Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama. Escrito en el móvil, errores son sin querer. Muchísimas gracias a Yayoi y a todos los que leen por el apoyo :3.
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Capítulo 27 Elegiste un mal momento.
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En el continente oscuro.
Alibaba mira con preocupación al magi caído. Da la impresión de ser víctima de una pesadilla porque tiembla y llama constantemente al hijo de Solomon. De pronto se reincorpora hasta quedar sentado, tiene la mirada ausente y los labios separados, como si se hubiese quedado a medio grito. Cierra la boca, lleva la diestra a la sien y niega lentamente.
- ¿Estás bien? - le interroga el acompañante.
Como respuesta recibe un cansado gesto hostil.
- Antes de que tengas una de tus crisis de mal humor te aviso que mi intención no es fastidiar pero me preocupa lo poco que has dormido, si es que acaso lo has hecho. ¿Por qué no me hablas de tus sueños? No podré ayudar pero al menos podrás desahogarte.
- No recuerdo, creo que tiene que ver con el enano pero no... me lleva, estamos en este viaje hace meses y todavía no llegamos.
- Entiendo como te sientes. Ojalá pudiéramos saber como van las cosas por allá.
- El rango de mi magia es una mierda. No sólo estoy frustrado sino aburrido.
- ¿Y por qué no haces un poco de ejercicio?
- ¿Qué gano con eso?
- El cuerpo de un mago regula la cantidad de energía que se puede usar - intervino madre dragón - entre más resistencia tengas más poderosos serán los conjuros que emplees.
- Además no te haría mal aprender otras habilidades - el ente de barro - gracias a Aladdin vimos lo que ocurrió en Alma Toran. ¿Quién asegura que David jugará limpio? Puede que en el futuro use una barrera de insolacion o una similar. Si confias únicamente en tu habilidad como magi estas perdido.
- ¿Qué sugieres? ¿Qué me le vaya a puñetazos?
- No es mala idea. Aunque no sé mucho de artes marciales, eso es algo que podrías pedir a Aladdin. En cambio puedo enseñarte a manejar una espada y ataques físicos básicos.
Una enigmática y perversa sonrisa se dibujó en el rostro del mayor.
- Mmm sin duda alguna será muy útil.
- Casi puedo apostar que estas pensando en todo menos lo que te dije.
- Ja ja ja.
«- Que perturbadora manera de reír tiene. Sospecho que es más peligroso que le enseñe a que le deje a su suerte pero... está tan enamorado que estoy convencido de que no le hará daño. Es mi deber el cuidar de Judal, no quiero que se amargue, debe volver como la persona que Aladdin seguramente atesora en su corazón. ¡Mantén la esperanza amigo porque te llevo el mejor obsequio que te hayan dado jamás! »
Un ruido extraño, similar a una carcajada escapó del ente de barro.
- ¡QUE GROTESCO TE OYES! - se quejó el mayor.
- ¡ERES UN PATÁN!
Sin duda tienen una extraña o algo así, amistad.
...
En el Imperio Kou.
Aladdin pidió audiencia en los respectivos países que pretende visitar gracias a su magia de clarividencia.
- ¿Estarás bien sólo? - le interroga un bastante preocupado emperador.
- Sip - sonrió.
- ¿Y si te ponen una trampa? - Morgiana - es muy arriesgado.
- Siempre y cuando no pise uno de los países originales de la Alianza de los Siete mares no habrá problema. Reim firmó un tratado pero conserva su autonomía y es precisamente eso lo que me interesa. Además, ¡tiene mucho que no platico con Titus-kun y Sphintus-kun! Creo ciegamente en ellos.
- Tienes razón - Kougyoku - es como suponer que Alibaba-chan o Morgiana jugarían sucio, imposible.
- ¿Verdad? Pero prometo decirles si se pone peligroso.
- ¡Iremos a la hora que sea! - la princesa.
- Les haremos llorar sangre - el conquistador.
- ¡Eso es aterrador onisan!
- Cuidate - la fanalis.
- Lo prometo Mor-san.
Sonrió, tomó su bastón para invocar su círculo de transferencia y desapareció.
- Es muy molesto - la ama de Vinea - Aladdin-chan siempre quiere hacer las cosas sólo.
- Y por eso no debemos bajar la guardia - su hermanastro - pida o no ayuda si se mete en problemas lo salvaremos.
El trío asintió y volvió al trabajo, mantener la economía de Kou es lo que pueden hacer por ahora.
...
En Reim.
Aladdin llega a la ciudad, sus ojos van de un lado a otro con asombro. Se ofrecen tantos productos que de algunos incluso desconoce la función. Es como ver una imagen similar a la del Imperio Kou en su mente. Llega sin problemas al palacio, donde un soldado le anuncia y pide que espere en el gran salón. Pasa varios minutos sentado hasta que decide levantarse y mirar por la ventana.
«- Tiene mucho que no hablo con Titus-kun y Sphintus-kun, ¿cómo les irá? ¿Habrán avanzado un poco en su relación? Espero, sé que se quieren mucho aunque peleen, además son dos importantes amigos, sin su ayuda no quiero ni imaginar lo que me hubiese ocurrido en Magnostad. Estaba tan asustado, aunque al final no pude salvar a mucha gente, como me ocurrió en el golpe de estado de Balbad y luego la guerra civil con onisan. »
La puerta se abre lentamente dando paso a un joven moreno.
- ¡Sphintus-kun!
- ¡Aladdin!
El mayor corrió rápidamente hasta tomarlo en un abrazo que le alzó del piso.
- ¡Pensé que habrías crecido un poco pero aún eres tan pequeño!
- ¡Ah que grosero! - se ofendió.
- No lo tomes a mal, es solo que resulta nostálgico, como si el tiempo no hubiera pasado.
- Mmm pues tu si estas un poco más alto - molesto.
- ¿Enserio? No me di cuenta.
- Ah... ¿podrías bajarme?
- ¡Perdón! Y dime, ¿cómo van las cosas con tu novio?
- No lo sé.
- Si me dices que ese maldito te hizo daño...
El niño negó.
- Toda la culpa es mía.
- Como si me fuera desconocido tu complejo de responsabilizarte por todo.
- Je je je pero es la verdad. Peleamos...
- ¿Discutieron?
- Más que eso, le envíe con mi magia muy lejos, ni siquiera sé a donde. No tengo idea de si podrá volver pero mantengo la esperanza.
- Debió ser difícil.
- Más para él... al final no pudo lastimarme y yo... al no querer hacerlo le hice algo más cruel. No lo culpo si es incapaz de perdonarme, no, lo haría porque es muy lindo.
«- Pero lo ocurrido con mi abuelo es distinto. Estoy tan sucio... »
- ¿Aladdin?
- ¿Eh? Disculpa, ¿dijiste algo?
- ¿Qué tienes?
- ¿Uh?
- Puede que sea mi imaginación pero siento que hay algo diferente en ti.
- ¿D-diferente? - tragó saliva nervioso - ¿En qué sentido?
- Mmm - pensativo - más... ¿lindo?
- S-Sphintus-kun... ¿qué no eres novio de Titus-kun?
- ¡No te estoy seduciendo! Ah~ olvidalo.
- ¿Y? ¿Cómo vas las cosas entre ustedes?
- Bien, eso creo. Discutimos como siempre pero - se sonroja y queda mudo.
- Me alegra - sonríe con dulzura.
La puerta se abre abruptamente.
- ¡ALADDIN!
El magi rubio entra cual rayo y estruja al pequeño como si tuviese intención de matarlo.
- ¡Te extrañé tanto!
- ¡T-Titus-kun cof no puedo respirar!
- ¿A quién le importa?
- ¡A mi!
El infante se liberó con bastante trabajo.
- Oh Aladdin - el rubio - ¡Estoy tan emocionado! Gracias a Sheherezade-sama, Mogamet-sama y tu soy capaz de ver tantas cosas. ¡Los Carmen nos cuidan a Marga y a mi! ¡Muu y Nerva me dan consejos políticos! ¡Incluso el senado escucha atentamente mis propuestas! ¡Puedo ver el atardecer con tranquilidad porque sé que no es el último día! ¡Y lo mejor de todo... ! - le tomó de las manos y clavó sus orbes en los contrarios - ¡Estoy enamorado! ¡Muy enamorado del estúpido de Sphintus! ¡Soy tan feliz cuando me besa o acaricia!
El mayor se puso colorado.
- Je je je, que bueno.
- ¡Hacemos el amor de vez en cuando!
