Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama. Escrito en el móvil, errores son sin querer. Muchas gracias a Yayoi y a todos los que leen por el apoyo.
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Capítulo 19 Siempre supe que mi corazón estaba vacío.
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«-¿Abuelo?»
-¿Ocurre algo?
-Ah, no Mor-san je je je. Creo que estoy un poco paranoico.
-No es común en ti pero supongo que han sido tiempos difíciles
-Mucho. Me gustaría que la gente pudiera entenderse, que no existieran los conflictos; pero supongo que no es más que un ingenuo sueño-sonrió-de todas maneras me gusta pensar que es posible.
Ella asintió.
-¿Saludaras a Masrur-onisan?
-Si. ¿Y tú?
-Quiero leer cuanto antes esos documentos pendientes. Algo me dice que se aproxima una tragedia-viró en dirección al Imperio Kou.
«-Judal-kun.»
-Estará bien, es un hombre fuerte.
-Tienes razón.
-¿Necesitas ayuda?
-No, pero gracias.
-Suerte, no exageres. Si enfermas no llegaras a la meta.
-Seré precavido.
Sin más que decir la fanalis se marchó y el magi se dirigió a la biblioteca. Con la firme esperanza de encontrar algo que fuese de utilidad, al menos una pista.
...
En el imperio Kou.
Hakuryuu práctica con su lanza, como dicta la costumbre. Da certeras estocadas al aire imaginando una y otra vez que decapita a su madre. Su mirada se ensombrece y vuelve diabólica por momentos. El agarre en el arma es tan intenso que sus manos tienen señales claras de ello y su corazón palpita lentamente, como si le transitara hielo por las venas.
-Hakuryuu.
El primer príncipe que habla a su espalda y que es ignorado magistralmente como si fuese una piedra en el camino.
-Hakuryuu-necesitamos hablar.
-¡Ha, ha!-no interrumpió la tarea-No existe tema que me interese discutir contigo.
-No puedes cerrarte de esa manera a las circunstancias. Eres un príncipe, quizá algún día emperador. Si alguien pide una audiencia, ¿le harás lo mismo? No eres un mocoso, madura.
-Si lo soy o no es algo que no te concierne.
-Lo hace porque eres de mi familia.
-Que pretexto tan barato. Ahórrate los comentarios.
-¿No te das cuenta que así solo le das la razón a tu madre?
-¡No te atrevas a mencionarla!-en un sorprendente giro, el metal rozó la mejilla derecha del hombre produciendo una pequeña cortada.
-Caes a la más mínima provocación, ¿qué dice de ti?
-¿Y de ti?
Ambos se contemplaron con hostilidad, como si de un segundo al otro hubiesen pasado de ser hermanastros a acérrimos enemigos.
-No pretendo pelear. Lo mencioné, necesitamos hablar.
-Lo estamos haciendo.
-Estoy preocupado por ti.
-Pues no lo suficiente como para evitar que te ofrecieras a Kouha como una mujerzuela.
-¿En dónde está ese niño llorón que corría a mi cuando tenía miedo?
-Murió con sus hermanos, fué enterrado bajo toneladas de tierra. Su cuerpo y alma se pudrieron. Si era de él que querías escuchar una respuesta, estas perdiendo el tiempo.
-Entonces te pregunto a ti, ¿qué harás de ahora en adelante?
-No tienes derecho alguno de meterte en mis planes.
-No hagas una tontería. Gyokuen puede no ser un ejemplo ni la mejor emperatriz pero aún no es momento para...
-¡Lo sabía! No eres más que un sirviente de esa mujer fingiendo empatia. Sentimientos falsos no podrán persuadirme, no soy un imbécil.
-O lo eres.
El menor le contempló con rabia, sus ojos destellan fuego y su mano se aferra a la lanza que mueve de forma inconsciente hasta posarla sobre el pecho del hombre que tanto ama y desprecia.
-Me da asco tu sumisión. Con su poder y habilidad podrías tenerlo todo, aún no es tarde-retiró la lanza y ofreció su mano-Únete a mi, sé mi aliado, mi amante. Construyamos un mundo juntos, tómame en tus brazos y hazme el amor.
-Amo a Kouha y...
-Entonces has sellado tu destino. Perece en el corrupto mundo y sistema creados por Al Thamen, continúa siendo su marioneta hasta el final.
Se giró dando la espalda y caminando algunos pasos.
-Si en verdad asesinas a esa mujer, seremos enemigos.
-Lo sé...
-Hakuryuu...
-No hay vuelta atrás. Uno de los dos morirá en manos del otro, y juro que no seré yo.
...
En Sindria algunos días después.
Aladdin lee con ayuda de unos anteojos mágicos que le brindan más velocidad para pasear sus orbes por el texto.
«-Mmm, hay cosas muy interesantes aquí. La mayoría ni siquiera las aprendí al estar en Magnostad. ¿Quién eres Sinbad-ojisan? ¿Cómo es posible que tengas conocimientos tan avanzados? Pero no estoy ni cerca de convertir el rukh oscuro en blanco.»
-¿Es interesante?
Dijo alguien tras él. Aladdin viró el cuerpo cuando una ligera brisa le arrebató los lentes que fueron a parar al rostro del mayor.
-¡Yunan-san!
-Hola Aladdin. Me gustaría hablar contigo-sonrió amigable.
-¿Uh?
-¿Yunan?-el rey-¿Qué haces aquí?
-Visita rutinaria a un compañero magi. Hay temas que me gustaría discutir con él.
-Pues háganlo ahora. De esa manera puedo opinar y dar algún consejo si lo necesitan.
-Prefiero que sea en privado. No confío en ti.
-¡Eso es...!-ofendido.
«-¿No se llevan bien? Creí que Sinbad-ojisan era el candidato de Yunan-san, ¿Qué ocurrió?»
-Desviaste demasiado el camino. Eres consiente de que no apruebo muchas de tus acciones. A veces incluso me arrepiento de permitir que tomaras el primer laberinto, de contarte los poderes que estaban ocultos tras sus muros.
-Hice grandes cosas. Sindria es fruto de mucho sufrimiento, sacrificio y trabajo. No puedes hacerme a un lado.
-Solo me interesa Aladdin. No insistas.
El rubio cogió al pequeño de la muñeca, obligándole a poner en pie y seguirle al enorme jardín, ante el monarca que emprendió persecución. Yunan paró en seco y realizó un conjuro que puso un muro entre ellos y el intruso.
-No eres bienvenido.
Emitió con tono seco.
-¡Yunan!-furioso.
El niño quedó perplejo pues de esa pared inicial le siguieron varias más hasta quedar encerrado con el mayor en una especie de casa, como la que tiene en la gran falla.
-¡Es maravilloso! Nunca escuché de magia como esta.
-Es de nivel elevado. Algo conocido como alquimia. Lo que aprendí del guardián del palacio sagrado.
-Ugo-kun.
-Quiero que me digas, ¿por qué conoces la historia de Alma Toran?-con actitud amenazante.
El menor se pegó a la pared como reflejo. Ni siquiera tiene su mediador para intentar defenderse cuando el otro posee grandes conocimientos y habilidad. Se sintió vulnerable. Yunan le arrinconó contra el muro, tomó del mentón y clavó los zafiros propios en los ajenos. Sus dedos se marcaron en la suave piel por la fuerza utilizada.
-He sido obligado a reencarnar muchas veces. Se me encomienda levantar laberintos y elegir reyes. Siempre confiando y guiándoles para que al final los conflictos nunca terminen. Es frustrante, es tedioso, triste. Pasaron décadas, vidas para que el guardián me confiara las visiones de Alma Toran. Pero tu...incluso posees la sabiduría de Solomon. ¿Por qué? ¿Con qué derecho te crees para contar el mayor secreto del mundo?
Aladdin cerró los ojos un instante y los abrió decidido, posando sus manos en la ajena para alejarle y que de esa manera no le hiciera más daño.
-Soy un simple viajero. Es posible que sea como dices pero pienso que los habitantes de este lugar deben conocer la historia para no repetirla. No quiero que ocurra lo mismo que en mi hogar.
-¿Hogar?-le miró detenidamente-¿Es posible que tu seas descendiente del rey Solomon?
-Yo...estoy organizando una cumbre y sería genial contar con tu ayuda. Y bueno...si me lo permites, serás el primero en conocer mi historia.
...
Pasadas algunas horas el rey de Sindria estaba en verdad irritable.
«-¿De qué tanto hablan? Maldición. Esto podría echar a perder todos mis planes y ambiciones. Aladdin no se somete a mi, es muy peligroso que tenga más aliados, especialmente otro mago de la creación. Tengo suficiente con el hecho de que Judal sea su amante. Todos y cada uno de ellos deberían servirme, apoyarme para ser el máximo líder.»
Consideraba seriamente el empuñar su espada y abrirse paso en la construcción que parece estar formada con bacterias del ambiente, muy al estilo de la magia de Zagan, pero es algo que sin duda enfurecería al magi errante, y cuando este no sonríe es simplemente terrible. La edificación comenzó a disolverse.
-Muchas gracias Yunan-san.
-Ni lo menciones. No tengo idea de como compensar mi insolencia.
-No pasa nada. No me importa-sonrió-¿Me ayudarás?
-Claro. No me privaría semejante honor. Bueno, hasta entonces. Me retiro porque tengo que continuar con mi deber y vigilar la gran falla.
-Agradezco tu empeño.
-Oh no es nada-se ruborizó.
Sinbad les miraba confuso. ¿De cuando acá Yunan le profesa tanto respeto a Aladdin?
-¿Me contarán algo?-el oji miel.
-No-el mayor-Hasta otra Aladdin.
-Cuídate mucho.
Una vez a solas el conquistador se aproximó al pequeño.
-Parece que se han hecho amigos.
-Mmm-arqueó una ceja-No creo que esa palabra describa lo que tenemos. Es muy complicado.
-Que si lo sabré. A veces pienso que es incluso más peligroso que Judal.
-Judal-kun es muy tierno.
-¿Es algún tipo de broma?
-No-sonrió.
-Supongo que entre magis hay afinidad. Es similar al cariño que tengo por Alibaba-kun.
-Es posible. El destino es misterioso.
-¿De que hablaron?
-Por ahora es un secreto. Cuando llegue la cumbre te lo diré sin falta.
-Un adelanto, lo que sea.
-Sería injusto con Kouen-ojisan.
-¿Por qué te niegas a todas y cada una de mis peticiones?
-Porque pretendes obligarme.
-Me gustaría mucho doblegar tu voluntad. Odio que me lleven la contra.
-Es una actitud demasiado infantil.
El rey alargó la mano en su dirección pero algunas chispas hicieron aparición.
-No puedes tocarme, ¿lo olvidaste?
-Judal, ¿eh?
Sinbad colocó las manos a los costados y apretó los puños con fuerza. Se quedó estático y sin reacción alguna durante unos treinta segundos, luego sonrió con maldad al niño que sintió un escalofrío recorrer su espina. La misma sensación familiar que le invadió al llegar.
