Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama.

Escrito en el móvil, errores son sin querer.

Muchas gracias a Yayoi y todos los que leen.

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Capítulo 9 Has desaparecido para el resto del mundo.

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En Sindria.

El pequeño estaba inmóvil sentado en el lecho. Ha discutido con su candidato, o más bien este por fin se ha sincerado con él. Ya lo sabía, no tenía porque recordarle que todo cuanto le ha pasado es su culpa. Si tan solo se hubiese entregado al rey de Sindria, algo así no tendría que haber pasado. Alibaba no debería conocer el dolor, el que ahora siente en su pequeño pecho. Ahora que está solo puede dar rienda suelta al sufrimiento. No tiene porque aparentar fortaleza, puede comportarse como el niño que es.

-Judal-kun...

Un nombre emitido de forma lastimosa, se ve a si mismo tan patético que le es imposible contener las lágrimas que amenazan con escapar de esos hermosos ojos color cobalto. Su boquita se curva en una mueca de dolor, sus orbes se cierran y aprieta las sábanas con fuerza al tiempo que sus mejillas se sonrojan. Su cuerpo entero se estremece.

-Lo siento tanto Alibaba-kun, tanto...

Palabras que no llegan a su destinatario, o que lo hicieron y fueron pasadas de largo. Sus emociones han sido pisoteadas sin consideración alguna. Que ingenuo ha sido, el creyendo que con apoyarle se compensaba todo, no lo estará hasta que no le ocurra algo similar. Se pone de pie con terrible opresión en el pecho buscando al rey de Sindria. Esta vez no piensa oponerse a lo que le haga. Si lo lastima será mejor, así podrá entender el sufrimiento de su amigo. Pero a unos cuantos pasos de su despacho se detiene en seco, baja la mirada y se recarga en la pared hasta caer al suelo.

«-No puedo hacerlo. Sería traicionar a Judal-kun. Si llega a saberlo se sentirá mal. Puede que no lo parezca pero es muy sensible. Además si por ello no me perdonara...me moriría. No quiero que Alibaba-kun me odie, pero Judal-kun es demasiado importante para mi. ¿Estoy siendo egoísta? ¿No estoy cumpliendo mi deber como magi?»

Se abrazó a si mismo como consuelo, es el único que obtendrá, y una vez más llama en sus pensamientos a su pareja preguntándose ¿por qué no le visita? ¿Si estará bien? Suspira cansado y luego de algunos minutos se pone de pie. No importa que este a punto de destruirse tiene que continuar caminando. Detenerse es un lujo que no puede darse.

...

En un corredor del palacio.

El rubio continuaba la huida tratando de no pensar en nada. De pronto la fanalis se lo impidió colocandose frente a él en un hábil movimiento, el contrario le miró con los orbes inundados de lágrimas.

-Déjame pasar.-emitió cual si fuera suplica.

-No.

-¡Tu no entiendes!

La pelirroja aumentó la fuerza en su pie derecho destrozando parte del suelo. Ante tal despliegue de habilidad el otro solo atinó a pasar saliva.

-N-no puedo volver con Aladdin.

-¿Por qué?

-Temo que pueda herirlo.

-Es justo lo que acabas de hacer.

El chico tenía una expresión descompuesta. Como si no se hubiese dado cuenta de sus acciones.

-Yo no...

-No te excuses. Siempre haces lo mismo. Toma la responsabilidad de tus palabras. Dices que fué su culpa. Que alguien te hizo algo. ¿Aladdin te obligó de alguna manera?

-No.

-¿Estuvo involucrado directamente?

-En realidad no.

-¿Te engañó?

-Tampoco.

-¿Entonces cómo puedes culparlo? Sé que parece alguien maduro y lo es, pero también continúa siendo un niño.

-Ah...

-¿Piensas darle la espalda?

-Yo...

-¿Con lo mucho que te ha apoyado?

-Es que...

-¡Deja de lastimarlo!

-¡No me digas que hacer! ¿Quién te crees para darme órdenes?-justo en el instante en que lo dijo se arrepintió. Pero una vez las palabras abandonan los labios no hay marcha atrás.

-Tienes razón-dijo decepcionada y se dio la media vuelta para irse sin que el otro intentara detenerla cuando menos.

Alibaba miró con insistencia el suelo, como si fuera a encontrar una respuesta.

«-¿Por qué soy tan estúpido? Aladdin y Morgiana solo quieren ayudarme y yo no dejo de hacerles daño. Lo que ocurrió con Sinbad fue culpa mía, aún si no sabía lo que este quería hacerle a mi amigo. Ella tiene razón, no debo excusarme. Por eso no maduro. Todos me dan su apoyo y no paro de depender de ellos. Me dije que encontré una respuesta. Que lucharia por convertirme en alguien digo de la confianza de Aladdin. Y en cuanto este hace o dice algo con lo que no estoy de acuerdo, voy y le hago berrinche como si fuera un mocoso. Le dije que era como Sinbad. Pero lo cierto que soy una escoria peor a ese sujeto. Se que debería pedirle una disculpa, pero no quiero enfrentarlo. Estoy seguro de que me odia y no pienso escucharlo. Aún estoy enamorado de él. Ah, en verdad soy una basura.»

...

El peli azulino se encontraba en la biblioteca estudiando con ahínco, repasando miles de fórmulas mágicas por la curiosidad innata en su ser, y porque necesita desesperamente una distracción. Sonreía como es costumbre. Finge tan bien que nunca nada le ocurre que puede engañar incluso al ojo experto.

-Buenas tardes Aladdin-dono.

-Ah, hola onisan.

-Es raro verte solo, ¿ocurrió algo?

-Nop-con una sonrisa.

El mayor jaló una silla y se sentó a su lado.

-Mmm ya veo. No me pongas mucha atención, estaré leyendo algunas cosas irrelevantes-emitió molesto.

-No soy de estarme quejando.

-Ya lo sé y no estoy reclamando nada.

-Pero te has enojado.

-Ha de ser tu imaginación.

El niño miraba con timidez al chico. Es un magi no pueden engañarle, pero Hakuryuu no parece tener malas intenciones. No es alguien que guste de andar contando sus penas pero siente que de no brindar alivio a su corazón morirá de tristeza. El príncipe es confiable, es su amigo después de todo. Suspira y cierra el libro que pretendía leer sin conseguir ponerle un ápice de atención.

-Discutí con Alibaba-kun.

-Supongo que acerca de una tontería.

-Es algo bastante serio pero no me atrevo a faltar a su privacidad.

-Entonces debió ser su culpa.

-En realidad fue mi responsabilidad.

-No me lo tomes a mal, pero tiendes a meterte de más en los asuntos ajenos.

-¡¿Ah?!-alterado y levemente molesto.

-No miento. Piensalo bien. Estuviste ahí cuando tenía mis dudas respecto a Judal, las cuales no elimine por completo. Luego cuando te conté que es probable que esté enamorado de Kouen-dono. No tenías nada que ver en Balbad y lo hiciste todo por Alibaba-dono. Y como esos puedo poner miles de ejemplos. Como el de la ex princesa de Must'asim.

-Mmm.

-¿Ves? Tengo razón.

-¿Y qué tiene que ver con lo que pasó?

-Bueno, pues tiendes a tomar asuntos ajenos como propios. Te responsabilizas de cosas de las que o no tenías que ver o eran imposibles de evitar.

-Pero algo le ocurrió por mi culpa.

-Todos somos responsables de nuestras acciones. Debemos ser capaces de elegir lo que está y no bien. Lo que es benéfico y perjudicial. No puedes estar a su lado todo el tiempo. Si, podrías intentarlo pero eso no te haría distinto a un acosador.

-Uh.

-¿Hablaras con él?

-No, al menos por ahora. No es mi intención presionarle.

-Eres demasiado considerado.

-Mejor platicame de ti.

-¿Te diste cuenta de que soy mejor opción que Alibaba-dono para ser tu candidato?

-No.

-Al menos lo intenté.

-¿Y?

-¿Qué quieres saber?

-No sé, ¿Tu familia?

-Mi padre y mis dos hermanos mayores murieron cuando era muy joven, así que no recuerdo gran cosa.

-Lo siento.

-Pasó hace mucho. Ya lo he superado. A mi hermana mayor ya la conoces.

-Ah si, Hakuei-onesan, es muy amable y bonita.

-Tengo ocho hermanastras, aunque solo he tratado a Kougyoku, a ella también la conoces pero me parece que no se llevan muy bien.

-Es complicado.

-Supongo. Y tengo tres hermanastros. El mayor se llama Kouen.

-Y es de quien te enamoraste.

-Si-se ruborizó-luego esta Koumei, es alguien muy inteligente y confiable. Por último esta Kouha, aunque no nos llevamos del todo bien.

-¿Por qué?

-Diferencia de ideologías. No me pongas mucha atención.

-¿Y tu mamá?

-¿Mi?-pensando un momento-no sé...

-¿Eh?

-No convivo mucho con ella. Tengo la impresión de que antes si pero...¿cuándo comenzó a ser distinto?

-¿Onisan?

-En fin. Supongo que es todo lo que tengo por contar. ¿Y tu familia? Nunca me has contado de ellos.

-...mis padres murieron hace mucho, no los conocí y no tengo a nadie más.-se deprimió.

-No era mi intención hacerte sentir mal.

-O no, está bien. Gracias por confiar en mi, me siento mucho mejor-sonrió.

-Me alegra, es divertido platicar contigo aunque es una lastima. Dentro de poco tengo que volver al imperio.

-Yo tampoco me quedaré en Sindria. Iré a Magnostad.

