Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama.

Escrito en el móvil, errores son sin querer.

Muchas gracias a Yayoi y todos los que leen.

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Capítulo 5 No sabes lo que se siente el que te obliguen.

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En el imperio Kou.

El rey de los siete mares aprovecha para dar un paseo por el sitio. Con motivos inocentes, esta vez en realidad no tiene pensando aprovecharse de la situación, solo quiere respirar aire puro. Después de todo es estresante, puede ser alguien acostumbrado a ese tipo de vida. Pero la nación de su tutor depende de que tan bien juegue sus cartas, si es agotador. De lejos observa al oráculo del imperio que trae mala cara como casi toda la vida. No es del tipo de gente que guste encontrarse por casualidad, ni por algún tipo de ceremonia obligatoria. Y pensándolo detenidamente ni aunque le encadenadaran y tiraran la llave amenazandole con no dejarle escapar. Y es que no solo ha hecho cosas indecibles y que no solo lo hirieron a el sino a su pueblo. Además eso de que a cada rato le insista con que se convierta en su candidato ya le tiene más que harto. Cansa ese tipo de acoso. Si tuviese que elegir a un magi escogería a Yunan después de todo fue el que le contó del poder de los laberintos. O mejor aún alguien manejable e inocente como Aladdin, si, esa parece una buena opción. Frunce el ceño molesto notando que no hay manera de evadir al muchacho que tiene la mirada bien fija en su dirección, otra vez tendrá que soportar sus ruegos, está a tan solo unos metros, y después...

-¿Eh?

El oji miel no dio un solo paso más mientras escuchaba a detalle el caminar del joven que se alejaba. ¿Acaso le ha pasado de largo? ¿A él, el poderoso líder de la alianza de los siete mares? Incluso le ignoró como si no fuera más que un cúmulo de arena en el suelo. Herido en su amor propio se giró para encarar la que para el fue una actitud insolente, pero entonces vio que Judal era rodeado por varios sujetos con el rostro cubierto.

-Al Thamen.

Bien, ni el es tan estúpido como para ponerse en evidencia delante de la organización. Continuó con su paseo mientras en el estómago sentía una leve molestia, seguramente coraje reprimido. Pero olvidar la situación es lo mejor que puede hacer por ahora. Además es solo Judal quien le ignora, y ese chico no es nada. Trata de convencerse y no le da mayor relevancia.

...

El magi oscuro se encuentra en otra de las aburridas reuniones del molesto grupo que le tiene bajo su control. ¿Qué si no notó la presencia de Sinbad? Oh claro que lo hizo, es demasiado idiota como para pasarle de largo. ¿Por qué lo hizo? Esta molesto por su intervención en Balbad y furioso porque le rodea energía conocida y que no es de otra persona que su querido enano. Como mago de la creación es sencillo de suponer. Ahora, ¿por qué rayos se dió esa situación? ¿Qué rayos es lo que no sabe? Hasta donde está enterado el pequeño está en Balbad, ¿o no? ¿Entonces?

-Judal-una voz masculina llama su atención.

El azabache le mira sin interés y arrugando el bello rostro en una mueca clara de aburrimiento.

-¿Qué?-interrogó con su tono hostil.

En este punto está tan fastidiado que le vale completamente recibir algún tipo de castigo por parte de esos hombres y mujeres dañados de la cabeza.

-Queremos un informe de la situación en Balbad.

-No hay nada que decir. Todo se salió de control por culpa del idiota del rey de Sindria. Tenía que meterse en nuestros asuntos, ¿por qué no simplemente lo matamos?

-Tu más que nadie eres consiente de lo difícil que eso es, nos guste o no.

-Tchi.

-¿Qué hacemos?-otra voz masculina.

-No se preocupen-la voz de una mujer que le resulta molesta y hasta asquerosa al magi-por ahora solo observar y continuar con los planes que ya tenemos. Estoy segura de que ese hombre terminara cometiendo un error. Por mucho que vea el flujo del destino lo hará. Es un simple hombre que se siente un dios, ja ja ja que arrogante. Ese tipo de personas encuentran su final tarde o temprano en la miseria, ¿no es así Solomon?

-¿Quién rayos es Solomon? Ahora que lo pienso, ¿no es ese el nombre que mencionó el enano cuando me atacó con esa magia extraña? ¿Tiene algo que ver con esa persona o solo le estoy dando demasiadas vueltas a un asunto que no lo merece? ¿Es porque lo extraño y quiero hacerle el amor otra vez? ¡Maldita sea que difícil es la abstinencia pero mientras no encuentre algún tipo de conjuro que me transporte de un sitio a otro en segundos nada puedo hacer, no quiero que Al Thamen se de cuenta de lo nuestro, podrían intentar hacerle lo que a mi. Bueno también podría ir a verlo algún día como cuando me escapaba para ver al rey idiota pero tendrá que ser cuando dejen de vigilarme tanto. ¿Por qué lo hacen? ¿Qué les hice? Ah si, lo de Balbad. ¡Estúpido Sinbad todo es tu culpa! ¡Siempre lo es! ¡¿Qué carajo se supone que haga con esta ansiedad?!

-Bueno eso es todo-dijo la líder.

Todos se retiraron rápidamente, pero cuando el oji escarlata estuvo a punto de hacerlo, la mujer se le paró justo enfrente para impedir su paso.

-¿Qué sucede?-intentó por todos los medios hacer la voz más amable y más o menos lo consiguió.

-¿Cómo van las cosas con mi hijo?

-Mal, se niega a ser mi candidato, pero fuera de eso pienso que tiene mucho potencial. Incluso más que Kouen.

-¿Enserio? Pero está tardando demasiado si no toma un laberinto no se hará más fuerte, quizá tenga que hacer algo para obligarlo.

-¡No!

La oji celeste le observo divertida.

-¿Qué ocurre mi pequeño Judal?

-Es decir no, sería un desperdicio realizar una mala jugada y que por ello rompas a ese útil peón, ¿o no? El no es como Hakuyuu o Hakuren, si lo presionas perderás todo el tiempo que has invertido en el, ¿no te parece?

-Supongo que tienes razón, además estoy ocupada con varios asuntos. Te dejo el cuidado de mi hijo a ti. Después de todo lo has hecho muy bien estos años. Más te vale no arruinarlo ahora, sabes lo que te espera si lo haces, ¿cierto?

