Disclaimer: Recreo no me pertenece o Vince y Gretchen serían canon.

(Aunque todos sabemos que así es)


La maternidad en los monos


"En este experimento intentaron analizar la relación de los monos con sus madres. A algunos pequeños monos se les dio una madre robot con diferentes características.

Mientras unos tenían una madre fría y robótica, otros tuvieron una más parecida a un mono en apariencia. Los segundos pudieron adaptarse mejor al entorno y los ruidos. También se demostró que, si se separan de su madre en los primeros nueve meses de vida, nunca recuperan el vínculo maternal"


La llegada de Vince a su viejo vecindario podía no emocionarlo demasiado. Sin embargo, estaba feliz de ver a su madre. Al morir su padre se sintió culpable de estar tan lejos de ella y de su hermano Chad, aunque esto último, no lo admitiría tan fácilmente.

Su relación siempre había sido complicada. Cuando Chad se enteró que cambiaba los deportes por la facultad de medicina de Columbia, él en realidad, no comentó nada al respecto. Pudo ser el hecho de que a causa de su lesión, él había caído en depresión y su hermano no quiso ser un desgraciado al respecto o bien, que mamá había tenido una de esas charlas con él.

El hecho de ser adultos, no había cambiado esa jerarquía. Mamá siempre estaba a cargo. Y ese era el asunto. Su madre no cumplía cincuenta y cinco años todos los días. Así que no podía tener una cara larga al respecto. Aunque admitía que le asustaba un poco volver. Desde el funeral, no había estado en casa en alrededor de un año. Y ahora que había vuelto, se había sentido bien abrazar a su madre y tener una charla ociosa con su hermano, no había sido mucho, pero era un progreso. Resultaba que pronto se convertiría en tío. Y de todas las formas en que pudo ser sorprendido por Chad, esa en realidad, fue una buena forma en opinión de Vince. La comida casera y la calidez en su hogar lo habían reconfortado de una forma que no esperaba necesitar.

Suspiró.

Los aviones siempre conseguían ponerlo nervioso. Bastó con girar la mirada a su costado, una pelirroja con gafas de montura, cabeceaba a su lado. No pudo más que esbozar una diminuta sonrisa frente al panorama. Aunque había estado nervioso por volver a casa, mucho del apoyo que necesito para lograrlo, lo había obtenido de ella.

Gretchen se encontraba en una posición muy incómoda para dormir. Como aprendió al tener que utilizar gafas de lectura tras largas jornadas de estudio, quedarse dormido con tus gafas puestas podía ser un problema. Las patillas eran un horror.

Estiró su mano y alcanzó el bolso de su amiga, después de remover un poco, dio con su objetivo. El estuche de gafas de Gretchen. Aliviado de encontrarlo, retiró cuidadosamente las gafas de Gretch y las guardo en su lugar. De pasarles algo, ella tendría que recurrir a esas lentillas desechables y aunque Vince no iba a admitírselo, prefería que no las usara. Y sus deseos egoístas habían comenzado a generar ruido dentro de él.

—"¿Por qué de pronto cambiar a lentes desechables cuando ha usado gafas de montura desde el jardín de niños?"—Se preguntó, la noche en que ella había llegado topándose con cada cosa en su departamento y usando lentes de contacto.

El resto de cambios que siguieron a las gafas, no hicieron nada más que incrementar sus preguntas. Y eso lo hacía sentir enfermo. Gretchen era su amiga, lo había sido desde hacía mucho tiempo, era natural que se preocupara por ella. Sin embargo, los sentimientos que había estado experimentando, habían dejado de rozar la preocupación a los celos. Y el descubrimiento lo estaba alcanzando al fin.

Aún si ella estuviese interesada en alguien, ella no tendría por qué cambiar quien era por agradarle a nadie, era fantástica y si este sujeto misterioso no podía manejar eso, bueno, por él podía largarse por la puerta grande. Y de nuevo, era un asco de persona. Quizás Gretchen simplemente estaba queriendo tener cambios en su vida y él no tenía derecho a cuestionarla al respecto. Los últimos días, se encontró pidiendo porque dentro de esos cambios, él no fuese incluido. O más bien, sustituido. Y resultaba que el gran Vince LaSalle, en verdad actuaba como un patético perdedor. Y apestaba. Porque la persona con la que podía hablar al respecto, estaba siendo el sujeto de su pesar.

¿Cuándo su vida se convirtió en una comedia romántica? Habría querido hablar con su madre al respecto, pero al llegar la hora, simplemente no pudo hacerlo. En cambio, la abrazó fuertemente y prometió visitarla más seguido.

Gretchen se acomodó en su asiento y antes de que Vince pudiera seguir ahogándose en sus pensamientos, recostó su cabeza sobre su hombro y durmió durante el resto del vuelo. Cuando Vince consiguió relajar su frecuencia cardíaca, concilio el sueño junto a Gretch. No había sido un mal San Valentín después de todo.


Febrero 26


A un mes de haber empezado con su experimento, Gretchen podía decir que definitivamente, tenía preferencia sobre los ambientes controlados. Resultaba que su cotidianidad y su vínculo con Vince, en realidad, no se habían visto afectados en lo absoluto. En cambio, ella estaba llena de moretones en la mayor parte de su cuerpo, cortesía de sus nuevos lentes de contacto.

