Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama. Escrito en el móvil, errores son sin querer. Muchas gracias a Yayoi y a todos los que leen por el apoyo.
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Capítulo 15 Eso fué cruel.
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Luego de un largo viaje Morgiana por fin pudo llegar a Katargo, las tierras oscuras; tierra natal de los fanalis. Pero lo que halló le desilusionó. Un paisaje árido a donde quiera que posara la mirada. No hay personas, animales o tan siquiera plantas. Nada. Si no le fuera complicado mostrar sentimientos seguro habría llorado. Pero también posee gran sentido común por lo que entiende que tampoco ganaría nada. Vuelve frustrada con los pobladores que sienten pena por ella y le cuentan una leyenda. Tal parece que pasando la gran falla hay un valle donde se dice que hay gente de su especie. De esa manera vuelve y se queda mirando hacia abajo, a un barranco tan profundo que no alcanza a divisar el fondo aún con el increíble don de observación que posee. Le dijeron que es peligroso y que salvo una persona nadie ha vuelto. La peliroja aprieta la tela que cubre sus muslos, indecisa entre aventurarse o no. Es entonces que el pequeño magi y el dueño de Ámon llegan a su memoria. Ellos poseen el valor necesario para enfrentar cualquier adversidad. Si pretende ser su compañera, aliada, camarada no puede darse el lujo de rezagarse más. Las dudas acerca de su origen le atan como poderosos grilletes de los que ha de liberarse. Sin tiempo que perder se lanza confiada en la capacidad de sus piernas para amortiguar una caída de al menos unos treinta metros. Pero luego de cinco minutos en la misma trayectoria se da cuenta de que algo va mal. Aún no llega y en caída libre parece haber cogido incluso más velocidad. Estira las extremidades lo más que puede para frenarse un poco, para su mala fortuna el espacio es demasiado grande, o ella muy pequeña. El punto es que no puede parar. Un sudor frío recorre su espina. Como no halle la solución rápido se quebrará hasta el último hueso en el cuerpo y eso suponiendo que no se muera. ¿De esa manera? ¿Por semejante tontería? Vaya que se sintió estúpida al no pensar en las consecuencias. Por subestimar al "enemigo". Aladdin ya se lo dijo alguna vez: "Las cosas normalmente son más de lo que aparentan." El magi es el mejor ejemplo de ello, con la hermosa sonrisa que posee difícilmente podrías adivinar que es letal. Aunque rara vez haga gala de su excesiva fuerza.
«-¡No me rendiré! ¡Les prometí volver!»
Se aferró con valentía a su contenedor familiar que emitió un tenue brillo naranja. No está sola. Se concentró en el, imitando el proceso del que le hablará el peli azulino, dar forma a su habilidad. Las cadenas se expanden y logran clavarse con éxito a algo.
«-¡La pared!»
La muchacha sonríe en una mueca poco común en ella, de esperar considerando que ha salvado la vida. Es así como continúa el recorrido y llega al fondo del valle. No tiene idea de cuanto tiempo ha transcurrido puesto que desde ahí no puede ni ver el sol aunque tiene la impresión de que han sido horas. Mueve la cabeza en todas direcciones para inspeccionar, pero resulta inútil. Está tan oscuro que no puede ni ver las manos que mueve frente a ella. ¿Qué camino tomar? ¿Siquiera existe uno? Niega violentamente y se toma de la pared siguiendo la trayectoria que este le indica, tarde o temprano tiene que llegar a algún lado.
Morgiana se tensó al no encontrar una sola señal de vida, una chispa, alguna fragancia. Nada, es como perder los sentidos de golpe, al menos aún se mueve. ¿En verdad lo hace? ¿No será producto de su agotada mente? Su respiración se acelera de a poco igual que su pulso. Y si se desmayó hace tiempo y no lo ha notado. Quizá no tenga energía para mover un solo dedo y de ser así, ¿que sería de ella? Es seguro que no la salvarían porque ha ido sola, ¿y entonces? La ansiedad cubrió cada rincón de su alma mientras las lágrimas comenzaban a salir con insistencia. Alargó la mano implorando aunque ni ella entiende exactamente qué. Le pareció ver algo pero a estas alturas y luego de muchas horas en la más profunda penumbra todo le era borroso. Cerró los ojos en un intento de estabilizarlos aunque no se detuvo, cuando los abrió se encontró con un joven rubio lo que le dejó perpleja porque además ahí estaba: una casa.
-Bienvenida Morgiana, te estaba esperando-emitió él en un tono cordial.
Una vez dentro él ofreció un té preparado con una combinación propia de hierbas.
-No pensé que tendría visitas-el con una sonrisa.
La menor le miró mientras daba un sorbo.
-Disculpa si sabe extraño-negó.
-Cuando llegué...dijiste que me estabas esperando. ¿Lo sabías?
-Ah si, escuche la conversación que tuviste con las personas del pueblo. ¡Ah! Pero no vayas a creer que me gusta entrometerme en asuntos ajenos. Lo que sucede es que soy el guardián de la gran falla. Así que vigilo ambos lados.
-¡¿Sabes lo que hay más allá?!
-Si.
-¿De causalidad algún fanalis?
-Muchos.
El rostro femenino se llenó de luz.
-Me gustaría conocer a otros como yo, de ser posible encontrar a mi familia. Luego no tendré más dudas y podré apoyar a mis amigos como se debe. ¿Puedo ir?
La expresión del mayor se tornó melancólica.
-Así es. Pero me temo que una vez hayas puesto un pie en ese lugar no puedo permitir que regreses.
-¿Por qué?-estupefacta.
-Este mundo está dividido en dos grandes territorios, son muy distintos entre si. No puedo explicarte en que manera. Pero los habitantes de uno y otro sitio no pueden convivir. Para que eso no ocurra me dieron la tarea de vigilar el valle.
-¿Quién?
-...
-¿Hace cuánto tiempo?
-Ah~ -el rubio suspiró con algo de amargura-muchos, muchos años.
La chica bajó la mirada pensativa. Analizando lo que le han dicho y llegó a la conclusión de que no recibiría más información.
-Aún deseo ir-ella.
-Ya veo.
-Pero no quiero abandonar la vida que tengo con mis amigos. Debo ser la base que les impulse a tomar la cima del mundo.
-Será una tarea complicada considerando lo que se avecina.
-¿Eh?
-El emperador de Kou ha fallecido y con ello se perdió el balance.
-¿Qué significa?
-Que todos buscarán la manera de hacerse de territorio y poder. En otras palabras dará inicio una guerra a nivel mundial.
«-Oh por dios Alibaba-san, Aladdin.»
-Con ese conocimiento, ¿qué piensas hacer?
Los rubíes destellaron valentía.
-Los protegeré. Pelearé a su lado. Aunque...no poseo grandes habilidades.
-Si gustas podría ayudarte a desarrollar el poder de tu contenedor familiar.
-¿Cómo lo...? ¿Quién eres?-con cautela.
-Ja ja ja-con suavidad-que tonto. Olvidé presentarme. Soy Yunan, el magi de la gran falla.
-Oh, uno de mis amigos también es uno.
-Lo sé-extendió la mano amistosamente-hagamos equipo para detener la guerra.
Ella la tomó con algo de fuerza.
-Claro Yunan-san.
...
En el imperio Kou.
Los conquistadores tomaron sus contenedores dispuestos a enfrentarles de ser necesario. Si este era su final al menos se irían peleando y protegiendo a las hermanas que no poseen uno y por lo mismo están indefensas. Eso claro excluye a Hakuryuu cuya expresión solo denota rabia y a Hakuei que no se cree lo que está pasando.
-¡Ja ja ja ja!
La risa de Gyokuen resonó grotescamente en el recinto, poniendo de nervios a los príncipes y a sus aliados.
-No hay necesidad de tener miedo mis pequeños-con dulzura-no tengo la intención de hacerles daño. Somos familia después de todo, ¿cierto?
Es evidente que más de una persona no creyó en sus palabras, pero Kouen que se adelantó a sus hermanos entiende que por ahora están en desventaja.
-Así es.
Emitió con autoridad, porque tampoco se humillara ante esa mujer.
-Vayan a descansar mis queridos hijos. Ha sido un día largo, seguramente están cansados.
A los Ren solo les queda aceptar, de momento que es la nueva emperatriz.
«-No por mucho querida madre.»
«-Le devolveré a En-nii el lugar que le pertenece.»
Ese y más pensamientos cruzaron sus mentes.
...
Hakuryuu y Hakuei caminaban apresuradamente por un corredor buscando alejarse de ese sitio cuanto antes, hasta que ella contrariada llamó su atención.
-¿Qué ocurrió ahí Hakuryuu?
Este se giró y le miró con seriedad.
-Es el momento para acabar con esa mujer-en tono grave-por fin el imperio se dividirá en dos bandos. Tendremos aliados para recuperar lo que nos pertenece.
-Despierta hermano. Kouen-dono no iniciará una rebelión.
-¿Quién dijo que lo necesito? Lo único que hace falta es una ruptura. Sembrar la duda.