Al joven no le quedó de otra que arrodillarse a sus pies y asentir con la cabeza. Como odia humillarse ante esa mujer que es la principal causa de que no escape pero mientras no tenga el poder para derrotarla es algo a lo que se tiene que someter. Esta satisfecha con su actitud se retiró, el esperó un rato y también hizo lo mismo, solo que esta vez por la ventana. No tenía ni ganas de caminar por donde ella lo hizo, incluso el repirar el mismo oxígeno le parecía veneno puro que le hacia sentir mal, le provocaba náuseas. Levitó un buen rato hasta que a lo lejos divisó al cuarto príncipe que como toda la vida estaba entrenando y sonrió, pues ya se le ha pasado el coraje y trauma de su rechazo. Además no puede estar mucho tiempo así con el pequeño llorón que ve casi como un hermano aunque la última vez estuviera a punto de hacerle otra cosa, pero no le queda de otra, está más que dispuesto a vender su cuerpo si con eso logra crear un futuro más brillante para su enano. Además con esa maldita organización es lo único a lo que le están orillando, sin embargo es por mucho su última opción.

-¡Ey Hakuryuu!-le saludo desde el aire.

Pero este hizo de cuenta que no le escuchó aún cuando dio un pequeño salto por el susto.

-¡Me lleva que te estoy hablando!

Igual reacción, bueno nada que no se esperara. Bajó a tierra firme y se acercó con elegancia, el menor realizó un giró de su lanza que pasó rozando a la altura de los ojos al mayor a modo de amenaza y la dejó descansando a un lado suyo mientras aún la sostenía.

-¿Qué sucede sacerdote-dono?

-¿Me vas a seguir llamando de esa manera luego de lo del otro día?-sonrió con maldad.

-...-el oji celeste guardo el comentario para sus adentros pero si le dedicó una mirada llena de rencor.

-Ya calmate, tampoco es que tenga deseos de pelear contigo, era solo una manera de entregarte un poco de mi poder. Te lo he dicho mil veces si dejas que te haga caer en la depravación te volverás más fuerte. También puedo guiarte por una celda pero no quieres hacer ninguna de las dos, no me lo estas poniendo fácil.

-El fácil eres tu por ofrecer tu cuerpo de esa manera.

El oráculo no pudo contener la furia en su interior, le ama como a un hermano, amigo de infancia o algo así, pero hasta ahí. Porque su corazón y cuerpo por voluntad solo le pertenecen a Aladdin. ¡El tampoco está contento haciendo esto! Le tomó del cuello de su vestimenta y le estrelló brutalmente contra el árbol que tenían detras. El menor lanzó un gran gemido de dolor mientras los dos se miraban con rabia.

-No lo entiendes Hakuryuu, nunca lo haces. ¿Crees que esto me hace feliz? Que poco me conoces.

-No quiero hacerlo, eres mi enemigo y entre más distancia halla entre nosotros mejor.

-Eres un imbécil. ¿A dónde te ha llevado esa terquedad? No eres más que un niño llorón agarrado a la falda de su hermana.

-¡Cállate!

El príncipe empleó el doble de fuerza que Judal para imitar el movimiento y que el sol negro fuera quien estuviera recargado del árbol. El más joven tenía toda la intención de herirlo, el dolor fue tan intenso que el magi no se quejó e incluso juraba que durante un par de segundos se le nubló la vista. Creyó que se había desmayado, pero al juzgar por la actitud contraria no fue así. Además no es como que su cuerpo esté en óptimas condiciones. Como si Al Thamen no se hubiera desquitado lo suficiente con el por los errores que ellos mismos cometieron en Balbad. Aún así su orgullo le brindo fuerzas de quien sabe donde y miró con una sonrisa malintencionada al otro que no pudo ocultar el temblor de su cuerpo. Siempre ha sido insolente con un ser que puede asesinarlo con un solo movimiento y es en momentos como este que lo recuerda.

-Tienes razón no me conoces y no te interesa. Y me vale si no crees en mis palabras pero lo que hago no es por mi, es por ti grandísimo idiota; escuchame bien, ya tengo una persona a la que amo, y sé que tu también por eso jamás te he visto de esa manera. Para mi eres solo un mocoso perdido que no haya la manera de confesarse a la persona que quiere.

-No sé de que me hablas.

-Oh mi Hakuryuu, soy un magi, ¿no creerás que no vi ese extraño color en tu rukh cada que estas cerca de esa persona, o si?

-Ya te dije que no sé de que me hablas. Y aún si fuera el caso tu estas igual que yo.

-Claro que no, porque ya hice mío al ser al que le entregue mi corazón. Pero tu no has tomado siquiera la mano de Kouen.

-¡No siento nada por él! ¡Ese hombre no trató de evitar la muerte de mis hermanos!

-Si claro, siguen engañandote, piensa que eso que sientes es odio y no atracción de esa manera el rencor teñirá tu rukh de negro. Yo solo te lo digo porque me importas y no quiero que arruines tu vida sin conocer esa clase de sentimientos. Pero el único que tiene control de su destino eres tu, o yo si me dejas guiarte.

-No estoy loco.

-Entonces estás solo.

-¿Por qué lo dices?

-Así como estamos nadie va a creer que somos amigos. El solo de verme te provoca coraje y es muy obvio. Escucha Sinbad regresará a Sindria pronto estoy seguro de que está más que harto del imperio aunque el muy maldito lo disimula muy bien. Tienes que pedirle que te lleve a su reino. Inventale que tienes que estudiar o que se yo, y llévate a Kougyoku contigo.

-No era necesario que me lo dijeras, era algo que tenía planeado hacer pero necesito tiempo, no podré seguirle de inmediato, y tampoco es que me interese, ¿pero por qué lo dices?

-Entonces si te interesa.

-...

-Ya, calmate, te dije que no es mi intención ugh...-puso una expresión de dolor y estuvo a punto de tocar un costado a su espalda que era donde sentía una punzada y luego un líquido que descendia.

-Que suerte la mía. Con el golpe que me di por culpa de Hakuryuu se abrió una herida y ahora sangra. Menos mal que con el color de mi ropa no se nota.

-¿Está todo bien?-preguntó el oji celeste serio.

-Si claro, como si me fuera a creer que estas preocupado. Mira te dije esas cosas porque la organización planea algo y es más seguro si ustedes no están. Ahora si no tienes nada más que hacer largate que quiero dormir en una de las ramas de este árbol.

-Eres tu el que tendría que hacerlo, yo llegué antes.

-Que infantil

-Tu igual.

-Bueno, por mi no hay problema, puedo quedarme a verte, no me molesta en lo absoluto.

-Siempre eres un fastidio.

El oji celeste se retiraba mientras era observado por el magi para asegurarse de no ceder hasta que este no le viera más. Cuando ya no le notó se dejó caer al suelo inconsciente al tiempo que una severa hemorragia amenazaba con acabar con su vida.

El cuarto príncipe le vio desvanecerse, pero desde esa distancia le fue imposible apreciar la sangre.

-Si está herido o no, no es asunto mío. El solo se lo ha buscado por seguir las órdenes de la organización. No puedes sentir pena por alguien que es tu enemigo.

