Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama. Escrito en el móvil, errores son sin querer. Muchas gracias a Yayoi y a todos los que leen por el apoyo.

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Capítulo 13 Vida por vida.

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El director limpió la sangre de los pequeños brazos y volvió a colocar las vendas en los mismos, luego de ello dió la indicación a unas cuantas doncellas "goi" de que le diesen un baño y terminaran de curar algunas heridas y raspones que aún tiene, siendo el más alarmante un golpe en la cabeza que le mantiene inconsciente. Al finalizar le llevaron a su habitación donde le dejaron dormir en el lecho donde los amigos se turnaban para vigilarle.

-¿Qué fué de Titus?-interrogó uno de ellos.

-Está encerrado en las masmorras. Natural considerando lo que hizo, está prohibido atacar a otros alumnos. Además fué trampa, el enfrentamiento ya había finalizado.

-Ungh...

El peli azulino se quejó aún dormido.

«-¿Qué clase de persona le hace algo tan cruel a un ser inocente? ¿Qué tienes en la cabeza Titus?»

...

En la celda donde mantienen cautivo al rubio.

Mogamet fué a visitarle luego de curar las heridas del niño. Es el primer interesado en saber los motivos que le llevaron a actuar de esa manera. Durante el duelo pudo advertir que al igual que Aladdin tiene una piedra roja en el brazo, y entiende perfectamente el significado.

«-Sheherezade, ¿eh?»

Dos magas extranjeras que por alguna razón vigilan sus movimientos, pero le tiene sin cuidado puesto que pertenecen a la misma raza. Si, no son ellas el peligro, son todos esos humanos si es que así puede llamarse a todos esos parásitos que se aprovechan de los dotados y que ocupan espacio en el mundo robando el oxígeno que sería mejor aprovechado para el crecimiento de las plantas, ellas si que son útiles e indispensables.

-Es aquí.

Le dijo un repugnante goi al que ni miró como si no fuese más que una mancha en la pared.

-Retírate-dijo por consideración, no a ese hombre sino al pequeño encerrado.

El sujeto asintió y se marchó lo más silencioso que pudo.

Al entrar se le estrujó el corazón con violencia. El chico estaba sentado en el suelo abrazando sus rodillas sin dejar de temblar. Sus ojos mostraban señales de haber llorado hasta el cansancio, su cabello revuelto, seguramente por la cantidad de veces que llevó sus manos a este desplazandole con intensidad. Imposible tener una apariencia más desastrosa. El director tomó asiento a su lado, en el frío y húmedo piso que generalmente está destinado a los criminales. Esperando que le dirigiesen la palabra, con la paciencia que solo un abuelo puede tener.

-¿C-cómo está?-la voz salió rasposa, seguramente tiene irritada la garganta de tanto sollozar.

-Aún no despierta, pero se repondrá.

A cambio recibió un suspiro de alivio.

-¿Qué sucede? Creí que era tu intención-articulo con suavidad, lo que menos desea es intimidarlo, pero la curiosidad le alienta a buscar una respuesta.

-Si, no, bueno...no sé.

-¿No confias en mi?

-Yo...solo...¡entré en pánico!

Fué suficiente, le dejó en claro al hombre que ese joven no es más que un peón al que le fué encomendada una misión más grande que él. Sintió lástima, se puso de pie y extendió la mano al otro para ayudarle a lo mismo. Pero este no lo entendió y le miró confuso.

-Soy testigo de tu arrepentimiento. Y me parece que has sufrido lo suficiente, no te encerramos para torturarte, sino para que aprendieras la lección. No hay razón para continuar confinado.

-Yo no...

-Parece que tienes muchas dudas. Pero no soy quien puede ayudarte a resolverlas. La puerta estará abierta. Cuando te sientas listo para continuar no te detengas.

Y le dejó solo esperando que saliese victorioso de la lucha con sus demonios internos.

...

Por la noche.

Todos se retiraron a dormir temprano puesto que mañana dará lugar la ceremonia de apertura del nuevo curso. Pero Sphintus se quedó con el pequeño, sentado en una silla al lado de su cama mientras le tomaba de la mano.

-Siih-su confiable compañero.

-Espero que despierte pronto Kukulcán, verlo de esta manera me pone de nervios. Como si nunca más tuviera la oportunidad de ver su hermosa sonrisa.

-Siiih.

-¡No estoy obsesionado! Me gusta y lo sabes. Oh-respiró profundo-tienes razón, ponerme histérico no mejorará su condición. Gracias a tu broma me serené.

-Siiih.

-¡¿Qué quieres decir con que ibas enserio?!

-Ungh...Ju...dal...kun...

«-Hasta dormido es a él a quien llamas. En verdad debes amarlo. Por eso recupérate, para que puedas besarlo otra vez...¡Maldita sea! ¡¿Qué tiene él que yo no?!»

Esa madrugada fué toda una tortura para el nativo de Heliohap, en su mayoría por la precaria condición de su amigo; y la sarta de tonterías que imaginaba cada cinco segundos. Hasta que sus ojos comenzaron a sentirse pesados, le escaseó el aire y la vista se hizo borrosa.

-Kukulcán...deja de...¡Ahorcarme!

-Siiih.

-No me hace falta reposo...

Y sin más cayó sonoramente al piso, puesto que su compañero no pensó detenidamente en la trayectoria. Este se liberó de su amo con algo de trabajo pues el cuello de este casi le partió con el brutal impacto. Se deslizó por la habitación haciendo guardia, inspeccionando cada rincón que le fué posible al no tener brazos y cuando verificó que el perímetro era adecuado se extendió en toda su longitud sobre el moreno, para servir de alguna manera como manta. Porque el que sea una serpiente no indica que no tenga sentimientos y ya no quiere ver llorar a Sphintus. Si tan solo Aladdin fuese un mal chico ya le habría mordido y envenenado, lástima que ese niño de amable sonrisa le agrade también. Solo queda el inaudible deseo de ver pleno al médico, si no puede ser en el amor al menos con algo que disfrute como la magia curativa. Y con ese tipo de pensamientos que no serán escuchados por nadie acompañó a los otros al mundo de Morfeo.

...

El oji esmeralda despertó temprano, en la madrugada para ser precisos. Lo primero que contempló fué el aparato reproductor de su compañero, que quién sabe como quedó desparramado sobre su rostro. Le provocó asco y sorpresa a partes iguales. A veces olvida que es obvio que lo tenga, es un ser vivo después de todo. Le toma con cuidado con una mano y la admira con tristeza algunos segundos.

«-Lo siento, por pensar en Aladdin te descuido. Me gustaría prometer que no sucederá nuevamente pero no es algo que pueda evitar. Si mi familia recobra el estatus, ten por seguro que encontraré una manera para buscarte unas diez concubinas o muy buena comida.»

Se levantó y acercó al peli azulino que continuaba dormido. Es más, está bien seguro de que no se movió un solo milímetro y si hay algo que sabe gracias a sus estudios como médico es que eso es todo menos una buena señal. Sus brazos comenzaron a temblar víctima de la angustia, cerrando la mandíbula con fuerza para luego respirar profundo.

«-El director dijo que estaría bien. Confía en él, cree en la persona que te gusta.»

-Hoy se llevará a cabo la ceremonia de apertura, lamento que no estés ahí pero prometo comer por los dos. Alíviate pronto, para que podamos platicar como siempre. Aunque me pongas celoso por culpa de Alibaba o Judal-ligeramente molesto.

Se arregló adecuadamente y salió de la habitación no sin antes dejar unas cuantas mariposas moradas con él.

«-Cuídenlo por favor.»

Estas bailaron para hacerle entender que su petición sería acatada.

...

La ceremonia fué realmente corta, con Irene que como la mayor parte del tiempo tiene cara de pocos amigos que les explicó algunas cosas y repartió algunos documentos para que no fueran o olvidar ciertos detalles. Pero también dijo algo de suma importancia y que llenó de emoción a los presentes:

-Pueden visitar el pueblo sin restricción.

-¡Ya no estaremos encerrados!-celebraba una joven rubia.

El moreno pidió los pergaminos correspondientes al magi para entregarselos en cuanto tuviese la oportunidad. Una vez concluido el asunto fué al comedor. Nunca vió mejor banquete como el que tiene enfrente, algunos platillos eran tan exóticos que se preguntaba seriamente si serían aptos para consumo humano; pero de que se antojan es innegable.

-Siiih.

-No lo sé, supongo que sin Aladdin no es lo mismo.

Cogió tres manzanas y se retiró a su habitación, cuando la fiesta apenas comenzaba.

Una vez en el sitio dejó un fruto en la cama, destinado a su serpiente que de inmediato la devoró, el otro lo dejó sobre el buró, destinado al niño, y le dió una mordida al último.

«-Tengo muy presente que son tus favoritas. Aún si te hice sentir mal prefiero el sabor que deja sobre tus labios.»

Es consiente de que no son los pensamientos que debería tener. Pero descubrió no sin cierta frustración que es incapaz de reprimir su sentir. Siempre y cuando no los exteriorize no debería causar problemas, o es lo que se repite al carecer de voluntad.