-Harás lo que te digo porque no tienes opción-articulo con tono más varonil y grave al usual.
-Tu eres...
Sinbad colocó el índice sobre los inocentes labios, tocandole sin mayor problema.
-Limítate a obedecer.
Los zafiros perdieron todo brillo y asintió.
-Así está mucho mejor. Si te ordeno algo lo cumples, soy tu amo-asintió-Sígueme.
El rey se hizo paso entre los corredores hasta llegar a su habitación y cerrar con seguro. Le pidió al pequeño que se recostase en el lecho y deslizó el ropaje de este para poder jugar con el pezón derecho. Aladdin se ruborizó pero sus ojos aún miraban a la nada.
-¿Te gusta?
-...
-Tienes que decir que si.
-Si.
-Di mi nombre.
-Sinbad-ojisan.
-El real.
-No estoy seguro.
El mayor se acercó para susurrar en su oído.
-Dilo.
-Abuelo...
-Mi nombre.
-David...
-Es tan curioso, aún cuando te pareces tanto a Solomon me es imposible verte como mi nieto. Eres mío, ¿cierto?
-Si.
-La maldición de ese magi caído en la depravación no puede detenerme porque no soy Sinbad, somos dos almas en un mismo cuerpo.
-Mmm ah~.
David pellizca y aprieta el suave pezón, haciendo cuanto se le da la gana. Le resulta divertido someterle de manera tan íntima aunque no tenga ningún tipo de atracción por él.
-Quítate la ropa.
El niño llevó las manos a la tela pero no se movió más.
-¿Qué?
-Judal-kun.
-Eres mi esclavo, no tienes voluntad. Obedece-negó.
-Solo Judal-kun...
Toc toc.
El hombre sonrió de lado y murmuró sobre sus labios.
-Lo tomaré todo de ti, que no te quede duda. Por ahora vete, en silencio.
Así lo hizo.
Toc toc.
-¿Sinbad-san?
-¿Eh? ¿Alibaba-kun? ¡Espera ya voy!-abrió la puerta.
-¿Por qué pusiste seguro?
-No lo recuerdo. No tengo idea de por qué estoy aquí.
-¿Tomaste otra vez?
-¡¿Eh?! ¡No! No creo...-frunció el ceño.
«-¿David?»
-¿Estas bien?-el rubio preocupado.
-Si.
-Quizá es el exceso de trabajo. Jafar-san me dijo que no has escapado como de costumbre.
-Con lo ocurrido a Magnostad se complicó el comercio, pero todo parece volver a su cause.
-Me da mucho gusto.
-¿Necesitas algo?
-Ah bueno-se sonrojó-en realidad solo quería vistarte y...
El mayor le atrajó de la cintura y besó respetuosamente en un contacto fugaz. Luego le tomó de la mano y adentró al sitio cerrando la puerta con simpleza, sin echar seguro. Tomó asiento en la ventana y colocó sus piernas a los costados de su pareja, saboreando sus labios. Un curioso aroma a manzana le invade de a poco.
«-¿Aladdin? Mmm supongo que es normal considerando que son amigos, o acaso Alibaba-kun y él...»
-Me gustas mucho-el dueño de Ámon-fué muy difícil estar lejos de ti. Pero el consejo que me diste me ayudó a superar el problema con mi rukh, gracias-sonrió.
Sus mejillas fueron tomadas con delicadeza entre las poderosas manos que parecen estrujar al mundo y el gesto le fué devuelto.
-Yo también. Soñaba contigo todas las noches.
-¿De forma sucia?-preocupado.
-Je je je, a veces. No te voy a mentir. Soy un hombre con muchas necesidades. Incluso frecuentaba los burdeles, pero eso acabó cuando llegaste a mi vida de forma sentimental. Además no todos fueron de ese estilo, también tenía algunos en que dábamos un inocente paseo por el jardín y cosas por el estilo. Cuando se trata de ti me desconozco, me inspiras a ser una mejor persona.
El joven recargó su rostro en el pecho ajeno.
-Puedo escuchar tu corazón. Tiene un ritmo tan melodioso, seductor, hipnotizante. Me siento seguro.
-Aunque protección no es algo que te haga falta. Eres un conquistador de laberinto. Pero me agrada saber que piensas así. Siempre tendrás a un aliado en mi. Te amo Alibaba-kun.
Le besó de nueva cuenta introduciendo su lengua en la boca del otro, buscando a su homóloga y enredándose con ella cuando le halló. Bailando, jugando y luchando por un dominio que en realidad ninguno pretende acaparar. Degustando el magnífico manjar líquido que beben como si fuese una bendición. Hacen distancia dejando un casi invisible rastro de saliva que aún les une y desaparece al instante. Alibaba respira agitadamente.
-Eres encantador, tan inocente y tierno-se sonrojó-Adoro que con acciones mínimas te derritas entre mis brazos.
Sinbad le sujetó de la cintura y deslizó sus dedos por la ropa de este, haciéndose paso hasta llegar a su vientre descubierto y repasar su piel una y otra vez haciéndolo estremecer.
-Sin...Sin mmm...
-No tienes idea de lo hermoso que eres.
Acarició su bajo vientre, el joven se aferró de los hombros del monarca, sin detenerle. Aquella sensación le recorría cada vez con más ímpetu, aproximándose de a poco a la zona más sensible de su anatomía, faltando poco para hacerlo reventar de felicidad, unos cuantos centímetros. Y llamaron a la puerta echando un balde de agua helada sobre sus almas. Alibaba se esconde en el pectoral de su pareja intentando contener los gemidos que estuvieron a punto de escapar y que no se fueron al detenerse Sinbad que está visiblemente molesto.
-¿Sin?
-Estoy ocupado Jafar.
Se hizo un momentáneo silencio.
-Llegaron algunas mercancías al puerto y...
-¿Si?
-Disculpa, creo que estoy un poco...te espero en la oficina. Con tu permiso me retiro.
Una vez se marchó Sinbad se encontró con los ojos dolidos de su novio.
-¿Qué pasa?
-Jafar-san, se nota que te extraña mucho. ¿Lo estamos lastimando? No quiero que...
-Lo que tuvimos forma parte del pasado. Yo también le tengo mucho cariño aún pero no es sano aferrarse a una relación que no tiene futuro. Tu me salvaste, ansio creer que la vida le tiene destinado algo mucho mejor que yo.
-Es imposible.
-¿Por qué?
-No hay nada así.
-Oh Alibaba.
Le estrujó con entusiasmo, poco le faltó para hacer crujir cada uno de sus huesos.
-Cuando los conflictos en el mundo desaparezcan, me gustaría mucho que te convirtieras en mi pareja oficialmente, es decir; quiero casarme contigo, que seas mi consorte.
-¿Y Balbad?
-¿Eh?
-Si me quedo definitivamente en Sindria no podré volver.
-No puedes hacerlo de cualquier manera. Te exiliaron, no hay nada que puedas hacer por ellos.
-Aún si fuese el caso no puedo desentenderme de la situación. Me niego a cruzarme de brazos y vivir cómodamente cuando es posible que muchos de sus habitantes no tengan condiciones decentes para pasar el día a día. No tengo ni la menor idea de como les trata el Imperio Kou. Bien podrían haberse cumplido los anhelos de Al Thamen, una población no puede verse sometida a la esclavitud, es injusto.
-¿Por qué tienes que complicarlo todo? ¿Por qué no puedes ser un chico irresponsable y sumiso que se cobije con mi protección? No puedo hacer por Balbad más de lo que ya hice. Incluso rompí mi juramento de no involucrarme en asuntos ajenos. Pero le debía tanto a Rashid. El fué mi tutor y sin él Sindria hubiese sido un imposible. Sigues sus pasos con tal decisión que tengo miedo de que un día te alejes de mi. Pareces no tener inconveniente para ello y duele.
-Estas muy equivocado. Eres tan importante como Balbad para mi. Pero es como lo dijiste, eres un conquistador de siete laberintos, rey de un país y líder de la alianza de los siete mares, no necesitas que cuide de ti. Pero los habitantes de Balbad la han pasado realmente mal. Muchos no tenían ni la fuerza para ponerse en pie por si mismos, no tenían ni para comer. No tengo idea de si la situación ha cambiado pero no daré por hecho algo que desconozco. Me aseguraré de una u otra manera de que estarán bien. Aunque dudo que sea tan sencillo. Pero, ¿sabes? Me gustaría ser la mitad de maravilloso que el hombre que admiro, aquel con cuyas hazañas crecí, tu-se ruborizó.
-Eres increíble Alibaba. Tienes las palabras justas para convencerme de cualquier cosa. No pretendo obligarte a permanecer a mi lado porque es lo mismo que cortar tu libertad, pero si hay algo que te pediré.
-¿Si?
-Vuelve a mi.
-Siempre.
Se mantuvieron unidos en un cálido abrazo hasta que el mayor le soltó de golpe.
-Me olvidé de Jafar. Ya me tardé. Si piensa que escapé de nuevo me va a matar.
-Si que la tienes complicada.
-Deberes de un rey ja ja ja.
-El mejor de todos.
Sonrieron y el dueño de Baal huyó como si no hubiese mañana.
«-Amo a Sinbad-san pero no por eso dejaré morir a miles de personas. El imperio Kou, después de tanto tiempo un enemigo prácticamente indestructible. No es como que pueda atacarlos arbitrariamente con Ámon. Además con Kassim me quedó claro que la violencia no es el camino adecuado. Solo me queda la diplomacia pero, ¿qué puede hacer un ex príncipe exiliado? Ni mi país tengo permitido pisar. Pero sentarme a llorar mis penas no solucionará nada. Quiero seguir el ejemplo de Aladdin, si él no se rinde; yo tampoco.»
Fué a la biblioteca para ver si haya algún documento que le sea de ayuda. Sirve que aprovecha y saluda al pequeño magi.
...
Dos semanas más tarde en Sindria.
Aladdin está en su habitación cepillando su largo cabello cuando uno de los guardias le entrega una carta proveniente de Reim. De inmediato toma asiento y se dispone a leerla.