-¿Con qué objetivo? Te guste o no es nuestra madre y le debemos respeto. Si nuestro padre le dejó el poder debemos aceptar.
-Si claro. El imperio Kou que todo lo arregla hablando. ¿Acaso no tomamos otros países por la fuerza? ¿Qué hay de la tribu Kouga? ¿O el reino de Balbad?
-B-bueno, en el caso de este último puede que las cosas no hayan salido como se esperaba. Pero sabes que un conflicto armado era la última opción. En cuanto a Kouga ellos aceptaron mis sentimientos. Comparten nuestros ideales.
-¡Es metira!
-¡Claro que no! ¡Ellos en verdad nos entienden!
-¡¿Crees que olvidaran tan fácilmente a la gente que murió?! ¡¿Qué se resignaron?! ¡La amargura y rencor no desaparecen por arte de magia! ¡Tarde o temprano te traicionaran!
-¡Confío en ellos!
-¡Estas equivocada!
-¿Qué te ocurre?-preocupada-¿Por qué parece que lo repudias todo?
-Ha llegado la hora de que sepas la verdad.
-¿A q-qué te refieres?
-Esa noche en que se incendió el palacio, aquella en la que murieron nuestros hermanos y asesinaron al emperador. Todo fué planeado por Ren Gyokuen.
-¿P-pero que dices?-incrédula.
-Esa mujer es en realidad la líder de Al Thamen. No somos más que marionetas que destruirá en cuanto no tengamos utilidad-la tomó con fuerza de las manos.
-Me estas lastimando.
-Necesito tu ayuda. Si eres tu estoy seguro de que algo podremos hacer. Pero no te preocupes, no permitiré que estés en peligro, te protegeré con mi vida de ser necesario.
El rostro del chico adquirió tintes sicopatas, ella se estremeció incapaz de reconocerle. Aterrada se liberó del agarre y colocó las manos en su pecho, a la defensiva.
-Yo...no es que no crea en tus palabras, pero necesito tiempo para procesar. Lo siento Hakuryuu.
Le pasó de largo sin siquiera mirarlo. Puede que la conquistadora haya dicho una cosa pero sus ojos denotan que ha perdido toda la fe en él. Esto no es algo que estuviese en sus planes. El pasó muchos años cuidandola, guardando celosamente el secreto que atormentó su alma sin descanso, pues si bien no recordaba la razón tenía precaución al estar en presencia de Gyokuen. Siempre sospechó que era peligrosa. Para él Hakuei ha sido más una madre que esa mujer, la que de una u otra manera le educó con sus consejos. Podía contar con ella sin importar nada, como un equipo. Entonces, ¿por qué? Comenzó a mover sus pies sin objetivo fijo, estaba confundido. ¿Qué hizo mal? ¿O fué acaso el momento? Algunos minutos después caminaba por el patio de armas, la lluvia comenzó a caer con intensidad de un momento al otro, pero no le importó. Coger una neumonía es la menor de sus preocupaciones.
-Que desastre.
Dijo alguien al frente, alzó la mirada.
-Judal-con desprecio-no estoy de humor para hablar y menos contigo.
-Vaya que eres frío. Llevo quién sabe cuanto tiempo pidiéndote que seas mi candidato y siempre te niegas. Esto no habría pasado si fuese tu aliado.
-No confío en ti. Eres el esclavo de la organización, de esa mujer.
-Tu igual, ¿o no? Centras tu venganza en el odio que le tienes-se acercó hasta tocar su hombro-controla tu vida aún si te niegas a aceptarlo. Nos parecemos mucho, ¿no te parece?
Le apartó de golpe.
-No me compares contigo.
-Tranquilo, mi intención no es pelear. Quiero que cierta persona vea tu poder-sonrió maliciosamente.
El sacerdote retrocedió para que el príncipe pudiera ver a la mencionada.
-Oh mi pequeño Hakuryuu-con un molesto tono dulzón-Judal me habla mucho de ti.
-...
La mujer se acercó de a poco hasta quedar a unos treinta centímetros de él que le miraba con rabia.
-Que maravillosa expresión, has crecido tanto. Te pareces mucho a Hakuyuu y Hakuren. "Ese día" me dió igual el que Hakuei y tu sobrevivieran, ahora me pregunto si hubiese sido mejor asesinarlos. ¿Debo corregir el error?
En segundos el chico se equipó a Zagan y concentró la mayor cantidad de energía posible en su lanza en uno de los ataques más poderosos que tiene.
-¡No la metas en esto!
Su sorpresa fué enorme cuando su habilidad se estrelló contra un borg. La emperatriz alzó la mano y tocó con suavidad su mejilla para aproximarse y susurrarle al oído:
-Será mejor que no me desafies-su mirada se tornó siniestra-continúa siendo mi pequeño y lindo Hakuryuu.
-¡WAAAAAAHH!
El grito que emitió este al salir volando por los aires hasta golpearse con la pared que se hizo añicos al contacto, el se quedó en la misma posición con la cabeza baja mientras su madre y algunos miembros de la organización que le acompañaban continuaron su recorrido.
Judal le miró decepcionado y con algo parecido a la tristeza, se acercó hasta tocar su hombro amistosamente.
-¿Ves como no tienes el poder para vencerla? Pero si decides unirte a mi, te lo otorgaré.
El mayor siguió al grupo mientras el confundido conquistador le miraba en estado de shock. En ese instante una mariposa negra se posó en su lanza.
...
Judal miraba sin interés el techo de su habitación. Estaba molesto. En verdad tenía la esperanza de que Hakuryuu se hubiese hecho lo suficientemente fuerte como para ayudarle a derrotarla. Que gran fallo.
«-Maldita sea. Con las ganas que tengo de ver al enano. ¿Cuándo será completamente mío? Ni la oportunidad tengo de secuestrarlo, hacerle el amor o qué se yo. También me quedó claro que Kouen es un cobarde. ¿Qué se supone que está esperando? Si, la bruja es ridículamente fuerte pero estoy seguro de que si unimos nuestras habilidades podríamos enfrentarla, incluso derrotarla. Pero no. Estúpido orgullo malentendido. ¿De que sirve si somos sus juguetes?»
La puerta se abrió lentamente, él tomó asiento de a poco creyendo que eran miembros de Al Thamen. Chasqueó la lengua al suponer que se trataba de más trabajo. En cambió recibió una grata sorpresa.
-Vaya Hakuryuu, no me esperaba tu visita. ¿Tienes intención de divertirte un rato? De una vez te digo que no me interesas de esa manera. Al único que quiero cogerme es al enano.
-Que vulgar.
-Je. ¿Y bien?
-Hoy me di cuenta de que estoy solo. Todo este tiempo intenté reunir aliados, amigos. Pero ahora sé que no cuento con ninguno. ¿Como esperar algo si incluso mi hermana me dió la espalda? Aún no puedo confiar en ti, por desgracia eres mi única opción.
-Me haces sentir bien especial. No sabes-sonrió-aunque tampoco esperaba que te lanzarás a mis brazos. ¿Qué tiene en mente mi rey?
El oji zafiro realizó una mueca bastante similar a las de Gyokuen.
-Esa mujer desea el control del mundo entero. Estoy seguro de que continuará con la expansión de Kou. Sin embargo dudo que los demás acepten sus demandas sin más.
-Guerra.
-Así es. Invadirá algún territorio, si mis cálculos no fallan será Magnostad. Aprovechemos la distracción y bajas para tomar la capital Rakushou.
-Tramposo.
-Eso es algo que se conoce como estrategia. No olvides que estamos solos. La victoria se definirá con la habilidad para tomar ventaja que tenga cada uno. Por ahora estudia, entre más eficaz sea tu magia, mejor. El círculo de transporte mágico me parece una muy buena opción.
El mayor arrugó el entrecejo.
-De todas las cosas que podías pedir. Tenía que ser la que más aborresco.
-Tarde o temprano me darás las gracias.
-Lo dudo.
-Si lo que escuché es verdad. Reim declaró la guerra a Magnostad y sumado al hecho de que Kou también fijó sus ojos en ellos. Es seguro que caerán, no habrá barrera y podrás raptar a Aladdin-dono.
-Que manera más retorcida de convencerme.
-Es lo que querías de mi, ¿o no? Ahora no te quejes.
-¿Qué hay de Kouen?
-Ese hombre está muerto para mi.
-Así que ya te diste cuenta.
-Imagine que siendo un magi lo sabrías. ¿Por qué no me dijiste que estaba enamorado de Kouha?
-¿Me hubieras creído?
-No.
-Ahí tienes tu respuesta.
Se miraron con seriedad para luego estallar en carcajadas.
-¡Ja ja ja ja ja!-a dueto.
-Eres un maldito enfermo-el magi.
-No te quedas atrás. ¿Qué te parece si nos divertimos un rato?
-No haré el amor contigo-tajante.
-No me interesa. Es sexo y nada más. Estoy seguro de que te hace falta, si no te gusta imagina que soy Aladdin-dono y ya.
-Te lo dije, estas muy viejo.
