Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama.

Escrito en el móvil, errores son sin querer.

Muchas gracias a Yayoi y todos los que leen.

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Capítulo 8 ¿Por qué no vienes?

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El rey de los siete mares miraba con insistencia al joven. Siendo hijo de su querido amigo y mentor Rashid había dejado de lado ciertos aspectos, pero ahora se da cuenta de ello y es que Alibaba es bastante apuesto y tiene esa aura inocente o torpe ni el lo sabe con certeza. Posee unos ojos tan sinceros y llenos de ilusión que son capaces de arrastrarle en contra de su voluntad. ¿Cómo es que apenas se percata de ello? Quizá ha estado demasiado concentrado en Aladdin. O es probable que influya el hecho de ser la primera vez a solas en la oscuridad de lo noche. Si, el estado perfecto para el romanticismo y el crimen...esto último le causó un poco de gracia y sonrió.

-¿Recordaste algo bueno?

-Ja, no Alibaba-kun, solo pensaba en tonterías.

-¿Tú?-incrédulo.

-No te dejes llevar por los pergaminos que alguna vez escribí, ninguno de ellos es mentira pero solo soy un hombre y como tal he tenido miedo e inseguridades.

-¿Y cómo has salido adelante?

-Gracias al apoyo de mis amigos y seres que aprecio.

-Oh te entiendo. Hay alguien que es muy especial para mi.

-¿Ah si? ¿Le has dicho lo que sientes?

-Si-miró con algo de nostalgia el cielo-pero me temo que se ha enamorado de alguien más-sonrió con melancolía-supongo que no tengo buena suerte. Es probable que me falte algo, desde que conocí a Aladdin me siento de esa manera. Quiero crecer, convertirme en esa persona digna de ser su candidato a rey.

El monarca le ponía atención, de manera sincera lo que no estaba en sus planes. Se supone que se aprovecharía de esa admiración para sacarle información valiosa, para manipularle y poder controlar al magi. Y sin embargo ahí está, escuchando con paciencia, sin interrumpir una sola palabra como si temiera perderse de algo sumamente importante. ¿Por qué?

-Me gustaría ser como tú. Desde niño leí tus historias y me han influenciado bastante-río con suavidad-eres como mi héroe. Ah, creo que debe sonar muy tonto.

-Para nada-recargó su cuerpo a un costado de la ventana-yo admiraba a mi padre, y quise descubrir el mundo por las historias que alguna vez me contó un amigo. Te entiendo más de lo que crees.

El menor se removió de manera tímida al sentirse identificado con tan maravilloso hombre, pero su actitud movió algo en el congelado corazón del peli púrpura. Como si este volviera a la vida solo por el.

-Entiendo como se siente el perder al ser amado. Quise mucho a alguien que murió y Jafar fue mi pareja durante años pero me ha dejado.

-Oh, lo siento.

-Es probable que haya sido mejor de esa manera. A veces siento que estoy atado a un destino maldito. No hago más que causar pena y dolor a los que me rodean.

-¡Eso no es verdad! Estoy seguro de que has hecho todo cuanto estuvo en tus manos. No seas tan duro contigo mismo. Yo...también me sentí así alguna vez pero ¡no estas solo! Yo podría escucharte, ayudarte si así me lo permites y...ah ¡lo lamento! He sido tan insolente. Tu eres el gran rey de Sindria y yo...solo soy yo, incluso perdí mi país-se removió el cabello frustrado-no tengo el derecho para decir esas cosas. Ni siquiera conozco tu situación pero no me gusta verte así. Me agrada tu sonrisa, inspira confianza.

-A mi me encanta la tuya.

-¿Eh?

-¿Cómo decirlo? Eres radiante, como el mismo sol.

-Ah...

El chico se sonrojó avergonzado, es claro que jamás se espero un halago similar y mucho menos viniendo de él. En ese instante se veía tan indefenso, tan desprotegido que conmovió al mayor que le tomó con fuerza entre sus brazos. Ni el comprendió la razón de su actuar. Alibaba es un juguete, una herramienta una marioneta a su disposición y servicio. ¿Entonces por qué le es tan agradable su aroma?

-Oh Alibaba-kun-suspiró en su cuello.

-Ah~.

El menor temblaba nervioso, Sinbad nunca se ha comportado de esa manera con el, jamás le ha sostenido de esa manera. Siempre quiso ser el que protegiera a aquel que se convertiría en su pareja, es decir Aladdin. Pero al estar entre esos poderosos brazos le hace mirar la vida desde una perspectiva distinta. Los labios del mayor se deslizaron por su cuello, clavícula y hombros produciendo un rubor intenso en su rostro.

-Pero Jafar-san...

-Todo acabó con él.

-Podría ser una malentendido.

-Es mejor para el que no esté a mi lado. Podría terminar destruido por mi.

-No te trates de esa manera.

-Es la verdad. Incluso estoy ahora contigo, sé que está mal, quiero detenerme pero no puedo. Tengo miedo...

-¿Eh?

-No quiero quedarme solo pero junto a mi nadie está a salvo.

-Entonces yo te haré compañía.

-No lo harás, tarde o temprano te irás de Sindria. No quiero que lo hagas.

-Pero hay magia que podría permitirnos la comunicación. Podemos ser muy buenos amigos.

-No quiero ser tu amigo.

-¿Por qué no?-dolido-¿acaso no valgo la pena?

-Es porque ahora que probé tu piel no podré detenerme.

-¿Eh? Ah...no Sinbad espera...

El monarca le tomaba con una mano por la espalda mientras la otra recorrió su cuerpo hasta meterse en su ropa y llegar a su intimidad que fue acariciada con maestría. El rubio trataba de liberarse lleno de vergüenza, sentía que algo muy malo ocurría en ese instante y sin embargo se sintió halagado por la atención de su héroe. Además la fuerza de este es mayor y para qué engañarse es la primera vez que alguien le toca de esa manera. No puede evitar llorar.

-No es mi intención obligarte a nada, siento si te herí.

-¿Entonces p-por qué mmm no me sueltas?

-Porque sin importar lo que mi mente piensa mi cuerpo no se detendrá.

-¿Me quieres?

-No lo sé. No soy un buen hombre. Pero si hay algo de lo que estoy seguro, te deseo. ¿Con eso te basta?

-¿Es un sentimiento que algún día puede convertirse en amor?

-Es probable. Pero tampoco puedo prometer nada. Te lo dije no soy un buen sujeto. Pero a lo mejor soy la única oportunidad que tienes de conocer el amor.

Aún si el cariño del líder de la alianza es sincero no puede evitar manipularle. Sabe que el dueño de Amón es inseguro y está ávido de amor. Apuntar a sus debilidades es lo que le dará la victoria. Porque aún en un momento tan íntimo una parte de el solo busca la manera de sacarle provecho. El rubio no dice nada, llora en silencio confundido. El hombre lame sus mejillas para secar las gotitas saladas.

-Supongo que esta bien-emitió con cierto deje de decepción.

-Me gusta que seas un chico tan bueno. Y por eso mereces un premio.

-¿Eh?

Pasó su boca por el ropaje del joven y con sus dientes se hizo pasó hasta dejar el pecho de este expuesto. Se sorprendió mucho al notar lo virginales que son sus rosados pezones es evidente que nadie ha explorado ese cuerpo. Dio una pronunciada lamida al botón derecho.

-¡AAH!

El esgrimista arqueó la espalda facilitando sin intención la tarea al otro que tocaba con aún más intensidad su entrepierna. Sintió esa humedad que poco a poco se hacia presente en su mano y que al parecer no hacia más que avergonzar al menor. Si fuera alguien considerado hubiese intentado aliviar de alguna manera el bochorno, pero ya lo dijo, no es alguien puro. Ama verle sufrir, como si de alguna manera pudiera someterle.

-Ya lo sabía, aún si tengo cariño por el no puedo dar un amor limpio, quizá tengo celos y le guardo rencor porque Aladdin le escogió como su candidato y no a mi.

-Ah Sin...Sinbad-san...yo...

-Lo sé, no estas acostumbrado, ¿cierto?

-Si, desconozco lo que se hace en...ah...

-No te preocupes, seré cuidadoso. Puedes confiar en mi.

-Esta...bien.

Sin duda el chico es ingenuo. Este bien podría ser el momento para portarse como un caballero, pero estaría negando lo que es. El cálido líquido por fin abandona el cuerpo del rubio e impregna la mano contraria. La debilidad se hace presente.

-¿Es la primera vez que sientes algo así?

-S-si.

-¿Jamás te has tocado a ti mismo?

-No.

-¿Enserio?

El interrogado asintío con la cabeza. Vaya, es algo que no se esperaba para nada. Ahora entiende porque su piel es tan suave, casi infantil. Virgen en toda extensión de la palabra. Y él es el afortunado que marcará dicho territorio, hondeando su bandera como si hubiese salido a una exploración, una aventura. Cogió al rubio de la cintura y le sentó en la ventana que daba a uno de los muchos jardines.

