¿Olor? ¿Cuál era mi olor para que un Vampiro se desanime de comer?
Bueno, por las caras que pusieron al llegar no debía ser muy agradable. Llegaron uno por uno a unos doce metros de donde estábamos, y las expresiones de sus rostros fueron como de haber olido excremento, ja la mista cara de Edward cuando nos conocimos, aunque Edward había tenido la decencia de intentar fingir que no puso tal cara y sonreír de la forma mas incomoda posible.
Eran tres, el alto de pelo negro era el líder evidentemente por como los otros le cedían el paso, el otro chico no era tan imponente pero tenía una mirada pesada y daba miedo, y había una chica, tenía el cabello mas rojo que había visto en mi vida, al igual que sus ojos, los ojos de los tres eran rojos... Sentí como es que me faltaba el aliento, maldita sea, no era momento para un ataque de pánico.
Aunque no se lo pidieron Jasper igual que Edward se quedó conmigo en lo que los demás iban a saludar, y parecía mandar oleadas de calma a mi cerebro, estaba recuperando la compostura pero sin parar de temblar. Jasper me levantó y me llevó hasta mi silla mientras Edward no soltaba mi mano.
Antes de que si quiera pudieran saludarse y hablar, al estar mas cerca el líder me miró y habló tocándose la nariz.
—¡¿Qué es eso?! —Gritó con un ligero acento francés, pero al darse cuenta de que lo había dicho y no pensado se volvió a Carlisle apenado— lo siento, no quise ser descortés pero jamás había olido algo tan horrible, es como si su sangre estuviera podrida, huele a muerte, no como si estuviera cercano, a como si...
—Llevará meses muerto —Terminó la frase el otro tipo que lo acompañaba—.
Edward gruñó, y los otros dos vampiros retrocedieron un poco tras su líder. Carlisle se usó como escudo, como si con eso pudiera ocultarme.
—Si, Roy tiene una enfermedad en la sangre y el olor viene con ello.
No, no era por mi enfermedad, si estoy en lo correcto este olor lo he tenido siempre, Edward no se acercaba mucho a mi al principio y tampoco los Cullen, como si usara perfume de zorrillo. Además Derek, por muy amenazante que fuera jamás intentó morderme.
—¿Por qué están con un humano? Uno tan particular, ¿es una mascota o algo así?
—Es familia.
—Ya veo —volvió a dirigirse a mi—, no era mi intensión ser tan despectivo, pero nos tomaste por sorpresa, estoy seguro que la transformación te sentará bien, Roy.
—Gracias...
Fue lo único que pude decir, no iba a ponerme a hablar sobre mis dilemas al respecto y a tomar un café. A continuación tuvieron una charla trivial, Laurent el líder del grupo finalmente se presentó y con él a sus acompañantes James y Victoria. No se dijeron nada extraño, hablaron sobre el territorio de los Cullen y de no cazar aquí, y gracias a todas la deidades no pusieron resistencia a las reglas de Carlisle.
Y se pusieron de acuerdo para reorganizar los equipos para que todos jugaran e incluso Carlisle los invitó a charlar en su casa, el grupo estaba desconcertado al saber que los Cullen tenían un hogar permanente entre otras tantas cosas. Pero para mi desgracia, le causé curiosidad a James y a Victoria, aunque no parecía ser peligro inmediato para mi, estaban mas bien fascinados con la idea de un humano que no se querían comer. Mantuvieron cierta distancia pero igual de alguna manera sentí que invadían mi espacio personal, como si respirar el mismo aire fuera abrumador, y me ponían de los nervios. Sus miradas no paraban de ir en mi dirección. Con todos mas relajados no tuvieron reparó en acercarse lo suficiente para hablarle al frágil humano, Edward y Jasper nunca me soltaron.
Empezaron su juego, con los nuevos se puso mas competitivo, ya ni siquiera estaba seguro si podía distinguir bien las jugadas, y se empezó a hacer tarde.
Victoria me hizo preguntas de mi enfermedad cuando tomaron un descanso de jugar, no necesitaban un descanso cabe aclarar pero lo hicieron porque Emmett finalmente destruyó todas las pelotas y tuvo que irse para buscar mas. Le respondí todo lo que pude. James hacía malos chistes, como implicando que era como la leche pasada del refrigerador o los huevos podridos de una lonchera. La comparación no me hizo ninguna gracia, pero no les respondí, ¿como lo haría si estaba a nada de un ataque? Lo único en mi cabeza era correr, esconderme, tirarme del acantilado, lo que sea porque para nada estaba bien con la situación. Pero aunque intentara correr no daría ni medio paso antes de caer al suelo, mi cuerpo ya no tiene la fuerza.
