Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama. Escrito en el móvil, errores son sin querer. Muchas gracias a Yayoi y a todos los que leen por el apoyo.

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Capítulo 11 No puedo esperar a que tus labios prueben esta delicia.

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Kouha miraba molesto el cielo. Recargado en el carruaje cruzado de brazos. Se mordia el labio lleno de preocupación. Mil y un escenarios catastróficos pasaban por su mente. En todos ellos su pequeño amigo dejaba de respirar para siempre. Movió la cabeza violentamente para borrar de alguna manera su último pensamiento.

-Kouha-sama-Jinjin-ya puede pasar.

Este asintió y entró lo más rápido que pudo encontrando al magi dormido en una cama provisional hecha de telas finas que traían en el equipaje.

-Lamento haberlas usado-Reirei-pero no podía simplemente dejarlo en el suelo.

-Esos harapos no importan. Me doy por bien servido si está bien. Muchas gracias por su trabajo chicas.

-Usted retiró todo el veneno y nosotras hemos neutralizado sus efectos. Es probable que duerma durante algunas horas pero se recuperará.

Un suspiro de alivio por parte del príncipe fue lo que recibieron como respuesta, este se sentó a su lado para hacerle compañía y sobre todo vigilar su condición.

-¿Quiere desayunar?-la chica con el rostro cubierto.

-Lo siento. No tengo apetito.

-No debería descuidarse.

-Lo sé, tengo obligaciones que cumplir.

-No lo digo por eso. Soy consiente del gran hombre que es. Solamente estoy preocupada por su salud. El abandonarse no le ayudará.

-No te preocupes. Es solo que estoy esperando a que despierte para que comamos juntos.

«-¿Cómo puede ser tan considerado? No por nada es la persona que estoy dispuesta a seguir a donde sea. Aún a costa de mi propia vida. Por eso agradezco al pequeño que se esforzó por salvarle. Sin el hubiera perdido mi camino.»

La chica se acomodó al igual que las otras dos a un costado del infante.

-Tampoco tenemos apetito.-Jinjin.

El peli rosa sonrió y juntos le protegian al tiempo que reanudaban el viaje. Ahora menos que nunca deben darse el lujo de otorgar ventaja a Ren Gyokuen.

...

El príncipe de Alma Toran abría de a poco los ojos frotando con pereza uno de ellos, como si despertara de un bueno sueño. Se sentó de golpe y miró alterado a su alrededor.

-¡Kouha-kun!

La brusquedad del movimiento le mareó ligeramente pero se recuperó al instante.

-Estoy bien gracias a ti.

-Ah, que alivio...¿cuánto tiempo llevo así? ¿Ya llegamos?

-No. Solo han pasado un par de horas. ¿Tienes hambre?

Un ruido proveniente del estómago del menor le sacó una sonrisa mientras este escondía el rostro ruborizado.

-Bien, a comer se ha dicho.

Pasaron el resto del día de manera normal y más que nada platicando para que el peli azulino no forzara el cuerpo aunque parecía estar mucho mejor pues incluso sonría como de costumbre. Ya por la tarde se sentía como nuevo sorprendiendo a todos pues consideraban demasiado rápida su recuperación, aunque tampoco le tomaron demasiada importancia. Lo cierto es que ayudó bastante el hecho de que es un magi.

El peli rosa miraba por la ventana, así advirtió un pequeño rio. Le pidió al conductor que se detuviese.

-¿No quieres tomar un baño niño mugriento? Por culpa del veneno has sudado mucho.

«-Aunque a mi no me molesta. Tiene un rico aroma como a fruta~.»

-¿No estaría retrasandonos?

-Para nada, pronto se hará de noche. Lo mejor es acampar. Además yo también necesito uno.

-Me gustaría muchísimo.

-¡Con confianza niño mugriento!

-¡Que soy Aladdin!

Cogieron algunas cosas de su equipaje y se marcharon juntos. Una vez ahí el pequeño se removia nervioso.

-¿L-lo haremos juntos?

-Somos chicos, no le veo el problema.

-Yo...tengo novio. Por más que le doy vueltas me parece incorrecto. Como si lo estuviese engañando.

-Solo es una ducha. No pienso tocarte ni tu a mi, ¿o si?

-¡No!

-¿Ves?-sonrió-solo somos amigos en una convivencia sana~.

-S-Supongo.

-Ahora que si se te antoja...

-¡Kouha-kun!-avergonzado.

-Me da gusto ver que te has recuperado por completo.

-¿Estabas preocupado?

-Pues claro. No solo salvaste mi vida, sino que además me agradas bastante.

-Tu también, eres una muy buena persona. Tu rukh me lo indica.

-Pues tengo mis métodos para ver el corazón de la gente.

-¿Cuáles?

-Es un secreto-guiñó.

Sin más el dueño de Leraje se despojó de la ropa metiéndose al agua impactando al otro que se sobresaltó con la escena quedando inmóvil.

-Si no te apuras se hará más tarde y caliente que digamos no está.

-Mmm...

-Juro que no te pondré un dedo encima.

El peli azulino suspiró e hizo lo propio quedando desnudo pero cubriendo su zona frontal con una toalla hasta que el líquido le ayudó al entrar al río.

-Está tibia. Dijiste que...

-Era para que no te quedaras todo el tiempo así. Ya olvidalo y mejor disfruta.

El conquistador se reclinó acomodandose y cerrando los ojos para relajarse. Ha pasado días muy estresantes y el ataque de aquella serpiente no ayuda para nada. Algún aroma en el ambien le indujo poco a poco al sueño, como si de un poderoso sedante se tratase.

«-¿Qué es? ¿Manzana? Aquí no hay...¿Aladdin?»

Abrió los orbes apenas y su atención quedó fija en la delicada y fina espalda ajena. Vaya piel más bella que tiene. Totalmente de su gusto como se lo dijera antes. Desvió el rostro lo más que pudo. Quería respetar el pudor de este y el hecho de que ya tiene novio.

«-Que mala suerte. Ojalá le hubiera conocido antes que su pareja. En verdad me agrada y es muy atractivo. Aunque estaría siendo injusto con él porque no lo amo...al menos no ahora y será mejor que frene estos sentimientos porque estoy seguro de que son el rumbo que...»

Sin poder evitarlo se quedó dormido. Hasta que sintió que alguien le removia de los hombros con fuerza.

-Kouha-kun-le llamó al menos tres veces.

-¿A-Aladdin?

-¿Estas bien? Estaba platicando contigo o eso intentaba y al ver que no me respondias me giré y...¿te desmayaste?

-No, siento si te asusté. Solo estoy cansado. Estuve bajo mucho...no me hagas caso, no soy del tipo que guste de quejarse.

-¿Hay algo que pueda hacer?

-Oh no, ya te debo demasiado. Pero gracias. Supongo que lo mejor será volver. ¿Has terminado?

-Si.

-Bien.

El tercer príncipe estaba dispuesto a salir cuando cayó en cuenta de que su acompañante se había acercado a él desnudo. Estaba tan preocupado que hizo a un lado la vergüenza. Admirarle así era una verdadera tortura porque en verdad resulta exquisito. Que ganas de tomar uno de sus rosados pezones y morderlo entre sus labios, pero entonces sería un patán que lo haría sufrir sin importarle sus sentimientos. Cerró los ojos de nueva cuenta.

-¿Kouha-kun?

-Solo descanso un poco la vista. ¿Crees que podrías vestirte mientras tanto?

-Uh, si claro.

Angustiado por el mayor el otro no se tomó ni un minuto para ello estando a punto de caer de cara un par de veces por las prisas.

-Ya termine.

-Es mi turno entonces.

Se puso de pie sin el menor pudor, de fin que el del novio no es él. Además ya tenía un poco entumido el cuerpo a consecuencia de haberse quedado dormido y tampoco es que estén en aguas termales. Se secó con la toalla y colocó su ropaje con gran elegancia. Aunque esto no tuvo testigos pues el único candidato se dio la vuelta y cubría su rostro apenado. El conquistador se acercó y le abrazo por la espalda colocando el rostro cerca de su cuello.

-En verdad es muy afortunado ese chico.

-¿Eh? ¿A qué te refieres?

Se separó y estiró el cuerpo.

-Bien. ¡Me siento mucho mejor!-con una sonrisa-¡vayamos con las chicas!

El pequeño afirmó con algo de tristeza. No supo porque pero sintió que había hecho algo muy malo. ¿Romper un corazón quizá? Pero Kouha no tiene intención de permitir que se dé cuenta. Sabe que es amable y no quiere obligarlo en ningún sentido. Lo cierto es que el príncipe está hecho polvo y se muere de sueño pero un poco más de esfuerzo se verá recompensado por una noche en los brazos de Morfeo tal y como lo merece.

Cuando el sol se metió todos se sentaron alrededor de una fogata para entrar en calor. Aunque el cochero no se acercaba a ellos pues le es incómodo el tener trato directo con alguien de la realeza. Y por supuesto con una actitud tan egoista no despierta el interés del chico de orbes fiusha.

-¿Qué les parece si contamos historias?-Reirei.

-Sería genial onesan. Me da mucha curiosidad saber como tomaron a Leraje.

-No es interesante-el peli rosa restandole importancia.

-¡Debe serlo!-Aladdin con insistencia e ilusionado.

-Mmm está bien, tu ganas. En realidad se puede decir que fué debido a un accidente puesto que se supone que fuera En-nii quien se convirtiera en su contenedor.

-¿Eh?

-Pues mi hermano ya había conquistado dos laberintos, así que quise ser de ayuda y fui con él. Ellas también lo hicieron y un querido amigo de nombre Meiho. Pasamos por varios retos y tuvimos que pelear contra seres bastante curiosos.

-Kouha-sama resultó herido al protegerme de una bestia con garras filosas-la del rostro cubierto-me asusté porque creí que perdería un brazo. No merezco tal sacrificio.

-Haría eso y más. Ustedes son muy importantes para mi.

-¡Oh!-estuvo a nada de lanzarse a sus brazos pero se contuvo.

-No sufrimos bajas con el ejército que nos protegia. En-nii no permitiría algo así. ¿No es genial?

El peli azulino le miraba intrigado.

«-¿Por qué le resta importancia a sus acciones? Solo hace falta ver la expresión de las onesan para entender que le admiran y están agradecidas. Un djinn no le escogería sin una buena razón. ¿Acaso no está al tanto de lo brillante que es? ¿O lo considera como parte de su obligación? Es increíble, me gustaría tener la misma convicción con respecto a la historia de Alma Toran. A veces me siento tan solo...quisiera contarle todo a Judal-kun pero no quiero que Al Thamen lo lastime por mi culpa...lo extraño tanto. ¿Cómo puedo amarlo con tal intensidad? Desearía que me tomara entre sus brazos y me diera un beso, no termino por acostumbrarme a todo lo demás. Me da pena.»

-¿Niño mugriento?

-¿Eh? Ah, ¡lo siento me distraje!

-No te preocupes. ¿Acaso hay algo que te preocupa?