«-Para Aladdin:
¡Hola querido amigo! ¿Qué tal van las cosas por allá? Espero que hayas logrado avances en tu investigación. Me gustaría mucho poder ayudar pero hacerme cargo de las obligaciones de Sheherezade-sama resulta más complicado de lo que esperé. Por si acaso te preocupa, la salud de Marga y la mía va por excelente camino. Luego de mucho hablar y prácticamente obligar al estúpido Sphintus, él y los Carmen se mudaron a Reim y son ahora mis médicos personales. Aunque es curioso porque son más como una familia para mi. Incluso comemos juntos, mmm a veces se adelantan porque estoy ocupado en alguna junta. Es algo que enoja mucho a Sphintus. Hablando de él, actúa extraño. ¿Sabes? Cuando aún estábamos en Magnostad me besó, al principio no entendí y me disgustó, incluso le dije que era un fácil pero, no sé, creo que últimamente no me molesta del todo que lo vuelva a intentar. Eso significa, ¿que comienza a gustarme? ¿Alguien tan irritante? En fin. Las cosas con Muu-san tampoco están tan mal. Se ha empeñado en enseñarme todo lo correspondiente a la política, economía, comercio y bueno, no tengo intención de aburrirte. Pero de vez en cuando suele decirme Sheherezade-sama, confío que el tiempo y dedicación que pongo le haga ver que soy una persona distinta, que tengo un nombre propio. No estoy seguro de querer ser su amigo pero ya no quiero pelear. Me gustaría curar las heridas que guarda en el fondo de su corazón. Esto de ser un magi es difícil, eres increíble Aladdin. Ah, y antes de que se me olvide. Muu-san pregunta mucho por tu candidato pero no me dice la razón. Sospecho que tiene algún interés en él, lo cual es triste porque Alibaba es novio del arrogante rey de Sindria, ¿cierto? Ah, los sentimientos son algo muy complejo, ¿verdad? Incluso me aterra la idea de estar solo con Sphintus, tanto así que ayer le dí una bofetada. Espero que no me odie por eso. Aún así, estoy muy contento de seguir en este mundo. Ojalá hayas hecho las paces con Judal y te haya dado cuanto menos un beso. Dudo que hayan llegado más lejos, eres muy tierno después de todo. Oh lamento si me extendí demasiado en la carta pero tenía tanto de que platicar. Y le seguiría pero Nerva-san ya me busca para más lecciones, el también me ayuda. Tengo mucha suerte, el Imperio Reim es maravilloso. Me gustaría mucho que vivieras aquí pero estas en Sindria y sospecho que si tus obligaciones lo permitieran te podrías en marcha rumbo al Imperio Kou. Aún sigue en pie mi apoyo con el asunto de la cumbre. Espero pronto respuesta y detalles. Nos vemos luego.
Atte Tu compañero y amigo magi Titus Alexius.»
Aladdin dobló cuidadosamente la hoja y la guardó en un cajón, sonrió.
«-Me da gusto por ti. Me preocupaba que no pudieras adaptarte al Imperio o que fueran injustos contigo por considerarte culpable del fallecimiento de Sheherezade-san. Pero tus sentimientos han logrado alcanzar a todos. Cosas como esas de verdad ocurren. En cuanto a Judal-kun, bueno llegamos incluso más lejos desde la primera vez. Creo que eso me convierte en alguien fácil, pero cuando se trata de él me es imposible resistirme. Sabe exactamente donde y como tocarme para hacerme sentir amado...y muy avergonzado. Creo que si el me dijera que no quiere salir de la cama, tampoco lo haría yo. Y no por el sexo, que en todo caso es maravilloso, sino que me gusta mucho la ternura y calidez que me transmite. Lo quiero mucho, tanto que no dejo de pensar un solo segundo en él. Ah, Muu-onisan, si, sospechaba que sentía algo por Alibaba-kun cuando vi como le miraba en Magnostad. Pero si el no le ha dicho algo no tengo porque hacerlo yo. Sería invadir su privacidad. Y al menos a mi no me agrada cuando otros quieren meterse en la relación que tengo con Judal-kun. Si, aún está el asunto de la cumbre y buscar la manera de cambiar el rukh negro en blanco. Además de esa laguna mental que tengo luego de la visita de Yunan. Estaba con Sinbad-ojisan pero olvidé el resto. Cuando me di cuenta estaba en mi habitación pero mi cuerpo, era como si alguien hubiese tocado mi...»-llevó la mano a su pecho-«-Pero es imposible porque no puede. Además si algo así fuera posible Judal-kun habría hecho algo, dijo que me espía todo el tiempo. Claro a excepción de cuando me baño. Ah, lo extraño. Me gustaría mucho despertar a su lado todas las mañanas. Pero supongo que aún queda mucho por hacer.»
Sonrió y continuó con su arreglo personal. Incluso imaginó que su novio le elogiaba y besaba.
«-Enano...»
Se le enchinó todita la piel y se ruborizó. Vaya que el amor puede distraerle por completo de su rutina.
...
En el Imperio Kou.
El primer y tercer príncipe revisan varios documentos. Es entonces que el mayor imprime demasiada fuerza y rompe el instrumento de escritura ante la sonrisa contraria.
-Toma las cosas con calma En-nii.
Este frunció el ceño y se cruzó de brazos.
-Eso hago pero estoy harto. ¿Cuánto trabajo hay? Empezamos muy temprano, descansamos un par de horas y a seguir. ¿Cuando podré hacerte el amor? Si no duermes tu, lo hago yo.
-Es culpa de esa mujer. Quiere agotarnos para cogernos con la guardia baja. Hasta parece que no reposa, es un demonio. Para su mala suerte formamos un gran equipo. En cuanto a lo último ah~ yo también tengo muchas ganas pero si dejamos pasar algún detalle, por mínimo que sea los pobladores pagarían las consecuencias. Y eso si que nos haría enojar a los dos.
-¿Cómo es que puedes entenderme tanto?
-Porque te amo~.
-Así solo haces las cosas más difíciles. La abstinencia nunca fué mi fuerte.
-Lo sé-su semblante adquirió cierto grado de tristeza-Fuiste forzado a tener relaciones con muchas cortesanas para asegurar el nacimiento de un heredero.
-Pero contigo será la primera vez que haga el amor.
-Oh En-nii...
Kouha se acercó al mayor, tomando asiento en el escritorio. Una vez lo hizo Kouen retiró todo ornamento en las extremidades inferiores al igual que los zapatos.
-Tienes unas piernas hermosas-declaró con sensualidad.
-Je je je, muchas gracias.
El dueño de Phenex se hizo espacio entre estas y le tomó por los muslos besándo la parte interna y recorriendole hasta el empeine y de regreso, lamiendo de vez en vez, alzando el pantalón corto lo más que pudo para succionar y dejar una marca rojiza que nadie más podría ver.
-Mmm~.
Acomodó la ropa en su sitio y abrió la superior dejando el torso al descubierto. Paseó la lengua por el contorno del pezón derecho, rozandole de vez en cuando con malvada intención. Lo que coloreó las mejillas de Kouha de un tierno carmin.
-Ansio dejar una marca en tu corazón, ¿está bien?-asintió.
Kouen succionó el pechito con fuerza, removiendo el botón con ayuda de su lengua. Kouha tuvo que morder sus labios porque estaba seguro de que sus gemidos llenos de gozo y felicidad parecerían gritos. Y no quería que alguien interrumpiera tan mágico momento. Soñó mil veces con recorrer la piel de Aladdin, le entusiasma la idea de hacerlo llorar de placer. Pero que su hermano le someta con caricias y sencillez ridícula tampoco le desagrada. El pelirojo alejó el rostro para dejarle en libertad pero su amante colocó sus manos en la cabeza de este.
-Continúa En-nii.
-Te haré daño.
-¿No te lo dije? Estoy mal de la cabeza. Puedes arrancar mis entrañas y estaré bien.
-¿Por qué hacerlo si hay más de ti para disfrutar?
Tocó sin pudor alguna la intimidad del amo de Leraje y le frotó con locura.
-Mmm aaaaaah~ En...en...nii...¡Ungh!
-Tienes una voz hermosa que lo es más cuando no puedes hablar.
-Eres un enfermo ah y me encanta~.
-Tu también.
-Je je ah mmmunangh~.
Los orbes del mayor le recorrieron para deleitarse con los movimientos erráticos del muchacho que arquea la espalda gracias a sus atenciones. El como cierra las piernas invadido por el pudor pero al mismo tiempo se ofrece. Como le sonríe cínicamente con cierto deje de curiosidad, de ingenuidad, expectativa. Como si supiese que Kouen puede satisfacerle en todos y cada uno de los ámbitos además del sexual. Y cuando el climax está cercano, es que Kouha coloca su mano en la contraria para detenerle.
-Ah En-nii, me encantaría que llegáramos al final, de veras que si. Pero no puedo distraerte más, lo que resulta muy cruel porque también quiero probar tu piel. Ah~ Mei-nii te necesita. Tienes que ir a Balbad.
-Ven conmigo.
-Me fascinaría~, pero no puedo. Si esa mujer o Hakuryuu hacen alguna estupidez...me niego a permitir que destruyan un imperio que ha costado tantas vidas.
-¿Estarás bien?
-No asesinarían a un miembro de la familia real solo porque si. Se meterían en problemas. Es una fortuna que para el pueblo Al Thamen no exista y así está bien. No hay necesidad de estresarles.
-Siempre preocupandote por otros, ¿cuándo lo harás por ti?
-Oh, tengo más de lo que necesito. Eres suficiente para ser feliz, te amo En-nii.
-Yo también, además-sonrió perverso-te deseo.
-Ah~ con que facilidad me haces temblar. Ahora entiendo un poco al niño mugriento con Judal je je je.
-Me has interesado en el asunto del trío, pero dudo que Judal nos preste al novio.
-Ja ja ja ja, En-nii que ambicioso, quieres hacernos el amor a los dos.
-O ambos al mocoso.
-Que idea tan maravillosa~. Ya enserio, necesitas ver a Mei-nii. Se cuidadoso. Esa bruja intentó asesinarme cuando viajé a Magnostad, si no fuese por Aladdin.
-Lo sé.
-Por eso me gusta tanto~, ¿a qué no es lindo?-el otro se encogió de hombros-¡Ja ja ja ja!
Kouha se puso en pie y rápidamente se arregló con propiedad-Llegó la hora de continuar con los pendientes.
Se giró pero fué el pelirojo quien pasó las manos por su vientre, tocando su piel y recargando el rostro en el espacio entre el cuello y hombro para dar una pronunciada y erótica mordida.
-Ahm~.
-Eres mío, si cuando vuelva no estas, te buscaré hasta el fin del mundo. Sin importar la cabeza de quien tenga que cortar.
-Que sexy, ¿me la regalarías?
-Solo si la quieres.
-Je je je mejor no. No eres la clase de hombre que ensucie sus manos sin razón, conserva la pureza de alma que otros no pueden entender. Es todo, chaito.
Se liberó y acercó a la puerta tomando el picaporte.
-Kouha.
-Tendré cuidado, lo prometo. Ah, y sería bueno que llevaras a alguien a la cumbre. Estoy seguro de que Sinbad hará su movimiento.
-Ya lo tenía contemplado, pero gracias por la sugerencia.
-Me lo imaginé.
El de hebras fiusha se retiró, el otro cogió una simple y común hoja que bien podría contener la clave de su caída o éxito.
«-Estoy seguro de que el imbécil de Sinbad pretende utilizar al mocoso y a su inútil candidato. Cuidarlos no es una de mis obligaciones pero Kouha estima mucho al pequeño y este al unicornio. Alibaba Saluja, teóricamente alguien sin poder, título o talentos pero hay algo en él. Sinbad le hará daño y con ello al magi.»
Sonrió de lado.
-Veamos que tanto provecho se puede sacar de una desventaja. Mmm supongo que será bueno vernos en territorio neutral. Balbad me parece indicado.
...