Edward seguía a la defensiva y no se apartaba de mi lado, aún con todo y que técnicamente el peligro había pasado, pero lo entendía, debía también estar irritado por mi tren de pensamientos, además a lejos se notaba que de no ser por Carlisle ya se estaría peleando a puño limpio con ellos, o lo que sea que hagan los vampiros cuando se les va la olla. Tampoco quería ponerme en algún peligro si dejaba de tocarme por un instante.
Al final, jugaron un par de horas mas, y después todo el mundo se retiró y fuimos a la casa de los Cullen, ya había pasado la tormenta y estaba atardeciendo así que Edward me cargó y jamas me soltó, no hasta que pudo acostarme en la cama y solo me dejó para poder preparar mi cena.
Desde donde estaba podía escuchar todo el movimiento en la casa, esto definitivamente era la versión vampiresa de una reunión familiar incómoda. Las paredes eran gruesas pero se estaban encargando de hacer bastante escandalo, puse la música de Edward y finalmente pude respirar. Había aguantado bastante bien hasta ahora, aún si sentía que en cualquier momento podría hiperventilar, ya no era solo Jasper que a pesar de estar abajo con los otros parecía estar pendiente de mi. Yo realmente me sentía seguro en esta familia, estaba en paz aquí.
Edward regresó con un licuado raro, rojo o morado, no sé bien.
—Es Remolacha, Carlisle dice que es bueno para la sangre.
—¿No puedo comer un sándwich?
—Nada de embutidos mientras recibes quimioterapia.
—Me conformo con rebanadas de tomate entre dos panes.
—Tomate la Remolacha.
Iba a seguir protestando, pero Edward de la nada se puso tenso y salió del cuarto a una gran velocidad. No pasaron ni diez segundos cuando se hizo un gran escándalo abajo, cosas rompiéndose, gritos. Suelo tener un mejor instinto de conservación, pero esta vez no pude detenerme.
Salí de la habitación y bajé las escaleras con toda la dificultad que eso implicaba en mi nuevo y patético estado. Bella estaba aquí, Carlisle y Edward la estaban haciendo de escudo impidiendo que el tal James se acercara a ella, todo el mundo parecía muy alterado, había vidrio roto por todas partes. Y mi hermana estaba aterrorizada y a punto de correr, pero Rosalie la retuvo en su lugar supongo que no queriendo invitarlos a cazar mas de lo que ya estaban.
¿Y yo? No hice ningún ruido, me quede paralizado y me obligue a reaccionar, camine lentamente bajando los últimos escalones, Edward llegó a mi dejándole el lugar de guardián de Bella, a Emmett. Y Jasper de pronto también estuvo a mi lado, es curioso, si bien era el mas frágil de los humanos presentes la única que corría peligro era Bella, y aun así el orden de prioridad para los Cullen parecía muy desequilibrado poniéndome por encima.
Esme también puso su atención en mi y con la mirada le indicó a los chicos que me sentarán en el sofá, y si, terminé ahí rodeado por la mayor parte de la familia, incluso Alice tomó mi mano como si quisiera tranquilizarme.
Mis sentimientos nunca deberían ser mas importantes que la seguridad de mi hermana... Ante ese pensamiento Edward me besó ligeramente y me miró a los ojos de una forma tal que entendí el mensaje.
«Bella puede irse a la mierda, pero la cuidamos porque a ti te importa»
Dudaba que esa fuera la opinión de los demás, pero Edward parecía tener muy claro el por que hacía las cosas. Eso me enojó, el maldito solo se sonrió, fue tan fugas que casi me lo pierdo pero lo hizo. Quería ir a donde estaba Bella, a lo mejor mi aroma tan poco agradable los hacía retroceder y debía usar lo que fuera para proteger a mi hermana.
Pero con mis pocas fuerza era imposible, en especial porque Edward me sujetaba en un abrazo para mantenerme sentado. En estas condiciones me sería imposible luchar incluso con alguien de fuerza promedio. Y con el miedo recorriendo cada parte de mi cuerpo ni siquiera podía hablar.
Jasper parecía no esforzarse mucho por ayudarme esta vez, tal vez no queriendo que intervenga.
—Ella está con nosotros —dijo Carlisle—.
—Así que nos trajeron un bocadillo.
—He dicho que está con nosotros.
—Pero es humana —contestó James como si eso lo dijera todo—.