El rostro del hijo de Solomon se vió ensombrecido por ese comentario, luego miró decepcionado al nativo de Heliohap.
- Siempre supe que eras un pervertido pero... Titus-kun aún es muy pequeño para eso.
- ¡¿Por qué me reclamas?! ¡No te creas su falsa inocencia! ¡El fué quien se metió a mi cama y se aprovechó la primera vez! Comienzo a creer que los magi son unos degenerados.
- ¿Es cierto Titus-kun?
- Más o menos, leí un pergamino para darme una idea y pues no entendí mucho - admitió avergonzado.
- ¡Que irresponsable!... ¡Ja ja ja ja!
El de Alma Toran estalló en carcajadas para sorpresa de los otros dos.
- ¿A-Aladdin? - el rubio.
- ¿Te sientes bien?
- Je je je si, disculpen - limpió un par de lágrimas - la verdad es que estaba un poco nervioso. Me daba miedo hablar con ustedes. La situación ha cambiado y hace meses no platicamos. Pensé que tal vez ya no éramos amigos.
- ¡Eres un idiota! - dijeron al unísono.
- ¡No importa que ocurra... ! - el moreno.
- ¡Siempre estaremos para ti! - el otro.
- ¿Se te olvida que fuiste el primer amor de los dos?
Interrogó el médico, el rostro del niño se puso colorado y las mejillas comenzaron a arder.
- G-gracias...
«- No quiero aprovecharme de sus sentimientos. No, ahora me ven de otra forma. Titus-kun lo dijo, que está muy enamorado. Soy tan afortunado por tener amigos como ellos, no sé que haría si me odiaran. »
- Necesito hablar de algo muy importante, tiene que ver con Sindria. Titus-kun, tu al igual que yo eres un magi, ¿has notado algo extraño en Sinbad-ojisan?
- Todo. Nunca he confiado en ese sujeto pero tengo que ver su estúpida cara gracias al tratado que firmó Sheherezade-sama. Honestamente me gustaría cancelarlo pero quiero respetar su última voluntad. ¡Ah! ¡Es frustrante! Siento que Sinbad tuviera en sus manos el valioso imperio de mi madre. ¡Y no sé como liberarlo!
- ¿Qué te parece firmar un pacto mercantil con el Imperio Kou? - sonrió.
- ¿Eh?
- Sería "acercarnos" un poco más a lo que Sinbad-ojisan desea, una alianza a nivel mundial.
- ¡P-pero... !
- ¿Alguna cláusula impide que se relacionen con Kou?
- Pues no...
- Je je je eso pensé. Está tan seguro de su influencia que lo pasó por alto. Aún así no pretendo causar problemas, basta con un permiso para transitar Reim, así podremos llegar a los países que están al otro lado. Los impuestos y eso pueden consultarlo con Hakuryuu-onisan, no pretendo imponer. Además... si la actitud de ojisan se vuelve peligrosa estaremos comunicados. Soy tu amigo y siempre te ayudaré a proteger el legado de Sheherezade-san, tú hogar.
- ¡Oh Aladdin!
El entusiasta rubio volvió a exprimirle entre sus brazos.
- ¡Me lastimas Titus-kun!
- ¡Lo sé pero no puedo evitarlo! ¡Me has quitado un gran peso de encima! ¡Pide lo que quieras!
- ¿Lo que sea?
- ¡Si!
- ¡Que tengas un hijo con Sphintus-kun!
- ¡Eres un idiota! - el moreno - ¡Los hombres no se pueden embarazar!
Titus por su parte había liberado a la víctima para hacer su mejor imitación de un tomate.
- Bueno llegó la hora de irme. Me gustaría platicar más, incluso desvelarme como en la academia pero tengo otras cosas que hacer.
El menor le tomó de las manos.
- Cuidate mucho por favor. Recuerda que no estas solo.
- Gracias.
Sphintus tocó suavemente su hombro y el hasta entonces silencioso Kukulcan se paseó por sus cabellos para despedirse. Les sonrió y uso su magia para ir al siguiente destino.
- ¿Qué le habrá ocurrido? Se veía muy triste - el médico.
- Y decir que alguien tan estúpido se daría cuenta.
- Gracioso.
- Supongo que hay cosas que no puede contarnos, a lo mejor le da vergüenza. Espero que su novio regrese pronto, le hace falta su compañía.
- Si.
- ¿Y si te dejo por Aladdin? - travieso.
- ¡Eres un... !
- Vaya tonto, con lo que me has hecho no hay vuelta atrás.
- Tienes talento para hacerme sentir desgraciado.
- Mala suerte, ¿quién te manda enamorarte y corromper a alguien más joven?
- Un día de estos me cobraré todo lo que has hecho.
- Je je je. Voy con Muu, seguro me regañará por aceptar la invitación de Aladdin sin consultarlo con el consejo pero... es lo que más conviene a Reim.
- Si, tampoco me trago la buena voluntad de Sinbad.
- Ah~ será un día muy largo.
- Ya no te quejes.
- Un poco de ánimo no me vendría mal.
Sphintus suspiró cansado, luego le tomó de la cintura y besó con suavidad sus labios, en un roce dulzón y tierno. Aún si pelean no pueden contener la gran cantidad de sentimientos acumulados en el pecho.
...
En Kina.
Takeruhiko discute temas diversos con Nanaumi cuando tocan la puerta.
- Señor, el magi Aladdin ha llegado.
- Oh, le esperaba más tarde. Dile que puede pasar.
- A la orden.
El rey pidió a su acompañante que le dejara a solas con el pequeño una vez este entró en su despacho, cerrando tras de si.
- ¿A qué debo el honor de tu visita? - sonrió alegre.
- Me gustaría hacer un intercambio cultural con Kina.
- ¿Ah?
- Bueno, desde mi punto de vista eres muy curioso. El tipo de persona que gusta de vivir aventuras mientras gana prestigio para su país. Involucrarte con el golpe de estado del Imperio no fué causalidad. ¿Quieres ver que tan lejos llega Hakuryuu-onisan? ¿Por qué no miras en primera fila? Si aceptas mi proposición podrás visitarnos con regularidad, podremos intercambiar puntos de vista y... Tampoco confías del todo en Sinbad-ojisan, ¿verdad?
- Vaya, vaya. No imaginé que un simple mocoso pudiera ver lo que tan bien oculto a ese hombre. Tienes razón, sigo la famosa teoría: "Ten a los amigos cerca y a los enemigos... "
- "... aún más cerca".
- ¿Es lo que pretendes.
- Nop. Si fuera el caso usaría el poder a mi disposición para someter al mundo por medio del terror pero no me haría distinto a Al Thamen.
Takeruhiko le tomó del mentón para apreciar cada detalle del rostro con más facilidad.
- De primera impresión pareces un niño tonto e ingenuo pero claramente eres mucho más. ¿Será que has mentido con respecto a tu edad?
- Je je je nop, pero la experiencia se acumula de distintas maneras en las personas.
- Acepto.
- ¿Eh?
- Me pasaré de vez en cuando a Kou para saludar al emperador, espero me entretengas.
- ¿Yo?
- No pensarás que te dejaré ir como si nada después de llamar mi atención, ¿o si?
- Uh~.
- Tranquilo, no eres mi tipo.
- Ah... no lo pensé.
- De acuerdo, quizá si eres tan lento como pareces. Da igual, eres agradable. ¿Los detalles los arreglo contigo?
- Con Hakuryuu-onisan.
- Que manera de dirigirte a la máxima figura de autoridad en tu Imperio.
- Je je onisan es onisan sin importar su título. Además aún si vivo en Kou no es mi hogar.
- ¿Entonces no eres su magi?
- No.
- ¿Y por qué los ayudas?
- Porque deseo evitar todos los conflictos que me sean posible, son amigos importantes y porque el hombre que amo se esforzó por hacer de Kou lo que es hoy.
- Cuanta sinceridad. Eres muy raro, ¿se puede saber quién te robó el corazón?
- El oráculo del Imperio.
- Wow, que gustos más exóticos. Bien pequeño, no te entretengo más. Cuidate y más te vale mantener tu promesa.
- ¿Promesa?
- Me escucharás cuando los visite.
- ¡Pero no dije... ! Je je je tu ganas ojisan.
- ¡Ojisan! Para tu información soy bastante joven, aunque supongo que para un mocoso me veo grande y maravilloso.
«- Creo que solo escucha lo que quiere aún así, no me parece que sea una mala persona. Aún hay mucha gente buena en el mundo Judal-kun. »
- Nos vemos Takeruhiko... ¿onisan?
