Capítulo 10: "Lo que pasó mientras te hacías la ofendida".
Shippo tenía semanas sin volver a la aldea que, luego de años, podría considerar que era su hogar. Se pasaba entre su entrenamiento de magia y las familias de sus amigos, aunque con los años cada vez viajaba menos ya que prefería quedarse con los demás de su especie. Esa semana iría de sorpresa, llegó volando entusiasmado soñando con probar comida casera, de ver a Sango, a Kagome y de molestar a Hisui y a Moroha. Para su sorpresa, fue a esta última la que encontró primero en la cabaña de Miroku, instalada junto a la entrada, tirada en el piso con los ojos cerrados escuchando música.
-¡Hola! Sorpresa. Volví por algunos días. - Shippo se encontró dentro con Kin'u y Gyo que conversaban divertidas mientras Hisui hacia la comida.
-Bienvenido zorrito- Gyo lo abrazó alegremente.
-Te extrañamos- Kin´u adivino que podría tener hambre y le hizo un espacio junto al fuego.- Hisui, dale un plato a Shippo por favor.
-Hey, no soy su esclavo, esperen que termine la sopa- las mellizas ignoraron a su hermano y preguntaron al kitsune por su entrenamiento, hasta que este fue superado por su curiosidad por lo que vió al llegar.
-Oigan, ¿que hace Moroha afuera como las locas?- las mellizas miraron al kitsune.
-Una larga historia- Hisui se acercó a sus hermanas y al invitado entregándoles a todos una porción de sopa- lo qué pasó fue q…
-Antes de que mi hermano cuente de forma innecesariamente larga toda la historia, yo te diré- Gyo se adelantó provocando que Hisui la mirara molesto-llegó hace tres días porque peleó con tío perrito y con sus dos pretendientes, ambos chicos se pelearon frente a muchos aldeanos dándose golpes en la cara, fue épico.
-Se pelearon por su amor- agregó la aprendiz de monje sonriéndole embelesada.
-¿De verdad? No tenía idea que Moroha tenía enamorados y dos además, parece que heredó las mañas de su papá de andar con dos personas a la vez ¿quienes son?
-Kenji y Hiro- el exterminador se volvió a intervenir- pero no es como lo cuentan ellas, no pelearon por el amor de Beniyasha.
- A mi me pareció que ese fue un poco el trasfondo- Gyo puso mirada divertida mientras comía distraída.
-Pelearon porque tío Inuyasha y Kenji engañaron a Hiro haciéndolo pasar por pruebas para poder ser "prospecto" de Moroha y con el lobo se peleó porque le dijó híbrido a Kenji.
-Suena a caos, pero no me extraña con el perro tonto de Inuyasha metido al medio. Pero Kenji tiene más neuronas ¿dicen que le interesa Moroha? Lo dudo.
-Ustedes son hombres, no ven las cosas que nosotras vemos.
-Pero si Moroha está aquí ¿Kagome cómo está? Debe estar muy triste.- el chico conocía muy bien a la sacerdotisa como para saber aquello.
-Sí, la verdad mamá nos contó que tía Kagome está devastada con que se fuera, además de eso está molesta también con mi tío, no se hablan prácticamente.- la futura monja hablaba rápido, ansiosa de contar todo el drama.
-Y para peor, nuestra tía cuido de los peleadores, Hiro se mejoró rápido pero Kenji estaba de humano en la pelea y quedó grave- agregó Gyo con cara de pesar.
-¿Y está bien?-
-Sí, ahora mejor, pero no despertó hasta ayer, estaba muy mal.
-Eso no es todo- el exterminador se adelantó está vez- un yokai, antes de la pelea con Hiro, golpeó a Kenji.
-¿Qué? ¿Quién?
-No sabemos, pero Setsuna sospecha que es una de las razones por las que Kenji siempre desaparecía del pueblo de los hanyos, tiene muchos misterios detrás. - Hisui, que pasaba mucho tiempo con la exterminadora, seguía sin confiar realmente en el hanyo de ojos violetas. Ahora, menos.
-Que gran caos queda si me voy unos días, pero bueno, ya volví a arreglar los dramas que siempre aportan Inuyasha y su hija.