—Si... —habló Emmett incómodo pero no dejando su lugar—
James retrocedió atónito y lentamente se irguió y volvió a una postura mas natural, aunque seguía viéndose como un salvaje a nada de atacar, respiraba fuerte y tenia la vista fija en Bella. Laurent se adelantó intentando calmar a todos.
—No haremos daño a la humana —curioso, a mi me llamaron por mi nombre—. No cazaremos en su territorio como hemos prometido.
No le creí nada, y por la cara de Edward estaba mas que seguro que había algo más. Clavé mis uñas en su pálida y fría mano y me dejó levantarme, él sabía perfectamente que si algo le pasaba a mi hermana no se lo iba a perdonar. Así que con cuidado me llevó a la salida y una vez con Bella al alcance la tomó del brazo con brusquedad y nos sacó a ambos de la casa para después subirnos a su auto.
Una vez dentro finalmente tuve mi ataque de pánico, Edward no podía hacer nada por que iba conduciendo, y Bella estaba en estado de shock, el aire me faltaba, sentía que la gravedad iba a aplastarme, de pronto sentí una mano fría sobre mi cuello.
No sabía cuanto había pasado ni que tanto me había perdido, pero el coche había parado a un lado de la carretera, yo estaba recargado contra el tablero, había sangre en mi boca y Edward había parado para abrir la otra puerta y apoyarme. Al los pocos segundos que recobré conciencia de mi mismo, fue cuando finalmente Bella habló.
—¡¿Qué carajos fue eso?!
Edward le gruñó para que se callara. Yo sentía que me podría ahogar con la sangre en mi boca y mi garganta pero igual respondí.
—Mi maldita pesadilla de bebé, eran vampiros Bella.
No servía de nada mentirle, conociéndola igual no pararía hasta saber la respuesta. Edward alejó mi cara del tablero y la volteó hacia el para darme un beso, fue para limpiarme la sangre, y vi que tragó duro, como si el sabor fuera no solo asqueroso si no insoportable, pero ya me lo imaginaba, si mi olor los hacía retroceder no me imaginaba lo que sería tomar de mi sangre.
Esta persona realmente me ama. No, no podía ponerme a pensar en esas cosas ahora.
—¿Roy?
—Vuelve a tu asiento, tenemos que irnos.
Me hizo caso, cerró mi puerta y volvió a su lugar para volver a conducir, iba muy rápido, tanto como el auto lo permitió. Bella que se había quedado callada con mi respuesta volvió en si, parecía confundida pero aceptó la realidad tan rápido como pudo sin cuestionar mi cordura, creí que seguiríamos el resto del camino sin protestas pero ella no sería ella si no cuestionara todo.
—¿Los Cullen también lo son?
Mentalmente le pedí a Edward que me dejara llevar esta conversación incomoda a mi, no estaba contento pero no objetó.
—Si.
—Mierda Roy ¡Mierda! ¿Cómo se te ocurre ir a una casa llena de estos monstruos?
—No te permito que les digas así.
Edward tomó mi mano.
—Uno de tus amigos casi me mata.
—Para empezar James no es mi amigo, es una visita temporal en el territorio. Y todo hubiera ido perfecto de no ser por que viniste hasta la casa ¿qué hacías Bella? ¿Por que estar en casa Cullen? Hasta donde sé no eres gran fan.
—Y ahora mucho menos, solo intentaba protegerte. Acabas de salir del hospital hoy, después de casi morir por un hemorragia, ¿qué clase de hermana seria si no me preocupara por ti? Ellos te sacaron del hospital, te llevaron a no sé donde y esperaban que te quedaras a dormir donde tu calenturiento novio, cuando estas tan débil que una ráfaga de viento te podría tumbar. Nadie me dijo nada hasta muy tarde, tenía que venir a comprobar que estarías bien.
—No eres mi madre, deja de sobreprotegerme. No lo necesito, ya tengo suficientes personas a mi alrededor vigilando cada paso que doy.
—Pues razones no me faltan, estas saliendo con un asesino, no, perdón, con algo mucho peor, con un vampiro. Un monstruoso...
—Retrocede ya, o le voy a decir a Edward que de media vuelta al auto de regreso a su casa. James es una cosa, su grupito de góticos victorianos con ropa de excursión son una cosa, pero Edward y los Cullen son otra, son mas familia para mi de lo que tu o tu madre lo han sido nunca, no permitiré que les digas nada.
Hubo un pequeño silencio después de eso, antes de que Bella volviera a hablar con mas calma.
—¿Mi madre? Es nuestra madre.
—Sé lo que dije Bella.
El auto se volvió a detener, Edward salió con desesperación y calló sobre el pasto de la carretera y estaba... ¡¿Vomitando?!
