Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama. Escrito en el móvil, errores son sin querer. Muchas gracias a Yayoi y a todos los que leen por el apoyo.
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Capítulo 18 Le capturó en su red.
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-¡Ungh! ¡Duele maldita sea! ¡Déjame ir!
-Te expliqué la condición. No quieres, lucha; pero entretenme.
-¡No soy un puto juguete!-intensificó el agarre-¡Ah!
Hakuryuu se aproximó y colocó las manos sobre la tela del pantalón ajeno con intención de retirarlo. Aprovechando que su víctima pelea por liberarse de la gruesa rama que amenaza con partirle el cuello en dos. Lo deslizó un par de milímetros cuando un rodillazo en el mentón le tiró hacia atrás.
-¡Uack!-se quejó.
Judal creó una abertura y de esa manera sacó la varita del top e invocó una lanza de hielo que destrozó el elemento captor, para caer sobre las rodillas intentando normalizar su respiración.
-Estas loco-el príncipe-pudiste haberme matado.
-Y tu violado desgraciado.
-¡Ja ja ja ja!
-¿Qué demonios te ocurre? Si, es genial que seas más decidido y letal, pero no conmigo imbécil. Somos aliados.
-Ya te liberaste, ¿de qué te quejas entonces?
-Ni creas que te daré las gracias. Es algo que obtuve por mis medios. Si de ti dependiera me coges. Y ya te dije que solo hago cosas así con mi enano. Ah~ ¿por qué él y yo seremos tan irresistibles?
-Que mal gusto para los chistes.
-No lo es. No me produce ninguna gracia que más de una persona se haya creído con tales derechos sobre nosotros. ¿Y? Estuviste a punto de pasarte de listo, merezco una explicación.
El oji celeste prestó suma atención a la mano derecha del magi, en la cual sostiene su mediador con fuerza. Suspiró al dar el caso por perdido. Solo quería un desahogo a su frustración, terminar ensartado entre miles de estacas de hielo en definitiva no forma parte de sus planes. Se puso en pie con la elegancia que le caracteriza.
-Ahora fingiras que nada ocurre-el mayor ofendido.
-Nada ocurre-reiteró-Te lo dije, es solo diversión.
-Es por Kouen, ¿cierto? No te pienses que soy un maldito insensible. Si el enano se fuera con otro...no, nunca le dejaría ir. Asesinaría a todo aquel que intentara robármelo.
-Eso haré, pero Kouen-dono y Kouha se irán juntos. Tampoco a él puedo perdonarlo.
-Tu más bien odias a todo el mundo.
-Y tu no.
-No a todos.
-Como sea. Si no quieres divertirte no tiene sentido permanecer aquí.
-Tampoco es que te esfuerzes mucho.
-¿Qué con eso?
-Es tu principal problema. Las cosas no se dan gratuitamente. Te insistí por años para que fueses mi candidato. Casi me volví loco estudiando cada pergamino que me entregaban los de Al Thamen. Incluso hay múltiples razones por las que el enano y yo no podemos gozar de una noche de pasión decente. Pero tu lo quieres todo fácil. Que Kouen te ruegue, se declare, que corra a tus brazos, ¿pero que ofreces tu?
-No estoy de humor para un sermón.
-Jamás.
-Mejor dedicate a dominar el poder adquirido en Magnostad. Yo haré mi parte, hasta entonces no molestes.
-Ese eres tu, ¿o no?
El dueño de Zagan le miró con desprecio y sin emitir un solo comentario más se dió la media vuelta y se marchó. Judal sonrió sutil y se tiró sobre el lecho cerrando los ojos.
«-Te extraño enano y mucho...si te hago una visita, ¿me recibirás con tu linda sonrisa? ¿O me recriminaras lo que hice la última vez? Je, como si fueras ese tipo de persona. La vieja está ocupada con el resto de la organización, es una suerte que por ahora sea la emperatriz. No te acostumbres porque Hakuryuu ocupará tu lugar tarde o temprano.»
Se levantó y salió por la ventana con destino a Magnostad.
...
Por la mañana Aladdin despertó de estupendo humor aunque ligeramente adolorido por todas las cosas que le han pasado a últimas fechas. Tomó un baño y se puso su ropa habitual, la del sarashi. Porque es con la que conoció a Judal. Se colocó frente al espejo para cepillar su largo cabello cuando una mariposa negra pasó a su lado. Se viró rápidamente.
-Hola enano.
Su novio sentado en la ventana.
-Ju...dal...kun...-pálido.
-Me esperaba un recibimiento mucho más...
-¡Judal-kun!-sus ojitos se llenaron de lágrimas, corrió a su encuentro y se lanzó hacia él provocando que ambos cayeran al vacío.
Por fortuna el mayor alcanzó a levitar y en pleno aire abrazó a su pareja con entusiasmo.
-Eso fué peligroso enano menso. Si fuesemos incapaces de usar magia estaríamos muertos y de la manera más estúpida.
-Te extrañe mucho.
-¿Aún cuando intenté violarte?
-No fué así. Nunca lo harías.
-Tienes demasiadas expectativas.
-Quizá. No puedo evitarlo porque te amo.
-También te amo.
-Je je je je.
Entraron a la habitación y permanecieron en el límite de la ventana. El mayor sentado, el otro de pie, sin romper el contacto.
-¿Cómo te sientes?-el oráculo.
-Me duele un poco el cuerpo.
-¿El veneno?
-Mucho trabajo.
-Si caray. Mira que gran parte de Magnostad se vino abajo. Pero, ¿cómo se atreven a explotarte?
-Me ofrecí. Quiero hacer algo por mi mismo.
-Masoquista.
Las mejillas del pequeño se colorearon de escarlata.
-¿Qué?
-Odio esa palabra. Pero cuando tu lo dices-se removió nervioso-es algo especial.
-Ahora si te volviste loco.
-Je je je.
-Masoquista.
Aladdin frunció el ceño.
-Pensándolo bien, creo que aún no me convence.
El mayor le cogió de las mejillas con ambas manos y le plantó un beso inocente pero imprimiendo mucha fuerza. Los ojitos zafiro se abrieron desmesuradamente.
-Me gustas mucho enano. Siento que tuviese meses que no hablamos de esta manera.
-Así es.
-Ya veo.
-Judal-kun...
-¿Si?
-Eres el chico perfecto para mi. Te amo tanto-se aferró a la ropa del otro-El que estemos ahora así me parece un sueño, ¿lo es?
-No-le besó-Enano...-con voz seductora-Quiero que hagamos el amor.
-Yo también.
-Quiero que seas mío.
-Je je je que posesivo. Pero también lo deseo.
Judal le tomó en sus brazos y le llevó a la cama, se colocaron de lado, uno frente al otro, cerraron los ojos y unieron sus labios en un contacto que pareció eterno. Suave, dulce, alucinante. En algún punto entrelazaron sus manos y continuaron con la sesión de besos. Aladdin siente sus mejillas arder y su corazón inflamarse de felicidad. Algo que necesitó por meses.
«-¿Cómo pude resistir tanto?»
El mayor rompió el contacto y miró divertido.
-Vi lo que hiciste con el algodón de azúcar y tu estúpido candidato. Vaya que te metes en problemas.
-¡Ah pero yo no!
-Tranquilo. Confío en ti. Hakuryuu también intentó algo similar conmigo.
-Onisan...
-Pero para mi solo existes tu. Quería que lo supieras.
-Para mi...
-Lo sé, te escuche. Te espio cada que tengo oportunidad.
-¿T-también cuando me baño?
-¿Para qué? Cosas como esas son mejor en vivo-le acarició un pezón sobre la tela.
-Mmm.
Aladdin cerró los orbes con fuerza, sintiendo como el corazón se le atoraba en la garganta.
-Así no solo veo tu expresión, sino disfruto tu aroma, movimientos y el temblor en el cuerpo que no puedes disimular. ¿Te gusta?-asintió tímidamente y le dejó.
-Pero también me gustaría devolver un poco de lo que me das.
-Nunca te quedes con las ganas de algo.
-Pero, ¿si lo hago mal?
-De que me lastimes no pasa. También podría guiarte, supongo que en ese sentido es algo a lo que ya me acostumbré. Además me parece muy tierno que seas un inútil en ese aspecto.
-¡Ungh! ¡Pues me saldrá muy bien!
-Adelante-sonrió.
El sacerdote se colocó en el borde de la cama, abriendo las piernas desvergonzadamente, ofreciéndose sin la más mínima sutileza. Aladdin colocó las manos en el borde del pantalón ajeno. El mayor sufrió una especie de deja vú, de las acciones de Hakuryuu pero el sentimiento en su pecho es completamente distinto. Tanto así que se contiene para no arrancar la prenda y literalmente atragantar a su pareja. Respira hondo y descansa las palmas sobre la cama. Aladdin no puede tener más colorado el rostro pero después de mucho meditar, retira de a poco el pantalón. Y mira con curiosidad el miembro del otro. Justo ahora se le antoja tanto como una manzana. Lo toma con sus pequeñas manos y el otro da un respingo.
-Estas frío estúpido enano.
-Lo lamento, estoy nervioso.
-Nah.
Le recorre con miedo y torpeza pero el tacto tan carente de destreza le gusta mucho al otro.
-Oh Aladdin~.
Este sonrió al ver que no falla olímpicamente como lo esperaba. Y le estimula con entusiasmo al igual que al par que siempre le acompaña. Las mejillas de Judal se ponen rojas y cierra los ojos en una expresión inocente, como si fuese un niño.
«-Judal-kun es muy bonito.»