En Sindria semana y media después.
Aladdin se la ha pasado de aquí para allá. Buscando la solución al problema que le encomendara Mogamet y afinando los detalles de la cumbre para la cual tiene cede. Además de los múltiples consejos que le ha pedido Titus. Por desgracia el que brilla por su ausencia es Judal.
«-Es entendible. En la actual situación dudo que Al Thamen le diera libertad de movimiento. Un paso en falso y podrían arruinarse los planes de Arba-san, y con el tiempo que ha invertido es algo que no se permitirá. Solo espero que no le hayan hecho daño. No, posee una nueva habilidad. Desconozco como la obtuvo o su origen pero la última vez que nos vimos lucía distinto. Es una lastima que me durmiera porque ya no tuve la oportunidad de preguntarle. Lo curioso es que no me inspira miedo. ¿Estar enamorado de él me ciega? Mmm, ¿es la verdadera razón?»
-Aladdin.
-Oh Alibaba-kun, ¿qué sucede?
-Sinbad-san me entregó una carta de Kou. Parece que está dirigida a ti y a mi.
-¿Uh? ¿Quién la envía?
-Ren Kouen.
-¿La leyó Sinbad-ojisan?
-No y tampoco yo. Esperaba que lo hiciéramos juntos.
Los ojos de ambos recorrieron rápidamente las letras y luego se miraron sorprendidos en silencio.
-¿Es alguna clase de broma?
-No creo que ojisan tenga mucho sentido del humor.
-Muy cierto. Tiene más personalidad de sicopata.
-Eres demasiado severo con...ungh, a mi también me asusta.
-¿Verdad? ¿Para que querrá que le acompañemos a la cumbre?
-A lo mejor toma precauciones contra Sinbad-ojisan. Tiene una excelente intuición y como te lo mencioné, tampoco confio en él.
-Ni yo.
-¿Lo sabe?
-No, no quiero tener problemas cuando recién iniciamos nuestra relación. Aunque tampoco me gusta tener secretos.
-Entiendo pero creo que en su caso es lo mejor que puedes hacer. ¿Aceptarás?
-Mmm, ese sujeto no me agrada. Pero tampoco puedo negar que es el único que puede ayudarme con respecto a Balbad. Ah, siento como si estuviese utilizando mi existencia para llegar a mi objetivo.
-No necesariamente. Si hablas de frente con el y le expones tus preocupaciones es posible que lleguen a un acuerdo. Posees conocimientos de Balbad únicos porque es el lugar de tu nacimiento. Debe contar un poco, eso espero. Aterra pero no me da la impresión de ser cruel o malvado, aunque si me equivoco...no quiero perder a mi mejor amigo. Si vas, también yo.
-¡No!
-¿Eh? ¿Por qué?
-Es cierto que eres un magi y me superas por mucho en cuanto a cantidad de magoi y versatilidad de habilidades. Pero...yo...siempre voy a amarte y me asusta que Ren Kouen ponga las manos sobre ti. En Balbad al menos tengo muchos amigos y me sé distintos pasadizos si me veo acorralado. Soy muy injusto pero mi corazón no soportará encontrarte nuevamente como cuando a Judal se le ocurrió andar con sus juegos. Por favor.
-Mmm, también corres riesgo.
-Kougyoku es mi amiga.
-Y Kouha-kun el mío pero no pretendo que se rebele a su familia.
-¿Eh? No es eso. Es que ella me dijo que Kouen le salvó de la soledad. Confiaré en sus palabras y le daré un voto de confianza.
-Ah.
-¿Por qué siempre piensas mal de mi? Solo intenté violarte una vez.
-¡Alibaba-kun!
-¡P-pero es algo que quedó en el pasado! Uh~.
-Espero que no seas tan torpe delante de ojisan porque regresaras embarazado. ¡Ay!-el otro le dió un coscorrón.
-Solo hay una persona de quien tendría un hijo, pero no soy una chica.
-Así mejor, sería extraño que heredara tu cabello.
-¡¿Qué tienen contra el?! ¡El del rey Rashid era igual y nadie se burlaba!
Ambos sonrieron.
-Cuídate mucho Alibaba-kun. Si tienes la más mínima impresión de estar en peligro hazmelo saber. Enseguida iré a salvarte. Supongo que es lo mejor. Si voy y Judal-kun está cerca lo pondré en evidencia. Y lo nuestro debe ser un secreto, al menos hasta que logre salvarle de Al Thamen. Mmm, ¿Estarás bien lejos de Sinbad-ojisan? ¿Lo entenderá?
-Sabe lo que pienso de Balbad. Ya lo hemos discutido.
-Mucha suerte.
-A ti también. Espero que ese par de idiotas que gobiernan Sindria y Kou dejen las hostilidades.
-Ojalá la historia de Alma Toran les abra los ojos para que no cometan los mismos errores y crímenes. El rey Solomon se enojará pero también quiero liberarle de la carga de vigilar el rukh eternamente.
-Si estuviese en su lugar me sentiría muy orgulloso de ti. Además si fuera el caso te detendría, ¿o no?
-¿Crees que esté de acuerdo?
-Probablemente.
Aladdin apretó su ropita entre las manos, su boca tembló, se sonrojó y sus ojitos brillaron llenos de emoción.
-Entonces tengo que cumplir con sus expectativas-sonrió-¡Le echaré muchas ganas!
-Siempre. No conozco a nadie que trabaje tanto como tu. Bueno, necesito hablar con Sinbad. No le gustara nada que me vaya otra vez pero al final lo entenderá.
-Eso espero.
-Nos vemos.
El rubio se despidió de su amigo y fué en busca de su pareja, al que no halló en su despacho, habitación y mucho menos en la biblioteca. Alibaba comenzaba a dar el asunto por perdido cuando al caminar por un corredor alguien le sujetó del vientre por la espalda.
-Sinbad-san.
-Te irás nuevamente, ¿cierto?
-Entonces lo sospechabas.
-Desde que me encontré esa carta. Si te soy honesto me entró la tentación de esconderla, destruirla o fingir que nunca llegó. Pero te amo y debes ser tu quien elija tu camino. Mentiría si dijera que no me preocupa. Es un sujeto perverso capaz de cualquier cosa. No permitas que te utilice. Debes ser libre sin importar las circunstancias.
-Pero Balbad...
-No puedes sacrificarte.
-Tu lo haces por Sindria.
-Oh Alibaba, ¿por qué me torturas?
Este se giró de inmediato.
-¡No quiero hacerlo! Te amo pero mi padre me legó una gran responsabilidad. Confiaba en mi. ¡No le fallaré aún si eso significa terminar de a poco con mi corazón!
-¿Qué hay de mi? ¿Se supone que me quede callado aguantando tus desplantes?
-Así que al final, eso es lo que piensas.
-¡No!-con tono grave y varonil, autoritario-¡¿Por qué te es tan difícil entender?!
-¡Lo intento pero no me das opciones! Limitas los caminos que puedo tomar aún si aseguras lo contrario. ¡Confía en mi! ¡No tengo interés en Ren Kouen así como no lo tiene en mi!
-¿Y cómo lo sabes? ¿Puedes asegurar que no te utilizará como un seguro en mi contra?
El rubio quedó boquiabierto, no se cree que dijera semejante barbaridad.
-¿Soy tu debilidad?
-No...es solo que...
-Un imbécil que puede caer en cuanta trampa le tiendan porque es incapaz de utilizar el cerebro.
-Bueno, eres muy inocente y...apuesto, quizá tenga deseos de llevarte a la cama y con sus engaños acceder sería...
Una sonora bofetada resonó en el recinto. El chico le mira con odio y frustracion.
-Después de todo lo que hemos pasado. El que haya perdonado la manera en que me hiciste el amor la primera vez no me convierte en alguien fácil. Mi madre fué una prostituta, pero lo hizo por necesidad, siempre se dió a respetar y por eso la admiro. Sacrificó algo tan valioso para que sus hijos, y eso incluye a Mariam y Kassim, no tuviéramos que pasar por algo tan terrible. Entonces, ¿por qué vendería mi cuerpo al mejor postor? Eres tu el que no deja de lastimarme. Incluso Judal que ha caído en la depravación entiende mejor a Aladdin. Cuando lo veo sonreír con tanta alegría a veces me da tristeza que tu y yo no podamos llegar a ese nivel de entendimiento. ¿Qué más quieres de mi? ¿Mi alma, mi dignidad? Lo lamento pero son mías. Si es la única manera en que puedes reaccionar, entonces no tenemos más de que hablar.
-¿Estas rompiendo conmigo? ¿Lo haces para estar libre para...?
-No más, terminaré por odiarte.
-Pero aún amas a Aladdin.
-¡¿Por qué tienes que compararlo todo?! ¡Deja de competir con el mundo entero!
-Si no me obedeces por las buenas, será por las malas.
Sus ojos resplandecieron con perversidad, Alibaba tragó saliva y llevó la mano a su contenedor familiar.
-Ah~ no puedo, eres el único con el que me siento de esta manera-se arrodilló y tomó galante la mano del ex príncipe para besarle con respeto-Merezco todo cuanto me has dicho pero por lo que más quieras. No termines conmigo. Eres lo único puro y limpio que me acepta, estoy mucho más enamorado de lo que creí. No importa lo que hagas en Kou siempre y cuando sea tu voluntad. Si me engañas, está bien. Porque yo seré fiel por ambos. Pero cuídate, hay cosas en el mundo peores que la muerte. No quiero que los hermosos ojos que tienes pierdan su resplandor. No soportaría perderte. Sigue siendo el chico ingenuo, confiado, y crédulo porque complementas perfectamente al engendro que soy.
-Sinbad-san.
-¿Si?
-Eres mi héroe.
El monarca estuvo a punto de llorar sinceramente, pero se contuvo y en lugar de ello le abrazó hasta cargarle.
-Eres mi más grande tesoro. El que me llenara de fuerza, energía y determinación.
-Y tu de coraje, seguridad y valentía. ¡Me inspiro en tus aventuras!
-Entonces tengo que seguir escribiendo una brillante historia. Pero no será para el mundo, sino para ti.
-Je je je je-le bajó-Volveré pronto.
-Para entonces habré terminado con el trabajo pendiente. Tengamos una cita.
Se besaron sellando el juramento y Alibaba se fué.
-Es de mala educación espiar.
El hijo de Solomon salió de su escondite.
-Tenía que asegurarme de que no le harías daño. Cuando Alibaba-kun tomó su contenedor tu...
-¿Lees la mente?
-...
-Entonces no pretendas pasar una sospecha como verdad absoluta. Además, tan interesado en la seguridad de tu candidato cuando no puedes cuidar de ti mismo.
-¿Cómo?
Y la mirada de ese hombre cambió nuevamente.
-Esta noche serás mío. Hagamos algo muy divertido-besó sus labios sin resistencia-Te gustará.
-Si.
David sonrió divertido y se marchó. Para cuando Aladdin recobró la conciencia de si mismo estaba confundido y nuevamente tenía una laguna en su memoria.
