Si, dos capítulos seguidos, un verdadero milagro.

Debo aprovechar que Inspiración-chan está de buenas.

Nos leemos abajo.

Disclaimer: La canción usada es Just the Two of Us, la cual no me pertenece pero usé para ambientar una escena y los personajes tampoco son míos

Enjoy it.


Aún recordaba aquel 14 de julio. El día cuando su bebé nació.

Era un día de verano como cualquier otro cuando Ijuuin comenzó con contracciones, por lo que rápidamente fue llevado a un hospital, donde Haruhiko lo acompañó todo el tiempo sin despegarse de él ni un solo segundo, aquello parecía ir relativamente bien, hasta que llegó el momento de dar a luz, hubo demasiadas complicaciones y nació su bebe, pero sintió como todo su mundo entero se desmoronaba cuando le dijeron aquellas crudas palabras.

"La bebé no resistió".

Él ese momento se desmayó debido al fuerte shock y a una gran pérdida de sangre, alarmando al personal médico que se encontraba con él y a su pareja, aunque este fue sacado rápidamente de la sala a pesar de la negación del hombre de lentes. Las horas pasaron y fue cuando sintió como unos suaves labios se posaron sobre los suyos, ahí el mangaka abrió los ojos y de golpe se levantó.

—M-Mi bebé… —quiso levantarse de su camilla, pero fue detenido por el de lentes—

—Tranquilo, por favor… —suplicó, volviendo a recostar al contrario, pero este volvió a levantándose, no aceptando un no como respuesta—

—No quiero descansar, quiero ver a mi bebé… ¿hace cuánto me desmayé?

—Tres días…

—¡¿Qué?! —quiso volver a pararse, pero su cuerpo no reaccionó y volvió a caer sobre esa cama de hospital— D-Dónde está… ¿Dónde está mi bebé? —le suplicó con la voz cortada y unos ojos de profunda tristeza, Haruhiko en ese momento se sintió morir, aunque claramente no lo demostró, claramente Ijuuin no vio como una cuna estaba justo al lado de su cama y en eso un llanto se hizo presente—

El hombre de lentes se levantó para sacar a la bebé, el cual al verlo se tranquilizó al instante, esta estaba envuelta en una suave manta de color rosa pálido, casi pareciendo blanco.

—Mi bebé… —el mangaka sintió como el alma se le regresaba al cuerpo, aunque luego una duda lo invadió— No entiendo… Los médicos dijeron que ella…

—No lo sabemos. —dejó a la pequeña sobre los brazos de su pareja, para luego plantar un beso en la coronilla de Ijuuin— Tú te desmayaste, y a los pocos minutos ella reaccionó, como si de un milagro se tratase.

Kyo recibió a su pequeña en sus brazos comenzando a soltar lágrimas de felicidad, realmente pensaba que la había perdido; sonrió acercándola a su rostro.

—Mi niña… Mi pequeño milagro.

—¿Milagro? —a Haruhiko se le vino una idea— Creo… tener el nombre ideal para nuestra hija.

—¿Hm? ¿Cuál? —preguntó curioso, estando un poco más relajado y viendo a su bebé, notando como era idéntica a su padre biológico, pelos color plata y aunque no se veían por completo, también tenía los ojos de un hermoso color violeta, no cabía duda de que los genes Usami eran demasiado dominantes—

—Si… Se llamará Kiseki, por qué ella es un milagro. —sonrió un poco, besando la frente de la recién nacida—

—Kiseki… Usami Kiseki, me gusta.

Así pasaron los meses y la pequeña Usami ya era una niña sana de 10 meses de edad que habían pasado en un abrir y cerrar de ojos, su relación con Haruhiko estaba funcionando mejor de lo que alguna vez pensó, y aunque el hombre de lentes era bastante serio y casi siempre tenía una mirada sin expresión, sabía que lo amaba profundamente.

Tanto así que ahora esperaba un hijo de él.

Jamás podría olvidar el rostro del mayor de los hermanos Usami cuando le dio la noticia, fue la primera vez que lo había visto llorar en todo el tiempo que habían estado juntos; al contrario de Akihiko, él sí que se encontraba feliz por la noticia.

Ah, Usami Akihiko, hacía mucho tiempo que ya no sabía nada de él, ¿qué habrá sido de su vida? ¿Seguiría siendo el mismo patán de siempre? ¿O recapacitó? Nunca lo sabría, y realmente, esperaba no verlo en la boda de Misaki.