Su mente comienza a divagar de forma un tanto peligrosa, la mayoría de sus pensamientos terminan con el hijo de Solomon desnudo a un lado suyo.

Se abofetea literalmente y se levanta en busca de un pergamino, lo lee concentrado al cincuenta por ciento puesto que el dolor en el rostro es increíble, poco le falto para dislocar el cuello.

-¿Ah?

«-¿Ciudadanos de primer, segundo, tercer y cuarto nivel? ¿Por qué los clasifican?»

Picado en su curiosidad olvidó lo demás. Todos los que han escuchado de Magnostad saben que no es un país donde sean bien recibidos aquellos que no pueden usar magia, así sean emperadores o reyes. Pero esto si que le dejó sorprendido y no gratamente. Es como si se discriminara a la gente. Para él todos son iguales, un médico te atenderá tanto si tienes dinero como si no, si eres guapo o poco agradaciado, bueno o malo, ¿quién entonces se siente con el derecho de hacer inventario como si no fuesen más que cosas en un almacén? Es algo que no solo le hizo enojar, sino también sentir enfermo y decepcionado. Sus ojos volvieron a centrarse en el magi.

«-¿Qué pensará cuando despierte? ¿Tendrá que ver con esa misión que ha mencionado algunas veces? Debo estudiar los documentos. Necesito tener la respuesta a las preguntas que estoy seguro me hará. Todavía no te recuperas y tienes trabajo. ¿Por qué el destino odia tanto a un ser tan lindo como tú?»

Estrujó con ahínco el papel entre sus manos, recordando enseguida que es importante así que suavizó el agarre para continuar la labor.

...

El hijo de Solomon se ha pasado una semana entera durmiendo, y si bien el de Heliohap tenía planeado quedarse a lado, pegado cual muégano, le fué imposible al ser llamado por un profesor que requería un favor especial a media noche. ¿Qué tipo de cartas se clasifican a esa hora? ¿Algunas de contenido no apto para todo público? De esa manera le dejó solo, aunque tiene una apariencia más saludable que antes pues incluso sus mejillas tienen el adorable tono rojizo que te invita a darle cuando menos un beso.

-Mmm-el oji celeste que se remueve en la cama al tiempo que aprieta la sábana con sus manitas-¡AAAAAAAHH!-despertó de golpe-Ay ay ay-llevó las palmas a la cabeza, donde una venda cubre sus heridas-Auch...

«-Se me olvidó que estoy lastimado. Otra vez tuve ese sueño de Alma Toran...¿Cómo estará Titus-kun? Espero que no lo hayan castigado. ¿Estará aquí por la misma razón que yo? ¿Acaso tiene los mismos sueños? No...»-con tristeza-«-No es igual a mi...pensándolo mejor, nadie en este mundo lo es. Ni Alibaba-kun o Mor-san...tampoco Judal-kun...»

Alzó la vista para posarla en la luna que se aprecia a través de la ventana, se perdió en ella como si le estuviese suplicando algo, otra vez. Los pasos de alguien le hicieron girar el rostro hacia la puerta.

«-¿Titus-kun? ¿Qué hace aquí? Pensé que el director le tendría bajo estricta vigilancia. ¿Acaso le retiraron el castigo o...?»

-Lo siento-expresó este entre molesto y sincero.

-¿Eh?

-Por las heridas que te provoqué. No fué mi intención.

-Ah, no te preocupes, ya casi cierran.

-Durante el combate pude ver la piedra en tu brazo. ¿Con qué propósito estas aquí? ¿Quién eres?

«-Mmm, me pregunto si es correcto decirle la verdad.»

El infante se debatia entre mentir y ser sincero. Esconder su secreto como lo ha hecho ya tantas veces. Pero esos ojitos le dan a entender que la visita busca una respuesta, una auténtica, y que es posible que esté tan perdido como él. Sonrió de manera comprensiva.

-Soy Aladdin, un magi, ¿es suficiente para ti?

-¿Eh? ¿Un...magi? ¡Es mentira no tienes la protección del rukh!

-Ah, veras-al tiempo que retiraba el vendaje en su brazo-estas piedras bloquean la energía del rukh, para que no sepan quien soy.

-Así que somos distintos-con decepción-ya veo-tomó asiento en la cama justo al frente del otro-soy un enviado de la magi Sheherezade.

-¿Un enviado? ¿No eres un magi?

-Oh, no. No soy tan grandioso como ella. ¿Para quién trabajas? ¿El magi errante o el sacerdote del imperio Kou?

-Para ninguno, todo lo hago por mi cuenta. Estuve viviendo un tiempo en Sindria, por eso dicen que vengo de ahí pero mi hogar se encuentra mucho más lejos.

-¿Cuál es tu misión?

-Mmm, estoy buscando algo, pero no sabría explicar el qué. Solo sé que puede traer cosas terribles a este mundo, ¿y tú?

-...supongo que estamos en las mismas porque tampoco sé muy bien lo que busco.

-Ya veo...

El rubio se levantó, cruzó de brazos y miró con seriedad.

-Así que para resumir eres un "magi" que trabaja para Sinbad y no puedes darme los detalles de tu misión.

-A-algo así.

«-Aunque no es que trabaje para ojisan.»

-Ya veo, pues buena suerte compañero "magi"-se giró hacia la salida-que tengas éxito en tu misión-le dió la espalda completamente.

-Espera-el otro no le miró-si te soy sincero, estaba preocupado, lo que tengo que hacer no es sencillo y me lleno de angustia e inseguridad muchas veces. Pero cuando te conocí, sentí que éramos similares. Que podíamos entendernos. Me gustaría que fuéramos amigos y trabajaramos juntos en esto.

El rubio salió sin más.

«-No es tan sencillo, ¿Eh?»»

El hijo de Solomon volvió a recostarse sobre el lecho sintiéndose más solo que nunca.

...

Algo daba cosquillas en la nariz al infante, con tanta insistencia que estornudó y despertó abruptamente.

-¡Achú! ¡Ay!-tomó asiento en el colchón y miró al causante de ello.

Sonrió al encontrarse al moreno acomodado de manera extraña, seguramente otra de las muchas peleas o juegos solo él sabe que tiene habitualmente con la serpiente.

-Sphintus-kun, Kukulcán-removia al mayor.

-¿Mmm? ¡ALADDIN ESTAS VIVO!-le cogió en un efusivo abrazo.

-¡POR DIOS ME VAS A MATAR! ¡QUE TODAVÍA NO ME RECUPERO!

-¡Perdón!-le dejó en libertad-Es que, pasaste una semana entera inconsciente y yo...

-Gracias por cuidarme todo este tiempo.

-¿Cómo sabes?

-No podía despertar pero tu energía se mantuvo a mi lado, es una calidez muy amable-sonrió.

El de Heliohap sintió que podría llorar de buenas a primeras. Es justo la expresión que anhelaba.

-¿Tenemos clase?-el peli azulino preocupado.

-Ja ja ja ja, me sorprende que sea lo primero que preguntes.

-Bueno, es que son muy estrictos y no se me olvida que dijiste que si fallas te cortan la cabeza.

-¡Ya confesé que fué una broma!

-Pero me contaste la verdad luego de tres meses. Es un pensamiento que se arraigó con fuerza en mi interior.

-Ungh...-el moreno buscaba la manera de reivindicarse-¡Ah! ¿Qué te parece si damos un paseo por la ciudad?

«-¿Eso cuenta como una cita?»-entusiasmado.

-Pero no podemos salir del colegio.

-¡Ahora podemos! ¿Qué dices? Algo de aire fresco te vendría bien.

-Supongo...creo que es buena idea. También despejaré la mente.

-Estoy listo, espero a que tomes un baño y te arregles. Toma las cosas con calma, podrías desmayarte.

-Si, gracias.

Algunos minutos más tarde ambos admiraban la enorme puerta que sirve de acceso a la ciudad.

-Vaya, así que tenemos permiso para entrar-el pequeño.

-Si lo dices de esa manera resulta increíble.

«-¡Tendré una cita con Aladdin!»

-¿Y bien? ¿Nos vamos o nos quedaremos parados todo el día?-alguien detrás de ellos.

-¡Titus-kun!

«-¿Es más amistoso de lo que imaginé?»

-¡¿Qué rayos haces aquí?!-el otro furioso.

-Bueno, Aladdin y yo trabajaremos juntos como los compañeros magi que...

-¡A-A-A-AAA!

El peli azulino evitando que revelara el secreto que tanto trabajo le ha costado mantener.

Un pequeño movimiento del mediador del rubio les dió libre acceso, el trío observó maravillado todo cuanto les rodea.

«-Hay tantas herramientas mágicas por todos lados. En definitiva es anormal, ¿de dónde sacan el magoi que les hace funcionar, debe ser una cantidad considerable.»

-¡Mira Aladdin!-el rubio.

Manzanas que maduran gracias a la magia de octavo tipo.