El mayor cambio que pudo documentar, fue el hecho de que, utilizar gafas de montura había sido muchísimo más económico y cómodo en su opinión. Eso y quizás no podía pasar por alto un pequeño incidente en la última cena que tuvieron en casa de la señora LaSalle antes de regresar a Nueva York.

La mamá de Vince le había preguntado, si ella salía con alguien y tanto Vince como ella, se atragantaron con su estofado. No habían hablado al respecto desde entonces. Y aunque no era mucho, no había dejado de darle vueltas al asunto. Era su mayor progreso hasta ahora.

—Supongo que no incluimos las relaciones interpersonales en el contrato de arrendamiento.

Si ella era sincera consigo misma, quizás estaba perdiendo su tiempo. Había invertido en un nuevo guardarropa, cambiar la comodidad de sus gafas por lentillas, y de no ser porque no pensaba someterse a una cirugía plástica por ir contra sus principios, habría hecho algo al respecto con sus dientes. Estaba siendo una completa tonta. Cayendo bajo el paradigma de sucumbir ante los estereotipos sociales y, aun así, seguía contemplando el tríptico que había conseguido en el gimnasio cerca de casa. Invertir en su salud física era lo menos que podía hacer, ya que creía que de continuar así perdería los papeles.

Vince LaSalle parecía no darse por enterado de su reciente afecto hacia él. Estaba soltando tantas feromonas en su dirección, que creía que no necesitaba usar perfume. Quizás él estaba viéndose con alguien de la universidad y simplemente había preferido poner distancia.

Sacudió su cabeza y desechó la idea. Si él no correspondía a sus sentimientos, lo manejaría, pero sin lugar a dudas, jamás había hecho algo para que él no sintiera la confianza de hablar con ella.

—"Así como la confianza que tienes tú para hablar de tus sentimientos, ¿No?"—Gretchen se había vuelto muy buena al momento de minimizar la voz interna que parecía trabajar horas extra.

Después de todo, habían pasado el día de los enamorados juntos. Aunque también incluía amistad en esa celebración. Y que todo lo que habían hecho, fue dormir a 36,000 pies de altura. De la forma que fuese, pasar el aniversario de un santo muerto en compañía de Vince había sido divertido. Y estaba feliz de haber podido estar con él.

El llamado de Vince la sacó de sus cavilaciones.

—Oye Gretch, teléfono.


De todas las formas en que pensó que terminaría el día, no pudo prever que sería de esa manera.

El teléfono sonó y al responder, una voz masculina preguntaba por Gretchen.

—¿Bueno? Señorita Grundler por favor.

Vince frunció el ceño.

—¿Quién habla?

—Oh, mil disculpas. Soy Mark, colega de la doctora Grundler. ¿Podría hablar con ella?

Si Vince gritó, en realidad no estuvo consciente de eso. Pero una mata de cabello pelirrojo salió disparada de una de las recámaras en cuanto anunció la llamada. Sonrojada, probablemente por la breve actividad física, Gretchen atendió. Y con un gran esfuerzo de su uso de razón, se dirigió a la cocina en busca de una botella de agua. Y algo de privacidad para su amiga.

Al finalizar la llamada, se descubrió junto a Gretchen por inercia. Misma que agradecía por haber atendido por ella y que sujetaba un tríptico con una gran fuerza entre sus manos.

—¿Es el gimnasio de esta cuadra? —Vince quiso saber.

El rostro de Gretchen se tiñó brevemente, era una mujer de ciencia, pero si estaba pagando algún karma, ella en verdad desearía saldar esa deuda en cualquier otro momento y de ser preferible, con cualquier otra persona. Pero no con el ex-atleta profesional, Vince Pierre LaSalle. Que como el título indicaba, no se había descuidado un solo día de su vida.

—Ya sabes, la salud es importante. ¿No es así?

Vince tuvo que contener la mandíbula contraída o de lo contrario, caería ante sus pies.

—No sabía que te interesaba obtener una rutina. Quiero decir, la salud es importante, desde luego.

Y por primera vez en mucho tiempo, experimentaron un silencio verdaderamente incómodo. —¿Todo bien en el trabajo?

Gretchen tardo un momento en comprenderlo. —Oh, sí. Sí, es solo Mark, me olvidé de darle mi número personal y tuvo que llamar a casa. Gracias por preguntar.

Las piezas caían alarmantemente en su lugar y Vince no podía dejar de ver las conexiones en todo aquello. Definitivamente, él y Mark necesitaban tener una charla.

—Y entonces, por eso consideré apuntarme a unas clases, ¿Qué opinas?

Maldición. Gretchen acababa de preguntarle algo directamente y él no terminaba de enterarse de nada. Condenado Mark, condenadas lentillas y condenado él.

—Sabes que siempre estoy para ti, Gretch. Es más, si te interesa, podemos correr juntos. — Y antes de darse cuenta, se había ofrecido a ayudarla con algo que no había solicitado.

El rostro de Gretchen se contorsionó de la impresión y aunque lo último que pretendía que Vince viera, era su lamentable capacidad y condición física, aceptó.

—Maravilloso Gretchen, bien hecho. —Se dijo mientras se cepillaba esa noche. Ni siquiera estaba segura de tener la ropa apropiada para hacer ejercicio.


Hi.

Una vez más, muchas gracias por pasarse por acá. Como he escrito anteriormente, he releeído. Y planeo terminar la historia. Vince y Gretchen se merecen mucho amor.

Saludos.