- Nos vemos mocoso.
- Ungh.
Al retirarse el magi, el rey fué a buscar a Nanaumi. ¡Tiene tanto que decirle! Seguro se emociona tanto como él porque son bastante similares.
...
Magnostad.
Myers invierte toda su energía en uno de sus pasatiempos favoritos: torturar alumnos. Los gritos de terror y múltiples latigazos pueden escucharse a la distancia. El patio de la academia se convierte entonces en algo similar a un campo de guerra.
- Hola...
Aladdin le saluda desde el cielo para bajar lentamente.
- Imagino que me esperaban un poco más ¡ungh!
- ¡Woah!
La mujer de bondadosos atributos le cogió en un abrazo maternal, enterrandole cruelmente entre sus suaves pechos, y si bien el pequeño tiene dificultad para respirar no puede negarse el diminuto gusto, después de todo no puede borrar por completo la devoción hacia la delantera femenina. Sin embargo desde que es novio de Judal también le dan pena ciertas cosas por lo que debe pelear contra su conciencia, las ganas de apretarlos con sus manitas y el rubor cada vez más evidente en su rostro.
- ¡Has crecido tanto renacuajo! - le colocó en el suelo y tomó solo del rostro con ambas manos.
- ¡¿Enserio?!
- Por supuesto, esos dos centímetros se notan enseguida.
- Uh~.
«- Judal-kun se reirá o... ¿estará feliz porque sigo siendo su enano? » - se sonrojó.
- ¡Escuchen bien inútiles! - a varios chicos tendidos en el piso - Este que ven aquí es mi alumno favorito. ¡Aladdin! Es el mocoso que salvó Magnostad.
- ¿El que es un magi? - dijo uno.
- ¿El que es más sabio que la legendaria Yamuraiha?
Ese y más comentarios se dieron al por mayor haciendo que el rostro infantil se tornara cada vez más rojizo.
- Aladdin, ¿por qué no le muestras a estos lo que un mago bien entrenado puede hacer?
- ¿Eh?
- ¡Enfréntame!
El niño retrocedió un par de pasos. Jamás ha logrado superar el terror casi patológico desarrollado hacia esa mujer pero... ese brillo en los ojos, su gran ilusión, ¿cómo negarse? Además han pasado muchas cosas desde entonces, debería ser capaz si bien no de vencerla, soportar sus ataques, cuando menos activar su borg.
- ¡De acuerdo Myers-sensei!
- Colocate ahí - señaló frente a ella - Miren bien mocosos, no pierdan detalle alguno, considerense afortunados de estar aquí el día de hoy.
Todos tragan duro y guardan silencio sepulcral, la profesora más letal del universo contra uno de los magos de la creación, sin duda será una batalla de dimensiones épicas, incluso capaz de cambiar la historia. La mujer toma su siempre confiable látigo, su contrincante el bastón. La tensión se respira en el aire.
- ¿Listo?
- Cuando quiera sensei.
Apenas la frase abandonó sus labios la de Partevia desapareció de su rango de visión, los zafiros la buscaron desesperadamente sin obtener resultados. Muy tarde notó el látigo en el pierna derecha, ella tiró de la herramienta aproximándole y alzandole en el aire cuando le tuvo al alcance le cogió del tobillo y lanzó contra un pilar...
- ¡Waaaaaaaahhhhhh!
Que se hizo añicos al contacto. El magi salió de entre los escombros sobando su adolorida cabeza, ya ni se hable de la insensibilidad que le aqueja de la nuca para abajo.
- Ay ay ay...
- Tienes mucho que aprender mocoso.
- Je je je auch...
Todo el público quedó boquiabierto, impactado. El infante se puso nervioso, sabía desde un inicio que no era un rival digno para su maestra pero no pensó que le sería imposible reaccionar. Le angustia echar por tierra las esperanzas de sus compañeros magos, ¿y si piensan que todo el esfuerzo no vale la pena?
- ¿Vieron lo que yo? - preguntó un joven.
- ¡Si! - le secundó una rubia - ¡Se levantó luego de tan terrible golpe! ¡Estuve en la enfermería dos semanas por un simple puñetazo en el estómago!
- ¡Si llegamos hasta el final seremos igual de resistentes!
- ¡Estamos a su cuidado Myers-sensei!
- Tengo asuntos que atender con él así que ¡den cien vueltas a la academia en lo que regreso!
- ¡Si señora!
Aladdin sonrió al ver la determinación en sus rostros, no estaba del todo convencido de su desempeño pero tal parece que no fué un rotundo fracaso.
Ambos recorrieron pasillos que el magi reconoció de inmediato, tantas vivencias, algunas gratas otras no tanto pero que se albergan en algún lugar de su memoria. Fué cuando llegaron al antiguo despacho de Mogamet que el paseo finalizó. Aladdin tomó asiento, con él sus dos profesoras.
- Cuanto tiempo Irene-sensei.
- Lo mismo digo, has cambiado mucho, luces más maduro.
- ¿Lo cree?
- Por supuesto, además has crecido, ¿dos centímetros?
«- Uh. Lo sabía Judal-kun se reirá de mi. ¿Cómo le hago para ser más alto? »
- Para que nos visites a pesar de todo el trabajo que tienes debe ser importante - la de ojos celestes.
- Escuche que estuviste involucrado en el golpe de estado de Kou.
- Si, ahora vivo ahí. Me preocupa la situación de Magnostad, después de la batalla contra Reim y el fallecimiento del director mmm, se perdió estabilidad política. Imagino que Sinbad-ojisan ha ofrecido apoyo, ¿cierto?
- Si - la rubia - Dijo que sería un gran sacrificio para su reino pero que, podría renunciar a una magnífica y querida general como Yamuraiha con tal de ayudar a su país natal.
- ¿Lo aceptaron?
- Lo estamos meditando. Fué una de las alumnas de las que estamos más orgullosos pero...
- No parece que sea su voluntad.
- Si, luce contenta en Sindria. No veo porque desee alejarse de sus camaradas o el lugar que la ha hecho tan feliz. Es como si ese hombre...
- La estuviera usando para su beneficio.
- En verdad me intrigas Aladdin. Desde un inicio he pensado que son muchos los misterios que te rodean. A pesar de tu edad... no lo sé. Eres inalcanzable.
- ¿Irene-sensei?
- Je, no me prestes atención. ¿Y bien?
- Creo ciegamente en Yamuraiha-san, sé lo importante que son la magia y la academia para ella. Nunca haría algo que los pusiera en riesgo pero, Sinbad-ojisan es otra historia. Es un hombre cegado por la ambición, al que no le importa lastimar o destituir siempre y cuando logre sus objetivos. Es capaz de borrar un país con el pretexto de su renacimiento. No me gusta su actitud. Si aceptan o no su oferta es una decisión que recae únicamente en los habitantes de Magnostad pero tengo una sugerencia. Por nada del mundo le den autoridad absoluta a mi maestra. Aún si se convierte en la directora que cuente con la ayuda de dos consejeros que tengan el mismo nivel de autoridad, Myers-sensei e Irene-sensei me parecen buenas opciones. Ojisan se delatará tarde o temprano, se darán cuenta de sus movimientos y no tendrá poder absoluto en Magnostad.
- Es un buen plan pero también podría emplear la fuerza.
- Muchos magos y soldados fallecieron la última vez - la de orbes miel - Por mucho que me pese admitirlo no contamos con...
- Tienen el apoyo de un magi, el mío. Los protegeré las veces que sea necesario. ¿Qué les parece firmar un tratado intelectual con el Imperio Kou?
- ¿Eh? ¿A qué te refieres? - la rubia.
- ¡A un intercambio de opiniones y conocimiento! De esa manera no será extraño que las visite o a la inversa. En caso de una invasión estaremos preparados.
Las mujeres quedaron pasmadas y decir que tendría ideas de ese calibre.
- Si desconfían de mi...
- Nunca - al unísono.
- Je je je, gracias.
- ¿Discutimos los detalles contigo?
- Nop, con el emperador. No soy muy afín a la política, sólo quiero que todos sean felices.
- Eres un buen niño.
La de Partevia acarició suavemente su cabeza.
- ¿Me acompañas a tomar el té?
- Lo lamento Irene-sensei pero aún hay un sitio al que debo ir. Cuidense mucho Myers-sensei.
- Tu también, no seas tan imprudente y temerario.
- Ja ja ja.
Aladdin empleó un conjuro y se fué. Las mujeres se contemplaron en silencio y con gran seriedad por varios minutos.