-¿No sabes lo que ocurre ahí? Es un sitio muy peligroso.

-Lo sé. Dunya-onesan me contó.

-¿Aún así irás?

-Si.

-Me gustaría mucho acompañarte pero no dejan entrar a los no magos. Estarás solo. Alibaba-dono y Morgiana-dono no podrán entrar.

-Ya lo tengo contemplado.

-¿Se los has dicho?

-Si. Fue por eso que Alibaba-kun se enojo.

-Que infantil. No es como si no fuera difícil para ti. Tengo que hablar con él, hacerle entrar en razón.

-¡No!-le detuvo tomándole de la mano-no quiero que haya más malentendidos.

-Ah~ por esta vez lo pasaré por alto. Si voy ahora es como si no valorara la confianza que depositaste en mi. Pero quiero que te quede algo bien claro. Estoy enojado porque no quieres ser mi magi.

-Uh.

-Pero somos amigos, si necesitas ayuda siempre estaré dispuesto a ayudar.

-¡Muchas gracias!-le abrazo con alegría-espero que tengas mucha suerte con ojisan.

-Yo también. No es como que tenga un carácter fácil.

-Tu tampoco. Quizá sea cosa de familia.

Los dos sonrieron y continuaron platicando un rato hasta que cada quien se retiró a realizar sus actividades.

...

El esgrimista práctica con la espada intentando despejar la mente.

-¡Amón!-invocó la espada de su djinn pero esta no apareció-¿Eh? ¡Amón!-mismo resultado-¿qué ocurre?-contrariado.

-¿Sucede algo?-una voz a su espalda que le hizo entremecer de puro terror.

Por espacio de algunos segundos no se atrevió a voltear, pero se armó de valor, o al menos lo pretendió y se giró para encontrarse con el rey de Sindria.

-¿Qué haces aquí?-con hostilidad.

-Me aturde tener que revisar tantos documentos, así que daba un paseo.

-Bien por ti-se giró pero fue tomado de la muñeca, el mayor le acercó a el en un intenso abrazo-¡sueltame! ¡No quiero me que toques! ¡Te odio!

-Y no te culpo, lo merezco. Pero...

-¿Pretendes que haga de cuenta que nada ocurrió?

-No. Lo que deseo es que me perdones.

-¿Eh?

-Te dije que no soy un buen hombre. Pero no justifica lo que hice. Siempre creí que te veía como a un hijo. Rashid fue mi mentor y me brindó su ayuda cada que lo necesite. Pero luego de lo que hicimos...me di cuenta de que he sido un estúpido. No he querido ver la realidad. Alibaba-kun yo...te amo.

El rubio pasó sus manos por la espalda del otro y se aferro a su ropa.

-No juegues conmigo por favor. No debió pasar nada, yo estoy enamorado de Aladdin.

-Pero el ya tiene a Judal.

-Lo sé.

-Y tu a el. Se que los sentimientos no son algo que se pueda cambiar de la noche a la mañana. Pero si logras perdonarme, me gustaría que me dieras la oportunidad de enamorarte. Judal tiene razón al decir que soy un idiota. Todo lo hago mal y en el orden incorrecto, pero voy muy enserio contigo.

-¿Qué más quieres llevarte de mi?-le miró con los ojitos acuosos-ya no tengo nada.

-Solo tu cariño, es lo único que pido.

-¿Para qué? ¿Para negar en público lo nuestro?

-No, fui un patán. Ya no me importa que el mundo entero lo sepa. Que Jafar piense que le engañe. En verdad te quiero, por eso...¿te parece si te pido ser mi novio?

-¿Lo dices enserio?-sorprendido.

-Si.

-¿Y si Yamuraiha nos viese besarnos?

-Solo estaría demostrando lo que ya sabes.

-¿Enserio no hay problema?

-Si, perdóname. ¿Me darás la oportunidad?

-Lo intentaré.

-Es más de lo que esperaba. Gracias Alibaba-kun.

Le abrazo con dulzura, en verdad se siente el cariño esta vez. Estaba tan hechizado con la sensación que no se dio cuenta de en que momento el rey le alzó en brazos.

-¿A dónde vamos?

-Fui un bastardo, arruiné nuestra primera vez y es algo que no podré cambiar. Pero quiero que sepas que hacer el amor es algo bello. Quiero borrar las heridas que yo mismo dejé en tu corazón. ¿Me permitiras hacerlo?

-Tengo miedo.

-Prometo que todo será diferente. Si llegó a lastimarte puedes tomar mi vida.

-¿Irías tan lejos por mi?

-Más que nadie.

El joven advirtió el calor recorriendo su cuerpo. Se siente halagado, querido y apreciado. Nada que ver con esa terrible noche. No dijo nada pero se aferró al cuello del peli morado y besó con ternura sus labios en un contacto efímero que no duro ni dos segundos. Lo que el otro tomó como una respuesta afirmativa. El contrario le sonrió y se encaminaron a la habitación del monarca, aunque este se detuvo en seco.

-¿Qué pasa?-el muchacho confundido.

-No puedo llevarte a mi alcoba. No podemos hacerlo ahí.

-¿Te da vergüenza que puedan vernos?-desanimado.

-¡Nada de eso!

-¿Entonces?

-Siempre he sido sincero contigo. Te comenté que Jafar fue mi pareja y...no quiero que la primera vez que lo hagamos como se debe sea en el mismo lecho.

-¿Y entonces?-recordó lo de la ventana-no quiero hacerlo ahí otra vez.

-Claro que no. Hay una habitación gemela al lado de la mía. Parece que mudaré mis cosas. Quiero que sea nuestro nido de amor. Es solo que ahora no hay nada más que las cortinas, el ropero y la cama con sábanas. ¿Te parece extraño hacerlo en un lugar así?

-No, cuando vivía en los barrios pobres dormía en el suelo.

El peli púrpura frunció el ceño.

-Nunca más tendrás necesidad de algo.

-No prometas cosas que no puedas cumplir. Quizá te aburras de mi.

-Debería ser yo quien lo decida, ¿no te parece? Aún es muy pronto para que digas algo así. Además podrías ser tu quien termine por detestarme. Me sorprende que en verdad me dieras la oportunidad.

-Soy estúpido, no tengo...-el rey le silenció con un candente y dulce beso en el que introdujo su lengua sonrojando el ex príncipe.

-¿Por qué mejor no dejas de insultarte y te dejas amar?

-Si me haces daño otra vez, no te perdonaré. No quiero volver a gritar.

-Oh lo harás-el chico palideció al tomarlo como amenaza-pero será de placer.

-Ah~ -un gemido que se le escapó ante tan sensual declaración.

Llegaron al sitio y se dispusieron a dar rienda suelta a sus cuerpos.

...

El monarca miraba a su pareja.

Alibaba estaba desnudo y solo era cubierto sutilmente con la sábana que es de tela tan fina y delicada que permite ver su silueta a la perfección y admirar ese bello trasero ya que está boca abajo. La expresión en su rostro es pacífica y acompañada de una sonrisa. Esta vez si lo gozo. Sinbad da un suave beso en sus labios y se levanta de la cama para ir por algo de comer. No hay detalle más lindo que traer el desayuno, mira por la ventana. Es decir cena a la cama para compartirla con quien más amas. Se coloca la ropa, pero cuando lo hace con la parte superior estuvo a punto de gritar.

«-¡Ay por dios Alibaba-kun me has arañado horrores la espalda! ¿Acaso aún tengo piel ahí? ¿Es tu idea de una venganza por lo que te hice? Creo que iré con Yamuraiha para que me cure...no, esto no es nada comparado a su dolor. Así está bien, al menos me recordará lo mucho que lo disfrutó.»

Salió del sitio con una curiosa expresión, mezcla de felicidad por haber entregado su corazón sinceramente y sufrimiento por el terrible suplicio que le significa tener la espalda en semejante condición. Si no fuera porque su novio es inocente como el solo pensaría que tenía la intención de arrancarle la piel. Y sin embargo se siente completo como nunca antes.

...

Por la noche la fanalis volvía a la habitación que comparte con Alibaba y Aladdin.

Todo el día se la pasó entrenando con Masrur para liberar un poco de frustración. Este notó que algo le ocurría pero si ella no tenía intención de contarle no la obligaría. Aunque si la reprendió por estar distraída. Cuando uno pelea teniendo la mente en otro lado se arriesga a sufrir un percance. Con la moral por el suelo dio un paseo por el palacio sin más y terminó por volver a donde siempre cuando se hizo tarde. Abrió la puerta y se encontró con el niño que sentado en la cama leía.

-Hola Mor-san-sonrió.

-Hola-le miró inquisitiva-¿estas bien luego de lo que te dijo Alibaba-san?

-Si, ya me he tranquilizado. Cuando uno está molesto dice cosas que en realidad no piensa. Estoy seguro de que se le pasará y hablaremos como siempre.

-¿Entonces lo que dijo no es verdad?

-Lo he meditado con más calma y así lo creo. Estaba alterado y confundido. He decidido mantenerme fuerte para ser su apoyo para cuando lo necesite.

-Apoyo-en voz baja.

-¿Sucede algo?

-También me siento mejor-sonrió ligeramente.

La chica se acercó y se metió a la cama, conversaron un rato y se fueron a dormir.

...

Por la mañana.

El magi y la fanalis se miraron en cuanto la última despertó.

-¿Alibaba-san no vino a dormir?-incrédula.

-Supongo que no será tan fácil, pero animate Mor-san, seguro que en unos días nos reímos de esto.

-Tienes razón.

-¡Ahora vamos a desayunar!

La chica puso expresión decidida y salieron casi corriendo de ahí.

