Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama. Escrito en el móvil, errores son sin querer. Muchísimas gracias a Yayoi y a todos los que leen por el apoyo :3.

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Capítulo 31 Si hay algo seguro en está vida

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Habitación de la pareja en el Imperio Kou.

Aladdin se mete a la cama como si nada, Judal le imita al instante, le estrecha entre sus brazos, pegando su cuerpo al ajeno con "malas" intenciones.

- Que ganas de cogerte - una risilla traviesa escapa del más joven - Ni modo, habrá que aguantarse - le suelta y tira despreocupado boca arriba - Vaya problemas en los que siempre te metes. Por un segundo pensé que iba enserio eso de convertirte en el rey de Sindria.

- ¿No me va?

- ¿Qué voy a saber? A veces no estoy seguro de si eres maquiavélico o realmente idiota pero... imaginarme la mirada de cientos de estúpidos en ti... Me dan celos.

El oráculo se desplaza del sitio que ocupa hasta terminar encima de Aladdin, con las manos a los costados del rostro de este, entre sus piernas y con el rostro a escasos milímetros de distancia. Afila la mirada que se clava cual aguja en una muñeca vudú, es agresivo y certero.

-Al demonio la abstinencia.

- J-Judal-kun... - el aire comienza a escasear, pasa a través de forzadas bocanadas, las mejillas se sonrojan con intensidad, los labios jamás han sido tan apetecibles.

- Me excita tenerte a mi mered. Grita, patalea, llora y súplica pero hoy no me dejarás con las ganas - la víctima traga saliva - Más no te haré daño.

- ¿Eh?

- Lo prometí. Cierra los ojos.

El más increíble pavor invade cada poro en Aladdin, imágenes grotescas se repiten sin control en su memoria como si fuera una horrible película de terror. Los dígitos de David, las asquerosas frases, los aromas, el dolor. Todo gira provocándole náuseas, mareos e incluso dolor de cabeza pero el dulce aroma a durazno ataca su olfato.

«- Judal...kun. »

Esto es el presente. Su abuelo no puede herirlo. En esa habitación hay dos personas que se aman, que anhelaron la cercanía por años. Los labios y lengua de Judal se frotan con pasional lujuria sobre la piel del cuello, con intención de untar el afrodisíaco bálsamo de su saliva.

- Me vuelves loco enano.

La temperatura del terciopelo aumenta exponencialmente, arde, se erizan los pocos vellos. Los dientes de Judal se clavan en una mordida ligeramente dolorosa pero gratificante. El sacerdote incrusta el rostro en el pecho, repartiendo besos, se apoya bajando las manos por el contorno de su pareja llegando al límite del pantalón, liberandole de este en parte, dejando expuesta tan sublime desnudez. Aladdin corresponde las caricias enterrando los dedos sobre su espalda, surcando morbosos caminos que el otro copia en la piel de su trasero, el que estruja y manosea sin recato. Tanto cariño, deseo y entrega desenfrenada que se desborda en tan delicados recipientes. Al menor poco le interesa su vulnerable condición, la prenda inferior desaparece por completo. Un dígito ronda la palpitante entrada más dispuesta que nunca a ser invadida. Una onda vibra desde el interior buscando derramarse.

- J-Judal...kun...

- ¿Me quieres dentro?

Aladdin se ruboriza al máximo ante la cínica y carente de tacto declaración, aún así asiente tímido. Abre los ojos ahora empañados por lágrimas.

- Sin palabras no comprendo enano - remueve y hunde con la lengua el pezón derecho.

- Ah~ . S-si...

- ¿Si... qué?

- Oh.

Aladdin hace un tierno berrinche al sentirse acorralado, a veces olvida lo perverso que puede ser su amado que insiste con la interrogante.

- Te quiero...

- También yo.

El corazón del menor da un violento vuelco embriagado de alegría aunque, ciertamente no es lo que pretendía decir. Caramba, no se imaginó que le obligaría a decir semejante vulgaridad, se arma de coraje para llegar al objetivo más el rostro parece incandescente con tanto color.

- Te quiero... adentro.

- Je, ¿enserio? ¿De dónde?

A estas alturas Aladdin ya no tiene qué perder.

- Te quiero... adentro de mi.

- Pues ahora no.

Judal le deja para echarse en el sitio que ocupase al principio, aunque dando la espalda recargado en su antebrazo. El menor no cabe en su sorpresa, con los ojos bien abiertos, estupefacto.

- Aún caliente recuerdo lo de tu trauma y ya dije que violarte es algo que no haré. Hice una promesa, te voy a curar - vira y sonríe -¿qué mejor solución que ponerte caliente y no dar nada?