Morgiana y el magi fueron a la costa para despedir al dueño de Ámon que a pesar de todo no pudo disimular el nerviosismo.
-Lo harás bien Alibaba-kun.
-¿Y si Kouen tiene intenciones dudosas?
-¿Uh? ¿Como qué?
-Pues-jugó nervioso con las manos-convertirme en una especie de juguete sexual.
-Oh, no me preocuparía por eso. Kouen-ojisan está enamorado de Kouha-kun y es mutuo.
-¡¿Eh?! ¡P-pero son hermanos!
-Para el amor no hay imposibles. A mi me gusta un chico, si Judal-kun fuera mi hermano estoy seguro que de cualquier manera le habría escogido.
-Mmm y yo a Sinbad-san...
-No te interrumpo más. No quiero que te vayas muy tarde, el clima podría no ser benéfico.
-Uh~.
-Enfrenta con decisión a tu destino Alibaba-san. Nada puede detenerte.
-¡Esa es mi Mor! ¡Siempre con las palabras justas! Nos vemos chicos.
Subió a la embarcación, los otros agitaban la mano uno animadamente la otra apenas perceptible.
...
A eso de la media noche Aladdin tomó asiento en la ventana, con la mirada perdida. Poco después se abrió la puerta dando paso al rey que puso el seguro. Se acercó a él y le cogió en un abrazo lleno de lujuria estrujando su pecho sobre el sarashi.
-Sabes que soy un mago con más conocimientos que tu, ¿cierto?
-Si.
-Parece que tu novio viene de visita, ¿qué te parece darle una función entretenida?
-Como desees.
Aladdin tomó asiento en el lecho, y David se escondió en un punto ciego, al lado de la ventana. Minutos después el oráculo entró por la misma.
-Hola enano-con acento sugerente que fué ignorado-¿Estas sordo o qué?
Dió un par de pasos cuando algo le cogió del cuello y le estampó contra la pared.
-¡Uangh!
Se quejó, reaccionó rápidamente para sacar su varita pero en segundos fué robada por David que la clavó en su mano derecha con brutalidad.
-¡WAAAAAAAHH! ¡¿Qué rayos te pasa rey idiota?!
-El idiota eres tu por no entender que tienes otro enemigo.
El mayor le ató al muro con ayuda de unas cuerdas mágicas en tobillos, muñecas y cuello que a pesar de estar fabricadas en apariencia de ramas eran tan duras como el metal, y tenían espinas tan afiladas como la más peligrosa espada. Judal intentó liberarse pero solo consiguió incrustarse varias que de inmediato le hicieron sangrar.
-¡No te quedes parado enano! ¡Haz algo!
-Aladdin es mi esclavo. Obedece todo cuanto le ordeno.
-Si claro, bien que te gustaría cerdo.
-¿No me crees?-sonrió e invocó una lanza de hielo que entregó al pequeño-Quiero que atravieses una de sus piernas.
El peli azulino se acercó, alzó el elemento y lo empuñó a velocidad prodigiosa. Pero antes de rozar la piel de su amado se detuvo y comenzó a llorar negando en reiteradas ocasiones, lo que causó gracia a su abuelo.
-En verdad deben tener un vínculo envidiable si se resistió hasta este punto, no es la primera vez que lo hace. Pensaba divertirme con él mientras lo veías todo pero temo que no es muy cooperativo. Supongo que tendré que obligarlo de otra manera.
-¡No te atrevas bastardo!
El hombre devolvió la voluntad al niño que miró confuso a su alrededor.
-¿Sinbad-ojisan? ¿Judal-kun? ¡¿Por qué estas...?!
-¡Huye enano!
-¿Uh?
"Sinbad" le cogió de la trenza jalando de ella con fuerza.
-¡Aaaaah!
El niño golpeó su hombro y espalda al caer pero se puso de pie rápidamente para coger su mediador.
-¡Uaaangh!
Pero una patada le hizo rodar por el suelo para quedar inmóvil algunos segundos.
-¡Aladdin! ¡Déjalo miserable! ¡En cuanto me libere te voy a matar!
-¡Ja ja ja ja! No podrás hacerlo. ¿Crees que por conseguir el punto oscuro ya lo dominas todo? No tienes ni la más mínima idea.
-¡Ungh! ¡Cof cof cof!
Dió un par de patadas más al pequeño que escupió sangre. Le cogió del cabello para ponerle de pie, Aladdin respondió con una patada pero está, además de ser bloqueada fué seguida de un intenso dolor en el abdomen producto de un puñetazo. David le soltó sin precaución y de nuevo se estrelló con el piso para alzarle de nueva cuenta, ahora por el cuello.
-¡Enano!
La sangre comenzó a escurrir por las extremidades del sacerdote que forcejea como desquiciado sin resultado aparente.
El hijo de Solomon lleva sus manos a las ajenas para intentar liberarse pero es poco lo que puede hacer puesto que le asfixia. Comienza a ver borroso y tiene una hemorragia nasal producida por los golpes y que tampoco ayuda a que normalize su respiración.
-Ah ah cof cof...
-E...enano...
-Estoy bien...Judal-kun...
La pelea continúa un buen rato hasta que agotado Aladdin se entrega por completo a su captor que le lanza al lecho con vil salvajismo, aunque su víctima ya no se quejó. David empleó magia para alzar al niño a medio metro de la cama, y ató su cuello en una posición forzada que le obligaba a mantener la cabeza hacia abajo, lo que acumulada sangre en el sitio y le tenía constantemente mareado, sus extremidades también fueron dispuestas en la misma dirección. Es tan doloroso que Aladdin tuvo dificultades para contener el llanto y solo ofreció una de su magníficas sonrisas a Judal.
-Enano...¡Escúchame bien malnacido como le toques un solo cabello...!
-¿Qué?-con ironía al tiempo que tiró de las cuerdas invisibles.
-¡WAAAAAAHHH!
-¡MALDITA SEA! ¡¿QUE RAYOS TE HIZO?!
-¿A mi? Nada, pero me gusta mucho hacerlo gritar, ¿no tiene una voz hipnotizante?
-¡Hijo de la fregada! ¡Eres un puto enfermo!
-¡Ja ja ja ja ja!
-Es tan gracioso ver cuanto me odias y lo poco que puedes hacer.
-Resiste enano, encontraré la manera de...
-Ungh cof cof, estoy bien Judal-kun.
-¡Deja de decirlo! ¡¿Cómo puedes estarlo?!-sus ojos se llenaron de lágrimas-¿Por qué nos pasan estas cosas? No le haces daño a nadie, ¿entonces por qué? ¡Maldito destino! ¡Jódete!
-No...maldigas tu destino...no por mi...-las lágrimas escaparon sin que pudiera detenerlas-discúlpame por ser tan débil, por no cof cof liberarte de Al Thamen, por ser tan torpe como para caer un trampas como ¡WAAAAAAHHH!
-¡YAAAAA BASTA!
-No te escuché.
-Ya déjalo...por favor...no soporto verlo así.
-A ti no te importó la enorme cantidad de gente a la que hiciste sufrir. ¿Solo te interesa cuando es alguien cercano?
-¡WAAAAAHHH! ¡UNGH! ¡COF COF COF!
-¡TE LO SUPLICO DÉJALO IR! A cambio puedes hacer conmigo lo que quieras, torturame, violame, matame pero...
-¡Aaaaahhh!
-¡Por favor, ya no, no más!
-Ungh cof...Judal...kun...te...amo...
-Yo también te amo, mucho con toda mi alma, eres lo mejor que pudo ocurrirme.
David intensificó el agarre en el pequeño pero este no emitió sonido alguno, hasta que algo tronó, como si un hueso se hubiese salido de su sitio. Fué entonces que el magi exhaló su último aliento, cuando su corazón se rompió en miles de fragmentos al igual que su cuerpo.
-Je, creo que se me pasó la mano. Aladdin se murió.
-¡WAAAAAAAAAHHHH!
-¿Cómo se siente la impotencia?
-No lo sé, dímelo tu-emitió Aladdin desde la ventana con una sonrisa perversa.
-¿Eh? ¿Pero cómo...?
Sinbad se encontró de un segundo al otro con múltiples huesos dislocados, incluso una herida abierta. Libre, en el piso. En el sitio donde debía estar Judal estaba la pared pulcra y brillante y Aladdin aún le contempla con burla.
-¿Qué hiciste?-furioso.
-¿Yo? Oh por favor, ¿que tenías en mente? ¿Qué no soy rival? Despierta vejete, soy un mago de la creación. No tienes suficiente con una maldición, ¿cuántas serían buenas? Nadie más que yo toca a mi enano.
-¿Ju...Judal? ¿Pero cómo...?
-Para que te sepas que nuestro vínculo es increíble. ¿Crees que me lo cojo porque si?
-Si.
-¡Ja ja ja ja! Algo hay de eso. Está bien bueno ni como negarlo.
-¿Por qué me hiciste esto?
-Te advertí que no pasaría por alto tus estupideces.
-Pero yo no...
-Nah, quejas para el parásito en tu interior. No sé quien carajo es y poco me interesa. Pero no te pienses con derecho sobre lo que me pertenece. Ahora ninguno de los dos puede tocar a mi enano, pero si quieren arriesgarse mejor para mi. No me perdería los fuegos artificiales que harán con su rukh y tripas.
-Eres un monstruo.
-Mucho más. No debiste subestimarme. ¿No lo has notado? Estamos en una historia y el villano principal soy yo. No tengo rivales. Si de maldad hablamos ni Gyokuen me pisa los talones. Muy pronto su cabeza decorará mi habitación.
-¿Crees que te dejaré ir tan fácil? En cuanto Jafar me vea...
-Anda, cuéntale todo a tu perro faldero. Seguro se pone bien feliz. ¿Sabes que me da más gusto? No te queda más que guardar silencio. ¿Y adivina quién no tiene un djinn de octavo tipo o es un magi? Je, un vulgar humano que tiene que esperar a que cierren sus heridas. Debe doler un buen. ¿A que te jode?
-...
-Oh, el rey idiota, ¿mudo? Eso si que es nuevo. Para que veas que tus palabras "dulzonas" no los convencen a todos. Tu maravilloso mundo se hará mierda, en unos años nadie se acordará de ti ni tus hazañas.
-Tampoco de ti.
-¿Y qué? No es mi ego el que parece globo. Sigue jugando con tu casita de muñecas y rompete la jeta. Bien, es todo me largo. Pero eso si, vuelves a intentar algo en contra de Aladdin y lo ocurrido en la fundación se quedará corto. No me has visto en verdad enojado. Eres el ser que más desprecio en la faz de la tierra.
-¿Y Al Thamen?
-Ellos pronto serán vestigios del pasado.
-Es poco común escucharte hablar de esa manera.
-Ni que lo digas, soy todo un anciano. Y por lo mismo sabio y con alcances inimaginables. Te conviene estar de mi lado, pero no te equivoques. Te ofrezco un puesto como mi sirviente. Mmm, ¿qué palabra empleó el otro bastardo? Esclavo. Porque mi candidato a rey es Hakuryuu y Aladdin mi prioridad. Si este me pidiera asesinar a Hakuryuu lo haría. Eso te da una idea de quien tiene el poder, ¿o no?