Son dos infantes practicando un acto tan maduro como el sexo pero descubriendo mucho del amor. El sacerdote se estremece por la atención recibida que es de excelente calidad. Le estalla la cabeza de gozo y las ideas se agolpan sin sentido. Su virilidad cobra firmeza de a poco y es entonces que Aladdin lo introduce en su boca con cautela.
«-Je je je sabe a durazno. Ojalá le gustaran las manzanas pero aún así es muy rico.»
Chupó al principio más que nada comprobando terreno para luego succionar como si no hubiese mañana, con la lengua realizando patrones indefinidos y sorpresivos.
-¡Uangh aaaahh mmm!
Judal cayó de espalda al no ser capaz de sostenerse por más tiempo y luchó contra su instinto de cerrar las piernas, porque de esa manera solo lastimaría a su enano. Este sin embargo no entendió las señales y lo hizo con ímpetu cada vez mayor.
-Mmm aaaaah Aladdin, con calma aaaaaaahh, vas a terminar por arrancarlo...
Fué lo único que pudo decir, se sintió patético, más aún cuando el otro dejó escapar una pequeña risilla por el comentario.
Aunque el sudor recorriendo la espina del oji escarlata es real. Siente que el mocoso estratégicamente situado intenta privarle de él, morderlo y quedarselo para la posteridad. Eso o es una bestia encerrada en un diminuto contenedor, uno que no tiene llenadera. El hijo de Solomon le degusta peor que si fuese caramelo, puesto que ninguno podría seguirle el ritmo. El miembro comienza a palpitar en intervalos cada vez más breves y es entonces que se reincorpora con trabajo y algo sofocado para poner las manos en los hombros del otro e intenta apartarle; pero este no lo permite y pasa el líquido perlado que escapa por sus comisuras al ser una mayor cantidad a la que puede tragar.
-¡Cof cof cof!
El niño se hizo a un lado rápidamente al ahogarse, y el otro dió suaves palmadas en su espalda para ayudar.
-¡Cof! G-gracias ah Judal-kun.
-Vaya que eres torpe. No lo desperdicies.
Le besó para tomar los residuos en los labios. Luego hizo una mueca de asco.
-¿Qué rayos? Mis duraznos no son tan dulces.
-Lo son.
-Pues me gusta más el sabor del tuyo.
-¡¿Enserio?! ¡Te daré muchas manzanas!
-Tramposo. Estarás tan bueno. Dije que me gusta TU sabor, me quedo con mis duraznos, gracias.
-Uh~ al menos lo intenté.
-Fué mucho más agradable de lo que imaginé, aunque en algún punto pensé que me agarrarias a mordidas.
-Nunca haría algo así...¿y tú?
-Lo hice con anterioridad, ¿no lo recuerdas?-sonrió travieso-¿Será que excitado no te das cuenta de algunas cosas?
-Es probable.
-Ahora me toca a mi probarte~.
-Mmm-nervioso.
-¿Qué sucede?
-Creo que ya me desacostumbré...
-No te preocupes, en dos segundos agarramos práctica.
-B-bueno.
El oráculo le despojó del chaleco y lo lanzó por ahí, luego paseó las manos desacomodando el sarashi sin retirarlo pero dejando expuestos los hermosos botones. Con las yemas de sus dedos masajeó los pechitos, prestando especial atención a la zona que rodea el pezón. Aladdin no tardó en liberar los primeros gemidos llenos de gozo. Judal le frota y roza con gran erotismo y lentamente adquieren rigidez. Pero ni así el peli negro se detiene ni el otro se lo pide. La atención en aquel territorio continuó a una mano pues la otra le bajó de improviso el pantalón dejando en libertad su intimidad despierta.
-Que tierna erección.
-¡Judal-kun ah!
-Je je je je. ¿Por qué te enojas? Es la verdad.
-Si pero se oye muy feo.
-Conoces a la perfección mi manera de hablar.
-Pero es tan directa que me da pena.
-Lo sé~ y me encanta. ¿Toco tus...?
-¡No lo digas! Mmm, has lo que tengas que hacer-con lágrimas en los ojos-Ya no me preguntes.
-¿Cómo puede existir alguien tan inocente y cerdo a la vez? Me vuelves loco.
-Uh~ -dolido.
Judal apretó toda piel que tuvo a su alcance, manoseó cuanto le vino en gana y no recibió queja alguna. Un persistente cosquilleó invadió cada milímetro de la intimidad de Aladdin que se corrió en la mano de Judal para luego respirar agitadamente.
-¿Aún te sientes bien enano?
-S-si.
-Sabes lo que sigue, ¿verdad?
-S-si.
-¿Aún quieres continuar?-asintió-Estupendo.
Los dígitos de Judal se introdujeron para dilarle, uno a uno con amabilidad y pasión. La necesitada entrada del pequeño se contraía aprisionandole una y otra vez. Hasta que se deslizaron con soltura. Aladdin suspira y emite quejidos adorables. Es entonces que el mayor pasa la mano por el vientre del otro y le carga.
-¿A dónde vamos? No querrás público ah, ¿o si?
-No. Eres solo mío.
-Bien.
En el camino el sacerdote sacó de un cajón el objeto que Kouha le regalara a su amante que perdió color.
-Supiste todo el tiempo donde lo guardé.
-Si condenado. Con que usarlo en mi, ¿eh? Te hace falta demasiada práctica para algo así.
-Según recuerdo, en pareja tenemos la misma.
-Oh si, pero yo tengo mucha más imaginación.
-Para lo perverso.
-Bien que lo disfrutas.
-Je je je je.
-Si crees que todo se arregla con tu estúpida risita...tienes razón maldita sea.
Se aproximaron a la pared y Judal le arrinconó contra ella. Besándole, desnudándole y tocando cuanto terciopelo se puso en el camino hasta que los dos estaban como vinieron al mundo. Judal le miró sin recato y el pequeño intentó cubrir las zonas más sensibles sintiéndose indefenso.
-Eres demasiado bello enano. Estoy seguro de que eres alguna clase de alimaña que tienta a la gente para hacerla caer en la depravación.
¿Ese no serías tu?
-Muy listo, ¿No?
Judal le puso de frente a la pared, de espaldas a él. Le sujetó de las muñecas.
-Recárgate con los antebrazos.
-S-si.
De esa manera el niño tenía un punto de apoyo pero su rostro estaba a unos veinte centímetros del muro. El mayor colocó la mano sobre la espalda contraria y vientre para acomodarle en "escuadra" con el torso en horizontal pero las extremidades inferiores firmes, como si estuviese de pie y ofreciendo así su lindo trasero.
-Así estas perfecto. No te muevas-asintió.
El sacerdote colocó el obsequio de Kouha en la intimidad del niño y lo activo en la velocidad mínima, provocando un cosquilleo de la zona que hizo suspirar a la víctima.
-Ah~.
Conforme se acostumbra aumentaba el ruitmo a medio, mientras Judal caricia la pequeña retaguardia con su miembro poniendo al niño de nervios.
-J-Judal-kun...
-Relájate enano y disfruta tanto como lo hago yo.
-Mmm.
La cadera de ambos se mueve en un erótico baile que busca el gozo del otro. Tienen el rostro ruborizado al máximo y su piel es cubierta por el sudor que desencadena el acto. El mayor presta atención al artefacto y emplea la máxima velocidad. Es entonces que las piernitas tiemblan incapaces de sostener su peso y estando a punto de caer le sostienen del pecho y vientre, tomándose la oportunidad de pellizcar los pezones. Aladdin muerde sus labios y cierra los ojos con insistencia, sus mejillas arden como el resto de su ser. Judal muerde su lóbulo y lo chupa.
-Te deseo Aladdin.
-Ungh...
El oráculo coloca la punta de su virilidad en la entrada ajena y se introduce de a poco, el otro pega un brinco sorprendido con la intromicion, que esta vez no dolió ni un poco. Su amante llegó hasta el fondo y se ruborizó al sentirse aprisionado por el terciopelo.
-¿Te hiciste mmm más enano?
-Que ah aaaaah grosero.
-Nah, da igual-sin previo aviso, como dicta su costumbre dió la primer embestida casi estrujandole contra la pared de no ser por sus antebrazos.
-¡Uaaaangh!
Y entonces si que la inspiración invadió cada poro del muchacho que le penetró sin consideración. Adentro, afuera, arriba, abajo, en círculos y patrones que jamás le habrían pasado por la cabeza.
-J-Judal-kun aummmm~.
-Grita enano, dilo.
Más y más fuerza, salvajismo, dulzura, morbo y respeto. Hasta llegar a ese punto que ofrece el máximo climax.
-¡Judal-kun AAAAAAHHH!
-Je je je un día de estos destrozaras tu garganta y mis oídos. Pero me fascina tu voz cuando te excitas, eres mío.
-S-si...lo soy.
Judal descansa el rostro sobre el hombro del otro y deposita un tierno beso mientras aún arremete en su interior.
-También soy tuyo enano menso.
-Je je je je aaah~.
El vaiven lujurioso prosigue por algunos minutos hasta que Judal se corre en el interior de su amante y este hace lo propio, ambos líquidos calientes bajan por las piernas hasta perderse en algún lugar de la nada. Aladdin agotado se deja caer en brazos de Judal que le carga y lleva al lecho para depositarle y sentarle sobre su regazo. Las manos del pequeño se posan sobre el regalo que aún funciona y quiere retirar pero el otro le sujeta de las muñecas.
-No lo hagas aún-le besó-quiero que mi piel tenga tu aroma.
-P-pero.
-Cumple ese capricho-más como súplica que orden.