-¿Perdón?- En ese momento entró Moroha, Shippo se sorprendió de verla en tal mal estado, tenía ojeras intensas que solo había visto en los peores momentos de Kagome y su desplante siempre alegre ahora solo era desolador.
-Siéntate a comer, Beniyasha- Hisui le entregó una porción. La chica agradeció y se tiró al piso como un saco de papas.
-Moroha, en serio ¿dos chicos? Dicen que las cosas que se hereden no se hurtan- Shippo se rió fuertemente y las mellizas solo sonrieron sutilmente.
-¿Qué? ¿Dos chicos que? De qué estás hablando zorro desquiciado-
-De tus enamorados-
-Cuales enamorados ¿quieres que te golpee zorro?- Moroha se levantó enojadisima.
-Ya, cálmate y siéntate. Vamos a conversar- Shippo espero unos segundos mirándola seriamente, hasta que ella, sin mirarlo, se sentó. Sabía que costaría, pero como fuera lograría aplacar ese mal humor y la mala actitud de la adolescente.
—-
Setsuna
La exterminadora caminaba silenciosamente junto al río en silencio, a veces disfrutaba en soledad del ruido ambiente de aquel lugar. Su hermana casi no había aparecido a dormir con ella y su madre esos días, se la pasaba en la aldea, ayudando a cuidar a Kenji que estuvo dos días dormido. Setsuna sentía a veces que vivía en distintos tiempos con Towa, ella siempre parecía alegre y entusiasta con las cosas, pero en cambio ella se sentía fuera de lugar muchas veces. Lo que más disfrutaba era su trabajo, además, admitía que le gustaba pasar tiempo con su madre, que desde que habían comenzado a vivir una vida en familia, era su persona preferida. Y bueno, también estaba él…
-Hola Setsuna- Hisui la saludó mirándola de frente, estaba con su gran boomerang en la espalda y los sostenía con una naturalidad que a la chica le gustaba, por alguna razón que no entendía.
-Hola-
-¿Te molesto?
-No.
Hisui se acercó más a ella, hasta que levantó su mano en la que tenía un paquete envuelto en un pañuelo. Setsuna sabía lo que era.
-Gracias Hisui- la chica recibió el paquete abriéndolo de inmediato, eran bolitas de arroz y algunas verduras cocidas. Se sentaron juntos junto a un árbol frente al río y ella comió en silencio.
-Estás más introspectiva que de costumbre. Sé que no te gusta que se metan en tus asuntos, pero quiero recordarte que puedes decirme si algo te ocurre- Hisui le habló bajísimo, temiendo que la chica se incomodara.
-Supongo que no es nada-
-Bueno- el castaño dijo eso dando un suspiro. Setsuna se lamentó en silencio unos segundos, dejó de comer y sin pensarlo miró al chico junto a ella. Necesitaba conversar algo con alguien.
-No me gusta que Towa vaya a ver a Kenji.
-Entiendo. Aún no te fías de él.
-No, pero tampoco sé qué creer, este tiempo ha actuado bien, pero hay algo-
-¿Cómo fue que llegaste a detener a tu padre?
-Sospechaba de las mentiras a Hiro hace tiempo y cuando lo ví marcharse el día de la competencia algo me hizo seguirlo, cuando lo encontré le gritaba a Sesshomaru que hablara con el. Fue un idiota, claro que el no entendía nada y cuando noté que lo habia herido con las garras supe que tenía que intervenir.
-¿Qué hiciste?
-Solo le grité, se detuvo al oírme y me lleve al lobo. Pero no le explique nada.
Hisui notó como la mirada de Setsuna se intensificó, el hablar de su padre parecía algo sumamente complicado para ella. Sabía que meterse o intentar conocer sus sentimientos reales era algo inútil, con la hanyo los métodos tenían que ser otros.
-Mis hermanas harán algo hoy en la noche, Shippo llegó hoy y la idea es hacer una comida especial. Estas invitada. - Setsuna sintió mucho agradecimiento por la actitud de su acompañante, a ella claro que no se le daba hablar de sentimientos ni nada por el estilo, pero Hisui sabía tratarla y ella se sentía demasiado cómoda con el.