El amor se respiraba en el aire, aquel pequeño pero hermoso salón con jardín estaba decorado con flores de color blanco, rosa y amarillo, la boda de Misaki y Ryota era bastante privada, mientras que Ryota solo había invitado a su madre y a unos compañeros del trabajo, Misaki de invitados tenía a su círculo más íntimo de amistades, entre los que estaba su amigo Todou, Aikawa-san, la familia de Ritsu y por supuesto a su mangaka favorito, aunque este todavía no llegaba.

Pero… algo faltaba para que su boda fuera completamente perfecta.

Y ese algo era su hermano.

Suspiró mirándose en el espejo viendo su traje de novio de un color beige claro, por supuesto que quería que Takahiro estuviera a su lado en un día tan importante, sin embargo él no le comentó nada, no se atrevía a verlo a la cara después de todo el mal que había hecho se sentía avergonzado y sabía que su hermano estaría muy decepcionado de él si supiera al menos una de las muchas cosas que hizo de forma equivocada.

Las lágrimas comenzaron a caer de sus ojos sin que él lo pidiera, cuando lo notó rápidamente limpio sus ojos. —No, no, no, Misaki… hoy es tu día feliz, no debes llorar. —se repetía a sí mismo mientras se amarraba la corbata de forma desastrosa, sin quererlo terminó con las manos atadas— Mierda…

Alguien tocó la puerta, era Ritsu. —¿Puedo pasar?

—Si, adelante… —respondió el menor mientras buscaba quitarse el nudo de forma no muy exitosa, Onodera entró al cuarto junto con la pequeña Kaori dormida en sus brazos, al verlo tuvo que cubrir su boca pues de su boca casi salía una carcajada y no quería despertar a su hija—

—No te rías, Onodera, ayúdame. —alegó Misaki haciendo un pequeño puchero—

—Ya voy, ya voy. —Ritsu dejó a su bebé sobre la cama y la arropó bien antes de ir con su contrario y desatar sus manos para luego arreglar su corbata de forma correcta— Ya quedó, ¿listo para tu gran momento?

—Yo… si —respondió animado— Pero…

—No me digas que ya estás dudando… —Onodera le miró con los ojos entrecerrados—

—¡No! No estoy diciendo eso, solo… siento que me falta algo.

—Veamos, algo nuevo, algo prestado, algo viejo y algo azul… —antes de que pudiera seguir alguien más tocó la puerta— Pase.

La puerta fue abierta y no era nadie más que Ijuuin Kyo.

—¿Ijuuin-san? Oh por Dios, si vino.

—Claro que vendría, no me perdería la boda de mi más grande fan. —sonríe acercándose a Misaki para abrazarle— Estoy demasiado feliz por ti.

—M-Muchas gracias… ¿Dónde está la pequeña Kiseki? —preguntó curioso—

—Oh, él está con su padre, es una niña encantadora.

Ritsu revisaba su teléfono, y se levantó de su asiento.

—Debo ir a ver un asunto importante, Ijuuin, tápale los ojos a Misaki.

—¿Pero qué? —el mangaka le hizo caso y le vendó los ojos con una corbata que estaba libre, Onodera se apresuró a salir hacía la entrada del salón, donde lo esperaban un hombre, su esposa e hijo—

—¿Tú eres Takahiro?

—Así es y tú debes ser Ritsu, quién me contactó, ¿Misaki sabe de esto?

—No, tú eres la sorpresa. —respondió como una sonrisa—

Unos días antes de la boda, a Misaki se le había salido lo mucho que deseaba que su hermano estuviera con él, por lo que Ritsu decidió que ese sería su regalo de bodas; claramente esto no lo consultó con el futuro novio, solo él y su pareja lo sabían, habían logrado contactar a Takahiro y, (aunque con mucho atrevimiento) le tuvo que contar todo lo que había sucedido. Por un momento pensó que el mayor de los Takahashi se lo tomaría muy mal y que lo mandaría a la mierda, pero para su sorpresa, su respuesta fue todo lo contrario.

Al principio le fue complicado procesar toda esa información, se sorprendió bastante al escuchar todo lo que su adorado hermanito menor había hecho, en parte si se sentía algo decepcionado, pero después entendió que Misaki también era un ser humano y por lo tanto podía cometer errores; y no por eso lo dejaría de querer, después de todo, Misaki seguiría siendo su niño.