-Te haré mío-dijo con sensualidad y autoridad, como si fuera una orden.

-¿Aquí?-nervioso-podrían vernos.

-No lo harán, todos están en la fiesta al otro lado del palacio. No te pondré en evidencia lo prometo.

El ex príncipe no dijo nada y el tampoco le permitió hacerlo, separó las piernas de Alibaba para hacerse espacio e introdujó sus dedos para dilatar la entrada con algo de brutalidad, el menor gritó pero el sonido se vio apagado por la música.

-¿Te hice daño?-cuestionó con obvia maldad pues sabía la respuesta.

-No-mintió al creer que solo era nerviosismo por su inexperiencia.

Los dígitos se hacían paso como si fuera el amo y señor de todo, luego los retiró. Aún no era tiempo pero le pareció más interesante dejarlo así, una parte de el quiere procurarle y la otra destruirlo. Colocó su miembro en la entrada y se introdujo hasta el fondo de una sola estocada.

-¡AAAAAAA!

El chico no pudo soportar el dolor y se desmayó, pero ni así Sinbad detuvo el lujurioso vaiven, de esa manera era el único que gozaba. Utilizando al pobre candidato de Aladdin. Si, para qué mentirse le odia, le aborrece por sobre todas las cosas. Además no es como que haya abusado de él, pues el mismo se ofreció en charola de plata. Continúa penetrando al menor con tal intensidad que termina dilatando su entrada y entonces si puede deslizarse por ella con entera libertad. Siendo un experto en el sexo tiene un aguante casi demoniaco por lo que puede seguir con la actividad durante un tiempo prolongado, el suficiente para que su amante recupere la conciencia.

-Ah lo siento no era mi intención ah...

-No te preocupes Alibaba-kun, es normal, no sabes de esta cosas.

Agradeció lo amable y comprensivo que es el rey. Ignorante de que este no ha sido más que un patán con él. Por fin la sensación es grata, ya no duele. Un rico cosquilleo se hace presente en toda zona rosada por el otro. Y entonces si deja salir suspiros y gemidos en verdad potentes.

-Eres algo ruidoso Alibaba-kun-sonrió.

-Lo lamento.

-No es necesario, me gusta saber que lo hago bien.

El joven entonces dio aún más libertad a los sonidos que no hacían más que acrecentar ese de por si inflamado ego. Se estremeció al ser inundado con la semilla real. El mayor le dejó en libertad y se colocó la ropa con normalidad, el hizo lo propio.

-Creo que estoy de mejor humor. Supongo que volveré a la fiesta.-el líder de la alianza.

-Yo me quedaré un rato aquí, el cielo es muy hermoso. Luego iré a dormir.

El monarca sonrió, sabe que no puede moverse porque ha sido salvaje, pero si tuviera la oportunidad nuevamente lo haría igual.

-Solo no te excedas-se dio la media vuelta pero antes de marcharse miró sobre su hombro-por cierto Alibaba-kun, no puedes decirle a nadie lo que ocurrió, podrían pensar que eras mi amante y que engañaba a Jafar. Que tengas dulces sueños.

El peli morado se fue dejandole sumido en la más profunda tristeza. No pudo evitar llorar con todo el dolor de su corazón.

-Creí que me querría luego de haberlo hecho. Fue incómodo y sumamente doloso. ¿Por qué mi primera vez tenía que ser así? ¿Es normal? Oh Aladdin, me siento muy mal. Tuvimos sexo de común acuerdo pero me siento tan sucio, humillado, herido...si esto es hacer el amor no quiero intentarlo nunca más. Lo siento Aladdin quería hacerlo contigo sin saber que era algo tan horrible. Me siento más solo que nunca...

Esperó algunos minutos en la misma posición, pero el sitio le trae imágenes nada gratas a su mente, una y otra vez. Así que se puso de pie tomado de la pared y se dirigió a su habitación con el sufrimiento que le conllevó; una vez ahí se tiró al lecho descuidadamente.

-Soy tan estúpido que me doy asco...

-Aladdin...

...

Luego de que Sinbad le dejara solo el magi continuó sentado en el mismo lugar sumido en sus pensamientos para luego volver a donde sus amigos. No vio por ningún lado a su candidato, Hakuryuu estaba dormido y Morgiana era algo así como la niñera de este. Tomó asiento sin más pero no quitaba ese mal presentimiento de su corazón. Estaba preocupado, quizá solo está siendo paranoico, natural considerando lo que Judal le dijo. Se esforzó en disfrutar la celebración pero le fue imposible. Se levantó sin ser notado y caminó con rapidez. Llegó a un corredor que estaba bastante oscuro y en él se encontró con el rey de los siete mares.

-Hola Aladdin-le saludó este con una enorme sonrisa, pero no sincera como si estuviese burlandose de algo.

El pequeño no entendió su actitud hasta que como el mago de la creación que es vió algunas pequeñas avecillas de color dorado alrededor del hombre, pero las reconoce de inmediato. Su expresión cambia a una de verdad severa y encara al mayor furioso.

-¿En dónde está Alibaba-kun?-con hostilidad.

-Vaya, no creí que pudieras hablar de esa manera...

El infante repitió la interrogante exigiendo una respuesta.

-Platicaba hasta hace un rato con él, creo que tuvo un accidente por culpa del príncipe Hakuryuu, no lo sé. No se veía muy bien.

-¿Qué le hiciste?

-¿Por qué la pregunta? Creo que los he tratado con amabilidad, les ofrecí estadía en mi palacio, ¿y es así como me lo agradeces?

-Hay algo extraño contigo ojisan. Nunca he visto a nadie como tu. Me deslumbras de una manera en que bien podría ceder a ti. Pero no lo haré.

-¿Por qué?

-No lo voy a decir. Soy consiente de que estas molesto porque no acepté ser tu magi. El que me hagas daño es una cosa. Pero si lastimas a Alibaba-kun...

-Tu lo rechazaste. No tienes ningún derecho de opinar sobre su vida.

-No puedes manipularme de esa manera. El que no sea mi pareja no implica que no sea mi amigo y como tal tengo el deber de cuidarle.

-¿Y si es demasiado tarde?

Los orbes celestes brillaron cual si fueran de fuego, el monarca sintió la sangre helarse. Quedó en shock clavado en el suelo. El niño le pasó de largo empujandole sin querer, aún con su diminuto tamaño le movió. Así de enojado estaría.

-¿Qué hice? Nunca imaginé que alguien con tan buena actitud como lo es Aladdin tuviera tan mal carácter. Es incluso peor que Judal. Si esos dos se juntan en mi contra...espero que Alibaba-kun no le diga nada. ¿Por qué no puedo chantajearle? ¿Por qué debe ser el único que no se somete a mi? Incluso ahora que Judal tiene algo con el se ha olvidado de mi. ¿Te convertirás en mi enemigo? Más te vale que pienses las cosas con calma. Tengo muchas más cartas a mi disposición de las que puedes ver. Aún eres un niño, eres ingenuo y yo soy un adulto podrido en este decadente mundo. Veamos hasta donde eres capaz de llegar con esa actitud. ¿Podrás derrotarme o te unirás a mi?

Sonrió con maldad y se retiró pretendiendo que nada ha ocurrido. Como si de un juego o mala broma se tratara.

...

El hijo de Solomon corría por los pasillos francamente alterado.

-Oh Alibaba-kun lo siento tanto, no debí dejarte solo. Judal-kun me dijo que...no pensé que podrías estar en peligro. Debí advertirte...pero...¿por qué pasó algo así? ¿Qué le hizo exactamente? Soy el peor magi que existe, no ni siquiera merezco ser tu amigo o estar a tu lado. Yo...debí imaginar que algo así podría pasar. Es mi obligación. Lo lamento tanto.

Las lágrimas no dejaban de resbalar por sus mejillas. Llegó a la habitación que comparte con sus amigos, tenía miedo de encarar la verdad pero pudo más la preocupación por su amigo.

-Aladdin...-Emitió este en un susurro lastimoso.

-Alibaba-kun...

Su pequeño corazón se estrujó de puro dolor y pena. Se acercó hasta quedar arrodillado a su lado, deslizó sus dedos por la mejilla del rubio secando sus lágrimas, mismas que el dejaba en libertad. Apartó las hebras doradas para apreciarle. El mayor abrió los ojos ligeramente.

-Aladdin...

-¿Qué ocurrió?-intentó sonar tranquilo pero la voz se le quebró.

-¡Aladdin!

Se lanzó en un abrazo o lo más cercano a ello que pudo pues su cuerpo entero está hecho polvo, estuvo a punto de caer de la cama pero el peli azul le sostuvo apenas. Lloraron en silencio por varios minutos, demasiados al punto en que el pecho de los dos ardía tanto al grado de quemar.