...

El líder de la alianza había llevado la cena a su novio, pero este nada más no despertó. Es el descanso que llega cuando uno se quita un peso de encima. Resignado comió solo y luego tomó al joven en sus brazos hasta que se quedó dormido.

Cuando el sol se coló por la ventana el dueño de Amón despertó. Se sonrojó al sentir la respiración contraria sobre su nuca y luego sonrió. Se portó como todo un caballero. Le hizo llegar a tal grado de éxtasis que pensó le mataría, sin querer arañó su espalda, solo espera no haberle lastimado. Pero sentir sus manos recorriendo su cuerpo, sus labios besando su alma, su respiración sobre su pecho le hizo enloquecer. No puede evitar rememorar la pasional sesión y llegó a el la incomodidad en su zona baja. Es la primera vez que le ocurre pero parece que su virilidad tuviese vida propia. Ahora está inquieto, no quiere que su pareja le note. ¿Qué pensará? Seguramente que es un enfermo incapaz de contener sus impulsos. Llora silenciosamente y trata de poner esa parte de su anatomía en su posición original pero no puede y solo consigue hacerse daño, desesperado está a nada de salir corriendo del lecho sin importarle nada más. Pero pronto siente que una poderosa mano se desliza por su estrecha cintura hasta posarse sobre su miembro.

-Ah~ -un gemido penoso que le llenó de vergüenza-no es lo que crees.

-¿No pensabas en mi?-con un tono tan meloso que casi le derritió.

-¡No!-nervioso.

-¿Entonces esto se debe a Aladdin?-detuvo el movimiento al tiempo que sentía su corazón romperse en miles de fragmentos.

-No...

-No te entiendo.

-No quiero que me odies. Seguro piensas que soy asqueroso-pegaba más su espalda al pecho del rey como buscando protección.

Pero una sonora carcajada le descolocó por completo.

-¿Fue un comentario estúpido?

-Nada en ti lo es-reanudó el movimiento en la intimidad contraria.

-S-Sinbad.

-Me encanta cuando te excitas y dices mi nombre.

-Mmm...aah~.

Los dedos del rey le frotaban con erotismo en toda su longitud, de arriba para abajo, de extremo a extremo.

Alibaba cerraba con fuerza las piernas al sentirse vulnerable, sin embargo le fascina la atención que el otro le da.

-¿Te gusta?-susurra en su oído para luego chupar el lóbulo.

El menor mordía su labio para no gritar, Sinbad tenía razón al decir que es un poco escandaloso. Pero no es su intención, es nuevo en esto del amor.

-No te contengas mi pequeño príncipe. Me encanta el sonido de tu voz-le frotó con más velocidad.

-¡AAAAH!-se rindió. Guardar silencio es imposible en su condición y menos aún cuando llora de placer.

-Te amo Alibaba, nunca lo olvides. Esperaré pacientemente a que sientas lo mismo que yo.

Luego de ello el silencio se prolongó por un instante para ser seguido de un increíble gemido por parte del chico cuando liberó el cálido líquido del gozo en la mano del mayor, la cual lamió como si de miel se tratase.

-A-aún me da pena que lo hagas.

-¿Por qué?

-Tu sabes.

-No puedo evitarlo, eres delicioso.

-Oh~.

El rubio entiende al fin porque tanta gente se acerca a Sinbad, es simplemente irresistible. Y se ha fijado en alguien como el. Su primera vez fue terrible, pero la segunda, tercera, cuarta y...¿cuántas veces lo hicieron ya? Es increíble que haya perdido la cuenta pero sin duda borró las heridas en su corazón.

«-¿Será que me volví masoquista? Aunque de verdad me gustaría que llegaramos muy lejos. Es lindo pensar que podemos compartir el resto de nuestras vidas.»

Sonrió y volvió a quedarse dormido, pues la fatiga ha llegado a su cuerpo nuevamente, una que se siente genial.

El peli púrpura le hará compañía el tiempo que decida quedarse ahí. No tiene prisa alguna para salir de la cama. Lo ama y su cuerpo no es lo único que desea, aunque como buen rey tiene un líbido brutal.

...

En el despacho del dueño de Zepar por la tarde.

Su visir le mira con desconfianza.

-Alibaba-kun y tu se perdieron mucho tiempo, ¿no te parece?-el otro le miró molesto.

-Tu y no no tenemos una relación, ¿crees que tienes el derecho para invadir mi privacidad?

-No me interesa pero si que juegues con el.

-Si te inquieta que no vaya enserio solo diré que es mi novio.

-¿Formal?-pasmado.

-Así es-emitió mientras firmaba un documento y tomaba otro.

El oji esmeralda sintió una opresión en el pecho.

-¿Y lo nuestro?

-Tu terminaste conmigo, ¿o ya se te olvidó?

-¿Es por despecho?

-No.

-¿Entonces?

-¿Para qué quieres saber?

-Respondeme.

-Lo quiero.

-No tiene mucho que aún éramos pareja.

-¿Qué te digo? Nunca fue mi intención lastimarte. Sabes que te quise mucho, pero mi corazón ahora está con el.

-No sabes amar Sin. No pudiste hacerme feliz, no lo lograras con el.

-Pelearé contra mi naturaleza.

-Conmigo no lo intentaste. ¿Es acaso más importante que yo?

-...

-¡Dime!

-No sigas Jafar.

-¡Que me digas!

-¡No voy a compararlos! Son personas diferentes.

-Es todo lo que quería saber-bajó la mirada-iré a dar un paseo, más te vale terminar con todas tus obligaciones para cuando vuelva porque no quiero verte en lo que queda de día-sin más se retiró.

El peli púrpura continuó firmando varios documentos, cuando se quedó solo posó su peso en el respaldo de la silla mirando en dirección al techo para luego suspirar.

«-Siempre terminó lastimando a alguien. Quiero hacer bien las cosas con Alibaba-kun pero Jafar no dejará de pensar que no fue importante en mi vida. No importa lo que le diga, jamás me creerá. Aún si no lo hace, yo en verdad te amé.»

Volvió a sus actividades imprimiendo la máxima concentración. No es algo que guste de hacer pero al menos esta vez cumplirá su pequeña petición.

...

En el imperio Kou.

El sacerdote duerme sin empacho sobre la cama. Tan agotado está que apenas puso un pie en el sitio se tiró sin la menor preocupación, suerte que no fuera en el piso, ya tiene suficientes heridas con el entrenamiento como para sumarle una por sus descuidos. Pero hay algo que le reconforta y eso es que comienza a notar que mejora su habilidad. Le falta bastante para estar al nivel de la condenada bruja que tiene por líder la organización, pero al menos podría causarle problemas a su novio si llegan a enfrentarse nuevamente. Pues hay dos cosas que gusta de hacer en la vida. Primero: tener sexo con su inocente y tentador enano. Y la segunda: enfrentarse a el como magi que es. Pues si bien lo ama no puede negar ese sentimiento de rivalidad que habita su interior, y está bien seguro de que Aladdin piensa lo mismo. Nunca le lastimaría de verdad. Solo gusta de probar que tan lejos pueden llegar uno y otro. Despierta su curiosidad en toda la extensión de la palabra. Ha fantaseado una y otra vez con una pelea en el lecho, una donde el menor intente someterlo, y sea vencido. Porque siempre será suyo. Solo Judal puede poseerlo, solo el tiene el derecho de amarlo.

-Aladdin...

Articulo dormido sin querer, por fortuna no hay nadie cerca que le haya escuchado. Y de esa forma llegó a él el tan necesitado descanso. Dormir es lo que más le hace falta, bueno también el niño aunque por ahora no haya nada que pueda hacer.

...

El peli azulino está preocupado. Tiene tres días que no ha visto a su candidato, bueno ni tan literal. Se lo encontró un par de veces por mera casualidad pero siempre terminaba por darse la media vuelta y huir. Para estar enojado parecía más asustado que otra cosa. ¿De qué? Se preguntó hasta que le vio en compañía de Sinbad. Bastante cerca, tanto que estaba casi seguro de que se habían besado. Pero con lo ocurrido la otra noche es algo completamente imposible por decir lo menos. ¿O es que acaso el conquistador de siete laberintos encontró una manera de chantajearle? Enfureció con la idea y buscó la manera de hablar con él a solas pues no quiere exponer a su amigo. La oportunidad le llegó justo ahora que se han encontrado en un pasillo sin mirones de por medio.

-¿Por qué Alibaba-kun...?

-Lo siento.

-¿Eh?

-Se que sin importar lo que diga no volverás a confiar en mi. Pero me enamoré de él. Entiendo que le herí y pasaré el resto de mi vida buscando la manera de compensarle de ser necesario. Pero dame una oportunidad, no le alejes de mi lado.

-¿Ha estado contigo?

-Si, me parece que discutieron y no sabe como hablar contigo-rascó su nuca nervioso-e hicimos algunas veces el amor.

-No lo engañes otra vez.

-Le pedí que fuera mi novio. Imagino que esperabas escuchar una noticia así de el, pero como te comenté no tiene idea de como enfrentarte, solo le hace falta un poco de tiempo. ¿Te opondrás a lo nuestro?

-Si te soy sincero me confundes. Una parte de mi se alegra mucho, pero tampoco es que me hayas dado razones para tenerte fe.

-¿Entonces le alejaras de mi lado?

-No, Hakuryuu-onisan tiene razón. Solo él debería tener el control de su vida. Tomar sus decisiones, no pienso hacer nada al respecto.

-Gracias.

-No las des. El fue quien perdono lo que hiciste. No entiendo como.

-¿No lo harías tu si Judal te lastimara?