«-Incluso en cosas como estas. Saltarte un proceso natural no es sencillo y la cantidad de magoi utilizado no es poca. Pero, ¿de dónde proviene?»

-¡Ay!

Por andar pensando en otras cosas no prestó atención al camino y chocó con una mujer que traía una canasta de manzanas en las manos.

-Ah, lo sien...

-¡Perdóneme joven mago!-se inclinó-¡Para pegar mi falta le regalo una!

Escapó lo más rápido que pudo.

«-La culpa fué mía, entonces por qué...»

-¡Mira Aladdin!-el de hebras miel que ahora señalaba algunas rosas.

«-Se ven lindas, pero tampoco es que sean indispensables como para desperdiciar energía en algo así. Yo soy un magi por lo que la cantidad de rukh que puedo utilizar es ilimitada. Sin embargo no es algo que se aplique a todos. Si cuentas con poco y te sobreexiges podrías morir, ¿por qué motivo llegan tan lejos? Cada vez entiendo menos.»

-¡Aladdin!-nuevamente el enviado de Sheherezade.

-¿Si?

Ahora una jarra con agua que gracias a la magia de hielo se mantiene fresca.

«-Incluso para algo como esto.»

Cada vez le gustaba menos la situación. Continuaron su camino, el pequeño pensando, el rubio distrayéndole y el de Heliohap leyendo un pergamino.

-"Así que solo los ciudadanos de primer nivel tienen permitido entrar a este lugar."

-¿A qué se refieren con ciudadanos de primer nivel?

-Cierto, olvidé que te dormiste durante la ceremonia de apertura.

-¡No me dormí! Bueno, no a propósito.

-Vayamos a tomar algo y te explico con calma-el contrario asintió-¡Ey petacona! ¿Vienes?

-¡No me digas así!-furioso.

-¿Enorme trasero?

-Ah, no tiene caso hablar con idiotas. Estúpido Sphintus.

-¡Oye!

-¡Claro que los acompaño estupido Sphintus!-sonrió.

-¡Me lleva!

Ni modo, el que se lleva se aguanta. Entraron a un restaurant, donde ordenaron algunas bebidas, agua de horchata para Sphintus y jugos de naranja para Titus y manzana para Aladdin.

-¿Y bien?-el magi curioso.

-Bueno-extendió el pergamino-los ciudadanos de primer nivel son el director y los grandes magos que le apoyan, en segundo nivel son los magos que llegaron a segundo grado, en tercero los familiares de magos, en cuarto los ciudadanos que pueden pagar impuestos y en quinto...mmm, no dice nada más.

-¿Cómo es posible?

-No lo sé.

-Habrá que investigar.

Continuaron con el recorrido, la ansiedad se hacia cada vez más presente en el alma infantil, poniéndole nervioso. Estaba seguro de que esos ciudadanos de los que nada sabe tienen que ver con el ente que le atacara la última vez y casi la mata.

-¡Mira Aladdin!-el rubio otra vez.

-¡Ah!-está vez si que pegó un brinco-¿Qué ocurre?

-Un lindo gato, mira como mueve la cola-se inclinó para verle mejor-Nya, nya-jugaba con él.

«-Me pregunto si está bien de la cabeza. Se distrae con mucha facilidad.»

-¿Disfrutan su paseo joven mago?-un hombre que transporta una pila de heno.

-Ah ojisan, ¿sabe algo de los ciudadanos de quinto nivel?

-Oh, no debería desperdiciar su tiempo en basura como esa.

«-¿Eh? ¿Qué no son personas también?»

-¡Aladdin!

-¡¿Qué?!-al borde de la histeria.

-¡Mira es un bebé!

-¿Lo estas tomando enserio?

-¡Por supuesto! ¡Estamos mirando el mundo! Las frutas, el agua, los animales, los bebés que viven el día a día. ¡Es tan maravilloso!

«-Vaya, se sorprende con cosas tan cotidianas. Me recuerda a cuando llegué a este mundo.»

-Vaya que eres simple-el moreno-te hace falta madurar. Pierdes la cabeza por cualquier cosa.

El aludido ni le miró y continuaron su investigación, hasta que de una u otra manera entraron a una tienda de ropa.

-¿Qué hacemos aquí?-el niño.

-Estamos revisandolo todo, ¿o no?-el de ojos esmeralda.

-S-supongo que tienes razón.

De un momento al otro el par se le perdió. Les buscó encontrando al rubio emocionado con la fotosíntesis que hacia una planta, y el amo de Kukulcán...

-¡Ja ja ja ja si, Sphintus-sama es genial ja ja ja!

Decía mientras un par de empleadas le adulaban y trataban como poco menos que un rey.

«-Ya no sé que tanto puedo confiar en ellos.»

Cuando cayó en cuenta el magi, ya se encontraba cargando varios trajes que el de Heliohap planeaba comprar puesto que tenían un muy buen descuento.

-Oh.

Una jovencita que iba pasando y que miró con tal intensidad al peli azulino que le puso nervioso.

-¿S-se te ofrece algo onesan?

-Hoy nos llegó un traje que no creí vender, pero estoy segura de que te quedará a la perfección.

-Lo siento, pero no pienso comprar nada, solo acompaño a un amigo.

-¡Vamos!-le cogió de la muñeca y le secuestró-¡te aseguro que no te arrepentiras!

-¡Sphintus-kun auxilioooo!

-¡No te pasará nada! ¡Si te ves bien con él te lo compro ja ja ja ja!

El peli blanco ya tenía sus pertenencias en una bolsa cuando llegó el simplón.

-¿Y Aladdin?

-Dizque probándose algo pero ya se tardó. Para mi que escapó y nos dejó plantados.

-No es un patán como cierto estúpido que conozco.

-¿No te cansas de llamarme así?

-No.

-Bien, como quieras.

-Ejem-la secuestradora para llamar la atención-¡contemplen mi obra de arte!

-Me da vergüenza onesan.

-No te escondas detrás de mi. ¡Y deja de tocar mi trasero!

-¡No puedo! ¡Me verán!

-¡Es el punto!

Al ver que la linda sanguijuela no cooperaba, pidió ayuda a otras dos chicas y solo así le liberaron. Titus y Sphintus sintieron un calor recorrer todo su cuerpo, dejaron de respirar algunos segundos y casi se les detiene el corazón. Y no es para menos. Aladdin tenía una obliguera blanca que tenía una abertura hasta unos cinco centímetros antes del pecho, esta no tenía mangas sino que estaba sujeta al cuello por medio de una gargantilla, completando con un short del mismo tono increíblemente pequeño, de está manera quedaban a la vista sus hermosas piernas.

«-¡Oh por dios! ¡Ni conozco a Judal pero lo odio con toda mi alma!»-el médico.

«-Sheherezade-sama, estoy sintiendo cosas raras en lugares extraños.»-el de Reim.

El niño intentaba cubrirse con la tela, pero poco podía hacer. Sus mejillas tenían un sano tono rojizo y sus ojitos tenían lágrimas contenidas. Si su intención es que dejen de atravesarle con la mirada está muy lejos de ello, provocandoles con su dulzura.

-¿Y bien?-la vendedora.

-¡Me lo llevo!-el moreno.

-¡No!-el menor.

-¿Puesto o para llevar?

-¡Puesto!-el rubio.

-¡Alguien ayúdeme!

...

-¡Ua!

Sin energía el infante se dejó caer sin mínima precaución sobre el lecho. Titus estuvo a punto de casi matarlo otra vez, solo que ahora tenía un cómplice. Fué difícil convencerlos de que no era la mejor manera de ir vestido por la vida, ya no se diga de adquirirlo porque los muchachos terminaron por irse a mitades con tal de no pelear y de todos modos lo compraron. Gracias a ello, en su ropero hay una pequeña bolsita arrumbada con el secreto más vergonzoso del mundo. Pero tampoco es que pueda tirarlo porque es un obsequio de dos personas que son importantes para él.

-Aaaah~ -se lamenta-Sphintus-kun y Judal-kun tienen razón soy masoquista.

Y todos y cada uno de sus pensamientos fueron dirigidos a su novio.

«-¿Cómo te va? Estuve a punto de ser asesinado por un descuido hace poco, estoy seguro de que si llegas a enterarte te vas a enojar. Pero, ¿sabes? Tengo nuevos amigos y a pesar de que me ponen en aprietos los quiero mucho, aunque tu siempre serás mi favorito. Aún espero ansioso el día que nos volvamos a ver. Ja ja ja ja ahora que lo pienso parece carta, me encantaría escribir una pero no puedo mover un solo dedo. Te amo Judal-kun, ojalá también estés pensando en mi.»

...

En el imperio Kou.

-¡Ja ja ja ja!

El oráculo ríe como maniático divertido como nunca en la vida.

-¿Esta te parece una manera más interesante de aprender magia?-la consorte.

-¿No es obvio?

Ante ellos caían los despojos de lo que en tiempos mejores fuera un miembro de Al Thamen. Unos cuantos, quince tal vez murieron a manos del joven que pone en practica algunos de los conocimientos adquiridos. La mujer sonríe grotescamente complacida.

