Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama. Escrito en el móvil, errores son sin querer. Muchísimas gracias a Yayoi y a todos los que leen por el apoyo :3.

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Capítulo 26 Jugando con fuego.

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El niño viró el rostro hacia el horizonte, donde se aprecia una flotilla descomunal perteneciente a la Alianza de los Siete mares.

- La guerra ya es... - prácticamente inaudible.

- Un hecho. - sentenció Kouen.

- Onisan, ¿me utilizaste? Por mi culpa, han bajado la guardia.

- Tómalo del lado positivo, habrán menos muertos.

- ¡No! ¡¿Por qué te es tan difícil entender?! ¡Sinbad-ojisan es peligroso! ¡Se aprovecha de tus sentimientos por Kouen-ojisan!

- Si lo hace o no, la guerra es algo que de cualquier manera no puedo detener. La Alianza de los Siete Mares está aquí como apoyo, si llego a fracasar. Es sin embargo la última opción, tengo mi orgullo como cuarto príncipe del Imperio Kou e hijo del fundador. Sin embargo eso no implica que no pretenda erradicar a los traidores.

- ¡¿Traidores?! - el dueño de Leraje - Maldito, debí asesinarte cuando tuve la oportunidad.

- Es precisamente esa actitud la que les puso en esta situación. Quien inició la agresión fuiste tu con ese golpe, no yo.

- ¿Crees que me tragaré el cuento? Hubieras buscado la manera, no peleas justamente.

- Y lo dice alguien que se roba al hombre de otro.

- En-nii no es un objeto.

- Hakuryuu, es la última oportunidad - el pelirrojo.

- ¿Acaso muestras lástima al enemigo? No la necesito. No soy más ese niño llorón que solías ver en mi. Judal no está a mi lado pero me dió las herramientas necesarias para conseguir mis objetivos.

Kouen tomó su espada dispuesto a equiparse a Astaroht cuando varios gritos le obligaron a detenerse, frunció el ceño molesto.

- ¿Qué tan lejos llegará tu odio?

- No tienes idea.

- ¡No involucres a los habitantes de Balbad!

- Eso debiste pensarlo antes, si estuvieras en Rakushou el lugar del enfrentamiento sería otro. ¿Qué esperan? Tienen súbditos a los cuales salvar, ¿o me equivoco?

Sonrió malicioso y voló en dirección a los barcos de la Alianza. Kouen y Kouha corrieron hacia donde se escuchan los alaridos mientras Aladdin tomaba un pequeño descanso, rezando por recobrar aunque fuera una milésima parte de su energía, con el terrible dolor en prácticamente todo el cuerpo y la insistente voz de su abuelo retumbándole en el cerebro.

...

En la embarcación.

Hakuryuu cierra los ojos para expandir el alcance del conjuro que activara hace unos minutos. Gracias a la combinación entre las habilidades de Zagan y Belial cuenta con un ejército propio, aquellos soldados que fallecieron en el combate de Rakushou. Imagina la expresión furiosa de Kouha, debe reconocerle el gran apego que tiene por los habitantes de Kou. El ha lastimado su corazón de tal manera que lo menos que puede hacer es devolverle el insulto. Ah Kouen, seguramente querrá proteger a su familia. Y Koumei, el gran estratega, nada mejor que tomarlos por sorpresa. Si el plan sale a la perfección y el magoi en su interior es suficiente hoy por la noche Kouen decorará magníficamente el lecho de su habitación o mejor aún, cumplirá su deseo. Gira su lanza al tiempo que recita un conjuro.

- Dile adiós al reino que tanto quisiste proteger Alibaba-dono.

Emitió con amargura, palabras venenosas que contaminan su alma y que realmente no le brindan ni un poco de felicidad.

...

En las calles de Balbad.

Un sujeto estrangula a una aterrada mujer que pide ayuda a gritos, patalea y hace cuanto puede pero el agresor es dueño de una fuerza descomunal, para nada humana. Kouha que se cruza con dicha escena lo parte a la mitad, ayuda a poner en pie a la fémina y le pide que busque refugio pues es peligroso. Una vez ella se marcha se da la oportunidad de mirar a detalle al atacante, algo no le supo bien en todo esto. Le reconoce, lo imaginó al ver la túnica militar del imperio, es un soldado, uno de los fieles y más valientes. La sangre en su interior hace ebullición y cierra la quijada al igual que los puños con muchísima fuerza.

- Hace mucho que no me agradas Hakuryuu pero cada vez me provocas más repulsión. ¡¿Cómo te atreves a despojarles de su humanidad?!

Dos soldados más salieron de una casa luego de asesinar a los ocupantes, el príncipe les decapitó frustrado. Es la segunda vez que esos hombres "mueren". Son marionetas sin alma, cuerpos vacíos, seres que deberían descansar bajo tierra.

- ¿Es tal tu desesperación que no puedes respetar el cuerpo de alguien que ya falleció?

Interroga decepcionado. Es consciente de que su hermanastro emplearía cualquier método pero a pesar de todo no esperaba que fuera tan vil, cobarde. La espada de Kouha se desplaza por los músculos y huesos de varios soldados de su imperio, es triste sentir que parte mantequilla, no están en las mejores condiciones. Por momentos desea cerrar los ojos, imaginar que está en otro lugar, en una situación diferente pero es darles la oportunidad de degollarle cuando menos. Es entregar la existencia de mucha gente inocente a un maniático, renunciar al amor de su vida.

- ¡Ha!

Gira y da una estocada al pecho de un antiguo compañero, la sonrisa de este en su memoria de cuando le dió una tasa con té le parte el alma, tortura a su corazón. ¿Cuántas veces no se le arrodilló orgulloso mientras decía: "siempre pelearé por la familia imperial"? ¿No ha hecho más que suficiente? ¿Según Hakuryuu cuándo termina la responsabilidad de este con Kou? ¿Hasta que la última partícula de su ser sea barrida por el viento? Hakuryuu es el primero en decir que Kouen se aprovecha de la situación, si en el más remoto caso fuese verdad, él al menos conserva su alma.

- ¡Ha ah!

Lanza una gran secuencia de cortes exitosos pero igualmente desastrosos para su alma. Sería mucho más sencillo imaginar que aquello que cae al suelo es un tomate, zanahoria, pepino o algo similar pero sería una falta de respeto a los héroes que a base de sacrifico han hecho de Kou lo que es hoy. No hay más víctimas a la vista pero si una pila de marionetas. El príncipe se inclina dejando escapar algunas lágrimas que limpia con el antebrazo.

- Juro que una vez detenga a Hakuryuu les daré el descanso que merecen.

Se puso en marcha de nueva cuenta, cada vez más aprisa. Repite en su interior el nombre de su amado, le preocupa que ese gran hombre admire tan penoso espectáculo. Siendo él los partirá en pedazos sin consideración, sin aparente emoción pero por dentro no dejará de culparse de todas y cada una de las bajas. No, si alguien debe encargarse de semejante tarea es él, después de todo tiene mucho que sus manos están manchadas de sangre. Un destello le obliga a saltar a la izquierda, un segundo más y le desgajan la garganta. Esos sujetos son verdaderamente hábiles, pero Hakuryuu es también un excelente maestro de ceremonias, si usara sus talentos para algo bueno sería incluso un motivo de orgullo. Pero ese melodramatico joven goza de proclamar que es la única víctima del destino. ¿Y todos aquellos que perdieron la vida bajo su lanza acaso son piedras? Kouha estruja el metal en su palma, da un paso a la derecha luego para atrás, coge impulso y hace picadillo a otro compañero.

- Nos vemos después.

Sonríe con tristeza. ¿Cuántos más han de caer para que el hijo de Gyokuen se sienta satisfecho? Ese que asegura odiar a su progenitora cuando no es más que una copia al carbón de ella.

Varios minutos más tarde, el príncipe resiente el empleo continuo de su espada. El sudor perla su piel y la sangre que le ha salpicado comienza a secarse, lejos está de aquel muchacho que procura su apariencia y es lo último que le pasa ahora por la cabeza. Se recarga en lo que queda de un muro viejo para recobrar el aliento y serenar los sentimientos que pretenden desbordarle cuando un aroma familiar inunda sus sentidos. Da varios pasos y gira en la esquina.

- ¿Kougyoku?

Está parece sumida en una especie de trance, lleva las manos al rostro aterrada. Sus ojos se abren desmesuradamente y los labios al igual que el resto del cuerpo tiemblan sin control. Su rostro no podría estar más pálido ni las lágrimas fluir a mayor velocidad.