-¿Qué hay de tu orgullo?
-¿Qué te digo? Mendigo enano ladrón, me lo robó.
-¿Te das cuenta de que has confesado tu debilidad?
-Para nada. Podría decirse que antes estaba mal de la cabeza, por Aladdin estoy loco ¡ja ja ja ja ja! ¡Y tengo mucho más poder del que pude imaginar! Nos vemos~. Ah si, y si se entera de lo ocurrido también te mato.
-¡¿Por qué?!
-Diversión.
Judal en el cuerpo de Aladdin le pasó de largo en dirección al lecho y sin más, se desplomó inconsciente. Sinbad no pudo contener la rabia en su alma y aún con el cuerpo destrozado se arrastró como pudo sin un plan en mente. Pero antes de tocarlo su estómago fué víctima de un increíble dolor que le hizo rememorar nítidamente la temporada que pasó con Mader. Y comprendió que ahora Aladdin está fuera de su alcance. Bajó la mirada derrotado.
«-¿Acaso alguna vez lo estuvo?»
Salió del sitio rogando porque nadie le viese con semejante pinta. Al menos en lo que logra acomodar algunos huesos, cubrir las fisuras, suturar las...sería mucho más útil un nuevo cuerpo. Lastima que solo tenga uno.
Y mientras Aladdin duerme plácidamente entre suave seda con la sonrisa más hermosa que haya mostrado nunca. Y todo gracias a un maravilloso sueño que su novio le obsequió. Uno donde se estregan el amor más salvaje, apasionado, candente y erótico mientras van simplemente tomados de la mano a la orilla de la playa.
-Judal...kun-susurró con dulzura.
Una mariposa negra se posó con suavidad sobre sus labios para luego emprender el vuelo.
...
En el imperio Kou.
Judal patalea, llora y lleva las manos a su adolorido vientre, mientras ríe a todo pulmón.
-¡Ja ja ja ja ja! ¡Oh joder que cara! Seguro que ni él se lo esperaba. ¡Ja ja ja ja!
-Y ahora a ti, ¿qué te pasa?
-El señor indignación, ¿me hace una visita? ¡Ja ja ja ja!
-¿Quieres parar? Es importante.
-Dudo que más que esto.
-Mi madre se fué a Rakushou, además Kouen-dono y Koumei-dono están en Balbad. Llegó el momento.
-Por fin seré libre.
-Por fin cobraré venganza.
-Je.
«-Cada día estoy más cerca de tenerte entre mis brazos enano, y de teñir este mundo con caos, destrucción y guerra.»
-¡Ja ja ja ja!
-No pierdas el optimismo.
-Llegado a este punto, imposible mi rey.
...
En Balbad.
Alibaba llegó sin mayores inconvenientes al que antes fuese su hogar. Pero por más que miró en distintas direcciones le fué imposible reconocer algo.
«-Luce tan distinto.»
En momentos como este le habría gustado mucho tener algo de compañía. Se sentía indefenso e inseguro pero no quería poner a nadie en peligro.
«-Es mejor así.»
Se repitió una y otra vez y emprendió el camino rumbo al palacio. Incluso el mercado es tan diferente, es más como si estuviese en el imperio Kou. La gente sonríe pero no parece que estén contentos.
-¿Tu ser Alibaba?
-¿Uh?-se giró-¡Toto! ¡Que sorpresa! ¿Qué haces aquí?
-Encargos de maestro. ¿Y tú?
-Mmm visita diplomática. Es complicado de explicar.
-Ya veo.
-¿Cómo la llevas?
-El coliseo no ser lo mismo desde que tu irte. Muchos debiluchos llegar.
-¿Y Muu-san?
-Ocupado con el nuevo magi. Yo creer que está deprimido.
-Es natural. Debe extrañar mucho a Sheherezade-san.
-Tal vez, no tratarle mucho.
-¿Te irás pronto?
-Hoy, terminar con pendientes.
-Que mal, me hubiera gustado platicar un rato.
-Estar libre por ahora. Si tu querer yo acompañar.
-Alibaba-san...-una voz a su espalda, se viró.
-¡¿Morgiana?! ¡¿Qué haces aquí?! Pensé que te habías quedado en la costa.
-Subí al barco unos diez minutos después de tu partida, gracias a mi contenedor familiar.
-¿Por qué?
-Estaba preocupada. Entiendo que era tu intención venir solo pero es frustrante quedarse atrás. Me escondí todo el trayecto porque no quería que regresaras por mi causa.
-¿Aladdin sabe que...?
-Dijo: "Eres libre Mor-san, si hay algo que debas hacer, no te detengas. No permitas que otros decidan por ti. Si Alibaba-kun se niega siempre puedes golpearlo." Y sonrió.
«-¿De que lado estas Aladdin?»
-Asusta volver al lugar de origen. Me ocurrió cuando fui a Katargo. Pero al menos era un sitio desértico, abandonado; donde no tenía enemigos. En tu caso es probable que tengas que pelear contra el imperio Kou. Por nada del mundo te dejaría solo y Aladdin piensa igual.
-Gracias-por lo bajo.
-¡Cuidado!-una mujer en la plaza.
El trío giró al tiempo solo para contemplar como un carruaje con fruta atropellaba a un niño que quedó tendido. Lo impresionante del asunto es que nadie intentó ayudarle, pasaban a su lado ignorándole, como si no estuviese ahí. Los chicos corrieron en su auxilio y Alibaba se arrodilló para revisar su estado con algunas técnicas aprendidas de los Yambala.
-Es grave-con seriedad-¡Un médico! ¡¿Piensan dejarlo morir?! ¡¿Qué clase de personas son?!-furioso.
-No se altere príncipe Alibaba-uno de los guardias de Kou-Es parte de las normas existentes. Está prohibido abandonar el trabajo sin importar la razón.
-¡¿Te parece que una vida es poco?! ¡¿Es que para ustedes no significa nada un niño?!
-Bien-suspiró-El gobernador general nos pidió que le diéramos una cálida bienvenida. En consideración a usted pediré que atiendan sus heridas. Pero no haga esperar más a su majestad.
Alibaba asintió de mala gana y le subieron a un carruaje, Toto y Morgiana le siguieron preocupadas por su situación. Llegaron al palacio de Balbad, por donde se mire tiene decoración que recuerda más al imperio que a su gloria de antaño, y no solo eso, todas las casas y construcciones en el trayecto tienen la misma apariencia.
Algunos guardias nativos les recibieron pero con reservas, como si fueran enemigos o algo similar. Alibaba se siete como un prisionero de guerra que es enviado al matadero. Como carne puesta en venta. Respira hondo y aprieta los puños.
«-No te acobardes ahora. Sinbad-san, dame fuerza, Aladdin, inspirame con tu valentía.»
-Señor-uno de los súbditos-Alibaba Saluja, tercer ex príncipe del Reino de Balbad le visita para una audiencia.
En el sitio de honor, sentado en el trono con elegancia: Ren Kouen, de pie a su lado Ren Koumei.
-¿En dónde está el magi?-con tono neutral.
-En Sindria. Mientras no sepa cuales son tus intenciones no permitiré que te acerques a él.
-¡Qué insolencia!-uno de los contenedores familiares del Kouen.
Este realizó un ademan para pedirle cautela.
-¿A qué has venido entonces?
-¿En verdad quieres que te acompañe a la cumbre?
-Si.
-¿Por qué?
-Que no se te olvide-uno de los nobles de Kou-que has perdido tu título. Estas ante el gran primer príncipe imperial. Le debes obediencia y respeto. Antes de atacarle con preguntas sin sentido, reverencia.
Kouen le admira imperturbable, atento a su proceder, intrigado.
Los nativos de Balbad toman sus armas con fuerza, impotentes testigos del intento de humillación al que aún consideran su príncipe. Morgiana y Toto aguardan en silencio, nerviosas, sin manera de intervenir en asuntos de política.
-¿Qué?-el noble-¿Insinúas que no tienes relación con Balbad? ¿Has roto todo vinculo con ellos?
El comentario incentivó el nerviosismo en el ambiente. Morgiana estuvo a punto de dar un golpe al suelo pero logró contenerse.
«-Es muy injusto. Si Alibaba-san se inclina admite que Balbad se ha sometido a Kou, pero si no lo hace estará traicionando a su gente, sus compañeros, conocidos, amigos.»
«-¿Qué harás Alibaba Saluja? Muestra la destreza, agallas y cinismo de Magnostad. Cuando tomaste ventaja de haber salvado a Kouha.»
Este unió las manos imitando la postura del imperio Kou. Los labios de muchos se entreabrieron perplejos, otros cerraban con fuerza los ojos para no contemplar la humillación de un ser tan admirado y los más sonreían con gozo, a excepción de Kouen y Koumei que no han cambiado su semblante una sola vez.
-¡Todos deben hacerlo!-a los de Balbad que no les quedó más opción que obedecer.
-No tengo problema pero, ¿está seguro de querer algo así?
-¿Eh?-el noble.
-En Balbad tenemos la tradición de inclinarnos y tocar el suelo con la frente para pedir que llegue a buen termino un parto. ¿El gran príncipe estará satisfecho con ello?
-¡¿Qué?!
Los ojos del sujeto se pasearon en todas direcciones, a las decenas de súbditos arrodillados en algo más parecido a una ofensa.
-¡.Pónganse de pie! ¡Que falta de respeto!
«-Como es de esperar de Alibaba-sama. Solo a el se le ocurren cosas como estas para que dejen de humillarnos. Muchas gracias.»
-¡Ja ja ja ja ja ja!
La risa del dueño de Phenex descolocó a la mayoría.
-Te lo has ganado mocoso. Escucharé lo que tengas que decir, pero será en privado.
-¿Uh? Si.
Los tres príncipes se retiraron a un salón mucho más pequeño y acogedor. Kouen situado a la cabeza de una mesa, su hermano al lado y Alibaba al otro extremo. Guardaron silencio durante algunos segundos.
-¿Dónde quedó la valentía de recién?-el pelirojo en son de burla.
-¿Por qué la gente vive tan oprimida? No importa como lo vea, es evidente que hay fuertes señalamientos en cuanto a nivel social.
-Y te bastó un simple paseo en carruaje para darte cuenta de ello. Se nota que no eres como la bola de inútiles que se hacen llamar políticos de este país.
-Si lo soy o no es algo irrelevante. Hice una pregunta.
-Cuidado en como te diriges a mi mocoso. Tampoco abuses de tu suerte.
-¿Cuál es tu objetivo entonces? ¿Que acate cada uno de tus mandatos en silencio? Lo siento pero no me voy a someter. Deseo que los habitantes recuperen, no; que mejoren la calidad de vida que tenían en la época del Rey Rashid. Que los barrios bajos no tengan razón de ser, que nadie se quede sin comida en la mesa, que la inseguridad no sea más que una historia de terror con la que los padres asusten a sus hijos, que todos puedan sonreír satisfechos y llenos de orgullo.