-Gracias- la muchacha se levantó, junto al árbol previamente habia dejado un estuche negro que contenía su violín. Se acercó a él sacándolo ante la mirada atónita de Hisui.- Quisiera pedirte que escuches la canción que compuse.
-¡Por supuesto!-
Hisui se sentó y se limitó a concentrarse en la chica frente a él. No era secreto para nadie que en su corazón la muchacha del violín ocupaba un lugar privilegiado, desde que la conoció sabía que algo de ella le era sumamente especial. Le costó muchísimo lograr pequeñas cosas con ella, desde poder conversar hasta compartir "citas". Pero, en ese momento, ella tocaba de una manera maravillosa, parecía que su forma de tomar el instrumento, sus ojos cerrados y las notas que lo envolvían en medio de la tarde, lo hacían confirmar con total determinación que estaba enamorado de Setsuna. La melodía podía no ser para él, no tener nada que ver con él de hecho, pero en su interior quería pensar que si le había pedido eso era porque de cierta manera "algo" se relacionaba con su persona.
Cuando la niña se detuvo, abrió los ojos lentamente y soltó el violín, mirando expectante al exterminador.
-Hermosa- ambas, pensó Hisui.
-Gracias- Setsuna no ignoró el doble sentido de su palabra y sin poder evitarlo se sonrojó levemente, intentado disimularlo guardando el violín.
-Iba a pedirte una cosa más.
-Lo que desees
-Quiero seguir a Kenji. No puedo sacarme de la cabeza que tiene más historia de la que sabemos, soy consciente que mis tíos no desconfían de él y eso me asusta un poco.
-¿Te preocupan?
-Claro. Son los padres de Moroha- era un poco justificación, pero la verdad ella también los apreciaba.
-Iré contigo pero…¿por qué no te fías de él?-
-Mira, lo que recuerdo es que a cierta edad, como a los once años, comenzó a salir del pueblo, su justificación era que hacía guardia pero yo misma me sorprendí un par de veces de no encontrarlo en esa posición. El asunto es que alguno de nosotros sospechábamos que tenía contacto con gente fuera, a veces llegaba con comida, con ropa nueva, con objetos. Y lo más curioso, es que de un tiempo para el otro mejoró considerablemente su técnica con la espada.- Hisui la miraba atentamente, ciertamente era por lo bajo curioso todo aquello-
-¿Qué piensas de ello?
-Yo creo que tenía contacto con su familia. Pero no son buena gente.
-¿Por qué? ¿No se supone que lo abandonaron?
-Eso no quita que volvieran- Setsuna rio de medio lado, a ella le había pasado algo similar en cierta forma, reencontrarse con su familia después de verse abandonada- Porque de pronto de sus "paseos" volvía herido, golpeado y siempre tenía malas excusas. Su humor cambió, pasó de un niño alegre a muy tímido. Hasta una ocasión en que se perdió mucho tiempo, la señorita Shiori lo creyó muerto, hasta que lo encontramos al borde de la muerte junto a un lago cerca del pueblo.
Hisui no sabía que decir, le parecía casi imposible si se trataba de la familia. Aunque claro, él siempre había tenido una cariñosa.
-¿Y eso cómo afecta a tus tíos y a Moroha?
-Son sospechas simplemente, he notado este tiempo que sigue "escapando", le dice a tía Kagome que va a cazar de noche y no vuelve en muchas horas. Aparte de eso, diría que me llamó la atención su repentina llegada como discípulo de mi tío.
-No comprendo
-Es verdad que la señorita Shiori quería que él entrenara pero...hace años que Kenji no vive en el pueblo de hanyos, iba seguido pero no se quedaba. Es muy curioso que un dia de la nada decidiera hacer caso a Shiori y entrenar oficialmente-
-Eso si es extrañísimo ¿y el sabia que la opción de maestro era tío Inuyasha?-
-Sí, eso es la cúspide de todo. Estuve presente una noche en el pueblo, le comenté a Shiori de la liberación de los padres de Moroha y ella de inmediato manifestó su deseo de que ellos entrenaran a Kenji. Él estaba ahí también y sin dudarlo se negó. Pero meses después, cambió de opinión.