-Mmm-asintió.
Se besaron con ternura, de vez en cuando la intimidad de Aladdin cobra firmeza y se libera, lo hace de nuevo y unas cinco veces, hasta que su amante le retira el objeto. Aunque los labios le recorrieron a lamidas, chupetones y succiones. Cuando le recostó en el lecho boca abajo y dejó coquetas marcas rojizas en la retaguardia, para penetrarle esta vez con la lengua y saborear no solo al infante, sino su propia esencia. Las sábanas se mojaron con las inocentes lágrimas de placer del hijo de Solomon que difícilmente puede respirar y solo entonces el mayor se detiene para tirarse a su lado y pasar el brazo por la diminuta cintura. Se contemplan con ojos brillantes, llenos de aprecio, pasión y sueños.
-Lograré salvarte de Al Thamen-sonrió.
-No creas que tengo grandes expectativas puestas en mi caballero enano-le imitó.
-Te amo Judal-kun.
-Yo también Aladdin. Gracias por siempre dejarte coger con todo.
-Pervertido.
-Tu también.
Una risilla traviesa escapó al unísono, entrelazaron las manos y decidieron dormir un rato.
...
En otro lugar de Magnostad.
El dueño de Ámon va a la cocina a la hora de la comida, al no encontrar a su amigo se acerca a Morgiana.
-¿Has visto a Aladdin?
-No.
-Que raro, ¿le habrá ocurrido algo? Ha trabajado sin descanso después de todo. Y si bien es un magi toda resistencia tiene un límite. ¿Y si se desmayó?
-¡Alibaba-kun, Mor-san!-agitando la mano con una sonrisa radiante-¡Buenos días!
-Tardes amigo mío. ¿En dónde estuviste?
-Je je je-se sonrojó.
-¿Judal está aquí?-incrédulo.
-Ya no. Tuvo que regresar al imperio. Cuando desperté no lo encontré.
-¿Cuándo despertaste?
-Me quedé dormido después de...-jugó nervioso con las manos-Es algo personal Alibaba-kun.
-Bueno, mientras te haya sido agradable y no provocara un trauma está bien. Además dijimos que salvaríamos a Sinbad-san y Judal, ¿o no?
-¡Si!
-Luces tan contento. En verdad te hacia falta verlo.
-Lo quiero con toda mi alma.
-Estoy seguro de que su futuro es estar juntos. Me invitarás a la boda, ¿cierto?
-A mi también-la peliroja-¿verdad?
-¿Boda?
-Uh, si-el esgrimista.
-Boda...¿Judal-kun podría ser mi...esposo?
-¿Eh? Pues sí, si se casan será tu marido.
-Oh...
-¿En que piensas?
-En que ese día me moriré de la felicidad. Supongo que debo empezar a cuidar mejor mi cabello. Quiero verme lindo para él ese día.
-O creeme, si algo así en verdad ocurre sería un crimen.
-Je je je je.
...
En la alcoba del tercer príncipe en el Imperio Kou.
El sol de la tarde despertó a Kouha al alumbrarle de lleno el rostro. No es nada temprano pero sonríe al percatarse de que su hermano aún le tiene entre sus brazos. Acomoda el rostro sobre el trabajado pectoral y sus labios rozan la piel desnuda que deja a la vista el ropaje. Y sin poder contenerse le besa, se paraliza y vuelve a su posición original.
-Pensé que llegarías más lejos.
-¿Hace cuanto que estas despierto En-nii?
-Horas.
-¿Y no te aburres?
-En lo absoluto. Me eres agradable en cada aspecto. Quiero besarte.
-Deseo que lo hagas.
Las manos del mayor retiraron parte de la prenda superior, dejando al descubierto cuello y hombros. Repasando la boca en la zona una y otra vez ocasionando un intenso rubor en el dueño de Leraje.
-Mmm En...nii...
-Eres delicioso.
Kouha se quedó mudo a no ser por las decenas de gemidos que obsequia a su hermano. El que admira, respeta y ama. Al que entregaría su completa existencia sin pararse a pensar un segundo. El que nubla sus sentidos con un solo toque. El que electrifica su espina con un beso o suspiro sobre sus labios. El mayor juega con su cabello, inspira el aroma y suspira sobre el con erotismo para luego besar el mechon.
-Cuando hayas guardado el luto necesario para tus subordinados, te haré un hijo.
-Oh En-nii, soy un chico. No puedo embarazarme. Y considerando la opción lo cierto en que me faltan algunos atributos.
-¿Como cuál?-frunció el ceño.
-Los pechos.
-Los tuyos son maravillosos. Están hechos para que nos adaptemos-deslizó la prenda dejandolos expuestos, acarició el contorno y posó toda la palma en el derecho-¿Ves? Es del tamaño perfecto para mi mano.
Kouha no emitió comentario alguno pero le fué imposible esconder el intenso rubor en sus mejillas.
-En-nii aún no estoy listo para...
-Lo sé, pero eso no implica que no pueda acariciarte.
-Es verdad...-sonrió sugerente y se recostó sobre la cama-Quema mi piel.
-Y más que eso...
-¡Mmm!
...
Sphintus llora amargamente sentado en la puerta de la habitación de Titus y Marga, Kukulcán intenta en vano consolarle.
«-No es justo, fué solo un beso y no me dió la cara. Se encerró con llave. De esta manera me siento más pervertido y criminal que con Aladdin. Supongo que ser sutil ayudaría mucho pero no puedo evitarlo. No tengo experiencia en cuestiones amorosas, me entran los nervioso y suelo ser demasiado directo, ¿cómo corrijo mi actitud? ¿Algo así es posible?»
-¡Ay!
El rubio abrió provocando que el médico se fuese de espaldas al suelo.
-¿Estúpido Sphintus? ¿Qué haces aquí?
-Busco una oportunidad para hablar. Para arreglar las cosas.
-El que me besaras a la fuerza no es algo que pueda perdonar.
-Ya veo.
-¿Dormiste aquí toda la noche? Bueno, ya es bastante tarde además.
-No.
-¿No?
-Pues si quería pero me fué imposible pegar los ojos.
-Ah-suspiró-que tonto.
-Mi autoestima no está en condiciones para escuchar tus insultos. Ya me siento suficientemente mal.
-¿Por?
-¿Por qué más? Ese beso me convierte en un aprovechado.
-¿Y?
-¿Como que y?
-Bueno, los sentimientos no son algo que se pueda controlar. Te lo dije yo le hice lo mismo a Aladdin. Lo imperdonable es que tomaras las cosas sin pedir. Sin preguntar mi opinión.
-¿Tú?
-No sé porque pero antes de morir pensé en Sheherezade-sama, Aladdin, Marga y en ti.
-¿Enserio?
-Solo un poco. Tampoco te emociones.
-Eso quiere decir que...
-¡Estoy furioso médico vulgar!
-¿Eh?
-¡Tengo muchas cosas que digerir, una nueva existencia, muchas responsabilidades y agregas una a la que no puedo dar respuesta inmediata! ¡Eres médico, deberías tener más consideración con mi bienestar mental!
-No soy psicólogo-ofendido.
-No tiene caso-le pasó de largo en dirección a la comida.
-¡Ey no me ignores! También tengo un corazón y no es fácil, estoy tan confundido como tu.
-En ese caso solo nos queda una opción.
-¿Cuál?-molesto.
-Aprender juntos-extendió la mano que fué tomada por el otro en clara confusión-El primer paso es...¡desayunar algo rico!
-¡Eres un...!
Sphintus tiró de la extremidad y una vez le tuvo a unos cuantos centímetros besó su mejilla en un contacto fugaz. El rubio tiene el rostro prácticamente fluorescente.
-Has bien las cosas estúpido Sphintus.
-Lo siento.
-No es lo que quiero escuchar.
-Te compensaré.
-Ah por dios que tonto.
-¿Te amo?
El menor le sonrió. El de ojos esmeralda le cogió por la cintura y tomó con suavidad del mentón, rozando con sus labios los contrarios, esperando el segundo exacto en que pudiese probar su dulzor, impregnando el aliento para marcarlos como suyos. El corazón de ambos late violentamente provocando un nudo en el estómago y cuando están a menos de un milímetro de sellar la promesa eterna.
-Buenos días Titus-onichan, Sphintus-onichan, ¿qué hacen?
Ambos quedaron petrificados en una por demás comprometedora posición.
«-¡¿Marga-chan?! Pensé que aún estaba dormida. ¿Cómo le explico? Es tan solo una niña. Sheherezade-sama, ¿qué haría en mi lugar?»
-¿Sabes Marga?-el moreno visiblemente alterado-Cuando los amigos se quieren mucho, hay veces en que ya no es suficiente con platicar, jugar y convivir. Sino que se requiere un contacto mucho más in...¡ungh!
Titus se liberó al darle un golpe en el estómago y fué rápidamente hacia la niña.
-¡Preparemos algo muy rico!-él.
-¡Si!
El de Heliohap quedó adolorido en el suelo a punto de llorar cuando unas mariposas doradas le rodearon.
«-¡¿Estas loco?! ¡¿Que cosas quieres enseñarle a una niña de cinco años?! Primero debemos entender lo que sentimos tu y yo y ya luego encontrar una manera apropiada de hablar con ella. Y todavía me debes ese beso, más te vale que sea especial.»
El dueño de Kukulcán se puso en pie con una sonrisa.
«-Parece que el niño me ha dado una lección. Es mucho más maduro de lo que imaginé.»
-¡Es peligroso Titus-onichan!-la peli naranja.