«-Que niño tan tonto. Que fácil es hacerle caer en la depravación. Entre más odies y asesines, más oscuro se vuelve tu rukh. Rechaza el designio de Solomon y corre a los brazos de nuestro adorado padre.»

-¿Estas satisfecho?

El menor le miró enojado puesto que interrumpe su momento de sana diversión.

«-Judal-kun...»

Justo cuando estaba a punto de decir que es una tarada y le trajera más víctimas le pareció escuchar esa vocecita fastidiosa. Suspiró y se cruzó de brazos haciéndose el interesante.

-Nah, ni como juguetes sirven tus viejos. Su magia es tan simple.

-Lo parece porque eres un magi.

-Da igual. Cualquier cosa es mejor que esto.

-Entonces continúa estudiando lo del punto oscuro.

-Primero tomaré una ducha. Me da asco sentirme pegajoso.

-Es sangre, ¿qué esperabas? Hazlo rápido, debemos aprovechar el tiempo.

El menor se giró ignorandola por completo y entró al baño de toda la vida, el que está designado a alguien de su estatus.

-El gran sacerdote del imperio Kou. Ja, vaya farsa.

Se retiró la ropa valiéndole gorro donde caía. Y así en completa desnudez se admiró en un espejo de cuerpo completo, prácticamente no había sitio en su cuerpo que no tuviese ese asqueroso y viscozo líquido escarlata, del mismo tono que sus ojos. Simplemente le repugna. Da un fuerte golpe cristal que se hace añicos ante el impacto y que logra herir su mano que sana casi de inmediato.

«-El rojo fué por años mi color favorito. En este maldito, aburrido y tedioso mundo en que me encerraron esos viejos todo era gris. El rojo significaba diversión, peligro, le daba sentido a mi vida porque me hacia sentir libre, pero ahora me provoca náuseas. Es culpa del enano y sus estúpidos ojos que no salen de mi memoria, de mis sentidos.»

Caminó, casi corrió a la enorme bañera, se sumergió tan hondo que era fácil pensar que de un momento al otro terminaría por asfixiarse. Salió a flote y deslizó las manos por su cabello haciéndole para atrás. Nado hasta la orilla, una vez ahí continuó con la limpieza de su cuerpo. Deslizó las yemas por su piel cuidadosamente, asegurando que no quedase rastro alguno de sangre. Luego sus ojos se quedaron fijos en los adornos de las muñecas y recordó lo que Gyokuen le dijo.

«-Si el enano pudiera ver las cicatrices que tengo, ¿en verdad sentiría asco? Porque yo no, cada milímetro en su piel es exquisito, aún si tuviera marcas como estas, no me interesa.»

Recordó la amable sonrisa de su novio, tan sincera y llena de luz. Que distintos el uno del otro y es precisamente por ello que es tan especial. Llena su vida de calidez, alumbra su oscuridad como el brillante sol que es.

«-Nah, si tuviesemos uno tan enano ya nos hubiéramos muerto congelados. Es más como una estrella que se confunde y pierde entre otras, pero que posee resplandor propio sorprendiendo a quien se de la oportunidad de admirar. Y también las que pueden caer y destruirse al chocar en contra de un cuerpo celeste. Quiero recoger cada fragmento de tu destruido corazón, pero, ¿cómo lo rompo?»

Negó violentamente y se metió al agua que rápidamente se tornó roja, no es la primera vez que ocurre aunque si es de las pocas que no siente escocer sus heridas, la sangre no es suya.

-Si alguien debe ser herido, que sean otros y no uno mismo. El enano por ejemplo ja ja ja ja.

En ese momento comenzó a llorar.

...

Hasta bien entrada la madrugada se la pasó estudiando, pegado al escritorio.

«-Solo les falta ponerme una condenada cadena.»

-Aburrido, poco interesante, tedioso.

Se quejaba una y otra vez en soledad, sin alguien que pudiese darle una palabra de animo, o de cariño, ¿un elogio?

-Si claro, como si esos viejos supieran que carajo es.

«-Eres muy fuerte Judal-kun.»

-Y no has visto nada.

Se levantó, estiró el cuerpo y volvió a los odiosos pergaminos. Si Aladdin mejora sus habilidades al estudiar en Magnostad, el en definitiva le superará. Con ese tipo de pensamientos cayó rendido, sin tomarse la molestia de ir al lecho con todo y que es un jovencito bastante consentido, irónico considerando las personas que le han tenido bajo su cuidado.

...

En los sueños del oráculo.

Este camina fastidiado con cara de pocos amigos y pésima actitud. Como si tuviese la intención de lanzar al primer desgraciado que se cruzara en su camino por las escaleras. Pero todo se esfuma cuando visualiza a su pareja a lo lejos. Quedó clavado al piso, tragó duro, le sudaron las manos y sus ojos se abrieron desmesuradamente.

«¡¿Enano?! ¡¿Qué rayos le pasó?! ¡Luce tan...!»

Si existe palabra para describir a tan hermoso joven es claro que no fué incluida en su diccionario. Ya no es más el mocoso que gusta de molestar, aunque centímetros más o menos no harán que cambie la manera de interactuar con él. El punto es que ese chico destila sensualidad por todos lados. El sacerdote se muerde el labio ansioso, conteniendo las ganas de hacerlo suyo a plena luz del día y valíendole gorro que haya público. Se acerca a paso veloz en cuanto pudo recuperarse para quedar estático segundos después.

«-¡¿Pero qué dem...?»

Ni cuando la sabiduría de Solomon le mostró su trágico pasado sintió tanta rabia. El amor de su vida, aquel al que entregó lo más valioso, todo cuanto tenía, se besuqueaba quitado de la pena con nada más y nada menos que...

-Alibaba-kun...

El oji zafiro mostró una hermosa sonrisa, una que solo debería destinar a su novio. Las mejillas de este tienen el encantador rubor de constumbre, pero una vez más no es él el destinatario. El dueño de Ámon le sujeta con fuerza de la cintura y le atrae hacia si, provocando un leve roce en la intimidad de ambos.

-Ja ja ja ja, aquí no. Me da vergüenza.

Emitió el peli azulino con suavidad y falso pudor.

-No puedo contenerme por más tiempo, ¿Cuánto me harás esperar? Soy tu rey, ¿o no?

-Ja ja ja, siempre usas las palabras a tu conveniencia, eres un tramposo.

-Pero me amas, ¿o no?

-Lo sabes.

-Oh Aladdin, aún me aterra la posibilidad de que corras a brazos de Judal. Sé lo importante que es para ti.

-Es algo que quedó en el pasado. Él solo me hizo daño.

El mayor le tomó del rostro para mirarle con detenimiento.

-No puedes engañarme, te casaste conmigo para protegerme de Sinbad, porque te consideras mi magi. Pero sabes que para mi siempre has sido mi amigo. Aún si dices una cosa reaccionas de otra manera. Difícilmente me permites tocarte, es porque no dejas de pensar en él.

-¡Oh Alibaba-kun!

Se lanzó a sus brazos, el otro deslizó la mano por la espalda a modo de consuelo.

-¡Nunca me perdonará!

-Dudo que te guarde rencor. Terminaron en bandos distintos, no tenías otra opción.

-¡Lo extraño tanto!-lloraba con toda la fuerza de su alma.

-¡¿Por qué tanto maldito drama?!-el sol negro que se apróxima para dar un puñetazo cuando menos al unicornio-¡¿No ves que estoy aquí?!

Judal pretendía coger a su novio del brazo, pero apenas sus dedos le "tocaron" le atravesó como si no existiese.

«-¿Eh?»

Se sorprendió pero lo dejo de lado por un bien mayor, asesinar al que le baja el novio. Apuntó su varita y sin mayor dificultad le arrojó una lanza de hielo en pleno rostro, pero esta le trapasó y desintegró en el aire. Fué invadido por un increíble escalofrío. Frustrado llamó al pequeño decenas de veces, pero este no dejaba de llorar.

-¡No puedo seguir sin él! Me...hace tanta falta...

Cada vez le era más difícil respirar, sus piernas pedieron fuerza y se dejó caer.

-¡Aladdin!

Le removia con ahínco, pero no recibió respuesta, su marido le observó con tristeza.

-No puedes continuar así. ¿Cuántas veces te has desmayado desde ese día? Aún si sonries no duermes, no comes, ¿acaso planeas seguirle? Si tan solo el idiota de Judal no se hubiera muerto...debe ser espantoso tener la sangre del ser amado en tus manos...y todo fué mi culpa. Lo siento...si pudiera regresar en el tiempo ayudaría a Hakuryuu a completar su venganza contra el imperio Kou.

«-¿Que el enano me...?

Para el sacerdote fué imposible procesar tanta información y despertó sobresaltado con el cuerpo perlado en sudor. Se dió cuenta que de un momento al otro estaba en el suelo, cubrió su rostro con los antebrazos.