- ¿Q-qué está pasando Kouha-niisama? Acabo de encontrarme con el general Dao Fa pero...

Él acorta la distancia, lo suficiente para tomarla entre sus brazos y acariciar con ternura su cabecita.

- No pienses en eso, en nada. Vuelve al palacio y olvida lo ocurrido. En-nii necesitará que le animes más tarde.

- P-pero...

- ¿Te da pena? - sonríe - No te preocupes ¡te ayudaré! ¿Para qué si no están los hermanos? Bueno, es hora de irme.

- E-espera.

- ¿Qué sucede?

- Koumei me pidió que te diera esto a beber - le ofreció una pequeña botella - dice que gracias a ello tu magoi podrá durar un poco más.

Él miró el objeto con desconfianza y luego a ella con hostilidad.

- ¿Quién eres? Kougyoku no llama de esa manera a Mei-nii.

- Vaya, debo admitir que el vínculo que tienen los Ren me impresiona. Es cierto, no soy la princesa pero por fuera aún es su cuerpo.

- ¡Déjala en paz!

Kouha la tomó por los hombros, removiendole bruscamente con intención de hacerla reaccionar, debido a ello el contenedor de vidrio se hizo añicos.

- Kougyoku, Kougyoku, despierta.

- ¿K-Kouha-niisama? ¿E-en dónde estoy?

- No te preocupes por eso, será mejor que regreses al palacio. La situación se pondrá muy fea.

- ¿Por qué?

- Luego te digo, mantén a la mano tu contenedor. Espero que no pero quizá lo necesites.

- D-de acuerdo.

El príncipe le dejó en libertad, instante que ella aprovechó para cogerle del mentón con ambas manos y robarle un beso. La sorpresa fué mayúscula para él que al emitir una exclamación permitió el paso de la lengua invasora y con ello tragó algo, no atinó a qué con exactitud. La vista se le tornó borrosa y la debilidad se apoderó de su cuerpo hasta caer de rodillas.

- Con las historias que me han contado de ti no te creía tan ingenuo. Supongo que la familia si es una debilidad, es una suerte que no tenga.

- ¿Q-qué me hiciste?

- Vivirás, que no te preocupe. Es sólo que prefiero tener un seguro en caso de que Ren Kouen se salga de control.

Kouha se maldijo, no sólo fué incapaz de proteger a Kougyoku sino que se ha convertido en un lastre para aquel a quien más desea apoyar.

- En-nii... lo lamento.

Su cuerpo no pudo más y se desplomó inconciente. Su destino de ahora en adelante está en manos de Sinbad.

...

En otro punto de Balbad.

El dueño de Phenex parece poseído por el mismísimo demonio. Bastó que viera a una de las marionetas de Hakuryuu para que evacuara a los residentes de la zona a base de gritos autoritarios y amenazas. Además de convertir el picadillo todo aquello que se le cruzara y fuese incapaz de respirar. Vaya que su intuición es bastante aguda. Eliminó a decenas de oponentes situados en puntos ciegos, planeados estratégicamente y para ello se valió del instinto casi animal del que es dueño. Al hacerlo destrozó no solo cuerpos sino propiedad privada, ya se encargaría de reparar los daños, es una guerra civil. Imposible mantener el sitio inmaculado y tampoco se le da la gana. Decir que está furioso es quedarse corto. Aún así, la duda se apodera de su mente, Hakuryuu es un importante miembro de su familia. El poder que ha obtenido nunca fué para apuntar su espada a aquellos que comparten sangre. Maldita sea, ¿en qué momento su hermanastro soltó su mano? ¿Cuándo decidió caminar por un sendero plagado de destrucción? Kouen ha puesto de lado muchas cosas, una de ellas el orgullo para entregar un gran Imperio a los suyos. Y ahora se ve en la necesidad de enfrentar a uno de esos que tanto desea ver feliz.

- ¡Jum!

Otro desdichado se despedazó en sus manos, una vena se hace bastante evidente en su frente al tiempo que entrecierra los ojos con expresión psicópata.

- ¡Esto no tiene fin!

...

En el palacio.

Koumei intentó localizar por todos los medios a Hakuei, si aún hay alguien que puede hacer entrar en razón a Hakuryuu es ella, por mucho que le pese. Desgraciadamente le fué imposible ponerse en contacto con ella. Reunió a todos los soldados disponibles en Balbad, tanto los nativos de ahí como los que pertenecen a Kou. Se plantó con gran decisión ante ellos.

- ¡Estamos en medio de una rebelión! ¡Una guerra civil! Sé de antemano que los habitantes de Balbad pueden negarse a cooperar en un asunto que parece ajeno pero, ¿no es este su reino? ¡No pido que nos ayuden porque el imperio tiene su orgullo pero ayuden a sus compatriotas! ¡Protejanlos y escondanles de esta masacre! - los aludidos se contemplaron entre sí, confusos - ¡Ahora! - no fué necesario repetir la orden, salieron rápidamente del sitio - A los demás, tenemos razones para pelear. ¡Quiero que me traigan vivo a Hakuryuu! Ustedes - señaló a un grupo - irán al sur, tengan en cuenta que los agresores son anteriores compañeros, no se distraigan. No muestren lástima, sino respeto. ¡Que no les usen como herramientas!

- ¡Si señor!

- ¡Ustedes! Se desplazarán del norte hacia el centro que es donde se concentra la mayor cantidad de rivales. ¡Los de ahí! - a otros - Diríjanse a la costa, serán el grupo de apoyo del primer y tercer príncipe, eviten el sureste, hay un incendio que está siendo controlado por otro escuadrón. ¡No debemos estorbar!

- ¿Nos dará más órdenes desde aquí?

- No, me adelantaré al último grupo. Nosotros debemos capturar al cuarto príncipe. De nuestro existo depende la sobrevivencia del mundo como le conocemos hoy. Es todo ¡A sus posiciones!

Cientos de súbditos se inclinaron respetuosamente y se encaminaron al sitio designado.

Koumei apretó con ahínco su contenedor de rey. Es ahora o nunca. Si fracasa perderá para siempre al gran amor de su vida. Tal vez si hubiera contado con el valor para confesarse le habría rechazado pero, al menos entendería que no siempre se pueden corresponder los sentimientos. Que difícil, atrapado entre su lealtad y admiración a unos y el cariño a otro.

...

- Uh~.

Aladdin suspira más o menos aliviado. No se ha recuperado del todo pero al menos ha logrado bloquear el rukh oscuro de su abuelo que no dejaba de torturarlo. Le tranquiliza que fuera debido a un hechizo y no porque haya consecuencias de... Bueno eso que intenta olvidar. Es decir, no puede acosarle para siempre, ¿o si?

- ¡Aladdin!

Una pelirroja se aproxima rápidamente a él hasta detenerse a pocos centímetros luego de un gran salto.

- ¡Mor-san!

- ¡¿Qué está pasando?! ¡Hay muertos caminando por todos lados!

- ¿Qué... ? Mmm - pensativo - Me preguntaba que era esa energía tan extraña molestandome.

- ¿H-Hakuryuu-san tiene algo que ver? - angustiada.

- Mucho me temo. Ha cerrado su corazón por completo. Su rencor es tan grande que no escucha a nadie.

- ¿Qué haremos? A este paso el hogar de Alibaba-san...

- No lo permitiré. ¡Los detendré aunque sea a la fuerza!

Empuñó su bastón pero fué cogido rápidamente de la muñeca.

- Espera...

- Mor-san.

- Durante el funeral olías mucho a sangre, aún percibo un poco. Además no has comido. ¿Tienes la fuerza necesaria para pelear?

- Sip - sonrió hermosamente.

- Somos amigos, ¿me vas a mentir? No quiero que me dejes atrás nuevamente, por pequeño que sea algo podré hacer.

- Confío ciegamente en ti pero... hay cosas que no puedo decirte. Lamento ser tan injusto.

- ¿Es arriesgado?

- M-me da... vergüenza.

«- ¿Es algo tan terrible? »

El rukh en la fanalis se alborotó así que el niño tocó su hombro con suavidad.

- ¿Puedo pedirte un favor?

- Claro.

- Haz lo que te dicta el corazón.

- ¿Eh?

- ¡Eres tan buena que estoy seguro de que harás lo correcto!

La chica se ruborizó y marchó en busca de Toto y Olba. El magi no pretende involucrarle pero así al menos evitará que conviertan a Balbad en ruinas.