Comentario que llamó la atención del médico solo para encontrarse con:
-¡¿CÓMO DEMONIOS HAN INCENDIADO LA COCINA EN SOLO UNOS SEGUNDOS?!
-Tengo hambre, pensé que un poco de magia de primer tipo le vendría bien-se cruzó de brazos.
-¡Es una herramienta delicada!
-¡Ahora lo sé!-sonrió inocente.
En ese instante Sphintus se preguntó que tan lejos sería capaz de llegar por ese gesto. ¡Pum! Una explosión en la que ninguno fué herido porque el magi empleó su borg. Algunas lágrimas silenciosas escaparon del mayor.
«-A su lado no creo tener gran esperanza de vida. Pero tampoco puedo dejarlo solo. Pobre Marga, ¿qué culpa tiene de haber sido adoptada o lo que sea por semejante irresponsable? Además, ellos y Kukulcán son miembros importantes de mi familia.»
-Miren y aprendan. Dejaremos todo como nuevo.
-¡Si!-el par ilusionado.
-Son como niños.
-Lo somos-el magi-Marga tiene cinco y yo volví a nacer, eso te convierte en un...
-Oh.
Y con una frase la poca autoestima del médico terminó por destruirse, para deleite del travieso muchacho de alegres ojos zafiro.
«-Aladdin y Titus tienen el mismo color de ojos pero son tan distintos el uno del otro. Creo que hubiese sido más sano pelear contra ese tal Judal por él, pero ahora es demasiado tarde.»
Se dijo a si mismo un tanto arrepentido.
...
Una semana más tarde el hijo de Solomon da un paseo por la academia buscando a quien más ayudar. Cuando el rukh dorado a su alrededor se alborota y lo lleva a la habitación donde se hospeda su profesora. Llama a la puerta.
-Adelante.
-¿Todo bien Yam-san?
-No, si, bueno no lo sé.
-¿Eh?
-Hace poco tuve una reunión con los magos superiores de Magnostad y...
-¿Malas noticias?-preocupado.
-Estoy confundida. No sé si tomarlas como tal o no.
-Respira hondo e intenta decirme lo que hablaron.
-B-bueno, se trataron diversos temas pero en general ah~ me han pedido ser la directora.
-¡Es maravilloso!
-Una parte de mi también lo piensa. Pero es demasiada responsabilidad. No estoy ni cerca de los conocimientos que tenía mi abuelo y...Magnostad tuvo demasiados daños, además aún está mi deber como general de Sindria.
-¿Ojisan te marcó algún límite de tiempo para volver?
-Pues no pero...
-Has vivido muchas aventuras a su lado. De esa manera se forja un fuerte vinculo, algo parecido a lo que tengo con Mor-san y Alibaba-kun. Muchas veces podemos entendernos sin necesidad de palabras. Estoy seguro de que en tu caso ocurre lo mismo. Sinbad-ojisan entendía el riesgo de dejarte quedar. La posibilidad de que no regresaras más a Sindria era enorme pero te dió la libertad de elegir lo que mejor te conviene...mmm o a él.
-¿Qué quieres decir Aladdin-kun?
-No pretendo influenciar tu opinión respecto a él. Pero conforme lo he ido tratando y conociendo me da mucho que desear. A veces le veo como un líder brillante y amable que es capaz de sacrificarlo todo por su pueblo. En ocasiones es justo lo opuesto, un ser de magoi pesado y oscuro que no teme cometer una masacre para llegar a su propósito. No sé cual es su yo real y tampoco lo que pretende. El que te conviertas en alguien importante para Magnostad también podría significar una ventaja. Un nuevo miembro para su alianza...
-Y-yo...
-Disculpa si me expresé de manera inapropiada. Lo que Sinbad-ojisan piense de esta situación o no, no debería manipular tu decisión. Si crees que tus conocimientos puedan ayudar al país que te vió nacer, deberías aprovechar. Hay oportunidades que no se dan más de una vez en la vida. Soy consiente también del dolor que guardas en el pecho, la frustración, amargura, soledad y culpabilidad. Te entiendo un poco porque cargo con un sentimiento así desde Balbad, el pueblo por el que pude hacer más, por el amigo de Alibaba-kun que fui incapaz de proteger.
-Mi abuelo, la príncesa Dunya, la gente de Musta'sim y Magnostad que han perdido la vida.
-Entiendes el dolor como pocos Yam-san, es por eso que pienso que no hay nadie más indicada que tu para el puesto. Y en cuanto a mi respecta, Sindria ha recibido muchos beneficios, favores y cariño de la gran maga genio. No tienes porque encadenarte a un sitio que puede brillar por si mismo. Aún tienen a ojisan y los otros siete generales, ¿o no? Lo importante es el como quieres forjar tu destino.
Ella le tomó con suavidad de ambas mejillas mirandole con curiosidad y admiración.
-¿Quién eres Aladdin-kun? ¿Cómo es que luego de hablar con un niño encuentro la solución a los problemas que me agobian? Con la sencillez con que puedo tomar un vaso con agua.
-Je je je, ¿pero qué dices? Soy tu alumno, ¿o no?
-El favorito.
-¡Oh!-se ruborizó.
Ella sonrió con ternura y le dejó en libertad.
-Cuando pones caras como esas si que te vez como todo un mocoso y no olvido lo pervertido que eres.
-Je je je je.
-Aunque ya no te he visto acosar a las chicas.
-Ah, b-bueno es que tengo novio.
-¿Alibaba-kun?
-¡¿Eh?! ¡No!
-Ah-desilusionada-Me parece que estaban hechos el uno para el otro.
-Pero ambos tenemos a alguien.
-¿Conozco a esa persona?
-Creo que si. Es muy famoso.
-Debe ser algo similar a un héroe si te gusta. Seguro tiene en su haber miles de hazañas.
«-No creo que eso de andar de belicoso por el mundo sea una hazaña. Judal-kun es terrible...pero me gusta demasiado.»
-¿Me dirás su nombre?
-Lo lamento. No es que no confíe en ti. Pero entre menos personas se enteren de nuestra relación es mejor. El está en una situación de vida o muerte. Por ahora no puedo salvarlo y no pretendo ponerlo en peligro.
-Eso significa que, ¿no pueden verse siguido?
-Sip, la última vez fué hace como una semana y antes de eso antes de entrar a Magnostad.
-En verdad deben amarse para esperar tanto.
-Mucho.
-Oh así solo me da más curiosidad.
-Cualidad natural de los que estudiamos al rukh-rieron al unísono.
-Ah, me parece que tengo algunas cosas que hablar con los magos superiores. Gracias por el consejo Aladdin-kun.
-Siempre es un placer.
El niño le vió retirarse con un aura imponente y segura, entendiendo que sin importar lo que suceda estará bien. Ya sea porque Yamuraiha se mueve por si misma o las cuerdas de las que tira el rey de Sindria. Ella podrá tomar decisiones adecuadas en los momentos justos.
...
En el imperio Kou.
La emperatriz sentada en su ahora trono escucha con aburrimiento varios informes de los miembros de Al Thamen. En general el mundo goza de paz.
«-Que insolencia. Mi padre nos visitó hace poco y pareciera que nadie recuerda a tan maravillosa persona. ¿Cómo es que prácticamente no quedan registros de su estadía?»
-Y el magi Aladdin ha logrado considerables avances en...
«-El hijo del rey arrogante esto y lo otro. Estoy harta de que se cruce en mi camino. Al principio era una diversión, pero comienza a sacarme de quicio su constante intromisión en mi asuntos. Por desgracia no puedo asesinarlo porque tiene la llave para entrar al palacio sagrado. Si tan solo pudiese invocar a mi padre correctamente nada de esto importaría.»
-Y eso es todo Gyokuen-sama.
-¿Alguna orden?
-No por ahora. De los asuntos del imperio se hacen cargo Kouen y sus hermanos y por ahora no hay mucho que la organización pueda hacer. Es aburrido destruir un mundo que ya lo está. Dejemos que reconstruyan y quebremos sus sueños frente a ellos.
-Como mande.
Se retiró y caminó por los corredores hastiada, de lejos advirtió a Judal pero a últimas fechas le incómoda tenerle cerca y no entiende la razón. Se desvía en dirección al jardín y se encuentra con Hakuryuu que le dirige un gesto hostil en respuesta a su sonrisa.
-¿Por qué de tan mal humor mi pequeño Hakuryuu? ¿Las cosas no han salido como esperas?
-No es asunto tuyo.
-Que frío eres con tu madre-fingió llorar.
-Como si ese tipo de declaraciones te afectaran.
-Lo hacen. Solo quiero rodear con mis brazos el cuello de mi hijo.
-Para estrangularme dirás.
-Ja ja ja-con suavidad-¿quién te ha metido pensamientos como ese? ¿Kouen, Koumei, Kouha?-afiló la mirada-¿Judal?
-El oráculo no piensa en otra cosa que no sea guerra. Aburre.
-Es porque no comprendes las delicias que vienen implícitas en ella.
-Tal vez, pero no es algo que quiera entender tomado de tu mano.
-Estas muy grande para ello, ¿no te parece?
-Si es todo lo que tiene que decir me retiro. No estoy de humor para escuchar necedades.
-Nunca. Francamente te estas amargando.
-Su fuese el caso, la responsabilidad es tuya.
-No me eches la culpa de tu inseguridad y la poca voluntad que tienes para tomar lo que ansias. Si te gusta Kouen tómalo aunque sea a la fuerza.
-¡¿Cómo...?!-dió un salto hacia atrás colocándose en posición defensiva.
-Por favor. Eres un niño, tan transparente que das pena.