Si Judal y Hakuryuu vencen se muestra el futuro que vió Aladdin. Si lo hacen Alibaba y el hijo de Solomon es el que predice el sol negro, y no lo añora. De una u otra manera el destino se complica y los vuelve enemigos.

Apoya las palmas en el suelo y toma asiento.

«-No me importa si te hago llorar enano, pero eliminaré el estorbo que representa tu candidato. Seré tan poderoso que no tendrás más opción que ponerte de mi lado, te guste o no. Te lo dije no soy un alma pura que pueda brindarte un cariño dulce. Es mi manera de amar y protegerte.»

Se puso de pie y salió a toda prisa en busca de la consorte a la que encontró en un pasillo con la sonrisa grotesca que le caracteriza.

-¿Por qué tan ansioso?

-Quiero aprender la magia más poderosa que existe.

-¿De la nada te ha llegado la inspiración?

-Convertiré a Hakuryuu en tu perfecto juguete. Y quiero asesinar a todos los candidatos a rey que se nos opongan.

-Es la respuesta perfecta. No veras la luz del sol en mucho tiempo.

-Un magi caído no la necesita.

-Así es, la oscuridad es tu más grande aliada mi querido Judal.

La mujer le guió al confinamiento que él se buscó.

...

En Magnostad.

El tercer príncipe da un golpe con el puño a la pared, tan intenso que se hirió dejando un poco de sangre en esta.

-¡Kouha-sama!-Jinjin que se acerca para revisarle.

-No es mi intención que veas el lado patético de mi. Pero ese hombre es tan terco. ¿Por qué no entiende que En-nii está preocupado por su país?

-A veces es difícil para las personas entender, aún si se tiene la respuesta.

-Ah~ -tomó asiento en la cama mientras ella empleaba magia curativa-Debió vivir algo terrible. Si le hicieran daño a mi familia o a ustedes, estoy seguro de que no podría perdonarlo.

-¡Es el mejor!

Le abrazó entusiasta hasta tirarle en la cama, aplastándole.

-Pesas~.

-¡Discúlpeme!-se apartó bruscamente-No quise ser tan atrevida.

-No te preocupes, fué un accidente-sonrió.

«-¿Por qué alguien tan maravilloso como él no tiene lo que quiere?»

-...de fruta.

-¿Eh? Perdón, creo que estaba un poco distraída.

-Lo noté. Te decía que hace calor y sería bueno comer algo de fruta.

-¡Enseguida!-salió corriendo.

El peli rosa extendió la mano para detenerle pues su idea era más bien que él lo hiciera pero se le adelantó.

«-Si las personas que confían en mi no se rinden, yo tampoco. Haré que ese viejo terco me escuche. Deséenme suerte niño mugriento, En-nii.»

...

Al día siguiente Aladdin se presentó a clases, donde Myers le estrujó como si quisiera sacarle el alma, ahogandole con sus pechos por no tener cuidado.

-¡Aaaaah!-no pudo disimular la tristeza-¡Pensé que nunca despertarias! ¡Nos preocupaste toda una semana!

-L-lo siento-ruborizado por la posición y el poco oxígeno recibido.

La peli morada le soltó y dió un violento latigazo a su lado.

-¡A estudiar flojos!

-¡Si señora!-al unísono.

Solo ella para pasar de un estado de animo a otro.

Al finalizar la clase el peli azulino leyó su horario notado que a diferencia del ciclo pasado tendría distintos tutores. Miró el número en el pergamino buscando el aula correspondiente, dando con ella facilmente. Tocó la puerta y al no recibir respuesta entró sin más tomando asiento.

«-Que extraño, ¿por qué no hay nadie?»

Un par de chicos llegaron minutos más tarde, al parecer esos serían todos sus compañeros. Mucho menos que en la clase de Myers, entonces recordó que el director le recomendó para cursos especiales; es decir es un privilegio del que pocos gozan y que no puede desperdiciar.

-Así que han llegado todos-una rubia que se adentró con aires de grandeza hasta colocarse en una silla-seré la profesora de manipulación del rukh, soy Irene.

-¡Mucho gusto Irene-sensei!

El pequeño que se acercó rápidamente extendiendo la mano que le fué apartada de golpe literalmente.

-¡No me toques mocoso vulgar!-desvió el rostro para no tener que mirarlo.

-¿Soy vulgar?-dando alivio a su extremidad.

«-Bueno, si me he portado mal pero solo con Judal-kun, no creo que sepa, ¿o si? ¡¿El rukh puede dar ese tipo de información?! ¡Espero que no! Me moriría de vergüenza...»

«-¿Qué tiene ese niño insípido que Mogamet-sama no deja de hablar de él?»

-Ujum-ella se aclaró la garganta-No perdamos más tiempo.-se levantó para escribir en el pizarrón, explicando los atributos del rukh entre otras cosas, para luego pasar al escritorio y mostrar un contenedor que estaba cubierto por un pequeño manto.-Hoy verán algo realmente interesante-retiró la tela y dejó a la vista algunas mariposas negras-se han realizado varios estudios desde hace diez años y se descubrió que dependiendo como se estimule al rukh este puede cambiar su naturaleza. Incluso puede materializarse y formar...

«-Un djinn oscuro. Justo como los que había en Balbad.»

-Vaya-la mujer al magi-No te sorprendiste. Mogamet-sama tiene razón debemos ser cuidadosos contigo, ¿es qué lo has visto antes?

-¿Qué hay de usted Irene-sensei? Dice que hace diez años, ¿eso no sería antes de que cierta organización apareciera?-tanteando.

-No tengo idea de a qué te refieres-sonrió incómoda-Bien, es todo por hoy.

Se retiró, los otros dos miraban en silencio y confundidos. El pequeño tenía una expresión en verdad sería, confirmó que algo va mal con Magnostad pero por desgracia es un secreto muy bien guardado. Cuando transcurrió el tiempo que aún quedaba a la clase fué a otra y de esa manera se pasó el día. Tomando solo un descanso para comer y finalmente dormir.

...

En la noche.

Titus daba un detallado informe a la magi de Reim por medio de las piedras rojas en sus brazos.

-Siento no haber hablado con usted ayer pero me quedé dormido. ¡Todo fué tan interesante! ¡Lo hubiera visto! Había un gatito que no dejaba de decir nya ¡Nya ja ja ja ja !

-Titus, concentrate en lo que debes. No puedes permitirte más distracciones, aún no perdono lo del duelo. Tienes una misión y debes completarla.

El silencio se volvió pesado. El chico se vió solo y a oscuras en la habitación.

«-Sheherezade-sama tiene razón.»

Salió a buscar cómplices, llegando sin dificultad porque los acosa como solo él podría. Entró sigilosamente, por lo que no fué advertido. Se detuvo un momento pasando la vista por cada rincón posible, estaba a la defensiva; como si esperara que un enemigo le saliese a la primera oportunidad. Pero los grotescos ronquidos del moreno le hicieron comprender que estaba siendo demasiado paranoico. Le miró con fastidio.

«-No eres ni un poco elegante estúpido Sphintus.»

Desplazó su atención de este y su compañero que babeaba la cara de su amo, para centrarla al peli azulino. Se sonrojó sin entender la razón. Hay muchas cosas que desconoce pero en su corta vida ha contemplado escena más bella que la que ofrece en este momento Aladdin. Iluminado con el tenue brillo de la luna, con las mejillas rosadas, su boquita emitiendo uno que otro suspiro gracias al buen descanso y ese pequeño pecho que sube y baja con dulzura hipnotizando con su movimiento. Las manos del rubio se acercaron, colocó una sobre las hebras zafiro, la otra en el mentón ajeno, se sorprendió con la suavidad de su piel, y de esa manera, con la mayor delicadeza y cuidado que hay en el mundo le zangoloteó de tal manera que bien podía tener la intención de arrancar la cabeza de su cuello.

-¡¿Q-qué ocurre?!

Despertó alterado y sentándose de golpe en el colchón.

-¿Titus...kun?

Este quedó perplejo con la reacción algunos segundos para luego saludar.

-Hola.

-¿Qué haces aquí?

-Necesito investigar sobre el quinto nivel de ciudadanía.

-¿Ahora?

-Si, no hay mejor momento. En la noche la mayoría duerme, ¿o no?

-Supongo.

El magi se colocó su uniforme y cogió su bastón.

-Estoy listo.

-Entre más mejor, este también nos acompaña.

Haciendo referencia al de Heliohap al que casi perforó el pulmón con la punta de su espada.

-¡Ay!

-No seas escandaloso estúpido Sphintus, nos pondrás en evidencia. Ahora coge tu mediador y apúrate que te dejamos atrás.

-¿De qué hablas?

Fué ignorado por el rubio que cogió la mano del pequeño. El otro viendo que el amor de su vida era secuestrado, no tuvo de otra más que ir tras ellos.

...

Iban al sitio donde se resguardan los documentos clasificados.

-¿No tendremos problemas si nos encuentran los profesores?-el moreno al de Reim.

-¿Cuántas veces tengo que repetir que estoy usando magia de luz para cambiar nuestra apariencia?