-Es un pensamiento demasiado ingenuo.
-¡Claro que no! ¡Lo vi en Magnostad! ¡Cosas como esas en verdad ocurren cuando la gente trabaja junta! ¡¿Cómo lo vas a saber si los oprimes?! ¡Ni siquiera les das oportunidad! ¡No eres más que un tirano! La gente se ve oprimidas bajo tu yugo, ¿es que ansias destruir su espíritu hasta que no quede nada?
-El responsable de la apariencia y sistema actual de Kou soy yo-articulo con tranquilidad el segundo príncipe.
-¿Eh? P-pero...
-Así que el hombre cruel, perverso y todo cuanto se te ocurra es Ren Koumei-se expresó de si mismo.
-Tenía la impresión de que eras amable y pacifico.
-La personalidad no tiene relevancia cuando se trata de asuntos de estado. Puede que los cambios sean radicales y demasiado severos para quien no está acostumbrado. Sin embargo la situación era grave y me vi orillado a tomar medidas drásticas. No estamos hablando de Magnostad o Reim que aún cuentan con los medios para resurgir aún sin sus dirigentes. Balbad estaba al límite y más que eso. Es rescatar un país de poco menos que cenizas y despojos. No te creas que lo hice por algún tipo de sentimiento retorcido. Ahora forman parte del imperio Kou y con la misma "vara han de ser medidos". Es duro pero es lo que forja el carácter, ¿acaso no lo has visto en los ojos de los habitantes del Imperio? ¿El valor y orgullo propio de su espíritu guerrero que no temen mostrar? Los habitantes de Balbad tienen que renacer, pero para ello es necesario extinguir su presente y todo cuanto conocen.
-Es...muy cruel.
-Pero funciona.
-Si no te parece-el primer príncipe-conviertete en mi mano derecha. Gobierna Balbad, recupera tu país.
-¡¿Qué?!
-Claro que nadie da algo por nada. Para conseguirlo debes ser un príncipe pero ya que has perdido tu título tendrás que contraer matrimonio con alguien de la familia real. Cásate con Kougyoku.
-P-pero yo...¡ya tengo a alguien! No puedo...
-El imperio tiene normas bastante permisivas en cuanto al matrimonio. Kougyoku será tu esposa y la otra persona puede ser tu amante.
-No creo que él...
-Entonces es cierto, eres amante del rey de Sindria. ¿Eres su espía?
-¡No! Vine por voluntad propia con intención de ayudar a Balbad. Incluso discutimos por ello.
-Pretendes cambiar el destino de un pueblo por el que no estas dispuesto a sacrificarte.
-¡Eso no es verdad!
-Entonces rompe tus lazos con Sinbad y comprometete con Kougyoku.
-¡No puedo!
-En la vida no se tiene todo. No te daré privilegio alguno si no aceptas mis términos.
-¡Es demasiado apresurado! Yo...yo no...
-Tampoco me gusta rogar. No habrá una segunda oportunidad.
-D-déjame pensarlo.
-Has lo que quieras, pero mi paciencia no es eterna. Tienes hasta que finalice la cumbre para darme una respuesta.
El chico se retiró abatido, salió a uno de los balcones para tomar aire puesto que sintió que todo le daba vueltas.
«-¿Por qué no puedo ser feliz con Aladdin? ¿Por qué ahora que las cosas parecen ir mejor con Sinbad-san ocurren cosas como esta? Ya le fallé a Balbad una vez, Kassim y Mariam murieron por mi culpa. ¿Qué hago? Kougyoku es mi amiga y la quiero mucho pero me es imposible verla como mi pareja. Ella también debe enamorada de alguien. ¿De Sinbad-san? ¿Aún conservas sentimientos por él? No sé que hacer.»
-¡MALDICIÓN!
-¿Qué tienes Alibaba-chan?
-¡¿Kougyoku?! ¿Desde cuándo?
-Recién. Mis hermanos me dijeron que venias de vista y quería saludarte. ¿Qué ocurre?
-Oh, me siento atrapado en un cajellón. No tengo idea de que rumbo tomar-la miró-tus hermanos me han sugerido algo pero no soy capaz de aceptar su propuesta.
-Eres muy valiente y decidido Alibaba-chan, estoy segura de que si miras en lo profundo de tu corazón hallarás la respuesta.
-No lo sé. Es complicado.
-¿Ese hombre te tendió una trampa justo como te lo advertí?
-¿Uh? ¿S-Sinbad-san? ¿Por qué...?
-La mente de la príncesa está bajo mi poder gracias a la habilidad de Zepar. Pero tengo tiempo limitado. Dime que te preocupa...
-Es demasiado incómodo. Nos aprovechamos de ella...¿es que nadie se da cuenta de que es solo una chica? ¿Por qué la usan como si fuese una herramienta?
-Simplemente tomo precauciones. Ren Kouen es impredecible y peligroso. De mis rivales, el peor. Quiere que te cases con Kougyoku, ¿cierto?
-¿Cómo...?
-Eres demasiado transparente y fácil de leer.
-Dijo que si lo hacia me devolvería Balbad.
-¿Y por qué no aceptas?
-¿Eh?
-Es una mejor oferta de lo que esperaba.
-¿E-esperabas?
-Vamos. No creeras que ese hombre da pasos en falso, ¿verdad? Aún si su pretexto es la cumbre resulta evidente que tenía un plan bajo la manga. Que astuto.
-P-pero si me caso con ella tu y yo...
-No te lo tomes tan a pecho. Podemos ser amantes. Lo importante es que tendrás trato directo con el Imperio, podrías informarme de sus planes.
-Así que es eso.
-¿El qué?
-No me amas.
-Claro que lo hago. No quiero pelear por ello de nuevo.
-¿Qué hay de Kougyoku? Para nadie es secreto lo que piensa de ti.
-Lo siento por ella pero solo a ti te amo.
-¡No es verdad! ¡Desconoces el significado de esa palabra! ¡No te importa otra persona que no seas tu! Solo te aprovechas de los fuertes sentimientos que otros te profesan, Jafar, Kougyoku, yo, ¿de cuántos te has burlado ya?
-No seas infantil. Esto te supone un beneficio. Te di mi aprobación, ¿qué más quieres?
-¡No necesito tu permiso! ¡No eres mi dueño! ¡Tampoco permitiré que juegues con Kougyoku! Le diré la verdad a sus hermanos.
-No cometería semejante imprudencia de estar en tu lugar.
-¿Te aterra que se den a conocer tus artimañas?
-Como esa tengo muchas más que ni imaginas. Pero pondría en evidencia a la príncesa. ¿Cómo crees que quedará su posición cuando se enteren de que ha sido espía de Sindria todo este tiempo?
-Que bajo.
-Sin embargo es cierto. Me ha suministrado una cantidad enorme de información aún si no lo sabe. Y Kou no es especialmente indulgente con las traidores. Lo único que le espera es la muerte. ¿Quieres acabar con la vida de una inocente chica cuyo único crimen fué abrir su corazón?
-Y ahora me chantajeas. Que decepción Sinbad-san, Aladdin tiene razón no eres alguien en quien pueda confiar y mucho menos salvar porque no te interesa. No volveré a Sindria, aún no estoy seguro de si aceptar o no la propuesta de Kouen pero cualquier lugar es mejor que estar a tu lado-sus ojos se llenaron de lágrimas-Lo peor es que...en verdad me enamoré de ti.
Se giró para marcharse.
-¡Espera Alibaba-kun!
-Este es el adiós.
Le detuvo un instante para regalarle una maravillosa sonrisa y luego de ello se echó a correr. Kougyoku en dominio del rey intentó darle alcance pero el poder llegó a su limite para buena o mala suerte.
-¡ALIBABA!
La pobre garganta femenina que casi se parte con el alarido.
...
«-Estúpido, estúpido soy un completo estúpido. ¿Qué me hizo creer que podía cambiar?»
Sus piernas se movieron a gran velocidad, como si nada en el mundo le importase. Siquiera se tomaba la molestia de mirar el camino y de pura suerte tres carruajes no le atropellaron. Pasó cerca del puente, aquel en el que su "hermano" le salvó al ser acorralado por una multitud desesperada. En este punto sus pulmones quemaban cual si fuese ácido e incluso respirar era difícil.
-¡Bájate de ahí!
Una aterrada madre a su hijo que se trepa a un poste.
-¡Te harás daño! ¡Alguien por favor!
Alibaba limpió las lágrimas de su rostro.
«-Con pequeñas acciones también puedo ayudar.»
Corrió y hábilmente llegó hasta el pequeño que tomó en brazos, pero más o menos a la mitad, la estructura emitió un sonoro crujido.
-¡Oh por dios se romperá!
-¡Cuiden al niño!
Con toda su fuerza, Alibaba le arrojó a los brazos de su madre que le cogió sin problema. Sonrió y se hundió en el rió cuando el poste y parte del puente se vinieron abajo. El agua cubrió rápidamente su cuerpo y le fué imposible nadar hacia la superficie por todo el material encima de él.
«-Hasta el final tengo una suerte terrible. Lo siento mucho Aladdin, parece que te dejaré solo, ni eso pude hacer.»
-¿Eh?
Aún en la cada vez más inmensa oscuridad advirtió la mano de alguien que iba en su ayuda.
«-¿Sinbad-san?»
Apenas la tomó, perdió el sentido.
...
En algún lugar de Balbad.
-Te digo que no encontraremos a nadie aquí-emitió fastidiado un chico de ojos dorados-Desde que dejamos a Madaura nada me parece interesante.
-¡Olba!
Gritó una jovencita castaña. El mayor se acercó corriendo.
-¿Qué ocurre?
-Yo, yo...mira.
En sus brazos sostenía a una persona que se encontró al ir a beber agua. Tenía severas heridas en todo el cuerpo además de un fuerte golpe en la cabeza que no deja de sangrar.
Olba abrió los ojos desmesuradamente.
-¡Alibaba-san!
...
En el imperio Kou.
Kouha va de la biblioteca a su habitación luego de varias horas de trabajo y con mínimo descanso.
«-Uh, ocuparse de los pendientes de En-nii es mucho más difícil de lo que imaginé. Pobres de Meiho, Jinjin, Junjun y Reirei no han tenido oportunidad para descansar. Mmm que raro, hace horas que no me encuentro a uno de esos sujetos pertenecientes a la organización.»
-No puede ser...
Corrió rápidamente a la habitación de Hakuryuu hallándola vacía.
-Tchi.
Luego a la de Judal encontrándose con el mismo resultado.
-Se han ido Kouha-dono.
-Hakuei...siempre he considerado que las diferencias que tengo con tu hermano son independientes a la relación que tengo contigo pero...fuiste tu la que llevó todos esos documentos a mi oficina. Me mantuviste ocupado para que no lo vigilara. ¿Por qué?
-Es mi hermano después de todo.