-Lo siento Aladdin buaaa...

-¿Por qué te disculpas?

-Yo...hice...te amo y aún así...t-tuve relaciones con...Sinbad.

Desvió la mirada, no quería que el niño de su corazón lo juzgará, que le considera basura porque es así como se siente. Pero el silencio le lleno de terror y volteó a mirarle suponiendo que quizá lloraba. Quedó pasmado al ver una expresión entre dolida y furiosa, ¿Tan decepcionado estaba de él?

-Sé que te fallé, entiendo si no quieres ser más mi magi.

-¿Te obligó?

-En realidad no...

-¿Te lastimó?

-...

-Alibaba-kun.

-Si.

-¿Qué tanto?

-...

-Debes decirme.

-Mucho...

El pequeño se puso de pie y cogió su bastón.

-¿A dónde vas?-le interrogó temeroso.

-Esto no se puede quedar así. Aún si no te obligó estuvo mal.

-¡Seguro fue mi culpa! No sé de estas cosas y...

-No Alibaba-kun, hacer el amor es algo maravilloso y muy bello. Yo...lo hago con Judal-kun y jamás me hizo algo así.

-¿Enserio?

-Jamás te mentiría. Yo debí...ojisan...quizá no es una buena persona pero no estoy seguro su rukh es extraño no hay nada anormal en el pero al mismo tiempo me hace sentir ansioso.-se viró para colocarse nuevamente a su lado-Judal-kun tuvo un sueño, dijo que en él ojisan me obligaba a...

-No lo digas, entiendo.

-No te lo dije porque creí que te pondría en peligro, pero fue aún peor. Por mi culpa.

-Esto no es responsabilidad tuya. Fue mi estupidez, confundí admiración con amor. Estoy enamorado de ti y aún así. Fui yo quien jugó con mi corazón. Debí respetarme más.

-Lo haces, solo estas confundido. Ya tendrás una oportunidad para conocer el verdadero amor de eso estoy seguro. Eres una persona maravillosa.

-La verdad es que no me han quedado ganas de buscar.

-No te rindas por favor. El está mal. No es la manera en que se demuestra cariño por alguien. ¡No puedo dejar esto así!

-Espera...

-Alibaba-kun...

-Lo sé, lo entiendo pero tampoco puedo echarle toda la culpa. Lo permiti, por lo tanto soy tan responsable como él. No te metas en problemas por mi. Tu eres un mago de la creación, no puedes ir por la vida actuando a la primera provocación. Estaré bien, lo sé. Es solo que por ahora quiero tiempo, ¿crees que podrías darmelo?

-Me pides algo muy complicado.

-Te lo suplico.

El niño suspiró no muy convencido pero confía en su candidato y ha decidido acceder a la petición de este. Pero feliz no está, ha tenido que tragarse el dolor, amargura y coraje. Porque si se viene abajo no habrá quien apoye al dueño de Amón. Se metió entre las sábanas y tomó al mayor en sus brazos para consolarle.

-Quiero que este mundo sea un sitio mejor, uno en el que no ocurran este tipo de cosas.

-Yo también Alibaba-kun.

-¿Qué necesito hacer para apoyarlo? De está manera no cumplo mi rol como magi. No puedo fallarle, no otra vez.

El rubio lloraba en silencio aferrandose asustado al pequeño hasta que por fin el cansancio le brindó el merecido descanso. No así al menor que no dejaba de repetirse una y otra vez que todo era culpa suya y que debía remediarlo de alguna forma.

Por la mañana el oji miel despertó un tanto desganado, no tenía deseos de levantarse del lecho, como si no tuviera intención de continuar con su vida. No puedes seguir de esta manera, era lo que su amigo quería decir pero no quería presionarlo y tampoco ponerle en evidencia frente a Morgiana que llegó a dormir en algún momento de la noche, tan silenciosa que el par no la notó, aún cuando el hijo de Solomon no pegó ojo.

-¿Todo bien Alibaba-san?-interrogó cuando se hubo levantado la fanalis.

-Si, creo que tomé de más y ahora tengo jaqueca.

-¿Quieres que vaya por algo para aliviarte?

-No gracias. Supongo que solo hace falta que duerma un poco.

-Esta bien. Me retiro tengo que ir a entrenar con Masrur-san.

-Que tengas suerte y no sea tan malo como mi maestro.

-Es muy amable.

-Supongo ja ja ja-río sin mucho animo.

La pelirroja se retiró luego de ponerle nervioso por analizar una y otra vez su condición, para su suerte Aladdin intervino.

-Tu también deberías ir a donde Yamuraiha-san.

-No quiero dejarte solo. El podría intentar...

-No, ya consiguió lo que quería de mi. Por favor, no le digas nada.

-...

-¿No quedamos en eso anoche? Me lo debes por no decirme la verdad.

El dueño de Amón no quería decir eso, sabe que no fue culpa suya. El debió pensar con más calma las cosas, pero una enorme rabia comienza a apoderarse de su ser y no ha podido evitar desquitarse con la persona que tenía más cerca.

-Tienes razón Alibaba-kun, seguro que Yam-san me estará buscando-sonrió como de costumbre, cogió su bastón y se retiró en silencio con la expresión más alegre que haya puesto jamás.

Su amigo entendió que era falsa y que fue el quien le obligó a actuar de esa manera, lo que le hizo sentir peor de como ya estaba. Se tapó completamente con las sábanas como si tuviese la intención de enterrarse en vida.

...

El peli azulino caminaba con el mejor animo del mundo. Por dentro se siente miserable pero debe ser fuerte para ser un soporte digno de su candidato. Porque ahora está prácticamente destruido pero sabe que renacerá de las cenizas y emprenderá el vuelo una vez más. Porque el sol no se oculta por siempre, solo hace falta un poco de viento para mover esas envidiosas nubes, y ese es el papel que le toca al magi. Su sonrisa se amplía aún más.

-¿Por qué tan feliz?

Le saluda el rey con un cinismo que le revuelve el estómago. Su amigo tan mal y ese hombre pretendiendo que nada ocurrió en lugar de tomar responsabilidad por sus actos. Prometió no decir nada pero su cuerpo no parece obedecerle. Se acerca hasta arrinconarle contra la pared mientras presiona su mediador contra el cuello ajeno en clara seña de amenaza.

-¿Se puede saber lo que estás haciendo Aladdin?

-Lo que le hiciste a Alibaba-kun no tiene perdón. Eres despreciable.

-Y según tu, ¿qué le hice?

-No le digas nada por favor.

-No lo sé, no ha querido contarme pero algo le ocurre.

-Así que solamente me culpas de algo que no ocurrió.

Aladdin no es una persona que guste de la violencia. Siendo pacifista por genética a menos que como sus padres se vea envuelto en la guerra. Pero en este momento tiene el enorme deseo de estrellar su puño contra alguna parte del cuerpo del peli púrpura. Pero una vez mas tiene que acumular su sentir en el pequeño corazón sobrecargado de malas experiencias.

-No confío en ti-dijo con autoridad.

-Vives en mi territorio. Dependes de mi te guste o no e incluso me he tomado la molestia de sugerirte a una de mis valiosas generales como tu profesora personal. Estas siendo malagradecido Aladdin.

Ante tal aseveración no podía debatir. En algún punto retorcido de razonamiento ese sujeto tiene todas las de ganar. Se dio la media vuelta molesto y sintiéndose derrotado. Ante la alergia del otro que sintió por fin tenía manera de someterlo. A lo mejor era cuestión de tiempo para obligarlo a convertirse en su magi. Si logra que lo admita por voluntad propia ni Judal podrá objetar.

...

El esgrimista miraba sin interés el cielo desde la cama. No se ha movido un milímetro desde que su amigo se retiró. No piensa hacerlo.

-Así que simplemente te rendirás. ¿Qué será de tus sueños? Tu naciste para convertirte en rey. ¿O acaso piensas desperdiciar el gran destino con el que fuiste bendecido?

-¿Quién?-articulo con apatía.

-Eres más idiota de lo que recuerdo. Levanta tu trasero y has algo de provecho.

-¿Kassim?

No escuchó más esa voz. Sin embargo consiguió que se pusiera de pie. Aún le dolía todo el cuerpo pero al menos podía moverse. Salió de su alcoba sin destino fijo, confundido y levemente mareado. Tampoco es que le importara mucho lo que fuera de el de ahora en adelante.

-¡Oye!

Una voz femenina le sacó del trance en el que estaba para darse cuenta que había pisado una corona de flores hecha por Kougyoku que ahora le miraba con reproche.

-¡Lo siento!

Se agachó lo más rápido que pudo sin provocarse más daño y tomó la corona dañada reemplazando las flores con nuevas y extendiendo una en perfecto estado ante la atónita mirada fiusha.