Aunque a él le hubiera gustado saber de la propia boca de Misaki que ya era tío y que se iba a casar.

La familia recién llegaba fue llevada hacia el salón, justo en el lugar donde se encontraban las sillas, Takahiro sentó a su mujer e hijo pero él se quedó de pie, entonces vio al que era el prometido de su hermano.

—¿Es él acaso? —le preguntó a Ritsu en un susurro—

—Si, él es Ryota Fujimori, pero no tenemos tiempo para hablar de eso, debo llevarte con Misaki, podrás platicar con tu cuñado después de la ceremonia. —jalándolo del brazo, llevándolo hacia la habitación donde el castaño menor estaba—

—¿Ya me puedo quitar la venda?

—Aún no. —le responde Ijuuin, cuando vio a Ritsu entrar junto con el hermano de Takahashi—

—¿Y ahora?

—Ya casi. —Takahiro se puso frente a su hermano, Ritsu le dio una señal— Te la puedes quitar.

De forma inmediata se quitó aquella tela que cubría sus ojos, solo para llevarse una gran sorpresa al ver quien se encontraba frente a él.

—H-Hermano… —sintió sus labios temblar y sus piernas comenzaron a fallarle, Takahiro solo le dedicó una dulce sonrisa fraternal—

—¿No me digas que planeabas casarte sin mí, hermanito? —Misaki se quebró por completo y no dudó en abrazar a su hermano mientras lloraba en su pecho, justo como si de un niño pequeño se tratase, el mayor solo correspondió mientras acariciaba su cabello— Ya Misaki, estoy aquí contigo…

—N-No entiendo… ¿cómo llegaste? Si yo no te avisé… —su mirada rápidamente fue hacia Ritsu, que tenía una gran sonrisa en su rostro—

—Si, luego me lo agradeces, vamos Ijuuin. —ambos salieron, dejando a los Takahashi solos, el mayor limpió las lágrimas del de ojos verdes.

—No llores, Misaki, hoy es un día feliz…

—Él… Te lo contó todo, ¿no es así? —bajó la mirada muy avergonzado—

—Si, me platicó todo lo ocurrido, y créeme cuando te digo que no estoy decepcionado de ti.

—¿N-No lo estas..? Pero si fui horrible…

—Todos cometemos errores, Misaki, nadie está exento, aunque me hubiera gustado que tú fueras quien me lo contara, eres mi orgullo, siempre lo has sido y no hay nada o nadie que me haga cambiar de opinión.

—Nii-chan…

El mayor de los hermanos volvió a sonreír y revolvió los cabellos de su hermano menor.

—¡Oye!

—Vamos, no querrás hacer esperar al novio, ¿o sí? —le extendió uno de sus brazos, Misaki estando mucho más animado lo tomó, y así ambos salieron camino hacia donde estaban los invitados.


Akihiko aunque dudoso, decidió asistir a la boda, después de todo le ayudaría a despejar su mente, al llegar buscó el asiento que tuviera su nombre y se sentó, no sin antes dejar un presente en la mesa de regalos, un retrato al óleo que había mandado a hacer con una foto de los novios y su pequeño hijo que se robó de las redes sociales de Misaki; era eso o una vajilla.

Ryota esperaba en el altar junto al juez que ya tenía todo listo, se encontraba muy nervioso y entonces, la puerta se abrió y la marcha nupcial comenzó a escucharse por todo el salón.

Del brazo de su hermano mayor, tenía Misaki el cual se veía muy hermoso y radiante, más vivo que nunca, Fujimori al verlo no pudo aguantar las lágrimas, había soñado con ese momento por tanto tiempo y finalmente lo estaba viviendo, ambos se sentían como un verdadero cuento de hadas; una historia que estaba en su clímax y que por fin tendría un final feliz. Una vez que estuvieron en el altar Takahiro soltó a su hermano, entregándolo al hombre con quien Misaki compartiría su vida.

—Te entrego a mi querido hermano menor… cuídalo mucho, si no, me asegurare de que jamás encuentren tu cadáver. —una amenaza dicha en un tono bastante dulce pero aterrador a la vez, lo suficiente para asustar a Ryota, Misaki solo río—

—Nii-chan.