-Mmm...

-No es necesario que te obligues a contarlo. Entiendo que hay cosas de las que uno no quiere hablar. No arruinemos la diversión por cosas sin importancia-sonrió.

-Siempre eres tan amable. Entiendo porque Leraje te eligió.

-Te aseguro que no es lo que crees. Cuando llegamos a la sala del tesoro. Miró a En-nii, y le dijo que ya tenía más de un djinn. Que no gustaba de hombres infieles. Y como no había más opciones me escogió. Te lo dije, fui un accidente. Pero aún así estoy agradecido porque tengo el poder para proteger a la gente importante.

-¿Tu familia?

-Todos los habitantes del imperio Kou. ¡Somos un gran equipo!

-Te equivocas.

-¿No es lo que somos?

-No me refiero a eso. Leraje sabe que tienes las cualidades para ser un gran rey. Tengo un amigo que antes piensa en la felicidad de otros que de si mismo. Escucha a los demás y los ve como iguales. Es el tipo de hombre que podría convertirse en el rey del mundo y me lo recuerdas mucho.

-Me halagas demasiado. Deberías conocer a mis hermanos. Ellos si que te dejarían sin palabras.

-Si tienen la mitad de tus cualidades estoy seguro de ello.

-¿Acaso quieres seducirme?

-¿Eh?-confuso.

El mayor rió con suavidad.

-Vaya expresión más curiosa tienes. Bueno, ya tengo sueño, creo que es el momento indicado para ir a descansar. Adelantense chicas, en un rato las alcanzo.

-No-se negaron al unísono lo que le desconcerto.

-Sabe-la que tiene las manos vendadas-que nunca cuestionamos sus mandatos. Pero si nos cuida sin dormir nos convierte en una carga y hemos venido para apoyarlo. Nos preocupa su bienestar.

-Así que lo notaron.

-Siempre estamos al pendiente de usted. No importa lo bueno que sea para fingir o disimular.

-Pero estoy bien.

-Aladdin, ¿podrías hacer algo al respecto? Somos magas, tenemos capacidad para pelear en caso de peligro.

-Nunca pensé distinto-el joven de la realeza-pero quiero consentirlas un poco. Luego de todo lo que han hecho por mi, es lo mínimo que se merecen. ¿Acaso estoy mal?

-¡Kouha-sama!

Se recostaron en su regazo dejándose consentir.

-Ya, ya, tranquilas. Me iré a dormir así que confiaré en ustedes. Pero procuren turnarse. Las desveladas arruinan la piel y ustedes son demasiado hermosas para algo así.

Las magas se sonrojaron. Los dos chicos les dieron las buenas noches y se adentraron en el carruaje donde pasados cinco minutos estaban por completo entregados al mundo de los sueños.

...

A la mañana siguiente el magi despertó y se sorprendió al no encontrarse con el peli rosa pero si a sus compañeras. Se puso en pie y salió pero le encontró rápidamente afuera estirando el cuerpo.

-Buenos días Kouha-kun.

-Buenos días.

-¿Acaso te mantuviste en vela?

-No. Como lo dije les encargue todo a ellas. Hace poco les pedí que fueran a descansar. Ahora las reemplazo.

-¿Acaso temes que nos ataquen?

-Lo has visto es un camino muy peligroso. Está lleno de bandidos.

-Pero no es todo, ¿cierto?

Los dos se miraron con extrema seriedad, siendo el príncipe quien mostró una sonrisa.

-Sin duda eres un mago excepcional. Puedes darte cuenta de cosas como esas. ¿Es por el rukh?-negó-¿entonces?

-Es la impresión que das cuando te observo.

-Vaya, me recuerdas mucho a En-nii. Pues si hay alguien que me odia y quiere verme muerto. Quizá sea peligroso que viajes a mi lado pero igual lo sería que lo hagas solo. Por eso juro que te protegeré sin importar que.

-No es necesario.

-Oh, ¿conque muy autosuficiente?

-No. Somos un equipo. Tu me cuidas y yo también, ¿cierto?

-Me agrada esa actitud tan optimista. Si todos fueran como tu no habrían guerras.

-¿No te gustan?

-No, sin importar lo mucho que te esfuerzes habrán sacrificios. Se supone que se trabaje por un bien en común pero habrá gente que no podrá contemplarlo, me parece tan injusto. Por eso quiero ayudar a En-nii a unificar el mundo. De ser posible de manera pacífica por medio de la diplomacia. Por ello voy a Magnostad.

-Sería genial que logres tu cometido. Mucha suerte.

-Gracias.

Continuaron el viaje permitiendo que las magas tomaran un merecido descanso en lo que ellos pasaban el tiempo platicando para conocerse un poco.

-¿Y qué me dices de tu familia?-el mayor queriendo ser amigable.

-Mmm...-incómodo.

-No les haré nada, puedes confiar.

-No es eso, es algo complicado. No los conocí porque murieron cuando era muy pequeño.

«-O más bien antes de que pudiera nacer.»

-Lo siento, no era mi intención.

-Pasó hace mucho. Así que no te preocupes. Mejor háblame de la tuya.

-Supongo que no tenemos una historia muy feliz. Mi padre es un hombre del que no estoy orgulloso y que ni cuenta se da de que existo. Mi madre...ella perdió la cordura y...mejor te hablaré de mis hermanos. En-nii es fantástico, es muy inteligente, valiente y bondadoso. Tiene una sonrisa bastante amable y dulce.

-¿Enserio?

-Si, aunque a la mayoría de las personas les cuesta trabajo darse cuenta. Además es un hombre que no está sediento de poder sino de conocimientos.

-Me encantaría conocerlo.

-Si un día visitas el imperio pregunta por mi y con gusto te lo presento. Además está Mei-nii, también es muy brillante aunque la mayor parte del tiempo anda somnoliento porque trabaja de más. Le he dicho que puedo ayudarle pero siempre se niega, es bastante terco. Aunque ese defecto viene de familia~. También está Kougyoku.

-A ella si la conozco. Estuve un tiempo en Balbad. No nos llevamos muy bien.

-¿De verdad? Ninguno me parece del tipo que cause conflicto.

-No es eso exactamente. Es solo que nuestros puntos de vista no han coincidido.

-Espero que un día lo hagan. Valdrá la pena. No es por nada pero de todas mis hermanas es a la que más quiero. Será porque me recuerda mucho a mi. Por eso quiero protegerla, deseo que siempre sonría. No sabes lo mucho que me preocupe de que la quisieran casar a la fuerza. No está hecha para algo así. Le pedí al emperador que no lo hiciera, pero...bueno ya te comenté la relación que tengo con ese hombre. También tengo dos hermanastros pero no me llevo del todo con ellos. Hakuei siempre está demasiado cerca de En-nii, y Hakuryuu...ah~ como que hace hambre, ¿o no?

-Mmm, si.

-Habrá que despertarlas. No es bueno que se salten comidas. Además el punto es cuidarlas no sabotearlas.

-Muy cierto.

«-Kouha-kun parece ser alguien muy agradable. Me pregunto porque no le tiene mucho afecto a onisan. Sé que puede ser un poco difícil pero no parece odiar a...¿su madre? Tampoco la mencionaron ahora. ¿Por qué? ¿Es incómodo porque es su madrastra? ¿O existe una razón de peso para evadir el tema. Mmm, aunque sería grosero de mi parte insistir cuando el me dio privacidad. Además no es como que pueda contarle lo de Alma Toran. Lamento ser tan injusto pero el rey Solomon me pidió que no le dijera a nadie. A veces siento que me pesa tanto. ¿Estará bien que solo yo conozca la historia? ¿Y si me equivoco al tomar una decisión? ¿El mundo sería destruido por mi culpa...?»

-¿Nos acompañas Aladdin?-el peli rosa.

-Eh, ah si.

El mayor le extendió la mano que en ese momento le embargo de un sentimiento que inundó todo su ser: calidez. Por las personas amables que aún hay en el mundo y que solo quieren un pedacito de este para ser felices, es que continuará con su lucha por protegerles y frustrar los planes de Al Thamen.

El trayecto continuó sin mayores percances pues Gyokuen tiene otros intereses en mente. Así, ha llegado el último día de está pequeña aventura.

-Hoy llegaremos a Magnostad niño mugriento.

-Uh, creí que ya no me dirías de esa manera.

-Es de cariño~ eres un amigo especial.

Eso le hizo sonrojar y sonreír a la vez.

-Tu también.

-Será mejor que alistes tus cosas o terminaras haciendo todo a la carrera.

-Ja ja ja, de acuerdo.

El dueño de Leraje le dejó solo en lo que daba un paseo. Fué entonces que Aladdin tuvo la confianza de colocarse las herramientas mágicas que le diera su profesora. No es que quiera mentirle a su nuevo amigo pero debe esconder su identidad como magi y por desgracia eso le incluye. Colocó unas piedras de color rojo en sus brazos y las cubrió con unos vendajes.

«-Listo. Con esto será mucho más fácil infiltrarme. Gracias Yam-san. Prometo aprender muchas cosas para no ser una molestia nuevamente. Haré que te sientas orgullosa de mi. ¿Cómo será la academia? Seguramente muy divertida. Aprenderé nuevos tipos de magia.»

-Sus mejillas adquirieron un tono rosado y su corazón latía con bastante rapidez. Estaba triste por tener que despedirse de sus compañeros de viaje pero ansioso por el gran futuro que abre sus puertas.

«-¿Cómo estarás Judal-kun? No dejo de pensar en ti. Te extraño mucho pero de anima imaginar que cuando veas lo fuerte que me hice me felicites con un beso.»

Entonces se sonrojó con intensidad y no pudo contener una risilla tonta.

...

En el imperio Kou.

El oráculo leía varios pergaminos hastiado, sin duda estudiar no es lo suyo. Pero al menos esta vez tiene un gran incentivo:

«-Pronto desgraciada. Ya quiero ver tu cabeza rodando por el piso. Apuesto a que ni así se te quita esa mueca tan estúpida que haces al burlarte. ¿Se supone que sea una sonrisa? Nah, la del enano si que es bonita, y sus labios mucho más suaves...o eso creo. Antes muerto que besarte, ¡no me gustan las viejas! Ah~ enano torpe, ¿por qué tenías que seducirme la última vez que nos vimos? Me quedé con ganas de hacerte de todo. Pero no me dará tiempo de ir a Magnostad y volver, además su barrera me jode. Tampoco me parece divertido tocarme solo. Si no eres tu, simplemente no me siento satisfecho. ¡Me lleva! Debí secuestrarte, supongo que es tarde para pensar en ello. No, aún no es tiempo. La bruja podría hacerle lo que a mi, todavía me duele...no quiero que pase por una experiencia similar. Si va a sufrir que sea porque no pueda caminar por lo duro que me lo cogí. Si, eso sería perfecto.»

Sonrió con maldad y se entregó a las mil y un fantasías que siempre tiene con el pequeño. Porque el que no pueda estar con el en la realidad no impide que lo haga en su imaginación. Y de nuevo una leve onda de rukh oscuro llamó su atención.