Y prosiguió con su camino importandole poco el convalesciente chico. El sacerdote por su parte podría jurar que había escuchado un: "todo estará bien Judal-kun, yo siempre te cuido."

-Genial, estoy alucinando-sonrió con dulzura-al menos fue bueno volver a escuchar su chillona voz.

Y perdió el sentido por segunda ocasión.

...

El primer príncipe imperial iba con rumbo a la biblioteca para investigar cosas como toda la vida. Después de todo es un hombre muy curioso, cuando su vista se posó en el oráculo. Se acercó rápidamente al joven notando que se había desmayado y tenía una severa hemorragia que el rukh no alcanzaba a sanar. Desenfundó su espada y apuntó directo en la herida de la espalda, afortunadamente cayó boca abajo.

-Phenex.

Empleó el poder de su djinn que emitió un brillo morado e inmediatamente curó al sacerdote que abrió lentamente los ojos emitiendo uno que otro gemido pero sin la fuerza suficiente para ponerse de pie. Aunque eso no implica que no le mirara con hostilidad sintiéndose humillado.

-No tienes porque enojarte, yo solo te ayudé.

-Ya...lo sé.

-No puedes seguir así, un día se les irá la mano, podrían asesinarte.

-¿Crees que no estoy al tanto?...soy el principal interesado en acabar con ellos. Sé que tu también entiendes lo peligrosos que son y que aún no contamos con lo necesario para eliminarlos.

El pelirrojo frunció el ceño, para alguien como el es difícil admitir que no tiene el control de la situación.

-Algo debemos hacer.

-No dije lo contrario, tu tienes tus métodos, yo los míos.

-No tenemos porque ser enemigos, podemos trabajar en equipo.

-¿Y qué rayos crees que he estado haciendo? Por algo te ayude a conquistar tres celdas.

-Creí que había sido por mandato de la organización.

-Nah, no tienen esa clase de poder en mi. Soy un magi, solo yo elijo a mis candidatos. Si no te considerara digno no te habría ayudado. Además necesitamos hacernos de más poder para borrar a esa bruja del camino.

-Aunque en la condición en la que estas ahora no pareces muy confiable.

-Ya cállate.

Dijo en realidad como pequeño berrinche. El mayor le cargó para llevarle a su habitación pues aún estaba muy débil por la pérdida de sangre, le recostó en el lecho y se sentó a su lado.

-Te vez diferente.

-Bien por ti.

-No, es enserio, ¿pasó algo bueno?

-Me lleva si te diste cuenta ellos también, no quiero que me vuelvan a castigar.

-No te preocupes, dudo que lo hayan notado, más bien es algo que me dice la intuición. ¿Qué ocurrió?

El sacerdote suspiró fastidiado.

-No te vas hasta que te diga, ¿cierto?

-Ya conoces la respuesta.

-Parece que al fin puedo entenderte un poco. Ya sé lo que sientes cuando ves a Hakuryuu.

-¿Rechazo?

-Eso no idiota, lo otro.

-¡¿Te has enamorado de él?!

-A veces me recuerdas mucho a Sinbad.

-No lo menciones, sabes que no me agrada.

-Entonces no hagas que me acuerde de él. No, no me refiero a ese malagradecido, hay un enano pervertido que me gusta mucho.

-¿Y cómo se llama?

-¿Era por curiosidad o un interrogatorio?

-Es lo menos que me debes por la ayuda.

-Chantajista, su nombre es Aladdin y al igual que yo es un magi.

-¿Alguno de los otros murió?

-No, es un cuarto, ¿no es curioso?

-Sin duda es interesante.

-Algo si te digo, es mío y no voy a permitir que le pongas un dedo encima. Ahora largate no me siento bien y tu compañía me hace sentir peor.

-Hablo muy enserio Judal, deberías ser más cuidadoso o ellos un día de estos...

-Ya deja de decir tonterías, ya lo sé.

Con trabajo se giró dándole la espalda, el mayor se puso de pie para continuar con su camino pero antes de perderse de vista le miró.

-No estas solo.

Dijo con simpleza y le dejó. El oráculo había caído en un profundo sueño, pero alcanzó a escuchar sus palabras por lo que tenía una leve sonrisa.

...

En Sindria.

Han pasado dos semanas de que el rey de los siete mares fuera a Kou para arreglar el asunto de Balbad. Durante este período Alibaba se ha negado a hablar con Aladdin, principalmente porque se siente avergonzado por la manera en que le trató. Sabe que tiene toda la culpa por malinterpretar las palabras del inocente niño sin siquiera tomarse la molestia de corroborar si era verdad lo que suponía. Y ahora simplemente se siente como basura pues aún está deprimido por lo de Kassim y cada que su pequeño amigo acerca la mano para intentar detenerle en una de sus múltiples huidas se da cuenta de que este luce cada vez más deprimido y con justa razón, ha perdido a Ugo, a Judal y el continúa lastimandole cada que lo ve. Da vueltas en su habitación buscando una respuesta que parece negarse a aparecer.

-¿Por qué siempre tengo que ser tan idiota? Si yo estoy sufriendo el debe estar mil veces peor. Pero no tengo idea de como acercarme a el, creo que esta vez si lo eché todo a perder; dudo que me perdone.

-¿No es mejor preguntar a suponer?-dijo una voz a su espalda.

-¡Waaaaah!

-¡Lo siento no era mi intención asustarte! Es que como tenías la puerta abierta y no me ponías atención se me hizo fácil entrar para dejarte la comida.

-Oh gracias, he sido muy grosero. Tienes días haciéndolo y no te he mostrado mi agradecimiento.

-No te preocupes, estoy segura de que tienes muchas cosas en las cuales pensar. Mucho gusto, me llamo Pipirika y soy hermana de Hinahoho, uno de los siete generales.

-Un placer, soy Alibaba Saluja, y pienso que tienes razón. Debería hablar con mi amigo. Iré ahora mismo.

-Espera.

-¿Qué sucede?

-Deberías comer primero, de esa manera llegaran mejor las ideas, ¿no crees?-sonrió.

-Tienes razón.

La peli azul quedó impresionada, jamás en su vida supo de alguien que ingiriera a tal velocidad y eso que ella es de Imuchak, tribu famosa por su gran tamaño, el chico seguramente tenía prisa pues incluso en cuestión de segundos le perdió de vista.

Alibaba llegó al dormitorio del pequeño pero se detuvo en la puerta, aún se debatia si era o no correcto lo que estaba haciendo, algo es seguro no quiere causarle más daño pero tampoco tiene la confianza de salir airoso de esta. Niega violentamente con la cabeza y decide llamar a la puerta.

-Adelante-dijo con suavidad el niño.