-...

-Entiendo, para ti soy como un desconocido.

-No, aún con todo lo que ocurrió me agradas.

-¿Entonces?

-Es algo muy personal.

-Eres más reservado de lo que imaginé.

-Siempre he sido así. Viví en un sitio difícil, cuando llegué a este...lugar sonreí desde el fondo de mi corazón. La alegría me desbordaba y ahora me enamoré. Pero no cambia mi naturaleza. ¿Qué hay de ti ojisan?

«-¿Qué es lo que me asusta al punto de querer escapar?»

Acercó su manita para tocar el pecho del rey como queriendo buscar algo pero este tomó distancia con un hábil movimiento.

-No me toques.

-No pensaba hacerte daño.

-Tu no, pero Judal me maldijo, no puedo si quiera rozarte.

La expresión del oji miel fue tan lastimosa que de alguna manera le hizo sentir culpable. Se acercó para ver si podía revertir el conjuro. Es algo complejo pero con la sabiduría de Solomon quizá pueda hacer algo. Alzó su bastón y sonrió con nostalgia bajandolo al instante.

«-No puedo quedarme por más tiempo. Ojisan tiene algo que nubla mi juicio.»

-Me iré de Sindria.

-No te estoy corriendo, si es por lo ocurrido...

-No, me hacen falta conocimientos. Quiero estudiar en Magnostad.-el otro palideció.

-¿Acaso no sabes que es...?

-¿Un sitio peligroso? Si, me lo han advertido.

-No puedo permitir que vayas, si algo te ocurre Alibaba-kun. No, no solo por el, sin importar que tengamos diferencias de opinión me agradas-lucía en verdad preocupado.

-Gracias-sonrió sinceramente-gracias por todo lo que has hecho. Lo mucho que me enseñaste, por ayudarme a recuperar a Alibaba-kun en Balbad, por permitir que Yam-san fuera mi profesora, por brindarme un lugar para vivir. Sindria siempre estará en mi corazón, la gente, comida, alegría. Has hecho un estupendo trabajo. Pero es algo que debo hacer. No puedo quedarme parado por siempre.

-Entiendo. ¿Cuándo piensas marcharte?

-Lo más pronto posible.

-Haré los preparativos para tu viaje. Un barco de Sindria podrá llevarte hasta la mitad del camino. Desgraciadamente no poseo vínculos amistosos con Magnostad, es lo más que podré hacer por ti. Luego de ello deberás tomar otro transporte.

-¿En verdad vas a apoyarme?

-Tienes mi palabra.

-¡Gracias ojisan!

Se lanzó en un abrazo que fue esquivado por el otro que le miró con pavor.

-Ah, se me olvidó la maldición.

-O inconscientemente quieres matarme.

-Claro que no.

-Supongo que soy yo quien no puede confiar en ti. Desde hoy le pongo seguro a mi puerta.

Se miraron algunos segundos para estallar en carcajadas.

«-Es en momentos como este que más me confundo. Ojisan parece una persona tan buena, tan amable. Mueve algo en mi corazón, sin duda me siento atraído a él. ¿Será porque me recuerda al rey Solomon? No, papá era más...»

La mirada del niño se ensombreció lo cual fue notado por el monarca.

-¿Estas bien?

-Si.

Entiende que la insistencia de nada sirve así que solo le deja retirarse.

Vuelve a su paseo encontrándose a su pareja en una de las torres del palacio.

-¡Maldición!-el rubio.

-¿Todo en orden?

-Ah-se apenó.

-Temo que no es así. Hace un tiempo que no puedo utilizar el poder de mi djinn o mejor dicho soy incapaz de emplear mi magoi con normalidad.

-Mmm. Algo así me pasó hace tiempo. La naturaleza de mi rukh cambió cuando estuve a punto de perderlo todo.

-¿Y qué hiciste?

-Fui sometido a un duro entrenamiento...aunque ahora solo podrás encontrarlos en el coliseo de Reim.

-No es necesario que vaya. Tarde o temprano hallaré una solución.

El mayor le cogió con fuerza entre sus brazos.

-No quiero que te alejes de mi. Pero si no lo haces...podrías morir.

-¿Tan grave es?

-No estoy seguro de que sea lo mismo. Aunque no hay nadie mejor en el mundo para ayudarte con este tipo de problemas.

-¿Entonces tengo...?

-Es algo que decidirás tu. ¿Sabes? Quiero llegar a viejo y que aún estés a mi lado. Dolerá no tenerte junto a mi, pero lo hará más si en unos años lloro al llevarte flores a tu tumba. No me hagas esto. Hiciste que me enamorara de ti. Toma la responsabilidad.

¿Por qué siempre le ocurren ese tipo de cosas? Se pregunta el chico en su interior. Por fin puede disfrutar de eso llamado amor y ahora tiene que dejarle ir. ¿Y si al volver Sinbad ya tiene a alguien más? ¿Y si vuelve con Jafar? La angustia se cierne sobre el sin piedad. El otro toma su rostro con las manos y le dirige una mirada llena de cariño.

-Voy a esperar el tiempo que sea necesario.

-¿P-puedo confiar en ti?

Un delicado beso en los labios le dio la respuesta que tanto necesitaba, lo hará no solo por su amante, también por el futuro de su nación que actualmente está en manos de Kou y su gran amigo Aladdin aunque a estas alturas no tenga ni la menor idea de como dirigirse a él.

...

En el imperio.

Ya más recuperado y luego de casi acabarse los duraznos en el sitio, el oráculo camina con una sonrisa perversa. Como si estuviese esperando el momento para realizar una travesura. Lo hace cada vez con más sigilo hasta que una conversación llama su atención. El sitio: el despacho del primer príncipe, como siempre la curiosidad puede más en él, y no es como si Kouen le fuese a matar por ello.

-Así que Kouha se ofreció a ir a Magnostad-el segundo príncipe.

-Si.

-Pero estas preocupado.

-Sabes que es un lugar peligroso.

-Pero si el ya tomó una decisión no le harás cambiarla. En ese sentido temo que es más terco que tu.

-Por eso confío en el. Aún así es mi hermano y es natural que procure su seguridad.

-No esperaba un movimiento tan rápido.

-No hay tiempo que perder, si las cosas continúan como hasta ahora. Iniciará una guerra. Todos están esperando a que alguno de los grandes países pierda estabilidad.

-¿No hacemos lo mismo?-el pelirrojo sonrió con maldad-¿qué harás si no quieren aliarse a nosotros?

-Siempre he sido partidario de la diplomacia. Si no cooperan no tendremos más opción que tomar Magnostad por la fuerza, esta es sin embargo una medida desesperada. Prefiero evitar el sacrificio de inocentes.

-Haces bien.

El sacerdote se retiró, la guerra no le interesa como antes desde que tiene a su enano. No es como que tenga que ver con ella. Y en caso de que necesiten su apoyo hará su trabajo como de costumbre. Vuelve a su cuarto y se tira sobre la cama. No tiene nada que hacer pues incluso la organización se ha encerrado en una conferencia privada. Normalmente no le invitan y mejor para el porque le es terriblemente aburrido. Dispone de tiempo libre hasta que se dignen aparecer. No hay nada que tenga ganas de hacer, dormir es tentador y más considerando que el sol ya se oculta en el horizonte. Además la flojera es épica. Si alguien le dijese que el techo puede caerle encima hasta aplastarle y matarlo...se haría de oídos sordos. El lecho es suave y calientito, no hay poder en la faz de la tierra que le saque de ahí, ni Gyokuen.

«-"Judal-kun"»

Bien, esa voz jodona que se hizo presente en su memoria y esa sonrisa estúpida le hace actuar en contra de su instinto. No es como que Sindria esté a la vuelta de la esquina, pero tenerle entre sus brazos sin duda vale la molestia. Saca su varita del top y se encamina a ver a su novio, y molestarle, ¿por qué no?

...

El pequeño miraba el hermoso cielo estrellado sentado en la ventana. Esta completamente solo pues su candidato continúa en paradero desconocido y la fanalis se quedó platicando o intercambiando miradas que en su caso es lo mismo con Hakuryuu y Kougyoku. Pero el no está con animos, tampoco es que esté amargado pero el no arreglar las cosas con el dueño de Amón le impide sonreír como de costumbre. Exhala un pesado y largo suspiro.

-¡Ey enano!-el azabache que de cabeza le saludaba desde la ventana saliendo quien sabe de donde, cara a cara aunque en posiciones invertidas.

-¡Waaaaaaah!-un grito derivado del tremendo susto y luego el cayendo de sentón al suelo.

-¡Ja ja ja ja ja!-se burlaba su pareja para poner expresión severa de un momento a otro-oye no mayugues tu trasero. Es mío-con autoridad.

-¡Entonces no me espantes!-dijo molesto, acto seguido se lanzó a sus brazos.

El otro le tomó con tal fuerza que parecía quería partirlo a la mitad, lo cual no desagrado ni un poco al niño.

-¡Te extrañé tanto Judal-kun!

-Yo también, pero la organización no ha dejado de vigilarme.

-¿No tendrás problemas?

-Nah, por ahora soy lo que menos les interesa.

El peli azulino tomó distancia aún en control del otro y le miró con sus ojitos llenos de lágrimas.

-Me haces tanta falta.

Claramente se ve que no es solo por él que está así, gruñe un poco y casi clava sus gemas escarlata en su alma con tal de analizarle, sin embargo la convivencia con su enano le ha hecho entender que hay maneras más sutiles de obtener una respuesta.