Pues vaya que son diferentes, los más altos son mujeres despampanantes:Myers el rubio e Irene el otro, en cuanto a Aladdin, pues sigue enano siendo el examinador que le catalogó como sexto Kodor y luego primero, ¿su nombre? Nah, no interesa.

-Ja ja ja ja-el peli azulino que reía suavemente puesto que al hablar mueve la barba.

-Aquí es.

Ante ellos una enorme puerta, continuaron su andar hasta que Titus les detuvo al percatarse de algunas chispas en la punta de su bota.

«-Maldición tiene una barrera.»

-¿Algún problema señores magos?-un guardia con tono amable.

-Ah no-nervioso pero disimulando lo mejor que puede-solo queremos ir al archivo.

-Pueden hacerlo con sus insignias.

-¿In...signias?

-¡Ey Myers!-otro docente-Que extraño, ¿no estábamos juntos hasta hace un rato?-confundido.

-¡Me lleva!-el de Heliohap-No permitiré que me capturen.

Sphintus realizó un hechizo que en segundos ocasionó que todos los mayores se fueran al piso.

-¿Magia de control mental?-el rubio.

«-Es de alto nivel, quizá le he subestimado. Este sujeto puede ser realmente peligroso.»

-Nah, solo es un conjuro curativo básico. Trae consigo el descanso del cuerpo pero induce el sueño-despreocupado.

-¡Wow Sphintus-kun es genial!-el magi con mejillas rosadas y ojitos brillantes.

«-¡¿Por qué ha de poner expresiones tan lindas?!»

-Ey estúpido.

-¿Qué quieres?

-Wah, no creí que me responderías. ¿Acaso te resignaste?

-Antes muerto que hacerlo pero eres increíblemente odioso. Mmm, ¿cómo se supone que lo hagamos si no tenemos las insignias?

El de Reim se aproximó y cogió el sombrero del mago de alto nivel caído.

-Te aseguro que es esto.

Lo acercó y la barrera cedió.

-Será mejor darnos prisa o alguien podría venir.

Iluminados apenas continuaron con el mayor sigilo buscando en varios libros y pergaminos, siendo el de Heliohap quien encontró la información.

-Lo tengo chicos-en voz baja.

El par se acercó rápidamente.

El papel hablaba de los ciudadanos existentes en el reino. Algunos magos de primer nivel y el director que están a la cabeza siendo el uno por ciento de la población. Los de segundo nivel que incluye a los alumnos de segundo grado para arriba que son el dos por ciento, los familiares de magos que representan en tres por ciento y los habitantes que pueden pagar impuestos por el cuatro por ciento. El moreno miró a detalle la hoja.

-No tiene sentido, los números deben estar equivocados, ¿además que hay del quinto nivel?

-Espera hay más, el niño.

El trío abrió los ojos desmesuradamente.

-...los h-habitantes-el peli blanco-que no pueden pagar impuestos...oye, oye, oye, esto debe ser una broma. ¡¿Noventa por ciento de la población?! ¡¿Dónde rayos vive tanta gente?!

Un ligero temblor bajo sus pies les dió la respuesta.

-No pueden ir enserio-el rubio.

Cogieron algunos planos dispuestos a conocer la verdad.

Llegaron hasta un estrecho corredor que según indica el mapa es la entrada.

-No usen magia, no sabemos si está custodiado y lo que menos quiero hacer es llamar la atención-el de Reim.

-Así que no tenemos de otra que ir a tientas-el peli azulino-bien, voy al frente.

-¿Estas seguro?-Sphintus.

-Si, gracias a los entrenamientos de Myers-sensei tengo muy buenos reflejos.

Pues si, ni como negar que es la mejor opción. Entraron siendo Titus el que iba en medio. Todos alargaban un brazo para tentar lo que hay al frente no fuera que se estrellaran contra la pared. De pronto Titus sintió algo suave en la punta de sus dedos.

«-¿Qué será? Es una sensación muy agradable.»

-Mmm...-El hijo de Solomon que emitió un gemido sensual.

Si pudieran ver su rostro notarían un intenso escarlata en sus mejillas.

-Ah Titus-kun, ten eh...más cuidado. Tocaste mi...

-¿Tú?

-...

Genial, ahora la duda le carcome.

«-Piensa, piensa, suave a esa altura, ¿qué más podría ser?»

-¡Ah!-avergonzado-Lamento haber tocado tu trasero.

-No fué mi...

-¿Eh?

-O-olvídalo.

«Si no fué su...¡Oh Sheherezade-sama!»

En un acto-reflejo alejó el brazo dando un codazo hacia atrás, hasta jurar que algo crujió.

-¿Kukulcán?

Fué lo primero que dijo el de Heliohap.

-¡Chicos! ¡Tengan cuidado algo noqueó a Kukulcán!

-¡¿Eh?!-el magi-¿magia defensiva de alto nivel?

-Ah-el rubio ansioso, decir la verdad es tentador pero la regó no una sino dos veces-S-Sheherezade-sama me enseñó a neutralizarla, yo me hago cargo.

-Gracias-el par.

Titus se abrazó a si mismo para no tocar nada más. Le da igual si por ello cae por un barranco, no causará otra desgracia.

-Uf-un suspiro de alivio del infante-llegamos.

-Ah~ -el de Reim agradecido de tocar tierra firme, aunque de hecho siempre estuvo en ella.

Rápidamente cayeron en cuenta de que su apariencia era la de siempre.

-Oye Titus, concentrate que el hechizo se disuelve.

-No es mi culpa, es más como si este lugar absorbiera la energía-preocupado.

-¿Eh?

-P-pero algo así no es...-el magi.

-Tenemos límite de tiempo, no podemos quedarnos parados-el oji esmeralda.

Segundos después tenían varias miradas curiosas y hostiles clavadas en ellos.

-Ah ah ah ah-una mujer que vendía su cuerpo a unos tres sujetos, todos ellos les observaron con burla.

-Oh, así que los maravillosos magos nos honran con su presencia.

No dijeron nada, les fué imposible reaccionar. Titus inspiró profundo y les regañó indignado.

-¡¿Qué creen que hacen a la vista de todos?!

-Es mi trabajo-la mujer-soy una prostituta sin dinero, de alguna manera tengo que buscar sustento y lo que ese hombre nos da parece burla. No lo quiero no soy ganado.

-Onesan-el magi que se acercó triste al notar algunos morados en su cuerpo. No es quien para juzgar pero tal parece que no todos los clientes son amables.

Extendió una mano tocando con suavidad su rostro, ella se turbó con la amable sensación y le dió un manotazo.

-¡No quiero tu lastima!

-Pero no es...¡Aaaa!

Uno de los sujetos que ya se había acomodado la ropa le sujetó con fuerza del cabello y le acercó a él, descubriendo su hombro y pasando sus labios por el.

-Vaya, es mucho más delicioso que esa mujer. ¿Será el peligro? ¿Qué me harán si me cojo a un mocoso? No podría ser peor que ese maldito horno del...¡Ungh!

Antes de continuar el rubio ya tenía en brazos al pequeño que temblaba mientras que el médico fué en contra de toda ética por amor, bueno viendo la cara del agresor luego de esa patada a lo mucho fué cirugía estética.

-¡Si vuelven a tocarlo no respondo!-el trío incluido Kukulcán que recién despierta, aunque este último lo emitió a su manera.

-¿Estas bien?-el de Reim.

-Si, lo siento-le apartó con suavidad, pero apenas se vió en el suelo, sus piernas no le sostuvieron y cayó arrodillado, llorando.

-¡O-oye!-el moreno.

-Onesan, lo lamento. Seguramente herí tus sentimientos. Tenía tantos deseos de ayudar que no me di cuenta de que es innecesario. Ya haces lo que puedes para subsistir. Lo...siento.

-Eres extraño-la mujer con una estrella en la mejilla-tampoco me va tan mal como crees. En fin, supongo que tienen cosas que hacer. Déjenme trabajar.

El trío continuó con su investigación, pero el peli azulino no quitaba el semblante sombrio.

-Debemos acabar con toda la injusticia, si tan solo supiera la manera...debe ser horrible hacer el amor con un desconocido.

-Pareciera que sabes mucho del tema-el rubio.

El pequeño se sonrojó con intensidad, Titus quedó clavado al piso.

-¿A-a-acaso tú ya...?

-Tiene novio-el médico.

«-¿Que tiene qué?»

El de hebras miel le contempló confuso.

-¿Por qué la cara? Pareciera que no entendiste. Ni que tuvieras un par de meses en el mundo.

Su comentario le hirió profundamente.

-Eres el más grande estúpido que jamás conocí-emitió con amargura.

Sphintus y Aladdin no entendieron su reacción, no es la primera vez que se hablan de esa manera. Se pusieron en marcha para alcanzar al otro que parecía darse a la fuga cuando por poco este se lleva de cuernos a una pequeña que sostenía algunos pergaminos en las manos.

-Cof cof cof.