«-¿Y a ti qué carajo te pasó Hakuryuu? Tu magoi se siente tan distinto. Bueno, mientras te conviertas en mi candidato me vale por completo. Incluso si quisieras asesinar a Kouen, no me cae mal pero sería muy divertido. Iniciemos una maravillosa guerra.»

«-Alibaba-kun es mi candidato porque su amable personalidad los hará felices a todos.»

«-Eres muy ingenuo, pero es lo que me vuelve loco. Veamos quien de los dos logra que su candidato llegue a la cima del mundo. Puede que me lleves ventaja porque el ya te aceptó pero tengo muchos más conocimientos que tú, amor mío. Ja ja ja hazte fuerte e intenta detenerme porque si no te aseguro que acabaré contigo y entonces si que no querrás estar en mi camino.»

Pensó esto último con una sonrisa dulce, como si una tragedia a nivel mundial fuese un detalle para la persona de la que está enamorado. Porque Aladdin es mucho más que su amante, novio y rival...aunque ni el sacerdote sabe a ciencia cierta qué, solo no puede sacarle de su cuerpo, corazón y alma. Así como puede provocarle deseos para nada sanos puede hacer lo contrario.

«-Podría salvarme de la depravación...»

-¡Ja ja ja ja! Lo dudo y tampoco es que sea infeliz siendo como soy. Si fuese como Aladdin perdonaría a la bruja y nunca lo haré.

Sus ojos se posaron en algo que llamó su atención y sonrió sintiendo una onda electrizante recorrer su cuerpo entero.

-Punto oscuro...-algo que Gyokuen le pidió investigar-conque planea algo grande en Magnostad. ¿Adivinas o qué enano? Más te vale mantener tu promesa. Si mueres te guardaré rencor-tembló un poco sin notarlo porque aunque siempre se diga que el peli azulino puede con todo no puede evitar preocuparse. A lo mejor su alma está podrida a niveles insospechados pero siempre ha sido sincero con respecto a cuanto le interesa, lo mucho que lo ama y cuanto le necesita.

...

En otro lugar del imperio Kou.

La consorte del emperador camina con la grotesca sonrisa que le caracteriza en dirección a la habitación de su marido. Una vez ahí se sienta cuidadosamente sobre el lecho y coloca suavemente su mano en la frente del azabache que ha sufrido un desmayo el día de hoy. Este al sentir la calidez abre los ojos y para "sorpresa" de esta le dedica una tierna sonrisa.

-Aquí estas...Gyokuen.

-Espero que se sienta mejor mi señor.

-¿Crees que sea un castigo por la clase de ser humano que soy?

-¡No diga eso!-fingiendose alarmada-siempre ha velado por la paz y tranquilidad de todos. Incluso de su familia.

-He sido un mal padre, terrible tío y el peor hermano.

-Estoy seguro de que mi difunto esposo le entiende y no lo culpa.

-¿En verdad lo crees?

-Con el alma.

-He sido muy cruel contigo Gyokuen.

-No es verdad, sin usted no sé que hubiera sido de mi y mis pequeños. Estoy tan agradecida.

El hombre cerró los ojos nuevamente.

-Creo que seguiré durmiendo, aún me siento mal. Cuando me recupere haré las cosas de forma distinta. Quiero reivindicarme con el imperio...mis hijos...Kouen...Koumei...Kougyoku...Kouha...

-Tomelo con calma.

-Lo haré-y se durmió.

«-Viejo idiota. El país ha crecido lo suficiente. No eres más que una marioneta que cumplió con su finalidad. Lastima por los planes que tenías porque te vas a morir. Ha llegado el momento de quedarme al frente de mi pequeño juguete. El imperio Kou siempre ha sido mío. Agradezco que seas fácil de manipular a diferencia de Hakutoku, un hombre al que no me quedó más remedio que asesinar. Es una pena con lo inteligente y valiente que era. Y por eso murió.»

-Pero tu eres distinto, ¿no es así amor? ¡Ja ja ja ja ja! ¡Un poco más y podré divertirme contigo hijo del rey arrogante!

...

En el caruaje.

El peli rosa ha capturado al pequeño con sus piernas y ahora le trenza el cabello en contra de su voluntad aunque no ha podido hacer mucho.

-Hemos llegado-el conductor.

-Uh~ es una pena, parece que aquí nos separamos-el mayor.

Todos tomaron sus pertenencias y bajaron del vehículo.

-Bueno, es todo Aladdin. Yo me voy por acá-señalando la entrada y unos guardias que servían de guías-espero que nos volvamos a ver.

-Yo también. Suerte.

-Cuídate mucho-Jinjin.

-Eres muy agradable-Junjun.

-Estaremos agradecidas por lo que hiciste por Kouha-sama toda la vida. Si necesitas ayuda no dudes en pedirla-Reirei.

-¡Gracias!-sonrió y pronto se quedó solo-Mmm, ¿esta es la entrada a la academia?

-Claro que no-un guardia-tienes que pasar el puesto de revisión.

-¿Eh?

-Ahí sabrán si eres un mago digno o no.

El peli azulino tragó saliva pero se armó de valor. Ha llegado demasiado lejos como para tenerle miedo a un simple retén.

«-Es un lugar peligroso enano. Sabes lo que hace la gente cuando desea el poder de un magi.»

«-Judal-kun...siempre estas conmigo, ¿cierto?»

Respiró hondo y se colocó en una fila que avanzaba muy despacio.

-Aceptado.

-Rechazado.

-Aceptado.

-Rechazado.

-Rechazado.

La manera en que los clasificaban no le agradó para nada. Era como si les vieran más como objetos que humanos. Por fin llegó su turno aunque sucedió algo que no tenía contemplado: al realizar un conjuro sencillo el rukh a su alrededor se alborotó. Palideció creyendo que se había puesto en evidencia, por fortuna el examinador lo atribuyó a su imaginación. Y tampoco le dio mucho tiempo para dudarlo. En cuanto este le dio acceso se le perdió de vista lo más rápido que pudo. No fuera que le entraran las dudas y le tomaran prisionero. Ha estado encadenado más veces de las que quisiera y entiende que en esta ocasión puede ser peor e incluso fatal. Sin embargo sonrió al saber que logró cumplir con su primer objetivo.

-¡Estoy en Magnostad!

Recorrió el lugar que resultó ser mucho más grande de lo que pensaba. Y llegó a un nuevo retén. Ahí les hacían una especie de examen, aunque no se tomaron la molestia de explicarle de que iba el asunto, después de todo son pocos los que cuentan con una cantidad considerable de magoi.

-Es tu turno-le dijo uno de los profesores.

Se colocó en posición y:

-¡Harl-harl infigar!

Realizó su hechizo número uno y sin embargo no consiguió hacer más que una pequeña bola de fuego que era incluso risible.

-Sexto kodor-el hombre le entregó un papel que se quedó mirando algunos segundos confundido.

«-¿Acaso es todo lo que puedo hacer sin ayuda del rukh? Que extraño.»

-¿Puedo intentarlo otra vez?

-Así que tenemos un novato insolente-tuvo una segunda oportunidad.

-¡Harl-harl infigar!-más concentrado, mismo resultado.

-Umm sexto kodor-reafirmó.

El pequeño rascaba su nuca incrédulo. Siendo un magi jamás le pasó por la mente que tuviese tan poco magoi propio. ¿Cómo le pasó si sus padres eran magos tan poderosos?

Le indicaron el camino para tomar una alfombra voladora que le llevaría a la entrada del colegio admiradose por todas las herramientas mágicas que había en la ciudad. Se emocionó porque eran miles de conocimientos concentrados en un sitio pero también le dio un mal presentimiento. Una vez en el sitio se dirigió a su habitación leyendo lo que parecía ser el horario de clases.

-Es aquí.

Abrió la puerta sin más.

-¡Cof cof cof!

Una enorme neblina le atacó y que era humo de tabaco de su compañero de alcoba que no le saludo y ni reparó en su presencia. Pero como el amigable niño que es se acercó para presentarse, eso claro una vez se hubo recuperado de la impresión.

-Mucho gusto, soy Aladdin-extendió la mano que no fué tomada y dejó al descubierto el papel que tenía su calificación siendo visible para el otro.

-Soy cuarto kodor, no hablo con alguien por debajo de mi-le mostró el suyo con afán de hacer distancia.

-Mmm...Sphintus-kun...

-¡No leas mis cosas!

-Hola-sonrió.

-Con esa actitud no vas a durar mucho. Se hace un examen cada seis meses y si no lo pasas, te cortan la cabeza-hizo el ademán simulando la acción-¡te la cortan!

Y si bien hablaba de manera metafórica fue interpretado como literal por el pequeño que se puso increíblemente serio y perdió color en el rostro.

-Vaya que son estrictos, tendré que esforzarme mucho.

Eso hizo sonreír ligeramente al moreno que tomó su plan de estudios lleno de curiosidad.

-No es de sorprender que para un sexto kodor sean clases de habilidad física.

-¿Eh? ¿No es de magia?

-No con el nivel tan bajo de magoi que tienes.

El mayor se alarmó al darse cuenta de que estaba iniciando una conversación con todo y que no es su intención. Tiene demasiadas cosas en mente y una responsabilidad demasiado grande como para echar todo a perder por andar prestando atención a temas irrelevantes. Devolvió el documento y se tiró en el lecho dando la espalda para que su compañero entendiera la indirecta. Incluso una serpiente dorada en el cuello de Sphintus siseó como si dijese un "no molestes."

Aladdin sonrió, no sería la primera vez que alguien fuese tan distante con él, pero aprendió que casi siempre son buenas personas con increíbles problemas. Con un poco de suerte quizá se vuelvan amigos. Se dirigió a su cama y puso su equipaje en esta para sacar su ropa y acomodarla en el sitio indicado. Cuando finalizó cogió algunos pergaminos en blanco para escribir y así pasar el rato.

"-Por fin estoy en Magnostad. Espero aprender muchas cosas. ¿Cómo estas Judal-kun? Me gustaría mucho enviarte la carta pero te ocasionaría problemas. Sin embargo eso no impide que las haga. ¿Piensas en mi? Yo no dejo de hacerlo. Ya sabes que te quiero mucho. ¿Sabes? Conocí a Kouha-kun, me parece que es alguien muy agradable. ¿Qué opinas de él? Nos hicimos amigos pero no tienes porque sentirte celoso porque solo te amo a ti. Solo tu puedes besarme, tocarme y hacerme el..."

Se ruborizó notado lo sincero que había sido, pero no borró una sola palabra, después de todo viene de su corazón.

"-Espero mejorar bastante. Sería muy divertido tener un duelo mágico. Como el día en que te conocí. Porque estoy seguro de que piensas lo mismo que yo. Somos rivales. Aunque me haría muy feliz que decidieras apoyar a Alibaba-kun para convertirse en rey. Supongo que algo así es imposible, ¿cierto? A veces tengo miedo. Es probable que algún día está diferencia de pensamiento nos obligue a pelear, pero si es así; solo quiero que te quede algo bien claro. Yo siempre, sin importar nada te voy a querer. Eres la persona más especial para mi en el mundo.