-¿Qué te ocurrió? Si me dices que de alguna manera el rey idiota logró quitarse la maldición y te hizo algo ahorita mismo lo asesino-sus orbes destellaban el más increíble odio, aunque eso lejos de asustarle le sedujo.

-No, en verdad me protegiste, gracias-sonrió.

-Ya vas a empezar con tus cosas.

-¿No te gusta que este feliz?

-¿Ah? ¿Te crees que soy un amargado? Es solo que me fastidia la facilidad con que me haces caer en tus redes, enano calenturiento.

-¡¿Yo?! Si eres tu quien me toca por todos lados.

-Ya caí en la depravación, ¿qué esperabas?

-Tramposo.

-Siempre obtengo lo que quiero, y te deseo todito-susurró en su oído.

-Pues hoy no. No haremos el amor-seguro.

-Como quieras. No voy a obligar a un mocoso inmaduro-tomó asiento frente a el en la ventana-¿y bien? ¿Qué demonios te pone de tan mal humor? Porque dudo ser yo.

-Tuve una pelea con Alibaba-kun.

-¿Quién?

-¡Mi candidato!

-Ah si, el unicornio. Siempre se me olvida que existe. ¿Qué le viste?

-Es valiente, amable y se esfuerza más que nadie.

-Hakuryuu es más genial. Lastima que ese imbécil sea tan difícil de convencer. Pero caerá así tenga que obligarlo.

-¿Te gusta?-emitió con tranquilidad pero debe admitir que le pone de nervios.

-No, creí que te había quedado claro. Me encanta la carne tierna.

-Uh, que feo me dijiste.

-No empieces de delicado. Y con respecto al tipo ese no te preocupes, estoy seguro de que todo se arreglara. Ni el está tan tarado como para permanecer disgustado con una cosita sexy como tu. Eso si donde te meta mano lo castro, y pensándolo mejor voy ahora mismo a deshacerme de la competencia.

-Está saliendo con Sinbad-ojisan.

El mayor puso una expresión parecida a cuando te dan náuseas.

-¿Qué ocurre?

-¿Es el cuerno en la berenjena? ¡Qué asco! Bueno, al menos se ven menos extraños que cuando andaba con la monja.

-¿Quién?

-Su perro faldero, ya sabes ese que le sigue a todos lados. Solían ser pareja. Hace tiempo le hacia una visita nocturna al rey idiota, y al pasar por la ventana ¡ungh! Olvidalo, no quiero dar detalles. Quedé hastiado.

-Solo espero que no juegue con Alibaba-kun, el no merece algo así.

-Si ocurre yo cobraré venganza. Le dejaré sin hijos y le daré su bestia a tu candidato en una charola de plata.

-Creí que no te agradaba.

-Me tiene sin cuidado. Lo haría solo por ti.

El pequeño se sonrojó y bajo la mirada.

-Judal-kun.

-¿Qué ocurre?

-No podremos vernos más.

En un rápido movimiento el mayor se puso de pie y golpeó con el puño el umbral sobre la cabeza de su pareja colocando su rostro a centímetros del contrario.

-¿Estas terminando conmigo?-expresó casi sobre los labios de este.

-No podría, estoy muy enamorado.

-¿Entonces?

-Tengo varios motivos para no quedarme más en Sindria. Iré a estudiar a Magnostad.

Un escalofrío recorrió la espalda del sacerdote.

-Es peligroso, no irás.

-¿Piensas obligarme?

-Tchi jamás haría contigo lo que la bruja me ha hecho a mi pero me lo pones difícil. Sin embargo te conozco y sé que de todos modos harás lo que se te pegue la gana.

-Lo siento.

-Si lo haces no vayas.

-Tengo que.

-¿Por qué no puedes ser dócil? Ah~ -suspiró si lo fueras serías aburrido. Me lleva no debí caer en tus trampas de seducción.

-¡Si no hice nada!

-Es que no te das cuenta. Tus ojos, labios, cuerpo, voz. Todo eleva la temperatura en mi. No dejo de pensar en que quiero poseerte. Marcarte como de mi propiedad, y sin embargo adoro tu sonrisa en libertad. Esta bien, supongo que al menos esta vez apoyaré tu decisión. Pero no le digas a nadie que eres un magi. Sabes lo que nos harían por conseguir un poco de nuestro poder-el menor asintío con la cabeza-para nosotros es complicado no emplear el rukh. Pero así lo notarán. Pídele a la vieja, es decir tu maestra que haga alguna herramienta mágica para bloquearlo, las haría yo pero no soy muy bueno y no quiero ponerte en peligro por mi estupidez.

-Gracias por preocuparte.

-Te lo he dicho un millón de veces, estoy jodido desde que me diste tu veneno.

-¿Mi qué...?-sus labios fueron aprisionados en un sensual beso.

-Ya te deje hablar lo suficiente. Ya sabes que nunca tengo mucho tiempo, y no nos veremos hasta quien sabe cuando. Así que por hoy quiero gozarte. Y me vale si estas en contra, estoy más que dispuesto a violarte.

-¿Enserio?

-Ah maldita sea, no.

El menor le cogió del cuello y se acercó a susurrar en su odio.

-Hagamos que sea una noche especial.

-¿Ves como eres tu el que empieza enano pervertido? Lo haremos a mi modo.

-Siempre es así, aún no se muy bien de que va el sexo pero me gusta aprender a tu lado-sonrió.

-Oh no, siempre soy considerado pero quiero que sea inolvidable. Y si te trauma muy tu problema, estas siendo muy injusto al preocuparme de esta manera.

-Lo lamento.

-Me fastidia lo mucho que dices esa frase, la próxima voy a morderte, y ya cállate que arruinas el momento.

El oráculo tenía una expresión tan infantil que casi le hizo carcajearse. Aladdin se puso de pie para acercarse a la cama pero fue tomado por el otro de la muñeca.

-¿A dónde vas?

-¿Qué no haríamos el amor?

-Si, pero ya me aburrí, lo haremos aquí.

-¡¿En la ventana?!-sonrojado-¿y si alguien nos ve?

-¿Y el punto es?

-P-pero...

Sin duda Judal siempre le pone al limite, no es algo que haría con la personalidad tan centrada de la que es dueño pero su pareja le corrompe y pervierte a niveles insospechados, y sin embargo conserva la inocencia característica de su tierna edad. Asiente inseguro y con las piernas temblando a más no poder, siente que caerá pero el peli negro le atrapa con las propias rodeando su cintura.

-Será muy divertido-dijo este con voz melosa.

-Ummm...-un gemido más agudo de lo normal que solo provocó la risa del sacerdote.

Las manos del sol negro se deslizaron con maestría por el pequeño torso, retirando y lanzando muy lejos el chaleco. Con sus labios retiró el sarashi y amarró con el las manos del pequeño.

-¿Qué haces?-consternado y un tanto incómodo.

-Dije que sería distinto.

-Me asusta un poco.

-No es como que vaya a lastimarte. Puedes perdirme que me detenga, tengo autocontrol, pero no sabrás si te gusta si no lo intentas. Y pensándolo bien yo tampoco sé si me agrade. Es la primera vez que intento algo así, supongo que estoy imaginativo-sonrió.

Eso lleno de confianza al peli azulino que se dejó hacer. El oráculo extendió su cuerpo en dirección al cortinero para amarrarle ahí, agradecia que estuviese bien fijado porque así no tendría que preocuparse de que se les viniera encima. Hizo alarde de su flexibilidad acercando lo más que pudo su abdomen al rostro del pequeño con toda la mala intención de provocarle. Y vaya que lo consiguió porque este puso una cara tan tierna, como si se sintiera culpable de algo. El tono rojizo de sus mejillas estaba al máximo, el mayor lo notó y gozaba con ello. Bajó de nueva cuenta contemplando con deleite que su "víctima" respiraba agitadamente.

-¿Y si no es una ah buena idea?

-Nos detenemos y ya.

El sacerdote procedió a retirarle los pantalones sin el menor empacho. Se colocó entre sus piernas besando los muslos del pequeño con bastante lujuria recorriendo toda su longitud hasta el empeine.

-Son muy hermosas enano.

Este intentó cubrirse completamente avergonzado pero al estar atado de manos y con ellas en alto le fue imposible. Y es entonces que se dio cuenta del por qué lo había hecho.

-Eres malo Judal-kun-emitió un pequeño berrinche.

-Nah, no te enojes, solo siente.

Pasó una de las piernas del infante a un costado suyo mientras la otra sobre su hombro, el se inclino un poco para no forzarlo, tomó el tobillo que apuntaba hacia abajo y con la otra mano apretó un delicado pezón. Aladdin sintió el calor recorrerle todo el cuerpo, pero se negó rotundamente a darle el gusto al otro pues estaba molesto. Pero eso no hizo más que incitar a su pareja. Continuó jugando con su botón ayudado de su índice y pulgar, ejerciendo un poco de fuerza y tirando de el de vez en cuando. El pequeño estaba excitado, las lágrimas que amenazan con escapar de sus ojos lo confirman, pero aún está molesto, vaya fuerza de voluntad que tiene. En ese instante Judal cambia posición por sus labios y suspira sobre el, el diminuto corazón da un vuelco de trescientos sesenta grados y casi se detiene pero nada. No logra su cometido. Fastidiarle se convierte entonces en su única intención, da una leve lamida, con ella estuvo en verdad cerca.

-Vaya que eres difícil.

-...