Esta comenzó a tocer con debilidad, como si incluso eso le costase trabajo, hasta que sin más perdió el sentido. Titus alcanzó a cogerla antes de que se hiciera daño.

-¡¿Alguien la conoce?!-gritó con toda su fuerza.

La sorpresa fué mayúscula cuando nadie les prestó atención e incluso les evitaban, como si fueran invisibles.

-No creo que tengan intención de auxiliarla-el moreno frustrado.

-Sé en donde vive-la mujer que antes se habían topado al igual que su compañía.

Llegaron a una diminuta casa, el rubio le recostó en el lecho.

Luego de una breve conversación supieron que la niña se llama Marga, que hasta hace poco murió su madre, último familiar que le quedaba debido a una enfermedad, la cual ella heredó y es lo que le tiene en tan mal estado. Titus colocó una barrera de luz a su alrededor para protegerle de aquello que robaba su magoi y que le tiene tan débil. Cuando Marga despertó platicó animada con el trío. Les comentó que nunca ha salido de ese lugar y que su gran sueño es leer todo cuanto le sea posible. Convertirse en una erudita.

-Cof cof pero...-apretó la ropa que cubre su pecho con frustración-supongo que es un sueño imposible-sonrió con tristeza-No me queda mucho, en realidad quisiera conocer el mundo exterior pero...no tengo permitido abandonar este sitio. Estoy encerrada en la más absoluta oscuridad.

Algo en sus palabras caló hondo en el de Reim, quizá era la expresión tan severa en alguien de no más de diez años o porque de alguna manera se sintió identificado.

-¡Ánimo Marga-chan!-el magi-Aún no tengo manera de llevarte a otro lugar pero si puedo mostrarlo con mi magia-sonrió-¡Ugo-kun!

Apareció ante la niña animalitos, personas, plantas, hasta un río y por increíble que parezca todo tiene movimiento. Las mejillas de ella se ruborizaron y la algarabía recorrió cada milímetro de su cuerpo.

-¡Wow es maravilloso!-dijo al tiempo que aplaudió.

El de Heliohap se acercó al pequeño para hablar en voz baja.

-Eres un ocioso, ¿no qué muy ocupado con Myers? Dudo que tuvieras tiempo extra, a menos que hayas fingido todos y cada uno de los desmayos.

-Que grosero-también susurraba-claro que no.

-¿Entonces cómo lo lograste?

-Si deseas algo con ganas lo consigues.

-Woah.

-Además no soy como cierta persona que se centra en magia de un solo tipo.

-¡¿Tú también?!-gritó sin intención.

-Cállate estúpido Sphintus, ¿no te das cuenta de que el tono de tu voz es molesto?

-¡¿Y quién lo dice?! ¡Señorita voz aguda!

-¡Atrevete a repetirlo plebeyo!

-No peleen-el peli azulino nervioso que se interpuso en el camino de ambos.

-¡Silencio!-el par fúrico.

-Uh-se encogió ligeramente algo dolido.

-Ja ja ja ja-la peli naranja que limpiaba algunas lágrimas de felicidad-son muy graciosos hermanitos.

Si bien para ninguno era un chiste o representación cómica al menos aliviaron un poco de la tristeza que tenía. Los jóvenes hicieron las pases, o algo así y continuaron con la conversación y uno que otro truco mágico con afán de provocar una sonrisa en su espectadora.

-Mmm-el de Heliohap-no quisiera decirlo pero ya estuvimos mucho tiempo aquí. Recuerden que es peligroso, deberíamos volver.

-Tienes razón Sphintus-kun...

-¡Todos vayan a sus lugares!-se escuchó una autoritaria voz masculina.

Los pobladores corrieron despavoridos para cumplir la petición, el magi miraba de aquí para allá confundido.

-¿Qué ocurre?

-Son los magos que vienen a realizar el conteo de habitantes-un viejito-como se habrán dado cuenta este sitio absorbe magoi, algunas personas no lo resisten y mueren. Ellos vienen a corroborar cuantos fallecieron y cuales están cerca de...

-¿Para ayudarles?-negó-¿Entonces?

-Los lanzan a ese profundo hoyo del infierno.

El hombre continuó con su camino, el pequeño quedó pasmado. ¿Es qué acaso deshechan vidas humanas cual si fueran basura?

-Cof cof-la infante que caminaba con algo de trabajo-tengo que ir o me castigaran.

El rubio estuvo a punto de ofrecerse, pero Sphintus le detuvo.

-Si nos ven aquí no solo nosotros estaremos en problemas, se los causarás a ellos porque nos encubrieron.

Titus frunció el ceño y mordió su labio. Lo que menos deseaba escuchar era algo de lo que estaba consiente.

-¡Prepárense engendros!-dijo un chico de cabello morado.

El trío se escondió lo mejor que pudo detrás de algunas cajas apiladas, inclusive controlando el rukh a su alrededor para que no les notaran con éxito aparente. Pero se preocuparon en cuanto advirtieron que Marga tambaleaba, por fortuna el viejito que se detuvo momentos antes le cogió de la mano para evitar que cayera.

-Parece que hoy no murió nadie señor-un mago de bajo nivel al líder.

-Supongo que Mogamet-sama ha sido considerado.

«-¡Entonces si es obra del director!»-el hijo de Solomon.

Los guardias anotaban en pergaminos con lentitud desquiciante, demasiada; tanto que el cuerpo de Marga no soportó y terminó por caer, por si fuera poco tenía dificultad para respirar.

-Así que tenemos un perfecto sacrificio aquí-el de pelo morado que le cogió de la muñeca alzandole bruscamente del suelo.

-¡Por lo que más quiera señor es tan solo una niña! ¡Ella nació aquí no tiene porque pagar con los crímenes de nosotros los adultos!

-Este problema tiene una única solución.

Tomó a la niña cuidadosamente entre sus brazos y se acercó al que la defendió. Pero antes de que este siquiera rozara su cuerpo le vió volar en dirección al agujero.

-¡Convierte en combustible!

-¡WAAAAAHH!

El grito de la multitud ante tal atrocidad.

La víctima cerró los ojos resignada.

«-Que triste. Pensar que mi vida acabaría de esta manera. Al menos me habría gustado platicar más con Titus-onisan.»

Abrió los orbes y las lágrimas empezaron a caer por sus mejillas mientras extendía su diminuta mano en dirección a la luz que cada vez se advertía más lejos.

-En verdad deseaba conocer el mundo ah...Titus...¡¿onisan?!

La sorpresa fué enorme cuando se percató de que este y Aladdin iban a su rescate, pues apenas la arrojaron hicieron lo propio, aún si con eso se metían en problemas. Dejarla morir no es opción.

«-Lo siento Sheherezade-sama, le fallé.»

«-No permitiré que castiguen a nadie por una injusticia. Por favor no te enojes Judal-kun...»

...

En la Meseta de Tenzan.

Ya es de noche, una increíblemente oscura, sin luna y con mínima iluminación a no ser de las velas situadas estratégicamente.

El cuatro príncipe se encuentra en la privacidad de su tienda, donde se despoja de la ropa hasta quedar desnudo, coge la que se pondrá para dormir pero antes de colocarla mira con desconfianza el lado derecho de su cama, juraría que la sábana se movió ligeramente.

-Odio que me espien Judal.

Este retiró el conjuro de luz. Tal como lo suponia el otro, se haya recostado sobre el lecho boca arriba en una pose más que sugerente y le ofrece una sonrisa traviesa.

-Nunca confíe en ti, pero tampoco me esperaba que fueras la clase de hombre que gusta de ver a escondidas.

-No me malentiendas. Si, estas desnudo, pero no te obligué. Más bien pensaba asustarte para hacerte llorar. Nah, no eres mi tipo, estas muy viejo.

-Tu eres el enfermo que se fija en alguien tan joven como Aladdin-dono.

-Ni que lo digas, todo en él es tan suave.

-No tienes porque dar detalles.

No pudo evitar sonrojarse, sin embargo lo disimuló lo mejor que pudo, aunque no tan bien como para que el otro no recordara en esa expresión al pequeño que era su amigo o algo por el estilo cuando niño, como un hermano.

-¿Te vestiras o sugieres que te tome aquí mismo?

-Eres un imbécil, no dejaré que nadie me toque.

-A menos que sea Kouen, ¿o no?

El oji celeste le contempló iracundo y en segundos ya estaba encima del otro, sujetándole de las muñecas violentamente.

-No te creas que las cosas siempre saldrán como quieres. Aladdin-dono es amable e ingenuo. Pero veo a través de tus mentiras. Sé que en realidad no lo amas.

-¿Es lo que te dices todas las mañanas sobre Kouen?

-Cállate.

-Eres un idiota. Podrías correr a sus brazos y tendrías lo que anhelas, en nuestro caso no es tan sencillo.

-No digas necedades, es imposible que sienta algo por el hombre que se cruzó de brazos cuando mis hermanos morían, cuando mi cuerpo quedó en tal estado. Es grotesco, algo que nadie se atrevería a mirar.

-Te equivocas.