Giró el picaporte y se adentro. Aladdin estaba sentado mirando por la ventana pero volteó en su dirección para recibir a la visita.

-Alibaba-kun...

La cálida sonrisa de su amigo rompio en mil pedazos su corazón, se ve mal, mucho ¿cómo es posible que no se diera cuenta? Caminó algunos pasos decidido y encaró al menor que le ofreció el más dulce gesto que haya admirado jamás y se sintió peor. Ha sido tan injusto con el y lo único que encuentra es una comprensión que no se merece. Cae de rodillas y se suelta a llorar amargamente en el regazo del peli azul que acaricia suavemente su cabello.

-¡Lo siento Aladdin! ¡Soy un estúpido! ¡Esta bien si amas a Judal! ¡Pero por lo que más quieras no sufras solo!

-No lo hago estoy bien. Ahora que tengo la oportunidad de hablar contigo dime, ¿Cómo te sientes?

-No tiene importancia.

-La tiene, para mi al menos. Siento no haberte ayudado a salvar a tu amigo...a tu pueblo, creo que aún me falta mucho como magi, lo lamento si tan solo tuviese un poco más de experiencia esto no...

-¡Jamás! ¡Tu eres la única persona que deseo que sea mi magi! Solo tu puedes guiarme. Te lo dije estoy enamorado de ti.

-Pero yo no...

-¡No importa! ¡No volveré a tocarte de esa manera! Solo no te alejes de mi lado. No tengo problema si no puedes convertirte en mi pareja, no es mi intención forzarte a algo que no quieras, pero por favor déjame ser tu amigo.

-Eres mi mejor amigo, eres muy especial para mi.

El rubio se levantó y miró los hermosos ojos azules llenos de sinceridad. De manera misteriosa aliviaron su corazón. Si bien aún están deprimidos por todo al menos han logrado recuperar un importante vinculo. Alibaba tomo asiento junto al niño en la ventana de tal manera que quedaba uno enfrente del otro.

-Y ahora dime, ¿cómo te enamoraste de él?

-Mmm...supongo que me siento identificado con Judal-kun, no sé como explicarlo...fue como un tipo de conexión, creo que soy malo para estas cosas.

-Claro que no, te entiendo muy bien. Es como si puedieran entenderse sin palabras.

-¡Si!

-Me da gusto.

-Ah yo...no fue mi intención.

-Esta bien ¡es enserio! Al menos espero que te respete.

-¿Qué quieres decir Alibaba-kun?

-Si tu sabes, que no te bese o toque hasta después de varias citas.

-¿Qué es eso?-ladeó la cabeza.

-Ah bueno es...cuando visitas varios lugares con la persona que amas, para divertirse, platicar, conocerse y otras cosas.

-J-Judal-kun y yo no hemos tenido una cita pero...

-No te preocupes, las circunstancias en las que se conocieron fueron poco comunes, estoy seguro de que solo les hace falta un poco de tiempo a solas.

-Pero nosotros-se puso rojo-ya hicimos...el amor.

El oji miel le miró pasmado, luego lo meditó un poco y llegó a la conclusión de que la inocencia del infante le había hecho confundir conceptos.

-¿Te abrazó?

-Más que eso.

-¿Te besó?

-Un poco más.

-¿Te acarició?

-Mmm-visiblemente incómodo.

-¿Quieres decir que el puso su...en tu...?

-¡Alibaba-kun!

La vergüenza pudo más en el. Sintió que le daba un infarto. No es culpa suya, no sabía lo que hacia, ¿por qué estas cosas le pasan a él? Ugo debió enseñarle más del mundo.

-¿Te obligó?-con expresión severa.

El pobre interrogado solo pudo negar.

-Menos mal, pero es un maldito aprovechado.

-Claro que no, yo estuve de acuerdo...aunque no sabía muy bien de que iba todo, además tu también ibas a...

-¡Tu tienes la culpa! ¡Eres demasiado lindo!

-Suenas como alguien sospechoso.

-No puedo evitarlo, tienes algo que provoca que uno se pierda en ti, pero prometi respetar tu relación con Judal. Suertudo me dan ganas de asfixiarlo con su trenza.

-Ja ja ja ja eres muy gracioso Alibaba-kun...

El pequeño se tambaleó un segundo y estuvo a punto de caer por la ventana, por fortuna su candidato le tomo entre sus brazos.

-¿Estas bien?

-Perfectamente, no te preocupes-sonrió débilmente.

-Puedes confiar en mi, somos amigos.

-Han sido varias cosas, supongo que solo me falta dormir y comer un poco, tiene algunos días que no me siento de humor para eso.

-¿Qué tantos?

-No lo recuerdo con exactitud.

-Trata.

-¿Tres?

-De verdad soy un idiota, yo autocompadeciendome cuando es claro que Aladdin necesita ayuda, se ve tan frágil y aún así se preocupó por mi estado de ánimo. ¿Cómo no me iba a enamorar de el? Pero no tiene caso pensar en ello, ya le entregó su corazón al maniático ese y por desgracia no cuento con el pretexto de él lo conoció primero, yo fui el idiota que se confundió con sus palabras, no miento cuando digo que voy a respetar tus sentimientos amigo.

-¿Alibaba-kun?

-¿Eh? Ah, lo siento estaba distraído.

-Ya me siento mejor, gracias.

-Deberías comer algo.

-Creo que lo haré ya mismo. Tu visita me animó mucho.

-Debí haber hablado antes contigo.

-Lo importante es que lo hiciste.

Y de esa manera sonrieron y se encaminaron al comedor. Porque el corazón de ambos está herido en más de una forma, pero ahora saben que tienen a alguien que está dispuesto a apoyarles sin pedir algo a cambio.

...

En el imperio Kou.

Sinbad realizaba las últimas negociaciones para volver a su reino pues además de estar harto de aparentar ser el hombre perfecto extraña mucho a Jafar y es que era imperativo que volviera al reino para hacerse cargo de todo. Con los dos fuera eso hubiera sido un caos. Aunque su pareja siempre ha sido la mente maestra detrás de la política. Se retiró a su habitación para poder dormir siendo vigilado por dos de sus generales y no es que no confíen en el, pero mejor asegurarse de que no lo echara todo a perder. Pasó la mejor noche desde que esta en ese sitio quizá porque sabe que ahora mismo vuelve a su amada tierra. Luego de una pequeña ceremonia sube a la embarcación que le llevara a casa.

...

Luego de ver partir al líder de la alianza de los siete mares el emperador se retiró a su despacho. Kouen pidió una audiencia para convencerle de dejar estudiar a Hakuryuu y Kougyoku en el reino del eterno verano pues Judal le contó lo mismo que al cuarto príncipe, aunque omitió dicho detalle. Al principio se encontró con la negativa de su padre pero cuando le dijo que era un método para encontrar debilidades en Sindria, aprovecharse de ellas y hacerse del control de dicho territorio dio su permiso sin pensarlo más. Y de esa manera los dos jóvenes tomaron un barco para llegar a su destino; el chico busca en Sinbad a un aliado, la chica venganza por la ofensa recibida.