«- Aladdin tiene su batalla y yo la mía. Sólo cuidate por favor. »

El hijo de Solomon se elevó a una altura considerable con intención de que todos pudiesen escuchar lo que tiene que decir.

- ¡Hakuryuu-onisan! - este le observó apático - ¡Fuiste demasiado lejos! ¡No importa cuales sean los motivos que tengas para atacar a los tuyos, nada justifica que tomes la vida de otros! ¡Has involucrado a tantos inocentes! ¡¿No te remuerde la conciencia?! - silencio - Imaginé que no me darías la respuesta. Aún pienso en lo que mencionaste el otro día. Quizá los que han caído en la depravación no están perdidos sino que tienen una manera distinta de ver las cosas, aún así. ¿Deben eliminar a los que piensan distinto? En ese caso, ¿no se aplica a la inversa? ¡No estás haciendo de Kouen-ojisan tu enemigo sino al mundo entero! ¡¿Cuándo finalizará una guerra tan triste?! ¡Al Thamen no existe pero has simpatizado con sus ideas aún sin darte cuenta!

- ¡No es verdad! - furioso - ¡Esto no te concierne Aladdin-dono, retírate!

- ¡Ríndete!

- ¡Jamás!

- ¡No quiero que nadie muera!

- ¡No te incumbe!

- ¡Eres mi amigo! ¡Sinbad-ojisan, la Alianza de los Siete Mares dice odiar la guerra! ¡¿Por qué la incentivas?!

- Únicamente ayudo a un amigo a recuperar lo que es suyo.

- Los amigos no piden que manches tus manos de sangre - dijo con tristeza.

Un escalofrío recorrió al pequeño, encontrarse con el rey luego de lo ocurrido es difícil, incómodo y sumamente doloroso, por si fuera poco debido a ello le tiene miedo pero, huir o esconderse cuando es capaz de mediar un conflicto no es algo que haría.

- Hakuryuu-onisan, verás quienes son tus aliados en realidad.

Emitió un conjuro en lenguaje Toran, pronto una gran cantidad de rukh dorado se reunió a su alrededor para cambiar de forma y convertirse en un borg que se hizo cada vez más grande, lo suficiente para cubrir todo Balbad y las naves invasoras.

- ¿Qué hiciste? - interrogó seriamente el cuarto príncipe.

- ¡No podrán usar la habilidad de sus djinn mientras mantenga activa la barrera!

- ¡¿Acaso eres un dictador?! ¡Impones tu voluntad!

- No haré más. Este como dijiste es un problema entre ustedes. ¡No involucren a los genios! ¡Si tantas ganas tienes de lastimar a ojisan dale un puñetazo! ¡Dale la cara al menos!

El dueño de Zagan se irritó de sobremanera. ¿Acaso insinúa que se esconde detrás de otros? Cerró los ojos y sonrió irónico. Vaya ingenuidad la suya, diciendo que quiere salvarle cuando no ha hecho más que entregarle en charola de plata al ser que más odia y desea en el universo. Bien, no todo está perdido aunque es una pena que no le quede más que depender de Sinbad. Al final no es más que el mocoso inútil de toda la vida.

Aladdin bajó a nivel del suelo, pronto llegó Kouen que le recrimina su proceder con la sola mirada.

- No tiene que entender hoy, basta con que no destruya sus cimientos.

- Tendría que mantenerlo encerrado hasta que las palabras entraran en esa cabezota.

- Je je je nunca dije que me opusiera al secuestro. Después de todo onisan nos ha dejado sin opciones.

- ¿Estás bien con ello? Podría ejecutarlo en un par de horas.

- Si fueras capaz de hacerlo, no te habría dado esta oportunidad.

El mayor le tomó del mentón, los rubíes y zafiros hicieron un intenso contacto visual, Aladdin no se doblega en lo más mínimo.

- Creo entender porque vuelves loco a Judal.

Ese comentario hirió profundamente el corazón infantil.

- Yo... no lo merezco.

- ¿Pero qué... ?

- ¡Nii-sama!

Kougyoku llegaba corriendo visiblemente alterada.

- ¡Se han llevado a Kouha-niisama! L-lo siento tanto, fué mi culpa.

La poca paciencia que aún quedaba en el emperador se evaporó por completo. Separó los labios con intención de obligar a Aladdin a remover el hechizo pero se detuvo. Seguramente Sinbad es responsable de todo esto, está tan seguro de que tiene a Kouha en sus manos que podría apostar el Imperio por ello. Se centró tanto en Hakuryuu que olvidó prever más posibilidades a diferencia del rey. Incluso se puede suponer que este cuenta con más de dos planes en mente. Además el ataque fué tan sorpresivo que están en gran desventaja numérica. ¿Qué espera entonces? ¿Que Koumei y Kougyoku sean decapitados ante sus ojos? Les arrastró a un enfrentamiento que desde el principio careció de sentido, no los llevará al más allá también. Koumei llegó poco después.

- Hermano...

Pero el mayor parece no escucharle. Camina varios pasos y se detiene ante Hakuryuu que se presenta nuevamente y que sonrie altanero además de girar su lanza. Por fin Kouen tendría más que suficientes razones para cumplir su deseo.

- Me rindo.

- ¿Eh?

La sorpresa invadió a todos los presentes. Es claro que era lo último que esperaban escuchar.

- Soy el único responsable de la guerra civil. Mis hermanos no tuvieron opción porque les amenacé.

- ¡Eso no... !

Gritó Koumei que fué silenciado por un ademán del mayor. El primer príncipe hizo lo impensable, se arrodilló y bajó la mirada.

- Pagaré el precio que sea necesario pero por favor... perdona la vida de mis hermanos.

Aladdin fué testigo silencioso de los hechos. Cuando se ama profundamente a alguien se está dispuesto a enfrentar cualquier humillación. Dejas de lado tu orgullo y ego pero algo en todo esto se siente raro.

«- ¿Un alma que ha renunciado a todo posee el mismo resplandor de Kouen-ojisan en este momento? »

- Que decepción. Si estuviera en el lugar de Kouha no querría volver a verte. Está bien, ese sujeto te admira tanto que la culpa le torturara de ahora en adelante. Entiendes lo que significa tu confesión, ¿cierto?

- Como criminal de guerra seré ejecutado.

- Así es.

Koumei y Kougyoku cogieron sus mediadores dispuestos a entregar la vida de ser necesario pero Aladdin lo impidió al interponerse en el camino. Ambos pudieron advertir una enigmática sonrisa en su rostro.

«- Eres realmente brillante ojisan, no me gustaría ser tu enemigo. »

...

Hakuei se quedó al frente del gobierno provisional de Balbad al no estar involucrada en el golpe de estado pero, no dejaba de culparse. Si hubiese escuchado a su hermano, si le hubiera convencido de que estaba en un error, si el miedo no habitara en cada partícula de su ser...

Dió varias vueltas en la habitación angustiada para luego tirarse sobre la cama y echarse a reír como maniática.

- ¡Ja ja ja eres un encanto mi pequeño Hakuryuu! ¡Al final te venció el corazón pero no podrás salvar a ese hombre! ¡Sin Kouen podré gobernar el globo entero, Sinbad es tan sólo una herramienta de mi padre ja ja ja! ¿Estás viendo Solomon? El mundo que tanto adoras se irá a la ruina dentro de poco. Empezando por Aladdin, me habría encantado ver tu cara cuando Sinbad lo violó ja ja ja ja.

...

Kouen ha sido despojado de sus contenedores y dignidad al obligarle a vestir prendas destinadas a los prisioneros, justo lo que es. Luce demacrado y sus muñecas están fuertemente atadas con una cuerda. Piensa en todos los errores que cometió y lamenta no ser el dirigente que su país necesitaba. Lo supo desde un principio, que era un hombre capaz de destruir pero no crear, es por ello que era imposible salvar a Hakuryuu, como lo fué con sus primos y tío. La puerta se abre violentamente dando paso al cuarto príncipe. Este se detiene a unos cuantos centímetros sin emitir comentario, esperando que el otro se digne a mirarle.

- ¿No preguntarás por Kouha?

Sólo entonces Kouen le encaró.

- No eres del tipo que rompe una promesa.

- Si planeabas rendirte a la primera oportunidad, ¿por qué no hacerlo antes? ¿Por qué esperar hasta ese momento?

- Como siempre me dejaste sin opción. No debiste involucrar a Sinbad.