Con amor siempre tuyo Aladdin."

Dobló cuidadosamente el papel y lo guardó como el tesoro más valioso del universo. Se levantó y se sentó en la ventana mirando el exterior. Sphintus le siguió con la mirada todo el tiempo pues se preguntaba que tanto hacia. Pero luego de unos quince minutos terminó por aburrirse y girarse en el lecho para dormir. No fue un viaje sencillo ni fácil.

El peli azulino estuvo en la misma posición meditando temas variados hasta que algunas horas después también le venció el sueño y se retiró a descansar.

...

El magi despertó por la mañana bastante temprano, y aún así no encontró al otro.

«-Que extraño. Supongo que es del tipo que prefiere aprovechar el día. Ah~ ayer no lo noté pero estoy un poco cansado. Supongo que son las consecuencias del veneno en mi cuerpo. Afortunadamente me ayudaron, porque si no...fui muy descuidado. Es el tipo de error que no debería cometer.»

Se sintió un poco triste pero luego se dio unas suaves palmadas en el rostro para animarse. Salió del lecho y se alistó para la que sería su primer clase. Cogió su bastón y se encaminó al patio donde tendría la lección, esta era tan temprano por alguna razón que no tuvo tiempo siquiera para desayunar. Aunque no le dio mucha importancia al asunto. Total, ya podría hacerlo más tarde. No es que como si usar un poco de magia vaya a matarlo.

Una vez ahí se encontró con muchos magos que lucían nerviosos por decir lo menos, cuando reparó en su cuerpo se dio cuenta de que estaba igual pero de manera mucho menos evidente. Intentó acercarse y saludarlos pero su natural amabilidad quedó encarcelada entre barrotes de ansiedad.

-¡Bien bola de inútiles!-llegaba una mujer con actitud amenazante y que crispó a la mayoría por el tono a excepción del magi que ahora estaba bien concentrado-Estoy segura de que lo saben, son basura que no merecen ser llamados magos-de acuerdo, eso hirió su orgullo pero quería pensar que no lo decía con mala intención-sin embargo pienso hacer de ustedes seres que puedan sentirse orgullosos de si mismos. ¡¿Están listos?!

-¡Si!-todos con entusiasmo.

-¿Ah?-miró al pequeño, se acercó e inclinó para verle mejor-no te escuché. ¿Estás listo?

-¡Si!

La instructora acercó su mano y le cogió del ropaje con mucho cuidado para luego estallarlo de lleno en el piso.

-¡Ungh!

Un quejido del pobre al que tomaron por sorpresa y que se reincorporó con toda la intención de reclamar por semejante barbaridad. Pero un par de hermosos pechos le hicieron sonrojar y reír como vil pervertido. Bien, es gay y ya tiene pareja, pero eso no impide que pueda deleitarse la pupila de vez en cuando.

-A partir de este momento-continuó la mayor haciendo de cuenta que nada había ocurrido-está prohibido que hagan magia.

-¿Eh?

Eso si que lo dejó en shock, el rukh y todo lo relacionado con el son de suma importancia. ¿Cómo se supone que complete su misión si no puede hacer uso de ella?

-¡¿Por qué?!-se le adelantó un compañero.

-Apuesto a que ninguno de ustedes ha entrenado adecuadamente su cuerpo-absolutamente todos bajaron la mirada avergonzados-esa es la razón de que su nivel de magoi sea tan pobre. Como su sistema no está preparado este limita la cantidad de magia que pueden usar para no sufrir un colapso. Pero tiene remedio. Siempre y cuando hagan un poco de ejercicio de manera constante destruirán esas cadenas y seré yo quien les muestre como hacerlo.

Los chicos le observaban incrédulos pues la mayoría no se puso a pensar en ello.

«-Ahora que lo pienso papá siempre practicaba esgrima con Arba-san y ella siempre se mantenía en forma. Es una suerte que haya venido. No puede llevarme más ventaja de la que ya me lleva.»

-¡Es hora de empezar sabandijas!

Les pidió de manera poco amable que fortalecieran sus brazos, así que se colocaron en unas barras y el punto era levantar todo el cuerpo del suelo ayudados solo de estas y sus extremidades superiores. Pero al no ser Aladdin alguien de gran altura tuvo que ayudarse con una caja que encontró en su camino llamando así la atención de Myers.

El infante hizo todo cuando pudo pero al no lograr sujetarse con sus delicados y frágiles brazos, terminó por caer estrepitosamente; la oji miel se acercó y tendió la mano. ¿Acaso un poco de amabilidad? ¿Malinterpretó su actitud inicial? Pero antes de cogerla se vio impactado en el pavimento de nueva cuenta. Bien, tendrá que ser precavido con la salvaje si no quiere morir joven. Se reincorporó otra vez para reclamar pero esa fabulosa delantera le detuvo e inpiró para continuar. ¿Será que en parte le recuerda el bello trasero de su amado? Que ganas de estrujarlo entre sus manos, pero está bien seguro de que si intenta algo así Judal lo golpeará. Lo que no es justo si se toma en cuenta todo lo que este le hace. Pero igual y un día se arma de valor para hacer cuanto tiene en mente y más. Tocarlo un poco como hasta ahora ya no es suficiente. Dicho pensamiento le hizo sonrojar. Bien, también tiene que derrotar el pudor. Lleno de pensamientos levemente pecaminosos se llenó de energía para hacer o por lo menos intentar lo que la profesora les indicó. Ese mismo día les hizo correr, subir por las escaleras dando saltos, lagartijas, abdominales y no pocos, todo tuvo por lo menos seis mil repeticiones. El sol comenzaba a ponerse y solo entonces la espartana les dejó en libertad. El peli azulino se dirigió al comedor pues no ha probado alimento desde ayer, pero está hecho polvo y estuvo a punto de caer e incluso desmayarse unas tres veces pero se aferraba a la pared dispuesto a no rendirse por tan poca cosa. Llegó y se encontró un maravilloso banquete, tan bueno como los del rey de los siete mares cuando ofrecía una de sus muchas fiestas. Tomó asiento, cogió una porción generosa de varios platillos y una vez lo tuvo en frente no pudo ni enterrarle el tenedor pues le invadieron unas increíbles náuseas que por poco le hacen volver el estómago pero logró detenerse a tiempo. Miró con apatía el plato sin intención de seguir. Quizá mañana tenga más apetito.

-Por eso no mejoran-Sphintus que ya se retiraba-tienen la oportunidad de alimentarse y no lo hacen-dijo más como consejo que para fastidiar. Acción que fué interpretada como tal.

El hijo de Solomon volvió a mirarlo todo. Sabe que su compañero de habitación tiene toda la razón. Además nada asegura que mañana sea distinto. Y si no lo es, ¿esperará otro día? ¿Y si es igual, y el que sigue y el otro? ¿Morirá de manera tan patética? Hizo acopio de toda su voluntad e ingerió un bocado. Igual y le provocó náuseas pero no estaba dispuesto a rendirse.

Cuando acabó con todo en el plato se estremeció al sentir ahora dolor en su pancita. Seguramente por forzar su cuerpo pero entiende que es algo a lo que tendrá que acostumbrarse. Llegó como pudo a su habitación donde nuevamente fue ignorado, aunque está vez fue recíproco pues no contaba con la energía suficiente ni para sonreír. Se desplomó sin más en la cama, ni oportunidad tuvo de cubrirse con las sábanas.

-¡¿Oye estas...?!

El de orbes esmeralda que se puso en pie de un salto alarmado.

«-Deja de meterte en lo que no te importa. El tiene sus problemas tu los tuyos.»

Negó violentamente pero aún así se acercó al peli azulino y le cogió en brazos advirtiendo un delicioso aroma a manzana. Casi se abofeteó por andar pensando en solo el sabe que. Y recostó como debía al pequeño. Al hacerlo pudo ver múltiples raspones, morados e incluso cortadas en la piel.

«-¿Qué rayos le han hecho? Es solo un niño.»

Sintió pena y estuvo a punto de curarlo pero se dijo a si mismo por enésima vez que no era asunto suyo. Se tiró en su propia cama mirando la pared e intentando pensar en otra cosa. Pero un par de gemidos del niño le llenaron de culpabilidad. Seguro dolía mucho.

-Shih-su serpiente.

-Estoy bien Kukulcán, no hay problema...no lo hay.

Y toda la noche fue torturado por su conciencia, retirándose muy temprano para no encararle.

...

El oji zafiro despertó y de nuevo no advirtió señales del otro por ningún lado. No le dio mayor importancia y se levantó de la cama para ir a desayunar, no puede darse el lujo de debilitar su cuerpo. Apenas puso un pie en el suelo estuvo a nada de gritar por el intenso dolor que atravesó su alma. Incluso algunas lágrimas escaparon y recorrieron las mejillas. Está incluso más adolorido que ayer. Pero rendirse no es opción. Algo está ocurriendo en Magnostad, lo sospecha desde que vio el rukh de su querida amiga Dunya. Es su deber salvar el país que tanto la hizo sufrir, es la manera que tiene de resarcir un poco de todo el dolor en ella.

Reprimió cualquier queja en su ser e hizo todo cuanto debía. Aunque todo valor se esfumó en cuanto se encontró a su peor pesadilla frente a el.

-¡A correr!

Con eso inició aquella tortura más conocida como entrenamiento.

Exigió más de lo que podía a sus piernas que luego de seis horas ya ni sentía e incluso temblaban. Sudaba debido al esfuerzo e incluso sufría taquicardia. Prosiguió sin saber en realidad el tiempo transcurrido, pero tres veces se le nubló la vista aunque ni así se detuvo. A diferencia de todos sus compañeros que habían perdido el sentido tiempo atrás. Myers le observaba interesada, pero no pasó mucho cuando este también se desmayó. El sol se ocultó, Aladdin fué el único que completo la lección.

-Por hoy te ganaste un descanso enano-dijo la instructora con una sonrisa leve y aún así le abandonó a su suerte.

El pequeño sintió un terrible frío recorrerle el cuerpo entero, lo que le hizo despertar y percatarse que era de noche. Sus compañeros estaban en la misma condición, así que caminó como pudo hacia cada uno de ellos para despertarles. Si por el fuera los llevaba a sus camas sin necesidad de hacerlo, pero aún si tuviese la altura necesaria siente que su cuerpo puede quebrarse en miles de fragmentos de solo intentarlo. La mayoría le agradeció, otros más incluso le insultaron por interrumpir lo poco que tenían de descanso y un par; una chica de ojos azabache y un muchacho de cabello naranja le cogieron de las manos y entre los tres se dieron ánimo y fuerza para ir a cenar. Mantuvieron el silencio puesto que no estaban para darse esos lujos y cuando finalizaron el peli azulino se retiró a tomar un baño ya que ayer no tuvo la oportunidad. Fue rápido, no quería colapsar desnudo, y volvió a su habitación cayendo en las mismas condiciones que el día anterior.