Este frunció el ceño al sentirse insultado e inmediatamente se relajó.
-Bueno, si lo sabes supongo que estas enterada de que lo nuestro no tiene futuro.
-No permitas que te ocurra lo que a mi.
-¿Eh?
-Hace mucho también amé a alguien pero me pagó de la peor manera. Me traicionó. En este podrido sistema uno solo se tiene a si mismo. El cariño es solo un pretexto, un apodo para el instinto de conservación. Los humanos tienen como principal propósito reproducirse y nada más. No permitas que estupideces como esas nublen tus sentidos. Ahora sé cual es la verdad y si te conviertes en mi aliado podría enseñarte.
-No gracias-se marchó.
Gyokuen sonrió grotesca. Porque si bien no hay mucho que pueda hacer en la actual situación más que esperar, si puede darse esos pequeños "lujos". No hay nada más gratificante que envenenar el corazón de aquel al que le dió vida. Y con eso ya le dió motivos para estar feliz en lo que resta de la semana.
«-Aunque el corazón que más quiero herir es otro. Tienes que pagar todo lo que ese hombre me hizo sufrir. Destrúyete en mis manos pequeño Aladdin. Grita, llora, retuércete y suplica. ¿Cuál es tu debilidad?»
-¡Ja ja ja ja ja!
...
El cuarto príncipe entra a la biblioteca. Sabe que al menos ahí estará tranquilo, puesto que su habitación suele ser invadida por el parlanchin oráculo y sus proezas amorosas. Poco sino que nada le falta para describir las sesiones que este y su amante tienen sobre la cama o fuera de ella. Y no es algo en lo que Hakuryuu sienta especial curiosidad. Toma asiento en un rincón y se recarga en la pared. Así, aunque alguien entre no tiene porque molestarle. Reposa hasta quedarse dormido cuando la visagra de la puerta rechina anunciando visitas. Algunos pasos y luego alguien jalando la silla, seguramente para tomar asiento. Otro más coge algunas cosas de los estantes y las pone sobre la mesa.
-¿Con esto es suficiente En-nii?
-Gracias amor.
Ese comentario hizo ebullir cuanta sangre tiene el dueño de Zagan en el sistema. Se maldijo por no tener a su alcance la lanza. Grave error. Si su madre le hubiese atacado ya estaría muerto.
«-¿Acaso me subestima? ¿No represento una amenaza?»
-Oh En-nii, aún no me acostumbro a que me llames de esa manera.
-Tendrás que hacerlo, porque lo diré cada que estemos solos. Si por mi fuera, ahora mismo te hacia mío.
-Oh~.
«-Desvergonzados.»
Aunque es casi seguro que de estar en lugar de Kouha ya le habrían quitado cuanta prenda tiene en el cuerpo.
-Ah, extraño a Mei-nii. ¿Crees que esté bien? Me preocupa que la gente de Balbad no le reciba apropiadamente. Después de todo les invadimos.
-Si hay alguien capaz de impedir una revuelta desde sus cimientos es él. Aún así tengo pensado ir cuando me haga de un tiempo.
-La figura del primer príncipe imperial impone~.
-Eso espero. No quiero que se derrame más sangre. El mismo Imperio ha pagado demasiada.
-¿Aún te afecta lo de Hakuyuu, Hakuren y nuestro tío?
-Es un peso con el que voy a cargar hasta el último de mis días. Incluyendo el rencor que Hakuryuu tiene sobre mi. Estoy dispuesto a aceptarlo todo. Soy un hombre fuerte, prometo sobrevivir a ello y guiarte por el camino correcto.
-Lo dices como si pudiera escucharte en este momento.
Ambos se miraron de forma cómplice, para ninguno es un secreto la presencia del chico.
-Si fuera el caso, yo solo tengo un mensaje para mi querido hermanito: si tocas a En-nii te mato. Ah~ es todo, supongo que voy por algo de comer. Deberías hacer lo mismo.
«-A menos que pretendas dejarlo encerrado por horas.»
-Y ya luego terminas tu trabajo que seguro te toma hasta bien entrada la madrugada.
-Tienes razón.
Se marcharon y el peli negro se reincorporó con una sonrisa mitad grotesca como las de su madre y por la otra como aquella que se hace cuando uno quiere ocultar el dolor.
«-No eres nada justo Kouen-dono. Que manera de jugar con mis sentimientos. Si no me quieres deberías tener el valor de decírmelo de frente.»
También puede que afecte el hecho de que no le da una sola oportunidad, puesto que apenas oye sus pasos y se echa a correr. Eso si, con gran elegancia.
«-Disfruten el tiempo que les queda porque me aseguraré de que nunca más puedan siquiera verse.»
...
En Balbad.
El segundo príncipe llegó sin mayores contratiempos. Enseguida le recibió una comitiva de los más altos funcionarios. Sin tiempo que desperdiciar, pidió que le enseñaran la ciudad, en carruaje principalmente puesto que podrían llevarse días de otra manera y a pie cuando lo requirió.
-Es tal como lo ve príncipe-uno de ellos-no es necesaria la intervención del Imperio Kou. Nosotros nos hemos hecho cargo de las necesidades del pueblo-sonrió complaciente.
Koumei cerró los ojos unos segundos para cambiar su mirada a una mucho más severa, nada en comparación a la que posee rutinariamente.
-Le pido amablemente que no se dirija a mi con tanta confianza. Le recuerdo que el Reino de Balbad es ahora una provincia del Imperio Kou. Lo que significa que todos los nobles han perdido su título y poder político.
-P-pero...
-Silencio. El interrumpir a un miembro de la familia real es considerado desobediencia. Le aconsejo que no lo haga de nuevo, eso claro a menos que tenga intención de ser decapitado.
«-¿Decapitado? Pero Balbad no tiene un sistema penal tan...»
-Como se lo expliqué. Balbad ha perdido autonomía. Las leyes que lo rigen son también las del Imperio. ¿Demasiado drásticas? Pero funcionan. Le crean al pueblo fuertes sentimientos de nacionalismo.
-¿Nacio...nalismo?
-¿Cómo es que los principales portadores del poder no conocen términos tan fundamentales?
-Ah bueno, eso es porque con nuestro sistema de gobierno nunca nos hizo falta.
-Su anterior rey Rashid, tenía grandes conocimientos y su hijo Alibaba Saluja también. No puedes encerrarte en un territorio pretendiendo que no le afecten los sistemas y leyes de otros. Tan solo tomando en cuenta el comercio ya se ven influenciados por las mercancías, moneda y rutas de otras naciones. Fué por no tomar precauciones que cayeron en desgracia, ¿o no?
Los acompañantes bajaron la cabeza avergonzados y frustrados.
-Se debe aprender de los errores y es claro que ustedes están lejos de hacerlo.
-¡Pero hay igualdad entre los ciudadanos!
-Le advertí lo que ocurriría de interrumpirme nuevamente, ¿o no?-este tragó saliva sonoramente-Lo dejaré pasar en está ocasión porque técnicamente no es un asunto oficial. Aún no tomo posesión de mi puesto y estoy de paseo. Pero la próxima vez seré quien le ponga una espada en el cuello hasta que deje de respirar. ¿Le quedó claro?-asintió-Ahora, como iba diciendo-se aclaró la garganta-Hay múltiples fallos en la organización. ¿Igualdad? Aún veo jugar a muchos niños bajos de peso y hombres y mujeres con harapos que pretenden hacer pasar por ropa-uno alzó la mano para pedir permiso para hablar-No estamos en el colegio. Es suficiente con que no interrumpan. No soy un idiota como para no entender cuando es necesario escuchar un argumento.
-Bueno. Como usted sabrá. La economía está muy lejos del nivel que tenía antaño.
-Pretextos.
-¿Co-cómo?
-Basta con darles una mirada superficial para encontrarse múltiples joyas.
-Somos de la nobleza.
-¿Y? Si en verdad les preocupara la situación las venderían para ayudar a sus ciudadanos. Me sorprende lo egoístas que pueden ser. Mostrando oro, plata y piedras preciosas mientras otros difícilmente tienen que comer.
-Bueno, usted es un príncipe. Estoy seguro de que nos entiende.
-En lo absoluto. Salvo mi contenedor familiar y los pendientes que conservo de una persona muy importante no tengo más. Mis hermanos son iguales. Conservan objetos que tienen alto valor sentimental pero si con ello pudieran salvar la vida de alguien, no se la pensarían dos veces para desprenderse de cuanto poseen. Todos son libres de un poco de lujo pero ustedes rayan en lo grotesco. Será de las primeras cosas que cambie. Tienen dos opciones: someterse al nuevo régimen o mudarse a un nuevo país.
-Aún podríamos iniciar una revuelta-uno de ellos que guardó silencio al sentir el metal de uno de los guardias a su nuca.
Koumei hizo un ademan indicando que le dejara.
-Como ordene mi señor.
-No han entendido. No están más en su pequeño y pacífico pueblo marítimo. Son una PROVINCIA del Imperio. Su territorio, economía, rutas, gente; todo nos pertenece. Si amaneciera con ganas de venderlos como esclavos del Imperio Reim, no tendrían manera de evitarlo. Rentar su territorio a Partevia o Kina tampoco me parece mala idea. O como campo de entrenamiento para Sindria. Escuché que gustan de cazar bestias marinas. De todas las opciones, somos nosotros los que les presentan más beneficios. Aceptan o perecen, no hay más. Además, ¿cómo pretenden iniciar un golpe de estado? Su pueblo apenas si se mantiene con vida. ¿contratar mercenarios? Con su actual poder adquisitivo serán fácilmente destruidos con menos de la décima parte de nuestros hombres, ni siquiera del imperio, sino los que me acompañan ahora. Además, no se les olvide que soy un conquistador de laberinto. Puedo hacerme cargo de un ejército o dos solo. ¿Alguna duda?