-Oh-dijo ella de manera torpe.

Luego de eso platicaron un rato, descubriendo que tenían cosas en común y de manera curiosa volviendose amigos. Alibaba se sentía mucho mejor y entonces lo recordó, su madre era una prostituta de los barrios pobres, es decir tuvo relaciones con personas que no amaba y quizá que ni agradables experiencias fueron. Pero nunca se quejó. Siempre tuvo una gran actitud y sonrisa deslumbrante. Y él ahí lamentandose por algo que consintió; se vio a si mismo patético, pero no lloraría más. En algún punto se tocó el hecho de que la octava princesa estaba enamorada de ese hombre, y eso molesto al chico que ofreció su pañuelo para que secara sus lágrimas. Ese sujeto no merece el dolor de nadie.

-Muchas gracias Alibaba-chan, me has animado mucho.

-En realidad por ti me siento mucho mejor.

-¿Te ocurrió algo?

-Podría decirse pero siendo sincero no quiero hablar del tema. Me da vergüenza.

-Pues si un día necesitas desahogarte puedes contar conmigo.

-Eres muy amable-sonrió-creo que ya es algo tarde, el sol comienza a ponerse. Supongo que regresaré a mi habitación, Aladdin debe estar preocupado.

-¿Discutiste con el?

-No en realidad, pero le pedí un favor...fui injusto. Seguro le hice sentir mal.

-Cuando cometes un error lo importante es aceptarlo y pedir perdón. Eres importante para el, seguro que entiende.

-Gracias, fue muy bueno encontrarme contigo-se puso de pie-¿vienes?

-Aún no, quiero hacer algunas coronas más.

-Entonces te acompaño un rato.

-¡Deja de perder el tiempo y ve a hablar con el!

-¡Claro!

Aún con dolor en su cuerpo caminó lo más rápido que pudo. Porque aún si el rey hirió su cuerpo no logró robar su espíritu.

...

Después de que su candidato le pidiera tiempo el magi fue en busca de su maestra. La encontró luego de un rato en su despacho. Estaba desanimado como pocas veces, quizá demasiadas últimamente pero lo disimuló de maravilla.

-¡Taran!-la mujer extendiendo de turbante en perfecto estado.

Los orbes celestes se abrieron en demasía, sus manitas temblaron hasta tomarlo con incredulidad.

-E-esto es...¿cuándo?

-Cuando esos sujetos los atacaron lo vi. Sé que es importante para ti así que me dispuse a repararlo pero estaba tan dañado que no creía lograrlo.

-¡Quedó como nuevo!-con las mejillas sonrosadas.

-Ejem, no por nada soy una maga prodigio egresada de la gran academia Magnostad.

-¿Aprendiste a usarla en un lugar?

-Oh si, ¿nunca has oido de él?-el otro negó con la cabeza-bien, pues preparate para conocer su maravillosa historia.

La chica se pasó cerca de dos horas contando los pormenores de dicho lugar ante la atenta mirada del pequeño que parecía estar escuchando una historia llena de aventuras. Su corazón latía con emoción pues jamás imaginó que hubiera un sitio así en el mundo.

-Ah, creo que me emocioné, lo siento Aladdin-apenada.

-Oh no, todo lo contrario fue genial. ¡Muchas gracias!

-¿Por?

-Tomarte gran parte de tu tiempo para quitarme la duda y haber arreglado mi turbante, es lo único que me queda de Ugo-kun.

-Entonces sé más cuidadoso, las herramientas mágicas son muy delicadas.

-Lo prometo. ¿Tendremos clase?

-Lo siento, creo que hoy no. Sinbad me pidió algunas cosas y no he terminado-el peli azul se puso serio-¿dije algo malo?

-¿Qué piensas de ojisan?

-Que es un buen hombre, ¿por?

-Simple curiosidad. Bueno, supongo que aquí estoy de más. Iré a visitar a Dunya-onesan, estoy preocupado porque por ahí escuché que no quiere recibir visitas.

-Ayudala por favor.

-Lo haré si me permite acercarme a ella. Suerte con tus labores Yam-san.

-Ve con cuidado.

El niño salió con dirección al cuarto de la ex princesa, sabe cual es porque ha ido a verla con anterioridad, pero como aún dormía no ha tenido oportunidad de platicar. Una vez ahí tocó la puerta pero al no recibir respuesta se adentró. La peli aqua aún descansaba, así que tomó asiento a un lado suyo sobre la cama. Le tomó de la mano en un intento de apoyarla.

-Espero que no tenga pesadillas, ha sufrido mucho. ¿Por qué a las personas buenas les ocurren cosas terribles? Alibaba-kun...por mi culpa...me siento tan mal. No impronta lo que haga no podré reparar mi error, se supone que cuide de el y yo...debió pasarme a mi...

-Hola-dijo la joven suavemente abriendo los ojos-¿en dónde estoy?

-En Sindria.

-Ya veo...gracias.

-¿Eh? Pero si no hice nada.

-Me salvaste de ser destruida por mi contenedor de metal oscuro. Si no fuera tan débil.

-¡No es verdad! ¡Eres muy valiente Dunya-onesan!

-No es justo.

-¿El qué?

-No he tenido oportunidad de preguntar tu nombre.

-Oh soy Aladdin.

-Es muy lindo-sonrió-cof.

-¿Estas bien?

-Solo un poco cansada.

-¿Has comido algo?

-No quiero nada. No confío en nadie. ¿Sabías que hay una mujer de Magnostad?

-Si, es mi profesora.

-¡No te dejes engañar! ¡Ellos podrían...! ¡Cof cof!

El menor le tomó de los hombros con suavidad.

-Trata de calmarte, en tu condición podría ser peligroso si te alteras.

-Tienes razón-respiró hondo.

-Iré por algo para comer.

-No es necesario.

-Debes cuidarte. Estoy seguro de que es lo que Isaac-onisan hubiera querido.

La chica no debatió y le dejó marchar. En cuestión de minutos volvió con algunas frutas para que no tuviese problemas como las náuseas luego del tiempo que ha pasado sin probar alimento.

-Mmm no estoy segura, podría estar envenenado.

-¿No confias en mi?

-En ti si, no en ellos.

-Mmm.

El infante se cruzó de brazos meditando hasta que cogió una manzana y le dio una gran mordida.

-¡Aladdin!

-Si me muero no lo comas.

-Eres muy ingenuo.

-¿Te parece?

-Si y me preocupa. Podría traerte problemas más adelante.

-Ahora que lo dices es probable que por ello haya lastimado a un amigo.

-¿De que hablas?

-...

-No le diré a nadie.

-Mmm...una persona me dijo que me ocurriría algo malo. No quise involucrar a un amigo y salió herido en mi lugar.

-¿Forzaste la situación para que ocurriera de esa manera?

-No.

-¿Entonces por qué te culpas?

-Debí protegerlo.

-No quiero ser insensible ni cruel, pero no puedes estar todo el tiempo con alguien. Habrá instantes en que incluso tu estés solo y dependas de ti mismo para salir de un aprieto. Pero puedes apoyarle, ayudale a olvidar lo que le cause malestar.

-¿Y si no puedo?

-Lo harás. El verte siempre me pone de mejor humor, creo que comeré un poco pero no prometo mucho. No tengo apetito.

-Con un bocado me doy por bien servido, por ahora.

La oji azulina acabó con media manzana y luego de ello volvió a dormir. El infante cogió la charola para devolverla a la cocina e ir en busca de su candidato. Dunya tiene razón, aún si se siente culpable no hará nada con lamentarse debe actuar. Llega a su alcoba pero al ver que no esta se da la media vuelta para continuar con la labor. Justo a unos centímetro de la puerta esta se abrió rápidamente y le golpeó en pleno rostro produciendo un ruido seco. No emitió queja alguna pero sobaba su nariz con algunas lágrimas en los ojos.

-¡Lo siento Aladdin! No creí que estuvieras...

-No pasa nada Alibaba-kun, debí ser más precavido. Es solo que estaba algo distraído me sorprendió no encontrarte en la cama. Yo...

-¡Lo siento!-al unísono.

-¡No debí hablarte de esa manera! Fui seducido por la admiración que siento por Sinbad y te obligue a guardar silencio sin considerar tus sentimientos.

-¡No es verdad! ¡Debí protegerte!

-No eres mi mamá Aladdin, somos amigos y nos apoyamos el uno al otro. Pero no puedes remediar mi estupidez.

-Eres muy inteligente.

-Creo que solo tu lo piensas. No dejo de equivocarme una y otra vez. Podría haber escapado, tenía mi contenedor. Me cegué a la verdad y decidí culpar al mundo de mis desgracias, como siempre lo hago. Pero ya no, quiero seguir adelante, convertirme en un candidato digno del gran magi que eres.

-A-Alibaba-kun-ruborizado.