Sphintus ya no fue tomado por sorpresa así que no gritó y se limitó a acomodarlo como se debe, sin discusiones internas, sabe que de cualquier manera lo hará. Y advierte de nuevo ese olor a manzana. Está vez acerca su nariz al cuello ajeno para corroborar que en efecto es este quien despide tan delicada fragancia. Vuelve a su cama una vez lo hizo y no le torturaron los gemidos de dolor, aunque el como mago especializado en el octavo tipo, entiende que solo se debe a que el niño está demasiado débil para algo así. Su cuerpo tenía heridas nuevas. ¿Qué tanto piensan lastimarle? ¿Acaso es correcto que se quede de brazos cruzados ante tal injusticia?

«-No debo meterme en problemas. Mi familia depende del éxito que tenga.»

Y de nuevo se hizo entre ellos ese extraño ritual.

De esa manera pasó un mes y los compañeros del peli azulino renunciban uno tras otro. Desanimado se sentó en el comedor ante el par que solía estar con él.

-¡Yo me largo!-uno más-¡no tiene sentido! ¡Solo están jugando con nosotros!

-Mmm-el pequeño dolido de ver la poca perseverancia de los demás.

-¿Y tu que piensas?-el de cabello naranja a la chica.

-Solo esperaré tres meses. Si luego de ello veo que no cambia nada también me iré.

No se dijo más. El peli azulino se retiró cabizbajo, fué a tomar un baño y volvió a su habitación. No se sentía tan mal como días anteriores así que aprovechó para escribir una carta a su amado, apenas la segunda desde que llegó. Pero antes de iniciar se quedó mirando la nada para emitir un pensamiento al aire.

-Entiendo que es muy duro, ¿pero por qué se rinden con tanta facilidad?

-Hay gente que no está dispuesta a pagar el precio por mejorar.

-No voy a rendirme sin importar que-su expresión era sublime llena de valor.

Sphintus sonrió ocultado su cara en la almohada. Nunca imaginó que ese pequeño fuese tan decidido pero ha notado que hace latir su corazón con violencia. Porque ver lo mucho que se esfuerza hace que quiera seguir su ejemplo. Luego de dicho esto el infante comenzó a cerrar los ojos y se quedó dormido nuevamente. El moreno hizo lo que acostumbra y se percató de la rigidez en la espalda contraria, de esperar con tanta actividad física. Le colocó boca abajo no encontrando reclamos pues estaba sumido en el agotamiento. Le despojó del chaleco dejandole únicamente con el sarashi. Se ruborizó al contemplar semejante belleza, se mareó y comenzó a escasearle el aire.

-Ku-ku...¡Kukulcán deja de ahorcarme que no le voy a hacer nada!

-Shih...

-¡Es un ungh niño!

La serpiente aflojó el agarre y su dueño puso manos a la obra. Literalmente las desplazó con suavidad por la piel de este. Y si, es increíblemente tentador. ¿Qué tiene para hacer caer a cualquiera a sus pies sin siquiera planearlo?

-Mmm...

Un gemido placentero que escapó de sus labios y sonrojó al otro que se detuvo algunos segundos para proseguir. Por fortuna no se repitió y Sphintus pudo concentrarse en la labor, su cuerpo se perló en sudor por el esfuerzo físico y es que Aladdin estaba molido al cien por ciento. Pero los músculos pronto se relajaron y con ello pudo percatarse de la ternura real de ese lienzo aterciopelado. Se abofeteó a si mismo para dejar de pensar en ridículeces y una vez el pequeño suspiraba aliviado se retiró a su lugar.

-A...Alibaba-kun-sollozó llamando la atención ajena.

«-¿Quién es ese? ¿Será su amigo? ¿Su novio? Con lo lindo que es no me sorprendería que ya tuviese pareja.»

-J-Judal-kun...

«-¿Ah? ¿No es un nombre diferente?»

-N-no por favor...no quiero. No me obligues.

El moreno estaba apenado y aún así pegó oído por sana curiosidad más que nada.

-No...ah...

Y ahí se quedó por espacio de cinco minutos. Sphintus quería saber la continuación. Hasta donde supo Aladdin no quería que le hicieran algo. Ha notado que no es de quejarse de su malestar o problemas. Si alguien abusa de él debe detenerle a toda costa. Pero, ¿quién? ¿Ese tal Alibaba o Judal?

-¡Ah!

Ahora si que le invade la angustia. Nunca había tenido pesadillas y si las tiene lo disimula a la perfección. ¿Qué le tiene tan mal?

-Ya no, estoy lleno...

«-¡¿De qué por dios?! ¡Ah! Es obvio, sueña que lo obligan a comer algo. Y yo aquí preocupado.»

Se tiró en el lecho y se entregó a brazos de Morfeo rápidamente, por lo que no fué testigo del pequeño que se removió un par de veces en la cama y que cerraba los ojos con fuerza.

«-No Judal-kun...por favor...no me obligues. No puedo manejar una cantidad tan grande de rukh...esto podría matarme. ¿Qué quieres decir conque que está bien? Creí que me amabas. ¿Acaso estuviste jugando conmigo todo el tiempo?»

La opresión en su pecho fué tan fuerte que se levantó de golpe alterado y bañado en sudor. Sufría espasmos violentos en todo su cuerpo e incluso le cuesta respirar.

«-¿Qué fue eso? ¿Una premunición?»

Negó y miró a su alrededor encontrando una cantidad pequeña de rukh negro, pero su consistencia es distinta. Como si fuese más espesa. Su mirada se afiló e intentó seguir el rastro pero se desvaneció sin más.

«-Lo sabía. Hay algo en Magnostad. Una cantidad enorme de rukh caído en la depravación. ¿Pero en dónde? No he logrado encontrarlo. Debo darme prisa o cosas terribles podrían venir a este mundo. ¿Eh? Que extraño me siento mucho mejor, ¿por qué?»

Al principio creyó que se debía a la protección con la que cuenta al ser un magi pero deshechó la idea porque no tiene sentido y entonces percibió un aroma familiar.

«-¿Sphintus-kun?»

Sus mejillas se sonrosaron por la emoción. ¿Eso quiere decir que ya son amigos? Se acercó para darle las gracias, pero su benefactor estaba prácticamente muerto en su sitio al igual que su inseparable compañero. Dió un tierno beso en la mejilla de ambos de manera netamente amistosa y volvió a su sitio. Ahora si cuenta con la energía necesaria para escribir al amor de su vida.

"-Judal-kun.

Estos días..."

Y cayó, no estaba tan bien como lo suponía, pero al menos está vez si podría descansar como se debe.

En la mañana como en todas estas su compañero desaparecido, no le dio importancia, fué a tomar el desayuno y de nuevo a clases; a esas que incluso le provocan un trauma.

-¡A correr!

Lo primero que escuchó e hizo. No hay tiempo que perder. Su cuerpo se siente ligero aunque ahora es la energía la que escasea, así cuando Myers les pidió subir las escaleras a brincos se mareó y estuvo a nada de caer siendo salvado por una compañera a la que dió las gracias para ser azotado al piso por la instructora y guardando el deseo de reclamar por esa fabulosa delantera. Concluyó la lección consiente, fué a cenar, tomó un baño y volvió a su habitación.

-Bienvenido.-el mayor.

-G-gracias-le tomó desprevenido el gesto pero estaba cansado así que solo se echó.

-¿Qué tal te fué?

-Bien...

-En verdad te esfuerzas. ¿Tienes una razón en particular?

-Mmm...¿qué hay de ti?

-No tengo porque contarte.

-Me da igual-hundió la cara entre las sábanas.

-¡¿CÓMO QUE TE DA IGUAL?!

-Bueno no-se giró con trabajo para escucharle.

-Bien-se colocó en una pose que denota superioridad-es un terrible pasado que...

-Gah-comenzó a roncar.

-¡Oye!-le zangoloteaba con ganas pero ni así despertó al bello durmiente. Parece que tendrá que intentarlo en otra ocasión.

Y la vida continuó cotidianamente. Aunque el pequeño tenía la impresión de que la peli morada le había tomado algo así como algún tipo de afecto. Si es que se le puede tomar así al hecho de que no deje de darle sutiles caricias ayudada por su látigo. Las primeras veces era algo que le atemorizaba, ahora le tiene sin cuidado y hasta podría jurar que le ha cogido gusto, ¿acaso se está volviendo masoquista? Bueno, aún desconoce el significado de esa palabra que mencionara su pareja tiempo atrás, pero sin duda le describe a la perfección. Por la noche volvió a su habitación, agotado al límite. El nativo de Heliohap intentó contarle su pasado pero una vez más se quedó dormido. Y eso se repitió hasta el cansancio hasta que la perseverancia del mayor se vió recompensada.

-Escuchame bien, porque es la última vez que pienso insistir.-Sphintus, el otro asintió sentado en la cama guardando silencio.

-Provengo de un país pequeño pero de gran tradición llamado Heliohap. ¿Has oído de él?

-Si, conozco a alguien.

-Mi familia se especializa en la magia curativa. Eran los médicos reales, hasta que...

-¿Mmm?

-¿Para qué sirven los hechizos curativos?-el pequeño ladeó la cabeza.

-¿Para aliviar a los enfermos y heridos?

-¿Verdad? Es algo elemental y era lo que pensaba mi abuelo. Por eso se rehusó cuando le pidieron utilizar sus conocimientos para...asesinar a la gente.

El peli azulino se puso pálido. ¿La magia? ¿El rukh provocando estragos en lugar de evitarlos? Y todo lo ocurrido en Alma Toran llegó a su memoria.

-Así, mi familia cayó en la desgracia. Fueron despojados de todo título, propiedad e incluso pertenencias y lanzados al olvidó...incluso perseguidos por aquellos que temían por sus habilidades. Por eso vine a Magnostad, debo convertirme en el mejor médico de la historia. Mi familia merece reconocimiento, no es justo que tengan que esconderse. Su talento podría salvar la vida de tantas personas...por eso yo...

-¡Ánimo!-el pequeño le había tomado cariñosamente por los hombros-¡eres maravilloso Sphintus-kun! Fuiste tu quien me curó el otro día, ¿cierto?

-Te diste cuenta.-afirmó.

-Estoy seguro de que lograrás limpiar el honor de tu familia. Y siempre tendrás mi ayuda.

-A-Aladdin-conmovido casi hasta las lágrimas pero no quería verse ridículo.

-Por eso-sus ojos comenzaron a cerrarse-¿eh? Lo siento, creo que...-y se quedó dormido en los brazos ajenos.

El moreno le tomó con increíble fuerza, agradecido por las palabras y actitud de Aladdin. Es claro que no tenía la energía suficiente para escucharle y aún así forzó su cuerpo. Y entonces se dió cuenta de algo.

«-En verdad doy pena. Me dije muchas veces que no debía meterme en asuntos ajenos y no solo le conté todo, sino que además me enamoré de él.»