El oráculo se esperaba un golpe, reproche, insulto pero no la dulce sonrisa que le dirigió.
-Sin importar que tanto se caiga en la depravación se puede cambiar a una persona por otra, ¿eh?
-¿Aceptarás que te enamoraste de Kouen?
-¿Para qué? Es un imposible, su corazón ya tiene dueño.
-¿Te rendiras sin luchar?
-No. No me interesa que le pertenezca a Kouha. Será mío aún si tengo que sacarlo de su cuerpo. Si tiene que morir, definitivamente lo hará en mis manos, al igual que su querido hermano, es el precio de haberlo robado.
«-Si hubiese sabido que se pondría así al perder contra su madre...los hubiese reunido hace mucho.»
-Hora de trabajar Judal.
-Más te vale llegar a la cima del mundo. No me arriesgo por algo que no valga la pena.
-Ni yo...
...
El tercer príncipe medita al tiempo que mira el jardín a través de su ventana.
«-Siempre supe que Hakuryuu no era más que un traidor. Pero delatarse ante En-nii...maldito. No tienes idea de lo mucho que tu actitud le lastima. Puede que no lo diga y su expresión no haya cambiado ni un poco pero lo conozco a la perfección. Me gustaría estar siempre a su lado para protegerlo pero también tengo obligaciones que cumplir. Le dije que en cuanto se realizara el funeral iría de nuevo a Magnostad...¿puedo? Por desgracia ahora esa bruja es la nueva emperatriz. No podemos movernos sin que de su consentimiento. Que molesto, ¿no podía irse con mi padre también? En su actual posición es incluso más peligrosa.»
Llamaron a la puerta.
-Adelante.
Un castaño se adentró y cerró tras de si.
-Ah Meiho, ¿qué ocurre?
-Su hermano me mandó buscarlo.
-¿En-nii?-el otro negó.
-El segundo príncipe.
-Ah. Enseguida voy.
Una vez en el despacho del pecoso. Este guardó silencio algunos minutos revisando un pergamino para finalmente dejarlo en el escritorio.
-Creo que habló por los dos cuando afirmo que somos capaces de llegar hasta el limite por nuestro hermano.
-Tienes razón. Pero, ¿tienes algo en mente?
-Continuar con lo planeado es una muy buena opción.
-Pero ya no está en nosotros decidir, sino esa mujer.
-Estará de acuerdo.
-¿Por qué? Después de todo somos obstáculos de los que busca deshacerse.
-¿Qué le detiene entonces?
-Mmm...
-Posees una excelente intuición, seguro sabes que posee una fuerza misteriosa. Si hubiésemos tenido la más mínima oportunidad de asesinarla...
-Estaría diez metros bajo tierra.
El otro asintió con su clásica apatia.
-El motivo por el que aún nos tiene como sus "aliados" es probablemente economizar tiempo. Entre más personas estén a su disposición menos energía emplea. Su plan es permitir la invasión de otros países, cuando no quede nada más.
-El enemigo será interno.
-Exacto.
-Perfecto. Hay que utilizar su ambición. Cuando menos lo espere En-nii estará en la cima del mundo.
«-O tu, Mei-nii, porque sospecho que te considera mejor opción.»
-Además-el mayor-la negociación con Magnostad carece de sentido.
-¿Eh?
-Mira-extendió el papel que hace poco leía.
El otro paseó sus ojos con suma atención.
-Así que Reim les declaró la guerra.
-El punto ahora es quien sea más eficiente y veloz.
-Está vez no fallaré.
-Lleva un buen número de subordinados.
Ante el comentario el amo de Leraje arrugó el entrecejo.
-Comprendo que todos los soldados son valiosos para ti. Opino lo mismo. Pero todos en el imperio tenemos un orgullo. ¿Les privaras de él?
-...
-Además, sin afán de ofender es una tarea imposible. Tomaste un laberinto pero ellos son magos además de militares altamente entrenados. Solo un magi podría con tantos a la vez. Se prudente. Si algo te ocurre...
-Entiendo-sonrió-¡no permitiré que uno solo muera!
-Confío en ti, él también.
...
Kouha estuvo haciendo preparativos para el viaje durante dos días.
-Llegó la hora-Meiho que estaba a su lado montado en un caballo.
-¿No piensa despedirse de él?-Jinjin.
Este se giró en dirección a sus asistentes.
-Será muy peligroso. Aún pueden desistir.
-Nunca-Junjun-todos los que nos ofrecimos lo hicimos con intención de ayudarlo. Aún si eso significa morir. Pero nadie lo hará porque no estamos dispuestos a errar.
-Chicas. Tienen razón. ¡Llevemos la gloria al imperio! ¡Tomemos Magnostad!
-¡Si!-el grito de la multitud.
Kouha tomó las riendas y se puso en marcha seguido de unos quinientos hombres. Todos ellos voluntarios para la misión.
«-Si todo sale bien, nos veremos pronto En-nii, por favor cuida de él Mei-nii. No permitas que Hakuryuu le meta en problemas...aunque...no lo he visto desde el funeral...»
...
En Reim.
Los militares y fanalis corrían de todas partes en dirección al palacio, algo que notó Alibaba aún en el coliseo.
-¿Qué ocurre?-a Toto.
-Yo creer que estar preparando una invasión.
-¿Por qué lo dices?
-Escucharlo antes.
-¿Sabes contra quién?-negó.
«-Esto es malo. Podrían iniciar una guerra. ¿Estará Muu-san aquí? Suele venir y según algunos rumores me parece que tiene un puesto importante. Aunque nos hemos saludado solo un par de veces. ¿Será demasiado atrevido tomarme tal libertad? No es tiempo de dudar, podrían atacar Sindria. ¿Sinbad-san estará bien?»
Se giró o lo intentó para buscarle pero justo en ese momento varios de sus huesos crujieron cual plástico burbuja.
-¡Ungh!
El culpable de ello es nada más y nada menos que Garuda. Si, aquel enorme ser que fué su primer oponente y que liberó al comprar. Al principio no había problema. Alibaba sentía que estaba muy cera, demasiado pero lo artribuyó al agradecimiento por salvarle la vida justo como dijo el líder Yambala. Lo peor vino después. Cuando el esgrimista se volvió popular gracias a los duelo ganados y se hizo de un grupo de fanáticas que buscaban a toda costa salir con él. Entonces Garuda tuvo que intervenir por celos. Resulta que por increíble que parezca es chica y le ha cogido cierto cariño obsesivo a su benefactor. Al que acapara cada que tiene oportunidad, como ahora que el estruja entre sus brazos.
-Necesito ir al baño-se excusó en joven con una mentira para que le dejara en libertad.
Pero ella no es tonta, ni que fuese la primera vez que se la hace, lo aprieta más lo que le tensa. El ex príncipe se siente plátano y como siga le sacará de la cáscara y no será nada lindo. Posó sus orbes en la azabache que para nada disimula una sonrisa burlona.
-Alibaba decir que ser un héroe. Que no necesitar ayuda.
-¡Bien lo admito fui un patán! ¡Perdón!
-¿Dónde estar tu orgullo?
-¡De nada sirve si asesinan a las personas que me importan!-sus ojos se cristalizaron debido al llanto contenido.
Entonces Toto entendió que realmente estaba preocupado y que no había tiempo que perder.
-¡Ey grandota!-esta le gruño con desagrado-¡En la entrada estar la carreta que trae la carne! ¡¿Tu no quererlo todo?!
-¡UUUHUHU!
Un grito de guerra y luego el rubio liberado que casi se cae de bruces cuando no importó más.
-Ah~ gracias por la ayuda.
-Si ser algo importante no haber problema. Pero deberme una.
-Siempre pago mis deudas.
Sonrió y salió corriendo en busca del capitán fanalis.
«-Maldición no le hallo por ningún lado.»
Continuó el recorrido por las calles hasta llegar a un pequeño bazar saturado de gente, lo que hacia aún más complicado localizarle.
«-Será más fácil buscarle desde arriba.»
Meditó varias opciones llegando a la conclusión de que un edificio alto sería apropiado para no evidenciar su contenedor de rey. Entró a un callejón, saltó sobre el techo de una tienda con gran elegancia. Se felicitó por la mejora en sus habilidades y dió un saltó a un balcon con intención de repetir el movimiento en otro y así finalmente llegar al techo, pero segundos antes de llegar al objetivo, en pleno aire:
-¡Ey Alibaba!-desde abajo.
-¿Uh? ¡Waaah!
Con ello se fué al traste toda concentración, no logró el agarre suficiente y se soltó con dirección al suelo dando un par de giros torpes debido al pánico y que no hicieron más que empeorar la posición. Cerró los ojos en un acto-reflejo y los abrió lentamente cuando el dolor no llegó, se encontró con una sonrisa.
-¿Estas bien?-el pelirojo.
-¡Muu-san muchas gracias!
-¡Un placer!
El menor se ruborizó al percatarse de que le han cogido cual príncesa, pero es mucho mejor a terminar convertido en puré. El fanalis le colocó cuidadosamente en el suelo.