-Emm..bien, ahora es algo personal también. Iremos. - el exterminador estaba más intrigado que nunca.- bueno, cambiando de asunto, si quieres podemos irnos ya a la cabaña, a mis hermanas les gustará verte, pero solo si lo deseas, no hay problema si no quieres…- el pobre chico se puso nervioso al instante, no pasarse de la raya con ella le era difícil. Ella, por su lado, sintió un poco de ternura al verlo tan extraño, con la voz temblorosa y las manos sosteniendo con fuerza su arma.
-Vamos ahora, podré ayudarles- y, como un gesto para relajarlo, le sonrió, de una manera que hizo a Hisui sentirse aún más encaprichado de la bella hanyo.
-¡Genial! Primero eso sí pasemos a comprar algunas verduras, sino Gyo me molestara eternamente y yo no quisie…- el exterminador se vio interrumpido de su caminar por el agarre que le dió Setsuna a su brazo, girándolo con rapidez. La chica no lo miraba, su sonrojo la delataba.
-De nuevo, gracias por todo Hisui. Debes pensar que soy extraña, pero me siento bien conmigo. Y por darme mi espacio siempre.
-No digas eso-
-...Por ser mi amigo también.-
-Setsuna, hago esto porque eres importante para mi, tú lo sabes. - Hisui se sintió paralizado en su lugar, de pronto, la chica lo miró a los ojos desestabilizando completamente.
-Tu también para mi, Hisui. No me preguntes porqué. Pero lo eres.- la niña entonces lo apretó un poco más fuerte, aun mirándolo. Él, por su lado, pensó que todo parecía un sueño, algo irreal. Entonces decidió, sin pensarlo mucho para no temer por la reacción de la mujer, acercarse a ella agarrándola entre sus brazos con suavidad pero acogiéndola junto a su pecho. Para su felicidad, ella no lo apartó de su cercanía, al contrario, se dejó abrazar, sin responderle el gesto pero si dejando que él apoyara la mejilla en su cabeza. Así estuvieron unos segundos que fueron la gloria para Hisui, no había otra palabra, eso era lo mejor que le había pasado en mucho tiempo, la quería lo suficiente para entender que el hecho de que estuviera así con él era un acto de total confianza.
—
Towa
Hace dos días que Towa acompañaba a su tía Kagome a diario. Estaba haciendo de auxiliar de la sacerdotisa con el cuidado extensivo de Hiro y Kenji. El primer día tuvieron que separarlos, uno en cada pieza y la miko luchó con intensidad para que los chicos no volvieran a ponerse a pelear, pero el problema se "resolvió" cuando el pobre del hanyo se desmayó durmiendo por dos días enteros, hecho que tenía muy preocupada a la mujer que hizo de todo por despertarlo.
Pero Kenji ya había salido de su sueño y lo primero que vio junto a él fue el cabello plateado de Towa que le sonreía. Kagome, cuando lo vió y lo escucho hablar, se puso a sollozar suavemente, estaba aliviada. Luego de abrazarlo, lo segundo que hizo fue reprenderlo por lo que había hecho. El hanyo asintió avergonzado, le dolía haberla lastimado y decepcionado, aunque había prometido de todas las formas que nunca quiso hacerle daño al lobo. Ese día ambas se dedicaron a procurar que se sintiera bien y al final del día la adolescente se despidió de él con un beso en la mejilla que lo dejó pasmado, nadie hacia eso, menos con él. Al día siguiente, luego de que la miko le contó que Towa había cuidado de él con dedicación esos dos días, le agradeció de corazón a la chica.
-No hay de que, quería ayudarte.
Kenji se limitó a mirarla, recordó en un segundo lo que habían escuchado en la pijamada días antes. En palabras de la muchacha, él le interesaba, pero realmente no sabía cómo actuar con eso en perspectiva.
-Te repusiste bien mientras dormías, pienso que lo mejor sería que saliéramos a pasear un poco ¿te gustaría? Podríamos hacer un picnic, es una especie de cena al aire libre.