—Solo estoy jugando. —Oh, claro que no lo estaba haciendo, el Takahashi mayor le dio una última mirada asesina antes de ir a su asiento—

La boda comenzó con las palabras iniciales del juez, todos escuchaban atentos, menos los futuros esposos quienes se dirigían miradas y pequeñas palabras llenas de amor, como si estuvieran en un mundo hecho solamente para los dos; salieron de esa realidad cuando el juez les pidió a ambos que dijeran sus votos respectivamente, el primero en hablar fue el mismo Misaki.

—Ryota-san, nuestro comienzo fue algo complicado, para empezar, te tiré una piedra. —todos rieron al escuchar la anécdota— Por mucho tiempo pensé que debido a mis errores jamás volvería a haber algo que me amara, pues sentía que no era digno que algo tan fuerte como es el amor, pero fue cuando llegaste tú y le diste un nuevo significado a mi vida, fue por ti que supe que nunca estaría solo otra vez; por eso yo Misaki, te acepto a ti Ryota como mi futuro esposo, me comprometo estar a tu lado y serte fiel todos los días de mi vida, ser tu leal compañero en esta nueva aventura que viviremos de ahora en adelante; y prometo que en esta vida y en las que siguen, estaremos juntos, siempre. —tomó uno de los anillos y lo colocó en el dedo anular izquierdo— Con este anillo cierro mi promesa.

El otro hombre estaba que se contenía las ganas de llorar, pero ahora era su turno de decir unas palabras.

—Misaki-kun, cuando te vi supe que estaríamos juntos, lo soñé muchas veces y ahora… se está volviendo realidad, eres el chico más maravilloso que he conocido, estoy feliz porque tú y Karu-chan hayan entrado a mi vida, por eso yo Ryota, te toma a ti Misaki como mi esposo, para respetarte y amarte cada día de mi vida hasta dar mi último suspiro, estar a tu lado aunque tengamos problemas, inquietudes y miedos… Prometo nunca dejar de admirarte, porque eres fuerte y valiente, por lo que siempre me enseñas algo nuevo. —repitió la acción de su amado y colocó el anillo en su dedo antes de tomar su mano y besarla suavemente—

Los testigos de la boda, que eran Ijuuin y Ritsu se acercaron para firmar el acta, después los novios hicieron lo propio, y después de aquel proceso, el juez digo las tan ansiadas palabras.

—Los declaro marido y esposo, puedes besar al novio. —Fujimori al escucharlo no dudó en cargar a su ahora esposo en sus brazos para besarlo mientras le daba vueltas en el aire, los invitados corearon y aplaudían emocionados mientras se tiraban pétalos de rosas y arroz hacia los recién casados.

Usami sonrió mientras aplaudía desde su asiento, estando genuinamente feliz por Misaki, se levantó de la silla dispuesto a irse, pues no tenía muchos ánimos de quedarse a la celebración, aparte que tenía manuscritos pendientes que hacer; además que la boda le había dado nuevas ideas las cuales escribir… se dio la media vuelta para dirigirse a la salida cuando vio como una pequeña bebé casi caía al estanque si no hubiera sido por su intervención al rápidamente ir y tomarla en brazos, la niña le sonrió felizmente, Akihiko al verla no pudo evitar compararla con la bebé que había visto en sus sueños.

—K-Kiseki…

—¡Hija!

Esa voz, esa jodida voz, con la pequeña en brazos levantó la mirada, encontrando con una de las personas que más odiaba en el mundo.

—Tú… —habló en un tono bastante frío—

—¿Pero qué…? ¿Qué estás haciendo aquí?

—Estoy de invitado, la verdadera pregunta es, ¿qué haces tú aquí?

—Yo también vengo de invitado, ahora entrégame a mi hija.

—Querrás decir mi hija, es idéntica a mí después de todo.

—Ja, ¿no fuiste tú quien la negó al principio? —Eso fue lo que le calló la boca a Usagi— ¿Tengo razón, o no?

—Silencio…

Antes de que pudieran seguir con aquella pelea verbal que amenazaba con convertirse en una contienda física, la bebé fue arrebatada de los brazos del escritor, ambos voltearon a ver, y quien ahora tenía a Kiseki, no era nadie más que Ijuuin.

—¡Ijuuin! —ambos hermanos exclamaron al mismo tiempo, Kyo no sabía dónde esconderse, no pensaba que Usagi estaría en la boda, conocía muy bien ese tono de voz y sabía que lo iban a hacer elegir—

—No… No empiecen…

—¡Pero!

