Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama. Escrito en el móvil, errores son sin querer. Muchísimas gracias a Yayoi y a todos los que leen por el apoyo :3.

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Capítulo 30 Me ha deslumbrado un nuevo rey

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Hace dos días, durante la noche.

Judal abraza a su enano hasta que finalmente se queda dormido por tanto llorar. Le coge en brazos y deposita en el lecho con sumo cuidado, le cubre con la sábana y acaricia su rostro con ternura, delineando el contorno adolescente ligeramente infantil. Sonríe de lado, frustrado.

«- No tienes idea de lo mucho que detesto el verte llorar. Si no hubiera caído en la depravación jura que lo haría ahora. Maldito sea el momento en que me pareció buena idea dejarte atrás. Si no hubiera tenido miedo de que terminaras con el unicornio, el imbécil de Sinbad... ¿por qué te pasan cosas como está? » - suspira - «- Descansa. No tienes por qué saber lo que va a pasar. Me desharé del perro faldero, de una u otra manera. Tu encargate de sonreír como siempre. »

Se gira y emplea su magia de levitación para no hacer ruido, una vez afuera se valdrá del círculo de transporte para volver a Sindria, se apoya en el borde.

- ¿A dónde vas?

Casi se congela al escuchar la interrogante.

- No puedo dormir y estoy aburrido. Iré a dar una vuelta por ahí.

- ¿A estas horas?

- No soy un mocoso al que le tengan que fijar un itinerario - molesto.

- De acuerdo. Iré contigo.

- No - tajante.

- ¿Por qué?

- ¿Es enserio? No estás bien, podrías desmayarte y luego para traerte sería todo un problema. Además ni que fuera a ponerte el cuerno.

- ¿Vas a investigar?

- Kou tiene quien lo haga. No me gusta trabajar de a gratis.

- ¿Será así a partir de ahora? ¿Solo mentiras, verdades a medias y secretos? ¿Es que ya no confías en mi?

- ¡Joder! No pongas palabras en mi boca.

- Soy un magi y como tal - niega - si algo va mal quiero estar a tu lado. Protegerte si hace falta, ayudarte cuando me necesites. Tú - se sonroja - compañero.

- Rayos, que poca voluntad tengo. Ya pues, con lo cabezota que eres difícilmente te voy a convencer. Pero te dejaré algo bien claro. Es posible que el resultado no sea de tu agrado. Será mejor que te prepares.

El menor mueve la cabeza afirmativamente. Poco después ambos se desvanecen al entrar en la magia de transportación.

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En la costa de Sindria.

Jafar observa melancólico a la distancia, deseando que las leves olas que bailan en el agua se hagan violentas y se traguen por completo su existencia.

- ¿Te dió por arrepentirte monja?

Aladdin y Judal están a unos cuantos metros por detrás, estáticos.

- Así que lo notaron. De esperar considerando que son magis.

- Ey hasta para el cinismo existen límites.

- Que seas tú quien lo señala no me convence en lo absoluto.

- Jafar-onisan...

- No tengo el valor de darte la cara. Soy una basura. Le fallé al reino, a Sin. Juré muchas veces que no lo haría de nuevo a menos que fuera necesario. No es el caso. ¿Qué culpa tenían los pobladores?

- ¿Por qué?

- No lo sé. No recuerdo. Discutí con Sin, miraba frustrado la fuente y luego nada. Entre en razón al notar a varios soldados que corrían a mi lado en el palacio.

- Podría ser otro el responsable.

- Los vi. Es mi técnica de eso no tengo duda. Mi cuerpo despide un intenso olor a sangre. No tengo excusa - se gira para sonreír con tristeza - Soy consciente de que estoy siendo egoísta pero, no quiero ser testigo de la decepción en la cara de Sin. Si van a castigarme por mis crímenes...

- Lo lamento onisan. Estoy en contra.

- Bueno monja, desde cuando te tengo ganas. Además siempre estas alardeando de vigilar al idiota pero no le detuviste.

- ¿A qué te refieres?

- Judal-kun...

- Ah~. Está bien.