- Tampoco quería hacerlo pero Aladdin-dono, no, todos se pusieron de tu lado. Es tan injusto. ¡Eres un maldito! ¡No salvaste a mis hermanos ni a mi padre! ¡No me ayudaste a vengarles! ¡Tampoco a derrotar a esa mujer! ¡Incluso estabas de acuerdo en que fuera la emperatriz!

- No es verdad.

- ¡No mientas!

- Ren Gyokuen fué una mujer muy peligrosa. Jamás he tenido la habilidad necesaria para frenar sus planes. Odio admitirlo pero si me comparo con ella soy un mocoso inútil.

- ¡Yo la asesiné y tengo menos contenedores que tú!

- ¿Estas seguro de haberlo logrado?

- Fuí testigo de como su cabeza rodó en el suelo.

- Aladdin nos mostró una historia muy valiosa, estoy seguro de que gracias a Judal la conoces también - silencio - Arba fué una de las magi de Alma Toran, tan poderosa como para asesinar a la reina.

- Empleó métodos dudosos.

- Al final solo interesa el resultado, ¿o no? El rey de aquel mundo tuvo que sacrificar su vida para derrotarlos y aún así... encontró la manera de volver. En la actualidad cuenta con siglos de conocimiento. Tuvo tiempo suficiente para investigar, experimentar y planear. ¿Qué te hace pensar que fué lo último que veremos de ella? Eres muy ingenuo.

- Y lo dice alguien que morirá dentro de poco.

- No importa. Si con mi vida puedo proteger a mis hermanos y al Imperio la ofrezco gustoso. Pero la batalla apenas comienza. Sinbad no te ofreció ayuda de buena voluntad, pedirá algo a cambio.

- Que Kou se una a la Alianza - dijo con amargura.

- Lo imaginé. Puede que nuestros métodos no sean tan distintos pero no me gusta la manera en que maneja las situaciones. Se aprovechó del frágil lazo familiar de los Ren. Secuestró a Kouha usando a Kougyoku y así puede decir que ella siempre estuvo de su lado y que detuvo a nuestro hermano por considerarlo un peligro. De una u otra manera te tiene en su poder. Serás el nuevo emperador, ¿o no?

- Yo...

- Lo lamento, no pude liberarte de tan terrible destino - se inclinó dolido.

- No lo hagas. ¡No te muestres de esa manera ante mi! Yo... nunca quise destruirte. En el fondo siempre supe que no podía competir con Kouha pero por más que lo intenté me fué imposible renunciar a ti y el rencor que te guardo. ¡Estoy traicionando a mis hermanos! ¡No era tan difícil! ¡Sólo debías tomar la espada y atravesarme el corazón! - sus orbes se llenaron de lágrimas - Eres tan cruel al obligarme a vivir.

- Lo lamento.

- ¡Cállate! ¡Me sacas de quicio! ¡No soporto tanta hipocresía! Haré lo que deba así no estés aquí, no tienes que decirlo.

- ¿Podrías darme mi espada?

- ¿Vas a matarme? Es algo tarde para eso.

- Por favor.

El cuarto príncipe se la entregó esperando alguna clase de milagro. Un brillo púrpura se hizo presente pero antes de realizar el hechizo que pretende la puerta se abrió dando paso al hijo de Solomon.

- ¿Qué hiciste con los guardias? - le interroga el dueño de Zagan molesto.

- Duermen un rato - sonrió.

- ¿Qué no piensas descansar?

- Je je je no por ahora. Ojisan, no lo hagas.

Este frunció el ceño, Hakuryuu contempló a uno y otro confuso, parece que no es entera de algo importante.

- Es lo justo, perdonó la vida de mis hermanos.

- ¿De qué hablas Aladdin-dono?

- Kouen-ojisan iba a curar tus piernas y brazo dando a cambio sus propias extremidades.

- ¿Qué? - perplejo - P-pero...

- ¿Te das cuenta de lo grande que es su amor? Aún con todos los errores que has cometido es capaz de olvidar y hacer un sacrificio tan grande. ¿Te parece que es el tipo de sentimientos que transmitió mi abuelo esa vez?

- N-no...

- Llenó mi corazón de dolor, miedo y arrepentimiento. Estoy seguro que al igual que él Arba-san continua en este mundo. No podemos darnos el lujo de perder a un hombre tan valioso como ojisan.

- ¿Por sus contenedores de rey?

- No, por su inteligencia y... porque me agrada aunque me asuste un poco je je je. Sinbad-ojisan tomará ventaja, de eso estoy seguro. Está en nuestras manos el dificultar la tarea, ¿cierto?

- ¿Qué tiene que ver esto con que Kouen haga ese conjuro?

- Es bastante sencillo en realidad. Con ese gesto se da a entender que la relación entre ustedes se arregló de alguna manera. ¿O no? Ojisan no haría algo así por alguien que odia y tu no aceptarías dicho presente de un ser que aborreces. El vínculo entre ustedes, ¿no sería amor?

- Ah...

- Sinbad ansia destruir a todos los que representen un peligro. Dejemos que piense que ganó, que se confíe. Por ahora no tenemos manera de enfrentarlos pero confió en que obtendremos tiempo para preparar el contraataque.

- ¿Y si me niego? - Hakuryuu.

- Tienes la última palabra. Iré a dormir un poco porque no me siento muy bien je je je. Ojisan - su expresión se volvió severa de pronto - Si no desistes, me enojaré bastante.

El magi se retiró quedando los hermanos a solas, el pelirrojo sonrió divertido.

- Estoy rodeado de mocosos difíciles.

- No es la primera vez que le veo molesto. Tampoco le hizo feliz que Zagan me eligiera. Supongo que jamás seré la primera opción de nadie - sus labios se curvaron melancólicamente - Me rindo Kouen-dono.

Y sin dar tiempo a que el hombre dijese nada, escapó.

...

Alcoba del cuarto príncipe.

Este toma asiento a la orilla de la cama. No estaba en sus planes el convertirse en el próximo emperador. Aladdin tiene razón, tomar la vida de su madre es un gran pecado difícil de sobrellevar. El ser rechazado por Kouen también es complicado y que no le odie es peor. Las lágrimas se acumulan en los zafiros.

- Supongo que es el final que merece alguien como yo...

Cerró los ojos y llevó el contenedor de Phenex (que confiscó nuevamente) a su cuello con intención de suicidarse pero antes de llegar a su objetivo se detuvo. Abrió los orbes buscando la causa y se sorprendió al ver que Koumei era el responsable, la mano derecha de este sangra en abundancia al tomar el arma por el filo, aún así es capaz de arrebatarla y dejarla a un lado.

- ¿Cómo... ?

- Aladdin me ayudó. Más tarde volveré a mi celda para no levantar sospechas.

- Así que no solo tengo que lidiar con Kouen y Kouha sino con tu lástima.

- No es lástima. Todo este tiempo he sido un cobarde. Hoy un inútil que no pudo hacer nada. Pero también me dí cuenta de que no tendré otra oportunidad para decírtelo.

- ¿Cuánto me odias? - preguntó con amargura.

El mayor se inclinó, tocó con suavidad la mejilla y sonrió bastante sutil.

- Estoy enamorado de ti.

- ¿Qué? E-eso no es...

- Siempre consideré que era una batalla perdida. Después de todo es difícil competir contra un hermano que quiero y admiro tanto. Varias veces deseé tener tu coraje pero el miedo me paralizó. Que tonto, ¿no? Un hombre al que muchos consideran el mejor estratega de guerra se paraliza ante un niño.

- ¡Yo no... !

Hakuryuu fué interrumpido por el pulgar de Mei que repasaba sus labios una y otra vez, se sonrojó sin tener la intención. Fué invadido por sensaciones extrañas y desconocidas.

- Imaginé tantas veces tener este tipo de contacto, eres más suave de lo que pensé.

El menor no pudo contener el temblor en su cuerpo, se veía a si mismo vulnerable, tan indefenso. Koumei apartó el dígito y besó con ternura, en un roce bastante superficial y respetuoso.

- Quería que lo supieras y que... sin importar lo que decidas hacer conmigo te amaré porque mi vida te pertenece hace mucho.

El segundo príncipe se reincorporó mostrando su habitual serenidad, casi flojera para retirarse luego de echar una mirada fugaz al motivo de sus eternos suspiros, cerrando la puerta tras de si. Hakuryuu quedó petrificado por varios minutos, sin poder esconder el cada vez más intenso rubor.

- ¿Qué esperan de mi? Primero un genio pervertido se me declara y ahora...