-¿Eh?-sorprendido.

-Me gusta el enano, y si bien su cuerpo es perfecto...

-¿Se supone que me animes?

-¿Quieres callarte? Como decía, el es perfecto pero no significa que me convierta en alguien incapaz de apreciar lo que vale la pena. Las heridas que posee tu piel representan el gran deseo que tienes por vivir, por cumplir tu venganza. Y no hay nada más sensual que eso...bueno mi enano pero nada más.

-Eres un idiota. Que fácil es decir una frase vacía. Podría prometer el cielo y las estrellas y no darte nada.

-¿Te parece?

-Eres esa clase de hombre.

-No lo niego, pero voy muy enserio.

-Demuestralo.

-¿Qué quieres?

-Hazme tuyo-bromeó suponiendo que todo era mentira.

-Sus deseos son órdenes mi rey.

Judal arrebató la prenda que aún tenía en sus manos Hakuryuu y la arrojó lejos, recostó al príncipe boca arriba en la cama y sin darle opción de quejarse le besó. Pero no con amor, pasión o deseo, era más desesperación y coraje. Si, el menor lo advirtió en sus orbes apenas cruzaron miradas, está furioso por algo. Podría hacerle daño, pero él también necesita desahogar algunos sentimientos reprimidos, tal como decepción por su hermana y el corazón que ha roto el dueño de Phenex sin saber. Sin embargo permitir que le dominen no está en sus planes y con un audaz movimiento colocó debajo suyo al oráculo y le retiró el pantalón. Los zafiros se abrieron en demasía al centrarse en la virilidad de este, tragó saliva.

-No es por presumir pero estoy muy bien. El tuyo me parece demasiado grande, me gustan más pequeños como el de mi enano.

-¿Cuántas veces más le mencionarás?

-Las que se me dé la gana. Justo ahora hay alguien más en tu cabeza-el otro se ruborizó histérico.

-No es verdad.

-¿Ah no?

El conquistador deslizó sus manos por el vientre tocando luego los muslos y volvió a subir con intención de coger el orgullo del sacerdote entre sus manos y obligarle a callar, pero se congelo.

El sol negro se liberó y volvió a ponerse la ropa.

-Sabía que no eras capaz. No me calentaste ni un poquito.

El otro no le miró. Más humillado no podía sentirse, se burló nuevamente de él. ¿Cómo espera recibir confianza entonces?

-Largate. Ya te reiste de mi. No hay razón para que continues en este lugar.

-Ah no, ese fué un juego que tu iniciaste. Y que seguí porque creí me bajaría la abstinencia. Mi cuerpo extraña a mi pequeño amante, tu sabes. Pero como imaginé estas muy viejo.

-Muerete.

-Un día de estos seguro, pero alguien se nos adelanta. Por eso vine.

-Bien por ti.

El mayor se acercó para susurrar en el oído del dueño de Zagan.

-Ve planeando tu venganza porque la vieja comienza a moverse. Dentro de poco el emperador no será más que un cadáver varios metros bajo tierra.

Y sin más lamió el lóbulo. Para cuando el príncipe se giró para golpearle por el atrevimiento, este ya se había ido. Tocó con suavidad la zona advirtiendo aún la humedad.

«-Nunca puedo entenderte. ¿Exactamente de que lado estas?»

Se arregló apropiadamente y se metió a la cama para dormir.

«-No eres el único que quedó tan frío como un témpano de hielo.»

Descansó un momento la vista y llegó a su memoria la sensual voz del pelirojo y eso si le hizo estremecerse todito.

-Maldita sea...

Apretó la quijada con tal fuerza que el sabor de la sangre se hizo presente en sus papilas inmediatamente.

...

En el imperio Kou.

El sacerdote no se ha movido un solo centímetro en días, desde que diera inicio su entrenamiento. Abrió los ojos y sonrió con ironía.

«-Tal como pensé no puedo enviar mi rukh a Magnostad por la maldita barrera, pero al menos pude molestar un rato a Hakuryuu.»

-Oráculo-dono-uno de los tantos sujetos con el rostro cubierto.

-¿Qué?-hastiado.

-Gyokuen-sama le busca, necesita que vaya a su habitación.

-Si, ahí voy-dijo con pereza.

Se levantó y caminó con elegancia pero valiéndole gorro si era o no un asunto urgente. Tocó la puerta por mera cortesía al emperador. Tampoco es que desee que le descapiten por una tontería.

-Adelante.

La consorte dió acceso. Una vez en la alcoba real cerró tras de si.

-Acércate mi pequeño Judal.

No podía apreciar más que su silueta, puesto que es del tipo de lecho que lleva cortinas. Pero estaba seguro de que sostenía la mano de alguien.

«-¿Ya se murió el viejo? ¿Tan rápido?»

Picado en su curiosidad se aproximó casi corriendo para casi irse de espaldas cuando vió el rostro de Koutoku, aún vivo. Solo dormido pero desfigurado por grotescas erupciones, costras, llagas y cuanto pueda imaginarse.

-¿Qué carajo le hiciste?-el color abandonó su tez.

-¿No se ve mucho mejor así?

-¿Por qué? Es un inútil pero te sirvió bien.

-Esta "enfermedad" le hará sufrir hasta su muerte, será lenta y muy dolorosa. ¿Lo mejor de todo? No lo parece porque está tan abrumado por ello que ni quejarse puede. Es lo que merece un hombre que me mantuvo a su lado tantos años.

-¿Qué esa no fuiste tu?

-Ja ja ja ja. ¡Pero él no lo sabe! Ja ja ja. Sólo un imbécil se encadenada a otro por la eternidad.

-¿Para qué me llamaste?

-¿Cómo van tus estudios?

-Bien.

-Perfecto. Debemos estar prevenidos. Mi amado esposo morirá pronto-sonrió-bueno no tanto. Pero debemos iniciar los preparativos.

-¿Para qué?

-La guerra.

El oji escarlata salió de ahí con múltiples pensamientos confusos. GUERRA una palabra que hasta hace nada era su más grande razón de vivir, y ahora no hizo más que provocarle ansiedad. su instinto le dice que algo grande se aproxima. ¿Cuántos países están involucrados?

«-Enano...»

«-Solo un imbécil se encadena a otro por la eternidad.»

«-¿Es lo que soy?»

Sin tiempo para superar o siquiera procesar el shock fué al despacho del primer príncipe. Necesita hablar con él porque las cosas pintan mucho peor de lo esperado. Le halló buscando algunos pergaminos, estaba de espaldas.

-Ey Kouen...¡Ungh!

Ni el comentario terminó cuando se vió estrellado contra el estante con tal intensidad que parte de este se rompió y una gran estaca de madera atravesó el hombro de Judal de lado a lado.

-¡AAAAAAAHHH!

Dolió horrores por lo que fué imposible contener el alarido, más aún cuando le sujetaron del cuello con intención de asfixiarle o partirlo, lo que ocurra primero.

-¿Cof cof...qué rayos...?-escupió un poco de sangre.

-Es tu culpa que mi padre esté tan grave. Vida por vida, tomaré la tuya...

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.

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Notas finales.

Hola! Algo tarde con la continuación, pero todo está tan contaminado que mis ojitos me lloraban horrible, para variar me dio gripa y tos, es que si no me enfermo no soy yo (?. En fin, bueno, necesito su ayuda en caso de que puedan y quieran. Es respecto al lemon, ya habrán notado que el que yo escribo es un tanto mmm raro? Alguna vez me dijeron algo así como que le tengo miedo a las palabras y que le diga a las cosas por su nombre. El asunto no va por ahí, pienso que tengo un cierto estilo narrativo y para mi no pega mucho y "deslizó con suavidad la mano para apreciar cada rincón de su pene" (? En mi caso en particular eso mata toda la magia y me siento incómoda con ello, a veces me gusta hacer metáforas como que los testículos de Aladdin son manzanitas (? Y eh ahí mi problema, les digo de esa manera o fruto pero y? NO ENCUENTRO OTRA MANERA DE LLAMARLOS! Y si bien me ha funcionado porque suena shota ashfadafsdas, no me sirve para un fic en particular que es harto dramático (no yaoi) por cierto y de solo imaginar esa palabra en cierta escena me partí de la risa XD todavía, pero no me convence el nombre original. En fin, aún si hay respuesta o no a la pregunta agradezco su atención, necesitaba desahogar la frustración (? Gracias por seguir leyendo y por la paciencia :) ya quiero reencuentro de Juju y chiquito bebé, pero siento que ese día me van a querer matar muajajaja (risa malvada y se va a tomar un perverso té de manzanilla para la garganta) mendiga gripa, y si, para los que me conocen desde hace un año, si, se me está pegando la forma de hablar de Juju las desventajas de escribir Judala pero los amo! Hasta la próxima!

natsumenamikaze.-Muchas gracias, aquí la continuación.

black soul99.-Oh que bueno que te haya parecido intenso, con lo largos que están los capítulos me preocupa que se vuelva tedioso. Gracias por el apoyo :).

Hasta la próxima!