-Por eso yo...ah...-cayó al piso de rodillas, el contrario se acercó alarmado.

-¿Qué ocurre?

-No me siento muy bien...estoy algo mareado...y...-perdió el conocimiento.

Aladdin le removia de los hombros asustado y confundido.

-¿Hay algún problema con su magoi? ¿Qué hago? ¿A quién le pido ayuda? No, este no es momento para entrar en pánico. Tengo lo necesario para salvarlo. Al menos esta vez.

Se levantó rápidamente en busca de su bastón y volvió con su amigo que dormia en el suelo pues a pesar de que desearía recostarle en la cama era una tarea imposible considerando la diferencia de estatura.

-¡Sabiduría de Solomon!

Se sumergió en el subconsciente ajeno con la esperanza de serle de ayuda. No pasó mucho tiempo para que llegara a la escena en donde Sinbad fue un idiota con el rubio. Sintió asco, enojo, frustración y muchas cosas desagradables, pero centrarse en pensamientos negativos no le salvaría. Prosiguió con su viaje, de esa manera se encontró a si mismo en un gran campo de flores en verdad hermoso, tanto que se quedó de pie hasta que sintió algo chocar contra el.

-¡Ay!-emitió una voz aguda.

Se giró para encontrarse con un niño rubio de aproximadamente cuatro años.

-¿Alibaba-kun?

-¿Cómo sabes mi nombre?-le miró interrogante-¡Ah! Mamá me dijo que no debo hablar con desconocidos.

-¿De que hablas?-sonrió-soy tu amigo...

-¿Aladdin?

-Me recuerdas, que alivio.

-¿Qué hago aquí?-miró su cuerpo-de esta manera.

-Hay un problema con tu magoi. Supongo que algo en tu interior reaccionó a...tu sabes.

-Pero eso no...¡Aaaaa!-una especie de líquido oscuro de consistencia espesa le había cogido de un tobillo y arrastrado con destino incierto.

-¡Alibaba-kun!

El magi uso su magia para volar y de esa manera dar alcance a su candidato que se veía atemorizado.

-¡Ayúdame por favor!

-¡Resiste! ¡Harl-harl rasas!

Envió varias esferas de fuego concentrandose detenidamente en la trayectoria de cada una, cualquier pequeño error y podría lastimar de gravedad al otro.

-¡Wuaaa!-exclamó este una vez liberado y habiendo caído sobre su ahora adolorido trasero, el peli azulino se colocó a su lado.

-¿Estas bien?

-Más o menos. Y ya no me secuestra esa cosa.

-Debemos irnos de aquí.

-De por si no tengo ganas de quedarme, ¿cómo lo lograremos?

-Es fácil, toma mi mano-sonrió.

El dueño de Amón no lo pensó dos veces. Seguiría al menor sin duda porque confía en el y por sobre todas las cosas le ama. Extendió su mano para tomar la ajena, apenas lo hizo notó que por la muñeca de Aladdin escurria un líquido rojizo. Alterado alzó la vista, el hombro del pequeño fue herido por una especie de arbusto espinoso, trató de liberarlo pero fue impedido por el magi.

-No lo toques. Te hará mal.

-No importa, seguro duele.

-Ya te hice mucho daño. No te preocupes. Mejor concentrate en ungh...

-¡Quiero hacer algo!

-De verdad estoy bien-sonrió con algo de trabajo.

Los ojitos dorados se empañaron por las lágrimas, pero entendió que no había nada que pudiera hacer.

-Entonces volvamos pronto, no quiero verte así.

El hijo de Solomon no dijo nada, empleó su magia para destruir esa cosa parecida a una rama aunque no así para sanar la herida que no paraba de sangrar. Cogió en sus brazos al rubio y voló a toda velocidad procurando que Alibaba no pudiera ver las miles de ramas y arbustos que les rodearon, todas ellas espinosas. Una y otra vez fue herido. El dolor era intenso pero no se rendiría. Salió a flote esa terquedad tan característica de él a pesar de ser tan dulce. Su concentración era máxima, sus movimientos delicados pero eficaces. Solo una de cada diez ramas lograba tocarlo, aún así eran demasiadas. Y entonces lo entendió.

-Rukh negro.

¿Por qué su candidato tiene algo así dentro de él? No logra entenderlo. Por si fuera poco no lograba encontrar la salida. De un momento a otro todo se oscureció de una manera que difícilmente sabía en donde estaba. Faltaba poco pero no conocía el sendero a seguir.

-¡Por acá!

Le gritó alguien, la voz le sonó familiar pero no le dio importancia, distraerse en esta situación era cuestión de vida o muerte. Una tenue luz blanca le señaló el camino. Cuando se dio cuenta estaba en la habitación recostado a un lado del esgrimista que aún dormía pero con expresión serena. Algunas mariposas doradas volaron frente a el y sus ojos se detuvieron en un joven de cabello rojizo.

-Así que fuiste tu quien contuvo la maldición.-el infante.

Por respuesta Kassim sonrió y la parte de su rukh que habita en su amigo volvió a el.

-Mmm-el mayor abria los ojos con algo de pereza.

-¿Aladdin?

-¿Cómo te sientes?

-Como si acabara de despertar de un largo, muy largo sueño. ¿Qué ocurrió?

-Parece que tu magoi estaba siendo contaminado por lo ocurrido con ojisan, reaccionó a su energía aunque no sé porque. No ha caído en la depravación, o al menos su rukh no lo demuestra.

-Gracias por salvarme.

-No fui yo, fue tu amigo.

-¿Kassim?

-¿Lo sabías?

-Me pareció escuchar su voz cuando estaba deprimido. ¿Sabes? No importa si nunca tengo una pareja. He conocido el amor, de mi madre, de Mariam, de mi hermano y el tuyo como amigo-dejó salir algunas lágrimas-quiero buscar mi camino. Aún no estoy muy seguro de como hacerlo pero confío en ti para apoyarme.

-Será un honor.

-Aunque por ahora supongo que solo dormiré.

-Yo también.

Los dos cerraron los ojos y tomaron la siesta ahí mismo en pleno suelo. Hasta que más tarde llegó la fanalis y les recostó en el lecho. No se preocupó del hecho pues sabe del mal dormir del ex príncipe así que asumió que habían caído de la cama y rodado por el piso hasta muy cerca de la puerta. También ella se entregó al dominio de Morfeo pues Masrur es un profesor muy severo.

...

A la mañana siguiente.

-Aladdin.-le removía con insistencia su candidato.

-¿Qué sucede?-frotó su ojo.

-Vamos a comer.

-No tengo hambre.

-Claro que si. Tu estómago hace ruidos raros. Por eso te desperté.

-¿Ah?-chillaron sus tripitas y se sonrojó.-tienes razón.

-¿Ves? Anda levántate.

-Me encantaría pero aún me siento algo cansado.

-¡No hay problema yo te llevo! Me siento mucho mejor.-le tomó en brazos aún con la negativa del pequeño-si me estas viendo quiero que te quede bien claro que no me sobrepaso, solamente soy amable.

-¿Con quién hablas?

-Con nadie en especial ja ja ja-río nervioso.

El resto del día transcurrió con normalidad. El trío estudiando con sus tutores designados y por la tarde se reunieron a platicar en compañía de Kougyoku y Hakuryuu.

-Tiene tiempo que no conversamos-el azabache.

-Si, hemos estado muy ocupados-el rubio.

-Pues yo también, aunque no lo parezca entreno por mi cuenta-molesto.

-¿Y quién te reprocha algo?

-Pues bien que tu comentario sonó a indirecta.

-¿Quieres pelear?

-Hakuryuu-chan, Alibaba-chan, no debirian discutir. Son amigos, ¿o no?

-Solo es su manera de conocerse, no lo tomes tan apecho onesan.

-¿Y que, tu muy conocedor?

-No, yo solo decía.

-¿Por qué siempre me tienes que llevar la contra?

-No era mi intención.

-Claro que si.

-No.

-¡Que si!

-¡Que no!

Sus platicas siempre eran así. Por un lado Alibaba y Hakuryuu que discutían para terminar en un enfrentamiento de Aladdin y Kougyoku ante Morgiana que les observaba sin expresión en particular. Quizá es una manera extraña de socializar pero ayuda a estrechar los lazos afectivos. Siempre es bueno conocer los defectos de los demás, después de todo nadie es perfecto.

-Eres un tonto Hakuryuu.

-Tu eres el ¡Ah!

-¿Qué ocurre?-el rubio preocupado.

-Es mi brazo, aún me duele.

-Eso ya me preocupa, deberías ir a que te revisen.

-No pasa nada, no es como si...

El grupo quedó paralizado al ver que en un suave movimiento sin complicación alguna al cuarto príncipe...se le caía el brazo con una facilidad que convertía el asunto en algo grotesco.