-Estaba buscándote-el oji miel.
-¿Qué se te ofrece?-cordial.
-Ah bueno yo. Sé que soy un extranjero y que no tengo el derecho de husmear en los asuntos de Reim, pero me preocupa el movimiento que hay desde esta mañana.
-Oh, así que es eso.
-¿Qué ocurre?-en sus ojos se aprecia la angustia.
Se puede decir que es un asunto clasificado pero esa expresión suplicate le hace dudar. Son realmente pocas las ocasiones en que ha logrado hablar con él pero eso no quiere decir que no le haya visto muchas más en el escenario del coliseo. Cuando enfrenta a sus enemigos con elegancia en algo parecido a un baile. Razón de que llamara su atención y buscara esas ocasiones "accidentales" para hablar con él.
«-Bueno. Alibaba es un chico con extraordinarias cualidades para el esgrima pero fuera de ello es normal. Dudo que Sheherezade-sama se moleste si le cuento la verdad.»
-Secuestraron a alguien muy importante y vamos a salvarlo.
-¿Así que es grave?
-Mmm...
-¿Lo es?
-Reim ha declarado la guerra a ese país.
-¿Es Sindria?
-No.
-Ah-suspiró aliviado.
-Magnostad.
«-¡Aladdin!»
-¿Irás?
-Como el capitán de la tropa fanalis es mi responsabilidad.
-Lleváme contigo por favor.
-Aún si quisiera me pides un imposible.
-¡Hay una persona muy importante que está ahí! ¡Es solo un estudiante pero si hay problemas estoy seguro de que querrá ayudar!
-La mayoría ha regresado a casa. Es casi un hecho que no estará.
-Si se dió cuenta de que hay problemas no se irá. Tiene la gran manía de salvar al mundo.
-¿Te gusta?
-¿Eh?
-Bueno, es que pareces muy interesado.
-Es mi mejor amigo, solo eso.
-Ya veo.
-Por favor. Entiendo que te pongo en apuros pero...
-Está bien.
-¿Eh?
-Pero debes portarte bien. Nada de intervenir, no importa lo que veas, ¿De acuerdo?
-Tienes mi palabra.
-Ve por lo que necesites. Nos vemos por la tarde en el puerto.
-¡A la orden señor!
-Ja ja ja-con suavidad-no necesitas ser tan formal.
El capitán se retiró mientras Alibaba se inclinaba en señal de respeto.
«-Resiste Aladdin. Iré a salvarte, estoy seguro de que harías lo mismo.»
Al llegar la hora indicada subió a la embarcación y le dijo adiós a los amigos y al sitio que durante tanto tiempo fué su hogar y que le vió crecer como espadachin. Siempre guardará un sentimiento de gratitud por la gente que le brindó su apoyo de manera desinteresada. A la única que no le informó de su partida fué a Garuda. Capaz que no le deja ir e incluso le rompe algo como advertencia.
«-¿Por qué tengo suerte con ese tipo de personas?»
Y recordó nítidamente a Elizabeth y Ecatherina sin poder disimular el violento temblor de su cuerpo. Al menos el rey de Sindria es...bastante corpulento. ¿Sus hormonas les son atractivas? A saber.
...
En Magnostad.
Luego de hablar con el director, Aladdin volvió a su habitación y se metió en la cama sin importunar a su compañero. Meditó si debía informarle la situación de Titus puesto que le parece injusto que no lo sepa. Pero hay cosas que uno prefiere guardar en secreto por una u otra razón. El comprende muy bien el sentimiento. Así que decidió callar, que sea el de Reim quien tome la decisión. Se quedó dormido casi de inmediato aunque las pesadillas recurrentes volvieron a torturarle una y otra vez.
Por la mañana el moreno, Kukulcán y él tomaron el desayuno al igual que otros estudiantes sin inconvenientes. Pero una vez finalizaron se les pidió que fueran al auditorio. El rector se presentó ante todos con extrema seriedad, por lo que advirtieron que algo no iba del todo bien.
-¡Jóvenes!-alzó la voz para llamar la atención, todos lo hacían pero no dejaría opción de lo contrario-Tengo que informales sobre un asunto de extrema importancia. Como saben, este es un país interesado en el bienestar y desarrollo de las personas capaces de ver al rukh, los magos. Por desgracia no todos lo aceptan. Muchos han intentado someternos y amedrentarnos. Pero han fallado porque poseemos el coraje y resolución para resguardar la vida de los seres amados. En mi caso a todos ustedes que son como mis pequeños nietos. Y por ello no puedo permitir que alejen a uno de ellos. Que le priven de la libertad, que dicten su futuro sin tomar su opinión. Por esa razón, el imperio Reim nos ha declarado la guerra.
-¡Oh por...!
Un grito de terror de la multitud. La mayoría llevó las manos al rostro mientras otros se dejaron caer dramáticamente. Aladdin contemplaba la escena en silencio, con tristeza.
«-Así que no piensa cambiar de opinión director.»
-Es todo lo que tenía que decir. No importa lo que elijan, si quedarse o marcharse, solo quiero que entiendan que pase lo que pase tendrán en Magnostad un hogar al cual volver-se retiró.
Los estudiantes se miraron los unos a los otros.
-Yo escapé de una masacre.
-Mi casa se destruyó en un incendió provocado.
-Mi familia volvió al flujo del rukh.
-Si desaparece Magnostad, ¿qué sentido tendría haber abandonado todo?
-No perderé el lugar en donde aprendí a usar magia.
Esos y más comentarios se escucharon por varios minutos. El rukh dorado y el negro comenzaron a bailar furiosamente, el hijo de Solomon sintió un escalofrío recorrer su alma.
«-¿Qué debería hacer Judal-kun?»
...
Por la noche en Sindria.
El rey volvía de su oficina cansado, posó la mano sobre su hombro con el fin de mitigar la rigidez que le quedó luego de setenta y dos horas en la misma posición.
«-Jafar en verdad estaba molesto. ¿Es idea mía o lo está más que de costumbre? Quizá por el tema de Alibaba-kun. Desde la última vez no ha querido tocarlo y eso me impide arreglar las cosas. Es verdad que ahora Alibaba-kun es la persona que amo, pero eso no significa que haya deshechado lo que siento por él. Jafar es un gran amigo que me ayudó cuando más lo necesité. Jamás dudo en apoyar mis planes, por más descabellados que fuesen. Es verdad que suelo sacarle de quicio pero son más las veces que me mostró una hermosa sonrisa sincera. Aún así...no puedo corresponderle. Ese pequeño ex príncipe tonto se metió con fuerza en mi corazón. Ni yo me explico como ocurrió. Le extraño todo el tiempo y el que no enviara una sola carta lo hace peor. Seguro se debe al líder Yambala, ¿será tan estricto como antes? Espero que no le haya hecho sufrir. Incluso se lo pedí en la carta. El solo imaginarle herido y llorando me hace enojar. Pero no había otra manera de curar lo que ocurre con su rukh...estoy un poco celoso...ese amigo, ¿Kassim? Está todo el tiempo con él. Así que no solamente Aladdin es mi rival. Y hablando de él, ¿qué tan enserio irá Judal con su relación? Con todos los años que tengo de conocerlo y no le creí capaz de hacer otra cosa que no fuera destruir.»
-Sin-el visir.
-Hola-algo inseguro-si es por el trabajo de hoy, prometo que...
-No, tienes vistas. Está en tu habitación.
-¿No es algo íntimo para una reunión?
El albino se viró y retiró al instante.
«-¿Es que nunca me perdonará?»
Caminó sin ánimos hasta su alcoba. Al entrar le vió sentado en la ventana mirando hacia el jardín en compañía de una peliroja.
-Tiempo sin vernos Yunan, Morgiana.
La chica asintió en silencio, el magi le dirigió una sonrisa mezcla de preocupación, tristeza y ¿decepción? Esto último en realidad no fué una sorpresa para el líder de la alianza que lo pasó por alto.
-Es raro verlos juntos. Pero supongo que es importante. ¿A qué debo el honor?
-Al Thamen.
El peli púrpura contrajo el rostro en una mueca de odio.
-Estoy seguro de que no has olvidado lo terribles y crueles que pueden llegar a ser. No, sus planes actuales no tiende precedentes. Si aún queda en ti algo del inocente muchacho al que elegí como mi candidato a rey...
-No le des tantas vueltas. Lo creas o no aún te considero un importante amigo.
-Necesito la fuerza de la alianza de los siete mares.
-¡Wah! ¿De buenas a primeras? Ni que fuese a estallar una guerra.
-¿Qué harías si te digo que si?
-No puede...¿quienes están involucrados?
-Reim, Kou y Magnostad.
-¡Alibaba-kun!-alterado.
-¿Qué hay de Aladdin?-la fanalis.
El monarca le miró antipático un par de segundos para disimular después.
-Claro que estoy preocupado por él.
-¿Enserio?-el rubio.
-¿Hasta cuando dejaras de dudar de mi?
-El día que me des razones para no hacerlo.