Se llevó las manos al cabello, desesperado. Tiene la impresión de que estuviesen jugando con él, de que solo buscaran confundirlo. Separa los labios y su lengua se asoma tímidamente lamiendo un poco la boca, para luego internarse llena de culpabilidad. Ese inesperado beso fué muchas cosas pero no repulsivo, Koumei transmitió algo que logró tocar su corazón con violencia.

- ¿Es lo que sienten Kouen-dono y Kouha cuando se... ? Oh por dios, ¿qué hice?

La realidad le cayó como balde de agua fría. ¿Acaso existe una manera de reparar todo el daño que ha provocado su egoísmo?

...

Sinbad espera desde su reino la decisión de Hakuryuu. Sonríe victorioso. Sin importar lo que ocurra le tiene en su poder. Un objeto mágico brilla anunciando el tan anhelado momento.

- Sinbad-san...

- Buenas noches príncipe. Espero que mis guardias le hayan entregado al tercer príncipe sano y salvo. No me atrevería a lastimar a uno de sus familiares así sea parte de una revolución.

- Si gracias. Está encarcelado al igual que los otros dos.

- ¿Ya tiene un castigo en mente?

- Ren Kouen se responsabilizó por completo del golpe de estado aún así mis hermanastros le apoyaron. El primer príncipe será ejecutado en un par de días en la plaza de Rakushou, que el pueblo sea testigo de lo que depara a un traidor.

- Vaya, no creí que fuera tan cruel pero es justo. ¿Y los otros?

- Confiscaré sus contenedores de rey y serán exiliados a una isla donde realizarán toda clase de trabajos forzados hasta morir. ¿Le parece adecuado?

- La decisión recae únicamente en ti.

- He destrozado el espíritu de mis hermanastros, pero más vale asegurarse.

- Perfecto. Respecto a la alianza...

- Temo que debo negarme.

El mayor apretó con fuerza la herramienta y miró hostil al joven.

- Me permito recordarle mi estimado príncipe que antes de la batalla hicimos un acuerdo. No tengo ningún enteres en particular y podría pasarlo por alto pero Artemyra, Heliohap, Imuchack, Kina y Partevia podrían...

- El trato era que aceptaría anexar al Imperio si me ayudaban a derrotar a Ren Kouen. Corrijame si me equivoco pero ustedes solamente secuestraron a Ren Kouha. El primer príncipe se rindió ante mi, no se les involucró en ningún momento.

- ¿Intentas torcer los acontecimientos a tu favor?

- ¿Ese no es usted?

«- ¿De dónde le viene semejante idea? Hakuryuu no es tan perverso. Maldita sea, se me fué la oportunidad... No, ríe mientras puedas porque tarde o temprano te arrodillaras ante mi. »

- Supongo que tiene razón, no hay necesidad de discutir entre amigos, ¿cierto?

- Así es.

- Bueno, tengo cosas que hacer pero antes quisiera darle un consejo al futuro emperador. Gobernar un país es realmente complicado, siempre tendrá la duda de quien le sirve con sinceridad y quien le engaña para sacar ventaja. Recuerde que estoy dispuesto a tenderle la mano de ser necesario.

- Espero no se dé el caso.

- Recemos por ello.

- Ah, y le pido que no utilice sus habilidad en Kougyoku-dono. Entre amigos no hace falta el espionaje, ¿cierto?

La rabia inunda el corazón del monarca. Maldito mocoso astuto que pudo ver claramente sus intenciones. Es claro que no debió subestimarle pero... ¿de dónde proviene ese repentino exceso de confianza y preocupación por los suyos?

- Que tenga buena noche - se despidió cortante y finalizó la comunicación.

El de ojos zafiro dejó caer el objeto mágico por culpa del temblor en su cuerpo.

«- Todo salió bien, al menos por ahora. Si no fuera por todo lo que hicieron Aladdin-dono y Kouen-dono me hubiera convertido en una de las tantas marionetas de ese hombre. ¿Cómo pude estar tan ciego? Necesito hacer algunos arreglos para terminar con todo esto, supongo que será una noche muy larga. »

...

En la habitación del hijo de Solomon.

Da varias vueltas en la cama intentando conciliar el sueño pero termina despertando abruptamente cuando los recuerdos de aquella ocasión con David acuden a su mente. Por si fuera poco el dolor no se ha borrado por completo.

«- ¿Por qué? El rukh sanó mis heridas pero no termino de recuperarme. ¿Será que me hizo algo? Mmm no lo dudo, después de todo pretende apoderarse del poder del Palacio Sagrado. Por lo menos estoy un poquito mejor. »

Llamaron a la puerta.

- Adelante.

- Aladdin-dono...

El dueño de Belial llegó con una actitud completamente distinta, pudo reconocer entonces al compañero de tantas aventuras por lo que, sonrió con dulzura.

- ¿Koumei-onisan te lo dijo?

- ¿Cuándo te enteraste?

- Hoy, su rukh buscaba desesperadamente el tuyo para salvarte. Supongo que sabes de que color era, ¿cierto?

Asintió ruborizado.

- El que aceptes o no sus sentimientos es tu decisión pero... ¿no te alegra estar en el corazón de alguien con tanta fuerza? - silencio - Je je je tienes mucho en que pensar.

- ¡Necesito tu ayuda! - gritó desesperado.

- Siempre has contado con ella.

...

La noticia de la ejecución del primer príncipe se esparció rápidamente por la capital, ya fuera mediante propagandas o corriendo la voz. Una parte considerable de la población se opone, esto llevaría sin duda a otra rebelión, así que el mismo Kouen ideó un plan.

Pasados tres días le llevan a la plaza, amarrado de manos y pies, con ropas indignas de su categoría pero con el porte elegante y autoritario que le caracteriza, como si no estuviese arrepentido en lo más mínimo de sus crímenes.

- ¡El primer príncipe es inocente!

- ¡Ren Hakuryuu es un traidor! ¡Es a quien deberíamos asesinar!

El golpe producido por la base de la lanza de Hakuryuu sobre la madera de la plataforma retumbó en los oídos de todos los presentes que guardaron silencio. Aladdin, Morgiana, Brigit, Olba y sus hermanos se sitúan al fondo.

- ¿No crees que está llevando las cosas demasiado lejos? - interroga la fanalis al magi.

- Está es la respuesta de onisan.

Sonrió enigmático provocándole un escalofrío en la espalda. Kougyoku se abraza a si misma con mucha fuerza escondida a lo lejos, tiembla llena de amargura. Si no hubiese caído en la trampa de Sinbad sus hermanos no habrían terminado de está manera. Ese hombre destruyó a su familia. Es tal la furia que aprieta la mandíbula y se lástima, Ka Koubun apoya la mano sobre su hombro a modo de consuelo y para frenarla en caso de que decida intervenir.

- ¡El aquí presente es el actual primer príncipe imperial Ren Kouen! - anunció el dueño de Zagan - Todos lo conocen y respetan por los servicios prestados a Kou pero no ha sido más que un brillante engaño de sus parte. ¡Él fué un sirviente de mi madre todo el tiempo!

- ¡¿Qué tiene de malo?! ¡Ren Gyokuen fué la tercera emperatriz y usted la asesinó injustamente!

- ¡Ren Gyokuen y Ren Kouen acabaron con la vida del fundador Ren Hakutoku y mis hermanos Ren Hakuyû y Ren Hakuren para obtener todo el poder político del Imperio!

- ¡No es verdad! - dijó un soldado al borde de la histeria.

El asombro, desilusión y terror se agolparon sobre la confusa multitud.

- ¿Tienes algo que decir en tu defensa? - al acusado.

- Que todo habría salido bien si no hubieses peleado por el puesto que te corresponde. Pero has cometido un grave error porque jamás podrás gobernar como ella o... yo - sonrió altanero.

- ¡Ahí lo tienen! ¡De su propia boca! ¡Ren Koumei y Ren Kouha fueron engañados por este astuto hombre, por lo que no les considero culpables pero si peligrosos, por lo tanto serán exiliados! ¡En cuanto a este sujeto será decapitado! ¡Es lo que espera a esos que anteponen el beneficio personal al del pueblo!

Hizó un ademán para dar la indicación. El verdugo empuñó el hacha que alzó en dirección al cielo para dejarla caer con toda su fuerza. Esta cortó de tajo y la cabeza del pelirrojo rodó por el suelo hasta detenerse.

- ¡No se angustien por los errores del pasado! ¡Son testigos del renacimiento del Imperio! ¡Juró servirles y poner a su disposición todas mis habilidades!

Se hizo un profundo silencio para luego estallar el júbilo.