—Silencio los dos, los conozco perfectamente, y si tengo que elegir… prefiero quedarme solo, con permiso.

Se giró en sus talones y caminó hacia la salida, ambos Usami se miraron así mismo muy inconformes con esa respuesta, por lo que no dudaron en seguirlo, lo tomaron de ambos brazos a pesar de las quejas y reclamos del mangaka y aquel peculiar triángulo amoroso se fue de la boda, nadie lo había notado, a excepción de un castaño que bailaba acurrucado junto a su oso gruñón.

Yokozawa veía a su amado castaño con una mirada de bobo enamorado, nunca pensó que alguien sacaría su lado cursi, una faceta que ni él conocía, así como tampoco conocía un lado más pasional y dominante que salía en los momento de la intimidad.

—Ritsu. —llamó a su castaño, este al escucharlo levantó la mirada—

—¿Qué pasa…?

—Tus padres ya vinieron por los niños, se quedarán con ellos esta noche… estamos libres y solos; seamos como Romeo y Julieta y huyamos.

—¿Y también morir? —pregunta en broma, riendo junto a Takafumi—

—Entonces… ¿Aceptas? —extiende su mano hacia el de ojos verdes, Ritsu le miró unos instantes antes de tomar su mano y correr fuera de la boda junto a su amado—

Dejando su auto estacionado en el sitio de la boda y solo con sus trajes, ambos amantes corrieron hasta que el sol se ocultó por completo y su única compañía era la luna junto con el hermoso y poco usual cielo estrellado; llegaron a una playa que era familiar para los dos.

—¿Recuerdas este lugar? —estaban tumbados en la fina y ahora fría arena, sin zapatos y con partes del traje retiradas—

—Si… aquí fue donde… donde te dije que te amaba por primera vez. —el recuerdo llegó a su mente, fue cuando recién se enteró de los gemelos, lo complicado que había sido la situación, cuando pensó que Takafumi lo abandonaría y que su relación terminaría ahí—

Pero no fue así.

Él siempre lo apoyó y amó, y ha sido así por casi tres años de una relación sólida donde había confianza, respeto, reciprocidad y sobre todo amor.

—Así es. —sonriendo ampliamente, cerró los ojos dejando que la brisa del mar llegara a su rostro— Lo recuerdo demasiado bien, en ese entonces teníamos dudas y temores, teníamos el corazón roto y cuando nos conocimos no nos llevábamos muy bien.

—No nos llevábamos nada bien, cariño. Éramos polos completamente opuestos. —respondió Ritsu, acercando su mano con la del mayor y entrelazando sus dedos— Honestamente, jamás pensé estar así… y menos contigo, Dios, ni en mis sueños más salvajes imaginé terminar en una relación y con tres hijos con la persona que me odiaba a muerte.

—¿Te arrepientes…? —interrogó con algo de curiosidad y temor—

Ritsu negó con la cabeza. —No lo haría ni por un millón de dólares, tú y los niños son lo mejor que me ha pasado en la vida, y si pudiera retroceder en el tiempo, te seguiría eligiendo a ti por sobre los demás. —los brazos del mayor lo rodearon abrazándolo con fuerza—

—Gracias Ritsu… tú también eres mi todo, y por eso quiero darte esto. —de su bolsillo sacó una cajita de color negro y la abrió, dentro había un delicado collar de cadena de plata con un dije de esmeralda, era pequeño sí, pero con un gran significado—

—T-Takafumi… No era necesario… —cubrió su rostro sonrojado al ver aquel detalle tan magnifico, se dio la vuelta dándole la espalda y dejó que su pareja le pusiera el collar, luego se giró para volver a verle— ¿Cómo se me ve?

—Hermoso… eres como una esmeralda, tan hermosa y brillante, que nadie podría opacar ni apagar tu luz. Este collar es una promesa, tú y yo de aquí a la eternidad.

Una suave melodía de jazz invadió el ambiente tranquilo y romántico que estaban teniendo, una canción que parecía ser de la década de los 80. Yokozawa se levantó de la arena y ayudó a su compañero tomándolo de la cintura para acercarlo a él

—¿Bailamos?

"I see the crystal raindrops fall
And the beauty of it all
Is when the sun comes shining through

To make those rainbows in my mind
When I think of you sometime
And I wanna spend some time with you…"

—Por supuesto.