Los sujetos negaron torpemente.
-Perfecto. Llévenme al palacio.
-Pensé que se quedaría en un hotel.
-Mi hermano Kouen envió una carta explicando que soy el gobernador general.
-Así es.
-Eso significa que soy una especie de virrey. No entiendo porque el símbolo con más poder en Balbad tenga que vivir en un hotel.
-¿No volverá al imperio?
-Evidentemente. Desde lejos no puedes gobernar un territorio. Ahora guarden silencio que comienzan a molestarme-se giró en dirección a la ventana, dando la espalda.
-Si señor. Discúlpeme.
«-Ah Kouen-niisama. Esto es muy difícil para alguien como yo. Tengo tanto sueño que mis ojos se cierran solos. Pero tengo que dejar en claro mi autoridad. Porque de ofrecer alguna abertura habrán grandes consecuencias para todos. Al Thamen podría intentar aprovecharse y sembrar caos. No lo permitiré. Además es mejor de esta manera. No puedo permanecer más tiempo en el imperio. Porque me recuerda lo cobarde que he sido para confesarme a la persona que quiero. Nadie más que yo sabe de este sentimiento pero sé que no tengo posibilidad alguna con él. Me gustaría ser como tu y Kouha que aún con todos los inconvenientes abrieron su corazón. Estoy seguro de que ahora puedes tenerle en tus brazos y decirle lo especial que es para ti. Pero yo no...»
Llevó las manos a los pendientes en sus oídos.
«-¡Eres un abusivo! No puedo creer que te guste pero ya que. Es muy joven y no entiende muchas cosas, pero confió en que a tu lado será feliz. Te doy estos pendientes como recordatorio de tu promesa. Tienes que cuidarlo mucho porque es mi querido e inocente hermanito.»
«-Lo lamento Hakuren, porque mi hermano En me robó su amor antes de que me diera cuenta. Temo que romperé este juramento como muchos otros.»
Cerró los ojos y pudo ver claramente a ese niño de mirada sincera y gran sonrisa acercarse a él.
-¡Koumei-dono! ¿Leeremos otro libro?-entusiasmado.
«-Hakuryuu, ¿por qué tuviste que torcer tanto tu camino? Ahora eres un peligro para todo el imperio y aunque te quiero no puedo permitir que dañes a mi familia. Si alguien ha de terminar con tu vida seré yo...pero...no puedo...»
El gran gobernador general de Balbad se considera a si mismo poco menos que basura. Renuncia al chico que ama, a la responsabilidad de traerle por el buen camino, a su lugar en el imperio, a luchar por sus sueños.
«-Y aún así animé a mi hermano Kouen para confesarse a Kouha. ¿O era solo que me deba celos que estuviese junto a Hakuryuu? Lo siento tanto pero...¿a quién debería pedir perdón?»
...
Un par de días después en la sala principal del Reino de Balbad.
El segundo príncipe imperial muestra varios documentos con los cambios que se harán de ahora en adelante. Más de un consejero y noble frunce el ceño. Esperaban que los cambios fuesen paulatinos, cuestión de años y eso. Con un poco de suerte no les tocaría vivir en la pobreza, pero esto fué mucho más de lo esperado. Uno sintió toda cordura abandonarle, corrió y arrebató a uno de los guardias nativos de Balbad su arma y la empuñó en dirección al pecoso. Rápidamente sus hombres se pusieron en posición pero este negó suavemente y se puso en pie.
-¡Muérete maldito!
-¡Harás que nos ejecuten a todos!-uno de sus compañeros.
El metal quedó a centímetros del pecho del dueño de Dantalion, que en un magistral movimiento esquivó al sujeto, golpeó su muñeca y se hizo con el filo.
-Ah yo, discúlpeme no...
-Lo dije, soy un conquistador. Mi poder no solo viene de mi contenedor-sin más cortó la cabeza del sujeto-¡Exhibanla en la plaza! Que sea una advertencia para todo aquel que atente contra el imperio.
-¡Como ordene señor!
-¿Alguien más tiene quejas?
Todos negaron aterrados.
-Bien, una vez resuelto el asunto, tienen obligaciones que cumplir. No me gustan los errores.
-¡No los habrá!-realizaron la pose del imperio.
«-Por Kou y mis hermanos no me importa que tanto tenga que mancharme las manos. Ojalá tuviera tanta resolución para enfrentar a Hakuryuu. Lo nuestro...nunca podrá ser. Es más lejano que un sueño o una fantasía.»
«-¡Koumei-dono!»
«-Ojalá me llamaras a mi y no a él. Entonces no tendría tanto miedo.»
...
En un corredor del Imperio Kou.
El cuarto príncipe sale de su habitación para tomar un baño luego de pasar varias horas entrenando con su lanza. En su mirada se cruza Hakuei que luce preocupada.
-Hakuryuu...
-¿Tan incómodo es dirigirte a mi después de nuestro último encuentro?
-C-claro que no.
-No necesitas fingir. Lo entendí todo esa vez.
-¿El qué?
-No tengo necesidad alguna de explicarte las cosas. Cuando te conviene me oyes, cuando no me ignoras.
-Yo no-retrocedió algunos pasos.
-Me retiro. No tengo ganas de ser rechazado por mi hermana nuevamente.
-E-espera, ¿has visto a Koumei-dono?
-¿Tendría? Si se la pasa pegado a alguien eres tu. Se llevan muy bien, ¿o no? Lo que haga de su vida no me interesa. Si se muere le hace un enorme favor al mundo.
La dueña de Paimon le propinó una potente bofetada.
-¡Despierta Hakuryuu! ¡Estas tan sumido y preocupado por ti mismo que no te das cuenta de nada!
-¡Lo hago pero eres tu la que mira a otro lado! ¡Estoy harto de tener que recibir malos tratos de tu parte!
-Ah yo no...-llevó su mano a la mejilla del menor para dar alivio pero este la alejó bruscamente.
-No me toques.
Lo emitió con tanta rabia y rencor que por un segundo creyó ver en el a Gyokuen. Fué incapaz de detenerle porque le atemorizó. Se recargó de la pared y colocó su mano en el pecho.
-Koumei-dono...
«-Dime que no te fuiste antes de decirle la verdad. Hakuryuu tiene que escucharlo de tus labios. Puedes engañar al mundo entero pero no a mi. ¿Crees que no sé porque me preguntabas tanto de mi hermano? Oh Koumei-dono, lo siento tanto. El cariño que tienes por el solo te causará dolor, ya no es más el niño inocente que todos queremos ver en él.»
...
En el despacho del primer príncipe.
Este lee los informes enviados por el dueño de Dantalion.
-¿Tan rápido?-Kouha-Seguramente no durmió.
-Supongo.
-Debería cuidar más su salud. Es como si intentara olvidarse de algo.
-¿Como qué?
-No lo sé. Pero es lo que yo hacia cada que pensaba en que pudieras estar con Hakuryuu.
-En verdad te lastimé con mi indecisión.
-No interesa. Importa que eres mío-sonrió.
-Tengo al más hermoso, valiente y decidido novio que podría pedir, claro que lo soy. Y próximamente tu amante.
-Oh En-nii, que intenso~. Pero primero debemos terminar con todo el trabajo acumulado. Ser el principal heredero si que pone carga sobre tus hombros.
-Ah~ ¿cuándo podré hacerte el amor?
-No soy tan fácil-jugueton.
-Si lo fueras ya no serías virgen. Hace mucho que le habría quitado la pureza hasta a tu sombra.
-No hagas comentarios como ese-se ventila con la mano-¿Es mi imaginación o hace demasiado calor?-con un intenso rubor.
-Eres muy tierno. Me sorprende por varias cuestiones.
-¿Y la principal?
-Tu sadismo.
-¡Ja ja ja ja! Me encanta que no te pienses las cosas para decirlas, eso es lo que más amo de ti. Porque sé que de todos los seres en el universo tu jamás me dirás una mentira.
-Es todo-dió un fuerte golpe a la mesa-Te haré mío.
-Y nada me gustaría más pero estamos ocupados-tomó asiento en el escritorio y tiró con su trasero varios papeles-Oh perdón, eso si que fué sin querer. Tendremos que levantarlo.
-Será después.
Le tumbó boca abajo y besó su cuello.
-Se considerado...tengo un poco de miedo. Eres mucho más alto que yo y...
-Nunca te haría daño.
-En...ni...
Retiró la prenda superior y besó su espalda succionando de vez en cuando, dejando sutiles marcas rojizas.
-Mmm...
Toc toc.
-¿Quién?-el primer príncipe con tono neutral.
-Soy Meiho señor, lamento importunarle. Pero necesitamos a Kouha-sama en el cuarto de armas. Con su permiso, es todo.
-Je je je, es bastante agudo. Se dió cuenta de que estábamos juntos.
-Casi todo el tiempo lo estamos. Al menos tiene la cortesía de anunciarse. Si fuese Judal ya nos habría visto a detalle.
-¿Aún quieres ese trío, probable cuarteto?-el otro se encogió de hombros.
-Aladdin me parece interesante y Judal cuando menos curioso. Pero yo, solo quiero hacer cosas así contigo, pero si tu quieres tampoco tengo objeción.
-Con el niño mugriento si. Uy con ustedes dos creo que me iré al otro mundo de pura emoción-sonrió-pero Judal es tan o más retorcido que yo.