- ¡Viva Ren Hakuryuu!

- ¡El cuarto emperador!

- ¿Así de fácil? - dijó Olba decepcionado - De alguna manera me recuerda a Um Madara. No es el tipo de país que imaginé.

- Pienso igual - Brigit al borde del llanto.

- Supongo que llegó la hora de continuar con nuestro viaje - él.

El resto asintió.

- Toto ir con ustedes, no confiar en mocosos tan inmaduros.

- ¡Oye! - el muchacho ofendido.

- Ser el adiós Aladdin.

- Je je je lo dudo. Quizá nuestros caminos se crucen algún día - sonrió.

- ¿Estar bien? Con lo de Alibaba y el chico que gustarte.

- Pronto lo estaré. Cuidense mucho.

- ¡A comprar provisiones! - se adelantó Olba.

- Discúlpalo por favor - Brigit - No tiene idea de como tratarte después de lo que te dijo.

- Lo sé. Cuando tengas la oportunidad, dile por favor que no estoy enojado.

- Es consciente de ello, por eso se siente culpable. No sabe como ayudar, además no soporta verte llorar, ninguno de nosotros.

- Je je je lamento ser tan débil.

- ¡Claro que... !

- Buena suerte.

- G-gracias.

El grupo fué en persecución de Olba. El magi se quedó con Morgiana.

- Estás demasiado feliz.

- Me alegra que todo saliera bien.

- ¿No te estas sobreexigiendo? Hueles a...

- Un poquito nada más je je.

- ¡Aladdin!

- No pude evitarlo, después de todo el Imperio Kou es el hogar de Judal-kun.

- Así que todo fué por ese hombre.

- Mmm la mayoría. Pero los Ren me agradan bastante.

- ¿Te irás?

- No. Tomaré responsabilidad de mis actos. ¿Y tú?

- Me preocupa Hakuryuu-san.

«- Pero más tu, sin embargo no quieres hablar. ¡Me enfurece y más porque no puedo ayudar! »

Le pelirroja dió un pisotón a la tierra dejando un agujero tras otro al retirarse. Si no da un paseo ahora teme sacarle la verdad a golpes. Este sonríe tristemente.

- Perdón Mor-san pero si te cuento solo te haré daño. Después de todo no se puede borrar lo que mi abuelo hizo.

...

Algunos guardias de confianza han tomado bajo custodia al segundo y tercer príncipe. Les llevan a la playa para que aborden una embarcación. Koumei luce abatido pero Kouha parece muerto en vida. Sus hermosos orbes están decorados con grandes ojeras de tanto llorar. Hakuryuu se planta ante ellos, el de cabello rosa ni le mira. Las ganas de hacerlo pedazos se han ido porque eso no le devolverá a Kouen, si tan sólo no hubiera sido un inútil, una princesa en apuros.

- No espero que me perdones - el dueño de Zagan - Pero admitiré que eres el único amor de Kouen-dono.

- ¿Y para decirlo tenías que arrebatarmelo? Te odiaré por siempre, soy incapaz de perdonar, jamás tuve el don de cualquier forma.

- Está bien, somos familia después de todo.

- Vaya, tu sentido del humor es más grotesco que el mío. ¿Por qué no me haces un favor y me envías con En-nii?

- ¿Es lo que quieres?

- Si.

- Concederé tu deseo.

El poderoso caminar de alguien tras ellos hizo girar a los príncipes exiliados. El rostro del conquistador de Leraje brilló de inmediato y varias lágrimas de felicidad surcaron sus mejillas.

- ¡En... En-nii... ¿cómo?!

- Es un sujeto difícil de asesinar - Hakuryuu.

Kouen tomó entre sus brazos al de orbes rosados y besó sus labios para finalmente sonreír maliciosamente.

- No podía dejarte sólo. Algún día volveremos para enfrentar al idiota de Sinbad, ten paciencia.

- ¡La que se necesite!

- Nos veremos en un futuro Hakuryuu.

Este miró en otra dirección incómodo, confundido y víctima de un cálido sentimiento brotando en su interior, apenas si miró a la feliz pareja subir al barco.

- ¿Estarás bien? - le interroga Koumei que se toma un momento para hablar con él a solas.

- ¿Cómo puedes preocuparte? Después de lo que hice no lo merezco.

- ¿Acaso no lo dije antes? Te quiero, los errores que cometas no cambiarán mi manera de pensar porque sé exactamente como es el chico del que me enamoré.

Hakuryuu le encaró sonrojado.

- Limpiaré tu nombre algún día, lo juro.

- No importa. Si nuestro exilio ayuda a que los pobladores crean en ti es suficiente.

Tocó la cabecita del menor con suavidad.

- Es hora de irme.

- K-Koumei-dono...

Este sonrió sutil.

- Si continuas insistiendo de esa manera pensaré que no quieres que me vaya.

- No. Ninguno, vivirán en un lugar terrible por mi culpa.

- Supongo. Aunque gracias a ti dormire tranquilamente.

- ¿Qué puedo hacer?

El mayor le cogió por la cintura y besó su frente para luego liberarle.

- Aún si no me correspondes, piensa en mi.

Hakuryuu quedó clavado al piso, temblando. Koumei es tan dulce y caballeroso que hipnotiza, sin embargo han sido muchos años pensando en Kouen, no es como si pudiera cambiar a uno por otro sin razón. Cierra los ojos y se deja consentir por la brisa marina. Si el destino lo permite sería maravilloso luchar todos los días por ese gran hombre. Pagar con creces lo que hay en su corazón. Por primera vez y desde el fondo de su alma anhela que Kouha y el dueño de Phenex se complementen a plenitud. Varias mariposas doradas vuelan a su alrededor, tal vez ha sanado un poco. Aún así tiene muchas responsabilidades de las cuales hacerse cargo. Después de todo es el cuarto emperador.

...

En el salón principal.

Kougyoku sonríe ampliamente mientras da indicaciones a varias mucamas. Que arreglen las habitaciones, que guarden las pertenencias de sus hermanos y más. Cuando finaliza se da la oportunidad de observar por la ventana en dirección a la costa.

«- No puedo mirar a mis hermanos, ¡los traicione! ¡Koumei-niisama y Kouha niisama fueron exiliados pero Kouen-niisama... ha muerto! ¡Soy tan estúpida! ¡¿Cómo permití que Sinbad me utilizara?! ¡Odio a ese sujeto! ¡Le haré pagar por destruir a mi familia! ¡LO DETESTO CON TODA MI ALMA! »

- Kougyoku-onesan... - le llamaron a su espalda, giró haciendo gala de su mejor actuación.

- Buenos días Aladdin-chan. ¿Estás bien? Morgiana me dijo que necesitas reposo.

- Je je je más o menos. ¿Y tú?

- ¿A qué te refieres?

La expresión del pequeño se tornó severa.

- Soy un magi - negó - también un ser humano que tiene corazón. Supongo que es normal guardar rencor pero... ¿permitirás que Sinbad-ojisan se apodere de tu alma? Fuiste testigo de a donde llevaron ese tipo de sentimientos a Hakuryuu-onisan, de como le fué imposible liberarse de la influencia de su madre, que de una u otra manera modificó su destino. Y lo arrepentido que está. También mencionaste lo orgullosa que te sientes de pertenecer a la familia Ren, que eres una guerrera. Los mejores líderes no son aquellos que se dejan llevar por sentimientos negativos sino los que buscan lo mejor para su pueblo. Tus hermanos siempre protegieron a Kou, es tu turno como la hermana mayor el guiar a onisan. ¿O me equivoco?

- Eres tan cruel. Lo tengo tan presente que duele pero... ¿cómo ignorar todo lo que nos hizo ese bastardo?

- Pues no lo hagas.

- ¿Eh?

- Úsalo a tu favor. Cuando te de sueño y sientas que se te acaba la energía, ¡enojate y termina con tus obligaciones! ¡Haz del Imperio un lugar mejor para vivir que Sindria!

- Eres tan raro... - sonrió dejando escapar algunas lágrimas que Aladdin limpió con su índice.

- Me lo han dicho a menudo. ¡Ánimo! Estaré feliz de ayudar si así lo quieres.

- ¿Cómo es que siempre tienes la respuesta?

- Porque aprendí de mi errores. Cometí muchos je je je.

- Y lo admites tan cínicamente.

- Porque somos amigos.

- ¿Amigos? Es imposible.

- ¿Y eso?

- Asesiné al djinn en tu flauta.