- ¿Lo notaste? - la de ojos celestes.
- ¿Que el aura que le rodea es similar a la de Mogamet-sama?
- Ese niño hará cosas grandes.
- ¿No te alegra haber sido su profesora?
- Pero fuiste tu quien descubrió su talento.
El corazón de ambas se hincha de orgullo. Que alma tan sublime esconde ese frágil y pequeño cuerpo.
...
En Balbad.
Aladdin se da el tiempo de llegar por el sendero que le llevó ahí la primera vez, donde conoció a Sinbad, el hotel en que se hospedaba, donde se encontró con Alibaba y la Tropa de la Niebla y muchos sitios más hasta llegar al palacio donde una vez le anunciaron, le llevaron hasta el gran salón.
- Cuanto tiempo sin vernos Aladdin-dono.
- Así es Hakuei-onesan.
- ¿Cómo van las cosas en la capital?
- No me quejo. ¿No has hablado con onisan?
- E-es un poco incómodo desde que... tuvimos una discusión.
- Si, lo mismo me dijo pero... ¿dejarás que su relación termine como si nada? Es tu hermano.
- Yo... - se abrazó a si misma, temblando - Lo sé pero no puedo pasar por alto lo que le hizo a Kouen-dono, Koumei-dono, Kouha-dono y a nuestra madre. Lo pensé hace tiempo... ya no le reconozco, se alejó por completo de mi.
- Ha cambiado, si hablas con el ahora...
- Será igual que antes.
Él la miró con tristeza. Quería convencerla de alguna manera pero de forzar la situación podría provocar que se odiaran para siempre. Tal vez el tiempo sea lo único que puede ayudarlos ahora.
- ¿A qué debo tu visita?
«- Decir que onisan le necesita no la hará cambiar de opinión, aunque me da tristeza lo mucho que la extraña. Llegar directo al punto tampoco me parece adecuado. »
- ¿Qué piensas del actual sistema de gobierno de Balbad?
- Bueno, es bastante parecido al de Kou.
- ¿Y la gente está feliz?
- ¿Eh?
- Bueno, soy consciente de que no hay más personas muriendo de hambre en las calles, que a todos se les ha designado una tarea importante según sus cualidades. Es más, creo firmemente en que deberíamos pedir sus consejos para crear una economía resistente basándonos en sus cimientos, no imponiendo otra ideología. Si, las personas ya no padecen la falta de alimento pero tampoco las veo sonreír sinceramente. ¿Cómo podrían si se les priva de sus sueños? ¿Qué será de los que nacen a partir de ahora? ¿Se dictará su destino desde que están en el vientre?
- Entiendo e incluso comparto tu opinión pero no hay nada que pueda hacer. Sinbad-dono...
«- De nuevo ese hombre... »
- Hakuei-onesan, los impuestos que se cobran a Balbad no son suficientes.
- ¿Eh?
- La Alianza de los Siete Mares está monopolizando la economía mundial. Además ahora que nadie desea involucrarse en la guerra han cesado los movimientos de conquista. Los pertenecientes al ejército de Kou deben recibir un salario pero el tesoro tiene límite y no crecerá considerablemente debido a la situación. En unos meses cuando muchos sufriremos un déficit y eventualmente la banca rota. ¿Pretenden llevar a la quiebra también a Balbad?
- ¿No aplica también a la tribu Kouga?
- Nop, ellos se rigen por un sistema autosustentable. No dependen del comercio con otras naciones aunque algunos se han convertido en tus familiares.
- ¿Qué debería hacer?
- ¿Qué te parece devolver el control de Balbad a su gente?
- ¡Es imposible! ¡El mundo caerá en el caos! Carecen de príncipes que sepan gobernar.
- Alibaba lo dijo antes. Que la monarquía les llevó a su actual situación. Además tampoco dije que se les daría la espalda. Si necesitan consejos o guía podemos ayudar.
- ¡Pero... ! ¿Y el sufrimiento de la gente que murió en el golpe de estado? Renunciar a Balbad es como burlarse de ellos.
- No necesariamente. Gracias a ellos existen los lazos que unen a las dos naciones.
- Aladdin - Barkak que se ha mantenido callado al igual que los demás soldados en el recinto - Alibaba-sama tenía ideas bastante revolucionarias pero la verdad es que nadie posee el suficiente conocimiento político o económico a excepción de los Saluja.
- Mmm Alibaba-kun mencionó que contadas fueron las veces que se encontró con su padre.
- A-así es.
- Eso significa que tuvo maestros, ¿o me equivoco?
- No pero... son varios, cada uno se especializa en una rama.
- ¿Y por qué no unir conocimientos?
- ¿Eh?
- El Imperio Reim tiene un senado. Titus-kun no da un dictamen y se sigue como si nada sin antes discutirlo. Debe obtener la aprobación de los consejeros. Nadie espera que lo hagan bien a la primera, después de todo cambiar todo un sistema es complicado. Se equivocaran pero también aprenderán mucho. Y si llegan a un punto muerto siempre pueden pedir ayuda. Hakuryuu-onisan lo hará sin duda, también yo - sonrió.
- ¿Qué ganan con todo esto?
- Mmm, ¿qué les parece firmar un tratado político-comercial?
- ¿Qué se supone que significa?
- Intercambio de teorías y la facilidad de ocupar su ruta marítima, claro no digo que sea de a gratis, son libres de pedir una cuota por el servicio. Eso reactivará el comercio. ¡Será como en la época de Rashid-ojisan!
- A-algo así, ¿es posible? - Barkak.
- ¡Claro! ¡Un magi no mentiría!
«- A menos que sea mi amado Judal-kun je je je. »
- No lo sé - la princesa.
- Hakuei-onesan.
- Aceptaré lo que ellos decidan pero no volveré a Kou.
- ¿Qué harás?
- Aún no lo sé pero no puedo darle la cara a Hakuryuu, al menos no por ahora.
La mirada del pequeño se llenó de tristeza pero obligarla no es opción. Los presentes se contemplaron los unos a los otros, intercambiaron opiniones. Algunos tenían miedo otros lo tomaron como una gran oportunidad y los últimos consideraban que podía ser una trampa pero, ¿el chico que les salvó antes tendría motivos para destruirlos ahora? No parece muy coherente. Pasaron cinco minutos, diez, veinte y más. Aladdin espera paciente pues no tiene prisa. Hakuei ha cerrado los ojos angustiada, al menos en apariencia. Si pudiera romper el cuello de Aladdin con las manos ahora mismo sería muy feliz, maldito mocoso entrometido. Pasada hora y media el grupo llega a un veredicto.
- Aladdin - le llamó el profesor de su mejor amigo.
- ¿Si?
- Decimos tomar tu consejo. Probaremos a gobernar por nuestros medios, claro con la ayuda del Imperio Kou pero conservando nuestra autonomía.
- ¡Es genial!
- Los detalles del tratado...
- Ah, eso es algo que corresponde a Hakuryuu-onisan, el emperador.
- Entiendo.
La mirada del adulto se volvió cada vez más intensa poniéndole de nervios.
- ¿Ocurre algo?
- Es que - sonrió melancólico - de alguna manera me recuerda a Rashid-sama.
- ¿Uh?
- No me preste atención, son desvaríos de un viejo.
- ¡Aún eres muy joven!
- Imagino que tendrá hambre. ¿Gusta acompañarnos a comer?
- Lo lamento. Temo que debo rechazar su oferta. Me gustaría volver a Kou para platicar con mis amigos.
- Ser un magi debe ser complicado.
- Je je je no tanto. Porque estoy rodeado de gente maravillosa como usted.
Aladdin se acercó a la princesa, sonrió y le extendió la mano esperando que la tomara.
- ¿Vienes?
- Lo siento pero no.
- ¿Te quedarás en Balbad?
- No estoy segura.
Él acortó la distancia tanto como le fué posible y dijo en voz baja:
- Solo cuidate de Sinbad-ojisan, con todo lo que ha hecho es difícil confiar.
- Si, ¿verdad?
La princesa le tomó suavemente del mentón y rozó sus labios con el pulgar, su cuello, corazón y vientre, pudo advertir en la punta de sus dígitos el sufrimiento que quedó grabado de forma inconciente en el pequeño, era tan maravilloso que tuvo que emplear toda su voluntad para no delatarse o hacerlo pedazos ahí mismo.