Sintió unas increíbles ganas de llorar y Kukulcán al darse cuenta le consoló. Le colocó cuidadosamente en el lecho y acercó sus labios a los contrarios para besarle pero se contuvo al recordar que tiene novio y que algo así podría herirlo de darse cuenta.

...

Luego de tres meses en la academia.

El pequeño llegaba a clase, muy pocos se habían quedado, eso en cierto modo le dio nostalgia.

-Debo felicitarlos-la instructora-por haber llegado tan lejos. No lo esperaba sobre todo de ti enano.

-¡Todo fué gracias a usted!

-Ya veo-sin mayor relevancia, se giró y ocultó algunas lágrimas pues estaba conmovida.

«-Fue muy duro y más de una vez estuve a punto de rendirme, pero siempre era inspirado por...»-miró a la mujer-«-gracias pecho de la profesora.»

-Al salón-indicó está.

Una vez ahí.

-Ahora que hemos finalizado el entrenamiento físico pueden tomar sus bastones. Enano, realiza algún hechizo.

Se puso en posición.

-¡Harl-harl infigar!

Casi cayó de sentón al ver una enorme bola de fuego que por fortuna fue contenida por un círculo mágico en el piso dentro de una barrera.

-Es más poderosa de lo que era al llegar-anonadado.

-Se los mencioné en un principio. Su cuerpo limita la cantidad de magoi que pueden emplear, pero una vez se fortalece también aumenta su capacidad. Ahora es momento de un examen-les mostró una herramienta mágica-quiero que introduzcas un poco de magoi Aladdin.

El chico se acercó, la tomó entre sus manos y lo hizo, esta mostró algunas llamas pero también varias mariposas doradas que le pusieron de nervios pues pondrían al descubierto su identidad. Antes de poder pensar en una solución se vió casi carbonizado por una llamarada que le hizo tocer.

-¡Primer tipo mago rojo!

-¿Eh?-confuso.

Prosiguió con los demás y finalmente les explicó que hay ocho distintos tipos de atributos en el rukh.

-D-disculpe-uno de los alumnos-¿eso quiere decir que como mago de quinto tipo solo puedo utilizar hechizos de rayo?

-No, el que les he indicado es el más compatible, pero frente a este está su segundo elemento.

El pequeño miró la gráfica y se dió cuenta que que luego del fuego le favorece el viento.

-También podrán usar las demás pero les será complicado. Aladdin, quiero que intentes un conjuro de viento.

-Pero no conozco ninguno.

-Pregunta al rukh para eso.

El niño se acercó a un recipiente que contenía algunas mariposas doradas.

«-¿Qué me quieren decir chicos?»

Abrió los ojos y apuntó su bastón decidido.

-¡Asfal rif!

Un pequeño torbellino se hizo presente provocando una sonrisa en su rostro y que sus mejillas adquirieran un tono rosado.

-Bien, es hora de iniciar con las lecciones de magia. El hijo de Solomon sintió su corazón estallar de felicidad. Las palabras que ha estado esperando por tres meses.

Myers les explicó varios puntos importantes y también les permitió revisar algunos documentos, siempre vigilando por si ocurría algún accidente. Miró al niño que estaba tan absorto que no le notó aún cuando le dio un par de latigazos, acción que ya se convirtió en hábito.

-Deberías esperar para aprender técnicas de agua.

-¿Eh? ¿Por qué?

-Es tu elemento contrario. El que más trabajo te costará.

El peli azulino no pudo evitar sentirse inquieto.

«-¿Por qué Yam-san me enseñó de ese atributo. ¿Acaso fué orden de Sinbad-ojisan? ¿Todavía está buscando alguna manera para que me convierta en su magi?»

Lo cierto es que es mero gusto personal. Por fortuna luego de un rato de leer una fórmula tras otra olvidó el asunto. Por la tarde se puso a practicar con sus compañeros, comer, tomar una ducha y volver a su habitación donde luego de ser saludado se dispuso a escribir una carta para su amado.

"Judal-kun:

Siento que hubiera pasado mucho tiempo desde la última vez que escribí pero te aseguro que no he dejado de pensar en ti. Estoy un poco preocupado. No dejo de tener horribles pesadillas. De Alma Toran, la destrucción de este mundo y...que dejas de quererme e incluso me haces daño. Tengo la sospecha de que estos se deben a una increíble cantidad de rukh que está escondido en alguna parte de este lugar. Pero todo es tan real que mi corazón se ha roto demasiadas veces. No sabes como me gustaría que estuvieras aquí y me tomarás en tus brazos para decirme cuanto me quieres y yo te de todo mi corazón. Siempre me haces tanta falta. Me siento vulnerable pero me esfuerzo porque te lo prometí. Te amo.

Aladdin."

Decidió cortar el escrito porque sintió que se pondría a llorar y no quería preocupar al moreno que de cualquier manera le miraba curioso, como si sospechara o pudiera ver a través de sus sentimientos, lo que no sería extraño considerando que es un mago. Eso le hace sentir ansioso, no solo debe esconder sus sentimientos sino además tiene que hacerlo con su rukh, algo complicado de realizar y más por la enorme carga que tiene en esos pequeños hombros. Si tan solo pudiera hablar con Alibaba o Judal todo estaría mejor. Morgiana y Kouha también son buenas opciones, pero entiende que algo así no va a pasar. Llegada la madrugada el mayor se quedó dormido, no así el que estaba demasiado inquieto. Salió a dar un paseo vestido con su ropa habitual, no lo de mago. Estaba oscuro y frío y no sabía si tendría problemas por andar a esas horas. Daba pequeños pasos frotando de vez en cuando la piel de sus brazos.

«-Algo va mal. Magnostad no tiene este tipo de clima. Creo que lo mejor será volver y tomar mi bastón.»

Incluso dejó su flauta creyendo que podría perderla y ahora algo le decía que no podía haber cometido peor error. Aceleró sus movimientos casi corriendo pero algo le cogió de un tobillo y lo hizo caer al suelo.

-Shiig-se quejó un poco pero evitó gritar al cubrirse la boca. Se giró y se encontró con una sustancia espesa de color negro sin forma. Le recordaba en cierta medida a los djinn oscuros. Palideció puesto que no solo está desarmado sino que sabe por experiencia lo poderosos que pueden llegar a ser. Colocó las manos en el piso para tener soporte y dar una patada, pero su otro tobillo también fue capturado y le pusieron de cabeza provocando que la sangre se le subiera rápidamente.

«-Sin mediador será complicado pero debo usar algún hechizo o acabará conmigo.»

Es entonces que se pone increíblemente serio. Con esa mirada que asusta.

-¡Harl-harl..!

Su atacante intentó coger sus manos pero en un hábil movimiento el pequeño lo evitó, no así para su cuello del cual tiraba hacia abajo.

-¡Ungh!

Cerró los ojos al sentir que bien podría partirse pues esa cosa no dejaba de tirar de sus tobillos hacia arriba, para empeorar la situación la sangre se acumulaba aún más en su cabeza debido a que estaba siendo asfixiado, comenzaba a marearse. Pero no le daría la oportunidad de tenerle vulnerable, pelearía por su vida hasta que no pudiera más.

-Thalg-al...Salos...

Único hechizo de hielo que ha practicado y que dedica al hombre que tanto ama y que ahora ha sido de gran ayuda pues le han dejado en libertad aunque ha caído golpeando su cabeza. Aturdido se levanta como puede y corre en un principio a su habitación para ir por su mediador pero se da cuenta de que pondría en peligro a Sphintus así que se dirige a la dirección contraria. En esa zona no hay guardias o alguien que pueda ser lastimado y como no han hecho ruido tampoco llaman la atención.

«-¿Qué hago? Si empleó un hechizo de nivel elevado nos verán.»

-¡Ah!

Le estrellaron con brutalidad contra una pared, lo que casi le hizo perder el conocimiento pero estaba tan frustrado y molesto que su enemigo no lo consiguió. Le voltearon para quedar de frente, como si fuese la mayor impertinencia que hiciera lo contrario. Aladdin dio un puñetazo o algo muy similar que aprendió de ese golpe dado por Alibaba a Boodel. Pero le tomaron de la muñeca y ejercieron tal presión que por poco le fractura aunque la zona punzaba horrores.

-¿Por qué lo haces?-emitió con total tranquilidad-caer en la depravación es...

-¿Tú qué sabes?

-¿Eh?

-Fuimos considerados menos que basura. No tuvimos derechos y aún en nuestra muerte estamos esclavizados a servir.

-¿A quién?

-¡¿Sabes como se siente el que te asesinen sabiendo que aún no es tu hora?

-¿Cómo es que...ungh?

De nuevo una especie de cuerda se enredaba en su cuello impidiendole respirar, incluso comenzaba a sangrar.

-Ah ah...yo...quiero...ayudar...¡Ungh!

Volvieron a ponerle de cabeza y ahora también hacían presión sobre su pecho provocando que no pudiera meter el poco oxígeno que lograba inspirar.

«-Ju...Judal-kun...duele mucho...»

-¡Thalg...! ¡Waahh!

Se escuchó un leve crujido en su abdomen pero el dolor fué tan intenso que le hizo desmayar y aflojar por completo el cuerpo.

«-¿Por qué tuvimos que acabar de está manera? Ese hombre es el peor demonio que existe sobre la tierra. Pero no tenemos el poder necesario para enfrentarle. Pero tu si, ¿qué eres? ¿Por qué brillas tanto? Eres molesto. Si te comemos, ¿nos sentiremos mejor? ¿Lograremos asesinarle?»

La sustancia tocó la mejilla del pequeño que era suave, rosada y cálida. Que sensación tan nostálgica les invadió. Se deslizaron por el sarashi con intención de romperlo y sacar su hermoso y bello corazón. Pero apenas lo hicieron les detuvo una cegadora luz proveniente de la frente del peli azulino. Este continuaba en el mismo estado y no se movía. Una vez recuperados de la sorpresa le despojaron del chaleco e iniciaron el ataque pero de nuevo esa luz les detuvo centímetros antes de su pecho.

«-¿Quién eres? Solo queremos un poco de libertad.»

Pero no recibieron respuesta.

«-Si no piensas hablar no tienes derecho a interferir.»

«-Soy parecido a ustedes. No puedo tocar directamente este mundo pero no voy a permitir que se lleven la vida de mi querido hijo.»

«-Los fantasmas no protegemos.»

«-No lo soy.»

«-¿Entonces?»

Una calidez increíble les invadió, y comprendieron que el ser que les detuvo era una existencia suprema. Debían vengarse del hombre que les hizo caer en la desgracia pero su oído fue purificado y dejaron en libertad al pequeño para volver con Solomon.

«-Aún si no puedes verme y no te das cuenta voy a estar cuidandote. Debes ser feliz, no te dejes vencer por el destino. No es una cadena a la que te haya atado. Es algo que puedes forjar con tu voluntad. Me da gusto saber que encontraste al ser amado. Atesora cada momento en su compañía. No dejes que la guerra te arrebate lo más importante como me ocurrió. Te quiero mucho Aladdin, estoy orgulloso de ti.»