...

En Sindria.

El monarca al fin ha llegado después del que para el fue el viaje más largo de su vida, seguramente por que extrañaba en demasía a su país y a...

-¡Sin!

Su visir llegó corriendo y se lanzó a sus brazos en donde su rey le tomó por la cintura y beso sus labios con desesperación, si, Jafar era lo que más le hacia falta. Poco más de un mes sin probar su piel. De verdad que tenía que felicitarlo por haberle sido fiel porque esta seguro que estuvo a punto del colapso. Las manos del mayor se deslizan hábilmente entre la ropa tocando todo a su alcance.

-Ah...

Oh si, ese dulce sonido que tanto echaba de menos, pero quiere más, mucho más.

-No Sin, aquí ah, tienes cosas que hacer mmm...Aladdin y Alibaba-kun tienen problemas...

Eso fue suficiente para bajar toda la calentura del mayor que le miró interrogante.

-¿A qué le refieres?

-Es algo que debes ver por ti mismo, pero estoy seguro de que es la depresión por lo ocurrido en Balbad, dudo que hayan podido superarlo y aunque he tratado de animarlos mucho me temo que ha sido completamente inútil.

-No te preocupes mi amor, estoy seguro de que algo podremos hacer.

El albino guió a su amante a la alcoba del peli azul, aunque de camino se toparon con alguien conocido.

-Oh así que has regresado Sinbad.

Escuchó el aludido tras el, en ese momento no supo identificar la razón, pero le pareció en verdad atrayente ese sonido por lo que sonrió de manera deslumbrante y se giró para saludar al chico.

-Si, heme aquí...¿Alibaba-kun?

Ante sus ojos un joven rubio regordete al punto de ser completamente redondo, este le dirigió una expresión alegre asintiendo.

-¡¿Qué te pasó?!

-Ja ja ja ja-nervioso-creo que subí un poco de peso estos días...

Un poco no era la palabra que el hombre usaría, pero la verdad podría causar estragos en la autoestima de por si baja del esgrimista. Decidió dejar de lado el asunto, por el momento, para ir a ver a Aladdin. Jafar dijo que el también tiene un problema, solo espera que no sea el mismo. Llega a su cuarto abre la puerta y...

-¡Sinbad-ojisan!

Decir que tuvo la intención de estrellar su cabeza contra la pared de puro coraje era decir poco, ¿Cómo es posible que descuiden de esa manera su salud?

-Tranquilo, no hay razón para perder los estribos. Han pasado por mucho seguro ellos tampoco querían llegar a esta situación. Aún así, ¿cómo lograron engordar tanto en poco más de un mes? ¿Qué acabaron con las provisiones del reino o qué? No debo ser severo con ellos...

Trataba de mantener la serenidad pero decenas de comentarios irresponsables como "la comida es deliciosa" o "incluso creí que me daría un infarto" le sacaron de quicio. Así que furioso les puso a correr alrededor de su reino para que volvieran a su condición original.

Luego de una semana un Alibaba en forma hacia lo dicho por el mayor, limpio el sudor de su frente y se detuvo un momento para respirar.

-¿No es genial que hayamos vuelto a la normalidad...Aladdin?

Miraba atónito al pequeño que se veía como al principio, ¿cómo es posible después de tanta actividad física?

Sinbad y el visir llegaron poco después al igual que dos de sus generales.

-Aladdin, Alibaba-kun quiero presentarles a los que serán sus profesores y les ayudaran a pulir sus habilidades.

Ante ellos estaba una chica de pelo aqua y un joven moreno de cabello blanco. El oji miel ni había terminado de hacer las presentaciones cuando el infante embelezado con su mayor vicio se lanzó a los pechos de la pobre mujer, que desesperada le pidió que parase, pero al ver que no lo hacia decidió castigarlo con el uso de su magia donde casi chamuscó al pobre con un conjuro de agua. Su candidato fue a prestar ayuda notando que la temperatura corporal de este era muy elevada y no pudo contener un gemido de dolor pues se quemó al acercarse a él.

-Estaba nerviosa por ser la maestra de un magi y solo me encuentro con que eres un mocoso pervertido y estas gordo.

-No eres tan amable como pensé onesan.

-Jum- molesta.

-Ni le hagan caso-el moreno-siempre le gusta aparentar que es ruda.

-Tu cállate, nadie pidió tu opinión.

El peli morado se aclaró la garganta y se propuso hacer las presentaciones debidas.

-Estos son Sharkan de Heliohap que es un genio en las artes de la espada y que por lo tanto será quien enseñe a Alibaba-kun. Y ella es Yamuraiha de Magnostad una maga prodigio que será la tutora de Aladdin.

-¿Eh?-la joven haciendo berrinche-no quiero tomar de aprendiz a un mocoso como el, ah aunque ya me ofrecí-pensando-bien, le haré una prueba, si la pasa le transmitiré todos mis conocimientos.

-¿En que consiste onesan?

-Quiero que realizes tu hechizo más poderoso. Quiero ver el alcance que tiene un mago de la creación.

Luego de algunos minutos el pequeño llegó con su mediador lo apuntó en dirección al cielo y...

-¡Halharl infigar!

Se formó un enorme pilar de fuego que se perdiá en la altitud sin que la vista alcanzara a ver la longitud en su totalidad. Las mejillas de la mujer estaban coloreadas de un tono rosado y sus ojos brillaban con emoción.

-¡Será todo un honor ser tu maestra!

Su mirada quedó fija en el peli azul que había regresado a su apariencia original.

-¿Qué pasó?-su rey.

-Supongo que al ser un magi y no utilizar su poder recientemente este se acumuló en su interior.

Estaban todos muy emocionados cuando uno de los súbditos se acercó al líder de la alianza para informarle que se avecinaba un barco del imperio Kou así que el rey, los invitados y los todos los generales fueron a recibirlos.

La primer persona que se apareció ante ellos fue la octava princesa, luego de un cordial recibiendo e intercambio de palabras corteses; el hombre casi había sido decapitado por la peli rosa que peleaba por que el rey se hiciera responsable de haber manchado su honor, al obligarla a tener sexo con el cuando no era consiente. Por fortuna para el pudo limpiar su nombre con ayuda de Yamuraiha, así supieron que nada le hizo a la princesa y que todo había sido un plan de su familiar Ka Koubun, que en un arranque de locura tomo una espada pero fue detenido por el cuarto príncipe, perdonado por Kougyoku y agredido por Jafar que le escupió molesto por hacerle pensar que su amante le engañaba. De esa manera Hakuryuu pidió permiso para estudiar en el reino mismo que fue concedido por el peli morado y les tomo a el y su hermanastra como invitados, todos se retiraron a sus habitaciones. Alibaba y su magi tenían una pequeña platica cuando alguien llamó a la puerta.