-Si no confias, ¿para que venir?
-Porque eres la única persona con tal capacidad. Aún me pregunto si es correcto.
-¿Quieres dejarlo por la paz? Al menos de momento. No hay tiempo que perder. Me preocupa que algo pueda ocurrirle a mi pareja.
-Si, Morgiana me comentó que eres el novio de ese chico llamado Alibaba-le contempló con desconfianza-No estas jugando con él, ¿verdad?
-¿Quieres mi ayuda o es un interrogatorio?
-Lo sabes. Pero no quiero que tomes ventaja de la situación como siempre.
-No soy la clase de hombre que se aproveche de una guerra.
-...
-¡No lo soy!
-Solo por esta vez...hagamos una tregua.
-Trato hecho.
...
En la academia.
Todo se desarrolló con relativa normalidad puesto que el director no quería estresar a los alumnos. Titus volvió a su casa por la tarde, cuando faltaba poco para que se pusiera el sol. Aladdin y Sphintus le hicieron compañía un rato hasta que se retiraron y él se quedó con Marga, lavando trastes. Estaba tan absorto en sus pensamientos que tardó bastante, pero la comprensiva niña no le recriminó aunque estaba preocupada.
-Es el último Titus-onichan.
-Ah...si.
Fueron a la habitación que comparten y se metieron a la cama. Ella le cubrió con la sábana como solo una madre haría y entonces el muchacho fué incapaz de contener el llanto.
-¿Qué ocurre?
La mayor con suavidad al tiempo que se sentaba a su lado y acariciaba las hebras doradas.
-Tengo miedo-con voz quebrada-me siento terrible. Sheherezade-sama cuenta conmigo. Me encargó una misión importante y...le fallé. No solo eso, al quedarme la traiciono. Pero...pero...¡no quiero morir! Ah ah ah...-le costaba trabajo pasar aire.
-Tranquilo, todo estará bien. Respira profundo, si lo haces de esa manera comenzará a doler.
Entonces el rubio recordó la enfermedad de Marga y por todo lo que tuvo que pasar. Asintió y cerró los ojos algunos segundos para seguir la instrucción. Luego la observó con admiración.
-Eres increíble Marga.
-¿Uh?
-No importa lo que ocurra siempre muestras una sonrisa. Comparado contigo soy patético. Se supone que tenía claros mis objetivos, que nada lograría distraerme de ellos. Pero últimamente dudo de todo. No deseo pelear contra Sheherezade-sama o el director. No quiero dejar atrás a Aladdin o a ti, y por increíble que parezca tampoco al estúpido de Sphintus. Estoy confundido. ¿Soy un cobarde?
La otra negó.
-Eres alguien muy amable. Por eso no puedes elegir. Para ti todos son igual de importantes. Sigue a tu corazón, estoy segura de que te mostrará el camino. Además siempre podrás contar conmigo. ¡Soy muy confiable!-sonrió.
-Oh Marga...
Se abrazó a ella, sollozando desde el fondo de su alma, durante un tiempo prolongado. Poco a poco Morfeo se apoderó de la niña, por lo que la recosto y tapó. El intentó seguir su ejemplo pero estaba demasiado nervioso. Salió al jardín donde tomó asiento debajo de un árbol. Pensó en varias cosas y los sentimientos se agolparon con violencia, sobre todo la frustración que parecía querer adueñarse de su existencia.
-¡Maldición!
-¡Waaahh!
Alguien situado arriba de él gritó así que alzó la vista encontrándose con el peli azulino afianzado de la rama.
-¿Aladdin? ¿Qué haces aquí?
-Me quedé dormido.
-¿Sphintus te corrió de la habitación? Ese idiota, ahora mismo le pongo en su lugar.
-¡No!
El mayor bajó de inmediato, tomando asiento a un lado. Ambos mirando al frente.
-La verdad es que te he notado extraño. Pensé que quizá necesitabas hablar con alguien pero bueno, tampoco tengo intención de presionarte. Así que me senté aquí por si necesitabas ayuda, pero me quedé dormido y luego me asustaste je je-avergonzado.
-¿Y si no hubiese salido en toda la noche?
-Estaría bien porque querría decir que estaba equivocado. Pero no es el caso, ¿cierto?
-Llegarías tan lejos, ¿solo por mi?-incrédulo.
-¡Claro que si!-sonrió.
Las mejillas rosadas del magi eran como una invitación a algo. Titus podía escuchar el latido de su corazón, sus manos temblaban y tenía un nudo en el estómago. Se removió asustado.
-A-Aladdin, me siento extraño.
-¿Necesitas que le hable al director?
-No.
-¿No?-ladeó la cabeza.
-Creo que es otra cosa.
-¿Como qué?
-Yo...
Se distrajo con pensamientos internos. ¿Los labios de su amigo siempre lucieron tan apetecibles? ¿Por que ahora tenía el fuerte impulso de posar sobre ellos los suyos? ¿Siquiera dicha acción tiene nombre? Su natural curiosidad salió a flote. Tomó al mayor de los hombros con algo de fuerza por culpa de los nervios, casi encajando las uñas.
-Me haces daño-se quejó.
-L-lo lamento. Pero no puedo detenerme.
Titus cerró los ojos y acortó distancia, su boca llegó al sitio que tanto deseaba. Un contacto superficial, lleno de ternura e inocencia, luego de ello le dejó en libertad. El rostro de Aladdin se veía aún más hermoso con el rubor que ahora tiene, estaba en completo shock.
-¿Hice mal?-el rubio-Hay muchas cosas que desconozco, me dejó llevar por mis impulsos. Perdón. Ni siquiera sé como se llama lo que acabamos de hacer, pero puedes olvidarlo si te hace sentir mejor.
-¡Claro que no!-molesto.
-¿Eh?
-Lo que hicimos fué...ah~ besarnos. O más bien tu a mi. No es incorrecto, es todo un honor pero...el primero es especial...y...
-Nunca hice algo así.
-Pero...yo si. Tengo novio Titus-kun, siento no poder corresponderte.
-No importa.
-¿Eh?
-En realidad ya no espero mucho de la vida.
-Eso es muy triste.
-Supongo. Pero tampoco hay mucho que pueda hacer. Te lo contó Mogamet-sama, ¿cierto? Me queda poco tiempo de vida. Por eso, soy feliz de haberte dado mi primer beso. Es algo que me llevaré al más allá. Aunque sea lo único que me quede, cuando ya nadie se acuerde de mi-sonrió con nostalgia.
El hijo de Solomon le tomó del mentón y volvió a unir sus labios de la misma manera, sin un mínimo de perversión o doble intención y sonrió.
-Está será una promesa. Juntos encontraremos la solución, no te rindas.
-¡Oh Aladdin!
Se lanzó a los brazos ajenos, donde encontró consuelo y finalmente pudo dormir. El niño intentó cargarle pero como es de esperar pesa bastante porque es más alto.
«-Judal-kun tiene razón, estoy enano...Ungh, espero que no haya visto lo de recién. No quería ver llorar a Titus-kun aunque tampoco deseo que me mate. Ah, me haces tanta falta. Espero que todo salga bien. Necesito verte otra vez.»
-Te quiero Aladdin-dijo el otro en sueños.
Eso comprimió el corazón infantil. ¿Por qué ha de ir por la vida rompiendo ilusiones? ¿Es alguna clase de maldición? Solo le queda rezar porque encuentre a la persona indicada. No ser correspondido por el ser amado debe ser tan o más horrible que verse obligado a estar lejos de él.
«-Judal-kun...»
No pudo evitar sentirse culpable. Su amigo pensando en él mientras el lo dedica todo a otro, el que sea su novio no cambia ni un poco la situación.
Estuvo así una media hora, cubriendole con su cuerpo lo mejor que pudo pero cuando comenzó a estornudar no le quedó de otra que usar magia de viento para llevarle a la cama. Por fortuna no le despertó ni a la pequeña. Y una vez se aseguro de que todo estuviese en orden volvió a la propia.
...
Las clases continuaron al igual que la convivencia entre los chicos. Aunque sin importar cual calmado aparentara estar el de Reim, lo cierto es que cada vez se sentía más lejos de sus amigos. Ni el beso que se dió con Aladdin o el juramento menguaron su ansiedad aunque pudo más o menos disimular y hacerlo pasar por nerviosismo. En la actual situación, algo comprensible.
-¡Cada día cocinas mejor Sphintus-kun!
-¡Ja ja ja ja hasta que reconoces mi...! ¡¿Quieres dejar de meter la cuchara en el guiso?! ¡Está crudo, te hará mal!
-Eres médico, ¿qué más da?
-¡Que irresponsable! ¡Dile algo Titus!
-¿Eh? Ah si, gracias.
El trío le miró preocupado.
-¿Te sientes mal Titus-onichan?
-No-sonrió ligeramente desanimado-solo estoy un poco cansado. Creo que me iré a dormir temprano.
-Te acompaño-ella-lo siento, creo que no podré cenar con ustedes-a los invitados.
-No se preocupen, cuando tengan hambre solo será necesario calentar-el moreno.