-Judal es un niño inocente si lo comparas conmigo.
-Pero en un "uno a uno" puedo defenderme, eso considerando que quisiera hacerlo.
Se reincorporó y vistió apropiadamente-Y mejor voy con Meiho, debe ser algo importante si interrumpió nuestro momento de placer.
-Seguramente tiene que ver con la cantidad de armas. Debemos surtirnos pronto.
-Gracias por avisar. Nos vemos~.
El peli rosa se fué. Kouen entrecerró los orbes en actitud sicopata. Ahora que por fin se han declarado su amor parecen tener menos tiempo que antes. No le queda más que tener paciencia y por lo mismo volver a esas locas fantasías suyas. Rompe el instrumento de escritura.
-No es lo mismo.
Suspira y vuelve al presupuesto.
«-Espero que Koumei la lleve mejor.»
...
En Magnostad. (Tercera semana de remodelación).
Aladdin continúa con el trabajo voluntario de mejor humor que nunca. Da gusto ver como todos son como un gran grupo de amigos, de hermanos que se tienden la mano los unos a los otros.
«-Han crecido como seres humanos. Es posible entenderse. Ojalá no se necesitara de una tragedia. Murió tanta gente que ya no tuvo oportunidad de presenciar esta maravilla. Director, espero poder cumplir el favor que me pidió. Aún me hacen falta muchos conocimientos y tampoco estoy seguro de como pueda conseguirlos. Magnostad es una buena opción pero si usted siendo el director no tenía la respuesta...supongo que llegó la hora de continuar mi camino.»
-¡Ey mocoso!-la chica con la estrella en la mejilla.
-¡Onesan! Que gusto verte, ¿cómo estas?
-Tan bien como una prostituta puede estar.
-¿Aún?
-No te fijes, ahora es solo por placer cuando me dan ganas.
-Ungh...
-Vamos, no es para tanto. Es solo sexo.
-S-supongo, aunque en mi caso solo podría con una persona.
-¿Ese tal Judal-kun por el que luego suspiras?-perplejo-Lo sabe casi todo el mundo.
-¡Oh por dios!
-Además, ¿quién te dijo que tengo más de un cliente?
-¿Eh?
-Parece que encontré a mi alma gemela. El menso ese que se quedó sin pierna. No me paga pero me pondrá casa ahora que consiguió trabajo. Igual dice que me hará un chamaco o dos y que viviremos felices para siempre.
-Eso quiere decir que...¡Son una familia!
-Algo así.
-Muchas felicidades. Lo dijiste tan raro que no entendí. Me da gusto saber que amas a alguien.
-No lo amo.
-¿Eh? Pero dijiste que es tu alma gemela.
-Porque somos parecidos en muchos aspectos, tantos que incluso es aterrador. Despierta niño, no vives en el mundo perfecto. Las cosas no son color de rosa ni las paredes de caramelo y azúcar. Algo como el amor no existe.
-P-pero yo estoy enamorado de alguien.
Ella le tomó con ambas manos de las mejillas para poder apreciar mejor sus zafiros, estos no muestran un ápice de duda, sonríe de lado.
-Eso que encontraste mocoso no es común y mucho menos natural. Es un milagro. Protégelo con tu vida de ser necesario porque circunstancias como esas no se repiten.
-Lo haré. Tu tampoco te rindas. No tengas miedo y entrega tu corazón. Ojisan es un buen hombre.
Ella le dió un leve golpe en la cabeza.
-¡Auch!
-Estas a mil años de dar un consejo a una mujer hecha y derecha como yo.
-¡Mira lo que me encontré!-el novio de la mujer con una maseta.
-¿Qué es?-ella apática.
-Por ahora solo tierra, pero si crecen bien, rosas. Son para ti.
-Eres un tonto-se ruborizó.
-¡Ánimo onesan!
-Cállate mocoso sabelotodo y malcriado.
-¡Ungh!
Los adultos se fueron dejando al pequeño satisfecho. Más aún cuando los vió entrelazar las manos. Aunque algo diría el porque casi fué asesinado por la maceta que de pura suerte no se quebró, para coger a su pareja y sonreír como si nada.
«-No los entiendo.»
-¿Aladdin?
-¿Alibaba-kun?
-¿Todo bien?
-Como nunca. Ahora todos sonríen desde el fondo de su corazón. Me da tanto gusto.
-Es la satisfacción que te da el hacer las cosas por ti mismo.
-Y lo dice el que me explotaba cargando manzanas para luego no darme una sola.
-Porque antes te comiste como tres barriles.
-Ja ja ja ja.
-¡Nada de ja ja ja! ¡Me causaste muchos problemas con Boodel-san! ¡Casi me convierten en esclavo!
-Lo importante es que no pasó.
-Irresponsable.
-Je je je. ¿Has decidido que harás a partir de ahora?
-Por lo pronto volver a Sindria. Extraño mucho a Sinbad-san.
-Si, supongo que tu cuerpo virgen tiene necesidades.
-¡Ya no soy virgen! ¡Y no me hagas gritar esas cosas!
-¡Ja ja ja ja!
-Además, ¿tu qué? Estoy seguro de que tienes tanta o más abstinencia que yo.
-Para nada. Soy capaz de controlar mis instintos.
«-Además solo tengo ese tipo de deseos cuando Judal-kun me acaricia.»
-¿Te quedarás en Magnostad?-el rubio.
-Lo dudo. Temo que aprendí todo lo que podía y mi trabajo, al menos por ahora finalizó. Todo está reconstruido, el resto depende de sus habitantes y Yam-san, estoy seguro de que lo harán bien.
-¿Entonces?
-Supongo que volveré a Sindria contigo. Aún no confío del todo en Sinbad-ojisan, también tengo que preparar la cumbre e investigar algunas cosas. En la bibliotecas de ojisan tienen muchas cosas interesantes que deje a medio leer.
-¿Crees que te permita mirarlos?
-Espero, no tiene razones de peso para negarse.
-Cierto.
-Deja de preocuparte. Me las arreglaré de alguna manera. Si no me permite quedarme, siempre puedo irme a vivir con Judal-kun-sonrió-en el Imperio Kou, donde está Al Thamen y Kouen-ojisan je je je-nervioso-creo que esa es mi última opción.
-No habrá problema. Morgiana también planea volver a Sindria. Si es verdad que Sinbad-san siente la mitad de lo que yo por él no le negará la entrada a mis amigos-decidido.
-Eres genial Alibaba-kun, me da mucho gusto saber que has vuelto a la normalidad. Quizá Kouha-kun y tu sean muy buenos amigos algún día.
-Lo dudo.
-¿Eh?
-Supongo que somos más como rivales por varias cuestiones.
-¿Uh?
-Tampoco es algo terrible. Solamente no congeniamos. Te dejo, tengo que hacer mis maletas, no quiero salir a la carrera. Me olvidaría de la mitad de mis pertenencias.
-Uh, tienes razón.
-Nos vemos-sonrió y se fué.
-Seguiré su ejemplo o podría arrepentirme después.
Aladdin se la pasó recorriendo Magnostad todo el día, hasta bien entrada la tarde cuando volvió a su habitación para disponer de sus cosas y por la noche fué a casa de Titus.
Toc toc.
El trío se miró confuso.
-¿Esperas visitas?-el médico.
-No.
Ambos cogieron con decisión sus mediadores.
-Adelante-el dueño.
Pronto vieron al pequeño y dejaron de lado sus armas.
-No espantes-el moreno-creímos que era algún enemigo. Es cierto que por ahora estamos en paz pero tampoco dejaremos que nos tomen por sorpresa.
-Oh suenas tan confiable-orgulloso.
-Je je je je.
-¿Sucede algo?-el rubio-No es común que nos visites tan tarde.
-Vengo a dales una noticia no muy agradable.
-Toma asiento-le invitó en lo que el otro le sirvió una tasa con chocolate caliente y espumoso. Sonrió ante el gesto.
-Gracias-dió un sorbo-Está muy rico.
El trío le miraba con la preocupación pintada en el rostro, ansiosos.
-Je je je lo lamento, tampoco es un asunto tan complicado o peligroso como lo imaginan. Como saben, yo no pertenezco a Magnostad-les contempló-Bueno, a excepción de Marga ninguno de nosotros. Llegó el momento de seguir adelante. La próxima semana regreso a Sindria.
-Vaya-al unísono.
-Es duro-el moreno-considerando que somos como una familia. Pero yo...mmm no estoy muy convencido de volver a Heliohap. Si, es el país al que pertenecen mis ancestros. Me dije a mi mismo que me haría famoso para limpiar nuestro honor pero, a final de cuentas la medicina no sirve para eso. Siento que estaría faltándole el respeto a mi profesión. Además aún me preocupan Titus y Marga, ahora están bien pero...
-Pues yo-el rubio-tengo que volver a Reim. Tengo que hacerme cargo de todos los pendientes que dejó Sheherezade-sama.
-Así que es un adiós.
-No tiene porque serlo.
-¿Eh?
-No deseas volver a Heliohap, y tu familia no es bien vista. Entonces, ¿por qué no se convierten en mis médicos reales?
-¡¿Del magi gobernante de Reim?!
-¿Verdad que es buena idea? Tendrán un estatus más alto que nunca.
-Si lo haces porque me gustas...
-Una palabra más y le pido a Kukulcán que te ahorque-molesto-Esa es una razón para no dejarte ir, pero soy testigo de los grandes conocimientos médicos que tienes. En tus manos y las de tu familia, claro está; la vida de Marga y la mía están aseguradas.
-¿Seguro? Podrías tener problemas con Muu.