-¡AAAAAAA!-gritó aterrado al punto de lastimar su garganta.

-¡Por dios! ¡¿Cómo ocurrió?!

-Ja ja ja ja-una voz proveniente del miembro caído que pronto tomó forma humana.

-Ithnan-el magi.

-Nos volvemos a encontrar encarnación de Solomon.

-Creí que te habíamos derrotado en Zagan.

-Digamos que agradezco la distracción del rey Alibaba y el príncipe Hakuryuu.

-¡Eres un!-el azabache furioso.

-No estas al nivel adecuado para enfrentarme, claro a menos que quieras morir.

-No voy a perdonar lo que has hecho a Hakuryuu-chan.

-De cualquier manera no es como que...

Se vio interrumpido al esquivar una estocada de Alibaba y otra de Hakuryuu que se sincronizaron a la perfección. Tomó su báculo con intención de lanzar un hechizo pero un ataque de la octava princesa se lo impidió. Dio un paso para atrás y fue impactado de lleno por la fanalis que le agarró por la espalda para lanzarlo lejos y estrellarle contra una pared con tal brutalidad que se escuchó claramente la ruptura de varios huesos y aún así este se levantó como si nada.

-¡Thalg...!

Una vez más fue interrumpido por una patada de la pelirroja y un ataque del azabache.

-No saben con quien se han metido.

-¡Sabiduría de Solomon!

El pequeño aprovechó la entera distracción del peli esmeralda a su persona para utilizar su especialidad. Entró en su subconsciente y se llevó a cabo una gran pelea entre habilidad mágica y diálogos. Los dos salieron heridos pero fue Ithnan quien terminó arrinconado al poseer una cantidad menor de magoi.

-No importa si me derrotas. Siempre volveré, ya lo hice antes.

-¿Por qué lo haces? ¿Por qué peleas contra el mundo?

-¿Quién quiere conocer esa respuesta? ¿El arrogante rey Solomon?

-Soy yo quien desea conocer la verdad. Hablo por mi.

-Jum. No es difícil de comprender. Este mundo se rige por el pensamiento de ese hombre. Somos como fichas en un tablero. Seres sin importancia. No quiero una vida así, yo debería elegir, tomar mis decisiones, poseer libertad sobre mi muerte.

-La tienes, no la controla.

-Claro que si. Es por eso que Al Thamen busca la manera de liberar al mundo.

-Ustedes nunca lo entendieron. El no es el tiránico rey que decidieron mirar en su persona. Eran amigos, ¿qué te impide ver la realidad?

-¿Crees que solo por conocer lo ocurrido en Alma Toran ya lo sabes todo sobre nosotros? No creí que algo así fuera posible pero eres incluso más arrogante.

-Yo solo quiero ayudar. Los amigos no deberían vivir con rencores eternos. Lo querías por una razón, ¿o no?

-Lo admiraba y estaba agradecido, pero luego me di cuenta de que para ese hombre solo éramos herramientas fácilmente deshechables.

-Así es Al Thamen pero no él. Nos da libertad para pensar por nosotros mismos. Date cuenta.

-Si pretendes confundirme de una vez te digo que pierdes tu tiempo.

-Me haría feliz que pudieras encontrar la paz. Te vez cansado.

-Aún si fuera verdad no es tu asunto.

-Lo es porque eras un amigo importante para el, ya no puede estar a tu lado pero aquí me tienes.

-¡Tu no comprendes! Perdí a alguien muy importante por capricho suyo, aún así le di una oportunidad creyendo en sus ideales, pero ¡nos traicionó! ¡Me convirtió en un mago con energía limitada!

-El tenía la esperanza de que todos fueran iguales.

-¡¿Entonces para que existen los magi?!

-¡Para proteger a los demás! Estas muy equivocado si piensas que la magia ilimitada es un privilegio, es una responsabilidad, te ata a un deber. Habrá personas que quieran utilizarte y engañarte para recibir tus favores, le ocurrió a Judal-kun...lo han querido hacer conmigo. ¡No es algo que le harías a un importante compañero!

-¿Yo? ¿Así me veía?

-¿Crees que se sacrificicó por egoísmo? Abandonó a su esposa por un bien mayor...no tuve la oportunidad de conocerle más que a través del rukh. Tu viviste muchos años a su lado. ¿Así es como planeaba su futuro?

-Lo dudo.

-Recapacita, no quiero pelear contigo.

-Estoy cansado, han sido tantos años. Pero no podré verlo, mi magoi es oscuro, aunado a ello, le traicione.

-Vamos, estoy convencido de que no es alguien rencoroso. Te recibirá con una hermosa sonrisa, lo importante ahora es que tomes tu decisión. Da el primer paso-extendió su mano-¿irás?

-Es imposible ya te lo dije.

Notando su indecisión fue Aladdin quien le tomó de la muñeca, casi de inmediato las mariposas negras se volvieron doradas. Ithnan dejó salir algunas lágrimas sintiéndose liberado de una gran carga. Sonrió con ironía al tiempo que miraba el cielo.

-No puedo creer que este siendo enviado de vuelta con tal sentimiento de tranquilidad en mi corazón.-miró al pequeño-¿quieres que le diga algo?

-No-sonrió-confío en que algún día tenga la oportunidad de tenerlo frente a mi. Espero que logres ser feliz.

-No será gracias a ti. Yo elegí mi destino.

-Así es.

Rápidamente el infante volvió a su cuerpo, abrió los ojos y fue testigo de como el envase que ese hombre empleaba para su alma se volvía polvo brindandole a está la capacidad de volver a donde debía estar. Sonrió con tristeza y se puso de pie para colocarse al lado del cuarto príncipe que tocaba su brazo dolido.

-A-Aladdin-dono...-se quejó-¿le derrotaste?-El aludido negó-¿entonces?

-Se dio cuenta de que no era lo que deseaba.

-Ya veo.

-¿Duele mucho? Deberíamos ir con Yam-san para que te revise.

-¡¿Está todo bien?!-llegaban casi histéricos Sinbad, Jafar y Yamuraiha que fueron alertados por la batalla.

-Fuimos atacados por Al Thamen-el magi.

-¿Cómo pasaron la barrera?-la peli aqua.

-Por una especie de maldición a onisan el...ha perdido un brazo.

-¡Déjame ver eso!

Le revisó minuciosamente con su magia de agua. Tenía tal expresión de concentración que todos sentían escalofríos.

-Uf-suspiró aliviada-al parecer la herida ha dejado de sangrar y como ya deben saber no hay manera de recuperar su extremidad. Pero no hay daño a su magoi o resto de sus órganos.

-Supongo que es una buena noticia-el peli negro.

-¡Lo siento Hakuryuu!-el dueño de Amón-si no hubiera sido descuidado en Zagan esto no...

-Fue responsabilidad mía. Me preguntaron varias veces si estaba bien y decidí ignorarlo. Deberé tomarlo como una importante lección.

-¿Cómo ocurrió? ¿Y quién lo provocó?-el peli púrpura.

-Uno de los muchos miembros de Al Thamen, y no sabemos con exactitud la causa-dijo el niño con cierto hermetismo.

-Debes darme los detalles Aladdin, esto no es un juego.

-Con todo respeto Sinbad-san-el rubio-fuimos atacados en tu territorio cuando somos tus invitados. Eso quiere decir que nuestra seguridad la confiamos a ti y nos has fallado. ¿Con que derecho nos exiges una explicación?

-Ya lo he mencionado Alibaba-kun-molesto-por más que quiera hacerme cargo de todo es humanamente imposible.

-¿Eso le dices a las personas que no pueden pagar impuestos? ¿Qué tienen a un familiar desaparecido en alta mar? ¿A quién perdió su hogar en un derrumbe? Si es tu excusa para todo lamento decirte que has fracasado como líder.

-Es increíble que seas tan malagradecido. ¿Ya olvidaste todo lo que hice por ustedes? ¿Cómo ayudé a Balbad? ¿Lo de anoche?-tocó con suavidad la mejilla del menor que le retiró de un manotazo y le encaró con valentía.

-Gracias Sinbad-san, por ti me he dado cuenta de que no sirve admirar imágenes de humo. No buscaré convertirme en alguien como tu, trazaré mi camino.

-¿Piensas que puedes quedarte sin compensación alguna a Sindria, a mis generales?

-Realizamos diversos encargos. ¿O ya se te olvidó? En cuanto a nuestros maestros siempre tendrán nuestra admiración, respeto y apoyo para lo que necesiten. Fueron ellos los que nos cedieron un poco de su tiempo no tu.

-Dejaron de lado las tareas que les correspondían por atenderlos.

-E-Eso no es verdad su majestad-la maga-los tres dormíamos hasta muy tarde para no dejar pendientes.

-¿Es eso verdad Jafar?

-Si, con todo lo que dejas de hacer no cuento con lo necesario para encargarme de todo.