- Ugo-kun no está molesto.

- Pues si p-pero tú...

- ¡Además eres la vieja que Judal-kun adora!

- ¡No me digas así!

Kougyoku le proprinó tremendo coscorrón, el magi llevó las manos a la cabeza para dar alivio.

- ¡Eres un idiota! ¡Tan o más patán que Judal-chan!

- Al menos tu furia cambió de objetivo.

- No te sientas tan especial mocoso masoquista. ¡Estudiaré tanto que te dejaré en ridículo! ¡Ya verás!

- ¡Pues mucha suerte!

- ¡No incentives a los rivales! Me rindo, eres todo un caso.

- Antes de que te vayas y no me dirijas la palabra en semanas tengo algo que decirte.

- Otro insulto de seguro.

- Nop. Lamento no haber notado el poder de ojisan sobre ti pero ahora eres complementen libre.

- Ya lo sabía. Obtuvo lo que quería después de todo. No me hagas perder el tiempo.

- Oh no, más bien es para que no te preocupe el que se entere de lo siguiente: Kouen-ojisan no murió, si lo hacemos bien lo verás algún día.

El rostro femenino se tornó rojizo, pronto sus manos rodearon el pequeño cuello y de la nada comenzó a extrangularle mientras le removia con brutalidad.

- ¡Debiste decirlo desde un principio!

- ¡Ungh perdón!

- ¡Eres tan malo!

- ¡Cof cof cof onesan me vas a matar!

- ¡Y bien ganado te lo tienes!

Cuando el niño comenzó a ponerse azul ella le soltó provocando que cayese sobre su resentido trasero, razón de que emitiera un breve grito. La princesa arqueó una ceja y se arrodilló acercando el rostro peligrosamente.

- Lo sabía, te pasó algo grave.

- ¿Sirve si digo que no me siento cómodo con el tema?

- Eres un tramposo. Bien, da igual pero es algo que debes discutir con Judal-chan... si vuelve - emitió lo último apesadumbrada.

- Lo sé...

Kougyoku se marchó al tener la impresión de que el magi lloraría. Este se deslizó hasta la pared para que sirviera de apoyo y sonrió lastimosamente.

«- Lo sé pero... no quiero que sepa lo sucio que estoy. »

Aún así reza porque el oráculo sea capaz de volver.

...

Sinbad golpeó hasta el cansancio el pobre tronco de un árbol en el jardín. Es tanta la frustración que de no sacarla terminaría desquitándose con uno de los generales, seguramente con Jafar que no ha hecho más que procurarle.

«- Maldita sea... »

Las cosas no debieron terminar así. Una vez eliminados los estorbos que representan Kouen y sus hermanos debió tener a Hakuryuu y por consiguiente su Imperio en las manos. Pero no sólo ha perdido el apoyo de Kougyoku y se delató con sus acciones sino que, debido a ello difícilmente confiaran en él, lo han dejado bastante claro. ¿Cómo es posible que todo se le saliera de control? ¿Que sus marionetas tuvieran voluntad? Y Aladdin llega a su memoria. Siempre supo que sería una pieza clave en su plan de dominación mundial pero nunca que desempeñaría el papel de obstáculo y no escalón. Ese niño le desafió desde un principio cuando se negó a ser magi de Sindria, su propiedad. ¿Tan transparente fué Sinbad en aquel entonces que pudo adivinar lo que esperaba?

«- Pensar que te podrías de pie después de... »

- ¡No abuelo por favor waaaahhh! ¡Judal-kun!

- ¡Demonios!

Si aún quedaran lágrimas en el rey de Sindria las habría liberado ahora. Y decir que su cuerpo es capaz de producir tanto daño sin dar una orden. David es tan bastardo que incluso a él le repugna. Hizo cosas tan terribles con sus manos y lo demás, de muchas de ellas incluso desconocía su existencia. Aladdin se ha convertido en su enemigo pero jamás tuvo la intención de dañarlo tan profundamente. Quizá así es mejor, al menos en Kou será complicado herirlo, además seguro que no bajará la guardia y hará bien. Si Alibaba llegara a enterarse, ¿qué diría? Aprieta la mandíbula a tal grado que incluso rechina los dientes.

«- Jamás vuelvas a intervenir en mis asuntos David. Suficiente tengo con la culpabilidad de no evitar que violaras a Aladdin. Si por ello pierdo la oportunidad de reconquistar a Alibaba-kun... »

«- ¿Por qué te haces el santo? Puedo ver tu interior a la perfección. Disfrutaste tanto como yo el hacerlo gritar. »

«- Das pena. Como bien dices tienes acceso a mi alma y aún así no puedes entender. El único enfermo eres tú. De una vez te digo que como repitas tu "proeza" tomaré una espada y cortaré mi miembro. »

«- No lo harías. »

«- ¿Te arriesgarías cuando no puedes posesionar a otro? »

El silencio se hizo presente. Sinbad cierra los ojos y ve con claridad el rostro de Aladdin bañado en llanto, envuelto en tanto dolor y sufrimiento que por primera vez desde que le conoce le vió como un niño. Uno al que no podrá devolver aquello que robó. Vaya encrucijada, sentirse en deuda con aquel que pretendes eliminar del camino.

- Ah - suspira - La vía pacífica siempre fué mi preferida. Será difícil pero si gano la guerra económica y hago caer a Kou no podrás quejarte, ¿o si Aladdin?

Volvió al palacio. A pesar de que lo repudia tiene mucho trabajo por hacer.

...

Debido a la inestabilidad política luego del golpe de estado, Hakuryuu se convirtió en el cuarto emperador. La ceremonia fué sencilla pues no hay nada que celebrar. Kougyoku, Aladdin, Morgiana y él se la pasaron todo el día revisando políticas. Por la noche y luego de una ligera cena el magi volvió a la que, a partir de ahora será su habitación. Toma una ducha rápida y se mete en la cama, quedándose dormido casi de inmediato. Está tan agotado que los sueños o pesadillas no acuden a su mente pero si un terrible dolor en el vientre y zona baja que le obliga a despertar.

- Ungh...

Se coloca de lado en posición fetal y lleva las manos a su pancita. Pudo ignorar el malestar durante horas pero lo cierto es que no se siente para nada bien. El rukh hace cuanto puede pero algo extraño le sucede a su cuerpo. No sabe a ciencia cierta el qué y no tiene intención de pedir ayuda. Cualquier médico con un mínimo de conocimiento se dará cuenta con solo mirarle de que fué... eso de lo que no quiere ni recordar el nombre. Teme que le hagan preguntas que le harían sentir peor. Puede soportarlo, es capaz.

- Ungh uh...

Pero duele tanto que las lágrimas se agolpan en sus orbes. Se retuerce llamando al amor de su vida una y otra vez. Lo que le aqueja es tan intenso que bien puede volverle loco. De pronto se ve acorralado, se levanta con muchísimo trabajo y va en busca de Hakuryuu, el único al tanto de su situación.

...

El dueño de Zagan lee varios pergaminos. Debe aprender muchas cosas en poco tiempo, por fortuna goza de una increíble facilidad para hacerlo. Se alerta al escuchar las pisadas de alguien en el pasillo pero se tranquiliza al reconocerlas. Pronto el magi se presenta ante él y cierra la puerta.

- ¿Qué sucede?

- Onisan - el rostro entero está coloreado de un intenso carmín - Necesito ayuda.

- Te escucho.

- C-cuando mi abuelo... yo... - el temor se apoderó de sus sentidos y quedó en blanco, solo el apretón del mayor sobre sus hombros le hizo reaccionar - t-tengo miedo. Algo me pasa... me quema - colocó la mano en su abdomen.

- Necesitas a un médico.

- ¡No!

- Tranquilo. Soy consciente de que es mucho para un niño pero no puedes fingir que nada pasa. Las acciones de ese sujeto podrían tener consecuencias para tu salud. No debes pagar por su fechoría, eres inocente. Si lo que te angustia es dar explicaciones o que la indiscreción de alguien haga pública la situación te juro que será un médico de confianza.

- N...

- No tienes opción. Viniste porque te sientes amenazado, ¿o no? Todo saldrá bien, Judal me apoyó incondicionalmente, es justo que cuide a su pareja.

- Je je je - rió amargamente - será mejor que no lo involucres conmigo. No lo merezco.

- Si estuviese presente seguramente te habría golpeado. Siéntate, no tardo.

