abrazándola y bajó sus manos al vientre de ella, lo que causó que Lisa saliera de su letargo.

Al sentir las manos de Jack acariciando su incipiente vientre abultado, Lisa se tensó y se encendieron sus alertas. Jack pudo notar la tirantez de ella, por lo que se acercó al oído de Lisa y comenzó a hablarle tiernamente.

–Perdóname… –dijo Jack con su voz como un susurro.

–Jack… –contestó Lisa, aún muy tensa.

–Tú siempre has sido sincera con tus sentimientos, es solo que no supe cómo reaccionar, cómo asimilarlo… –seguía diciendo Jack, con los ojos cerrados y rozando su cabeza con la cabeza de Lisa.

Lisa puso sus manos sobre las manos de Jack, que aún se encontraban en el vientre de ella.

–Yo… –dijo Lisa suavemente pero Jack la interrumpió.

–Lisa… si tú quieres… si tú me aceptas, tu bebé puede llevar mi apellido. Es un bebé tuyo que yo amaré porque proviene de ti –le dijo Jack dulcemente al oído.

Las lágrimas de Lisa empezaron a brotar como cascadas, cayendo por sus mejillas. Las gotas recorrieron su barbilla y cayeron hasta tocar las manos de ella y de él. Jack notó esto y lentamente se separó de Lisa, para hacer que ella girara y quedaran frente a frente.

–Jack… –dijo Lisa, poniendo las manos en el abdomen de él. Sus hermosos ojos verdes brillaban más por las lágrimas que salían copiosamente de ellos.

–Tu bebé no tiene por qué crecer sin un padre. Yo puedo serlo para él –siguió diciendo el apuesto militar con una sonrisa en sus labios, mientras subía una de sus manos para secar las lágrimas de Lisa–. Así por fin tendré la familia que tanto soñé… Dame esa oportunidad…

–¡Oh, Jack! –exclamó Lisa y continuaba llorando –. Yo… no puedo darte esa carga, esa responsabilidad que no es tuya. No sería justo para ti…

–Preciosa… –dijo Jack sonriéndole tiernamente–. Nadie sabría... Ese bebé bien podría ser mi hijo y seguramente será muy parecido a mí.

–¿A qué te refieres? –preguntó Lisa.

–Pues… soy parecido a su padre biológico –afirmó Jack, con una sonrisa y guiñando uno de sus ojos.

–¿Cómo… cómo sabes eso? –preguntó Lisa sorprendida, abriendo sus ojos.

–¿Quién más podría ser el papá de tu bebé? Sino mi clon en miniatura –dijo Jack en tono sarcástico.

–Jack, qué cosas dices… –dijo Lisa, que seguía llorando pero al menos había esbozado una sonrisa y miró a Jack.

–Ya no llores, linda. Piénsalo, ¿quieres? O al menos, hay que tratar de darnos una oportunidad. Merecemos algo de felicidad –aseveró Jack.

Jack limpiaba nuevamente las lágrimas de Lisa y con sus dos manos, sostuvo la cara de ella. Lisa notó que las manos del capitán, eran enormes, casi cubrían su rostro. Jack la veía con mucha ternura. Estaba arrepentido de haberse distanciado justo cuando ella necesitaba más apoyo.

–Yo… tengo tanto en qué pensar… –dijo Lisa con voz apenas audible, bajando su cabeza..

Jack la veía embelesado, lentamente se inclinó, le dio un beso a Lisa en su frente mientras él cerraba sus ojos y disfrutaba de aquel contacto con la capitana.

–No tienes que contestarme ahora, Lis –dijo Jack sin apartar sus ojos de Lisa, quien subió su mirada esmeralda para encontrarse con la mirada ámbar de él. Jack tomó este movimiento, como una autorización para acercarse más a ella. Él seguía sujetando la cabeza de Lisa con sus dos manos que después las dirigió hacia el cabello de ella.

Jack, cerrando sus ojos, fue bajando su propia cabeza y, volviendo a sujetar el rostro de Lisa, rozó los finos labios de ella con los suyos. Lisa abrió sus ojos con sorpresa al sentir el roce de los labios de Jack. Intentó retirarse pero Jack seguía sujetando su rostro..

Él abrió sus ojos y pudo ver la expresión desconcertada de Lisa. Jack sólo sonrió estrechó el espacio entre Lisa y él. En un movimiento audaz, Jack la besó completamente, de manera intensa pero con ternura. Los labios de Jack cubrían los de ella en su totalidad. Lisa no acertaba a hacer algo, infinidad de pensamientos pasaban por su mente en ese preciso momento. Esos labios delgados que ella desconocía, la besaban de manera tierna, dulce y apasionada. Cada uno de los besos que el piloto le prodigaba, denotaban sed de amor y pedían ser correspondidos. Las manos del capitán seguían dirigiendo la cabeza de la capitana, mientras que las manos de ella subieron desde abdomen de él hacia sus pectorales, movimiento que no pasó inadvertido por Jack, quien bajó sus manos a la espalda de Lisa, atrayéndola hacia él, cerrando por completo el espacio entre ellos e intensificando más la pasión de sus besos.