- ¿Acaso Sin... ? - se aproxima hasta tomar al magi por los hombros - ¿Te lastimó? - silencio - ¿Qué he estado haciendo? Desde que inició su relación con Alibaba-kun me hice a un lado. Me dije que era por la felicidad de ambos pero no es verdad. Solamente escapé, no puedo olvidar a Sin - las lágrimas se agolpan en sus orbes.

- Jafar-onisan. Se honesto con él.

- No me perdonará.

- Pero lo amas, ¿no? ¿Crees que merece quedarse en la incertidumbre para siempre?

- Pueden decirle la verdad cuando...

- ¿Uno de mis generales, mi compañero de aventuras me haya abandonado?

El trío voltea en dirección a la voz del rey. El visir palidece e intenta escapar pero las piernas no le ayudan, se estremece. El conquistador se acerca lentamente, Aladdin retrocede para no inoportunar. Monarca y súbdito quedan a centímetros de distancia, Sinbad luce aún más alto y formidable de lo que es, intimida.

- S-sin yo...

- En el pasado juraste eliminarme si te aburría. Fuera de eso no tienes permitido irte.

- Soy un asesino.

- Lo sé desde que te conocí pero has cambiado.

- ¡No entiendes! ¡Estoy sucio!

- También tengo las manos manchadas de pecado, ¿cuál es la diferencia?

- Aún si no concuerdo con tus métodos ayudaste a mucha gente.

- Nunca solo.

- Pero - baja el rostro avergonzado y frustrado a partes iguales, se abraza y entierra los dedos en su carne - soy un criminal. Soy el responsable de todas las muertes de hoy.

- ¿Es una confesión?

- ¿Qué otra cosa podría ser?

El rey inspira hondo, mueve la mano y coge la espada en su cinto, la admira en toda su longitud a la luz de la luna llena.

- Es un gesto que no merezco pero sería un honor morir por tus manos.

Jafar queda atónito cuando el hombre tira el símbolo de su poder sin más, este se entierra en la arena.

- P-pero...

- No quiero ser el líder de un país que me obligue a tomar la vida de la persona que amo.

El visir se sonroja furiosamente al tiempo que los labios se mueven sin control por varios segundos.

- Alibaba...

- Es importante pero tu eres al único que entregaría todo.

- Es tan injusto para él.

- Alibaba-kun - su magi - terminó su relación con Sinbad-ojisan. Aún si se entera de esto es una persona fuerte que saldrá adelante. Tarde o temprano llegará el ser con el que pueda compartir alegrías y tristezas. Como Sinbad-ojisan y Jafar-onisan o Judal-kun y yo.

- Nah.

- Aún más importante. Sinbad-ojisan. ¿Acabas de renunciar al reino de Sindria?

- Si, me iré muy lejos con Jafar.

- ¿Eh? - el aludido le contempla incrédulo. ¿Tanto sacrificio por nada?

- No importa qué, me niego a perderte.

Un calorcito se expande en el pecho del general, es sumamente agradable y nostálgico. Como si fuese capaz de sentir luego de muchísimos años. Es un sentimiento tan intenso y puro que dan ganas de llorar de alegría.

- ¿Quién será tu sucesor?

- En esta situación no estoy calificado para designar a alguien. Tiré por la borda a todo un pueblo con tal de conservar la vida de Jafar.

- En ese caso. Me declaro rey de Sindria - sonríe.

- ¡¿Te has vuelto loco, enano?!

- ¡No tiene sentido! - Sinbad.

- ¡No sabes cómo mandar! - el de orbes esmeralda.

La expresión de Aladdin se tornó severa sin dejar a un lado su natural dulzura. Es algo que de una u otra manera te insta a guardar silencio en la espera de lo que tenga que decir.

- Es muy poco probable que Jafar-onisan sea el responsable.

- No pretendo contradecirte - su pareja - pero la monja lleva todas las de perder.

- ¿Podrías dejar de molestar al menos por esta vez? - el mencionado.

- Odio admitirlo - el rey - pero Judal tiene razón.

- Esperen un segundo y piensen. ¿Jafar-onisan perdería la cabeza sin razón? Si no pudiera controlar sus impulsos hace mucho lo hubiera hecho, pero este es el primer incidente de este tipo. Ojisan confía en él a pesar de todo, aún cuando pueda interferir en sus planes como ahora, eso significa que apostaría todo por alguien capacitado. ¿Por qué de buenas a primeras?