-Tendrá que escucharme, además no es como que me lleve especialmente bien con él. Hay comentarios y acciones que no se olvidan tan fácilmente, de ambos. Pero si era tan especial para Sheherezade-sama hallaremos la manera de convivir sin matarnos.
-Uh...-los otros tres temblaron.
-Hay motivos de peso para no dejar ir solo a este demente. Si se mete en problemas es cosa suya, pero de una u otra manera involucrará a Marga y eso si que no.
Aladdin les miraba como una gran sonrisa.
-¿Q-qué?-el de ojos esmeralda.
-Me da gusto por ustedes.
-¿De que hablas Aladdin-onichan?
Este acarició con ternura la cabecita.
-Tienes una familia que lo daría todo por ti.
Guardó silencio algunos minutos sin más que agregar tomando el chocolate para inclinarse en agradecimiento y ponerse de pie.
-Bueno chicos, ya es muy tarde. Tengo que volver a mi habitación. Te visitaré pronto Titus-kun, estoy organizando una cumbre para contar ciertos detalles al Imperio Kou y Reino de Sindria, necesitaré de tu ayuda.
-Cuenta con ello. Somos compañeros magi, ¿verdad?
-¡Sip!
...
El tiempo siguió su curso hasta el día acordado.
Titus, Sphintus y Marga partieron hace una hora con destino a Reim. La casa que hasta entonces fué su hogar la donaron como refugio a todos aquellos que no tuviesen un techo. Así, aquello que les brindó tantos momentos de felicidad también se los daría a otros.
Aladdin, Alibaba y Morgiana les despidieron desde la costa con grandes sonrisas ellos, y una mueca inexpresiva ella.
-Este es el barco que nos llevará-el peli azulino-a nuestro ¡ungh!
Un látigo se enredó en su cuello y tiró de él hacia atrás.
-¡ALADDIN!-el par histérico.
-¡Está ungh bien!
Dejó de doler cuando el atacante soltó el agarre y se encontró ante un par de pechos conocidos.
-Myers-sensei.
-Tienes agallas mocoso. El que seas un magi no indica que puedas largarte sin avisar.
-No era mi intención-desvió la mirada-pero...-inaudible.
La mujer le tomó del ropaje y como antaño le estampó contra el suelo con la consecuente sucesión de acciones. Donde incluso quería devolver la agresión pero era detenido por la estupenda delantera.
-Habla claro.
-¡Me da mucho miedo Myers sensei!
-Así está mejor-orgullosa.
-Dijiste que no lo golpearias-una rubia que recién llega.
-Hay costumbres que nunca se van. Además es divertido porque tiene una buena resistencia-sonrió sádica.
-¿Con qué piensas defenderte de ahora en adelante?-Irene.
-Bueno, he utilizado estos días mi flauta. Pero pienso adquirir un nuevo mediador en el camino porque esta siendo un contenedor me causa algunos problemas.
-Entonces te servirá-entregó algo envuelto en un paño blanco que abrió de inmediato.
-E-esto es...
-El bastón de mi abuelo-Yamuraiha que se les unió.
-¿E-están seguras?
-Así es Aladdin-kun. Mi abuelo en verdad te estimaba, estoy segura de que nada le haría más feliz.
-Además el que Magnostad pueda ponerse de pie sobre sus cenizas sin depender de otros te lo debemos a ti-Myers.
-Conservamos nuestra autonomía y gloria-Irene-Eres un gran chico, sin importar que te depare el futuro lo harás bien.
-¡Irene-sensei!
-Aunque aún pienso que eres un mocoso vulgar.
-Ungh.
-Y débil-la peli púrpura.
-Ungh.
-Además de pervertido-la directora.
-¡Ungh!
-Aún así nunca te rindas. Si necesitas ayuda Magnostad siempre será tu aliado-al unísono.
-¡Gracias!-sonrió hermosamente.
-¡Ahora lárgate que se va el barco!-la de Partevia.
-¡Haré buen uso de todo lo que aprendí queridas maestras!
Se inclinó, sonrió y corrió sin mirar atrás, con una gran estela de mariposas doradas a su paso.
Las gotas saladas cayeron al piso.
«-Ahí va mi alumno favorito.»
Pensaban las tres chicas. En definitiva como Aladdin, no hay dos.
...
En el Imperio Kou.
Mogamet se retuerce, remueve e implora encerrado en un lugar oscuro.
«-Soy un espíritu que cayó en la depravación. ¡Déjame ir!»
-No. Tus conocimientos me serán de ayuda. Y deja que quejarte viejo que eres un fastidio.
«-¡Las vidas que se sacrificaron no lo hicieron para que nos utilizaras de esta manera!»
-Nah, no me interesa.
«-¡Destruiras al mundo!»
-Mejor para mi.
«-¡Nadie tiene ese derecho!»
-Demasiado tarde, ¿no crees?
«-¡Déjame ir o matame!»
-Lo primero ni lo pienses y lo otro no tiene sentido porque ya lo estas.
«-¡WAAAAAAHHH!»
Grita Mogamet con toda la frustración de su alma. Porque si hay algo peor que dejar este mundo con el alma teñida de negro es convertirse en esclavo de uno de los magos de la creación, de Judal. Porque todo aquel que no sea su enano no recibirá la más mínima consideración de su parte.
...
En Sindria.
El monarca espera emocionado en la costa, hace unos días recibió una carta de Alibaba informando que él, Aladdin y Morgiana volvían a la tierra que por un tiempo les vió crecer. Los dos menores le tienen prácticamente sin cuidado pero el dueño de Ámon tiene a su corazón pendiendo de un hilo. Pareciera que tiene siglos sin probar sus labios. A lo lejos se avista la embarcación que se adentra a su territorio sin percances puesto que ya no existe la barrera que se los impida. El navio aparca y bajan los tripulantes. En segundos se cruzan los orbes dorados de ambos y el joven corre a su encuentro.
-¡Sinbad-san!
Se detiene bruscamente a unos pasos con un increíble rubor en el rostro.
-Je je je casi me lanzo a tus brazos otra vez. Supongo que no es apropiado considerando que eres el...mmm...
El hombre le sujetó de la cintura y unió sus labios en un dulce contacto para luego mirarlo con ternura.
-Rey o no, hay cosas que no puedo evitar hacer. Te extrañé como no tienes idea. Por un momento pensé que moriría de soledad.
-¿Enserio?
-Si.
Le cogió de la mano y sonrió a los otros dos.
-Han crecido bastante Aladdin-kun, Morgiana.
Está asintió.
-Si, hace tiempo que no nos vemos-el magi con seriedad, respiró hondo y sonrió sinceramente-Sindria aún es tan maravilloso como lo recuerdo.
-Espero que con el tiempo lo sea aún más.
-Mmm...si.
-Le pediré a los guardias que les lleven a sus habitaciones. Pensándolo bien, son las mismas así que saben como llegar.
-Ojisan, ¿puedo continuar con la lectura de los pergaminos en tu biblioteca? Si necesitas que trabaje por ello, con gusto...
-¿De qué hablas? Son los amigos de mi pareja. Están en su casa-tomó en brazos al aludido que se ruborizó-Si me disculpan, quiero un rato a solas con él.
-Si, claro. Gracias-desconcertado.
El rey se giró pero dió un último vistazo al pequeño que sintió un escalofrio recorrer su espina. Es como si solo con eso se hubiese apoderado por un instante de su voluntad y alma. Como si le fuese imposible pelear contra el y resistirse. Un sentimiento familiar.
«-¿Abuelo?»
Con ridícula facilidad, David le capturó en su red.
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Notas finales.
Muchas gracias por la paciencia compañeros de vicio! Lamento la tardanza, mi móvil tuvo algunos problemas y pues no le servía casi nada. Ni dos técnicos supieron con exactitud que tenía, pero parece ir mucho mejor! Por eso acá ando! Y que bueno porque el día que no pueda escribir más magi me muero! Me gusta mucho! :3
black soul99.-Oh no te preocupes, entiendo que luego no se puede. Ahora que mi móvil estuvo malito no pude leer ;~;. Oh muchas gracias! No se que decir a excepción de que me sonrojo y me haces llorar de emoción! Son palabras más lindas de lo que merezco pero...joder! Me animas tanto que te amo! :3. Oh me alegra mucho que digas que mejoro, eso intento porque quiero narrar cosas cada vez más complicadas pero es difícil ;~;. Y como digo la práctica hace al maestro, he de haber escrito hasta ahora más de doscientos capítulos de magi (creo no los he contado) quizá más, dudo que menos, pero magi es mi adicción! No puedo detenerme! Y me encanta! :3. Sin duda seguiré mientras tenga la oportunidad y mi móvil me acompañe en la aventura. Y claro a ustedes preciosos y hermosas que siempre me leen! Son tan lindos joder! Me moriré de emoción! (rodando por el suelo) ((no pero casi)). Mmm Hakuryuu, tengo una relación tan amor-odio con él que no estoy segura de lo que siento a estas alturas XD. Si, pobre Juju, aunque también es un jijo del maíz, y eso lo hace tan sexy~. Oh si Judal y Aladdin están hechos el uno para el otro! Para mi son canon! Gracias a ti por siempre apoyar! Un besote! Cuídate mucho :).
Y bien, más lemon. Me rindo, que le voy a hacer si me encanta la relación cachonda de nuestro oráculo y chiquito bebé. (tenía que ser tan sincera respecto a eso? Quizá no XD.) Nos vemos en la continuación! Y todos linchemos a David o cuando menos un escupitajo, pero bueh, le da emoción a la historia (? Nos vemos~.