-Sí tu quieres, está bien- Kenji se enderezó como pudo, aunque ya no le dolía nada, había sufrido la fractura de algunos huesos en estado humano, por lo que su recuperación aún le pasaba la cuenta. Al ver el entusiasmo de la chica se cuestionó unos segundos si estaba bien aceptar, no quería darle falsas ideas pero tampoco rechazarla, no podía, era muy linda con él. Para su sorpresa, Towa ya tenía un bolso preparado anticipándose a su respuesta. Sin demoras, salieron camino al árbol sagrado. El chico iba apoyado de Towa, generando una cercanía que lo ponía incómodo.
-¿Puedo preguntarte algo? -
-Sí, dime- Kenji sonrió de medio lado.
-¿Quién era el youkai con el que te peleaste? -
Kenji se congeló en un segundo, paró su andar y la chica hizo lo mismo.
-Preferiría no decirlo. Disculpa-
Cuando llegaron junto al árbol, Towa dejó una suerte de manta en el piso, ayudó al hanyo a sentarse y prometió volver luego, al parecer había olvidado algo. Kenji disfrutó unos segundos del aire en su cara y los sonidos de la naturaleza. Apoyó sus manos detrás de su espalda y estiró la misma como un felino, desde que amaneció aquella mañana sentía la necesidad de despertar todos sus músculos, su cuerpo entero. Cerró los ojos con suavidad, no podía evitar concentrar su mente en aquella espina que sentía y que le molestaba en el pecho, que por supuesto, tenía que ver mucho con que Moroha seguía molesta con sus padres y claro, también con él. Cuando Towa regresó, fue liberando la comida con rapidez y una sonrisa enorme.
-Traje estas cosas, tía Kagome me dió como pista que te gustaban las frutas.
-Eres muy tierna, gracias.
Se pusieron a comer conversando de cualquier asunto, Kenji se interesó por la vida moderna de la chica, asombrado por la cantidad de conceptos que no comprendía y por la facilidad con que la chica hablaba de esos días. En medio de la conversación, también pudo notar como se emocionaba cuando hablaba de algunas personas.
-Pero sabes, aquí he creado una familia y soy muy feliz. Volver con Setsuna, conocer a mis tíos, a mis padres, hacerme amiga de Moroha- cuando la chica dijo ese nombre, Kenji se atoró con un pedazo de la manzana que estaba comiendo. -¿Estás bien?
-Sí, discúlpame.
-Me agrada estar así contigo, cuando te veía dormir pensé que podrías morir, pero ahora estoy más tranquila-
-Creo que mientras peleaba con Hiroyuki esforcé mucho mi cuerpo y terminé colapsando. No me había pasado, pero había escuchado que podría suceder en los días de humano.
-Sobre eso ¡es increíble conocer a alguien qué pasa por lo mismo! Nunca fui muy consciente de mi estado de hanyo, pero cuando te ví con ese cambio de aspecto, reflexione un poco más sobre mi propio cambio.
-Hay que cuidar ese secreto, quizá no fue buena idea lo que hice- el chico dijo eso con voz baja, se lamentaba un poco sobre cómo había acabado todo, le dolía, así de simple. - prométeme que no le dirás a nadie tu secreto, el peor error de un hanyo es revelar sus días de humano.
-Te lo prometo Kenji, gracias por preocuparte- Towa se enterneció con la actitud del chico y, aprovechando la cercanía, tocó su mano puesta en la manta por encima, apretándole sutilmente. La peliplateada de pronto comenzó a mirar a otro lado, su compañía igual.
-Moroha ¿eres tú?
De uno de los árboles saltó la chica, venía con el pelo un poco agitado, suelto y mojado. La expresión tan seria de la shinhanyo hizo estremecer a Kenji que quedó en una pieza mirándola, como si fuera una ilusión. Ella ni siquiera daba cuenta de notar su presencia en aquella escena.
-Venía del río- Towa asintió a su prima sonriéndole y está dirigió dos segundos su mirada a la mano de la peliplateada- no quería interrumpir su cita, disculpen. Me voy.
Sin pensarlo dos veces, Moroha giró su cabeza intentando quitarse el peso del agua en el pelo (y en parte, el peso de sus pensamientos) para salir a paso duro en dirección a la aldea. Kenji, por un impulso, quiso levantarse pero un apretón en las costillas lo hizo caerse un segundo, todo acompañado de un grito agudo que no pudo evitar.