La mirada del sacerdote se afila.

- ¿Insinúas que hay alguien detrás de esto?

- Así es.

- ¿Quién? - el rey.

- No lo sé.

- ¿Cómo es posible si eres un magi?

- Pero también humano. Si fuera capaz, ¿no crees que habría evitado lo que ocurrió aquella vez? - silencio - No lo sé - reitera - pero no me quedaré de brazos cruzados. No todo en la vida es gratis ojisan y como pago por la libertad y buen nombre de Jafar-onisan me quedo con tu país.

- Vaya, y pensar que aceptaría un trato tan injusto.

- Enano...

- Aunque tengo una habitación muy bonita en el Imperio Kou, que contrariedad. Mmm, ¿puedo pedirte un favor?

- No estoy para elegir, ¿o si?

- Je je je. En ese caso. Cuida de mi amado reino. Guía y protege a los ciudadanos como hasta ahora.

- ¿Eh?

- Y ofrece el mejor discurso que hayas dado jamás.

- Hoy lo hice.

- ¡No es suficiente! ¡Una y otra vez! ¡Llena los corazones de la valentía que ahora no tienen! - se inclina, coge la espada y la entrega a su dueño sonriendo radiante - Porque hay cosas que solo tú puedes hacer.

Aladdin es un mocoso de quince años con poca experiencia en la vida pero, Sinbad tiene la impresión de estar en presencia de un rey más sabio que Solomon. Siempre fue un hombre que siguiera su intuición e incluso caprichos pero esta es la primera vez que en verdad se arrodilla, toma con respeto la mano del muchacho y la besa galante haciéndole sonrojar.

- ¡Ey!

Judal aleja a su perplejo novio del peligro.

- Aladdin...

- ¿S-si? - nervioso.

- Esta vez, sin engaños - sus labios se curvan en una mueca amable llena de determinación - Por todo lo que has hecho, por las oportunidades y palabras. Juro servirte como fiel siervo cuidando a Sindria con mi vida.

El rukh en Sinbad se alborota, pelea. Blanco y negro se disputan el control hasta que el magi emplea su magia separando ambas entidades.

«- Lo siento abuelo pero no eres bienvenido en la nueva vida de Sinbad-ojisan. »

«- Eres tan estúpido. Sin un cuerpo bien podría tomar otro y repetir eso que tanto odias. Jamás sabrás quien soy. Podría tomar el cuerpo de tu prometido y violarte otra vez. »

«- Je je je no soy el mismo niño de antes. No podrás someterme con tanta facilidad además... si es él no me importa. »

«- Lo veremos. »

Una gran y espesa nube negra se dispersa en el aire.

- Enano...

- No te preocupes Judal-kun, es algo que tarde o temprano iba a pasar. Mmm estoy un poco cansado, me gustaría regresar a casa.

El oráculo le carga entre sus brazos, Aladdin se ruboriza hasta las orejas.

- P-puedo caminar.

- Me da igual - invoca el círculo de transporte sin mirar atrás pero se detiene - Más te vale no defraudar la fe que puso en ti Sinbad, porque esta vez haré mucho más que solo quitarte la vida. La fundación de Sindria se quedará corta, tu miserable país no existirá ni en los libros de historia.

- Descuida - irónico - no es necesario que digas algo de tan mal gusto. Estoy en deuda.

- Aladdin - el visir - ¿qué debo hacer?

- Déjalo en nuestras manos - sonríe - Y disfruta mucho el tiempo con ojisan.

Ambos magis se van. Rey y general guardan silencio algunos segundos.

- Vaya - el más joven - ha madurado tanto. Lo siento Sin...

- ¿Por qué?

- Dije que eras el único pero, me ha deslumbrado un nuevo rey.

El mayor le toma de la mano sin dejar de admirar el bello cielo estrellado.

- A mi también Jafar, a mi, también.

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Notas finales.

Próximo capítulo. De como Hakuryuu entró a la conspiración (? . Gracias por leer! Y si, en este fic el SinJa es canon XD. En cuanto a Ali... :3.