«- Ansío ver tu reacción el día que se lo confieses a Judal. No te das cuenta de que al ignorar el problema solo lo haces más grande. El terror crece en el alma y se apodera de ella mi lindo e ingenuo Aladdin. ¿Gritarás y llorarás para mi nuevamente? »
- ¿Onesan? - preguntó confundido.
- Cuida mucho a mi hermano, confio en que un día de estos logrará la estabilidad.
- Ah... si.
«- Te dejaré un obsequio Aladdin, no quiero ser obvia solo disfrutar de un breve espectáculo. »
Tocó las hebras azulinas con ternura y sonrió.
- Gracias por todo lo que has hecho por Kou.
- Je je je siempre es un placer. Gracias a ti por cuidar el país que tanto quiere Alibaba-kun.
- Fué todo un gusto. Algún día todos los países lograrán unificar sus sentimientos.
- Ojalá sea pronto. ¡Mucha suerte! - agitó la mano para despedirse y una vez más se marchó.
- Bueno, supongo que ha sido todo de mi parte - Hakuei.
- Si no tiene en donde quedarse... - Barkak.
- Aún soy bastante ingenua, me hará bien conocer el mundo.
- Cuidese.
- Ustedes también.
«- En especial tú Aladdin, lo que hiciste hoy tendrá consecuencias. Y ya que Sinbad te da tanto miedo sería bueno hacerle una visita ja ja ja. »
...
Imperio Kou.
Kougyoku casi se muerde las uñas por culpa de la ansiedad. Revisa varios documentos en la biblioteca esperando noticias ya sea del magi o el emperador que se encerró en su oficina. Un círculo mágico se dibujó en el aire y de el emergió el hijo de Solomon.
- ¡¿Y?! ¡¿Qué tal te fué Aladdin-chan?!
Se levantó de golpe, le cogió de los brazos y apretó al borde de la histeria.
- Muy bien - sonrió - tenemos muchos más amigos de lo que pensábamos. Los detalles los arreglarán con onisan.
- Ah, entonces es lo que está haciendo...
- Dudo que sea cosa de un día o dos pero por algo se empieza, ¿verdad?
- Eres increíble. Haz hecho algo maravilloso y lo tomas como si fuera algo natural.
- Lo es, las personas deberían entenderse sin necesidad de complicaciones y obstáculos.
- Que ideología tan ingenua - frunció el ceño - Debes estar cansado, estuviste fuera varias horas. ¿Gustas tomar una ducha?
- Si no es molestia tengo hambre.
- ¿No has comido?
- No me dió tiempo.
- ¿Nada? - negó - ¡NO PUEDES SER TAN IRRESPONSABLE CON TU SALUD! ¡Me irritas! ¡Si Judal-chan se entera se enojará mucho!
- Je je je.
- ¡Nada de risitas tontas! ¡Vamos ya!
La femina le cogió de la muñeca, prácticamente le iba arrastrando todo el camino.
- O-onesan, vas muy rápido. Me voy a caer.
Kougyoku chasqueó la lengua y le dejó en libertad.
- Más vale que me sigas el paso, ¿te quedó claro?
- Sip.
- Bien.
Caminaron por varios pasillos hasta llegar a las escaleras. Una vez en estas el corazón de Aladdin comenzó a latir inexplicablemente rápido, se tomó del barandal para tener un punto de apoyo y separó los labios para pedir ayuda pero fué imposible porque su boca no dejaba de temblar. Varios puntos luminosos entorpecieron la visión y un sudor frío le recorrió la espina. De pronto fué como si no estuviese ahí, o le mantuvieran encerrado en un sitio oscuro. El aire no lograba pasar de la garganta, las náuseas le atacaron, también podría jurar que estaba recostado sobre una pila de hielo. Se tambaleó pero sus piernas lucharon por sostenerle. Golpeó su hombro contra la pared y la costilla con la barandilla al ir su cuerpo en la dirección contraria. Se convirtió en un muñeco que espera alguna clase de señal.
- Te callaste de pronto, ¿acaso te hice enojar?
Kougyoku se detuvo en la base de las escaleras y giró, justo en el instante en que el pequeño se desmayaba y caía por los peldaños de manera brutal, sin poder detener su loca carrera al haber perdido el sentido.
- ¡ALADDIN-CHAN!
Corrió aterrada y subió lo más rápido que le fué posible, por desgracia le alcanzó a una cuarta parte del final, ahora no solo tenía varios raspones y moretones sino un par de heridas abiertas en las piernas y la cabeza. Los ojos arándano se llenaron de lágrimas, le removió con suavidad, apenas tocándole.
- Aladdin-chan...
Las pisadas de alguien sirvieron como un momentáneo tranquilizante a la princesa que no tenía la menor idea de que hacer pues se había entregado al pánico.
- H-Hakuryuu-chan... Aladdin-chan se desmayó y cayó por las...
- Tranquilizate por favor.
Se arrodilló a su lado, en milésimas de segundo notó que la víctima no estaba respirando así que le recostó en el suelo e inició las labores de reanimación. Apoyó las manos rítmicamente sobre el pecho y dió respiración de boca a boca. Fué complicado pero logró que jalara aire. El color volvió a sus mejillas no así recobró la conciencia.
- Le llevaré a su habitación.
- ¿Q-qué tiene?
- Quizá agotamiento, se ha sobreexigido.
«- Como siempre, tarde o temprano repercutiría en su salud. »
- Aún así pediré que un médico le revise.
- ¿Qué puedo hacer?
- Un poco de comida no le caería mal.
- E-es cierto, dijo que no ha probado alimento. ¡Estoy tan molesta! Me dan ganas de abofetearlo, y lo haría si supiera que no me sentiré culpable o que le haría entender.
El emperador asintió solemne y cogió a su amigo en brazos para llevarle a su alcoba. Luego pidió a un médico que le hiciera algunos estudios llegando a la conclusión de que, efectivamente era agotamiento, tal vez aunado a un leve desbalance en su magoi debido al contante estrés. Recetó algunas infusiones y mucho reposo así que Kougyoku le dejó en el buró una canasta con fruta fresca. En caso de que despertase hambriento. No le quedó de otra que irse a dormir cuando su hermanastro le dijo que se encargaría del pequeño. Sin embargo fué un día muy pesado y terminó rindiendose ante Morfeo, desplomado sobre la cama del pequeño. En la madrugada los zafiros del menor se abrieron lentamente, aún estaba aturdido pero vislumbró a su acompañante. Sonrió de lado.
«- El menso de Hakuryuu se quedó dormido. ¿Dónde estará el enano? »
Se levantó con algo de trabajo pues le dolía el cuerpo.
«- Maldita sea, ¿qué hice para sentirme así? ... Mmm que extraño tengo la impresión de que esta no fuera mi manera de hablar, sino de alguien más. Nah, estoy desvariando. »
Dió algunas vueltas por la habitación, como si el subconsciente le pidiera a gritos no pensar. Sin embargo los pies le llevaron inevitablemente ante un espejo. Se llevó las manos a la boca para silenciar los sollozos y cayó de rodillas.
«- No soy yo... yo soy ese niño sucio que ya no merece a Judal-kun. ¿Cómo podría? Me doy asco. ¡¿Por qué no puedo viajar en el tiempo para borrar lo que ocurrió?! Lo único que puedo hacer es proteger tú hogar, al menos hasta que tenga que despedirme de ti. No... debe existir una manera de evitarlo. Pero aún si no te importara no puedo perdonarme. ¡Jamás debí permitir que mi abuelo... ! Más fuerte y confiable, debo serlo aún más, más, ¡MÁS! »
- J-Judal-kun, me haces falta.
«- Aún cuando me empeño no creo resistir mucho tiempo. ¡Me volveré loco! »
- Aladdin... dono...
La voz del emperador le hizo pegar un brinco, no quería que le viese así. Afortunadamente estaba hablando en sueños así que suspiró aliviado.
- Aladdin-dono, gracias por darme otra oportunidad. A alguien tan lleno de suciedad como yo. La esperanza es lo último que se pierde... je je K-Kouen-dono...
«- Esperanza... que hipócrita... me cuesta creer en mis palabras. »
Alzó las manos y se palmeó con fuerza las mejillas.
«- ¡Ánimo! No le mostraré a mamá, Ugo-kun, al rey Solomón, Alibaba-kun y Judal-kun lo peor de mi. ¡Aún tengo que darle mi cariño al abuelo! ¡Uno sincero! ¡Debe entender que está mal tomar a la fuerza! T-tomar... fué lo que hizo conmigo. »
Convulsionó a causa del más puro temor. Se acercó como pudo a la cama y ya ahí miró a Hakuryuu y la fruta que le dejara Kougyoku. Mordió una manzana y dejó fluir el llanto.