Aladdin siguió la indicación puntualmente, miraba la alfombra con mucha atención buscando distraerse. Ha dado todo de si pero el ataque de David y verse obligado a detener la guerra fué demasiado para su cuerpo. Un gran escalofrío se apoderó de cada una de sus partículas, los oídos dejaron de escuchar, la visión se tornó borrosa y el corazón comenzó a latir cada vez más rápido. Estaba mareado, ni siquiera estaba seguro de en donde se encontraba o si continuaba sentado. Todo le daba vueltas, la sensación era parecida a ser arrastrado por un remolino. Se tambaleó y finalmente desmayó cayendo estrepitosamente al suelo, de frente en un contacto sumamente doloroso que sin embargo ya no sintió.

...

Hakuryuu ha buscado por todos lados a las asistentes de Kouha, es claro que buenas caras no le pusieron pero en cuanto dijo que el magi necesitaba ayuda corrieron rápidamente, sobre todo a medio camino al ser llamadas por el rukh. Apenas abrieron la puerta tuvieron que ahogar un grito. El emperador tomó entre sus brazos al pequeño que no solo no reacciona sino que es víctima de una fiebre tan elevada que parece un trozo de madera recién sacado de una fogata.

- No estaba tan...

Jinjin arrebató al niño que cargó y llevó a la cama. Las chicas rápidamente pusieron manos a la obra.

Durante quince minutos Hakuryuu no hizo más que dar vueltas cerca de la ventana. En primera porque no hay nada que pueda hacer para ayudar y en segunda porque las magas lucen realmente molestas con su compañía. Está seguro que de tener la oportunidad le habrían convertido en puré y no las culpa, adoran a Kouha, es natural que demuestren tan alto grado de lealtad. Si están ahí es para asegurarse de que el imperio que su hermanastro tanto protegió no quede de ruinas.

- Emperador - le llamó Junjun con tono extravagante, debió ser una gran esfuerzo referirse a él de esa manera.

- Dígame.

- Le dimos a Aladdin un calmante, servirá un par de horas pero...

- ¿Si?

Las tres se estremecieron y apretaron los puños indignadas.

- Si es respecto a lo ocurrido, él ya me había puesto al tanto de ello, les pido de favor que no lo mencionen a otros ni a él.

No les quedó más que tragarse la rabia, con lo agradable que les resulta el pequeño.

- ¿Su condición es delicada? No se si sirva de algo pero mis djinn son de octavo tipo, si tengo que dar el brazo que me queda o lo que sea con gusto lo doy. ¡No puede sufrir para siempre! - se arrodilló - ¡Es un amigo que siempre creyó en mi! Se los ruego...

Reirei le puso en pie bruscamente.

- Un emperador no puede tener reacciones de este tipo. No perdonaré que sus acciones pongan en vergüenza a la familia de Kouha-sama. ¿Le quedó claro?

- S-si, lo lamento.

Vaya fiasco y decir que un mocoso llorón y temeroso pondría en jaque al hombre que ellas veían como próximo emperador de Kou, para ellas no hay mejor opción que su amo.

- Aladdin estará bien. Por desgracia no sabemos que ocurre con su cuerpo, únicamente que sufrió una grave mmm peligrosa descompensación. Por fortuna al ser un magi pudo contrarrestarlo. Es probable que tenga ciertos malestares en... imagino que no es necesario entrar en detalles pero salvo eso debería estar mejor.

- ¿No tendría que estar curado gracias al rukh?

- Eso quiere decir que quien hizo esto es un...

- Jinjin - le detuvo Reirei.

- Tienes razón. Con su permiso nos retiramos. No debería pero si advierte algún síntoma independiente de lo mencionado avísenos de inmediato.

- Si, gracias.

Las chicas fueron rápidamente a la puerta, cuando la primera tomó el picaporte el joven dijo:

- Resulta obvio imaginar que no creerán en mis palabras pero... - respiró hondo - si estuviese en mis manos cambiar el pasado lo haría. No puedo pero les prometo limpiar el nombre de Kouha, le devolveré el honor y respeto que merece aún si con ello me convierto en un ser repudiado.

- Con todo el respeto que me merece - la del rostro cubierto - Es un idiota. No hable de lo que no conoce. A Kouha-sama nunca le ha preocupado como le vean los demás. No nos permitiría estar a su lado de ser así. Pero se atrevió a tocar lo más valioso para él, jugó con su corazón e ideales. No interesa que haga, el podrá perdonarlo porque es un gran hombre pero nosotras... nunca olvidamos.

Se marcharon. El conquistador de Belial suspiró cansado y derrotado.

- Si fuera fácil no tendría sentido, ¿no es así Kouen-dono?

...

Los meses posteriores no fueron sencillos para nadie. Si bien el malestar atormentó a Aladdin durante tres semanas se recuperó satisfactoriamente. El problema vino cuando Kou impartió reformas brillantes para mejorar su económica centrándose en el intercambio comercial más que en la guerra, pues Hakuryuu además de querer evitar el derramamiento de sangre no pretendía darle a Sinbad excusas para que otros países se aliaran en su contra. Es evidente que el rey no se esperaba tal preparación por lo que firmó o más bien obligó a Reim a hacerlo, un tratado en el que especificaba bajos aranceles a Sindria y Partevia pero el triple para los productos provenientes o que fueran enviados a Kou.

- ¡No está funcionando Aladdin-chan! ¡Reim y Partevia están localizados en el centro del mundo y se encuentran bajo el dominio de la Alianza de los Siete Mares!

- Kougyoku-dono tiene razón, nuestra ubicación es pésima. Además el tesoro real no es eterno. Seis meses mantenido a un ejército que no conquista es un gasto enorme. No sé cuanto más podamos resistir.

- Mmm aún pienso que hacer de Kou un Imperio autosuficiente y que desarrollara otros productos es la mejor idea...

- ¡Es demasiado radical! - la dueña de Vinea.

- Los demás países nos verán como una amenaza - el emperador.

Morgiana los miraba a unos y otros en silencio.

- Bueno, si fuera el caso tienen a un magi de su lado - sonrió Aladdin divertido.

- ¡No los vas a matar a todos! - la princesa.

- Eso no es lo que... - la fanalis que se detuvo por un ademán de su amigo.

- Siempre hay opciones. ¿Qué clase de problema plantea una solución única?

- ¿Uh?

- Pero bueno. Dije que los apoyaría así que... ¡Iré a conseguir algunos aliados!

- ¡¿Quién se opondrá a Sinbad?! ¡Ya nadie quiere una guerra! - la conquistadora.

- Oh no, siendo un magi no iría en contra de la voluntad del rey Solomon, mucho menos la mía.

- ¿Entonces? - Hakuryuu.

- Reim, Balbad, Magnostad y Kina son buenas opciones.

- A-Aladdin... - la pelirroja preocupada.

- ¡¿Has perdido la razón?! - la otra.

- ¡No funcionará!

-¡Lo hará porque tengo algo que quieren!

- El poder del palacio sagrado... - el emperador aterrado.

- ¡Ja ja ja! No soy tan osado como Judal-kun - el amor se hizo presente en cada centímetro de su rostro.

- Estás jugando con fuego - Hakuryuu.

- Y es justo mi especialidad.

Sonrió con tanta confianza que misteriosamente la transmitió a los demás.

- Estamos en tus manos Aladdin-dono.

.

.

.

Notas finales.

Oh si, como podrán ver chiquito bebé es responsable del cambio en el mundo porque bueno, es el prota de mi fic, después de todo es Magi XD. Ahora, bueno quería hacer un comentario. Mis historias están planeadas en su totalidad antes de empezar a escribir salvo algunos detalles que van saliendo mientras se suben y pues nunca he sido de hacer grandes cambios al desarrollo y eso pero... Alguna vez mencioné que este es o será mi JuAla más extenso y complejo o eso pretendo XD y pues de un tiempo para acá me coquetea mucho la idea de un mpreg (de hecho desde el inicio pero me he resistido mucho). Lo más seguro es que termine siendo de esa manera y más porque odio la idea de que David sólo haya dejado dolor con su estupidez, comparto la visión optimista de Aladdin con respecto a que un daño tan grande tiene recompensa y qué mejor que devolviendole a Judal, Ali y... ¡dándole un bebé! No sé si me di a entender porque creo que se me da terrible esto de hablar pero pues eso era lo que tenía que decir XD. Espero que no les repudie la idea porque ju ju ju casi es un hecho ese bebé. Nos vemos la próxima compañeros de vicio! Y espero que luego de este anuncio no me quieran linchar, en verdad lo siento por aquellos que no les gusta el mpreg ;~;.