-Adelante-el rubio.

Apareció un joven azabache que reconocieron como uno de los recién llegados, pero tiene una expresión tan amable que difícilmente uno pensaría que vive en una nación tan hostil. Hizo una reverencia y sonrió.

-Mucho gusto, soy el cuarto príncipe del imperio Kou, Ren Hakuryuu.

-Yo soy Alibaba Saluja y el es Aladdin.

El peli negro tomo las manos del pequeño con emoción.

-Así que usted es Aladdin-dono, quiero agradecerle por salvar la vida de mi hermana Hakuei.

-Oh así que onesan es tu hermana, ¿y cómo está?

-Muy bien y más animada que nunca.

-Me da mucho gusto.

Hablaron de varias cosas llamando la atención de la octava princesa que les saludo con una actitud no muy amistosa.

-Se que hubo problemas con lo sucedido en Balbad pero estamos en una situación complicada, me parece que deberíamos poner de nuestra parte para llevarnos bien.

-Tienes toda la razón-el peli azul.

Se tomaron de la mano amistosamente aunque eso solo en apariencia en el interior se guardan rencor por haber lastimado al valioso amigo del otro, aunque Judal es algo más de Aladdin sin embargo esto no lo sabe la peli rosa.

Después de casi haber roto la mano del contrario al tiempo que Alibaba y Hakuryuu se reían decidieron continuar con la conversación incluida la chica. Con cada minuto que pasaba con el niño crecía el interés del azabache. Sin duda Aladdin es dulce, tierno y más confiable que el oráculo de su imperio. Desea que se convierta en su magi solo espera encontrar la manera de convencerlo. Luego de varias actividades y un largo día se retiraron a dormir.

...

Aladdin tuvo una horrible pesadilla referente a lo ocurrido en Alma Toran, desde que se enteró de todo en Balbad es una realidad que no le deja tranquilo y le tortura en silencio pues no lo ha comentado con nadie, siente que es únicamente responsabilidad suya y por lo mismo no debe involucrar a terceros. Además esta seguro de que es algo complicado de entender pues ni el mismo lo logra. Despierta sobresaltado entre sus amigos Alibaba y Morgiana, sale cuidadosamente del lecho para no despertarlos y se retira de la habitación en un paseo nocturno para relajarse un poco. Todo está oscuro y silencioso aunque para sorpresa suya encuentra a alguien mirando en dirección al jardín desde una ventana del corredor.

-¿No puedes dormir Hakuryuu-onisan?

-Creo que me siento un poco nervioso por estar en un país extranjero.

-Oh, creo que te entendiendo.

Se quedaron observando el bello paisaje en silencio por espacio de unos diez minutos.

-Onisan.

-¿Qué sucede?

-¿Conoces a Judal-kun?

El rostro que el príncipe ofreció al pequeño le asustó, no reconoció al amable joven que le agradeció el salvar a su hermana con una sonrisa, se veía aterrador. El mayor suspiró tratando de guardar la compostura cosa que no consiguió pero al menos ahora solo se veía muy serio.

-Es el oráculo del imperio, ¿por qué?

-Es que lo conocí el otro día y...

-Te daré un consejo Aladdin-dono, alejate de el.

-¿Por qué?

-No puedo darte detalles pero no es una buena persona, te hará daño.

-Es amable.

-No lo es, no lo conoces.

-Claro que si, eres tu quien no le ha dado una oportunidad.-dijo alterado aunque no era su intención discutir con el otro.

Pero el hecho de que se expresara mal de la persona que ama le hizo enojar inevitablemente. El azabache se puso de pie y le tomo del cuello azotandole con fuerza a la pared.

-Ugh...

El peli azul cerró un ojo debido al impacto. Pero esta vez no se asustó, para el Hakuryuu es solo alguien confundido, sus ojos pueden mostrar furia pero también decenas de sentimientos de los que este no sabe siquiera la razón, al menos es lo que también le indica el rukh.

-¿Por qué te obligas a odiarlo?

-No puedo mostrar cariño por mi enemigo.

-Pero Judal-kun no tiene porque...

-No sabes nada de nosotros, te lo dije es alguien en quien no puedo confiar. Quiere convertirse en mi magi pero yo no quiero su ayuda. Aladdin-dono, me gustaría que lo fueras tu.

-No puedo.

-¡¿Por qué?!

-Por respeto a los sentimientos de Judal-kun y porque Alibaba-kun es mi único candidato.

-Pero hay magis que tienen más de uno.

-Pero yo no soy así, para mi el que tengo es especial y no pienso elegir a nadie más.

-Pero no tengo a quien más pedirselo.

-¿Y que hay de...?

-¡No lo menciones! ¡¿Por qué siempre tienen que obligarme a hacer lo que no quiero?! ¿Sabes lo frustrante que es? ¿Entiendes lo que se siente? Si claro, como si alguien como tu lo supiera. Seguro que nunca has sufrido.

-Ah yo...

Para mala suerte del niño esa zona no tiene huésped alguno por lo que no hay nadie que pueda ayudarle en caso de necesitar ayuda. Y por la mirada del mayor sospecha que es justo lo que le hace falta.

-Veamos entonces que se siente el que te obliguen a algo.

El mayor lo jaló consigo tomado de la muñeca, Hakuryuu se sentó sobre el borde de la ventana y aprisionó al pequeño de la cintura con ayuda de sus piernas mientras con una mano le tomaba de ambas muñecas y subía sus brazos por sobre su cabeza, le obligó a recibir un apasionado beso de su parte y con la mano que aún tenía libre se hizo paso entre el sarashi de su pecho y comenzó a rozar y pellizcar sus botones. Asustado Aladdin comenzó a temblar e intentó con todas sus fuerzas escapar pero Hakuryuu le supera facilmente en fuerza.

-¿Por qué me pasan estas cosas? Judal-kun, te necesito, ayúdame por favor...no quiero que nadie que no seas tu me toque de esta manera, yo solo quería ayudar a onisan, Judal-kun...por favor

Comenzó a llorar y despertó un sentimiento enfermizo en el azabache, nunca creyó encontrar placer en las lágrimas de alguien pero es justo lo que siente al ver al menor, no tenía intención de hacer más de lo que ya hace pero esa expresión le ha convencido de llegar aún más lejos. Baja la mano del pequeño pezón que ha sido lastimado por culpa de las caricias rudas del príncipe al pantalón del pequeño con intención de despojarle de el, para poder hacerlo suyo. Pero antes de lograrlo siente que algo lastima su cuello, consigue herirlo al punto de hacerlo sangrar ligeramente. Mira lentamente hasta encontrarse frente a frente con el rostro del oráculo que inspira miedo como nunca antes.