El niño sentía caliente todo su cuerpo, sus mejillas y oídos arden con intensidad, está bien seguro de que casi es flourescente, pero se resistirá lo más que pueda. El sacerdote altamente divertido rodea el botón con su boca, humedeciéndole con su aliento. Espera varios segundos, demasiados pero cuando se trata de "torturarle" tiene una condenada paciencia en verdad envidiable. Su amante comienza a ceder, es evidente en sus dulces labios que no dejan de temblar. Sin embargo es ahora Judal quien ya no soporta más y le chupa succionando con tierno salvajismo, una vez más solo el para combinar acciones diametralmente opuestas.

-Mmm...

El mayor entrecerró los ojos de manera amenazante, aunque claro el infante no podía verlo, lo logra porque lo hace, aumentó aún más la intensidad si es que algo así es posible, y total si no lo fuera encuentra la manera.

-¡AAAAAAHH!

Bien, ya perdió. Sintiéndose victorioso le deja en libertad solo para ir por el otro, repitiendo el procedimiento. Aladdin ya no esconde ni un poco los vergonzosos sonidos, se sabe derrotado y tampoco es que le importe tanto. Jamás imaginó que dicho sentimiento pudiera ser tan gratificante.

-Aaaaaah~ mmm ungh uoh...

Si, en definitiva Judal sabe lo que hace, y es un experto guiando porque siempre consigue que el pequeño haga y se deje hacer cuanto tiene en mente. El diminuto pecho sube y baja irregularmente, culpa de la excitación. Respira por la boca al verse imposibilitado de hacerlo con normalidad. Al notar la firmeza el mayor le deja en paz y alza el rostro para ver la bella cara sonrojada, centra toda atención en esa boquita de tentación y le besa, no era su intención pues sabe los problemas que tiene el pequeño para meter aire. Aladdin comienza a marearse y no tiene intenciones de perder el sentido pues bien podría aprovecharse de su vulnerabilidad y jugar de quien sabe que retorcidas maneras, y si va a hacerlo por lo menos que este despierto. Es entonces que se arma de valor y muerde los labios del peli negro, primero con suavidad solo como aviso; pero los nervios le traicionaron obligandole a imprimir más fuerza.

-Eres muy interesante enano, pero no te das cuenta de que estas en mi poder.

-¿Eh?

Su miembro fue tomado con una mano por el oráculo, lo que le hizo pegar un brinco.

-Espera...

-O no, este es un juego de dos-sonrió.

El de ojos arándano colocó la mano libre en la punta y le frotó desesperadamente, a una velocidad que casi la hacia imperceptible.

-¡AAAAAA! ¡NO! ¡ESPERA! ¡AAAAAHHH! ¡JUDAL-KUUUN!

Sentía que se ahogaba con las palabras. Su intimidad es atacada sin un mínimo de consideración pero lo goza de una manera, que incluso suplica porque no se detenga nunca. Siente como esa parte de su anatomía palpita insistentemente y poco a poco va cobrando firmeza.

-¡Aahhh~!

Ya casi como un quejido lastimoso, su pareja se ha llevado toda la energía.

El sol negro está encantado con esa hermosura en sus manos, le toca de tal forma que pareciera tiene intención de acabarselo. Advierte que el líquido perlado comienza a salir y frunce el ceño, en definitiva no es algo que pueda desperdiciar, con lo rico que sabe. Baja la cabeza hasta tenerle en frente, a ello no recibe objeción alguna, al pequeño le dan vuelta todas las ideas, a duras penas recuerda en donde está. Así que Judal lo introduce en su boca haciendo leves presiones con sus labios. El oji cobalto convulcionó en éxtasis abriendo sus orbes en demasía, un poco de saliva escapaba por la comisura de sus labios. Ya no gritaba, cedió todo control en verdad encantado.

El mayor le succionó magistralmente y poco después ese exquisito sabor inundó su boca para luego pasarlo por su garganta como si fuera una bendición. Encaró a su amante pero estaba en blanco, no reaccionaba ni un poco. Cuestión de minutos para que lo haga, solo espera que no sean demasiados porque ya está al límite.

«-Me lleva. Si seré imbécil. No debería jugar de esta manera si ya se que no lo aguanta. Pero tampoco es que pueda evitarlo. Me excita la manera en que se deshace en mis manos. Siempre lucha pero termina entregándose a mi, y aún si no lo entiendes soy todo tuyo enano. Quiero disfrutar cada centímetro de ti, llegar hasta el fondo de tu alma. Te amo tanto, me siento estúpido pero a tu lado no me parece que sea algo malo. Me encantaría compartir mi alma con la tuya y fusionarla, para ser un solo individuo. Es una pena que sea imposible, pero nunca dejaré de intentar.»

-Mmm...¿Judal-kun? Ah, lo siento me desmayé.

-No exactamente, pero no le des importancia.

-¿Me vas a desatar?

-¿Estas loco? Todavía falto yo.

-Creí que lo harías mientras no estaba conciente.

-¡Que cerdo! Claro que no, aún si no lo notas te respeto. Si lo hiciera cuando no puedes oponerte no sería distinto de violarte.

-Es que...si eres tu...creo que estaría bien.-desvió la mirada.

-Si que te has vuelto masoquista. Y me haces caer aún más en la depravación.

-¡Ah pero yo no...!

-Ah no, ahora te haces responsable.

El mayor metió sus dedos en su propia boca y les humecto dando un espectáculo en verdad cachondo al contrario que una vez volvió a ponerle atención se vio obligado a girar el rostro aún más avergonzado. Y es que la sola existencia de Judal es tan sugerente que sus acciones a la hora del sexo simplemente no tienen nombre. Tocó delicadamente la entrada de su compañero, posee una suavidad que le recuerda a la más fina seda. No, ni la mejor tiene semejante delicadeza, les contrae y expande para dilatar al pequeño y en cuanto lo considera propio retira su mano para colocar apenas la punta de su intimidad. Los profundos ojos azules le miraban expectantes.

-¿No tienes miedo?

-No. Me gusta sentirte en mi interior. Mmm ¿cómo explicarlo? Como si pudieras entenderlo todo de mi-sonrió deslumbrante.

-¿Ah si? Pues haré que incluso leas mi mente.

-¿Y cómo lo...? Aaaaaaaaahhh~.

El perverso muchacho le penetró hasta el fondo, luego de ello se dobló sobre si mismo dejando caer todo su peso sobre el pequeño.

-Ah ah ah ¿J-Judal-kun?-sin respuesta-¿Judal-kun?-igual, el sacerdote se ganó una inocente sonrisa-creo que le ocurrió lo que a mi el otro día.

Aladdin tiene toda la razón, su sonrisa fue como un potente catalizador que le hizo ser un bruto, irónicamente la consecuencia fue para si mismo. El peli azul comienza a ponerse pálido. No es del todo lindo que haya perdido el sentido estando en su interior. Ahora se siente como todo un abusivo cuando fue el otro quien casi se mata de excitación, mueve su torso para despertarle pues sus manos continúan atadas, pero dicha acción resulta contraproducente, pues el sacerdote hace un movimiento hacia atrás y vuelve a caer sobre el penetrandole de nueva cuenta. Lo que hizo sonrojar aún más al pequeño y quedarse estático. Pues no quiere abusar de su condición. Pasan algunos minutos y comienza a entrarle el sueño. Ha sido demasiada actividad física, sus ojitos comienzan a cerrarse de a poco.

-Ah~ -emitió el otro con su característico tono ronco fastidiado-que imbécil soy.

-¿Estas bien?

-No de la cabeza, eso es seguro. Al menos me siento como nuevo. Preparate enano que voy con todo.

Y vaya que cumplió. Ahora con el segundo aire en pleno auge le embistió con una facilidad que daba a entender que el pequeño no le pesaba para nada. Entraba y salía en un vaiven lujurioso y candente que simulaba un baile cuya música eran esos tiernos gemidos de su compañero. Si, se complementan a la perfección. Aladdin "canta" mientras el "danza" con el sensual movimiento de su cadera que dirige al otro. Está bien seguro que más tarde sentirá un dolor de muerte que bien podría impedirle el caminar con normalidad y aún así no tiene la voluntad para contenerse ni un poco. El peli azulino se siente tan lleno de el, literalmente. Con su pequeño cuerpo la virilidad ajena apenas si entra en su totalidad. Siendo algo increíble, como si estuviesen hechos a medida. Pero la fuerza cada vez mayor le hace creer que puede partirle a la mitad y no se queja. Si quiere destrozarlo que lo haga y el aceptará todo gustoso. La habitación se llena de suspiros, esta vez de ambos. No saben cuanto tiempo ha pasado pero ha sido el suficiente para que incluso el peli negro esté en las últimas, no así su hombría que parece tener vida y voluntad propia. Sus cuerpos brillan debido al sudor que les adorna cual si fueran gemas. La entrada de Aladdin se contrajo ligeramente y por fortuna y con ello apretó deliciosamente al otro que dejó salir el elixir de la vida inundando el interior. Un gemido a coro y luego respiraciones profundas de los jóvenes que intentaban reponerse. El más alto colocó apropiadamente su ropa pues estaba de por si casi en su lugar. Y se estiró nuevamente para desatar las manos de su amante sonriendo satisfecho al corroborar que no había marca alguna en su inmaculada piel. Besó sus muñecas y le cargó para colocarle en la cama. Como pudo fue por su ropa y le vistió. Se acomodó a su lado y le tomó en sus brazos.

-¿No te castigaran si no vuelves?

-Las reuniones de Al Thamen suelen durar un par de días y la realeza cree que estoy en medio de un entrenamiento. El crimen perfecto.

-Eres perverso.

-Como si no lo supieras ya. Además quiero pasar hasta el último instante contigo. No nos veremos en mucho tiempo. La barrera de Magnostad es muy buena. Puedo destruirla pero se darán cuenta. No es como la de la vieja de Sindria.