- "No estas solo."
«- Así es, no lo estoy. »
...
En el continente oscuro tiempo después.
- ¡Jum!
Alibaba evade con algo de trabajo una patada de Judal que se va al piso luego de una suerte de puñetazo de su adversario que se encajó dolorosamente en el abdomen.
- Desgraciado ungh cof cof...
- No lo haces nada mal, tienes talento casi me atinas.
- No pretendía atinar, pensaba arrancar tu espantosa cabeza.
- Uh~. B-bueno no importa tu motivación el punto es que realmente has mejorado.
«- Y no es todo, el anciano que vive en la energía que tomé de Magnostad se rindió, por fin puedo hacer míos todos sus conocimientos. Mmm, ¿por qué dejaría de pelear? ¿Y si vió al enano en mis pensamientos? Nah, y si fuera el caso da igual. »
- ¿Judal?
- ¿Qué?
- ¿Sucede algo?
- Ah si...
- ¿Y bien?
- No te incumbe metiche.
- Si no quieres hablar no te obligaré. Sigamos practicando, en una de esas me haces picadillo.
El oráculo sonrió malicioso, alentarle de esa manera es peligroso pero también lo único que ha funcionado con tan perezoso muchacho. Sin embargo muy en el fondo guarda su gran "secreto", obtener las herramientas necesarias para proteger a Aladdin.
- Oye - el ente de barro.
- ¿Tan difícil te resulta quedarte callado?
- Es que hay algo que me preocupa.
- No me interesa.
- Debería.
- Bien por ti.
- ¿Has decidido que rumbo tomará tu relación con Aladdin?
- ¿Ah?
- Bueno, es que me contó que son novios pero mmm pasaron tantas cosas y luego se pelearon... digo no estás aquí por que si.
- Oh eres estupendo animando a la gente - emitió irónico.
- No me malentiendas, es solo que estoy seguro de que se culpa de lo que te hizo.
- ¿Y? Pasaré toda mi vida a su lado así tenga que golpearlo.
- Me da gusto.
- ¿Ah? - arqueó una ceja.
- ¡Ahí voy! - se aproximó a paso veloz.
- ¿Que vas a qué? ¡No estoy...! ¡Ungh!
El magi se fué de espaldas luego de un rodillazo en pleno rostro, se levantó con el labio roto y expresión psicópata, se limpió con el dorso de la mano y sonrió como vil desquiciado.
- Es todo unicornio, hasta aquí llegó tu existencia.
En definitiva provocar a Judal puede convertirse en un arma de dos filos pero si eso evita que en un futuro David haga lo que le venga en gana vale la pena arriesgarse. Además, no piensa ser un oponente fácil.
«- También estoy aprendiendo. No creerás que los dejaría a su suerte, ¿o si? ¿Qué tal lo estoy haciendo Solomon? ¿Ah? ¡¿Sigo pensando en él?! ¡¿Por qué?! »
Alibaba sintió una repentina brisa, cuando se dió cuenta ya iba en picada rumbo al piso luego de haber caído de la espalda de madre dragón.
- ¡Eres un maldito Judal!
- ¡Y tu un imbécil! ¡Si no te haces papilla bajo por ti! ¡Ja ja ja!
- ¡Me acordaré de esta! ¡Waaaaaaaaaaaaah!
A centímetros de un impacto a todas luces fatal, el ente de barro fue rodeado por un borg, Judal tomó asiento sobre el y regresaron con mamá dragón.
- Tranquilo, no soy un idiota. No asesinaría a mi profesor, al menos no hasta exprimir todo lo que pueda beneficiarme. Un pequeño susto pone en su lugar a cualquiera, ¿o no? - silencio - Ah vamos, ¿me vas a decir que te enojaste? - sin repuesta - ¿Unicornio? - igual - ¿Alibaba?
Judal sudó frío, retiró el conjuro y posó el oído en el pecho del otro. La respiración se le cortó y palideció de súbito.
«- Mierda, se le detuvo el corazón. »
- ¡No juegues! ¡El enano me va a matar!
E hizo lo primero que le pasó por la cabeza, entrelazar ambas manos y golpear el pecho lo más fuerte que pudo, como si no hubiera mañana.
- ¡Ay! - se quejó el menor.
Sin embargo el otro estaba tan histérico que no advirtió el grito y le dió otra vez.
- ¡Alto! ¡Ya! ¡Me rindo, era una broma!
- ¿U-una... ? ¡No las sabes hacer!
El sacerdote desquitó su ira hasta que la condición física no le ayudó más.
- Ah ah ah uh~.
Y el otro quedaba tirado en un rincón casi hecho polvo.
«- Una vez más me pregunto qué le ve Aladdin a este loco. Uh~. Aunque no negaré que Judal lo adora. Me gustaría continuar con el entrenamiento pero lo más prudente es tomar un receso. ¿Cuándo nos veremos otra vez amigo? Cuidate mucho.»
...
En una isla prácticamente desierta.
Kouen, Koumei y Kouha realizan distintas actividades que les fueron designadas por sus custodios. El más joven se mete al agua con una red para pecar, es complicado pero al menos no se lo lleva la corriente como al principio, al atardecer les permiten volver al sitio que les sirve de hogar. Y no porque se les tenga consideración sino que la noche puede facilitar su huída. El ex tercer príncipe coge una toalla para secar su cabello pero termina estornudando. El pelirrojo le coge por la cintura y toca su frente.
- No tienes fiebre.
- No.
El mayor esconde el rostro en el espacio que se forma entre el cuello y hombro.
- Lo lamento. Si hubiera tenido el valor de tomar la vida de Hakuryuu...
- Te habrías convertido en un monstruo como yo - el mayor le estrujó para dejar en claro su descontento con dicha afirmación - Bueno, no es algo que me importe en realidad pero... estoy enamorado del En-nii fuerte, valiente, sabio y bondadoso. Lograste corregir a un idiota como Hakuryuu. Volveremos, por eso no te preocupes. Aprovechemos estás vacaciones para planear la muerte dramática de Sinbad - sonrió maquiavélico.
- ¿Sabes en qué más podemos utilizar el tiempo? - susurró en su oído, el otro negó con simpleza - Hacer el amor. ¿O aún te inquieta?
- Nop. La principal razón de negarme era que no pretendía distraerte de tus obligaciones.
- Oh Kouha, siempre encontraré espacio para ti y si no lo hubiera, ¿quién dice que necesito dormir?
- Ja ja ja ese es el hermano que tanto admiro.
Koumei que hasta entonces fué ignorado dejó algunos costales en el piso.
- Estoy aburrido, supongo que iré a jugar ajedrez o algo por el estilo con los guardias.
- ¿Apostaras la cena de nuevo Mei-nii?
- Estás en crecimiento, ¿no es bueno que tu porción sea más grande?
- Lo podemos compartir, no como tanto. ¡Hazlos llorar!
El dueño de Dantalion sonrió sutil y se marchó.
- Que considerado es Mei-nii~, y por eso me molesta que Hakuryuu sea tan cabezota. Espero que algún día logre corresponderle desde el fondo de su corazón porque, si se atreve a jugar con él, lo siento pero esta vez si lo asesinaré.
Kouen acarició las hebras rosadas.
- Deja de preocuparte por todos o te arrugaras.
- ¡Agh! ¡Que horrible imagen mental! ¿A dónde se irá toda mi belleza entonces?
- Eres hermoso incluso en el interior - el otro se ruborizó sorprendido - Sin embargo sería el más grande mentiroso de la historia si no admitiera que me enloquece el exterior.
- Siempre eres tan brutalmente honesto~. Me fascina tu actitud y...