-Papá...-dijo al tiempo que dejaba escapar las lágrimas aún inconsciente.

El rey de Alma Toran no pudo quedarse por más tiempo pero envió algunas mariposas con el amigo de su pequeño.

...

Sphintus dormía a pierna suelta cuando escuchó que alguien le llamaba, despertó de golpe pero no se encontró a nadie.

«-¿Habrá sido mi imaginación?

Se recostó pero su rostro quedó ladeado en dirección al lecho contrario.

-¿Aladdin? No suele salir. ¿Lo ocurrió algo? Después de todo parecía deprimido. ¿Si algo le ocurrió?-se puso en pie y salió con rapidez.

«-Soy un imbécil. No dejo de repetirme que me gusta y no estoy ahí cuando me necesita.»

Tenía la tentación de gritar su nombre pero de esa manera no solo se causaría problemas a si mismo sino al menor. Su corazón se acelera al máximo, ocasionandole malestar como si le recriminara el terrible descuido.

«-¿En dónde estas? Nunca me perdonaría si te ocurrió algo.»

Iba cada vez más aprisa y tuvo su recompensa al encontrarlo dormido recargado de una pared. Revisó su condición y no encontró heridas pues su progenitor se encargó de ello. Pero no recuperaba el sentido, así que le tomaron en brazos. Por un momento Sphintus tuvo la impresión de que se estremeció debido al contacto así que se detuvo para mirarle. Tenía los ojos abiertos en una expresión que jamás le había visto. Ruborizado y ojitos brillantes.

-¿Estas bien?

-Siempre que estés a mi lado lo seré...te amo-se acercó con intención de unir sus labios a los ajenos-Judal-kun...ungh.

Volvió a desmayarse provocando miedo en el mayor que le tomaba de la nuca con una mano, pronto sintió un líquido recorrer esta.

-Esto no es gracioso Aladdin. Ey, despierta.

Le cogió con un brazo para dejar libre el otro y casi cae víctima de la conmoción, ese líquido como era de suponer es color escarlata, una herida en la cabeza que Solomon no tuvo tiempo de sanar y que se produjo cuando le golpearon contra el muro. Sphintus se puso nervioso pero se armó de valor. Si ha de ser útil por una vez en la vida ha de ser ahora. Se sentó en el suelo y le sujetó con firmeza pero dulzura; pronto les cubrió una luz morada que indica el octavo tipo de magia: vida.

El niño aún en su estado cerró los ojos con fuerza.

«-Resiste por favor. No te atrevas a dejarme.»

Hasta que por fin detuvo la hemorragia y contusión. Y solo entonces se dio el lujo de suspirar aliviado. Se levantó con el delicado tesoro y volvió a la habitación que comparten recostandole en la cama junto a él. Cubrió a ambos con la sábana y se quedó dormido tomándole de la mano, para velar su sueño y darse cuenta de si se da a la fuga de nueva cuenta.

...

Poco después de marcharse el par, en el sitio donde el pequeño quedó inconsciente.

Un joven rubio de aura elegante inspeccionaba con ayuda de su magia.

«-Es extraño, estoy seguro de que había algo aquí. ¿Qué era? Su presencia es muy poderosa. ¿Rukh oscuro? ¿Desapareció de la nada y sin causar problemas? No, hay otra energía, es cálida y amable. ¿Debería informar a Sheherezade-sama? No es la primera vez que lo siento, me recuerda mucho a ella. O es probable que se deba a que la extraño mucho. Seguiré esforzándome. ¡Es lo menos que puedo hacer por todo lo que ha hecho por mi y por permitirme ver el mundo! Es una pena que no vaya a vivir mucho pero de cualquier manera no tengo nada que me interese o me obligue a continuar viviendo.»

Pensó para si mismo Titus que volvía a su habitación. Con esa mirada vacía como de quien no encuentra algo importante. Quizá solo necesite una pequeña luz sonriente a su lado.

...

El magi despertaba está vez sorprendido de encontrar a Sphintus a su lado. Al parecer Kukulcán tiene rato intentando despertarlo porque ha caído sobre su rostro y ni así abrió los ojos. Eso provocó una cándida sonrisa en el infante.

«-¿Fuiste quién me salvó? Muchas gracias...también tengo la impresión de haber escuchado a papá. ¡Me siento muy feliz! Pero...¿qué ocurrió con esas almas? ¿De dónde vienen y a quién le guardan tanto rencor?»

-¿Mmm?-el moreno que tallaba sus ojos.

-Buenos días Sphin...

-¡Eres un tonto!-le abrazó con entusiasmo-¿qué hacías herido a la mitad de la noche?

-Me resbalé y golpeé mi cabeza.

-No mientas. No es mi intención obligar a que me digas la verdad pero siempre he sido sincero contigo. Si no quieres decirlo está bien, pero no inventes cosas-le miró con los ojos cristalizados y Aladdin entendió que había hecho mal.

-Lo siento, es solo que no quiero ponerte en peligro. Eres un amigo muy importante para mi.

-Tu también. Y más que eso.

-¿Eh?-con los ojitos bien abiertos.

-Deja de mirarme así, no me tortures.

-Pero yo no...

-Me gustas Aladdin. Y si, ya sé que tienes novio y que por nada del mundo lo vas a traicionar. Tampoco te pediría algo así porque no deseo las sobras de un sentimiento cuando lo doy todo pero al menos respeta la relación que tenemos y deja las mentiras de lado.

El infante no pudo contener las gotas saladas que hicieron aparición.

-Lo siento mucho Sphintus-kun.

-¡¿Por qué lloras?! ¡Me haces ver como el villano de la historia!

-Uh...-sollozaba provocando un suspiro en el otro y que bajara la cabeza derrotado.

-Tu pareja la debe tener complicada.

-¿Eh? Uh buu ¿p-por qué?

-En lo personal me haces sentir como un abusivo.

-Pues no tiene complejos.

-Vaya autoconfianza se debe tener uno par soportar tal tortura. ¿Cómo es su carácter?

-A decir verdad bastante explosivo.

-¿Eso quiere decir que puede intentar asesinarme si te doy un beso?-el peli azulino se sonrojó-¿lo haría?

-Es muy probable. Es demasiado celoso.

-Creo que respecto a eso lo entiendo.

-Mmm, ¿por qué la pregunta?

-Porque no lo soporto.

-¿Eh?

-Eres demasiado hermoso. Sé que no lograremos pasar más allá de una amistad. Pero todo tu eres una gran tentación. Nunca me ha ocurrido algo así. Si luego de esto me odias tendré que vivir con ello porque deseo probar alguna vez.

-¿Eh?

El moreno se acercó y le tomó de las mejillas para unir sus labios en un contacto superficial. Aladdin no sabía que hacer e incluso estaba a punto de llorar cuando advirtió una pequeña mariposa negra en su hombro.

«-No quiero traicionarte Judal-kun.»

«-El rukh me dijo que algo te pasaba pero estoy muy lejos aún no se emplear el círculo de transporte mágico. Solo lo diré una vez, este idiota te ayudó así que no hay problema. ¡PERO SI LO REPITE LO CASTRO, LO ATRAVIESO Y MATO! ¡¿Entiendes?!»-el peli azulino sonrió-«-Si ya estas ahí, al menos dale el beso como se debe. Presume lo que ya te enseñe y no nos hagas quedar en vergüenza. El es tu amigo ¡PERO TU ERES MÍO! Te amo enano torpe. Deja de seducir a la gente o en verdad me obligaras a destruir este mundo.»

«-¿Siempre puedes verme?»

«-No, pero que no sea pretexto para que me pongas el cuerno. Ayer fué una excepción, provocó una ruptura en la barrera así que aproveché para saludarte sin que el viejo ese se diera cuenta. Ten cuidado.»

«-Tu también...»

«-...»

«-¿Judal-kun? Supongo que fué todo.»

El peli azulino apartó al mayor que se sintió dolido.

-¿Me guardarás rencor?-preocupado.

-Somos amigos, ¿cierto?

-Uh, si.

-Mi novio dijo que no hay problema. Es lo forma que tenemos ambos de darte las gracias por lo de anoche. Pero-se ruborizó-no soy bueno en esto así que debes guiarme, ¿si?

-¿Entonces será algo así como un beso amistoso?

-Pero será el único porque dijo que...mmm no quieres saber.

-Está bien.

Acercaron sus rostros sonrojados y un tanto incómodo el menor. Pero entiende lo frustrante que es desear un contacto así y no tenerlo. Le ocurre desde que llegó a Magnostad y añora a Judal. Por eso corresponderá sus sentimientos de la mejor manera que pueda. Aún si no puede quitarse la opresión en su pecho de tener un contacto así con alguien más. Más adelante el sacerdote se encargará de sanar toda herida.

Sphintus le toma de la cintura con una mano mientras la otra reposa en su metón y toca con cuidado los labios de Aladdin que cierra los ojos con fuerza al tiempo que abre la boca para recibir al invitado que se abre paso. Sus lenguas comienzan a jugar y el mayor puede probar ese delicioso elixir que comienza a beber gustoso mientras una parte escapa por las comisuras del magi. Está tan atrapado en ello que no nota al pequeño que ha caído por completo en su poder sin ofrecer resistencia. Quiere más, mucho todo lo que pueda tomar de un beso que se prolonga por algunos segundos, minutos...mmm ¿no ha durado lo suficiente?

Le deja en libertad solo para ver que Aladdin se ha desmayado, un escalofrío recorre su espina y comenza a sudar frío. Le dejó respirar apropiadamente. Así que solo hay una explicación para ello. No pudo evitar pensar que engañaba a su pareja, por lo que se ha roto su corazón. Le recuestan en el lecho y el oji esmeralda se suelta a llorar más traumado que otra cosa y sin dejar de temblar a la vez que Kukulcán niega con la cabeza en señal de rechazo por lo que ha hecho.

«-Lo quiero mucho. ¡¿Cómo es que eso me convirtió en un abusivo?!»

Si pudiera agarraba a la serpiente y se ahorcaba con ella, pero eso no borraría el daño que ya hizo. Así que apartir de ahora tiene que encontrar una manera para compensar su error. Toma la mano ajena y la coloca cerca de su corazón.

«-Gracias por todo. Aún si no lo sabes te entrego mi vida para pagar por mi pecado. No pienses que esto ensucia tu alma de alguna manera porque nunca he conocido ser más puro que tu. En verdad lo siento pero permiteme permanecer a tu lado para protegerte. Te quiero. No, te amo por siempre.»

Y volvió a dar un beso pero está vez lleno de cariño y respeto en la frente.

...

En Kou.

El oráculo sonreía de manera perturbadora imaginando lo que sería de su pareja al permitir que besará a su amigo. Seguro le había hecho sentir mal, culpable y no podía ser más feliz. Ha llegado a un punto donde lo único que quiere es lastimarle, ¿y si retira la maldición que ha puesto sobre Sinbad para que este pueda hacerle cuanto quiere? Sería muy divertido y excitante ver como le viola, corrompe y tortura. Ser testigo de como se desangra y llora para morir en sus manos. Se levanta del lecho y golpea con fuerza la pared hiriendo su puño hasta hacerle sangrar.