-¿Me esperarás?

-No.

-¿Estas terminando conmigo?

-Como si fuera por la vida tirándome al primero que se me ponga en frente. Pero la paciencia no es mi fuerte. Encontraré la manera de infiltrarme. Además parece que el imperio tiene interés en ellos. Debes cuidarte mucho, no te perdonaré si mueres.

-Lo prometo.

Fué la última conversación que tuvieron, se quedaron dormidos poco después. Y por la mañana cuando Aladdin despertó Judal ya se había marchado, seguro tenía prisa aunque diga lo contrario, y aún así tuvo el detalle de dejar otra rosa de hielo. Tan detallada esta vez que hasta espinas tenía.

-Has mejorado tu magia, no puedo quedarme atrás.

Ya sea de una u otra manera el sacerdote siempre termina por inspirarlo.

...

En el imperio Kou.

El magi levita molesto por el jardín y entra a su habitación por la ventana. Va al baño y lava su cara para mitigar un poco el sueño que amenaza con hacerle dormir para siempre. Luego sale en busca de alimento para posteriormente dar vueltas sin oficio ni beneficio y echarse en la cama para descansar ya que la organización aún no daba muestras de necesitarle o por lo menos estar cerca. Cerró los ojos y se dejó llevar, seguro que esta vez no tiene pesadillas, pues el aroma de Aladdin está presente nítidamente sobre su piel.

Ha quedado boca abajo para esconder la sonrisa que esta vez por voluntad le es imposible.

«-Te amo Aladdin.»

...

En la oficina de la maga de agua.

-Ya veo, irás a estudiar a Magnostad. Tardaré un poco pero confía en que tendré lista la herramienta mágica que me pediste.

-¡Gracias Yam-san eres la mejor!

-¿Puedo hacerte una pregunta?

-Por supuesto.

-No es que me guste ser indiscreta. Pero me pareció extraño verte volar dentro del palacio...¿no puedes caminar? ¿Te has lastimado?

El niño se puso de todos colores. Pues si que ha salido un poco mayugado pero no por razones que pueda andar ventilando de buenas a primeras.

-A-algo así. Me duele la cadera.

«-También ahí, ¿pero cómo se lo explico? Y todo porque me emocioné un poquito con Judal-kun»

-Pues si no te parece un atrevimiento puedo sanarte con mi magia.

-¿Enserio?

-Si.

-¡Genial!

-¿Es todo lo que te duele?

-Ah...y el trasero.

-Pues, ¿qué estuviste haciendo?

-Me caí por las escaleras de sentón.

-¡Aladdin-kun ten más cuidado!

-¡Lo siento!

-¡Deja de pedir perdón por todo!

-¡Si señora!

Minutos después le dio las gracias por la ayuda y se pusieron a practicar magia con expresión melancolica. Pues están seguros de que es la última lección.

...

Una semana después llegó el día de la partida. Estaban en el puerto del reino del eterno verano ante una enorme embarcación. Sinbad les ha dado dinero suficiente para su viaje y a modo de agradecimiento por las misiones que realizaron durante su estadía.

La peli aqua cogió al pequeño de las manos entregando le herramienta solicitada y explicandole la manera en que debía usarla.

-Estas a tiempo de arrepentirte.

-No puedo, es algo que debo hacer.

-Entonces cuídate mucho-le dio otro artefacto.

-¿Qué es?

-Sirve para comunicarse. Si tienes problemas iré para ayudarte sin duda. Solo introduce un poco de magoi para que podamos hablar-sus ojos se llenaron de lágrimas-no te esfuerzes demasiado.

-Gracias Yam-san, siempre serás mi primer maestra.

-Y tu mi alumno favorito aunque seas un mocoso pervertido-rieron por ello.

Entabló conversación con los demás generales para terminar frente a Sinbad. Aún se siente incómodo en su presencia pero al menos parece comportarse con normalidad.

-Ah~ -suspira pesadamente.

-¿Qué sucede?

-Me hubiera gustado arreglar las cosas con Alibaba-kun antes de irme.

-¿Eh? ¿No te lo dijo?

-¿Decirme qué?

-Bueno...

Luego de algunos comentarios más Aladdin, Hakuryuu y Morgiana subieron al barco para partir a su destino.

-¡Cuidense mucho!-agitaba la mano la octava princesa que aún se quedará unos días para volver a Rakushou.

Los jóvenes miran con un poco de melancolía desde la proa. Aunque el peli azulino se despide con esa maravillosa sonrisa de toda la vida. Detrás de ellos, escondido entre las sombras. Asechando y esperando la oportunidad perfecta...el esgrimista. Que con el pasar de los días más dificultad encontró para arreglar el malentendido. Estaba tan concentrado en ello que ni de Sinbad se despidió como se debe sino hasta segundos antes de abordar, con un beso, una sonrisa y nada más. Si, todo bien dudoso.

«-Esta vez no puedo darme el lujo de equivocarme. Todo debe salir bien porque pasará mucho tiempo antes de poder verlo.»

Entró a un camarote y tomó asiento en la cama. Adquiriendo una pose interesante, al menos a opinión suya. Su corazón latía con velocidad atroz, queriendo provocarle un infarto. Advirtió esas suaves pisadas de esos lindos piececitos descalzos. Por alguna razón aguanto la respiración y miró la puerta.

-¡Wow es genial!-el magi.

«-¿Eh?»-se preguntó consternado, la voz suena en el cuatro situado al lado-«-¡Me equivoqué!»-se puso en pie con intención de saludarles pero luego de repasar varios escenarios en su mente se percato de que no podría hacerlo así como así.

Volvió al lecho y se arrodillo pegando odio a la pared para encontrar el instante perfecto. Es decir cuando le echaran en falta.

-¡Oh hamacas! Nunca antes he usado-el niño.

-Son para evitar el mareo-el príncipe.

-Oh.-de un segundo al otro el infante se puso serio.

-¿Ocurre algo Aladdin-dono?

-¿No sienten como que nos falta algo?-la expresión del rubio era de emoción.

-Ahora que lo mencionan, también tengo esa impresión-la fanalis.

-A...-el niño conocedor de la respuesta.

-¡A...!-el par.

El dueño de Amón no cabía de la felicidad.

-¡Almorzar!-sentenció por fin el peli azul.

-Traje comida preparada por mi.

-¡Wow eres genial onisan!

«-¡Que wow ni que nada! ¿Y yo?»

El oji miel estaba furioso, casi golpeaba la pared, los chicos comenzaron a comer como si fuese lo más natural del mundo.

-Pero ya enserio-el azabache- ¿qué piensan de esa persona?

-¿Eh?-al unísono.

-Ya saben Alibaba-dono, parece que le tienes mucho cariño Aladdin-dono, han pasado mucho tiempo juntos, ¿o no?

-Mmm-miró con apatía una bola de arroz en sus manos-supongo.

«-¿Eh? ¿Eso es todo?»-el ex príncipe pasmado.

-Ja ja ja-con desinterés-pues creo que comienzo a darme cuenta de algunas cosas.

-¿Como qué?

-Pues cuando vamos a esos sitios donde hay onesan muy amables, yo siempre me divierto en su compañía-al tiempo que se restriega en sus pechos-mientras el mira tras algún pilar chupando su dedo con expresión rencorosa.

-¡Ah...eso se debe a que...!-cruzó sus manos como en una plegaria y miró con pena al pequeño-no tiene suerte con las chicas.

-No lo tiene-afirmando los otros dos.

«-¡Eres un desgraciado Hakuryuu!»-la sangre le hirvió a tal punto que casi se convierte en mermelada.

-Yo también he tenido momentos extraños con Alibaba-san.

-Cuentanos Mor-san.

-Bueno, una vez entre a su cuarto y le encontré con el trasero al descubierto. Como si esperara algo.

-¡Aaaaa! ¡Que horror!-el pequeño.

«-¿Acaso Alibaba-kun quería que lo atacara? ¡Ni Judal-kun ha sido tan directo! Creo... ¿O estaba tan desesperado que le daba igual quien fuera?»

-¡Es imperdonable! ¡Solo un patán le haría algo así a Morgiana-dono!-golpeaba con intensidad el suelo.

Luego de ese comentario vinieron más que tachaban de enfermo sexual al rubio que herido en su amor propio, confianza y sentimientos se tiro melodramáticamente, sumido en su pesar. Fue justo entonces que tres sombras se asomaron a la puerta, dos con una sonrisa cómplice.

Una vez se hubo recuperado, más o menos le llevaron a la habitación del trío. Sin embargo se negaba a decir algo y no paraba de llorar.

-Discúlpame Alibaba-kun. Es solo que ojisan nos dijo que estabas aquí y quisimos hacer una pequeña broma.

-Así es-el peligro que reía a sus cosquillas-además para ser un hombre son demasiadas lágrimas.

-¿Y quién lo dice? Mocoso chillón. ¡¿Quieres pelear?!

-Por eso no tiene suerte con las chicas-dijo "disimulamente" para que le escuchase.

-Bien te lo buscaste-se recargo en el piso con intención de pararse y arremangó su ropaje.

-Tranquilo Alibaba-kun, solo estábamos jugando-se interpuso en su camino-¿no es así Mor-san?

-Lo mío pasó en realidad.

-Ugh-el magi quedó mudo de la impresión.

Morgiana seria como toda la vida y Hakuryuu pasmado como pocas veces en la vida.

Los dos mayores pelearon un rato, luego se contentaron y terminaron hablando de sus planes a futuro.

-Así que irás a Reim para convertirte en gladiador-el más joven.