El pelirrojo le interrumpe al besar sus labios cogiendole del mentón, situado a su espalda aprovecha para sujetar más fuerte su vientre mientras la mano posicionada en el rostro desciende por el cuello y pecho, abriendo cada botón de la camisa larga (y única prenda) que viste su hermano, no la retira de momento pero la traviesa mano se invita sola al pecho que consciente con ligeros roces. Va de izquierda a derecha, de arriba para abajo, en círculos y figuras extravagantes. De vez en cuando pasa por el contorno de los pezones pero a estos los ignora deliberadamente. El de ojos arándano siente las mejillas arder y sus pulmones contraerse gracias a tan demandante beso que parece no tener fin, le lengua de Kouen entra a su boca con autoridad total, se enreda en la suya y baila, le cobija e incluso la castiga, traga una porción de la inesperadamente dulce saliva de su hermano pero la otra por desgracia escapa por las comisuras. También obsequia uno que otro suspiro cuando su botón derecho es apretado entre el índice y pulgar ajeno, con tal fuerza que pareciera le tiene rencor personal pero, lejos de lastimarle era increíblemente delicioso. ¿Cómo lo consigue? La situación se torna mejor cuando le da por tirar de el o girarlo sobre su propio eje, inclusive lo aplastó como se haría con el enemigo más peligroso. Kouha se giró para quedar de frente y enterrar las manos en el cabello llameante, ansia carbonizarse en él, que el mundo ni siquiera recuerde su nombre. El oxígeno escasea por el contacto bucal que aún no han roto pero, ¿a quién le interesa? A ellos no por lo menos. El pezón del joven cobra una rigidez increíble y es entonces que se pasa al otro, para sorpresa de Kouha liberan sus labios, que decepción, quería que le robara hasta el último aliento. Sin embrago la felicidad no desapareció ni un segundo de su expresión pues le lengua del mayor ahora jugaba con su botón izquierdo. Replicó las acciones ejercidas en el otro pero involucrando más humedad y calidez, cuando se puso firme le apresó entre los dientes y le castigo de forma delirante.
- Ah En-nii eso ah fué genial, ¿podrías hacerlo... ? Ah mmm...
El sabio conquistador de tres laberintos no necesitó que terminase la frase para ejecutar la orden. Kouha se derritió entre sus brazos ahora situados en la espalda uno y trasero el otro. Nunca vió a su querido hermanito tan cínico ni feliz, le pedía cada vez más, como si fuese un ente insaciable, y seguramente serían dos. Con la diestra prácticamente le arrancó la ropa hasta dejarle completamente desnudo. Exponiendo sus delgadas y preciosas piernas además del inocente miembro erguido que deja escurrir un líquido desde la punta.
- Je je je En-nii cada vez me excitas más rápido~.
El aludido sonrió, que manera más sucia pero tierna de hablar, sin duda Kouha es poseedor de una curiosa elegancia, que lejos se haya su lengua de la venenosa del sacerdote del Imperio Kou. La boca del pelirrojo viaja por todo el torso y se entretiene algunos minutos con el ombligo pero sobre todo el bajo vientre para llevar a su hermano al límite. Este no sufre, sino que disfruta el tiempo que se toma para saborearle, besa su intimidad, la toma con su poderosa mano y lame como caramelo. Todo le da vueltas al menor, la zona situada entre sus piernas palpita violentamente como si fuese a estallar de un segundo al otro. Sonrió ante la graciosa imagen, justo en el instante en que pensó no podría soportarlo más, el pelirrojo lo engulló por completo.
- ¡Uangh!
Se desplomó en el piso, si no fuera por el frío en su espalda no sabría donde esta, tampoco se dió cuenta de como llegó ahí o que ya no estaba de pie. Lo único claro en su mente es que Kouen se lo está comiendo enterito, devora cada rincón de su alma y corazón del que ya era dueño.
- ¡Kuhhh ammm!
Se retuerce como la más bella y letal cobra, capaz de hipnotizar con las gemas que tiene por ojos, los que dejan en libertad cientos de brillantes lágrimas que parecen diamantes. Su boquita se abre y cierra en intervalos irregulares. La garganta se desgarra por momentos y en otros se resguarda en el más absoluto silencio. Kouen aprieta los labios enviando millones de señales eléctricas por todo el cuerpo de su amante que ve todo en colores brillantes, que halla la libertad en boca de su hermano, el que succiona esperando recibir más de ese exquisito y delirante licor.
- Je je je En-nii ah no tengo más mmm...
El pelirrojo frunce el entrecejo incrédulo, molesto. Respira hondo y chupa tres de sus dígitos, pronto el índice rodea la entrada de Kouha que abre bien las piernas invitando al otro, Kouen lo introduce lentamente como todo un caballero. Traza diversas rutas pecaminosas y explora el secreto mejor custodiado del más joven, un par de minutos más tarde se une el medio que sigue el ejemplo y finalmente el anular. Dilatan al joven con entera delicadeza y ternura, como el tesoro más deseado de la historia. La sonrisa de Kouha le da a entender que está listo e intercambia su mano por el cada vez más necesitado y caliente miembro, el que ha tenido que soportar una espera que a ratos se volvía eterna. La punta intentó meterse varias veces fallando, aunque es más como un juego que otra cosa, una erótica distracción tal vez, cuando la ansiedad del pequeño comenzaba a manifestarse en una boquita ladeada le penetró hasta el fondo obligándole a arquear la espalda.
- ¡Aaaaaahhhhhmmmmm!
Sus pieles chocan una y otra vez, los cuerpos colisionan como si se acercara el final de todo lo conocido por el hombre, Kouen toca tantas veces el punto más sensible de Kouha que despedaza su voluntad, cordura y mente. Se adueña de todo lo que ese muchacho significa, le llena con todo su amor y promesas de una vida mejor. Envuelve no solo su ser terrenal sino el espiritual, y por fin se vuelven uno.
- ¡Uh!
Un líquido caliente resbala por los muslos de Kouha que sonríe ampliamente y se abraza al otro. Se contemplan en silencio, para no arruinar tan sublime instante, para grabar a fuego en la retina el dulce sudor en forma de perlas, el aroma embriagante que inunda la habitación y los veloces latidos a los que no pueden bajar las revoluciones, los que se acompañan y sincronizan. La alegría también se hace presente en el rostro de Kouen aunque en menor grado debido a su personalidad. Los dígitos de este acarician el bello rostro de su hermano para besarle y jurar que sin importar nada será el único. En ese instante se abre la puerta, Koumei queda petrificado en el acto, tan rojo como un tomate.
- P-perdón... no creí que llegarían tan lejos, al menos no hoy...
- Je je je Mei-nii, En-nii es maravilloso haciendo el amor~.
El pelirrojo sonrió orgulloso, Kouha travieso y el segundo ex príncipe solo atinó a cubrir su rostro deseado que se lo tragase la tierra, jamás experimentó vergüenza similar pero también alegría al ser testigo del gran cariño entre sus hermanos. Pensando también en el chico que adora.
...
Ha pasado un año de que Hakuryuu se convirtiera en emperador.
Las medidas que tomara Aladdin fueron de gran ayuda para mantener la estabilidad del Imperio, también ha sugerido modificar ciertas leyes sobre todo en el ámbito económico. Una pequeña parte del ejército se mantiene activa para garantizar la seguridad de los habitantes, a los demás se les han enseñado distintos oficios. También se ha sembrado el terreno inesperadamente fértil, la mitad de la producción es para autoconsumo y lo demás se vende a otras naciones llevado por las rutas terrestres o marítimas de los países con los que se firmó un tratado. Esto sin embargo no agradó a Sinbad que a pesar de contar con los conocimientos de David se vió estancado en sus planes. ¿Cómo fué posible que un niño tan ingenuo le haya puesto en jaque? Se preguntó una y otra vez. Gracias a esos y más méritos el hijo de Solomon se ganó el respeto y admiración de muchísima gente, desde la clase baja hasta la alta, todos igual de queridos para él. Sin embargo también se metió en el corazón roto de una chica sin darse cuenta, porque con sus tonterías y buenas decisiones le salvó del abismo en el que se estaba hundiendo.
- Mmm no lo había visto de esa manera Aladdin-dono... - emitió el dueño de Zagan - es arriesgado pero podría funcionar. ¿Qué opinas Kougyoku-dono?
- De hecho - ligeramente sonrojada - quería sugerir lo mismo.
- ¡Que bien! Nos sincronizamos a la perfección onesan - sonrió.
- ¡¿Cuántas veces tengo que decir que no me gusta que te dirijas a mi como si fuera una extraña?!
- ¿Eh? ¿Sería mejor que te llamara como Judal-kun?
- Si usas el espantoso "vieja" te ahogo con Vinea - entrecerró los ojos amenazadora.
- Je je je, es que no puedo evitarlo. Después de tanto tiempo es difícil cambiar algunos hábitos. ¡Es un apodo especial para ti! Mmm como el enano de Judal-kun.
«- Oh Aladdin-chan, lo mencionas tanto que le tengo un poco de envidia. Sin embargo me hace feliz que encontrara a alguien como tú. Regresará algún día, no pierdas la esperanza. A partir de ahora deben pasarles muchas cosas buenas, salvaron a mi familia... él a su manera. Gracias a ti pude superar lo que sentía por Sinbad, aunque es una lástima que me haya fijado en alguien que ya tiene pareja. Quizá soy afín a las causas difíciles... ¡No! ¡Es horrible resignarse! ¡Y traicionar aún peor! »
- ¡Onesan!