-Y en cuanto a estar en tu territorio, no te preocupes. Ya encontraré alguna manera de pagar el hospedaje de un hotel, no es necesario vivir en tu palacio. No si debo vender mi alma para ello.

-¿Entonces se irán?

-Yo hablo por mi. Morgiana y Aladdin tendrán su propia opinión.

-Te apoyo-al unísono.

-¿Y usted príncipe Hakuryuu?

-Planeaba decírselo en algunos días, pero Kougyoku y yo tenemos órdenes para volver a Kou.

-Maldita sea, de continuar así lo perderé todo. No entiendo que ocurrió. Se supone que Alibaba estuviera bajo mi control, pero parece tener ganas de pelear. Aladdin ni se diga, ya antes me amenazó y por ahora Hakuryuu no me será de gran ayuda, no mientras exista Ren Kouen y Ren Gyokuen, el emperador me da igual, se nota que es una marioneta de esa mujer.

-No confundan la intención de mis comentarios. Solo estaba preocupado. Si hay peligro nada mejor que la prevención, pero tampoco pretendo que haya hostilidad entre nosotros porque sientan que los obligo. Tu padre me apoyó demasiado Alibaba-kun y jamás terminaré de saldar la deuda que tengo con él. Por eso, les pido de favor que se queden, son mis huéspedes y ante todo los considero amigos.

-Un amigo no hace lo que él. No tiene sentido pensar en lo que hicimos anoche pero me niego a creer en sus palabras a ciegas. Aunque en este mismo instante sería una estupidez marcharme. No tengo a donde llegar ni dinero para ofrecer a Aladdin y Morgiana un sustento. Por ahora tendré que tomar su oferta.

-Aún tengo deseos de entenar con mi maestro.

-Es lo mejor, los dejo solos chicos. Ahora que confirmamos que están bien tengo asuntos de los cuales ocuparme. Si necesitan algo ya saben en donde encontrarme.

-Lo tendré en cuenta.

Y así les dejó solos. Sus generales le acompañaron pero pronto se vio solo en compañía del albino.

-¿Y bien?-dijo este.

-¿A qué te refieres?

-¿Qué ocurrió entre Alibaba-kun y tú?

-¿Estas celoso?

-Termine contigo por una razón.

-Entonces lo que haga de mi vida sentimental no te incumbe.

-Y no me interesa. No lo hago por ti, estoy preocupado por el. ¿Le heriste?

-Nunca lo tocaría, es solo un niño.

-¿Seguro?

-Si me crees o no es asunto tuyo. No estoy del mejor humor.

-Jamás lo estas a menos que estés rodeado de alcohol y chicas.

-Mi labor no es sencilla. Podrías ser comprensivo.

-Lo he sido durante años, pero hace mucho que solo pisoteas mi corazón. ¿En dónde estas Sin? No logro encontrar al hombre del que me enamoré.

-Siempre ha estado frente a ti.

-Que decepción, lo que queda de él no es más que una ilusión.-se dio la media vuelta sin quedarse a escuchar lo que el otro tenía que decir.

Si el oji esmeralda no le fuera indispensable hace mucho que hubiese buscado una manera de deshacerse de el. Ha llegado al punto en que no sabe si solo le fastidia o le odia. ¿Cómo pasó algo así si en el pasado estaba realmente enamorado?

-Por más que lo piense no encontraré una respuesta. Si continuo distrayéndome solo retrasaré mis planes más de lo que ya están. Jafar estorba y es lo importante. Además...quizá esté mejor lejos de mi. No quisiera que ocurriera algo similar a lo que hice con Alibaba-kun...¿Por qué le lastimé tan profundamente si para mi es como un hijo?

...

Con los chicos.

-¿Peleaste con Sinbad-dono?-el azabache al dueño de Amón.

-No exactamente pero me di cuenta de que prácticamente le permito opinar por mi. Fui un príncipe y como candidato de un gran magi como Aladdin es algo que no puedo pasar por alto.

-¿Entonces te irás?

-No ahora. No tengo medios.

-Podrías venir a Kou.

-No estoy muy convencido de ello. Sospecho que Al Thamen tiene mucha influencia ahí. Si llevo a Aladdin bien podría ponerle en manos enemigas. No quiero ni imaginar los planes que tienen para el.

-Quiero probar otras opciones. No lo tomes a mal es simple curiosidad. Después de todo tengo espíritu aventurero-sonrió.

-Lo más intrépido que harías sería dar un paso con los ojos cerrados.

-Ya vas a comenzar a molestar. ¿Qué nunca vas a respetarme?

-No hasta que te lo ganes.

-¡Odioso!

...

Así pasaron un par de días, sin inconvenientes y ni una sola vez se rompió la rutina. Alibaba y Aladdin intentaban estar en compañía del monarca la menor cantidad de tiempo que les fuera posible, advirtiendo a Kougyoku, Hakuryuu y Morgiana que fueran precavidos aunque no les explicaron la razón. El peli azulino continuó haciendo visitas a Dunya convirtiéndose de esta manera en su primer amigo. Sin embargo algo parecía ir mal pues esta cada vez se veía más débil. En este momento el pequeño le hace compañía sentado a un lado suyo sobre la cama y mirando con tristeza bien disimulada un plato de sopa del que solo fue ingerida cucharada y media.

-Lo siento, estoy satisfecha.

-No te preocupes. No es bueno forzarse, lo has hecho muy bien.

-¿Resolviste el problema con tu amigo?

-Si.

-¿Entonces que es lo que te preocupa? No te vez tan feliz.

-Estoy confundido. No sé que hacer. Quiero apoyar a mi candidato pero siento que me estanqué. No voy ni para atrás ni para adelante.

-¿Por qué no piensas más en ti?

-¿Eh?

-Bueno, es que siempre me dices Alibaba-kun necesita esto o lo otro. Pero ¿qué te gustaría hacer a ti? ¿Qué necesitas?

-Estoy frustrado. Siento que me hacen falta conocimientos. Yam-san en genial y muy paciente pero...

-No es suficiente.

-...

-No es necesario que lo digas te entiendo. Es normal. Cuando yo estudiaba en el palacio tenía profesores de distintas materias. Cada uno tenía su especialidad. Es casi imposible que una sola persona pueda abarcar todos los temas. No tienes porque sentirte culpable por pensar algo así. Ung...-la joven se dobló sobre si misma de dolor tocando con fuerza su vientre.

-¡Onesan!

La tomó de los hombros para darle soporte al tiempo que buscaba la manera de ayudarla pero no tenía ni la menor idea de que le ocurría.

Alertada por el grito, entró Yamuraiha poco después. Los dos combinaron habilidades para sanarle y luego de mucho trabajo lograron estabilizar su condición hasta que se quedó dormida. Aún así decidieron buscar en cuanto pergamino estuvo a su alcance lo que ocurría. Su salud decaía y es claro que de continuar así, no le queda mucho tiempo. El hijo de Solomon lleva tres días enteros sin dormir, ni siquiera se separa de la princesa temeroso de que pueda ocurrirle algo. Lee lo más rápido que puede pero nada. No haya lo que tanta falta le hace, lleva su mano a la cabeza y remueve sus hebras ansioso.

-¿Aladdin?-dijo casi en un susurro.

Solo así el niño paso su mirada del papel a ella.

-¿Necesitas algo?

-¿Has decidido lo que harás?

-Quiero ir a Magnostad.

-Sabes la clase de lugar que es. Te conté mucho.

-Si.

-Puede ser muy peligroso para ti.

-Soy consiente de ello.

-¿Aún así lo harás?-este asintío-¿por qué?

-Hace mucho tiempo las diferencias entre algunos seres y otros provocaron una guerra y todo porque fueron incapaces de entenderse. El lugar que habitaban fue destruido. No quiero que algo así suceda otra vez.

-¿En dónde ocurrió eso? ¡Cof cof cof!

-¡Onesan!

El oji celeste salió para avisar a los guardias y que estos informaran la situación a su maestra que llegó luego de unos minutos pues procuraba estar cerca. Nuevamente unieron sus esfuerzos para salvarla aunque habían llegado a la conclusión de que era consecuencia del contenedor oscuro que empleó en Zagan. Es complicado, pero se negaban a ceder, la esperanza muere al último.

...

En la alcoba del trío.

El esgrimista mira por la ventana alterado.

-Me preocupa Aladdin. No ha dormido ni comido mucho estos días. Espero que pueda ayudarla no me gusta verlo así. Solo me queda ser positivo.

El magi entró poco después y a pesar de haberle saludado fue ignorado completamente. El niño tomó asiento frente a el recargado en el marco de la ventana. Su expresión era tan dolida que de solo verlo te daban ganas de llorar.

-¿Todo bien con tu amiga?-sintió la necesidad de hacer una pequeña broma para animarle-¿no la tocaste de manera inapropiada o si?