- ¿Eh?

- Poco a poco no vas a resistirlo. Cuando menos te des cuenta te montaré.

- Err...

- Que descanses, si es que la cosa que se te medio paró te deja.

- ¡J-Ju... ! ¡JUDAL-KUN!

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Por la mañana.

Aladdin pasa por un corredor donde se encuentra al prometido que ignora, continua su camino, el sonido de unas pisadas detrás hace evidente que le siguen.

- ¿Todavía estás molesto? - silencio - Uy si, ignorarme es muy maduro de tu parte.

Al agotarse la nula paciencia de Judal termina por cogerle por la muñeca, estampándole contra la pared.

- ¡Ay! ¡¿Pero qué... ?!

El hijo de Solomon es silenciado por un beso. No entiende, en verdad es imposible. No tiene dudas del amor que mutuamente se profesan pero muchas veces le hace sentir que se divertirte a costa suya. Que Judal cuida a un preciado si, pero juguete a fin de cuentas. Los labios de ambos hacen distancia pero antes de que pueda armar una frase se le adelanta.

- Ni creas que no te traigo ganas, me revienta la abstinencia. Voy más enserio que nunca con esto del matrimonio condenado enano. Ansío probar cada rincón, si pudiera te preñaba. Ah~ mis manos, piernas y lo que cuelga entre ellas...

- Uh~.

- Deben producir alegría, no tristeza. Si te acaricio y suplicas que me detenga llorando... me voy a morir.

Aladdin deja fluir el llanto, le toma del rostro con gentileza y sonríe.

- Todo el tiempo soy tan injusto contigo Judal-kun. Pagas por algo de lo que no tienes la culpa. ¿Qué hice para merecerte?

- ¿Importa? Me cansé de pensar.

- Con métodos tan extremistas vas a terminar por traumarme peor.

- ¿Ah si?

- Sip. Sin embargo desde que estas conmigo me siento mejor. Y si fuera el caso, bien vale la pena arriesgarse.

- Menos mal.

El sacerdote le toma por los muslos, ubicandose entre las extremidades inferiores que alza en el aire, con la espalda de Aladdin contra la pared y luego de propinarle un golpe accidental en la cabeza con el muro.

- Auch.

- Lo siento enano.

Con tal simpleza se excusa y soba los pectorales con la cara. Que delicioso aroma frutal emanan, casi saborea la dulzura de los míticos melocotones. Vaya mentira, los pechos de Aladdin son mil veces más delicados, sensibles y bondadosos que un durazno. Por nada del mundo se privaría de ellos. El rukh dorado se acumula a su alrededor. Judal bufa hastiado, se detiene.

- E-es m-magia de... ah ah - articula agitado.

- No soy estúpido - le deposita con precaución en el suelo - Suelta, ¿por qué interrumpes anciana?

Se hace visible una suerte de holograma de Yamuraiha.

- Perdóname Aladdin-kun...

- Está bien, no hacíamos nada, era más un juego.

- Menos mal.

Los labios del sacerdote se mueven muy despacio para no dejar dudas en el mensaje: "Mentiroso, sabes tan bien como yo a dónde iba esto".

El de ojos zafiro le resta importancia.

- ¿Hay problemas en Sindria?

- No exactamente. Su majestad y Jafar me han pedido de favor que... Me es imposible usar magia para ver lo que ocurrió. Lo intenté.

- Me lo suponía. El responsable no se dejará encontrar tan fácil.

- Jafar dice que le inculpó por una razón y que su existencia es problema para el rey...

- Entiendo.

- ¡No podemos permitirlo! ¡No fue su culpa! ¡Tal como le sucedió a él pudo ocurrirle a cualquiera!

- Pero tiene razón.

- ¿Enano? / ¿Aladdin-kun? - interrogan al tiempo, extrañados.

- Es seguro que alguien pretende desvirtuar el camino de ojisan y qué mejor manera que atacando el punto más débil, a su corazón. Cuando uno se enamora ya no piensa solo en sí mismo.

- ¿Soy una puta desventaja? - furioso.

- No me malinterpretes, expreso las cosas desde el punto de vista de esa persona. Amar a alguien también te hace más fuerte, te brinda confianza y seguridad. Si, seguiré el plan de Jafar-onisan aunque no como quiere.

- No comprendo - la maga.

- Mmm no es necesario, quizá estén escuchando esta conversación. ¿Mmm puedo pedir que le des un mensaje?

- Por supuesto.

- No confio del todo en mi prometido, es probable que haga una tontería así que cuídate.