- ¡Eres un idiota manipulador!
Se marchó molesta dando varios pisotones.
- Uh~ la hice enojar otra vez. Últimamente ocurre con mucha frecuencia. ¿Qué estoy haciendo mal onisan?
- No lo sé. Hasta ahora me doy cuenta que no he convivido mucho con ella. Estuve tan centrado en mi madre y hermana que sin tener la intención le hice a un lado. Tengo mucho que compensar.
- Pero lo estás haciendo bien.
- Si no fuera por ustedes y Morgiana-dono estaría perdido. Dirigir un Imperio es mucho más complicado de lo que parece. ¿Sabes? He llegado a pensar que Ren Gyokuen tenía muchas virtudes, de alguna manera... es como si estuviese orgulloso de su fortaleza y diligencia. ¿Estoy loco por ello?
- Nop, después de todo es tu madre. Tal vez algún día logren hacer las paces.
- Dudo que podamos platicar sin intentar asesinarnos.
- Arba-san no es del todo mala y tu ¡eres un gran ser humano!
- Me sorprende lo optimista que puedes llegar a ser.
- Es porque me han pasado muchas cosas buenas je je je.
Hakuryuu separó un poco los labios, aún le angustia el daño que le infirió David, por muy alegre e ingenuo que se muestre el magi también es maduro y comprende perfectamente lo que ocurrió. No olvidaría algo así como si nada, ¿lo ha superado o lo guarda para sí? Recordárselo sin embargo es cruel por decir lo menos.
- Onisan...
- ¿Si?
- ¿Te ha contactado Hakuei-onesan?
- No. Y tampoco la culpo, debí asustarla mucho. La forma en que le conté lo sucedido con nuestro padre y hermanos no fué la correcta.
- Te quiere mucho.
- Y yo a ella.
«- ¿No ha transcurrido más que suficiente tiempo? ¿Por qué no ha vuelto a Kou? Espero que sea mi imaginación pero algo me indica que las cosas no van del todo bien. Que sacara a colación el nombre de ojisan en nuestra última conversación me angustia. »
...
En Sindria.
La dueña de Paimon contempla el jardín desde el balcón de su habitación cuando llaman a la puerta.
- Adelante - su tono es melancólico.
Pronto tiene ante ella al rey de los siete mares que cierra tras de si.
- Espero que haya pasado una buena noche princesa.
Ella sonrió suavemente pasando la manga de su vestido por el rostro para secar las lágrimas.
- Lo mejor que puede alguien que extraña a su familia.
- En verdad me sorprendió verla llegar en un barco del Imperio Reim.
- Estuve ahí un tiempo.
- ¿Por qué Sindria?
- No sabía a dónde más...
- Deberías entender que no soy de los que caerían con un juego tan tonto Arba.
La expresión triste de la joven cambió a una divertida.
- ¿Quién lo notó? ¿El mocoso ingenuo que ha sido derrotado por un niño o David?
- ¿Piensas gritarlo al mundo? Nadie te creerá.
- ¿No?
- ¿Y?
- Nada.
- No comprendo.
- No es necesario.
«- Me da curiosidad saber lo despiadado que puedes llegar a ser o el sujeto en tu interior. Heriste al pequeño Aladdin de una forma en que ni imaginas. ¿Qué sucederá cuando te acorrale por completo? Oh si, estoy convencida de que sucederá. ¿Robaras lo único que le queda? ¿Te apropiaras de su vida? Destrozaras su cuerpo y yo me quedaré con su corazón, lo conservaré en una botella o mejor aún encerrado en un bloque de hielo mágico. »
- Bueno - él - diste más que suficiente espectáculo. No eres bienvenida.
- ¿Ni siquiera si te represento una ventaja en está guerra?
- Considero que eres más un obstáculo que otra cosa.
- ¿Y no sería divertido un enfrentamiento entre magis de Alma Toran?
- ¿Qué ganas?
- Ja, ni tu o tu patético país me interesan. Así que, ¿qué más da?
«- Arba es una mujer astuta pero puedo usar sus conocimientos. Cuando no me sea útil...
«- Cuando Sinbad no me sea útil... »
«- Lo/la eliminaré. » -pensaron a la vez.
Hombro con hombro, trabajando juntos para traer caos y destrucción.
...
Dos años han pasado desde que Judal fuera enviado al continente oscuro. Aladdin ha dejado de ser ese pequeño niño y se ha convertido en un adorable joven que aún conserva su ternura y ciertos rasgos como sus enormes, expresivos y brillantes ojos.
El magi extiende un pergamino en el escritorio del emperador. La fanalis agudiza la mirada, Kougyoku aprieta los puños con fuerza y Hakuryuu gruñe molesto.
- Sinbad-ojisan se está valiendo del alcance que tiene la Alianza de los siete mares. Es como si pretendiera obligar a otros a pertenecer a un tratado mundial. Si, parece que es algo bueno pero no es distinto a ser sometido por un dictador.
- Kou - el príncipe - se ha convertido en una especie de estandarte para la "resistencia".
- No me gusta...
- ¿Por qué... ?
- Para como van las cosas nos veremos envueltos en un guerra a nivel global.
- ¡Es terrible! - la conquistadora - ¡muchas vidas se perderán!
- Aún hay tiempo - el hijo de Solomon - Hakuei-onesan podría ayudar.
- No estoy seguro - el hermano - ¿no es extraño que ese hombre haya adquirido tanto poder desde que... ?
- Si, ella está detrás de todo. No tengo duda, es precisamente por eso...
- ¿Eh?
- Es cuestión de convertir el "as bajo la manga" en el "talón de Aquiles". ¿Les parece si lo discutimos más tarde? Creo que tomé mucho jugo de manzana y...
- ¡No lo digas! ¡Corre Aladdin-chan, antes de que pase un accidente!
- Je je je.
El magi se desplazó por los corredores a gran velocidad, hasta entrar a una de las muchas habitaciones vacías y cerrar tras de si. El aire comenzó a escasearle, fue incapaz de ver gran cosa a pesar de tener los ojos bien abiertos. El sudor recubrió su piel, una oleada violenta de diversas temperatura le atacó. Terribles imágenes llegaron a su mente, tan reales que podría jurar que David le hacía lo indecible de nueva cuenta. Las lágrimas mojaron las mejillas, el pecho se oprimió y la garganta se contrajo impidiéndole respirar. Se fue de espaldas contra el muro hasta caer de rodillas en el piso donde, inconscientemente se abrazaba a si mismo. No podía contener el temblor en su cuerpo ni el horrible dolor en su pancita debido al estrés. Otra de esos horribles episodios, una crisis de pánico, el alma rompiéndose a pedazos.
«- Cada vez es peor... »
Muestra su hermosa y confiable sonrisa a sus seres queridos, para que no experimenten algo tan agobiante como la preocupación o angustia pero lo cierto es que ha llegado al límite de sus habilidades y resistencia. Hay un tope en lo que puede aprender por su cuenta sin emplear la sabiduría de Solomon. Los conocimientos avanzados están lejos de su alcance, o quizá su agotada mente no funciona como debiera. Se desploma en el piso aún consciente, se retuerce y pasados algunos minutos contempla aturdido el techo.
- Ah ah ah... me siento terrible...
El aire de pronto se sintió pesado, espeso y se tornó oscuro. Aladdin cerró los ojos lentamente, como si fuese la última acción en su corta vida para después susurrar débilmente.
- Elegiste ah ah un mal momento... Arba... san...
.
.
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Notas finales.
Se que estoy siendo muy cruel con Aladdin pero, para mi es el chico perfecto. El que no interviniera en la guerra civil de Kou en el manga nunca me convenció, es decir si lo sé tiene dudas como todos pero no impedir que Hakuryuu masacrara a tantos siempre me pareció algo un tanto ajeno a su personalidad, soy consciente de que estaba deprimido y eso pero... ;~; siento ser tan estricta contigo bebé ;~;... por eso en mi fic pasa por momentos tan duros y más porque quiero que Judal le salve del abismo en que se está hundiendo y así reivindique todas las estupideces que hizo antes pues a partir de ya su prioridad es chiquito bebé! ;~; Me mata! Ya quiero escribir su reencuentro! YA! Hasta otra compañeros de vicio! Los amo!