-¡Kenji! - Towa se acercó más a él para apoyarlo, al instante Moroha también estaba a su lado.
-¿Qué te duele? ¿Te llevamos con mi mamá?- la morena a su lado no lo miraba, a pesar de que él apenas la tuvo al lado no pudo quitarle los ojos de encima.
-No, no, creo que estoy bien, fue un dolor fuerte, nada más-
-No te preocupes, yo lo llevaré, gracias prima- la hanyo tomó de un brazo al chico y lo levantó sin problemas. Antes de que Moroha pudiera entender el poco lugar que tenía ahí, no pudo evitar sentir una punzada de odio a ambos adolescentes frente a ella. Antes de irse, pudo notar como Towa le daba una sonrisa siniestra en respuesta...pues era eso, la chica iba en serio respecto a Kenji.
—
Moroha
Moroha llegó corriendo a la cabaña de sus padres. Estaba decidida a conversar con ambos, no había dejado en esos días que Inuyasha se le acercara y tampoco habia tenido la sensibilidad de velar por su mamá, que nada tenía que ver. Pero esa tarde, luego de hablar con Shippo, pudo darse cuenta de una gran verdad: que el ocultarse y correr no podía ser la respuesta. También, fue más consciente de cómo dañaba a su madre con esa actitud. Hace meses, cuando recién comenzaba a vivir con sus padres, ella solía arrancarse, solo porque no podía acostumbrarse a tener padres amorosos. Con el tiempo, esa mala costumbre mermó, pero ahora, había vuelto a herir a su madre.
Cuando llegó la miko estaba afuera, tenía en sus manos metidas en las plantas de su pequeño huerto. Cuando notó a su hija, la mujer sonrió con tanta felicidad que Moroha pensó que era como la vez que volvieron a verse.
-¡Hija! Volviste- la niña no se resistió, dejó que su mamá la abrazara y soltara pequeños lagrimones en su pelo negro desordenado.
-Sí, discúlpame. Sé que no tuviste nada que ver, pero a veces mi genio me gana-
-Lo sé, no te preocupes. Siempre que regreses, estará bien. ¿Entramos? Te daré algo de comer.
-No, prefiero que no. Me gustaría que buscáramos a papá y que hablemos los tres- Kagome se puso pálida, no esperaba que la chica quisiera ver a su papá de inmediato.
-El y yo estamos peleados, hija…-
-Sí, por eso.
Moroha comenzó a olfatear a su padre, no podría estar muy lejos, él nunca se alejaba tanto de la miko. Al rato lo sintió, estaba casi a la entrada del bosque, sentado sobre un árbol. No hizo falta llamarlo, bajó al sentirlas.
-Papá, quería que habláramos. - Inuyasha tenía una pose que daba cuenta de su incomodidad y de lo mal que se sentía. Kagome se negaba a mirarlo. La niña los invitó a sentarse sobre el pasto junto al mismo tronco.
-Yo…creo que actué mal. Les prometí hace mucho tiempo que no volvería a arrancar así. Lo siento. Aunque no quiere decir que no crea que lo que hicieron con Kenji fue terrible, papá-
Sus padres no le respondieron, ambos la miraban. Inuyasha se adelantó.
-Discúlpame enana. De verdad. No entendí mi error hasta que me recordaste que Koga y Ayame cuidaron de ti.
Moroha le sonrió a su papá, la verdad tampoco podría permanecer tanto enojada con él, simplemente lo quería demasiado y no le gustaba verlo como perrito asustado frente a ella. Se le acercó y la abrazó, hundiéndose en sus brazos, dejando que él la apretara. Kagome no espero nada para ponerse a llorar con fuerza, Moroha se rió un poco porque Inuyasha reaccionó con mirada de terror al verla llorar.
-Està llorando de felicidad, no te asustes- le susurró muy despacio para que solo él la oyera.
-¿Volverás a la cabaña?- la miko dejó de llorar.
-Sí, pero con una condición. Quiero que ustedes dos también se arreglen.- sus papás sè miraron luego de un rato.