-Toca un solo cabello más del enano y me valdrá completamente la amistad que tenemos.

-Tu y yo no somos amigos.

-Eso facilita aún más las cosas.

-Lo que haga o no con Aladdin-dono no es tu asunto.

-Lo es imbécil porque el enano es mío, ¿no es así?

-J-Judal-kun...

El menor sonreía entre lágrimas, no solo le ha salvado sino que además parece haber recordado que tienen una relación.

-Me tiene sin cuidado lo que tengan, estoy ocupado además estoy seguro de que no me harías daño.

El de ojos escarlata hizo más presión en su varita, pero al ver que este no soltaba al niño cambio lugar con sus manos.

-No te atreverías.

-¿Estas dispuesto a correr el riesgo?

El príncipe meditó por unos segundos, en realidad no sabe que tan mal este de la cabeza el sacerdote. Este le ha pedido muchas veces que sea su candidato, pero también podría ser una mentira con intención de que se confiara. No puede morir, al menos no ahora y definitivamente no antes de destruir al imperio que le quitó a sus seres amados. Resignado y molesto decide liberar al pequeño magi que cae de rodillas sin resistencia alguna, para luego dar un manotazo para apartar al sol negro al que mira con hostilidad.

-No dejaré que tu ni nadie controle mi destino, voy a conquistar un laberinto así tenga que hacerlo solo.

-No seas idiota Hakuryuu, no es tan sencillo.

Pero este le ignoró para perderse en la seguridad de la noche. En un pequeño salto el sacerdote entró por la ventana y se inclinó para acercarse a su amado.

-Eres un idiota enano, ¿cómo es que te atrapó tan fácil?

-¡Judal-kun!

Se lanzó efusivamente a los brazos del mayor provocando que cayeran y el oji carmín golpeara su cabeza contra el piso.

-¡Me lleva ten cuidado! ¿Qué quieres matarme?

-Lo siento-lloraba-no era mi intención pero me hizo muy feliz verte. ¿Ya recuerdas esa noche?

-¿Cuál? ¿En la que te hice mío?

El peli azul se sonrojo y escondió su rostro en el pecho ajeno completamente avergonzado.

-Si, lo recordé todo gracias a esa extraña magia que utilizaste, no era mi intención olvidarte.

-No necesitas disculparte.

-¿A que hora lo hice? Yo solo dije que no era mi intención.

-Oh.

-En fin, dejemos de lado el drama.

-¿Qué haces aquí?

-El cerdo del emperador me pidió verificar que los príncipes habían llegado con bien, y vaya que sí. Estúpido Hakuryuu, y decir que casi estuve a punto de asesinarlo.

-Yo sé que no, eres muy lindo y el rukh me dice que lo quieres.

-No estés tan seguro, cuando se trata de ti algo extraño me pasa.

El niño se puso aún más rojo y desvío la mirada. El mayor le tomo en sus brazos cuidadosamente.

-¿A dónde vamos?

-A la primer habitación vacía que encuentre, llevo horas volando y estoy cansado.

Llegaron a una y recostó al pequeño en el lecho mientras el se tiro pesadamente a su lado. Subió el brazo para rodear al pequeño pero accidentalmente rozó el botón herido a lo que el pequeño se quejó. Su amado se recargó sobre sus palmas para luego sentarse y mirarlo.

-En verdad que Hakuryuu es un imbécil de primera cuando se lo propone. Escucha enano por ciertas cuestiones no puedo estar a tu lado, pero estoy poniendo todo de mi parte para que un día sea así, solo quiero que entiendas que te amo.

-Yo también Judal-kun-sonrió.

-Vaya, tiene poco que te conocí y ya me siento un idiota aunque supongo que no está del todo mal.

El mayor retiró por completo toda prenda que cubriera la parte superior del niño dejando su torso completamente expuesto y ese par de botones rosados, bueno uno enrojecido.

-Hermoso, eres aún más hermoso de lo que recordaba enano.

En un reflejo intentó cubrirse pero Judal le tomo de las muñecas y lo impidío, suspiró con sensualidad sobre el pezón lastimado.

-Ah~ J-Judal kun, eres malo.

-Lo sé-sonrió.

Con su lengua y un poco de magoi dio alivio al pequeño rosado, luego de algunos segundos el dolor se convirtió en placer, Aladdin estaba sonrojado al máximo mientras sus ojitos se ponían acuosos. Pensó que su pareja le haría el amor otra vez y estaba completamente de acuerdo. Pero no fue así el sol negro se quedó dormido sobre su pecho y en general encima de todo su cuerpo. Por el no le hubiese despertado jamás pero pesaba demasiado considerando la diferencia de altura, le removió por los hombros diciendo su nombre hasta que este medio abrió los ojos.

-Me lleva, no podremos vernos en un buen rato pero no tengo la energía necesaria para hacerte el amor.

El peli azul desvío la mirada de un lado a otro notablemente avergonzado, como si quisiera decir algo pero no hallara las palabras adecuadas. Hasta que decidió armarse de valor, tal y como lo dijo su amante no tendrían otra oportunidad en mucho tiempo, no quería verlo frustrado y tampoco quería que se sobrereforzara.

-¿Y si yo te lo hago?

Ni hace falta decir que ese comentario casi le despertó por completo, casi. De verdad tiene mucho sueño, se tiro con trabajo a un lado y sonrió divertido.

-Siempre y cuando no me lastimes me parece bien, espero que al menos hayas entendido como se hace.

-Más o menos, pero por si las dudas necesito tu guía.

-Estoy más dormido que nada, no esperes mucho de mi.

El peli azul asintío, el oráculo se sentó en la orilla de la cama colocando una parte de su espalda sobre el respaldo de la misma pues a duras penas estaba despierto. El más joven se sentó sobre las piernas del azabache, beso sus labios de manera torpe y bajó a su cuello encontrándose con que las joyas de este le estorbaban y aún así las besó, haciendo lo propio con la clavícula del sacerdote, retiró el top de este con ayuda del contrario y aprisionó los botones de Judal, sus caricias son tan dulces, serenas y tiernas que más que servir para despertarle le indujeron al sueño y no supo más. Aladdin no se dio cuenta de que Judal dormia y cayó de sentón en cuanto este dejó de sostenerlo, asunto que atribuyo a su torpeza natural. Se levantó y volvió a colocarse de la misma manera, su imaginación se esfumó a medio camino pues con solo una vez imposible saber que seguía. Deslizó tímidamente sus dedos por el abdomen marcado del azabache, tan distinto del propio, y con ello resbaló hasta tocar la intimidad del mayor que emitió un ligero gemido.