- ¿Uh?

- Es todo. Nos vemos Yam-san.

La general disuelve su magia sin entender. Los rubíes se fijan en el chico exigiendo una explicación.

- Bueno, era tu intención desde hace mucho.

- ¿El qué? - arquea la ceja y recibe una sonrisa.

- Se nota en tus ojos el rencor que aún le guardas. Si estuviera en tus manos tomarías su vida.

- No es rencor, del todo. Es más complicado. ¿Qué diablos planeas?

- Nada. Eres tu quien tomará las riendas.

- Te haces el interesante para largarte a la primera oportunidad.

Aladdin se gira con intención de marcharse.

- Hay cosas en las que no debo involucrarme. Solo dejaré algo muy claro. Te amo y por ti estoy dispuesto a todo. Sé que en tu corazón existe el deseo de ser un magi que cumple su rol, que vive en un mundo lleno de luz. También quiero pelear a tu lado.

- ¿Y si no lo hago del modo correcto? Bien podría torcer la situación de la peor manera posible.

- Siempre estaré ahí - se ruboriza - te lo dije. Morir por tu mano no es un terrible destino, aunque no será hoy ni mañana.

- Ocurrirá en un mes cuando seas incapaz de soportar tanto sexo.

El pequeño se retira emitiendo varias carcajadas. El sacerdote se encoge de hombros, sonríe.

- Ni hablar tengo que usar la cabeza para no arruinar todo.

- ¿Arruinar el qué? - le interroga el dueño de Zagan que sale de una esquina que da a otro pasillo.

- Maldita sea, ¿no te han dicho que es de mala educación espiar?

- En primera, no eres el indicado para hablar de educación y en segunda, si no deseas que te escuchen, habla para tus adentros.

- Rayos.

- ¿Y bien?

- Ah~ somos amigos, ¿o no?

- Así es.

- Y estos se apoyan en las buenas y en las malas, ¿no? - curva malicioso los labios, un escalofrío recorre al otro.

- No empezaré una guerra.

- Nah para algo tan grande mejor obligo al enano.

- ¿Entonces?

- La monja no cometió el crimen pero se quiere morir. El enano me encargó ayudarlo o eso entendí y... no entiendo del todo.

- Comprendo.

- ¿De verdad? - incrédulo.

- Nunca has sido de los que dan explicaciones detalladas, en caso de que lo hagas. Es probable que tenga una solución más, no garantizo que la pases tan bien.

- ¿Y es?

- Espero que no la peor opción.

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Presente.

Los guardias conducen al oráculo hasta una celda donde le arrojan y cierran la puerta sin más.

- ¡¿Es esta la manera en que se trata al que hizo de Kou lo que es?! - se aferra a los barrotes.

- Es el castigo que espera a los traidores. Actuar por su cuenta y poner en riesgo la soberanía es un crimen capital. Recibirá un juicio de parte del emperador pero es evidente que le ejecutarán.

- ¡Ja ja ja ja! ¡Soy un magi! ¡No son rivales dignos!

- En otros tiempos, ahora no puede emplear magia. Oráculo-sama.

Utiliza un tono sarcástico que le pone los nervios de punta. Bien pudo escupirle más salió rápidamente de alcance.

Judal golpea con el puño el metal que resuena, al notar lo firmes que son camina al fondo de su celda, sentándose en el frío piso. Enterrando el rostro en las rodillas a la altura de su pecho.

- No fui yo... por favor enano.

« -Que fastidio. Espero que sirva de algo. Bueno, no es como que esto me afectara de alguna manera. »

- Tengo miedo...

- ¿Eh?

Alza la mirada al escuchar una voz, puede ver a un niño producido por su imaginación, es idéntico a él, no deja de llorar y abrazarse.

- Por favor, estudiaré. Lo haré bien. Sa... sa...

Los rubíes del sacerdote se muestran en todo su esplendor, se levanta y arrodilla cerca de la puerta, cogiendose de los barrotes, el corazón le late con violencia.

- ¡SAQUENME DE AQUÍ!

Porque si algo hay seguro en está vida es que uno jamás sabe como afrontará una situación.

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Notas finales.

Lamento como no tienen idea la demora pero he tenido muchísimo más trabajo que antes y las fuerzas ya no me dan ;\\\\;. Pero así me tarde y muera, abandonar el fandom es algo que en definitiva no sucederá. Gracias por su apoyo y seguir aquí. Lo mínimo que puedo hacer es escribir la mejor historia que puedo. Bien podría hacer un resumen pero ni la pareja, ni ustedes ni yo merecemos algo así. Nos vemos la próxima! 3