Aunque no eran los labios que ella esperaba, Lisa sentía la forma delicada y pasional en que estaba siendo besada aunado a los sentimientos que ella sabía que estaban escondidos en esos besos. Inevitablemente recordó los besos indescriptibles que Rick y ella habían compartido y que ahora él estaría compartiendo con Minmei… Finalmente Lisa comprendió que pensar en Rick la atormentaba, siendo ella misma la causante de ese dolor. Fue entonces que decidió aceptar los besos de Jack, dando esa oportunidad que él le había pedido.

Lisa cerró sus ojos, comenzó a mover sus labios, correspondiendo a los besos de Jack. Él, sin abrir sus ojos, sonrió y siguió besándola. Lisa pudo sentir la sonrisa de Jack y se aferró más al pecho de éste. Jack se sentía gustoso pues por fin, Lisa estaba respondiendo a sus besos. Sentía que los besos de Lisa eran muy finos y delicados, pero que aún estaban contenidos y no demostraban en su totalidad la potencia de sentimientos y la pasión que ella podía expresar. Para Jack era una dicha estar así con ella en ese momento, sin embargo, él sintió que las mejillas de ella volvían a humedecerse. Jack abrió sus ojos y vió a Lisa, quien seguía con los ojos cerrados pero estaba llorando. Entonces él la abrazó y comenzó a acariciarle su cabeza y su espalda.

–¿Qué sucede, Lisa? ¿Te incomodé? –preguntó Jack con inquietud.

–No, Jack, es solo que… me dieron ganas de llorar –dijo Lisa, hundiendo su cabeza en el pecho de él, mientras bajaba sus manos para abrazarlo de su cintura. –Han de ser las hormonas por el embarazo. A veces me dan ganas de llorar porque sí.

–¿Las hormonas? –dijo Jack sonriendo. – ¿Les podrías decir que si en lugar de llorar, te pueden hacer reír? ¿O quizá hacerte más cariñosa o sexy? Bueno, creo que más sexy ya no se puede. Te veías encantadoramente sexy con ese vestido rojo.

Lisa sonrió ante los comentarios de Jack.

–Entonces en algunos días me veré embarazadamente sexy –dijo Lisa, tratando de sonreír.

–Y a mí me gustaría verte así… –mencionó Jack con voz seductora.

–Jack, yo no sé si podré… corresponderte de la forma en que tú quieres.. –añadió Lisa con seriedad.

–Ahora no me respondas, Lis. Piénsalo, yo sabré esperarte y a tu bebé también. –dijo Jack, separándose un poco de Lisa para verla a los ojos. –Recuérdalo, ¿quieres?

–Lo recordaré… –dijo Lisa, casi bostezando.

–Bueno, mi bella dama, es tarde. Necesitan descansar. Los acompaño a tu habitación.

–Pero si mi habitación está aquí –contestó Lisa.

–Como quiera los acompaño, quiero ser siempre un caballero con ustedes, lo que siempre debí haber sido para ti. Disculpa mi comportamiento estos días.

–Es que también fueron tus hormonas –dijo Lisa sonriendo en tono de broma, mientras entraba a su habitación.

–Sí, las hormonas. También estoy embarazado –dijo Jack entre risas. Buenas noches, Lis.

–Buenas noches, Jack y… gracias… por todo –afirmó Lisa sonriéndole.

Se despidieron dándose un pequeño beso en los labios. Lisa cerró la puerta de su habitación y ambos se quedaron meditabundos, recargados de espaldas, él en el pasillo y ella en su pieza, abrazándose a sí misma.

«No sé si podré, pero hoy dí el primer paso para ya no pensar en ti de la forma en que lo hago. Yo misma me martirizo con algo que no podrá ser y Jack… quizá podamos llegar a algo más que una amistad… no lo sé… el tiempo lo dirá…» pensó Lisa antes de irse a dormir.

«Eres hermosa, elegante y única… tan tú, Lisa… Espero me correspondas. Te daré el amor que tengo guardado en mi corazón y al fin podré tener la familia que pude haber formado con… ella. Lisa, quiero ser feliz… contigo…» pensaba Jack.

Mientras que en otro punto del universo, un joven militar miraba al cielo como esperando recibir ayuda de él «Tantas estrellas… ¿Cerca de cuál de ellas estarás, amor mío? ¿Dónde estarás? ¿Qué tan lejos? Mi vida es un desastre, yo me lo busqué. Te amo». Rick caminó por la misma avenida que unos meses antes recorrió con Lisa en esa noche lluviosa. Las lágrimas nublaron su visión pero él conocía bien ese camino que conducía a su refugio, al único lugar en el que podía sentirse en paz: la casa de Lisa Hayes.

Continuará…

Nota de autor:

¡Hola a todos! Comparto la actualización de este fic. Es un capítulo romántico y melancólico, como la generalidad de esta historia, Hago mención de que la trama fue escrita durante el tiempo de aislamiento en pandemia, por lo cual, refleja mucha de la melancolía de esos días en que éramos libres de salir, de respirar el aire sin cubrebocas y de convivir lado a lado con los demás.

Puedo adelantarles que el matiz de la historia irá cambiando conforme avancen los capítulos.

Gracias por sus comentarios.

Saludos.