El par bailó al ritmo de la canción, no eran necesarios los pasos coordinados o perfectos, no estaban en una pista de baile y tampoco estaban rodeados de gente, como lo decían la canción, solo eran ellos dos.

"Just the two of us
We can make it if we try
Just the two of us
(Just the two of us)
Just the two of us
Building castles in the sky
Just the two of us
You and I…"

"Solo nosotros dos". Solo una pareja de jóvenes adultos enamorada teniendo una improvisada velada en la playa, la única testigo era la luna y el inmenso mar que con sus olas les hacía compañía, bailando en la arena con pasos torpes y descuidados, pero divirtiéndose más que nunca.

Cuando la canción terminó ambos volvieron a caer en la arena, pero de lo que no se percataron fue en qué momento llegaron a estar tan cerca de las olas, por ende una gran ola empapó a ambos de agua salada, al darse cuenta solo pudieron estallar a carcajadas mientras se recostaban en la arena húmeda, Yokozawa acarició su rostro delicadamente, presenciando a la criatura más hermosa que sus ojos nunca antes había visto.

Su amado novio, Onodera Ritsu.

—No puedo apartar mis ojos de ti…

—¿Por qué lo dices? —dejando que este lo tocara, le gustaba su tacto—

—Es que… eres demasiado bueno para ser verdad. —le confesó son el rostro rojo pero que por la noche no se podía distinguir con claridad— Ritsu…

—Dime.

—¿Alguna vez lo has hecho en la playa?

Ante aquella propuesta no pudo evitar sonreír con algo de picardía, por lo que Ritsu no desaprovechó la oportunidad, se puso encima de su pareja y lo besó de manera lenta y profunda mientras le quitaba la ropa, Takafumi correspondió de forma gustosa e imitó a su amado.

Ambos quedaron completamente desnudos, agradecían que la noche era completamente oscura y que la luna se había ocultado, si no alguien los habría descubierto; tenían a la naturaleza de su lado, pues las olas se encargabas de acallar los gemidos y jadeos que ambos soltaban al compás de sus cuerpos que estaban en perfecta unión.

Varias veces se mantuvieron en el frenesí de la pasión, disfrutando de la sensación de sentir el contacto de sus pieles y el de los labios del contrario con sus cuerpos.

Después de estar por varios minutos así, ambos llegaron al clímax, volviendo a besarse una última vez antes de caer completamente agotados.


No sabía cómo había terminado en esa situación… hace rato los hermanos Usami estaban peleando por él y lo hicieron elegir, Akihiko o Haruhiko, las dos cara de una misma moneda, tan similares pero al mismo tiempo tan distintos.

Y ahora… había tenido sexo con los dos, al mismo tiempo. Estaba en medio en aquella cama King Size, siendo él, el relleno de un sándwich y los Usami los panes, sus sentimientos y su cabeza eran tan confusos, no los lograba descifrar, por un lado tenía a su amado Kiseki, hija del peliplateado y por el otro lado, estaba esperando un hijo de Haruhiko.

No se podía decidir por uno solo, a los dos los amaba por igual, ambos tenían un lugar muy dentro de su corazón y en lo profundo de él, también sabía que ellos por primera vez estaban de acuerdo en algo.

Y ese algo era amarlo. Al parecer, ellos no iban a tener problemas en compartir el amor de esa persona especial, aunque sonara demasiado extraño.

El mangaka los miró, dormían profundamente mientras lo abrazaban y no parecían querer soltarlo por lo que quedaba de la noche. Cerró los ojos por un momento y lo pensó.

"Tal vez… no sea mala idea intentarlo con los dos…"

Sabía que estaba tomando una decisión arriesgada, ambos eran apasionados y celosos, matarían por estar con él.

Después de todo… amarlos era rojo ardiente.

Continuará…


Así es queridos lectores, Ijuuin es listo y se quedó con los dos Usami, ¿es premio y castigo? Solo él lo sabe.

Con este capítulo doy por concluido el arco de Misaki e Ijuuin, ahora sigue el arco de Ritsu, tranquilos, ellos también tendrán boda, después de sufrir un poco antes como es debido JAJAJA.

Pero tendrán su final feliz, se los prometo.

En fin, espero les haya gustado, si fue así, dejen Review.

Nos leemos

¡Bye!