-Murió.

-¿Eh?

-No fui capaz de salvarla Alibaba-kun.

El sentimiento en el corazón de Aladdin era tan inmenso que bien podría aplastarlo. Su candidato medito mucho pero nunca encontró las palabras necesarias para consolarle y él tampoco quería que lo hiciera. Una sola palabra bastaba, ya fuera con buena o mala intención y sería destruido irremediablemente.

El funeral se llevó a cabo al día siguiente, en este estuvieron presentes todos los generales, algunos súbditos, el rey, Alibaba, Aladdin, Hakuryuu, Kougyoku, Ka Koubun y Morgiana. El infante no estuvo del todo concentrado. Una y otra vez se dijo así mismo que era su culpa. Se mantuvo callado todo el tiempo, miraba la pira funeraria y desviaba la mirada cada que tenía oportunidad. Todo lucía borroso a causa de las lágrimas que no dejaba escapar. Cuando acabó todo, busco un sitio apartado en donde poder dar alivio a su corazón, pero el llanto se negó a brindarle dicha libertad. Observaba con pesar el mar desde un acantilado.

-¿En dónde ocurrió eso?

Resonó la voz de la princesa en su mente. El arrojó una flor dedicada a su memoria, a la vez que daba la respuesta que ya no pudo escuchar.

-En un lugar terriblemente lejano...

El nombre se atoró en algún lugar de su corazón.

-¿Por qué no has venido a verme Judal-kun? Me haces tanta falta...

...

En el imperio de Hakutoku.

El oráculo caminaba por los corredores con el peor humor del mundo. Desde la última vez que escapó y que dicho sea de paso fue cuando aviso a Sinbad que habían mandado a unos cuantos poseedores de contenedor oscuro a Zagan, la organización le ha tenido bajo estricta vigilancia. Pues si bien no tienen pruebas porque Kouen insiste en que estuvo con el, le culpan del hecho de que Alibaba Saluja y sobre todo el hijo de Solomon continúen con vida. De esa manera se vio imposibilitado de hacerle más visitas. Le extraña a un grado psicópata. Tanto así que un par de veces se le salió algún insulto ante Gyokuen, por suerte esta lo tomó del lado cómico. Por fortuna está loca que si no ya le habría castigado, lo ha hecho por faltas menores.

-Maldita bruja. Le haría un favor al mundo si se muere. Me esfuerzo al máximo en mis entrenamientos con todo y que va en contra de mis principios pero me falta demasiado para poder desafiarla. Si lo hago ahora solo conseguiré que me asesine. Si lo hace no podré proteger al enano. Me hace tanta falta. Quiero tomarlo entre mis brazos, con tanta fuerza que casi lo parta por la mitad. Pero lo necesito. Que venga con esa voz chillona a decirme Judal-kun, que sonria con esa hermosa cara de tarado. Que reciba uno de los miles de besos que le quiero dar. Desgraciado, me tienes como imbécil. ¿Cómo carajo te metiste tanto en mi corazón? ¿Sabes la tortura que es no poder verte?

-Oráculo-sama-un hombre con el rostro cubierto.

-¿Qué?

-Necesito que me acompañe, su entrenamiento empieza ahora mismo.

-¿Tan pronto? Si acabo de terminar con el anterior.

-Son órdenes de Gyokuen-sama.

-¡Esa desgraciada! ¿No toma en cuenta mi condición o quiere matarme? Hace rato me desmayé, todavía estoy algo mareado. ¿Qué le pasa? ¿Por qué tanta prisa? Ah, me siento fatal pero si no voy entonces si me irá mal y en mi condición actual si podría ser peligroso. Bueno, al menos si me quedo inconsciente simplemente me ignorarán. No tienen razones para torturarme...por ahora. Si, lo mejor es no darle motivos. Supongo que la visita a mi enano tendrá que esperar. Con un poco de suerte la próxima vez que me desmaye sueño con el. Ungh ya me esta pegando su masoquismo.

Así, por voluntad propia siguió al hombre que le guía a un sitio al que no quiere llegar, pero mientras no consiga la fuerza necesaria no podrá liberarse de los grilletes que significan Gyokuen en su vida.

...

En el despacho del primer príncipe.

Este revisa varios documentos con su natural ceño fruncido.

-Fue imprudente En-nii.

-¿El qué?

-No sabes a donde escapó Judal en esa ocasión y dijiste que estuvo contigo. ¿Qué harás si la vieja se da cuenta?

-No es la primera vez que miento.

-Y lo haces genial. Ese es mi hermano.

Este le sonrió con algo de maldad, con ese brillo perverso en los ojos y volvió a los pergaminos.

-Además se que te agrada. Si hubieras estado en mi lugar estoy seguro de que también le ayudarias.

-Aunque dudo que me tuvieran muy en cuenta. Tengo la impresión de que a esa mujer se le olvida que existo. Mejor para mi, tengo libertad de movimiento. No puedo decir lo mismo de ti. Ni te quita la vista de encima. Parece arpía, debe ser estresante tener toda esa atención.

-No tanto, y al menos les deja en paz.

-Ah su misma existencia es todo un fastidio.

-Estoy de acuerdo.

-¿Qué lees con tanta atención?

-Algunos tratados mercantiles. No me agrada. Sinbad ha de pensar que somos idiotas. Sindria ha crecido rápidamente porque tiene varios aliados. Me parece el tipo de hombre que consigue las cosas sin importarle el medio. Pero si nos gana el próximo territorio puede que tengamos problemas. Es un sitio crucial.

-¿Cuál?

-Magnostad.

-Déjamelo a mi.

-Podría ser peligroso, en ese país discriminan a los no magos.

-Lo sé, Reirei me lo ha dicho varias veces, y no solo ella.

-¿Aún así quieres tomar el riesgo? Podríamos buscar alguna otra alternativa.

-No tenemos tiempo. Si dudamos Sinbad o esa vieja podrían ganarnos la jugada. Algo se me ocurrirá, confía en mi.

-Siempre lo hago, eres muy capaz en lo que haces. Me gustaría ir en tu lugar.

-No. Si te alejas de la capital la organización podría tomar el mando.

-Tienes razón. Podría decirle a Koumei que...

-Estaré bien, recuerda que soy un conquistador de laberintos-sonrió.

-Has crecido.

-Pero jamás seré tan maravilloso como lo eres tu. Bueno, voy con Jinjin, Junjun y Reirei como son magas estoy seguro de que serán una buena guía.

-Cuídate mucho.

-Tu también. No bajes la guardia. Están sobre nosotros esperando una oportunidad.

Se despidieron y de esa manera el tercer príncipe se encaminó al país de los magos.

...

En Sindria.

El magi estaba en compañía de la fanalis y su candidato en la alcoba que comparten.

-No podemos quedarnos por siempre-el rubio.

-¿Hubo algún problema Alibaba-san?

-Solo diferencias de opinión Mor-san.

-Pero no se preocupen, ya se me ocurrirá un lugar al que podamos ir todos. ¿Verdad Morgiana?

-Ah si.

-¿Aladdin?

-Lo siento Alibaba-kun-con una sonrisa melancolica-para poder apoyarte en el camino que has elegido necesito fuerza. Quiero ir a Magnostad.

-Bueno-nervioso-podemos hacerlo juntos.

-Lo lamento, pero es algo que debo hacer solo.

-¿No estas siendo algo cruel?

-¿Eh?

-Creí que éramos amigos, socios en las buenas y en las malas. Siempre te apoye y...¡y no te culpe por lo que me hizo esa persona! ¡¿Y así me pagas?! ¡¿Dejándome atrás?! Cuando ya no sirvo a tus intereses me desechas.

-No es como piensas.

-¡No quiero escuchar más eres igual a Sinbad!

Salió corriendo a toda prisa, la pelirroja tras el en cuanto se repuso de la impresión y Aladdin...

No había pensamiento alguno en su mente solo dolor insoportable en su ya muy lastimado corazón ocasionado por una de las personas más importantes en su vida, de quien toma cada una de sus palabras como una verdad absoluta.

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Notas finales.

Bueno, pues otra vez me quedó más largo XD, es algo complicado porque tengo varios fics abiertos pero no puedo dejar de emocionarme XD, gracias por leer!

Black soul99.-Oh gracias a ti por leer y comentar :) oh es algo complicado escribirlo porque tengo más historias pero todas están hechas con mucho amor, jamás haría algo como dejarlas inconclusas, eso siempre y cuando no suceda algo terrible que me lo impida, así que tu confía :) T.T oh muchas gracias me hace tan feliz que pienses que uno se puede hacer adicto a la historia. Gracias por los ánimos y espero te guste la continuación, por cierto aunque tarde. Feliz navidad y prospero año nuevo.

Felices fiestas a todos y gracias por el apoyo! Nos vemos en la continuación!