-Es un sentimiento que entiendo pero no tu proceder. Lo que voy a decir sonará cruel pero si Hakuryuu es asesinado por esa mujer, serás la responsable. Y me has convertido en tu cómplice porque no le detuve. Le fallé nuevamente a En-nii.
-P-pero yo...
-Lamentarnos no sirve de nada. Quiero dejarte algo bien claro. Si Gyokuen no acaba con él y este continúa con su venganza contra En-nii lo voy a matar.
-¿Aún si te suplico que no lo hagas?
-Si. En-nii es incapaz de herirlo.
-Tenemos hermanos muy problemáticos.
-Mucho me temo. ¿Qué harás?
-No sé, aún no lo sé.
-Decidete pronto o no tendrás oportunidad de actuar.
...
En Rakushou dos días después.
La emperatriz camina alegremente por los pasillos hasta llegar al salón principal del palacio en la capital. Toma asiento tranquilamente y espera a que los miembros de Al Thamen aparezcan ante ella con noticias de lo acontecido a lo largo del mundo.
-¿Y bien?
-Gyokuen-sama-un sujeto le hizo reverencia-El magi Aladdin ha dejado Magnostad, estos se recuperan satisfactoriamente. Por si fuera poco parece tener relaciones con los otros dos y prepara una cumbre para contar lo sucedido en Alma Toran. Creemos que tiene intención de que se firme un tratado entre Kou, Sindria y Reim, pues sus líderes estarán presentes. En cuanto a Ren Kouen, se encuentra en Balbad y ha tenido un encuentro con Alibaba Saluja, por desgracia desconozco los detalles pero el chico desapareció hace dos días, todo indica que le han buscado pero no han dado con su paradero. También pienso que Koumei-sama y Kouen-sama no están muy interesados. Y el rey de Sindria ha salido de viaje para hablar con algunos de los miembros de su alianza. Tuvo un cambio radical de actitud poco después de la visita del magi de la gran falla, además de que aún no recuperan su barrera.
-Ni lo harán. Yamuraiha es la única que gastaría su vida de manera tan patética-sonrió perversa-¡Ha llegado el momento amado padre! El hijo de nuestro arrogante rey está indefenso. ¡Será el sacrificio perfecto!
-Eso si te lo permito bruja.
Judal que entró esbozando una gran sonrisa y lanzando un par de cabezas de miembros de Al Thamen al suelo.
-He venido a cumplir con mi venganza madre.
-Veo que no eres más mi marioneta-al oráculo-¡Juguemos un poco y luego mueran! Mis niños ingenuos. No estoy sola.
Pronto fueron rodeados no solo por la organización sino centenares de guardias.
-¡Se han olvidado de mi título como emperatriz ja ja ja ja!
Judal invocó una lanza que es ahora su nuevo mediador y Hakuryuu se equipó por completo a Zagan.
-No nos subestimes anciana.
Alrededor de cincuenta soldados rodearon al cuarto príncipe que giró su contenedor y decapitó a diez con un solo movimiento, sin dudar o pestañear. Además de evadir múltiples estocadas. Los demás fueron ensartados y destrozados por filosas estacas de hielo que congelaron gran parte del terreno.
La mujer tomó asiento en el trono, con tranquilidad, como si semejante pérdida no le significase nada.
Fué testigo de como uno y otro muchacho asesinaban a los miembros de Al Thamen Judal y guardias Hakuryuu. Con facilidad, decisión, nula consideración o arrepentimiento. Como si estuviesen rebanando vegetales. La sangre y viceras volaron por todos lados formando un espectáculo grotesco. Hombres partidos en toda forma y tamaño, algunos reducidos a poco menos que despojos.
-¡Thalg Al-salos!
Pero por más existencias que enviaban al rukh, la cantidad de contendientes no disminuía, todo lo contrario parecía incrementar con el paso de los minutos. Los rasguños y golpes comenzaron a ser notorios en el par aún cuando los ataques eran bloqueados o evadidos con ayuda del borg o la lanza.
-Ah ah ah, que rayos Hakuryuu es complicado.
-Ah ah, ya lo sé. Aún así...
-No me voy a rendir-al unísono.
Emplearon sus mejores habilidades dispuestos a dar lo mejor de si. Las cortadas y golpes aparecieron al por mayor pero lentamente sacaban ventaja. Los rivales disminuían y no llegaban más refuerzos.
«-Ya casi desgraciada. Sin tus muñecos eres nada.»
La cabeza del último desdichado rodó por el suelo, el sacerdote sonrió lleno de gozo y se aproximó amenazante a la mujer.
-Por fin maldita. Hasta aquí llegó tu reinado de terror. ¿Últimas palabras?
-Eres demasiado ingenuo mi pequeño Judal-apareció el báculo de Sheba en sus manos.
-Tendría que ser muy estúpido para no saber que usas magia. Vi que tu borg bloqueó a Zagan cuando peleó contra ti. Solo un magi puede hacer algo así. ¿Quién demonios eres?
-Te quedarás con la duda porque no voy a responder.
-Entonces te obligaré.
-Suponiendo que logres tocarme.
-Según tú, ¿qué me lo impide?
-Je.
En un abrir y cerrar de ojos Gyokuen invocó el rayo más potente que haya visto jamás. El sacerdote logró cubrirse como reflejo al igual que a su candidato para ser estrellados salvajemente contra la pared. Judal cayó al piso y llevó la mano a la cabeza que sentía arder. Hakuryuu inconsciente fué tomado en brazos por su madre que unió sus labios en un retorcido beso.
-¡No lo toques!
El magi se reincorporó y corrió hacia ellos pero la lanza de Hakuryuu se clavó en el piso a nada de atravesar su pierna.
-¿Pero qué...?-consternado.
-Toma lo que deseas mi pequeño Hakuryuu.
-¡Ella es el enemigo, no yo!
-Lo sé, hazlo ahora.
«-¿Ahora este de qué va?»
Se encogió de hombros pero de cualquier manera activó la barrera de insolación.
-No podrás usar magia desgraciada.
-Que conjuro tan molesto.
-Je, parece que tus planes fracasaron.
-Soy más de lo que ves.
Dió una sorpresiva y potente patada al abdomen de Hakuryuu que cayó a varios metros.
-¡Uang!
Fué tan veloz que incluso fué imposible de captar con los ojos. El joven quedó aturdido y presumiblemente con una costilla rota. Judal retrocedió un par de pasos pues no es especialmente hábil en el enfrentamiento cuerpo a cuerpo. Pero Gyokuen le cogió del cuello y le estrelló contra el suelo de cara. El cuerpo de este convulsionó ligeramente al ahogarse con la sangre. Forcejeó y de manera milagrosa logró liberarse, pasó las manos por el rostro para limpiar el líquido escarlata y que no entorpeciera su visión pero ella pateó su pecho lanzandole hacia atrás y provocando un importante sangrado en su nuca.
-¡Unghhhh!
Quedó tendido en el piso pero ella repitió el ataque una y otra vez en su costado. Quebrando cuanto hueso se le atravesó. Por ello Judal escupió gran cantidad de sangre pero mucha de está se alojó dolorosamente en los pulmones que no le permitían almacenar aire.
«-Maldición...»
La emperatriz tomó asiento en su regazo y lanzó un potente puñetazo, el único que no llegó a su destino. Hakuryuu la tomó del cabello y lanzó lejos.
-Cof, Judal es mi aliado. No permitiré que le hagas más daño.
-Ah ah aaaaah-este intentó decir algo pero no pudo.
-E-está bien-la mujer-si me dejas ir, prometo desaparecer de tu vida.
-Pero siempre sabré que en algún lugar del mundo continuas respirando. Te quiero muchos metros bajo tierra.
-Mi pequeño Hakuryuu...por favor.
-No escuchaste a mis hermanos o mi padre, ¿por qué lo haría yo?
Giró su lanza y la apuntó al cuello de la mujer.
-Ha...¡HAKURYUU!
Fué el alarido de Judal al ser testigo de como su candidato era atravesado por una espada que Gyokuen tomó al caer.
Este incrédulo posó sus manos en el metal soltando el propio y sonrió con tristeza.
«-Siempre fui conocedor de que mi corazón estaba vacío. Es una lastima que ahora sea tan visible. Kouen-dono, necesito tu ayuda, ¿vendrás a salvarme? Je je je, creo que no...»
Su cuerpo cayó sin resistencia alguna mientras la sangre le abandona rápidamente.
-¡Hakuryuu! ¡Reacciona maldición!
-Si estuviera en tu lugar correría.
-Nada puede ser peor que la muerte.
-¿Ves como eres ingenuo?
Gyokuen se acercó cubriendole como una sombra.
«-Enano...¡tengo miedo!»
...
La imagen de la piel quemada de Hakuyuu y Hakuren, su dolor, los gritos, la sangre, pero sobre todo el rencor; mantuvieron al cuarto príncipe con vida. Tiene una herida en pleno corazón y de forma inexplicable continúa con vida. Mira confuso a su alrededor y camina lentamente en dirección a un bulto que se arrastra ya sin piernas. La emperatriz o lo que queda, parece que Judal le dió batalla, aunque no se explica como.
-¿En dónde estoy? Hakuryuu, querido hijo...
-Es tu final.
-Mi amor, ¿qué está pasando?
Preguntó con auténtica confusión. Pero ni así el chico se la pensó para decapitarla.
«-La pesadilla por fin terminó.»
Volvió con el oráculo que sin sentido duerme en el suelo.
-Ganamos Judal-se dejó caer a su lado.
«-No tiene más heridas que las de hace rato. ¿Entonces por qué no despierta?»
-¿Oíste lo que dije?-llevó una mano a su pecho y con la otra removió al sacerdote-No es gracioso-repitió la acción-Judal. ¿Ju...dal...?
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.
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Notas finales.
Tu nueva fan.-;~; oh me da penita, muchas gracias por tu comentario. Mmm supongo que por ser categoría M es difícil de encontrar pero definitivamente es imposible subirla como T y ya no se diga menor ju ju ju. Wow esa es velocidad! Me tarde un año escribiendo eso, era para que tardarás uno leyendo ok no. Muchas gracias por el tiempo que le dedicaste, espero que la continuación sea de tu agrado :3.
black soul-99-Oh. ;llll; como puedes ser tan linda? Me vas a malcriar con tan hermosos comentarios pero muchas, muchas, muchas gracias! Me animan un montón. Sabes? En parte es gracias a ti que me apresuro lo más que puedo con la continuación. Tus palabras son más efectivas que si me amenazaras con un cuchillo (? Pero enserio, apenas las leo y ya me dan ganas de escribir! Oh en verdad me hace muy feliz que digas que mejoro, eso espero de todo corazón porque de por si son pocos los que escriben de magi bueno fuera que todavía saboteo a mi fandom favorito por falta de práctica, esa es sin duda mi peor pesadilla! Oh en verdad eres maravillosa querida amiga! TE QUIERO MUCHO! GRACIAS POR SER TAN FANTÁSTICA!
Gracias por su apoyo compañeros de vicio! Hasta la próxima :3.