-Keh...eso depende de si tu madre accede a hablar conmigo, enana- Inuyasha miró intensamente a su mujer, hace tres días que no le hablaba.
-No tengo problema, si tu padre deja su actitud prepotente-
-Bien, no sé cómo lo resolverán, solo haganlo. Hoy hay una junta para celebrar a Shippo que volvió, volveré en la noche, espero que ya esté todo bien, porque tengo que decirles algo más- Moroha se levantó, se sentía orgullosa de sí misma. Se despidió y dejó a sus padres sentados, mirándose. Sabía bien que a veces, ella tenía que ser el punto mediador entre las fuertes personalidades de sus padres.
La reunión de alguna forma resultó caótica. El monje y su mujer dejaron al grupo de jóvenes a solas, las mellizas se entusiasmaron y sacaron sake para aquellos que podía tomar (lo que excluía, en consecuencia, a las tres primas). Gyo evadió toda realidad invitando a Kenji por un lado, que iba muy bien acompañado de Towa y a Hiro por el otro, que hablaba con Shippo, dando una que otra mirada de odio a Kenji y de amor a Beniyasha. Moroha por su parte se sentía demasiado molesta, aún no resolvía nada con ellos, así que se limitó a comer todo lo que pudo y escuchar a Kin´u que contaba historias increíbles. En alguna instancia Hisui se puso un poco ebrio, la poca costumbre de tomar lo desestabilizó, pero para sorpresa de todos Setsuna cuidó de él. Shippo, como invitado de honor, estaba divertido viendo los bandos que se había creado con la pelea del día anterior y pensaba la mejor forma de crear un poco de caos que lo hiciera reir.
Minutos más tarde, las mellizas en primera fila vieron lo siguiente y así lo contarían entre risas años después:
Ambos exterminadores salieron de la cabaña, acompañados de Shippo. Luego, Hisui volvió a entrar, aun ebrio. Lo siguiente, fue lo peor. Hisui, en un acto intempestivo, tomó de la mano a Moroha, la levantó del suelo y comenzó a "bailar" (o lo que fuera ese lamentable intento) frente a todos, apretándose a ella. La muchacha, roja como su moño, no podía soltarse. Las mellizas vitoreaban entusiasmadas (todo gracias a la ebriedad) para luego quedarse en silencio cuando su hermano tocó, con un movimiento rápido, el trasero de Moroha, al puro estilo de Miroku (hubiera comentado cualquiera que conociera al padre de los tres anfitriones).
Moroha quedó tan sorprendida que reaccionó tarde, dirigiendo un golpe de puño que el chico esquivó y salió corriendo de ahí. El"poco" mareado Kenji, miraba con ojos de plato todo, también avergonzado. Alcanzó a gritarle a Hisui un improperio que aprendió de Inuyasha, aquellos que contenían en la misma oraciones menciones a kami, a la madre y a los demonios.
-¡Voy a decirle a mi maestro, eres hombre muerto!- el hanyo se levantó olvidando los desastres de sus huesos rotos y sacó su espada, en un gesto impulsivo impropio de él.
Por otro lado, el lobo se levantó sobre energizado gracias al alcohol, saliendo detrás del exterminador que escapó nuevamente afuera.
-¡No vuelvas a tocarla, pervertido maldito!- Hiro gritaba y perseguía al chico que gritaba que no entendía qué había sucedido, que lo dejara.
Luego, salió Moroha.
-No, no ¡fue Shippo imbéciles! Fue una broma- el kitsune figuraba en el piso muerto de la risa, había podido comprender en apenas unos minutos que efectivamente ambos chicos tenían interés en la hija de Kagome. Estaban tan mareados que ninguno notó que era él, solo la afectada. Por suerte, la niña alcanzó a detenerlos, justo cuando Hiro ya estaba listo para herir con su garras al verdadero Hisui y Kenji tenía peligrosamente cerca de su cuello su katana. Antes de que cualquiera de ellos agarrara al zorro, este se hizo humo y nadie lo vio el resto de la noche.