-Ahora que lo pienso creo que Judal-kun hizo algo así la última vez.

Dudó algunos segundos, tenía miedo de continuar pero también quería hacerlo. Introdujo su mano en el pantalón del sacerdote y comenzó a frotar con fuerza, por fortuna sus pequeñas manos no provocaron daño pero si que su amante despertara esta vez por completo.

-Ah mmmm ah...

Judal estaba avergonzado, no creyó que de verdad Aladdin haría algo así y lo estaba haciendo tan bien que le volvía loco.

-¿Así está bien Judal-kun? ¿Así te gusta?

Vaya preguntas le hace, se siente un violador con todo y que el atacado es el, Aladdin es tan cruelmente inocente que no le permite hablar. El sol negro solo atina a cerrar los ojos con fuerza y vuelve a abrirlos sorprendido con una caricia deliciosa en su hombría, sus ojitos están húmedos luego de las lágrimas contenidas de placer.

-Ah ah ah ah ¡Ah!

Una de dos, o es un completo novato a la hora de recibir caricias o el pequeño es jodidamente bueno para ello, ¡porque como siga así le mata de goce!

Cierra las piernas inconscientemente tratando de prolongar lo más que puede el momento pero es imposible y deja salir el elixir de la vida que impregna la manita de Aladdin que la observa curioso.

-¿A ahora que hago?

-¿Por qué siempre tengo que explicarte todo? Tienes que...olvidalo yo lo hago.

Tomo su esencia en la mano propia mientras con la otra tocaba el miembro de su amante para prepararlo a lo que viene, introdujo sus dedos en su propia entrada tratando en lo posible no hacer notar que estaba nervioso pues es virgen en esa zona, como se lo dijo alguna vez nunca ha permitido que nadie toque su cuerpo de esa manera, el pequeño será el primero. Se escuchan gemidos y suspiros a coro de ambos muchachos mientras sus rostros se miran ruborizados al máximo por la pena y excitación.

-J-Judal-kun ah ah...

-¿Qué mmm quieres enano?

-Te ah amo.

-Yo también te amo.

Retiró sus manos de ambas zonas y se colocó arrodillado en la cama pidiendo al niño que se colocara a su espalda y entrara con cuidado, Aladdin le tomo con sus pequeñas manitas por la cintura para sostenerse de algo mientras Judal se aferraba con fuerza al respaldo de la cama, eligió esa posición porque le intimida un poco el que su amante vea su rostro, necesita acostumbrarse a la idea.

-¿Estas listo?

-Deja de perder el tiempo y ¡Aaaaah~!

-¡AH! ¡¿Te lastimé?!

-No es que ah...¡espera no te muevas!

El sacerdote respiró agitadamente, algunas veces se tocó a si mismo por aburrimiento pero esto es muy distinto, se siente amado, completo y muy feliz. Pero tener en su interior al infante es sin duda alguna muy raro aunque no es algo que odie.

-Ahora muevete, tienes que entrar y salir de ahí tal y como yo lo hice.

-E-Esta bien.

En un torpe movimiento las manos del peli azul terminaron en el trasero de Judal y pudo notar que es increíblemente suave, mucho más que los pechos de una mujer y no pudo contener ese deseo natural de apretarlo.

-Maldito enano pervertido.

-Pero me gusta mucho.

El sacerdote sonrió sintiéndose orgulloso de su retaguardia, que vean esa bola de zorras que el es más atractivo. Luego de unos segundos notó que el menor no se movía, como pudo le miró para notar que estaba estático. Ya se imaginaba que era demasiado para el, suspiró y con cuidado cambiaron posición dejando al pequeño pegado al respaldo y el en cuclillas sobre el lecho.

-¿Qué vas a hacer Judal...? ¡Ah!

De manera increíble y a pesar de ser el niño quien tenía su miembro en el interior del oráculo era el quien llevaba el control de la situación. Si Aladdin es tan torpe como para saber que hacer el mismo puede introducir a su amado. Realizó movimientos rápidos que le mareaban por el esfuerzo pero que hacia que la intimidad del oji celeste entrara y saliera de manera satisfactoria, el pobre niño era estrujado entre la cama y su amante y aún así se negó a soltar ese bello trasero. Los dos veían borroso, un poco culpa del goce y otro el agotamiento que ya hacia aparición pues ninguno estaba acostumbrado. Sin saber como lo lograron Aladdin entró profundamente en Judal tocando el punto de mayor placer en el muchacho que se puso a gritar como loco sin tener ni un poco de pudor, llegados a este punto le vale completamente. Aladdin ha caído agotado hacia atrás dejando que como siempre el mayor haga todo el trabajo.

-Ah ah ah mmm ung ah...

Difícilmente el pequeño era capaz de respirar y es que Judal no tenía ni un poco de consideración al atacarlo, aunque de hecho era al revés no podía quitarse esa idea de la mente luego de varias intromiciones el azabache sintió la cálida sustancia llenar su interior, se retiró cuidadosamente pero pronto notó un peso extra en su espalda, se giró con cuidado tomando al niño en sus brazos, se había desmayado.

-Uy creo que se me pasó la mano-sonrió de forma divertida-bueno no es mi culpa olvidar que el enano no sabe de estas cosas, pero fue muy lindo, gracias.

Besó su frente, le recostó a su lado y se durmió, también fue demasiado para el, esta hecho polvo, aún con las pocas fuerzas que tuvo le abrazo cariñosamente. Sabe que por la mañana tendrá que partir pero quiere disfrutar e impregnar el aroma ajeno en su piel para no olvidarlo hasta que vuelva a verle. Hasta que el destino se convierta en su aliado y puedan vivir su amor como se debe.

...

Por la mañana Aladdin despertó confundido y más cansado que de costumbre un poco deprimido creyendo que todo había sido un sueño, hasta que a su lado encontró una bella rosa de hielo. Río con inocencia y la tomo en sus manitas, sabe que pronto se convertirá en agua pero en su corazón queda la promesa de Judal: algún día podrán vivir juntos, viéndose cada momento y compartiendo cada bello atardecer.

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Notas finales.

Bien, con veinte páginas es oficialmente el capítulo más largo que he escrito, pero estaba inspirada, me encanta el Judala, aunque a este paso me exploten los ojos XD. Muchas gracias por el apoyo :).

Black soul99.-Hola :)! Oh que bueno que te gustara la continuación, eres muy amable :). No se que decir, en verdad dejas comentarios muy bonitos :) Gracias a ti por los ánimos que me das a través de tus comentarios, espero que te vaya genial y suerte con tus historias si decides subirlas, y si tienes de magi ahí me avisas para leer :).

Hasta la próxima!