-Sip, gracias.
El de Heliohap y el pequeño se quedaron solos en la cocina. El más joven miraba con suma atención los vegetales.
-Ya te dije que no. ¿No puedes esperar un poco?
-Siih-Kukulcán que también le reprendía.
-No es eso. Es más como...
-¿Estas preocupado por él?-asintió.
-A simple vista es alguien increíblemente fuerte, por ello fácilmente pueden tirarle de arrogante pero lo cierto es que es dulce y frágil. Me gustaría ayudarle a encontrar su confianza pero hay cosas que uno debe hallar por si mismo.
-Lo único que podemos hacer es permanecer a su lado, que tenga un apoyo para cuando se sienta perdido.
-Tienes razón.
Cuando la comida estuvo lista la degustaron. Aunque el peli azulino dejó prácticamente intacta su porción.
-Debes alimentarte apropiadamente.
-Ja ja ja suenas tan profesional.
-Lo digo enserio.
-Entiendo, pero hoy no tengo apetito.
Levantaron las cosas y volvieron al dormitorio. Un día más con su correspondiente noche, y la guerra cada vez más cerca.
...
Algunos días después.
El hijo de Solomon ha intentado hablar con Titus pero este le evita más a menudo y desde ayer por la mañana no le ha visto. Cuando despertó el rukh estaba bastante agitado. Vió correr a varios soldados. Él recorría en compañía de Sphintus y Kukulcán el colegio cuando algunos magos superiores bajaron por las escaleras, todos les miraban con respeto hasta que quedaron perplejos al encontrarse con el de Reim.
-¿Desde cuándo Titus se convirtió en uno de ellos?-el de cabello color nieve.
El aludido se aproximó hasta quedar situado a centímetros de sus amigos. No estaba nada feliz y de tener la necesidad de adivinar bien podría asegurarse que faltaba poco para que se pusiese a llorar. Aladdin y él se miraron como si tuviesen un diálogo mental, hasta que cohibido el rubio desvió su atención al suelo.
-Ya no...soy capaz de hablar con el imperio-emitió con voz quebrada.
-¿En verdad eres capaz de pelear con Sheherezade-san?
Comentario que el menor tomó como insulto. Cogió al pequeño del cuello y lo estrelló con brutalidad contra la pared, estaba fuera de si mismo, por si fuera poco intensificó el agarre asfixiandole.
-¡Ungh!
El niño que inútilmente intentaba apartarle pero que a la vez tenía precaución para no herirle.
-¡Ey! ¡¿Qué estas loco?!
El médico que les separó, cayendo el de ojos zafiro mientras normalizaba su condición. Titus se estremeció al darse cuenta de lo que estuvo a punto de hacer. Retrocedió un par de pasos hasta terminar sobre el mosaico arrodillado.
-Es tal como pensé. No importa que seamos amigos, al final no somos iguales Aladdin.
-Uh uh ah~...
El enviado de Sheherezade estaba desamparado, destruido. No pudo evitar verse a si mismo en él, en la época en que estaba encerrado en el palacio sagrado. Cuando intentó tomar su vida, la que fué salvada por su siempre confiable amigo Ugo. Por lo tanto no dejaría que alguien importante se hundiera en la desesperanza.
-Eso no es verdad Titus-kun-sonrió-si soy capaz de llegar tan lejos es porque tengo gente a mi lado que me apoya. Ustedes son importantes, por eso lucharé hasta el final, aún si mi energía se acaba por completo no me rendiré. Lo daré todo.
Lo dijo con tal seguridad que en ese momento lucía en verdad impresionante. Como si fuese algún tipo de rey mítico o algo por el estilo.
«-¿Quién eres en realidad?»
Se preguntaba el oji esmeralda picado en su curiosidad. El otro le extendió la mano para auxiliarle y se puso de pie tomando la oportunidad que su paciente amigo nuevamente le da. Pasando por alto el ataque de recién, como siempre hace, porque no sería la primera vez que perdona una de sus estupideces.
-Gracias Aladdin.
-No hay porque-sonrió.
-Necesito ir a donde el director.
-Claro, no te distraigo más, pero no lo olvides. Si necesitas algo no dudes en pedirlo.
Este asintió y se fué corriendo. El moreno centró su atención al magi.
-¿Crees que estará bien? No pretendo ser grosero pero no me parece que su mente este del todo en equilibrio.
-Es nuestro amigo. Lo justo es que le demos un voto de confianza, ¿no te parece?
-Mmm.
-Además aún si quisiera estar a su lado, tengo algo muy importante que hacer.
-¿El qué?
-Encontrar el origen del rukh oscuro que me atacó aquella vez. A como dé lugar detendremos está guerra. Así el no se vería obligado a participar.
-En ese caso, voy contigo.
-Gracias.
...
En el imperio Kou.
El pelirojo está un tanto confundido. Gyokuen no ha movido un solo dedo. Se esperaba que apenas tomara el mando les sentenciara a muerte, cambiara las leyes, mostrara sus verdaderas intenciones, cualquier cosa menos apatía total. Pareciera que le tiene sin cuidado el desarrollo de las cosas.
«-¿Qué busca en realidad? ¿Espera que Magnostad y Reim se debiliten el uno al otro? Es una buena estrategia si se consideran las bajas. Es imposible evitarlo, pero si nuestra intención es conquistarlos después, eso significa que Magnostad se volvería parte de nuestro territorio. Es decir, lo que se destruya en la batalla tendrá que ser reparado y con ellos en evidente crisis saldrá del bolsillo de los ciudadanos de Kou. ¿Eso no nos pone en desventaja en relación a otros como Sindria? No confío en lo más mínimo en su rey. Es un egoísta y manipulador. Si de cualquier manera tendremos que pelear contra Reim por el país de los magos sería más eficiente adelantarnos.»
Su vista se poso en un documento. Frunció el ceño y justo en ese momento llamaron a la puerta.
-Adelante.
Apenas Koumei le tuvo enfrente se percató del papel.
-¿Por qué no me lo han dicho?-el mayor.
-Es la voluntad de Kouha. Lo menos que puedes hacer es respetarla.
-No dije lo contrario.
-¿Acaso le subestimas?
-No.
-¿Entonces cuál es el problema?
-Reconozco su valor y habilidad al igual que todos aquellos que le siguen sin un mínimo de duda. Pero esto de demasiado. Estará solo contra todo un país.
-Dos si incluyes a Reim.
-Si lo sabes, ¿por qué no le detuviste?
-Porque no soy la persona capaz de hacerlo.
El dueño de Phenex le miró con intensidad, el otro le aguantó el ritmo sin siquiera pestañear.
-Eres muy severo Koumei.
-Lo aprendí del mejor.
El primer príncipe golpeó la mesa con las palmas para levantarse de inmediato y se dirigió a la salida.
-¿A dónde vas?-el pecoso.
-A corregir mi error. Voy en busca de mis contenedores familiares. No me importa que no quiera mi ayuda. No lo dejaré morir.
-¿Por qué?
-Porque es un importante miembro de mi familia.
-¿Solo por ello?
-¿Qué quieres decir?
-Ah~ te admiro hermano mío. Pero en verdad eres torpe. Y antes de que te quejes por algo te aviso que tendré lista la magia de transferencia, por si necesitan apoyo. Recuerda que el imperio Kou tiene más de un contenedor de rey.
El de orbes arándano sonrió con perversión y se retiró en segundos. Koumei cerró los ojos algo cansado.
«-Que hermanos más problemáticos tengo. No es tan difícil. Espero que logren darse cuenta de sus sentimientos antes de que sea demasiado tarde. Supongo que no está de más hacer algunos preparativos. Ah~ tengo tanto trabajo. La guerra no es una de mis aficiones. Espero que pronto termine tanta tontería.»
...
En Magnostad.
Los estudiantes se situaron en el patio, esperando recibir noticias o indicaciones. Cualquier cosa que pudiera menguar un poco la desesperación.
-¡Los barcos de Reim están cerca de las costas!
Gritó uno de los guardias. Si alguno todavía tenía la esperanza de que esto fuese algún tipo de broma pesada con dicho argumento aplastó la poca esperanza en sus corazones. La mayoría se aferró a su contenedor, siendo la única seguridad que les queda en el mundo. Con ello se abrirán paso al futuro, sin importar sobre que o quien tengan que pasar. Se armaron de valor pero este se fué al piso cuando se escuchó un gran estruendo.
-¡¿Qué fué eso?!-uno poco menos que histérico.
-¡Parece que han disparado un cañón contra la barrera!-un guardia.
-¡Oh por dios!-un chico llorando.
-¡Silencio!-Myers-Confíen en el poder de Mogamet-sama y los magos de primer nivel que protegen al país. Ellos hacen su parte, nosotros la nuestra. ¡¿O es que pretenden vivir con arrepentimiento?! Lo que pudieron hacer y no se atrevieron.
-¡La profesora tiene razón!
-¡No es momento de temer!