-Ya he tomado una decisión no puedo ir detrás de ti todo el tiempo. Es necesario madurar.

-Estoy orgulloso de ti Alibaba-kun.

-También...

-¿Si?

-Olvidemos lo que pasó, ¿quieres? Te pido perdón por lo que dije. No fue culpa tuya, y...pues bueno...tengo una relación con Sinbad.

-Muchas felicidades Alibaba-kun, espero que te haga tan feliz como lo soy con Judal-kun.

-Yo también.

Los otros dos no dijeron nada pues sentían que a pesar de hacerlo público era un asunto concerniente solo a ellos, pero sin duda tenían una opinión al respecto.

El trayecto continuó, pasaron varias aventuras pues incluso se vieron en la necesidad de derrotar a uno que otro monstruo del mar que les atacó. Alibaba y Hakuryuu hablaban con naturalidad, más que nada porque el rubio quería detalles acerca del equipo djinn contrario.

Ahora miran con algo de nostalgia el inmenso océano.

-Pronto llegaremos-el de orbes miel.

-Cada quien tomará su camino pero aún seremos amigos-el hijo de Solomon con una sonrisa.

-¡Claro que si!-se giró su candidato para mirarle.

-¡Cuidado Alibaba-kun!

El infante alcanzó a poner un borg y con ello protegerle de una gran bola de fuego.

-¡¿Qué está pasando?!-el poseedor del djinn de llamas.

-Oh, parece que tenemos a alguien muy interesante por aquí-un chico de mirada amenazante-¡tomen todo lo que quieran chicos!

-¡Si señor!

Varios sujetos les abordaron y rodearon en cuestión de segundos. Lo peor de todo es que tenían curiosas herramientas mágicas, en verdad poderosas y de un tipo que nunca habían visto. Sin embargo no fueron complicados oponentes para dos conquistadores de celdas, una fanalis y un magi. Optaron por huir, aunque el dueño de Zagan les colocó una semilla alimentada de su magoi en un descuido. Pasadas un par de horas llegaron al puerto. Pero el grupo se sorprendió al ver las malas condiciones de este, tan decaído, abandonado, ¿siempre fue así?

-¡Por favor salven a mi hijo!-una mujer suplicaba a uno de los soldados.

-Ya le dije que tenemos las manos atadas.

-¡No es posible! ¡Esos piratas se han llevado a casi todos los niños!

-¡Ya le dije que no podemos hacer nada! ¡Nos superan en número!

-¡Si fuera descendiente de alguien rico y poderoso no lo dudarían!

-¡Entienda no arriesgare a mis soldados por niños de los barrios pobres!

-¡¿Cómo se atreve?!

-Pagamos impuestos-dijo un señor.

Pero el guardia hizo oídos sordos y se giró para retirarse.

-¿Qué ocurre?-el dueño de Amón.

-Se han llevado a nuestros hijos y nadie tiene intención de hacer algo al respecto.

-No volveremos a verlos.-lloraba una señora.

-No se preocupe, ire a rescatarlos-sonrió y le tomó de los hombros para inspirarle confianza.

-¿Con qué autoridad se meten en asuntos ajenos?-el militar.

-Lo haremos en nombre de Sindria.

El sujeto pasó saliva y le miró sorprendido. Alibaba no estaba muy a gusto haciendo alarde del poder de otro, pero ya que no es príncipe de Balbad no cuenta con autoridad política alguna.

-El asunto ahora es ¿cómo les encontraremos?

-Yo puedo encargarme de eso.-el cuarto príncipe-les puse una semilla que contiene mi magoi, siguiendo su energía puedo llegar a ellos.

-Vaya, no sabía que podías hacer ese tipo de cosas.

-Oh, ¿es que acaso eres incapaz?-con expresión de burla.

-¡Ya deja de molestar! Ah, da igual enseguida voy.

-Yo también-el magi.

-Y yo-la pelirroja.

-Les acompaño, con tu torpeza los pondrás a todos en peligro.

El mayor le miró desconfiado pero igual se pusieron en marcha ante el agradecimiento de los pueblerinos. Volvieron a subir al barco que les llevaría a la dirección indicada por el peli negro.

-Lamento abusar de su hospitalidad-el dueño de Amón al capitán.

-Nada de eso, su majestad me dio la indicación de que le apoyara en cuanto pudiera, además lo hacen por una buena causa.

El chico sonrió y continuaron en silencio hasta llegar a su destino.

-Temo que hasta aquí puedo llevarles. Es un islote que no parece tener entrada directa, supongo que alguna bajo agua.

-Ya han hecho demasiado ojisan, a partir de aquí me encargó yo-deshizo su turbante y animó a sus compañeros para subir-¡volvemos en un rato!-con gesto alegre.

No tardaron nada en llegar y bajaron de manera imponente justo en medio de la fortaleza.

-¡Nos invaden!-gritó uno de ellos.

-¡Harl-harl!-ataque simultáneo de por lo menos siete armas, pero que no causó efecto alguno en los jóvenes.

-¡Vamos por esos niños!-el rubio.

-¡Si!-el peli negro y la chica.

Llegó un momento en que los dos mayores nada hacían, pues la fanalis se bastó para derrotar a cuanto enemigo se les puso enfrente, y a los que no también pues les dio cazería. El hijo de Hakutoku perdió color en su rostro al escuchar gemidos, lamentos e incluso suplicas provenientes de la guarida.

-¡Esa es mi Morgiana!-el oji miel emocionado.

Al poco estaba la joven con dos infelices en las manos cual si fueran costales.

-Uh, Morgiana-dono es demasiado fuerte.

-¡¿Verdad?! No tuvimos que hacer gran esfuerzo.

-¿Es algo para presumir? Me siento como un inútil encajoso.

-¿Y tú qué piensas Aladdin?-miró a su alrededor pero no le halló-¿Aladdin...?

...

Momentos antes.

Uno de los muchos niños en el lugar y que se encuentra bajo el influjo de su líder corrió para avisar que estaban siendo atacados.

Una mujer de perversa sonrisa se puso de pie despidiendose cordialmente de sus "hijos" para echarle una mirada a sus invitados. Fue entonces que a lo lejos y sin que nadie pudiera advertir su presencia se encontró con el más bello ser de la creación. Un niño tan hermoso que bien podría hacerle volver al mundo de la venta de esclavos con magnificencia. Ha encontrado sin duda la mejor mercancía: Aladdin.

Si le comercializa obtendrá grandes ganancias. Las suficientes para dejar de robar y verse atada a los mocosos que no dejan de sonreír y le hacen sentir enferma.

-Mi pequeño Olba-con esa maternal expresión hipócrita tan característica en ella.

-¿Qué sucede Aum Madaura?

-Necesito un favor.

-¿Si?

-Quiero proteger a ese niño del grupo de bandidos que le acompañan. Pero necesitaré tu ayuda.

-¡Cuenta conmigo!-emocionado.

Idearon un plan en el que les tomarían por sorpresa. Que fue justo ese ataque que les envolvió en llamas, Aladdin cubrió a sus amigos con ayuda de su borg. Como siempre se preocupa más por otros que de si mismo, de esa manera la peli púrpura lanzó un hechizo con una herramienta mágica que posee, una que les induce visiones, y que en este caso le provocó el sueño. El niño fue incapaz de defenderse a tiempo y cayó hacía atrás sin que ninguno de sus amigos pudiera advertirlo. Olba le cogió en sus brazos rápidamente para desaparecer del lugar, ante la satisfacción de su "madre" que le felicito por tan buen desempeño.

...

En una celda.

Luego de perder su lugar como comerciante de esclavos, Madaura se escondió del mundo conservando algunas cosas que podrían servirle. Quizá simple apego al estilo de vida que antes poseia. A lo mejor previsión del futuro. Pero lo que haya sido lo agradece. Encadena a su víctima de las muñecas y le deja dormido en lo que ella sube a fingir que nada pasa. Camina por los corredores llena de felicidad.

«-Aún si todo sale mal tengo un seguro. El sitio donde le encerré no es visible. Era mi guarida por si algún día algún poderoso país nos encontraba. Es momento de jugar con esos niños. Es una ventaja que sean del tipo que puede controlar mi magia. Aún si me derrotan podré escapar creando una distracción y se nota que caen en ellas con facilidad. He capturado tan facilmente a ese pequeño que hasta da miedo.»

Su expresión se tornó aún más grotesca.

-No tengo ni idea de los planes que tenías en mente, pero definitivamente no regresaras. A partir de hoy has desaparecido para el resto del mundo...

.

.

.

Notas finales.

Bueno, antes que nada. Como ya se habrán dado cuenta he tardado en actualizar no solo este fic, sino todos los que escribo. Pero la razón no está en mi. Con el año nuevo llegó una situación a la zona en donde vivo. No quiero hablar mucho de ello, pero si les diré que se ha vuelto peligroso ir incluso a un cyber. Como ya les he comentado no tengo computadora, y escribo en el móvil pero no puedo actualizar desde ahí. Por lo que en lo que se arreglan los problemas (rezo por que lo hagan) tardaré en actualizar. Pues no quiero arriesgarme ni al móvil que es el único medio por el cual puedo escribir. Pero como verán no paro de hacerlo, así que hoy tienen varias actualizaciones en las paginas en que publico. Gracias por su apoyo y no piensen que olvidé magi, es mi vida! Nos vemos la próxima, espero con el alma sea pronto! Que necesito seguir compartiendo lo que hago. Los quiero mucho, besos :).

Ah si. Por otro lado, amo a Aladdin, pero como que ya le agarré gusto a su sufrimiento y no sé porque. Me corrompe! En fin, ahora si nos vemos la próxima!