«-Desgraciada bruja, ¿qué carajo me hiciste? Estas muy equivocada si crees que te dejaré manipularme. El enano es lo más valioso que he tenido en la vida y no estoy dispuesto a permitir que me arrebates todo otra vez. El rey idiota ni nadie le pondrá un dedo encima...aunque ahora yo...¿lo hice llorar?»

Dio varias vueltas intentando tranquilizar su conciencia pero solo llegaban a él imágenes del pequeño envuelto en lágrimas. Le hace enfurecer y casi perder la cabeza pero aún cuenta con la inteligencia necesaria para controlarse.

«-No puedo borrar lo que ya pasó. Pero puedo hacerlo feliz de ahora en adelante. Darle todo mi amor y cariño sincero...no, no tengo algo así. ¿Siquiera está bien que sea mi novio? Siento que lo voy a terminar destruyendo, pero no puedo olvidarme de él. Su sabor, voz, sonrisa, ternura. Todo en ese enano es perfecto. ¿Por qué me siento tan confundido? ¿En verdad es culpa de la vieja o estoy perdiendo la razón? ¿Y si soy yo el que hace algo de lo que después me pueda arrepentir? No dejo de fantasear con hacerlo llorar mientras le hago el amor...¿en verdad lo sería de esa manera? ¿O es simple y vulgar sexo? ¡Me lleva! ¡No podré verlo hasta que aclare lo que me ocurre!»

El sacerdote caía aún más en esa oscuridad cuya responsable es Gyokuen. El magi perfecto para Al Thamen es uno que no muestre sentimiento alguno, de ningún tipo. Para él está prohibido el amor, la empatia e incluso la irá y rencor. Judal debe limitarse a ser una hermosa marioneta sin opinión. Aunque aún está en sus manos contrarrestar la influencia de esa mujer y proteger al que sin duda ocupa el lugar más importante en su corazón. Aquel que le salvó y le brindó una razón para vivir.

...

En el despacho del primer príncipe.

Este revisa varios documentos en compañía del conquistador de Dantalion.

-¿Cómo está nuestro padre?-el mayor.

-Se ve bien, luego del desmayo de aquella ocasión no ocurrió incidente alguno. Me sorprende que preguntes. ¿En qué estas pensando?

-Necesito verlo.

-¿Por?

-Mi intuición me dice que Gyokuen ha comenzando a mover sus piezas.

-¿Qué quieres decir?

-Si no hacemos algo. Puede que intente eliminar al emperador. Ya no es el hombre que era antes. Necesita alguien con más entereza.

-¿Alguien como tú?

-Lo dudo. Puede que parezca que me tiene algún tipo de interés pero nunca estuve de acuerdo con su manera de hacer las cosas. No puede acabar conmigo directamente, pero sin duda encontrará la forma. Tengo que ser más rápido que ella.

-¿Utilizando un método indirecto? ¿Algo como Hakuryuu?

-El no me haría daño.

-El amor que le tienes te ha cegado. Deberías recapacitar, porque estoy seguro de que él será tu ruina.

El pelirojo frunció el ceño, no es la primera vez que discuten el tema y siempre le sabe mal. No imagina a ese hermoso chico de ojos azules cavando su tumba. No cuando se ha imaginado estrechandole en sus brazos. Que tiemble con ese pequeño y delicado cuerpo que tiene mientras el aprovecha el momento para besar sus labios.

-Me retiro hermano. Pero por lo que más quieras considera la idea.

Kouen se quedó solo y volvió a sus labores pero fue incapaz de concentrarse así que salió en dirección al salón principal, suponía que Koutoku estaría ahí. Cuando le encontró se sorprendido al verlo en perfecta condición e incluso más decidido e imponente que nunca. Se giró sintiéndose confundido. ¿Acaso su mente le está jugando sucio? ¿Justo ahora que no puede permitirse un error?

Una presencia imponente aparece ante él y su mirada se queda fija con hostilidad.

-Que expresión tan poco amigable para tu madre mi pequeño Kouen.

-No soy su hijo.

-Oh-se acercó y susurró en su oído-no quieras ponerte en mi contra, ¿crees que no estoy al tanto de todo cuanto haces? No tienes el poder para enfrentarte a mi. Nadie lo posee, no eres más que un niño bajo mis órdenes y como tal debes obedecer. A menos que quieras ver sufrir a la gente que te importa. ¿Qué tal mi hijo?

-¿Serías capaz?

-¿No sabes acaso lo que hice con Hakuren y Hakuyuu? Estoy segura de que siempre sospechaste de mi. Y a falta de sorpresa me lo has confirmado. Mmm...pero no, mi lindo Hakuryuu es importante para mis planes. ¿Qué te parece Kouha?

-No te metas con él.

-¿Qué me detiene? Estoy harta de ese mocoso entrometido. Si algo le ocurre puedes estar seguro de que la culpa es toda tuya-sonrió de forma grotesca.

El menor no pudo disimular por más tiempo su actitud y la tomó del cuello con intención de azotarle contra la pared pero increíblemente Gyokuen no cedió un centímetro, muy por el contrario colocó su mano en el hombro del príncipe hasta que le hizo arrodillar muy a su pesar. La oji zafiro se inclinó para reírse de su persona.

-Es la actitud que más te queda. No me obligues a presidir de tus servicios. Podemos ser un gran equipo o podrás lamentar por el resto de tu vida lo que debiste hacer. La decisión es toda tuya. Pero por ahora has perdido un hermano, estoy segura de que esa linda tarántula venenosa que envié a Magnostad ya le asesinó. Ni Mogamet será capaz de impedir que se adentré en su barrera porque fue alimentada por algo de su sangre que me consiguió Ithnan. Para algo debía servir ese hombre.

Kouen ocultó el terror lo mejor que pudo hasta que la mujer le dejó. Se levantó y corrió en busca del oráculo llegando a su habitación, abriendo la puerta sin siquiera tocar y le encontró recostado mirando divertido una...¿tarántula en su mano?

-¿Acaso venías buscando esto?

-¿Qué deseas a cambio de que no la lleves con Kouha?

-Lo sabes. La quiero muerta, pero entiendo que no es el momento. Nah ni te preocupes. Me dio flojera viajar hasta allá.

-¿No sería la oportunidad perfecta para encontrarte con tu pareja?

-No confundas las cosas. Esta porquería puede entrar no yo.

-Ya veo.

-Está indefensa, le saqué todo el veneno.

-¿Por qué?

-¿No es obvio que por diversión?-la lanzó al príncipe que la cogió en sus manos.

-Quédatela como mascota, amante o que se yo. Conseguí lo que quería de ella, no me sirve más.

-Últimamente actuas extraño. ¿Qué te ocurre?

-Mmm, déjame ver, ¿qué será? Oh si, tal vez se deba a que esa bruja y tu no dejan de pedirme que haga cosas. Estoy cansado y de mal humor. Si quieres ayudar lárgate y no fastidies en un buen rato.

-¿No tendrás problemas si se da cuenta de que no cumpliste su orden?

-¿Qué podría hacer? ¿Torturarme? Uy si, no tienes idea de lo mucho que cambia mi vida. Además está demasiado ocupada con otras cuestiones.

-¿Cómo cuál?

El peli negro le sonrió divertido, casi le atravesó con la mirada.

-No te hagas el tonto conmigo. Ya lo sabes, ¿o no? Mi pésame por tu padre porque se va a morir y antes de que me preguntes si tiene cura te digo que no. La desgraciada le embrujo con ganas. Yo que tu enviaba una carta al tarado algodón de azúcar. Como siga en Magnostad tendrá problemas.

-¿Por qué me ayudas?

-Digamos que es el pago porque gracias a ti tengo algo que quería aunque no lo sabía.

-No recuerdo haberte dado nada.

-¿Y el punto es?-fastidiado-¿no te parece que has obtenido más que suficiente información de mi?

El conquistador no estaba ni medianamente satisfecho con esa respuesta. Pero tiene razón al decir que ha estado abusando de sus servicios.

-Solo por está vez.

-Nah, ya vete-agitaba la mano.

Cuando al fin se quedó solo contempló un pequeño frasco que contenía un hermoso líquido de color zafiro.

«-¿Cómo rayos consiguió Gyokuen que el veneno fuera de este color? Me recuerda tanto a los ojos de mi lindo enano.»

Sonrió y se ruborizó lleno de emoción sintiendo que el corazón saldría de su pecho.

-No puedo esperar para que tus labios prueben está delicia.

Algo es seguro y es que su mente ya no funciona como debería, en su interior aún resuena una suave voz:

«-Debes hacerte fuerte enano. Acaba conmigo antes de que lo haga yo...»

.

.

.

Notas finales.

Mmm me pregunto si con el título del capítulo pensaron que era porno. Porque acabo de darme cuenta de que si suena muy sucio XD o ya soy yo ja ja ja. Pues últimamente he estado mal de salud, nunca he gozado de una increíble pero me la pase en reposo tres semanas y creí que me moría pero gracias a Dios aquí estoy. Y bueno, no quiero que piensen que me olvido de los fics que como siempre he dicho son mi vida, es solo que aún no estoy del todo bien y eso ja ja ja. Pero mi amor por esto y Magi pero sobre todo su apoyo y paciencia son los que me animan a seguir así se me salgan las tripas XD, por eso y como siempre lo he dicho, los quiero MUCHO :).

Black soul 99.-De veras que lamento mi torpeza del otro día como no tienes idea, pero aquí te contesto todos los rw, gracias por seguir apoyandome :) Oh es un placer continuarla, me gusta mucho seguir la línea de historia de magi :). Oh si, jamás abandonó un fic aunque luego me cuesta horrores subirlos pero sin duda vale la pena :). Oh me haces sonrojar, gracias por tan bonitos comentarios y gracias por los buenos deseos :). Oh me hace tan feliz que pienses que es adictivo y que es tu droga ;*; lloro de emoción y lo digo enserio. Tus rw siempre me dan un no sé qué, que me hace muy pero muy feliz! Oh! Que bueno que este capítulo también te haya gustado. Me pone contenta que pienses que va en buena dirección, espero aún sea así :). Oh! Me halagas demasiado pero es tan bonito que ay dios! Te digo que me llenas de emoción! Espero que te guste la continuación y enserio lamento no haber respondido tus rw la vez pasada. Sé muy bien lo feo que se siente que no te respondan. Aunque en mi caso fué estupidez pura XD. Cuídate mucho y gracias por ser tan genial conmigo querid amig aún me pregunto si eres chico o chica :). Te quiero mucho y no sé si me creas pero eres muy especial porque animas a esta escritora emo XD.

Nos vemos la próxima mis queridos compañeros de vicio! VIVA OHTAKA-SAMA! LARGA VIDA JUDALA! Nos vemos la próxima con la continuación!