Los primeros en ir al frente fueron los soldados de Magnostad, aquellos que no tienen habilidad mágica alguna o siquiera la capacidad para ver el rukh. Pero tienen su orgullo, han pasado demasiado tiempo dependiendo de los dotados. Llegó la hora para devolver un poco de lo recibido.
Por su parte, Reim al ser un imperio de humanos normales hizo lo propio mandando a su ejército. El choque no se hizo esperar. Las chispas que producían las espadas, los gritos de los heridos, la sangre de los fallecidos, todo se reunió.
-¡Ha!
Una estocada que atinaba o era neutralizada. La mayoría evitaba pestañear, un segundo puede ser la diferencia entre la vida y la muerte. La sorpresa fué enorme cuando los "visitantes" hicieron que los otros se replegaran hacia la barrera. Varios hombres de armadura plateada, los del país de magos yacian sobre charcos de sangre, la propia. Los contrarios poseen un verdadero espíritu guerrero, es como si la lucha fuese algo propio de sus genes.
-¡AAAAA!
-¡Nooo!
-¡Gaaaaa!
Gemidos, gritos y lamentos de aquellos que de a poco eran superados. Los de protección dorada sonrieron e incluso lamieron sus aceros empuñados con gozo. Más embarcaciones se hicieron de un lugar en la costa y entonces llegaron refuerzos, aquellos que ni falta hacen.
Un rayo de luz se hizo presente desde el país invadido y arrasó fácilmente con la existencia de centenares de seres humanos, todos de Reim. Sheherezade que lo miraba todo desde el imperio sintió asco.
-¿Qué han estado haciendo? Eres un hombre retorcido Matal Mogamet, pero estas muy equivocado si crees que ese es el poder de nuestra gente-sonrió-¡Ahora!
Dió una orden por medio del rukh, la que sus súbditos escucharon. Pronto decenas de globos aerostáticos invadieron el espacio aéreo y soltaron gran cantidad de barriles que hicieron explosión al mínimo contacto con la barrera.
-¡Se ha roto la primera capa!-un soldado defensor-¡No les permitan acercarse!
Por su parte Mogamet lo observa todo manteniendo la calma. Cree en cada uno de los seres que buscan proteger su hogar. El tiempo siguió su curso, llevándose por desgracia la vida de muchos. Al sentirse acarrolado el director pidió a Irene utilizara su arma secreta una vez más, pero los ahí presentes no estaban del todo convencidos. Emplear magia de ese calibre tiene consecuencias.
-No tenemos opción-la rubia-de continuar así nos superaran.
-¡Pero todos los que viven en el quinto nivel de ciudadanía...!
-Aún así...¡Recarguen!
Apenas lo ordenó el conducto que alimenta dicha máquina estalló debido a un ataque. Todos miraron nerviosos creyendo que el enemigo se había infiltrado, pero la sorpresa fué mayúscula cuando vieron al peli azulino volar sobre ellos pasandoles de largo.
-¡¿Qué estas haciendo Aladdin?!
«-Lo siento Irene-sensei. Pero lo que pretenden no es más que una masacre sin sentido. Baba dijo que las guerras solo generan odio y estoy de acuerdo. No quiero que ocurra lo mismo que en Alma Toran. Me preocupa Titus-kun.»
El moreno que le seguía de cerca, simplemente no podía entenderlo. En un momento busca el origen de la magia que le atacó y al otro se gira y emprende el vuelo sin la más mínima explicación. No, si la tiene. Todos los profesores heridos al recibir la onda de choque de la ruptura de la primer barrera, los pocos que estaban al frente en compañía de los soldados. Y luego, esa herramienta infernal que asesinó a centenares.
«-¿Por qué Aladdin siempre termina involucrado en cosas como estas? Cargando tanto peso en sus pequeños hombros. Siento que la presión acabará con él un día de estos...y se romperá en miles de fragmentos.»
Negó violentamente intentando deshechar la idea.
El enfrentamiento continuó, con la obsesión de ambos dirigentes por conseguir la victoria, más estallidos, asesinatos, sangre, cuerpos irreconocibles, el terrible aroma de la muerte en el aire.
«-Esto no puede continuar. Tengo que ponerle fin antes de que sea demasiado tarde.»
-Sphintus-kun.
-¿Uh? ¿Si?
-Necesito que ayudes a poner a salvo a los que estén heridos de gravedad, de preferencia que reciban tratamiento.
-¿Qué harás?
-Impedir que sigan.
-Es demasiado peligroso. Soy consiente de tu valentía, inteligencia y habilidad. Pero eres solo un mago en medio de dos grandes países.
-En realidad, hay algo que no te he dicho...pero no es el momento para hablarlo. Prometo que una vez acabe todo te lo contaré. Confía en mi.
El mayor frunció el ceño, dejarlo ir y encima solo no es una de sus prioridades, pero Kukulcán comenzó a estrujar su cuello.
-¡Ungh! ¡Basta!-molesto-¡Ya entendí! Aún si te ruego que no lo hagas me llevaras la contra.
-Bueno, no es que...
El médico le tomó de la cintura y aproximó en un candente beso, el cual aprovechó para morder con suavidad el labio inferior del niño que no pudo contener un gemido por la sorpresa y leve dolor. Este le miró descolocado y sonrojado por igual. Cuando rompieron el contacto y Aladdin volvió a la realidad estuvo a punto de decirle sus verdades, pero su amigo colocó el índice en la pequeña boquita para impedirle hablar.
-Seguro te quejaras con eso de Judal-kun es mi novio o aunque te quiera no debes abusar de mi confianza o cosas por el estilo. Si tanto te molesta, sobrevive y reclamame. Antes de eso no escucharé nada.
Se marchó rápidamente. Aladdin sintió una punzada en su pecho.
«-Soy tan cruel con Sphintus-kun. Siempre estas a mi lado y no hago más que apartarte. Regresaré, aún tengo que decirte que soy un magi, es lo menos que mereces. Aunque por desgracia no incluye lo ocurrido con Alma Toran, ese asunto solo me concierne a mi, no quiero que los demás tengan las horribles pesadillas que no me dejan descansar.»
...
Lo acontecido en el frente no tiene descripción, es algo más parecido a una grotesca película. El hijo de Solomon sintió su sangre hervir. Si todos son hermanos de especie, ¿cómo es que llegan tan lejos? ¿Que no les remuerde la conciencia tomar una vida? Seguro que todos tienen familias a las que desean ver. Si el tuviese la oportunidad no duraría en correr al lado de su madre y su padre. Pero ellos que pueden...respiró hondo y apuntó su contenedor a la costa.
-¡Harl-harl infigar!
Un rayo de fuego se hizo visible desde el punto en que se encuentra hasta mucho más allá de donde aparcan las embarcaciones. Los invasores se estremecieron, aterraron sería más atinado decir.
-Wah un ataque preventivo de gran alcance-un sujeto-¿qué será de nosotros si la próxima vez decide enfocarlo a las personas?
-¡No tengan miedo!-Muu que recién llegaba-¡El no es nuestro objetivo! ¡No es más que un rival al que podemos vencer de unir fuerzas!-y con él apareció la unidad fanalis.
-¡Ni-san tiene razón!-Myron.
-¡Ya escucharon al capitán!-Roro.
Tenían tal expresión de seguridad que la contagiaron a sus compañeros y se lanzaron al ataque de nueva cuenta.
Los de Magnostad poco podían hacer en contra de esa monstruosa fuerza. Los pelirojos apenas si los tocaban y ya les fracturaban algo, les obligaron a retroceder al punto de llegar a la segunda capa de la barrera. Los de dorado sonrieron grotescamente, es su oportunidad de acabar con todos pero antes de lograrlo múltiples ataques les hicieron volver sobre sus pasos.
-¡No se atrevan a dañar a nuestra gente!-Myers.
Los heridos lloraban de felicidad, algo incrédulos.
-¡Los magos han venido a salvarnos!
-¡Es la hora de mostrar nuestra capacidad!
-No te contengas Doron.
Magos contra fanalis por un lado y soldados por otro. Los gritos y lamentos continuaron puesto que de una u otra manera lograron un balance. No podían superar al rival y así solo se prolongaba el dolor. Titus empleó todo conocimiento con algo de brutalidad puesto que aún hay confusión en su mente. Hirió de gravedad a muchos, y no parecía tener intención de detenerse. Cuando el líder de los fanalis apareció ante él.
-Debe volver Sheherezade-sama. Lo que está haciendo no es propio de usted.
Y con dicho comentario no hizo sino empeorar su condición.
-No soy...Sheherezade-sama. Tengo un nombre, voluntad, mis propios sentimientos yo...
-No se engañe, al final usted y yo sabemos que es solo un monstruo.
«-¿Que soy qué?
-Ella le tiene gran consideración y paciencia. Pero su origen...si, no importa lo que uno quiera creer al final no se cambia la naturaleza-todo ello más bien estaba dirigido a si mismo. Pero sin que el chico entendiese sus motivos lo tomó personal y le hirió profundamente.