De vuelta con sus padres, Moroha maldecía en su cabeza porque tuvo que volver con el lobo y el hanyo a sus lados. Iban en silencio, probablemente por la cara de malas pulgas de ella. Cuando llegaron a la entrada, ella rompió el silencio.
-No necesito que me defiendan, se hacerlo yo sola.-
Entonces la chica resolutiva entró.
-¡Moroha!- una mujer pelirroja y con ojos verdes intensos la abrazó con fuerza.
-¡Ayame, Koga!- la niña no pudo evitar sonreír, frente a ella estaba la pareja de lobos. No le sorprendió por otro lado ver a su papá con el rostro desfigurado de enojo, pero si lo fue notar que estaba muy pegado a su madre. Infirió que se habían arreglado, ya que esta no lo rechazaba.
Cuando Hiroyuki entró, su madre soltó a la shinhanyo y se lanzó a los brazos de su hijo, quien la aceptó con una sonrisa enorme.
-Vinimos apenas supimos de tu accidente, hijo.- dijo Koga, acercándose a su primogénito.- El cara de perro y yo tenemos varios asuntos que resolver.
—-
Nota: hola a todos los que leen. Este cap tiene hartos momentos de SetsunaxHisui porque, en la personal, me agradan. Por otro lado, también un poquito de Towa...y Kenji (?). Ya me comentan si les pareció bien este momento dedicado a las chicas...
Y bueno, porfin pude meter a los papás de Hiro...y los hermanitos jojo (prox cap se los presento).
Siento que ahora se sabe mucho más del hanyo, Setsuna tenía hartas cosas guardadas...veamos que logran averiguar cuando lo sigan :O
RWs:
-Hghg: Hola! Gracias por escribir y gracias por tu comentario. Un punto más a favor de team Kenji :). Creo que en este capítulo comencé a despejar las dudas sobre el pasajo del hanyo, espero que te guste. Saludos!
-Manu: hola! gracias por pasar c:. Si, tienes razón, es similar a un videojuego jaja No es mala idea que se independice, es verdad que es regalona de los papás pero también es muy libre, me encanta eso de Moroha. Sobre los castigos...creo que el de Inu fue que Kagome no le hablara y lo echara de la cabaña jaja pobrecito mi Inu, durmiendo en árboles como antes. Quise que Moroha interviniera porque desde mi perspectiva ella actúa como 3ro mediador de sus padres, es cierto que aun es media niña, pero es inteligente y considerada. A los peleadores aun Moroha no los disculpa, va a costar un poco más, quizá ahora con la intervención de Ayame, Hiro se beneficie. Espero que te guste el momento Setsunaxhisui, te aviso que quiero que vayan de a poco...al menos, para respetar que a la chica le cuesta relacionarse con otros, pero Hisui siempre se la gana.
Y por lo último sí jaja no soy muy de lemon pero es un desafio personal, el formato no será solo eso )ya verás, es más bien relatos cortos con un tema en especifico, pero no quiero adelantar mucho más)
sobre el otro rw, la verdad si creo que hay fanservice, pero a mi a veces no me molesta jaja me gusta que se escuche a los fans, claro, cuando las cosas tienen coherencia y eso creo que le falta a hanyo no yashahime, moroha como personaje me encanta, es la hija perfecta del InuKag y las gemelas, las quiero jaja pero creo que a Towa sobre todo le falta "algo" no sé qué. Abrazos manu !
-Daide luct: muchas gracias! Que bueno que te divierta, intento que esos momentos se destaquen jaja me encantaron tus hipótesis sobre Kenji, solo diré eso jajaj creo que este capítulo puede darte vistazos de lo que viene. Towa, es algo complicado jajaja al menos hasta ahora ni yo sé que pretende la hija de Sessho...sobre lo último, yo quisiera lo mismo, al menos ahora la parejita peleadora se arregló, veamos si tienen instancias para hacerle hermanitos a Moroha jijiji. Un abrazo enorme, gracias por pasar.
-Andres888: gracias! tus mensajes siempre dan en el clavo jaja por siempre agradecida. Un abrazo :)
Gracias a todos los que siguen leyendo, los que guardan en favoritos, siguen la historia y sobre todo a los que dejan mensajitos, me ayudan mucho (en la historia y para la vida)
Doratina.
