Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama. Escrito en el móvil, errores son sin querer. Muchísimas gracias a Yayoi y a todos los que leen por el apoyo. Me han pasado varias cosas feas pero como prometí, jamás abandonaría Magi, espero les guste la continuación y aunque de a poco, ya volveré a mis fics. Gracias por seguir aquí.
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Capitulo 33 El destino trazado por Aladdin.
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La mujer obsequia un detestable mohín donde curva los labios de cierta manera en que, se puede sentir la burla traspasar hasta lo más profundo del alma, muy desagradable.
¿Está vez tienes un plan? – la mofa es más que evidente en el tono — Así que tienes un plan – se aproxima con morosidad al muchacho, al tenerle en su rango, estira ambas manos hasta tomar su rostro entre ellas, da la impresión de poder reventarle el cráneo con el más leve movimiento — Que interesante. ¿Y que podría ingeniar tu cerebro? Eres tan dulce, inocente, tierno… ridículamente estúpido. Ni el arrogante rey Solomon ha podido detenerme. Aquí estoy, ¿O no? Odio a ese hombre pero, en cuanto a intelecto, estás muy atrás. ¿Tienes la esperanza de poder derrotarme? Ni siquiera Judar podría hacer algo.
¿Te crees invencible desgraciada? Suelta a mi enano o…
¿O? Es tan gracioso que pretendas darme órdenes — no se toma la molestia de mirarle, solo al más joven, clavando sus orbes en los zafiros, sin expectativa alguna – ¿Acaso has puesto una Barrera de Aislamiento? ¿O piensas que tu ínfimo entendimiento de la magia acabará conmigo para siempre? Que te quede claro, soy la magi más poderosa que ha existido a lo largo de la historia.
Lo sé Arba-san. No tengo oportunidad.
La reina Sheba al menos lo intentó. O más bien confiaba en que era mejor que yo, vaya estúpida. Tan concentrada en sus pensamientos, es su afán de convencer a todos de que Solomon era un mártir que jamás de dio cuenta de lo mucho que llegaron a odiarla sus camaradas.
Mamá no fue tonta, fue extraordinariamente valiente.
La mujer afila la mirada, iracunda y aún así, disimulando magistralmente.
Sheba, Sheba, Sheba, la grandiosa reina de Alma Toran, la que a todos tenía a sus pies. Me estoy aburriendo. Ataca, implora o lo que sea pero rápido que mi paciencia se agota.
El chico se lleva la mano al pecho, posteriormente la deja caer, la aprieta con vigor, se detiene.
Siendo honesto el plan que tengo no es para detenerte, quiero pedir un favor a cambio.
¿Qué podría interesarme en… ?
La sabiduría de Solomon – le interrumpe con aire solemne.
La fémina le recorre con la mirada, intentado vislumbrar a través de una trampa pero, Aladdin es demasiado honesto, es como echar un vistazo a la cristalina superficie de un lago. Evidentemente no es estúpida, mucho menos ingenua pero no parece que el muchacho esté mintiendo. Aún así, la desconfianza vive arraigada en lo más profundo de su alma, como una herida a la que jamás ha permitido sanar. Con un ágil desplazamiento de su diestra logra asir al joven por el cuello, con tal fuerza que le corta la respiración durante algunos segundos, tiempo suficiente para que Aladdín se estampe de lleno con los barrotes de la celda. El impacto es tan brutal que algunas gotas de sangre caen al piso.
¡Maldita perra! – es lo único que la pareja atina a decir ante la histeria – ¡TE VOY A MATAR DESGRACIADA!
Descuida Judar-kun, estoy bien – pero es el pequeño quien se encarga de apaciguar su ira con su dulce voz y un tierno ademán.
Tu vida está literalmente en mis manos Aladdin, ve al grano.
Es justo como dije Arba-san, te daré la Sabiduría de Solomon si los dejas a todos en paz. Todos tenemos a alguien a quien queremos ver. Tienes la oportunidad de empezar de nuevo y hacer lo correcto.
¿A qué te refieres? – su gesto de transfigura en una afrenta a todo lo que pueda considerarse humano, es más como una bestia infernal buscando saciar su hambre.
Para empezar tú y yo somos magis que no pertenecemos a este mundo… no somos necesarios aquí.
El de ojos carmín se lanza a él, le abraza junto al frío metal, no logra ver su rostro.
No digas estupideces enano, esto no era parte del plan. Parece que te estuvieras despidiendo.
No de ti – le coge la mano – juntos hasta el final, ¿cierto? No rompería una promesa.
Si tú intención es asesinarme… – declara su enemiga – Pierdes el tiempo, siempre volveré.
¿No quieres ver a esa persona?
A ella le tiemblan las rodillas un instante, para nadie es un secreto la identidad de su talón de Aquiles.
Padre…
No… aquella persona que te hizo olvidarlo, aquel por el que más desprecio sientes… mi padre.
¡Ja! ¿Por qué querría volver a…?
Los zafiros brillan, Aladdin lo sabe, incluso mejor que ella. Por primera vez los sentimientos de Arba titubean.
Es imposible encontrar a ese sujeto – intenta convencerse, aferrarse a algo.
No. Yo lo vi cuando me entregó está magia. Vayamos a ese lugar… – le ofrece la mano – si tomas mi vida ahí, obtendrás la sabiduría de Solomon, podrás decirle a ese hombre que lo odias y podrás liberar a "tu padre".
Así que todo se reduce a una simple apuesta.
Así es – sonríe cálido.
No hagas tonterías enano…
Dijiste que confiabas en mi, juro que me casare contigo.
Oh pequeño Aladdin, no está bien mentir – estrecha la palma – Tenemos un trato.
El príncipe recita su conjuro estrella, la cámara se ilumina y el trío es transportado a otro sitio.
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Judal despierta aturdido, no reconoce el lugar. A lo lejos se escucha la risa histérica de una mujer. Se pone rápidamente en pie.
¡Oh padre mío! ¡Por fin he ganado!
El magi caído da un fugaz vistazo a todo. El escenario es escalofriantemente familiar.
Alma… Toran…
Un mundo que todavía existe pero carente de vida. Es cierto que Aladdin le dijo que tenía un plan, que simular el asesinato de Jafar para atraer a Arba era parte de este. Pero cuando su prometido mencionó una magia invencible, ciertamente imaginaba más golpes de por medio. Frunce el ceño y chasquea la lengua.
Sin importar cómo lo vea, me apesta a suicidio…
Este es el final Arba…
Se escucha a su espalda, Judar gira, queda clavado al piso.
¡Solomon!
El alarido de la mujer que pasa a su lado cual rayo le sorprende, misma que empuña su cetro hacia el pecho del rey que le detiene con el propio.
¿Solomon? ¡¿Estás ciega?!
Obviamente no es Solomon, es Aladdin, está seguro de ello, pero entonces ¿Por qué se siente tan extraño? ¿Porqué tiene la impresión de estar ante un desconocido?
"Me voy a casar contigo."
La rueda del destino trazado por Aladdin, ha comenzado a girar.
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Je je je ya se viene la batalla final 3. Aunque esto todavía no va a acabar le falta un poco más :3.