Cayó de rodillas asqueado de su poder, cuerpo, el alma misma. Lo que Muu dijo es algo que se ha recriminado una y otra vez. No tenía necesidad de recalcar. El más que nadie comprende que es una aberración que no debería existir. La oscuridad comenzó a rondarle. Con intención de engullirle, entonces su extraviada mirada advirtió decenas de mariposas doradas.
-Eso no es verdad-el peli azulino que al encontrarle por fin fué en su auxilio-Titus-kun es y siempre será Titus-kun-le ofreció la mano para ayudarle a poner en pie-Es un chico amable, agradable y sonríente, pero más importante aún es un valioso amigo.
-¿Yo soy tu...amigo?
El mayor les dirigió una mirada que denota incomodidad y...¿tristeza? ¿Nostalgia? ¿Pena?
-¿Y qué piensas hacer?-el dueño de Barbatos.
-Ponerle fin a está triste guerra.
Aladdin retiró las gemas en sus brazos para liberar su poder pero no advirtió cambio alguno.
«-Está bien, seguro se debe a que ha pasado tiempo. Estoy seguro de que de un momento a otro las cosas volverán a la normalidad. Tengo otras maneras de pelear, no solo confiando en ello.»
El príncipe de Alma Toran unió esfuerzos con Myers y los otros magos. Entre todos idearon formar una barrera natural cambiando el cause de un río, y si bien este se llevó a varios soldados no pudo contra los fanalis que eran estupendos nadadores. Así su profesora y otros usuarios de trueno lanzaron un potente rayo electrocutándoles. Pero algo aterrador ocurrió, este ataque noqueo a unos cuantos pero la mayoría estaba en perfecto estado. Aunque les hizo enfurecer y dejaron de tomarlo como un juego, los instintos animales propios de su raza hicieron aparición. Tanto así que incluso Myers fué herida de gravedad al cubrir a su hermano. El escuadrón no tenía limite, desgarraban cuellos cual papel y rompían espinas como si fuese una simple ramita. Pero un haz de agua les obligó a apartarse los unos a los otros. En medio del campo de batalla se erigieron tres gigantes, y en sus palmas podía verse el poder del pequeño, ese que les dejó petrificados a punto de ser lanzado. Al tiempo que el rukh entraba por montones y sin un mínimo cuidado al pequeño cuerpo del niño.
«-¡Ungh! Duele mucho...siento que pudiese partirme en cualquier momento. Ayúdame, dame valor Judal-kun.»
-¡UNGH!
Cerró los ojos y lo soportó con valentía.
-Un magi, ¿eh?-Muu.
-¿Ese enano?-su hermana.
-Así es. Ha reunido tanto rukh que incluso es visible para nosotros, ¿o no? Es algo de lo que he sido testigo con anterioridad. Cuando esa persona usaba magia.
-¿Esa persona?-Roro-¿Sheherezade-sama?
Pero el capitán le ignoró.
-Si es el caso no es un enemigo que podamos derrotar con métodos convencionales. ¡¿Piensas exterminarnos con tu aplastante poder?! ¡Eso no te haría distinto a un dictador! ¡¿No se supone que eres un magi?!
-Escuche que los magi son los magos de la creación-un alumno-aquellos que eligen reyes y crean países. Si en verdad piensa asesinarlos, ¿no iría contra su naturaleza?
-No-desde el cielo-terminaré con esto. Ni uno solo volverá al rukh.
-¡Es una locura! ¡Es imposible!
-¡No lo es!
Titus y Sphintus miraban desde distintos puntos, buscando el momento para intervenir. Aunque de alguna manera sentían que la situación les superaba desde hace mucho.
-¡Irene-sensei!
-¿Eh? ¿Si?
-¿Es posible hablar con el director en este momento?
-No, pero está mirando el desarrollo de la guerra así que te escuchará.
-Ya veo. ¡Protejamos este lugar una vez más!
Mogamet y Sheherezade miraban atentamente a ese muchacho, no les quedó la más mínima duda de que es un mago de la creación.
El infante movió su bastón y dió la indicación a los enormes seres de avanzar hacia adelante, los invasores se replegaban asustados. Cuando les colocó fuera de la zona donde se erige la barrera disolvió el conjuro. Tirándoles encima la arena. Los afectados pensaron que tenía intención de ahogarles por lo que se asustaron cuando esta les arrastró hacia la costa.
-¡Auxilio!-un soldado de Magnostad.
Pronto una mano gigante le tomó con cuidado y le colocó en tierra firme.
-Vaya-Sphintus-parece que que solo los de Reim fueron alejados.
Aladdin les miró con aplomo.
-¡Todos los que viven en Magnostad quieren vivir felices! ¡Respirar la tranquilidad en la comodidad de su hogar! ¡Estoy seguro de que entienden el sentimiento, no tienen nada que hacer aquí! ¡Vuelvan a casa y pasen el tiempo con la gente que aprecian! Si se niegan estoy dispuesto a detenerles de la misma manera una y otra vez.
-¿Acaso podremos enfrentarle sabiendo eso?-un espadachin de dorado.
-Así que esa era su intención-el mago que aplicó el examen de admisión.
-¿A qué se refiere?-Irene.
-Seguro fué un largo viaje en el que tuvieron que sacrificar hasta lo inconcebible. Todo para invadir un país en una tierra extraña y desconocida. La incertidumbre creció en su interior al enfrentar a un ser invencible. Lo que Aladdin quería no era asesinarlos sino quebrantar su espíritu.
«-¿Cómo? ¿Es que pudo idear un plan tan profundo como este? ¿Quién eres en realidad?»
Muu le miró de forma severa mientras tomaba su contenedor familiar.
«-Mogamet no es el enemigo a derrotar, eres tu.»
El hijo de Solomon se percató fácilmente del aura hostil así que tomó su mediador y separó los labios para emitir un hechizo pero antes de hacerlo, vió una minúscula lanza de hielo de un hermoso tono azul precipitarse en su dirección. Invocó su borg pero para su mala fortuna logró atravesarlo, clavándose dolorosamente en su hombro que comenzó a sangrar.
-¡AAAAAAAHHH!
El grito del pequeño cuando el artefacto se desintegró antes de poder tomarlo. Un increíble ardor recorrió su cuerpo, como si un potente ácido le quemese al desplazarse con ayuda del torrente sanguíneo.
-¡WAAAAAAHHH! ¡UNGH!
Sin importar cuanto intentó contrarrestarle con hechizos curativos lo consiguió. Todos se contemplaban inquisitivamente. ¿Quién fué el maldito que le atacó a traición?
Aladdin no pudo concentrarse más y se precipitó en dirección al suelo aún consiente pero aturdido, completamente indefenso. Y si bien es un acto vil, Muu encontró en aquella apertura la oportunidad de acabar con su existencia.
-Reviste mi cuerpo Barbatos-sentenció con diabólico tono bajo.
...
No muy lejos de ahí, observándolo todo estaban Hakuryuu y el oráculo.
-¡Ja ja ja ja es una suerte que la vieja nos pidiera vigilar el conflicto ja ja ja!
-Eso fué cruel, incluso para ti Judal. ¿No se supone que Aladdin-dono es tu novio?
-Si. Lo sabes mejor que nadie, lo amo.
-¿Y por qué lo lastimas?
Este se encogió de hombros divertido.
-¿Qué fué lo que le lanzaste?
El sacerdote le mostró una botellita con residuos de un líquido zafiro.
-Quería que lo bebiera con esa linda boquita, pero encontré un método más interesante. Seguro arde como el demonio.
-No resuelve mi duda, ¿qué es?
-¿Qué más?-sonrió-veneno.
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Notas finales.
Muchísimas gracias por la paciencia. Los quiero mucho compañeros de vicio!
Black soul99.-Oh pues muchas gracias! Me gustaría actualizarlo más seguido pero me es imposible y más considerando que borro partes y las cambio cuando no me convencen, como en el de hoy, eliminé siete paginas y las volví a escribir porque al final no me gusto como había quedado XD, se veía mejor en mi mente (?. Muchas gracias por la paciencia amiga :). Oh me sonrojas ;~; siempre me dejas sin palabras, te digo que un día me vas a matar de felicidad. Espero que el capítulo te haya gustado, está hecho con muchísimo amor :) oh si, yop tampoco dejaría de leer y escribir sobre todo yaoi de magi aún si mi vida dependiera de ello (a veces literal como cuando me enfermé) el doctor casi me agarró a suerazos ok no, así que te entiendo :3 cuídate mucho! Y enserio gracias por todo :3.
Nos vemos en la conti compañeros de vicio! VIVA MAGI! LARGA VIDA OHTAKA-SAMA! JUDALA PARA TODOS! :3 Y hablando de eso, tendré que golpear mi cabeza, tengo unas ganas de subir un JudAla mpreg. Ya hasta tengo la historia pero no lo hago porque ya no me quiero tardar con las actualizaciones, pero las ansias me corroen! COMO PUEDO AMARLOS TANTO?! ES QUE ALADDIN Y JUDAL SON HERMOSOS! Y como suelo decir, me voy antes de asustar a alguien XD.
